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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #181

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    México, en la porra de autócratas

    Por Sergio Negrete Cárdenas.

    Andrés Manuel López Obrador busca ser un Presidente histórico. Sin modestia ve su sexenio tan transformacional como las etapas de Independencia, Reforma y Revolución. Pero su afán de conducir la nación viendo el espejo retrovisor se ha estrellado con un mundo económicamente integrado y tecnológicamente avanzado. Su insistencia en la soberanía (alimentaria, energética) suena exactamente como lo que es: setentera, pero no de 2070, sino de 1970.

    Ahora AMLO tropieza en el exterior. El mundo en el que creció (cumplía 36 años cuando cayó el Muro de Berlín) ya no existe. Uno de sus héroes, Lázaro Cárdenas, rompió su tradicional silencio para condenar la invasión a Cuba por la administración Kennedy en 1961 (el Presidente era López Mateos). Era la defensa de un régimen todavía nuevo, el castrista, y de un sistema económico que se veía viable, el comunismo. Un mundo en que México gustaba mostrarse alejado tanto de Estados Unidos como de la URSS, esto es, “no alineado”, al tiempo que proclamaba la “no intervención” y el respeto a la “autodeterminación de los pueblos” como principios de política exterior.

    El régimen dictatorial de Nicolás Maduro no tiene defensa. La destrucción de la democracia venezolana por el régimen chavista-madurista no es tema de discusión. Una economía sumida en depresión e hiperinflación tampoco permite apoyar la política económica. La elección que permitió a Maduro permanecer en el poder fue tan democrática como las consultas obradoristas sobre el aeropuerto o las propuestas de programas públicos. No reflejan la “autodeterminación del pueblo”.

    Qué motiva la simpatía obradorista por el indefendible régimen es un misterio. Maduro no es un joven Fidel Castro, y menos Venezuela es la Cuba de hace casi 60 años. México hoy se coloca al lado de regímenes que han evolucionado bajo sus líderes a ser claramente autoritarios (Rusia con Putin, Turquía con Erdogan, Bolivia con Evo Morales) y que siguen reconociendo a Maduro como Presidente. O quizá hay una fobia por los Estados Unidos, y que su gobierno haya desconocido a Maduro impulsa a llevar la contraria. Lo malo es que por ello México también se opone a muchas democracias latinoamericanas. AMLO ha colocado al país en la porra de los autócratas.

    Quizá buscando emular a sus héroes, López Obrador se coloca en el lado equivocado de la historia. El comunismo fue desacreditado como alternativa económica, y muchos regímenes autoritarios o dictadoras militares (basta recordar tantas naciones del Cono Sur) también acabaron en el descrédito. Elecciones democráticas llegaron para quedarse, y los Derechos Humanos se convirtieron en un tema central.

    Como en la economía, la política exterior lopezobradorista muestra el imperativo de entender el presente, y sus lecciones, antes de glorificar y emular el pasado. Otra posible explicación, más preocupante, no es una imitación histórica, sino que pocos defienden a dictadores como aquellos que aspiran a ser uno.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-de-autocratas
    (Edición de firma).

  2. #182

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    Venezuela y México

    Por Macario Schettino.

    El miércoles 23, una gran cantidad de venezolanos respondió a la convocatoria para una manifestación exigiendo el desconocimiento de Nicolás Maduro como presidente, y el reconocimiento del presidente de la Asamblea, Juan Guaidó, como encargado del Poder Ejecutivo.

    La magnitud del evento, en el que por primera vez parece existir una oposición unificada alrededor de una sola persona, convenció a muchos países de que ha llegado el momento de presionar a Maduro y su camarilla para que dejen el poder. De inmediato, Paraguay reconoció a Guaidó, y le siguieron buena parte de los países del continente, incluyendo a EU y Canadá. Desde Europa, varios países siguieron ese mismo camino, aunque la UE prefirió no manifestarse por ninguna de las dos opciones, sino convocar a la búsqueda de una negociación para lograr un acuerdo en Venezuela. Acuerdo que, sin duda, incluye la salida de Maduro.

    Una desafortunada declaración inicial de México hacía pensar que seríamos uno de los pocos países en respaldar a Nicolás Maduro, en la compañía de Rusia, China, Turquía, Cuba, Nicaragua y Bolivia, todos ellos países autoritarios, con la posible salvedad del último. Posible, si Evo Morales no se reelige una vez más. Sin embargo, para la noche del miércoles, y sobre todo el jueves, la Cancillería fue mucho más clara. Junto con Uruguay, apoyan la propuesta de la Unión Europea.

    Parece que estamos cerca del final de la pesadilla venezolana. Pero todavía falta. Precisamente por eso, la posición de México, Uruguay y la UE es correcta. Lo es, en parte, porque existe un reconocimiento muy amplio a Guaidó en el resto del continente, y eso permite que la oferta de negociar tenga sentido. Dicho de otra forma, mientras una abrumadora mayoría exige la salida de Maduro, México, Uruguay y la UE ofrecen enseñarle el camino.

    Esto es muy importante porque las fuerzas armadas en Venezuela siguen leales a Maduro (al menos hasta el momento en que escribo, no hay garantía de que aguanten mucho ni se mantengan unidas). No debemos olvidar que varios jefes militares venezolanos están siendo investigados por narcotráfico y hay incluso procesos iniciados en su contra en EU. Además, hay todavía restos del sistema clientelar creado por Chávez, que quisiera seguir recibiendo limosnas gubernamentales.

    Pero lo más relevante, me parece, es la posición de los países que defienden a Maduro. Cuba, que ha vivido de Venezuela por más de una década, y que tendría una severa crisis sin esos recursos; Nicaragua, donde la dictadura de Ortega compite con la de Somoza; Bolivia, porque si cae Maduro, Evo se despide de su reelección eterna.

    En breve: Maduro se sostiene en un sistema clientelar, ya en franca bancarrota; en un Ejército plagado de corrupción, y en una red internacional de complicidad. Cuando no tenía enfrente oposición, porque ésta se mantenía dispersa, le alcanzaba sin problema. Ahora, quitarlo significa eliminar esos tres elementos que lo sostienen.

    Finalmente, creo que hay que destacar que la posición dudosa de México en las primeras horas puede deberse a la presencia de destacados dirigentes de Morena que han declarado en muchas ocasiones su admiración por el socialismo bolivariano del siglo XXI. Tal vez eso llevó a un primer posicionamiento a favor de Maduro, que después se convirtió en un ofrecimiento de buenos oficios. Como ya decíamos, esta segunda ruta no sólo es factible, sino inteligente. Entendería que Marcelo Ebrard es quien la defiende.

    El momento de cambio en Venezuela es entonces también momento de definiciones en México. Dos de los grupos que rodean al presidente disputarán su atención y decisiones. Hay que estar atentos a lo que pasa en Venezuela, pero también a lo que en México se decide al respecto. Importa mucho, más de lo que parecería.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...co-y-venezuela
    (Edición de firma).

  3. #183

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    Empieza la devolución de hondureños

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    Hubiera preferido dedicar esta columna a la aberrante posición de México ante la crisis humanitaria, de derechos humanos, y regional en Venezuela. Me parece que no podemos insistir demasiado en el enorme error de lectura histórica de la política exterior mexicana, de equivocación política y de ceguera moral, que comete el gobierno de López Obrador, sólo por afinidad política e ideológica disfrazada de principismo no intervencionista, afán mediador, y desinterés. Pero otro tema me preocupa más hoy.

    El día de ayer la agencia Reuters, en un cable fechado en CDMX y divulgado a las 2:15 de la tarde, informa que hoy mismo comienzan las devoluciones/deportaciones/remociones a México de solicitantes de asilo centroamericanos en Estados Unidos.

    Según la agencia, el acuerdo llamado 'Permanecer en México' –Remain in Mexico–, que no había sido puesto en práctica desde que se anunció hace ya casi dos meses, empezó el día de hoy, después de un par de reuniones de alto nivel entre funcionarios mexicanos y norteamericanos. Como se sabe, este fue el resultado de las negociaciones del equipo entrante de AMLO, incluso antes del 1 de diciembre, y el gobierno de Trump.

    La lógica de la negociación fue siempre la misma: ¿De qué manera puede México ayudar a Estados Unidos con el tema de las decenas de miles de solicitantes de asilo centroamericanos que no caben en las instalaciones existentes en Estados Unidos y que por lo tanto obligan al gobierno norteamericano a liberarlos mientras se celebran las distintas etapas de su proceso?

    Más allá de si ese acuerdo es el equivalente de facto de Tercer País Seguro, lo importante ahora es entender qué va a suceder con esta infame concesión mexicana, y en particular, qué va a suceder con los hondureños en Tijuana.

    El mecanismo es sencillo. Todos los días cruzan la frontera un número determinado de solicitantes de asilo, pasan su primera entrevista en la que sólo deben demostrar un temor creíble por su integridad en su país. Las autoridades norteamericanas toman nota, si es posible les dan una fecha para una entrevista en profundidad, y los devuelven a México. En México esperarán los días, semanas, meses o incluso años, que separen esta entrevista de la definitiva. Solamente a entre 10 y 15 por ciento de los solicitantes se le otorgará asilo.

    El gobierno de AMLO tal vez pensó que Trump no insistiría en este acuerdo, pero parece no haber contado con un dato fundamental. Trump sí cree que llegó a un acuerdo cerrado, firme y claro con México para que aceptara el envío de esos hondureños a México después de su primera entrevista, y que permanecieran aquí hasta que se resuelva su caso.

    Esta posición mexicana viola el derecho internacional de los refugiados, al aceptar en los hechos lo que es un semirefoulement, el sentido común y probablemente el derecho norteamericano. Sobre el semirefoulement no hay mucho que decir: la costumbre es que ningún país puede o debe devolver a otro país, sea el de origen o no, a alguien que solicita asilo. Debe poder esperar la definición de su caso en el territorio donde solicitó asilo.

    En cuanto al sentido común, ninguna persona sensata puede creer que los hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, cubanos y demás, se encuentran en una situación que proteja su integridad mientras vivan en ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa o Matamoros. Son algunas de las ciudades más peligrosas e inseguras de México, en el momento de mayor inseguridad de la historia reciente del país.

    En cuanto al derecho norteamericano, en efecto, pocas horas después de que el primer hondureño sea devuelto a México, la American Civil Liberties Union (ACLU) interpondrá un recurso ante un tribunal federal norteamericano, probablemente el del noveno circuito en San Francisco, para prohibir dicha devolución, ya que viola una serie de derechos constitucionales en Estados Unidos. No hay mayor duda de que por lo menos durante el tiempo que tarde la justicia norteamericana en resolver el caso, habrá una suspensión provisional que impida la deportación a México. Algunos dicen que esta fue una gran maniobra, mañosa y hábil, de Ebrard para, por un lado, quedar bien con Trump al conceder todo, pero al mismo tiempo no incurrir en ningún despropósito ya que el acuerdo no se cumplirá: No se puede descartar esta hipótesis, pero es más probable que simplemente sea consecuencia de la nueva política exterior de AMLO con relación a Estados Unidos: no pelearse con Trump por ningún motivo, en ningún momento, en ninguna parte. Salvo Venezuela.


    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-de-hondurenos
    (Edición de firma).

  4. #184

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    El ABC de la crisis venezolana… y la vergüenza

    Por Pablo Hiriart.

    Venezuela tiene dos presidentes, Juan Guaidó y Nicolás Maduro.

    El primero fue electo por la Asamblea Nacional (Congreso) de Venezuela, con base en el artículo 233 de la Constitución elaborada durante el chavismo.

    Los integrantes de la Asamblea (legisladores) llegaron al cargo mediante elecciones vigiladas internacionalmente, en las que participaron el chavismo y la oposición, y ganó la oposición, con el reconocimiento nacional e internacional.

    Nicolás Maduro se reeligió en unos comicios en los que no participó la oposición por falta de garantías, ni hubo observación internacional.

    La Asamblea aplicó el artículo 233 de la Constitución, que faculta al Poder Legislativo a nombrar un presidente provisional cuando hay ausencia de éste, y mandata crear un gobierno que convoque a elecciones.

    Nicolás Maduro asumió la presidencia sin que mediaran elecciones libres para acceder al cargo.

    A raíz de ello, el Congreso (la Asamblea), nombró a un presidente provisional para que convoque a elecciones libres y vigiladas.

    En consecuencia, los únicos que llegaron al poder mediante elecciones democráticas, reconocidas nacional e internacionalmente, fueron los integrantes de la Asamblea.

    Juan Guaidó es, pues, el presidente constitucional de Venezuela.

    Y México, perdón, el gobierno de México en nuestra representación, ha optado por reconocer únicamente a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela.

    ¿Con qué argumento? El real es la afinidad ideológica entre el actual gobierno mexicano y el régimen de Maduro.

    Los presidentes de los dos partidos de la coalición gobernante en México son impulsores y defensores de la 'revolución Bolivariana'.

    El argumento que esgrimen el presidente y el canciller Ebrard, está basado en el artículo 89 de nuestra Constitución, que en su inciso X establece: “En la conducción de tal política (exterior), el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de las controversias…; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales”.

    Queda claro que una interpretación facciosa del artículo 89 lleva al gobierno de México a respaldar al gobierno de Maduro.

    Sólo esgrime la “no intervención”, y omiten la “autodeterminación de los pueblos” y “la protección y promoción de los derechos humanos”, así como “la paz y la seguridad internacionales”.

    La autodeterminación del pueblo venezolano llevó a los integrantes del Poder Legislativo –electos todos democráticamente–, a nombrar presidente provisional del país al líder de la Asamblea, Juan Guaidó, ante el vacío existente por la ilegalidad con que se hizo del mando Nicolás Maduro.

