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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #101

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    El futuro que ya fue

    Por Sergio Negrete Cárdenas.


    Andrés Manuel López Obrador tiene una clara visión del México que desea para 2024. Ya capitán del barco, en su mapa ha dibujado una ruta directa al destino. Es un México próspero, con un bienestar que llega a los que menos tienen (“primero los pobres”). Un país orgulloso, con un nacionalismo robustecido. No hay titubeos en la mano que blande el timón o la voz que da órdenes al cuarto de máquinas. Tiene además a una tripulación en la que confía, y de la que no espera ningún motín o rebeldía. Las discrepancias, si las hay, se ventilan en privado.

    El problema es que es una visión equivocada, anclada en un pasado que no puede volver, que proyecta un México que no puede regresar. Es una agenda anclada en el rechazo a la estrategia económica (el neoliberalismo) que ha sido la clave para que muchos países sean hoy ricos. Sus propuestas se nutren de ese “anti” (el anti-neoliberalismo), sin entender que su rechazo debería ser al capitalismo de cuates, no al capitalismo. No importa si el Muro de Berlín cayo hace casi 30 años, el Presidente de la República no lo considera como algo relevante.

    Porque López Obrador no sueña con el futuro, sino el pasado. Enaltece a un Antonio Ortiz Mena como un modelo de Secretario de Hacienda, destacando que era abogado y no economista (al parecer ignora que la Licenciatura de Economía se estableció en México años después de que Ortiz Mena concluyera sus estudios universitarios). Habla del Desarrollo Estabilizador embelesado, ignorando que se trataba de un México proteccionista y estatista –o tal vez precisamente por eso.

    Es el mundo de la juventud lejana de Obrador. Esa economía que se medía por los recursos naturales, sobre todo el codiciado petróleo (codiciado en 1974, claro). Con 29 años, en 1982, llegó ese detestado neoliberalismo. A sus ojos al parecer fue una larga, extraordinariamente larga, pesadilla con la que espera terminar. Seis sexenios más tarde, llegó su turno.

    Es un Presidente, como Echeverría, que ve con sospecha a los empresarios. No meterá reversa a la reforma energética, pero ha pisado el freno hasta el alto total. Su reproche es que invierten poco y producen menos, por lo que ha llegado de nuevo el turno de un Pemex revigorizado, como el que vio en el sureste mexicano setentero. Volkswagen anuncia que en menos de una década ya no producirá motores de combustión interna, AMLO sigue con la obsesión de una refinería (o incluso dos) para que el país deje de importar gasolinas.

    En esta utopía no se mencionan los astronómicos gastos, menos las pérdidas financieras. La noción de los recursos escasos no existe en las ensoñaciones obradoristas, y cuando alguien las menciona entonces lo traduce como quiebra y bancarrota. Es de suponerse que el costo financiero (como en el caso de cancelar Texcoco, incluyendo la triste saga de los bonos que apenas inicia) es algo que no importa cuando estorba los sueños presidenciales.

    Es una visión 1974 para 2024, el futuro que ya fue, y que terminó mal.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...uro-que-ya-fue

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  2. #102

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    Honores a Bush 41, el anti-Trump


    Rafael Fernández de Castro.

    “Cuando la historia sea escrita, se dirá que George H.W. Bush fue un gran presidente de los Estados Unidos –un diplomático con destreza incomparable, un comandante en jefe de logros formidables y un caballero que gobernó con honor y dignidad.”
    George W. Bush.

    Todo Estados Unidos le ha rendido altos honores al presidente George H.W. Bush, quien murió el viernes pasado a los 94 años. Es evidente: se extraña su estilo y posiciones afables y conciliadoras.

    Bush papá, el presidente número 41, quien gobernó de 1989 a 1993, representa el polo opuesto del Partido Republicano al del actual presidente número 45, Donald J. Trump.

    Era un hombre de principios; un político experimentado especialmente en seguridad nacional. Fue jefe de la misión de EU en China (1974-75), director de la CIA (1976-77) y ocho años vice-presidente de Ronald Reagan, representándolo en todos los confines de la tierra. Fue el último presidente que luchó en la Segunda Guerra Mundial, donde estuvo a punto de perder la vida al ser derribado su avión.

    Bush gobernó en un periodo de cambios extraordinarios en el mundo –el derrumbamiento del universo de la Unión Soviética—lo que se conoce como el fin de la Guerra Fría. El periodo de 1946 a 1991 de enfrentamiento sordo entre las dos grandes potencias, la capitalista Estados Unidos y la socialista URSS.

    Lo distintivo de su diplomacia presidencial fue el compromiso, la búsqueda de la cooperación y una tendencia a desarrollar relaciones personales con sus contrapartes. A menudo tomaba el teléfono para conversar con líderes del mundo, en un intento de entender sus intereses y motivos.

    En su momento, se le criticó por cooperar abiertamente con el último líder soviético, Mijail Gorbachov, y suavizar la caída del imperio opositor. Convirtió a Washington en un campeón de la reunificación de Alemania, mandando un equipo de primer nivel encabezado por el incansable y brillante joven abogado, Robert Zoellick.

    Representa la última generación de republicanos caballeros, globalistas y prolibre comercio. Su frase preferida de campaña insistía en que Estados Unidos se convirtiera en una nación más “gentil y amable.”

    Pero una declaración que arrancó el aplauso más fuerte en su discurso de aceptación de la candidatura republicana, en agosto de 1988, “Lean mis labios: no incrementaré los impuestos”, le costaría, a la postre, la reelección. En 1991, ante un fuerte vendaval económico, pactó con los demócratas en el Congreso para subir los impuestos. Lo hizo para no comprometer el futuro de las nuevas generaciones. Su base republicana, sin embargo, nunca se lo perdonó.

    Durante su presidencia se generó una corriente archiconservadora, antiestablishment y facciosa al interior del Partido Republicano, Su líder, Newt Gingrich, quien traicionó a Bush presidente, pues se deslindó del incremento impositivo, sentó las bases de lo que ahora es el trumpismo – gobernar sin escrúpulos argumentando que es en nombre del pueblo e insistiendo en que el mundo entero le ha visto la cara a Estados Unidos a través de alianzas, como la OTAN, o tratados como el TLCAN.

    Bush 41 fue un presidente con convicción y voluntad hacia México. En su primera entrevista con Carlos Salinas de Gortari, en noviembre del 1988, siendo ambos presidentes electos, le ofreció negociar un tratado de libre comercio.

    Salinas no estaba listo. Un año más tarde se percataría de su error y volvió a buscar a Bush. Este finalmente hombre de palabra, aceptó negociar con México y el resto es historia: fue el mandatario que acercó a dos vecinos distantes a través del TLCAN.

    A diferencia de Barack Obama (2009-2017) o su propio hijo, George W. Bush (2001-2009), Bush 41 contaba con un equipo que le permitió mejorar la relación con México. Sus secretarios tanto de Estado como de Comercio, James Baker y Robert Mosbacher, eran texanos y al igual que su jefe, afines a México.

    Con Bush la diplomacia mexicana aprendió que era de la mayor importancia mantener una relación cercana, y de ser posible personal, entre ambos ejecutivos. Lo practicamos con los siguientes tres mandatarios –Clinton, W. Bush y Obama.

    Con Trump, aunque AMLO insista en que son amigos, se trata justamente de no acercarse, pues es radioactivo. En consecuencia, se requiere aprovechar la descentralización del proceso de toma de decisiones del vecino país y acudir a los otros centros de poder, el Capitolio, las capitales de los estados, las ciudades más relevantes y, desde luego, los aliados naturales de México, como los empresarios y los mexicoamericanos.

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  3. #103

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    Debilidad económica a la vista


    Fernando López.

    Días y semanas recientes de incertidumbre y volatilidad muestran el rostro de una nueva realidad, representada por la debilidad económica nacional. Lo anterior, de acuerdo a los resultados de la encuesta del Indicador IMEF del Entorno Empresarial Mexicano (IIEEM), correspondiente al mes de noviembre de 2018.

    Este análisis —elaborado a partir de una encuesta entre socios y redes de afiliados— confirma con evidencias que la actividad económica se desacelera al iniciar el último trimestre del año y mientras México estrena gobierno.

    Observamos que el subíndice manufacturero registró en noviembre una caída de 0.4 puntos y se ubicó en 49.7 unidades en su serie desestacionalizada. Así, pasó a zona de contracción (<50) tras permanecer 17 meses al hilo en zona de expansión. La serie de tendencia-ciclo de ese indicador aumentó una décima de punto a 50.9 unidades y, con ello, se ubica en zona de expansión por 18 meses consecutivos.

    Por su parte, el subíndice no manufacturero cayó en noviembre 1.1 puntos en su serie desestacionalizada, para ubicarse en 49.2 unidades. Este indicador muestra contracción (<50) después de ubicarse tres meses consecutivos en expansión. La tendencia-ciclo de ese indicador cayó 0.4 unidades y quedó en 49.4 unidades, además de entrar en contracción por segundo mes consecutivo, según las cifras ajustadas por estacionalidad.

    Por otra parte, Estados Unidos sigue creciendo de manera sostenida y seguramente cerrará el año con una expansión de 2.5 por ciento en su PIB. La tasa de desempleo sigue baja, en un nivel muy saludable de 3.7 por ciento. Bajar las tasas tributarias en enero sigue teniendo repercusiones positivas. En cuanto a las finanzas públicas, es preocupante que el déficit fiscal de la Unión Americana continúe aumentando. No solo crece la deuda pública, sino que el proteccionismo del gobierno de Trump se mantiene. Son señales que México debe tener muy en cuenta, para bien y para mal, en vista de su enorme dependencia de la economía norteamericana.

    La inversión en nuestro país, según los últimos datos disponibles, se contrae. El consumo, por su parte, moderó su expansión. En cuanto al PIB, se estima que crezca entre 2.1 y 2.2 por ciento. La inflación ha cedido en los últimos meses, y en la primera quincena de noviembre se ubicó en 4.56 por ciento el crecimiento anual del índice de precios al consumidor. Algunos de los expertos del IMEF pronostican una inflación para fin de año de 4.5 por ciento con eventuales presiones adicionales, resultado de la volatilidad cambiaria.

    Para el Comité del Indicador IMEF, lo que ha dominado el centro de la discusión económica en las últimas semanas han sido acciones o iniciativas del gobierno entrante. En algunos casos anuncios como la cancelación del NAICM, y a veces meras declaraciones, propiciaron volatilidad en los mercados cambiario y bursátil, así como un aumento en las tasas de interés.

    Preocupa que, antes de entrar en funciones, el nuevo gobierno haya propiciado volatilidad en los mercados financieros nacionales. Habrá que estar atentos al próximo Presupuesto federal que se someterá al Congreso el día 15 de este mes. No olvidemos que los compromisos financieros asociados a la cancelación del aeropuerto de Texcoco son cercanos a 200 mil millones de pesos para 2019, y que el Presupuesto deberá acomodar tal choque. Con todo, el grupo de expertos del Indicador IMEF confía en que se respetará la promesa de campaña de generar un superávit primario del PIB y de no contratar deuda adicional.

    Desde el IMEF, seguimos atentos al desarrollo de los acontecimientos y noticias. Además de nuestros análisis, continuaremos ofreciendo propuestas sólidas para contribuir al desarrollo integral de México. No son tiempos fáciles, pero vale la pena emprender esta tarea por el bien del país que queremos y merecemos.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ica-a-la-vista

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  4. #104

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    Por qué no fue un fracaso la reforma energética

    Por Enrique Quintana.

