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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #61

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    Las memorias de Luis Videgaray (parte II)

    Por Lourdes Mendoza.

    Algún día el canciller escribirá sus memorias y las publicará cuando dejen de ser noticia. Pero como la curiosidad mató al gato, seguí haciendo mi chamba.

    Tras saber que había conocido a Trump más de un año antes de la famosa invitación a Los Pinos, le pregunté: ¿Cómo le avisaste que EPN no iría a verlo en tu primer viaje oficial a Washington? No sin antes soltar un suspiro, se arrancó contándome que fue un día muy complejo.

    “Estaba en la Casa Blanca cuando de pronto apareció este ‘tuit’ que ni siquiera su equipo (Jared y Bannon) conocía, en el que decía: si no viene a decir que pagará el muro, pues que no venga; inmediatamente el presidente Peña me llamó y me dijo: ‘Notifica que no voy a ir y te regresas’, y eso fue lo que hice. Por supuesto los intercambios fueron conversaciones muy tensas”.

    ¿Se lo dijiste parado, se lo dijiste sentado?

    “Eso es de las cosas que voy a contar cuando escriba mis memorias”.

    Hay un cambio de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, de quien se decía era el hombre más poderoso, incluso más que el Presidente, quien se va al destierro y luego regresa como canciller.

    Lourdes Mendoza en entrevista con Luis Videgaray.Fuente: Especial

    “Sí las hay, pero déjame, no quiero dejar pasar algo que acabas de decir. No se nos puede olvidar que en México el Poder Ejecutivo recae nada más en una persona; el Poder

    Ejecutivo es unipersonal, lo ejerce sólo una persona y es el presidente de la República. Los secretarios somos sus asistentes. Tuve el privilegio de trabajar para él, acatar sus instrucciones, seguir su liderazgo en una relación de plena subordinación.

    “Dicho lo anterior ¿qué cambió? Mi paso por Hacienda, los golpes y lo vivido me hicieron un funcionario público más maduro. Como canciller, uno de mis objetivos al llegar fue fortalecer la institución, que estaba en condiciones francamente de desatención, de desmotivación y había muchos pendientes históricos”. No es que quiera amarrar navajas, pero su antecesora era la Ruiz Massieu.

    Bueno, EPN organizó su gobierno con dos vicepresidentes, uno Osorio y el otro tú. Viendo que Osorio se queda como coordinador del Senado y tú te vas, ¿te ganó la partida?

    A lo que, presto, me contestó que le deseaba todo el éxito a Miguel y que confiaba en su talento y el de quienes lo acompañan. Que él nunca se vio como un político de carrera, que sin duda acompañar a Peña desde el Edomex fue un privilegio, el cual duró mucho más de lo que pensó en un inicio. Así pues, que se regresaba muy feliz a sus orígenes: el sector privado.

    ¿Tuviste un mejor amigo, un enemigo y alguien que no te gustara en el gabinete? “Tuve muy buenos compañeros de trabajo. Meade es un amigo entrañable y a pesar del resultado electoral, sigue siendo un hombre con un gran prestigio”.

    ¿Por eso es que destapas a Meade?

    “No, no lo destapé. Lo que sí fue una imprudencia de mi parte, no fue lo que dije en esa reunión del cuerpo diplomático, sino el no medir la sensibilidad del momento político”.
    Entiendo que la transición en Relaciones Exteriores ha sido de las mejores. ¿Cómo ha sido la relación con Marcelo, porque se dice que este gobierno lo exilió? “Nunca había platicado con él y me habían dicho que era muy inteligente y lo he comprobado. Un funcionario público de extraordinaria capacidad, es una mente analítica con visión estratégica”.

    ¿Es cierto que estás distanciado de EPN?

    “Te puedo confirmar categóricamente que esos rumores, afortunadamente para mí son absolutamente falsos. Es un amigo entrañable”.

    ¿Estás preocupado por el futuro del país?

    “No me escucharás polemizar por el nuevo gobierno. Pero hay que reconocer el mérito de EPN y del presidente electo, AMLO, en las negociaciones del TLC.

    “Yo lo resumiría en dos cosas que hizo muy importantes: López Obrador, primero, decidió públicamente, políticamente, apoyar la negociación como hombre de Estado. Y segundo, nombró a un hombre inteligente, preparado, patriota, que es Jesús Seade, a quien yo no conocía.


    “Esta negociación da muestra de dos cosas.

    “Primero, nos da una ruta de certidumbre respecto al comercio con Norteamérica, vital para México. Y segundo, esto es algo que los mexicanos deberíamos de valorar, la capacidad de dos gobiernos de orientaciones políticas muy diferentes, saliendo de un proceso electoral muy intenso, la capacidad de poner eso en un segundo plano y poner por encima de todo ello a México, y presentar un frente unido y eficaz.

    “Un ejemplo de lo que podemos hacer los mexicanos hacia adelante”.

    Muchas gracias, canciller.
    (Edición de firma).

  2. #62

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    Comentario...

    Lorena Ochoa.
    Es arrogante, soberbio y bocón el individuo. Se sigue creyendo inteligente, a pesar que demostró mil veces que es un reverendo estúpido y encima miente descaradamente. Se sabe que intervenía a diestra y siniestra en actividades de Secretarias que no encabezaba. Pasó por encima de otros secretarios que a diferencia de él, sí conocían perfectamente su quehacer.
    (Edición de firma).

  3. #63

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    Bochorno en el Senado por Ley Taibo

    Por Pablo Hiriart.

    La Cámara de Senadores ha incurrido en una penosa irresponsabilidad al permitir que la bancada de Morena retire las reformas a la Ley Federal de Entidades Paraestatales a raíz del caso Taibo.

    Con ello admite que cambia la ley única y exclusivamente para el beneficio de una persona.

    Ahí está el centro de la inmoralidad que destiñe la independencia del Senado: cambian las leyes para satisfacer el deseo del presidente de nombrar a una persona determinada en una paraestatal.

    La reforma, si es buena, debe ir.

    Y quien tiene la responsabilidad de nombrar o no a Taibo al frente del Fondo de Cultura Económica es el presidente de la República.

    Si el presidente López Obrador quiere poner ahí a un patán, a un cretino que le falta el respeto a las minorías políticas porque “se las mete doblada”, que lo haga. Y que asuma el costo político de sus caprichos.

    Pero el Senado no tiene por qué frenar la reforma a la Ley Federal de Entidades Paraestatales hasta que el señor Taibo tenga a bien disculparse como la gente decente.

    Esa reforma es buena porque permite a los mexicanos por naturalización dirigir empresas paraestatales.

    Se trata de un avance, trunco, pero un avance en la idea de poner punto final a la existencia de mexicanos de primera y de segunda.

    Falta mucho por hacer en ese terreno, como abrir el derecho a ser parte del servicio exterior, a ser votado, a tener las mismas ventajas que un nacido en el país.

    Ahí estaba el sentido de esa reforma.

    Ahora que avanzan en el mundo los nacionalismos excluyentes y las xenofobias convertidas en políticas de Estado, en México se vuelve a dar el ejemplo digno y se camina hacia la apertura de derechos fundamentales.

    Pero no. Resulta que todo eso era únicamente para poner a Taibo en el Fondo de Cultura Económica.

    ¿Qué piensan en el Senado?

    ¿Empleados del presidente?

    ¿Para qué existe el Senado?

    En el fondo quien está legislando es el presidente. Y no para causas de interés general, sino para su amigo.

    Taibo no debe ser director del FCE, no por haber nacido en España, sino porque es un enemigo de la pluralidad, de la democracia, del respeto a la dignidad de las personas.

    Y quien debe bajarlo de su nube es Andrés Manuel López Obrador, no el Senado de la República que congela una ley para aplazar su nombramiento hasta que se disculpe.

    Si él quiere tener a un patán en el FCE, que lo nombre, está en su derecho.

    Como está en su derecho de tener de huésped en su casa de Palenque a un instigador y panegirista de crímenes por razones ideológicas, como Silvio Rodríguez.

    O a un asesino en su toma de posesión, como Nicolás Maduro.

    Él ganó las elecciones y tiene derecho a todo ello, lo que no obsta para que los críticos hagamos los señalamientos del caso.

    A nombre de la bancada de Morena en el Senado, Martha Lucía Mícher anunció que retiraban el dictamen aprobatorio de la reforma y pidió a Taibo que se disculpe por sus comentarios “machistas”.

    La ley no puede ser para una persona.

    Es un infantilismo vergonzoso que el Senado le diga a Taibo que se disculpe para que pueda pasar la reforma.

    Quien lo debe dejar fuera de su equipo de gobierno es AMLO y no el Senado, cuya obligación es legislar para todos, no para Taibo porque se los indicó el presidente.

    Además, lo de Taibo no es únicamente machismo. Es la forma de hacer política que tienen los totalitarios.

    Ya lo veremos “con el machete” en el FCE, como dijo ayer.

    A linchar a los rivales ideológicos del jefe.

    “Se las metimos doblada, camarada presidente”, podrá decir cuando rinda su parte de guerra.

    Y tal vez eso sea lo que desean escuchar.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-por-ley-taibo
    (Edición de firma).

  4. #64

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    El beneficio de la duda

    Por Raymundo Rivapalacio.

    La transición de gobierno entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador fue tan larga en términos de horas, intensidad y acciones que provocaron turbulencias políticas y financieras que, como bromeó en algún momento el presidente electo, el 1 de diciembre no tomaría posesión sino rendiría un informe de todo lo que hizo durante este tiempo. Muchas de sus decisiones políticas tuvieron impacto en la confianza interna y externa sobre lo que será su gobierno, y antepusieron obstáculos a su deseo de transformación del país. El monto de recursos que se estimaba tendría tras ganar la elección quedó reducido ante la incertidumbre que generó, que frenó inversiones y aceleró la salida de capitales.

    Mucho temor generó por todos lados, menos en sus bases electorales sólidas e incondicionales a él bajo cualquier circunstancia. El López Obrador que despertaba miedos en 2006 y en 2012 y pareció desaparecer en 2018, regresó ante la sorpresa de unos, la decepción de otros y el desasosiego de quienes pensaban que el político que siempre ha sido congruente, sería incongruente. ¿Por qué un pensamiento tan arraigado por décadas que siempre tuvo como meta la conquista del poder tendría que cambiarlo cuando lo alcanzara? No hay ninguna razón objetiva que dé sustento a esa idea que ha sido causa, por cierto, del desencanto de algunos que nunca lo habían visto como opción, pero votaron por él. López Obrador es lo que siempre fue y a nadie quiso engañar. ¿De qué se sorprenden tantos?

    La consistencia y congruencia, si bien no compartida por millones de mexicanos cuando proyecta el país con el que sueña, han sido sus principales valores, y los desplegó durante toda una transición que se sintió eterna. Comenzó oficialmente el 20 de agosto, cuando la iniciaron formalmente el presidente Enrique Peña Nieto y el presidente electo tras su tercer encuentro en Palacio Nacional, aunque el dinamismo y la energía desplegada por López Obrador alargó el proceso por cinco meses. Este periodo fue como estar en una montaña rusa, por los desaciertos y las contradicciones, las confrontaciones y las descalificaciones contra quienes piensan distinto a él o lo critican por sus dichos y sus actos.
    Las imágenes con la que se explicó el protagonismo y la conducción unipersonal y vertical de López Obrador, la sintetizó hace cuatro días John Paul Rathbone, editor de asuntos latinoamericanos del diario Financial Times, que vive en Nueva York, al plantear que López Obrador era una mayor amenaza a la democracia que Jair Bolsonaro, el ultraderechista que en enero asume la presidencia de Brasil. La analogía de Rathbone tenía un antecedente inmediato en México, donde un libro, How Democracies Die (Cómo Mueren las Democracias), escrito por los profesores de Harvard, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, se comenzó a vender copiosamente en las librerías de la Ciudad de México, buscando en él pistas para entender la cuarta transformación y a su líder.