    Omite también el gobierno de México el mandato constitucional de “protección y promoción de los derechos humanos”, que en Venezuela son violados en todos sus órdenes por el régimen ilegal de Maduro.

    Con escalofriante displicencia el canciller Ebrard justifica que en México también se violan derechos humanos.

    Su trabajo es hacer cumplir la Constitución en su ámbito de responsabilidad. Ya los otros secretarios y órganos competentes velarán porque se respeten los derechos humanos.

    En Venezuela no hay libertades políticas. No hay voto libre. A los opositores los encarcelan y son torturados. Los medios de comunicación son acallados y los periodistas críticos perseguidos y exiliados.

    Aquí en México, López Obrador pudo llegar al poder gracias a que hay elecciones libres.

    Los opositores podían recorrer el país diciendo lo que quisieran, hasta calumnias y convocatorias a “derrocar” el régimen.

    Los medios de comunicación jugaron un papel fundamental para que llegara al poder el más radical opositor.

    Directivos de esos medios no eran perseguidos ni torturados, sino que gozaban de publicidad oficial y acceso a Los Pinos y a Bucareli.

    Triste, el papel del canciller Ebrard, egresado de El Colegio de México.

    Pero más triste aún es el papel de todos nosotros, que vemos impotentes cómo el gobierno nos alinea en la defensa de un dictador, por afinidad ideológica.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-la-vergueenza
    (Edición de firma).

  5. #185

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    Venezuela: un golpe para todos

    Por Raymundo Rivapalacio.

    El paisaje latinoamericano sigue escribiendo historia. Nuevamente es Venezuela, donde a las realidades objetivas de los últimos años, como la regresión democrática, el autoritarismo, la falta de libertades, la violación de derechos humanos y la cada día más increíble crisis económica, se le ha sumado la versión posmoderna de los golpes de Estado. La CIA ya no tuvo que desarrollar guerras psicológicas, inventar luchadores por la libertad o invadir abiertamente a una nación, sino inaugurar una modalidad que no se sabe si es más arrogante que las otras, pero sí más cínica:

    Un diputado, Juan Guaidó, se autoproclama presidente y minutos después el presidente Donald Trump lo reconoce como el líder interino de Venezuela, desconociendo al presidente Nicolás Maduro, reelecto de manera fraudulenta. Tras Estados Unidos, una decena de países americanos respaldan a Guaidó, junto con la Organización de Estados Americanos y el Banco Interamericano de Desarrollo. La maquinaria trata de crear las condiciones para que las Fuerzas Armadas rompan con Maduro y lo derroquen. Si no es así, advierte Trump, todas las opciones están abiertas. ¿Invasión? ¿Asesinato del presidente? Todas, hay que precisar, salvo que Maduro no deje el poder.

    Es cierto que las credenciales de Maduro son impresentables, pero no apoyar a Guaidó tampoco significa respaldar el régimen del presidente venezolano. Eso hizo México el miércoles y la turba cibernética se le fue encima al presidente Andrés Manuel López Obrador. La prensa en México también expresó mucha más crítica que apoyo, sin importar la ruptura transnacional del orden constitucional –Venezuela amaneció el jueves con dos presidentes– promovida por Estados Unidos. Cierto, como han señalado quienes desean, como muchos –incluido quien esto escribe–, que Maduro deje el poder, ¿cómo se puede romper el orden constitucional cuando Maduro lo rompió? La línea es muy fina y se cruza. La defensa de López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard es de ortodoxia constitucionalista, pero políticamente busca una tercera vía en donde, desde la neutralidad, se encuentre una salida pacífica a los diferendos en otras naciones.

    En las conversaciones que sostuvieron el miércoles López Obrador y Ebrard, no hubo duda sobre mantener la postura que expresó el subsecretario de Relaciones Exteriores para América Latina, Maximiliano Reyes, durante su estreno como representante en el Grupo de Lima, el 4 de enero, en la capital peruana, de excluirse de la petición a Maduro de que no asumiera su segundo mandato, y la disposición a abrir el diálogo con todas las partes, pero sin acciones que lo obstruyan. La preocupación en la Cancillería mexicana se daba ante la posibilidad de que quedara aislado en el concierto internacional. Uruguay, con cuya contraparte Ebrard sostuvo pláticas por teléfono, se mantuvo neutral, lo mismo que España y Portugal, con lo que abrieron espacios políticos a los mexicanos, particularmente frente a sus socios comerciales norteamericanos, que apoyaron a Guaidó. La Unión Europea, que ha sido crítica de Maduro, no tuvo una posición de conjunto, y como los mexicanos, buscaron la mayor información posible antes de escalar su posicionamiento.

    La presión en México contra el gobierno es intensa. Liberales y conservadores unieron voces en la condena a Maduro y el respaldo a Guaidó, sumándose, por razones ideológicas o tácticas, a los avales del interino, según describió el periódico carioca O Globo, Trump y el presidente brasileño Jair Bolsonaro. Las consultas entre cancillerías se profundizaron el jueves, y en la OEA el embajador Jorge Lomónaco hizo una propuesta estratégica: saber el estatus jurídico de Guaidó y de sus apoyos internacionales. La creatividad para ganar tiempo y problematizar lo que sucedió el jueves en la institución panamericana es lo que ahora se necesita, recuperando lo que alguna vez fue la diplomacia mexicana.

    El presidente José López Portillo, por ejemplo, rompió relaciones con Nicaragua, pero no con El Salvador, pese a tener dos gobiernos autoritarios y violadores de los derechos humanos. López Portillo anunció la ruptura de manera inesperada cuando en una visita de Estado, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Carazo, le hizo un relato de lo que estaba sucediendo en Nicaragua. “Me ha dicho usted algo que sabíamos y no queríamos creer”, dijo López Portillo, “el dramático, el repugnante ataque a los derechos humanos, el horrendo genocidio que se está cometiendo contra el pueblo nicaragüense”. En el caso de El Salvador, las instrucciones fueron mantener abierta la embajada y recibir al mayor número de asilados políticos, manteniendo comunicación con la oposición y la guerrilla.

    La historia ayuda, y la Cancillería mexicana tiene experiencia en manejos de crisis y hasta dónde resiste y es útil la neutralidad. Si es cierto que los tiempos políticos no son los tiempos sociales, respaldar a Maduro o a Guaidó es anularse y cancela la posibilidad de agotar todas las instancias, como en los 80. La próxima semana llega a México el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y Venezuela estará en la agenda. En espera de confirmación, está la visita del secretario de Estado, Mike Pompeo, en esos días.

    La política de neutralidad no es pasiva, sino activa. No es estridente, sino discreta. No perdamos la perspectiva. ¿Nos gustaría que el presidente de Estados Unidos impusiera un títere para obligar al derrocamiento de un presidente en México? Habrá quien diga que sí, y que prefieren que un poder extranjero resuelva lo que internamente fueron incapaces de hacer. Es indigno. Hay quien dice no, que las luchas se dan adentro, y que si bien las condiciones internacionales contribuyen a los cambios, es el trabajo interno lo que construye la autodeterminación de los pueblos y la libertad. En eso estamos, pese a la radicalización nacional.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...lpe-para-todos
    (Edición de firma).

  6. #186

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    Venezuela: la debacle

    Por Leonardo Kourchenko.

    Muchos meses llevamos periodistas y analistas internacionales pronosticando –fallidamente – el final de Nicolás Maduro y su régimen represor, corrupto, cínico y violador constante de derechos humanos. Si cuando bajaron los precios del petróleo, si cuando concluyó su primer período como presidente constitucional –el único por cierto, porque este segundo es absolutamente ilegítimo – si cuando la oposición se apoderó de las calles en un grito unificado de ¡ya basta! En ninguna atinamos, cuando volteábamos a ver ¡Maduro seguía ahí! – como diría el inolvidable Monterroso.
    ¿Qué lo mantiene en el poder contra viento y marea? Son varios factores, tal vez sólo uno interno, y todos los demás externos.

    El primero y más importante es el respaldo incondicional –que no absoluto – de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, de ese ejército, marina y demás que se han visto beneficiados con el poder que el presidente Maduro ha trasladado a su mando, pero sobretodo, la cantidad de recursos que ha puesto a su disposición. Todo el petróleo, las divisas y los manejos económicos del gobierno están controladas y operadas por militares. Se habla de una extendida corrupción, pero sólo en los altos mandos y algún medio, pues esa riqueza aparentemente no llega a la tropa. Sin embargo el país entero lo sabe, habla del tema, y es testigo de las fortunas de los generales y almirantes a costa de los recursos del pueblo.

    Una de esas bellísimas contradicciones de este socialismo latinoamericano de cuarta –sin alusión a nadie – es decir, de muy bajo nivel, como se dice coloquialmente en México. Todos están para y por el pueblo, pero lo roban y esquilman bajo el deshonroso argumento de los valores patrios.

    El segundo factor es Cuba, su dirección política, su beneficio energético, su control estratégico de ministerios, oficinas, políticas y posicionamientos. Cuba dentro de Venezuela instaló a instancias de Fidel en su momento, pero permitido y abrazado por Hugo Chávez, un control de mando-país, que definiera políticas, acciones, propiedades, y la instrumentación completa de la Revolución Bolivariana. Ellos siguen ahí, más fuertes que nunca después de la muerte de Chávez, ante la evidente y vergonzosa incapacidad de “Platanote” –como le dicen en privado los venezolanos a su presidente.

    Después vienen los intereses geopolíticos, esos viejos criterios provenientes de la Guerra Fría que dividía al mundo en polos y que construía posicionamientos regionales de oposición o contrapunto a regímenes hemisféricos, totalitarios o de otro tipo.

    A Cuba, que pierde por minutos todos los avances ganados en la era Obama, los acuerdos de tránsito de ciudadanos, los flujos de capital, el efectivo desmantelamiento gradual del histórico bloqueo, recibió marcha atrás con Trump y sus obsesiones. Por ende, mantener a Venezuela como un eje opositor a Washington, le resulta extremadamente útil, además de vivir del combustible venezolano.

    Lo mismo pasa con Rusia, quien aún no ha decidido con claridad qué hacer con Venezuela y cómo utilizarla en su ajedrez mundial para desestabilizar a Occidente, pero ahí está, con créditos y tecnología a cambio claro de su petróleo comprometido ya por algún tiempo.

    Un caso semejante es el de China, que con la apertura de su banco para el Desarrollo Regional, inyectó recursos en forma de créditos a Argentina, Brasil, Paraguay, Chile y otros más. De forma relevante, Venezuela está en la lista de deudores de los chinos, a quienes les paga de la misma y única forma que puede: con crudo comprometido ya por varios años.

    Tan sólo ayer Rusia advirtió a Estados Unidos que no intervenga en Venezuela, parece un Deja Vú de los años 60, 70.

    Todo esto junto mantiene a un debilitado Maduro a quien hoy incluso, le niegan acceso a sus propias reservas internacionales. Tiene depositados en el Banco de Inglaterra 120 mil millones de dólares en oro, que le fueron negados la semana pasada.

    Estados Unidos le negó acceso a 7 mil millones de dólares que por cierto, pusieron a disposición del señor Guaidó, toda vez que Washington lo ha reconocido ya como presidente legítimo.

    Todo esto en medio de una crisis interna que pareciera llegar a su límite, protestas, manifestaciones, carestía, llamados continuos a desconocer al gobierno y de que el ejército le retire su apoyo.

    Cuatro países europeos le ponen un ultimátum a Maduro (Alemania, Francia, Italia y España) en un esfuerzo por forzarlo a dimitir.

    Colombia y Brasil afirman preparar contingentes militares para hacer una incursión en territorio venezolano.

    ¿Hasta qué momento puede aguantar un presidente fallido, impopular, ilegítimo? Tal vez hasta que los “fuertes” que le brindan respaldo quieran. Pero esa pregunta, aún no tiene respuesta.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...ela-la-debacle
    (Edición de firma).

  7. #187

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    DESTRUCCION DE UN PAIS EN TIEMPO REAL...

    Se acabó la paz laboral

    Cuarta Transaformación.

    Las huelgas de las maquiladoras en Matamoros con el aumento del 20% de incremento salarial y el bono anual de 32 mil pesos son el principio del fin de la paz laboral que vivió México en los últimos tres sexenios.

    Pero el plato fuerte está por venir: cuatro iniciativas del Congreso para reformar la Ley Federal del Trabajo, la aplicación del Convenio 98 de la OIT y la instrumentación del Capítulo Laboral del T-MEC.
    Este viernes 1 de febrero inicia el periodo ordinario de sesiones de la 64 Legislatura y la agenda trazada por los diputados de Morena contempla varios temas principales.

    Apunte Seguridad Ciudadana, Combate a la Corrupción e Impunidad, Justicia Social y Desarrollo Económico, además de aspectos que atañen directamente a los sectores del trabajo, energía y pensiones.

    Pero a dos meses de iniciada la Cuarta Transformación, lo laboral presenta más amenazas que certidumbres para el empleo, la inversión y la paz del país. Expertos consideran que el siguiente es el saldo.

    La reforma a la Ley Federal del Trabajo tendría un sentido de izquierda antigua, dándole gran poder al sindicalismo rancio a través del cual se lograría el control político de Andrés Manuel López Obrador.

    En la práctica Morena, que lidera Yeidckol Polevnsky, está ya en pleno trabajo de formación de su sector obrero mediante el control de los expedientes laborales de todos los sindicatos del país.
    Las dos grandes centrales, CTM y CROC, las están desmantelando a base de invitar a sus sindicatos a formar parte del movimiento obrero de Morena y de quitarles representación a nivel internacional.

