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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #801

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    En defensa de la jugada de Manuel Bartlett II

    Jonathan Ruiz Torre

    Lo consiguió y la perspectiva es buena, muy buena. Lo que sigue es lo que puede ser más interesante. Manuel Bartlett, siempre asociado con la polémica en la política nacional, hizo algo tan trascendente como lo permita su jefe, el presidente Andrés Manuel López Obrador. Va la razón.

    ¿Qué producto conocen ustedes que tenga exactamente el mismo precio que tuvo en 1994?

    El precio del gas natural es de 2.20 dólares por millón de BTUs, nominalmente, el mismo que hace 25 años. Eso es equivalente a que en México la gasolina costara dos pesos por litro, como en días del sexenio de Ernesto Zedillo.

    Por eso el gas natural hoy resulta tan útil para las plantas de generación de electricidad de la CFE que dirige Bartlett, también para las fábricas. Tanto como llenar hoy el tanque del carro con 120 pesos.
    Pero las plantas de generación no pueden ir a “la bomba” y por ello el gas requiere de transporte vía ducto. De acuerdo con el director de la empresa eléctrica, ese servicio en nueva infraestructura costará 7 mil 500 millones de dólares y no 12 mil millones, como fue contemplado en el diseño original de los acuerdos. Dice que la CFE ahorrará 4 mil 500 millones de dólares, vaya.

    Aquí escribí en julio lo siguiente: “Bartlett quiere revisar si las tarifas impuestas corresponden con la realidad del mercado o hay interpretaciones indebidas del proveedor, particularmente en las cláusulas de cargos fijos”. En defensa de ese movimiento, advertí que se trataba de un asunto de legalidad, no de simpatías, en uno de los negocios más antiguos y más duros del mundo: el de la energía.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...anuel-bartlett

    El acuerdo contó con la importante ayuda de un personaje que puede crecer mucho en relevancia: Miguel Santiago Reyes Hernández, cuyo puesto oficial es director de CFE Energía, la filial que comercializa combustibles.

    Él forma parte del Área de Inteligencia Energética creada por Bartlett al inicio del año cuya intención es analizar justamente oportunidades para reducir costos, entre otras eficiencias.

    ¿De dónde viene? En su historial figura que hasta el año pasado formó parte del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana creado bajo premisas como la de la posibilidad de aumentar dramáticamente el salario mínimo en México. Ya volveremos al tema.

    En la CFE lo conocen por ser el cerebro financiero que no solo convenció a Bartlett sino a Carlos Slim y otros líderes de las mismas empresas transportistas —como la filial de IEnova, Sempra y Transcanada— de mejorar la estructura financiera de sus proyectos y conseguir ahorros para todos en la renegociación del servicio de transporte para la empresa productiva del Estado.

    ¿Fue conveniente el nuevo trato para las compañías privadas? Hay que esperar, pero ayer las acciones de IEnova, dirigida por Tania Ortiz Mena, se apreciaron casi 2 por ciento.

    Desde el punto de vista de quien representa a todas las empresas del país, sí: “Creo que esto marca sin duda el inicio de un proceso de inversión importante en el país, todos lo estábamos esperando”, dijo ayer Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

    Todo depende de lo que haga en adelante el jefe de Bartlett, López Obrador, y ningún político quiere que su sexenio sea marcado por una crisis económica hecha en casa.

    Slim advirtió ayer que hay mil 600 proyectos de inversión. Al parecer ya vio una lista que debe hacerse pública cuanto antes. Eso sí podría alinear los astros y poner de nuevo a México en la ruta de crecimiento económico. La coyuntura apremia.

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  2. #802

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    Empresarios: última llamada, última

    Darío Celis


    Los empresarios, arropados por los partidos de oposición, van a pasar de las campañas negras contra Andrés Manuel López Obrador al activismo político puro y duro.

    El objetivo es romper en 2021 el monopolio que en la Cámara de Diputados ejerce Morena, que aún lidera Yeidckol Polevnsky, y ser un contrapeso real frente al poder del actual Presidente de la República.

    Desde hace muchos meses atrás trabajan en esa línea agrupaciones industriales y comerciantes, ONGs, directivos de universidades privadas y asociaciones de profesionistas.

    Se están reuniendo con dirigentes del PAN, PRI y PRD para buscar presentar candidaturas comunes en los 300 distritos electorales que estarán en juego en julio de 2021, año de las intermedias.

    Los empresarios, medianos y grandes, saben que la elección de mitad de sexenio es la 'última llamada' para crear un verdadero contrapeso político y disipar el fantasma de la sucesión presidencial.

    Ahí están los de la Coparmex, la Canacintra, la Concanaco, la Asociación de Banqueros, constructores, desarrolladores inmobiliarios, mineros y varios colegios de profesionistas, entre otros más.

    Pero también organizaciones de la sociedad civil y colectivos como Causa en Común, #NoMásDerroche, México Unido contra la Delincuencia y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

    Esta gran plataforma se está vertebrando por todo al país al tiempo que simultáneamente se realizan reuniones con las dirigencias de los partidos a niveles municipal, estatal y nacional.

    La intención es elaborar una plataforma común en la propuesta política-económica para posteriormente aterrizarla en los gremios empresariales y organizaciones políticas y académicas.

    Los ofrecimientos de los partidos, sobre todo PAN que lidera Marko Cortés, y PRD que encabeza por ahora Angel Avila, son muy precisos: díganos qué distritos quieren y se los cedemos.

    La punta de lanza de esta propuesta es la Coparmex, pero no es la única porque su cobertura es limitada. Las cartas del juego, caras y nombres se van a ir perfilando en los próximos meses.

    En la IP se estima que en este momento ya se están movilizando más de cien ONGs con este objetivo. El más avanzado ciertamente es Gustavo de Hoyos, el presidente de Coparmex.

    Este dirigente, de la mano del Tec de Monterrey, cuyo consejo preside el mandamás de FEMSA, José Antonio Fernández Carvajal, tienen un proyecto de nación de largo plazo.

    Quieren reclutar a unos 6 mil 600 ciudadanos en todo el país para trabajar en cada distrito, región y municipio, los cuales podrían ser postulados como candidatos a diputados.

    Pero todos tienen miedo de asomar la cabeza porque saben que el poder del gobierno de López Obrador y sus instrumentos de Estado pueden aplastar organizaciones empresariales, empresas y personas.

    Consideran que se activaría un clima de persecución y terrorismo oficial vía el SAT de Margarita Ríos-Farjat, la Unidad de Inteligencia Financiera de Santiago Nieto y la Fiscalía General de la República de Alejandro Gertz Manero.

    Es la derecha a la que ayer se refería López Obrador en su 'tercer informe' de gobierno y la que según él “está derrotada moralmente”. Pues no está muerta. Goza de cabal salud y se organiza.

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  3. #803

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    La cosmogonía de Macuspana

    Raymundo Riva Palacio.

    Hasta ahora, el modelo de país del presidente Andrés Manuel López Obrador es lo que dice no ser. Ya no hay corrupción porque la barrió de arriba hacia abajo –que es el método que dijo en campaña que utilizaría para purificar el país–, ya no hay balazos porque hay abrazos, ya no hay avión presidencial ni Los Pinos ni Texcoco ni reforma educativa ni reforma energética ni lujos ni ostentaciones. Aunque no es parte de su discurso, tampoco hay el crecimiento prometido, ni bajó la violencia que dijo tendría una inflexión en sus primeros meses de gobierno, ni hay paz en el país. Hasta ahora, López Obrador es el Presidente del no. Lo que sí existe es el país que se imagina –por tanto aún imaginario– hecho realidad a través de su poderosa narrativa.

    En su realidad alterna, la guerra contra el huachicol fue un éxito –los datos de Pemex lo contradicen–, la lucha contra la delincuencia avanza aunque falta más por hacer –los datos de su gobierno dicen lo contrario–, cancelar el aeropuerto de Texcoco le ahorró pagar a los mexicanos millones de pesos –que en realidad era un costo autofinanciable–, el programa para jóvenes sin escuela ni trabajo es un éxito –no ha superado el 40 por ciento y ha perdido fuerza–, se restableció el Estado de derecho –justo cuando su partido violó la ley en el Congreso para perpetuarse en la presidencia–, tener a Pro México era 'ridículo' y ni Japón, Francia o Alemania tienen algo parecido –los tres sí tienen ese equivalente. La lista podría seguir, aunque quizá la síntesis de todo está en cómo llamó a este acto constitucional: “Tercer Informe de Gobierno al Pueblo de México”. Así, dos alocuciones partidistas previas las convirtió en actos de Estado.

    En todo caso, el resultado hasta ahora de este primer corte de caja legal es un sacudimiento nacional que ha hecho crujir todo el andamiaje institucional y la arquitectura del país. López Obrador lo llama “la cuarta transformación”, comparando su modelo con la Independencia, la Reforma y la Revolución. Visto con objetividad, ese discurso renovador tiene que ver con otro cambio radical, que es el otro sí de su joven administración, el retorno al presidencialismo más fuerte que hemos vivido desde hace cuando menos unos 40 años, donde el poder está concentrado en una sola persona que busca quitarse obstáculos del camino: órganos reguladores, ONG’s, prensa crítica y empresarios. A ellos se refirió indistintamente en su mensaje, al afirmar que “estaban moralmente derrotados”. El Poder Judicial, por otra parte, está en camino del sometimiento; el Poder Legislativo está hincado frente a él.

    El andamiaje de una democracia le estorba a la construcción del país que quiere. Como prácticamente todas las cosas que han sucedido en su gobierno, no hay engaño. Su mundo se construyó en la cosmogonía de Macuspana, su tierra, durante sus años de formación. Lo que bajo esa óptica interpretó, moldearon al Presidente que hoy nos gobierna. Quizás el Tren Maya es un sueño de aquellos años, con su confusa visión de desarrollo, donde habla del periodo del desarrollo estabilizador de los setenta, pero da las estadísticas del periodo del milagro mexicano de los cincuenta. A pocos le importa esta diferencia, pero habla de cómo las ideas se mezclan y cruzan en su cabeza sin contexto ni tiempo y espacio.

    Sólo observándolo en ese marco de referencia se puede entender, o cuando menos intentar comprender, acciones como sus rituales de respeto por “la madre tierra” y por los pueblos originarios –con los que ha convivido por décadas–, y que esté empeñado en iniciativas tales como que las carreteras del sur se construyan a mano, sin maquinaria industrial, y que las escuelas las levanten los maestros y los padres de familia. Soslayar totalmente procedimientos, regulaciones, reglas de operación y controles que las obras significan, no es algo ajeno al Presidente. El mundo de López Obrador es otro, que todos tengan trabajo, que se haga agricultura de autoconsumo y un ingreso fijo, sin importar que sea bajo. Es la búsqueda de una sociedad menos desigual, aunque el piso de la igualdad sea un retroceso en el desarrollo.

    Por primera vez en la historia más de 51 por ciento de los trabajadores gana entre uno y dos salarios mínimos, lo que significa unos nueve dólares por día, que es lo que cobra un trabajador en Estados Unidos por hora –una economía con la cual el Presidente gusta comparar a la mexicana–, reveló Tomás de la Rosa en una serie de trabajos analíticos publicados en Eje Central. En 2005, el 27.7 por ciento de la población ocupada ganaba más de tres salarios mínimos, y actualmente se cayó a 11.6 por ciento, mientras que en ese mismo periodo el número de personas ocupadas que ganan entre uno y dos salarios mínimos se elevó de 38.6 por ciento a 51.3 por ciento. Estos datos perfilan un país rumbo a la precariedad, que es lo que el presidente López Obrador parece entender como sociedad igualitaria. Por eso piensa que es mejor tener un país agrícola que una economía de servicios.

    Desde el universo de Macuspana, López Obrador también observó las oleadas democráticas en el mundo –incluido México–, pero no es algo que esté debajo de su piel. Se dice democrático, pero este sistema político de contrapesos y rendición de cuentas es algo con lo que no se siente cómodo –que tampoco es algo novedoso– y trata de colocarle muros. Su modelo no es democrático, sino utilizar los recursos de la democracia para imponer el suyo, la cuarta transformación, que es eminentemente político, con un andamiaje que se está construyendo para garantizar, electoralmente, la hegemonía transexenal de Morena. De esto hablaremos en una próxima columna.

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  4. #804

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    No hay defensa

    Macario Schettino

    No existe sistema de gobierno que pueda soportar a un líder decidido a mentir y romper las reglas. Puesto que todos los sistemas consisten en un conjunto de ideas y reglas aceptadas por el grupo que compite por el poder, aunque no lo sean para la población en su conjunto, el advenimiento de un líder que desprecia esas ideas y reglas pone en riesgo la supervivencia del sistema entero. Esto significa que si un personaje de ese tipo llega al poder, se abren dos caminos: la destrucción del sistema que le permitió el acceso, o la destrucción del líder y la recuperación del sistema.

