Page 34 of 42 FirstFirst ... 242930313233343536373839 ... LastLast
Results 991 to 1,020 of 1253

Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #991

    Default

    La buena: Evo se fue. La mala: Ovidio se queda

    Juan Ignacio Zavala.

    Según diversas encuestas de las acciones del gobierno de López Obrador, en este primer año, las que han sido calificadas más negativamente por los ciudadanos son el asilo a Evo Morales y la liberación de Ovidio Guzmán. Evo y Ovidio han sido el coco del Presidente los últimos meses, de octubre a la fecha.

    El caso de Evo es fácilmente arreglable. De hecho, el sujeto ya se fue, ni gracias dio ni mandó besos ni preguntó cuánto se debe. Autoritario e insolente se fue de la manera en que llegó: de manera forzosa e impuesta y acompañado de una cantidad de repudio. El gobierno se equivocó en el manejo del asilo que le dio al dictadorzuelo boliviano. No por el asilo en sí, el país ha hecho de esa figura una tradición diplomática que mucho le luce, sino porque trató de llevar el caso de manera positiva a la opinión pública y ahí radicó su error. Querer que la gente crea que Evo era una especie John F. Kennedy de los Andes, fue una desproporción. El andino tuvo logros en su gobierno, pero su marcada ideología, similar a la de Chávez y Maduro, no es bien vista en México. Hay algo que no han interpretado correctamente los ganadores del año pasado en México sobre el sentido del voto ciudadano. No fue un voto ideológico, fue un voto de castigo y de exigencia de cambio, no de adhesión a alguna ideología.

    El intento de vender a Evo como un estadista de dimensión internacional y la labor del gobierno mexicano como si se hubiera lanzado a la salvación de la democracia en el mundo, fue rechazado inmediatamente. Los esfuerzos del morenismo llegaron a niveles patéticos, como lo fue el caso de Claudia Sheinbaum –que nunca pierde una oportunidad para equivocarse garrafalmente– comparando a Merkel con Morales y el número de años en el poder. Entonces procuraron en las redes mover el racismo, el clasismo, porque al gobierno de López Obrador y a sus adoradores nada les gusta más que jugar a la víctima, resaltar que no se acepta algo o a alguien por cuestiones de color o de clase. Tampoco funcionó. El asunto de Evo no cuajó porque los mexicanos vieron que su gobierno se unía a gobiernos cuya ideología no comparte y cuyo destino ve con temor: los populistas latinoamericanos. Al final siempre se aprende de lo hecho. Ojalá en este tema el gobierno haya aprendido. La lección se las dio la semana pasada otro de sus invitados, José Mujica: “yo no voy a creer que masivamente los mexicanos se transformaron de izquierda. Yo creo que votaron masivamente hartos, que no es lo mismo”. Ahí tienen.

    El caso de Ovidio es más delicado porque se trata del mayor problema que enfrenta el gobierno: el de la seguridad y la fallida estrategia en este primer año. Una estrategia que pareció basada en la inacción y que tuvo un gigantesco –y desafortunado– impacto mundial con la toma de Culiacán por parte del crimen organizado, y que concluyó con la ya tristemente famosa liberación de hijo del Chapo. Después de eso, evento tras evento –no solamente el horroroso crimen de la familia LeBarón– han evidenciado la descoordinación y la falta de control en el tema. Eso, aunado a que en algunos estados los embates de la delincuencia crecen geométricamente.

    Ha concluido ya el primer año de gobierno y deben quedar atrás los voluntarismos que no lograron nada. Si el Presidente quiere mantener sus niveles de popularidad, tendrá que comenzar, por lo menos, una nueva manera de operar su estrategia de seguridad que no ha dado resultados. Y en materia de relaciones internacionales, parece que todo el segundo año se tratará de Estados Unidos, más vale enfocarse ahí porque no tenemos una relación más importante que esa. Por eso, la buena es que se fue Evo, y la mala que se quedó Ovidio.
    (Edición de firma).

  2. #992

    Default

    La bota sobre el cuello (2)

    Alejo Sánchez Cano.

    Tuvo que venir la orden desde Washington para tirar del altar de la patria a Evo Morales y cuando ya se aprestaban a mantenerlo en sus gastos, los diputados de Morena, zas, que sale corriendo sin mediar explicación alguna.

    La salida del dictador boliviano se da como resultado del encuentro que tuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador con el fiscal de Estados Unidos, William Barr, el jueves pasado, además de otras concesiones que hizo el gobierno de la 4T.

    Mientras que en la versión de las autoridades mexicanas la reunión sirvió para afianzar la cooperación bilateral en asuntos de seguridad, lo cierto es que el paquete de peticiones por parte del gobierno de Donald Trump incluyó, entre otros aspectos, la salida del mandatario de Bolivia.

    Paralelamente, también se le hicieron adecuaciones al T-MEC para dejarlo al gusto de nuestros vecinos del norte. El amarre realizado entre Robert Lighthizer, representante de comercio, y Jesús Seade subse de SRE, solo estaba esperando la venia de sus jefes para mandarlo a la Cámara de Representantes de EU.

    Se habla de una negociación entre ambos gobiernos cuyo contenido se va desgranando por los hechos cotidianos, sin embargo lo que subyace es que Trump ya le tiene tomada la medida a AMLO y como lo hemos mencionado en repetidas ocasiones, “sin querer queriendo” el tabasqueño participa en la campaña electoral para la reelección de Trump.

    Habría que recordar de la movilización de las tropas mexicanas hacia la frontera sur para contener la ola de migrantes ilegales procedentes de Centroamérica, otorgándole esa divisa al candidato republicano para avanzar en sus propósitos.

    Por supuesto, si algún iluso cree que con haberse salvado de clasificar a los cárteles de la droga como terroristas, se evitó la incursión de los agentes de las agencias de seguridad e inteligencia de aquel país, pues está totalmente equivocado, ya que veremos en territorio nacional con mayor frecuencia la visita de ellos.

    ¿Qué sigue? Como una constante, el doble discurso desde Palacio Nacional, uno el del México ficticio sobre que la relación con Estados Unidos es de color de rosa por la actitud respetuoso del mandatario de ese país hacia la soberanía de México; en la otra pista, la presión de la bota del “imperio yanqui” sobre el cuello del titular del Ejecutivo federal, que se pliega a los designios de su similar.

    INFORME DE SHEINBAUM

    Tal como ocurre a nivel nacional se replica en la CDMX: cero crecimiento económico y la crisis de inseguridad, en donde el sector más lastimado son las mujeres. En una retahíla de “logros” y de deslizar culpas a otras administraciones queda de manifiesto que ese avance, quedó marginado cuando observamos que el secuestro extorsivo subió 115 por ciento; la extorsión, 76.4; los delitos contra la libertad y seguridad sexual, 50.8; trata de personas, 130.9 por ciento; corrupción de menores (80.3), y el robo a negocio, 14.8 por ciento.
    Son solo algunos datos que dan cuenta de la inoperancia en este rubro del gobierno de la 4T en la capital del país.
    (Edición de firma).

  3. #993

    Default

    Inercia y milagro

    Macario Schettino.

    El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) se negoció en 1991-2, aunque entró en vigor en 1994. En los más de 25 años que han transcurrido desde entonces, el mundo ha cambiado mucho. Por ejemplo, entonces todavía tenía sentido hablar de la dependencia energética de Estados Unidos, hoy inexistente. No había internet ni prácticamente celulares. No habían aparecido los reality shows. China no existía, ni como lugar de producción ni mucho menos de consumo. Era un mundo realmente muy distinto al actual.

    Por eso convenía actualizar los términos del acuerdo, pero tuvimos la mala fortuna de que eso ocurrió bajo la presidencia de Donald Trump, uno de los republicanos menos proclives al libre comercio (tal vez por eso fue demócrata casi toda su vida). El nuevo acuerdo, con nombre y acrónimo horrible en cualquier idioma, se terminó de negociar hace algunos meses, pero fue detenido en la Cámara de Representantes por los demócratas, que consideraban que no habían logrado incorporar suficientes instrumentos para defender a sus sindicatos, fuente importante de votos y poder político.

    Para resolver eso, se negociaron algunos añadidos, que no se quedaron en el tema laboral, sino que aprovecharon para ampliar el contenido de origen norteamericano en el acero que utiliza la industria automotriz (Lighthizer es muy cercano a los acereros). En ambos casos, es un retroceso contra lo negociado anteriormente, que fue también un retroceso con respecto a NAFTA.

    Esto no necesariamente es una crítica al gobierno actual (aunque la forma en que se desempeñó Seade en los últimos días fue, por decir lo menos, rara). Desde la administración de Peña Nieto, era claro que el T-MEC no haría más libre el comercio, sino al contrario. Pero se trataba de salvar lo posible, y eso fue lo que intentaron las dos administraciones, según entiendo.

    Es importante entender esto, porque no puede uno esperar una explosión de inversión como la ocurrida a fines del siglo pasado. Pero no cabe duda de que sin acuerdo comercial, el escenario sería desastroso. Es cierto que si el T-MEC no se aprueba, NAFTA continúa en vigor, pero con la amenaza permanente de ser cancelado (denunciado) con un tuit de Trump. Por cierto, lo firmado en México no es el T-MEC en sí, que todavía debe ser votado en las dos cámaras en Estados Unidos y el Parlamento canadiense, algo que debe ocurrir en los primeros meses de 2020.

    Por otra parte, no creo que ocurra un gran flujo de inversión debido a la falta de certeza. Lo ocurrido en el sector energético, donde se incumplieron contratos de gasoductos (que luego hubo que renegociar) y se cambiaron reglas de los Certificados de Energía Limpia (que están en disputa), dudo que ayude a atraer inversionistas, por ejemplo.

    Así pues, aunque la aprobación del T-MEC es una buena noticia, lo es más porque evita un escenario muy negativo que por abrir uno positivo. Dicho de otra forma, no creo que esto modifique la tendencia inercial que estamos sufriendo en la economía mexicana, que es resultado de una administración pública confusa, hostil a las empresas y con una visión anacrónica, como ya lo hemos comentado en muchas ocasiones.

    Por todo ello, esta columna sigue pensando que no podremos llegar al 1 por ciento de crecimiento en 2020, debido al énfasis en el petróleo que analizamos en los últimos días. Es evidente que esto podría cambiar, si el gobierno modifica su actitud, pero de momento eso no parece posible. Si llega a ocurrir, aprovechando que hoy es día de la Virgen de Guadalupe, con gusto corregiremos estimaciones en enero.
    (Edición de firma).

  4. #994

    Default

    Más impactos

    Macario Schettino.

    Estamos revisando en estos días cómo la apuesta por el petróleo que decidió tomar el actual gobierno, sumada a la decisión de no tener reforma fiscal, han puesto a México en una posición vulnerable. Vamos a depender del petróleo en 2020 como no lo habíamos hecho en algún tiempo. Las razones las vimos el lunes, y ayer comentamos la estimación de esta columna en términos de producción. En lugar de alcanzar 1.95 mbd, como dijo Pemex y aceptó Hacienda incluir en su Presupuesto, Fuera de la Caja estima que la producción promediará 1.58 mbd durante 2020. Y es una estimación optimista.

    Ahora bien, la producción de petróleo no es sólo importante para las finanzas públicas, lo es también para el cálculo del crecimiento económico. Puesto que hoy utilizamos como referencia el año base 2013, cuando el petróleo era más importante, es posible que estemos sobreestimando su impacto en la caída de la economía, pero así ocurre siempre, es algo normal. Con base en ese año, entonces, la extracción de petróleo y gas tiene un impacto directo en el índice de Actividad Industrial de 17.3 por ciento (es lo que representa del indicador), y en el PIB de 6 por ciento.

    Por eso, si la producción de petróleo cae cada año -4.7 por ciento (2004 a 2019), esto significa que cada año el PIB es 0.3 por ciento menor de lo que debería ser. Esa caída, en esos 15 años, implica que la economía hoy es 4.2 por ciento menor de lo que sería, de no haber ocurrido esa gran caída de producción. Pero eso ya pasó.

    Hoy, la diferencia entre lo que estiman Pemex y esta columna puede ser muy importante. Para el gobierno, el crecimiento en producción será de 8.3 por ciento el próximo año, mientras que esta columna estima una caída de -4.8 por ciento. Directo al PIB, la diferencia es un crecimiento de 0.5 por ciento, según Hacienda, o una contracción de -0.3 por ciento, según yo. Esa diferencia es entonces de 0.8 por ciento del PIB.

    Pero eso es prácticamente lo que estiman los especialistas que crecerá la economía mexicana el próximo año. Seguramente muchos de ellos, si no es que todos, desconfían de la estimación de Pemex, pero no lo dicen porque no es un dato que sea común publicar, ni vale la pena hacer enojar al Presidente. Por otra parte, la aprobación del T-MEC puede mover al alza algunas de esas estimaciones, aunque a mí me parecen optimistas, incluso en ese caso.

    Para el crecimiento de la economía, los servicios son mucho más importantes, y de ellos no tenemos todavía información suficiente para pronosticar con algo de certeza. Este último trimestre del año nos dará bases más confiables. En principio, octubre fue mal mes para el comercio al menudeo, pero noviembre fue bueno. Ambos se mantuvieron en pérdida de doble dígito en venta de autos, y muy posiblemente de bienes raíces. Lo que pase con servicios financieros, comunicaciones y transportes, y los dos comercios (mayoreo y menudeo), mostrará la tendencia para el próximo año.

    Pero aún creciendo 1 por ciento, como dicen los especialistas, le va a faltar dinero al gobierno. En el Presupuesto estimaron que la economía crecería al doble de eso, y recaudarían 1.8 billones en el ISR y 1 billón en IVA, para un total tributario no petrolero de 3.5 billones. Con crecimiento de 1 por ciento, el ISR quedará 60 mil millones por debajo, y el IVA, 30 mil. Sumando el resto de impuestos, el faltante es de cien mil millones. Si el crecimiento es ligeramente inferior a cero, como esta columna espera, faltarán 200 mil millones. Ayer decíamos que por ingresos petroleros, lo que faltará serán 240 mil millones. Ya suma todo esto.

    Lo interesante es que todas estas cifras que hemos comentado dependen sólo de una cosa: ¿Puede Pemex incrementar su producción hasta 1.95 mbd, o continuará la tendencia y cerrará debajo de 1.6 mbd en 2020? Hay más de 400 mil millones de pesos apostados a eso.
    (Edición de firma).

  5. #995

    Default

    García Luna, ¿primero en la lista?

    Raymundo Riva Palacio.

    El martes, una noticia opacó el final de la negociación del acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá: agentes federales habían detenido en los suburbios de Dallas a Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón. El fiscal Richard Donoghue, del Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn, donde se juzgó a Joaquín El Chapo Guzmán, lo acusó de recibir millones de dólares del Cártel de Sinaloa y de conspiración con el narcotráfico.