    El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, repitió ayer la afirmación que ya había hecho, en el sentido de que la reforma energética fue un fracaso.
    ¿Cuál es la evidencia que presentó para sustentar su dicho? La evolución de la producción de crudo.

    El argumento es claro. Se prometió que con la reforma se habría de recuperar la producción de crudo hasta 3 millones de barriles al día, y en lugar de ello, de los 2.5 millones de barriles que México producía en 2013, en octubre pasado el nivel llegó a 1 millón 764 mil barriles por día.

    La caída de casi 30 por ciento en este lapso fue presentada como evidencia del fracaso.

    Sin embargo, este comportamiento poco tiene que ver con la reforma.

    Me temo que alguien está contando una historia imprecisa o de plano falsa al presidente.

    Las licitaciones petroleras derivadas de la reforma comenzaron en el 2015, y dieron lugar a 107 contratos en 9 subastas.

    La prospectiva de inversión era de apenas 5 millones de dólares en 2015; 126 millones de dólares en 2016; 916 millones en 2017, y 688 millones en este año.

    Hasta el 2019 habrían de fluir inversiones importantes. En el siguiente trienio se estimaban en 10 mil 200 millones de dólares.

    Es decir, nunca se pensó que con la reforma habría de aumentar la producción en el corto plazo.

    Pero, AMLO tiene un punto. La ‘sobreventa’ de este cambio legal dio lugar a una expectativa que rebasaba lo que se podría hacer en la realidad.

    A pesar de que califica a la reforma como “una mentira” y “un gran fracaso”, ha señalado que no habrá revocación de contratos ni tampoco se ha planteado un cambio constitucional para eliminar el tipo de contratos que permitió la reforma.

    La realidad es que la razón de la caída en la producción de los últimos años derivó de la reducción de la inversión en exploración de Pemex Exploración y Producción (PEP), que ocurrió ante la baja de los precios del crudo, particularmente entre 2014 y 2016.

    Y hay otro problema de fondo. Por años, la producción petrolera se sustentó en los yacimientos gigantes, especialmente Cantarell. Y ante su declinación, Pemex no logró reponer las reservas y la producción.

    La estrategia, detrás de la reforma, fue la atracción de inversiones ante la necesidad de más recursos que no tiene Pemex.

    ¿Era factible otro esquema? Sí, desde luego. Si el gobierno no tomara los recursos de Pemex y se los dejara para reinversión, habría recursos adicionales para explorar.
    Pero entonces el problema sería sustituir los recursos que no obtendría el gobierno.

    Para poder evaluar los resultados de la reforma, se requiere esperar al menos un trienio para verificar si se cumplieron los compromisos de inversión y los resultados que se obtuvieron.

    Un problema adicional es que el tono empleado por los nuevos funcionarios ha conducido a que algunas empresas ya estén valorando si siguen con los proyectos o de plano desisten, ante la percepción de que habría riesgos en el futuro.

    Por lo pronto, habrá que estar muy atentos de los anuncios del próximo domingo, cuando se revelará el plan completo de refinación. Y en una semana más tendremos el plan de producción de Pemex.

    Esperemos que no haya sorpresas que derrumben los mercados.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...rma-energetica

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  5. #105

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    Aislados

    Por Macario Schettino.

    Una característica del México del siglo XX fue su aislamiento. De forma general, el exterior nos aterrorizaba. Algunos lo atribuirán al trauma de la llegada de los hombres barbados en el siglo XVI, otros a las frecuentes invasiones del XIX, o incluso al afrancesamiento del Porfiriato, pero el caso es que a partir de Cárdenas, México se dio a la introspección. Alemán abrió una ventana al turismo (especialmente para sus propios negocios), López Mateos invirtió en viajes, con Díaz Ordaz llegaron las Olimpiadas, y los dos presidentes del populismo se imaginaron como líderes globales (pero siempre en la oposición a Estados Unidos). Siempre con mucha cautela.

    Nuestra relación con el resto del mundo era muy limitada. En la posguerra, había poco comercio, y el turismo era casi de aventura. Nuestra incorporación, en los setenta, fue primero para pedir prestado, y luego para pedir más, pero ya respaldados con petróleo. Si por algo se hizo famosa América Latina entera en los ochenta, fue por la quiebra iniciada por México y la década perdida que la siguió.

    A partir del sexenio de Carlos Salinas, la postura de México fue muy diferente. Sí queríamos participar en un mundo globalizado, que lo fue más desde 1989, y queríamos hacerlo como actores de verdad. El primer acuerdo comercial de la nueva era fue el nuestro con Estados Unidos y Canadá, y fuimos también el primer país que, sin ser desarrollado, se incorporó a la OCDE. Aunque continuamos firmando acuerdos comerciales, a partir de 1996 la mayor parte de las energías se volcaron a la construcción de la democracia y nuevas instituciones. Pero todo el tiempo mantuvimos presencia internacional, con diferentes ritmos. En la última administración, otra vez alrededor de reformas estructurales, impulsamos el TPP, renegociamos el acuerdo con Europa, y nos defendimos exitosamente de Donald Trump.

    El nuevo gobierno, en menos de dos semanas, ha derrumbado todo esto. Cerraron la gran ventana al resto del mundo que era el nuevo aeropuerto. El equipo negociador comercial, tal vez el mejor del mundo, ya fue desmantelado. Se cancelaron ProMéxico, y el Consejo Promotor de Turismo. Toda la presencia de México se reducirá a embajadas y consulados.

    Los defensores de López Obrador regresarán a la cantaleta de que de nada nos servía esa presencia global, sin darse cuenta de que casi todo el crecimiento económico de México, por muy escaso que lo vean, proviene precisamente de la relación con el resto del mundo: turismo y exportaciones explican la gran diferencia entre la mitad del país que crece y la mitad que vive en el estancamiento. Ahora, la expectativa es que todos estemos igual: estancados.

    El argumento para cerrar los organismos mencionados es de ahorro. Es algo que se repite en otras áreas de la administración pública. El nuevo gobierno, ya lo hemos dicho, es de cuentachiles. Tienen la perspectiva propia del abarrotero que cuida centavos y pierde pesos. Visión tal vez adecuada para el siglo XVII, o para esos lugares que siguen viviendo como entonces, pero que impide convertir a México en un país competitivo, y por lo mismo, exitoso.

    Esta permanente sensación de inferioridad frente al resto del mundo, que nos lleva a aislarnos para defendernos, forma parte de las razones que llevaron a millones a votar por López Obrador. Tienen miedo. Creen que escondiéndose estarán mejor. A pesar de que es muy claro que las entidades abiertas son las que tienen éxito, quieren encerrarse. Por eso votaron por quien les ofrecía el pasado, la cerrazón, la irracionalidad.

    La desgracia es que nadie puede esconderse. El mundo se sigue moviendo, y el que se aísla, pierde. Su rezago se hace mayor, y por ello su pobreza relativa. Pero eso eligieron.

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  6. #106

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    Extingue AMLO política pro emprendedora

    Por Eduardo Torreblanca.

    No habrá INADEM en 2019. La administración Federal RENUNCIA a mantener al Instituto que nació en la administración Peñista y apenas alcanzó a contar casi con 6 años y con dos presidentes.

    El asunto es relevante por varias cuestiones. Deplorar la decisión no necesariamente implica tomar el lábaro patrio, envolverse con él y lanzarse al precipicio.

    El INADEM era, finalmente, la cabeza de una POLÍTICA INTEGRAL de apoyo a emprendedores, micro, pequeñas, medianas e incluso de empresas tractoras vinculadas con la necesidad de arropar las cadenas productivas de valor. Una política y un organismo que la encabezaba, PERFECTIBLES.

    Si se defiende la idea de mantener al INADEM no necesariamente implica defensa del organismo sino en su sentido más amplio, a mantener una POLÍTICA DE ESTADO hacia la vocación emprendedora y hacia un paquete de servicios, herramientas, tecnologías que requieren las micro, pequeñas y medianas empresas, célula básica de cualquier economía, en favor del propósito de incrementar su productividad, aumentar su competitividad e insertarse en las cadenas de valor.

    El que la Secretaria de Economía salga con la información, pegada al anuncio de que se liquida al Instituto Nacional del Emprendedor de que mantendrán 3 mil millones de pesos en líneas de crédito es, con todo respeto lo anoto, una "vacilada" que, en el mejor de los casos demuestra la candidez del nuevo régimen.

    Lo más grave, si es que conocen la trascendencia de a lo que le dan la espalda, es que pasan de una política pública integral de atención a diversos sectores productivos en distintos niveles de responsabilidad pública (municipal, estatal o federal) a una labor prestamista que queda en el nivel menos importante de esa cadena integral de servicios.

    De promotor-rector del emprendimiento a cajero bancario si es que, lo que piensan, es evocar a la SBA gringa que se limita a ser garante de préstamos a las MiPymes.

    Porque el préstamo, el crédito, es quizá la parte menos importante de la cadena de servicios de apoyo al emprendedor o a las micro, pequeñas y medianas empresas.

    Con todo lo malo que se pudiera pensar o documentar de la función del INADEM, es y pronto tendrá que decirse ERA, un organismo PERFECTIBLE que contaba con muchas áreas de oportunidad que pudieron aprovecharse. Y se renunció a ello.

    Pero hay más. Como Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa con VICENTE FOX como Presidente y JUAN BUENO TORIO como Subsecretario del ramo y luego SERGIO GARCÍA DE ALBA, y posteriormente como INADEM se articularon un serie de herramientas en favor de las MiPymes y Emprendedores que ahora quedan huérfanas o liquidadas y de las que, de alguna manera, dependían organismos de representación empresarial y oficinas espejo en muchos municipios grandes y estados de prácticamente todo el país.

    Ciertamente pudo haber y hubo abusos y corrupción en el ejercicio de programas dirigidos a emprendedores y pequeñas empresas. El régimen anterior nunca se amarró las manos para sangrar el recurso público. Donde hay dinero siempre existe el riesgo de que haya detrás personas deshonestas pero siempre fueron más quienes intentaron hacer funcionar la política pública como estaba perfilado .

    Los casos de éxito pueden contarse en los terrenos de MILES y no pocos incluso de relevancia internacional.

    Cabe mencionar que el gobierno que encabeza AMLO entierra una política que a lo largo de 18 años fue distinguida por la OCDE como la más destacada del mundo recibiendo del organismo no pocas menciones de reconocimiento y entre ellos el encabezar precisamente el comité de Pymes que mostró avances y políticas que no solo fueron ejemplos para los integrantes sino también para otras naciones del mundo. Quizá algo demasiado Neoliberal.

    Se cierra un esfuerzo que coincide con las políticas públicas de las naciones más desarrolladas del mundo y de muchos países que desean impulsar a emprendedores y a micro, pequeñas y medianas empresas responsables en el país del 50 por ciento del PIB, de casi 8 de cada 10 empleos formales y en número del 99.8% del complejo empresarial.

    Pone a prueba de estrés la decisión a un ECOSISTEMA EMPRENDEDOR MEXICANO que pretendidamente es ya fuerte y con el mayor nivel de integración en 18 años. Vamos a ver si en la vida pública al menos argumentan con valor lo que piensan de esta decisión de gobierno.
    Nada más, pero nada menos. Que en paz descanse esa destacada política pública.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...o-emprendedora

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  7. #107

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    Independencia


    Por Salvador Nava Gomar.

