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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #726

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    Desgaste presidencial

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Quienes observaron al presidente Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia de prensa el lunes desde Valle de Bravo, pudieron haber apreciado a una persona que se veía desaliñada, con ojeras notorias y un rostro de fatiga. Se podría entender porque sus horas de sueño, para las cuales es muy disciplinado, se alteraron por la matanza de mexicanos en El Paso. Gobernar a México ha resultado bastante más complejo de lo que pensaba el Presidente, aunque públicamente dice lo contrario. La permanente molestia contra la crítica en los medios exuda frustración ante la observancia de sus yerros, limitaciones y contradicciones, lo que se ha reflejado intramuros. Uno de sus más leales colaboradores admitió que ya prácticamente nadie le dice nada en las sesiones masivas previas a las mañaneras, porque no quieren que los regañe y descalifique en público.

    El Presidente sufre un desgaste pronunciado. En febrero, López Obrador alcanzó un máximo de aprobación al llegar a 81 por ciento, que representaba 27 puntos arriba del porcentaje de mexicanos que votaron por él en la elección presidencial. Para la medición de junio, había caído 15 puntos, una tasa que se mantuvo estable en julio, de acuerdo con la encuesta de aprobación presidencial publicada por El Financiero este lunes. Es un margen importante que mantiene el consenso para gobernar, pero está lejos de ser una cifra extraordinaria. De hecho, es apenas un punto más de lo que tuvieron Vicente Fox y Felipe Calderón al medirse el primer semestre de sus presidencias. Fox cayó durante su primer año de gobierno, pero Calderón se mantuvo. La duda es qué sucederá con López Obrador.

    Si se realiza una proyección a partir de la encuesta de El Financiero, la probabilidad de que López Obrador siga cayendo es alta. Esta afirmación es casi un pleonasmo. Cuando se ha llegado tan alto en las encuestas, se aplica la mecánica clásica de Isaac Newton: todo lo que sube, tiene que caer. La gravedad política de López Obrador muestra claramente esa caída. El porcentaje de aprobación de 66 por ciento es el principal dato 'duro' del estudio, pero no refleja el desgaste. Para verlo hay que comparar los resultados de esta última medición con la que hizo el periódico al cumplir el Presidente 100 días en el cargo.

    En los rubros torales donde existe la pregunta expresa, la aprobación de López Obrador cae y el desacuerdo sube. El más pronunciado, paradójicamente, fue su caballo de batalla durante tres campañas presidenciales, la corrupción. A la pregunta si veían muy bien/bien (MB/B) el combate a la corrupción, 53 por ciento aprobó las acciones presidenciales en su corte a los 100 días, mientras que 24 por ciento lo desaprobó y lo calificaba de muy mal/mal (MM/M). En la encuesta de julio, la respuesta MB/B se desplomó 37 puntos (21 por ciento aprobó) y la MM/M se elevó 27 (51 por ciento desaprobó).

    A los 100 días de gobierno, 58 por ciento de los encuestados calificó la seguridad pública como MB/B, contra 22 por ciento que la pensaban MM/M, pero en julio, las cifras se habían invertido: 33 por ciento respondió MB/B y 42 por ciento dijo MM/M, lo que significó una caída en la aprobación de 25 puntos, y un incremento de 20 puntos en la desaprobación. En el tema de la economía, a los tres meses 53 por ciento dijo que la conducción económica era MB/B contra 24 por ciento, que al responder MM/M reprobaba esa gestión. Tres meses después, la respuesta MB/B cayó 30 puntos (23 por ciento de aprobación de los encuestados) y la respuesta MM/M subió 27 puntos (51 por ciento de desacuerdo). Los niveles de satisfacción cayeron 16 puntos en la aprobación, y se elevaron 12 puntos en el desacuerdo.

    La encuesta de julio reflejó insatisfacción en cómo está enfrentando la pobreza –otro de sus compromisos históricos–, la salud, los apoyos sociales, la educación y la obra pública, que de alguna manera se pueden explicar por los recortes presupuestales en todas las áreas, las deficiencias en la asignación de recursos para la compra de medicinas, el subejercicio y la desorganización dentro del gobierno que impactó en la no entrega de los programas sociales, así como al parar la construcción, se deshidrató la economía. Dos datos duros del estudio que refuerzan estos desacuerdos tienen que ver con la percepción de los colaboradores del Presidente, donde 39 por ciento respondió a la pregunta cómo calificaría al Presidente, con MM/M, contra 35 por ciento que dijo MB/B, y la forma como perdió respaldo en su capacidad para dar resultados, donde si bien 45 por ciento respondió MB/B, 35 por ciento dijo MM/M.

    El Presidente mantiene altos niveles en sus principales atributos, honestidad (58 por ciento de aprobación, contra 24 por ciento de desacuerdo) y liderazgo (53 por ciento de aprobación, contra 32 por ciento de desacuerdo), pero al revisar los resultados en el manejo de los temas, cabe la interpretación de que el discurso del Presidente de que todo lo malo que existe es culpa del pasado, está perdiendo efectividad. Los mexicanos empiezan a no creerle, y a cuestionarlo sobre promesas incumplidas; como muestra, la mala calificación en el rubro de la corrupción. No le ayudaron para mejorar esa percepción, según refleja la encuesta, los procesos contra la exsecretaria de Estado, Rosario Robles, el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, y el abogado de las élites, Juan Collado.

    La medición no prende los focos rojos al Presidente, pero sí es una llamada de atención que requiere su atención. El desgaste tiene que ver con el discurso y su comunicación política, que empieza a mostrar vacuidad e ineficiencia. Los sofismas también han perdido efectividad. La ventaja es que apenas lleva siete meses en el gobierno, y tiene suficiente tiempo para corregir y administrar de manera más inteligente las expectativas –si admite que está mal y va mal.
    Last edited by Sirius2b; 06-08-19 at 10:05 PM.

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  2. #727

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    Las tecnológicas tienen que salvar el océano profundo

    Bloomberg Opinion

    Por Adam Minter, columnista de opinión de Bloomberg y autor de 'Junkyard Planet: Travels in the Billion-Dollar Trash Trade'.

    En algún punto de la próxima década, un ‘tractor’ empezará a arrastrarse por el suelo oceánico recogiendo metales cruciales para vehículos eléctricos y teléfonos inteligentes. Nadie sabe cuán dañina podría ser la industrialización del océano profundo para el entorno marítimo.

    En julio, las partes de una organización internacional encargada de vigilar esa minería se acercaron a su meta de aprobar regulaciones para 2020. Ambientalistas y científicos han tomado parte en la discusión. Pero, las firmas que usarán esos minerales se han mantenido en silencio. Si se quiere evitar los peores efectos, tienen que hablar.

    El océano profundo, generalmente definido como aguas a profundidades de 200 metros o más, representa 45 por ciento de la superficie de la Tierra y 95 por ciento de su espacio habitable. La tecnología para la exploración ha avanzado rápidamente en las últimas décadas, lo que ha permitido a científicos identificar 250 mil especies en las profundidades oscuras y frías. Y ese es solo el principio: los investigadores estiman que podría haber hasta 1.75 millones más de especies por descubrir, además de 500 millones de diferentes tipos de microorganismos.

    Esa biodiversidad es amenazada por una abrumadora demanda global de metales y minerales, el océano profundo parece ofrecer una alternativa. Según cálculos actuales, solo una sección del suelo oceánico –la zona de Clarion-Clipperton que se extiende de Hawaii a Baja– contiene más cobalto, manganeso y níquel que ningún recurso terrestre conocido, además de depósitos significativos de cobre y otros metales. En junio, DeepGreen Metals Inc., emprendimiento canadiense de minería en el océano profundo, aseguró la mayor parte de un paquete de 150 millones de dólares para facilitar los estudios de factibilidad en el área.

    La minería en el océano profundo, asegura la firma, producirá “metales éticos y limpios”, sin “explosiones, perforaciones, deforestación o impacto en las personas”. Esa es una forma de verlo, la otra es más preocupante. DeepGreen busca sacar billones de rocas ricas en minerales conocidas como nódulos polimetálicos. Formados a lo largo de varios millones de años, estos apoyan formas de vida y hábitats únicos. Cuando desaparezcan, también lo harán esos organismos –probablemente para siempre–.

    En 1989, investigadores arrastraron un arado en una sección de Clarion-Clipperton, luego regresaron en los años siguientes para medir si se recuperaban los hábitats. Más de un cuarto de siglo después, en un estudio de 2015, hallaron que la diversidad no se habían recuperado.

    Las regulaciones que está redactando la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos exigirán declaraciones del impacto ambiental y observaciones cuidadosas. No obstante, a falta de estudios base a largo plazo, esas declaraciones de impacto serán más adivinaciones que ciencia.

    Las empresas deberían exigir mejor investigación, tal vez con el patrocinio de organizaciones como Responsible Minerals Initiative, consorcio que ayuda a algunas de las firmas más grandes del mundo a obtener minerales y metales con estándares responsables. Solo después de que las mineras y sus clientes entiendan el océano profundo, pueden –colectivamente– decidir cuánta biodiversidad vale una batería o un teléfono inteligente más delgado.

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  3. #728

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    Jóvenes destruyendo su futuro

    Alejo Sánchez Cano

    Con el anuncio de la terminación de registros para becarios en lo que resta de este año, para reiniciarlo en el segundo semestre del próximo, el programa estrella de política social y de empleo del presidente López Obrador, Jóvenes Construyendo el Futuro, demostró que ha sido un fracaso y no sólo por no haber alcanzado las metas, sino que no se conformó todo el andamiaje necesario con la iniciativa privada y los mismos jóvenes para que tuviera éxito.

    Más que significarse como una verdadera oportunidad de incorporar a los beneficiarios del programa al círculo virtuoso de la productividad, en realidad se convirtió en un dispendio de recursos públicos que terminaron en la basura, ya que no sirvieron, en la mayoría de los casos, para el propósito para el que fue diseñado y sí para fomentar la vagancia y la improductividad.

    Diversos jóvenes entrevistados o por medio de sus redes sociales, dieron cuenta en qué changarros trabajaban, qué hacían y al final del día de qué les sirvió la capacitación.

    De la misma forma, las grandes empresas que participaron al final del día reportaron que, no obstante que ellos abrieron los espacios de capacitación y trabajo para los jóvenes, estos no acudieron a la cita o de plano muchos de ellos abandonaron el programa.

    Los cientos de negocios que se afiliaron al programa fueron, en su mayoría, informales, y otros, los formales, corrieron a empleados que estaban en sus nóminas, los dieron de baja en el IMSS, para suplirlos por los beneficiaros para así ahorrarse esos recursos.