    Donoghue dijo que era por lo que se había señalado en su contra en la Corte de Brooklyn y en otros tribunales. Es decir, la acusación no sólo se sustentaba en lo que esa fiscalía había investigado, sino en testimonios de diferentes cortes. Sin embargo, el fiscal dejó entrever que una parte importante de la acusación se había hecho durante el juicio de El Chapo Guzmán. La hizo Jesús Zambada, apodado El Rey, hermano del jefe del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, en una declaración ante el Gran Jurado, que se usó en Brooklyn.

    En el quinto día del juicio, su abogado recordó que Zambada, que no quiso ratificar ante ese tribunal su declaración por el riesgo de no poderla respaldar con pruebas y perder su calidad de 'testigo protegido', había afirmado que le entregó una maleta a García Luna en un restaurante con tres millones de dólares –que caben en tres cajas si los billetes son de 100 dólares–, a nombre de su hermano. Un despacho del corresponsal de la agencia Reuters, detalló más imputaciones:

    “Un testigo en el juicio sobre la acusación de tráfico de drogas en Estados Unidos del líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, testificó que pagó un soborno multimillonario a un subordinado del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, en 2005. El vocero de López Obrador no respondió inmediatamente la llamada, ni el mensaje de texto en busca de su comentario… Zambada dijo que pagó ‘unos cuantos millones’ de dólares a un funcionario del gobierno de la Ciudad de México mientras López Obrador era jefe de Gobierno, porque creía en ese momento que iba a convertirse en el próximo secretario de Seguridad Pública”.

    En enero, dentro del mismo juicio, Alex Cifuentes, quien se identificó como secretario personal de Guzmán a finales de la década pasada, testificó que le había pagado un soborno de 100 millones de dólares al expresidente Enrique Peña Nieto en 2012. Otros nombres de personas relevantes en México empezaron a salir, como el del expresidente Felipe Calderón, a quien los testigos protegidos acusaron también de recibir dinero del narcotráfico, que llevó a la Casa Blanca a solicitar al juez que aquello que no tuviera sustento ni fuera motivo del juicio, no se hiciera público. Pero el batidero estaba hecho. Gobernadores, políticos, militares y policías aparecieron durante el juicio como parte de lo que se dibujó como una corrupción sistémica en México.

    En una columna publicada a mediados de noviembre del año pasado, se señaló que si todas las afirmaciones que hizo El Rey Zambada fueran ciertas, desde hace décadas México sería un narcoestado. Pero eran tan extraordinarias las imputaciones, que pese a no haberlas ratificado en la Corte, habría que preguntarse qué estaba persiguiendo la Fiscalía en Brooklyn, y continúa buscando, al seguir utilizándolas en otros casos. La acusación de Zambada no era nueva. La hizo por primera vez tras ser detenido en 2008, cuando señaló que García Luna y su equipo, que trabajaban en el desmantelamiento del Cártel de Sinaloa, habían recibido dinero del Cártel de Sinaloa.

    El entonces procurador, Eduardo Medina Mora, buscó evidencias contra García Luna, sin encontrar alguna, pero a un miembro clave de su equipo, el comisionado de la Policía Federal, Gerardo Garay, apoyado en una declaración de Edgardo Bayardo, un mando medio de la Policía Federal detenido por García Luna al comprobársele que recibía 25 mil dólares mensuales del cártel que convirtió en testigo protegido, lo metió a la cárcel. Cuatro años después, Garay fue exonerado de todas las acusaciones.

    Zambada fue extraditado a Estados Unidos y se convirtió en uno de los testigos importantes en el juicio contra Guzmán, que como se publicó hace más de un año, tenía un alcance mayor. Todo el Estado mexicano fue puesto a juicio en Brooklyn, y las imputaciones de Zambada, contra lo que se propuso en esta columna, no se tomaron con cuidado por los antecedentes sobre la calidad de los testigos protegidos, y el daño reputacional que hacían.

    Un testigo protegido de la DEA acusó a Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación, de haber estado involucrado en el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, y pese a que años después se desmoronaron todas sus imputaciones, el daño quedó sobre el actual director de la Comisión Federal de Electricidad. Dos testigos protegidos de la DEA acusaron a Raúl Salinas de recibir dinero del narcotráfico, y sin importar que fueron expulsados del programa porque nunca pudieron probar las imputaciones, la mancha quedó sobre el hermano del expresidente.

    Hoy, una vez más, los fiscales en Estados Unidos le dan credibilidad a un testigo protegido. García Luna es la primera víctima del Estado mexicano del juicio contra Guzmán. Ya deberá probar la Fiscalía la solidez de su caso, y si es contundente, la lista que sigue incluye a Peña Nieto y a Calderón, junto con personas vinculadas al gobierno de López Obrador. Haber pactado con Estados Unidos el nuevo esquema de seguridad –del que se hablará más adelante–, no blinda al Presidente de un ataque futuro; que no se le olvide la captura del exsecretario, laureado, reconocido y muy aplaudido por los estadounidenses, es el mejor ejemplo.
    (Edición de firma).

  6. #996

    Default

    Qué cedió México

    Raymundo Riva Palacio.

    Ceder, en una negociación, no es necesariamente perder. De hecho, en una negociación se cede para poder avanzar y el resultado óptimo es cuando todas las partes ganan. En el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, México tuvo que ceder. Mucho en este caso, para que los demócratas y los sindicatos, que son su base electoral, estuvieran de acuerdo en ratificarlo. Los demócratas se han adjudicado una gran victoria política, quitando reflectores a Trump, que finalmente cumplió su promesa de campaña de acabar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y remplazarlo con un acuerdo que presume superior. El presidente Andrés Manuel López Obrador podrá sentirse tranquilo, pese a aceptar los chantajes demócratas que llevaron a su gobierno a perder soberanía. A cambio, gana certidumbre ante el mundo, recupera parte de la confianza perdida en su liderazgo y, sobre todo, le da una viabilidad económica a su administración y al país. Aislar a México del mundo, como su retórica machaca, era irreal.

    La negociación de este acuerdo comercial duró dos años, y la comenzó el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. La continuó el de López Obrador bajo el mismo modelo, que también se usó durante la negociación del TLCAN hace un cuarto de siglo, dejándose acompañar por el sector privado. Pero en la última semana, cuando los negociadores estadounidenses, forzados por los demócratas y con la urgencia de Trump por concluirlo, presionaron a los mexicanos como no lo habían hecho antes, sacaron al sector privado de la negociación y lo mantuvieron en la oscuridad sobre lo que estaban discutiendo. De otra manera, no podrían haber aceptado las condiciones que les planteó el representante comercial de la Casa Blanca, Robert Lighthizer. La molestia empresarial por la marginación en el último tramo de la negociación, será acicalada cuando terminen de estudiar los adendos que aceptó México.

    No habrá intervención dentro de las empresas, pero en realidad sí habrá, utilizando un término diplomático: attaché laboral. Los attachés, en el argot diplomático, son los agregados en las embajadas. En este caso, no estarán dentro de la Embajada de Estados Unidos, pero serán representantes de los sindicatos en México que “proveerán información in situ sobre las prácticas laborales” en este país. Es decir, sí habrá una supervisión indirecta dentro de las empresas, que forma parte de lo que le llamaron “un monitoreo robusto” que hará las veces de un instrumento de certificación estadounidense de que las reformas laborales se están aplicando tal y como lo prometieron. Esta era una de las quejas que tenía el líder de la AFL-CIO, Richard Trumpka, quien cuando vino a México en septiembre le dijo a la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, que sólo querían que se aprobara el acuerdo para no hacer nada. No les creemos, espetó.

    La presión demócrata se trasladó al gobierno mexicano, que al final aceptó la creación de un comité interagencias que vigilará la reforma laboral, y que estará informando al Congreso de Estados Unidos, así como el establecimiento de metas y objetivos que deben implementar los mexicanos para la reforma laboral. De incumplirlo, se aplicarán las medidas y sanciones que se añadieron al acuerdo, y que contemplan los mecanismos reforzados para resolución de disputas. Una de las grandes innovaciones impuestas fueron lo que llaman “reglas de evidencia”, que le permitirá a Estados Unidos litigar “exitosamente” temas laborales, de medio ambiente y otros temas de alta controversia.

    Estos nuevos mecanismos reducen significativamente las capacidades mexicanas para litigar en los paneles de resolución de disputas, que hubieran tenido objeciones y observaciones por parte del sector privado. Junto con ello, en un punto que modifica por completo los equilibrios que se habían logrado, es un cambio de lenguaje en el texto, donde removieron el fraseo que permitía ambigüedades en las garantías de protección de violencia a los trabajadores. Mediante el fortalecimiento de estas reglas, “se crea la presunción de que las violaciones laborales afectan al comercio y la inversión y requerirá que las otras partes prueben lo contrario”. Es decir, México sería culpable hasta demostrar lo contrario, y una violación laboral no se restringiría al capítulo laboral, sino que impacta en el conjunto del acuerdo. De esta manera, el costo de una violación laboral lleva a litigio todo el acuerdo comercial.

    Los demócratas impusieron a los mexicanos una serie de incisos en el tema de propiedad intelectual que difícilmente el sector privado habría aceptado sin resistencia, particularmente la industria químico farmacéutica. Los demócratas presionaron a Trump para remover las provisiones que contribuían a precios más altos en medicinas, revelado por primera vez la semana pasada en el Financial Times, pero mantenido en secreto al sector privado por parte de los negociadores mexicanos. Esto llevó, dentro del acuerdo, a la disminución de la exclusividad de las patentes en medicinas y de la información clínica de las medicinas, empleadas por la industria, alegaron los demócratas, para retrasar la competencia y el acceso a medicinas a buen precio. La puntilla fue tender hacia una homologación en los criterios legales entre Estados Unidos y México, para balancear la competencia y los incentivos por innovación, como establece la ley en aquel país, que no se reflejaba en el acuerdo.
    (Edición de firma).

  7. #997

    Default

    Rebelión silenciosa

    Raymundo Riva Palacio.

    Ricardo Valero entró al túnel que conducirá a su cese como embajador de México en Buenos Aires. Ante un video que captura el momento donde aparentemente se roba un libro en una librería del barrio porteño de La Recoleta, que hizo viral una noticia vieja, el gobierno tuvo que admitir su derrota política. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, anticipó el domingo que lo llamarían a México y que el Comité de Ética revisaría su caso. El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió el lunes no hacer un linchamiento, pues es un error –robar– que todos podemos cometer. No en este caso. Si el embajador robó, tiene que rendir cuentas porque representa a una nación. Pedir que se anteponga su carrera diplomática para soslayar que delinquió, no habla bien de quien apuntaló en la honestidad su lucha por la Presidencia. Pero la defensa presidencial no parece responder a un hecho en lo particular, sino a lo que significa para su gobierno que pillaran a su embajador.

    El escándalo de Valero hay que verlo con cuidado, no en cuanto al hecho delictivo, sino sobre el porqué de una información reciclada se ha desbordado. Cuando el 26 de octubre se robó el libro de El Ateneo, sucursal de la famosa librería argentina, según el sumario 672051/2019 de la policía bonaerense, que presentó ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal 10º, encabezado por Julián Ercolini, no se le sentenció por tener inmunidad diplomática, pero tampoco se mantuvo en sigilo. En aquella ocasión, al hacerse público el robo, la Secretaría de Relaciones Exteriores lo llamó y Valero se presentó en la Cancillería para dar explicaciones. Les parecieron suficientes en su momento, porque regresó a sus actividades normales.

    El video filtrado a Infobae, un portal argentino con presencia en México, cambió el metabolismo del caso y prácticamente fue la sentencia para el cese. ¿Qué sucedió en cuestión de semanas? Cómo y por qué se viralizó algo viejo no es algo inusual. Así son algunos ciclos informativos, donde a veces pasan desapercibidos asuntos importantes que luego toman relevancia al modificarse el contexto. En este caso, al menos como hipótesis de trabajo, se puede argumentar que existe algo más de fondo. Cuando surgió por primera vez la información a finales de octubre, personas cercanas a Valero comentaron que se debía a intrigas dentro de la Cancillería. “Fuego amigo”, dijeron en ese entonces, de personas cercanas a la exembajadora ante la Casa Rosada, Mabel del Pilar Gómez, actualmente embajadora en Marruecos, y que se encuentra en la órbita de protegidos del subsecretario del ramo, Julián Ventura.

    Los dos son miembros del Servicio Exterior Mexicano, el cual en apariencia ha sido fortalecido por Ebrard, aunque en realidad ha sido maltratado por el gobierno de López Obrador. La reducción de salarios, sin tomar en cuenta el costo de la vida en los países que representan y las etiquetas de privilegiados que les endosó el Presidente, fueron tomados como agresiones sin fundamento y descalificaciones injustas. Internamente, Ebrard conformó un equipo a partir de su grupo político, donde dio atribuciones extraordinarias a cercanos, que en el trabajo diario provocó desplazamientos. Uno de ellos fue precisamente Ventura, quien pese a ser el subsecretario más importante, las tareas estratégicas las lleva Ebrard con la subsecretaria Martha Delgado. Otra ha sido la embajadora en Washington, Martha Bárcena, con quien hay un enfrentamiento abierto y directo desde antes incluso que comenzara a funcionar el nuevo gobierno.

    Precisamente, la embajadora Bárcena autorizó la semana pasada el envío de un comunicado a Roberto Valdovinos, director del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, criticándolo por intentar revivir de manera unilateral el Consejo Consultivo, que fue desaparecido en 2017 por no servir para los fines deseados. Valdovinos creó la iniciativa Migrante Vota, diseñada para promover el voto de los mexicanos en el exterior, y desde Nueva York, donde estudió y residía hasta antes de integrarse al gobierno, ayudó en la construcción de los comités de Morena en Estados Unidos, y promovió la candidatura presidencial de López Obrador con organizaciones y sindicatos defensores de derechos de migrantes, en coordinación con el padre Alejandro Solalinde.

    La comunicación de la embajada en Washington, respaldada por los cónsules de las principales ciudades con población mexicana en Estados Unidos, se originó por su petición a los cónsules para realizar reuniones con los líderes de sus comunidades antes del 20 de diciembre. La semana pasada El Universal publicó detalles de la comunicación, donde señala que la convocatoria era precipitada y era necesario llevar a cabo una consulta al interior de la Cancillería, que podría ser discutida durante la próxima reunión de embajadores y cónsules en enero próximo en la Ciudad de México. Además, no pidió opinión de los consulados.

    Lo que se está viendo hacia el interior de la Cancillería es una rebelión silenciosa del Servicio Exterior Mexicano en contra no sólo de Ebrard, sino contra el presidente López Obrador. La forma como han ido supliendo a los profesionales con operadores políticos y la manera como han visto que quieren utilizar los instrumentos de la Secretaría con fines político-electorales, activó los anticuerpos de una diplomacia con oficio y trayectoria, sólo comparada en América Latina con la cancillería brasileña.