    La mayor preocupación que genera Andrés Manuel López Obrador en los que no son sus partidarios, es la posibilidad de un régimen autoritario. Su carisma, el arrastre de multitudes, la ideología de gobierno que lo anima y la devoción de su equipo transformada en férrea disciplina, pueden ser una peligrosa combinación: el poder ofusca necesariamente, de ahí el valor de su contrapeso; la mayoría de Morena lo acercan a la posibilidad de reformar la Constitución; su visión del Estado no es muy ortodoxa; las fronteras de la división de poderes no parecen ni tan sólidas ni tan definidas en sus discursos y declaraciones, y algunos de sus paradigmas de política pública envuelven a otros poderes y órganos autónomos en las dinámicas del Ejecutivo, lo que no le corresponde.

    Alberto Pérez Dayán, ministro de la Suprema Corte, admitió la acción de inconstitucionalidad que interpuso la oposición contra la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos. (Para no abogados: figura parecida al amparo que permite, entre otros, a las minorías parlamentarias denunciar nuevas normas por considerarlas contrarias a la Constitución y su resolución tiene efectos generales; en realidad son un mecanismo de control constitucional al poder de la mayoría).

    En lo procesal, una vez que se admite la demanda, e igual que en el juicio de amparo, se decide de inmediato si se concede la suspensión del acto reclamado; es decir, que en lo que se resuelve el fondo del asunto, cesan los efectos de la ley reclamada; en este caso, la prohibición de ganar más que los 108 mil pesos que el presidente López Obrador percibirá como salario.

    Claro que la austeridad no es mala, pero destinarla a la percepción de todos los servidores públicos es torpe y complicado. Por ejemplo, un experto en energía nuclear que resuelve contingencias en Laguna Verde debe ganar mucho más que eso. ¿Le parece mal? ¿Le parece mucho? ¿Pondría usted a un técnico de medio pelo en esa responsabilidad? Ejemplos como ese hay muchos, pero lo referente al Poder Judicial y a los órganos autónomos es mucho más delicado. El equipo del Presidente puede ganar menos que él con algunas salvedades técnicas, está bien. Pero el Ejecutivo no puede meterse en el gobierno interno del resto de los poderes, porque estos son su equilibrio, su contrapeso, sus pares.


    La suspensión otorgada en la acción de inconstitucionalidad desató críticas del lopezobradorismo. El propio Presidente dijo que no es honesto que los ministros de la Corte ganen lo que ganan y que deberían de quitar el cuadro de Benito Juárez de su salón de sesiones. Vaya falta de respeto. ¿Imaginan un comentario parecido en sentido contrario? Los líderes de las bancadas en el Congreso dijeron que de cualquier manera se aplicará la ley, lo que los acerca al desacato y a una crisis constitucional.

    Es difícil descubrir el hilo
    negro. Los ingleses llevan más de 300 años madurando y perfeccionando la independencia judicial. De hecho Montesquieu, al volver de un viaje a Inglaterra, fue que sentó las bases de la independencia de los jueces como parte toral de la división de poderes.

    No puede haber un estado fuerte ni libre sin el funcionamiento de la autonomía de cada poder, lo que consiste en la no intromisión, valga la redundancia, de otro de los poderes. Además la reducción de salarios del Poder Judicial es inconstitucional, y no es que se trate de una nueva era, como dice AMLO, sino que todas las acciones públicas, empezando por las suyas, tienen que ajustarse a la Constitución. Para eso existe la Corte, para dirimir controversias entre los poderes haciendo valer la Constitución, que es la norma en la que se reconocen nuestros derechos y las reglas del juego del Estado.

    La primera semana de su gobierno enfrentó la dignidad funcional e institucional del Poder Judicial y del INAI. La suspensión de los efectos de la ley de remuneraciones; la validez de la elección de Martha Erika Alonso como gobernadora de Puebla contra todo el embate de Morena para anular la elección, y la técnica y fina contestación del presidente del INAI, Francisco Acuña, en alusión a los dichos del Presidente respecto a la supuesta inoperatividad del órgano de transparencia porque continúa la corrupción, son bocanadas de aire fresco que merecen recordar a Montesquieu, a quien tanto veneraban nuestros liberales del siglo XIX tan mencionados por el Presidente:

    “No hay libertad, si la potestad de juzgar no está separada de la potestad legislativa y de la ejecutiva. Si estuviese unido a la potestad legislativa, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario; debido a que el juez sería el legislador. Si se uniera a la potestad ejecutiva, el juez podría tener la fuerza de un opresor”.

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  8. #108

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    El ambicioso sueño de un político

    Fernando García Ramírez.

    Como México no hay dos sino muchos. Procesos populistas no sólo lo padecemos nosotros, sino varias decenas de países en el mundo. Nuestro caso tiene particularidades, por supuesto. Pero en general participa de un movimiento internacional no articulado de gobiernos populares autoritarios y semiautoritarios.

    Una onda sísmica-política que parte de un epicentro (la crisis económica de 2008) y va expandiendo su impacto en el planeta. No somos los únicos. López Obrador es nuestro avatar local. Comparte con otros rasgos que los identifican: exaltación del líder carismático, apropiación del micrófono público, fabricación de verdades alternativas, reparto de dinero público, la confrontación como forma de hacer política, la movilización social permanente, el desprecio al orden legal, su autodesignación como los representes únicos del pueblo, la cancelación de las instituciones de la democracia liberal (Estos puntos, que retratan con fidelidad nuestro presente populista, los describió Enrique Krauze en 2005).

    Este “movimiento internacional populista” es una reacción al dominio e inmediatez de los mercados mundiales, al creciente control de las grandes corporaciones transnacionales, al agotamiento del modelo liberal y a la globalización. Nos faltan muchas cosas por ver. Por lo pronto, hemos sido testigos de cosas que parecían imposibles, como la presidencia del populista Trump. Y lo que falta: no es difícil que, como fruto de la crisis actual, Le Pen suceda a Macron. Todavía no es posible prever el alcance del tsunami populista.

    En algún momento se detendrá la ola. Gobernarán algún tiempo. Vendrá el desgaste y las crisis. Puede durar 30, 18, seis o tres años. Se trata de un fenómeno político mundial. Mientras no cambien las causas que le dieron origen (agudización de la desigualdad, zonas económicas deprimidas permanentemente, desempleo estructural, pervivencia de la pobreza extrema) será muy difícil revertir el proceso en el que estamos inmersos.

    En México, la particularidad de nuestros populistas será el relevo de la democracia representativa por instrumentos de la democracia directa. Sobre todo dos: la movilización callejera y las consultas populares. Un ejemplo de lo que viene es la manifestación oficialista convocada para protestar contra el fallo de la Suprema Corte respecto al sueldo de los funcionarios. La movilización, la presión y la intimidación popular serán recurrentes. Por otro lado, por el lado de las consultas, es una garantía parcial el que las organice el INE, porque este actuará sobre las nuevas reglas que habrá redactado Morena en el Congreso.

    Ejemplos de democracia directa (la arena perfecta para los demagogos) hay muchos en la historia, no es un fenómeno nuevo. Más interesante es preguntarse: ¿Cómo terminan las democracias directas? La respuesta está en Tucídides. En primer lugar por la abstención popular. Luego por la corrupción. Y finalmente por la demagogia. Las democracias suelen morir no por agresiones externas, mueren por sus demagogos, y tenemos uno en el poder.

    A estas alturas del partido (y eso que apenas arranca) tenemos claros varios de sus rasgos más representativos: concentración del poder, intento de control de los órganos autónomos, presión al Poder Judicial, vuelta a la política petrolera y movilidad constante por el país. También tenemos claro que los partidos de oposición jugaran un papel de diques, más que de contrapesos del poder. A la sociedad civil organizada le corresponde proponer ideas alternativas a las oficiales, vigilar las acciones del gobierno, verificar sus cifras, criticar sus excesos. Es imposible prever cuál será el desarrollo de la natural tensión entre el nuevo gobierno y los diferentes actores sociales. Se trata de un sistema complejo. La cuarta transformación no es un designio fatal, se trata de un sueño, del ambicioso sueño de un político tabasqueño.

    López Obrador ganó las elecciones, nos decimos, por la casa blanca y Ayotzinapa, por la ineficiencia del gobierno y por la corrupción, por supuesto, pero también ganó por su audacia, su capacidad de aprender de sus errores, su tenacidad de acero, su capacidad de tejer alianzas con Dios y el diablo, su lenguaje sencillo, su sensibilidad popular y su capacidad para comunicarse mediante símbolos. El personaje importa. La importancia del individuo en la historia que tanto negaron ahora la vemos en pleno ejercicio. La encarnación de la biografía del poder.

    Importa el personaje e importa el mundo para entender nuestro presente. La psicología y la geopolítica. Lo local y lo universal. En 1950, Octavio Paz escribió que ya éramos contemporáneos de todos los hombres. Ese presente compartido implica que las complejidades del mundo son las nuestras, que las ondas sísmicas-políticas nos afectan, que estamos inmersos en una globalización inevitable, para bien o para mal.

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  9. #109

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    Los pleitos que vienen

    Por Juan Ignacio Savala.

    Cuando el oficialismo advierte desde el poder que tenemos que acostumbrarnos a nuevas formas y estilo, tiene razón. La nueva clase gobernante querrá darle su propio sello a la manera de gobernar. Nada hay de extraño en eso, es lo normal. La abrumadora votación a favor del cambio fue un claro mandato de cambiar también las formas. El desmantelamiento de símbolos que ha hecho en su primera semana de gobierno Andrés Manuel López Obrador, ha sido notable. Más allá de las palabras, el presidente López Obrador ha querido mostrar que será un Presidente diferente en casi todos los terrenos. No habrá muchos cambios, por lo menos perceptibles, entre el candidato y el Presidente.

    El estilo personal del titular del Ejecutivo incluye el pleito público con personas e instituciones. Su equipo y seguidores secundan y ahondan los pleitos. Inundados por el fervor campañero, el resentimiento y el ánimo de revancha, se han ocupado de generar un clima de enfrentamiento generalizado. No les importa quiénes o qué representan los que están enfrente, no quieren que nadie se oponga a la palabra del líder, que no se pone en duda, y lo que él diga es mandato del pueblo. Se entiende que entre las cosas que quieren cambiar esté la manera de relacionarse con las otras fuerzas políticas, factores de poder y las instituciones que no dependen del Ejecutivo, y por eso los pleitos se han multiplicado. En estos días le tocará la embestida a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Al Presidente no le parecen las decisiones que se toman ahí, y no creo que comprenda a cabalidad las responsabilidades de ese poder. Si bien es cierto que se deben corregir a la brevedad muchas cosas en ese poder, también lo es que hay que fortalecer y apoyar su papel como contrapeso a los excesos de los otros dos poderes. Los elevados sueldos, el nepotismo rampante en ese poder, las decisiones torcidas son parte de lo que se tiene que solucionar a la brevedad, porque abonan a la situación de desigualdad que hay en el país. Arturo Zaldívar, que aspira a presidir la SCJN, escribió en Nexos: “Si la Corte no goza de credibilidad, si no es percibida como una institución íntegra, honesta e independiente, simplemente carece de las condiciones necesarias para realizar las tareas que la Constitución le asigna”. Cierto, tan relevante su integridad como su independencia.

    Al oficialismo le molesta la independencia de los demás. Educados en el vasallaje político, la libertad de opinar distinto les parece un antivalor. La Corte no tiene por qué prestarse a manipulaciones y chantajes, así sean del Presidente del país. El ministro Alberto Pérez Dayán –también aspirante a presidir la SCJN– ha dado una lección de independencia al fallar contra la ley que regulaba los salarios.