    Levitsky y Ziblatt describieron el estilo de gobernar y los objetivos que busca el presidente Donald Trump, y plantearon que el laboratorio de la democracia definido por el ministro de la Corte Suprema, Louis Brandeis, en el caso New State Ice Co. v. Liebmann, en 1932, se está transformando en un laboratorio del autoritarismo, donde un personaje con escaso compromiso con los derechos constitucionales está tratando de reescribir las reglas. El populismo ha capturado al mundo, cautivados por la retórica y las soluciones simplistas que plantea, o quienes quieren castigar al régimen en el que viven. El populismo, en la definición del politólogo Cas Mudde adoptada por The Guardian en el inicio de una serie de reportajes sobre el fenómeno la semana pasada, “es una ideología que observa en la sociedad una división fundamental entre dos grupos homogéneos y antagónicos –los ‘puros’ y la ‘élite corrupta’–, y que postula que la política debe expresar la voluntad del pueblo”.

    Los populistas llegaron para quedarse, cuando menos por un tiempo. Es un fenómeno viejo que se ha convertido en una realidad política que está montada en la ola de su mejor momento histórico, al ir ganando el poder a través de lo que rechazan por definición sus ideas y sus acciones: la democracia. En la actualidad, argumentan Levitsky y Ziblatt, el retroceso democrático empieza en las urnas. Los políticos tratan a sus adversarios como sus enemigos, intimidan a la prensa libre y amenazan con impugnar resultados electorales. También buscan debilitar las defensas institucionales de la democracia, incluidos los tribunales, para minar los contrapesos.

    Si se observan los eventos más relevantes en la etapa de la transición, parecería que el traje de Trump le queda a López Obrador. The Guardian dice que Europa no experimenta sola el surgimiento del populismo. “Se han electo populistas en las presidencias de cinco de las siete más grandes democracias: Brasil, Estados Unidos, Filipinas, India y México”, apuntó. Para una buena parte del mundo, López Obrador es un líder populista cuyas políticas asustan y generan incertidumbre, como se vio con los fenómenos financieros y bursátiles de las últimas semanas.

    Durante el periodo de la transición quedó encasillado en esa categoría de análisis, y el presidente López Obrador podrá caber en la descripción de populista, pero no se puede hacer un juicio concluyente a priori. Se puede no ser un demócrata, pero conducir una nación hacia la democracia. Se puede ser populista, pero gobernante responsable y capaz de tomar decisiones que vayan contra su ideología en beneficio del país. Ya se verá qué López Obrador es el que tendremos los mexicanos. Mientras tanto, hay que otorgarle, incuestionablemente, el beneficio de la duda.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...cio-de-la-duda
    (Edición de firma).

  5. #65

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    A AMLO se le acaba el gas

    Johnatan Ruiz Torre.

    La advertencia es literal para el país que él gobernará. Quien a partir de mañana será Presidente habla con frecuencia de la gasolina y del petróleo, pero no muestra ideas concretas para obtener gas natural y sin gas se detiene el país: con gas CFE genera electricidad que mueve el agua y la gente en las ciudades y la industria. Con gas las fábricas se mueven al descomponerlo o quemarlo en hornos.

    Sin gas esas empresas no funcionan y dejan de consumir boletos de avión, hoteles, servicios bancarios y de diseñadores y desarrolladores. Cortan empleos.

    Hoy, la débil Pemex produce una cuarta parte menos de gas natural que al inicio de la administración de Enrique Peña Nieto, pero México consume más. ¿La solución? Los mexicanos importan ahora el doble que en 2012, pero la capacidad de traerlo de afuera se agota. No hay suficientes tubos. No es culpa de AMLO, pero ahora el reto es suyo.
    No parece haber preocupación: la electricidad que no pueda producirse con gas cuando no alcanzan las importaciones -como ya ocurre en la Península de Yucatán- será producida con energía hidroeléctrica. Eso propone el Proyecto de Nación 2018-2024 del próximo Presidente Andrés Manuel López Obrador. Es cierto, la limpia energía hidroeléctrica puede sustituir la menos limpia que produce el gas natural... cuando hay mucha. Iberdrola ha promovido insistentemente en México esta tecnología mostrando el funcionamiento eficiente de su hidroeléctrica de Aldeadávila, en la frontera de España con Portugal.

    Estuve ahí. Con energía eólica alimentan las bombas que desde un embalse bajo suben agua al monte para llenar las presas altas y luego la echan abajo a través de una hidroeléctrica que produce electricidad suficiente, por ejemplo, para alimentar una cuarta parte de Monterrey. Un sistema cíclico de esos cuesta alrededor de mil millones de dólares. ¿Cuántos podemos construir? ¿En cuánto tiempo? Vicente Fox tardó un sexenio en construir solo una. Los permisos de comunidades no son fáciles de obtener, nadie quiere que inunden su terreno.

    Habrá que preguntar además a la gente de Coahuila, Durango, Baja California o Zacatecas, de dónde pueden sacar agua para una hidroeléctrica, o a la gente de Quintana Roo y Yucatán, si hay modo de poner una presa aguas arriba, cuando lo que conocen son ríos subterráneos en una selva plana. Si ahí no se puede instalar una ¿desde dónde habría que traer electricidad? Quién sabe. Todo es posible para los ingenieros… o la imaginación.

    Hay un asunto adicional, Iberdrola otra vez por ejemplo, que puede construir rápidamente un sistema de hidroeléctricas, tiene problemas. El Proyecto de Nación de AMLO da pistas de que no quieren a las de su especie:

    “El punto principal es reducir el uso del gas natural de los productores independientes de energía (PIE 's) y evitar una alta dependencia de este combustible fósil para generar electricidad”, advierte el plan. Uno de los principales PIE’s es Iberdrola y a decir del texto, quieren bajarle el tamaño del negocio que opera en México. Puede tener su lado positivo, quizá.

    En contrasentido, entre los cientos de páginas del Proyecto de Nación hay dos párrafos que proponen cómo producir más gas natural nacional: Uno. “Aumentar el esfuerzo de exploración y producción de gas natural para favorecer el impulso de la petroquímica nacional”. Y dos. “Elevar la eficiencia y la seguridad en la cadena de suministro de petrolíferos y gas natural. Concluir, lo más rápido posible, las reconfiguraciones y los proyectos de mejora de combustibles pendientes en el Sistema Nacional de Refinación”. Hasta ahí.

    Si alguien recurre al pragmatismo ante esta necesidad, encontrará que hay varios ductos que pronto podrían importar gas natural de Estados Unidos, para fortuna de los texanos y para que acá pueda seguir operando el país, pero aquí hay otro bache: los “grupos sociales” que los tienen detenidos o en algunos casos reventados, literalmente.

    En ánimo de resolver este gran lío hay que decirle mañana mismo a AMLO que se le acaba el gas. Se nos acaba a todos.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...e-acaba-el-gas
    (Edición de firma).

  6. #66

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    ¿En serio, señor Slim? ¿Hay confianza?

    Mauricio Candiani.

    "Hay confianza, hay confianza” respondió a la prensa el empresario Carlos Slim Helú el pasado sábado durante la toma de posesión del nuevo Presidente de México.

    Su afirmación contrasta con lo que se escucha “en cortito” en los pasillos de los sectores empresarial y financiero. Ahí predomina la palabra preocupación.

    En su definición más simple, confiar implica la creencia de que ciertos resultados o consecuencias serán alcanzados en determinadas situaciones. Confianza no es sinónimo de certeza, pero sí es un sentimiento opuesto a la suspicacia o el temor. Confiar ofrece confort ante algo que no se controla y evita actos de cautela extrema o de acción defensiva irreflexiva.

    En el actuar institucional, hay 3 elementos que contribuyen a la construcción de confianza:

    1. La intuición.- Entiéndase la capacidad para comprender ciertas cosas al instante. No es una deducción fundada en hechos analizados con rigor y detalle. La cercanía, la presunción de sinceridad y o la fortaleza para auto-protegerse atenúan grados de desconfianza, pero no necesariamente eliminan cierta sensación preliminar de riesgo o incomodidad.

    2. La credibilidad.- Normalmente basada en antecedentes o experiencias previas, es la capacidad para que los receptores de un mensaje le crean al emisor que, en efecto, ese mensaje refleja la intencionalidad verdadera de hacer o no hacer lo que se dice. De hecho, en el actuar institucional, no siempre está vinculada a la veracidad del mensaje, sino a los componentes objetivos y subjetivos que hacen que otros crean (o no) dichos contenidos.

    3. La consistencia.- En el actuar gubernamental y empresarial puede haber variaciones de curso por diversos factores internos o externos. No existen actuares lineales perfectos, pero sí se espera la cualidad de la coherencia y la estabilidad en dichos, acciones y decisiones.

    Uno puede ofrecer su confianza inicial a cualquiera, hasta que ese individuo haga algo que devalúe o fracture tal disposición a confiar. En contraposición, uno puede aproximarse con cautela casi ante cualquiera, hasta que ese individuo haga méritos suficientes para gozar de una confianza explícitamente otorgada.
    Entiendo que el señor Slim diga que confía en el Presidente. Su intuición lo puede tener cómodo en su comprensión del real alcance de lo que viene. Su cercanía con el individuo le puede ofrecer la credibilidad que a los lejanos les niegan las inconsistencias entre dichos y hechos sensibles para el entorno económico nacional. Y su experiencia le debe tener vacunado frente al cambio de formas del auto-denominado nuevo régimen.

    Pero bien harían los nuevos integrantes del gobierno que inicia en estar conscientes de que la intención de cancelar la construcción del NAIM rompió todo el beneficio de la duda que pudieron haber otorgado los inversionistas institucionales nacionales extranjeros y mucha de la confianza inicial que ofrecieron los empresarios de diversos tamaños que le dan actuar a la vida económica nacional.

    En el mundo de las inversiones existe un dicho que reza: Investors vote with their feet.

    Ingresan a donde se sienten cómodos con el riesgo que representa un determinado entorno contrastado con la expectativa de retorno que cada negocio les ofrece y simplemente se van cuando ese equilibrio les deja de gustar o se deja de ajustar a sus objetivos institucionales.

    Serán los actos y no las declaraciones, los que construyan la credibilidad de la 4T ante el sector empresarial. Y en tanto esos nuevos actos se van materializando y alineando, al margen de las declaraciones del hombre más rico de México, muchos en el sector empresarial actúan ya bajo la máxima de la protección civil:

    Esperan lo mejor, pero se están preparando para lo peor.


    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-hay-confianza
    (Edición de firma).

  7. #67

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    Lecciones del día 1

    Juan Ignacio Savala.

    No hay lugar para el optimismo a los que creen en el respeto a los demás y la libertad como faros de la vida pública. Tampoco para quienes creen que la modernidad es el camino del desarrollo. El presidente de la República es un populista, un hombre anclado en el pasado. Lo dicho y lo sucedido el sábado es el marco de lo que sucederá en el sexenio.

