200 años de Walt Whitman, el más grande poeta norteamericano




Walt Whitman nació al exterior del útero materno en West Hills, un pequeño pueblo de Huntington en Long Island, Estados Unidos, en los albores del siglo XIX. Un día como hoy, pero no hoy: el 31 de mayo de 1819. Hace exactamente 200 años, su madre dio a luz al segundo hijo de los nueve que tuvo. Se llamó igual que su padre, Walter, pero de inmediato se lo nombró Walt. Creció en una familia cuáquera que se mudó a Brooklyn cuando tenía cuatro años. Ese pasaje de pueblo a metrópoli, de campo a ciudad, es clave para leer su obra. A las once, al terminar sus estudios formales, empezó a escribir. Fue cuando salió a trabajar. Luego de ser empleado en una oficina de abogados, logró ingresar en el semanario The Patriot. Los versos le salieron instantáneos.

Para hablar de su literatura es necesario dar un título: Hojas de hierba. Sin dudas es su libro más conocido, pero también el más trabajado. Fue en 1855 la primera vez que se publicó, pero no quedó conforme. Año a año lo fue "engordando". Su vida puede leerse como la corrección y reescritura de aquel poemario. Cada reedición fue aumentada con más y más versos. La primera tuvo doce poemas; la última, cuarenta años después, reunió cuatrocientos.




"Mantén tu cara siempre hacia el sol y las sombras caerán detrás de ti."


“Hay que mirar hacia delante y “lanzar las penas al viento”; al fin y al cabo, la tristeza reside en uno mismo y no depende del exterior. La vida es como el tiempo, tienes que aceptarla tal como venga. Prepárate convenientemente para la lluvia y la nieve".




"Creo que una hoja de hierba, no es menos que el día de trabajo de las estrellas, y que una hormiga es perfecta, y un grano de arena".


"Ahora conozco el secreto de hacer la mejor persona: crecer bajo el aire abierto y comer y dormir con la tierra"


"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños"


Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños”








"Me celebro y me canto a mí mismo. Y lo que yo asuma tú también habrás de asumir, Pues cada átomo mío es también tuyo. Vago al azar e invito a vagar a mi alma. Vago y me tumbo sobre la tierra, Para contemplar un tallo de hierba."