    Reciclar el presunto delito de Valero y arrinconar al gobierno forma parte, coordinadamente o no, de la insurgencia en la Cancillería, y las reticencias a ser colonizada, como pasa con el servicio civil de carrera y los órganos autónomos. No quieren un canciller que opere políticamente a costa de la diplomacia y que se presta a los intereses electorales de López Obrador. Menos aún que sea la política electoral, no la de Estado, la que rija la política exterior.
    (Edición de firma).

  8. #998

    Default

    T-MEC con sombrero ajeno, y censura

    Pablo Hiriart.

    Muy bien que nos mantengamos en el bloque comercial de América del Norte, pero los festejos del gobierno por el acuerdo no corresponden a sus méritos: la renegociación se hizo y firmó en el sexenio anterior.

    En el actual se hizo un agregado (adenda) en que cedemos a demandas de Estados Unidos que en su momento fueron rechazadas por el gobierno mexicano y, a regañadientes, aceptadas y firmadas por Trump.

    Con la insólita debilidad del actual gobierno ante Estados Unidos, y falta de negociación con los demócratas, nuestros representantes cedieron en lo que ya habíamos ganado y firmado en el último mes del sexenio pasado.

    Más vale una adenda insatisfactoria que una ruptura del tratado, sí. Había que negociar.

    Pero al gobierno de izquierda, antineoliberal y que llegó a la Presidencia a gritos contra los presidentes anteriores por “entreguistas”, cedió lo que ninguno había aceptado: la vigilancia extranjera sobre el cumplimiento de nuestras leyes.

    No digo que está bien o mal, pero nuestros actuales gobernantes se oponían a ello y decían que era ceder soberanía. Eso, precisamente, hicieron ahora que están en el poder.

    Trump tiene razones para bañar en elogios a nuestro Presidente: le dio lo que Peña Nieto no le había dado.

    Los morenistas en el poder se quieren presentar como artífices del libre comercio con Estados Unidos y Canadá. Qué poca memoria. Eso lo hizo Carlos Salinas en su gobierno, pese a la oposición iracunda, con marchas y boicots, del actual mandatario y sus compañeros de partido.

    Hoy que están en el poder, ceden donde ninguno de los “entreguistas” cedió.

    Qué bueno que hayan cambiado de opinión y le den continuidad a lo que equivocada y airadamente combatieron, cuando decían que el TLC era la entrega del país a Estados Unidos y señalaban como “vendepatrias” a sus impulsores.

    Está bien el T-MEC, pero por favor un poco de modestia a la hora de festejar la renegociación (a gusto de Trump), de lo que ya se había negociado y firmado a pesar de las resistencias de Trump, quien fue doblegado con razones.

    Por respeto al régimen democrático que aún tenemos, el Presidente debe aceptar voces críticas, con representatividad, al adenda que se firmó en Palacio con estadounidenses y canadienses.

    A Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex, sencillamente lo censuró.

    El Presidente descalificó a De Hoyos y lo desconoció como representante empresarial. “Yo diría que él está haciendo campaña política porque quiere ser candidato de un partido conservador en Baja California. Si a esas vamos. Y es un indicio, nada más por su comportamiento, porque no representa realmente a los empresarios. Es como una especie de dirigente de un partido, pero tiene todo su derecho a manifestarse”.

    ¿Con qué autoridad el Presidente desconoce la representatividad de Gustavo de Hoyos como dirigente patronal?

    Llegó a la presidencia de la Coparmex a través de una elección. Y los miembros de esa confederación lo reeligieron en el cargo y designaron representante de sus intereses por un periodo determinado.

    Dice el Presidente de la República que De Hoyos “no representa realmente a los empresarios”.

    O sea, el mandatario sólo reconoce como legítimos a los empresarios que le aplauden, y a quien discrepa lo censura. Nadie que difiera de él representa a nadie. Vaya demócrata.

    Ah, pero De Hoyos “tiene todo su derecho a manifestarse”, añadió López Obrador. Pues sí. Faltaba más.

    Y en dado caso que Gustavo de Hoyos quisiera ser candidato en su estado o donde se le pegue la gana y la ley lo permita, ¿por qué debe ser objeto de ataques de parte del Presidente?

    Gustavo de Hoyos, líder de la Coparmex, no estuvo de acuerdo con las concesiones que se hicieron en la adenda del T-MEC. Fue un exceso lo que se dio a Trump y a los sindicatos estadounidenses.

    Criticó que en la recta final de las negociaciones de la adenda, los empresarios hayan sido marginados.

    En su opinión “el gobierno fue un mal negociador”

    Dijo: “lo que se cerró ahí (el martes en Palacio) me parece una postura santannista. Creo que desde que se cede en el Tratado Guadalupe-Hidalgo la mitad del territorio, la historia contemporánea de México no registra un gobierno que haya cedido más”.

    Puede ser discutible la opinión del líder de la Coparmex y está bien que el Presidente responda, pero que lo haga con argumentos y no con la censura a un dirigente empresarial que, por criticarlo con dureza y claridad, ya “no representa realmente a los empresarios”.

    Por cierto, los negociadores de la 4T no dijeron ni pío del capítulo migratorio que López Obrador prometió incluir si ganaba la Presidencia.
    (Edición de firma).

  9. #999

    Default

    El gran día de López Obrador

    Pablo Hiriart.

    Ayer fue el mejor día para Andrés Manuel López Obrador desde que tomó posesión como Presidente de la República.

    En la Ciudad de México se firmó el acuerdo alcanzado para el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá.

    Y en Texas, Genaro García Luna fue detenido por autoridades estadounidenses.

    Cayó el poderoso exsecretario, símbolo de la política de seguridad del archienemigo y único opositor político de peso de López Obrador, Felipe Calderón.

    Día redondo para el Presidente, “haiga sido como haiga sido”.

    No importa el costo del nuevo tratado: se firmó en Palacio y eso es un triunfo del Presidente.

    Tampoco importará mucho, en términos mediáticos, conocer cómo se gestó y el derrotero de la detención de García Luna en Texas, a solicitud de la Corte de Brooklyn.

    Lo ocurrido ayer en Texas tiende a validar todas las críticas de López Obrador a la estrategia anticrimen del expresidente Calderón.

    Y lo que sucedió en Palacio lo pone como un paladín del libre comercio.

    La popularidad del Presidente ayer se fue a las nubes, “haiga sido como haiga sido”.

    En los detalles, en la letra chica y pormenores de ambos temas, TMEC y García Luna, está la verdad. Pero en política importan, y mucho, los golpes de alto impacto.

    La tarea de los periodistas y analistas políticos es distinta: hay que buscar el fondo de los sucesos y decirlo.

    La detención de Genaro García Luna se da un contexto de otorgar concesiones de México a Estados Unidos en materia comercial con el TMEC, y a cuatro días de la visita a México de William Barr, el procurador de Donald Trump.

    Habrá que analizar el detalle de lo que se acordó en reglas de origen, en vigilancia de nuestra (sic) legislación laboral y ambiental, y en el plazo de las patentes de medicinas biotecnológicas.

    Estados Unidos, por su parte, capturó al exponente máximo de la estrategia de seguridad del expresidente Calderón.

    Ambos hechos no están desconectados entre sí, salvo que aún existan personas que crean que en política hay casualidades.

    Por lo viso, lo que no consiguió el jefe de la negociación comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, lo obtuvo el procurador William Barr.

    Con razón Donald Trump dice que se entiende mejor con AMLO que “con el otro”. Hubo concesiones que no estaban en el acuerdo firmado apenas el 30 de noviembre de 2018.

    Faltan que sucedan más cosas, porque la acusación contra García Luna está prendida de alfileres. De cualquier manera, habrá show.

    Se le acusa con base en una declaración del Chapo Guzmán hecha hace meses, en su juicio en Brooklyn, en que dice que le contaron que García Luna recibió en dos ocasiones sobornos de entre tres y cinco millones de dólares, para proteger al Cártel de Sinaloa.

    Ahí está el cimiento de la acusación contra García Luna, de la que se desprenden cargos como conspirar para llevar cocaína a Estados Unidos, posesión de cocaína con intención de distribuirla en ese país, y haber mentido en las formas migratorias en que firma no haber cometido ningún delito.

    Estamos ante el dicho de un narcotraficante, El Chapo, a quien le dijeron otros narcotraficantes, que habían comprado a García Luna.

    Si eso es todo –habrá que esperar–, el cargo es débil y la detención de García Luna, muy probablemente, se realizó a pedido del gobierno mexicano. Una negociación secreta, pues.

    Pero de aquí a que se conozca todo y García Luna sea liberado, si es que lo sueltan, pasarán los meses, tal vez los años. Y el golpe político al sexenio de Felipe Calderón es de efectos inmediatos y contundentes.

    ¿Será Genaro García Luna el único en caer preso por los acuerdos con el procurador de Estados Unidos?

    La lista de enemigos del gobierno es extensa y a partir de hoy cualquiera puede caer por los dichos de un narcotraficante al que le contaron tal cosa.

    Por cierto, hace algunos años Estados Unidos solicitó la extradición del entonces gobernador de Puebla, Manuel Bartlett Díaz.

    Un narco dijo que el secretario de Gobernación del presidente Miguel de la Madrid (Bartlett), junto con el secretario de la Defensa, Juan Arévalo Gardoqui, y el entonces gobernador de Jalisco, Enrique Álvarez del Castillo, habían estado en la casa y en el momento en que era torturado a muerte el agente de la DEA Enrique Kiki Camarena Salazar.

    ¿Quién hizo esa solicitud de extradición? El entonces procurador William Barr, que ahora es el fiscal de Donald Trump y hace cuatro días vino a México en una visita cuyos frutos empezamos a conocer.

    La extradición de Bartlett fue negada por el gobierno mexicano por “falta de lógica y contener datos falsos”, así como “no tener ni pies ni cabeza”, según explicó el que fuera un gran procurador general de la República en aquel entonces, Ignacio Morales Lechuga.

    Pero Kiki Camarena es más que un héroe para la DEA: es un santo. Y tal vez Barr no ha olvidado sus agravios contra Bartlett. No como para insistir en extraditarlo, pero algo puede ocurrir con su presencia en el gabinete en las siguientes semanas.

    Suceda lo que suceda, los dos golpes de ayer significan un triunfo para el presidente López Obrador. Se ha quitado el estigma de opositor al libre comercio (sin duda lo era), y propina un golpe bajo la línea de flotación de su enemigo, el expresidente Felipe Calderón, sin –aparentemente– meter las manos. Fueron los del norte, dirá.

    Hay que ver la letra pequeña del TMEC y en detalle la acusación contra García Luna, pero golpe dado ni Dios lo quita.

    Día redondo para AMLO, “haiga sido como haiga sido”.
    (Edición de firma).

  10. #1000

    Default

    El contexto invertido en 2020

    Colaborador Invitado

    Por Rodolfo Campuzano, Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX.

    Sé que el título de esta colaboración le luce raro. Pero la idea es simple, 2019 ha sido un año de fuerte incertidumbre y temores exacerbados por el ambiente geopolítico. En medio de ese contexto, los mercados financieros terminarán el año con fuertes ganancias en casi todos sus segmentos. A la luz de los hechos recientes pienso que el 2020 podría resultar al revés: Podríamos navegar en un contexto más tranquilo, pero con tasas de retorno acotadas.

    Haga un repaso del comportamiento de los mercados en este año. En primer lugar, hay que decir que diciembre del 2018 fue un mes terrible, con correcciones en las bolsas de dos dígitos y con fuertes alzas en las tasas de interés durante el segundo semestre de dicho año que propiciaron también importantes pérdidas en la valuación de los bonos.

    El vaticinio de una posible recesión estuvo presente todo el año pasado gracias a la cambiante postura de americanos y chinos con relación a un supuesto acuerdo comercial. Haga memoria, el presidente Trump amenazó y cumplió con la elevación de tarifas arancelarias a un porcentaje elevado de bienes producidos en China. Por lo menos en tres ocasiones los mercados se tornaron muy pesimistas con respecto a un agravamiento de las negociaciones y como consecuencia una profundización de la caída de la actividad en el sector industrial manufacturero.

    Como factores adjuntos podemos nombrar la telenovela del Brexit, la postura radical del gobierno en Italia, las protestas en Francia y España, la debacle en Latinoamérica con revueltas sociales en todos lados y más importante aún, los hechos en Hong Kong que acentuaron la delicadeza de los acuerdos entre China y Estados Unidos.

    Sin embargo, entre todos esos sustos, los mercados navegaron en rendimientos muy positivos. Hasta el momento los principales índices bursátiles en Estados Unidos, Europa y muchos más tienen rendimientos superiores al 20% en el transcurso del año. En el mercado de bonos, el abatimiento de las tasas propició una reevaluación que también arroja resultados muy favorables en el año.
    ¿Por qué sucedió esta aparente contradicción? Bueno, el cambio de las posturas de los bancos centrales fue clave. La indicación que habían hecho de “normalizar” sus posturas (léase elevar las tasas de interés) no iba más y de nuevo se aplicó una relajación extrema con tal de impedir mayores pérdidas en los activos financieros, así como evitar el camino a una recesión.

    También la aparente solución a los principales conflictos colaboró. Vamos a cerrar el año con una idea del Brexit muy distinta a la que se mantuvo todo el tiempo; también es muy probable la declaración de un acuerdo de EU con China, que por lo menos retirará el asunto de la mesa, creemos que para todo el año.

    Entonces ¿Qué acontecimientos pueden generar la misma incertidumbre que en el 2020? Puede haber episodios de tensión, pero no creemos que se asemejen al temor generado por el escalamiento de la guerra comercial. Los bancos centrales, a juzgar por lo declarado esta semana, se mantendrán en el margen sin modificar sus posturas ni los niveles de tasas de interés de referencia.

    Por último, hay señales de que la caída en el sector manufacturero global parece detenerse y se podría generar un punto de inflexión. Los temores de menor crecimiento siguen presentes, pero la proximidad de una recesión se ha salido de la narrativa.

    Por lo anterior, tiene lógica pensar que el 2020 puede ser un año con menos golpes de incertidumbre. Sin embargo, también la base de donde se parte y la escasez de dinamismo en las economías (y por tanto en el crecimiento de las utilidades en las empresas) puede contener el avance de las valuaciones en el mercado de capitales. Tasas bajas y rendimientos acotados es lo que aparentemente tendremos en los mercados globales. La sorpresa en los mercados tiene más espacio hacia el lado negativo para sucederse.

    En el caso de México, las cosas pueden ser distintas también. Ya tendremos oportunidad de ampliar la idea en la próxima colaboración, pero basta decir que la firma del T-MEC, la estabilidad de las finanzas públicas y la baja de tasas de interés con la que continuará Banxico pintan un panorama de menor inquietud al menos hacia el primer semestre.
    (Edición de firma).