    Total, un descalabro que conlleva hasta responsabilidades penales para los funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social encabezada por Luisa María Alcalde, quien siempre se jactó de “los impresionantes avances del programa”.

    Si el presidente López Obrador quiere apoyar realmente a los jóvenes en brindarles opciones de trabajo e ingreso, no es con buenos deseos y con regalarles dinero, ya que con ello les destruye su futuro al convertirlos en unos verdaderos inútiles, además de volverse presa fácil del crimen organizado para su reclutamiento.

    Desde San Lázaro, la diputada Claudia Reyes Montiel demandó la explicación de las causas del desaguisado, al tiempo de solicitarle al Presidente que reconozca, para así corregirlo.

    La secretaria de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad afirmó: “Lamentablemente el Presidente no es dado a reconocer y aceptar sus equivocaciones, pero si en verdad es honesto como dice ser, ahora es el momento de demostrarlo y aceptar que el programa no cumplió con su meta original y que es necesario hacerle ajustes”.

    Agregó que si por el contrario, el Presidente sigue creyendo en sus dichos y datos –que nadie sabe de dónde saca y que muchas veces contradicen a su propio gobierno–, entonces no hay esperanza de que las cosas mejoren y en el siguiente año pueden ir igual o peor, tanto con este programa como con otros del gobierno federal.

    La legisladora por el Estado de México refirió que el gobierno de López Obrador informó la semana pasada que este programa, uno de los principales a su cargo, se suspendía hasta el año siguiente, supuestamente porque –según dijo Luisa María Alcalde Luján– había llegado a su meta de inscribir a 900 mil beneficiarios este año.

    Sin embargo, ella misma afirmó en mayo pasado que la meta era de un millón de personas, dato que el Presidente refrendó el pasado 1 de julio.

    Reyes Montiel recordó que semanas atrás se hizo eco de varios afiliados al programa, que se quejaron de no recibir los apoyos económicos prometidos.

    Otro revés de la 4T con grave daño al erario público.

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  4. #729

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    La vieja historia del freno de las inversiones

    Por Enrique Quintana.
    (El que trata de dorarle la píldora a AMLO).

    Ha sido usual en México que la inversión se caiga cuando hay cambios de gobierno. El arranque del sexenio de López Obrador no fue la excepción.

    Quizás creamos que hoy es diferente, pero la verdad es que se parece a lo sucedido en otros momentos.

    Ayer, el INEGI presentó los datos a mayo. Si consideramos la serie más estable denominada de ‘tendencia-ciclo’, observamos una caída de -6 por ciento entre abril de 2018 y mayo de 2019, en 13 meses.

    El mes de abril del año pasado fue cuando llegó al nivel máximo y desde entonces ha bajado.

    ¿Qué pasó en el arranque del sexenio de Peña? Entre agosto de 2012 y septiembre de 2013, también por 13 meses, hubo un retroceso de -5.8 por ciento para esta misma serie. Casi lo mismo.

    El sexenio de Calderón arrancó en una fase económica expansiva. La inversión venía subiendo desde octubre de 2003 y así continuó hasta junio de 2008, antes de que se derrumbara un -14.3 por ciento hasta llegar al mínimo en mayo de 2009.

    Con Fox, hubo una caída prolongada. Desde julio de 2000, en los últimos meses del gobierno de Zedillo hasta marzo de 2002, por 21 meses, la inversión retrocedió en un -11 por ciento.

    Desde luego que el peor arranque de sexenio en la historia reciente fue el de Zedillo. Entre julio de 1994 y agosto de 1995, la inversión cayó en -40.6 por ciento. Un desastre.

    Hago referencia a estos datos para mostrarle que lo que hemos visto en el comienzo de esta administración no es algo inusual en México.

    El responsable de Bloomberg News para América Latina, Dan Cancel, luego de hablar con altos directivos de empresas establecidas en México la semana pasada señaló en un artículo publicado ayer: “No hay confianza y nadie invierte. Muchos ven el comienzo de una tendencia a la baja donde solo se discute la inclinación de la pendiente”.

    ¿En qué medida la tendencia puede corregirse en los próximos meses?

    Algunos funcionarios del gobierno y pocos, pero relevantes, empresarios que han tenido contacto personal con AMLO piensan que es posible revertir la caída quizás desde este mismo año.

    Señalan que gradualmente, algunos proyectos de inversión pública van a empezar a detonar también inversión privada. Además, estiman que la Mesa sobre el sector energético que se ha instalado también traerá gradualmente certidumbre y que el Paquete Económico que habrá de presentarse el próximo septiembre también tendrá un efecto positivo.

    Todo esto se potenciará si se logra la ratificación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos durante los meses de octubre o noviembre.

    Lo anterior será cierto si no se vuelven a presentar decisiones que afecten negativamente la confianza de las inversiones, como fueron las demandas que la CFE interpuso contra contratos de compañías que desarrollaron diversos ductos para la empresa estatal y que llevaron ya incluso a una carta del gobernador de Texas al presidente López Obrador.

    “Aunque el presidente se identifica con la posición de Bartlett, sabe que no puede poner en riesgo el Tratado con EU, por lo que es factible que pronto se lleguen a acuerdos con las empresas demandadas”, me dijo una fuente cercana a este tema.

    Recapitulando. El dato de la inversión informado ayer es muy malo, pero no es sorpresivo, salvo en el desplome de la construcción de 5.4 por ciento solo en mayo.

    No es inusual el retroceso de la inversión en el comienzo de las nuevas administraciones. Puede ser el comienzo de un declive económico prolongado, pero se puede revertir si se toman las decisiones económicas correctas. Estamos a tiempo.

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  5. #730

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    Culpar al pasado y morderse la lengua

    Por Pablo Hiriart.

    El gobierno va a tener que cuidarse un poco a la hora de culpar al pasado de los males el presente, porque se puede morder la lengua.

    Las cifras dadas a conocer en estos días nos dicen que ese pasado que con singular arrogancia desprecian, salvará al primer año de López Obrador.

    Informó el gobierno federal que utilizará 120 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP), para compensar la menor recaudación que habrá este año.

    Lo anterior significa que al gobierno del presidente López Obrador no le alcanza el dinero para terminar el año.

    El crecimiento prometido no llegó, la economía se encuentra estancada, y por tanto no recaudan para completar 2019.

    Ahí está la razón de que echan mano de un fondo creado para emergencias, y que con esfuerzos los sucesivos gobiernos del “pasado”, desde 2000 a 2018, fueron llenando.

    El FEIP fue creado como previsión a un choque mayúsculo a nivel internacional, como que Estados Unidos dejara de crecer y cayeran dramáticamente nuestras exportaciones.

    O que se presentara una crisis petrolera mundial.

    Ahora resulta que nos hemos quedado desnudos para hacer frente a una crisis que tarde o temprano se va a dar en Estados Unidos o en el resto del mundo, porque ya tomamos el 41 por ciento de ese fondo.

    El gobierno está usando los recursos del FEIP para tapar los huecos que su política interna va dejando, como fue la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y echar para atrás la Reforma Energética, con el daño que se hace al sector gas y petrolero.

    Las malas decisiones de política interna tiraron la confianza de los inversionistas y el país no crece, y la consecuencia inmediata es que se les cayó la recaudación.

    En caída libre va la inversión productiva (-6.9 por ciento).

    Caen las cementeras. Caen las siderúrgicas. Caen las constructoras.

    Así es que el gobierno se encuentra en la encrucijada de que no tiene dinero para cerrar el año, por lo que echa mano de los recursos que sus antecesores dejaron para enfrentar un shock proveniente del exterior.

    Seguirán culpando al pasado, porque como propaganda rinde frutos, pero el hecho concreto es que no tienen dinero para cerrar el presupuesto a diciembre por sus malas decisiones.

    Y quien los salva, en esta ocasión, es el “pasado desastroso” que dejó el país hecho “un tiradero”.

    Subrayo “en esta ocasión”, porque no sabemos qué harán cuando no tengan dinero para reactivar la economía, como han prometido, ni para el plan de negocios de Pemex. ¿Otra vez echarán mano del FEIP? ¿Y luego? Ya no va a haber.

    Y a propósito del pasado que dejó al país “en la ruina”, son interesantes las cifras que dio a conocer este lunes el Coneval.

    La “ruina” en que dejó el país Enrique Peña Nieto no parece ser tanta, pues se logró bajar la pobreza que golpeaba al 45.5 por ciento de la población al inicio de su sexenio, a 41.9 por ciento al terminar.

    Con todos los defectos que se le quieran colgar a ese presidente, dice Coneval que en su sexenio dos millones 200 mil personas abandonaron la pobreza extrema, que disminuyó de 9.8 por ciento de la población al iniciar su mandato, a 7.4 por ciento al concluir.

    Al arranque del gobierno de Peña 25.3 millones de personas no tenían acceso a la salud, y al finalizar esa cifra había descendido a 20.2 millones. Es decir, 5.1 millones menos.

    Así es que a la hora de culpar al pasado, el Presidente debe confiar en la desinformación de la gente y atacar con aplomo, para que no se note que no dice la verdad.

    Porque lo cierto es que para poder terminar el año echa mano de fondos que, sólo para casos de emergencia, dejaron los presidentes Fox, Calderón y Peña.

    Y a pesar del insuficiente crecimiento económico en el gobierno anterior, se sacó de la pobreza a millones de mexicanos.

    Ahora, sin crecimiento, va a ser difícil que el presidente López Obrador logre igualar a sus odiados antecesores.

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  6. #731

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    Nos quieren ver la cara de tontos

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Desde el domingo pasado, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, llena la arena pública con un discurso que a primera vista refleja un compromiso pleno en la defensa de los mexicanos en el exterior, y muestra indignación ante el asesinato de ocho conciudadanos por parte de un supremacista en El Paso. Su retórica escala con los días. Dice que analizan si acusan al asesino por terrorismo, sugiere su extradición y plantea con el interés de saber si Patrick Crusius tenía cómplices, porque el gobierno está preocupado que haya más personas que piensen como él. La secuencia de intenciones es absurda. No porque Ebrard lo sea, sino porque quiere vernos la cara de tontos. De acuerdo con el artículo 19 de la Convención Interamericana contra el Terrorismo, México no tiene jurisdicción en otro Estado, pero le ayuda al gobierno a desviar la atención de los temas que lo aplastan, la inseguridad y el deterioro económico.