    El creciente número de este tipo de líderes llegando al poder en diferentes partes de Occidente, hace pensar que lo que desaparecerá será el sistema político prevaleciente en los últimos 50 años. Para que no haya duda, me refiero a la democracia liberal, que fue el sistema más utilizado en esos años. De 1967 a 2016 pasamos de 35 a 97 democracias, entre ellas de 23 a 55 democracias consolidadas. En esos años, el número de naciones creció de 127 a 167. (Polity IV).

    La democracia liberal consiste en ciertas reglas e ideas que comparten quienes compiten por el poder, y que son inteligibles para el resto de la población: cada persona un voto; competencia en igualdad de condiciones; información accesible y confiable; respeto por derechos humanos, especialmente los políticos (opinión, reunión); leyes aplicables a todos, que garantizan derecho a la vida, educación, empleo y propiedades.

    Desde la Gran Recesión, el discurso público ha enfatizado defectos del sistema, y eso abrió el camino a líderes inescrupulosos, que han sabido navegar las islas que se han creado en las redes sociales, ofreciendo a cada grupo lo que quiere obtener. No importa si ese ofrecimiento es absurdo, imposible de cumplir, contradictorio con el ofrecimiento a otros grupos. Cada isla cree que el líder los atiende de cerca, porque estos políticos inescrupulosos tienen la habilidad de fingir una cercanía inexistente.

    No es menor, en ese fingimiento, la evidencia de que el líder es capaz de mentir y romper reglas. Puesto que cada isla enfatiza su distancia con la antigua tierra firme, un mentiroso es atractivo, quien rompe reglas es interpretado como liberador y no como salvaje.

    El impacto de estos liderazgos varía de acuerdo con las condiciones del país. La fortaleza del marco institucional, las capacidades del funcionariado, el margen de maniobra de la economía, dan más o menos espacio al inescrupuloso. Pero en todos los casos es notorio el deterioro de las reglas, la pérdida de la verdad, el discurso creciente de odio, la polarización y la reducción de expectativas. Somos capaces de verlo en otras sociedades, pero no en la propia, y por eso abundan quienes critican a Trump desde México, pero aplauden a López, y viceversa.

    Occidente entero cae en el garlito. Las dos mayores economías de América Latina, las dos anglosajonas más importantes, el Mediterráneo europeo sin rumbo, y ahora en Alemania y Francia esos liderazgos se ubican en claro y sólido segundo lugar.

    Como decíamos, la crisis implica el hundimiento del sistema o el del líder, pero las democracias liberales nunca destruyen a un político. Justo a eso apelan los inescrupulosos: exigen para ellos las reglas que no están dispuestos a cumplir para con los demás. Siendo racionales, no hay otro camino que el fin de la democracia liberal.

    Hay quien dice que eso no ocurrirá, y que las siguientes elecciones corregirán el camino. Quisiera creerlo, pero no veo cómo. ¿Acaso existe una alternativa Demócrata clara en Estados Unidos, que no siga la misma ruta que Trump? ¿Acaso se percibe otro camino en Europa?

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  5. #805

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    El señor de las casas

    Juan Ignacio Zavala

    De Manuel Bartlett se puede esperar cualquier cosa. Su historial lo respalda. Es un hombre de pasado turbio, pieza central del sistema priista autoritario que abandonó al PRI cuando ya no tenía más opciones de chamba. Fue de todo, y en las últimas décadas fue secretario de Estado, gobernador de Puebla, senador, y eso sin contar sus primeros trabajos en gobiernos del priismo que se remontan a 1962. Más de 50 años pegado al presupuesto.

    Una búsqueda sencilla en Google arroja los escándalos en que se ha visto envuelto el hoy director de la CFE. Desapariciones, represión, fraude electoral, una variedad de cosas y sospechas de delitos se encuentran en las noticias sobre este señor. Bartlett es un fiel representante del pasado que, por lo tanto, encuentra buen cobijo en el gobierno de López Obrador.

    La investigación de su fortuna inmobiliaria puesta al aire por Carlos Loret, indigna pero no sorprende, porque Bartlett es eso: un político de los que hacía fortuna con sus cargos, un hombre inmensamente rico, cuya única fuente de riqueza ha sido el servicio público. Así que cuando habla el Presidente de los políticos del pasado que abusaron, que robaron sin medida, que se sirvieron del poder, se refiere, entre muchos otros, a Manuel Bartlett. No importa que el Presidente lo defienda como lo hizo ayer en su tercer y Primer Informe de Gobierno (fue las dos cosas a la vez). Para los ciudadanos, el señor Bartlett está ligado al fraude y la corrupción. Cuando el Presidente en su mensaje se refiere a “la más inmunda corrupción pública y privada”, va incluido el señor Bartlett con sus 25 casas a cuestas.

    Cuando el Presidente cuestiona la calidad moral de otros políticos, se refiere también a la nula noción de comportamiento moral que ha tenido Bartlett a lo largo de su historia. En las descalificaciones presidenciales al pasado corrupto y corruptor, también se refiere a su colaborador. El perdón selectivo del Presidente a sus corruptos es una de las muestras del estilo de antes: cada quien sus corruptos, cada uno con sus latrocinios porque estar cerca del Presidente, contar con su apoyo, purifica y consolida, pero, sobre todo, garantiza impunidad.

    Como buen priista, no es raro que a Bartlett le ubicaran tantas propiedades en lugares exclusivos. La pasión inmobiliaria es algo muy priista. El sexenio pasado tuvimos unas buenas muestras al respecto. La llamada casa blanca como ícono de corrupción al más alto nivel; a Lozoya ya le detectaron varias propiedades obtenidas de manera dudosa, entre ellas una enorme en la playa. Y ahora el nacionalista Bartlett con sus decenas de propiedades. Ni hablar, infancia es destino.

    Si se ve el caso y las casas de Manuel Bartlett, uno puede comprender el discurso presidencial sobre el atropello a los ciudadanos, sobre los gobernantes ricos con el pueblo pobre, sobre la voracidad de una clase política que creíamos haber despedido el sexenio pasado, pero que el director de la CFE nos recuerda que están tan vigente como siempre, como cuando era subordinado de Salinas de Gortari, porque no olvidemos que Bartlett estuvo en los gobiernos priistas más desprestigiados en puestos de alta responsabilidad, nomás le faltó trabajar con Peña.

    Se equivocan en el gobierno al darle una lectura de revancha o de enemistad de Loret con el gobierno. Manuel Bartlett es un personaje nefasto en la historia reciente del país y no hace falta que alguien nos lo descubra, pero sí hace falta alguien que le ponga la luz –en este caso el periodista– para que no se nos olvide quién está ahora en el poder. Y no, no se está haciendo una “leyenda negra” sobre Bartlett. Es la única que tiene.

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  6. #806

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    El país de las maravillas

    Por Alejo Sánchez Cano.

    Qué hacer cuando los datos duros son apabullantes y la realidad contrasta totalmente con lo que asevera el presidente López Obrador. Al principio del sexenio se podía sostener lo dicho por el tabasqueño, empero conforme han transcurrido los meses y los indicadores apuntan en el sentido de que este gobierno ha sido un fracaso, aún mayor en muchos sentidos que al de sus predecesores, léase Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, pues resulta absurdo pretender tapar el sol con un dedo.

    No hay manera de atenuar el calificativo, la mal llamada 4T se ha constituido como el prototipo de la ineptitud y la simulación.

    Las mentiras y la improvisación son la principal característica de AMLO. Lo único que tiene claro es la ruta para la reelección, lo demás no tiene relevancia.

    Si el presidente busca reelegirse mediante la trampa que representa la revocación de mandato, por qué no hacerlo en la Cámara de Diputados, con Porfirio Muñoz Ledo o en Baja California, con el Bonillazo.

    La masacre ocurrida en Veracruz es solo un reflejo de lo que ocurre en el territorio nacional, en donde el hampa dicta sus sangrientos códigos con el beneplácito de la autoridad y bajo el amparo de la amnistía de facto que se les ha otorgado desde la presidencia de la república.

    20 mil homicidios es una cifra negra que estigmatiza cualquier acción de gobierno en materia de seguridad.

    Los hechos son contundentes, los indicadores en materia económica y en inseguridad pública abruman al discurso oficialista, ese que dice que ya no hay corrupción y que la felicidad campea por los hogares mexicanos, incluso aquellos en donde ha sido despedido de su trabajo algún miembro de la familia, o que ya padece los efectos de los recortes presupuestales.

    Instituciones que se construyeron en décadas y percepciones en torno a la confianza en el país fueron aniquiladas por el afán de seguir la misma hoja de ruta que gobiernos de izquierda y populistas de la región, como el de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, emprendieron en su momento.

    El cambio de modelo económico y de régimen en donde la democracia y el Estado de derecho se han hecho a un lado, en aras de los caprichos de un hombre que pretende cargar sobre su hombros la transformación, comprendida esta como una serie de medidas que pretenden acabar con un modelo neoliberal y con la hegemonía de los mercados, sin tener siquiera los conocimientos básicos para hacerlo.

    Todo se hace de manera empírica y se toca de oído, de hecho, muchas de las acciones emprendidas por AMLO responden más a la coyuntura y lanzar bolas de humo para distraer la atención pública sobre los temas torales para el país, que sobre bases digamos científicas.

    La bandera de la corrupción que enarbola orgullosamente el presidente se enreda en hechos que se hacen al margen de la ley como las licitaciones públicas que se asignan por adjudicación directa, estas representan el 76 por ciento del total.

    La recesión económica que ya toca a la puerta, lamentablemente en un efecto dominó pegará en los bolsillos de los mexicanos que por ahora ya han reducido sus niveles de consumo que traían hasta el año pasado.

    Los recortes presupuestales responden más a cubrir pasivos causados por Obrador, por ejemplo en la cancelación del aeropuerto de Texcoco, que ha una política de austeridad.

    El subejercicio del Presupuesto es criminal y para variar, los que menos tienen padecen las irresponsables decisiones.

    No cualquiera en tres trimestres consigue llevar el crecimiento del PIB a cero, es una 'proeza' difícilmente superable. Vamos requetebien en el País de las Maravillas que alguna vez recorrió Alicia, en la mente de Lewis Caroll.

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  7. #807

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    Sin modelo

    Por Macario Schettino.

    Desde 1968, y claramente desde mediados de la década de los setenta, el consenso político se alejó de la idea de un gobierno extenso, participante en diversas actividades económicas, y la amplitud del Estado de Bienestar se empezó a reducir. Los excesos de las décadas previas, que elevaron notoriamente las tasas impositivas y pusieron en dificultades financieras a muchos gobiernos, se potenciaron con las crisis petroleras de esa década (Embargo de 1973, Revolución Iraní de 1979).

    Aunque en medios y academia el papel del Estado y el Mercado se siguió discutiendo, en términos políticos, en los países desarrollados, el triunfo de la propuesta de un gobierno más reducido y más libertad en comercio no está en duda. La nueva orientación fue después calificada como “Consenso de Washington” o neoliberalismo, aunque este término suele usarse despectivamente. El conjunto de políticas públicas tuvo éxitos indudables, como la destrucción del muro de Berlín, la caída del polo soviético, y la transformación económica de China, y posteriormente de India, Vietnam, y todo el sureste asiático. En números, la pobreza extrema en el mundo se redujo en más de 30% de la población mundial (más de 2 mil millones de seres humanos), mientras la democracia se extendía al triple de naciones que habían vivido en ese tipo de sistema político antes de 1968.

    Sin embargo, el mayor volumen de comercio mundial y el enriquecimiento paulatino de miles de millones de personas implicó una liberalización financiera que, como es frecuente, se tradujo en burbujas. La más peligrosa estalló en 2008 en Estados Unidos, y su onda de choque llegó a Europa en 2011. Para 2012, el consenso político se empieza a derrumbar. En 2016, triunfan el Brexit y Donald Trump.

    El fin de un modelo de la realidad sobre el que habíamos construido durante 40 años ha provocado una sensación de desconcierto en todo Occidente. Aparecen decenas de explicaciones al respecto, desde las que culpan de todo a un supuesto incremento en desigualdad, hasta las que ven en los financieros el origen de los males. Los políticos inescrupulosos, capaces de asumirse como salvadores mesiánicos, ofrecen echar a los mercaderes del templo, siempre y cuando se les entregue dicho templo. Ya en él, quitarlos resulta muy complicado.

    Lo que ocurre, en la hipótesis de esta columna, es que la falta de un modelo explicativo de la realidad se refleja en un brutal crecimiento de la incertidumbre que enfrentan las personas, que por lo mismo se llenan de miedo. Cuando los seres humanos tienen miedo, tienden a agruparse, y eso lo hacen excluyendo al otro. Por eso la migración se ha convertido en un problema mayor, a pesar de que sus números se han reducido. Porque al miedo le sigue la ira, dice Nussbaum.

    En otras ocasiones en la historia en que un fenómeno similar ha ocurrido, a este tipo de crisis no le sigue un modelo nuevo de la realidad, sino intentos utópicos. Puesto que las personas quieren agruparse, los líderes ofrecen comunidades imposibles, pero atractivas: alrededor de la fe, de la naturaleza, de la nación. Hoy, alrededor de un pueblo imaginario, conformado por personas iguales a quien escucha. Imposible, pensará usted. Pues sí, imposible, pero creíble en este entorno de miedo y enojo.