    En la demagogia, el Presidente y su coro dicen que la Corte se opone a la austeridad. Si bien son ciertos los excesos, nada tiene que ver eso con una ley plagada de errores y planteamientos que están lejos de ser un diseño real de una política salarial. Encabezados por el senador Monreal, seguidores de AMLO organizan linchamientos contra Pérez Dayán, en particular, y la Corte en general. Al mismo tiempo la SCJN nos dio la decisión de hacer obligatoria la inscripción en el IMSS de personas que laboran en el servicio doméstico. Fue una decisión de la Corte, no de este gobierno. La SCJN trabaja y al mismo tiempo tendrá que arreglar los excesos sin sucumbir a las órdenes de un par de poderes que se alimentan a sí mismos con sus ocurrencias.

    Los pleitos que vienen no serán sencillos. La apuesta del gobierno por borrar cualquier cosa que le parezca producto de alguna mente neoliberal, será triturada. No les importan costos, casi todo lo que proponen es más caro de lo que cualquier otra propuesta racional. Pero si las cosas salen mal, porque calcularon mal, porque no hicieron el trabajo debido para tener políticas públicas e inversiones eficaces, ya tienen a los culpables y uno de ellos será la SCJN. Habrá que defenderla.

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  10. #110

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    ¡Mueran los bien pagados!

    Por Jorge G. Castañeda.

    Se entiende la lógica de López Obrador y de Morena a propósito de la decisión de un ministro de la Suprema Corte, y de otras por venir, sobre la reducción de remuneraciones en el sector público. Ellos saben que el recorte de sueldos es popular, que los magistrados sí ganan más que otros funcionarios, y que es fácil colocarlos en la posición de juez y parte. Mejor: en la de ser partícipes o cómplices en la redacción de varios recursos de inconstitucionalidad al respecto, y de la avalancha de amparos que ya se presentaron o que vienen en camino. De entrada, el gobierno y su partido colocaron al Poder Judicial –y al Legislativo– en una posición de debilidad.

    La gente aplaude –sin enorme entusiasmo tampoco– la reducción de salarios y prestaciones de los funcionarios, en el sentido más amplio de la palabra. Aunque queda por resolver el asunto, se supone que la ley de remuneraciones afecta a todos: los tres poderes, los organismos autónomos y paraestatales o descentralizados (como se decía antes). Incluye a la UNAM y al CIDE, al INEGI y al INAI, a Pemex y a la Suprema Corte. Cualquier recurso jurídico se enfrentará a lo que ya hemos visto: declaraciones de líderes de Morena en las cámaras denunciando a los promotores, y de AMLO acusando a los jueces y/o a los damnificados de ser enemigos de la patria y de Juárez. Sólo falta echarle a la gente –al pueblo sabio– encima, con manifestaciones, en las redes sociales, en los medios, donde se pueda.

    AMLO y Morena saben también que la inmensa mayoría de los afectados no van a pelear sus salarios y prestaciones. Ante todo por miedo a ser despedidos, pero también porque así es el funcionariado en cualquier parte del mundo, aunque quizás más en México. Fuera de los jueces que ya han presentado solicitudes de amparo, veremos cuando caiga la primera quincena de enero, cuántos servidores públicos aceptan entrar en litigios, protestas y denuncias.

    Es una batalla ganada de antemano por AMLO y Morena. El problema es si vale la pena darla, y ganarla. El simbolismo de la reducción de salarios es evidente, como todos los que le gustan a AMLO: apelar al sentido común de la gente, en el entendido de que carece de la información y la experiencia necesarias para reaccionar con sensatez. Los funcionarios ganan mucho, demasiado, fortunas, y el pueblo no. Visto así, es un silogismo imbatible. El reto consiste en definir cuánto es mucho, quién lo define y a quién se busca complacer.

    A López Obrador le encanta fijarse metas alcanzables, incluso con facilidad (suprimir las pensiones de los expresidentes), para evitar cualquier cotejo de la realidad con sus propuestas más complejas y a mayor plazo. Pero también posee una gran sensibilidad para detectar los símbolos, los gestos, los actos o los razonamientos que a la gente le gustan.

    Él y sus partidarios tienen además la enorme fortuna de no plantearse nunca si tal o cual símbolo o decisión es favorable o perjudicial para el país. Lo importante es que una parte importante de la sociedad mexicana –sin duda mayoritaria– aplauda y sinceramente se regodee de los gestos: Los Pinos, el avión, el Jetta, etc. Carece por completo de sentido reclamarle a AMLO, a sus bases o a sus cuadros este comportamiento. Estaba cantado y funciona.


    La pregunta debe dirigirse a quienes en teoría pueden entender todo esto, y saben hacia dónde nos lleva. Hay voces discrepantes, desde luego. Pero comparado con el peligro que representa proceder de esta manera, dichas voces no pasan la prueba de la risa. Hay muchas personas en México que conocen la historia de otros países en estas y otras épocas. Siguen calladas. Recurrir a un símbolo con el exclusivo criterio de su aceptación o aprobación por el pueblo, debiera aterrar a más de uno. No los veo.

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  11. #111

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    Le informaron mal al Presidente

    Por Pablo Hiriart.


    Alguien le está informando mal al presidente, porque los datos que usó para condenar al libre mercado –que él llama neoliberalismo– no son reales.
    Dijo que el campo que está “abandonado” y las políticas “neoliberales” lo “despoblaron”.

    Peor aún: en su toma de posesión planteó, ante el Congreso y el país: “Aquí agrego otros saldos de la política neoliberal o neoporfirista. De México es originario el maíz, esa planta bendita, y somos la nación que más importa maíz en el mundo”.

    Quien le haya dado esos datos al presidente merece ser cesado, porque son falsos.

    México es autosuficiente en maíz blanco, que es el de consumo humano, con el que se hacen las tortillas.

    Se importa, eso sí, el maíz amarillo que es para consumo animal. Es el que le dan a los puercos y a las gallinas. Forraje, pues.

    Se compra fuera porque es mucho más económico que producirlo aquí. Se llama globalización.

    En maíz para consumo de los mexicanos no sólo somos autosuficientes, sino que tenemos excedentes y se exportan.

    Tan sólo en 2016 (dato que tengo a la mano), se exportaron 478 millones de dólares de maíz blanco.

    A partir de la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, México exporta exitosamente maíz, azúcar, trigo duro, aguacate, carne y centenares de productos agropecuarios de los que somos autosuficientes.

    No hay tal crimen de las políticas “neoliberales” con respecto al maíz ni con otros productos de consumo humano.

    La pobreza en un sector del campo es resultado del populismo agrario que admira el presidente.

    Es más, la herencia de los gobiernos populistas fue un déficit de la balanza comercial del campo mexicano de cuatro mil millones de dólares.

    Tratado de Libre Comercio y fin del reparto agrario le dieron la vuelta a esa situación inaceptable.

    Luego de la firma del TLC el déficit desapareció y ahora tenemos un superávit de cinco mil 400 millones de dólares.

    Al cierre de este año, llegaremos a 35 mil millones de dólares en exportaciones del campo mexicano.

    Sí hubo un crimen, y se cometió en los gobiernos que alaba el presidente, basado en la información errónea que le entregan sus asesores.

    Los gobiernos populistas repartieron tierras que no sirven para cultivar y dejaron a los campesinos como carne de cañón para elecciones y respaldo político.

    Ahí floreció la corrupción, con la demagogia agrarista. Los apoyos que nunca llegaron: miles y miles de millones de pesos iban a parar a la bolsa de políticos, líderes agrarios, caciques, y a redes de control político y social.

    Las unidades que sí producían, como en Sonora y Sinaloa, se las arrebataron a sus dueños con invasiones patrocinadas desde el gobierno.

    Desde luego que hay pobreza en el campo. Y pobreza extrema.

    Pero no ha sido culpa de los gobiernos a partir de 1983, como dice el presidente, sino herencia de la demagogia de los gobiernos que él quiere emular.

    Falso que el campo se haya “despoblado” a partir del fin del reparto agrario. Al contrario de lo que dice el presidente, el campo se repobló.

    En aquel entonces –fin del reparto agrario–, había cinco millones 300 mil personas ocupadas en el campo. En 2016 eran siete millones.

    ¿De cuál despoblamiento hablan?

    A partir de esa fecha –1994, entrada en vigor del TLC y ya con el fin del reparto agrario–, el volumen de la producción agrícola creció 74.5 por ciento, por alza en la productividad.

    Sergio Sarmiento, en su columna Jaque Mate, agregó otro dato: “El volumen de la producción de maíz aumentó 54.9 por ciento, a pesar de que la superficie de cultivo bajó en 1.4 millones de hectáreas”.

    Claro que hay campo abandonado que atender. Sobre todo el que dejó la demagogia de los gobiernos populistas.

    Entregaban tierra salitrosa, desiertos, cerros pelones, páramos.

    Sugiero, a los asesores del presidente en materia agraria, leer Nos han dado la tierra, un breve cuento de Juan Rulfo, para que entiendan el daño que hicieron sus héroes del pasado.

    Pero no sólo sobre el campo le informaron mal al presidente.

    También respecto a la reforma energética. Y sobre la pobreza. Sobre la economía y todos los indicadores de bienestar. (Eso lo veremos la próxima semana) .

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-al-presidente


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  12. #112

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    La gravedad del momento

    Pablo Hiriart.

    Lo que hay en el fondo del pleito del presidente y legisladores de Morena contra jueces y magistrados no es un asunto de sueldos y salarios, sino la disputa por arrebatar el control del poder Judicial.

    Hay una campaña desatada desde el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el partido gobernante y su prensa afín en contra del Poder Judicial.

    Por lo visto en este par de días, la maniobra tiene visos de ser el inicio de la demolición del sistema democrático para concentrar todo el poder en una sola persona.

    Han puesto a jueces y magistrados a contar dinero en público para que crezca la ira de la población en contra de ellos.

    El desprestigio de la Corte es la antesala de su destrucción, para crear un Tribunal Constitucional, subordinado en los hechos al gobierno de la cuarta transformación, que absorba sus funciones.

    De acuerdo con lo expresado por el ministro de la Suprema Corte Alberto Pérez Dayán, de momento queda congelada la recientemente aprobada Ley General de Remuneraciones del Sector Público, hasta revisar su constitucionalidad.

    Es decir, no podrá haber reducciones salariales en el próximo ejercicio presupuestal.

    Morena respondió que la disposición del ministro de la Corte se va a acatar pero que van a bajar los salarios igual.

    De hacerlo, estaríamos en desacato abierto del Poder Legislativo.

    Si el Ejecutivo ejerce lo aprobado por el Legislativo y baja los salarios como lo prometió, sin obedecer el mandato judicial, lo que habría es un golpe a la institucionalidad democrática del país.

    Lo que diga la Corte no tiene validez cuando no le conviene al equipo gobernante. Hacen lo que quieren y si no les gusta les echan a sus legisladores o al pueblo encima.

    Creen que los 30 millones de votos les dan derecho a gobernar sin los contrapesos que existen en cualquier orden democrático.

    De esa magnitud es la gravedad del momento.

    Morena intenta controlar los tres poderes. Y si la Corte no se somete a lo que diga el presidente López Obrador, se la brincan con una interpretación propia de la Constitución.

    Por eso arrancó su ataque contra el Poder Judicial. Y eligió muy bien el flanco en el cual dar la estocada: los salarios.

    La gran mayoría de la población gana bajos sueldos y el presidente, Morena y su prensa afín han lanzado una campaña para que sus “adversarios” (como AMLO les llama a los que no piensan como él) cuenten dinero delante de los pobres.

    Con mentiras, como el sueldo de 600 mil pesos de los ministros de la Corte, que no es real, quieren hacer pasar a todos los jueces y magistrados como deshonestos y abusivos.

    Para el presidente, tener un sueldo elevado no es el legítimo producto de años de estudios en materias de alta especialidad, sino que es corrupción.