    Los señuelos son tragados por muchos, por el horror de la matanza en El Paso y la cercanía con las víctimas mexicanas. Ebrard juega con las emociones, propias de un gobierno que las transmite todo el tiempo para construir el consenso para gobernar, dentro de una aparente estrategia que estimula el sentimentalismo para olvidar otras preocupaciones y angustias. La empatía del gobierno para con las víctimas se traduce en empatía de la sociedad con su gobierno, que ha caminado estos días por un sendero donde no se mete con el presidente Donald Trump, pese al repudio generalizado en su país y el mundo por no comprometerse con una reforma para el control de armas, al tiempo de desplegar juegos pirotécnicos mediante la retórica.

    Insistir que quieren acusar a Crusius de terrorismo es una táctica de distracción. La discusión pública sobre terrorismo doméstico en Estados Unidos, como se ha clasificado políticamente el ataque, no significa que vayan a acusar al asesino de terrorista. Estados Unidos tiene una ley sobre terrorismo doméstico, pero las autoridades texanas no tienen necesidad de ser demagogos y tampoco perderán el tiempo con acusaciones que magnifican el homicidio, pero son jurídicamente vulnerables. Crusius fue acusado de homicidio calificado y habrá nuevas acusaciones una vez que concluyan las investigaciones y se presenten a un gran jurado del condado de El Paso. El fiscal quiere imputarle el delito de crimen de odio y pedir la pena capital.

    En ningún momento han hablado de acusarlo por actos terroristas. La ley de terrorismo doméstico no incluye en esa categoría a los asesinatos masivos. Un fuerte debate en Estados Unidos es que esta insuficiencia refleja racismo, al calificar a yihadistas como “terroristas” por ser musulmanes, mientras los terroristas estadounidenses son “lobos solitarios”. No existe tampoco una ley internacional sobre el terrorismo, porque no hay acuerdo sobre su definición.

    Ebrard dice que para México, Crusius es “terrorista”, y plantea extraterritorialidad. Adelanta querer su extradición, pero es un ardid mediático. Aunque el asesinato no fue necesariamente aleatorio por la amenaza contra los “hispanos” en su manifiesto, los abogados del gobierno mexicano tendrían que probar que Crusius iba directamente a matar a las personas que asesinó. La Fiscalía General, en todo caso, no tiene competencia, y la valoración sobre la acusación chocará con esa realidad.

    Todo esto lo saben Ebrard, el fiscal y el Presidente. No son ignorantes ni ingenuos. Es un juego de espejos. Lo más básico de la estratagema es la “preocupación” que haya más personas que piensen como Crusius. Sobra. Ese pensamiento existe desde la colonia en Estados Unidos, que motivó la Guerra Civil que no resolvió el problema, que se arrastró al Siglo XX y no ha cesado. El canciller juega para la gradería en la construcción de percepciones. Que la atención se centre en El Paso, no en México. Los problemas están afuera, no adentro. Regresamos a los 80, cuando el sistema político forzaba a hablar mucho de lo exterior para no hablar de lo interior.

    Sin embargo, en el mediano plazo, este discurso podría ser contraproducente para el gobierno. El artículo 139 del Código Penal Federal establece prisión de seis a 40 años y hasta mil 200 días de multa por los delitos que resulten, “al que utilizando sustancias tóxicas, armas químicas, biológicas o similares, material radioactivo o instrumentos que emitan radiaciones, explosivos o armas de fuego, o por incendio, inundación o por cualquier otro medio violento, realice actos en contra de las personas, las cosas o servicios públicos, que produzcan alarma, temor o terror en la población o en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad para que tome una determinación”.

    Elevar la atención de los mexicanos sobre la posibilidad de acusar de terrorista a quien comete ese tipo de crímenes, abre una puerta en México. Por ejemplo en Minatitlán, donde en abril hubo una matanza de 14 personas confundidas con un grupo de narcotraficantes. Un comando hizo lo mismo que Crusius: utilizó armas largas, disparó aleatoriamente y causó terror. Bajo el criterio de Ebrard, también son terroristas.

    Los familiares de las víctimas de Minatitlán podrían acusar a los asesinos de terrorismo de acuerdo con el Código Penal, e ir más allá y acusar de omisión a las autoridades estatales y federales para resolver la matanza, y de probable complicidad del gobierno federal porque no combate narcotraficantes. Crusius y los sicarios son lo mismo, aunque lo fraseen diferente. La estrategia que dice Ebrard seguirá en El Paso, podría ser replicada en contra del gobierno en Minatitlán. No sería este el único caso, pero la verborrea demagoga de las autoridades lo presenta involuntariamente como un posible arquetipo para juicios por terrorismo en México.

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  7. #732

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    La 'tumba y quema' del Seguro Popular

    Jorge G. Castañeda

    El martes 6 de agosto seis exsecretarios de Salud divulgaron una carta dirigida al presidente López Obrador, a propósito del Seguro Popular. Reconociendo que hay muchos elementos que pueden mejorarse –subrayan el carácter transexenal del proyecto, su eficacia en atender a población no cubierta por las instituciones anteriormente existentes, y su impacto positivo en los sectores más desfavorecidos de la sociedad–, piden un amplio debate entre especialistas, usuarios y protagonistas antes de una decisión temeraria e irreversible.

    El Seguro Popular fue inventado y echado a andar por Julio Frenk en 2003, durante el sexenio de Fox y gracias a su apoyo. Su auge tuvo lugar durante el sexenio siguiente, pero Peña Nieto lo mantuvo y lo siguió ampliando. La intención era obvia. En un país con una enorme economía informal, la cobertura de salud del IMSS, del ISSSTE y, por otras razones, de los institutos de salud estatales, dejaba desprotegida a más de la mitad de la población. Era necesario construir un mecanismo que le brindara un mínimo –y en algunos casos un máximo– de seguridad a quienes carecían de cualquier tipo de ella. La cobertura creció a ritmos vertiginosos, llegando a más de 60 millones de mexicanos en la actualidad.

    Desde un principio, surgieron críticas al sistema. Menciono las tres más importantes. Primero, al coexistir con las otras instituciones, generaba un incentivo a la informalidad. Para qué cotizo al IMSS si consigo lo mismo casi gratis en el Seguro Popular. Segundo, al ponerse en práctica a través de los gobiernos estatales, permitía o fomentaba la corrupción por parte de los gobernadores, de por sí corruptos. Estos inflaban los padrones, obtenían más recursos de los pertinentes y, además, utilizaban dichos recursos para otros fines. Por último, al contar únicamente con la infraestructura existente, castigaba la calidad de la atención médica: más gente demandando más servicios a los mismos proveedores.

    A pesar de estas críticas, los datos de Coneval recién publicados nos dicen mucho sobre los efectos inmensamente positivos del Seguro Popular. Según la institución en peligro de extinción –junto con el Seguro Popular y muchas más– en 2008 –primer año de medición comparable–, la “población con carencia por acceso a los servicios de salud” alcanzó 38.4 millones. El total disminuyó sistemáticamente hasta 2016, cuando llegó a su mínimo histórico de 15.5 millones, volviendo a repuntar, ligeramente, en 2018, a 16.2 millones. Estas cifras las proporciona Coneval a partir de las Encuestas Ingreso/Gasto de los Hogares, levantadas por el INEGI cada dos años.

    Revisando rápidamente los demás datos divulgados por Coneval, en ningún ámbito se logró un avance de esta magnitud. Se puede desde luego discutir –y con razón– la calidad de ese “acceso”, y su costo y consecuencias. De la misma manera, críticos responsables pueden sostener que lo que el país necesita no es un sistema de salud compuesto por una suma de programas e instituciones, sino un sistema único y universal, financiado por la bolsa fiscal central, por completo desvinculado del empleo por un lado, del ingreso (o falta de) por el otro. Eso debiera hacer este gobierno, pero todo indica que ya abandonó cualquier aspiración al respecto.

    Más bien lo fuerte de este régimen es destruir las instituciones que no le gustan, en lugar de mejorar, transformar o consolidar las existentes. Ahora le toca al Seguro Popular, y al Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos del SP, que va a ser depredado por el gobierno de AMLO para financiar sus dizque “nuevas” instituciones. Ojalá la ola de amparos por venir –al igual que en otros rubros– dificulte la política de “tumba y quema” institucional del gobierno de López Obrador. Si no, podemos amanecer un buen día sin nada.

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  8. #733

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    Terroristas y terrorismo

    Ana María Salazar

    La masacre en la tienda Walmart en El Paso, Texas, donde murieron 22 personas, entre ellas ocho mexicanos, es un acto terrorista.

    Fue un acto terrorista: casi cualquier definición jurídica y académica confirmarían que Patrick Crusius, quien abrió fuego en el centro comercial sabiendo que estaría repleto de familias por ser fin de semana, es un terrorista. Según versiones periodísticas, Crusius confesó que quería ‘matar a tantos mexicanos como fuera posible’, y por eso viajó varias horas para llegar a la ciudad fronteriza de El Paso, Texas. En su “manifiesto”, que se publicó en una red social, expresaba su odio a los mexicanos, que según él invadían a Estados Unidos, haciendo referencia a comentarios hechos por el presidente Donald Trump.

    Crusius es un terrorista doméstico. No debería de haber dudas sobre esto.

    Excepto en Estados Unidos, donde por lo menos en la legislación federal no existe este concepto. Porque a diferencia de actos terroristas por parte de individuos que fueron coordinados o influenciados por grupos terroristas que provienen de afuera (como Al Qaeda o ISIS, a quienes se les considera “homegrown terrorism” por la influencia externa), lo que hizo Crusius este fin de semana jurídicamente caería bajo el rubro de asesinato o “crimen de odio”. El concepto de terrorismo doméstico, por estar directamente relacionado con grupos de supremacía blanca, jurídicamente se considera diferente.

    ¿Por qué? Literalmente porque incomoda a la clase política de Estados Unidos reconocer el problema de la violencia de estos grupos, que están directamente vinculados a hombres y mujeres blancos, ultraconservadores, que están dispuestos a matar no sólo por odios a otras razas y religiones, sino, también por el odio a las instituciones y al gobierno federal.

    Qué rápido se nos olvida lo peligroso que son estas organizaciones. En 1995, dos “terroristas” domésticos que pertenecían a las milicias, detonaron una camioneta llena de explosivos enfrente de oficinas federales, matando a 168 personas. Entre las víctimas estaban infantes de una guardería para funcionarios que trabajaban para las diferentes agencias que ocupaban las oficinas gubernamentales.
    La explicación del porqué llevaron a cabo este acto atroz, fue simplemente porque odiaban al gobierno federal y a sus funcionarios.