    El nuevo régimen de la Cuarta Transformación estima que las huelgas (que desde hace por lo menos dos décadas se han minimizado) son muy sanas para las relaciones laborales y el crecimiento del país.

    Está la aprobación por parte del gobierno del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con lo que lograron libertad completa de sindicalización con la posibilidad de contar con multisindicatos.

    Las empresas que no se inscriban al programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, que va por 2.3 millones de ninis a un costo de 40 mil millones de pesos, serán sujetas a "inspecciones".

    Las auditorías las hará la Secretaría del Trabajo que comanda Luisa María Alcalde. Los becarios serán censados por el Instituto de Formación Política de Morena antes de ser enviados a las empresas.

    El consejo de ese instituto está integrado por John Ackerman, Rafael Barajas El Fisgón, Paco Ignacio Taibo II y Pedro Miguel.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...la-paz-laboral
    (Edición de firma).

  8. #188

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  9. #189

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    Venezuela libre

    Jaime Sánchez Susarrey.

    1. Nada está escrito. El desenlace del enfrentamiento en Venezuela dependerá de lo que ocurra en los próximos días o semanas. Sin embargo, hay cuatro factores que están presentes por primera vez: a) un liderazgo único de la oposición; b) una dimensión legal del mismo, toda vez que Juan Guaidó se asume como un presidente interino que debe convocar nuevas elecciones; c) una movilización popular superior a todas las anteriores; d) el aislamiento de Maduro y el apoyo indiscutido al movimiento opositor de los principales países latinoamericanos, Estados Unidos, Canadá y la presión de la Unión Europea para que se celebren elecciones inmediatamente. Ese coctel hace que la caída de la dictadura esté más cerca que nunca, aunque no se puedan adelantar vísperas.

    2. Ante todo lo anterior, a lo que se suma la brutalidad con que el régimen de Maduro está reprimiendo la insurgencia ciudadana, el gobierno mexicano ha asumido una posición de “neutralidad”, simple y llanamente lamentable. Primero, porque se ha aislado del mundo occidental. Segundo, porque se ha sumado implícitamente al pelotón que apoya a Maduro, integrado por países autoritarios: Cuba, Bolivia, Rusia, China y Turquía. Y, tercero, porque las escenas de la represión son cada vez más violentas y resulta grotesco que se invoque una especie de neutralidad.

    3. A partir de este escenario y de los costos políticos y diplomáticos que tendrá para el gobierno de AMLO, hay quien espera que se imponga la sensatez y que en un acto racional y pragmático el Presidente de la República decida corregir el rumbo. Pero la posibilidad de que esto ocurra es muy remota, por no decir nula.

    4. AMLO ha invocado la doctrina Estrada para mantener el reconocimiento del gobierno de Maduro. Pero el principio de no intervención se ha interpretado de distintas maneras a lo largo de la historia: Cárdenas condenó el ataque a la República Española y abrió las puertas a cientos de exiliados. Echeverría repudió el golpe de Estado en Chile y, como Cárdenas, dio asilo a los perseguidos políticos.

    5. La neutralidad, que no es tal, asumida por AMLO, tiene otras razones que no están inscritas en el principio de no intervención. Como muchos en la izquierda, asume que las dictaduras no se pueden condenar tajante e indiscriminadamente. No es lo mismo, según esa visión, Fidel Castro que Pinochet. El primero es un líder histórico revolucionario que supo defender la soberanía nacional y el segundo es un general neoliberal y conservador. Imposible obviar, por lo tanto, las raíces de Maduro en el movimiento chavista y en la defensa del socialismo del siglo XXI.

    6. Otra arista de esa convicción ideológica es la existencia de una corriente –en Morena– de clara filiación madurista. Los nombres son conocidos: Yeidckol, Ackerman, Padierna, Díaz Polanco, Noroña. Para todos ellos lo que está ocurriendo en Venezuela no es un movimiento popular contra la dictadura, sino una conspiración imperialista –dirigida por la CIA– para acabar con un régimen popular y revolucionario. Por eso AMLO no dará un paso en sentido contrario.

    7. Las convicciones y las creencias de la izquierda son refractarias a los hechos y los argumentos. Pinochet gobernó por un periodo de 17 años, dejó el poder después de someterse a un plebiscito, y Chile es hoy una democracia con el mayor grado de desarrollo económico-social en Latinoamérica. Fidel Castro creó un régimen totalitario, que persiste a la fecha (60 años). Los cubanos padecen escasez y racionamientos, no hay libertad de expresión ni elecciones libres. Pregunta: ¿Cuál de las dos dictaduras ha sido más dañina para su pueblo, la de Castro o la de Pinochet?

    8. Termino con una reflexión. El socialismo del siglo XXI, por donde quiera que se le vea, es un estruendoso fracaso: quebrar y sumir en la miseria al país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo se dice fácil, pero es un desastre imposible de superar; la brutalidad y corrupción del régimen de Maduro han sido la música de acompañamiento de ese naufragio.

    9. Es por eso que la celebración de elecciones libres en Venezuela es vital para América Latina y particularmente para México. El retroceso y la barbarie que están viviendo los venezolanos no se debe repetir nunca más en ninguna parte. Venezuela libre, valladar contra el autoritarismo.


    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...enezuela-libre
    (Edición de firma).

  10. #190

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    Pemex hundirá a AMLO (y a México)

    Sergio Negrete Cárdenas.

    Pemex es una rueda de molino que se ha colgado al cuello Andrés Manuel López Obrador, en lo personal y a su gobierno. Recibió una herencia complicada con Pemex, un barril de pólvora con mecha encendida: la petrolera más endeudada del mundo con producción en declive y un lastre brutal en pensiones, aparte de corruptelas (en todos los niveles) y una fuerza laboral excesiva en número e ineficiente en desempeño comparada con otros gigantes privados.

    AMLO ha optado por arrojar gasolina a esa pólvora. Obnubilado en su nacionalismo, se obstina en pensar en el Pemex de sus años mozos, sobre todo la era dorada de Cantarell. En 1980, con 27 años, Cantarell inundaba de petróleo al planeta y el sureste mexicano experimentaba un boom económico impresionante. Desde el Instituto Indigenista de Tabasco, que encabezaba, el macuspano contempló lo que parecía un milagro. El presidente López Portillo apostó todo al petróleo, y perdió, arrastrando al país a una profunda crisis.

    López Obrador está haciendo lo mismo, dados los recursos que quiere dedicar a una industria problemática y en declive. JLP tuvo, por cinco años, un mundo sediento de crudo, cuando tenerlo y explotarlo parecía garantía para la prosperidad. El actual ocupante de la silla presidencial está obsesionado con la autosuficiencia, horrorizado que México importaba crudo ligero de Estados Unidos (lo que al parecer ya prohibió) y que además compra en el exterior la mayor parte de sus gasolinas. No piensa en vender petróleo afuera, sino que se refine todo adentro, para que así no se importe una gota de combustible.

    Pero no tiene el margen para endeudarse del López anterior. Al contrario, enfrenta la lupa de mercados y calificadoras. No entiende de finanzas, sino de barriles. Tiene una meta de producción, no de ganancias. Sueña con construir una refinería de la nada en tres años (en su natal Tabasco, claro), cuando nadie lo ha logrado. Y no entiende que todo eso cuesta cantidades astronómicas.

    Ya Fitch Ratings y Moody’s tienen la deuda de Pemex en el último escalón del grado de inversión (Standard & Poor’s la coloca dos escalones arriba, por el momento). Que Moody’s no la haya reducido fue un respiro, pero momentáneo. En unos meses, de seguir con los enloquecidos planes de hidrocarburos y refinación presentados en diciembre, se reducirá a grado especulativo (también conocido como “basura”). Hará imperativo el rescate de Pemex por parte del Gobierno Federal, con unas finanzas públicas que no tienen recursos para ello. El contagio a la deuda pública será casi inmediato.

    Será una crisis como la del aeropuerto y sus bonos, como la del desabasto de gasolina en varios estados: auto-infligida por la ignorancia económico-financiera mezclada con la arrogancia que imbuye la ideología del estatismo. No será transformación sino regresión. El petróleo hundió a López Portillo y a México. Esa película ya la vimos y sufrimos. Todo indica que, en mayor o menor grado, se repetirá.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...mlo-y-a-mexico
    (Edición de firma).

  11. #191

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    No es por ahí

    Macario Schettino.

    Las razones por las que México no es un país próspero han sido estudiadas por mucho tiempo. Una vez borrada la idea de que se puede hacer una economía exitosa a partir de una visión colectivista, como lo intentaron muchas naciones durante el siglo XX, se pudieron identificar con claridad las deficiencias.

    Primero, un gobierno con muy poca capacidad de maniobra, debido a una recaudación paupérrima. Hasta hace muy poco, México era el país que menos recaudaba en el mundo, en términos del tamaño de su economía. Apenas 10% del PIB en impuestos. Ya andamos cerca de 15%, gracias a la reforma fiscal. Los recursos del gobierno son muy importantes si, como hace el mundo desarrollado desde mediados del siglo pasado, le cargamos a esa institución no sólo garantizar la seguridad de las personas, sino buena parte de la educación, la salud, y la seguridad social.

    Segundo, un mercado laboral muy defectuoso. Cerca del 60% de los trabajadores son informales (es decir, no cuentan con prestaciones de salud y seguridad social), y muy improductivos. El ingreso promedio de ese grupo de población no llega a los 5 mil pesos al mes. Entre los formales, el ingreso es mayor, pero aun así es muy bajo. Buena parte del problema tiene que ver con la informalidad, y con el tamaño de las unidades productivas, realmente pequeñas.

    Tercero, la falta de productividad, que como ha mostrado Bill Lewis, es resultado sobre todo de la falta de competencia económica, y México ha sido un paraíso de la concentración. No sólo los privados, sino el gobierno mismo, han gozado de monopolios por décadas, haciendo cada vez menos competitivo al país, mientras se enriquecen hasta la obscenidad un puñado de personas.

    Cuarto, esta concentración de poder ha impedido la construcción de un verdadero Estado de derecho, lo que redunda tanto en corrupción como en violencia.

    Finalmente, hay detrás de todo esto un conjunto de creencias que soportaron el viejo régimen, que fueron implantadas en las mentes mediante un sistema educativo diseñado para eso. Creencias propias del colectivismo del siglo XX, que no fue sino la recuperación de las visiones machistas, patriarcales y patrimonialistas previas a la Ilustración: una historia Patria ficticia plagada de héroes y villanos, temor-odio a los extranjeros, virtudes sin fin de los pobres y los gobernantes, etc.

    Estos cinco elementos tienen interacciones muy importantes: no se puede construir Estado de derecho sin recursos fiscales suficientes, pero tampoco sin una visión del mundo alejada del colectivismo. No se puede terminar con la informalidad sin una educación distinta y sin enfrentar la concentración económica. No se puede recaudar más con esa informalidad y concentración.

    Avanzar en estos cinco elementos, de forma simultánea y estratégica, es el camino al desarrollo económico. Pero también a la democracia y la justicia. La creencia de que habrá justicia nada más porque el gobierno así lo desea no tiene ningún sustento. Mucho menos habrá desarrollo económico impulsado desde esa institución.

    Romper con el poder económico concentrado puede ser un buen inicio, y por eso terminar con los monopolios del gobierno y limitar el poder de los privados es tan importante. Por eso la reforma energética, la de telecomunicaciones, la financiera y la de competencia económica.

    Terminar con el adoctrinamiento en la escuela es fundamental, tanto para tener una visión diferente del mundo, como para contar con capital humano capaz de ser más productivo, en unidades económicas mayores. Por eso la reforma educativa.

    El camino del actual gobierno es equivocado: reconstruir monopolios energéticos, terminar con la reforma educativa, fortalecer a las grandes fortunas de capitalistas de compadrazgo (ahora en el comité asesor empresarial), es precisamente lo que nos ha frenado por décadas. Aunque parezca obvio, hay que decirlo, para que no se olvide.


    https://www.elfinanciero.com.mx/opin.../no-es-por-ahi
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  12. #192

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    El ala izquierda

    Jorge Castañeda Gutman.

    Parece que concluyó, por ahora, el movimiento de la Coordinadora (CNTE) en Michoacán. Las ferrovías bloqueadas se abrieron, los trenes varados arrancaron, y pronto su carga –autopartes, granos, gasolina, acero– llegará a su destino original. Los asuntos pendientes –plazas y pagos– se resolvieron como debe ser: con dinero. Enhorabuena.
    Dicho esto, el feliz desenlace a través del “diálogo”, tan caro al Presidente, y sin represión –aborrecida por el mismo–, no debe hacernos perder de vista un síndrome que volverá a surgir nuevamente, en repetidas ocasiones. Lo sugerí en un breve ensayo en la revista Nexos del mes de diciembre, a propósito de las enseñanzas para México que podían descubrirse en la experiencia de la izquierda latinoamericana. Se trata del dilema del flanco izquierdo.

    Todo gobernante de izquierda (de derecha también, por cierto, pero no nos ocupa aquí) suele obedecer a dos reglas de oro: colocarse en el centro de su coalición o alianza, y evitar tener enemigos a su izquierda. Es una vieja tradición que se remonta por lo menos a la Revolución bolchevique, y que quizás abarque también a la Revolución francesa. Gobernar en el centro del conjunto de fuerzas significa que hay aliados a su izquierda y a su derecha; no tener enemigos hacia su propia izquierda significa jamás ser rebasado por fuerzas más radicales que el propio gobernante.