    A juicio del presidente, los que perciben salarios elevados “no son honestos”, “no son sensibles”, “ni son partidarios de la verdad y la justicia”.

    Tiene todo el derecho a pensar lo que quiera y a bajarse el sueldo a cien pesos el día, si eso desea. Lo que no es aceptable es pretender que todos se subordinen a su visión de la realidad.

    Han apuntado sus misiles contra la Corte, pero el que está contra la pared es todo el Poder Judicial.

    Sus integrantes son empujados a abandonar los cargos para poner en su lugar a incondicionales del partido gobernante o profesionales de baja calidad, fácilmente manejables.

    La amenaza del recorte de salarios pende sobre los miembros de otros organismos autónomos, que son útiles en una democracia, pero inaceptables para un régimen autoritario:

    Banco de México, INE, INAI, Comisión Nacional de Derechos Humanos, etcétera.

    Por ahora la medida está congelada gracias a la decisión del ministro Pérez Dayán.

    Si en el Legislativo y en el Ejecutivo violan ese amparo estaremos entrando, mucho antes de lo imaginado, en el escenario de un presidente sin contrapesos institucionales ni necesidad de respetar las leyes.


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  13. #113

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    2019

    Por Macario Schettino.

    En unos pocos días termina de definirse el inicio de 2019. Prácticamente hablando, esta es la última semana del año. El sábado, a más tardar, se presentará el Paquete Económico, y ahí se borrarán los últimos restos de confianza en México, o ganaremos unos meses más. No hay manera de que ese paquete produzca un incremento en ese elemento tan importante, y tan menospreciado: la confianza.

    A lo mejor después del sábado algunos que no han entendido el tamaño del error que fue la cancelación del aeropuerto cambian de opinión. El presidente cree que lo que hizo fue una gran demostración de poder, que además sirvió de señal contra la corrupción. En su interpretación del mundo, con eso se explica todo. A los empresarios que iban a construir ahí, ya les ha ofrecido otras obras, e imagina que eso cicatriza cualquier herida. Lamentablemente, ese no era un problema. Si ICA, Carso, o la empresa que usted guste, vende o no, es problema de ellos. Si el gobierno de un país echa abajo el compromiso de inversión en infraestructura más grande en décadas, el problema es otro.

    Lo que no puede entender López Obrador es que ha convertido a México en un país sin credibilidad. Invertimos décadas en convencer al resto del mundo que ya no éramos parte del continente de opereta que es América Latina, ese lugar en el que todo se mueve con caudillos y compadres. Logramos incluso establecer un marco legal de primer mundo para la inversión (apuntalado en el TLCAN). Y en 25 años, lo respetamos, y los convencimos.

    En unas semanas, todo desapareció: no hay respeto por la inversión, no queremos estar en el mundo, y sí queremos regresar al caudillo y sus compadres, ahora llamados 'Consejo Asesor Empresarial'.

    Eso ya no tiene reversa. Incluso si hoy López Obrador cambiase de opinión, la confianza en el gobierno de México, y por extensión en el país entero, ha desaparecido. Y cuando no hay confianza, uno se fija más en los detalles. Por eso lo que se presente como Paquete Económico no puede mejorar la perspectiva, pero sí empeorarla.

    Los programas sociales que promueve el presidente podrían entenderse como ejercicios de redistribución, como esfuerzos de inclusión, por almas caritativas que no han querido aceptar el tipo de persona que tenemos en la Presidencia. Y eso incluye multitud de periodistas e intelectuales de otras partes del mundo, que siempre nos ven a través de un cristal antropológico. Para muchos de ellos, eso ya no será posible. Ahora les quedará claro que se trata de instrumentos para la compra de voluntades. Siendo así, lo que se gaste en esos programas ya no es parte de la transformación social, sino dispendio que pone en riesgo la estabilidad financiera.

    Espero que el Paquete no incremente las dudas, que para algunas empresas ya son suficientemente grandes. Además, hay que considerar el costo de ajuste en la administración pública, debido a la sustitución de buena parte de los tomadores de decisiones. Es frecuente que esto complique el gasto de gobierno, y eso impacta a la baja el crecimiento. Ocurrió así al inicio del gobierno de Fox y de Peña Nieto, cuando hubo cambio de partido en el gobierno. El cambio actual es órdenes de magnitud mayor.

    El entorno internacional, por otra parte, no ayuda. Desde Estados Unidos llegan señales de una posible recesión durante 2019, además de los exabruptos de Trump, que parece estar ya aterrorizado y sin salidas. Su enfrentamiento con China tampoco se ve bien. Desde Europa, Brexit es cada vez más preocupante. Ni modo, así está el juego.


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  14. #114

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    Tecnología China sigue liderando innovación

    Mauricio Jalife.

    Las conclusiones del Informe anual de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual -OMPI- revelan interesantes tendencias en materia de innovación. Aún y cuando la tecnología apropiable jurídicamente a través de patentes no refleja el 100% de la producción de nuevo conocimiento, si constituye el indicador más confiable para comprender la forma en que las nuevas soluciones industriales, farmacéuticas, medioambientales e informáticas se toman en el mundo. Por decirlo de otra manera, la tecnología que quiere “hacer dinero”, se plasma siempre en documentos de patente.

    En 2017 la presentación de patentes escaló a 3,17 millones, incrementando en casi 6% el total del año previo; es necesario tomar en consideración que el número debe ser acotado en función de que, para una misma invención, suelen presentarse diversas solicitudes en tantos países como se pretenda proteger. Aún así, la cifra es descomunal y refleja de manera contundente que la innovación sigue siendo el santo grial de la actividad empresarial. Además, con este aumento se encadena el octavo año consecutivo de incrementos, de hecho, desde que en 2010 se presentaron los primeros síntomas de superación de la crisis financiera del 2008.

    En la parte de diseños las nuevas solicitudes alcanzaron también la cifra récord de 1,240,000, confirmando que buena parte de los esfuerzos de diferenciación y marketing reposan en la eficacia de la estética de las formas, los colores y las imágenes. Es esta, evidentemente, una gran puerta de entrada para nuevos emprendedores, que logran visibilidad para sus productos a partir de esta clase de innovación de menor costo.

    En la parte de Indicaciones Geográficas el año también acusa incrementos desbocados, resultado de la relajación de los criterios de admisión para la protección que exigían las Denominaciones de Origen. Al amparo de la nueva figura, múltiples productos regionales han tomado esta ruta para su reconocimiento como derecho exclusivo, llegando a la extraordinaria cifra que reporta 59,500 IG´s protegidas alrededor del mundo.

    En un ámbito cercano, el de las nuevas variedades vegetales se presentaron mas de 18,000 solicitudes, con un incremento del casi 12% respecto del 2016. Es claro que los productos agrícolas han encontrado en la Propiedad Intelectual una plataforma de competitividad que les está dando una perspectiva de comercio que esta haciendo la diferencia, a pesar de las duras críticas que este cruce de caminos genera desde múltiples trincheras académicas, científicas y de las más aguerridas ONG´s.

    De todos los números del reporte de la OMPI, el que más llama la atención es el que corresponde a las solicitudes de patente presentadas en China, que raya en la explosividad. Con 1,340,000 solicitudes, la oficina de patentes de ese país se ha convertido en la más poderosa e influyente del planeta. No solo las empresas chinas se han convertido en fábricas de tecnología e innovación, sino que las empresas de otros países que patentan en China crece de manera exorbitante, en la búsqueda por explotar el potencial de su mercado interno.

    En México, en cambio, rayamos apenas las 18,000 solicitudes en el mismo periodo. No es crítica, pero en el discurso de AMLO de toma de posesión no hablo una sola vez de innovación. Bueno………… si es crítica.

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  15. #115

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    Muralismo tropical

    Mauricio Mejía.

    En el día de su toma de posesión como presidente de la República (que no de México), Andrés Manuel López Obrador dibujó, con ese lenguaje tan suyo, un mural de la historia reciente de México. Casi como Rivera o Siqueiros, dejó en claro, con brillantes colores, quiénes eran los buenos y quiénes los malos en la –suya- realidad contemporánea. No cambiaron los personajes ilustrados por los grandes muralistas, pero el trazo fue tropical y maniqueo; simple. El rencor de clase volvió a escena: el neoliberalismo -el nuevo porfiriato para el presidente-, fue el culpable de todos los males que devoran al país.

    Después, el presidente reafirmó el discurso de los grandes pintores: los jueces, la clase ilustrada, la aristocracia, la prensa vendida, los culteranos, los empresarios (curioso que no ha metido en el costal a los jerarcas de la Iglesia) son cómplices, cuando menos, de la grosera ofensa contra el pueblo, bueno y sabio. Otra vez la semántica melodramática de santos contra demonios; tan posrevolucionaria, tan agotada.

    El discurso del presidente no está dirigido a la República sino a sus votantes, muchos de ellos jóvenes que no conocieron los errores de dos sexenios letales: el de Luis Echeverría y el de José López Portillo. Jóvenes que no vivieron los años de la hiperinflación y las rudas negociaciones con el FMI, el Banco Mundial y la entrada al GATT. Jóvenes que crecieron, sin darse cuenta, con las bondades del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Esas nuevas generaciones han encontrado en el discurso lopezobradorista un enemigo identificado: sus mayores, a los que ven como privilegiados por sus salarios y sus prestaciones. El presidente vende la idea de que los mayores, los neoporfirianos, abusan de la causa: estudian afuera para aprender mañas, se han beneficiado de préstamos de la instituciones financieras del Estado y comen, los muy insensibles, frijoles sin gorgojos.

    El nuevo discurso divide a la Nación. Ellos y nosotros. Ellos contra nosotros. El empedrado camino de la Ilustración ha dejado muy en claro que el empleo de un lenguaje milenarista y escatológico corrompe profundamente las relaciones de convivencia entre los pueblos y aquí el plural juega un papel destacado. No habrá concordia, ni reconciliación si el presidente juega el desafortunado papel de la intriga: cree (sus actos son de fe) que hará la transformación sobre los andamios (construidos con los huesos de los privilegiados) de la pobreza y la austeridad para satisfacer la exigencia de sus fieles. Se olvida que las sustancias primordiales de la República son los ciudadanos, todos los ciudadanos. Históricamente, el rencor y los enemigos identificados han propiciado fracturas irreversibles en varios países (Italia, Alemania, España, Chile y el Estados Unidos de Donald Trump). Habrá que recordarle al presidente que, como dice Peter Sloterdijk, todos vamos en el mismo barco.

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    Last edited by Sirius2b; 12-12-18 at 10:32 AM.

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  16. #116

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    Energía complicada


    Alejandro Gil Recasens.

    En 1973 Estados Unidos ya no alcanzaba a obtener internamente todo el petróleo que requería; los extensos yacimientos de California, Texas, Oklahoma y Louisiana se estaban agotando. Mientras tanto los países árabes incrementaban sus reservas y colocaban cada vez más pedidos en Japón y Europa. Sorpresivamente la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) suspendió sus entregas a las naciones que apoyaron a Israel en la Guerra del Yom Kippur. La economía de Estados Unidos, Canadá, Holanda, Reino Unido y Japón se tambaleó y el costo de la gasolina se cuadruplicó. El presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, declaró como prioridad la autosuficiencia en hidrocarburos.

    Un segundo shock petrolero sobrevino en 1979, con la Revolución iraní, y en 1980, con la Guerra Irán-Irak. La reducción de la producción determinó un nuevo encarecimiento. El presidente Jimmy Carter tuvo que admitir el racionamiento de la gasolina (autos con placas impares sólo podían comprar en días impares), lo que hizo imposible su reelección.
    Ya para entonces no querían estar atados al aceite del Golfo Pérsico: la URSS perforaba en Siberia, Nigeria en el delta del Río Níger, los ingleses y los noruegos en el Mar del Norte, Estados Unidos en Alaska, Venezuela en el Lago Maracaibo y nosotros en el Golfo de México. Se impulsó también la energía nuclear: Francia y Japón generan así, hasta la fecha, la mayor parte de su electricidad.