    • La frase, ciertamente ridícula y ya convertida en lugar común, de “si le va bien al presidente, le va bien a México”, es acomodaticia, pretende quedar bien, muy de políticos de antes, es casi una muletilla para épocas de cambio de mando y fue desmentida con el discurso del sábado. Para el Presidente, los buenos son los que están con él y los adversarios son los que siempre le han hecho daño al país y serán excluidos. Gobernará para los suyos. Queda claro que si le va bien al Presidente, en muchas cosas no necesariamente le va a ir bien a México. Por el bien de todos, ojalá esto sólo dure seis años.

    • Quienes pensaban que López Obrador, ya en la Presidencia, sería un hombre institucional y sereno, se equivocaron. Y no lo va a ser porque el cambio que ofreció, el estilo que propuso y con el que ganó fue el contrario. Los anteriores presidentes se acoplaron a la investidura y sus rituales; AMLO no lo hará, le pondrá un sello diferente. Eso está bien, es parte esencial del cambio prometido. Habrá nuevos rituales, nuevos símbolos, nuevo lenguaje. El Presidente se hará presente desde las seis de la mañana en todos lados. Una pesadilla.

    • En su discurso, López Obrador prefirió hablar del pasado que del futuro. Elogió el México de hace cuarenta, cincuenta años. Dijo que el mejor economista había sido un abogado. Ese México encerrado en sí mismo, temeroso del mundo, en el que son más importantes las reglas no escritas que las leyes, un país opaco en el que la justicia la decide el poderoso. El México en que el PRI era partido que dominaba al país. Es ese México viejo, de maíz, el que añora, en el que creció. Por eso su frase favorita “Me canso ganso”, es de un cómico famoso de mediados de los 50: Tin Tan. No hay futuro, sólo pasado.

    • Como buen puritano, suele reprender a los demás, ponerse como modelo en materia de conducta, señala y lincha a quienes considera que están en pecado. Prefirió, en lugar de trazar un diseño de gobierno, señalar a los próximos culpables de sus fallos: los conservadores y los corruptos. Así cualquiera que no esté de acuerdo con él cabe en una de esas categorías que, según él, se corresponden. Porque viviremos los próximos años en un país en que los ciudadanos estarán en alguna categoría del lenguaje gubernamental: los fifís, los neoliberales, los conservadores, los hipócritas, los porfiristas, los oligarcas. En un spot del propio gobierno sale un hombre hablando y aparece la leyenda: “Egresado del ITAM”. Será el gobierno de las etiquetas. La letra escarlata, novela de Nathaniel Hawthorne, implementada como política contra los adversarios que serán estigmatizados.

    • El Presidente es un hombre autoritario, propio de su época política favorita. De ahí sus loas a las Fuerzas Armadas –de quienes ahora depende su estrategia de seguridad– y su deliberada omisión del Poder Judicial. Porque para el populista, para el autoritario, la justicia la encarna él y por lo mismo él la administra. Por eso él perdona y acusa, su palabra limpia y purifica.

    • No parecen ser buenos tiempos para los que disentimos, pero habrá que resistir y defender las libertades que mucho costó arrancarle precisamente al partidote de hace cincuenta años. No a la regresión.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ones-del-dia-1
    (Edición de firma).

  8. #68

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    La mentira y la restauración de Luis XVIII

    Jorge Castañeda Gutman.

    Habría tantos aspectos de lo sucedido en México a lo largo del último par de días, que podríamos escribir páginas interminables al respecto. Pero como unos y otros van a decir más o menos lo mismo, me centraré en dos temas: uno, sobre el cual nadie hablará; otro, evidente pero imposible de silenciar.

    El primer párrafo del discurso en la Cámara de Andrés Manuel López Obrador contiene una gran mentira. Por enésima vez desde el 1 de julio, repite que le agradece a Enrique Peña Nieto no haber intervenido en las elecciones de este año. Es falso: Peña intervino de manera tan abierta –o más descarada– que Fox y Calderón, sólo que no en contra de AMLO. Utilizó toda la fuerza del Estado mexicano, y en particular a la PGR, el SAT, Notimex y la propia Presidencia contra el candidato del Frente.

    El supuesto escándalo de Barreiro y la bodega de Querétaro golpearon severamente a la campaña de Ricardo Anaya. ¿Cuánto? Imposible saber. Pero sí es un hecho que todo fue inventado por el gobierno de Peña, presentado ante la prensa con la ayuda del gobierno, en los momentos más delicados de la campaña (cuando no se podía responder con spots), y cuando ya era evidente que la aspiración del PRI de ocupar el segundo lugar era absurda. Los medios más afines al gobierno hicieron la tarea; los columnistas pagados, también. Surgió una acusación de corrupción basada en nada, en hechos inexistentes, todo ello urdido por Peña Nieto.

    No conozco a un solo observador del proceso electoral que no admita en privado que así fue. El debate es sobre la habilidad –o falta de la misma– de Anaya para responder, y cuánto se modificó el resultado de la elección. Pero la mejor prueba de la inexistencia del caso de corrupción, y del carácter electoral del escándalo, reside en el absoluto silencio al respecto a partir del 1 de julio. Peña no presentó expediente alguno contra Anaya ni contra Barreiro; la PGR no volvió a abrir la boca; los medios tan obsesionados por el tema antes del 1 de julio no hablaron nunca más del asunto. En un diario se informó que se extinguió la acusación contra Barreiro porque renunció a recuperar su bodega; algunos me han dicho que Peña ya se la devolvió. El expresidente sí intervino en el proceso electoral y AMLO miente.

    El segundo comentario se refiere al contenido de ambos discursos del nuevo Presidente. Detalles más detalles menos, reproduce casi con exactitud el espíritu y la letra de su libro La salida, publicado a principios de 2017. El análisis, el diagnóstico, la historia, las propuestas, su justificación, son idénticas a lo dicho el sábado en su toma de protesta.

    Algunos celebrarán la congruencia argumentativa, la continuidad programática, la fidelidad a las tesis. Parte hay de cierto en esto: AMLO dice lo que hace y hace lo que dice. A la pregunta de ¿qué va a hacer?, la mejor respuesta siempre ha sido: lo que dijo. Pero existen motivos para preocuparse de tal perseverancia conceptual.

    Significa en el fondo que nada de lo que vivió López Obrador durante estos dos años le hizo cambiar de opinión, salvo la militarización de la policía a través de la Guardia Nacional. Un año y medio de campaña, con innumerables entrevistas, encuentros, debates con candidatos o con columnistas, corresponsales, empresarios, visitantes extranjeros, no bastaron para modificar sus puntos de vista. Cinco meses como Presidente electo, de estudio, discusión, negociación y una perspectiva única en México, resultaron insuficientes para rectificar errores obvios, descartar propuestas aberrantes o abrazar nuevas ideas. Lo que ha sucedido en México y en el mundo en estos dos años, tampoco.

    En pocas palabras, o bien Andrés Manuel se siente tan convencido de todo lo que escribió en 2017, como hoy, casi al comenzar 2019, o bien nada de lo vivido este tiempo le sirvió para aprender algo que a su entender valiera la pena. Después de la derrota definitiva de Napoleón y la restauración de la monarquía francesa en 1815, se atribuyó a Luis XVIII la frase memorable, probablemente de Talleyrand: “Rien appris, rien oublié”. Nada aprendido, nada olvidado.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-de-luis-xviii
    (Edición de firma).

  9. #69

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    Resistir

    Macario Schettino.

    Ha iniciado formalmente el sexenio de López Obrador, aunque ya lo había hecho desde septiembre, gracias a la decisión de los votantes de destruir el sistema de partidos y entregar todo el poder a una sola persona. En parte por eso Peña Nieto desapareció del mapa con tanta antelación.

    El discurso de toma de posesión de López Obrador confirma lo que hemos escrito desde hace tantos años. No es un político pragmático, ni interesado en conciliar. Es un populista (en los tres sentidos de la palabra), enamorado de polarizar, con una fijación en el pasado. Describió la base narrativa que lo ha acompañado: todo es culpa del neoliberalismo, que es además la fuente de la corrupción. México fue paradisiaco hasta los años setenta, y todavía en esa década, aunque en ella ya hubo desequilibrios financieros.

    Refrendó sus decisiones previas: no habrá aeropuerto en Texcoco, ni reforma educativa; sí se construirá el Tren Maya, el transístmico, la refinería; se duplican pensiones a adultos mayores y se crean becas para millones de jóvenes; se crea zona libre en la frontera, con precios de energéticos más baratos, menos impuestos y el doble de salario. Será constitucional el derecho al bienestar.

    Entiendo que millones de mexicanos, que no tienen tiempo para revisar cuentas públicas, estudiar historia o conocer el resto del mundo (ahora que Internet lo permite), crean que ese discurso inicia una etapa de desarrollo para el país. Lamento que otros, que han tenido más oportunidades, sigan seducidos por el demagogo. No debería sorprender, con la caricatura de historia que se aprende en primaria y además, como dice la prueba PISA, apenas 3 de cada mil jóvenes mexicanos alcanzan excelencia a los 15 años.

    Por si no hubiese quedado claro, el discurso de López Obrador enfatizó dos temas. Uno es el fin de la democracia. No puede entenderse de otra forma su admiración por esa etapa autoritaria de México, ni su insistencia en que ahora sí ya no habrá fraudes (que no existieron, a nivel federal, desde 1997 y hasta 2018). Súmele que los únicos elogios en el discurso fueron para las Fuerzas Armadas, y en abundancia.

    El otro tema es el fin de la modernización del país. En su forma de ver el mundo, hay que ser autosuficientes en energía y alimentación, pero sin fracking ni transgénicos; hay que impulsar el desarrollo desde el gobierno; hay que revertir las privatizaciones que tanta corrupción causaron (en su percepción): energía, telecomunicaciones, ferrocarriles, y una larga lista.

    Como es normal, habrá muchas personas que crean que esto puede funcionar. Así ha ocurrido por siglos, en todo el planeta. Siempre han terminado en tragedias, no sólo económicas, sino humanas. Pero de ahí vinieron sus invitados: Corea del Norte, Cuba, Venezuela. El argumento principal de defensa de estas ideas es siempre la insuficiencia de la libertad y el mercado, a lo que se contrapone la utopía, no otra realidad.

    Al menos dos terceras partes de los mexicanos creen que empezamos una mejor época para el país. La mitad de ellos, lo cree religiosamente, y no es metáfora. Quienes estamos convencidos de que hemos iniciado el tránsito al precipicio somos franca minoría, y además detestable. Más, cuando el mismo Presidente nos ha calificado de conservadores, enemigos del pueblo.

    El triunfo en las elecciones otorga atribuciones y responsabilidades a legisladores y gobernantes. No poder absoluto, inmunidad o santidad. Merecen respeto, pero no sumisión.

    No existe razón alguna para permitirles ampliar sus atribuciones o reducir sus responsabilidades. Merecen lo que ganaron, no hay duda. Resistir es impedir que amplíen ese triunfo a partir del poder.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ttino/resistir
    (Edición de firma).

  10. #70

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    Demoledor...

