LA RELACIÓN HOMBRE – MUJER
La sabia naturaleza he creado entre la mayoría de los seres vivientes los sexos masculinos y femeninos, para así dar lugar a la procreación y garantizar la perpetuidad de la especie.
Se dividió el mundo sin embargo, entre seres humanos y animales, hablando en términos generales y resultan así las siguientes características:
En el reino animal los representantes del sexo masculino, o sean los machos, por lo regular son de tamaño mayor. Aparentan tener más fuerza física y son más bellos o más llamativos tanto en sus atributos como en sus colores. Eso resulta notorio entre las aves y también entre muchos mamíferos. Entre las aves casi solo los machos cantan y solo los machos ostentan un plumaje más colorido y lo extienden y lo lucen con mucho garbo, como por ejemplo el pavo real.
Hay no obstante una gran regla general. El macho es el que hace todo el cortejo de atraer a las hembras, y como único contrincante tendrá quizás a otro macho, pero nunca otra hembra. Puede haber dos machos disputándose a una o a todas las hembras de su “territorio” pero jamás habrá dos hembras disputándose a un macho.
Sin embargo todo lo anterior solo sucede, cuando o es temporada de celo o cuando uno o varias hembras están en celo. Eso varía según la especia de animal. Pero sexualmente el macho es mucho más potente que la hembra y uno solo puede llegar a inseminar a muchísimas hembras. Tampoco existe tanto el concepto pe paternidad, y poco se habla de un “padre” entre los animales, pero si se habla de una madre. (excepción hecha en la cría que hace el hombre) Hay algunas especies de animales, que llegan a formar una clase de “familia” por un tiempo.
Pero hablando de la especie humana, las cosas son bastante distintas y en primer lugar la naturaleza no ha sido tan espléndida, ya que el hombre por lo general no es siempre más grande que la mujer y carece totalmente de los atributos de colorido o penachos o melenas para distinguirse a primera vista de la mujer. La regla del cortejo si existe, y el hombre siempre va a acosar a la mujer para convertirla en su pareja. Curiosamente entre los humanos es la mujer, la que se acicala, se arregla y se llena de miles de atributos naturales o artificiales, para llamar la atención del hombre. Además y a pesar de gozar de una inteligencia muy superior a la del reino animal, las mujeres y los hombres por igual se disputan constantemente a sus parejas. Sexualmente el hombre es el débil y la mujer es la fuerte. El hombre no tiene el ritmo de inseminación de un macho del reino animal. Pero eso se debe a otras causas.
A diferencia del reino animal, el acoso sexual en la especie humana sucede siempre, y no solamente durante la época de “celo” o de mayor fertilidad de la mujer, y el hombre busca a la mujer no solamente para procrear, sino para tenerla como objeto de placer y como pareja por largo tiempo. Tiene una gran importancia la paternidad junto a la maternidad de la mujer. Es éste el núcleo de la familia que se cultiva desde la más remota existencia del hombre en forma de ascendientes y descendientes y un árbol genealógico.
Desde tiempos remotos se ha dado el hecho de la supremacía del hombre macho, el que como cavernario sale a cazar y a tratar de proveer a su mujer hembra, que se encuentra en la cueva o caverna cuidando de los hijos y haciendo de comer o confeccionando vestimenta. Desde el Génesis existe la supremacía del hombre masculino y Dios es hombre y Moisés era hombre y la cabeza de la familia es el hombre, la cabeza del estado o pueblo es el hombre, el Mesías fue hombre , la cabeza de la religión cristiana y ahora de la Iglesia Católica Apostólica Romana, el Papa, era y es hombre, y el Pope de la Iglesia Ortodoxa también lo es.
Mahoma era hombre. Allá se supone que también lo es, Buda y Confucio también son representados por una figura masculina. De modo que tenemos una eterna historia de la humanidad completamente dominada por la masculinidad. Tal parece en los miles de años que siempre la mujer no era mas que un “recurso necesario” para procrear y para proporcionar placer; prácticamente un objeto, una herramienta para determinados fines.