    Aunque el mandatario Ronald Reagan y los siguientes presidentes de Estados Unidos siguieron buscando la autarquía, la volatilidad de los precios continuó y entorpeció las inversiones necesarias para alcanzar esa meta. En paralelo, el movimiento ecologista fue empoderándose y logró cerrar plantas eléctricas altamente contaminantes. Eso fue también lo que dio un frenón a la industria nuclear y, sobre todo a la carbonífera, que de por sí ya no podía ofrecer rendimientos competitivos.

    En la administración de Barack Obama se tomaron decisiones cruciales: se subsidió la producción de gas natural para convertirlo en la principal fuente de energía; se retiró la prohibición de exportar crudo, lo que posibilita mantener la producción cuando la demanda interna se reduce. El Congreso abrió a la exploración el Refugio de Vida Silvestre del Ártico. Pasaron de entregar cuatro a nueve millones de barriles diarios y las importaciones se redujeron de catorce a diez mbd.

    En dos años

    Animado por esos logros, el presidente Donald Trump (cuya campaña recibió grandes donativos de la industria petrolera) prometió no sólo asegurar el suministro doméstico, sino alcanzar el dominio energético mundial. Para conseguirlo abandonó el Acuerdo de París sobre Cambio Climático y rescindió o congeló más de trescientas regulaciones sobre seguridad laboral, salud pública, cuidado del medio ambiente, tierras federales y soberanía tribal. Rápidamente se multiplicaron los pozos, se extendieron los ductos y se modernizaron las refinerías.

    Al autorizar las técnicas de minería y combustión “limpia” del carbón, que se usan en muchas partes pero estaban vedadas en la Unión Americana, las regiones carboníferas de los Apalaches y de Wyoming resurgieron. Lentamente el sector nuclear toma un segundo aire.

    Termina el año con Estados Unidos convertido en el primer productor mundial de crudo (once millones mbd.), arriba de Arabia Saudita y de Rusia. Al paso que van, en 2025 la mitad de la producción mundial de petróleo y gas natural provendrá de nuestro vecino del norte. Esto tiene importantes consecuencias geopolíticas para ellos (abasto asegurado), para México (costo de importaciones) y para el resto del planeta. Claramente se expresa en la Estrategia de Seguridad Nacional 2017: el “dominio energético” les permitirá ayudar a sus aliados y socios a ser más resilientes contra el uso extorsivo del combustible. Concretamente, pretenden evitar que los rusos condicionen las ventas en Europa Oriental y en India.

    Sin embargo, las cosas no les van a resultar tan fáciles como parecen: sus consumidores se quejan de que la factura de la gasolina y la electricidad sube y baja; están demasiado supeditados a los combustibles fósiles. Han provocado una sobreoferta y el consumo no se recuperará mientras dure el débil crecimiento de los países avanzados y emergentes. No hay mucho interés en construir más plantas de generación que usen carbón. Se han subastado extensas áreas de la plataforma oceánica continental de Alaska y del Golfo de México, pero por más incentivos que les ofrecen, las empresas no ven rentable por ahora extraer petróleo o gas.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...gia-complicada

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  17. #117

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    ¿Qué películas ve el presidente?

    Juan Ignacio Savala.

    En las conferencias de prensa matutinas de López Obrador, más allá de la información que pueda dar a conocer diariamente –no toda es importante y relevante–, destaca la proclividad del Presidente a lanzar ataques a sus adversarios y mostrar que el enorme catálogo de sus prejuicios serán parte sustantiva de lo que se diga en esas conferencias.
    El lunes pasado comentaba el Presidente que contratarán en el gobierno gente honesta, lo cual está muy bien, y después dio paso al prejuicio presidencial del día: hay unos que estudian hasta en universidades del extranjero, son hasta doctores, y van a allá a aprender malas mañas.

    Lo primero que llama la atención es que dice que “van allá”, son “hasta doctores”, y terminan convertidos en un costal de mañas. Es la visión del mundo, de lo distinto, de lo lejano como algo que pervierte, por eso mejor no salir de casa, por eso mejor vender los aviones que los hicieron los extranjeros y que vienen de más allá de nuestras fronteras, cancelar la ampliación de los aeropuertos porque llegan muchos extranjeros y a saber qué mañas traen.

    Mejor un trenecito por nuestra selva. Esta fue una confirmación de cómo al Presidente el mundo no sólo le es “ancho y ajeno”, sino también peligroso.

    Ahí no paró. A continuación, el presidente López Obrador describió que cosas así pasaban en la película El Padrino, porque “mandaba a sus hijos a estudiar a escuelas en el extranjero”. Esta declaración es muy significativa y nos muestra un lado muy interesante para conocer al Presidente: él ve otras películas en las que suceden cosas que nadie más ve. Se entiende que el cine está sujeto a interpretaciones individuales, pero no a que uno se invente escenas. Cuando todos vimos que Michael Corleone sale de Estados Unidos para refugiarse en Sicilia, él imaginó que se iba a estudiar. Porque ninguno de los hijos del Padrino estudió fuera de Estados Unidos, pero él vio que sí. No es la primera vez que lo dice. En diciembre del año pasado dijo lo mismo respecto de Meade y sus estudios en el extranjero (Imagen 01/12/17): “Como si los hijos del Padrino no hubiesen estudiado en el extranjero, los mandaba a estudiar el Padrino a las buenas universidades de Estados Unidos para que aprendieran a ser mafiosos”. Esto significa que lo de antier no fue un error, él vio una película en la que don Corleone manda a sus hijos a estudiar fuera del país. Ni hablar, ha de ser muy divertido platicar de películas con el Presidente.

    Ha de ser algo así:

    –¿Te acuerdas cuando Luke se entera que Darth Vader es su padre en Star Wars?
    –No hombre. Eso fue en la de El Padrino, que es buenísima, cuando llegan de estudiar en el extranjero y no ven a su papá.
    –¿Cómo?
    –Sí los de El imperio del mal, El bueno, el malo y el feo no tienen nada que ver con la del tal Vader. Esa ni la vi. Pus pa’qué. La que me gustaba mucho era la de la familia que cantaba en los Alpes o algo así.
    –¿La novicia rebelde?
    –No, la de Los Tres García. Grandes canciones y Sara García en gran actuación, creo que eran maderistas.

    Total que las conferencias nos están sirviendo para entender al Presidente. Es claro que ve al mundo como la posibilidad del mal y de aprender cosas que no se hacen en casa. Y también es claro que aunque veamos la misma película, él ve una en la que pasan otras cosas. Eso explica mucho de lo que está pasando.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-el-presidente

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  18. #118

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    AMLO: fusílenlo, después averiguamos

    Luis Pazos.

    Al tomar decisiones apresuradas, sin tener en cuenta todos sus efectos, parece que el presidente López Obrador emula a Francisco Villa, a quien atribuyen la frase “fusílenlo, después averiguamos”.

    En su búsqueda de cambios para mejorar, que celebramos, ha tomado decisiones precipitadas que pueden tener efectos contrarios y terminar, como dice un dicho popular, de los que le gusta usar, que “salga más caro el caldo que las albóndigas”, como puede suceder con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la construcción del Tren Maya y la refinería, entre otros proyectos.

    Se me hace un desperdicio abandonar el actual aeropuerto de la Ciudad de México, con dos terminales, pero reportes de agencias especialistas en espacios aéreos, concluyen que no es alternativa para superar su saturación la operación simultánea de 3 aeropuertos, y no conozco un estudio serio que afirme lo contrario. Unos dicen que faltan pistas, otros que lo que se necesitan son puertas para desembarcar. Se presentan datos que concluyen que continuar el nuevo aeropuerto le sale más barato al gobierno, y más si lo concesiona, que cancelarlo y apostar por la dudosa operación simultánea de tres aeropuertos.

    Un Presidente prudente no debe tomar decisiones basadas solo en el consejo de un contratista “amigo” con claros intereses en que se clausure Texcoco e inicie Santa Lucía, donde ese “amigo” decidirá quién hará las obras.

    Toda decisión de mover, cancelar, crear, gastar y dar subsidios a determinados grupos cuesta dinero del “pueblo”, por lo que antes de ordenar una obra o cambio, el Presidente debe ponderar con base en estudios serios su viabilidad y el costo-beneficio a corto y largo plazo, sea la construcción del Tren Maya, de una refinería, de aeropuertos, de la venta del avión presidencial, de la creación de nuevas dependencias o de bajar sueldos.

    Hasta ahora la impresión es que el presidente López Obrador actúa precipitadamente. Varias de sus decisiones tendrán efectos contrarios a los buscados. Por lo tanto, es necesario estudiarlas y en su caso enmendar las decisiones erróneas.

    Ojalá AMLO cumpla con el dicho que reza “de humanos es errar, de necios permanecer en el error y de sabios reconocer sus errores y corregirlos”. Esperamos, quienes queremos el éxito de su gestión, que actúe con sabiduría y no con necedad.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...es-averiguamos

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  19. #119

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    ¿Y cómo es él?

    Por Macario Schettino.

    En diferentes ocasiones he insistido en que el presidente López Obrador debe entenderse como un priista de los años setenta. Al inicio de esa década llegó a la Ciudad de México, procedente de su pueblo, y lo que vio lo maravilló. Esa imagen parece haberse fijado en su mente, convertida en referencia del rumbo del país. Por eso su creencia en la autosuficiencia energética y alimentaria, su desprecio por el resto del mundo, su incapacidad de entender nuevas tecnologías y entornos, su dependencia de ideologías y personas ya muy entradas en años.

    Sin embargo, muchas personas perciben a López Obrador como parecido a Hugo Chávez. Lo ven en diversas decisiones que ha tomado: la construcción de un frente que parece ser un partido, el ataque a las instituciones, la demolición de poderes locales, el establecimiento de programas sociales que funcionan para comprar voluntades. Algunos de los que lo acompañan, como Martí Batres, Yeidckol, Taibo II, Díaz Polanco, por ejemplo, no se han cansado de insistir en que debemos repetir en México la experiencia del socialismo bolivariano. Eso fortalece la percepción de que López Obrador sería como Hugo Chávez.

    Otros lo ven como Fidel Castro. No importa el tema que se trate, él sabe de eso. En sus discursos de toma de posesión, con facilidad daba clase de cómo criar vacas o de cómo producir petróleo. Ha sido insistente en cómo las madres deben educar a sus hijos. El anuncio de que atraería a los médicos cubanos que ese país está retirando de Brasil hace creíble un acercamiento con el régimen cubano que, por cierto, es el principal culpable de la destrucción de Venezuela.

    A veces se parece más a Salvador Allende. Quiere estar muy cerca de la gente, parecer uno de ellos. Toma decisiones para equilibrar a los grupos que lo apoyan, provocando desajustes cada vez mayores. Igual que el médico chileno, le hace más caso a los más gritones, y el camino se va haciendo más empedrado conforme avanza.

    Pero también guarda parecido notable con Trump. No cabe duda de que el presidente vecino es un barbaján, y en eso no hay punto de comparación. Pero la insistencia en un pasado glorioso, que debe recuperarse destruyendo a quienes nos lo arrebataron, la persistencia en crear una realidad con base en frases ocurrentes y discursos vacíos, la negativa a aceptar la verdad y el conocimiento, el rechazo a opiniones diferentes, sí los equiparan.