  11. #1001

    Default

    Ayer, dos derrotas grandes de Morena

    Pablo Hiriart

    Mal día para Morena ayer, porque perdió dos iniciativas clave: una para congelar y expropiar cuentas bancarias sin la mediación de un juez, y el recorte al presupuesto a partidos políticos pues ahora son ricos y no necesitan los recursos del INE.

    Cuando el Congreso de Yucatán, en junio de 2017, acordó disminuir en 50 por ciento el subsidio a partidos políticos, el líder nacional de Morena interpuso un recurso ante la Suprema Corte para anular esa ley en Yucatán porque, indicó en su alegato, violaba la equidad, los derechos humanos y los derechos políticos.

    Esa vez triunfó el líder de Morena que promovió ante la Corte la acción de inconstitucionalidad contra el recorte al gasto a partidos en 50 por ciento, y quedó sin efecto el recorte.

    Quien presentó la acción legal para frenar la ley que disminuía en 50 por ciento el recurso a los partidos, el 29 de junio de 2017, era Andrés Manuel López Obrador.

    Sí, el mismo que ahora, ya instalado en el gobierno, con un partido multimillonario y dueño de la entrega de 300 mil millones de pesos al año para repartir en programas sociales cuyos padrones controlan, planteó que todos los partidos debían tener un recorte presupuestal de 50 por ciento.

    En efecto, quiere recortar la mitad del presupuesto a partidos, cuando hace apenas dos años fue a la Corte para echar abajo la ley yucateca que decretaba la misma reducción.

    Aquella vez argumentó temas de equidad, derechos políticos, derechos humanos y derechos constitucionales.

    En esta ocasión, para pedir el recorte que en su momento impugnó, usó argumentos de austeridad.

    Ayer, perdió. Los diputados de Morena no tuvieron la fuerza para aprobar ese recorte, pues sus aliados el PT y el Verde, unieron sus votos al PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, que votaron en contra.

    Quién tiene razón es otro debate. El caso es que ayer quedó demostrada la incongruencia entre el líder opositor Andrés Manuel López Obrador, y el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

    La otra derrota de Morena sufrida ayer en la Cámara de Diputados es mucho más importante y positiva para la democracia, porque era un peldaño hacia la tiranía.

    Dos veces había perdido Morena la votación para “darle dientes” a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y ayer forzaron una nueva votación, y ese partido volvió a perder.

    Como apuntamos en esta columna hace un mes, con esa iniciativa se aplicaba la extinción de dominio a cuentas bancarias que la UIF ordenara congelar por la presunción de algún ilícito.

    De esa manera, por la sola presunción de la UIF podía congelarse una cuenta y aplicaba la extinción de dominio (el gobierno le quita el patrimonio al que quiera, a través de la UIF), sin que hubiera una autoridad imparcial ante la cual un ciudadano se pueda defender.

    Es decir, del proceso de presunción de un delito, congelamiento y expropiación de cuentas, se eliminaba a una figura central en un Estado de derecho: el juez.

    El primero en levantar la voz contra ese mecanismo totalitario, en que el gobierno (UIF) se convertía en juez y parte, fue el diputado del PRI, Enrique Ochoa, quien ha desempeñado un brillante papel en San Lázaro, y la también priista Dulce María Sauri.

    A ellos se sumó, y tomó la batuta de la batalla contra esa arbitrariedad de corte soviético, la diputada morenista por el estado de Hidalgo, Lydia García Anaya.

    En la votación clave, ayer jueves, PAN, PRI, MC y una fracción de Morena que votó a conciencia y en contra de la consigna, derrotaron la iniciativa en su parte inconstitucional. Va de regreso al Senado y se frenó ese paso a la tiranía.

    Tal reforma –explicamos aquí hace un mes–, planteaba que la UIF pueda ordenar a un banco congelar cuentas por una presunción. El banco avisaría al perjudicado y la UIF podía solicitar la extinción de dominio (quitar los ahorros) a la Fiscalía General de la República.

    Borran la figura de la “autoridad competente” establecida en el artículo 14 de la Constitución, que dice: “Nadie podrá ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud del mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.

    Todo eso el gobierno lo hacía letra muerta y se convertía en acusador, juez y parte.

    Ayer perdieron por tercera vez la votación y parece que es la vencida. Regresó al Senado la iniciativa.

    La oposición y un sector de Morena le quitaron ayer al gobierno un importante peldaño hacia la construcción de una tiranía.
    (Edición de firma).

  12. #1002

    Default

    Demasiada inercia

    Macario Schettino.

    Durante el mes de octubre, la industria en México tuvo una contracción de -3% contra el mismo mes de 2018, en datos originales. Esta caída es similar a la de diciembre de 2018, y un poco menos grave que la de mayo pasado. En los tres casos, la construcción fue una causa de la caída, porque en diciembre pasado se contrajo -7%, en mayo -10% y ahora -9%. Sin embargo, el otro elemento que aportó a la caída de este mes ya no fue el petróleo, sino las manufacturas.

    En diciembre de 2018, la minería (80% de ello es petróleo) cayó -8% y en mayo -9%. En este mes de octubre, apenas -2% (aunque el petróleo tuvo una caída de -4%). Pero las manufacturas, que en diciembre pasado quedaron tablas y en mayo casi llegaron a 1%, ahora caen -1.2%. Uno pensaría que no es tanto, pero manufacturas representa la mitad de la industria, de forma que no pudo compensar las otras ramas.

    Con éste, van 12 meses de contracción en la industria, justo a partir de la cancelación de la construcción del aeropuerto (pura coincidencia, claro). Como usted sabe, minería lleva mucho más tiempo en caída, debido a la menor producción de petróleo, que inició hace ya casi 16 años. Pero construcción, con dificultades cíclicas, sí profundizó su caída alrededor de la decisión del aeropuerto. Parecía que lo peor había ocurrido entre mayo y julio, pero los últimos dos datos son otra vez muy malos: septiembre con -8.3% y octubre con -9.3%. Lo más grave, en mi punto de vista, es que Edificación, que es casi dos terceras partes de construcción, tuvo casi exactamente esas mismas cifras. Esto significa que hay una caída a plomo, que no se logra detener. Las otras dos ramas, infraestructura y obras especiales, no ofrecen mucha esperanza y por eso Edificación es tan importante.

    Pero bueno, lo significativo del momento actual es la caída en manufacturas. La fuente principal parece ser la automotriz, que, como usted sabe, lleva dos meses muy malos en materia de producción. En octubre hubo una contracción de -16% en producción de autos, y en noviembre fue de -13%, por lo que es de esperarse que en ese mes tengamos un comportamiento similar en las manufacturas, una caída cercana a -1.5%. Por una presentación del director de Pemex en alguna mañanera reciente, supongo que la producción de petróleo en noviembre habrá sido ligeramente superior a 1.7 mbd. Aun así, la industria tendrá una contracción de -2% en noviembre. El último trimestre apunta a ser igual de malo que el segundo, pero ahora con un sector servicios que ya resiente tanto tiempo de falta de crecimiento.

    Aún si no fuese así, el promedio de crecimiento para 2019 será negativo, ya no debe haber duda de ello. Lo que está por definirse es cuánto. No es posible ser más exacto, hasta tener los datos de servicios, al menos para octubre, que se publicarán el 24 de diciembre. Con eso ya podremos imaginar mejor el cierre del año, especialmente porque las tendencias de ventas al mayoreo y servicios financieros e inmobiliarios son muy importantes para ello.

    Para el próximo año, hay expectativas más altas, centradas especialmente en un repunte de la inversión. Como veíamos al hablar de construcción, hasta octubre no hay mejoría alguna, al contrario. Ignoro si la aprobación del protocolo adicional al T-MEC llene de emoción a los inversionistas, o quieran esperarse a la decisión sobre el Tratado mismo. En este segundo caso, no habría modificación en la tendencia al menos hasta la segunda mitad del próximo año.

    En conclusión, lo que platicamos esta semana se refuerza: todo depende del petróleo
    (Edición de firma).

  13. #1003

    Default

    Seade: los secretos de un acuerdo

    Enrique Quintana

    Ayer, en La Silla Roja hubo la oportunidad de conversar con Jesús Seade sobre lo que ha pasado en los últimos días. Le resumo lo que, a mi juicio, fue lo más importante de esta plática.
    El martes 10 de diciembre por la mañana, terminando la conferencia ‘mañanera’, cuando ya estaba convocada la reunión en la que asistirían la vicepremier Chrystia Freeland, Robert Lighthizer y Jared Kushner, aún no se tenía la certeza de que pudiera firmarse el protocolo de enmienda del Tratado México-Estados Unidos-Canadá.
    A las 9 de la mañana, tiempo de Washington, la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes se reunió con su fracción para evaluar si daban su respaldo a lo negociado por Lighthizer.
    Una hora después aproximadamente, daba a conocer que los demócratas apoyaban el acuerdo. Respiraron en México.
    Minutos después de ese anuncio estaba aterrizando el vuelo privado que traía al país a Jared Kushner y a Lighthizer a la ceremonia que tendría lugar a mediodía en Palacio Nacional.
    Chrystia Freeland había llegado la noche del lunes para poder suscribir la enmienda al Tratado.
    La firma, que tuvo lugar en Palacio Nacional, se realizó con el cronómetro en la mano.
    Si los demócratas hubieran objetado y Pelosi no los hubiera convencido, todo el show se hubiera venido para abajo.
    La líder de la mayoría demócrata fue quien puso los tiempos. Señaló que debía existir un acuerdo a más tardar el 6 de diciembre, porque de lo contrario no se podía garantizar que éste pasara por el Congreso.
    Por eso, la negociación se llevó al límite en aquella fecha. Pero aún no había garantía del respaldo demócrata.
    Seade nos comentó que, insistentemente, pidió leer el texto de la legislación de implementación del Tratado, y siempre le fue negada esa posibilidad, esgrimiendo que eso era un proceso interno de Estados Unidos.
    No es que no hubiera querido leerlo. Es que no hubo acceso a él hasta que fue presentado al Comité de Medios y Arbitrios el viernes 13 de diciembre.
    Seade nos comentó que días antes detectaron una convocatoria de la embajada de EU en México para contratar un agregado laboral, que en un 80 por ciento tenía funciones 'normales', pero otro 20 por ciento, habla de ayudar en el 'enforcement' de las leyes mexicanas. Lo que generó preocupación.
    Por eso, al detectar ese viernes la inclusión de cinco agregados laborales en la propuesta de ley, él y Marcelo Ebrard tomaron la decisión de demandar una aclaración de las funciones de estos funcionarios.
    Por eso el viaje de Seade del pasado fin de semana a Washington.
    La respuesta oficial de Lighthizer, nos dijo, en calidad de Representante Comercial, tiene validez legal y destierra cualquier duda de que los 'agregados' no serán inspectores.
    Interrogado respecto al tema del acero automotriz, Seade admitió que se trató de una propuesta republicana, que sí cambió las reglas, pero que ofrece una oportunidad de inversión en México.
    El subsecretario para América del Norte es consciente de que en cuestión de días se convirtió de héroe en villano, pues en muchos círculos no prima la idea de que fue un logro que se firmara y ratificara el Tratado, sino la imagen de que dimos demasiado y que Estados Unidos nos avasalló, algo con lo que está completamente en desacuerdo.
    Puede uno coincidir o diferir de los argumentos de Seade, pero de lo que no cabe duda es que tiene información y sustento.
    Tras hablar con él, le ratifico la perspectiva que ayer le comentaba: a la larga, la permanencia del Tratado será algo mucho más importante que cualquier detalle específico de la negociación.
    Se trata de un activo del país, que trasciende al gobierno actual y que podría impactar positivamente por décadas a México.
    (Edición de firma).

  14. #1004

    Default

    Cuba nos chamaqueó con Evo Morales

    Por Pablo Hiriart.

    Si lo iban a correr, ¿para qué lo trajeron?

    No hay otra explicación para la abrupta salida de Evo Morales de México, al día siguiente de la visita del fiscal de Estados Unidos, William Barr.

    Cuba nos indujo a traer a Evo Morales y a hacernos cargo de ese peso muerto.

    Hubo un viaje relámpago de nuestro canciller a La Habana el 8 de noviembre, donde se reunió con el presidente Miguel Díaz-Canel y con su homólogo Bruno Rodríguez, previo a la inminente renuncia de Evo, que ocurrió tres días después.

    Los cubanos no nos dijeron, sin embargo, que a Morales seguramente se le fincarán acusaciones por narcotráfico y homicidio, así como solicitudes de extradición de Irlanda y Estados Unidos.

    El 'nuevo mejor amigo' de López Obrador resultó un problema insostenible, una fichita que ni los cubanos querían en su territorio.

    Nos chamaquearon y nos lo empujaron. Hasta que llegó el procurador Barr.

    Falso que Evo ya tenía planeada su salida de México, donde estuvo a cuerpo de rey.

    Aquí tenía comprometidas al menos dos apariciones públicas: en Aguascalientes –invitado por Morena– y en la Cámara de Diputados.

    Vino Barr y Evo se fue por piernas, en el primer vuelo rumbo a Cuba, a esperar un par de días a que tomara posesión el peronista Alberto Fernández en Argentina e irse al sur.

    Si no lo corrieron, huyó luego de ver, con un escalofrío en la espalda, el avión del Procurador de Estados Unidos en nuestro país.

    Ni un minuto más en México. Tampoco explicaciones. De recibir trato de héroe, pasó a ser un apestado político.

    A primera hora del día siguiente de la visita de Barr, Morales se fue sin despedirse, sin dar explicaciones, e inopinadamente fue la cancillería mexicana la que sacó eso de que iba a una visita médica a La Habana pero que volvería.

    ¿Para qué lo trajeron con tanta pompa y faramalla si no lo podrían sostener aquí?

    Fue una odisea mandar un avión de la Fuerza Aérea por él, que sobrevoló buena parte de América del Sur en busca de espacios por dónde pasar a un delincuente electoral que no es deseable en ningún país. Ni a diez mil pies de altura.

    Al piloto que lo trajo lo ascendieron a general del aire.

    Nuestro canciller recibió a Evo en la pista del aeropuerto de la Ciudad de México.

    La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, le entregó las llaves de la Ciudad y lo comparó con Angela Merkel.

    Le entregaron su CURP para que tenga ingresos, y el asilado lo recibió gustoso.

    Nuestro mandatario lo elogió en su discurso de primer año de gobierno en la plancha del Zócalo y le dio la categoría de “presidente” de Bolivia, víctima de un “golpe de Estado”.

    Se le hospedó en el Campo Militar Número Uno, con mayor custodia que a cualquier dignatario extranjero.

    Se puso a su disposición personal del Estado Mayor Presidencial (ese que dicen que desapareció hace un año) que había cuidado a Peña Nieto y a Calderón, así como camionetas blindadas para que anduviera cómodo y seguro.

    Los diputados de Morena y el PT acordaron dar una cuota mensual para la manutención “del compañero Evo” y se le abrieron los micrófonos en las radios, periódicos y televisoras.