    Lenin se colocó siempre en medio: contentaba a su derecha con la NEP (nueva política económica), a su izquierda con el apoyo a movimientos fuera de Rusia, o con el terror contra los “blancos”. Pero cada vez que surgía un brote radical, lo destruía; se puede leer todo esto en su famoso panfleto El izquierdismo: enfermedad infantil del comunismo. Frente a los social-revolucionarios, a los marinos de Kronstadt, al propio Trotsky en ocasiones, no mostraba clemencia alguna.

    Huelga decir que Fidel Castro hizo lo mismo entre 1959 y por lo menos 1968, cuando ya el poder de la Unión Soviética en Cuba cambió los parámetros del juego. Desterró –por las buenas– a Ernesto Guevara; neutralizó a los conspiradores del PSP o Partido Comunista de la microfacción de Aníbal Escalante; se mantuvo siempre en el centro de sus fuerzas, pero jamás toleró una disidencia de izquierda.

    No quisiera dar la impresión de que coloco a la 4T en estos parajes. No se justificaría, y no lo merece, ni para bien ni para mal. Pero el hecho es que López Obrador sí conduce una coalición heterogénea, con una ala derecha y otra de izquierda, que no es fácil acomodarlas a ambas, y que al igual que muchos, sabe intuitivamente que el verdadero peligro para su proyecto yace en la izquierda, no en la derecha.

    Conviene leer la coyuntura de la CNTE de esa manera. El ala izquierda de la 4T incluye a varios sectores: la CNTE; los castristas/chavistas/maduristas; las redes sociales; las estatólatras; probablemente algunos grupos estudiantiles en escuelas normales; los familiares de víctimas de los sexenios pasados. AMLO entiende –insisto, intuitivamente– que es su flanco más débil. Si se le sale de control, como fue en parte el caso de Salvador Allende con el MIR, parte del Partido Socialista, los cordones industriales de Santiago y las tomas de tierra, puede perderlo todo. Los tiene que atender, no reprimir, pero siempre controlar.

    A la larga, sin embargo, deberá eliminar a algunos, por lo menos los más organizados, los más poderosos, los más “aventados”. Eso es la CNTE. No conozco a ningún dirigente –o militante de base– de la Coordinadora, pero si pudiera, le sugeriría releer la historia de la Revolución rusa para comprender lo que les va a suceder. Es una buena lección, que allí viene, en el momento menos esperado.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-ala-izquierda
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  13. #193

  14. #194

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    Bienvenidos los narcos


    Raymundo Rivapalacio.

    El mismo día que concluyó el juicio en Nueva York contra Joaquín El Chapo Guzmán, y el secretario de la Marina, Rafael Ojeda, informó que el Cártel de Santa Rosa de Lima era responsable de los bloqueos para sabotear los operativos contra el robo de combustible en Guanajuato, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que ese 30 de enero de 2019, a menos de dos meses de iniciar la cuarta transformación, acabó la guerra contra el narcotráfico. “Oficialmente, no hay guerra, nosotros queremos paz”, subrayó. Y dijo:

    “No se han detenido a capos porque no es nuestra función principal. La función principal del gobierno es garantizar la seguridad pública, ya no es la estrategia de los operativos para detener a capos. Lo que buscamos es que haya seguridad, que podamos disminuir el número de homicidios diarios. Lo que me importa es bajar el número de homicidios, el número de robos, que no haya secuestros. Eso es lo fundamental, no lo espectacular”.

    La declaración, por el hecho mismo de serla, fue insólita, pero no para extrañarse de nada. Desde que se comprometió a dar amnistía a los narcotraficantes, antes de iniciar su campaña presidencial, esbozó lo que haría al llegar a la presidencia. Su objetivo era reducir los índices de criminalidad y restablecer la seguridad y confianza entre los ciudadanos, pero a su manera. No aceptó la estrategia del presidente Felipe Calderón –utilizada en Colombia, Italia y Estados Unidos– de combatir intensamente a toda la estructura criminal, que provocaba como externalidad una alta cuota de muertes en un principio, y que después de varios tropiezos adoptó el presidente Enrique Peña Nieto. Tampoco tenía tiempo para estrategias de largo plazo. Lo suyo sería administrar el narcotráfico: no se mete con ellos a cambio de que los cárteles guarden las armas y pacifiquen el país.

    Administrar el narcotráfico en lugar de combatirlo, no es una estrategia que va a admitir explícitamente el presidente que está haciendo. Lo que hará es lo que hicieron muchos gobiernos priistas en el siglo pasado, permitir que los cárteles de la droga hagan su negocio –producción, distribución, trasiego y comercialización– a cambio que no se peleen entre ellos ni confronten a las fuerzas de seguridad. En el pasado, como era la circulación de las élites en el viejo régimen, uno o dos cárteles eran atacados por el gobierno en turno, y al siguiente eran otros los perseguidos. De esa forma todos sabían que, como en el sistema político, era una rueda de la fortuna donde los beneficiados hoy, serían afectados mañana.

    Calderón modificó el statu quo. Confrontó a todos los cárteles al mismo tiempo, con los cuales se modificó el incentivo para no pelear contra el adversario: pactar territorios e impuestos criminales para el derecho de paso, con lo cual no obligaban al Estado a actuar con fuerza. El cambio fundamental fue que los cárteles tuvieron que pelear entre ellos para sobrevivir, que fue el detonante de la violencia. Bajo esa estrategia, la delincuencia se atomizó y se mudó de delitos federales a delitos del fuero común. Por ejemplo, los matones del Cártel de Tijuana, al quedarse sin dinero para sus nóminas por los golpes federales, se mudaron al secuestro exprés, que se incrementó en 200 por ciento. Los Zetas, que se habían quedado sin droga, entraron primero a la piratería y después a vender protección y contrabando humano. Los hermanos Beltrán Leyva comenzaron a subcontratar asesinos en el Valle de México, y de su desmantelamiento surgieron Guerreros Unidos y Los Rojos, y de ellos una mayor atomización de bandas criminales, como sucedió también con el Cártel de Juárez.

    Esta es la parte de la película que ve a medias el presidente López Obrador. Quiere una Guardia Nacional con disciplina, adoctrinamiento y mando militar para enfrentar a las pandillas criminales que no alcanzan a ser consideradas cárteles –al no controlar todo el sistema de producción del negocio del narco–, pero que están metidas en el narcomenudeo, asesinatos, secuestros, robos y extorsiones, por mencionar los delitos más comunes del fueron común, sin enfrentar a los cárteles de la droga, cuyos delitos contra la salud y lavado de dinero son federales. El eslabón débil de esa estrategia es desconocer, en la práctica operativa, los vasos comunicantes de la droga entre los criminales.

    Por ejemplo, las bandas que ven a la Ciudad de México como botín, tienen alianzas o dependen de la mercancía de los cárteles de la droga que, a la vez, les suministran respaldo de fuego. Si el presidente cree que desmantelando la Unión Tepito, que es la que controla la vida a espaldas de Palacio Nacional y cobra protección a sus habitantes, desaparecerá el crimen, está equivocado. Siempre habrá quien reemplace a sus líderes para que la cadena productiva criminal que sale de Culiacán o Matamoros, no merme sus utilidades ni afecte su generación de cuadros. Durante todo el sexenio, debe saber, tendrá como vecinos a criminales.

    Para que la administración del narcotráfico funcione como en el pasado, este país tendría que dejar de consumir de drogas, lo cual es imposible. Desde 1996, México se convirtió en consumidor de drogas, y es un camino sin retorno. Pero López Obrador ya formalizó su decisión: perdón para los capos de la droga y garantías de que no los perseguirá.

    Entonces, si reducen la violencia, volverán los tiempos de antaño, donde el narcotráfico convivía entusiastamente con el poder. Los Mayos, Los Menchos, Los Caro Quintero, Los Zetas y todos los demás que controlan el crimen organizado podrán estar tranquilos. Sólo tienen que restablecer sus viejos pactos y quitar el dedo del gatillo.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...dos-los-narcos
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  15. #195

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    'No a los jaguares gordos y niños famélicos'

    Por Javier Risco.

    Del tren maya tenemos el permiso de un pedazo de tierra, fotografías de vías abandonadas, una selva tropical abundante y ocho diapositivas explicando una maqueta que sólo está en la cabeza del presidente. No tenemos un proyecto ejecutivo ni un proyecto de impacto ambiental, tampoco tenemos una consulta por ley con la mayoría de los pueblos originarios. Así va una de las cartas fuertes en materia de infraestructura de este sexenio, tal vez el proyecto más entrañable del Presidente porque atraviesa la región que más quiere y porque en esta ansia histórica recupera un medio de transporte que olvidó el México del progreso. Así que cualquiera pensaría que se lo toman en serio, luego uno lee la entrevista en Animal Político de la periodista Claudia Ramos a Rogelio Jiménez Pons, director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo y responsable de la obra, y preferiría el silencio del gobierno hasta que tuvieran algo que decir o por lo menos un proyecto ejecutivo que presentar. Por lo pronto las palabras de Jiménez Pons rayan en algo tragicómico, llegando a rozar el ridículo. A continuación, tres de sus respuestas:

    • “Es muy fácil decir de repente que no haya desarrollo. No podemos ser a ultranza conservacionistas cuando tenemos tanta miseria; tenemos que crear desarrollo y el desarrollo va a tener afectaciones al medio ambiente, obvio. Pero primero va la gente. No ganamos nada como país con tener jaguares gordos y niños famélicos; tiene que haber un equilibrio. Sí tiene que haber jaguares bien comidos, pero con niños robustos y educados y capacitados. Ese es el tema: muchas veces va a implicar afectar el medio ambiente, pues remediemos las afectaciones”.

    • “Hay la completa y libre convicción de hacer las cosas bien. Nosotros no vamos a soslayar, porque hay una cosa que estamos muy confiados. Mucha gente dice: ‘ya tomaron la decisión y ahora vienen a hacer la consulta’. Y digo, espérate. Por supuesto que ya se tomó la decisión, porque si no, no se podría hacer la consulta. ¿Sabe lo que cuesta una consulta para todavía iniciar con una duda sobre si lo hago o no lo hago? Discúlpenme, pero eso no existe”.

    • “Eso voltea la tortilla en términos ambientales y también sociales, porque son incluyentes. No se vale hacer ningún desarrollo si no tiene su zona de la gente más modesta ubicada dignamente en las cercanías de las áreas de producción. Para que, para que puedan ir a trabajar a pie. Hasta pedir limosna si hace falta, pero a pie”.


    ¿Dónde está parado este proyecto? Hasta el momento leo un argumento donde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no quiere “jaguares gordos y niños famélicos”, así le responde el responsable del proyecto Jiménez Pons a Gerardo Ceballos, presidente de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, que en diciembre pasado había planteado que al menos dos mil jaguares se encuentran en riesgo por la construcción del tren maya.

    También tenemos una simulación, una decisión tomada acompañada de una consulta, por favor alguien tiene que explicarme su frase “por supuesto que ya se tomó la decisión, porque si no, no se podría hacer la consulta”. No tiene ningún sentido, es una ilegalidad vestida de burla la realización de consultas que no modifiquen la decisión final, el gobierno federal está muy seguro de los beneficios del tren y de la casi imposible negación del proyecto por parte de las comunidades que se ven afectadas por el proyecto.

    Y la cereza del pastel en sus declaraciones, la periodista Claudia Ramos señala que en cada una de las estaciones se tiene previsto desarrollar pequeñas ciudades, “pueblos bicicleteros” a partir de un reordenamiento territorial; el funcionario completa esta información señalando que es importante que los habitantes vayan “a trabajar a pie. Hasta pedir limosna si hace falta, pero a pie”. Vaya fotografía imaginada.

    Pasa el tiempo y el tren va tomando forma de juguete, entre jaguares bien comidos, consultas de papel y limosnas cercanas a casa, se construye el sueño del presidente.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...inos-famelicos
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  16. #196

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    Pablo Hiriart... el azote de los chairos marihuanos...

    No saben gobernar

    Pablo Hiriart

    De control político saben, y mucho, pero de gobernar no tienen la menor idea.

    Fitch le bajó dos grados la calificación a la deuda de Pemex porque ven un mal manejo de la empresa a futuro.

    El presidente salió a insultar a Fitch con argumentos de callejón.

    No sabe que las calificadoras no evalúan el huachicol ni la corrupción “en administraciones pasadas”, sino que analizan a los gobiernos y empresas que emiten deuda en los mercados internacionales, y entregan su reporte para información de los inversionistas.

    La calificadora no cree en el proyecto del pasante de agronomía que AMLO puso al frente de Pemex.

    Desde el año 2000 Pemex es calificada por Fitch, y es la primera vez que baja la confiabilidad de su deuda.

    Si Pemex pierde su grado de inversión, será un problema nacional (hay que pagar).

    Pero esto sólo es lo más reciente y ni siquiera lo más importante.

    Empezamos con la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y las pérdidas que se cuentan en cientos de miles de millones de pesos.

    Van a destruir lo hecho (un tercio del aeropuerto), que nos iba a poner en la vanguardia de la industria aeronáutica mundial. Esa obra se pagaba sola, salvo que la demolieran. Eso hicieron.

    Las grandes obras públicas de este sexenio serán la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, que no van a traer ni ahorrar recursos. Al contrario, habrá que invertirles.

    Cerraron ProMéxico, el instrumento del país para atraer inversiones en el mundo, que tan buenos resultados había dado.

    Ciento noventa y tres mil millones de dólares en inversión extranjera entraron al país en el sexenio anterior, en parte gracias a la existencia y labor de ProMéxico. El dinero no llega sólo. Hay que pelearlo y atraerlo, porque es empleo, desarrollo económico y tecnológico.