    Timothy McVeigh y Terry Nichols fueron condenados a muerte por asesinato y construcción de un arma de destrucción masiva. Y aunque obviamente era un acto terrorista, al igual que otros casos, se les acusó de otros delitos, no de terrorismo.

    Y es que el término terrorista tiene fuertes connotaciones políticas en Estados Unidos y en México.

    El simple hecho de identificar un acto como terrorismo y una persona como terrorista, implica que el Estado tiene que darle prioridad a la investigación, detención y prevención.

    Los estadounidenses entienden el concepto de terrorismo y es más impactante que hablar de homicidios o delitos de odio.

    Al igual en México hay temor de usar este concepto en contra del asesino que usan la violencia con fines terroristas, por la imagen que podría tenerse en el país –nuestra nación siempre ha insistido que no tiene terroristas.

    Pero lo que sucedió en El Paso, donde un individuo buscó matar a mexicanos por su nacionalidad, es una oportunidad de atacar el lenguaje de odio que ha usado Donald Trump y sus seguidores en contra de mexicanos y mexicoamericanos.

    Por eso es importante la posición que tomó el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, de exigir que se investigue a Crusius por lo que es: un terrorista.

    Si hubiera un grupo mexicano llevando a cabo actos de violencia en contra de personas e intereses estadounidenses en México, por el simple hecho de su nacionalidad o vinculación con los vecinos, no hay duda de que serían terroristas.

    Además, una vez que a un individuo o a una organización se les considera como terroristas, esto automáticamente abre otros paradigmas legales en el ámbito nacional e internacional. Podría facilitar perseguir a las empresas que venden armas a “terroristas”. Se podrían buscar posicionamientos internacionales en contra de terroristas supremacistas que llevan a cabo actividades en Estados Unidos.
    México puede y debe exigir que Estados Unidos por fin promueva una legislación que permita perseguir a estos grupos de milicias o supremacistas como terroristas. El FBI ha pedido a gritos que legisladores aprueben una ley ante el incremento de actos de terrorismo por grupos “nacionalistas”.

    De hecho, no es inconcebible que eventualmente pudiesen buscar demandar a Donald Trump por usar un lenguaje que incita a actos terroristas en contra de mexicanos.

    Hay que decir las cosas como son: es terrorismo y son terroristas.

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  9. #734

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    Rumbo al túnel

    Macario Schettino

    Ayer se publicó el dato de inversión al mes de mayo. Hoy ocurrirá lo mismo con el consumo, mañana con la inflación, y el viernes con la actividad industrial de junio, así como los datos corregidos de la balanza comercial. En términos de actividad económica, el dato de ayer y los del viernes son los más importantes.

    Como usted sabe, la inversión ha venido cayendo desde hace algunos meses. Seis de los últimos siete meses (a mayo) han reportado una contracción en términos anuales, que además ha ido creciendo. En abril, en datos originales, la caída anual era de casi -6%, y en mayo fue de -7.4%. Si tomamos una visión más larga, desde mayo de 2015 hasta octubre pasado prácticamente no hubo cambio en la inversión: unos meses un poco más, otros un poco menos, pero el promedio se mantuvo estable. De noviembre para acá, ese promedio es 5% inferior.

    Al interior de la inversión hay tres grandes apartados: construcción, maquinaria y equipo nacional, y maquinaria y equipo importados. El primero representa 61.5% del total, lo importado un 23%, y el 15.5% es el equipo nacional. La caída más importante es en construcción, con -9% en mayo, pero los otros dos componentes tampoco están muy bien. Maquinaria y equipo nacional cayó -6% en mayo, mientras lo importado lo hizo en -5%. Todos estos datos también son originales. Si se quita el efecto estacional, no varía mucho la información en esta ocasión.

    Para el segundo trimestre de 2019, contamos con los datos de abril y mayo. En esos dos meses, la inversión en su conjunto cae -6.6%, la construcción prácticamente lo mismo, maquinaria y equipo nacional casi -3%, y lo importado cae -9%. Sin embargo, tenemos ya el dato de importaciones de bienes de capital de junio, que fue espectacular: -21.2%. Esto significa que durante el primer trimestre la caída en maquinaria y equipo importados será cercana al -13%.

    Para estimar construcción, lo más que podemos hacer es asociar el comportamiento de construcción no residencial al gasto de inversión física del gobierno. No es lo mismo, pero su comportamiento es parecido. En junio, según los datos de Hacienda, se gastó un poco más que en los dos meses previos, de forma que será razonable esperar una ligera mejoría en esta parte de la construcción. Como sea, para el trimestre completo estaremos cerca del -8%. En construcción residencial también hay señales de que junio fue mejor que mayo, pero en tasa anual seguiríamos cayendo, -6%.

    Con estos cálculos, la inversión fija bruta durante el segundo trimestre del año tendría una contracción de cerca de -8%, en datos originales, tal vez -7% en desestacionalizados. Estos datos estarían en línea con lo que platicamos hace algunas semanas, y ayer recordábamos al revisar el tema de distribución de la pobreza en el país: la inversión cae, y su lugar es ocupado por un superávit comercial. Esto significa que la demanda externa de bienes compensa una parte de la caída de la demanda interna. Más claro: en la actual administración el mercado interno se reduce.

    Hasta este momento, todo indica que la causa del menor crecimiento es el desplome de la inversión, que acabamos de documentar. Si ese desplome es producto de la falta de confianza en el gobierno, como muchos creemos, entonces no hay forma de resolverlo durante lo que resta de la administración. Esto implicaría que la única forma de crecer, en los próximos cinco años, tendría que ser a través de un déficit público, es decir, de deuda. Sería un crecimiento sin sustento, y que no podría durar más allá de tres o cuatro años, pero es la única opción. Las decisiones tienen costos, como se ve.

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  10. #735

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    El secreto de Quirino

    Alejo Sánchez Cano

    Qué demonios está haciendo el gobernador de Sinaloa para mantenerse en las encuestas nacionales en primer lugar de aceptación, de acuerdo con la opinión de sus paisanos.

    Por ello nos dimos a la tarea de investigar más a fondo si esos datos corresponden a la realidad o si sólo son producto de la mercadotecnia y la publicidad.

    Luego de dos años y medio en el poder, vemos que a Quirino Ordaz Coppel no le ha ocurrido lo de otros funcionarios que se suben a un ladrillo y se marean; al contrario, lejos de demagogia y poses de farsante, el góber viaja, por ejemplo, sin escolta, en un vehículo que maneja el mismo o igual se le ve algún fin de semana recorriendo alguna región de su estado en las jornadas de apoyo “Puro Sinaloa”, sin prensa y con una presencia de bajo perfil.

    Esto, por supuesto, no basta para dar los resultados que lo colocan en el más alto nivel de calificación de todos los gobernadores del país. El manejo escrupuloso y transparente de las finanzas públicas y del impulso al crecimiento económico son, para variar, de los mejores.

    Durante el primer trimestre de 2019, Sinaloa se ubicó en el primer lugar en crecimiento económico en territorio nacional, con un 6.4 por ciento, comparado con el mismo periodo de 2018, y 2.4 por ciento, respecto al trimestre previo.

    De acuerdo con las cifras del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del INEGI, al cierre del primer trimestre de 2019, Sinaloa se posicionó en el primer lugar con 6.4 por ciento de crecimiento, por encima de Chihuahua, que logró un 4.2; Nuevo León, con 4.0; Puebla, 3.8; Yucatán, 3.4, y Tamaulipas, 3.0 por ciento. Mientras que el promedio nacional fue del 1.2 por ciento.

    Ha habido una inversión muy importante en sectores estratégicos, como lo es el turismo, la consolidación en la agroindustria, pero sobre todo la llegada del gas natural, que ya representa inversiones como la que hizo Iberdrola en los últimos dos años, de más de 700 millones de dólares para cogenerar con base en el insumo del gas natural mil 600 megawatts que se sumarán a los dos mil 200 megawatts que tiene la CFE para Sinaloa; además del fortalecimiento del sector inmobiliario y la importante derrama económica en proyectos de inversión privada que en esta administración estatal se han podido concretar.

    Sobre la seguridad pública, el tema escabroso y que ha estigmatizado a Sinaloa por lustros, se han tenido avances en diversos delitos de alto impacto, empero no ha sido suficiente por lo que se continúa invirtiendo en tecnología, profesionalización de los cuerpos policiales y en la construcción de bases para la Guardia Nacional, como en el Sauz, a 13 kilómetros de Culiacán.

    Quirino refiere que gobierna sin un centavo de deuda de largo plazo, además de que Sinaloa es el estado mejor calificado por Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s, al tiempo que la economía crece al 2.6 por ciento.

    Los que lo conocen saben de su carácter franco, cordial y sin tapujos, lo que sin duda le granjea amistades y le abre puertas, como ocurre en Palacio Nacional, en donde el presidente López Obrador le dispensa atención en los asuntos torales para Sinaloa.

    Seguramente otro de sus “secretos” para ser el mejor gobernador del país es el respaldo que tiene de su esposa Rosi, que no sólo cumple con creces el rol de primera dama, sino que se conecta con la gente de forma inmediata y sincera en los recorridos semanales que hace en la entidad.

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  11. #736

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    El capitán longaniza

    Juan Ignacio Zavala


    Se sabía, era previsible: el Presidente hablaría de la longaniza en su conferencia de prensa mañanera, ese espacio oficial para la acusación, el patíbulo, la gracejada y el despropósito gubernamental. Era una oportunidad magnífica para hablar de boberías y mezclarlas con su revanchismo político, que él no iba a desperdiciar.

    Ya se sabe cómo empezó todo cuando un senador panista publicó una lista presupuestada para compras de la Presidencia -que sea un presupuesto oficial aunque no se haya comprado, no lo hace fake news– y las redes sociales hicieron lo que saben hacer: magnificar el asunto, mofarse por un lado de los compradores y por el otro defender al Presidente como un tipo prudente en la compra de longaniza, por lo que ese presupuesto era un invento de los conservadores. Así están las cosas en el país, las discusiones del Presidente son de esos temas. Es el capitán longaniza.

    Llama la atención la cantidad de gente de cierta seriedad que participa en las discusiones tuiteras sobre el tema que sea: si fulanita es gorda, si aquellos se van a madrear, la longaniza que pensaba comprar Presidencia y la sandez que se ofrezca diariamente. La denominada chairiza defiende a capa y a espada al prócer de cualquier cosa, hasta de la compra de longaniza. La institución presidencial advirtió que se trataba de un presupuesto –but of course– del gobierno anterior. Digamos que en más de un año en que ganaron las elecciones ni siquiera han podido hacer un presupuesto de lo que van a comer y hasta en eso dependen del gobierno anterior. Es preocupante.