    Lamento que otros, que han tenido más oportunidades, sigan seducidos por el demagogo. No debería sorprender, con la caricatura de historia que se aprende en primaria y además, como dice la prueba PISA, apenas 3 de cada mil jóvenes mexicanos alcanzan excelencia a los 15 años.
    … Efectivamente, si por popularidad fuera, no existiría la Ciencia de la Economía, sino solo el Arte de la Política.

    El que la turba obscena y hurachuda aplauda hasta desmayarse, no implica que su nivel de vida se va a elevar ni un centímetro a largo plazo.
    (Edición de firma).

  11. #71

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    Más aún...

    Al menos dos terceras partes de los mexicanos creen que empezamos una mejor época para el país. La mitad de ellos, lo cree religiosamente, y no es metáfora. Quienes estamos convencidos de que hemos iniciado el tránsito al precipicio somos franca minoría, y además detestable. Más, cuando el mismo Presidente nos ha calificado de conservadores, enemigos del pueblo.
    (Edición de firma).

  12. #72

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    Qué ganas de creerle al presidente, pero…

    Por Pablo Hiriart.

    Al país le hacía falta un remezón de conciencia social como el que tuvo el sábado con la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Desde hace muchos años los pobres de México, que son la mayoría, necesitaban un discurso de aliento y consideración como el pronunciado el sábado por el presidente en San Lázaro y el Zócalo.

    Pero lo que planteó a la nación, a la nación desprotegida y de clases medias de escasos recursos, es una utopía de buenos sueldos, impuestos bajos y bienestar para todos en el curso de tres años que será imposible de cumplir.

    Y no olvidemos que las utopías suelen acabar en desencantos encolerizados, en la búsqueda de enemigos a los cuales perseguir, linchar, quitarles sus derechos. Culparlos de obstruir el sueño que no se hizo realidad.

    El México de López Obrador no será la excepción.

    Como ocurrió con José López Portillo, que inició su sexenio llorando por los pobres y terminó con una bancarrota nacional pavorosa y culpando a los banqueros de frustrar el sueño de la abundancia, para la que había que prepararnos.

    Como ocurrió con Juan Domingo Perón, líder de plazas atestadas de pobres y de templetes en los que juraba reivindicar a los descamisados, y dejó a la rica Argentina convertida en un país empobrecido y polarizado hasta el tuétano, porque millones aún creen que “la oligarquía” les arrebató el porvenir de holgura que les prometió el general.

    Una gran promesa de López Obrador fue acabar con la corrupción, sin decir cómo, y desdeñar los instrumentos institucionales de rendición de cuentas y vigilancia ciudadana.

    Ya no va a haber corrupción porque nosotros somos buenos y ellos son conservadores corruptos.

    Ese simplismo es populismo, y no tiene porvenir porque se demostró en su gobierno en la Ciudad de México, aunque él no haya robado. Los que estaban a su lado lo hicieron a manos llenas y los contratistas consentidos están a la vista de todos.

    Denostó al neoliberalismo, haciendo tabla rasa, sin matices.

    Lo que hizo fue atacar la economía de mercado e idealizar el pasado estatista, al que gradualmente volveremos.

    Su agenda no es liberal, sino estatista.

    El dinero llegará del fin de la corrupción.

    Prometió bajar impuestos en la frontera y subir salarios.

    Repartir dinero a pasto, para todos, gratis, sin tocar la estructura fiscal.

    Dijo que vamos a volver a producir petróleo a lo grande sin la reforma energética y renunció al fracking (que le acaba de dar a Estados Unidos la autosuficiencia energética). ¿De dónde el dinero, sin el concurso del capital privado?

    Anunció que en tres años va a bajar el precio de la gasolina porque ya estarán reconfiguradas las seis refinerías y estará lista una nueva en Dos Bocas.

    No tienen nada que ver una cosa con otra, pues los precios son internacionales, los fija el mercado. El gas no va a subir, ¿cómo sabe? El diésel tampoco. ¿Cómo?

    Las respuestas a esas preguntas tienen una respuesta: subsidios. Precios controlados.

    Llamó a las políticas económicas de los últimos 36 años “un desastre, una calamidad”, porque son neoliberales.

    Ante eso sólo existen dos alternativas: regresar al estatismo, o hacer más de lo mismo con aliento social. Y dijo que no habrá más continuidad.

    ¿O cuáles van a ser esas políticas? No lo dijo. Se limitó a señalar que los recursos provendrán del fin de los lujos del gobierno y del fin de la corrupción.

    Eso no alcanza para dar dinero a todos, crear un sistema de salud a la altura de Canadá y de los países nórdicos, universal y gratuito en todo el territorio nacional. Hacer 100 universidades. Explorar, refinar. Bajar impuestos, alimentos baratos, subir sueldos…

    ¿Habrá medido el presidente el tamaño del coraje que habrá cuando la población pruebe la pócima fría del desencanto?

    Ahí vendrán los culpables. Los linchamientos. La justicia al contentillo de la muchedumbre enardecida.

    Dijo que no habría persecuciones al pasado, salvo que el pueblo lo pida.

    Por supuesto que lo va a pedir cuando venga la frustración.

    Para atrás la reforma educativa. Congelada la energética. Puesta en la picota de su enojo la de telecomunicaciones (la mencionó como el colmo). Satanizada la agenda económica liberal.

    ¿Qué viene?

    Populismo puro y duro. Con un presidente cercano, querido, idolatrado por millones dispuestos a dar la vida por él.

    Y un montón de “conservadores corruptos” –millones, también– que pagarán el costo de una utopía irrealizable.

    Ojalá el humo del copal que lo purificó en el Zócalo le haga recordar que es humano. De este mundo.

    Y que con bajar la corrupción, la inseguridad y la desigualdad, habrá cumplido un gran papel.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...residente-pero
    (Edición de firma).

  13. #73

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    ¿Habrá medido el presidente el tamaño del coraje que habrá cuando la población pruebe la pócima fría del desencanto?

    Ahí vendrán los culpables. Los linchamientos. La justicia al contentillo de la muchedumbre enardecida.

    Dijo que no habría persecuciones al pasado, salvo que el pueblo lo pida.

    Por supuesto que lo va a pedir cuando venga la frustración.
    Realidad cruda y dura... de hecho, como dije, Peña Nieto cree que ya la libró al haber cobardemente renunciado y aclarar las cosas cuando debía.

    Eso, y la venganza contra los "capitalistas", "especuladores", "explotadores", "acaparadores"...

    Eso ya lo vivió Venezuela.
    (Edición de firma).

  14. #74

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    * errata: denunciado.
    (Edición de firma).

  15. #75

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    Me canso ganso

    Por Raymundo Rivapalacio.

    En su discurso en la plaza pública el sábado, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue muy enfático sobre dónde se construirá el nuevo aeropuerto. No hubo cambio de señal. En Santa Lucía, como determinó tras una consulta ciudadana, se construirían dos pistas, y Texcoco, donde originalmente estaría, será un cementerio de cemento y fierro. El domingo, en el primer Consejo de Administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, bajo una nueva administración, se acordó mantener las obras mientras se hace una nueva reevaluación. Lo que hará el nuevo gobierno es ganar tiempo y maniobrar para salirse con su cometido sin afectación financiera.

    La clave se encuentra en la segunda página del borrador de la minuta que trascendió el domingo por la mañana –la definitiva tiene matices–, donde señala que este mismo lunes emitirá en Nueva York una oferta de compra por mil 800 millones de dólares. Es decir, no significa que el aeropuerto en Texcoco será terminado, sino que seguirán la obra hasta que logren eliminar la contingencia de una demanda colectiva –denominada Class Action– de los tenedores de bonos que fueron ofertados y adquiridos a través de la Bolsa de Valores en Nueva York.

    Se desconoce cuántos y cuáles fondos extranjeros estarían involucrados en la demanda colectiva. Algunos de estos fondos han hecho pública su participación en el aeropuerto de Texcoco. Por ejemplo, Paul Hastings LLP, un despacho de abogados global, anunció en 2016 y 2017 dos ofertas por un total de seis millones de dólares para financiar la construcción del aeropuerto en Texcoco, en representación de Citigroup Global Markets, HSBC Securities y JPMorgan Securities, cuya cancelación podría acelerar el pago del bono y el interés. Varios manejadores de fondos viajaron a la Ciudad de México tras la cancelación de la obra en Texcoco para saber cómo resolvería el nuevo gobierno las pérdidas por incumplimiento del contrato, pero no hubo quién atendiera sus preocupaciones.

    Tras las frustradas gestiones se empezó a preparar una demanda colectiva que se presentaría tan pronto como oficialmente el gobierno del presidente López Obrador cancelara la obra en Texcoco. La decisión de continuar las obras fue un primer paso para evitar una acción legal. Ir a comprar los bonos en poder de los fondos, es una acción estratégica. De otra forma, lo que podría enfrentar el nuevo gobierno es una situación similar a la que vivió Argentina cuando en 2011 incumplió pagos por 132 mil millones de dólares en empréstitos, en medio de una crisis económica que provocó disturbios y violencia en las calles que produjeron la muerte de 39 personas. El gobierno argentino reestructuró la deuda y el 93 por ciento de los tenedores de bonos aceptaron los términos de la negociación.

    Ese 7 por ciento de los tenedores de los bonos demandó al gobierno argentino en un largo litigio en la corte en Nueva York, donde, en octubre de 2012, el juez determinó que Argentina debía pagar el 100 por ciento de la deuda. El gobierno de Cristina Fernández apeló, no pagó y se fue dos años más a litigio, que finalmente perdió en un caso que se llamó “los fondos buitre”, luego que en el proceso llegaron a embargarle activos en el extranjero. Los tenedores de bonos recibieron casi cinco mil millones de dólares, y en al menos un caso, se estima que su retorno fue de mil 500 por ciento sobre la inversión original, profundizando la crisis económica con la que recibió el gobierno Mauricio Macri.

    Este precedente es el contexto de la decisión adoptada por el gobierno de López Obrador y evitar un juicio colectivo en Nueva York, donde residiría ese litigio porque el sistema de la Bolsa de Valores le otorga esa competencia.

    La decisión, por esta razón, es estratégica. La nueva administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, bajo la dirección de Gerardo Ferrando, mantendrá activa la obra y los contratos mientras que el gobierno va recomprando bonos en poder de los fondos internacionales. Mil 800 millones de dólares no serán suficientes, por lo que se esperarían mayores ofertas de compra. El problema es que por más lento que avance la obra, seguirán concluyéndose etapas y los costos de la cancelación se incrementarán. Esto, sin embargo, no parece importarle al presidente López Obrador, cuando menos por ahora.

    La apuesta tendrá que ser por la Fibra E y las Afore, para seguir financiando las obras del aeropuerto Benito Juárez y la construcción en Santa Lucía, que en el borrador del Presupuesto para 2019 no tiene asignado recursos. Las Afore Pensionissste, Inbursa y XXI Banorte participaron en la emisión de la Fibra E con una inversión de 30 mil millones de pesos, que también congregó a fondos institucionales y privados, bancos y aseguradoras. No será algo sencillo de lograr, por la pérdida de valor que tendrán que absorber al cambiar la escala del proyecto, pero al ser empresas mexicanas que tienen un alto número de contratos con el gobierno, garantiza que no habrá demandas ni litigios.

