La historia de México se ha dividido entre héroes y villanos

La historia de México se ha dividido entre héroes y villanos, hombres de carne y hueso que han amado al país, sin ser comprendidos; por eso Armando Fuentes Aguirre, mejor conocido como “Catón”, publicó el libro: Juarez y Maximiliano. La roca y el ensueño, (Diana).
Acompañado de José Carral, Presidente del Club de Industriales, anoche se presentó el libro, ante un auditorio que suspiraba por las anécdotas que comentaba el autor: “Se dice que a Porfirio Diaz lo tumbo Madero, pero eso no es cierto, ni Carmelita Romero Rubio lo podía tumbar”.
Los mexicano cambiaremos totalmente el rumbo de la historia cuando estatuas de Diaz o Maximiliano se encuentren por todos lados. Esa es la propuesta del también columnista, que amablemente respondió a los cuestionamientos del auditorio. Como aquel donde se le criticó la falta de la figura de Miramón en el texto o que hablará de Tomas Mejia como un héroe nacional.
Agrego que “este libro se escribió con fuentes que no fueron las oficiales, encontrar esa rica veta de aquellos que escribieron la historia desde su posición de vencidos, investigar todo lo que dijeron, conocer sus puntos de vista y contrastarnos con la historia conocida”.
Con el estilo que lo ha caracterizado, “Catón” afirmó que sí los candidatos actuales al la presidencia leyeran un poco de historia, tendrían propuestas lógicas y de ayuda para la sociedad, pero esto no es real en un país sin lectores.
La presentación se realizó en tono poético, como sí leyera un verso, aspecto que tenía al público cautivado. Luego dijo que: ”Aquí aprendemos que nuestros héroes no son de bronce o marmol, sino hombres sujetos a la grandeza y las miserias de la condición humana, y aquellos que son condenados al basurero de la historia, quizá se equivocaron, no son traidores, ni deben por tanto ser objeto del olvido”.
El caso de Benito Juárez es distinto, pues equivocó su misión, tuvo errores que hasta la fecha seguimos pagando. Sin embargo, es cierta la unión y formación del Estado que logró en México.
Con Maximiliano sucede lo mismo, pues dejó la aristocracia Europea, para convertirse en líder mexicano, con ideas avanzadas en su época, pero sin ser comprendido, de ahí que la historia no registra sus ultimas palabras antes de ser fusilado en el Cerro de las Campanas: “Espero que mi sangre sea la última derramada en México”.
El libro abarca desde la Constitución de 1857, la llegada de Maximiliano al país, el periodo de Juárez, la presidencia de Porfirio Díaz.
La parte final es una reflexión sobre la muerte de Benito Juárez y lo que sucederá en el año 2010 cuando se cumpla el centenario de la Revolución Mexicana.
Ahora conocemos otra faceta de “Catón”, la del hombre que estudia la historia mexicana y nos la entrega convertida en relato apasionado y apasionante.
Este libro contiene una visión de México distinta a la que se nos enseñó. Esta perspectiva de personajes históricos con un perfil de plenitud humana y en sus páginas la narración de la vida y la muerte de estos hombres que alcanzan conmovedores matices de tragedia.