    Acostumbrados a imaginar que detrás de los fenómenos sociales debe estar la economía, los políticos tradicionales siguen construyendo ofertas que nadie escucha. Los inescrupulosos, no. Para ellos, el crecimiento no importa, sino la felicidad, el bienestar, la soberanía, la comunidad.

    En esas otras ocasiones, un discurso razonable acaba imponiéndose, pero después de que el estallido de angustia ha agotado a la sociedad. Como decíamos, paciencia.

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  8. #808

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    Es el populismo

    Por Pablo Hiriart.

    La popularidad del Presidente está por las nubes y el gobierno va mal.

    ¿Sólo en México puede ocurrir algo así?

    No, eso también sucedió con Chávez y con Maduro en Venezuela, y en otros países latinoamericanos.

    Así es el populismo. En eso estamos.

    El populismo es sinónimo de ineficacia. No hay manera de que esto en que nos embarcamos salga bien.

    Empiezan con la conformación de sólidas clientelas electorales y sin enemistarse con las élites económicas.

    Cuando ya usaron a los agentes económicos y el “modelo” fracasa, viene el señalamiento de culpables: a “los empresarios que se me rajaron”, a los medios de comunicación y sus periodistas y dueños, a Estados Unidos, a los conservadores. En resumen: a “nuestros adversarios”.

    Esperemos que no suceda en México, pero el librito dice que también viene el manotazo contra las instituciones democráticas, la reelección, las persecuciones, los exilios, las expropiaciones, etcétera.

    Decía con precisión Alejandro Moreno, encuestador de El Financiero, que la popularidad presidencial no es indicador de buen o mal gobierno.

    En la encuesta que publicamos el viernes en estas páginas, la mayoría de la población reprueba al gobierno en el manejo de la economía, la seguridad y la corrupción.

    Va mal el gobierno, pero aplauden al Presidente.

    ¿Con qué va a financiar el sostenimiento de su popularidad, si no tiene el petróleo que tuvo Chávez y Maduro en Venezuela?

    Lo hará destruyendo el presupuesto: los “ahorros” servirán para fortalecer su base de apoyo. Ya hay 198 mil millones de subejercicios, y vienen más.

    El populismo es adiposo. Es difícil de desprenderse.

    Los errores que cometen son descomunales, y no les importa. A la gente, por ahora, tampoco.

    La cancelación del NAIM ha sido uno de los más graves daños patrimoniales a la nación.

    El secretario de Comunicaciones y Transportes dio a conocer que ya se liquidaron los contratos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), y que el costo fue de 75 mil millones de pesos.

    A eso hay que sumar 60 mil 291 millones de pesos pagados con anterioridad.

    Y aún faltan por pagarse cuatro mil 200 millones de dólares en bonos a inversionistas extranjeros (sólo se han pagado mil 800 millones de dólares, de un total de seis mil millones). Dicho en pesos, faltan por pagarse 88 mil 400 millones.

    El total de lo pagado y por pagarse para no construir el NAIM es de 223 mil 691 millones de pesos.

    Pagamos mucho más por destruirlo que por construirlo.

    Y vamos a perder al no contar con las 746 hectáreas en la CDMX, que quedarían libres con el cierre del actual aeropuerto, para construir ahí otra Ciudad Universitaria, parques, viviendas, etcétera.

    No. Se hacen cien universidades al vapor para formar cuadros políticos para el nuevo régimen.

    La mayoría de la gente, sin embargo, le aplaude al Presidente.

    No hay para medicinas, se despiden a decenas de miles de trabajadores del gobierno, y tiran el dinero en destruir una obra porque no le gusta al Presidente.

    Durante la semana pasada tuvimos otro ejemplo de ineficacia populista en seguridad pública.

    Luego de la matanza del 19 de abril en Minatitlán (15 asesinatos en una fiesta), el gobierno anunció que enviaba a mil 059 elementos para cubrir esa ciudad, Coatzacoalcos y Cosoleacaque.

    Siguieron los homicidios y apenas el martes pasado asesinaron a 29 personas en un bar en Coatzacoalcos.

    La Guardia Nacional sólo sirve para corretear y detener migrantes centroamericanos, pero no combate ni frena la delincuencia de los grandes grupos criminales.

    Tienen órdenes de dejarse golpear “por el pueblo”, al que “no se le reprime”.

    Populismo puro… e ineficacia comprobada.

    Le devolvieron el poder a la CNTE y al SNTE en educación, porque importa más el respaldo político de sus agremiados e influencia en los padres de familia, que formar alumnos aptos para desenvolverse en la vida moderna sin el subsidio del gobierno.

    En corrupción van pésimo: no la han frenado.

    Mueran los corruptos del pasado, los de ahora no, porque son nuestros.

    La Secretaría de la Función Pública informó que las denuncias por corrupción se han incrementado 40 por ciento respecto al último año del sexenio anterior.

    De los seis mil 469 centros de trabajo donde supuestamente laboran Jóvenes Construyendo el Futuro, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad constató que sólo existen 763 (de un total de cinco mil 439 revisados).

    Se canceló el NAIM por “estudios” del contratista José María Riobóo, quien había concursado para la ingeniería de las pistas y perdió.

    ¿Y quién está al frente del proyecto Santa Lucía del gobierno federal? Su socio.

    Los señalamientos concretos y documentados acerca de la riqueza inexplicada de varios miembros de su gabinete –no sólo de uno– equivalen a muchas casas blancas.

    El Presidente puede llegar a 80 por ciento de aprobación, y eso no quiere decir que esté gobernando bien.

    Ya se están dando los primeros golpes a la democracia, a los contrapesos del poder e instituciones que el populismo siempre acaba por destruir, porque son incompatibles con su esencia. No pueden coexistir.

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  9. #809

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    (No es un artículo del Financiero, pero merece cuadro de honor).

    Denise Dresser - Tierra Prometida (REFORMA)

    En vez de mañanera hubo misa. En vez de una evaluación del estado que guarda la nación, escuchamos un sermón sobre el arribo a la Tierra Prometida. Eso fue el Tercer Informe de la Cuarta Transformación. Un relato bíblico, una caminata por Cananea, un exhorto a creer que una persona milagrosa está produciendo resultados milagrosos. Desde el púlpito habló el predicador que quiere salvar almas en vez de asegurar resultados; el párroco que quiere ser seguido por apóstoles en vez de ser medido por ciudadanos. El líder que no se comporta como dirigente electo de una República laica, sino como el guía espiritual de una secta religiosa. Lo que López Obrador ofrece a quienes gobierna no es un contrato social o un compromiso constitucional; es la conexión emotiva con un culto, es la lealtad espiritual a la investidura papal. Para entender a este gobierno hay que abdicar a la razón y sustituirla con la fe. Hay que arrodillarse y persignarse.

    Porque sólo así resultaría aceptable un Informe como el que AMLO presentó, con el lenguaje que utilizó, con el desapego a la realidad que demostró. Lo más evidente y constante del discurso presidencial fue la discrepancia entre los dichos y los hechos. Las mentiras evidentes y constatables. La imposibilidad de comprobar mucho de lo que se celebra ya que no existen datos o estudios o padrones o evaluaciones o censos gubernamentales disponibles. Es obvio que el Presidente posee una vocación transformadora centrada en combatir la desigualdad, la pobreza y la corrupción. Pero también es cierto que mantiene una relación resbalosa con la verdad. Está dispuesto a manosearla de ser necesario, y a mancillarla cuando resulte conveniente. No es que mienta más que sus predecesores; es que prometió no hacerlo. No es que su Informe contenga más falsedades; es que ante ellas demanda resignación cristiana.

    Y quien desmienta al Presidente no es un crítico racional o un ciudadano exigente que busca ser convencido a través de los datos. Se vuelve un apóstata. Un hereje. Un fariseo que no puede entrar a ese reino de los cielos que es la Cuarta Evangelización. Un protestante al que se debe quemar en la estaca, porque señala con qué frecuencia AMLO violenta la verdad. Como cuando dice que no ha caído la producción de Pemex pero no es así; como cuando declara que la corrupción se ha acabado, pero ordena no investigar a Bartlett; como cuando afirma que el Estado ya no viola los derechos humanos y olvida la "Ley Garrote" o la prisión preventiva oficiosa; como cuando subraya que su gobierno ha ahorrado 500 mil millones de pesos pero no hay forma de constatarlo; como cuando insiste en que las comunidades indígenas aprueban el Tren Maya pero sólo se ha consultado a la Madre Tierra; como cuando dice que ha separado al poder político del poder económico pero aumenta el número de asignaciones directas y la discrecionalidad que entrañan; como cuando afirma que su gobierno evita el clientelismo pero no aclara cómo se hizo y de qué manera se está usando el Censo del Bienestar; como cuando asegura que ya no hay influyentismo pero Slim y Salinas Pliego siguen obteniendo políticas públicas en su favor.

    ¿Cómo explicar esta manufactura de mentiras, tanto en el Informe como en las mañaneras, donde se han contabilizado seis falsedades promedio al día? ¿Existe la intención deliberada de engañar o AMLO esparce información equivocada que le proveen? ¿Miente porque quiere el apoyo emocional de la feligresía y no el apoyo racional de la ciudadanía? El Presidente muestra desdén por los datos de manera reiterativa e incluso en el Informe sugirió que era necesario "desechar la obsesión tecnocrática con medirlo todo", y sustituir las mediciones cuantitativas con los criterios cualitativos.

    Pero los datos confiables, comparables y verificables son lo único con lo cual contamos para saber si la Cuarta Transformación está transformando o si está simulando; si está mejorando la condición de vida de los más pobres o si está manipulándolos; si está separando el poder político del poder económico o tan sólo uniéndolos de otra manera. Cuando López Obrador miente en el Informe y exige creer en lo que dice sin verificar lo que hace, el país pierde. México deja de ser una República laica y democrática y se vuelve la Tierra Prometida. Ahí no importa informar o medir; basta con hincarse ante las decisiones de un dedito.


    Fuente: www.reforma.com

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  10. #810

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    Réplica de un fugitivo

    Raymundo Riva Palacio.

    Interpol, por petición de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, emitió una ficha roja para la detención preventiva de Gonzalo Gil White y otros cuatro socios de la empresa Oro Negro, acusados de los presuntos delitos de administración fraudulenta y abuso de confianza con un daño superior a 750 millones de pesos. El caso en sí mismo es importante, y el contexto aún más. Gil White es hijo de Francisco Gil Díaz, uno de los economistas más respetados por toda una generación de expertos y un secretario de Hacienda tan poderoso en el gobierno de Vicente Fox, que actuaba prácticamente como vicepresidente para asuntos económicos. Gil White se encuentra prófugo, y al no ser considerados esos delitos como graves, podría enfrentar su litigio en libertad.

    Gil White considera que la acción de la procuraduría capitalina es una venganza fabricada para perjudicarlo. “Hemos sido víctimas de un ataque doloso en una carpeta de investigación que lleva la Procuraduría de la CDMX repleta de faltas al debido proceso y pruebas falsificadas”, escribió el empresario en una carta dirigida a esta columna, como réplica a un texto publicado el 22 de agosto. “Estas pruebas fueron insertadas en información proporcionada por el SAT a la PGR en violación del artículo 69 del Código Fiscal, y son el fundamento para el aseguramiento de las cuentas de Oro Negro, que acarreó la quiebra de la empresa y la pérdida de empleos para cientos de trabajadores”.

    La columna comparaba la historia de Gil White y Oro Negro a un mapa de poder y privilegios, de conflictos de interés y protección que se extendió durante tres gobiernos, a propósito de dos demandas en tribunales de Nueva York por más de 700 millones de dólares. El empresario precisó que las demandas son diferentes. Una, la que interpuso, fue contra los tenedores de bonos y “otras partes” que le causaron un daño a Oro Negro “al confabularse con la administración anterior de Pemex”, durante la gestión de Emilio Lozoya.

    Esa demanda está relacionada con contratos de arrendamiento de plataformas marinas durante los primeros años de gestión de Lozoya, que le generaron más de mil millones de dólares. Los términos de los contratos fueron cambiados por el colapso del mercado petrolero en 2015-2016, que provocó la caída de los precios del crudo en alrededor del 60%. Oro Negro tenía créditos que no pudo pagar y empezaron sus problemas insalvables con sus accionistas. Dos fondos extranjeros lo demandaron por la forma unilateral de tomar decisiones corporativas en detrimento suyo e ignorar las exigencias de gobierno corporativo en Oro Negro. Los tribunales mexicanos les dieron la razón y los bonistas le ganaron un concurso mercantil, por lo que se quedaron con las plataformas. Oro Negro fue declarado en quiebra el 13 de junio pasado.

