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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #871

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    La plenitud del poder

    Juan Ignacio Zavala


    Uno de los problemas que traen las mayorías es la sensación de que todo lo que se quiere, se puede y de que todo lo que se puede se tiene que hacer. Así estamos con el gobierno federal y sus mayorías legislativas, con los que encabezan gobiernos estatales y en general el comportamiento político de Morena.

    Este sentimiento de enorme satisfacción que tiene el poderoso de hacer lo que quiere y que nada le pasa por su mayoría y el apoyo ciego de una parte de la población, encuentra varias definiciones, pero quizá una reciente y muy acertada es la que salió de la boca del entonces gobernador de Veracruz, el priista Fidel Herrera: es estar en “la plenitud del pinche poder”.

    Solo desde esa desfachatez se entiende, por ejemplo, que la señora secretaria de la Función Pública organice desde su dependencia y con recursos públicos, una conferencia ¡a su suegra! Eso no lo habíamos visto desde hace tiempo, pero “la plenitud del pinche poder” le permite hacer lo que ella considere que está bien.

    Hay que decir que la suegra de la secretaria tiene sobrados méritos académicos para impartir esa y muchas otras conferencias más, pero no es lo correcto que lo haga su nuera con recursos públicos, así sea nada más pagando los canapés o los tlacoyos del coctel.

    Para cerrar el círculo del abuso, el secretario de Hacienda será el comentarista de las palabras de la suegra de su colega Irma Eréndira. Un escándalo que no merece el prestigio de estudios de la suegra.

    La SFP parece estar más cerca de ser un club de amigos que una dependencia en la que se investiga el comportamiento público de los trabajadores del gobierno. Caso relevante el del señor de las casas, Manuel Bartlett, que es investigado por la esposa de quien fuera su cercano asesor, la última vez que fue senador. Claro, están en “la plenitud del pinche poder”.

    Solamente desde la desfachatez se puede pedir a los ciudadanos que protejan lo negocios de las manifestaciones porque no se quiere reprimir a nadie. El gobierno, tanto el federal como el capitalino, renuncian a su responsabilidad y solicitan que los ciudadanos organicen unos “cinturones de paz” para que los vándalos no comentan desmanes, rompan vidrios, incendien establecimientos.

    Como la llamada a los ciudadanos resultó una vacilada, el gobierno de la CDMX decidió mandar a la calle a doce mil trabajadores del gobierno para hacer vallas de protección durante las marchas del 2 de octubre. Y es que parte de su desfachatez es que les da vergüenza ser autoridad, les da pereza tener responsabilidades, les asusta tomar decisiones; ellos efectivamente quisieran estar marchando y lanzando piedras, gritando mentadas y prendiendo fuego a las librerías, eso es lo de suyo.

    Es el caso del aeropuerto. “La plenitud del pinche poder” opera contra la razón y cierra una obra que estaba ya en avance. Los mexicanos terminamos pagando cantidades millonarias por una obra que ya no se terminó y que el capricho del Presidente decidió que se tenía que suspender. No hubo más razón que su decisión. Lo hizo porque pudo (como dijo Clinton cuando le preguntaron por qué hizo lo de Lewinsky).

    La decisión de hacer de Santa Lucía una instalación estratégica es para derrotar a los ciudadanos que se organizaron para ampararse, y detener la obra que no cuenta ni siquiera con proyecto que se pudiera decir serio. Pero lo importante es ganar, aplastar porque hay que enseñar y mostrar el poder. En esas estamos.
    (Edición de firma).

  2. #872

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    El duro invierno de Medina Mora

    Pablo Hirairt.

    Nadie puede contra el águila de frente -en lo individual–, hemos dicho desde hace años en este y otros espacios.

    Tal pudo haber sido el destino de un destacado servidor público como director del Cisen, titular de la PGR y embajador de México en Estados Unidos, Eduardo Medina Mora.

    A Medina Mora, tengo la impresión, se le acabó la fuerza para defenderse y decidió renunciar a su cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

    Con su salida, se debilita la Corte como el único contrapeso formal al poder del Ejecutivo.

    Llegará otro ministro o ministra a reemplazarlo, y será quien el Presidente y su mayoría en el Senado quiera.

    De lo que se ha escrito de Medina Mora creo que no sabremos nunca qué tanto es real, qué es verdad a medias, y qué carece de sustento.

    Mi colega y amigo Salvador García Soto publicó en junio de este año que Medina Mora había realizado, entre 2016 y 2018, unas 32 transferencias, desde distintas cuentas, a otras en el extranjero, por un monto superior a los 103 millones de pesos.

    La cantidad de las transferencias, en dólares y en libras esterlinas, supera con mucho los ingresos del servidor público Eduardo Medina Mora.

    La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) le abrió un expediente por lo publicado, con origen en el Reino Unido y en Estados Unidos.

    Sin embargo, el exministro respondió en una carta abierta el 18 de junio de este año, que nunca sacó dinero de varias cuentas, sino de una sola, la suya personal, de HSBC.

    Los números de cuenta publicados, dijo el ministro, en realidad eran los números de las transferencias.

    En su defensa dio a conocer transferencia por transferencia, que en total suman la cantidad de siete millones 487 mil 261 pesos. No 103 millones.

    Tales transferencias son plenamente compatibles con sus ingresos.

    La confusión, según Medina Mora, estriba en que se alteró el tipo de cambio en doce transferencias.

    ¿Real o falso? Todo es según el cristal con que se quieran ver los documentos presentados por Eduardo Medina Mora, y lo publicado por ese excelente columnista que es Salvador García Soto.

    Sin embargo, hay hechos incontrovertibles.

    Por ejemplo, que el presidente López Obrador detestaba al ministro que ayer presentó su renuncia.

    Ciertamente Medina Mora era un ministro de derecha, como lo es un segmento de la sociedad mexicana.

    Su oposición a legalizar el aborto en todo el país siempre fue pública.

    Eso piensa Medina Mora, y eso piensa un vasto sector de la población.

    Fue director del Cisen durante el gobierno de Vicente Fox, cuando se gestó el desafuero del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.

    El presidente lo acusó, desde hace varios años, de ser uno de los ministros que representan los intereses de “la mafia del poder”.

    A nadie de la Corte aborrecía más López Obrador que al exdirector del Cisen con Vicente Fox.

    Hoy Medina Mora ya no es ministro de la Corte, a pesar de que le restaban once años en el cargo.

    Su dimisión, para algunos, deja un sabor de aceptación de culpabilidad.

    Puede ser. Aunque es posible que a Eduardo Medina Mora ya se le habían acabado las fuerzas para pelear.

    Y dar la batalla contra el águila, cuando la tienes de frente, es desgaste y tiempo perdido. Se necesitan ánimos e incentivos emocionales. Medina Mora los había perdido.

    El diez de febrero de este año murió su esposa, Laura Pérez Vázquez, una mujer relativamente joven.

    Seis meses después, el siete de agosto, falleció su primo Manuel, exdirector general de Banamex, a causa de una enfermedad neurológica progresiva.

    Duro el invierno para Eduardo Medina Mora. No lo aguantó.

    Con su salida viene un nuevo equilibrio en la Suprema Corte.

    Cosas veremos.
    (Edición de firma).

  3. #873

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    La irresponsabilidad de Sheinbaum

    Raymundo Riva Palacio.

    Ante la violencia desatada durante las marchas en las últimas semanas y la crítica por la inacción de la Policía, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, respondió con una estrategia ilegal e irresponsable, con la cual volvió a incumplir con su responsabilidad prima como autoridad: el uso de la fuerza, no para reprimir, sino para que, dentro de la ley, haga respetarla a quien pretenda violarla. Utilizó a civiles como carne de cañón contra los violentos para que suplieran el deber del gobierno. Y para que no hubiera daños en propiedad privada o inmuebles públicos, tapió con vallas de metal todo el Centro Histórico, afectando la vida económica, la libertad de tránsito y el orden público.

    Esta solución no caminará en el tiempo. La forma como respondió a la crítica por permitir que grupos anarquistas realizaran desmanes, causaran daños y se adueñaran de las calles del centro, es insostenible. Utilizar civiles en lugar de Policía para que enfrenten a los anarquistas o a quienes irrumpan con violencia en la vida cotidiana es un acto cobarde, no de gobierno. Pretender que con ese tipo de estrategia evitará que siga escalando la tensión y que las posibilidades de un enfrentamiento entre civiles y anarquistas crezcan con cada marcha, es ingenuo al dejar que el azar resuelva el dilema.

    La idea para contener la violencia fue crear 'cinturones de paz', mediante una orden girada el martes a todas las dependencias capitalinas para que aportaran 300 trabajadores, vestidos con camisetas blancas, para que sirvieran de colchón entre los manifestantes, en este caso por la conmemoración de la matanza de Tlatelolco en 1968, y los grupos anarquistas. Ninguna fuerza pública mediaba entre ellos. Fueron personas no entrenadas para contener, a quienes se obligó a cumplir una función por la cual no fueron contratados. Peor aún, la disposición de Sheinbaum violó el artículo 135 de la Ley Federal del Trabajo que prohíbe a los trabajadores “ejecutar cualquier acto que pueda poner en peligro su propia seguridad, la de sus compañeros de trabajo o la de terceras personas”.

    Hubo golpes, algunos heridos y mucha suerte para las autoridades, porque los grupos de anarquistas que llegaron al Centro Histórico a cumplir con la agenda que sigue el anarquismo insurreccional desde hace 20 años, provocar y llamar la atención de los medios como forma de protesta contra el modelo económico global y neoliberal, no incluían su parte más experimentada –que se vio a plenitud en la violencia que desataron cuando Enrique Peña Nieto tomó posesión como presidente en 2012–, ni tampoco su capacidad de ataque regular, que incluye bombas molotov. No está claro si a través de los vasos comunicantes de los anarquistas con miembros de los gobiernos de Sheinbaum y del presidente Andrés Manuel López Obrador, con quienes comparten objetivos, hubo una negociación para que se redujera el nivel de violencia.

    Utilizar a burócratas como escudo humano frente a los violentos, es idéntico a los escudos de mujeres y niños que utilizan los cárteles de la droga para impedir que sean atacados por la Policía. A la utilización de civiles para cuidar que la Policía no interviniera en su contención, que al final ese fue el resultado, se le agrega la forma como tapiaron las fachadas de comercios e inmuebles creando una trampa en la ruta por donde avanzó la marcha. Esto planteó un escenario de alto riesgo, producto de otra falla estratégica, al haber creado embudos para los civiles en caso de que hubiera estallado la violencia dentro de esos caminos de metal.

    En la planeación de operativos donde el objetivo es dispersar a quienes violentan el orden público, nunca se les encierra para emboscarlos, sino se deja una puerta de escape, deliberadamente, para que por ahí puedan huir, reduciendo de esta forma el grado e intensidad de la violencia. Las autoridades capitalinas no hicieron eso, y levantaron muros de metal, prácticamente imposibles de saltar, con cordones de policías en las calles donde no se había tapiado con las vallas. Si no hubo consecuencias que lamentar, se debió a que los anarquistas no tenían la intención de escalar los enfrentamientos –como se puede ver al analizar sus comportamientos en otras marchas a lo largo de los años–, no como resultado de una buena estrategia policial.

    Tapiar resuelve coyunturalmente, para Sheinbaum, el problema del vandalismo en comercios, pero no es una solución de corto, mediano o largo plazos. No puede recurrir al mismo ejercicio cada vez que haya marcha, porque como en el caso de los 'cinturones de paz', transferir a la sociedad una responsabilidad de gobierno, y pedirle indirectamente que sea ella la sacrificada porque la autoridad no quiere pagar costos políticos al tener que cumplir con sus obligaciones de ley, es insostenible. El pozo donde se ahogó el niño no se tapa cada vez que haya niños merodeando; se cancela y punto. En este caso, no se trata sólo de evitar que se dañen comercios sacrificando a comerciantes y consumidores, sino que se impida que terceros afecten sus derechos, su libertad y su vida cotidiana.

    Sheinbaum tiene que dejar atrás sus dogmas de oposición y asumir los costos de gobernante. No es reprimiendo a quien violente la ley, sino aplicando la ley. Para reforzar esa acción, el uso de la fuerza pública siempre debe ser opción, no para reprimir, sino para restablecer el orden de las cosas. Para eso existen protocolos para la Policía y organismos de derechos humanos que pueden acompañarlos en sus tareas para impedir abusos, y trabajo de inteligencia. Por encima de ello se necesita actuar con responsabilidad y valor, dos cualidades de las que hasta ahora carece Sheinbaum.
    (Edición de firma).

  4. #874

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    'Somos interlocutores, NO súbditos': Coparmex

    Lourdes Mendoza

    Hoy les traigo todos los pormenores de los 90 años de la Coparmex. De entrada, les cuento que andan estrenando oficinas en Reforma casi esquina con Insurgentes. La convocatoria estuvo de súper lujo pues, para que se den un quemón, tuvieron a todos sus expresidentes, a un expresidente de la República, Vicente Fox, quien asistió con su nuevo look en tenis; a la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Rojas, así como a Pita de la Vega, Ramón Muñoz, al embajador de Alemania, a Carlos Salazar, a Luis Carlos Ugalde, Salomón Chertorivski, Claudio X González, quien pensé había llegado con bastón en mano pero no, no se me preocupen, era su paraguas. También estuvo el primer gobernador no priista Ernesto Ruffo, Marko Cortés, Gustavo Madero y legisladores de todos los colores. Los ausentes, Alito del PRI y Dante Delgado de Movimiento Ciudadano, que no llegaron. Para los morbosos, que seguro se están preguntando y cómo se saludaron Fox y Cortés, déjenme decirles que muy bien.

    La variedad de los discursos también fue digna de aplausos, desde el de Jorge Ocejo, que fue muy fuerte, pasando por los moderados anecdóticos, hasta los que te daban ciertos mensajes y Gustavo de Hoyos, sin duda, se aventó un cierre con broche de oro.

    El primero en hablar fue ni más ni menos que Alfredo Sandoval, presidente nacional (1984 a 1986), quien nos platicó: “Nosotros queríamos que el empresario, en su papel como ciudadano, participara en la cuestión política. Y esto se promovió y no le gustó al sistema. A mí, Manuel Bartlett personalmente me amenazó diciéndome que la arena política era ruda, y que había que atenerse a sus consecuencias, eso iba para los empresarios que salieran de su nicho empresarial y quisieran participar”.