No ha sido sino hasta los comienzas del siglo XVI cuando la mujer comienza a ser tomada en cuenta en los países del mundo occidental. No olvidemos que en Egipto ya hubo una reina Cleopatra en la época romana. Pero tanto en España como en Inglaterra empezaron a surgir cabezas de estado que eran mujeres... y muy famosas. Pero la relación hombre – mujer no cambió para nada. No fue sino hasta fines del siglo XIX, cuando empieza la revolución industrial, que la mujer comienza a ser tomada en cuenta para otras cosas que no sean las arriba ya señaladas. Comenzó e incorporarse a la mujer como mano de obra a la evolución industrial y con el advenimiento de las teorías del marxismo y capitalismo y las emancipaciones de los modernos esclavos de la industria, surgió la primera demanda femenina por la “igualdad de la mujer”Pasaron dos guerras mundiales durante el siglo XX y el concepto de la democracia como única forma de vida aceptable, dominó el mundo entero. Pero como dicha “democracia “ pregona la absoluta igualdad de todos los seres humanos, surgió la “Carta o Declaración de los derechos civiles” y por fin la mujer adquirió el derecho de voto y aunado a la tremenda corriente feminista que arrasó con Europa y América mayormente, resultó la ”Liberación Femenina” con la tan ansiada igualdad de derechos y privilegios entre hombres y mujeres. Como siempre sucede cuando surge una reacción, una desencadenamiento de una opresión, cual péndulo, se va primero a los extremos opuestos. Las mujeres se volvían hembras furiosas y machorras, a lo mejor muchas de ellas lesbianas, que quieren acabar con los hombres...o si acaso usarlos como las reinas abejas. La vida en pareja ya no es ningún concepto deseable y efectivamente, durante una época de suavización y moderación, quedó lo que llamamos La emancipación de la mujer
Muy `propicio para esta evolución era la situación económica del mundo, pues ahora la mano de obra femenina no solo era aceptada, sino se volvió necesaria. Ya desde la segunda guerra mundial la mujer había participado activamente y no solo como enfermera, pues ya tenía la preparación para ocupar otros puestos de responsabilidad. Ahora la mujer tenía en muchos casos que ayudarle al esposo `para es sustento de la familia. Y entonces la mujer invadió prácticamente todas las áreas del proceso económico y social y de la vida en general. Pero ésta evolución fue más allá, y no solo las mujeres casadas trabajan, sino lo hacen absolutamente todas las mujeres, si así lo desean. Preferentemente las mujeres solteras se involucran en el proceso económico y hoy lo mismo tenemos doctoras, ingenieros, arquitectos, abogadas, economistas, etc etc. y altas ejecutivas en el mundo empresarial.
En absolutamente todas áreas de la actividad humana tenemos a mujeres con plena capacidad igual o superior a la del hombre. Hay ministras en el gobierno y hasta gobernadoras o jefas de estado, hay astronautas y campeonas en todos los deportes. Hoy en día ya nadie duda de la igualdad de la mujer con el hombre... excepto todavía de muchos hombres machos, que por una estirpe cultural ancestral se resisten en aceptar que la mujer ya no es ni un objeto ni un juguete <u>de su propiedad</u>
Visto lo anterior desde el punto de vista socio-cultural, resulta lo siguiente:
Prácticamente desde el Génesis, la mujer ero objeto y propiedad del hombre, como ya lo dije, pero curiosamente durante los dos o tres o más últimos siglos, la misma mujer era la que educaba a hijos, dándole a los hijos varones todos los privilegios, y a la vez educaba a sus hijas para desempeñar el papel de ser <u>sumisas, obedientes, sufridas, y servidumbre eterna de los hombres</u> que en su familia la rodeaban. Primero las mujer obedecía al padre y era “atenta” con él. Luego en escalafón tenía que obedecer a los hermanos hombres, a todos, mayores o menores y tenía que ser ya no “atenta” con ellos, sino ser criada y mandadera de sus hermanos. Luego al avanzar la vida, la hija se casaba a veces con el hombre que amaba, pero siempre con el consentimiento del padre. Nuevamenteobediencia ciega. Ya una vez casada, el nuevo “macho” era el que dominaba el panorama y la mujer seguía obedeciendo a su marido, siendo su sirvienta y criada y juguete en la cama y obedecía a su patrón a golpes o sin golpes a tener los hijos que él quería, porque tal parecía que la única forma de demostrar la hombría, era la de engendrar muchos hijos... dentro y fuera del matrimonio. Pero no acaba allí el papel de la mujer, pues resulta que nuevamente le tocaba obedecer a sus hijos varones, los que con el insulso “amor de madre” en la boca, utilizaban a sus madres para que fuera nuevamente su criada, su cocinera y su trapeadora y mandadera para todo lo que se ofreciera.....hasta de alcahueta y “tapadera” para sus fechorías.