    Gil White rechaza los argumentos por los cuales perdió la demanda. “Oro Negro celebró diversos convenios modificatorios con Pemex para darle alivio presupuestal ante la caída de los precios del petróleo”, escribió. “A pesar de tener los términos más favorables para Pemex, fue la única empresa a la que se le suspendió el 40% de su flota sin pago. Cuando Pemex buscó hacer permanentes las reducciones temporales, Oro Negro aceptó las condiciones propuestas por Pemex. No obstante, insólitamente Pemex terminó en forma unilateral e ilegal los contratos cuando Oro Negro buscó la protección de las cortes para reestructurar sus pasivos”. Esto es lo que llevó a Gil White a la demanda en la Corte Sur de Nueva York, razón por la cual, afirma, la Procuraduría de la Ciudad de México actuó en su contra como represalia.

    Gil White responsabiliza de sus desgracias al “esfuerzo coordinado” entre Pemex y el inversionista David Martínez “para quebrantar la empresa y consolidar sus activos en la operación de Seamex”, que es una sociedad entre el inversionista y la empresa Seadrill. En su carta a esta columna no da más detalles de esta acción supuestamente coordinada en su contra, salvo que, afirma, recibió contratos “más ventajosos” que los del resto de la industria, mediante adjudicaciones “sui generis”. Gil White subraya: “Oro Negro nunca participó en actos de corrupción ni recibió beneficios o un trato preferente por parte de Pemex”.

    Sobre la segunda demanda referida, Gil White señala que fue interpuesta por los accionistas estadounidenses de Oro Negro bajo los términos que permite el Tratado de Libre Comercio de América del Norte “ante el trato discriminatorio del que fueron objeto por parte de la administración anterior y que resultó en la expropiación de su inversión”. Esta demanda podría representar un fuerte daño financiero al gobierno de México, pero Gil White asegura que él no es parte de este litigio.

    La carta, enviada directamente por él a través de un correo electrónico, es una réplica sobre precisiones para evitar malas interpretaciones, que no aportan mucha información pero sí muestran su sentir sobre el proceso que se le sigue en México, iniciado por un gobierno del PRI, y profundizado por un gobierno de Morena. Esta paradoja, tampoco la explica.

    P.D. Una pregunta mentirosa y con dolo le fue hecha en su conferencia de prensa matutina al presidente Andrés Manuel López Obrador, afirmando que, en la columna de este lunes, quien esto escribe señaló que el Presidente estaba enfermo del corazón “y se iba a morir muy pronto”. Falso totalmente. Al describir la rapidez con la que avanza su proyecto político, se mencionó en el texto que le urgía consolidarlo “porque cree que su corazón no le alcanzará para acabar el sexenio, pese a que no hay ningún indicio de que esté mal”. El Presidente no cayó en esa provocación infame y reiteró que su salud se encuentra perfecta.

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  11. #811

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    Espiando al Presidente

    Ana María Salazar

    La semana pasada, el 29 de agosto, el Presidente ya lo había comentado en sus conferencias mañaneras: alguien lo estaba espiando en Palacio Nacional. Ahora presentó la evidencia de tal espionaje. En un tono desenfadado, casi presumiendo, Andrés Manuel López Obrador mostró durante su conferencia mañanera la cámara espía que se encontró, según el Presidente, en uno de los salones de Palacio Nacional. López Obrador explicó que se encontró la cámara donde él se había reunido con gobernadores y empresarios.

    Cuando le preguntaron al Presidente si sabía quién lo estaba espiando o si presentaría una denuncia por espionaje, dijo no. “No, porque no hay paranoia, el que lucha por la justicia no tiene nada que temer, nada más es, porque se quedaron algunos con las malas mañas, las malas prácticas de estar espiando; acuérdense que nosotros hicimos el compromiso y se está cumpliendo y estoy pendiente de que el gobierno no intervenga teléfonos, que ya no haya lo que nosotros padecimos cuando estábamos en la oposición, el espionaje, ni para periodistas u opositores, para nadie, eso está garantizado, esto puede ser de gente de fuera, pero ¿para qué nos metemos?”, comentó AMLO.

    Pero ahí no terminan las sorpresas. La cámara de espionaje que presentó a los periodistas el Presidente es una reliquia. Yo recuerdo haber hecho reseñas de ese tipo de “minicámaras” hace una década en mi programa de TV “Seguridad Total”. En ese momento eran la gran novedad. Hoy día es una antigüedad en el mundo del espionaje. O las cámaras que encontraron llevaban años insertadas en una pared en Palacio Nacional. Tal vez el supuesto espía sólo tenía acceso a tecnología que se puede comprar por diferentes portales que venden cámaras de espionaje para asegurar que las nanas no maltraten los niños, sorprender parejas infieles, o confirmar que los cocineros no estén escupiendo en la comida o el café.

    O, simple y llanamente, el “supuesto” espionaje nunca sucedió. Qué se yo.

    Pero cualquiera que sea la razón, la reacción del Presidente es desconcertante y surge de nuevo la pregunta: ¿quién tiene la responsabilidad por la integridad y seguridad del mandatario?

    El solo hecho de que el Presidente reconociera públicamente que lo están espiando es preocupante, muy preocupante. Esto es una señal pública de un fracaso contundente del aparato de seguridad, que debería prevenir espionaje en el ámbito donde trabaja el Presidente.

    También desconcierta que siga asegurando que su gobierno ya no hace espionaje, como en el pasado, cuando se espiaban a los opositores. “El que nada teme, nada debe”. El Presidente parecería no entender la amenaza que representa a la seguridad nacional el que no se puedan resguardar los secretos de Estado, que incluye las conversaciones del jefe del Ejecutivo y comandante en jefe. Si alguien pudo plantar una cámara en uno de los salones donde sesiona el Presidente, ¿qué más podrían introducir al ámbito donde trabaja López Obrador? ¿Se pueden imaginar lo grave que sería para la seguridad del Palacio Nacional si no se identificara quién está espiando al Presidente? ¿Será fuego amigo?

    Obviamente esto pone al resto de los funcionarios del gobierno en una situación difícil, que tal vez el Presidente no ha comprendido las consecuencias de su posición ante el tema del espionaje. Si al Presidente de la República lo están espiando, cualquier funcionario puede ser espiado por gobiernos extranjeros, crimen organizado, hasta espionaje industrial.

    ¿Será que ahora si extrañan al Estado Mayor que desapareció AMLO al iniciar su administración? Una de las funciones fundamentales era la contrainteligencia, asegurar que no se espiara al presidente. En su informe del 1 de septiembre, López Obrador fue claro. La desaparición del este cuerpo élite siguió su política de austeridad. Algunos de elementos pasaron a formar parte de la Guardia Nacional para “cuidar al pueblo”.

    “Al Presidente lo cuida la gente y el que lucha por la justicia no tiene nada que temer”, dijo López Obrador al referirse a la desaparición del Estado Mayor. Obviamente este comentario del Presidente está lleno de buenas intenciones. Información es poder. Obviamente el que tenga información sobre las actividades y decisiones del Presidente de México le daría poder, además de poner en riesgo a López Obrador y su equipo cercano.

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  12. #812

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    Eso de las "camaras de espionaje" en el Palacio Nacional, ya se habían descrito en el libro de "Ladrón de Esperanzas" de Francisco Martín Moreno.

    Bulo burdo, al cual recurren siempre, y a veces reiteradamente, TODOS los gobiernos Chavistas para victimizarse.

    Todo va escalando, hasta supuestos "complots contra la vida del Presidente"... a veces, cada semana, como en el caso de Maduro.

    Puros inventos, para apantallar a pueblos ignorantes y resentidos, caso del Mexicano y el Venezolano, en caso extremo.

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  13. #813

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    Fracasó la última traición de Porfirio

    Pablo Hiriart.

    Porfirio Muñoz Ledo no declinó en su puja por reelegirse al frente de la Cámara de Diputados “para no poner en riesgo el orden constitucional”, como dijo ampulosamente el legislador cuando se vio perdido.

    Declinó porque lo bajaron desde Palacio Nacional.

    Creyó que había llegado la hora del asalto al poder.

    Apoyó el intento de reelección de Batres en el Senado de una manera tan grotesca como promovió la suya: “No al Golpismo”, decía la pancarta que sostenía en sus manos, pues por ley debía entregar el puesto a un parlamentario de oposición, y no quería.

    Patético.

    ¿Asalto al poder con apenas nueve meses de gobierno? ¿Sin haber consolidado un partido? ¿Con instituciones en pie?

    El ego y la ambición de Muñoz Ledo lo traicionaron.

    Si es que se piensa en alguna reelección, no es para él. Aunque se llame Porfirio.

    A diferencia de la maniobra de Martí Batres en el Senado para reelegirse, que tuvo el freno de Ricardo Monreal, en la Cámara de Diputados Muñoz Ledo contó con todo el respaldo del líder de Morena, Mario Delgado.

    La izquierda que luchó por una representación plural en el Congreso, no lo hacía por convicción, sino por oportunismo.

    Apenas llegaron al poder, en apenas nueve meses, los morenistas quieren sacar a la oposición de los puestos directivos del Poder Legislativo.

    Y reelegirse con las mismas personas. Vaya demócratas

    Son insaciables en su apetito de poder.

    Si a Morena no le ponen un freno fuerte las instituciones y los electores, sí va a haber golpismo, lo estamos viendo.

    En Veracruz la mayoría morenista destituyó ilegalmente al fiscal autónomo del estado para poner a una empleada del gobernador.

    Anunció el Congreso de Baja California que hará una “consulta popular” para violar la Constitución y el gobernador electo para dos años extienda su mandato a cinco.

    En Quintana Roo la mayoría morenista del Congreso desapareció la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y revivió la vieja figura de la Gran Comisión, en la que el partido mayoritario tiene todo el poder.

    Así van. Esas son sus intenciones, pero no entienden de tiempos. Están enseñando el cobre muy temprano.

    Y tan preocupantes son estos signos, como penosos los argumentos de Muñoz Ledo para aparentar decoro en su reversa a la reelección.

    “Lo hago por congruencia”, dijo. Y panistas, priistas y respetados amigos en los medios y en las redes se lo festejan. Por favor.

    Qué congruencia hay en un hombre que después de la matanza de Tlatelolco hizo un discurso, como dirigente juvenil del PRI, para defender en nombre de la patria la decisión del presidente Díaz Ordaz.

    Décadas adelante, ese mismo orador propuso poner en letras de oro, en la Cámara de Diputados, a los caídos en movimiento estudiantil del 68.

    Qué congruencia hay en un político que como líder del PRI –con el presidente Echeverría–, pudiendo abrir brecha a la democracia y reconocer el triunfo claro y amplio de Alejandro Gascón Mercado en Nayarit, negoció con el PPS para bajarlo a cambio de una senaduría al dirigente de ese partido.

    Le arrebató el triunfo a Gascón como gobernador nayarita (habría sido el primero de oposición), y en su lugar entró el general Rogelio Gómez Curiel, jefe de la policía capitalina en la matanza del 10 de junio de 1971 (el halconazo).

    Imposible hablar de congruencia con quien fue presidente del PRI en la única campaña donde sólo hubo un candidato, el del PRI, José López Portillo.

    Se salió del PRI cuando el dedo del presidente De la Madrid apuntó a un candidato distinto al suyo.

    Qué congruencia puede haber en un político que fundó y presidió el PRD, y renunció porque el candidato presidencial en 2000 fue Cuauhtémoc Cárdenas y no él.

    Boicoteó a Cárdenas y lanzó su candidatura paralela a quien lo había rescatado del ostracismo. Quería ser candidato y lo hizo por el PARM. Le fue fatal en los debates y sus números andaban cercanos a cero.

    Declinó y el partido que lo postuló se quedó sin candidato y perdió el registro. Mientras él, Porfirio, en lugar de ir a apoyar a su antiguo protector Cuauhtémoc Cárdenas en la recta final de la campaña, se fue al carro del que iba a ganar: el panista Vicente Fox.

    Ese dechado de congruencia que dicen que es Porfirio, recibió a cambio la embajada de México ante la Unión Europea.

    Cuando el foxismo comenzó su declive, renunció y regresó al país para hablar mal, en medios y en mítines, del nuevo ingenuo que lo había querido rescatar: Vicente Fox.

    El que ahora mencionan como un demócrata congruente, llamó públicamente a derrocar al presidente Calderón.

    Y luego a derrocar al presidente Peña Nieto, a quien seguramente conoció en Finanzas del gobernador Montiel, su amigo, al que jamás agradeció nada cuando cayó en desgracia por las pugnas en el PRI.

    ¿Ese es el ejemplo de congruencia que aplauden?

    No. Porfirio no es un paradigma de la congruencia, sino un artista de la traición.

    Hace meses hice en estas páginas, a propósito de Muñoz Ledo, una mención de otro genio del arte de traicionar, aunque histórico: José Fouché (El Financiero 27-11-2018. Porfirio, nuestro Duque de Otranto).

    Fue demasiado para él. Ahora que fracasó su última traición, se baja del escenario derrotado, con la divisa de los incongruentes: si no puedes con tu enemigo, únete a él.

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  14. #814

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    La cacería de Winckler

    Raymundo Riva Palacio.