    ¿A poco no se imaginaron perfecto la escena? Que Echeverría tildó a la Coparmex de traidora a México por defenderse, y que así como antes, hoy seguirán defendiéndose y apostando por el país.

    Por su parte, Bernardo Ardavin (1986 al 1988) recordó cuando en los tiempos de Miguel de la Madrid tuvieron que salir una vez más a defenderse y decirle al gobierno, "No somos la oposición, queremos el progreso del país". Y fue así como después de muchos jaloneos se firmó el Pacto de Solidaridad.

    Jorge Ocejo (1988-1991), justo cuando a Bartlett se le cayó el sistema, era el presidente en turno y nos dijo: “Las instituciones permanecen y los hombres pasamos y hoy quieren al revés. Los empresarios y la Coparmex somos interlocutores, ¡NO súbditos!” –palabras que generaron el primer aplauso.

    “Debemos tener y dar nuestras posiciones sin miedo. Faltan más líderes, muchos de ustedes deben de comprometerse en su entorno con propuestas y posiciones frontales de lo que está mal, y apoyar lo que está bien. No hay que tener miedo, aguanten”, –segundo aplauso. “No me da miedo porque hablo por una institución. Seamos protagonistas”.

    Las palabras de Jorge Espina (2001-2003) también fueron memorables: “Nuestra confederación no puede pasar inadvertida por ninguno de los presidentes. Recuerdan ustedes cuando pesaba decir que el Banco Central tiene que ser un banco autónomo, independiente, que no puede manejarse desde Los Pinos; en donde yo oí por primera vez decir esto fue en Coparmex. Cuando se decía aquí en Coparmex que había que poner un instituto que realizara las elecciones, recuerdo precisamente que el licenciado Bartlett, secretario de Gobernación, dijo que no hay nadie que pueda realizar las elecciones a nivel nacional, tiene que ser el propio gobierno. Y Coparmex lo dijo, y ahora tenemos un Instituto Electoral autónomo”.

    Juan Pablo Castañón (2013-2015) comentó que ya no son tiempos de los Tlatoanis, que solo a través del trabajo podremos incluir a más personas, y no gracias a las dádivas. Que México es nuestro y somos los protagonistas. Que nos preocupemos por participar en las comunidades, que no excluyamos. Que dejemos de preocuparnos por Juárez o Porfirio, que no veamos por el retrovisor, sino que seamos responsables del futuro.

    Sin duda, el broche de oro fue de Gustavo, quien dijo: “¿Qué falló? Primero nos acostumbramos a la injusticia, toleramos que millones fueran apartados de los beneficios de este modelo económico. Por esa indiferencia hay 30 millones en pobreza extrema. Fuimos insensibles. Pasamos la corrupción. Así pues, hoy debemos reconciliarnos. Busquemos decisiones que nos permitan avanzar. Asumamos nuestra responsabilidad social”. ¡Quihúboles! ¿Así o más fuerte? Acto seguido, y en total unidad, recibió una ovación de pie.

    Por cierto, el 26 de septiembre de 1929, por iniciativa del empresario Don Luis G. Sada, se fundó la Coparmex.
    (Edición de firma).

  5. #875

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    Tan peleado como el legado de ‘El Príncipe’

    Jonathan Ruiz Torre

    Alguien quiere que luzca muy dramático el caso, así, como el del gran cantante, pero no, no hay bases.

    En México existe un yacimiento marino petrolero a 60 kilómetros al norte de donde ubicará el presidente la refinería de Dos Bocas, en Tabasco.

    Eso es menos que la distancia entre Cuernavaca y la Ciudad de México. Conviene tener a la mano esa materia prima.

    Esta semana, sin citar nombres, Reuters informó que un par de personas dijeron que Pemex quiere quedarse con el control de los recursos de ese yacimiento llamado Zama y que contiene aproximadamente mil millones de barriles de crudo que equivalen a dos años de la producción completa actual de México.

    Ese volumen supone un valor también equivalente en el largo plazo a unos 50 mil millones de dólares que pueden dejar al menos unos 30 mil millones de ganancias brutas, a precios de hoy.

    Esos recursos no le pertenecen ni le pertenecieron jamás a Pemex, sino a los mexicanos. No es lo mismo.

    Pemex tuvo la oportunidad de encontrar ahí petróleo, al no conseguirlo, los ciudadanos a través de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, concedieron el derecho a empresas privadas para explorar esa zona, cumpliendo con las leyes vigentes y en un ejercicio transparente que fue público, televisado y transmitido por medios de todo el mundo durante las rondas petroleras.

    Las ganadoras fueron Talos Energy, Sierra Oil and Gas y Premier Oil. Sierra vendió su parte, pero ese es otro tema.

    A cambio del permiso ganado, las empresas beneficiadas se comprometieron a entregar 69 por ciento -o casi 7 de cada 10 dólares- de la ganancia que obtengan al vender el producto que extraigan, vigilados siempre por autoridades del gobierno.

    En 2017, finalmente dieron con el crudo y en Pemex varios se pararon de pestañas. Buscaron petróleo cerca de ahí durante años y no dieron con el yacimiento, les faltó dinero y técnica para hacerlo.
    En consecuencia, el derecho a explotarlo ya no es de Pemex sino de los mexicanos que obtendrán la gran mayoría de las ganancias, mismas que cobrará el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuyo equipo controla el erario por la vía de Arturo Herrera, secretario de Hacienda, que además, cargará impuestos sobre la renta a los inversionistas.

    Una posible circunstancia permitiría aún a Pemex, a cargo de Octavio Romero, participar en el proyecto: que la empresa demuestre mediante una prueba hidráulica que un terreno adyacente bajo su control está conectado con los mismos recursos.

    Eso es posible, salvo por alguna circunstancia previa a la existencia de la humanidad, que haya formado entre ambos territorios alguna montaña subacuática que bloquee la conexión.

    Ojalá por la empresa mexicana, pero en cualquier caso, la compañía debe demostrar mediante estudios científicos esa conexión y tiene todavía hasta el año entrante para hacerlo, bajo un acuerdo de unificación del yacimiento firmado el año pasado.

    Si no hay acuerdo, debe venir un árbitro imparcial, según lo previsto en ese tratado, pero para eso faltan meses.

    Lo demás, el ruido, es el resultado de los intereses de alguien que tal vez quiso engañar a los medios, ocultándose en el anonimato y dañando la imagen de México en el extranjero.

    Porque de ser cierta la intención de apropiarse del control de Zama sin mediar el proceso descrito, entonces estamos ante una posible estatización de ese yacimiento que requiere de otra vía legal.
    Ni el presidente, ni la secretaria de Energía Rocío Nahle, ni el director de Pemex, hicieron tal comentario, al menos no públicamente.

    Si eso ocurre, olviden el escándalo de los gasoductos armado por Manuel Bartlett. Esto sería de otra dimensión. Una intención de expropiar sí nos aproximaría a la circunstancia de un país que abandona sus oportunidades de crecimiento económico por la vía de la inversión. Así lo hizo, por ejemplo, Venezuela.
    (Edición de firma).

  6. #876

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    AMLO, renuncia por completo

    Sergio Negrete Cárdenas

    López Obrador es Presidente para ciertas cosas, en otras simplemente claudica. Funciones esenciales del Estado han sido desarticuladas por quien lo encabeza. AMLO no titubea en tratar de adjudicar la responsabilidad, su responsabilidad, a terceros. Que otros se hagan cargo, es el mensaje constante en las mañaneras.

    ¿No hay medicinas? Las hay, afirma contundente. Bueno, si faltan, entonces tendrían que ser adquiridas por médicos o enfermeras. ¿Hay vandalismo? Pues hay que informar a los padres y abuelos, que escandalizados habrán de regañar a los susodichos. No, claro que no, el gobierno no hará nada, porque no se va a “reprimir”. Lo mismo con respecto a otras conductas criminales. Se necesita que las madres entren al quite para que sus vástagos abandonen el sendero del mal. Un buen regaño, o chanclazo, hace maravillas con un delincuente.

    Militares asesinados en Guerrero. ¿La respuesta desde Palacio Nacional? No queremos la guerra ni la declaramos. La fórmula obradorista es simple: colocar con firmeza la cabeza en la arena. Si se evitan los combates, entonces habrá menos muertos de ambos lados. El problema es que hay más muertos en todas partes. La fórmula del avestruz explica la explosión en inseguridad, desde las extorsiones hasta los homicidios.

    Una y otra vez, en medio de la escalada de violencia, el Presidente proclama que se acabó la guerra, que no se persigue a nadie, que no se buscan enfrentamientos. La claudicación absoluta, una bandera blanca que se ondea repetidamente. ¿Se pretendió lograr una especie de tregua? Si fue así, el fracaso es total. No importa, es la estrategia que el Presidente presentó desde su campaña; sigue ofreciendo abrazos en tanto se recrudecen los balazos.

    Ofrecer la paz, tender la mano, una vez más la receta aplicada esta semana. ¿Cómo atajar la violencia que podía desatarse el 2 de octubre? Sencillo: que “voluntarios” se pusieran unas camisetas y se transformaran en guardianes de la paz. El fracaso fue evidente para todos, menos para el Presidente.

    Cuando se convence que debe ceder, rendirse por completo, López Obrador se conduce rápido y sin titubeos, como con esa guerra que se obstina en decir que ya no existe. Bastó que Donald Trump anunciara la amenaza de aranceles para que girara en redondo su política con respecto a los migrantes que transitaban por México: de la bienvenida al rechazo. Una obediencia tan absoluta, que el inquilino de la Casa Blanca declaró sin rubor que usa a México para frenar a los que buscan llegar a su territorio. Ya no pretende que México pague el mentado muro en la frontera norte, al cabo AMLO ya detiene a los que puede en la frontera sur.

    La claudicación también se explica por la insaciable búsqueda de dinero para financiar los proyectos consentidos del Presidente. Nada de estancias infantiles para que trabajen las madres, o de medicinas que requieren los enfermos. Se alega que hay corrupción y se cancela. Una y otra vez, el daño a muchos, incluyendo a los más pobres, en aras de “ahorrar” recursos. ¿Cuidar a los niños? Nada mejor que los abuelos. ¿Medicinas? Solo cuando la presión mediática se hace insostenible.

    México tiene un Presidente que se concentra en aquello que le obsesiona (como el petróleo) y claudica en el resto. Pero, por más que quiera, la responsabilidad es suya. Su negligencia llega hasta lo criminal por los muertos que está provocando. Lo mejor que podría hacer es renunciar por completo y no, como ya lo hizo, en parte.
    (Edición de firma).

  7. #877

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    Sí, ha sido recesión

    Macario Schettino

    La sensación que se tiene cuando las cosas empiezan a ir mal, y no puede hacerse nada por evitarlo, es muy desagradable. Quienes tenemos oportunidad de comunicar, podemos llamar la atención al proceso, sólo para confirmar que nada puede hacerse. Muy pocos se convencen. Cuando ocurre la tragedia, incluso imaginan que era imposible preverla.

    En esta columna (en versión anterior) se documentó con muchos meses de anticipación el proceso de crecimiento del déficit en cuenta corriente a partir de 1992 que terminó en la crisis de diciembre de 1994, o el doble déficit en Estados Unidos, desde 2005, que culminó en la Gran Recesión.

    Ya con el nombre actual de la columna, se expusieron todos los defectos del grupo que finalmente ganó la elección de 2018, y después los efectos esperados de las primeras decisiones. La recesión en que estamos era muy clara desde enero, pero todavía hoy no pueden aceptar su existencia. Para evitarlo, hacen uso de todo tipo de tecnicismos, de la misma calidad de los que usa el Presidente para disculpar la corrupción de sus allegados.

    El indicador cíclico de la economía lleva nueve meses (a julio) por debajo de cien puntos (es decir, en contracción). El último valor que se publicó fue de 99.18 unidades. En los últimos 39 años, es decir desde 1980, en sólo cinco ocasiones ha ocurrido algo similar. Todas ellas son recesiones: 81-83, 85-86, 94-95, 2000-03, 2008-09.

    En esta última ocasión, lo que ha impedido que se reconozca la contracción es que el PIB se mantiene en los alrededores del cero. Sin embargo, si en lugar de utilizar ese indicador vemos la demanda interna, la situación es muy clara. Los datos comparables son de 1993 en adelante, y tenemos entonces únicamente tres recesiones previas. La primera inicia en septiembre de 1994, y en un año toca fondo con una contracción terrible: la demanda interna se contrae 20 por ciento. Sin embargo, la recuperación es rápida, y para septiembre de 1997 se alcanza el nivel previo a la recesión.

    La segunda (importada) inicia en septiembre de 2000, tarda un año en tocar fondo, y se recupera el nivel inicial en dos años y medio. La tercera, también importada, inicia en junio de 2008, llega al fondo en cinco trimestres, con una contracción de 10 por ciento, y se recupera el nivel original hacia junio de 2011, tres años. El proceso actual lleva ya seis trimestres, y no se ve que toque fondo. La contracción es de 2 por ciento hasta el último dato (junio pasado), que es similar a la recesión de 2000. Insisto, me refiero a la demanda interna, es decir, eliminando del PIB el impacto de las exportaciones, que es lo que nos ha mantenido en ceros, en lugar de la contracción de 2 por ciento.

    La información que tenemos del trimestre que acaba de terminar apunta a que la contracción continúa, y los datos de otras economías indican que el impulso de las exportaciones puede no ser igual en 2020. Así, aunque la caída sea menor hasta ahora que en 1995 o 2009, la gran duración puede producir su propia retroalimentación, y acelerarse. Desafortunadamente, lo único que puede evitar mayores problemas en este momento es que el gobierno contrate deuda y la canalice a inversión. Pero debido al historial del presidente, y a sus decisiones, el acto mismo de contratar deuda puede poner en riesgo la calificación de México. No es fácil convencer a los mercados de que se actúa cuidadosamente cuando se financian proyectos absurdos y se dilapida el fondo de estabilización presupuestal.