    También clausuraron el Fondo Nacional de Promoción Turística, gracias al cual México se convirtió en la sexta potencia turística mundial.

    La política de seguridad consiste en militarizar todo el país a través de una Guardia Nacional y, paradójicamente, apostarle a una pax narca.

    Al Ejército y a la Marina les impiden actuar contra huachicoleros y narcotraficantes, a pesar de que esos criminales son una y la misma cosa.

    El secretario de Marina señaló al Cártel de la Rosa (antagonista del Cártel Jalisco Nueva Generación) como autor de los bloqueos en Guanajuato para nulificar los operativos contra robo de combustibles.

    Y el presidente anunció desde Palacio Nacional que “no es función del gobierno organizar operativos para detener capos”.

    ¿Para qué quieren la Guardia Nacional, entonces? (Eso será materia de una reflexión posterior).

    Va a ser muy costoso, en términos de seguridad y de soberanía, dejarles el país a los grupos criminales a cambio de que no hagan mucho ruido.

    Bajó a la mitad la importación de gasolina en los primeros días de enero y hubo desabasto.

    Tuvimos 123 muertos, calcinados, por la explosión de un ducto de Pemex en Hidalgo, de esos que dijeron que habían cerrado para evitar el huachicol.

    La gente que murió recogía combustible porque no había gasolina en Tlahuelilpan y sus alrededores… a unos cuantos kilómetros de la refinería.

    Esa tragedia pudo evitarse, pero no supieron qué hacer no obstante las horas de anticipación con que las autoridades conocieron de la fuga.

    El Fondo Monetario Internacional y el Banco de México bajaron el pronóstico de crecimiento para México. El Bank of America lo sitúa en uno por ciento. (Nos prometieron crecer al cuatro).

    Durante el primer mes de gobierno el gasto público cayó en 25 por ciento. Y habían dicho que, a diferencia de los 'neoliberales', el gasto público sería como nunca antes el gran motor del crecimiento.

    Más de 145 mil personas perdieron el empleo, luego de que el país había creado, en un sexenio, cuatro millones de nuevos puestos de trabajo, formales.

    Se acabó la paz laboral: llevamos 47 huelgas estalladas, que es el doble de las que hubo en todo el sexenio pasado y más que en todo el periodo anterior y ante anterior.

    Dijeron que iban a ahorrar y por eso vendían el avión presidencial. No lo han vendido y pagamos al año 417 millones de pesos por tenerlo embodegado en Estados Unidos.

    Pusieron a México al lado del dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, y nos aislamos del mundo al formarnos en la fila de Nicaragua, Cuba, Siria, Rusia e Irán.

    Se niegan a aplicar la ley, que juraron cumplir y hacer cumplir, y toleran un bloqueo ferroviario de sus aliados políticos –la CNTE–, que hasta el domingo había provocado pérdidas por 20 mil millones de pesos, tres millones de toneladas de mercancías sin transportar y 351 ferrocarriles varados.

    Nos va a costar décadas, otra vez, enmendar los estragos del populismo, si es que alguna vez dejan el poder.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...saben-gobernar
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  17. #197

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    La moral del presidente

    Raymundo Rivapalacio.

    La moral es un conjunto de normas y costumbres que rigen el comportamiento del individuo. Esas normas y costumbres están empaquetadas en las sociedades en función de la identidad, territorio, idioma, cultura, historia y religión. Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón comparten esos parámetros, incluida su creencia en el mismo Dios. Sin embargo, parecería que es todo lo contrario, pues lo que es correcto en un caso para el presidente, es incorrecto cuando se refiere al expresidente; lo que no es corrupción sobre uno, lo es cuando se refiere al otro. La vara que mide los conflictos de interés y la honestidad difiere en tanto a quién o a quiénes se le aplican. El discurso moral en la política se convierte de esta forma en algo elástico y manipulable, una arma que golpea la fama pública o que inocula de cualquier sospecha.

    La moral del presidente López Obrador es un chicle que empieza a pudrirse. Este lunes acusó a Calderón en su conferencia de prensa matutina de cosas como corrupción, tráfico de influencias y conflicto de interés, por el hecho de haber sido consejero de una empresa de energía que fue proveedora de la Comisión Federal de Electricidad. La consultoría fue real, y se dio cuatro años después de haber dejado la presidencia; es decir, superó por tres años el impedimento legal de no poder trabajar en nada que pudiera significar un conflicto de interés durante el primer año tras dejar el cargo público.

    Minutos antes, cuando le preguntaron sobre la posibilidad de un conflicto de interés al haber nominado para la Suprema Corte de Justicia a tres mujeres con vinculaciones directas y profundas con él o Morena, el partido en el poder, respondió que no había ningún impedimento legal en ello. No se refirió en ningún momento al conflicto de interés al ser, dos de ellas, al menos, esposas de personas muy cercanas a él, Loretta Ortiz, de José Agustín Ortiz Pinchetti, que trabajó con él en el gobierno de la Ciudad de México y en campañas presidenciales, y Yasmín Esquivel, del empresario constructor y viejo consejero de López Obrador desde que hizo obras públicas en la capital federal, José María Riobóo.

    Riobóo es el autor intelectual del asesinato del aeropuerto en Texcoco y promotor de construirlo en la Base Militar Aérea en Santa Lucía. Su oposición contra la obra en Texcoco tiene como antecedente que perdió la licitación para construir las pistas del nuevo aeropuerto, que marcó su cambio de querer ser parte de aquel proyecto de infraestructura, a evitar que se concretara. Riobóo alcanzó su objetivo, y logró que López Obrador nombrara a Sergio Samaniego, con quien trabajó largo tiempo, como el responsable de la obra en Santa Lucía. Samaniego, además, fue asesor de Esquivel en el Tribunal de Justicia Administrativa de la Cuidad de México.

    Entonces, si Calderón tardó cuatro años en servir 24 meses como consejero de una empresa extranjera dedicada al negocio de la energía, incurrió en tráfico de influencias, corrupción y conflicto de interés. Si nomina López Obrador a Esquivel para la Suprema Corte, no hay conflicto de interés, ni tráfico de influencias ni, eventualmente, se abre la puerta a la corrupción. Se puede argumentar que en el caso de Esquivel, se constituye la existencia de cuando menos un conflicto de interés similar al que incurrió el expresidente Enrique Peña Nieto al permitir que la empresa Higa, de su amigo el constructor Juan Armando Hinojosa, sirviera de intermediario en la operación inmobiliaria de la casa blanca, propiedad de su exesposa Angélica Rivera. Peña Nieto nunca aceptó que en aquel caso hubiera un conflicto de interés. López Obrador ni siquiera se detiene a pensar en ello.

    Peña Nieto se quedó corto frente al nivel que está alcanzando López Obrador en cuanto a conflicto de intereses. Higa no participaba en licitaciones federales –no así en el Estado de México cuando Peña Nieto era gobernador–, ni recibió contratos después de ello. En cambio, un empleado de Esquivel es el jefe de obra de Santa Lucía, que sustituyó al proyecto que descarriló Riobóo por motivos personales. En el caso de Calderón, ni siquiera aplica alguna de las acusaciones de López Obrador.

    El presidente no mencionó el lunes, sino hasta el martes, que hubo un precedente, el de Ernesto Zedillo, también dentro de los plazos contemplados por la ley, consejero de una empresa de ferrocarriles que tenía intereses en México. Su subjetividad original había incurrido en un conflicto de interés por sí mismo, pues como presidente, Zedillo facilitó que por encima de la ley, porque no tenía la residencia, el tabasqueño contendiera por la gubernatura de la Ciudad de México.

    López Obrador le ofreció una disculpa a Calderón por acusarlo de corrupto, pero insistió que si no había sido ilegal lo que hizo, sí era inmoral. El presidente está midiendo los conflictos de interés y el tráfico de influencias en función de sus creencias, y metiéndose en contradicciones. Las puede resolver, sin embargo, si le ordena a Morena que rechace su terna para la Suprema Corte, al caer en un conflicto de interés descarnado y descarado, que es imposible de no ver.

    Si el presidente es serio, no sólo debe barrer la escalera de arriba hacia abajo, como dice que erradicará la corrupción, sino comenzar en su casa. El discurso no le alcanza para ser una persona íntegra. Su comportamiento es lo que lo definirá. Sus propios conflictos de interés son ilegítimos, no ilegales, pero si no los ataja, el camino estará allanado para que la corrupción, que tanto dice odiar, entre sin freno en su administración.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...del-presidente
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  18. #198

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    La movilización social que viene

    Jorge Castaneda Gutman.

    En casi todas las experiencias de gobiernos de izquierda en América Latina, o en otras partes del mundo, figura una constante. Aunque lleguen al poder por la vía de un vasto movimiento popular, o simplemente como resultado de una elección, suele producirse después de su entronización un estallido de luchas sociales de todo tipo.

    En Europa tendían a ser más bien de carácter obrero; en América Latina, obrero también, pero junto con estudiantes, campesinos, marginados de las ciudades, etc. Los movimientos pueden anteceder el ascenso al poder, o ser el resultado del mismo, pero casi siempre aparecen. Muy rápidamente se extienden las luchas por reivindicaciones seculares, en algunos casos, o más recientes, pero no por ello menos sentidas y atendibles, en otros. Son reivindicaciones a la vez sensatas y comprensibles, pero también radicales, en ocasiones revolucionarias. Aumentos de salarios, tomas de tierras o de fábricas, demandas estudiantiles gremiales o existenciales, minorías oprimidas exigiendo derechos: son el pan cotidiano de la gestión de cualquier gobierno de izquierda en cualquier país democrático del mundo.

    A veces la coyuntura económica no se presta. Pero en otros casos, la percepción de la gente de que gracias a un nuevo gobierno vienen tiempos económicos mejores estimula a los movimientos sociales. Se cree que habrá mayor crecimiento, más empleo, mejores salarios y un gasto público superior. Razones de más para salir a la calle, o el equivalente.

    El motivo de fondo de estos movimientos radica en una sensación de empoderamiento. Las “masas”, en la terminología marxista, sienten, con algo de razón, que por primera vez, el gobierno de turno está de su lado; es su gobierno. Votaron por él, o lo llevaron al poder por otras vías, justamente por eso: para que tomara su partido en sus luchas cotidianas y perennes. Cuentan con el apoyo de su gobierno, y en muchas ocasiones lo recibe. Hasta que deja de ser posible ese apoyo para ese gobierno.

    En México algo por el estilo sucedió bajo el cardenismo, sobre todo entre 1936 y 1938. El régimen del General se colocó francamente del lado de los obreros y campesinos en sus luchas, y muchas fueron victoriosas gracias a ello. Hoy, algunos ven la coyuntura con ese mismo lente.

    Sólo que, en México, nunca se puede descartar que cualquier movimiento social, además de responder a poderosas causas estructurales, también se deba a factores de otro tipo: provocaciones, manipulaciones, pugnas intestinas. A la larga, no importa. Cualquiera que sea el detonante del movimiento de los trabajadores de las maquiladoras en Matamoros, de la CNTE en Michoacán, del SITUAM en la Ciudad de México, una vez echado a andar, los orígenes se olvidan.

    El hecho es que comenzamos, quizás antes de lo previsto, a atestiguar el inicio de una movilización popular bajo el régimen de Andrés Manuel López Obrador. No se trata del mismo fenómeno sobre el que hemos escrito en estas páginas: el síndrome del ala izquierda de un gobierno de izquierda. Esto es otra cosa. Más allá de la honestidad o del cinismo de ciertos grupos, la gente sí cree que este gobierno es suyo, que va a respaldarla en sus demandas, y que este es el momento de emprender luchas pospuestas o derrotadas desde tiempos inmemoriales.

    El problema se plantea para el gobierno: Allende con los mineros del cobre y del carbón; Thorez, en Francia, con los obreros de la Renault, en 1946; Lula, con el Movimento dos Sem Terra, en Brasil. ¿Cómo apoyar a compañeros en luchas legítimas, con demandas válidas, que sin embargo pueden echar abajo los mejores planes económicos, espantar a inversionistas o crear escaseces peligrosas?
    Nunca existen buenas respuestas. La represión es impensable; el apoyo cuesta caro; las alianzas que se consolidan de un lado se pierden del otro. Veremos en las próximas semanas hasta dónde se extiende el movimiento incipiente que ha surgido de manera fragmentada durante estos días, y cómo responde López Obrador. Puede volverse uno de sus principales retos.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...cial-que-viene
    (Edición de firma).

  19. #199

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    Transmisión

    Por Macario Schettino.

    Ya sabe usted que los mexicanos decidieron darle todo el poder político de este país a una sola persona. Y también sabe que Morena no es un partido político, sino un frente en el que se agruparon todo tipo de personajes, con trayectorias y tradiciones políticas muy diferentes, que nunca hubieran jugado juntos si no hubiese sido por el gran atractivo que significaba el triunfo de López Obrador, que se anunciaba monumental, como lo fue.

    Es menos probable que sepa usted que la cantidad de senadores y diputados que tiene la coalición de López Obrador resulta de un uso inadecuado de la ley, de un abuso. Al participar como partidos por separado, cada uno de ellos pudo sumar un margen de sobrerrepresentación que viola el espíritu de la ley. Después movieron diputados del PT y el PES a Morena para sumar 252 curules y con ello nombrar al presidente de la Junta de Coordinación Política para todo el trienio.

    Tampoco es probable que haya usted evaluado con detalle el comportamiento de cada uno de los secretarios del gabinete, porque se ven poco, salvo en las conferencias mañaneras, en donde fungen como parte de la escenografía.