    Evo en México estaba a sus anchas para boicotear a la presidenta constitucional de Bolivia, Jeanine Añez, y promover una guerra civil en su país.

    De la noche a la mañana, “el compañero” desapareció de nuestra escena. Adiós. Tempranito para afuera.

    No sólo era un peso muerto para el gobierno de México, sino para los países del “socialismo del siglo XXI”.

    A Evo Morales le van a llover cargos tanto en Bolivia como en el ámbito internacional. Y no sólo por delincuencia electoral.

    Está señalado de ordenar el asesinato de tres irlandeses, por consejo de Hugo Chávez (fue público, en Carabobo).

    Evo estaba en el negocio de la coca, y no del té que amablemente le ofrecen a uno en los altos de Los Andes. Era el líder de las seis centrales cocaleras de su país, en la provincia del Chapare. De ahí cerca del 90 por ciento se va a producción de cocaína.

    Según Naciones Unidas, en Bolivia hay una sobreproducción de 19 mil hectáreas de coca. Y la que se toma en té o se mastica se cultiva en la región de La Paz.

    Cuba no lo quiso. Ya bastantes problemas tiene como para echarse encima un peligro que ese régimen ha cuidado de no involucrarse, porque abriría la puerta a una invasión por protección al narcotráfico.

    Venezuela tampoco lo quería porque Evo es un problema adicional.

    El gobierno cubano nos lo empujó a nosotros con el desenlace que todos conocemos: al día siguiente de la visita de William Barr, Evo y su corte se esfumaron de México.

    Ya se fue, pero lástima por todas las palabras que nuestros gobernantes tuvieron que tragarse luego de ir por él al trópico de Cochabamba y recibirlo como un héroe que no es.

    López Obrador, por lo visto, no sabe elegir a sus 'nuevos mejores amigos' en el mundo, y México quedó mal.

    Se equivocó con Evo, como se equivocó con Corbyn en Gran Bretaña, pero eso amerita comentario aparte.
    (Edición de firma).

  15. #1005

    Default

    La austeridad republicana mata

    Raúl Cremoux.

    Hasta hoy son centenares de muertos que, pudiendo continuar con sus vidas, han fallecido en los diversos institutos de salud otrora salvaguarda de millones de mexicanos.

    Una pésima instrumentación de la política toral de austeridad que pudiera “llegar a ser franciscana” ( AMLO dixit), ha logrado deteriorar lo que ninguna pandemia ha logrado. Son decenas de miles los pacientes que, ya sea en Nutrición, Cardiología, Enfermedades Respiratorias, Neurología y en las otras ocho restantes instituciones más el IMSS e ISSSTE, se ven obligados a obtener sus citas de consulta, de laboratorios, de cirugía y hasta de cuidados paliativos con meses de retraso provocando la intensidad de sus males y, en no pocos casos, hasta la muerte.

    Han sido miles los cuadros capacitados que han visto disminuidos sus salarios o francamente desplazados y con ello el desmembramiento de equipos ya consolidados ocasionando severas deficiencias en la atención a todo tipo de enfermos.

    Con ojos atónitos, leo que ya hay pacientes que se amparan ante un juez contra el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) para que no se les niegue la atención o los medicamentos que necesitan. La respuesta de las autoridades del Incan es meridianamente clara: hay desabasto de medicinas por falta de presupuesto; no hay médicos, especialistas, técnicos, enfermeras y personal administrativo por falta de recursos.

    Para quienes como yo, hemos ingresado al Incan hace un par de años, el trato recibido es el propio de un hospital asediado por sus pacientes. Inaugurado en la década de los sesenta cuando éramos casi 70 millones de habitantes, es insuficiente para una población cercana a los 130 millones. No obstante, en el Incan constanté dos factores sustantivos:

    El trato amable a todas las clases sociales y una organización que, a pesar de que los pacientes son muy numerosos, llegaba a ofrecer cuidados y tratamientos excelentes.

    Cierto, quienes nos sometíamos a radiaciones, vimos que en un par de ocasiones, el Acelerador Lineal de Partículas suspendía su trabajo debido al constante mantenimiento que requería debido al sobretrabajo al que se veía obligado a realizar con tantos pacientes. Otros enfermos, por ejemplo, quienes se trataban de leucemia mieloide crónica, jamás se quejaban de falta de atención o de insumos medicinales. Las salas de espera, casi siempre abarrotadas, poco a poco se vaciaban, pues había médicos que, sin ser suficientes, suplían su vocación con esfuerzo y dedicación. La situación actual debe ser mucho más aguda debido a que si algo falta son recursos económicos regateados por una administración federal incapaz de realizar ahorros donde sobran, como son las inmensas bolsas a los partidos políticos, la partida pública destinada al béisbol, los gastos en camiones, alimentos y pancartas de los acarreados a los festejos del primer, segundo y tercer Informe de Gobierno presidencial, los tres mil 200 millones de pesos destinados a las cien universidades que no saben cómo planear e instrumentar, la impresión de la Cartilla o la Economía Moral. Eso y muchísimo más derivado de la incompetencia administrativa, bien podría estar mejor empleado en proporcionar recursos para la salud.

    El acuerdo del juez Decimocuarto en Materia Administrativa en la CDMX ha dictado algo sublime: “Queda bajo la más estricta responsabilidad del Inca el garantizar que la parte quejosa (los pacientes), no se vea privada ni se le restrinja o niegue el cuidado y tratamiento. El derecho humano a la salud no está sujeto a temas presupuestales”.

    En sus decires, el juez apunta que la atención médica es necesaria para salvaguardar vidas, así como los cuidados y tratamientos necesarios para atender sus padecimientos de acuerdo a la valoración y al diagnóstico que realicen los médicos y especialistas correspondientes.

    Al juez le faltó algo fundamental: todo eso se lo debe recetar a quien corresponde, al presidente de la República. Quien por cierto, cuando tuvo un severo padecimiento en el corazón, no fue al Instituto Nacional de Cardiología, sino a un hospital privado.
    (Edición de firma).

  16. #1006

    Default

    El populismo es un hueso duro de roer

    Por Pablo Hiriart.

    Conozco hombres y mujeres que echaron por la borda su carrera política porque se enamoraron de la persona equivocada y sólo despertaron de su error cuando ya todo estaba destruido.

    Lo mismo suele ocurrir en las sociedades que se enamoran del populismo.

    Van sobre una nube de algodón hasta que caen de bruces en la realidad, y resulta prácticamente imposible levantarse y volver a caminar, despacio, pero con seguridad y en la dirección correcta.

    Así vamos en México, en volandas sobre los brazos del populismo.

    La encuesta publicada hace dos semanas en El Financiero es demoledora para la oposición y enciende todas las alarmas: si las elecciones federales fueran hoy, Morena refrendaría de calle su mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

    “Falta mucho para el 2021” dicen con cierta displicencia dirigentes opositores, pero sus cuentas son demasiado alegres: estamos a días de empezar el 2020 y a mitad de año se abre el proceso electoral para las elecciones intermedias.

    El panorama para la oposición es desolador, pues sus números son los peores de este siglo. Por este camino los van a aplastar.

    Acción Nacional tiene una intención de voto de 12 por ciento y el PRI nueve por ciento. Morena, en cambio, cuenta con 36 por ciento de la votación asegurada.

    Como es de rigor en las encuestas, los indecisos se reparten de forma proporcional entre las opciones y el resultado, en este caso, es una aplanadora de nombre Morena.

    Increíble que ante un gobierno que tiró la economía a cero, aumentó la escandalosa inseguridad, y con un partido que actúa como si en él vivieran bandas rivales, la oposición no haya tenido capacidad de atraer a nadie.

    El gobierno tiene un vocero extraordinario, López Obrador, pero los resultados del gobierno son negativos y Morena es un barco de piratas en el que navegan corsarios que se odian entre sí.

    Se les cayó la producción manufacturera, la industria de la construcción, la minería, la creación de empleos, el gasto público, la atención a la salud… y no pasa nada. ¿La oposición?

    No hay oposición, salvo en ocasiones concretas en la Cámara de Diputados y en el Senado, pero está desarticulada y las dirigencias nacionales de los partidos han brillado por su ausencia.

    ¿Cómo es posible que no puedan parar a ese grupo gangsteril que es Morena?

    Porque no tienen estrategia y muchos, en ambos partidos, arrastran un historial que los invita a guardar prudente silencio ante las tropelías de Morena y los fracasos del gobierno.

    Los empresarios están aterrados y se entiende –aunque no se justifica–, pues tienen mucho que perder. No basta con haber actuado de manera correcta cuando un juez de consigna, un testigo protegido o una presunción los puede hundir a ellos con todo y patrimonio.

    Así es el populismo: arbitrario y despótico.

    Felipe Calderón asomó la cabeza con un nuevo partido que podría cobrar fuerza, y le cayó el Estado encima, con todo y su prensa hipócrita, para hacerlo pedazos y que no se vuelva a levantar.

    A los gobernadores panistas los acusan de la violencia en sus estados, cuando la federación tiene como estrategia dejar hacer y dejar pasar a las bandas criminales.

    Para el PRI tienen el filo del hacha al alcance de su cuello. Una justicia retorcida que mantiene en prisión a Rosario Robles antes de que inicie su juicio: así les puede ir si desobedecen a papá gobierno, es el mensaje.

    A la gente humilde le dan dinero para sus gastos, pero le recortan en salud, buena educación, caminos y programas para producir. Siempre serán clientelas cautivas.

    Ese es el populismo. Un hueso duro de roer.

    Son tiempos difíciles, pero lo serán mucho más si Morena se vuelve a alzar con la mayoría en la Cámara de Diputados y en las 14 gubernaturas que estarán en juego en 2021.

    La oposición está, en los primeros meses del año que viene, obligada a trazar una estrategia que muestre a Morena como lo que es: un partido cuyos miembros se disputan a balazos los cargos en las asambleas. Y el motín, es por el botín.

    El electorado le huye a los partidos que tienen pleitos internos. Sólo tienen que exhibirlos, y no lo hacen.

    Morena es un partido que no puede elegir dirigentes porque su presidenta dice que el padrón fue manipulado por grupos mafiosos en su interior. Y es verdad.

    ¿No los van a denunciar, por los cargos que ellos mismos se imputan?

    El tiempo sigue su curso y el PAN está anclado en 12 puntos, el PRI en nueve, y el partido que estancó la economía, el empleo, y se le salió de control la violencia porque dio carta blanca a los delincuentes, goza de una mayoría avasalladora.

    Y para el próximo año ese partido-gobierno dispondrá de 300 mil millones de pesos para repartir en programas sociales.

    El resultado del 2021 se labrará en 2020. Veremos si despierta y se une la oposición, o si será el año de consolidación de la mediocridad y el autoritarismo populista.

    -----------------------------

    Pie de página. Punto final a las columnas políticas este año. A partir del lunes y hasta el 31 de diciembre columnas sobre algunos de los libros que más me gustaron este año. De cualquier manera, feliz Año Nuevo. A disfrutar a nuestros seres queridos y que la Navidad haga llover esperanzas en la milpa de cada uno de ustedes. Nos reencontramos el lunes 6 de enero.
    (Edición de firma).

  17. #1007

    Default

    El matón y los principios

    Macario Schettino.

    Después de un largo día de deliberación, la Cámara de Representantes ha decidido acusar formalmente a Donald J. Trump de crímenes suficientes como para ser removido de su cargo como presidente de Estados Unidos. Los cargos en su contra son corrupción y abuso de poder, por intentar forzar a Ucrania a ayudarlo a descarrilar la campaña de Joe Biden rumbo a 2020, así como obstrucción de justicia por no colaborar con la investigación.

    De ambos cargos es evidentemente culpable. Es decir, hay evidencia abundante de cómo decidió detener recursos que el Congreso estadounidense había destinado al gobierno de Ucrania, exigiendo a cambio información que comprometiera al hijo de Biden, que muy probablemente estaba cobrando en ese país sin merecerlo. Pero eso no le permite a Trump abusar de su puesto para conseguir información destinada a favorecer su reelección.

    La evidencia de esta acción existe en correos electrónicos, llamadas telefónicas, declaraciones de funcionarios de ambos países, pero parte de ello no pudo utilizarse porque Trump bloqueó todo lo posible el acceso de la Cámara de Representantes a las pruebas. Es decir, efectivamente obstruyó el proceso de aplicación de la ley.

    Muchos colegas, que entienden bien de política, han sostenido que los demócratas no deberían haber iniciado este juicio, porque servirá para consolidar la relación de Trump con su base de votantes y puede resultar en su reelección. Algunos creemos que hay principios de la democracia que importan más que una elección, y permitir que alguien como Trump esté por encima de la ley, puede terminar con el sistema político estadounidense. En este segundo grupo está Nancy Pelosi, la muy capaz y experimentada líder de la Cámara de Representantes, que finalmente se decidió por impulsar el juicio, apostando a que el impacto electoral no sea demasiado grande. Lo refrendó en su participación el miércoles: nadie puede estar por encima de la ley.

    Como hemos comentado desde hace tiempo, el momento en que vivimos los seres humanos no favorece la democracia liberal, sino el liderazgo populista. Esto juega a favor de quienes creían que no debía haberse realizado el juicio. No estoy seguro de qué acción habría sido más dañina: dejar pasar al matón o enfrentarlo, sabiendo que la galería está con él. Por principio, había que pararse enfrente.

    Trump es el tercer presidente estadounidense en ser acusado formalmente. El primero fue Andrew Johnson, en 1868, y el segundo Bill Clinton, en 1998. Ambos se sometieron a juicio (en el Senado) y fueron declarados inocentes, al no reunirse las dos terceras partes de votos en su contra. Algo similar debe ocurrir ahora con Trump. Johnson fue acusado por designar a un nuevo secretario de Defensa, justo después de la Guerra Civil; Clinton, por mentir acerca de su relación con Lewinsky, en medio de una investigación que tenía otro objetivo. Lo de Trump es significativamente más grave. Peor que lo ocurrido con Nixon, quien no llegó a ser acusado formalmente porque renunció, pero el cargo era conspirar para obtener ventaja en una elección. Trump ha hecho lo mismo, pero involucrando a gobiernos extranjeros.

    No se incorporó en la acusación formal todo lo ocurrido desde 2016, porque la Casa Blanca bloqueó la investigación, pero si lo incluimos, es el mayor ataque a la democracia estadounidense en toda su historia. Un ataque bastante exitoso hasta el momento. El Partido Republicano ha defendido a Trump con un servilismo obsceno. Continúa con esto un proceso iniciado por Newt Gingrich a fines de los noventa (justo fue él quien promovió el juicio contra Clinton), y continuado por el Tea Party en contra de Barack Obama (incluyendo el infundio impulsado por Trump acerca de su nacimiento).
    Grave momento vive la democracia liberal en el mundo entero.
    (Edición de firma).