    Es en este contexto en el que hay que evaluar lo demás: la renuncia del ministro, la abdicación del uso de la fuerza legítima frente a grupos de choque propios, las modificaciones legales. Y lo que viene se hace muy, muy claro.
    (Edición de firma).

  8. #878

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    Vivir en el pasado

    Juan Ignacio Zavala

    El presidente salió ayer en su conferencia mañanera de nuevo con el asunto de la elección de 2006. Resulta increíble que su resorte no sea su victoria tan abultada de hace un año, sino su derrota tan ajustada hace ¡doce años!

    Dijo el Presidente hace algunos meses que prometía dejar de hablar del pasado porque ya tenían él y su equipo la responsabilidad. Parece que no le es posible cumplir esa promesa, pues todo lo tiene que referenciar con sus fantasmas y fobias que vienen del pasado. Esta es una de las causas por las que el país no avanza: el Presidente no pude ver hacia adelante, al futuro, solamente ve al pasado. Así va a estar difícil salir del atolladero.

    Conocida la aplastante victoria de López Obrador el año pasado, todo indicaba que la mesa estaba puesta para dejar atrás el 2006, una elección que nos había dividido y que el paso de Peña nos sirvió para cicatrizar, y empezar el futuro. Pero no, parece que el rencor no encuentra espacio para sanar y sale a borbotones en las conferencias de Palacio.

    Claro que no se trata de negar el pasado, de no ajustar ciertas cuentas con esa época y con ciertos actores, eso se entiende y hasta se aplaude. Si no hay cambio palpable en varios aspectos de la vida pública, todo quedará en decepción. Nadie pide milagros, pero sí avances. Y será imposible avanzar si el Presidente es el que una y otra vez se remite al pasado como centro de problemas y eje de impedimentos. Para el Presidente y sus huestes los problemas centrales que enfrentan no son el Presupuesto, ni la difícil situación económica internacional, o la curva de aprendizaje propia de cualquier gobierno o que los retos son mayores de lo que imaginaban, o la complejidad del país, no. Su problema, su ocupación central es Calderón. Qué decir de él, cómo descalificarlo, qué está haciendo, qué dice y cómo va.

    Después de casi quince años de campaña, y con más de sesenta de edad se entiende que no está fácil cambiar de discurso, pero la circunstancia, nada más y nada menos que la presidencia del país, lo amerita. Eso no quita a los adversarios ni quita relevancia a las diferencias, pero enconar el ambiente no parece buena idea como proyecto de política pública. Acostumbrado a polarizar, el Presidente lo sigue haciendo desde su palacio, por eso la idea del 'cinturón de paz' era y es descabellada, se trata de enfrentar unos ciudadanos con otros sin la intervención de un gobierno que ponga orden.

    Incluso las cosas en que avanza este gobierno son sepultadas por la continua referencia al pasado. Su gente prefiere mentarle la madre a cualquiera que esté en su contra que apoyar alguna medida positiva. Los 'hubiera' no tienen fin, se pueden hacer cualquier cantidad de posibilidades alrededor de un 'hubiera', pero cuando los hubiera los dice y sostiene el presidente queda claro que lo que no tiene es una idea de lo que hay adelante.
    El pasado puede ser un trampolín o un grillete. Están a tiempo de escoger.
    (Edición de firma).

  9. #879

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    Entre la impunidad y la ignorancia

    Raúl Cremoux.

    La masa camina, salta, ondea banderas y pancartas; se embelesa sintiéndose multitud y corea consignas sin sentido. Los de adelante se muestran decididos a encarar el tiempo, algunos son primos o hijos de quienes formaron el Comité de Huelga 1968. Quienes los siguen gritan remedos de las demandas de hace medio siglo: “Que renuncie Corona del Rosal; Muera Díaz Ordaz; Juicio al jefe de la Policía; No más granaderos…”

    Las entrevistas en radio, Tv y redes sociales muestran que vivimos en el reino de la ignorancia. Hay amas de casa con su playera blanca como exponentes del llamado 'cinturón de paz' que no saben por qué están ahí, otros se quejan porque lo suyo son las oficinas y no la contención de manifestantes violentos. Pronto correrán ante el borlote, empujones, humos y detonaciones de petardos. Los agentes policiacos atrás de sus escudos protectores han recibido instrucciones de ser cuidadosos, ya que son vigilados por los defensores de los derechos humanos. Las risotadas de núcleos de jóvenes son muestras festivas de su proclividad al relajo. Y entre ellos algunos estrafalarios con el rostro cubierto, llevan en sus manos sopletes, botellas o piedras. Las vitrinas, puertas, ventanas y muros aguardan ser pintarrajeados y pateados.

    Unos y otros desconocen que esa marcha debiera conmemorar que esa fecha, el 2 de octubre, fue la semilla que al crecer, produjo la democracia que hoy les permite explayar públicamente su arrogancia mezclada con la insensatez de no saber dónde están parados.

    Ante una hipotética encuesta que hubiese sido realizada durante la marcha, más del 90 por ciento no sabría qué se celebra ni cuáles fueron las consecuencias políticas que de la masacre en La Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco se derivaron hasta el día de hoy.

    Al tomar posesión de la Presidencia de la República, Luis Echeverría lo primero que hizo fue incorporar a su gobierno a un nutrido grupo de jóvenes para con ello mostrar una especie de arrepentimiento y mea culpa por lo acontecido en esa fecha. Entre otros, ahí están los jóvenes treintañeros: Francisco Javier Alejo, Ignacio Ovalle, Fausto Zapata, Porfirio Muñoz Ledo, Carlos Armando Briebich.

    El eje de la política echeverrista pretendía abrir oportunidades a las nuevas generaciones, facilitar la inclusión de corrientes diferentes e impregnar un rasgo semisocialista que nunca maduró y provocó fuertes contracciones económicas y sociales.

    Su sucesor, candidato único en la elección presidencial, José López Portillo, se rodeó de un equipo prometedor que no culminó su proyecto debido a inexplicables errores y a la exquisita frivolidad del jefe del Ejecutivo. Menciono a los principales miembros de su gabinete que sustentaban un claro sello de progresismo: Jesús Reyes Heroles, creador de una reforma que permitió la legalidad del Partido Comunista y los diputados plurinominales para abrir una esperanza democrática. David Ibarra en Hacienda, Carlos Tello en Programación, Pedro Ramírez Vázquez en Obras, Fernando Solana en Comercio y Relaciones, Sergio García Ramírez en varios puestos y José Andrés de Oteyza en Patrimonio.

    Más tarde, los adelantos en materia electoral y política permitieron que los subsiguientes gobiernos abrieran el ostión hasta llegar a tener un organismo como el IFE, que nos permitió por vez primera tener elecciones democráticas y confiables.

    Una y otra vez los adelantos en la materia llevaron a que hoy se tenga un gobierno de izquierda cuando esas categorías eran mucho más simples y definidas. Hoy vivimos una etapa confusa en la que la impunidad a malvivientes e incluso criminales se les quiere contener con el perdón y la indulgencia en la mano. Esto precede al desmantelamiento de estructuras económicas para ofrecer resultados negativos: inseguridad y violencia generalizada, desempleo, tratar de enderezar a una empresa quebrada (Pemex), crecimiento nulo, economía paralizada, sometimiento ante Trump.

    La marcha, prevenida con un discurso paternalista y moralista, dejó de ser una enseñanza, un recordatorio de un momento clave en nuestra historia moderna para convertirse en una caricatura con evidentes trazos de una mezcla de impunidad e ignorancia.

    (Edición de firma).

  10. #880

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    Me urge un contador que se equivoque

    Alejo Sánchez Cano.

    Dónde podré encontrar un contador que por sus errores me condonen 16 millones de pesos como sucedió con Yeidckol Polevnsky, Ana Guevara y Cuauhtémoc Blanco. Por más que he preguntado entre mis conocidos, esos que les llaman causantes cautivos, pues nomás no se encuentran.

    En nuestro México querido y más ahora en tiempos de la 4T, a los contribuyentes que religiosamente pagan sus impuestos se les persigue y estigmatiza como los malos, como los tramposos y evasores, cuando en la realidad son los que merced a su trabajo y responsabilidad con el Estado, fondean la mayoría del gasto público.

    Las tasas impositivas de todo tipo quitan en promedio a un contribuyente alrededor de un 40 por ciento de sus ingresos y este descomunal descuento se destina a sufragar todo tipo de ocurrencias de los gobernantes, quienes no obstante que el gasto esté etiquetado para programas prioritarios, se los pasan por el arco del triunfo y los ejercen como quieren.

    Ahora, con el presidente López Obrador, se tienen que financiar tres obras que son producto de su imaginación y voluntad. El aeropuerto de Santa Lucía, la refinaría de Dos Bocas y el Tren Maya son obras de infraestructura que ni siquiera tienen un proyecto ejecutivo y que, sin embargo, ya el Congreso las está considerando en el Paquete Económico 2020.

    Esas cosas son las que enchilan al contribuyente. Por un lado, aquellos que son tocados por la mano de Dios al condonar sus impuestos, y por otro, el dispendio de los recursos presupuestales en obras que no tienen razón de ser.

    La enorme lista de beneficiados por el perdón de impuestos y los montos que fueron exentados, exacerba el ánimo de cualquier mexicano que ve cómo cada quincena una buena parte de su esfuerzo se va, en el mejor de los casos, a las arcas públicas.

    Entre 2007 y 2018, las condonaciones de impuestos alcanzaron montos de 400 mil 902 millones de pesos, a valor actual, y beneficiaron a 153 mil contribuyentes, revela el dictamen que circula en el Senado y que propone eliminar el perdón fiscal.

    En estos tiempos de austeridad y de combate a la corrupción dicen que ya se van acabar todas esas prácticas que otorgan privilegios a unos cuantos, a los consentidos del régimen como las señoras Polevnsky y Guevara, empero cuando vemos casos como el de Manuel Bartlett, quien presenta niveles de enriquecimiento dignos de los hombres más ricos del mundo, pues se terminan la credibilidad y confianza.

    Así las cosas, ojalá algún contador de esos zoquetes, los que mencionan los acaudalados miembros de la 4T cuando los agarran con los dedos en la puerta, pueda hacerse visible para que por sus pifias me condonen algo de lo que tengo que pagar. Mientras tanto, hago votos para que el Congreso termine con el perdón fiscal.

    Me quedo con lo que declaró Margarita Ríos-Farjat, titular del SAT, al mencionar que ese organismo no condona impuestos y tampoco se trata de un acto discrecional de la autoridad. Menos mal, si no, imagínese cómo estaríamos.
    (Edición de firma).

  11. #881

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    Una recesión golpearía a Morena

    Por Enrique Quintana.

    Una pregunta que se hace cada vez con más frecuencia entre hombres de negocios y funcionarios públicos es: ¿qué tan cercanos estamos a una recesión en Estados Unidos?

    Hay indicadores que señalan que realmente estamos muy cerca. Uno de ellos es el diferencial de las tasas de largo plazo y de corto plazo.

    El índice que –entre otros– calcula el banco de la Reserva Federal de Nueva York se encuentra ya en niveles alarmantes que en otros tiempos claramente han sido indicios de una próxima recesión.

    Usualmente, se considera que cuando el índice está arriba de 30 puntos vendrá una recesión en los siguientes 12 meses. Hoy estamos en 37.9 puntos.

    Sin embargo hay otros que señalan que la circunstancia es completamente diferente al preludio de una recesión.

    La semana pasada se dio a conocer que la tasa de desempleo en Estados Unidos durante el mes de septiembre fue apenas de 3.5 por ciento, la más baja en medio siglo.

    Pero al mismo tiempo existen indicadores que señalan que se ha debilitado la producción. Un ejemplo es el indicador de los gerentes de compra (ISM) del sector manufacturero, que indicó en el mes de septiembre una debilidad económica que no habíamos visto en una década completa.

    La pregunta que surge entonces es cuál de estos dos tipos de indicios es el que va a prevalecer en los siguientes meses. Y no hay una respuesta única. Lo que tenemos es incertidumbre.

    Tanto para Estados Unidos como para México habrá profundas repercusiones según el escenario que se configure.

    Si la debilidad económica se transforma en recesión en Estados Unidos, entonces las posibilidades de que el presidente Trump se reelija van a tender a cero, así lograra sortear el juicio

    Para el gobierno de López Obrador el entorno cambiaría radicalmente en el contexto de una recesión en Estados Unidos.

    Es muy diferente afrontar una condición de una economía anémica con crecimiento débil o nulo, como la que hoy tenemos, a una recesión en la cual todas las variables económicas tenderían a la baja.

    En primer lugar habría presiones fiscales adicionales, pues las metas de recaudación no se alcanzarían.

    Ello obligaría a nuevos recortes en el gasto público o bien a un incremento en los impuestos.

    Y aumentaría el riesgo de perder el grado de inversión, no sólo Pemex sino incluso en la deuda soberana del país.

    En términos políticos, también en México habría consecuencias importantes.

    El resultado de la elección intermedia tanto a nivel federal como a escala local cambiaría en caso de que en 2020 enfrentáramos una recesión.

    Una mala situación económica casi seguramente se traduciría en la pérdida del control de la Cámara de Diputados por parte de Morena o al menos la pérdida de su mayoría absoluta.

    Esa circunstancia configuraría un escenario completamente diferente para la segunda parte del sexenio.

    Por todas estas razones es que es vital el que se defina de manera precisa si solamente estamos ante una circunstancia en la cual la economía de Estados Unidos se debilita o si realmente enfrentamos el riesgo de una recesión.

    En el caso del gobierno de AMLO, habría mucho que hacer si se considerara que hay un entorno adverso sobre el que nada podemos hacer. La política económica debería ajustarse a ese entorno adverso si se quisiera que la 4T no caminara derecho al desastre.

    Veremos.
    (Edición de firma).

  12. #882

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    La cuña de Poncho Romo vs. la Coparmex

    Darío Celis

    Alfonso Romo Garza-Madero fue cuestionado y criticado por sus pares por la cercanía con Andrés Manuel López Obrador desde el 2012.

    Los dueños del dinero pronosticaban que el hombre de negocios no iba a influir en la política económica del nuevo gobierno y le auguraban pocos meses de vida como político.