    Finalmente el Congreso de Veracruz cumplió un objetivo, que se unieran las facciones de Morena que representan los intereses del gobernador Cuitláhuac García; de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, y del superdelagdo en el estado, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, para un propósito claro: tener la mayoría para suspender al fiscal del estado, Jorge Winckler, y sacarlo del cargo. Requirieron una mayoría simple por ser una suspensión con carácter temporal, que tendrá que ser calificada si se busca la definitiva. En todo caso fue anulado y el fiscal heredado de la administración de Miguel Ángel Yunes, que había aprovechado la pugna entre las facciones de Morena, dejó de ser una pesadilla para el gobernador. El problema es que para lograrlo en Veracruz violaron flagrante y cínicamente la ley. Pero vayamos por partes.

    El martes se publicó una edición extraordinaria de la Gaceta Oficial de Veracruz, el Tomo III, donde se informó del “Acuerdo de la diputación permanente de la Sexagésima Legislatura que como medida cautelar, control y defensa de la supremacía constitucional, resuelve separar temporalmente al C. Jorge Winckler Ortiz del cargo de fiscal general del estado por el presunto incumplimiento del mandato constitucional de contar con certificación, revalidación y registro correspondiente para la permanencia en el cargo”. Ipso facto, Winckler dejó la Fiscalía y lo sustituyó Verónica Hernández, una abogada con larga experiencia como notaria, fiscalista y derecho civil y administrativo, aunque de penalista nada.
    Al hacerlo, el Congreso violó el Acuerdo 08/XLIV/19, suscrito en la Reunión Conjunta de Seguridad de la XLIV Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública el 8 de julio pasado, que señala: “Se ratifica el Acuerdo 1/III-SE/2019 de la Comisión Permanente de Certificación y Acreditación por el cual se instruye al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que, por conducto del centro Nacional de Certificación y Acreditación, lleve a cabo la reforma correspondiente al artículo Tercero Transitorio de los Lineamientos para la Emisión del Certificado Único Policial, a fin de modificar el plazo establecido para que las instituciones de seguridad pública cumplan los requisitos para la expedición del CUP a todos sus integrantes, debiéndose ampliar el término a dieciocho meses contados a partir del 10 de septiembre de 2019 y se publique en el Diario Oficial de la Federación”.

    Si alguien alega que la suspensión temporal de Winckler se dio el 3 de septiembre, cuando ese acuerdo entraría en vigencia para la obligatoriedad siete días después, hay otro documento con fecha del 17 de mayo, el Acuerdo 1/IV-SE/2019, que establece una prórroga del plazo de vigencia de las evaluaciones de control de confianza: “La Comisión Permanente de Certificación y Acreditación del Consejo Nacional de Seguridad Pública, con la finalidad de evaluar a los integrantes de la Guardia Nacional, acuerda prorrogar por un periodo de un año el plazo de la vigencia de las evaluaciones de control de confianza establecidas en el Artículo 6, fracción V, de los Lineamientos para la emisión del Certificado Único Policial, de aquellos integrantes de las instituciones de seguridad pública cuyo término de vigencia venza en los 12 meses siguientes a la publicación de este acuerdo en el Diario Oficial de la Federación”.

    Es decir, desde mayo la ley protegía a Winckler, como lo hacía con Eric Cisneros Burgos, secretario general de Gobierno veracruzano, que tampoco tiene la certificación mandatada por la ley. No es el único caso. Hay altos funcionarios, altos mandos y cientos de policías que no cuentan con la certificación exigida. Hay altos funcionarios federales que tampoco tienen la doble certificación, por lo que no tienen acceso a información de calidad de los servicios de inteligencia extranjeros. Incluso cuando menos uno de ellos ha cancelado reuniones con algunos jefes de esas agencias y declinado invitaciones para ir a Washington.

    En este sentido, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador está actuando de forma idéntica al del expresidente Enrique Peña Nieto durante su primer año: no combate a criminales, deja que los cárteles y las bandas se aniquilen entre sí, y pide prórroga para la certificación de funcionarios y policías. La diferencia entre ambos es que el gobierno de Peña Nieto no manipuló la ley de una manera tan públicamente artera para utilizarla discrecionalmente contra un funcionario que le incomodara a algún gobernador priista.

    Los resultados de Winckler en la Fiscalía veracruzana están lejos de ser los mínimamente esperados. La violencia en el estado continúa teniendo la impunidad por omisión o comisión como su común denominador, sin que el fiscal haya podido marcar un punto de inflexión. Es decir, si el Congreso hubiera pensado en la seguridad de los veracruzanos, podría haber encontrado la forma de despedirlo por incompetente. Incluso se podrían haber explorado las vías para que dejara el cargo porque su presencia generaba una creciente inestabilidad política, en perjuicio de los ciudadanos. Pero eso no es lo que estaba en la cabeza de los legisladores, evidentemente. Tomaron la decisión de cazarlo.

    La manera por la que optaron para suspenderlo, como se demostró párrafos arriba, es una violación a la ley y a los acuerdos que el propio gobernador García suscribió con sus pares y el gobierno federal. Violar la ley para que se alineen las fuerzas veracruzanas al gobernador es una ruptura del Estado de derecho. A muchos no les importa eso en México, hoy y antes, para ser claros, pero ante las dificultades que enfrenta la economía mexicana y la creciente incertidumbre jurídica que está transmitiendo el gobierno, no le conviene al Presidente ni al país la reiteración de atropellos como el que se acaba de dar en Veracruz.

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  15. #815

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    Derrota moral

    Leonardo Kourchenko

    La afirmación realizada por el Presidente de la República en su Informe de Gobierno el pasado domingo, en torno a que “la oposición está moralmente derrotada”, encierra una serie de distorsiones y falacias que tienen profundo impacto en quienes lo escuchan y siguen fielmente.

    Es incuestionable la superioridad política demostrada por el Presidente desde su victoria electoral. Mucho se ha comentado del brutal golpe propinado a sus opositores, en opinión de algunos incluso mortal para otras fuerzas políticas. A 14 meses de aquellas elecciones que lo convirtieron en Presidente electo (julio 2018) las fuerzas de oposición permanecen difusas y desdibujadas, sin plan de acción, programa ni discurso. La derrota, sin duda, es política, pero no moral.

    El Presidente apabulla a la oposición todos los días con sus mensajes matutinos, sus diatribas constantes contra los conservadores, sus cifras dudosas y sin sustento, sus decisiones verticales. El hecho, como él afirma, de que la oposición carece de validez moral por oponerse al gobierno es una falacia.

    La oposición tiene tanta validez moral como el propio Presidente y su partido o movimiento, porque no por pensar distinto o sostener ideas y principios políticos diferentes son inmorales. La moralidad de la oposición no es inferior a la del Presidente, ese es el peligroso juego de los buenos y los malos en el que no podemos caer.

    Aquí no hay correctos e incorrectos, limpios y puros versus sucios y corruptos. Es una trampa, no se trata de buenos y malos. Aquí hay políticos que hacen las cosas de una forma, que sostienen un proyecto económico, social y programático en una dirección y con determinados argumentos, y otros políticos que hacen las cosas de otra forma, con otras medidas y estrategias e incluso con visiones diferentes. Unos proyectos políticos y funcionarios públicos son más eficientes que otros, dan mejores resultados que otros.
    La diferencia no es moral ni ética, aunque el Presidente se empeñe en repetirlo todos los días.

    Él no es –y disculpas anticipadas a sus seguidores– superior moralmente a los otros. López Obrador es un político que toma unas decisiones y pone en marcha una serie de estrategias –que por cierto muchos deseamos que sean exitosas por el bien de México– que lo diferencian de otros partidos, proyectos y líderes.

    El eje de su moralidad superior radica en el indiscutible combate a la corrupción, partiendo del supuesto de que este gobierno y Presidente no sustraen recursos, no desvían fondos ni hacen negocios, y que han extirpado por completo esas prácticas del gobierno. Vamos a comprobarlo. Vamos a observar institucionalmente que nadie desvíe un solo centavo de los miles de millones de pesos que se distribuyen en programas sociales. Donde tampoco exista el clientelismo político y electoral, como todos los partidos que han ostentado el poder en el pasado han hecho de diversas formas y con distintos métodos. Esa también es corrupción.

    Más allá, si partimos del supuesto de que el Presidente es honesto –afirmación que no pongo en duda–, comprobemos entonces o que proceda la autoridad contra aquellos de sus antecesores que no lo fueron. Si no es pura retórica, discurso “engañabobos” –palabra del propio Presidente– de los buenos y los malos.

    Este discurso es extremadamente riesgoso, porque otorga un baño de pureza a todo su equipo de gobierno, cuyo desempeño en la práctica aún está por evaluarse y medirse, aunque a él, esto último, tampoco le agrade. ¿Qué pasa con aquellos de sus colaboradores que han sido señalados –en más de una ocasión– por conductas, prácticas y evidencias que apuntan hacia actos de corrupción? ¿Esos fueron malos, pero ahora son buenos porque están con él? Riesgoso y resbaladizo discurso.

    La oposición sin duda está derrotada, y lo sigue estando hasta la fecha, pero en el terreno político, electoral, incluso legislativo. Y lo está por incapacidad de reconstrucción, por torpeza discursiva, por pasividad que raya en el pasmo, por carencia de ideas, figuras, propuestas. Pero no moralmente. Aquí no hay buenos ni malos. Hay políticos efectivos, hábiles, maestros del discurso, hay otros efectistas, estratégicos, conciliadores. Hay de todo. Pero no hay figuras superiores por una ética y una moralidad impoluta. Eso, en política, no existe.

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  16. #816

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    Números

    Rosario Guerra

    Lo positivo del 1er Informe de Gobierno rendido ante el Congreso, es que AMLO se muestra con gran honestidad personal. Pese a su estilo, tiene un gran capacidad para comunicar, aunque no ha disminuido el costo de gasolinas, diesel o electricidad, mantiene el equilibrio de las finanzas públicas, sea por subejercicios y a pesar de la caída de la recaudación, aunque dice no haber aumentado impuestos si subió el ISR a los ahorradores del sistema bancario, pero se mantiene el optimismo entre los más pobres. Logró sortear la crisis de aranceles y el TMEC con Trump gracias a los buenos oficios de Marcelo Ebrard. Destaca su activismo por todo el país con giras e inauguración de obras, aunque no se inicien.

    Lo malo del Informe de AMLO es que no reconoció su error de cancelar el NAICM, cortar inversiones en petróleo y electricidad y generar un clima de incertidumbre sobre el cumplimiento de los compromisos del Estado Mexicano. Insistir en llevar adelante inversiones poco rentables con recursos públicos, mismas que no contaban con proyectos y que día a día se encarecen y enfrentan dificultades medioambientales, técnicas, legales y sociales como el Tren Maya y Dos Bocas. La falta de un plan de seguridad aeronáutica de Santa Lucía que permita la llegada de vuelos internacionales y el aumento de la capacidad aeroportuaria. Los recortes a rajatabla del gasto público, que además de castigar a servidores públicos honestos y esforzados, dejó sin abasto de medicamentos al sector salud, comprometió la entrega de libros de texto y dejó sin inversión en infraestructura al resto del país cancelando proyectos como el metro bus de la Laguna.

    De los números no tiene caso hacer una análisis porque no hay manera de comprobar cifras con datos oficiales, pese a consultas a través del INAI, que no confiirma lo informado. Es ocioso. No tiene sentido alegar sobre la base de otros datos, siempre desconocidos. La numeralia es inexistente.En el sector salud se detectan los casos más graves, que ponen en riesgo vidas humanas sin que exista una respuesta aceptable. pedir a Médicos y enfermeras compren medicamentos fue un desatino. decir que no es una urgencia la falta de medicinas contra el cáncer fue otro desacierto.

    El Presidente de la República ha sido referente de unidad nacional, es su liderazgo el que permite dirimir diferencias y conjuntar esfuerzos por la buena marcha del país. En el Informe esperábamos una convocatoria para superar los enconos.

    Sin embargo; AMLO se ha formado, con éxito, en la confrontación. No parece que su investidura cambie su estilo. Por desconocimiento, no incluye a los expertos en sus análisis, ni se toma el tiempo para leer y reflexionar, lo que provoca decisiones poco informadas. Su desconocimiento de los avances en la administración pública y la tutelación de los DDHH, lo confronta con los organismos autónomos. Han sido descalificaciones sin sustancia, someterlos es parte de sus afanes, al no valorar su trabajo y los equilibrios.

    Otro aspecto negativo del Informe es la falta de respeto a medios de comunicación y periodistas y columnistas críticos. Desde la famosa frase de si la prensa no le aplaude en su mañanera ante noticias que considera valiosas, confundiendo público con prensa.

    La crítica no implica necesariamente confrontación, es una práctica democrática, no hay gobierno que no la enfrente, y muchas veces aporta a evaluar que las diferencias no son irreconciliables, que la democracia implica pluralidad. Y la pluralidad valora la diversidad, porque a partir de distintos puntos de vista, de practicar el debate, se logra el triunfo de los mejores argumentos y por tanto de una mejor conducción.