  18. #1008

    Default

    Navidades ominosas

    Raymundo Riva Palacio

    De la chistera sacó el presidente Andrés Manuel López Obrador la designación de la nueva jefa del Servicio de Administración Tributaria, Raquel Buenrostro. La prensa especializada y la política apuntaban por una mujer parte de su primer círculo de amistades y con experiencia dentro del SAT, pero el Presidente optó por quien no era su amiga, pero quien mejor interpretó su visión de austeridad. Soldado de primera línea de López Obrador, Buenrostro dislocó las redes de distribución gubernamental, agravió a proveedores y provocó subejercicio presupuestal. Pero no se cayó ante el Presidente, sino obtuvo su reconocimiento. Parece claro. Le permitió alimentar su discurso de la corrupción del pasado y machacar el discurso sobre los ahorros de su administración. El concepto de “somos diferentes” se construyó sobre la dureza de la tijera de Buenrostro.

    Buenrostro era la única funcionaria de tercer nivel que, sin ser amiga del Presidente ni pertenecer a sus círculos de amistad, tenía acceso directo a él. Su oficina se encontraba en el ala opuesta al despacho presidencial en Palacio Nacional, y no era inusual que la llamara López Obrador para darle personalmente instrucciones sobre el gasto y utilizarla como mensajera de las malas nuevas. El Presidente era el policía bueno y Buenrostro la policía mala, en la dialéctica del poder que se impuso en el trato cotidiano con funcionarios y proveedores del gobierno.

    Llegó a la Secretaría de Hacienda con José Antonio González Anaya, en el último tramo del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando lo nombraron secretario. Había sido alumna de Carlos Urzúa, quien armó el primer gabinete hacendario del gobierno de López Obrador, al destacarse en la maestría de Economía en el Colegio de México. Tan pronto como ganaron la elección en julio de 2018, Urzúa comenzó a preparar la política económica del nuevo gobierno. En un perfil periodístico de María Idalia Gómez y Tomás de la Rosa, en diciembre pasado, recordaron una reunión que convocó Urzúa a catedráticos de primer nivel para escuchar una presentación.

    “Ese día -escribieron- Raquel Buenrostro –una de sus más brillantes alumnas y parte de su equipo desde la Secretaría de Financias de la Ciudad de México– sería la responsable de exponer el gasto que representaban los seguros de gastos médicos mayores para el gobierno federal. Con detalle matemático, esa mujer bajita y de sonrisa fácil, se puso seria y comenzó a describir, igual que un teorema, la disparidad entre el precio de los medicamentos de patente que se pagaban en Pemex y los genéricos que pueden adquirirse en cualquier farmacia.

    “De pronto, usó ese tono de voz un poco grave que refuerza su seriedad y que permite adivinar que algo muy serio está por decir. Y así fue. Cuestionó que el Banco Nacional de Comercio Exterior y Nacional Financiera tuvieran servicios médicos privados como prestación (y) completó su exposición con un comparativo por sexenio del gasto del Seguro Social y del ISSSTE, con el de todas las instituciones con servicio de salud privado.

    “Fue un ejercicio analítico meramente demostrativo que no sería publicado ni formaría parte de algún proyecto, pero… sembró una duda en la mente de Urzúa. Terminada la reunión… Urzúa se levantó y lanzó una pregunta a bocajarro: ‘¿Qué harías, Raquel, si fueras funcionaria pública?’. Concentrar todas las compras en un solo lugar, respondió”. Esa propuesta se tradujo en un hecho. El 30 de noviembre de 2018, último día de gobierno de Peña Nieto, se publicó un decreto que creaba las unidades de administración y finanzas que sustituyeron a las oficialías mayores, salvo las de la Defensa Nacional, Marina y Hacienda. Ese día se dio forma legal a la idea de Buenrostro, y la Oficialía Mayor de Hacienda concentraría las compras de todo el gobierno federal.

    Con todo el respaldo presidencial, Buenrostro se enfrentó a todo funcionario que desafiaba el mandato que tenía. Chocó incluso con Urzúa, y la frustración del secretario de Hacienda originó su renuncia. En mayo, empapado en la frustración de no poder sacar recursos, lo siguió Germán Martínez, hasta ese momento director del Seguro Social. Buenrostro se había convertido en la Robespierre de la revolución de López Obrador.

    Arturo Herrera, el relevo de Urzúa, trabajó sin confrontarse con Buenrostro, pero gradualmente desmontó su fuente de poder, la atribución de nombrar a todos los jefes de las unidades administrativas –a lo que se degradó a las oficialías mayores– y retomarla él. Mientras la debilitaba, Buenrostro seguía enfrentada con la industria químico-farmacéutica en el conflicto interminable por el abasto de medicinas, y con un control de gasto que podría responsabilizársele en parte el decrecimiento económico.

    En la Oficialía Mayor de Hacienda parecía ir teniendo rendimientos decrecientes, por lo que a la salida de Margarita Ríos Farjat del SAT –apoyada por la esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Müller–, creó condiciones para López Obrador. La aplicación dogmática de las directrices del Presidente, había provocado una caída en la recaudación fiscal, de la cual se había quejado. La principal causante de ello, al haber sido responsable en buena parte del freno económico, fue Buenrostro. No deja de ser paradójico que quien le cortó las piernas a la economía, tenga ahora la responsabilidad de que con el mismo cuerpo tenga que correr más rápido que cuando estaba completo.

    La apuesta del Presidente es muy alta, pero la va a jugar con la persona que hasta ahora ha demostrado ser la más dura e inflexible de sus colaboradores. No está claro si son buenas noticias para el gobierno, pero lo que es indiscutible, dados sus antecedentes inmediatos, es que no son navidades para estar tranquilos. La mano dura de Buenrostro ahora se dedicará a perseguir contribuyentes.
    Nota: Esta columna dejará de publicarse durante las dos siguientes semanas. Reanuda su frecuencia el 6 de enero.
    (Edición de firma).

  19. #1009

    Default

    Todo a madrazos

    Juan Ignacio Zavala

    Acorde con lo que quiere el Presidente, en el país todos se llevan a madrazos. Comenzando por él, que en sus conferencias de prensa la emprende contra los que no piensan como él. Nada los detiene en su campaña sistemática de fustigar al pasado reciente y a quienes considera enemigos del país. Medios, empresarios, políticos, periodistas, intelectuales, académicos, historiadores, todos forman un blanco enorme al que él no deja de disparar. Así, toma pleito el Presidente todos los días, es el principal pugilista de la nación.

    El ambiente que provoca el Presidente produce pleitos en todos lados. Ya vimos lo que pasó en el Senado con la elección de la titular de la CNDH: golpes y empujones entre las senadoras, jaloneos, gritos y amenazas en la llamada Cámara alta. También los subordinados le entran a los madrazos, ¿por qué no? Así, un hombre tranquilo y atemperado como Jesús Seade se convierte de pronto en porro tuitero y la emprende contra un periodista, poniéndole apodo e insultándolo de tener intereses inconfesables. Los de Morena quieren expulsar a una senadora de su bancada porque les cae mal lo que piensa. Desde Palacio Nacional salen acusaciones de manejos irregulares de dineros públicos contra administraciones pasadas, no se dan números de cuentas, ni nombres de empresas, ni fechas de los movimientos: se avienta el lodo a ver a quién le cae del otro lado.

    El pleito se está convirtiendo en nuestra escena diaria, no solamente en la arena política: los que golpean mujeres, los que retan a la policía a golpes, los que apedrean soldados. Un tipo se baja de su coche y golpea a una mujer, otro tipo le patea el coche a una joven y le avienta el café. Los 'lords' y las 'ladys' se amontonan en las redes sociales. El insulto y la ofensa se han convertido en una forma de perversa convivencia que practicamos todos los días. Los alumnos la emprenden contra los profesores. Dos generaciones se enfrascan unos contra otros, por ver cuál es la mejor, unos defienden su presente como si fuera el lugar del superhombre y otros creen que su pasado logró la civilización occidental y los insultos cruzan de un lado a otro. Un grupo de campesinos se siente ofendido por la pintura de Emiliano Zapata como gay y se manifiestan en Bellas Artes para que retiren la pintura. Un grupo de gays se manifiesta a favor de su libertad de expresión; los campesinos la emprenden a madrazos contra los miembros de la LGBT.

    Este ambiente de lija y filo es propiciado desde Palacio Nacional todos los días. Desde ahí se anuncian limpias, purgas, la eliminación de cualquiera que haya conocido a un hombre sujeto a juicio. Desde ahí se señala culpables, se anuncian congelamientos de cuentas, se inventan delitos, se agrede, se insulta. Entre los reporteros que asisten cotidianamente a las llamadas 'mañaneras' se han dado pleitos y agresiones. Y cómo no, si el Presidente es el primero en meterse contra los periodistas.

    Así son los ambientes polarizados. Hay que mantener avivado el fuego del pleito de las diferencias con apodos e insultos, que no se olvide que ellos “son diferentes”, para que “no los confundamos”. Pero bueno, ayer exoneraron a Bartlett de una manera cínica y desvergonzada. Lloverán madrazos desde el otro lado. Y así nos llevaremos todo el sexenio al parecer.
    (Edición de firma).

  20. #1010

    Default

    'Momentos estelares de la humanidad', de Stefan Zweig (La resurrección de Georg Friedrich Händel)

    Pablo Hiriart.

    Se vale abusar de Zweig y sus Momentos estelares de la humanidad, bajo el sello editorial de Acantilado, aunque sólo sea para llegar al que a mi juicio es el más sublime de los textos del gran historiador y novelista vienés: La resurrección de Georg Friedrich Händel.

    Con parálisis total, desahuciado para volver a la música y al movimiento, “en Aquisgrán los médicos le previnieron con insistencia del peligro de permanecer más de tres horas en las aguas calientes. Su corazón no lo resistiría. Podría matarle. Pero la voluntad se arriesgó a morir por amor a la vida y por aquel indomable deseo de curarse. Para horror de los médicos, Händel permanecía metido en el baño caliente durante nueve horas diarias. Y con la voluntad creció en él la fuerza…”.

    Continúa Zweig: “Una semana después ya podía arrastrarse. Al cabo de la segunda, mover un brazo. Y, prodigioso triunfo de la voluntad y de la confianza, una vez más escapó al abrazo paralizador de la muerte para abarcar la vida, con más ardor, con mayor vehemencia que antes, con esa indecible alegría que sólo el convaleciente conoce…”.

    * * *

    Al regresar luego de un paseo cerca de su casa en Brook Street, en Londres, se encontró con un paquete de su antiguo compositor de textos de oratorios, Jennens, que le enviaba otro que no despertó mucho su interés hasta que lo hubo leído. Era la letra de El Mesías.

    “Y apenas leída, apenas barruntada, Händel la oyó convertida en música, suspendida en las notas, convertida en una llamada, en un susurro, en un canto. ¡Qué felicidad! Las puertas se habían abierto. Volvía a sentir, volvía a oír la música…”.

    * * *
    “Sólo el que ha sufrido mucho conoce la dicha… Y él debe dar fe ante los hombres de la resurrección, por amor al que ha sufrido la muerte.

    * * *
    “Ah, la palabra, mortal y perecedera, reconvertida en eternidad por la belleza y por el entusiasmo sin límites. Y allí estaba escrita, allí sonaba, la palabra que podía ser repetida, transformada hasta el infinito. Allí estaba: ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Sí, había que reunir todas las voces de la Tierra, las claras y las oscuras, la enérgica del hombre, la flexible de la mujer, hincharlas, aumentarlas y modificarlas, enlazarlas y separarlas en rítmicos coros, dejar que ascendieran y descendieran por la escalera de Jacob de los tonos…”.

    Sí, había que “enardecerlas con el agudo toque de los clarines. Dejar que rugieran con el estruendo del órgano. ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Con aquella palabra, con aquella gratitud, crear un grito de júbilo que desde la Tierra resonara de vuelta hasta el Creador de todas las cosas”.

    * * *
    Le ofrecieron ayuda antes de que entrara a su cuarto, y el maestro soltó un gruñido y se encerró en su recámara a componer. “Nadie más se atrevió a acercarse. Y en tres semanas Händel no abandonó la habitación. Cuando le traían comida, precipitadamente desmenuzaba con la mano izquierda unas cuantas migas de pan, mientras la derecha seguía escribiendo…”.

    * * *
    “Durante aquellas semanas Georg Friederich Händel perdió la noción del tiempo, de las horas. Ya no diferenciaba el día de la noche…. En toda su vida, jamás le había sobrevenido un arrebato creador como aquél. Jamás había vivido ni experimentado la música de aquel modo….

    “Al fin, al cabo de sólo tres semanas –algo inconcebible aun hoy y para siempre–, el 14 de septiembre (1741) la obra estaba terminada. La palabra se había hecho música…”.

    * * *
    “Sólo faltaba una palabra, la última: ‘Amén’, aquellas dos breves y rápidas sílabas Händel las acometió ahora, para construir con ellas una escala que, sonora y gradualmente, ascendiera hasta el cielo. Y arrojó aquellas dos sílabas a unas voces y luego a las otras, en un coro cambiante. Las alargó y una vez más las separó, para volver a fundirlas aún más ardientemente…”.

    Prosigue Zweig: “Como el aliento divino, su fervor penetró en las notas finales de su gran oración, que resultaron tan limpias como la Tierra y se llenaron de su plenitud. Aquella única palabra, la última, no le abandonó, y él tampoco la dejó. En una fuga grandiosa construyó aquel ‘Amén’ a partir de la primera vocal, la resonante A, el sonido primigenio del principio, hasta convertirlo en una catedral retumbante y llena.”

    La obra de Händel, y la gran narración de Zwieg, continúa así: “Y con el resto alcanzó el cielo, elevándose más y más alto, volviendo a caer y elevarse hasta que, atrapado al fin por el ímpetu del órgano, arrojado hacia arriba una y otra vez y con violencia por el poder de las voces unidas, colmó todas las esferas, como si en aquella triunfal melodía de agradecimiento también cantaran los ángeles, y el techo, con ese eterno ‘¡Amén!¡Amén! ¡Amén!’, saltara hecho pedazos sobre él”.

    Había concluido: “Händel se levantó a duras penas. La pluma se le cayó de la mano. No sabía dónde estaba. Ya no veía, ni oía. Sólo sentía el cansancio, un cansancio infinito. Tuvo que sujetarse de las paredes. Daba tumbos.”… Añade Zweig: “Como un ciego siguió palpando a lo largo de la pared. Después cayó sobre la cama y durmió como un muerto”.

    * * *
    La obra se estrenó en Dublín. Al momento de acordar el pago, Händel lo rechazó.

    “No –dijo en voz baja–. No quiero ningún dinero por esta obra. Nunca cobraré dinero por ella. Jamás. Por ella estoy en deuda con otro. Será siempre para los enfermos y para los presos, pues yo mismo he sido un enfermo y me he curado con ella.”
    (Edición de firma).