    Por todo ello, es posible que usted no haya percibido que prácticamente nada de lo que se anuncia en esos eventos madrugadores termina por cuajar. A pesar de su amplia mayoría en el Congreso, López Obrador no logra convertir en leyes sus ideas. Y las políticas públicas son inexistentes, merced a la incompetencia del gabinete. Creo que lo único que ha estado moviéndose, y rápido, es la estructura de activistas que hicieron el censo de bienestar, promovieron desorden laboral, y están prestos a adoctrinar jóvenes aprendices.

    Dicho más claramente: si usted tiene la impresión de que lo que estamos viviendo es más una campaña política permanente que un gobierno, tiene toda la razón. El presidente promete y ofrece como si siguiese en la elección, busca pleitos con adversarios políticos del pasado, desprestigia a mansalva, pero no construye políticas públicas, ni logra modificar la legislación.

    El desorden que eso produce tiene costos, sin embargo. Alrededor del buscapiés del huachicol, cerraron ductos, provocaron desabasto, murieron más de 120 personas, dejaron inservible una refinería, compraron pipas que no cumplen requisitos y redujeron notoriamente la recaudación de IEPS durante enero. Puros costos, ningún resultado.

    En materia educativa, el desorden es peor. No está claro qué quitan de la reforma, aunque algo quitarán; la subversión organizada del CNTE cierra el ferrocarril; se desmantelan equipos enteros en Cultura, Conacyt, bibliotecas, medios. Otra vez, puros costos.

    Ya no hablemos de la economía en su conjunto, en donde el desorden se ha convertido en una constante: aeropuerto, comisiones, búsqueda de financiamiento, todo acaba presionando al alza el riesgo país.

    Hay un serio problema entre la voluntad presidencial y los hechos. López Obrador no logra que sus ideas se conviertan en leyes ni políticas públicas, de forma que lo único que al final tenemos es desazón, preocupaciones, una grave disonancia entre el discurso y los hechos. Uno podría pensar que esa discrepancia podría ser mejor, considerando lo errado de la visión del presidente, pero no es así. La gran habilidad comunicacional de López Obrador, y la cobertura mediática que recibe, generan una expectativa cada vez mayor en la población, si las encuestas están en lo correcto.

    Pero como nada de eso aterriza, la tensión en las bases va a crecer. Las promesas del presidente no se convierten en hechos concretos, o peor, como ocurrió con los choferes de pipas que al final se quedaron sin nada. Las correas de transmisión del poder son determinantes, y López Obrador no las tiene, a pesar de todo.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...no/transmision
    (Edición de firma).

  20. #200

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    Esta visión de Schettino me recuerda al chavismo putrefacto.

    Copia al carbón.
    (Edición de firma).

  21. #201

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    Brasil sube, México cae....


    Dos gobiernos diametralmente opuestos. Uno de derecha y el otro de izquierda. Sus presidentes son tan queridos como odiados, no admiten medias tintas. Uno le apuesta a un modelo económico capitalista que privilegie el combate al socialismo; el otro se pronuncia por la rectoría del Estado, el asistencialismo, la militarización y el desarrollo estabilizador. También, los dos, están enfermos.

    Jair Bolsonaro tomó posesión el 1 de enero de este año, Andrés Manuel López Obrador el 1 de diciembre de 2018, y con las primeras decisiones que han tomado cada uno se han alterado los pronósticos sobre los indicadores macroeconómicos de sus países, principalmente en lo que tiene que ver con el Producto Interno Bruto (PIB).

    Los dos presidentes siembran tempestades y, por lo menos en sus promesas de campaña, rompieron paradigmas y generaron esperanza.

    Aunque la realidad contraste severamente con los deseos de los candidatos.

    El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que Brasil va a crecer más que México en, por lo menos, cuatro décimas de punto porcentual. El país sudamericano se expandirá en 2.5 por ciento; mientras que acá, será de 2.1 por ciento.

    Si esto se cumple, será la primera vez en seis años que Brasil crecerá más que México.

    Estos pronósticos deben prender los focos rojos en Palacio Nacional, ya que no sólo advierte que el crecimiento del país será más lento, sino que en la región México perderá atractivo para las inversiones y negocios.

    Algunos economistas y empresarios globales señalan que la confianza de las empresas en México podría verse socavada si se expande el rol del sector público en la economía, y las primeras señales que mandó López Obrador con la cancelación del nuevo aeropuerto internacional de la CMDX y el frenón a la economía por el combate al huachicol y los bloqueos a las vías férreas en Michoacán, confirman el temor.

    El FMI justifica su pronóstico en virtud de una disminución de la inversión privada al inicio del sexenio de AMLO, así como condiciones monetarias y financieras más restrictivas.

    La baja en la calificación crediticia de Fitch Ratings a Petróleos Mexicanos (Pemex) significó un golpe directo en la línea de flotación de la empresa productiva del Estado, que se recrudeció con los insultos proferidos por el Presidente a la calificadora.

    López Obrador debe cambiar el tono del lenguaje por uno más documentado y analítico sobre las acciones que está emprendiendo Pemex y su gobierno para apuntalar las finanzas públicas.

    La propuesta oficial en torno a las inversiones en Pemex, como la nueva refinería de Dos Bocas, en Tabasco, sólo genera más dudas en lugar de certidumbre.

    El aniquilamiento de las reformas impulsadas por Peña Nieto, como la energética y educativa, son factores que potenciaron la incertidumbre con respecto a las políticas económicas del nuevo gobierno.

    Reza el refranero: el que mal empieza, mal acaba o la segunda ley de Pudder: “Todo lo que empieza mal, termina peor”. Ojalá que este no sea el caso y AMLO recomponga el camino, aunque se antoja difícil por su intransigencia.

    En Brasil, su nuevo mandatario comenzó como Peña Nieto hace seis años, con un paquete de reformas estructurales que detonó la confianza de los mercados, además, anunció Bolsonaro, se concretará la consolidación fiscal y la reforma al sistema de pensiones.

    Así que mientras en México se da un salto al pasado, en Brasil se ocupan de llenar el vacío que ha dejado nuestro país por voluntad propia y se aprestan a tomar el liderazgo de la región.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...ube-mexico-cae
    (Edición de firma).

  22. #202

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    La ignorancia del Mexicano promedio...

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    Ninguna luna de miel es eterna

    Por Enrique Quintana.

    Cuando se observan los resultados de las encuestas aplicadas a toda la población y se contrastan con la lectura de las opiniones en los medios o lo que se revela en las redes sociales, da la impresión de que estamos en dos países diferentes.

    El apoyo que tiene el gobierno de AMLO es impresionante por lo favorable, independientemente de las medidas que tome y prácticamente en cuanta encuesta se publique, sea cual sea la institución que la aplique.

    La encuesta de El Financiero revela un impresionante 86 por ciento de aprobación.

    Pero el tono de las críticas que se leen o escuchan en medios o en redes sociales parece indicar que estamos al borde de una crisis.

    Permítame referir ahora el resultado de la encuesta levantada por el Inegi para medir el índice de confianza del consumidor durante el mes de enero.

    El índice reflejó un incremento de la confianza de 5.1 por ciento respecto a diciembre si se toman cifras desestacionalizadas para quitar distorsiones del calendario.

    Pero si el comparativo se hace con los datos de enero de 2018, el alza es 32.7 por ciento a tasa anual, algo que no tiene precedente en las mediciones de este índice.

    Ya desde diciembre se había visto un incremento, pero ante la crisis por desabasto de gasolina en enero, había la hipótesis de que el ánimo pudiera cambiar.

    No lo hizo.

    Y el nivel absoluto del índice de confianza se encuentra en su nivel más alto, desde agosto de 2001.

    Nuevamente, destaca la extraordinaria expectativa que se ha levantado. El componente del índice que refiere la expectativa de la situación económica del país dentro de 12 meses subió un 72.3 por ciento en enero respecto a su cifra del mismo mes del año pasado.

    Se trata ya de todo un fenómeno sociológico derivado de la creación de una nueva expectativa.

    Este cambio subjetivo hace que hoy las cosas se vean diferentes.

    Cuando se pregunta por la situación económica del país hoy comparada con la de hace 12 meses, el índice registra un alza de 43 por ciento.

    No sólo hay una gran expectativa, sino que incluso la gente está viendo su condición presente con otros ojos.

    Otro dato surgido el día de ayer es el de las ventas de vehículos en enero. Aunque el volumen absoluto es bajo respecto a los niveles de meses anteriores, la cifra de 111 mil vehículos vendidos es superior a la de enero de 2018 en 1.9 por ciento, con lo que se presenta la primera variación positiva en las ventas en 19 meses.

    A pesar del incremento en los costos del crédito y de la perspectiva de un menor crecimiento, el consumo no cae.

    La pregunta que debe hacerse en este contexto es cuánto durará este optimismo, sobre todo si se hace efectiva una probable reducción de la actividad económica en los próximos meses.

    Hoy la gente tiene preferencias políticas muy volátiles. No se trata sólo de México. Es algo global.

    El gran éxito de AMLO no sólo derivó de sus méritos personales, sino de la coyuntura en la cual la gente buscaba una opción.

    Pero, así como subió su aceptación, puede bajar si surge el desencanto. Y tengo la impresión de que en el equipo de gobierno se piensa que están vacunados ante esa posibilidad, que las opiniones que hoy se reflejan en las encuestas son algo permanente.

    Ojalá entiendan que ninguna luna de miel es eterna.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...miel-es-eterna
    (Edición de firma).

  23. #203

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    Por mucho que te digas que te está quedando muy rico el PASTEL DE CACA, no significa que te vaya a gustar comértelo o que te nutra, o no te haga daño a la salud.

    Eso es exactamente lo que estamos viendo.

    El Mexicano promedio ya está sacando del horno su pastel de caca, y de momento, PIENSA que le está quedando.... "DIVINO!"...
    (Edición de firma).

  24. #204

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    La guerrilla frente a Andrés

    Por Raymundo Rivapalacio.

    El sábado se conmemoró el 47 aniversario de la muerte del guerrillero Genaro Vázquez Rojas, que fundó y dirigió la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) en Guerrero, cuyos dirigentes han sido sometidos por décadas a vigilancia, persecución y represión por parte de fuerzas federales. En el acto, en la Universidad Autónoma de Guerrero, en Chilpancingo, su viejo compañero de lucha, Arturo Miranda Ramírez, dirigente actual de la ACNR, hizo una propuesta provocadora al presidente Andrés Manuel López Obrador: crear milicias populares –grupos paramilitares– para defender su proyecto de gobierno porque no cuenta con el Ejército, el poder económico sigue en manos de la oligarquía y en su gabinete, subrayó, hay personas que incluso defienden esa clase.

    De aceptarse la propuesta –lo que se antoja remoto–, empataría con el imaginario colectivo, de que López Obrador quiere seguir el camino de Fidel Castro y Hugo Chávez, mediante la instauración de un Estado subordinado a él y controlado a través de un aparato policial represor. La ACNR tuvo un origen guerrillero que apostaba por la lucha armada para generar cambio. Hoy se le puede ubicar como parte del frente de masas, con conexiones guerrilleras pero sin ser parte orgánica de ella, para que mediante acciones coordinadas se logren objetivos políticos. Al apoyar al presidente y proponerle tácticas paramilitares, Miranda Ramírez mostró que en Guerrero no hay un enfrentamiento contra López Obrador, a diferencia de otros grupos radicales que rompieron con el presidente y optan por un cambio fuera de los cauces legales.

    Uno es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que recientemente confrontó a López Obrador y estableció su territorio para impedir la construcción del tren maya. El EZLN, sin embargo, es una guerrilla que ha utilizado más la pluma que las armas, y desarrollado un sistema de organización social que ha construido ante la complacencia de gobiernos sucesivos, un Estado dentro del estado en Chiapas, con decenas de comunidades donde los zapatistas son gobierno. El otro es el Ejército Popular Revolucionario, que había guardado un silencio casi total frente a López Obrador –aunque emitió un comunicado crítico al iniciar su gobierno–, y que confrontó al presidente en el último número de El Insurgente, el órgano de comunicación guerrillero, donde la descalificación de López Obrador, se podría decir, es brutal.

    El editorial del periódico cambió de pluma. La actual es menos propagandística, ideológicamente más sólida y marcadamente militarista. No hay concesión a López Obrador ni reconocimiento de nada. Para el EPR, el presidente es parte del mismo Estado burgués que pese a su discurso contra el neoliberalismo de los gobiernos tecnócratas, sigue siendo un gobierno capitalista. López Obrador, dijo el EPR con una marcada influencia marxista, no cuestionó las leyes con las que funciona el modo de producción, ni alteró sustancialmente la base económica, ni la superestructura social de la formación socioeconómica. Por tanto, aclaró, el régimen de producción de intercambio y de distribución de carácter capitalista, permanecen intactos.

    No cree en que sea un gobierno del pueblo para el pueblo, como ha dicho López Obrador retomando la frase más trascendente de Abraham Lincoln, y de su política de bienestar sostiene que “son paliativos que aparte de otorgar un falso carácter popular a la política de gobierno, fortalece a la base económica de la política del régimen neoliberal”. Si se analiza el discurso de López Obrador bajo líneas historicistas, se puede argumentar que el EPR tiene mucha razón en esa crítica. El estado de bienestar, ideado por el economista inglés John Maynard Keynes, fue definido por el historiador Eric Hobsbawm, como la “edad de oro” del capitalismo, por el desarrollo económico de todos los grupos sociales.