    La descalificación grosera, sátira, de encono a los críticos genera violencia verbal, peligrosa porque los seguidores y fanáticos pueden pasar de los dichos a los hechos y atacar o agredir a críticos, con lamentables consecuencias. ya de por sí enfrentamos asesinatos a periodistas con gran impunidad, por difundir información incómoda a cárteles o autoridades menores.

    El gran tema es el de la seguridad pública, AMLO admitió no hay buenos resultados. No se ha resuelto y que crecen índices delictivos. Si bien asegura hay un cambio de paradigma, en realidad solo se estableció un marco legal para la actuación de las fuerzas armadas. Esto da pié a que afirme que hay menos violaciones a DDHH. Pero este pendiente sigue siendo una sombra sobre su gobierno.

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  17. #817

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    Liberalismo científico

    Macario Schettino

    El discurso sobre el que construimos el mundo actual, triunfante durante 40 años, asume que todos los seres humanos somos iguales, en esencia, aunque podamos tener diferencias individuales. En esa narrativa, no hay grupo o cultura que pueda imaginarse superior a otras, y por lo mismo todas son objetos susceptibles de investigación. Este segundo elemento del discurso, la primacía del conocimiento científico, es inseparable del primero: podemos conocer la realidad, a través de un método que elimina paulatinamente nuestras fallas cognitivas.

    La combinación de considerar a todos los seres humanos iguales y reconocer que podemos conocer la realidad, a pesar de nuestras limitaciones, no es algo que los seres humanos hayan aceptado fácilmente. De hecho, el rechazo ha sido permanente, y es sólo por periodos de tiempo que este discurso logra dominar, pero las conclusiones a las que obliga son difíciles de aceptar para las mayorías y por eso se derrumba cuando la forma de comunicación cambia.

    Para los humanos es más natural excluir a otros, que se perciben como diferentes, y rendirse frente a explicaciones sobrenaturales. En esta lógica, no hay que asumir responsabilidad alguna, porque lo que ocurre viene de fuerzas externas, y el grupo ofrece apoyo y consuelo. El discurso de igualdad y conocimiento científico, en cambio, obliga a aceptar como valor fundamental la libertad, fuente de responsabilidad, pero también de angustia.

    Para asumirnos realmente como iguales y para aceptar la posibilidad de conocer la realidad, se hace necesario eliminar lo sobrenatural, que en su versión más cristalizada es la religión. En cada ocasión en que el liberalismo científico (permítame llamar así al discurso de referencia) ha avanzado, lo ha hecho desplazando la idea de Dios. Locke, en una época en que eso no era sencillo, propuso sumarse al deísmo: Dios existe, pero fuera de la naturaleza, a la que creó, pero sobre la que ya no actúa. El Romanticismo reacciona elevando la naturaleza a nivel divino, y por eso, cuando se vuelve a impulsar el liberalismo científico, la idea es otra: el agnosticismo. Propuesta por T.H. Huxley, se trata de aceptar que Dios puede o no existir, eso es algo que no podemos decidir, pero que además es irrelevante. La respuesta fueron las religiones laicas, los Estados totalitarios del siglo XX: Nacionalismo, Fascismo, Comunismo.

    El tercer intento del liberalismo científico, que no es otra cosa que el neoliberalismo, es de plano ateo. Tal vez el referente histórico será Dawkins, y su activismo ateísta, ya lo dirán en el futuro. En cualquier caso, ese discurso es lo que se vino abajo con el advenimiento de las redes sociales y la Gran Recesión. Desde entonces, perdimos tanto la idea de igualdad como el valor del conocimiento. No es una coincidencia que los líderes inescrupulosos busquen construir grupos (pueblo bueno) y al mismo tiempo destruyan cualquier referencia a la verdad. Tampoco es algo fortuito que quienes no pueden deshacerse de explicaciones sobrenaturales o de grupo sean quienes más apoyan a esos líderes. El papel de las iglesias evangélicas en el triunfo y defensa de Trump, López y Bolsonaro, es un ejemplo, pero también los grupos fundamentalistas organizados alrededor de cualquier elemento identitario (color de piel, nación, religión, género, preferencias) que respaldan líderes de ese tipo.

    La reacción, para derrotar el discurso liberal científico, afirma que provoca desigualdad, y ofrece a cambio utopías igualitarias, confundiendo la igualdad esencial con la material, y abriendo el espacio, una vez más, a tragedias de gran magnitud. No sólo eso, también se insiste en lo artificial y artificioso de la ciencia, es decir, del conocimiento.
    La reacción apela a las emociones, especialmente al miedo, y por eso triunfa por el momento.

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  18. #818

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    Verdades, mentiras y medias verdades

    Enrique Cárdenas

    Es lamentable, como ha sido en sexenios anteriores, que nuestro Presidente no sea de fiar, que no nos diga siempre la verdad, sino sólo a veces, y a veces con verdades a medias y con manipulación emotiva.

    Desde la campaña, Andrés Manuel López Obrador hizo promesas que ha traicionado durante estos meses de su gobierno: que iba a regresar a los militares a los cuarteles, cuando la creación de la Guardia Nacional lo contradice en los hechos; que no iba a vivir en Los Pinos sino en un departamento “modesto” cerca, no dentro, de Palacio Nacional; que no iba a cancelar el nuevo aeropuerto si se financiaba con dinero privado y sin uso de impuestos; que es un demócrata, pero ha ido achicando los contrapesos al poder y ha denostado a quienes opinan distinto a él, y así muchas más. También es cierto que ha cumplido muchas promesas, como quitarles la pensión a los expresidentes; la “venta” del avión presidencial que no acaba de venderse; la austeridad en el gasto público, con los daños colaterales que conocemos; que iba a barrer la corrupción de arriba hacia abajo, pero ya se atoró en el segundo escalón con casos como el de Bartlett, etcétera.

    A lo largo de estos meses, y desde la campaña, nos ha llenado con “otros datos”, que en realidad significan mentiras o medias verdades: que no hay desabasto de medicinas, a pesar de las quejas recurrentes; que el trato de los gasoductos fue un ahorro de cuatro mil 500 millones de dólares, cuando en realidad salió más caro para la CFE; que cumplió su promesa en seguridad por reunirse con su gabinete todos los días a las 6 de la mañana, pero en realidad la inseguridad y violencia siguen empeorando día a día; que hay una mejor distribución del ingreso, cuando la economía cae y su programa insignia de Jóvenes Construyendo el Futuro no parece cumplir su objetivo ni siquiera de entregar dinero a jóvenes, sino más bien abre hoyos de corrupción potencial; que hay muchos funcionarios que ganan 700 mil pesos cuando no existe ninguno; que el secretario ejecutivo del Coneval ganaba 200 mil pesos y ese mismo día le demostraron que ganaba menos de 90 mil, y un largo, larguísimo, etcétera. “Verificado” (www.verificado.com.mx) lo ha cuantificado. Más de la mitad de las afirmaciones del Presidente en las mañaneras son engañosas (30 por ciento), o de plano falsas (29 por ciento).

    Además de no decir siempre la verdad, manipula la información para transmitir sus “emociones”, centralizadas en él, apelando a los sentimientos de sus interlocutores. Como cuando dijo que se sentía “triste, muy triste” tras la masacre de Coatzacoalcos sin solidarizarse con los familiares, y poco después le levantó la mano al gobernador de Veracruz como si estuviera haciendo bien su trabajo. O bien cuando se victimizó por el desabasto de medicinas, sin mayor empatía con los niños con cáncer y sus padres, culpando a las empresas en lugar de asumir su responsabilidad como cabeza del gobierno federal. Y lo mismo en Tlahuelilpan y en tantas otras ocasiones.

    Si hay tanta evidencia de que el presidente López Obrador dice la verdad una de cada dos veces que habla, nos dice verdades a medias o de plano falsedades las demás veces que lo escuchamos, además de manipular a sus audiencias sin recato alguno, la pregunta que me hago es: ¿Por qué tanta gente sigue apoyando al Presidente en las mediciones generales, arriba del 70 por ciento, a pesar de que en rubros específicos como inseguridad y economía las cosas no van bien? No es una pregunta nueva. Mucha gente se la hace y las respuestas no han sido, que yo sepa, contundentes. Por eso me animo a proponer una metáfora.

    Pareciera que el asunto se asemeja a una situación que puede plantearse indistintamente en un género u otro, en la que una joven de pronto se enamora de un hombre guapo, ya de cierta edad, que ha visto muchas cosas y que la vuelve loca. Se enamora perdidamente de él y la cabeza se le nubla. Él la seduce, la enamora, con una serie de promesas hacia una vida feliz. Le promete viajes, lujos… La relación va avanzando, el enamoramiento de ella va en aumento y fijan fecha para el casamiento. Conforme los días pasan, ella empieza a ver que algunas de sus promesas no las cumple, pero lo disculpa. Que le dice “mentiritas” o medias verdades sobre su vida pasada, que también las disculpa. La madre de la muchacha le advierte de estas mentiras y, sin embargo, no le hace caso. El enamoramiento es tal, que incluso le perdona que vea a su exnovia y se vaya con ella de fin de semana más de una vez, o que le descubra mentiras sobre su trabajo y lo que gana. Por más hechos evidentes que le señala su mamá, no hace caso. Ella sigue encantada, no quiere ver lo que está ocurriendo. Su mente está obnubilada, cegada por una ilusión que todos quisiéramos que fuera cierta, una ilusión que a todos nos haría felices y terminara bien. Una ilusión que, sin embargo, es sólo eso, una ilusión.

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  19. #819

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    La salida fácil como mecanismo para eludir la responsabilidad

    Eduardo Sojo.

    Debe ser difícil para un presidente que en el 2014 señalo: ‘En enero la economía creció 0.8%, es decir, nada. EPN y Videgaray no saben como hacerlo. Perdón, pero con nosotros sería distinto y mejor’, reconocer que en el inicio de su gobierno el crecimiento sea solo de una cuarta parte (0.2%) de lo que él califico como ‘nada’, pero ello no debe ser excusa para que opte por la salida fácil de negar la realidad diciendo que ahora ya no es importante medir el crecimiento, que hay que ‘desechar la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función del simple crecimiento económico’.

    La obsesión tecnocrática, si así se le pueda llamar, es la de tener mediciones, pero no solo del crecimiento económico, también de la distribución del ingreso y la riqueza, del bienestar, del desarrollo, del medio ambiente, de la inseguridad, de la corrupción, de la impunidad, etc., para tomar decisiones basadas en evidencia.

    Además de minimizar su medición, el Presidente también opta por la salida fácil de minimizar su importancia. Ya lo había dicho y lo reiteró en su informe: ‘La economía está creciendo poco es cierto, pero no hay recesión, además ahora es menos injusta la distribución del ingreso, es decir, hay más desarrollo y bienestar’. Lo primero es cierto, hay datos duros que muestran que la economía no crece; lo segundo, que es menor la injusta la distribución del ingreso y que hay más desarrollo y bienestar, es solo un buen deseo; y más bien habría que pensar lo contrario, dada la importancia relativa del empleo y las transferencias monetarias en la disminución de la pobreza y la mejoría en la distribución del ingreso.

    El Ejecutivo federal no debe resignarse a administrar una economía estancada, ni creerse la idea de que el crecimiento de la economía es intrascendente, porque yo me preguntaría ¿intrascendente para quién?, ¿para los desempleados que están sacando sus recursos de las Afores?, ¿para los jóvenes universitarios que no encuentran trabajo?, ¿para los trabajadores de la industria de la construcción que se encuentran desempleados? El papel del gobierno es diseñar políticas públicas a favor de un crecimiento incluyente y no conformarse con una economía estancada y un programa de transferencias para que los hogares de menores ingresos no resulten tan afectados.

    Las entidades federativas que más éxito han tenido en disminución de la pobreza son las que han tenido un crecimiento económico mayor a la media nacional. En el 2008, con la metodología de CONEVAL, había 11 entidades federativas donde el porcentaje de la población en pobreza extrema era inferior al 5%, mientras que para el 2018 el número se incrementó a 19; de las 8 nuevas entidades federativas que ahora tienen niveles de pobreza inferiores al 5%, seis registraron los últimos diez años (2007-2017) crecimientos de la economía superiores a la media nacional (2.0%), estos son: Guanajuato (4.0%), Querétaro (4.0%), Quintana Roo (3.6%), Zacatecas (3.0%), Edomex (2.7%) y Chihuahua (2.5%). Más aún, en todos los casos tienen una mejor distribución del ingreso que la media nacional y en cinco de las seis entidades federativas la mejoría en la distribución del ingreso entre 2008 y el 2018 fue mayor a la del país en su conjunto.

    El Presidente tiene también que rechazar la salida fácil de que las transferencias monetarias son la mejor forma de distribuir el ingreso y llevar desarrollo a los hogares de menores ingresos.

    Una nota sobre la distribución del ingreso en México de la OCDE llegó a la conclusión de que la tendencia a la baja del trabajo por su cuenta (que en buena parte es ocupación informal) contribuyó de manera significativa a disminuir la desigualdad y que el impacto de los programas de transferencias monetarias en la desigualdad era pequeño, dado el bajo nivel de gasto en relación con el PIB per cápita. El empleo, se señala en el informe mencionado, es el medio más promisorio para enfrentar la desigualdad.