  21. #1011

    Default

    (Edición de firma).

  22. #1012

    Default

    Dos crisis

    Macario Schettino.

    El día 24 comenté con usted acerca del ahorro externo, que se ha desplomado en el último año. Permítame hacerlo de nuevo, pero ahora medido en dólares, y no en pesos. Eso permitirá comparar mejor lo que hoy ocurre con otra época.

    Como usted recuerda, la última crisis económica creada aquí mismo fue la de 1995. Su origen fue un exceso de optimismo durante el sexenio de Carlos Salinas, producto de la renegociación de la deuda externa, la apertura comercial, la reducción de la inflación, y finalmente la firma del Tratado de Libre Comercio. Hubo un incremento en nivel de vida muy acelerado, que provocó expectativas inmensas, que se convirtieron en deuda privada. Los mexicanos veían que la economía mejoraba, imaginaban que seguiría haciéndolo al mismo ritmo, y decidieron invertir en autos, casas, terrenos y empresas. Todo con deuda. En cuatro años, la deuda de hogares y empresas creció en 20 puntos del PIB, que no tenían sustento. La crisis fue exactamente eso: repartir la pérdida de ese 20 por ciento de exceso.

    En términos del ahorro externo, pasamos de tener ingresos de 32 mil 500 millones de dólares en el segundo trimestre de 1994 a una salida de 2 mil 500 millones al cierre de 1995. Se fueron 35 mil millones de dólares en año y medio, 32 mil en sólo un año. En ese momento, esa cifra equivalía a más de 8 por ciento del PIB. Por eso la magnitud de la crisis, que repartimos en pérdidas, inflación, devaluación.

    En esta ocasión, no venimos de una época de optimismo desbordado, sino al contrario. El pesimismo era tan grande que los mexicanos se convencieron de que no podíamos estar peor, y votaron hace año y medio por una opción extrema. Lo extremo se hizo evidente en el último trimestre del año pasado, y el ahorro externo empezó a caer. Del tercer trimestre de 2018 al de 2019 la salida de ahorro externo es de 32 mil millones de dólares, misma velocidad que en 1995. Pero ahora esto representa nada más 2.5 por ciento del PIB, menos de la tercera parte de lo que era hace 25 años. Además, hoy hay un Banco Central autónomo y creíble y tipo de cambio flexible. Por ello, el impacto ha sido mucho menor en todo sentido: inflación, dólar, crecimiento.

    Hay otra diferencia entre ambas crisis. La de 1994 nos obligó precisamente a contar con el Banco Central autónomo, a liberar al peso, e iniciar un proceso de transformación hacia un país democrático, mejor regulado, más abierto e involucrado con la economía global. La crisis actual es resultado de revertir ese proceso.

    Todas las transformaciones producen ganadores y perdedores, pero el resultado neto no es siempre el mismo. Las ganancias de la transformación iniciada hace 25 años, que cualquiera puede ver en buena parte de las entidades que se ubican al norte del paralelo 20, superaron por mucho las pérdidas del resto del país, al extremo de que la migración hacia Estados Unidos se convirtió en migración interna.

    Pero la narrativa en contra se mantuvo vigente. En buena parte, porque la concentración de información en Ciudad de México (al sur del paralelo) es refractaria a la realidad del país, se alimenta de sí misma. El ascenso del iliberalismo en el mundo occidental y la irresponsabilidad del gobierno de Peña Nieto, nos arrojaron a la transformación actual, que no es sino un retroceso que, por obligación, invertirá los papeles de ganadores y perdedores, y eliminará la ganancia neta del último cuarto de siglo.

    Es difícil, y posiblemente dañino, ser optimista en este momento. Pero es costumbre desear feliz año en estas fechas, y más cuando esta columna tomará unos días de descanso. Nos veremos de nuevo en estas páginas el 14 de enero. Mientras tanto, y a pesar de todo, ¡feliz 2020!
    (Edición de firma).

  23. #1013

    Default

    Atrapados en la TAPO

    Juan Ignacio Zavala.

    Insolente y majadera, la secretaria del ramo energético, Rocío Nahle, increpó a un ciudadano que reclamó en el aeropuerto al presidente López Obrador por no construir el nuevo aeropuerto en Texcoco. La señora Nahle intervino para decirle al ciudadano que si no le gustaba “se fuera a la TAPO”. La TAPO es muy conocida en la CDMX por ser una de las principales centrales camioneras que lleva y trae de la metrópoli a cientos de miles de ciudadanos. ¿Cómo tomar el comentario de la señora Nahle? Como lo que es: un acto de prepotencia y altanería, una expresión de clasismo y menosprecio contra miles de mexicanos que por diversas razones, quizá la primera de ellas sea la económica, que no pueden usar avión y se ven en la necesidad de transportarse vía terrestre.

    ¿Es la señora Nahle –hoy conocida como LadyTapo– una fifí de las Lomas, una mujer de la alta sociedad, de esas que sueltan comentarios hirientes contra quienes tienen necesidades como viajar en autobús? No, no lo es. Ella pertenece al primer círculo de colaboradores del presidente López Obrador: un Presidente que quiere destacar por tener un gobierno con cercanía con el pueblo. Nahle fue una oscura y mediocre burócrata de Pemex, una mujer que ha encontrado en la política un campo de desarrollo personal y profesional. Qué bueno. Llegó muy lejos, hoy es secretaria de Estado. A saber de dónde sale su desprecio por la gente de la TAPO, porque personas como ella pululan en esa central camionera, que ahora ella ve con distancia –quizá hasta con vergüenza por el tiempo pasado en estaciones como esa– y que le parece gracioso bromear a costa de los usuarios de autobuses.

    El insulto de la secretaria tiene también origen en su posición de poder, de muchísimo poder, por eso parece decir: si no te gusta lo que hacemos, te friegas, no eres más que un vulgar ciudadano, seguramente opositor, vete a los autobuses, jódete. Porque, lo sabemos, el poder cambia a la gente. Eso es una verdad. Cambia a los panistas, a los priistas, a los perredistas, lo hemos visto. Y también a los de Morena, como podemos apreciar en ciertos personajes. Es posible que Nahle en unos cuantos años cambie de domicilio, se vaya a vacacionar al extranjero, asista a establecimientos a los que no iba y criticaba. Es el efecto del poder: desde ahí se escala económica y socialmente; desde ahí se comienza a ver de lejos la estación de autobuses, el mercado sobre ruedas, el lejano vecindario, la escuela pública, las largas distancias. Rocío Nahle probablemente es de los ejemplos más burdos en este sentido.

    Hay que decir también, más bien recalcar porque se ha dicho hasta la saciedad, que el insulto es el primer contacto del gobierno con millones de sus gobernados. Desde el Presidente para abajo, no hay más que insultos y agresiones, majaderías, como la de la secretaria de Energía y muchos de sus compañeros. Seguramente se festejan sus bromas entre ellos y se ríen a carcajadas. Pero parece ser que la convivencia nacional será de esa manera: insultos que cruzan de un lado al otro. Si la manera de relacionarse de los padres con los hijos es a puros gritos, lo lógico es que, ya jóvenes, los hijos se lleven a gritos con los padres. Si los gobernantes escogen como manera de comunicarse el insulto, lo más lógico y seguro es que se los regresen. Se va a poner bueno porque al parecer, todos estamos atrapados en la TAPO.
    (Edición de firma).

  24. #1014

    Default

    Legado económico del primer año de AMLO

    Enrique Cárdenas.

    l concluir el 2019 y los primeros 13 meses del gobierno de AMLO, más su interregnum desde el 1 de julio de 2018, creo importante hacer un alto en el camino y hacer un corte de caja en lo que va del sexenio relativo a la economía. Uno similar realizado por Sergio García Ramírez en el tema de gobernanza y democracia (https://www.eluniversal.com.mx/opini...gados-del-2019) me ha llamado a escribir este texto.

    Quisiera dividir la reflexión en tres partes: la coyuntura, los cambios institucionales y el crecimiento de mediano y largo plazos. En cuanto a la coyuntura, lo más destacable en lo positivo es la estabilidad macroeconómica con un balance en las finanzas públicas, la reducción de la inflación, PERO acompañadas por la caída del empleo y de la actividad económica. No cabe duda que AMLO tiene muy claro que ejercer déficits fiscales lleva a más deuda y a la inestabilidad de los precios y del tipo de cambio. Por ello ha hecho lo necesario para evitar un déficit público dada la reducción de los ingresos del Estado, es decir ha reducido el gasto público en la cantidad que ha sido necesaria. Incluso ha logrado tener un superávit primario (los ingresos alcanzan para pagar el servicio de la deuda), aunque esto ha sido posible sólo mediante el uso de los fondos de estabilización que por casi un decenio se habían venido acumulando para alguna emergencia. Más de la mitad de ese fondo ya se utilizó en 2018. Al contraer el gasto público para evitar un déficit dada la reducción de los ingresos ha reducido también la demanda y ello ha llevado a una baja en la inflación para ubicarse, por primera vez en muchos años, por debajo del 3 por ciento anual que es la parte inferior de la meta del Banco de México. Todo esto parece positivo y lo es, aunque lamentablemente la razón para estos 'éxitos' sea la contracción de la actividad económica, que se redujo del 2 por ciento observado el año pasado (y del 4 por ciento de crecimiento pronosticado por el gobierno) a apenas el CERO por ciento que se registra este primer año de gobierno. No hablemos de la reducción del crecimiento económico en términos per cápita ni de su desempeño regional, pues lo que encontraremos es una contracción severa que no habíamos visto desde la crisis de 1995. La menor actividad económica se corresponde, a su vez, con menor creación de empleos formales en la economía, no obstante el más de millón de becas a Jóvenes Construyendo el Futuro, que apenas alcanzan unos 40 mil jóvenes que se quedarán trabajando en las empresas. Así que, en la 'coyuntura', nos encontramos en un estado estable, de parálisis económica.

    En cuanto a cambios institucionales que afectan la economía ha habido muchos. El más positivo, sin duda, fue la firma del T-MEC ya negociado desde el sexenio de Enrique Peña Nieto con el excelente trabajo de Ildefonso Guajardo. Como se sabe, al texto se le agregaron varios adendums por el Congreso demócrata de los Estados Unidos que de facto reabrieron las negociaciones y que fueron concluidas en el gobierno de AMLO. Independientemente de todo, no hay duda que es mejor tener un tratado a no tenerlo, a pesar de los cambios que claramente beneficieron a Estados Unidos. Por otra parte, se han señalado repetidamente la captura de varios órganos reguladores como la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, así como de otros órganos constitucionales cuya gobernanza debe ser estable. La captura ha tomado varias formas, como la reducción radical de su presupuesto o el nombramiento de funcionarios sin suficiente capacidad, pero lealtad absoluta al presidente. El sainete de los contratos de los gasoductos iniciado por el director de la CFE, Manuel Bartlett, que llevó a un costo adicional al país, o las recientes amenazas de la secretaria de Energía para afectar el mercado de energía eléctrica pueden contarse también como potenciales 'cambios' institucionales que afectarían el ambiente de negocios, las inversiones y por tanto el crecimiento económico. El saldo en este renglón difícilmente puede ser positivo.

    Finalmente, el crecimiento a largo plazo, que depende de la inversión pública y privada, nacional y extranjera, es lo más preocupante. Desde antes de tomar posesión, el anuncio de la cancelación del NAIM por AMLO marcó el inicio de una serie de medidas que han afectado la inversión y por tanto el crecimiento futuro: la contracción de la inversión pública y de la privada (a pesar de las promesas de las cúpulas empresariales), la poca inversión pública en proyectos poco rentables, la inseguridad creciente en el país y la debilidad en el Estado de derecho, el terrorismo fiscal que en principio trata como delincuentes a causantes cumplidos y utiliza al SAT como instrumento persecutorio dirigido, merman la confianza en el futuro del país y por ende la inversión.

    Las perspectivas de crecimiento para 2020 son de apenas el 1 por ciento, que significará una nueva baja en el PIB per cápita y desaceleración en muchos estados del país. Será prácticamente imposible alcanzar el 4 por ciento de crecimiento promedio anual prometido por AMLO en su campaña y seguiremos perdiendo nuevos empleos. El tipo de cambio ha estado estable, pero a costa de una alta tasa de interés y equilibrio muy forzado de las finanzas públicas.

    Si le agrega usted a este recuento lo referido por Sergio García Ramírez y lo que otros expertos han escrito sobre la situación de inseguridad, medio ambiente, derechos humanos y migración, el legado del primer año es grave y poco prometedor.
    (Edición de firma).

  25. #1015

    Default

    Un programa para 2024

    Sergio Negrete Cárdenas.

    Como tantos mesiánicos, López Obrador busca que su obra sea eterna. No se cansa de repetir que lo que está haciendo no podrá ser revertido. Solo le falta proclamar que su cuarta transformación durará mil años.

    Los demagogos autoritarios habitualmente son excelentes para criticar, pero ineptos para construir. Sus ideas son simples, y en ello reside su atractivo electoral. Las soluciones que ofrecen son fáciles, aunque en la práctica desastrosas. El primer año de AMLO ha mostrado que sus recetas mágicas para combatir la inseguridad, aumentar el crecimiento económico o reducir la corrupción no eran más que humo, espejitos que vendió con éxito a un electorado ansioso por un cambio.

    Lo que está sembrando el tabasqueño con su soberbia e ineptitud es el imperativo de meter reversa apenas sea posible. La realidad es dura, pero preferible a la arrogancia que presenta los fracasos como éxitos. A 13 meses de gobierno es evidente que el camino de regreso será doloroso, pero inevitable. Un candidato presidencial audaz ofrecerá desde 2023 desandar el desastre acumulado. Como, por ejemplo, será abandonar la Terminal Avionera Propuesta por Obrador (TAPO) en Santa Lucía por un aeropuerto único en Ciudad de México, con la ambición de tener además un hub internacional.

    Prometerá acabar con la ineficiencia de esas empresas paraestatales llamadas Petróleos Mexicanos (el desastre más costoso del sexenio) y Comisión Federal de Electricidad, abriendo plenamente, de nuevo, los sectores petrolero y eléctrico a los capitales privados. Suponiendo que la refinería de Dos Bocas está produciendo un solo barril de gasolina (algo improbable), venderla al mejor postor, junto con el resto de las plantas de refinación. Obtener un peso ya sería ganancia para no seguir perdiendo dinero a carretadas a cambio del capricho de producir gasolina en territorio nacional.

    Sobre todo, ofrecerá enfocar los recursos fiscales a tres rubros: educación, salud e infraestructura. En educación el reto sería combatir a las fortalecidas mafias sindicales, para así tratar de ofrecer a los más pobres una salida real de su miseria. En salud, tratar de reconstruir un sistema dañado por las fantasiosas promesas de alcanzar algo como Escandinavia, cuando el resultado fue algo parecido a Nicaragua.