Lo más curioso en todo eso era, que la mujer se sentía muy bien en ese papel, porque así la habían educado y porque hasta cierto punto, no era responsable de nada. El poder de decisión quedó totalmente atrofiado, o por lo menos limitado a los quehaceres domésticos de servidumbre. Inclusive a los malos tratos se acostumbró la mujer, llegando al extremo de dudar del “amor” de su “macho” si éste dejaba de maltratarla. Resulta que hasta masoquista llegó a ser la mujer, y por desgracia todavía lo es hasta la fecha y en pleno siglo XXI en algunos ámbitos culturales de bajo nivel económico. Todavía entre algunos pueblos indígenas de México, la mujer sigue siendo el “animal de trabajo” para un “macho” más o menos holgazán.
No obstante lo anterior, hasta hace más o menos medio siglo, y todavía hasta la fecha en parte, la mujer se consideraba como si se hubiera sacado la lotería , o sea muy feliz y afortunada, si un hombre le proponía matrimonio. Eso también propiciado por los padres, porque “por fin” ya salían de la hembra, y otro “buey” se iba a encargar de su manutención, le iba a dar el gusto al “macho-padre” de tener nietos, muchos nietos y lo más pronto posible para halago de su estirpe de “semental”..... y con la vaga esperanza de que quizás en su ancianidad, el yerno los iba a mantener.
Todo ese precioso panorama del reinado de la “hombría” se vino abajo y ahora la relación entre un hombre y una mujer es totalmente distinta. Hoy rigen las reglas de igualdad casi absoluta y el respeto mutuo. Eso quiere decir que si un hombre y una mujer deciden unir sus vidas. eso sucede porque <u>ambos deciden que ambos tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones,</u> Claro que el amor, el deseo y la pasión hacen que al principio se prometa todo ciegamente y a través del tiempo luego las cosas cambian. Pero es casi siempre el hombre, el que se olvida de sus promesas y sus ancestrales tendencias genéticas provocan que sus genitales lo gobiernen y surge la infidelidad y con ello como consecuencia de “culpabilidad” , un desquite con su pareja. Eso se manifiesta con faltar a su promesa de igualdad de obligaciones, provocando desavenencias con la mujer y se llega al desastre. Ya hoy la mujer ya no asume el papel de “yunque” y es rebelde y exige sus derechos. Muchas veces la mujer resulta ser la más fuerte, se deshace de su marido y se encarga ella sola de sacar adelante a sus hijos y a su hogar, pues ya sabe trabajar y no requiere tanto de in hombre que dejó de ser pareja.