    Y casi se les cumple: estuvo a nada de irse por sus enfrentamientos con el entonces secretario de Hacienda, Carlos Urzúa. Pero ahora Poncho Romo agarró un segundo aire.

    Con su trabajo y operación en silencio el jefe de la Oficina de la Presidencia se ha convertido en el puente de oro entre AMLO y los 200 dueños de empresas más importantes del país.

    Es una especie de consiglieri de López Obrador que pian pianito está tejiendo por todo el país un nuevo liderazgo empresarial que va a hacer contrapeso a la Coparmex, de Gustavo de Hoyos.

    Desde hace varios meses Romo construye una red propia de los 200 dueños de empresa más importantes del país, aquellos que tienen una alta calidad moral en cada uno de los 32 estados del país.

    En grupos de 10 y 20 se reúnen primero con Romo y luego con López Obrador. La idea es que antes de diciembre haya un magno evento donde se anuncien inversiones y proyectos entre IP y gobierno.

    El fundador de Vector seleccionó en cada estado a un líder moral de la comunidad empresarial, quien a su vez convoca a una reunión privada con Romo a los 10 ó 20 empresarios más importantes.

    Son casi todos mexicanos, dueños de empresas y otros tantos directores de compañías extranjeras multinacionales los que participan en estas reuniones.

    Son los 200 empresarios que mueven la economía de cada entidad y, en suma, los presidentes de compañías que generan más empleo e inversión en México.

    Se han realizado cerca de ocho reuniones en estados como CDMX, Nuevo León, Jalisco, Baja California, Estado de México y Puebla. De ahí surgió la Comisión de Fomento a la Inversión, Empleo y Comercio.

    La red de contactos no incluye a ningún presidente de organismo empresarial porque se asume que la mayoría de estos trabajan para los grandes grupos empresariales.

    En esta red alterna de Romo hay gente del calibre de Carlos Slim, Alberto Baillères, Daniel Servitje, Roberto Hernández, José Antonio Fernández Carvajal y Germán Larrea.

    Asimismo Armando Garza Sada, Rogelio Zambrano, Alfredo Harp, José Chedraui, Julián Mendoza, Gabriel Posada, Ricardo Valdés, Lorenzo Rojas, Alfredo Rivera y Jorge Vergara.

    También Jorge Ojeda, Santiago Martínez, Javier Arroyo, Alfonso y Guillermo Urréa, Juan Francisco Beckman, Humberto Jaramillo, Rodrigo Valle, Juan Jorge Favier y Taide Aburto.

    De igual forma Ernesto Porras, Roberto Alcántara, Carlos Peralta, Carlos Hank, Roberto Plascencia, Laura González, Jorge Enrique Almanza, Salvador Oñate y Francisco Robinson Bours.

    Antonio del Valle Perochena, Arnulfo Padilla y Antonio González Mendoza son otros más. Cuando Poncho Romo llega a un estado, normalmente se reúne a la hora de la comida.

    La dinámica es la misma: hace una reflexión sobre la importancia de las empresas para la economía nacional y luego hablan los empresarios locales.

    A éstos, días antes se les asigna un tema de interés regional o estatal, los cuales casi siempre giran alrededor de empleo, inversión, problemas de infraestructura, comercio exterior y seguridad.

    El encuentro casi siempre sube de tono cuando llegan las quejas sobre la inexistencia de políticas públicas del gobierno de López Obrador para generar confianza a estos dueños de los negocios.

    Son temas recurrentes lo poco que hace el gabinete en materia de inversión, fomento al empleo y seguridad pública; los empresarios se quejan de la visión estatista de la economía.

    Romo habla de cómo AMLO y sus secretarios Arturo Herrera, Marcelo Ebrard, Rocío Nahle y hasta Graciela Márquez han ido cambiando en estos meses.

    También de cómo se están convenciendo de que el gobierno solo no puede reactivar la economía y de la necesidad y urgencia de la inversión privada para generar empleo y mayor bienestar social.

    En ese contexto se explican los mil 600 proyectos de infraestructura que AMLO va a anunciar este mes.

    Parece que López Obrador ya cayó en cuenta que necesita la inversión, porque con los ahorros de la austeridad republicana no va a reactivar la economía.
    (Edición de firma).

  13. #883

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    Salazar Lomelín y Antonio Del Valle, ante la historia

    Pablo Hiriart.

    El gobierno dejó en manos del sector privado la posibilidad de crecimiento para el próximo año y no lo hace por gusto ni por filosofía, sino porque ha fracasado rotundamente por sus malas decisiones.

    Se quedó sin dinero, la inversión pública cayó la barbaridad de 15.2 por ciento de enero a agosto, la recaudación se les vino abajo y el crecimiento económico del país es cero.

    Los líderes empresariales Carlos Salazar Lomelín y Antonio del Valle negocian directamente con el presidente López Obrador un vasto programa de inversiones para el próximo año.

    Es decir, la IP entra al rescate del gobierno de AMLO.

    Muy bien. Es la oportunidad para reencauzar al país. Ahora o nunca –o en décadas.

    Carlos Lomelín y Antonio del Valle no pueden olvidar que están sentados con el Presidente en su calidad de representantes del empresariado mexicano, y que el sector privado tiene una filosofía que va mucho más allá de ganar dinero.

    ¿Van a salvar a la 4T a cambio de unas cuantas carreteras o negocios para sus amigos?

    Si se entregan por canonjías para unos pocos, abonarán en lo que apunta hacia una tiranía.

    Los líderes del Consejo Coordinador Empresarial y del Consejo Mexicano de Negocios tienen la obligación de echar abajo la equiparación de evasión fiscal con delincuencia organizada, porque ahí está el huevo de la serpiente de un régimen que se encamina a desconocer las garantías individuales.

    Debe ser sancionada, y fuerte, la evasión. Pero no se puede permitir que por las sospechas de un empleado del SAT, empresarios vayan a la cárcel y sean despojados de sus bienes sin antes tener un juicio.

    Así Morena alineará y doblegará a los empresarios, so pena de encarcelarlos y quitarles sus bienes sin haber sido declarados culpables de nada.

    El gobierno va abiertamente por suprimir la presunción de inocencia y abolir las garantías individuales.

    ¿Lo van a permitir los empresarios?

    Es la historia, y no la prensa del día, la que observa a Carlos Salazar y a Antonio Del Valle.

    Bienvenida e indispensable la lucha contra la corrupción, aunque debe ser pareja y apegada a la ley.

    El gobierno no puede usar una licencia de conducir falsa para tener presa a su aborrecida excompañera Rosario Robles, y ponerle como juez al sobrino de Padierna y Bejarano que festejan su revancha en redes sociales.

    Así no se hace justicia, sino venganza.

    Para los adversarios políticos, cárcel y escarnio público. A los suyos, apapachos y exoneraciones presidenciales desde Palacio Nacional.

    ¿Ese proyecto político va a financiar el empresariado mexicano?

    Parece evidente que los empresarios deben pedir que a la Corte vaya un ministro que dé garantías por sus capacidades, y no por su lealtad al proyecto aplastante de Morena.

    Libre empresa, respeto a la divergencia, apertura económica, Estado de derecho y piso parejo para la competencia parecían ser valores irrenunciables de la iniciativa privada.

    ¿Seguirán siendo? ¿O los van a cambiar por unos puentes y mejoras en algún puerto?

    Este es su momento. El gobierno depende del sector privado para evitar el colapso.

    A los empresarios que recibieron condonaciones fiscales (legales) en sexenios anteriores, linchamiento público. Y a sus funcionarios y líderes que tuvieron el mismo beneficio, justificaciones al más alto nivel.

    Bien, para abajo los perdones fiscales. Sin embargo en sólo nueve meses de este gobierno se han condonado adeudos por 414 millones de pesos. Eso es más, por ejemplo, que los 363 millones condonados en todo 2014.

    Que gobiernen con el ejemplo, no es mucho pedir.

    El empresariado mexicano, ahora que en estos días tiene poder, no puede dejar que el futuro de generaciones de niños mexicanos quede a merced de la CNTE y de los programas sociales del gobierno.

    Piso parejo para la libre competencia requiere de mejor educación.

    En manos de Salazar Lomelín y Antonio Del Valle está comprometer al gobierno a reivindicar los exámenes de evaluación para contratar y ascender a maestros.

    Al gobierno le urge el dinero del sector privado. Si no llega, fracasa.

    Y los empresarios requieren invertir para cumplir con su función.

    La opción es clara: que el gobierno permita invertir donde la ley ya se los autoriza. En el sector energético, por ejemplo.

    Si el gobierno quiere gastar el dinero de los contribuyentes en una refinería financieramente inviable, una lástima, que lo haga: ganaron las elecciones.

    Aunque si busca inversión privada, que no le cierren a las empresas ir por petróleo, donde el gobierno no va porque no tiene dinero y porque no es rentable ir solo.

    Que regresen las rondas y los farmouts.

    En Palacio Nacional los empresarios tienen que pedir, por lo menos, garantías para invertir.

    Garantías para sus negocios, sí, aunque también y subrayadamente para hacer valer principios del sector privado.

    Fortalecer el Estado de derecho y las libertades por encima del proyecto político de AMLO que, en este momento, por necesidad y no por convicción, busca el salvavidas de los empresarios.
    (Edición de firma).

  14. #884

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    Viene una cura de cáncer de próstata. ¿También una para la economía?

    Jonathan Ruiz Torre

    El seis, el siete y el ocho. Esos parecen los puntos más relevantes de lo que puede hacer Graciela Márquez por la prosperidad de los mexicanos, dentro de su plan de 10 puntos de política industrial para México. Consideren esto:

    La semana pasada, AstraZeneca y su socio Merck anunciaron resultados positivos de un estudio de fase 3 con Lynparza en pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración metastásico.

    El estudio ahora está validado y el próximo objetivo es que AstraZeneca, que en México encabeza Sylvia Varela, finalmente pida a los reguladores permisos para llevar este medicamento a los pacientes lo más rápido posible.

    La parte del mundo de mayor avance tecnológico está instalada en el siglo 21, buscando fórmulas contra el cáncer, encontrando nuevos modelos de transporte y de uso eficiente de energía, o desarrollando nuevas técnicas para la producción sustentable de alimentos para un planeta que albergará en un par de décadas a 9 mil millones de humanos.

    Acá nuestros debates se centran aún en discusiones que también pudieron tener lugar en la oficina de Porfirio Díaz hace más de 100 años: ¿Hacemos un tren o no? ¿Refinamos petróleo o lo vendemos crudo?

    Por eso, los puntos seis, siete y ocho de la política industrial de Graciela Márquez hacen sentido y arrojan algo de luz sobre un futuro promisorio:

    Seis: “Fomentar la digitalización del sector manufacturero e impulsar la industria 4.0, lo cual conlleva, inexorablemente, a una mayor capacitación de nuestro capital humano y a una mayor tecnificación de la mano de obra en general”.

    Siete: “Modernizar los procesos de normalización e impulsar la infraestructura de la calidad”.

    Y el muy relevante ocho: “Propiciar la economía de la salud como un elemento esencial para aumentar la productividad y competitividad de mediano y largo plazos”.

    Lo más avanzado de la economía de la salud nacional es el poco exitoso modelo de 'turismo médico' que intentaron ciudades como Monterrey o Tijuana, pero que topan con el pobre Estado de derecho que sigue espantando visitantes.

    Pero Astra Zeneca, la empresa que pronto podría entregar medicamentos para curar el cáncer de próstata es un negocio con ganancias brutas que le entregan un margen de 33 por ciento (EBITDA). Su market cap o el valor de la empresa, aumentó 30 por ciento en cuestión de dos años.

    Comparen eso con el de empresas que varios estados se pelean por traer, como las armadoras, cuyos márgenes rondan el 15 por ciento y hoy buscan países en los que encuentran manufactura barata que les bajen costos.

    El valor de mercado de Ford, la empresa que canceló un proyecto de inversión en San Luis Potosí como respuesta a amenazas en su contra por parte del presidente Donald Trump, prácticamente no crece desde 2013.

    En cambio, el socio de Astra Zeneca también destaca. Merck, dirigida por José-Arnaud de Carvalho Coelho, puede presumir datos aún mejores que los de la compañía basada en Londres: un margen de utilidad del 45 por ciento sobre sus ingresos y un valor de mercado de 217 mil millones de dólares, superior a los 151 mil millones de hace dos años.

    Bien visto por la secretaria Márquez, una economista por la UNAM con estudios de posgrado en Harvard, que intenta ampliar las posibilidades de crecimiento de la economía también con la industria 4.0 y con infraestructura de calidad.

    Ojalá que el gobierno se lo permita. Una alianza con la CNTE para preparar a la gente que debe estar lista para retos como la ciencia de datos, no ofrece mucho optimismo.

    Tampoco las obras de infraestructura cuya lógica se basa en modelos económicos del Siglo XIX. La secretaria Márquez tiene mucho trabajo.
    (Edición de firma).

  15. #885

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    El avión que no se vende

    Raymundo Riva Palacio.

    En tres ocasiones, en los últimos días, la venta del avión presidencial TP-01 'José María Morelos y Pavón' ha estado en boca del presidente Andrés Manuel López Obrador; ofreció que los 150 millones de dólares en que estima se venderá, irán para zonas marginadas y el programa migratorio. Sin embargo, a menos que pase algo que nadie en la industria de la aviación cree que sucederá, eso tendrá que esperar. El avión presidencial que compró el gobierno del presidente Felipe Calderón y que sólo usó el presidente Enrique Peña Nieto, no va a ser vendido en este monto, según ha trascendido en la industria, porque no hay compradores dispuestos a pagar más de 70 millones de dólares.

    Sólo hay dos interesados, el magnate petrolero texano, presidente de Coastal Corporation, Oscar Wyatt Jr., de Houston, y su socio Morris Douglas Jaffe Jr., de San Antonio, quien tiene entre sus empresas a Jetran, que es de aviación. Fuentes de la industria dijeron que la oferta que hicieron al gobierno mexicano fue por 69 millones de dólares, aunque están dispuestos a ofrecer alrededor de otros 250 millones por la flotilla de aviones oficiales, todos en tierra desde que asumió la presidencia López Obrador, que incluye 60 aeronaves y 70 helicópteros, con un valor estimado en 370 millones de dólares.