    Una promesa clave será revertir la fuga de cerebros, hacer volver a México a los miles de científicos que huyeron del país ante la destrucción de incentivos y condiciones de trabajo que había costado décadas construir. Otra área que demandará una cantidad significativa de recursos que no pueden malgastarse en producir chapopote o electricidad.

    Fundamental será renegociar el T-MEC con la nueva administración estadounidense que tomará posesión en enero 2025, para tratar de revertir las graves cesiones de soberanía que implicó el acuerdo. No será sencillo, pero un Presidente estadounidense sensato (y no un proteccionista acérrimo como Trump) entenderá las ventajas que ofrece México como complemento manufacturero de América del Norte, en lugar del profundamente dañino intento de anular la ventaja salarial mexicana que lograron los negociadores de la Casa Blanca con la complacencia de López Obrador y sus negociadores.

    El combate real a la corrupción gubernamental será también una parte esencial de esa propuesta electoral. Porque para 2024 será evidente para todos que hay algo peor que un soberbio e inepto, y es un soberbio e inepto que deja a los suyos robar a manos llenas.
    (Edición de firma).

  26. #1016

    Default

    #LADY_TAPO #CORTESÍA CartonCalderon @Reforma

    Name:  otro desatino PEQUEÑA nahle nahle nahle @cartoncalderon @reforma 24 der diciem bre de 2019 copy.jpg
Views: 44
Size:  62.9 KB

  27. #1017

    Default

    Calderón, siempre genial.
    (Edición de firma).

  28. #1018

    Default

    El Danubio. Claudio Magris

    Pablo Hiriart.

    Filosofía, historia, geografía, reportaje… de todo eso y más hay en El Danubio, de Claudio Magris, editado por Anagrama, uno de los libros que más me gustó en 2019. Aquí van algunos párrafos, fragmentos, frases que nacen junto al gran río de Europa. Valen la pena.

    “Desde la Canción de los Nibelungos, Rin y Danubio se enfrentan y se desafían. El Rin es Sigfrido, la virtud y la pureza germánica, la fidelidad nibelunga, el heroísmo caballeresco y el impávido amor del alma alemana. …”

    En cambio, “Danubio es la Panonia, el reino de Atila, la marea oriental y asiática que al final de la Canción de los Nibelungos trastoca el valor germánico; cuando lo vadean los burgundios para encaminarse a la desleal corte huna, su destino –un destino alemán– está marcado”.

    *****

    “El Danubio está envuelto en un halo simbólico antialemán; es el río a lo largo del cual se encuentran, se cruzan y se mezclan gentes diversas, en lugar de ser, como el Rin, un místico guardián de la pureza de la estirpe. Es el río de Viena, de Bratislava, de Budapest, de Belgrado, de la Dacia”.

    *****

    “La vida, decía Kierkegaard, sólo puede entenderse mirando hacia atrás, aunque debe ser vivida mirando hacia adelante –o sea, hacia algo que no existe”.

    *****

    “Tal vez por esta razón un poeta judío como Celan, desgarrado por el exterminio nazi y por el desierto del mundo que eso provocó, pudo encontrar al sendero que llevaba a la cabaña de Heidegger, subir a esa cabaña y encontrar en un diálogo real al antiguo rector de la Universidad de Friburgo, que en 1934 había puesto, aunque fuera sólo por un instante, la filosofía al servicio del nuevo Reich”.

    *****

    “El Mesías llegará para los silenciosos, no para los atletas de la vida; para el ‘povareto’ Virgilio Giotti, cuya poesía resplandece modesta e incorruptible entre el amor por su mujer y sus hijos y su empleo en el ayuntamiento, no para el pomposo Pablo Neruda que titula a sus memorias Confieso que he vivido”.

    *****

    “Eran jóvenes, no querían morir y les disgustaba alejarse del encanto de los días hermosos, como dijo tranquila Sophia el día de la ejecución, pero sabían que la vida no era el valor supremo y que resulta agradable y placentera cuando se pone al servicio de algo que es más que ella y la ilumina y calienta como un sol”.

    *****

    “También en la plaza del Ayuntamiento de Ulm se desarrolló otra escena de teatro alegórico de la intimidad alemana. El 18 de octubre de 1944 se celebraban, en presencia de Von Rundsted, los funerales de Estado del mariscal Rommel. La multitud ignorante le daba el último saludo creyéndole a consecuencia de una herida en defensa del Reich, mientras que, implicado en la conspiración del 20 de julio y habiéndosele ofrecido la alternativa entre el proceso y el suicidio, se había envenenado…
    “Von Shauffenberg estaba lacerado por la escisión alemana de la fidelidad a la patria y la fidelidad a la humanidad…”

    *****

    “Cerca de la alcaldía de Elchingen, a pocos kilómetros de la ciudad, se halla el lugar en que se produjo el 19 de octubre de 1805, la capitulación de Ulm, la rendición del general austriaco Mack –el infeliz Mack, del que habla Tolstoi en Guerra y Paz- ante Napoleón…”

    *****

    “El imperio danubiano encarna por excelencia ese mundo de tradición, y Napoleón que vence a los austriacos en Ulm y entra en Viena, encarna la modernidad…”. “…En su novela los cien días, Joseph Roth recuperará el viejo rumor sobre la eiaculatio praecox del emperador (Napoleón)”.

    *****

    “En Ulm (cuyo hijo más ilustre es Albert Einstein), según la tradición se conservaba en el siglo XVII el zapato de Avasbero, el judío errante…”

    *****

    “En Günzbeirg, en esta pequeña ciudad que fue llamada la pequeña Viena durante el periodo de los Habsburgo, la población rindió homenaje, el 28 de abril de 1770, a María Antonieta, que se dirigía con su cortejo nupcial de trescientos setenta caballos y cincuenta y siete carrozas, a su matrimonio con Luis XVI y, más adelante, a su cita con la guillotina”.

    *****

    “Los grandes soberanos germánicos –de Odón el Grande a Enrique IV o a Federico Barbarroja, de la dinastía sajónica a la sálica o a la suaba– habían concebido, y en parte realizado, una fuerte monarquía alemana, un Estado concreto unitario y no se habían dejado llevar por quiméricos sueños de dominio del mundo…”.

    *****

    “Cuando talaban un árbol, los leñadores bávaros se quitaban un instante la gorra y le rogaban a Dios que les concediera el último reposo. Existe una religiosidad de la madera, su florecer y envejecer hacen que se sienta al árbol como un hermano”.

    *****

    Viena, el Café Central: “…ahí se sentaba también Bronstein, alias Trotski, tan menudo que un ministro austriaco, informado por los servicios secretos de los preparativos revolucionarios en Rusia, había contestado, según la famosa anécdota: ¿y quién va a hacer esa revolución en Rusia? ¿No será ese tal señor Bronstein, que se pasa el día entero en el Café Central?”…

    *****

    “Cuando estaba él iba poca gente, ahora va todo el mundo, dice el taxista que me lleva a la casa y al estudio de Freud (Berggasse 19”…

    ******

    “Los herederos de Freud no son los vaporosos ideólogos que utilizan con espectacularidad el psicoanálisis como un cliché, sino los terapeutas que, con paciencia, ayudan a alguien a vivir un poco mejor. Ese modesto y tranquilizador maletín de piel me hace pensar en todos aquellos a quienes debo la escasa seguridad que poseo, la mínima y necesaria capacidad de convivir con mis oscuridades”.
    (Edición de firma).

  29. #1019

    Default

    ¿Unidad nacional? Sí, cómo no

    Juan Ignacio Zavala

    Si alguien habla como merolico todos los días, es posible que se meta en problemas. Si el que hace de merolico es el Presidente, es muy probable que meta al país en problemas. Es el caso de López Obrador. Sus dicharachos, disparates, ocurrencias e insultos han terminado por ponerlo a él en problemas y al país en una situación innecesaria y desagradable –por decir lo menos– con un pequeño y pobre país latinoamericano.

    El Presidente y sus subordinados hacen llamados desesperados a la unidad nacional ante el embate del pequeño país del sur en contra del Presidente. ¿Pero qué tal se placeaban con Evo? Evo por aquí, Evo por allá. La foto aquí, la foto allá; una coperacha para Evo, la medalla para el que manejó el avión en que vino Evo, la conferencia, las camionetas, los restaurantes, los guaruras para Evo. Bueno, pues el resultado está a la vista. El famoso Evo tuvo que irse repentinamente del país sin despedirse, y en el país andino el coraje contra el gobierno mexicano creció con quienes están al mando por allá.

    ¿En serio nos estamos peleando con Bolivia? ¿Esa es la dimensión de la política exterior de la cuatroté? A Marcelo que ya se sentía Fouché y que todo le salía bien –en medio de tanta ignorancia e incompetencia de sus colegas de gabinete– se le complicó el problema por donde menos pensaba y ahora enfrenta una difícil situación con un gobierno que se ve bastante facho y que todo lo toma como una afrenta. Que un gobierno bananero no reconozca las normas diplomáticas no debe ser sorpresa. Pero hacer casus belli contra Bolivia es un error, creer que las ocurrencias de nuestro gobierno y las estupideces de otro son motivo de cerrar filas, de unidad nacional, no tiene sentido. Ni modo, a Marcelo le creció el enano.

    Por otro lado, el presidente López Obrador debe de tomar en cuenta que sus palabras calan, que sus provocaciones generan respuestas. Estar insultando un año a sus críticos y adversarios, ponerles apodos, amenazarlos, estigmatizarlos públicamente y después hacer un llamado a la unidad nacional por medio de sus subordinados es de risa. Más aún cuando sus huestes siempre prefirieron darle la razón a cualquier mandatario que criticara al presidente mexicano en turno que defender al propio. Ni modo, va de regreso. Salvo que hubiese una causa necesaria, pero lo de Bolivia es un asunto en que el gobierno mexicano se metió sin medir consecuencias.

    Al igual que lo hace a nivel nacional, el Presidente insulta a los bolivianos y les dice que se sienten a dialogar. Les dice que son peores que Pinochet y acto seguido anuncia que es pera que “prevalezca la sensatez y, sobre todo, la política”. Bueno, pues así va a estar difícil sentarse a dialogar con los gobernantes bolivianos.

    Lo que es claro es que el gobierno se está quedando sin épica. Pero no será Bolivia. No tiene causas que unan. Han dividido todo y a todos. No hay obra, proyecto que una (salvo que hubiera una agresión de Trump, por ejemplo). Como he mencionado en este espacio, en la cuatroté todo es a madrazos, a insultos. El eje aglutinador, que era el propio Presidente hace poco más de un año, es el primer instigador de la nación. Incluso el Presidente pidió “una tregua” en estas fechas con sus críticos, pero, claro, primero los llamó conservadores. Quién sabe qué entienda el Presidente por dialogar, entender al otro, escuchar a los demás. Queda esperar que estos días de descanso le den un poco de tranquilidad y de paz espiritual.

    Feliz año nuevo para todos.
    (Edición de firma).

  30. #1020

    Default

    Los 20s

    Jorge Berry.

    Primer año de los 20s de este siglo. Si ya es parte de la segunda década, o sigue siendo de la primera, es un asunto que no voy a discutir aquí, porque me parece una controversia más que absurda. Total, ya es 2020.

    Hace 100 años, el mundo salía de la Primera Guerra Mundial, y había un optimismo inocultable viendo hacia el futuro. Les duró poco el gusto. Menos de 10 años después, vino la gran depresión en Estados Unidos que se llevó de corbata a la economía mundial, y se crearon condiciones similares a las que vivimos ahora: un aislacionismo creciente, incremento en discriminación de todo tipo, aumento en la violencia solapada por el Estado, todo a la sombra de un falso nacionalismo. Así empezó Hitler, y así se desató la II Guerra Mundial.

    Se pueden ver algunas similitudes con el momento actual, aunque no por eso se puede inferir que habrá otra guerra. Lo que está ausente hoy, en comparación con 1920, es el optimismo. Tal vez sea mejor así, para no sufrir el desencanto que padecieron nuestros abuelos y bisabuelos, pero nada mal nos caería disfrutar de una tregua, aunque fuera momentánea.

    No será así. Desde hoy, apenas 2 de enero, empieza la actividad en Washington en torno a la destitución del presidente Donald Trump, mientras a diario sigue apareciendo nueva información que confirma lo que todos ya saben, pero muchos no quieren aceptar: que el presidente usó el poder de su posición para obtener una ventaja ilegal en la elección presidencial de este año. Sí, este año, el martes 3 de noviembre, habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos.

    Como apuntaba en este espacio desde el año pasado, es altamente improbable que Trump sea separado del cargo. Lo interesante será ver qué tan desgastado sale del proceso. Es por ello que Mitch McConnell, líder del Senado y de la mayoría republicana, quiere un proceso rápido, y sin testigos. Y ahí está la controversia actual. Me explico:

    Nancy Pelosi, la demócrata líder de la cámara baja, ya tiene aprobados los artículos de destitución, pero no los ha mandado al Senado. Dice que está esperando conocer las reglas que se establezcan para llevar el juicio, y así poder nombrar a los encargados de presentar el caso. Los demócratas, por supuesto, quieren que haya testigos en el juicio para poder citar a los funcionarios a quienes Trump prohibió comparecer, como su jefe de gabinete Mick Mulvaney, o su asesor de seguridad nacional John Bolton, ambos metidos hasta el cuello en la conspiración para obligar a Ucrania a ayudar en la reelección de Trump. Pero para impedir citatorios a esos testigos, McConnell necesita una mayoría simple en el pleno del Senado, y no es seguro que la consiga. Los demócratas necesitan voltear a 4 senadores republicanos que quieran que comparezcan testigos, y tienen ya por lo menos, a dos senadoras. Y hay otros, en asientos vulnerables en noviembre, que podrían votar con los demócratas, y entonces sí que se pone interesante el juicio. Todo esto se ventilará en esta semana, porque nadie quiere que el juicio llegue hasta febrero.

    Y es que febrero viene cargado. El domingo 2 de febrero es el Súper Tazón, el lunes 3, Iowa elige a los primeros delegados a la convención demócrata, emitiendo así los primeros votos del proceso electoral que culmina en noviembre, y el martes 5, el presidente Trump rinde su informe a la nación desde el recinto de los representantes en el Capitolio. ¿Lo hará a medio juicio de destitución?

    Mientras, México arranca los 20s metido en el peor embrollo diplomático en lo que va del siglo, porque la expulsión de la embajadora mexicana de Bolivia, por asilar a delincuentes electorales, es un asunto no solo grave, sino poderosamente incongruente con la política exterior que se pretendía seguir, que era la de la no intervención. Esto, junto con el mensaje confrontacional, contestatario, rencoroso y divisorio que difundió el presidente López Obrador en ocasión del año nuevo, no ayuda a quienes quieren ser optimistas.

    Así empezamos el año.
    (Edición de firma).

Bookmarks

Posting Permissions

  • You may not post new threads
  • You may not post replies
  • You may not post attachments
  • You may not edit your posts
  •