    El aplazamiento de la cancelación de la obra en Texcoco y la oferta de compra de bonos, tampoco es un camino sencillo y tiene que explicarse bien en México. La percepción de que el presidente López Obrador reculó es amplia. La comunicación tiene que ser precisa, sin márgenes a la confusión y dirigida a dos mercados simultáneos: el doméstico, particularmente quienes se opusieron a Texcoco, que ratifique que la cancelación es definitiva, y a los mercados, que antes de parar la obra, pagarán lo que se invirtió. Las dos conviven y no son excluyentes, no hay que olvidar.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...me-canso-ganso
    (Edición de firma).

  16. #76

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    La necedad de López es mayor que el riesgo en el corto plazo, ya no digamos, en el mediano o largo... Esperemos que haya alguien sensato en Hacienda o en alguna otra secretaría para que lo haga entrar en razón...
    The Amazing Cutter Biondo

    "El hermano de Aracnæ muestra su rostro.
    Su barco asesino es descubierto y naufraga.
    Su presunta victima, la de la ley en la mano,
    aparace salvo. Ahora, impotente, supersticioso es".





    Si algún día nos meten a la cárcel por bajar música, sólo pido que nos separen por géneros musicales.

  17. #77

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    Quote Originally Posted by Spiderman View Post
    La necedad de López es mayor que el riesgo en el corto plazo, ya no digamos, en el mediano o largo... Esperemos que haya alguien sensato en Hacienda o en alguna otra secretaría para que lo haga entrar en razón...
    Te repito lo que ya te había dicho:

    No confíes en esas cosas.

    Saca a tu familia de México, o ve preparando ese escenario.

    Tu no eres mas que un "explotador capitalista".

    AMLO sabe que en cuanto las cosas comiencen a ponerse feas, el puede poner por delante a los "capitalistas", "especuladores", "neoliberales", "explotadores", "acaparadores", por delante, para que los linche el este pueblo bestial.

    Más todo lo que falta... echarle la culpa al HAARP, al Cambio Climático, al Imperialismo, a los Marcianos....

    Y si todo falla, todavía le queda el mandar a asaltar el Muro de Trump - mujeres y niños por delante...

    Si funciona en Venezuela... ¿Por qué no en México?

    Saludos.
    (Edición de firma).

  18. #78

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    La apuesta de Hacienda en el caso del NAIM

    Por Enrique Quintana.

    La propuesta que hoy hizo formalmente el gobierno a los tenedores de los bonos verdes emitidos por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) para recomprar hasta 1 mil 800 millones de dólares, se vino preparando cuidadosamente desde hace varias semanas.

    Cuando se conoció el resultado de la consulta concluida el 28 de octubre y por lo tanto la decisión de cancelar Texcoco, los funcionarios del nuevo equipo de Hacienda se pusieron a trabajar afanosamente en un esquema para controlar los daños que esa determinación iba a producir.

    La fuente fundamental del financiamiento para la construcción del NAIM en Texcoco fue la emisión de cuatro bonos. Dos a 10 años y otros dos a 30 años. Dos mil millones se colocaron en 2016 y otros cuatro mil millones en 2017.

    Como la mayor parte de las emisiones que se realizan en los mercados internacionales, quedaron sujetas a la jurisdicción del estado de Nueva York.

    Cuando se conoció la cancelación del proyecto al final de octubre, se sabía que algunos tenedores de bonos podrían buscar reunirse y lanzar un litigio para exigir el pago anticipado de los papeles.

    De haber tenido éxito hubieran obligado al gobierno a liquidar de golpe los 6 mil millones de dólares colocados.

    Pero también existía el riesgo de que ese litigio hubiera colocado a los bonos en condición de “chatarra”, con la consecuente degradación que recibirían por parte de las calificadoras y la posible contaminación que habría en otras emisiones realizadas o respaldadas por el gobierno mexicano.

    Dicho de manera gráfica, las nuevas autoridades de Hacienda sabían que tenían una bomba de tiempo en las manos y debían trabajar rápidamente para desactivarla.

    La opción elegida fue el lanzamiento de una oferta de recompra a cierta cantidad de bonos, que se fijó finalmente en 1 mil 800 millones de dólares.

    En el segundo día del sexenio y en feriado, el domingo, se instaló el nuevo Consejo de Administración del GACM, para poder ir a los mercados el lunes a primera hora a lanzar la oferta.

    Todo caminaba según lo previsto hasta que el domingo, casi al término de la instalación del Consejo, se filtró una nota técnica que serviría para la redacción de la minuta de la reunión en donde todo quedaba en evidencia.

    Además, generó confusión en el sentido de que se estuviera retomando el proyecto de Texcoco.



    El impacto sobre los mercados, que se presumía que podía haber sido muy positivo este lunes, se diluyó parcialmente.

    Sin embargo, sí contribuyó a un alza muy fuerte ayer en la cotización de los bonos, en algunas emisiones, de más de 10 por ciento.

    Para que la estrategia de Hacienda funcione, debe haber un volumen importante de tenedores de bonos que esté en disposición de aprovechar el esquema y perder una parte de la inversión, pero sacar de su cartera a un activo que ahora se ve con riesgo.

    Ya Moody’s dijo ayer de manera muy clara que si la recompra es exitosa y se logra bajar la deuda del GACM, entonces podrían contener una revisión a la baja de la calificación de los papeles.

    La clave de la estrategia para Hacienda es convencer a los fondos más nerviosos que es mejor asumir una pérdida menor a meterse a un litigio de resultado incierto.

    Ojalá la estrategia de Urzúa y Herrera resulte exitosa, pues de lo contrario podríamos tener una nueva sacudida financiera.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-caso-del-naim
    (Edición de firma).

  19. #79

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    La gente se quedó con la idea de que AMLO había reflexionado y por eso se vio una baja en el predico del dólar, pero que va.

    El dólar amaneció a 20.80 cuando se aclaró.
    (Edición de firma).

  20. #80

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    Brexit en crisis


    Leonardo Kourchenko.


    La muy prolongada negociación entre el gobierno británico y la Unión Europea para encontrar el mejor camino para la salida de Gran Bretaña ha provocado múltiples renuncias, rechazos, y encontronazos entre ambas entidades.

    La primera ministra Theresa May ha concluido la elaboración de un plan que aparenta resolver los principales puntos en conflicto: el primero y más importante, la frontera entre Irlanda (miembro de la UE) e Irlanda del Norte, integrante del Reino Unido. La política de libre tránsito de personas y mercancías entre los miembros, colocaba en una complicada situación a este territorio.

    El gobierno de la señora May propuso la existencia de una frontera abierta pero con controles migratorios y comerciales.

    El otro punto en conflicto es el evidente tema de los aranceles y los impuestos por el intercambio comercial, financiero, de transporte y de miles de productos. Ahí aún permanecen diferencias.

    Pero el tiempo se acaba, para el 29 de marzo según el acuerdo inicial hace ya más de dos años, el Reino Unido deberá abandonar la Unión en los términos que, hasta ese momento, hayan negociado.

    El próximo 11 de diciembre se votará en el Parlamento británico el plan de lo señora May, que tiene muchas probabilidades de fracasar. No sólo por perder el voto de los miembros del Parlamento que rechazan su plan, sino además, si la derrota es considerable, por arriba de 40 o 50 votos, esto podría incluso costarle el puesto.

    Si el partido conservador al que pertenece la señora May, considera que el respaldo a su proyecto ha sido un desastre porque ha sido incapaz de encontrar una solución viable para la salida de la Unión, existen altas probabilidades de que el partido convoque a un voto de –no– confianza en su primera ministra. Eso significaría retirarla de esa posición, y que el partido –que conserva aún la mayoría electoral en la Cámara– designe a un nuevo líder. Fue justo el mecanismo promedio del cual, terminaron con 11 –muy exitosos en opinión de muchos– años de liderazgo y gobierno de la señora Margaret Thatcher en 1991. La sucedió otro conservador, miembro de su gabinete que sería primer ministro por los siguientes 7 años: John Major.

    La señora Thatcher escribió años después, de una supuesta traición por los miembros de su partido.

    Pero Theresa May está en campaña: recorre estaciones de radio y televisión así como distritos y comunidades en el Reino Unido pretendiendo promover su plan para convencer a la gente y presionen a sus representantes.

    Surge la figura de Michael Gove, secretario de Medio Ambiente, como un posible sucesor de la señora May, aunque defensor del plan de salida.

    En el escenario aparecen tres alternativas: aprobar el plan como está, buscar ajustes con los funcionarios de Bruselas para alcanzar mejores condiciones para Gran Bretaña, o repetir el referéndum y consultar nuevamente a la ciudadanía.

    Todo estará en el voto parlamentario del 11 de diciembre. El futuro de Theresa May y del Brexit mismo.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...exit-en-crisis
    (Edición de firma).

  21. #81

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    Raymundo Riva Palacio

    Raymundo Rivapalacio.

    Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia de la República y planteó inmediatamente un nuevo contrato social. La cuarta transformación no se aprecia sólo en el primer plano de su primer discurso como jefe de Estado, el sábado en San Lázaro, sino a través de la forma en la que empaquetó todas sus frases y mensajes de campaña, junto con los golpes de timón que dio durante la transición para establecer claramente el mando nacional. Vista en su árbol, está claro para dónde va. De saque minimizó a quienes piensan que ese proyecto es pretencioso o exagerado, pero escaló. No sólo comenzaba el cambio de gobierno, sino del régimen. Quiere el que existió entre 1930 y 1970, con crecimientos del 6 por ciento, y abolir el que se instaló a partir de 1982, con crecimientos del 2 por ciento. Son los dos mundos de López Obrador que explican el cambio, del neoliberalismo al neonacionalismo.

    El discurso de López Obrador, para no perder legitimidad, ignoró la valoración del periodo entre 1970 y 1982, donde el modelo de décadas anteriores chocó con la realidad de un mundo que había cambiado. El gobierno de Luis Echeverría, que siguió el modelo de los cuatro anteriores, llegó a tener una inflación de 26 por ciento y una devaluación de 76 por ciento. El de José López Portillo alcanzó una inflación de 99 por ciento y una devaluación de 582 por ciento. Después de esos 12 años es donde el presidente ubica el principio del neoliberalismo, que controló los fundamentos macroeconómicos (empleo, inflación y tasas de interés), pero produjo crecimientos bajos, producto, según los expertos, de la elevada informalidad, la debilidad de los mercados de crédito, y los altos costos de producción.

    Aunque habló de una larga época donde la construcción del sistema político acompañó la bonanza y el fortalecimiento del PRI, López Obrador se refiere específicamente, porque así lo señala, a los años del llamado “milagro mexicano” y del “desarrollo estabilizador”, entre 1956 y 1970, donde no hubo crisis y sí bienestar. El salario mínimo era el equivalente, en valor actual, a 110 pesos, contra el vigente de 88.36 pesos, y la inflación controlada estaba en 3.75 por ciento anual. Ese modelo se aplicó en la cola del cambio de un país agrícola a uno manufacturero, acelerado por la alta demanda de materias primas como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, donde había un mercado cautivo por el modelo de sustitución de importaciones (consumir sólo lo que producía el mercado interno, que es lo que quiere López Obrador) y el proteccionismo del gobierno, que hizo que las empresas perdieran competitividad en el mundo y que la segunda gran industrialización no se consumara.