    En síntesis, sería muy grave para el país que el Presidente opte por la salida fácil de que no es importante medir el crecimiento económico, de que el crecimiento de la economía es irrelevante y que la solución para tener una mejor distribución del ingreso, bienestar y desarrollo, son las transferencias monetarias. La evidencia muestra que el empleo es el medio más promisorio para enfrentar la pobreza y la desigualdad; y el empleo va de la mano con el crecimiento económico, que además es lo que permite contar con recursos para nivelar el terreno para los hogares de menores ingresos. El gobierno federal no debe eludir su responsabilidad en el crecimiento de la economía.

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  20. #820

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    Herrera, en el filo de la navaja

    Enrique Quintana

    Vaya reto es el que tiene el secretario de Hacienda, Arturo Herrera.

    Si saca adelante lo que falta, seguramente cuando pongan su cuadro en el salón de los secretarios, va a ser recordado por el trabajo muy complejo que realizó.

    El Paquete Económico 2020, en el que ha estado trabajando desde hace varios meses, requiere algo así como encontrarle la cuadratura al círculo.

    Debe satisfacer muchas condiciones y cumplir con una cantidad enorme de requisitos. Todos al mismo tiempo.

    Le explico. El Paquete debe cumplir las siguientes condiciones:

    1-Tiene que gustarle al presidente López Obrador. Esa es la primera condición, pues el secretario finalmente es un subordinado al presidente de la República, quien es el que finalmente toma las decisiones.

    Sabemos que AMLO va a insistir en la austeridad republicana, pidiendo más y más apretones de cinturón en múltiples ámbitos. Y también va a demandar que haya recursos para los proyectos que para él son los más importantes. Y todo ello, sin más deuda y sin más impuestos.

    2-Tiene que convencer a los mercados financieros. Herrera sabe que, aunque trabaja para el presidente López Obrador, tiene que asegurarse que el Paquete sea bien recibido por la mayoría de los inversionistas. Esto quiere decir en primer lugar que exista la convicción de que se mantiene la disciplina de las finanzas públicas, es decir, que habrá un superávit primario que no solo esté en el papel, sino que parezca realmente alcanzable en la práctica. Esto supone un escenario realista en la recaudación y un mayor control del gasto.

    3-Tiene que convencer a las calificadoras. Algunas de ellas, señaladamente Moody’s, han dicho que una de las premisas para no bajar la calificación de la deuda mexicana, es que se establezcan las condiciones para que haya un mayor crecimiento económico. Un estancamiento crónico erosiona la base tributaria y deja al gobierno en una situación más vulnerable, que eventualmente se castigaría con una reducción de la nota de México.

    4-Tiene que convencer al Poder Legislativo. Más allá de que Morena cuenta con mayoría en las dos cámaras, el Paquete que debe ser aprobado debe ser convincente para legisladores que eventualmente deben responder también tanto a electores como diversos grupos con intereses específicos.

    El problema con todos estos requisitos es que algunos son contradictorios entre sí. Por ejemplo, una política de gasto que incentive la actividad productiva podría chocar con la meta de la disciplina fiscal.

    El Paquete Económico debe tener márgenes de maniobra para que los legisladores hagan algunas modificaciones, pero no demasiadas para que no se distorsione el Paquete.

    Si mantiene la filosofía de estimar el crecimiento, entonces probablemente el rango que se establezca el PIB del próximo año sea con una tasa de 1 a 2 por ciento.

    Seguramente Arturo Herrera, con su talento analítico tiene una matriz con todas las implicaciones y efectos del Paquete Económico.

    Si alguien puede sacar adelante al Paquete es Herrera. Pero, ni aun con las habilidades económicas y políticas que tiene, va a estar fácil.

    Se trata de un desafío gigante, que, entre otras cosas, va a definir el futuro de este gobierno.

    Supongo que Herrera y AMLO lo tienen claro.

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  21. #821

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    ¿Contento, profesor Ackerman?

    Pablo Hiriart

    Marcharon y presionaron hasta la saciedad para echar abajo la versión de que los sicarios de Guerreros Unidos secuestraron y asesinaron a los normalistas de Ayotzinapa, hoy se dicen indignados por la liberación de uno de los coordinadores de ese horrendo crimen, Gildardo López Astudillo.

    Coordinó el crimen de los normalistas “hasta hacerlos polvo” para que nadie los encuentre.

    Hoy El Gil está libre, y con los mismos argumentos seguramente quedará en libertad el jefe de El Gil y líder del cártel Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias.

    ¿Ya satisfecho, profesor Ackerman?

    ¿O volverá a acompañar a alguien a la OEA en Washington para convencerlos allá de que los mató el Ejército?

    ¿Misión cumplida, “forenses” del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI)?

    Parece que no: la nueva administración los volvió a contratar y pronto los tendremos haciendo hoyos en los cuarteles de Guerrero “para encontrar” a los estudiantes.

    Los promotores de que toda la acusación fue una patraña producto de torturas de la PGR pasada, fueron el GIEI, los asesores legales de los padres de los 43 normalistas, y las organizaciones políticas que hoy están en el poder.

    Ellos tenían la obsesión política de construir una historia para enlodar al Ejército mexicano, aun a costa de liberar a los culpables de la masacre.

    La consigna era gritar y juzgar: fue el Estado.

    Con la liberación de El Gil dieron un paso clave para soltar a todos los criminales.

    A través de sus presiones han logrado que 44, de poco más de cien detenidos, hayan quedado en libertad.

    “Culpa de la PGR pasada que hayan soltado a El Gil”, dicen y se refocilan en cartones y columnas.

    Su interés no era encontrar a los responsables del asesinato colectivo, sino culpar al Estado.

    Y ahora que están en la conducción del Estado, ¿a quién van a culpar luego de este “triunfo”?

    ¿Seguirán insistiendo en que fueron esos nobles servidores de México, vestidos de verde, a los que ahora les ordenan dejarse golpear y humillar por los delincuentes?

    El GIEI descalificó toda la investigación de la PGR pasada sobre la base de que las confesiones fueron arrancadas bajo tortura y así fabricar una verdad histórica.

    No hay ninguna prueba de que los asesinos confesos hayan sido torturados, y cualquier abogado apelaría a ese recurso para intentar liberar a sus clientes.

    Desde luego que tiene múltiples deficiencias la “verdad histórica” de la PGR, como lo han señalado en distinto grado periodistas que han seguido el caso a profundidad.

    Pero de algo no hay duda: los estudiantes fueron secuestrados por policías municipales de Iguala y Cocula, al servicio del cártel Guerreros Unidos (que gobernaba en Iguala), y ejecutados y calcinados por los sicarios de ese grupo criminal.

    Una de las pruebas clave de que eso fue así, no provino de tortura alguna ni de sospecha de ella. Vino de los reportes de la DEA, que lograron interceptar, legalmente, comunicaciones entre integrantes del cártel Guerreros Unidos que operaban en Chicago y los enviaron a las autoridades mexicanas.

    En un mensaje, El Gil le reporta al líder del cártel, Sidronio Carrubias: “Nunca los van a encontrar. Los hicimos polvo y los tiramos al agua”.

    Otro, previo, entre los integrantes del cártel: “Ya les dimos trámite”.

    Y uno también, muy importante: “No estuvieron los verdes ni los del Estado”.

    ¿Qué van a hacer ahora los promotores callejeros de la liberación de El Gil?

    ¿Seguir con la cantaleta de “fue el Estado”?

    Muy pocas cosas son de reconocerse al presidente López Obrador, pero una de ellas es su voluntad de encontrar a todos los desaparecidos y ponerles nombre a los cadáveres en la medida de lo posible, para ser entregados a sus familiares.

    Hayan sido buenos o malos, se trata de seres humanos.

    Tiene razón también al afirmar que el Poder Judicial necesita reformarse, lo mismo que la FGR.

    Aunque para llegar a la verdad no bastan las reformas, sino en este caso concreto de los 43 normalistas, dejar de lado la demagogia macabra de algunos de sus aliados que impiden decir quiénes y por qué mataron a los normalistas.

    Escuchar menos a gente ideologizada como Ackerman y su secretaria de Desarrollo Social, y más a los profesionales que hay en su entorno.


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  22. #822

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    Los datos reales de López Obrador

    Raymundo Riva Palacio

    Desde hace varios días las mañaneras se han convertido en un rehilete de distracción. El espionaje en el comedor de Palacio Nacional, con una cámara a la vista de todos, sin sonido, que no transmite y para la cual hay que sacarle la memoria para ver qué grabó. El tema de su salud, donde inventar una afirmación inexistente en esta columna le regaló 48 horas de diversión a las redes sociales. La suspensión del fiscal de Veracruz, Jorge Winckler, le ayudó en este esfuerzo distractor, como también el indeseado agandalle de Morena en la Cámara de Diputados para retroceder la ley electoral –que finalmente logró a partir de 2021– más de 22 años. López Obrador es un maestro en comunicación política y con un posgrado en plantar temas en la opinión pública para que se entretenga y no voltee a ver los asuntos que sí importan. El circo mediático ocultó la realidad de la economía nacional en vísperas de la entrega del presupuesto este domingo, que, para describirlo gráficamente, es como un motociclista atropellado que llega a la sala de emergencias donde se apuran a evitar que entre en shock.

    El presupuesto que llevará el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, a la Cámara de Diputados el domingo por la tarde, está siendo altamente esperado por los inversionistas, los analistas y todos los que tomarán decisiones estratégicas a partir de los números que presente. De cómo establezca la tasa de crecimiento, el ingreso por recaudación, la plataforma petrolera, el superávit fiscal, el gasto y la deuda, por citar algunos de los datos más relevantes, dependerá si la misma noche de ese día los mercados se vuelven locos porque no le creen al planteamiento del gobierno, o le dan el beneficio de la duda porque la información en el presupuesto les parece razonable. Esto es lo que anticipa Herrera será el paquete que entregará; otra cosa es lo que, en esta última etapa, decida el presidente López Obrador.

    Los analistas se muestran ligeramente escépticos sobre lo que pueda suceder. Un análisis de la consultora Eurasia a sus clientes, señala que Hacienda tiene poco margen de maniobra ante la caída de las finanzas públicas para mantener el superávit fiscal –ofrecido por el Presidente en su informe el domingo pasado– de 1.3% del PIB, al tiempo de disponer de los recursos para sus programas sociales.

    Varios bancos y calificadores internacionales están advirtiendo a sus clientes la probabilidad de que se baje el grado de calificación de Pemex –porque no convenza su plan financiero–, con lo cual arrastraría la deuda soberana de México. Si esto se diera, probablemente comenzarían a irse inversiones del país, con una creciente pérdida de confianza. Los análisis técnicos tienen fundamento en los indicadores de la economía durante los primeros siete meses de este año:

    • Los ingresos petroleros cayeron 18.2%, de 567 mil 700 millones de pesos a 483 millones 300 mil.

    • Los ingresos tributarios cayeron 7.5% en términos reales ante la desaceleración en recaudación de ISR, IVA y IEPS.

    • El impuesto sobre la renta creció 0.0%, de mil 10 millones, a mil 51.

    • El IVA se redujo 1.7%.

    • La deuda interna creció de siete mil millones 36 mil pesos, a siete mil millones 227 mil.

    • La deuda externa se elevó 9.5%, de 202 mil 400 millones de dólares, a 211 millones 100 mil.

    • El indicador Global de la Actividad Económica, que muestra la evolución del sector real de la economía, ha crecido en el año 0.2%, que significa una caída de 1.4% de cómo recibió la economía del gobierno anterior.

    • Las ventas al menudeo dejaron de crecer y cayeron de 2.2% a 1.7%.

    • El desempleo creció de 3.4% a 3.5%.

    • El impuesto a las gasolinas, que es un impuesto indirecto que se cobra a los clientes, creció de 98 millones a 170 millones de pesos.

    Estos son los datos reales de la economía de los primeros siete meses de gobierno de López Obrador, aunque el Presidente afirme tener otros datos. La información no surge de las mañaneras, como él mismo ya califica su comunicación circular de todas las mañanas en Palacio Nacional, sino de los reportes de la Secretaría de Hacienda, el Banco de México y el INEGI. Los acentos en el presupuesto estarán en la recaudación de ingresos. El presupuesto deberá contener cifras de ingreso conservadoras en petróleo y gas, contra lo que sugiere el gabinete energético, si se busca que el presupuesto sea creíble. La recaudación por la vía fiscal es lo que viene reforzado.

    El gobierno está trabajando con el Congreso para generar ingresos. Morena presentó una iniciativa para cobrar el IVA a las plataformas digitales que dan servicios de alojamiento, transporte y comida, que no será suficiente. También estará la elevación del delito de defraudación fiscal a delincuencia organizada y seguridad nacional, y el combate contra las facturas falsas, por donde se evaden 300 mil millones de pesos anuales. En la cocina, sin saberse aún si se presentará, es un cambio de régimen en la venta de medicinas, para que pasen del sistema del IVA a exención de impuestos. Para el consumidor no significa nada, porque de cualquier forma no pagaría impuestos, pero ese cambio de régimen significaría alrededor de 80 mil millones de pesos anuales menos, que se entregan anualmente a las empresas farmacéuticas.