    Hace un par de días Jesús Silva Herzog Márquez en un artículo (Reforma 05/08/19) decía con precisión sobre esas conferencias: “El Presidente divaga, vuelve a contar la anécdota que ha contado mil veces, repite por enésima ocasión algún fragmento de la historia de bronce que tanto le entusiasma. Machaca el manojo de sus frases fijas. Evade cualquier pregunta incómoda. Si aparece un cuestionamiento serio sobre sus responsabilidades de gobierno, el Presidente huye con más descaro que habilidad. Sus evasivas se han vuelto francamente grotescas: quien cuestiona es borrado de inmediato como un interlocutor digno”. Por eso era inevitable para el Presidente hablar de la longaniza: porque desvía la atención, porque le permite decir simplezas mientras la economía se estanca. Y, bueno, pues llegó la respuesta esperada en la conferencia de prensa: “Nos quieren medir con la misma vara. Ahora sacaron de que aquí en Presidencia íbamos a comprar chorizos de no sé cuánto dinero. Yo no como chorizos, lo digo con todo respeto, o sea, creo que es un alimento muy bueno, o sea, extraordinario; yo soy más de la butifarra de allá de Jalpa, se las recomiendo. Ya tampoco me gusta la moronga azul, no soy de la moronga azul. Entonces, no nos confundan”.

    Queda claro que el Presidente ha dicho que el chorizo es un alimento fuera de serie, que sus adversarios son de “moronga azul”, que él prefiere la butifarra y que por eso, entre otras cosas, no hay que compararlo con los de antes. Él no compra chorizo. La 4T avanza.

    A saber qué temas saldrán para que nuestro Presidente fije su postura ante los memes y los chistoretes colectivos. Muy posiblemente las próximas conferencias del capitán longaniza serán con temas de difícil exposición conceptual: ¿pican o no pican los tamalitos que vende Olga? ¿De dónde son los cantantes, son de la loma? Esos parecen ser los temas favoritos del Presidente.

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  12. #737

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    La desconfianza ya le pega al consumo

    Por Enrique Quintana.

    El INEGI dio a conocer ayer que, en el mes de mayo, el consumo privado retrocedió en -0.2 por ciento respecto al mes de abril y en -0.3 por ciento respecto a mayo de 2018.
    Si vemos las cifras de la serie de “tendencia-ciclo” de la propia institución, constatamos que después de llegar a un máximo en el mes de diciembre, a lo largo de este año, mes con mes, el consumo privado ha retrocedido levemente.

    La caída, a mayo, es de -0.3 por ciento.

    Lo singular de este comportamiento es que, si observamos la trayectoria de la masa salarial real del sector formal, es decir, el dinero real que hay en los hogares, entre enero y mayo hubo un crecimiento real de 2.2 por ciento, atribuible a un mayor nivel de empleo superior en 0.9 por ciento y a un crecimiento del salario real de 1.28 por ciento en ese lapso.

    En ese mismo lapso, el sistema bancario entregó nuevos créditos al consumo por 15 mil millones de pesos. La tasa anual real de crecimiento fue de 1.8 por ciento y la tasa acumulada en estos cinco meses fue de 1.2 por ciento.

    Y, pese a ello, retrocedió el consumo privado. ¿Por qué el mayor ingreso no se reflejó en un mayor consumo?

    La respuesta la podemos encontrar en el índice de confianza del consumidor. Usando el indicador de “tendencia-ciclo” se observa que, en los primeros cinco meses del año, la confianza del consumidor retrocedió en -3.0 por ciento, y lo hizo de modo consistente, mes tras mes.

    Aunque no hay nivel de desempleo ni caída del salario real que justifiquen una reducción de los niveles de consumo de las familias, la caída de la confianza sí explica que haya más cautela en el gasto y probablemente se esté usando su crédito apenas para el gasto en lo fundamental.

    La caída del consumo privado se suma al fuerte retroceso de la inversión, especialmente de la construcción, y a la reducción del gasto público, para propiciar una caída de la demanda global.

    Solo los sectores asociados a la exportación, siguen con aliento para poder crecer… por ahora, mientras en Estados Unidos no haya un tropezón mayor.

    Este panorama es el que explica que la previsión del crecimiento del PIB para este año ya se ubique en el 0.6 por ciento, de acuerdo con el consenso.

    De hecho, si no hubiera acciones que revirtieran las tendencias que hemos observado, veremos aún ajustes a la baja en esta expectativa que lo ubicarán por abajo del 0.5 por ciento en el promedio, con algunos de los más pesimistas, estimando una caída para el conjunto del año.

    En esta columna he sostenido, y lo sigo pensando, que esta inercia a la baja es reversible, siempre y cuando se den una serie de cambios: señales positivas muy claras para recuperar la confianza de la inversión privada; una aceleración del gasto público en los meses que restan en este año, sobre todo de la inversión pública; la ratificación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos; un paquete económico que sea convincente para los inversionistas; un aumento de los niveles de producción de Pemex, como ofreció esta administración, por citar solamente algunos de los principales aspectos.

    El gobierno ha cometido errores graves en la gestión de este año, comenzando con la cancelación del aeropuerto de Texcoco y ahora enfrenta un panorama internacional adverso.
    Respecto a lo que pase en EU, no hay manera de incidir, pero en México todavía es factible evitar que la situación se agrave.
    ¿Habrá conciencia de lo que se necesita? Ojalá.

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  13. #738

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    Candil de la calle

    Por Pablo Hiriart.

    El gobierno de México destinará cada año cien millones de dólares a programas productivos en Centroamérica para frenar la migración.

    Aquí en México las empresas despiden trabajadores a raudales porque la economía está parada y el sector público no invierte y recorta personal que se va literalmente a la calle, sin sueldo y sin expectativas.

    ¿No que la mejor política exterior era la interior?

    El gobierno se tropieza con sus palabras porque su accionar es una constante producción de ocurrencias que buscan tapar hoyos que él mismo va haciendo.

    ¿Cuál es la razón por la cual se van a dar cien millones de dólares al año a países centroamericanos?

    Dice el gobierno que con eso se va a frenar la migración hacia Estados Unidos.

    Primero, no es verdad que si en algunos países de América Central un sector de la población siembra arbolitos con el dinero que manda México se vaya a acabar, o atenuar, el fenómeno migratorio.

    Hacer esas cuentas es demagogia que ni un niño la cree.

    Sirve, tal vez, para adornar algún discurso en un foro internacional.

    Candil de la calle y obscuridad de la casa, se le llama a esa política.

    Si en verdad existiera un programa hecho por los centroamericanos para su desarrollo, como infraestructura, por ejemplo, sería sensato discutir la ayuda.

    Lo de los arbolitos es una ocurrencia para el discurso, nada más.

    Estados Unidos necesita frenar la migración centroamericana hacia su territorio, y no pone dinero para desarrollo en esos países. Al contrario, recortaron la ayuda.

    ¿Y a santo de qué va México a dar cien millones de dólares anuales para que hondureños y salvadoreños no vayan a… Estados Unidos?

    El plan es una insensatez. No nos corresponde a nosotros.

    Sí sería útil hacerlo en una acción concertada con Estados Unidos y Canadá y otras naciones, para programas diseñados por los centroamericanos según sus necesidades.

    La ocurrencia surgida desde el Palacio Nacional de México –los arbolitos– no tiene pies ni cabeza.

    Vamos a tirar el dinero para el lucimiento efímero (y muy chiquito) de nuestro gobierno afuera del país.

    Mientras eso ocurre, en México se anuncia el cierre del programa Prospera, porque se le considera inútil o caro o las dos cosas.

    La encuesta de El Financiero publicada el lunes señala que el 64 por ciento de la población reprueba la cancelación de Prospera.

    Sin embargo, el gobierno, infatigable en su ímpetu destructor, dice que ese programa va para abajo digan lo que digan.

    Dinero para América Central, y aquí tenemos un subejercicio presupuestal de 174 mil 484 millones de pesos, la mayor parte en salud y educación.

    Va dinero a El Salvador y Honduras para que no se vaya gente de esos países a Estados Unidos, mientras en México el gobierno no completa para terminar el año y debe echar mano de 120 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) que formaron los gobiernos pasados para hacer frente a situaciones de emergencia.

    Candil de la calle y obscuridad de la casa es el actual gobierno.

    De manera inexplicable para un gobierno de izquierda, anunciaron el cierre del Seguro Popular –un esfuerzo transexenal y que distintos partidos en el poder dieron continuidad–, que es la única manera que tienen millones de mexicanos de acceder a la salud.

    Antes del Seguro Popular, siete de cada diez niños con cáncer morían.

    Con el modelo seguido en los gobiernos pasados, se le dio la vuelta a esa cifra funesta: siete de cada diez niños con cáncer sobreviven.

    Sin el Seguro Popular, 30 por ciento de los niños con leucemia abandonaban el tratamiento.

    Con el Seguro Popular, sólo el tres por ciento lo abandonan.

    Antes del Seguro Popular, 30 por ciento de las mujeres con cáncer de mama abandonaban el tratamiento.

    Con el Seguro Popular, sólo el uno por ciento de las mujeres lo dejan. (Cifras dadas a conocer por el exsecretario de Salud Julio Frenk, actual rector de la Universidad de Miami).

    Y ayer el Presidente, en su respuesta a los eminentes exsecretarios de Salud que le pidieron no cometer el error de cerrar el Seguro Popular, les contestó que no, que se cerraba, que “estábamos mejor antes del Seguro Popular, porque no es seguro ni es popular”.

    Pura demagogia y juegos de palabras en un asunto muy delicado y serio.

    A Centroamérica, cien millones de dólares cada año para que planten arbolitos y ya no vayan a Estados Unidos.

    En México, que sigan los recortes, los “ahorros”, los despidos, el subejercicio del gasto, la utilización de fondos de emergencia para terminar el año porque se les cayó la economía y con ella la recaudación.

    En lo dicho: no tienen remedio.

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  14. #739

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    Con Rosario, la caldera se calienta

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Si las cosas avanzan como anticipó la Fiscalía General de la República, Rosario Robles se convertirá hoy en la funcionaria de mayor rango del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en ser imputada por un presunto delito de presunción, y si no ha cambiado de opinión el fiscal Alejandro Gertz Manero, probablemente por delincuencia organizada. Robles decidió dar una batalla política en el campo mediático, entendiendo los principales términos del proceso que le quieren abrir, pero también dejando abierta la posibilidad, que podría llegar a ser un punto de negociación, de que pida el llamado criterio de oportunidad incorporado en el Código Nacional de Procedimientos Penales. De seguir esa estrategia, la Fiscalía de Gertz Manero podrá encontrar una escalera al cielo.