    Y en este sentido, no sólo se trata de Trump, sino de cualquier líder populista contemporáneo. Todos ellos siguen el librito: el pasado glorioso, la élite que nos lo arrebató, el uso de recursos públicos para fortalecer la base electoral (aunque con Trump sea bajar impuestos y con López sea incrementar gasto, es lo mismo), y al final la destrucción de la democracia liberal. También ya hemos hablado de este proceso: eliminar fuentes de información independientes, lo mismo con la equidad en la competencia, reducir libertades de opinión y reunión. Algunos han sido más exitosos, como Orbán o Erdogan, otros menos, como Trump, pero todos lo intentan. En Europa, donde hay regímenes parlamentarios, estos líderes no han tomado el poder (aún), pero están derrumbando al sistema entero.

    ¿Cómo es él? Es un líder perfectamente adaptado a su momento. La desgracia es que es el peor momento en un siglo, en el mundo entero y aquí también. La mejor expectativa es limitar los daños, en lo que el mundo entra en razón, pero no mucho más que eso. Conviene entenderlo para no abrigar ilusiones inútiles. Allende, Castro, Chávez, destruyeron a sus países. Los priistas no. Hay niveles.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...o/y-como-es-el

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  20. #120

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    La muerte del Inadem (primera parte)

    Eduardo Torreblanca.

    En 2016 en el INADEM corrió una estrategia sorda y no reconocida públicamente para blindar la política pública representada en la Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa.

    Se temía que en la probabilidad de que ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR llegara a la Presidencia lo que se había logrado articular en la materia se perdiera. Ello sucedería dos sexenios posteriores.

    El anuncio de la extinción del INADEM el pasado viernes fue aderezada por el compromiso de extender créditos hasta por 3 mil millones de pesos. No anotemos el remedio como ignorancia, sino como candidez.

    Y si lo digo de esta manera es porque quien ha ejercido políticas públicas vinculadas con Pyme lo primero que sabe o aprende es que financiamiento que no se acompaña con capacitación y asesoría es dinero tirado a la basura.

    Un financiamiento concedido “a secas”, sin servicios añadidos que lo vigilen NO ayudará en la mayor parte de los casos a que las Pymes nazcan y se consoliden y lo más seguro, lo más probable, es que los empresarios involucrados en el caso acaben pagando muy caro la novatez lo que implique que no solo PIERDAN el dinero invertido en la empresa, sino que ella haya sucumbido y además tengan que pagar el financiamiento al proyecto fallido.

    Un ejemplo de que LO QUE NO SE DEBE DE HACER cuando se concede un financiamiento a un proyecto PYME lo reconoce la política pública de la administración anterior en el gobierno capitalino en FONDESO, el Fondo para el Desarrollo Social de la Ciudad de México, que durante varios años encabezó el Mtro. VICTOR HUGO LÓPEZ ARANDA.

    Las reglas de operación de FONDESO propiciaba una PROGRESIVIDAD en el financiamiento y obligaba al empresario a tomar cursos básicos para la mejor administración del financiamiento concedido.

    Además el crédito disponía de determinadas ventajas como lo significaba, o significa, la asesoría en caso necesario. Pero antes de conceder un financiamiento a plenitud de la solicitud el beneficiario recorría escalones que comprobaban su compromiso con las obligaciones adquiridas.

    Claro que difícilmente encontraba usted créditos en la banda alta de la posibilidad. Generalmente eran financiamientos cortos que eran adecuados para proyectos de microempresas. No recuerdo haber visto financiamientos para proyectos disruptivos.

    Quisiera equivocarme pero me parece que conceder micro créditos por tres mil millones de pesos a lo largo del año entrante no permitirá que proyectos en la escala alta de la tecnología puedan encontrar un empujón serio de una política pública para emprendedores.

    Generalmente se solicitará que para aplicar a esos financiamientos se cuente con cierta “tracción” de la empresa, es decir, que ya vaya encaminado con cierto nivel de ventas.

    Ojalá me equivoque.

    En todo caso, para conceder “el beneficio de la duda” habría que conocer más detalles de los residuos que deja la muerte del INADEM que más se antoja como un artero asesinato justificado por una presión para ahorrar dinero que se invierta en los programas sociales comprometidos por AMLO ante su mercado electoral.
    Continuaremos.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...rte-del-inadem

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  21. #121

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    Los primeros números de López Obrador

    Por Carlos Castañeda Gutman.

    Varias empresas han publicado encuestas en días recientes sobre el arranque del nuevo gobierno, y el final (en todos los sentidos) del anterior. No prejuzgo la calidad o integridad de unas u otras; he optado por comentar la de GEA por cuatro motivos. Es la más reciente; es la que incluye un mayor número de preguntas; abarca la evolución de las opiniones de la sociedad mexicana con relación al gobierno o victoria de López Obrador en dos etapas (septiembre y diciembre), y comprende algunas comparaciones históricas pertinentes. Aunque los partidarios de la 4T podrán rechazarla por “fifí”, resultan interesantes esos cotejos históricos justamente como respuesta a dicha crítica. Es tan “fifí” o acertada hoy, como en 2012, 2006 o 2000.

    Según GEA, así terminaron los tres presidentes de la alternancia, en cuanto a aprobación de su labor realizada: Fox, 63%; Calderón, 43%; Peña Nieto, 16%. Además de subrayar la debacle peñista, conviene destacar la correspondencia exacta entre la aprobación de EPN y el resultado del PRI en la elección. Así arrancaron los cuatro presidentes de la alternancia: Fox, 72%; Calderón, 54%; Peña Nieto, 55%; López Obrador, 57%. Estos datos corresponden más o menos a los de otras series divulgadas recientemente. Al respecto, vale la pena recordar que, desde Carlos Salinas, en 1994, el único mandatario en haberle entregado la Presidencia a alguien de su propio partido fue Fox, en 2006. Ni Zedillo, ni Calderón, ni Peña Nieto lo lograron.

    Un segundo dato llamativo consiste en el desglose del apoyo a AMLO como presidente, en particular por nivel educativo. Algunos lectores recordarán que las encuestas de salida del 1 de julio mostraron que entre mayor grado de escolaridad de los mexicanos, mayor la votación por Morena y AMLO. Ahora, según el desglose de GEA de aprobación condicionada o incondicional, los números tienden a invertirse. Su aprobación condicionada es prácticamente la misma (32%) entre cuatro segmentos: hasta primaria, secundaria o equivalente, prepa, y educación superior. La aprobación incondicional, sin embargo, es mucho menor entre los mexicanos con estudios superiores (12%) que entre los demás (27%). En cambio, la mayor desaprobación de AMLO (29%) surge entre los universitarios, y es sensiblemente superior a la que impera en la sociedad mexicana en su conjunto (20%). Empiezan a normalizarse las cosas.

    Una reflexión adicional se refiere a la evolución entre septiembre y diciembre de los atributos, las propuestas y las expectativas de AMLO. El apoyo a sus principales propuestas es monumental y ligeramente creciente: ayuda a “ninis” (78%), cancelar el aeropuerto (62%), reducir gastos y sueldos en el gobierno (78%), desaparecer el EMP (76%), devolver el avión presidencial (65%), revisar los contratos de la reforma energética (70%), construir una nueva refinería (77%), construir el Tren maya (70%). Asimismo, en abstracto, la llegada de AMLO provoca cada vez más felicidad (60% en diciembre, y 46% en septiembre), cada vez más optimismo (66% vs. 55%), y cada vez más confianza (60% vs. 54%). Tres de cada cuatro mexicanos creen que el gobierno de AMLO representará una nueva etapa en la historia nacional.

    No obstante todo lo anterior, y el hecho también digno de subrayarse que estos sentimientos se trasladan a Morena, al Presidente no le va tan bien en cuanto a sus atributos. Son bajos, y van en descenso. Los únicos temas en que las expectativas de éxito de AMLO se mantienen parejas son el combate a la pobreza y el mejoramiento de los salarios. En materia de crecimiento económico, el porcentaje que cree en el éxito cae de 33% a 25%; en disminuir la inflación, de 28% a 21%; en mejorar la educación de 41% a 38%; en defender al país ante el exterior de 28% a 21%; en combate a la corrupción, de 28% a 24%, y en mejorar la seguridad (lo que más le importa a la gente, según GEA), la caída es fuerte: de 28% en septiembre a 21% en diciembre.

    En otras palabras, la gente recibe con entusiasmo las propuestas puntuales de López Obrador, por aberrantes o insignificantes que sean; se siente contenta por su llegada al gobierno y cree que se trata de un acontecimiento histórico; pero no espera gran cosa de su gestión. Entiéndanle.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-lopez-obrador

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  22. #122

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    Van por todo

    Pablo Hiriart.

    En este momento hay dos campañas de linchamiento de parte del Poder Ejecutivo, de Morena y la prensa oficialista. Una es contra la Suprema Corte y otra es contra el Tribunal Electoral.

    Dos organismos autónomos que quieren hacer valer su independencia.

    ¿Quién sigue?

    Morena va por todo. Y se va a tragar al que se deje.

    El golpe contra el Poder Judicial fue bien pensado, pues el argumento de los salarios es poderoso, vende bien entre las clientelas morenistas y gente sin partido que tiene un sueldo bajo.

    El presidente conecta bien con las fibras sensibles de la sociedad y toca donde duele: los ingresos.

    Sí, esos sueldos, aunados a prestaciones, son muy elevados. Pero sólo corresponden a los ministros de la Corte y no al resto del andamiaje del Poder Judicial.

    ¿Por qué le van a rebajar el sueldo a un juez penal que sentencia a capos del narcotráfico, o a delincuentes peligrosos, de armas tomar? ¿A miembros del Tribunal Fiscal que deciden sobre miles de millones de pesos?

    Desde luego que tiene que mejorar el Poder Judicial. Urge corregir muchas de sus prácticas. Pero eso no se va a lograr poniéndolo bajo las órdenes del presidente de la República.

    Esa es la intención y hay que subrayarlo: someter al Poder Judicial a los dictados de una sola persona.

    Por eso extraña el silencio de otros organismos autónomos ante la embestida oficialista con el pretexto de los salarios.

    Se entiende: es impopular defender un ingreso. Es motivo de linchamiento.

    Pero peor es doblegarse y entregarle el terreno a un partido, bien cobijado en el Congreso y en la prensa, que va por todo.

    El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en votación dividida, tuvo el valor de decirle que no a Morena en su pretensión de anular las elecciones en Puebla.

    A la presidenta del Tribunal la injurian en caricaturas de la prensa gobiernista y Morena declara que ella y los que votaron contra la anulación fueron presa de un poder corruptor.

    Si no hacen lo que ellos mandan, son corruptos, vendidos, antidemocráticos y parte de un antiguo régimen.

    Van por todo el poder. En eso consiste su cambio de régimen.

    El único límite posible se lo tienen que poner las instituciones y los medios de comunicación.

    En Puebla se contaron los votos. Se volvieron a contar uno por uno delante de los observadores de Morena, y perdieron. No aceptaron.

    Revisó sus impugnaciones el Tribunal y tampoco encontró elementos para anularla.

    De acuerdo con Morena, eso significa que “la justicia electoral en el país ha muerto”.

    Sólo hay justicia cuando ganan ellos. Y si pierden, golpean con toda la fuerza para “ablandar” el ánimo de los que obstaculizan su camino hacia el poder absoluto.

    Tal vez esta partida la va a ganar el Poder Judicial, con la suspensión de la Ley de Remuneraciones del sector público. Pero a los que se quedaron callados, como el INE y el Banco de México, se las van a aplicar ilegalmente.