    De acuerdo con el portal airlines.net, los empresarios llevan años adquiriendo aviones y revendiéndolos. Así le hicieron con 90 aviones de US Airways tras los atentados terroristas en Estados Unidos, en 2001, y la dramática caída de pasajeros, que colocaron con clientes en México, Canadá y el Caribe para remplazar su vieja flotilla de aeronaves. Por eso voltearon a México cuando el presidente López Obrador puso en el mercado la flotilla de aeronaves gubernamental, encabezada por el avión presidencial, que llamó “una ofensa para los mexicanos” y símbolo de “la opulencia y lo ridículo”.

    El TP-01 fue enviado a Victorville, un aeropuerto a unos 80 kilómetros de San Bernardino, en California, donde no hay aviación comercial, pero que entre sus servicios está el de pensión aérea. El avión fue acomodado ahí por Boeing y, de acuerdo con el contrato de servicio MXG-SU-1808929 obtenido por Milenio a través de Transparencia en febrero de este año, se está pagando poco más de un millón de pesos al mes, con un plazo de un año y la posibilidad de renovarlo por otro.

    Cuando el avión iba a partir para California, la cuenta oficial de Twitter del gobierno de México celebró su partida y la puesta en venta de un avión “casi nuevo y muy lujoso”. No lo es tanto, salvo que por lujo se incluya todo el sistema de seguridad y comunicaciones que tiene un avión presidencial, como el mexicano. En diciembre de 2015 se publicó en este espacio que la compra del avión fue presentada al Congreso para su aprobación y lo incluyó en el Presupuesto de 2012. El dictamen se aprobó el 15 de noviembre de 2011, con 425 votos a favor, incluidos 45 legisladores del PRD, incluidos dos prominentes morenistas hoy en día, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, y el alcalde en Azcapotzalco, Vidal Llerenas.

    La decisión técnica y financiera fue adquirir el 787 Dreamliner de la Boeing, uno de los aviones más sofisticados de la industria que tienen gobiernos y más de 55 aerolíneas en el mundo. El que adquirió el gobierno tiene una arquitectura más ligera que cualquier otro avión comercial, que le permitía ser más eficiente en consumo de combustible y tener un mayor rango de vuelo. En ese momento había dos tipos de Dreamliners, el modelo 9, con más capacidad de pasaje y un precio de lista de 250 millones de dólares, y el modelo 8, que costaba 212 millones.

    El avión presidencial tuvo un precio inferior al modelo 9 -231 millones de dólares-, pese a los avanzados sistemas de telecomunicaciones y defensa que se le incorporaron. Durante la campaña, López Obrador dijo que había costado siete mil 500 millones de pesos (573 millones de dólares al tipo de cambio de noviembre de 2012, cuando se cerró el trato con Boeing), aunque, en realidad, Banobras, que hizo la operación financiera, pagó menos de la mitad en ese entonces. Ese avión nunca tuvo la capacidad para 280 personas, como dijo López Obrador, sino para 110, y estaba lejos de ser un avión lujoso, para los estándares de la aviación. Por ejemplo, el Air Force One del presidente de Estados Unidos, un Jumbo 747, con quien lo comparó, tiene salas de conferencias y comedores, y su precio es de 379 millones.

    La configuración del avión presidencial es uno de los problemas para poder venderse. Estuvo armado de acuerdo con lo que pidió el gobierno –como es la configuración de las aeronaves presidenciales en el mundo–, por lo que su capacidad de pasajeros es reducida, para efectos comerciales, y las turbinas tienen menor potencia, porque tiene menos peso.

    Adicionalmente, el TP-01 era el avión que la Boeing utilizó como demo para mostrarlo en todo el mundo, y similares a él existen otros tres en el mercado. Es decir, es una nave vieja para la velocidad como van los modelos Dreamliner y no sirve para vuelos comerciales, además de que resultaría más económico para una aerolínea comercial adquirir uno nuevo.

    El avión 'José María Morelos y Pavón' se está deteriorando pese al servicio de mantenimiento contratado, y entre más demore su venta, menos dinero se obtendrá por él. Los clientes también se han estado desanimando, y de una decena cuando se anunció su venta, se redujo a la mitad en verano y ahora sólo están Wyatt y Jaffe, a quienes todavía no les aceptan la oferta.
    (Edición de firma).

  16. #886

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    Ya es otro momento

    Macario Schettino.

    Existe un grupo de personas que ha decidido odiar a López Obrador y desacreditar cualquier acción de su gobierno, esperando en vano que éste termine lo más pronto posible. Hay, del otro lado, un grupo muchas veces mayor de personas que han decidido amarlo más allá de cualquier evidencia. En ambos lados hay personas de todo tipo, sea medido por nivel educativo, ingreso, actividad o lo que sea. No creo que ninguna de estas posiciones sirva de algo para entender lo que vivimos hoy.

    El gobierno de López Obrador, me parece, puede caracterizarse mediante tres dinámicas que, en el fondo, son independientes, pero que al conjuntarse dan lugar a complicaciones muy serias.

    En primer lugar, la visión del gobierno actual corresponde a un mundo de hace 50 años. A inicios de los setenta, invertir en petróleo y carbón, fomentar la destrucción de la selva y bosques para abrir terreno a la siembra, construir ferrocarriles, abrir decenas de universidades sin ton ni son, emplear o financiar a los jóvenes, eran acciones lógicas. Es más, todas ellas fueron aplicadas por el gobierno de esos años. También tenía sentido dividir el mundo en dos partes y presentarse como adalid del subdesarrollo, despreciando a las potencias del momento. Todo esto, al borde de la tercera década del siglo XXI, es anacrónico, absurdo, irreal.

    La segunda dinámica es la destrucción institucional para acumular poder en una sola persona. Aunque puede considerarse que es parte de la visión anacrónica, en realidad es una dinámica diferente. Podría uno impulsar todas esas ideas sin necesidad de concentrar el poder, aunque sin duda sería más complicado. Pero también se puede destruir a las instituciones con una visión diferente, como hoy ocurre en otras partes del mundo. Una forma de gobierno unipersonal tiene varias desventajas, pero la más importante es la dificultad de la sucesión. Por eso los dictadores se perpetúan, no existe manera de separarse del poder. Por eso se inventaron las dinastías. Y por eso la democracia liberal, que permite una sucesión ordenada, y además incorpora la opinión de otros grupos, es el sistema político menos malo.

    Finalmente, el nuevo gobierno está conformado por personas con muy escasa experiencia en puestos de mando, toma de decisiones o planeación estratégica. Quienes sí cuentan con años de práctica vienen de la década de los setenta, o de gobiernos locales, que no son comparables en complejidad con el nacional. Por las características del proceso político que los llevó al triunfo, existen varios grupos con tradición política diferente e ideología incompatible, pero ambición equiparable.

    La combinación de estas tres dinámicas no augura buenos resultados. La primera ya ha hundido a la economía en recesión, ha reducido notoriamente las posibilidades productivas a futuro y ha colocado al país en una situación de vulnerabilidad frente a crisis externas, que es posible que ocurran pronto. La tercera da como resultado una gran descoordinación, la aparición continua de ocurrencias, y la incapacidad de reaccionar frente a fenómenos externos.

    Al intentar construir una economía-sociedad incompatible con el mundo actual, y tener una capacidad institucional muy mermada por quienes la conforman, lo único que puede cosecharse es empobrecimiento y caos. No coincido con quienes creen que eso sería el objetivo del gobierno actual, pero es evidente que es lo que podemos esperar.

    En ese contexto, la concentración de poder (o destrucción institucional), se convierte en una amenaza seria, con independencia de la persona que lo concentra. Por un lado, recibirá toda la presión del fracaso económico y el derrumbe administrativo; por otro, no tendrá herramientas para procesar la sucesión.

    Para quienes lo odian o aman, es importante entender: esto ya no se trata de López Obrador.
    (Edición de firma).

  17. #887

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    AMLO no debe estar en otra boleta electoral

    Alejo Sánchez Cano.

    Los senadores de todos los partidos están abriendo la puerta a la reelección presidencial y a que los mexicanos vivamos en encono electoral permanente por la irrupción de la revocación de mandato al orden constitucional. Los legisladores no han caído en la cuenta del brutal impacto que tendría la aprobación de esta figura en la democracia que ya de suyo, está altamente cuestionada por la mayoría de los ciudadanos en cuanto a su eficacia para dotarlos de mejores condiciones de vida.

    Unos, lo de Morena y aliados, por apoyar la obstinación del presidente de la República y otros, los de oposición, PAN, PRI MC y PRD, por permitir que el tema de la revocación de mandato y consultas populares ya esté en la agenda legislativa, por lo que se discutirá en las próximas dos semanas.

    Los diversos matices que se hacen en las negociaciones en torno al asunto son irrelevantes, ya que de todos modos van a incorporar esta figura que trastoca todo el orden constitucional existente en la materia.

    Rescato las declaraciones del coordinador parlamentario del PAN en el Senado, Mauricio Kuri González, al precisar que no hay coincidencia ni en fecha ni en formas sobre la revocación de mandato, por lo que López Obrador no estará en la siguiente boleta presidencial. También dejó claro que el Senado es la última frontera para cualquier cambio de absolutismo constitucional, por lo que PRI, PRD y MC deben asumir sus responsabilidad con los ciudadanos con un bloque de contención que frene en general “todas las ocurrencias de los cambios constitucionales”

    El fondo del asunto, y por esa la terquedad presidencial, es que la revocación de mandato abre la puerta de la reelección presidencial en virtud de que se deja en manos de las consultas populares temas como la permanencia del titular del Ejecutivo en su cargo, ya sea en su sexenio o más allá de los tiempos que ahora precisa el artículo 83 de la Carta Magna, que prohíbe expresamente la reelección.

    Otro punto relevante a considerar es que si cada tres años los gobernadores y el presidente de la República serán sometido a un referéndum popular para saber si se queda o abandona el cargo, los mexicanos estaríamos todo el tiempo inmersos en la polarización política y social porque cada tres años tendríamos que decir sobre ello.

    Se estaría siempre en periodo de elecciones, con el consabido desgaste tanto en los asuntos torales del país, ya que estos dependerán de las negociaciones políticas o enconos entre las diversas fuerzas políticas por las elecciones o revocaciones de mandato en turno y no por lo que le conviene al país.

    El presidente López Obrador manda con el señuelo de la democracia participativa a la revocación de mandato, para que, posteriormente, mediante la consulta popular, pueda reelegirse.

    Este el quid del asunto, lo demás son patrañas pseudodemocráticas para ocultar la aviesa intensión de terminar con el mandato constitucional que expresamente prohíbe la reelección presidencial.
    (Edición de firma).

  18. #888

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    bump
    (Edición de firma).

  19. #889

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    Terrorismo Fiscal" - Alejo Sánchez Cano.

    Vienen dos temas fundamentales en la discusión legislativa con amplias repercusiones nacionales; la minuta del Senado que tipifica la facturación falsa como delincuencia organizada y el dictamen de Ley de Ingresos de la Federación 2020 que elaborará la Comisión de Hacienda y Crédito Público y se pondrá a consideración del pleno el 17 de octubre para su discusión y aprobación.

    El martes 15 de octubre se discutirá en el pleno de la Cámara de Diputados la minuta del Senado que tipifica la facturación falsa como delincuencia organizada, informó su presidente, diputado Mario Delgado Carrillo, ese mismo día se votará en consecuencia.

    “Es muy importante que esté aprobada esta iniciativa para evitar la facturación falsa y las empresas ‘fantasma’, porque es parte del argumento que sustenta los ingresos para el 2020”, externó el también coordinador de los diputados de Morena.

    Comentó que para dictaminar la minuta, las comisiones de Hacienda y Crédito Público, y de Justicia pretenden realizar sesiones de parlamento abierto este martes y miércoles, para inmediatamente después, el mismo miércoles o jueves, discutir y votar el documento

    En otras palabras, lo que quiso decir el aspirante a dirigir los destinos de Morena, es que es un hecho que el gobierno de la 4T tomará como su blanco favorito, ahora con el terrorismo fiscal, a los causantes cautivos que aun con toda la buena intención del mundo contraten servicios que a la postre se respaldaron, por ejemplo, con facturas apócrifas.

    La presidenta de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, Patricia Terrazas Baca (PAN), advirtió que tipificar la facturación falsa y las empresas fantasmas como delincuencia organizada y amenazas a la seguridad nacional se puede considerar “terrorismo fiscal”, ya que sería un golpe a los empresarios al equipararlos con delincuentes.

    Además, con los cambios legales que plantea la minuta del Senado, no habría manera de generar inversión en México, por lo tanto, no se generaría empleo. Dichas modificaciones no son necesarias, porque las conductas referentes a la defraudación fiscal ya están reguladas en los artículos 108 y 109 del Código Fiscal de la Federación.

    Aseguró que los legisladores podrían aumentar las penas por esas conductas, pero sin modificar normatividades como la Ley de Seguridad Nacional.

    Los empresarios, además de tener el riesgo de invertir su capital en algo redituable, ahora tendrán el de perder la libertad; y que por no presentar una declaración, se le dé el mismo trato que a un delincuente que posee armas de fuego con uso exclusivo del Ejército, un vendedor de drogas o un asesino.

    “Se puede llamar hasta terrorismo fiscal (…) porque si un contribuyente no es localizado, se puede convertir en un contribuyente empresa fantasma y siendo una empresa fantasma, ya es prisión preventiva oficiosa o cancelación de sellos, ya no puede trabajar. O sea, son conductas que pueden convertirse en un fondo gravísimo”, sostuvo.
    La tasa de empleo va a la baja y si los diputados no atienden esa señal tan clara, caerán “en omisiones gravísimas, y este país lo que necesita es generar riqueza, generar empleo y hacer crecer la economía”.
    (Edición de firma).

  20. #890

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    La ‘hora de la verdad’ para el T-MEC

    Victor Pliz

    ¿El inicio del proceso para destituir al presidente Donald Trump descarrilará la ratificación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos?

    Con la campaña electoral en marcha y el sonar de las campanas de la recesión en la economía estadounidense, no está tan claro qué pueda pasar.