    El artículo 256 del Código establece la aplicación del criterio “cuando el imputado aporte información esencial y eficaz para la persecución de un delito más grave del que se le imputa, y se comprometa a comparecer en juicio”. Robles ha dado muestras que está dispuesta a cumplir con la segunda parte del enunciado, y falta ver si también lo está para aportar información que presuma delitos más graves. No le queda mucho tiempo, ni tampoco tiene mucho espacio. Su comparecencia hoy en el Reclusorio Sur se da por presuntos delitos investigados por la Fiscalía General. Sin embargo, la Unidad de Inteligencia Financiera encontró 105 operaciones de presuntos desvíos de recursos del erario hacia empresas fantasma, por lo que vendrá una nueva denuncia próximamente.

    Robles se dice segura que está limpia de cualquier delito que le imputen, porque no encontrarán su firma en ningún documento. Sin embargo, la Fiscalía General tiene dos testigos que ya declararon en su contra, que trabajaron con su equipo en la Secretaría de Desarrollo Social, aunque forman parte del grupo político cuyo centro era el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. La investigación de la UIF no tiene testigos, sino documentación sobre las triangulaciones financieras donde aparece la mano de Emilio Zebadúa, quien fue su oficial mayor en las secretarías de Desarrollo Social y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

    En ambos casos, las investigaciones no tienen como destino final el lucro de Robles o sus cercanos, sino la utilización de recursos para campañas políticas. De acuerdo con reportes de prensa, se le vincula al desvío de mil 300 millones de pesos para campañas políticas, en lo que se le denominó coloquialmente como “la estafa maestra”, que, según el abogado de la exsecretaria, es una “ficción”. Con la nueva denuncia de la UIF, que encontró operaciones que nunca fueron vistas por la Auditoría Superior de la Federación, que observó las irregularidades en las secretarías encabezadas por Robles, las acusaciones en su contra cada vez serán más y el caso más complejo para que pueda salir avante.

    En todo caso, podría ir a la cárcel varios años, mientras se defiende. La pregunta es, dadas las condiciones en las que se encuentra, si está dispuesta a guardar el secreto de todo lo que sabe sobre esas operaciones irregulares, aunque ella no sea responsable. Emilio Lozoya, el exdirector de Pemex, ya abrió el camino del criterio de oportunidad, y está dispuesto a abrir la cloaca del gobierno peñista.

    La puerta que puede tirar Robles y permitir que entre la Fiscalía para subir la escalera, es la de Ernesto Nemer, a quien el entonces presidente Peña Nieto le impuso como el subsecretario del ramo y cercano a Luis Miranda, que fue subsecretario de Gobernación y secretario de Desarrollo Social. Nemer acompañó a Peña Nieto desde que comenzó a escalar en el Estado de México, y fue su coordinador de campaña para la gubernatura. Junto con Miranda trabajó en la operación política para que alcanzara el poder mexiquense y manejaron las elecciones intermedias en el estado y la campaña presidencial.

    En aquellos años mexiquenses, el dinero era todo. Aquel grupo guardaba millones de pesos en efectivo en sus bóvedas donde acumulaban los recursos por lustros, incluso hasta una década, para ser utilizado más adelante. Al llegar al Ejecutivo federal, no hubo muchos cambios en las actitudes. Miranda fue un gran ejemplo, cuando después de muchos desencuentros con la Coordinadora magisterial, abrió la chequera del gobierno y les repartió dinero para que dejaran de oponerse a la reforma educativa.

    El dinero político de Peña Nieto tenía una caja registradora, la de Luis Vega Aguilar, que fue secretario de Finanzas en el gobierno mexiquense de Peña Nieto, y a quien trasladó a la Secretaría de Finanzas del PRI, siendo el responsable de operaciones político-electorales como la Operación Safiro, revelada por Mexicanos Contra la Corrupción, donde presuntamente se desviaron 650 millones de pesos de siete estados, lavados a través de 12 empresas fantasma, para campañas priistas.

    En la investigación sobre los desvíos donde figura Robles como la funcionaria de mayor rango, se encuentra también Vega Aguilar, a quien, como a la exsecretaria y a Zebadúa, el viernes pasado le congelaron sus cuentas bancarias. Vega Aguilar fue protegido por Peña Nieto haciéndolo diputado, como hizo también con Nemer, sobre quien hay sospechas de su participación en “la estafa maestra”, pero no aparece aún ni en calidad de indiciado en las carpetas de investigación.

    La carta de Robles para minimizar el daño jurídico, porque el reputacional y el político está hecho, es el criterio de oportunidad y que aporte a la autoridad el enjambre que hicieron los mexiquenses durante el sexenio de Peña Nieto.

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  15. #740

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    “Los demócratas”

    Por Leonardo Kourchenko.

    Este nuevo grupo gobernante nos ofrece a diario ilustrativas lecciones acerca de su convicción democrática.

    No tengo la cifra exacta de todos los contratos que han otorgado por asignación directa, eliminando el concurso de licitación que por mandato de ley la mayoría de las obras públicas deben transitar, pero significa la decisión de entregar contratos a empresas de su preferencia. Lo cual, déjeme decirle –luego nos acusan de no decir lo de antes– era costumbre extendida en el pasado; es decir, se representaba el concurso con actores o empresas relleno, cuando la decisión se había tomado con antelación para favorecer a una empresa o grupo específico.

    En estas mismas páginas denunciamos la forma en que la Comisión Federal de Electricidad conformaba consorcios para licitaciones: en la misma oficina del director adjunto –sala de juntas– se conocían compañías extranjeras con sus nuevos “socios” mexicanos. Empresas desconocidas, sin antecedentes ni experiencia y, en más de una ocasión, de origen mexiquense. La lógica de gobierno en este país, indicaría –si fuéramos mal pensados– que llegó el tiempo de las empresas, consorcios y profesionales de Tabasco. Ya aparecen algunos en la administración pública sin mayores credenciales que la amistad.

    Para los nuevos, en su convicción profunda por corregir los excesos y abusos del pasado, es preferible eliminar el “ficticio” proceso de licitación y de forma directa otorgar contratos a empresas que, a su juicio, están limpias.

    No es un criterio transparente eliminar procesos. Si estaban viciados, como muy probablemente lo estaban, mejor limpiarlos y depurarlos a desaparecerlos.
    Pero hay más, mucho más.

    La diputada Dolores Padierna (Morena), compañera de estas páginas, presentó ayer la vergonzosa iniciativa para conservar por tres años la presidencia de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados. Estos, los que se autodenominaron demócratas por décadas, que lucharon por la democratización del país desde la oposición, hoy se convierten en el PRI de los 80. Todo les pertenece porque son la fuerza mayoritaria, aplastan a la oposición porque son minoría. Por años, los escuché gritar en tribuna y quejarse del mayoriteo del que eran víctima. Hoy actúan igual que la fuerza hegemónica y antidemocrática del pasado, escudados –dice Padierna– en que recibieron un voto abrumador y mayoritario.

    Ese sólo argumento ya es discutible, puesto que los diputados plurinominales obedecen a un mecanismo legal de distribución de curules a la fuerza política que obtuvo la mayor cantidad de votos, pero, esas curules, se reparten, no son resultado del voto directo en las urnas. Esta Cámara registra una sobrerrepresentación de Morena, por los plurinominales y por los votos y pesos que les han otorgado sus aliados.

    Morena no tiene derecho a romper la presidencia rotativa que existe en la Cámara desde hace 18 años. No tiene el respaldo popular ni el electoral. Es un argumento amañado.

    El Presidente de la República no hace un ejercicio democrático al fustigar cada mañana a los que considera sus adversarios, los conservadores, neoliberales, implícitos socios y aliados de la corrupción. No es un candidato en campaña, es el jefe del Estado Mexicano, titular del Poder Ejecutivo, gobierna –o debiera hacerlo– para todos.

    Demócrata es el que escucha, se nutre y se alimenta de las posturas y posicionamientos de otros grupos sociales y políticos en beneficio de la nación.

    Demócrata es quien tolera las diferencias políticas e ideológicas, porque hoy más que nunca las naciones son plurales y se componen de mosaicos múltiples, variados, en pensamientos y posturas.

    Demócrata es el servidor público electo para una posición de servicio que gobierna, sirve y atiende a todos, especialmente a aquellos que no votaron por ese servidor público.

    Es antidemocrático imponer, aplastar, evitar el acuerdo disfrazado bajo la fuerza de un voto mayoritario.

    Hay muchas conductas y actitudes que asemejan a sus antecesores en los años del poder único, omnipotente y absoluto. Continuamente se escuchan estos argumentos en los pasillos de las cámaras, como soberbia expresión de un poder sobrado de resentimiento y rencor: ahora nos toca a nosotros, dicen con frecuencia.

    Altura de miras requiere y demanda el país. ¿Son demócratas? ¡Demuéstrenlo! Dejen de comportarse como aquellos que hacían cínica gala de su poder atemporal y omnipresente.

    Los casos de Bonilla, en Baja California, y la Ley Garrote, en Tabasco, son continuas y repetidas expresiones antidemocráticas, que atropellan el Estado de derecho y que disfrazan una auténtica voluntad autoritaria.

    Los autodenominados demócratas de ahora se parecen en mucho a los convencidos autoritarios del pasado, quienes aseguraban ser poseedores de la luz del desarrollo y del crecimiento.

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  16. #741

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    Gigante adormecido

    Javier Risco

    En octubre de 2016, William Johnson, presidente de la organización nacionalista American Freedom Party, le dio una entrevista a la periodista Julie Connan, de Le Figaro. Le dijo varias cosas interesantes, la primera era que no le gustaba que le llamaran “supremacista blanco”, que él prefería “nacionalista blanco”, decía que llamarlo racista o supremacista era negativo y perjudicaba al movimiento. Después se soltó: “Estoy a favor de un Estado blanco y de la balcanización de Estados Unidos. La inmigración en los países blancos ha dejado, durante años, la puerta abierta a los inmigrantes; y los refugiados han cambiado nuestras normas por las suyas (…). No tengo ningún problema viviendo en Los Ángeles. Me siento más amenazado en los pueblos donde llegan los inmigrantes”. No lo llamen racista, llámenlo “nacionalista blanco”, insistía.

    En aquella entrevista, una de las pocas que dio, dijo algo que nunca voy a olvidar: “Aunque no salga elegido, Trump ha despertado al gigante adormecido de la América blanca”. Nadie pensaba que Donald Trump iba a ganar la presidencia, ni siquiera su más grande seguidor.

