Me parece maravilloso lo que están consiguiendo los tratamientos para el TOC que le están haciendo a un amigo. Desde que lo conozco he sabido que vive con este trastorno y muchas veces he visto en mis propias carnes bloqueos tan grandes que parecía que se trataba del hombre de hojalata o una piedra en forma humana que no se podía mover del sitio, y lo único que parecía vivo eran sus ojos. Con las terapias que ha ido siguiendo por medio de este sitio ha ido mejorando enormemente, y esas convulsiones que lo atormentaban y que suponían una rutina dolorosa para él han ido desapareciendo. Aún le queda mucho camino por alcanzar y controlar, pero estoy seguro que lo hará. Tengo fe en ello.