    La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, dijo la semana pasada que “estamos en el camino hacia el sí”.

    Es muy probable que ya se tengan los 218 votos necesarios para aprobar el nuevo tratado, por lo que sí podría pasar, pero dependerá del cálculo político de Pelosi.

    Muchos demócratas podrían encontrar difícil darle a Trump una victoria en el T-MEC, mientras al mismo tiempo buscan su destitución.

    Pelosi dice que no es una victoria para Trump, sino para su país, aunque sería el primer y, hasta ahora, único logro comercial de la administración.

    El T-MEC “no está perdido”, aseguran a este reportero fuentes de la Secretaría de Economía.

    En Washington hay un gran apoyo y una fuerte movilización de muchas organizaciones a favor del pacto comercial.

    La Cámara de Comercio de EU hizo el lunes pasado un llamado urgente a los líderes políticos para ratificar el T-MEC, que sustituirá al TLCAN.

    “La Cámara de Comercio de EU insta al Congreso a aprobar el T-MEC antes del Día de Acción de Gracias”, que se celebrará el 28 de noviembre.

    “Un retraso más allá de esa fecha corre el riesgo de que esta prioridad se enrede con el año electoral”, advirtió.

    Aunque, según las fuentes consultadas en Economía, “podría ratificarse todavía en enero de 2020”, antes del inicio de las elecciones primarias.

    Una encuesta reciente del Consejo de Chicago sobre Asuntos Globales es muy reveladora del respaldo al TLCAN en EU.

    Actualmente, el 63 por ciento de los estadounidenses dice que el TLCAN es principalmente bueno para la economía de EU.

    Esa percepción está por arriba del 53 por ciento en 2017 y representa un máximo histórico desde que la encuesta del Consejo de Chicago hizo esa pregunta por primera vez en 2008.

    El apoyo de los demócratas al TLCAN aumentó de 71 a 79 por ciento durante el año pasado.

    En el mismo periodo, las opiniones positivas sobre el TLCAN entre los independientes también han aumentado considerablemente. La mayoría de los independientes (62 por ciento) ahora dice que es principalmente bueno.

    Si bien es más probable que los republicanos digan que el TLCAN es mayormente malo (53 por ciento) que bueno (43 por ciento), sus opiniones se han vuelto más positivas desde el año pasado.

    De hecho, la mayoría de los republicanos sin una opinión favorable de Trump tiene una visión positiva del TLCAN (61 por ciento).

    Dicho en otras palabras, el TLCAN –al que siempre se ha opuesto Trump– es más popular que nunca en EU.

    En tanto, la incertidumbre respecto al futuro del T-MEC es claramente un factor de riesgo para México.

    El posible retraso en el proceso de ratificación en el Congreso de EU podría comprometer oportunidades de inversión en nuestro país.

    Por el contrario, la ratificación y posterior entrada en vigor del nuevo tratado generará certidumbre para el comercio y la inversión.

    El peor escenario, como lo alertó Kenneth Smith, exjefe negociador técnico de México, es que “tengamos una especie de T-MEC en el limbo el año entrante”, si no se ratifica en 2019.
    (Edición de firma).

  21. #891

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    La regenta Claudia

    Raymundo Riva Palacio.

    Regente es una palabra de varias acepciones. Una es política, de quien gobierna. Si hablamos del Gobierno de la Ciudad de México, también cabe la definición de administración. Regencia es como se llamaba al entonces Distrito Federal, que era un departamento administrativo del gobierno federal. Lo encabezaba un regente, al que más adelante se le llamó jefe de Gobierno del Distrito Federal, nombrado por el Presidente en turno. Desde 1997, cuando el cargo pasó a ser de elección popular, la izquierda ha gobernado la hoy Ciudad de México, cohabitando con gobiernos del PRI y del PAN, manteniendo una distancia y abordaje crítico a los problemas comunes. Esa relación autónoma con el gobierno federal ya no existe. Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, con sus acciones y omisiones, la desapareció y se convirtió en regenta.

    Sheinbaum fue electa en las urnas, con una gran legitimidad y amplio mandato. Sin embargo, se ha subordinado al presidente Andrés Manuel López Obrador de una manera vergonzosa, quien le resuelve los problemas que generalmente la atropellan. Es un apéndice de López Obrador, de quien se mimetizó. Cada vez que el Presidente da una instrucción, ella repite el mensaje y sus palabras. Cada vez que se le va la ciudad de las manos, lo que es cotidiano, el Presidente ordena a su gabinete que le ayude a salir del pozo. No quería Guardia Nacional, y se la pusieron. No podía con las bandas de narcomenudistas, y el Cisen y la Marina entraron a su rescate. Iba a entrar en desabasto de combustible, y el director de Pemex le dio todo lo necesario para evitarle problemas. El lunes, fue la Secretaría de Gobernación quien negoció con los líderes de taxistas que estrangularon a la Ciudad de México durante 12 horas, para que levantaran sus bloqueos.

    López Obrador la estima como alguien casi de la familia desde hace varios lustros, y si por ellos fuera, sería la candidata a la Presidencia en 2024. El Presidente la ha cuidado sobremanera desde los sismos de 2017, cuando el equipo de mayor confianza de López Obrador recibió instrucciones de apoyarla para evitar que cometiera tropiezos, en particular cuando parecía que el colapso del Colegio 'Enrique Rébsamen', en la entonces delegación que ella encabezaba, se la iba a llevar entre sus escombros. Cuando un par de sicarios ejecutaron a dos israelitas en Artz Pedregal, para desviar la opinión sobre el crimen organizado, sacrificaron al entonces secretario de Seguridad Pública, Jesús Orta, a declarar la sandez de que se trataba de un crimen pasional.

    Hasta ahora la han protegido, pero ¿hasta cuándo será esto posible? La semana pasada, ante la creciente exasperación de la ciudadanía ante las órdenes a la policía capitalina de no hacer nada frente a la violencia y destrozos urbanos de los grupos anarquistas, colaboradores del presidente López Obrador dijeron que no iban a seguir permitiendo esa política impulsada por Sheinbaum, porque estaba a punto de volverse un conflicto entre ciudadanos. La obligaron a desplegar una estrategia –los irresponsables 'cinturones de paz', que violaron la Ley Federal del Trabajo y el Estatuto de Roma, que es un instrumento de la Corte Penal Internacional–, pero respaldaron sus acciones con un despliegue de fuerza federal, incluida la Policía Militar.

    Sheinbaum tiene rendimientos decrecientes, sin cumplir aún el año de gobierno, al haber permitido –con su confusa decisión de para no afectar la libertad de manifestación– tolerar la paralización de la Ciudad de México de manera constante sin importar que afecte la libertad de terceros, se produzcan daños en propiedad privada y afecten la economía capitalina. En algunos momentos, la ciudad es gobernada por los más violentos, no por sus autoridades.

    La protesta de los taxistas del lunes afectó a la ciudad por 12 horas. Protestas policiales han frenado diversas partes de la capital durante más de 10 horas. Agricultores de todo el país afectaron la zona poniente de la ciudad y el Centro Histórico por más de cinco horas. Todo tipo de grupo social, organizado, gritón y de preferencia violento, pone en jaque a la ciudad ante la mirada pasiva de la policía, cuyas órdenes son no intervenir. Hasta vecinos inconformes con políticas microlocales han bloqueado el segundo piso del Periférico.

    La Ciudad de México es de quien trabaja la mejor protesta o se organiza con mayor eficiencia para violar la ley, a sabiendas de que las autoridades sirven de florero. El ambulantaje regresó a Paseo de la Reforma y volvió a inundar la Plaza Pino Suárez. Los taxistas, que le han tomado la medida a las autoridades, recibieron prórrogas indefinidas para pasar revista, y los temibles microbuseros –la amenaza más grande para los capitalinos– pudieron retomar algunas de las rutas de donde los habían erradicado. La capital es la segunda entidad más violenta del país y, como no se había visto, sus calles se han vuelto campo de batalla de organizaciones criminales.

    A Sheinbaum le quedó grande el cargo, que explicaría por qué López Obrador ha intervenido tantas veces como sea necesario en los asuntos de la Ciudad de México. Claramente no quiere que Sheinbaum fracase y se vuelva un lastre para sus propios fines. ¿Hasta cuándo será posible? Por lo pronto, la fuerza del Presidente es suficiente para apuntalarla pese a sus yerros y deficiencias, pero ser regenta de la Ciudad de México no es sólo un despropósito, sino una regresión. No se luchó por democratizar la vida pública capitalina y conquistar la autonomía del Ejecutivo federal, para que Sheinbaum desmantele, por inepta y sumisa, lo que con tanto esfuerzo se construyó.
    (Edición de firma).

  22. #892

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    La guerra

    Macario Schettino.

    El enfrentamiento político en Estados Unidos llegó ayer a un punto que debería llenarnos de profunda preocupación. La Casa Blanca envió una carta a la Cámara de Representantes rechazando participar en la investigación del “impeachment”, argumentando que si bien esa Cámara puede votar el desafuero, no tiene facultades para investigar. Es, sin duda, un argumento de leguleyos, pero ése es el nivel del gobierno de Trump.

    En la misma carta, la Casa Blanca afirma que se trata de un proceso para “nulificar el resultado de un proceso democrático”, en referencia a la elección de 2016. No es posible encontrar en Occidente una mejor descripción de lo que es una democracia iliberal. Le recuerdo que lo que normalmente llamamos democracia es en realidad una democracia liberal: un sistema en el que votamos, eligiendo entre opciones que compiten en igualdad de circunstancias, contando con fuentes de información independientes y confiables, y con derechos amplios de opinión y reunión. El sistema que se ha promovido desde hace algunos años, la democracia iliberal, consiste en que se mantiene el derecho al voto (aunque restringido en algunas partes, para ciertos grupos), pero sin opciones que compiten en igualdad de condiciones, ni fuentes de información independientes ni derechos políticos amplios.

    La Casa Blanca de Trump es una muestra clara de lo que es ese sistema, popular en Europa del Este, y cada vez más presente en Occidente. Ya han restringido el voto de grupos (especialmente de afroamericanos) y reducido el valor de otros, mediante la redistritación (gerrymandering, le llaman). El esfuerzo de Trump por difundir “fake news” no es otra cosa que la destrucción de las fuentes de información independientes y confiables. Y ahora su rechazo a aceptar atribuciones de otro poder es una muestra franca del abandono total del equilibrio liberal de la democracia estadounidense.
    No solemos darnos cuenta de ello, pero el sistema político que fue tan exitoso en las últimas décadas es una combinación de referencia monárquica, administración aristocrática y contrapeso democrático. Es decir, puesto que cualquier tipo de gobierno puede ser defectuoso, lo mejor que logramos construir fue un equilibrio de los tres tipos de gobierno de la antigüedad (de uno, de varios y de muchos), en el que la continuidad depende de las leyes y del poder judicial. Sin esta continuidad legal y el contrapeso de los tres “gobiernos”, el regreso al autoritarismo está garantizado.

    Trump ha logrado controlar la Cámara aristocrática y consolidar una base popular, alimentada de sus mentiras y las de sus socios mediáticos (Fox News). Debilitó al Poder Judicial y confió en que la Cámara “popular” jamás lo enfrentaría, para no darle el papel de mártir rumbo a 2020. Tal vez por exceso de confianza, por simple estupidez, o por lo que fuese, le dio a sus enemigos pruebas fehacientes de su corrupción y traición, y la guerra ha llegado.

    Estamos hablando de la democracia más longeva del mundo (junto con la británica, con asegunes y problemas actuales propios). Ahí, donde se inventó el federalismo, la presidencia y tantas otras características de la democracia liberal, es donde un rufián, apoyado por mafiosos, ha considerado quedarse en el poder por el resto de su vida. Porque eso es lo que está detrás: en el momento en que Trump deje de ser presidente, será reo y él lo sabe.

    En suma: cuando un líder inescrupuloso llega al poder, pronto se da cuenta de que no podrá dejarlo. De que no hay forma de sobrevivir sin él, de que no puede heredarlo. Y la democracia liberal es frágil, es ese equilibrio de tres formas de gobierno más la continuidad legal, que puede deformarse con sólo tener un puñado de mafiosos, medios abyectos y suficiente audacia. Es allá.
    (Edición de firma).

  23. #893

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    Otra vez Claudia

    Juan Ignacio Zavala

    La CDMX podría llamarse la feria del desastre. Cada quince días, cada semana, sucede algo que altera la vida de los citadinos de una manera que ninguna otra población padece en el país. No importa el tema de que se trate, la ciudad se ha convertido en un problema gigantesco: la contaminación, la inseguridad, las lluvias, las manifestaciones, los radicales, los “cinturones de paz”, los taxistas, el narco, el asalto a mano armada en los semáforos, los taxistas, el aeropuerto, extorsiones, el tráfico, las fotomultas, los secuestros, el transporte público, el 2 de octubre, los ciclistas en hipsterlandia, el acoso, Ayotzinapa, Uber… todo es un problema.

    Por supuesto que vivir en una de las ciudades más grandes del mundo debe tener sus molestias, costos y consecuencias, pero todo lo anteriormente mencionado se agrava por la ineficacia y la ineptitud del gobierno de Claudia Sheinbaum. Se creía que la llegada de la señora Claudia al gobierno sería un beneficio, pues ya conocía el Gobierno de la ciudad cuando formó parte del equipo de López Obrador; además había sido delegada. Pero a saber a qué se dedicaba, porque estamos en problemas en esta ciudad y el gobierno está absolutamente rebasado. Hay pocas diferencias con el gobierno veracruzano de Cuitláhuac García, y eso que Sheinbaum tiene doctorado y dejó de vivir con sus papás hace décadas.

    Nadie piensa que le dejaron una bonita herencia por gobernar. Pero ella conocía mejor la ciudad, o eso se suponía, que sus contrincantes; además ganó de una manera más que holgada. Todo indicaba que el presidente López Obrador podría descansar en torno a lo que sucediera en la CDMX y tendría su preocupación, por ejemplo, en Morelos y Veracruz, también gobernados –es un decir– por personajes emanados de su apoyo. Pero no, la capital es un problema mayúsculo y también lo es para el Presidente, pues tiene que salir a cada rato a defender a su fallida pupila.