    Pocas semanas después una editorial del diario El País, antes de la elección de noviembre, escribía algo parecido, hablaba de una “herida abierta”, decía que, aunque Trump no se convirtiera en el próximo presidente de Estados Unidos, la herida de la discriminación y el odio ya era profunda y que sería difícil de cerrar, pero que sería una labor en la que todo un país debía trabajar. Ni William Johnson ni los periodistas de El País imaginaron lo que ocurriría la noche del martes 8 de noviembre de 2016.

    Este fin de semana escaló al horror, el diario New York Post lo publicó el lunes con todas sus letras: “Terrorismo antiinmigrante”, no se le pudo llamar de otra forma. Un asesino de 21 años manejó 9 horas para ir a la comunidad de El Paso –con 85% de hispanos– y matar uno a uno, a decenas de personas que compraban en el Walmart.

    La herida era una amputación de ambas piernas y la América blanca no solo despertó, sino que salió a jugar libre y racista en cada rincón de Estados Unidos, y no sólo eso, el racismo se convirtió en terrorismo.

    Como lo anoté en una columna hace algunas semanas cuando visité Washington, no encontré una persona que pusiera en duda la reelección de Donald Trump, saben que la economía manda y mientras la cartera esté gorda los cuatro años están asegurados. En realidad, el presidente estadounidense poco importa ya, si poco importaba en 2016, ahora el daño ya está hecho. Los discursos repetidos en cadena nacional, las campañas de señalamiento, la criminalización de afroamericanos, hispanos, inmigrantes, el odio desde la Casa Blanca ha conquistado a un país que sometió al miedo a las minorías. Recuerdo nítidamente la portada del New York Times el día siguiente que ganó sus primeras elecciones Barack Obama, su titular era “Racial barrier falls in heavy turnout” (Cae la barrera racial con una gran participación) qué equivocados estaban, 11 años después el racismo se levanta como un muro con el doble de altura.

    El desconocimiento lleva al miedo y el miedo es la semilla del racismo, la labor del gobierno mexicano será escalar el mensaje de lo que somos, de lo que significamos, y eso costará dinero, costará apoyar a la embajada mexicana, llenar de gente valiosa a Washington, ojalá no se quede en el lamento, la reacción del canciller Marcelo Ebrard, ojalá sepa que la batalla en Estados Unidos no se puede combatir con austeridad, porque ya no es una batalla que se queda en las ideas, es una batalla de vida o muerte de nuestros connacionales.

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  17. #742

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    Creo que en la Embajada en Washington, pusieron a un tipo, no se si al Attolini mismo, que se la pasaba hablando en la radio con un lenguaje anti-gringo y Marxista.

    Ganando amigos y Goodwill.

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  18. #743

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    Por Jorge Berry.


    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dice que la causa de las recurrentes ejecuciones masivas que ocurren en su país se deben a problemas de salud mental. Es el sesgo político que su administración decidió argumentar para negar lo que todo el mundo sabe: su discurso xenófobo, racista y lleno de odio continúa, porque no es la primera vez, estimulando actos de violencia indescriptibles. Es la manera como piensa que ganará la reelección.

    El Trump del discurso no es el verdadero. Habló de desterrar el odio, el racismo y a los grupos de supremacistas blancos. Pero en los hechos, siempre los ha cortejado, y me temo que continuará haciéndolo una vez que pase la indignación nacional por el horror de El Paso y Dayton. No pasará del próximo mítin de campaña que sostenga para que vuelva con su discurso tradicional. Si los demócratas no son capaces de aprovechar esto para vencerlo en las urnas en 2020, no merecen ser políticos.

    Pero más allá de las consideraciones electorales que estos sangrientos hechos seguramente tendrán, la sociedad de Estados Unidos debe preguntarse por qué pasan estas cosas, y, peor aún, por qué están aumentando en frecuencia e intensidad. La clase gobernante, tristemente, no ha tenido respuestas.

    El problema no es, como dice Trump, de salud mental. Enfermos mentales hay en todas partes del mundo, pero, ¿solo en Estados Unidos ocasiona masacres indiscriminadas? No es lógico. La diferencia viene, tal vez, del fácil acceso de los ciudadanos, enfermos mentales incluidos, a armarse masivamente. Las cifras no mienten. Estados Unidos tiene el 4% de la población mundial, pero el 42% de las armas de fuego en posesión de civiles. Y no hablamos de pistolitas para la defensa personal. Son armas largas, de grueso calibre, diseñadas para la guerra, capaces de destrozar a un ser humano, con cargadores capaces de disparar cientos de veces por minuto. ¿En qué cabeza cabe que eso sea legal?
    El debate es recurrente. Cada vez que hay una matanza espectacular como la de El Paso, regresan los defensores de la 2ª enmienda de la Constitución, que garantiza a los ciudadanos el derecho a poseer armas. Esa absurda defensa la encabeza la Asociación Nacional del Rifle, organización formada por los fabricantes de armas que defienden sus considerables intereses comerciales. Tienen ahogado al partido republicano, que alegremente recibe financiamiento para sus campañas políticas a cambio del apoyo incondicional para no promulgar legislación que altere sus ventas. Y ay de aquel candidato que se les enfrente, porque lo sepultan.

    Más del 90% de la población, según encuestas, apoya legislar para que quien quiera adquirir un arma pase una no muy detallada investigación.

    Se exigiría no tener antecedentes penales, ser mayor de edad y dejar pasar una semana entre la compra y la entrega del arma. La cámara de representantes mandó ya una iniciativa al respecto, pero duerme el sueño de los justos en el Senado, donde el líder republicano Mitch McConnell se niega a someterla a voto. Con todo y su 90% de apoyo público. Más de 80% de los ciudadanos, incluidos quienes poseen armas, quiere que se prohíba el comercio con armas automáticas de grueso calibre. Pues el señor McConnell dice que tampoco. La gente quiere soluciones ya, pero a los republicanos les importan más sus compromisos con la ANR, y la matanza sigue.

    Brenton Tarrant, de 28 años, un supremacista blanco radicado en Nueva Zelanda, abrió fuego el 15 de marzo de este año en una mezquita en la población de Christchurch. Murieron 51, y 49 más resultaron heridos. Al día siguiente, la primera ministra Jacinda Ardern mandó una iniciativa al parlamento que prohibía la comercialización y posesión de armas automáticas. Pasó con 119 votos a favor y uno en contra.

    Mientras Estados Unidos no aplique medidas similares en cuanto a la legislación sobre armamento, y no decida combatir a los supremacistas blancos como terroristas, estas trágicas escenas están condenadas a repetirse.
    Last edited by Sirius2b; 08-08-19 at 04:48 PM.

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  19. #744

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    Para el Gringo promedio, y también para su gobierno, el Terrorismo es cosa de Árabes, Iraníes, Asiáticos, Mexicanos, y cualquier otro país...

    Los asesinos blancos gringos, son "enfermitos".

    Eso ya lo entienden en cualquier país, menos en México.

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  20. #745

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    El nuevo PRI

    Salvador Camarena

    El problema de Alito Moreno no es ganar la elección del Partido Revolucionario Institucional, cosa que encima se da por descontada. Su problema es que el PRI creó una cultura (por llamarle de manera elegante) del agandalle y que hoy esas maneras de hacer política son dominadas por importantes cuadros de Morena.

    Quién necesita al PRI si ya tenemos los impulsos de los morenistas en la Cámara de Diputados.

    Hoy, los compañeros de aventura del presidente Andrés Manuel López Obrador pretenden retroceder el reloj más de 40 años.

    Los de Morena promueven cambios que además de asegurarles el control monopólico de San Lázaro constituyen un homenaje al peor PRI, en forma y en fondo.

    Días atrás la diputada Dolores Padierna anunció que su partido buscará que se modifique la ley orgánica del Congreso para que la presidencia de los diputados ya no se turne anualmente, sino que se la quede el partido mayoritario –Morena– durante toda la legislatura.

    Los argumentos esgrimidos por Padierna al hacer el anuncio tienen toda la retórica de la naftalina del PRI más rancio.

    La diputada sostiene, sin soltar la risa, que ella sólo pretende ajustar la ley a la realidad electoral surgida en 2018: según ella, la idea de que la presidencia de la Cámara de Diputados cambie de partido era para reflejar el pluralismo que desde los noventa trajo como resultado, entre otras cosas, que ninguna fuerza política tuviera la mayoría absoluta. Pero como ahora sí hay mayoría absoluta, lo que toca es hacerle caso a la realidad y modificar el artículo 17 de la Ley Orgánica del Congreso para que la bancada predominante se quede el liderazgo de San Lázaro los tres años.

    Padierna llegó incluso a declarar que “es ingenuo que una mayoría le ceda el control de la Cámara a una minoría”.

    La pretensión de Padierna tiene una raíz revanchista. “Yo estuve en bancadas de 133 integrantes y no nos daban ni siquiera la presidencia de una comisión que no fuera de las secundarias. ¿Cuántas legislaturas han pasado en que a la verdadera izquierda (sic) no nos daban ni el saludo? Hay que reconocer ahora el peso político de cada quien”.

    Estos argumentos los habría firmado Fidel Velázquez.

    Fueron los métodos antidemocráticos del PRI los que impidieron que durante décadas el Congreso reflejara el verdadero pluralismo de la nación. Víctima de esas maniobras fraudulentas fue la izquierda histórica. Por ello es cuando menos decepcionante atestiguar que cuando por fin gana una fuerza que se dice de izquierda, ésta pretenda una regresión: cerrarles espacios a las minorías.

    Qué malos ganadores han resultado los de Morena. Arribaron con fuerza al poder, pero les parece poco lo que, por una vez, las urnas les dieron; ahora mediante baratas maniobras pretenden hacerse de más.

    Y falta ver lo que pretenden hacer los de Morena con el presupuesto para los partidos. No vaya a resultar que la letra chiquita de un caro anhelo (que los partidos no reciban las barbaridades de recursos que desde los noventa les llueven) sea una trampa embozada: dejar a las otras fuerzas políticas sin apenas dinero cuando el partido en el poder tiene más de lo que nunca siquiera soñó.

    Desde los años setenta, el sistema político comenzó a aceptar que tenía que tender hacia la apertura. Hoy Morena quiere mover las manecillas del reloj al revés.
    Alito podrá ganar la elección en su partido, pero en una de esas descubre que de esa marca histórica en Insurgentes Norte ya queda muy poco: porque para priistas, lo que se dice priistas, los de Morena.

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  21. #746

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    No estoy de acuerdo con lo de arriba... Morena es Morena, y el PRI es el PRI.