    El que se doblegue va a perder.

    Las instituciones no se defienden solas.

    Y esta batalla del Poder Judicial por su independencia no ha terminado.

    La terna del presidente López Obrador para sustituir al ministro José Ramón Cossío en la Suprema Corte es transparente de sus intenciones: dos militantes de Morena y un juez que ha hecho el trabajo sucio de los allegados del presidente en ese medio, como el exministro David Genaro Góngora Pimentel.

    Ese va a ser el próximo ministro de la Corte, José Luis González Alcántara.

    Y en febrero, cuando se vaya la ministra Margarita Luna, entrará una incondicional de “la cuarta transformación”, muy probablemente Jazmín Esquivel, esposa de José María Riobóo.

    Ayer pavimentaron el camino para tener 'fiscal carnal', subordinado al presidente.

    En lo dicho, van por todo. Y lo tendrán todo si los encargados de velar por las instituciones autónomas lo permiten, y quienes tienen acceso a una tribuna se quedan callados.

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  23. #123

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    ¿Y si revive Texcoco?

    Por Raymundo Rivapalacio.


    El 19 de noviembre pasado, Andrés Manuel López Obrador fue tajante ante la pregunta de Joaquín López-Dóriga en el programa Tercer Grado. ¿Está muerto el aeropuerto en Texcoco?, inquirió el periodista. Sí, contestó sin cortapisas. Ayer jueves, a una pregunta sobre el estatus de la obra y las negociaciones con tenedores de bonos que financiaron parte de la construcción, el presidente dijo algo que nunca había señalado: que la Secretaría de Hacienda se maneja con autonomía para tomar decisiones que considere convenientes. Si se lee a López Obrador al pie de la letra, el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, estaría en condiciones de tomar una decisión tan importante como ¿continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco?

    Políticamente, la proposición luce descabellada. Si López Obrador empeñó su palabra durante la campaña para cancelar Texcoco y presentar la Base Aérea de Santa Lucía como proyecto alterno, y durante la transición inventó una consulta para justificar su decisión política, que fue reforzando con denuncias de corrupción en la construcción de la obra que no ha dejado de llamar “faraónica”, ¿dónde habría espacio para que rectificara su decisión? Sólo si actúa como presidente y toma una decisión impopular con sus clientelas que, en el mediano y largo plazo, se verían beneficiadas de ese incumplimiento de promesa de campaña. Es un tema de números.

    El costo que tendría la cancelación de la obra sin demandas de los tenedores de bonos o contratistas está estimado en el gobierno entre 10 mil y 12 mil millones de dólares –muy superior a lo que saldría terminarla–, por lo que la decisión tendría que ser basada en la relación costo-beneficio que, no hay que olvidar, jamás ha determinado sus acciones. Aunque el matiz sobre la autonomía de la Secretaría de Hacienda sugiere que López Obrador se encuentra en un estadio de entendimiento donde no caben los arrebatos o posiciones sin visión estratégica, su carácter nunca le ha permitido aceptar equivocaciones. Todo lo contrario. Cuando yerra, acelera y profundiza en la misma dirección del traspié cometido. Como se ha salido con la suya, debe pensar que nunca le va a fallar.

    Pero en el caso del aeropuerto en Texcoco, ese tipo de comportamiento provocó un quiebre fundamental en su proyecto de nación, al introducir presiones a su Presupuesto por la elevación de las tasas de interés que afecta el servicio de la deuda y modifica los parámetros macroeconómicos, la pérdida nominal de 16 mil millones de pesos en las Afore, congelamiento de inversiones y fuga de capitales, así como cuestiones subjetivas, como es la pérdida de confianza de inversionistas y la incertidumbre sobre el rumbo por el que llevará al país.


    Los dos intentos del gobierno para recomprar una tercera parte de los bonos que sirvieron para financiar parte de la obra de Texcoco, han resultado fallidos. Los tenedores de los bonos no están de acuerdo con los términos planteados, aunque en la segunda oferta les prometieron pagar dólar por dólar de lo invertido. Los bonistas están acorralando al gobierno, y en la medida que avancen los días sin arreglo, se irá encareciendo la solución. Argentina se peleó con los inversionistas que la ayudaron a resolver su crisis económica, y la presidenta Cristina Fernández terminó pagando 15 dólares por cada uno de lo originalmente prestado. Ese escenario es lejano en México, pero probable. La obra en Texcoco, mientras tanto, tiene que seguir de acuerdo con lo programado, porque de no cumplirse el cronograma habrá incumplimiento de contrato y permitiría a los tenedores de bonos exigir el pago inmediato de lo que invirtieron.

    El sólo anuncio de la cancelación de la obra en Texcoco ya está costando más de lo que habría significado terminar la obra que, además, iba a ser financiada por la Tarifa de Uso de Aeropuerto. La segunda oferta del gobierno es que se use la TUA, no para finalizar Texcoco, sino para pagar el costo de su cancelación. Financieramente hablando, no parece la decisión más inteligente que tomó el presidente. El secretario Urzúa deslizó el miércoles la posibilidad de que una nueva terminal en Santa Lucía nunca sea construida, lo que refleja discusiones con López Obrador sobre las opciones que se tienen. En la segunda oferta a los tenedores de bonos se incluye también que el aeropuerto en Toluca no tendría más de cinco millones de pasajeros anuales, que es otro ajuste a la idea original del gobierno de adaptarlo para generar un volumen de ocho millones.

    Urzúa está hablando con sensatez financiera. No se sabe qué tipo de diálogo o mensajes ha recibido de los inversionistas. Entre ellos, cuando se pregunta qué podría hacerse para que el presidente López Obrador recuperara la credibilidad de los inversionistas y que se volviera a abrir el beneficio de la duda, sugieren, en primer lugar, continuar con la construcción del aeropuerto en Texcoco. Políticamente parece un obstáculo insalvable, pero López Obrador podría hacerlo sin dejar de revisar la probable corrupción y bajar los gastos suntuosos. Puede haber un rediseño de la terminal, menos asiática como es en la actualidad y más sobria, sin perder sus certificaciones internacionales. También puede expropiar los terrenos en los alrededores del aeropuerto para atajar la especulación inmobiliaria, y revisar los contratos de los servicios no aeroportuarios. Hacer un aeropuerto kosher sin sueños de grandeza cosméticos es una opción al alcance del deseo de López Obrador, si piensa más en el largo plazo y no en la coyuntura electoral. Sus clientelas políticas, aunque no lo vean hoy, se lo agradecerán.


    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...revive-texcoco
    Last edited by Sirius2b; 14-12-18 at 11:18 AM.

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  24. #124

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    Mi opinión, es que Texcoco no va a revivir, porque es algo bello, que hace progresar al país... y eso es intolerable.

    Al final, el dinero tiene que irse para Cuba... eso si es inversión.

    Además, AMLO está peleado personalmente con ese proyecto, y si estuviera terminado, yo creo que iría a destruirlo con el Ejército.

    Pero por supuesto, que los inversionistas internacionales saben todo eso, y por eso, están sacando su dinero de México.

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  25. #125

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    Fobia ideológica, nada más

    Por Pablo Hiriart.

    El nuevo gobierno tiene una desaforada euforia por demoler cuanto antes lo bueno del pasado reciente en lugar de concentrarse en corregir lo malo.

    Pasó con el nuevo aeropuerto, que para destruirlo van a gastar más que para terminarlo.

    Ya subieron el impuesto por el uso de aeropuerto (TUA) para poder pagar bonos y compensaciones a los accionistas.

    Comprometieron ingresos a futuro para destruir, no para construir.

    Para ellos el aeropuerto internacional era demasiado grande, bonito y funcional. A eso le llaman lujo, como si México no lo mereciera y hay que convertirlo en escombros.

    Estaban quitando de la Constitución la autonomía universitaria, con tal de demoler la Reforma Educativa.

    Afortunadamente eso se arregló con una frase que será memorable del Presidente, dicha ayer en su conferencia mañanera: “Si es necesario estamos dispuestos a que se agregue la autonomía”.

    Habían quitado la autonomía universitaria del apartado VII del artículo Tercero de la Constitución.

    Los organismos autónomos son una piedra en el zapato para el nuevo gobierno: están todos en la mira, y algunos, sentenciados a muerte como el INEE.

    Ese “invento de los neoliberales” crea contrapesos al Ejecutivo, y de lo que se trata es de concentrar el poder en una sola persona.

    Ayer afuera de la Corte –institución autónoma–, hordas atacaron el vehículo de un funcionario del Consejo de la Judicatura, pues pensaban que era un ministro.

    A ese grado la polarización ideológica, y apenas llevan 13 días gobernando.

    Pero donde han roto la barrera del decoro es en el rosario de mentiras aducidas para demoler la Reforma Educativa e imponer una contrarreforma.

    Dicen que es una reforma de carácter “punitivo” contra los maestros porque “los corren si no pasan la evaluación”.

    Mentira. Si no pasan el examen hay una segunda y una tercera oportunidad. Y entre esos tres exámenes, uno por año, tienen un programa de regularización. Si no aprueban en ninguna de esas tres oportunidades, no se les corre: se les asigna una tarea administrativa.

    Dicen que con la Reforma Educativa no ha habido mejoramiento académico.

    Otra mentira. El porcentaje de maestros evaluados con niveles de conocimiento “idóneo” pasaron de 40 por ciento en 2014 a 56 por ciento en 2018. Y los “destacados” y “buenos” aumentaron entre 2015 y 2017, de 7.9 a 15.8 por ciento, y de 40.8 a 44.2, respectivamente.

    ¿Por qué echan abajo una reforma que estaba funcionando y regresan al esquema clientelar de sindicatos empoderados en la educación y pérdida en la calidad de la enseñanza?

    Por razones ideológicas, y compromisos con sus camaradas de la CNTE que piensan igual que ellos.

    Dicen que se gastó más en propaganda de la Reforma Educativa (dos mil millones de pesos) que en capacitación de los maestros.

    Siguen mintiendo. De acuerdo con datos de la SEP que tengo a la mano, entre 2015 y 2018 se destinaron siete mil 651 millones de pesos para formación docente, a través de los programas Desarrollo Profesional Docente; Fortalecimiento de la Calidad Educativa; Nacional de Inglés; Convivencia Escolar, y Escuelas de Tiempo Completo. El presupuesto destinado a capacitación docente en este periodo fue el más alto de la historia.

    Al cierre de 2017 se formaron o capacitaron 626 mil 637 maestros de educación básica, y 56 mil 573 maestros de educación media superior.

    Dicen que la contrarreforma que plantean reconoce por primera vez el derecho de los niños a una educación de calidad.

    Más mentiras. En la reforma de 2013 se incluyó en el artículo Tercero constitucional el concepto de educación de calidad, y este se ligó al máximo logro de aprendizaje de los alumnos.

    A partir de ese cambio, la Suprema Corte de Justicia reconoció a la educación de calidad como el máximo derecho de los alumnos en el sistema educativo.

    En esta contrarreforma cambian el fraseo, ponen la palabra niños y mantienen en la Constitución ese derecho otorgado en 2013, con la diferencia que ahora eliminan los instrumentos que lo harían posible.

    Al derogar el Servicio Personal Docente y quitar al Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), vuelven imposible cumplirle a los niños el derecho a una educación de calidad.

    Mentira tras mentira para justificar lo que en realidad están haciendo: echar abajo una reforma que apuntaba a dar a las nuevas generaciones una mejor educación, a fin de que dependan de sus habilidades y no de la generosidad del gobierno y del partido en el poder para sobrevivir.
    Pura fobia ideológica.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ogica-nada-mas

    Mejor sitio de imágenes: http://postimages.org

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