    Acompañada de un grupo de hípsters, políticos “buena ondita” políticamente correctos, que no han entendido que ya no son activistas sino parte del gobierno de una de las metrópolis más importantes del mundo, el gobierno capitalino ha hecho de esconderse toda una política de comunicación. Ante los problemas, la señora desaparece, hace mutis y se entiende, porque cuando aparece tiene que hacer sus piezas dos o tres veces porque le salen mal o porque dice barbaridades. La ciudad colapsada por los taxistas y la señora sale a decir que solamente el 0.4% de los taxistas participó en el paro de labores. El dato es pavoroso, porque significa que el 0.4% de un gremio puede desquiciar la ciudad con el consentimiento de las autoridades, porque a ellos le parece que la cifra no es significativa. ¿Cuándo van a actuar? ¿Con el 10 %? Es alarmante la actitud de la jefa de Gobierno.

    Es claro que los taxistas no pensaron en la ciudadanía, ni siquiera en el potencial de clientes que van a perder por su actitud, ellos querían hacer uso de ciertas razones medianamente atendibles para chantajear al gobierno como están acostumbrados. La tardía respuesta del gobierno fue que estaban molestos los taxistas porque están acabando con la corrupción, cosa que nadie les cree, y no porque sean corruptos, sino porque es obvio que no han hecho nada para acabar con ella. Son ineficientes e ineptos.

    La idea de los cinturones de paz parece salida de una reunión de estos hípsters mientras se empujaban unos mezcales y unas tortas de milanesa en El Covadonga, rodeado de sus amiguis de la izquierda nice. ¡Claro! ¿Por qué no exponer a los burócratas en contra de los radicales? Total, son burócratas, no son seres humanos que habitan en la Condechi o en la Roma, sirve que amplían su conciencia social. Lo peor del asunto es que a ellos les parece todo muy exitoso.

    En esas manos estamos. Pobre ciudad.
    (Edición de firma).

  24. #894

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    ¿Cómo explicar el poco aprecio de la 4T por la cultura y la ciencia?

    Blanca Heredia

    El bajo aprecio del nuevo gobierno por la cultura y la ciencia es evidente. Antes de ensayar algunas respuestas al por qué, convendría preguntarse si el desprecio concierne a la Ciencia y la Cultura en general (así, con mayúsculas) o si ese desprecio se refiere a la particular expresión de éstas en el México que acabó configurándose tras el largo reinado del neoliberalismo tecnocrático.

    Me parece que el poco interés que al nuevo gobierno mexicano parecen despertarle la “cultura” y la “ciencia” tiene especialmente que ver con lo segundo. Me temo, sin embargo, que esa falta de interés contiene algún disgusto más general y profundo, derivado de la independencia en relación con el poder político que ambas, inevitable y constitutivamente, expresan, representan y demandan. Me temo, también, que los efectos de ese muy bajo aprecio responden, además, a la baja prioridad que a ambas les otorga el nuevo gobierno en un contexto marcado por la escasez extrema de recursos. Esto último, en parte, por la históricamente reducida capacidad recaudatoria del Estado mexicano, pero también por la decisión de no aumentar impuestos y de privilegiar la redistribución, aun a costillas del crecimiento.

    Comienzo por lo primero, es decir, por el disgusto que al nuevo gobierno mexicano manifiestamente le produce la constelación realmente existente de arreglos, instituciones y actores a cargo de la producción de la cultura y la ciencia en un país cuyas élites políticas, económicas y sociales abrazaron con especial enjundia el credo neoliberal durante casi 40 años. Propongo para explicarlo que a la 4T no le gusta esa constelación, pues supone que los involucrados no hicieron nada muy relevante por oponerse a ese estado de cosas social y moral que generó el neoliberalismo y, con ello, terminaron contribuyendo –deliberadamente o no– a legitimar un tipo de orden orientado a generar privilegios para unos cuantos y exclusión social creciente para la mayoría de los habitantes del país.
    Dicho lo anterior, resulta imprescindible señalar que hay, al menos, dos explicaciones adicionales para intentar dar cuenta de la propensión del gobierno de AMLO a relegar y, con frecuencia, denostar abiertamente a la ciencia y la cultura.

    Primero, el repelús que intuyo le producen al nuevo gobierno mexicano las posibles fuentes de “verdad” y sentido distintas y, en particular, independientes a las que controlan el Jefe Máximo y sus allegados. Repelús, atribuible a la veta autoritaria del nuevo titular del Ejecutivo federal (de la cual tenemos numerosos indicios), así como a su manifiesta decisión y capacidad notable para emplear la palabra –el lenguaje, el discurso, la retórica– como instrumento privilegiado para ejercer el poder y para construir con ella poder político nuevo. En un contexto así, cualquier posible agente productor(a) o espacio institucional posibilitador de palabras y significados que no sean concordantes y, sobre todo, que pudieran producir vocabularios, datos o semánticas plausibles y distintos a los del Jefe, resultan descartables, molestos y/o amenazantes. En suma y como mínimo: no bienvenidos. ¿Cuál gobernante que presuma saberlo todo y que esté convencido de que hay una única verdad, pudiera estar interesado en posibilitar otras verdades, argumentos o narrativas?

    Segundo, si un gobierno quiere cambiar radicalmente prioridades, tiene márgenes de maniobra estrechos, ha decidido que aumentar impuestos no es opción, y privilegia redistribución por sobre crecimiento, se entiende que toda decisión presupuestal se vuelva, inevitablemente, suma cero. Para juntar lo requerido para el Tren Maya, hay que quitarles recursos a otros programas. Para que alcance para becas o adultos mayores, hay que reducir o eliminar otras partidas. Y, ¿cuál es la guía para dar o quitar?: lo que valora más el decisor máximo. En este caso, el presidente, para quien (seguramente y en el fondo por su propia biografía) la ciencia y la cultura no parecen ser lo suficientemente importantes como para no ser sacrificados en aras de otras prioridades.

    Ninguna de las tres posibles razones aquí esbozadas para explicar el desprecio de la autodenominada 4T por la ciencia y la cultura justifica el muy bajo aprecio que por ellas ha expresado discursiva y presupuestalmente el nuevo gobierno. De las tres, con todo, la que me parece más perniciosa, preocupante y potencialmente peligrosa es la relativa a la amenaza que, para un gobierno convencido de disponer de una única verdad, pudiera plantearle el hecho de que ambas requieran para existir y florecer libertad plena.

    La libertad es el oxígeno indispensable que requieren la ciencia y la cultura para hacer su trabajo. Sin esa libertad, se marchitan y la comunidad toda pierde ojos, sensores, sensibilidades y vías para describir, nombrar e interpretar la realidad existente y posible.
    (Edición de firma).

  25. #895

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    En riesgo, millones de empleos

    Darío Celis

    Retener la totalidad del IVA a las empresas de subcontratación laboral, como pretende el Proyecto de Ley de Ingresos de 2020, es abusivo y discriminatorio por parte del gobierno porque resta competitividad a las finanzas de estas empresas y sería el 'tiro de gracia' para cerca de 5 millones de empleos que están en el esquema del outsourcing en México.

    Con este candado a mil 900 empresas prestadoras de este servicio tal vez el gobierno recaude más, pero el efecto en términos de empleo e inversión extranjera va a resultar un desastre para la economía mexicana, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas.

    Según el Inegi, el empleo de esta industria representa casi el 10 por ciento de la Población Económicamente Activa.

    El Proyecto de Ley de Ingresos de 2020 que empuja la Secretaría de Hacienda, que encabeza Arturo Herrera, pretende que sea la empresa contratante de este servicio quien retenga y entere el 100 por ciento del IVA al SAT, el día 17 del mes siguiente.

    Lo anterior significa que la empresa subcontratista no puede descontar o acreditar el IVA que ya pagó por su operación y que deberá pelearlo con el SAT para que se lo devuelvan. ¿Y sabe cuándo va a ocurrir esto?

    Según datos de Coparmex, el SAT regresa tarde el IVA ya acreditado y adeuda actualmente a las empresas cerca de 700 mil millones de pesos, sólo de este año.

    El sindicato patronal dice que el problema con este gobierno es que al eliminar la compensación universal y ahora al pretender retener la totalidad del IVA a empresas del sector servicios, particularmente las de subcontratación, las finanzas de las empresas no van a resistir y miles de empleos se van a perder en los primeros meses del próximo año.

    Hay empresas medianas y pequeñas que acuden a los servicios de subcontratación de personal para servicios de reclutamiento, selección y administración de personal, así como abogados, contadores, nóminas, expertos en recursos humanos, tesoreros, diseñadores, seguridad, limpieza, desarrolladores de software, entre otros.

    Ante esta situación, alrededor de 25 confederaciones, asociaciones y cámaras empresariales se han venido manifestando en la Cámara de Diputados y a través del llamado Frente para la Defensa del Contribuyente (Fedecon).

    Su demanda es muy clara: preservar el empleo por encima del interés recaudatorio de Hacienda y no discriminar a un sector de servicios sobre el resto de la economía. En Estados Unidos y Canadá existen este tipo de esquemas laborales.
    (Edición de firma).

  26. #896

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    Barbosa y su dios asesino

    Pablo Hiriart

    El gobernador de Puebla, si es creyente como indican sus palabras, debe saber que Dios no asesina. Salvo que hablemos de dioses con minúsculas, que sí matan por venganza o por traición.

    Lo que dijo Miguel Barbosa el miércoles en Huejotzingo no lo habíamos visto en ningún político mexicano y de otras latitudes: celebrar la muerte de sus contendientes electorales.

    Y confirma lo que no pocos piensan: Morena no es el partido del amor al prójimo como se quiere presentar, sino el partido del odio y del resentimiento.

    Bienvenida la discrepancia, la lucha electoral, la confrontación de ideas. Pero a muerte, no. Estamos entre mexicanos. ¿Qué le pasa a ese señor?

    Barbosa hizo una apología de la muerte de dos paisanos suyos.

    Hay dos posibilidades: Miguel Barbosa perdió la razón y no puede seguir gobernando Puebla, o sus odios y rencores son insuperables. No sirve para unir, sino para dividir… a muerte.

    Una persona con esas fobias no puede ser gobernador de un estado. Morena debe pedirle que se vaya… si es que no piensa lo mismo que él.

    En Huejotzingo dijo que “el primero de julio de 2018 yo gané, me la robaron y los castigó Dios”.

    Lo que dice es que la muerte de Moreno Valle y su esposa, más los pilotos Roberto Coppe y Marco Antonio Tavera, fue un castigo divino.

    ¿Qué Dios los mató, gobernador Barbosa?

    Como muchos colegas, conozco a Barbosa desde hace años y me niego a pensar que sea un asesino o cómplice de un crimen.

    De seguro perdió el juicio. Es una persona que no está en sus cabales para pensar y decir eso en un evento político.

    Agravia a la mitad de sus gobernados, y a buena parte del país.

    Reactiva la hipótesis de que Moreno Valle y Martha Erika Alonso pudieron ser asesinados.

    Moreno Valle, senador, era el principal líder opositor al gobierno federal.

    Murió al caer su helicóptero y la oposición al gobierno de Morena en el país quedó acéfala. Hasta ahora sigue así, para comodidad de los gobernantes.

    En esa tragedia aérea murió Martha Erika Alonso, quien había derrotado a Barbosa en las urnas por la fuerza que le daba el morenovallismo unido en Puebla.

    Luego de la muerte de RMV, ese morenovallismo se rompió en pedazos y Barbosa ganó las elecciones extraordinarias. Sin embargo, el PAN obtuvo más votos que Morena y el candidato morenista triunfó gracias a los votos de sus partidos aliados.

    ¿Fue un accidente la caída del helicóptero el 24 de diciembre del año pasado?

    ¿O hubo dioses que le quisieron hacer un favor al gobierno federal?

    A dos meses de que se cumpla un año de esa tragedia, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, sólo ha dicho que “no sabemos qué pasó”.

    El presidente del Colegio de Pilotos Aviadores, capitán Heriberto Salazar, dio a conocer que en el desplome no hubo error humano.

    Informó que el piloto y el copiloto cumplían con sus certificados médicos y de adiestramiento.

    Cerró la pinza: el mantenimiento del helicóptero estaba en orden.

    Entonces, ¿qué pasó?

    Lo concreto es que en esa tragedia, apenas al arrancar el actual sexenio, murió el principal opositor del gobierno.

    Y ahí se mató también la gobernadora satanizada por el gobierno y por el jefe de las instituciones.

    “Los castigó Dios”, dijo Barbosa, actual gobernador de Puebla y beneficiario directo de la muerte de Martha Erika Alonso.

    Cuando los festejos por las muertes vienen desde el poder, como es el caso del gobernador Barbosa, la duda crece.

    Desde el gobierno federal se lanzó una campaña de desprestigio de Martha Erika Alonso, la gobernadora electa.

    Y a unas semanas de haber tomado posesión se le cae el helicóptero.

    Nueve meses después de esas muertes, el beneficiario del helicopterazo festeja la tragedia. Y la justifica: justicia divina.

    Luego de lo expresado por el gobernador, se reabren las sospechas sobre posibles “dioses” homicidas.

    O Barbosa enloqueció y debe dejar el cargo por no estar en plenitud de sus facultades mentales.
    (Edición de firma).

  27. #897

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    Un tercio de México está ¿aburrido, aburrido, aburrido?

    Jonathan Ruiz Torre

    El presidente dijo que el pueblo de México está feliz, feliz, feliz. No hay dudas de eso. No para siete de cada 10 connacionales, de acuerdo con la encuesta más reciente de El Financiero.

    El problema emocional parece estar en el restante 30 por ciento. ¿Es posible que coincida ese porcentaje con el de quienes tienen la capacidad de invertir? Quizá.

    El director de una empresa alimenticia grande comentaba que la demanda de sus productos de exportación crece rápidamente.

    Desesperado explicaba que para cumplir con los pedidos requiere abrir nuevas plantas, pero tiene varios permisos “atorados” en la Semarnat, responsable de autorizar las manifestaciones de impacto ambiental (MIA) indispensables para instalar una fábrica. Los responsables tienen miedo de aprobar todos los permisos, exponía en esa ocasión.