    Nuevas medidas de austeridad, señaló Eurasia, son probables y “mostrarán desesperación” del gobierno para encontrar recursos adicionales. Tampoco considera, pese a las señales de la semana pasada, que el Presidente modifique su oposición a inversión privada en el sector energético, que le daría recursos frescos. Su pronóstico es pesimista y ve que los riesgos políticos hacen probable un mayor deterioro económico de las finanzas públicas en 2020.

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  23. #823

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    Es lo de hoy

    Macario Schettino.

    Esta semana hemos comentado acerca de lo que ocurre a nivel global. No es la primera vez que dedicamos algunas colaboraciones al tema, pero en esta ocasión no los he escrito como serie, sino que han ido apareciendo poco a poco. A lo mejor parecen desconectados, pero creo que es natural en un asunto que no es tan claro como uno quisiera.

    Ayer le comentaba cómo la construcción de un discurso “liberal científico” ha sido difícil de lograr. Se trata de asumir que todos los seres humanos somos esencialmente iguales, aunque tengamos diferencias individuales, y que podemos conocer la realidad, aunque tengamos serias limitaciones cognitivas para ello. La combinación de estas dos ideas hace imposible sostener otras, como el que algunos grupos sean mejores, que haya sociedades que no deben investigarse, o que existen fuerzas sobrenaturales que afectan nuestra vida. El problema es que estas ideas son más naturales que las otras. Estamos hechos para identificarnos con grupos pequeños, especialmente aquéllos en los que crecemos, y por lo tanto para excluir a los demás. Y tenemos una combinación de ilusiones que nos facilitan creer en causas sobrenaturales. Por eso desde que vivimos en grupos mayores a lo natural lo hemos hecho alrededor de este tipo de creencias.

    También le decía que la reacción contra el “liberalismo científico” ha sido enfatizar que causa desigualdad y destruye valores tradicionales. De eso se quejaba Rousseau, por ejemplo. Mismas quejas escuchamos hoy, que por cierto enfatizan que la desigualdad actual es similar a la existente antes de la Primera Guerra Mundial. No se compara mucho más atrás porque no hay datos, pero seguramente encontrarían que también en la vida de Rousseau era del mismo nivel. Es perfectamente posible que una sociedad que considera esencialmente iguales a los seres humanos no tenga una distribución equitativa de la riqueza, porque se trata de dos cosas diferentes. Si se confunden, entonces podría ocurrir que busque uno resolver la segunda, destruyendo la primera. De hecho, esa ha sido la falla de todas las utopías: igualemos los resultados eliminando los derechos esenciales de los seres humanos. Hágase la voluntad general en la libertad de mi compadre.

    Ahora bien, esto no exime a los tres intentos de construcción del liberalismo de sus fallas, que deben medirse con base en su oferta. En cada ocasión se fue ampliando el conjunto de personas que se consideraban “esencialmente iguales”, y es sólo en esta última, el neoliberalismo, cuando puede uno hablar, por primera vez, de una visión realmente universal. Pero la aplicación incompleta, relegando a las mujeres, manteniendo la esclavitud, despreciando a latinos y asiáticos, por poner ejemplos, merece crítica, sin duda. Esas fallas no las resuelven ni los buenos salvajes ni la dictadura del proletariado ni los guerreros de la justicia social. Porque no es la reacción lo que facilita la libertad, ni puede un grupo moralmente superior producir igualdad. Si acaso, revancha.

    Termino recordando que estos tres intentos han sido occidentales. Que las críticas a los mismos han surgido también de occidente. Que el derrumbe actual lo que permite es que no haya contrapeso a propuestas totalitarias de otras partes, que hoy parecen igual de atractivas, o mejores, que el experimento neoliberal. Son sin duda propuestas anacrónicas, desde la religiosidad medieval cristiana o del Islam hasta el “capitalismo de Estado”, pasando por socialismos del siglo XXI, se trata de ideas sin futuro alguno. Todas, de hecho, existen por ser parásitos del neoliberalismo.

    Pero ante el derrumbe del discurso, ante el alud de críticas de los beneficiarios principales (académicos, políticos, empresarios, gente de medios), la población ya no ve diferencia, tiene miedo, y sólo quiere agruparse detrás de un líder temerario. Pues eso.

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  24. #824

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    El retiro del político

    Juan Ignacio Zavala.

    Don Alejandro tomó el vaso y le dio un trago largo a su whisky. Otra etapa más en su vida llegaba a su fin. ¿Cuántas llevaba, cuántas veces lo habían dado por muerto y renacía y llegaba más alto y hablaban cada vez más y mejor de él? Ni los gatos tienen tantas vidas, se dijo apurando el fondo del escocés. Más hielo. Otra copa, como de que no, es momento de brindar por mí. Además ya de los amigos sé por las esquelas de los periódicos. Me queda el reconocimiento, ya no hay tiempo para las relaciones. Nunca un legislador ha gozado del reconocimiento general como yo. Siempre supe cuándo y en dónde estar sin que me diera rubor. Hay por ahí algunos necios, sin carrera ni prestigio, que insisten en decirme priista, en denostarme. A mí, que ni los presidentes han podido conmigo, por más poderosos que se creyeran. Al principio con unos, con los menos, fui humilde, pero después todos me tuvieron que respetar, como a muy pocos en este país. Qué ganas de criticar de esos lacayos. Que chinguen a su madre.

    Don Alejandro entra a su estudio y recorre la pared de fotografías: toda su historia es parte de la historia nacional. Nací de la mano con la historia –piensa satisfecho. Fotos con presidentes en plan de compañeros, en momentos de triunfo o increpándolos. Diez presidentes diez. Pocos lo pueden decir y menos a su edad. El político se sienta, sabe que ya no hay horizonte posible. Se relaja, voltea a ver las fotos y sabe de su lugar en la historia. Muchos la leen, pocos la hacen, piensa mientras ve fotos de su juventud como orador destacado en el priismo. Ve otra foto en la ONU. Ah, Nueva York, lástima que me madreé a aquel policía en el estacionamiento, pero era la ignorancia del oficial, no respetar el fuero diplomático ¡en la ONU! Pero fuera de eso, fueron grandes días. Se sirve otro trago y voltea la silla hacia las fotos. Ve al presidente que masacró estudiantes. Qué feo era ese cabrón, pero era inteligente. Algo que cada vez está más en desuso. Ciertamente lamentable mi defensa de ese presidente, pero ¿quién iba a pensar que la historia se fuera por otro lado y no el trazado por la Revolución? Nunca arrepentirse, nunca. Eso es para timoratos. Uno puede eludir, comentar, explicar, pero no doblar la cabeza. Eso, nunca.

    Don Alejandro cierra los ojos. Sabe que ya no volverá a la Cámara de Diputados. No tiene caso, piensa, son de una vulgaridad infame, la ignorancia de los compañeros es insultante, empezando por los de mi bancada, que son muy primitivos. Y la oposición, pobrecitos, tan pequeños, se extraña al panismo de antes que debatía, estos quieren puestos. La política se ha vuelto dinero. No volveré a la curul, sólo me recordarán como su presidente, siempre arriba de ellos, siempre explicándoles, enseñándoles, poniéndolos en orden, Cada legislatura es más zafia, más procaces los legisladores y las legisladoras, qué barbaridad se comportan y hablan como carretoneras. Se levanta y de dirige a otra foto en la que excompañeros del PRI en San Lázaro lo quieren golpear por interpelar al presidente. Fui el primero y realmente el único, después de mi puro bufón. Sonríe y dice preguntando a los de la foto: ¿quién se la interpeló a quién?

    Con el vaso lleno nuevamente, don Alejandro se acerca a una foto que sobresale de las demás. Está él como presidente del Congreso y le pone la banda tricolor al actual Presidente. Momento estelar de mi vida con más de ochenta años, el Presidente siempre se acordará de que fui yo el que le puso la banda, que llegó a dónde llegó por mi esfuerzo y mi entrega a su causa, todo mi talento a su servicio. No es poca cosa. Y él también verá siempre esa foto en la que estoy yo. Y está bien, porque si en la vida hubiera justicia el de la banda sería yo, pero ni hablar, ganó un curita de pueblo, un hombre sin mundo, de inteligencia rupestre. Pero ya ni la queja cabe, le intenté por todos lados y partidos. La inteligencia, la cultura, la capacidad, el estudio y el conocimiento no venden. Chinguen a su madre.

    Mejor sitio de imágenes: http://postimages.org

  25. #825

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    Porrismo, vandalismo, crimen e impunidad

    Raul Cremoux.

    Con diferencia de horas se dan ciertos dardos que apuntan con certeza al corazón de la inseguridad nacional. Derriban las escasas defensas institucionales y dan los brochazos del panorama actual.

    Justo cuando acontece el primer año en que se realizó una marcha contra las actividades porriles y delincuenciales en el CCH de Azcapotzalco, una turba de jóvenes enmascarados, autodenominados anarquistas, grafitearon, rompieron ventanas, intentaron derribar la puerta y lanzaron cohetones y molotov contra la Rectoría de la UNAM.

    Hay testimonios de que los agresores salieron para realizar tales actos del que fuera el auditorio Justo Sierra, y que desde 1966 comenzó a llamarse “Che Guevara” en honor del guerrillero comunista, quien con Fidel Castro implantó ese régimen en Cuba. A partir del año 2000 ese recinto ha sido impugnable para cometer toda suerte de ilícitos: venta de mariguana y el psicotrópico que se desee, organización de festivales orgiásticos y guarida de rufianes no necesariamente universitarios ni estudiantiles. Ninguna autoridad, ni de la universidad ni de las institucionales, ha podido detener esa constante para devolverla a sus funciones propias de investigación, enseñanza y difusión cultural.

    En pleno corazón de la universidad y a unos cuantos metros de la Rectoría, el que fuera y sigue siendo el mayor auditorio está en manos de rufianes y delincuentes.

    Al grito de ¡muera el Estado y viva la anarquía!, recorrieron parte de la avenida Insurgentes, arrancaron señales de tránsito, grafitearon paredes, humillaron a los pocos patrulleros que los enfrentaron, rompieron las plumas de acceso al estacionamiento de la Facultad de Filosofía y confrontaron al personal de seguridad de la UNAM. Todo esto a la vista de quién deseara fotografiarlos y filmarlos. Querían y dejaron testimonio de su prepotencia y del gozo que les da la total impunidad.

    Con diferencia de horas, integrantes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo y de la Escuela Normal Indígena Jacinto Canek, de Chiapas, se liaron a golpes, armados con palos, contra los policías militares que guardan las puertas ¡de Palacio Nacional! Los militares, una vez más, tuvieron que replegarse contra la pared. Los videos muestran a esos hombres buscando refugio mientras la turbamulta les grita, los insulta, les manotean y terminan usando las estacas que utilizarían para elevar una carpa en donde pondrían un campamento semejante al que instaló AMLO en Reforma, para así realizar sus exigencias y peticiones.

    Mientras tanto en Tamaulipas, y quién sabe dónde más, los transportes del Ejército Mexicano no pueden abastecerse de combustible, ya que los concesionarios se lo niegan y la Guardia Nacional se ve sin posibilidades de moverse y hacer rondines y ejecutar las órdenes de sus superiores. ¿Por qué no pueden abastecerse? Pues porque las bandas los tienen amenazados con asesinar a sus familias, y eso va contra dueños y operarios de las gasolineras.

    Hagamos cuentas: si se destinan seis mil soldados para impedir la llegada de centroamericanos en la frontera sur y otros 10 mil en la del norte y quién sabe cuántos paralizados por falta de combustible, más los recién reclutados y que están en etapa de capacitación, así como los reacios a ingresar a ese nuevo cuerpo, ¿cuántos son realmente los elementos encargados de brindarnos seguridad?

    Ahora bien, si tanto policías como guardias nacionales y hasta el mismo Ejército tienen instrucciones de “no reprimir” a nadie, ¿cómo pueden realizar sus tareas de controlar a delincuentes que esperan contar con amnistía a sus delitos? Claro, perdón a delitos menores, como son el tráfico de estupefacientes, secuestro, extorsión, asalto, etcétera. Y castigo ejemplar contra asesinos feroces, desalmados y que no logran serenarse ni portarse bien a pesar del exhorto permanente y de la consideración presidencial de que ellos son también pueblo bueno.

    Pero imaginemos que ya contamos con una Guardia bien integrada, un Ejército bien armado y una policía limpia y bien remunerada, ¿con qué estrategia combatirán a un contingente de bandas, mafias y criminales que nos tienen asolados y apretujados con su desmedida violencia?

    Desde porros y protestatarios, hasta secuestradores y asesinos, recorren calles, plazas, comercios, carreteras, transportes y amedrentan hasta las puertas de Palacio Nacional con total impunidad. Ante todo esto, ¿quién nos defiende, quién?

    Mejor sitio de imágenes: http://postimages.org

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