    En aquel México, el gobierno lo era todo. Controlaba las tasas, el tipo de cambio y la inflación, mientras el sector privado, que estaba blindado de la competencia externa, se ocupaba del mercado interno, distribuyendo la riqueza bajo la tutela de la presidencia. Las escaramuzas de López Obrador y sus cercanos durante la transición, buscaron restablecer el orden vertical de aquellos años. La decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco y la amenaza sobre las comisiones bancarias, fueron manotazos sobre la mesa para mostrar quién manda. Cuando anunció el destino del nuevo aeropuerto, sentó a su lado a Alfonso Romo, quien es el jefe de la Oficina de la Presidencia, que días antes había asegurado a los inversionistas que la obra en Texcoco seguiría. Aunque para la mayoría quedó desacreditado ante sus interlocutores, López Obrador le comentó que con esa acción él ya no tendría que ir a buscar a los inversionistas, porque serían ellos quienes acudirían a él. Días después de aquel anuncio, varias empresas involucradas en la obra fueron a ver a López Obrador, lo cual debe haber reforzado su vieja idea de quién debe mandar y qué hay que hacer.

    Texcoco no se hará, ha dicho López Obrador, porque hubo corrupción. En su discurso en San Lázaro, cuando habló de no perseguir a los corruptos del pasado, amplió por primera vez su mirada inquisitiva a los empresarios. En el mismo mensaje se refirió a que con los ahorros en corrupción se podrán hacer todos sus proyectos para consolidar la cuarta transformación. Un país de bienestar, como entre 1956 y 1970, donde se distribuye la riqueza mediante un proceso regulado por el gobierno. Si él manda sobre el sector privado y ataca la corrupción, entre líneas, la transferencia de recursos para el país que viene, podría salir de esos capitales.

    López Obrador parece apuntar a los márgenes de utilidades, bajo la creencia de que todo termina en sus bolsillos. De ahí parte de su repulsión al uso de aviones privados y helicópteros, no a que tengan dinero por el que han trabajado. Lo que desea es que eliminen lo superfluo para que distribuyan parte de lo que tienen y se logre una sociedad igualitaria. Que los márgenes de utilidad se utilicen mayormente en inversiones para crecer, no le es relevante. Ya dijo que les dará obra pública. No habrá “moches”, sino transferencia de recursos para su programa social “bienestar”, mediante esfuerzos como dar empleo a quienes les diga.

    La deconstrucción de sus propuestas, en perspectiva, muestra el nuevo contrato social que está buscando López Obrador. Lo que ha planteado todo el año detrás de la estridencia de sus palabras, es un nuevo reacomodo que busque el bienestar y la paz, tal como lo escribió Juan Jacobo Rousseau en su libro El Contrato Social, o sea los

    Principios del Derecho Político, hace 256 años. La búsqueda de la igualdad de todos sigue vigente. Lo que cambió fue el mundo.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ontrato-social
    (Edición de firma).

  22. #82

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    Aeropuerto, el costo de la mentira

    Pablo Hiriart.

    Dicen que lo peor de las mentiras viene después: cuando hay que incurrir en otras y en mil malabares de pena ajena para tratar de cubrirla. Es lo que sucede con la cancelación del Aeropuerto Internacional de México.

    Fue lo que ocurrió el domingo en la mañana, cuando circuló la versión de que se continuaría con el proyecto de Texcoco. Hasta los de Morena respiraron aliviados por la corrección de un desatino.

    Pero no fue así. Se trataba de una maniobra financiera para evitar la lluvia de demandas en cortes internacionales por el incumplimiento al cancelar la obra y dejar a los inversionistas con bonos basura.

    El gobierno de la austeridad va a perder miles de millones de pesos en cumplir un capricho al cerrar la obra de Texcoco, que convenía a México.

    O más que un capricho, una decisión ideológica: no podemos darnos el lujo de tener un aeropuerto grande, bonito como pocos, aunque sea autofinanciable.

    Se prefirió perder dinero a tener una obra que es “herencia de los neoliberales”.

    No sólo va a perder dinero –a raudales– el gobierno con esa medida. También los inversionistas internacionales.

    La recompra de bonos será a noventa centavos, por lo que, en caso de aceptar la oferta, los inversionistas van a perder dinero. Y a ver cuándo vuelven a creer en México para invertir.

    Eso, en caso de que acepten la oferta –que es lo más probable: de lo perdido, lo que aparezca.

    Pero si los tenedores de bonos exigen en cortes internacionales la devolución de su dinero, México perdería el grado de calificación para invertir en el país y ahí sí la tormenta de una crisis financiera y económica comenzaría muy temprano.

    Con estas maromas el gobierno del presidente López Obrador nos muestra que no es pragmático, que está ideologizado en extremo, y que no habla con la verdad.

    A los tres colegios de ingenieros del país les pidieron un estudio para ver cuál opción convenía, y los tres dijeron Texcoco.

    Mitre, la voz más autorizada en aeronáutica civil en todo el mundo, dijo que Santa Lucía no es viable y que Texcoco era la opción.

    El ahora secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, adulteró un informe de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), y dijo que aprobaba la construcción del aeropuerto en Santa Lucía.

    Se brincó la página en que el informe decía que cuestionaba la viabilidad de Santa Lucía y no leyó las conclusiones que recomendaban Texcoco.

    El hoy presidente de la República manipuló una carta del mandatario francés Emmanuel Macron para dar a entender que sus expertos recomendaban Santa Lucía.

    La empresa francesa Navblue no recomendaba nada, pues sólo decía que había que conocer otros parámetros para dar una opinión sobre Santa Lucía.

    El que les mandaron era el viejo proyecto de José María Riobóo, contratista privado cercano al nuevo gobierno, que concursó en Texcoco (para la ingeniería de las pistas) y perdió ante una gigante holandesa que es la número uno del mundo en esas tareas.

    Han mentido hasta la saciedad para satisfacer un capricho. Una decisión ideológica, no económica.

    Y ahora que son gobierno, en lugar de actuar con inteligencia y pragmatismo, anuncian que abrirán la cartera para la recompra de bonos y evitar el diluvio financiero provocado por sus prejuicios ideológicos.

    Sepultaron una obra que lleva 37 por ciento de avance, con otra mentira.

    Una pantomima de consulta popular, en la que votó el uno por ciento del padrón nacional, fue “la voz del pueblo sabio” que avaló sus mentiras sobre el aeropuerto.

    Un aeropuerto que no se va a hacer, pero nos va a seguir costando.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-de-la-mentira
    (Edición de firma).

  23. #83

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    Resistencia legal

    Por Macario Schettino.

    A pesar de su discurso legalista, López Obrador jamás ha sido respetuoso de la ley. Llegó a la jefatura de Gobierno del DF violando la entonces vigente, fue desaforado por desacatar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se negó a aceptar los resultados electorales de 2006, hizo campaña, por encima de la ley, por doce años, y el mismo sábado hizo lo que quiso con la Banda Presidencial encima. La ley no es lo suyo.

    Pero la ley no se hizo para ayudar a los poderosos, sino para defender a los débiles, y así hay que usarla. Los ganadores de la elección tienen atribuciones y responsabilidades, y todas ellas están definidas en la ley. No siempre de forma clara, sin duda, pero para eso están los tribunales. Hay que hacer valer esos límites. Dentro de ellos, los nuevos legisladores y gobernantes tienen todo el derecho de actuar, ganaron. Pero no debemos permitir que superen esos límites. Si la ley no los acota, el autoritarismo y el abuso están garantizados.

    La resistencia legal debe empezar por defender los derechos que sean vulnerados por decisiones arbitrarias. La primera ha sido la reducción de salarios y prestaciones de funcionarios públicos. Muchos de ellos, que ocupaban puestos altos, ya han renunciado, y así está bien. Pero hay miles de funcionarios menores a los que se les ha quitado una prestación que tenían desde hace años: seguro de gastos médicos mayores. Creo que eso puede pelearse, aunque no sea prestación de ley ni parte de contrato colectivo, sino un derecho adquirido. Se modifican las condiciones laborales sin compensación.

    Algo similar ocurre con personas que son consideradas funcionarios públicos, sin serlo. Profesores de instituciones de educación superior, por ejemplo, que recibían una parte importante de su ingreso mensual a través de programas de estímulos que han desaparecido con el nuevo gobierno. Estrictamente hablando, su ingreso se reduce por decisión patronal. También creo que hay posibilidad de defensa legal.

    Sin duda, si esto es aplicable en todos los casos, si debe ampliarse o reducirse, lo sabe mejor un especialista. Por eso hay que proceder a la defensa legal, con expertos. Pero eso cuesta, y me dicen que no poco. Aquí es en donde la sociedad debe actuar de forma conjunta. Si bien los partidos de oposición no tienen mucha fuerza en el Congreso (en donde su responsabilidad casi única es impedir cambios arbitrarios a la Constitución), su capacidad de organización, redes, y recursos pueden convertirse en una herramienta de esos miles de ciudadanos que están viendo vulnerados sus derechos.

    El tema laboral es el primero, pero no será el único caso en el que la defensa legal debe prevalecer. La Corte ha tenido un comportamiento 'garantista', como le dicen ahora, desde el inicio de su nueva época, en 1994. Por eso se hizo tan difícil expropiar, como debió haber aprendido López Obrador en su tiempo en el DF. Esa fuerza de los ciudadanos frente al poder del gobierno hay que seguirla utilizando, para que crezca todavía más.

    Pero no es sólo asunto de ciudadanos: organizaciones y empresas van a tener que defenderse, frente a la voluntad corporativizadora que ya han anunciado los adláteres de AMLO. E incluso los gobiernos locales, a los que quiere imponer la centralización de decisiones políticas y de seguridad pública. Donde el gobierno federal exceda sus atribuciones, hay que esgrimir la ley. Donde evada sus responsabilidades, lo mismo.

    Es evidente que no propongo nada extraordinario, salvo la posibilidad de hacerlo de forma organizada. Defender derechos, limitar atribuciones, exigir responsabilidades debería ser lo normal, en un país civilizado. Bueno, pues acá no lo ha sido. Hay que empezar.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...istencia-legal
    (Edición de firma).

  24. #84

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    EPN, cierre ignominioso

    Por Jaime Sánchez Susarey.

    EPN cerró ignominiosamente su sexenio. Después de volverse ojo de hormiga y no defender –argumentando– ninguno de los proyectos esenciales de su gobierno, desde la reforma educativa hasta el NAIM, reapareció al tres para las 12 para otorgarle la orden del Águila Azteca a Jared Kushner.

    Las condecoraciones son actos de Estado que no siempre se distinguen por la calidad de los condecorados. No sólo sucede en México, sino en todo el mundo. Sin embargo, hay personajes que jamás deben ser honrados. Maduro sería un buen ejemplo y Jared Kushner otro. El primero porque es un dictador, y el segundo porque su mérito es ser yerno del presidente de EU que más ha agredido y denigrado a los mexicanos.

    Hay que reconocer, sin embargo, que tanto Peña Nieto como Videgaray son consistentes. La afrenta mayor, la original, fue la invitación a Trump en plena campaña electoral, cuando las encuestas tenían al candidato republicano en la lona y el presidente Obama y Clinton le habían tendido la mano, en varias ocasiones, a Peña Nieto.

    Los entresijos de cómo, cuándo y por qué se organizó esa visita deberían ser objeto de una novela apegada a la realidad. Sin embargo, el actor principal de esa trama no es Peña Nieto, sino Luis Videgaray. ¿Qué pasó por su mente y qué agenda tenía en el portafolio –dada la relación que mantenía con Kushner– sigue siendo un misterio?