    El editorial del EPR diseccionó el Proyecto de Nación 2018-2024 que presentó hace más de un año, y minimizó sus propuestas. Ni siquiera le da el nivel de “gobierno” al de López Obrador, sino se refiere a él como una “junta administrativa”, donde lo que busca es sustituir a las élites con sus élites, y mantener un capitalismo a su medida. López Obrador no es un neoliberal ante sus ojos, pero sí un “liberal moderado” que ha propuesto –esta es una de sus más grandes críticas– una Guardia Nacional que justifica a partir de premisas falsas, como la estigmatización de la pobreza como factor único de la inseguridad, que en realidad pretende dos objetivos: sujetar a la sociedad a su propio imperio, y distorsionar la realidad para “cuadrarla” a su propio gobierno.

    El planteamiento del EPR, sin los calificativos despectivos que hizo el EZLN sobre López Obrador, no lo ubica, ni por asomo, como una alternativa positiva para el cambio social por el que han estado luchando, sino como una figura, quizás más peligrosa que los presidentes emanados de la tecnocracia, con un discurso popular y populista totalmente contrario a los objetivos que pretende –empoderar y mejorar la vida de los más pobres–, y que le permitiría apuntalar lo que llaman la “dictadura del capitalismo”.

    Los señalamientos guerrilleros podrán ser discutidos y debatidos política, ideológica y militarmente, pero lo que dejan ampliamente sentado es que aquellos que lucharon contra regímenes del PRI y del PAN, no lo ven como un aliado, sino como un enemigo más peligroso al estar construyendo un régimen autócrata que, según el EPR y sus movimientos sociales, quiere instituir un Estado que sólo responda a sus intereses y desarrollar una estrategia de contrainsurgencia para concretarlos. La propuesta de Miranda Ramírez, en este contexto, confirma la advertencia del EPR y la ruptura de la extrema izquierda, donde López Obrador quería afianzarse. Las guerrillas han vuelto a la arena pública más radicales que en años previos.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...rente-a-andres
    (Edición de firma).

  25. #205

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    El ‘más bonito, pero más riesgoso’ país que gobierna AMLO

    Por Jonathan Ruiz Torre.

    Entre mexicanos, la versión más común es la de que su país está en crisis. La historia avala la recurrencia a caer en esa incómoda circunstancia.

    Pero tal afirmación es hoy incongruente con la preferencia que tienen analistas de instituciones estadounidenses por recomendar la compra de acciones de empresas que dependen del consumo de los mexicanos:

    Que compren Gruma, la empresa que depende de que la gente compre tortillas; Arca Continental, la que vende Coca Cola en el norte de México; FEMSA, la que instala tiendas y gasolineras OXXO en donde la dejen; Banorte, “el banco fuerte de México”, que estaría muerto si los mexicanos no tuvieran dinero para ahorrar; Pinfra, la empresa que depende que los habitantes del país viajen por carretera; IEnova, la que instala ductos de gas natural y que espera que la industria y CFE tengan mucho trabajo; Mexichem, la que produce los tubos de PVC a instalar en todas las casas nuevas (o viejas) y Cemex, la cementera más grande de México y una de las mayores del planeta, que estaría en picada si una crisis impidiera que cada vez haya más viviendas, edificios, carreteras…
    Todas estas son los top pics del mayor banco del país vecino al norte, JPMorgan, de acuerdo con un reporte firmado por Nur Cristiani.

    Más allá de quien haya sido el presidente en cada era, hay que ver los puros datos para comparar el México de hace 10 años con el actual. Hace 10 años sí había una crisis que metió al país en una recesión culpa de la ambición de los bancos neoyorquinos y la falta de control en el sistema financiero de esos días.

    Más allá de la contracción económica, en un #10yearchallenge de ambas épocas recordemos que entonces la inversión extranjera directa en México fue de 16 mil millones de dólares, incomparable con los 30 mil esperados para 2019 a partir de lo ocurrido el año pasado; la confianza de los consumidores era 20 por ciento menor a la actual y la aprobación del presidente supera el 80 por ciento este año, de acuerdo con una encuesta de El Financiero, contra el 76 por ciento de aquellos días en los que solo habían 125 compañías enlistadas en la Bolsa Mexicana de Valores, cifra menor a las 145 que existen en 2019.

    A decir de las empresas mexicanas señaladas por JPMorgan, hay una expectativa de que el redireccionamiento del capital gubernamental hacia la gente, tenga un impacto en las ventas de lo que esas personas compran.

    Cristiani advierte que México pasó de ser “la historia aburrida, pero buena” entre los países emergentes a la situación de 2019: “más bonito, pero más riesgoso”

    “Los números no mienten y AMLO toma una sana y estable economía con un capital político en niveles récord. El riesgo es que las políticas sociales superen la disciplina fiscal debido a que la deuda pública es significativamente mayor que hace 10 años y el déficit fiscal es apenas un poco mejor que en 2009. Las asunciones presupuestales macroeconómicas para 2019 fueron conservadoras, pero las estimaciones de ingresos parecen optimistas”, concluye el análisis de la especialista Cristiani que se encarga de analizar la situación de las empresas que cotizan en Bolsa. El presidente, como hace mucho no ocurría, parece tener en sus manos el destino de las empresas del país.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-gobierna-amlo
    (Edición de firma).

  26. #206

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    ¿Cuál es el objetivo?

    Por Macario Schettino.

    Comprender lo que ocurre es algo muy complicado. Los seres humanos sufrimos para ello, porque nuestra percepción es muy limitada, y la “razón” aún más. Si hemos podido transformar el planeta (para bien o para mal, otro día platicamos) es porque hemos inventado prostéticos que nos ayudan a compensar nuestras limitaciones: microscopios y telescopios, instrumentos de medición, máquinas y herramientas.

    Esta dificultad es aún mayor cuando lo que tratamos de entender es el funcionamiento de las sociedades. Tenemos menos instrumentos para ello, y al mismo tiempo menos “razón”, porque nos es muy difícil separar lo que vemos de lo que quisiéramos ver. Para complicar todavía más el asunto, tomar muestras de la realidad es muy costoso: hay que estar continuamente revisando la información para no quedarnos con una idea fija, anacrónica.

    Entre nuestras limitaciones y el esfuerzo necesario para reducirlas, acabamos construyendo una idea del mundo que se queda con nosotros por décadas, el resto de la vida si nos descuidamos. Para la gran mayoría de las personas, esa imagen se define casi por completo en la primera juventud. Todavía entonces somos curiosos, atentos, con tiempo. Después, la vida nos exige tanto que la nueva información que recibimos la acomodamos donde quepa, o de plano la rechazamos, si es que entra en conflicto con la imagen que ya tenemos.

    La importancia de la educación en este proceso es significativa. El proceso educativo no consiste sólo en transmitir herramientas a las nuevas generaciones, sino también una imagen del mundo, que se construye con la experiencia propia, pero también con creencias y evidencias de otros. Y si bien muchas pautas de comportamiento se definen en la niñez, la visión del mundo cuaja en la primera juventud.

    Ayer le ofrecía datos de comportamiento de las principales economías del mundo, en las que es evidente el éxito que ha tenido México en las últimas décadas. Sin embargo, si usted ya tenía una imagen de la realidad en la que México es un fracaso, habrá descartado la información. Para ello, puede haber descalificado al FMI, o bien el uso de dólares PPP, con abundantes argumentos. De paso, habrá decidido que esta columna es fifí, neofascista, o algo parecido.

    Si usted construyó una visión de México como país petrolero, imaginará que la caída en importancia del crudo, que ayer también reportaba, es producto de malas administraciones y corrupción, de forma que esto se resolverá muy rápidamente con el nuevo gobierno. Así que la colaboración del martes, donde sugería que ayudemos a Pemex a bien morir, le habrá parecido herejía. De hecho, es posible que si leyó esas columnas, ya no haya leído esta.

    Ser capaces de romper con la idea que tenemos del mundo es indispensable para construir soluciones correctas. Es muy importante recordar que más de la mitad de la solución consiste en plantear bien el problema, y éste depende precisamente de la diferencia entre lo que ocurre y lo que quisiéramos que pasara. Si alguna de estas dos referencias es errónea, el problema no puede plantearse bien, y la solución será inútil. O con un poco de mala suerte, contraproducente. En esta columna hemos insistido mucho en que este es precisamente el fallo del nuevo gobierno: una referencia de la realidad que es profundamente errada. Ni México es un país esencialmente petrolero, ni el campo tiene problemas como los que imaginan, ni el sistema educativo será mejor regresando al adoctrinamiento revolucionario.

    Pero siempre existe la posibilidad de que sea esta columna la que tiene una referencia equivocada. Si el objetivo del nuevo gobierno no es construir una economía exitosa, sino acumular todo el poder, entonces las cosas cambian. Y mucho.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...es-el-objetivo
    (Edición de firma).

  27. #207

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    RIP para el NAIM

    El próximo martes 12, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), que dirige Gerardo Ferrando, anunciará la sepultura legal del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

    Y el último día de febrero, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador desembolsará 34 mil millones de pesos para liquidar anticipadamente el Fibra E.

    Este paso se une a la decisión adoptada el 21 de diciembre, cuando se pagaron mil 800 millones de dólares anticipados de los bonos colocados por el GACM en los mercados internacionales.

    Más allá, aún no es posible cuantificar el costo de las demandas legales y las indemnizaciones para los contratistas damnificados, algunos de los cuales recurrirán a tribunales internacionales.

    Tampoco se sabe cuánto costará terminar la losa del edificio terminal y su cercado, obra que se dijo era necesaria para evitar que la construcción se dañara o fuera sujeta del deterioro por corrosión o vandalismo.

    Esta obra incluye también la terminación de los foniles, unas estructuras que hacían las veces de columnas y servían para la captación de agua de lluvia.

    La SCT, que lleva Javier Jiménez Espriú, tendrá que involucrar a la Conagua, que dirige Blanca Jiménez, para que sea ésta la que determine qué se hará con las estructuras ya construidas.

    Pero sobre todo qué pasará con las obras hidráulicas que iban a permitir desfogar las avenidas de los once ríos que rodean a la zona y los nuevos túneles colectores y del drenaje.

    Tampoco se sabe qué es lo que sucederá con las cinco mil hectáreas que fueron destinadas al proyecto y que iban a recuperarse para volver a tener un lago donde hace 400 años existió alguno.

    Según los entendidos, en la asamblea del 12 de febrero el GACM propondrá a los tenedores de bonos, un total de 94 inversionistas, pagarles el día último del mes.

    Se espera que haya otros anuncios, como el mecanismo que el gobierno federal propondrá a las casi 300 empresas agraviadas por la cancelación del NAIM para finiquitar los más de 430 contratos.

    En algunos casos serán cancelaciones anticipadas, en otros se les dará la opción de realizar otras obras (como el tren maya, carreteras o obras diversas de infraestructura).

    O serán invitados a remodelar el actual AICM, proyecto que busca elevar 10 por ciento la capacidad en tierra para albergar aeronaves en nuevas plataformas y posiciones de contacto, con miras a reducir demoras.

    Instalaciones del AICM reservadas al gobierno, como el hangar presidencial y los hangares e instalaciones de otras dependencias, se utilizarían ahora para la aviación comercial.

    Con ello se agregaría cerca de un 15 por ciento de espacio disponible y se lograría optimizar el tráfico en tierra, aunque en el espacio aéreo todo dependerá del nuevo diseño que incluya a Santa Lucía y Toluca.
    El factor GM

    EL QUE LAS ventas de autos nuevos en enero hayan 'subido' 1.9 por ciento con respecto a enero del 2018 nada tiene que ver con que el nuevo régimen de Andrés Manuel López Obrador esté alentando el consumo tras 19 meses consecutivos de caídas. Todo se debió a un ajuste que hizo General Motors en su metodología de reporte de ventas, el cual reflejó en este arranque de año la venta de nueve mil 415 unidades más. Esa corrección administrativa puso a la armadora presidida por Ernesto Hernández con un incremento de 106.90 por ciento, frente a caídas generalizadas del resto. ¿Qué pasaba? Hasta diciembre del 2017 reportaban por facturación y a partir de enero del 2018 cambiaron por unidad entregada. Si no hubieran variado la fórmula la venta de autos hubiera registrado su mes número 20 de baja.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...p-para-el-naim
    (Edición de firma).

  28. #208

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    ¿De qué se nutre la popularidad de AMLO?

    Raúl Cremoux.


    La encuesta que ayer publicó El Financiero sobre el presidente de la República, inicialmente nos deja con los ojos abiertos y después nos lleva obligadamente a la reflexión.

    ¿Cómo es posible que su trabajo tenga una aprobación superior al 80 por ciento?

    Para muchísimos de nosotros la calificación sería negativa en puntos torales que ha manejado. Comienzo por el absurdo de cancelar la construcción del NAIM, que tiene un costo enorme y consecuencias que perjudican a miles de trabajadores de la construcción, así como ramificaciones que afectan a muy diversas empresas, a cientos de miles de usuarios y rematan con manchas internacionales en la imagen del país.

    Abundo en el invento circunstancial de la guerra contra el huachicol derivado de los errores en el abasto de gasolina y los elevados gastos en pagar a 14 buquetanques varados en el Golfo de México, y adquirir sin licitación casi 700 pipas petroleras. 128 y probablemente más muertos en el incendio en Hidalgo es la cuota a la improvisación y la falta de protocolos. Menciono el que se declare el fin de la lucha contra los cárteles de la droga, que equivale a la amnistía de los grandes capos, para dirigir toda la fuerza a tratar de brindarnos seguridad ante la incontenible ola de violencia y criminalidad, a pesar de los exhortos a los asesinos a portarse bien. Incluyo los bloqueos a las vías férreas por los miembros de la CNTE, revividos y compensados con, textualmente, miles de millones de pesos y otros privilegios mientras se afecta con cantidades enormes a la cadena productiva del país. Remato con los miles de injustificados despidos de burócratas de todos los órdenes y en casi todas las dependencias para justificar una austeridad llena de huecos.