En resumen, en la actualidad la relación hombre-mujer ya carece muchísimo del dominio absoluto del hombre sobre la mujer, y como ella ya conoce sus derechos, sus capacidades y sus valores, el hombre a la inversa, ya no se siente tan seguro de su posición en la sociedad. Ya no manda por el simple hecho de ser masculino, sino que tiene que demostrar que tiene capacidad para ello. Ya el hombre ya no tiene el arma que solía ser tan poderosa, el de proponer matrimonio a una mujer. Hoy más bien es al revés . Debe preguntarle humildemente a su “novia” si “accede” a casarse con él. Eso si el hombre se anima a asumir la responsabilidad correspondiente. Es ya bastante común la falta de decisión de parte del hombre para asumir una responsabilidad. Quizás esa sea otra de las razones por las cuales hoy en día haya muchas “uniones libres” que son como un matrimonio a prueba, pero sin contratos ni papeles, que psicológicamente le hacen mucho daño a una convivencia en pareja. Conozco muchos casos donde las parejas se divorcian a los pocos meses de haberse casado, a pesar de que habían sido felices durante muchos años de “unión libre”
Otro factor muy importante es la influencia que ejerce la iglesia católica con su dogma de la “insolubilidad” del matrimonio. Es muy cierto, que la juventud principalmente, pero también en etapas posteriores de la vida, cuando llama la carne, cuando gobierna la pasión y cuando se cree estar enamorado, todo mundo pretende la eternidad. Las palabras “siempre” “eternamente” o “nunca” y “jamás” están a flor de labio y por eso la pareja promete todo ante un altar. Esa promesa sin embargo es la que con más frecuencia se rompe y se está “en pecado con Dios”. Según el grado de religiosidad individual, eso causa un mayor o menor malestar en la conciencia de cada ser. Eso aumenta todavía más las desavenencias que inevitablemente surje en una pareja. Es ampliamente sabido, que todo en este universo esta sujeto a un continuo cambio.”lo único constante (o eterno) es el continuo cambio” dice un adagio conocido. ¿Porqué entonces la unión de dos seres en matrimonio debe ser eterno hasta que la muerte los separe”?
Debido a lo anterior, se prefiere cada vez más la “unión libre” que tiene la gran ventaja de no obligar a nadie a nada. Se dice “unión libre” precisamente por ser una libre unión de dos personas por la espontánea libertad de querer y de desear hacerlo. Cada quien contribuye libremente con su parte para mantener esa convivencia y poco se exige a la pareja. Ambos conviven libremente y por su propia voluntad, sabiendo que puede no ser para siempre, y que solo observando una conducta adecuada pueden mantener vivo el interés de la otra parte para seguir compartiendo la vida tal y como lo hacen. Existe tolerancia, comprensión y deseos de complacer...y esta situación dura, mientras pueda durar y termina cuando tenga que terminar y no pasa nada. Esta es una situación pre-nupcial un tanto válida siempre que no haya hijos, productos de la “unión libre”
Conozco un matrimonio desde hace como 20 años y son muy amigos míos.
He visto crecer a sus hijos (un varón y una niña) y ya son casi adultos y todo mundo se admira de lo bien que se llevan todos. Hace apenas como un año, ellos me comentaron que en realidad nunca se han casado pues técnicamente viven en “unión libre”... y hace ya casi 23 años que decidieron convivir. Pero él la presenta como su “mujer” y ella habla de él como de su “marido”.
Tal pudiera parecer que no apruebo la institución del matrimonio, pero en verdad solo veo lo que en realidad sucede en nuestro mundo “occidental” que conozco. Lo que sucede en el medio oriente, en Asia y el lejano oriente con conceptos totalmente distintos, no lo he tomado en cuenta, pero sé que la mujer en gran parte no se ha liberado ni ha alcanzado su emancipación.
Sin embargo hoy en lo general he observado, que han caído todos los tabús
Y prejuicios sobre preferencias sexuales y también sobre los conceptos de amor y sexo. Casi puede considerarse que hablar de “amor” es anticuado o “fresa” y hablar o hacer el sexo es “cool”. Hoy cuando se emplea la palabra “andar” en realidad significa hacer el sexo, y las parejas que “andan “ (juntos) es obvio que también “¿duermen?” juntos, y suele ser lo más normal y natural. Y también siguen un poco invertidos los papeles, porque en muchísimos casos la mujer es la agresiva y pobre del hombre al que le haya echado el ojo, y no trate de acceder de inmediato a las insinuaciones de seducción de ella, porque de inmediato le ponen la etiqueta d “gey”.