    Haya sido como haya sido, el saldo de la visita fue desastroso internamente. La invitación, con trato de jefe de Estado, a quien había calificado a los mexicanos como ladrones y violadores, fue percibida como lo que fue: una humillación sin precedente en la historia moderna de México. Ningún presidente de ningún color había caído tan bajo tan innecesariamente.

    Externamente los costos fueron igualmente altos. Obama, Clinton y los demócratas la interpretaron como una traición. Pero además les resultó, en sentido estricto, inexplicable.

    ¿Por qué invitar a quien hacía del odio a los mexicanos su principal bandera de campaña? A la fecha, la pregunta sigue sin respuesta. Peña Nieto ha enmendado la plana resaltando que sin tal invitación Trump jamás habría firmado el TLC. Pero no hay ninguna evidencia de ello. Porque además, la visita terminó en un fiasco cuando el candidato republicano tronó, esa misma noche, en Arizona, contra el presidente de México.

    La palabra clave en este proceso es traición. Peña Nieto traicionó a los mexicanos al someternos a una humillación innecesaria. Peña Nieto traicionó a sus aliados naturales, Obama, Clinton, los demócratas.

    Y aquí vale rememorar dos hechos: La invitación funcionó literalmente como un salvavidas para Trump, que estaba en uno de los peores momentos de su campaña; la visita se organizó en el máximo secreto y así se mantuvo hasta el último minuto. Para colmo, se trató de taparle el ojo al macho con una invitación tardía y descortés a Clinton.

    Así que traición es la palabra. Y hay que recalcarla porque se ha repetido. Peña Nieto intervino en la elección presidencial en dos momentos: primero, para posicionar a su candidato; segundo, para hundir a Anaya y asegurar el triunfo del puntero. De hecho, EPN había colaborado de manera decisiva en el ascenso de López Obrador. The Economist lo anticipó con exactitud: la corrupción terminaría impulsando al populismo.

    La realidad es que todo eso se armó como un conjunto de traiciones. Traición a sí mismo y su proyecto, porque AMLO enterraría toda la agenda reformista, incluido el NAIM.

    Traición a los priistas porque apostó contra su partido. Traición a su candidato porque lo engatusó y, finalmente, le retiró el apoyo. Fue así como un buen número de gobernadores priistas asumió el mensaje y se sumó a la cargada.

    Es por todo lo anterior que el sexenio de Peña Nieto será recordado por dos palabras: traición y corrupción. No hay en todo el siglo XX un referente similar. Echeverria y López Portillo dejaron un desastre, pero no se puede hablar de traición. Para encontrar un referente hay que mirar al siglo XIX.

    Pero la historia aún no termina. Porque la oferta de amnistía a Peña tiene una cláusula específica: AMLO ejecutará lo que decida su amo, el pueblo, en consulta próxima, tal como lo ratificó en su toma de posesión. Y el pueblo sabio, ya se sabe, nunca se equivoca.

    P.D. Suspenderé mis colaboraciones. Reinicio el 8 de enero. Felices fiestas.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...re-ignominioso
    (Edición de firma).

  25. #85

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    Ni modo...

    La Neta es la Neta.

    =(.
    (Edición de firma).

  26. #86

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    Resistencia política

    Macario Schettino.

    El 1 de julio, los votantes entregaron prácticamente todo el poder político del país a una sola persona. Como suele ocurrir en las democracias, el “mandato” del voto no es claro. La mitad de quienes eligieron a López Obrador parecería que le apoyan en cualquier dirección que él decida, han sido fieles seguidores por décadas y todo indica que trascienden la política, son un culto.

    La otra mitad, sin embargo, se sumó durante la campaña. Todavía en febrero no era claro que terminaran votando por él, pero después de los ataques de Peña Nieto y su PGR a Anaya, se decidieron. Esos 14 o 15 millones de votantes querían que la segunda oportunidad del PRI llegara a su fin, más que enojados con la creciente inseguridad y corrupción rampante. Quién les ayudara en ese fin, no parecía importarles tanto.

    Si esta interpretación de la elección es correcta, entonces los límites políticos de López Obrador son bastante más reducidos de lo que indicaron los resultados de julio. Sin embargo, el poder real quedó en sus manos, a través de una mayoría abrumadora en las cámaras federales y los congresos locales. Por eso, podría legitimarse en los hechos, y convertir ese voto de rechazo al PRI en un voto de apoyo a Morena. De eso tratan estos tres años previos a la “revocación” de mandato. Luis Carlos Ugalde ya ha enfatizado el carácter autoritario de esa propuesta.

    El núcleo geográfico de la resistencia política es una franja de estados en los que Morena no logró ganar las senadurías: Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León y Tamaulipas, a los que hay que sumar, del otro lado del Golfo, a Yucatán. Los gobernadores de esos estados pueden defenderse del poder central, porque ahí Morena no controla todo. Tal vez podrían sumarse Durango, Zacatecas y Coahuila a esa lista, pero creo que es todo. No es sorpresa que todas esas entidades estén al norte del paralelo 20, la parte de México que ha funcionado bien durante los últimos 25 años. Aunque en casi todas esas entidades la elección presidencial haya ido a favor de López Obrador, la paciencia de los votantes será menor, especialmente si la economía se complica.

    Al sur de ese paralelo, creo que es evidente el control político de López Obrador y la clara voluntad de la población a seguirlo en cualquier dirección. Eso incluye, claro, Ciudad y Estado de México, la mayor concentración de población y PIB del país, y el mayor desastre urbano. Por cierto, sigo pensando que la mejor imagen de lo que será el país con el gobierno de López Obrador es el pavimento de la ciudad que han gobernado sus aliados por dos décadas.

    Si se quiere construir un movimiento político opositor a López Obrador, como sería deseable para la salud de la democracia, es entonces en la franja mencionada donde se debe trabajar. Primero, reconociendo que los votos por AMLO en esa región son respuesta a inseguridad y corrupción. Segundo, asumiendo que en esa zona sí se quiere continuar con la modernización del país, precisamente porque ahí han ocurrido sus mayores éxitos. Tercero, ofreciendo una calidad que Morena no pueda equiparar: evitar populistas, familiares, arribistas, que ya empezaban a hacerse demasiado frecuentes.

    En los estados mencionados hay presencia de distintos partidos. En orden de importancia: PAN, PRI, MC. Ignoro si deberían seguir bajo esas siglas, conformar un frente amplio, lanzar nuevas opciones. Pero creo que tanto la región como los tres elementos descritos, son la base de cualquier resistencia política que quiera tener éxito.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...encia-politica
    (Edición de firma).

  27. #87

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    El PAN pierde la cabeza

    Por Pablo Hiriart.

    Cuando se necesita serenidad y claridad en el rumbo, tener los pies bien puestos sobre las bases doctrinarias que le han dado fortaleza, el Partido de Acción Nacional se desdibuja y hace papelones como el sábado en San Lázaro.

    Ante la amenaza de que magistrados del Tribunal Electoral se dobleguen ante la nueva mayoría para aplastar a las minorías, los panistas hacen méritos para quedarse solos.

    La lógica dice que su prioridad número uno tendría que ser la defensa del triunfo de su candidata Martha Erika Alonso en Puebla, y optan por pelearse con todo mundo sin entender la importancia del momento presente y del que viene.

    Está bien que hayan expresado su repudio a la presencia de Maduro en México con una manta. Y hasta ahí.

    Pero interrumpir con gritos y paseos con cartulinas la toma de posesión del presidente, los asemeja al viejo PRD que hacía un circo en los informes y tomas de posesión de los mandatarios que cumplían una obligación constitucional.

    Increíble fue ver marchar adentro del recinto legislativo, en plena toma de posesión, a los panistas que firmaron el Pacto por México con pancartas que denunciaban un “pacto de impunidad” entre el gobierno saliente y el entrante.

    Siguen bajo la batuta de Ricardo Anaya.

    No han entendido que les fue fatal en las pasadas elecciones.

    Que los barrieron, a su partido y a su candidato.

    Esas elecciones ya pasaron y Anaya con su ambición dañó severamente al PAN.

    Pero ellos siguen llorando como ebrio en la cantina.

    Van a necesitar al PRI en la defensa de su triunfo en Puebla, y lo insultan porque lo culpan de que Anaya sacó muy pocos votos.

    Que alguien les avise que ya no gobierna Peña Nieto, sino otro que tiene la mano un poco más pesada.

    Tienen que defender con todo Puebla, no sólo por lo que significa ese estado, sino por el derrotero que marcará para la vida democrática del país que a la oposición le anulen un triunfo, desde el poder avasallador que se hace cargo de la República.

    Incluso si el Tribunal se doblega y ordena repetir las elecciones, el PAN tendría que buscar una alianza con todas las fuerzas de oposición para llevar a una candidata única.

    Pero deciden, en una ceremonia trasmitida en cadena nacional, darle de patadas a los que van a tener que ser, por fuerza, sus aliados para la defensa de la democracia. Y no sólo en Puebla.

    Noqueados sobre sus piernas deambulaban los panistas con gritos y pataletas en una ceremonia republicana que siempre habían respetado.

    Qué manera de exhibirse en su orfandad.

    Le quisieron arruinar la toma de posesión al presidente y el resultado fue un respaldo superior al 80 por ciento a la forma en que el nuevo mandatario asumió el mando.

    Cada vez que el PRD hacía escándalos en las tomas de posesión e informes presidenciales, subía el rechazo social a ese partido.

    De hecho, el PRD dejó de ser el partido más repudiado de México cuando acabaron los informes presidenciales en San Lázaro.

    Ahora los panistas, desorientados y sin procesar la derrota del 1 de julio, siguen los pasos del perredismo en sus peores expresiones.

    Lo que la oposición tiene encima es una responsabilidad histórica para evitar que regresen las imposiciones electorales.

    Que desde el gobierno no anulen el federalismo.

    Que el país no se uniforme con el guinda de Morena en todos los estados y reducir al mínimo el pluralismo.

    Tienen que evitar la imposición del pensamiento único.

    La defensa de los organismos autónomos: que no los sometan ni se dobleguen.

    Que el Poder Judicial no sea suplantado por consultas populares.

    Ante esa y otras bregas titánicas, el PAN pierde la perspectiva y hace una triste exhibición de extravío en San Lázaro.

    Ojalá recapaciten y acepten la nueva realidad.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...erde-la-cabeza
    (Edición de firma).

  28. #88

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    Tres sorpresas (no Tres regalos de Los diamantes)

    Por Carlos Castaneda Gutman.

    Tengo la impresión de que el nuevo gobierno resolvió, hace varios meses, evitar a toda costa cualquier dificultad internacional en sus primeros meses o incluso años, para concentrarse en su agenda interna. Con algo de razón: ni al Presidente le interesan los temas externos ni son fáciles de entender para su base electoral y militante ni repercuten de manera directa en el bienestar de la inmensa mayoría de la gente. No era una decisión, o un deseo, absurdos.

    Sí resultaron deseos ilusos, ingenuos o fútiles. Ni siquiera mencionaré el desplome de la bolsa de Nueva York ayer ni la inminente y repetida alza de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Me limitaré a hablar de tres retos de gran magnitud que hoy debe enfrentar López Obrador, y que nadie hubiera previsto hace un par de meses.