    En efecto, la gente de los puestos gubernamentales de menor rango –que es la que opera en el gobierno– parece temer la pérdida de su trabajo si contraviene cualquier política del presidente Andrés Manuel López Obrador. El problema es conocer esa política.

    El mes pasado el mayor banco estadounidense, JPMorgan, dirigido por el influyente Jamie Dimon, organizó su decimacuarta Conferencia de Oportunidades en México. Acudieron alrededor de 200 de sus clientes. Todos ellos dueños o responsables de fortunas que empiezan en las centenas de millones de dólares.

    Ellos escucharon 16 presentaciones y paneles de discusión ofrecidos por líderes gubernamentales y de empresas instaladas en México. Dos secretarios de estado y un subsecretario del gobierno de AMLO cuyos nombres no fueron revelados públicamente, acudieron al encuentro.

    ¿Qué conclusión sacó de ahí la más relevante analista de capital privado en ese banco?

    “Las empresas no están dispuestas, sino ávidas de invertir. Lo que falta es claridad y consistencia en el mensaje que fluye del presidente a los que realmente hacen las cosas pasar dentro del gobierno”, expuso JPMorgan en un informe firmado por su principal estratega en el mercado nacional, Nur Cristiani.

    “Todavía estamos animados por la disposición, pero decepcionados por la falta de una mejor perspectiva de la macroeconomía y los mensajes mixtos del gobierno”, abundó en su texto.

    La política económica de ese gobierno está encabezada por Arturo Herrera, secretario de Hacienda que al arranque de octubre dijo esto ante un senado conformado principalmente por legisladores de Morena:

    “Si las cosas no cambian, en los próximos 100 años Chile va a ser cuatro veces más rico que México”. Aclaremos las cosas. Hoy México es cuatro veces más rico que Chile.

    El punto del secretario se basó en una aparente queja tácita hacia los senadores: México no atrae inversiones actualmente. Ése es un problema porque, dijo Herrera, los privados invierten siete veces más dinero en México que el Gobierno mexicano y la inversión fija en el país ya cayó 9.1 por ciento en 12 meses, según el Inegi.

    “En cada panel en el que participaron empresarios, independientemente del sector, un mensaje fue claro: entienden que hubo un cambio de régimen en México, no solo de administración. Entienden que esto significa que es un juego nuevo, pero quieren tener claro las reglas de este nuevo juego” expuso JPMorgan en su reporte fechado el 30 de septiembre que añadió:

    “La mayoría de los empresarios que escuchamos elogiaron la apertura de AMLO y su pragmatismo, pero varios destacaron que no era el caso con las capas inferiores, aquellos funcionarios que aprueban permisos o desbloquean contratos”.

    Eso hace hoy del entorno económico nacional, uno definitivamente lento y aburrido.
    (Edición de firma).

  28. #898

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    La Corte, ¿impávida? o ¿impotente?

    Salvador Camarena

    Hay quien se pregunta por qué Andrés Manuel López Obrador habla tanto, como si no fuera obvio lo que pretende el mandatario con su sonsonete.

    Quiere, claro está, comunicarse con eso que llaman su base: los militantes de Morena, sus votantes fieles, los beneficiarios de programas sociales a conquistar/retener y con otros aliados (la CNTE, el SNTE, etcétera).

    Pretende, igualmente, cincelar en todo espacio público las nociones de su proyecto, la filosofía de su movimiento.

    Repetirá sus mensajes miles de veces, literalmente, tanto para fijarlos en la mente de la población como para que sus colaboradores tengan claro que eso, y sólo eso, es su administración.

    Pero con su machacona retórica (sin pleonasmo en este caso), López Obrador busca también otro objetivo mayor.

    El mandatario habla tanto, a cada día y no pocas veces en más de una ocasión durante la jornada, porque quiere que nadie más hable, que sólo a él lo escuchen y que, encima, sólo de lo que él hable se hable en plazas, medios, hogares y redes sociales.

    Nessum dorma, dicen en la ópera. Que nadie duerma en todo el reino hasta que la princesa caprichosa sea complacida en sus demandas.

    Que nadie hable, quiere AMLO. Que nadie hable del fondo de las cosas, que todos chapoteemos sólo en la epidermis de los problemas, que todos transpiremos las 24 horas anécdotas y chascarrillos, que vayamos de Riqui-Riquín-Canallín a las mamases de los criminales.

    Las chachalacas han triunfado: la opinión pública se llena de una alharaca que dura todo el santo día, hasta que al siguiente amanecer un nuevo cotorreo se instala.

    Mientras López Obrador habla y casi todos hablan de lo que López Obrador dijo, pasan otras cosas. Inéditas. Como la misteriosa renuncia de un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que así se llama el cuerpo ese que se reúne allá por el Zócalo.

    Renuncia Eduardo Medina Mora y a la sorpresa le sigue el mambo: qué dice el Presidente, que no, qué dice la Corte, que no...

    Nadie va a defender al indefendible Medina Mora. Durante años no hizo nada para borrar la grosera forma en que fue metido, con el calzador de “va porque va”, a la SCJN por su amigo Enrique Peña Nieto.

    Así que la salida de Medina Mora de ese órgano sería una buena noticia, salvo que apresurarse a repicar campanas por un anuncio del cual no sabemos el trasfondo puede ser un equívoco. La alegría en realidad presagiaría motivos para el duelo.

    Pero de eso poco se sabe. De las causas de 'gravedad' que orillaron al ministro a renunciar. Porque si el Presidente habla de otras cosas, otros le siguen la corriente. Con la novedad de que justo en esta semana, esta y no otra, justo en medio de la primera renuncia de un ministro de la Corte en 25 años, al presidente de ese poder lo que le interesa revelar a la nación es que sufrió presiones de Felipe Calderón. Jueces del Olimpo, ilumínennos: qué debemos hacer ante esta confesión que tantos años después ha compartido Arturo Zaldívar. Contesten, no nos dejen con este agobio: ¿qué se hace con una información hoy tan irrelevante –las supuestas presiones no cambiaron el rumbo de ninguna sentencia– como conveniente para AMLO?

    Andrés Manuel habla y otros callan: como en el Senado, en donde a Morena le comió la lengua el patrón. Muchachxs, silencio ante la Historia, que esta transformación es tan muda como una genuflexión para nuestro pontífice, que es el único que dice misa. Amén, responden los morenos.

    El viernes pasado en un foro en Medellín le preguntaron a Soledad Gallego, directora de El País, si por ser mujer recibía más presiones al desempeñar su puesto en la dirección de ese importante diario. Directores o no, contestó Soledad, los periodistas siempre tenemos presiones: para eso nos pagan, para resistir las presiones y publicar lo que la gente debe saber.

    Ministro presidente Zaldívar. Las presiones en un puesto de poder no son nota. Al ver su carrera uno pensaría que usted ha sabido librarlas con ética y congruencia. La cuestión es: por qué Medina Mora no pudo resistirlas más, y por qué a su Suprema Corte de Justicia de la Nación no le interesa que se discuta esa renuncia y sus motivos.

    Que se hable de lo importante, no de lo que le conviene al jefe del Ejecutivo. Y que no se callen. ¿O no pueden con las presiones?
    (Edición de firma).

  29. #899

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    Esto avanza

    Macario Schettino.

    Como es sabido, Eduardo Medina Mora renunció a su cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia, que debía ocupar diez años más. Apeló en su carta a la única razón posible de renuncia: causa grave, que no especificó, ni lo ha hecho todavía. El Presidente la aceptó de inmediato y la envió al Senado para su trámite.

    Sin conocer las causas graves, los rumores se centraron en las acusaciones de movimientos inusuales en cuentas del ministro, en México y el extranjero, que incluso han ameritado reportes internacionales por sospecha. Entre otros, Salvador García Soto comentaba que habían amenazado a Medina Mora no sólo con cárcel para él, sino para sus familiares. El día de ayer, Mario Maldonado publicó en El Universal una narración de lo ocurrido alrededor de la renuncia, que parece muy serio. Horas antes de que Medina Mora enviara su carta, la Unidad de Inteligencia Financiera que preside Santiago Nieto había solicitado el bloqueo de cuentas de 11 personas (físicas y morales) entre las que se encontraban dos hermanos del ministro. Después de que la renuncia fue aprobada por el Senado, la misma UIF solicitó el desbloqueo de las cuentas.

    Si esta narración es correcta, entonces hubo un chantaje del gobierno para presionar por la renuncia de Medina Mora, ministro de la Suprema Corte de Justicia. Indudablemente, ese chantaje funcionó porque el presionado tenía cuentas pendientes. Sin embargo, el mal comportamiento, corrupción, o delincuencia del ministro no reduce la actuación ilegal del Poder Ejecutivo para destituir a un ministro, y poder nombrar otro más obsecuente.

    Al respecto, ha sido muy evidente la actitud del presidente de la Corte, Arturo Zaldívar. Famoso por sus decisiones 'creativas' y sus posturas progresistas, es usuario de Twitter, donde ha cometido varios errores serios, que obviamente no reconoce como tales. Ignoro si exista algún otro presidente de Suprema Corte en el mundo que esté en redes sociales, pero no parece ser una idea inteligente. Ha insistido en la confluencia de visión del mundo con el presidente López Obrador, y promovido la frase de Leonard Cohen que insiste en que uno sabe si está en el lado correcto con sólo ver a los que están del otro lado.

    Si esto no fuese suficiente para olvidarnos de la independencia de la Corte, el día de ayer, en su papel de jefe del Consejo de la Judicatura, Zaldívar removió al magistrado Jorge Arturo Camero, argumentando manejos extraños en sus cuentas financieras. Camero fue el juez que aprobó los amparos promovidos por #NoMásDerroches en contra de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía. Construcción cuya información, por otra parte, se ha reservado por cinco años.

    Las formas también están claras. Acusan a cualquiera de corrupción. Si tienen evidencias, las usan para chantajear, y si no, basta con el escarnio público. Se agrupan por la coincidencia en su visión del mundo, más allá de los límites racionales de la vida pública o de los lineamientos legales. Facilitan con ello la concentración de poder en una sola persona, y destruyen el débil tramado institucional que habíamos elaborado por 25 años.


    No es la primera vez que esto ocurre, en México o el mundo. En todos los casos, quienes participan de este proceso de destrucción acaban siendo arrastrados por el torrente que propiciaron. El núcleo concentrador del poder se va haciendo cada vez menos tolerante y más paranoico, los grupos se destruyen buscando su cercanía, y al no contar con reglas, la sucesión se hace imposible.

    Desapareció la división de poderes. La administración pública está inutilizada. El fin de semana pasado ha sido el más violento registrado. Faltan veinte días para recordar el inicio de la dilapidación de los activos nacionales. Esto avanza.
    Last edited by Sirius2b; 12-10-19 at 04:59 PM.
    (Edición de firma).

  30. #900

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    Un trasgresor de leyes como presidente

    Sergio Negrete Cárdenas

    Su camino a la presidencia se construyó con bloqueos y manifestaciones. Doblegó o violó la ley con impunidad durante más de dos décadas. Fósil de la UNAM en licenciatura, su verdadera profesión fue aprender el uso de la presión y violencia callejeras. Su maestría fue en chantaje, el doctorado en demagogia autoritaria.

    Hablaba el lenguaje de la democracia porque constató que las urnas eran el único camino a Palacio Nacional (su berrinche de 2006 lo condujo solamente al ridículo). Ya en el poder, lo utiliza sin pudor para aplastar a todo aquello que representa un obstáculo a su autoridad. El frustrado golpista hoy golpea, incansable.

    Las leyes son reinterpretadas a su gusto de ser necesario, rechazadas como injustas en casos extremos. Como tantos dictadores, proclama que la fuente de la justicia queda depositada en la sabiduría del pueblo bueno, con su persona como intérprete.

    Por ello Andrés Manuel López Obrador no es el Presidente de un país de leyes, es el cabecilla que ordena entregar plazas de profesores a secuestradores, el rijoso líder que se identifica con sus acciones de violencia y se reconoce en esos 'luchadores'. Como con las leyes, selecciona a su gusto, y determina lo que es chantaje y lo que representa una legítima demanda social. Si los sindicatos universitarios emplazan a paro buscando más presupuesto, se trata de un chantaje al que no cederá; aquellos que secuestran a decenas de personas reciben trato de privilegio. Serán los futuros maestros de los niños más pobres del país, con trabajo asegurado de por vida y sin supervisión alguna.

    López Obrador tuvo como enemigas, por décadas, a las fuerzas de seguridad y orden. Ahora que manda sobre ellas no titubea en neutralizarlas cuando considera que la causa lo requiere, y las causas son numerosas. Porque combatir el crimen es costoso en términos de reputación y requeriría de una estrategia que nunca se molestó en desarrollar. La lección de la breve batalla contra el huachicoleo en los inicios de su gobierno le enseñó a no ponerse a las patadas con rivales poderosos; mejor proclamar que ganó y no volver a hablar del tema.

    El resultado es la destrucción de un aparato institucional y el hundimiento del país en la discrecionalidad del autoritario. Mientras que se amenaza con prisión y despojo de la propiedad sin condena judicial a unos (por cuestiones fiscales), estalla el crimen porque el Presidente sigue ofreciendo abrazos y no balazos. El anuncio reiterado es que el uso de la fuerza, lo que debería ser un monopolio del Estado, ya tiene muchos competidores. El extorsionador, secuestrador o asesino puede esperar una bandera blanca o incluso un premio, sobre todo si se considera que su situación es de marginación o pobreza. Otros, los empresarios o funcionarios fifís, serán acosados sin piedad si osan enfrentarse al Ejecutivo.

    López Obrador no se da cuenta de los cuervos que está criando, de los tigres que está alimentando y de los que tanto advirtió durante su campaña. Porque una lección en su largo periplo de líder de protestas y bloqueos le pasó de noche: un extorsionador siempre querrá más, y si acaso solo ofrece su lealtad en tanto recibe algo a cambio. Aquellos que se acostumbran a trasgredir la ley con impunidad aprenden que traicionar es parte del camino. El Presidente de la República no solo está destruyendo al país, sino sembrando fuerzas que probablemente lo retarán, destruyendo (más) lo que será un pavoroso legado.
    (Edición de firma).

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