Ciertamente por eso mismo y el tan notorio libertinaje de la humanidad en todos los sentidos, ha surgido el “SIDA” que es el nuevo azote y tiene viso de epidemia. Eso le ha puesto un poco el freno al libertinaje sexual, pero desde que se pregona que el condón es “sexo seguro” se hicieron multimillonarios los fabricantes de miles de tipos formas, colores y sabores y aromas de condones, lo cuales compran por partes iguales hombres y mujeres. …y a pesar de que la iglesia católica no los aprueba. Al la sexualidad desenfrenada de la humanidad desde la misma niñéz ya, nada la para o la frena o la inhibe. Hombres y mujeres del siglo XXI viven una verdadera euforia sexual, más impulsada todavía por el creciente consumo de drogas alucinantes naturales o sintéticas, y que no respeta ni a la mujer ni al hombre.
Pero eso es solo una terrible consecuencia del manifiesto ocaso del “machismo” milenario que nos proviene desde el mismo Génesis, y es ahora que más de dos siglos después al parecer el “machismo” es sustituido de un tremendo “hembrismo” como lo demuestra lo siguiente.
Antes que nada ya cambió el lenguaje, pues ha desaparecido la bella palabra ”sensualidad” por la palabra más directa de ”sexualidad” y hoy en día calificar una ropa un comportamiento o una actitud ya no es sensual, sino que tiene que ser “SEXY”.
Todo el tremendo mercantilismo y consumismo del mundo occidental se ha lanzado a pregonar las “cualidades imperiosas” de una mujer y también de un hombre, y no solo tenemos fenómenos como la anorexia sino la cada vez más perfeccionada “cirugía estética o reconstructiva” que trata de corregir los “errores de Dios”, solo para ser más llamativos para el sexo opuesto. Los hombres se dejan crecer el cabello para tener melenas, se ponen aretes y se maquillan y llenan su cuerpo de esteroides para parecer engendros humanos de gorilas u orangutanes, y exhiben sus atributos genitales como bultos apetecibles para un público de hembras insatisfechas o simplemente para su masturbación mental. Eso lo llaman “Chip and Dale”
Las hembras hacen lo mismo y exhiben el producto de una cirugía costosa con mucho orgullo, moviéndose sexualmente alrededor de un “falo” mal representado por un poste o palo encebado, al son de una melodía cachonda…. Eso lo llaman “Table Dance” pero igualmente sirve para la masturbación mental.
En otras palabras se trata de exaltar la euforia sexual y ahora resulta que el hombre (masculino de la humanidad) en forma creciente se va encontrando con una impotencia sexual, con el consiguiente temor de no poder “cumplir” con las exigencias imperiosas de una hembra en celo.
Nuevamente la tecnología moderna ofrece infinidad de medicamentos y atenciones médicas casi exclusivamente para el macho, tanto para lograr un funcionamiento “normal” como también para prolongarlo indefinidamente.
La ola de productos y su publicidad de los laboratorios farmacéuticos, ya no tiene ningún recato y explica abiertamente lo deseable o indispensable al hacer el sexo, para ambos hombre y mujer, para obtener una mutua satisfacción del placer carnal. La palabra “amor” queda casi renegada, y lo principal es…al final… ganar mucho dinero a través de la sexualidad. Proliferan en todas partes la pornografía y los “sex shops” que ofrecen hasta lo más increíble para excitar exaltar y producir un deseo o una fantasía sexual, como si fuera lo único que vale la pena en esta vida.
Yo veo en el futuro un reinado del “hembrismo” parecido a un panal de abejas, donde el macho solo es una herramienta para el placer de la hembra “reina” y es desechado como “zángano” una vez cumplida su función de engendrar nueva vida…si es que pudo.
¿Terminará en eso la tan bella RELACIÓN HOMBRE - MUJER?




Reply With Quote


Bookmarks