    El primero ya lo hemos mencionado en estas páginas: la caravana de hondureños, que llevó al “Secretary-Designate” de Relaciones Exteriores (como lo tituló el Departamento de Estado el domingo) a viajar a Washington el primer día del nuevo gobierno, en un “bomberazo” evidente y necesario. Pienso que el nuevo gobierno se verá obligado a aceptar algún tipo de arreglo de hacerse cargo de los centroamericanos, y de sellar, hasta donde sea posible, la frontera sur o el Istmo de Tehuantepec, y que por supuesto buscará disimular sus concesiones, probablemente inevitables, a Trump. Pero evitar un enfrentamiento costará más de lo previsto, y esperado.

    Segunda sorpresa: las dificultades del nuevo TLCAN o T-MEC. Trump anunció de regreso de Buenos Aires a Washington que pensaba invocar el artículo 2205 del viejo tratado, y echar a andar el reloj de seis meses de salida del acuerdo. Lo hizo con una “buena” intención, a saber, amenazar a los Demócratas en la Cámara de Representantes –mayoritarios a partir de enero– que si no aprobaban el USMCA (las siglas en inglés), Estados Unidos se quedaría sin nada: ni el TLCAN ni el T-MEC.
    Sólo que recurrir a una amenaza “termonuclear”, es decir, de vida o muerte, o cara o corona, revela una preocupación real. Trump debe pensar (es un decir) que las dificultades venideras con una mayoría opositora en la Cámara baja pueden dar al traste con la aprobación. De allí su recurso a un chantaje hábil, pero basado en la incertidumbre. De creer que la ratificación constituía un asunto resuelto, no hubiera recurrido a un arma tan peligrosa. Y ahora López Obrador deberá dedicar muchos recursos, una buena dosis de capital político, y sobre todo una gran cantidad de concesiones adicionales, al cabildeo en Washington para lograr una aprobación más complicada de lo que muchos vaticinaban.

    Tercero, el dilema de los bonos aeroportuarios. La gente de AMLO hizo bien la tarea, y se adelantó a las demandas que algunos tenedores de MEXCAT o Texcoco podrían haber –o pueden aún– interponer por la cancelación de NAICM. La propuesta de recompra de bonos o de consentimiento al traslado a Santa Lucía es inteligente y viable. El precio –95 centavos por dólar reales, si se opta por esta vía pronto, o un premio también si se otorga el puro consentimiento– es razonable. Pero lo último que deseaban los financieros del nuevo equipo era tener que lidiar con fondos “buitre”, que contratar al carísimo bufete de abogados Cleary en Nueva York, o estar pendientes de la aceptación –o del rechazo– de su oferta, por parte de los tenedores originales de bonos. La operación puede salir bien –creo que así será– pero va a costar. Costar dinero, esfuerzo, tiempo y angustia.

    Nada de esto debe sorprender. Así son las cosas. Zedillo no se imaginó jamás que tres semanas después de su toma de protesta le reventaría la economía y México caería en una de las peores crisis económicas de su historia. Fox nunca pensó que a los nueve meses de haber iniciado su sexenio se produciría el ataque a las Torres gemelas. Salinas no pudo prever que al año del arranque de su gobierno caería el muro de Berlín y desaparecería el bloque socialista. Pero AMLO se ve obligado hoy a lidiar con tres sorpresas, o acontecimientos imprevistos e imprevisibles, que ocuparán el principio de su mandato. Pues sí.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-los-diamantes
    (Edición de firma).

  29. #89

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    AMLO: principios para entender el sexenio y no morir en el intento

    Por Ana María Salazar.

    Hace seis años, durante las primeras semanas del sexenio del ahora expresidente Enrique Peña Nieto, hice una lista de cuáles serían los principios que regirían las decisiones del nuevo mandatario. Este ejercicio, pensaba en ese momento, facilitaría explicar y anticipar las decisiones del gobierno entrante. Entre los principios que identifiqué en su momento incluí:

    Primero: La querencia es todo. En este momento las instituciones reflejarían la importancia que tendría Atlacomulco y el Estado de México.
    Segundo: De gobernador del Estado de México a presidente. No habría diferencia en su estilo de gobernar.
    Tercero: Campaña presidencial adelantada. Toda decisión giraría entre la tensión (conflicto) de Videgaray y Osorio, que buscaban la candidatura.
    Cuarto: Cola que les pisen. El tema corrupción los perseguiría durante el sexenio.
    Quinto: Baby Jurásico. A pesar de ser un presidente joven, el modo de gobernar sería del priismo tradicional y obsoleto.

    Estos eran los principios que pude identificar hace seis años. La razón por la que no lo publiqué en ese momento tenía que ver con el tema de la corrupción, no tenía suficiente información en ese entonces para asegurar el impacto que tendría las corruptelas en el gobierno de Peña.

    Lo interesante del nuevo gobierno es que hay factores que facilitan enumerar principios, para así empezar a predecir cómo se irán definiendo los éxitos y los fracasos de sus políticas públicas. Me explico.

    Probablemente es uno de los presidentes de los que más información, documentación y análisis existe públicamente en la historia de México. Desde hace más de tres décadas el dirigente, activista, político, líder de bancada de tres partidos, Jefe de Gobierno y candidato a la Presidencia, ha sido observado, documentado y analizado por la importancia que ha jugado en la historia política de este país.

    Ningún presidente ha tenido tanto escrutinio público como Andrés Manuel. Y lo que sabemos hasta la fecha es que es consistente en sus principios, formas y visión del país. El AMLO de 2018 es el mismo de 1980. Y como Presidente no debemos esperar que cambie. Él es lo que es. Y esta congruencia a través de los años es lo que le ha dado tanta credibilidad en la población.

    El segundo factor que es importante subrayar para entender lo que podría suceder durante la administración López Obrador, es que asume el poder como el Presidente más poderoso desde hace 50 años. Podríamos debatir si son 50 años o menos, pero claramente en este momento es el Presidente más poderoso de las democracias occidentales. Esto no es poca cosa. Ya que al controlar la rama ejecutiva y legislativa, no sólo federal sino también a nivel estatal y municipal, le da una enorme capacidad de llevar a cabo cambios dramáticos en el país. Hoy día se argumenta que las presiones presupuestales que ejerce sobre la rama judicial, además de su popularidad, están teniendo un efecto controlador sobre el futuro de los jueces. Obviamente en este momento temen por su independencia. El otro factor que le da tanto poder al Presidente López Obrador es la división y debilidad de los partidos. Literalmente en este momento no hay oposición en México.

    Esto me lleva a los principios que sugiero que regirán este sexenio. Son los AMLO-principios:

    Uno: Centralización del poder y las decisiones en todos los ámbitos. Algunos ven tendencias autoritarias, otros argumentan que esto garantiza gobernabilidad y que es la única forma de llevar a cabo un cambio fundamental en el país. En este momento no hay contrapesos que lo detengan.

    Dos: Visión a largo plazo. A diferencia de las últimas administraciones, en las que no podían ver más allá de su sexenio, López Obrador tiene una visión de México a largo plazo y en estos primeros dos años estaría tomando decisiones que impactarán el país en 20.

    Tres: Desdén por los tecnócratas. Él no se preocupa porque se estén vaciando en este momento las secretarias de técnicos y especialistas. Él piensa que no los necesita.

    Cuatro: Poco temor a presiones externas. Ya sea el Banco Mundial, Américas Watch, la ONU, la OEA, el FMI, Estados Unidos, la Unión Europea, inversión extranjera, etc., nadie puede presionar a AMLO, porque no le importa lo que piense la comunidad internacional y la inversión extranjera.

    Cinco: No tiene temor al desorden o crisis. De hecho, lo normal será que haya desorden y crisis durante todo su sexenio. No necesita estabilidad para garantizar gobernabilidad. El bono democrático que tiene le permite, literalmente, promover crisis diarias sin que afecte su credibilidad.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-en-el-intento
    (Edición de firma).

  30. #90

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    El mensaje inaugural: algunos apuntes

    Por Mariano Ruiz Funes.

    El mensaje de toma de posesión del presidente López Obrador en materia económica se caracterizó por un recuento histórico, para criticar y desacreditar el “neoliberalismo” —en su particular definición y periodo de aplicación a partir de 1983— y la repetición de promesas de campaña vinculadas con programas específicos, más que por la presentación de una estrategia de desarrollo y la definición de políticas públicas para el futuro. Como han comentado varios analistas, una mayor vista al pasado que a lo que sería su gestión de gobierno para 2019-2024.

    Más allá de la evolución macroeconómica cuantitativa, esa interpretación ignora un sinnúmero de condiciones internas y externas de la economía mexicana de los cincuenta y sesenta con las de la época posterior al denominado desarrollo estabilizador y a las que prevalecen hoy, como las características de la economía internacional; la estructura productiva de México; el grado de apertura comercial; el régimen político; y las condiciones de competencia interna en la economía, entre otros factores. Además, posterior al desarrollo estabilizador de los 60’s, la historia económica es bien conocida: desequilibrios macroeconómicos y financieros en varias administraciones derivados de un manejo irresponsable de las finanzas públicas por gasto público y endeudamiento excesivos, que derivaron en procesos inflacionarios, crisis cambiarias y contracción del crecimiento económico, y subsecuentes programas de estabilización que afectaron a la actividad productiva, la inversión, el empleo y los salarios. En el largo periodo al que hizo referencia AMLO, México también padeció por crisis externas, desde caídas del precio del petróleo hasta crisis financieras internacionales.

    Además del repaso histórico, AMLO fue crítico de la reforma energética a la que atribuyó la caída en la producción de petróleo, cuando ello fue consecuencia de la declinación natural de los yacimientos petroleros y, sin duda, de la miopía de varios gobiernos al limitar la inversión de Pemex, que fue la gran caja para financiar el gasto del gobierno. Las restricciones presupuestales y la elevada carga fiscal de la empresa significaron retrasos permanentes en la modernización del sistema de refinación, lo que se tradujo en una reducción sistemática de la capacidad de producción de petrolíferos y en un incremento sustancial de las importaciones para satisfacer el consumo nacional.

    AMLO tiene razón al señalar que, a fin de impulsar la aprobación expedita de la reforma, se sobreestimaron las proyecciones en materia de inversión privada y producción. La paradoja es que el nuevo gobierno incurre en el mismo error al plantear que la producción de crudo aumentará a 2.480 millones de barriles diarios en 2024 a partir de “exploración tradicional” y recuperación secundaria, así como que México será autosuficiente en la producción de gasolinas con la construcción de la refinería en Tabasco y la modernización de las refinerías actuales en sólo tres años. Ello no sólo sería un reto en materia presupuestal sino de ejecución de los proyectos sobre todo cuando no se dispone ni de sus características conceptuales básicas.

    En cuanto a las promesas, que no estrategia de gobierno, AMLO repitió buena parte de los proyectos que planteó desde la campaña, lo cual ha sido tomado con cautela por los mercados hasta que se conozca el Presupuesto para 2019. No obstante, no sólo será un tema de que el PEF sea consistente y realista, sino de cómo se ejerza durante el año y que la información que se genere sea creíble, oportuna y confiable.

    El optimismo y las buenas perspectivas de la población continúan. De acuerdo con la encuesta de El Financiero, más del 80% de los entrevistados calificó como buena o muy buena la toma de posesión, 83% se manifestó optimista y 75% está de acuerdo con las propuestas del nuevo Presidente. Sigue latente el riesgo de que grandes expectativas podrían traducirse en grandes desilusiones.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...lgunos-apuntes
    (Edición de firma).

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