    Obviamente he dejado fuera un buen número de asuntos altamente cuestionables y de pésimos resultados.

    En consecuencia, ¿a qué se debe esa gran popularidad de AMLO?

    El pasado 1 de julio tuvimos como resultado de las elecciones locales, estatales y federales una auténtica revolución (4T) y todas las revoluciones son funcionales: quieren reemplazar un orden por otro. Y en nuestro caso no solamente “la gente está harta de tanta pinche tranza”. Estaba deseosa de una mano fuerte. De haber habido un candidato militar, este hubiera ganado. Terminamos eligiendo como sociedad a un hombre autoritario, a milímetros de ser un déspota.

    Cuando el funcionario, el magistrado, el cura son dominados por la ganancia fácil, la sociedad se desgasta y llega hasta el colapso. El liberalismo fue en sus orígenes una idea de izquierda, progresista, abanderada por David Hume y Adam Smith en Inglaterra y en Francia por Montesquieu, así como por la mayoría de los enciclopedistas. Nos ocurre que anhelantes de un cambio, todo, en el contexto general nos satisface momentáneamente. La determinación del autoritarismo inspira mayor seguridad que el liberalismo. El populismo resalta la parte visceral del pueblo, exalta las formas, el lenguaje y los rituales acostumbrados y cercanos. Esto resulta conocido, buscado y 'la gente' se pliega complaciente para recibir como cierto lo que le dicen.

    No basta con nombrar las causas de los problemas para que estos se resuelvan; no es suficiente con decir que la violencia encuentra su causa en las injusticias sociales, y que la corrupción será desterrada para con ello componer las carencias milenarias. Pero eso satisface… en lo inmediato.

    Se nos prometen cambios y eso es suficiente para creer que eso nos llevará a lo que hemos anhelado, pero los cambios no son necesariamente afortunados. El cambio puede llevarnos a formar parte de la decadencia.

    Algunos hombres creen, de buena fe, que una sociedad se gobierna desde la cumbre. Ocupa el centro del poder y esto estimula y jala hacia la esperanza, aunque la sociedad sólo se moverá realmente cuando cada quien asuma la responsabilidad que le corresponde.

    Ante la encuesta mencionada preguntémonos, ¿acaso la lógica es conciliable con la política? E igualmente es válido decirnos, ¿hay un hombre de Estado ante nosotros o una persona tan solo con cálculos a la altura de necesidades básicas de una buena parte de la población?

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...aridad-de-amlo
    (Edición de firma).

  29. #209

    Default

    Miedo.

    Antonio Navalón.

    La verdad pura y dura, esa que rige al país y que nos da nuestra lección moral, nuestro evangelio y la corrupción nuestra de cada día, se comparte diariamente a las siete de la mañana en el Salón de la Tesorería. En su pasado fue testigo mudo de innumerables banquetes del Estado mexicano, actualmente es el escenario de un espectáculo absolutamente inusual en cualquier parte del mundo: un presidente afronta todos los días ser él el principio y el fin de la administración de un país.

    La incorporación de dichos populares mexicanos en sus discursos como “me canso ganso” o pronunciando frases como “el pueblo se cansa de tanta pinche transa” es, sin duda alguna, una manera muy especial que tiene el presidente López Obrador de transmitir y conectar con lo que más le importa, que es su base. Tenemos claro quién manda, aunque seguimos sin saber quién gobierna.

    Por las mañanas es la seguridad, el agua y supongo que todo lo que es estratégico para el país. A medio día normalmente se inicia con la lluvia de beneficios sociales otorgados por el gobierno de la cuarta transformación, y en medio, la descripción reiterada –unas veces con palabras más populares y otras menos– de lo que se encontró o al menos lo que él define como ello.

    Cada día tenemos una corrupción nueva. No nos sorprende, durante muchos años todos hemos vivido con esa certeza. Todos los días hemos vivido como una oración o confesión íntima con la losa de saber que los corruptos no pagan. Pero al mismo tiempo, seguimos añorando que eso cambie.

    Cambia ahora que es el propio presidente quien señala con su dedo, ese dedo que ha hecho la política, o la ha intentado hacer, desde el año 2006 en nuestro país. Aunque, no sé qué consecuencias legales tendrá porque también, tal y como vamos, los jueces son buenos, malos o regulares en función de cuánto comparten o no el evangelio oficial.

    Siempre pensé que López Obrador es el líder espiritual del país y que el gobierno es algo demasiado mortal y aburrido para alguien que tiene aspiraciones tan altas. Pero, mientras tanto, cada día, por una u otra razón, vamos consiguiendo respuestas de una manera muy singular y estamos obteniendo una visión de la realidad que nos permite ver un país uniforme, sobre todo en un principio y un final, que es cómo da juego y cómo el presidente permite que sus colaboradores se expresen.

    En cuanto a los demás, las instituciones y la oposición, aquí cada uno debe de aguantar su vela. Todos hemos sido cómplices del sostenimiento del régimen que se cayó, pero eso no quiere decir que un régimen que se hundió por corrupto, por impune y sobre todo por un instinto suicida, por no haber cuidado su lugar ni su coherencia ni las formas, ni haber velado por los de abajo, pueda ser sustituido sólo a base de amenazas, ocurrencias o denuncias.

    Los Estados se destruyen con cosas concretas y se construyen con cosas concretas. Estamos en la fase de controlar el poder que nuestra Carta Magna le confiere al presidente de la República. Pero el problema es el desfase terrible entre lo dicho y lo hecho, entre lo anunciado y lo ejecutado. Ante la ausencia de respuestas, este año daremos 325 mil millones de pesos de ayuda a los más necesitados, pero el año que viene, ¿quién pagará?

    La cuarta transformación y el sexenio del presidente López Obrador necesitan un modelo de Estado. También, más allá de las denuncias y las municiones, necesitan una estructura de cómo se quieren organizar.

    Con su fuerza parlamentaria no tiene ninguna necesidad de hacer mal las cosas, puede cambiar cualquier ley para cambiar la Constitución; tiene los acuerdos en el Senado y el camino para hacerlo. Nada explica luchar fuego contra fuego. Pero sí tiene que entender que su pueblo –que también entiende lo que le dice– también necesita comprender por qué ahora los malos ya no son malos. Me explico. López Obrador necesita explicar por qué los jefes del narco, los sicarios, los que han aterrorizado, matado y siguen matando son culpables, pero en menor medida, ya que fueron las condiciones socioeconómicas las que los empujaron por el camino del mal.

    Estoy de acuerdo con terminar con el huachicol, así como coincido que la corrupción del Estado se refleja ahí con más claridad que en ninguna otra cosa. Es la corrupción de los militares, los policías, los gobernadores y toda esa incontable e incansable nómina de corrupción y destrucción moral que significan las relaciones del narco con este Estado, el mismo que va desapareciendo, y sólo esperemos que no surja ninguna con el Estado que va apareciendo.

    La gran pregunta es, ¿estamos en el punto cero para todo? Para la construcción, los asesinatos, las drogas, ¿para todo? O sea que El Chapo debe lamentar por dos razones estar en la situación que está. La primera porque si estuviera aquí podría acogerse fácilmente a estas medidas por la vía de hecho que estamos dando. Y segundo porque hasta incluso podrían inventar él y su socio El Mayo Zambada una asociación o fundación para prevenir las adicciones.

    Entonces, ¿quién es el enemigo? Yo entiendo bien que el enemigo es el insensible social. Pero la sensibilidad social, ¿cómo la promovemos, a golpes o con juicios creíbles que den verdaderamente la dimensión del cambio?

    Hace falta saber quién, cómo y dónde va a producir la riqueza que el país necesita para cubrir el desfase que tiene en su enorme brecha y deuda social. También es necesario saber cuál es su modelo de crecimiento; entiendo el papel de un amenizador moral y hasta incluso monetario de acabar con la corrupción, ¿pero además de eso?

    Se necesita definir cuánto es el equivalente del costo de un punto de la deuda de Pemex –por el tema de las calificadoras– dentro del conjunto de la regeneración moral de la cuarta transformación. Todo el combate contra la corrupción, todos los ahorros y todo lo que se está haciendo, ¿es el equivalente a lo que cuesta un solo mal gesto de una calificadora? También es necesario responder lo siguiente, ¿es México posible sin Pemex? Y, de no llevarse a cabo una restructura general de la empresa, ¿existe un futuro para Pemex?

    Todo eso lleva a lo mismo, no dudo de las buenas intenciones y estoy convencido de ellas. Además, soy un seguidor de las conferencias mañaneras de nuestro presidente no solamente por una deformación profesional, sino porque realmente me interesa ver cuál es el estado de ánimo de la cuarta transformación y eso lo da el presidente. Pero al mismo tiempo, pensando en los próximos tres meses y sabiendo que su capacidad de comunicación con los suyos es infinita, mi pregunta es, ¿quién empezará a gobernar?
    En definitiva, si el presidente López Obrador es Gandhi, la pregunta que hay que hacerse es, ¿quién es su Pandit Nehru?


    http://www.latrinchera.org/foros/sho...NANCIERO/page9
    (Edición de firma).

  30. #210

    Default

    Algo está haciendo bien el Presidente

    Pablo Hiriart.

    Sólo el fanatismo podría descalificar los números de aceptación del Presidente, que en la reciente encuesta de El Financiero lo ubican con 86 por ciento de respaldo popular.

    Con ese apoyo López Obrador puede hacer lo que quiera. Y ahí está el peligro.

    Pero dejemos por ahora los riesgos y veamos qué hace de bien para lograr el respaldo que suscita.

    La situación pinta mal, pero la población la ve bien.

    ¿Por qué? Porque López Obrador ha tenido el acierto de introducir cambios en la desgastada y repudiada “forma de gobernar”.

    Quizá lo que mejor ha hecho el Presidente es quitar la lejanía a la investidura presidencial, sin que le pierdan el respeto.

    Puede ser campechano, tomarse un agua de piña a media carretera o jugar una cascarita de beisbol en un diamante de tierra, pero no hay vulgaridad ni arrogancia en su manera de conducirse.

    López Obrador rehusó la seguridad que rodea a los presidentes de México y, aunque es sumamente peligroso, eso acercó al mandatario a la gente. Fue un golpe afortunado, pues entre gobernantes y gobernados solía haber una lejanía sideral.

    Es un error práctico vender las camionetas blindadas y las Suburban de los funcionarios públicos, pero fue un acierto político.

    La población estaba hasta la coronilla de la imagen altanera, agresiva y prepotente que proyectan esos vehículos bajo el mando de un empleado del gobierno.

    Se excedieron en la compra, uso y abuso de camionetas que llegaron a estacionar hasta en la plancha del Zócalo, para agravio de la población.

    “¡Ratas!”, oí que les gritaban a los funcionarios que salían en caravanas de Suburban desde los alrededores de Palacio Nacional, seguidos de vehículos escoltas.

    La gente agradece el cambio hacia la sencillez. Ahí está la encuesta de El Financiero, hecha por Alejandro Moreno.

    Equivocada –en mi opinión– fue la medida de deshacerse del avión presidencial, porque es una extraordinaria herramienta de trabajo. Sin embargo, AMLO acertó políticamente (al menos de manera temporal) al embodegarlo.

    La gente sabía que el avión del presidente se usaba para todo y no necesariamente de trabajo.

    En un sexenio sirvió para traer de París, como único pasajero, al perrito de la primera dama, pues había incomodado al anfitrión, François Mitterrand, porque el pequeño can desfiló delante de los presidentes, en medio de la valla de soldados franceses que le rendían honores... al perro.

    Adiós a los helicópteros. Otro error práctico, pero acierto político de AMLO.

    Todo el país sabía, o intuía, que los helicópteros eran usados, además de viajes de trabajo, para el traslado de altos mandos del gobierno a playas o lugares de esparcimiento que son inaccesibles para la gran mayoría de los mexicanos.

    Los empleaban para bajar en arrecifes protegidos, para el solaz de los funcionarios y sus amigos.

    Incluso para hacer expediciones de buceo en playas privadas de banqueros recién rescatados de la quiebra con recursos del presupuesto, autorizados por el pasajero del helicóptero: el presidente de la República.

    Se acabó todo eso, y el país aplaude el cambio.

    Ese tipo de frivolidades y otros excesos derrumbaron un gran proyecto de país (como en La Marcha de la Locura, de Bárbara Tuchman).

    Lo que hizo López Obrador fue acabar con los símbolos de los excesos.

    Aunado a ello, maneja a la perfección la vena religiosa de la mayoría de la población.

    Él tiene un “plan perfecto”: acabar con la corrupción.

    Para combatir el mal, como en toda religión, exige sacrificios. Y la gente hace horas de fila en la gasolinera, sin chistar, creyendo que así combate a ese demonio social que es el huachicol.

    Pocos protestan por el retiro de fondos a las guarderías, ya que se trata de “combatir la corrupción”.

    Todos los errores se justifican a la luz del fundamento religioso: estamos combatiendo al demonio.

    El apoyo a AMLO no se razona, es un acto de fe.

    Sí, es un gran mérito de López Obrador haber dado la vuelta al ánimo social: la confianza del consumidor está más alta que nunca, aunque tuvimos la peor cuesta de enero en cinco años, según Walmart.

    Estos cambios de forma le permiten concentrar tanto poder, que entraña riesgos, como veremos luego.

    Y no olvidemos que, como le atribuyen haber dicho a Gabriel García Márquez, el amor es eterno mientras dura.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-el-presidente
    (Edición de firma).

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