    Morena son Bolivarianos, agentes Cubanos.

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  22. #747

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    La experiencia de un banquero ante las crisis

    Jeanette Leyva

    En su larga trayectoria profesional enfrentó cinco crisis financieras, y su frase era que el gran reto luego de cada una de ellas era lograr que el ciclo económico regresara a desarrollarse, y sobretodo entender cuál era el mundo que había quedado para adaptarse a él y tener una estrategia adecuada para ello, pero lo más importante de todo eran los clientes que es en donde los banqueros debían estar para atenderlos en las buenas y en las malas.

    Manuel Medina Mora era conocido por muchos por su caballerosidad, por responder a la prensa de forma puntual y dando nota sin tantos rodeos; para otros era más que exigente y se quejaban de él. Lo cierto es que en sus más de 45 años de banquero tanto en México como a nivel internacional fue un forjador de grandes cuadros directivos que hoy son los responsables de los principales bancos del país.

    Pero también en todos esos años logró innovar, cambiar y destacar en las grandes ligas financieras internacionales. En los últimos años fueron ya pocas las entrevistas y reuniones con medios, pero ahí en algún momento comentó que buscaba ser recordado como un directivo que siempre estuvo al pendiente de su familia, un hombre responsable de sus obligaciones y congruente con sus principios.

    Un ejemplo quizás, es que en 2003 cuando tomó la presidencia de la ABM, que era entonces Asociación de Banqueros de México la cambió por Bancos de México, ya que decía que debían representar a las instituciones no a las personas; e inició una gran campaña en la industria para colocar más crédito, lo que inició el repunte que hoy se mantiene.
    Lo que pocos saben es que en 2007 junto con Javier Arrigunaga, hoy presidente de Aeroméxico y con Fernando Quiroz, organizaron al grupo de inversionistas que junto con Banamex adquirió la aerolínea en octubre de ese año.

    Pero algo que es recordado en el sector financiero es el discurso que dio en diciembre de 2001 que puede ser uno de los mejores al explicar la evolución de la banca, del momento que vivía el país y el banco y que sigue más que vigente, ya que justo hablaba al igual que hoy de la alternancia política y pedía acostumbrarnos a la normalidad democrática.

    Al igual que hoy, decía que la economía atraviesa por un período difícil. “Se han perdido empleos y el crecimiento puede incluso ubicarse en terreno negativo”. Pero la diferencia decía al igual que hoy es que se tiene estabilidad macroeconómica, a diferencia de otras crisis.

    Lo interesante en ese momento fueron las reflexiones que hizo al gobierno en turno de Vicente Fox, al Congreso, a las autoridades financieras para que el país se siguiera fortaleciendo y saliera delante de los problemas que se atravesaban, ojalá su ejemplo sea retomado por algún banquero actual que se atreva a dar un panorama realista sobre lo que México vive hoy.

    Y en el otro lado de la moneda, más bien en la Casa de la Moneda, si bien sorprendió el robo físico que se realizó en pleno Paseo de la Reforma, en el sector financiero y de seguridad cibernética no lo hizo tanto, ya que hace un año y medio exactamente, fue víctima de un robo por un monto ligeramente mayor, en donde se realizó fraude cibernético y no se dieron cuenta hasta un mes después al hacer los arqueos de fin de mes con los bancos que manejaban en ese entonces en sus Terminales Punto de Venta. Quizás sea tiempo de echar un ojo más de cerca a la Casa de la Moneda que depende de la Secretaría de Hacienda. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

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  23. #748

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    ¿Debo impulsar a mis hijos a ser empresarios?

    Alberto Tovar

    México lleva décadas registrando un crecimiento mediocre que no ha sido suficiente para dar empleo a todos los jóvenes que se integran al mercado laboral cada año y aunque la actual administración tiene buenas intenciones, seguimos inmersos en una grave desaceleración productiva. Las consecuencias son la desocupación, bajos salarios y la proliferación de la economía informal.

    En este escenario, hablar de impulsar a los hijos a ser empresarios tiene mucho sentido; así procuran sus propios ingresos; dan oportunidades a otros; y, dicho sea de paso, generan riqueza, porque es en esa actividad en donde hay probabilidad de construir un patrimonio por arriba del promedio.

    Sin embargo, ser empresario tiene que ver con una vocación y una manera de enfrentar la vida, pues implica una predisposición a tomar riesgos; estar dispuesto a perder en ocasiones, hasta encontrar el área en la cual se obtendrán las percepciones deseadas.

    Por otro lado, es común que los hijos se vean influidos por la ocupación de los padres y si estos son empleados, difícilmente verán el emprendimiento como algo “normal” y deberán hacer un esfuerzo mayor para entrar en ese nivel de pensamiento.

    En ese contexto, podría ser conveniente dirigirlos hacia instituciones académicas que tengan como parte esencial de su programa de estudio el lanzar empresas, llevando a los muchachos a la práctica para que puedan realizarlo con una menor probabilidad de fracaso, mientras en casa se les anima y apoya.

    Si los padres son emprendedores es importante involucrar a los hijos en su experiencia; que entiendan los riesgos, pero también la factibilidad de ganar grandes cantidades de dinero, y ayudarles a buscar el concepto de negocio en donde se sientan cómodos y lo disfruten. Evitar la queja permanente porque sería un disuasivo.

    En el caso de estar dentro de una empresa familiar, es imprescindible inculcarles la pasión por la compañía y armar un protocolo para transmitirles las reglas de cómo pueden incorporarse, pues ya poseen un patrimonio que además de usufructuar, deben hacerlo crecer para las generaciones siguientes. Claro, siempre dando la posibilidad de que al final del camino sea una decisión de ellos si entran al negocio, forman el suyo propio o si desean laborar en una ámbito totalmente diferente.

    ¿Te gustaría emprender? Comparte tu experiencia en Instagram: @atovar.castro

    Twitter: @albertotovarc

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  24. #749

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    Mi opinión:

    Sí, tus hijos deben ser empresarios, con una vocación hacia los negocios internacionales, e irse de México.

    Nacionalizarse casi cualquier otra cosa.

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  25. #750

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    Estancamiento sin rebote a la vista

    Por Eduardo Sojo.


    El título de este artículo es una copia del utilizado en un análisis de Citi Research. Me parece que la frase capta con mucha claridad la situación que está viviendo la economía mexicana y la preocupación sobre su evolución en los próximos meses o años.

    Hace quince días comenté que era muy pronto para calificar como recesión las circunstancias por las que atraviesa la economía mexicana; de lo que no hay duda, con la información publicada por el INEGI la semana pasada, es que estamos en un período de estancamiento, considerando que el PIB creció solo 0.3% en los primeros seis meses del año, comparado con el mismo período del año anterior. El peor semestre en diez años, como bien lo apuntaba el periódico Reforma.

    Existen tres elementos, en mi opinión, que hacen que el estancamiento de la economía en este inicio de año y de sexenio sea diferente de eventos similares en el pasado.

    Primero, si bien los mexicanos no hemos sido muy buenos para mantener el dinamismo de la economía cuando hay un cambio de gobierno, las cifras de crecimiento que estamos viendo en el 2019 son realmente inusuales. Si se materializan los pronósticos de Citibanamex, pasaríamos de un crecimiento del PIB de 2.0% en el 2018 a 0.2% (una décima parte) en el primer año de la administración.

    Las explicaciones tradicionales para la incapacidad histórica que hemos tenido en nuestro país para mantener el dinamismo de la economía en los cambios de administración, tienen que ver con la inexperiencia de los nuevos servidores públicos, la inexistencia de proyectos ejecutivos para las obras de infraestructura, las modificaciones en los programas de gobierno y la normal incertidumbre de los inversionistas respecto de las reglas del juego de las nuevas administraciones.

    Habría que añadir la toma de decisiones sin suficiente evidencia en esta administración, como lo mencionó Carlos Urzúa en su renuncia, y la incapacidad de los nuevos funcionarios públicos de comprender el papel de la inversión privada en los procesos de desarrollo.

    El segundo elemento diferenciador de lo que está pasando en nuestro país, es que el mal desempeño de nuestra economía se da en el contexto de un entorno externo favorable. La economía de los Estados Unidos, a la que enviamos el 82.0% de las exportaciones no petroleras, creció 3.1% el primer trimestre y los pronósticos apuntan a un crecimiento de 2.3% para el año completo. Cuando en el pasado reciente nuestra economía estaba estancada coincidía con periodos en los que la economía de los Estados Unidos estaba en problemas, ahora no.

    El tercer elemento particular de la situación que estamos viviendo, es que no solo estamos mal hoy, sino que las expectativas sobre el futuro de la economía se han deteriorado, es decir, no se espera un rebote. En las encuestas del Banco de México a especialistas en economía del sector privado, las expectativas de crecimiento de la economía para 2020, pasaron de 2.5% en junio del año pasado a 1.5% en junio de este año.

    Los especialistas no encuentran de donde puede venir el crecimiento de la economía. En el pasado, cuando las crisis provenían de una caída en la actividad económica de los Estados Unidos, siempre existía la esperanza de que al regresar la economía de ese país a la senda del crecimiento también nos iba a jalar. Ahora Estados Unidos está creciendo muy bien y nuestras exportaciones se han ido desacelerando. El crecimiento de las exportaciones mexicanas fue de 10% en promedio en 2017 y el 2018; mientras que en el primer semestre del 2019 solo han crecido al 3.7%, a pesar del robusto crecimiento de la economía de nuestro principal socio comercial.

    En el sexenio pasado, la apuesta para elevar el crecimiento potencial de la economía fueron las reformas estructurales; y ¿ahora?, ¿de dónde va a venir el crecimiento económico?, ¿cuáles van a ser las palancas del desarrollo? La idea de que combatiendo la corrupción vamos a tener un mayor crecimiento económico no alcanza; y la historia de que tenemos mayor desarrollo aunque la economía este estancada carece de sustento.

    Lo que se plantea en el Plan Nacional de Desarrollo: ‘Retomaremos el camino del crecimiento con austeridad y sin corrupción, disciplina fiscal, cese del endeudamiento, respeto a las decisiones autónomas del Banco de México, creación de empleos, fortalecimiento del mercado interno, impulso al agro, a la investigación, la ciencia y la educación’, es claramente insuficiente, si no va acompañado de políticas públicas específicas.

    En síntesis, la economía está estancada por razones internas y no están a la vista las palancas que nos permitan salir de esa situación. El Ejecutivo federal necesita construir una narrativa creíble de que podemos crecer al 4%, más allá de los buenos deseos mañaneros.

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