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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #51

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    Razones para no estar pesimistas

    Por Enrique Quintana.

    Algunos círculos financieros y empresariales parecieran estar de luto. Piensan que el sábado comenzará un desastre nacional.

    Siento diferir. Creo que sí, tendremos problemas y habrá enormes retos, pero al final de cuentas, el país va a ser mejor en el futuro.

    Antes de que empiecen las mentadas, permítame explicarle algunas de las razones por las que pienso que debemos estar optimistas.

    1.-Habrá mensajes orientados a la estabilidad y certidumbre económicas el próximo sábado.

    En los discursos con motivo de la inauguración de su mandato, AMLO habrá de reiterar que su gobierno tendrá un compromiso con la preservación de la estabilidad económica y con la creación de condiciones favorables para la inversión. Los dichos no disiparán los temores que se han presentado, pero harán explícito el compromiso de quien ya será presidente constitucional.

    2.-El Paquete Económico para 2019 no contendrá elementos que generen nuevos trastornos.

    De acuerdo con los adelantos que se han dado respecto a las variables económicas que se incluirán en el Paquete del próximo año, las estimaciones de ingresos, así como de gastos, serán hechas sobre supuestos razonables y serán compatibles con una trayectoria que impida un crecimiento de la deuda pública como proporción del PIB.

    Me parece que el mensaje implícito en el Paquete va a generar confianza entre quienes invierten en el país.

    3.-La sociedad mexicana tiene la capacidad para reaccionar ante los riesgos de que haya políticas públicas que puedan causar problemas mayores.

    Hay quien piensa que las mayorías que tienen Morena y sus aliados van a conducir a que se tomen decisiones que pongan en riesgo incluso el orden constitucional que hay en México. Antes de que llegue AMLO ya hay quien habla de reelección. A mi parecer exageran.

    Las comparaciones con Venezuela ignoran que la densidad de la sociedad civil en México es suficientemente grande como para impedir que surja una dictadura disfrazada.
    Entiendo que muchos tenemos diferencias con diversas políticas que habrá de realizar el nuevo gobierno. Pues habrá que debatir y deliberar, y de ser el caso, hacerle frente a las amenazas a las libertades que puedan surgir del gobierno o de formaciones políticas.

    4.-Pese a lo que se diga, los mercados financieros imponen a un país como México claros márgenes de maniobra que no podrán rebasarse.

    Ningún gobierno, de ninguna corriente, tiene el afán explícito de suicidarse. Si percibe que las decisiones que se están tomando conducen a la crisis económica y financiera, van a frenar. Con el perdón de otras naciones de América Latina, las interacciones internacionales del país y la complejidad que tiene México, hacen casi imposible que pueda ignorarse impunemente a los mercados. Nuestro país no puede ser como Bolivia ni como Venezuela… incluso ni como Argentina.

    5.-Las sacudidas sociales son sanas para un país.

    En el año 2000, muchos pensaron que habría una crisis sistémica. Se rompían décadas de unipartidismo en el gobierno. A pesar de que uno de los iconos de ese sistema, Fidel Velázquez, dijo una vez, que habían llegado por las armas y sólo por las armas habrían de quitarlos, la democracia venció. La sociedad se sacudió y el cambio fue pacífico.

    Finalmente, ser optimistas tiene que ver con la confianza en nosotros mismos.

    ¿La tendremos?

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  2. #52

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    Comentarios...

    Yo.
    A veces uno se levanta por la mañana y ve el Sol brillar y piensa "este será un gran día, todo se ve tan bonito". Pero la realidad en general, sigue siendo más o menos la misma. Ya lo dijo en una entrevista hace poco Jorge Castañeda Gutman: "Ya sabemos lo que va a decir el Peje el sábado: 'Amor para todos, prosperidad, y seriedad' y luego están sus acciones que han generado tanta tristeza y zozobra. Así se la va a pasar, y es de hecho, una táctica que afinaron Chavistas y Cubanos en Venezuela. Yo por eso NI SIQUIERA ESCUCHO lo que dice el Peje... yo solo sigo sus acciones y sus consecuencias. Se los dejo, para que lo reflexionen.

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  3. #53

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    Otro comentario...

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  4. #54

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    Extraordinario comentario...

    AMLO no tiene credibilidad, su discurso siempre ha estado lleno de mentiras y falacias, su visión de país está en el pasado, su gabinete adolece de lo mismo, piensan que el pasado fue mejor y no admiten que el mundo cambió, siguen viviendo en los 70s, hablan de transformar y quieren regresar a lo que para ellos en su juventud era lo "ideal": economías y fronteras cerradas, no necesitamos al mundo ¿aeropuerto de primer mundo, para qué?. Para AMLO el tiempo se detuvo, el sigue siendo joven como su propia caricatura publicitaria, para él siguen existiendo 3 bloques, el capitalista, el socialista y el tercer mundo, para él sigue existiendo la URSS y el muro de Berlín no ha caído. AMLO ama a su Mexico de juventud, lo añora, para él, el sistema neoliberal lo hundió en el fondo, su deber patriótico es regresarlo a lo que era, un país líder: líder del tercer mundo.

    Cuando envejecemos siempre pensamos que todo tiempo pasado fue mejor, AMLO nos llevara en efecto, a ser mejores, a su pasado ideal. AMLO y sus compañeros de generación han recuperado lo que consideran que les pertenece, su país de juventud, en el atardecer de sus vidas... y ya se acerca la noche.

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  5. #55

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    Serenos, Morenos

    Jorge Berry.

    La próxima vez que tenga el privilegio de publicar una colaboración en El Financiero, el presidente constitucional de México será Andrés Manuel López Obrador. Si bien estos larguísimos meses de transición han sido accidentados, y las acciones tomadas por el hasta hoy presidente electo han tenido consecuencias, a partir del sábado toda la responsabilidad y el peso de la conducción del país será suya.

    Una de las características extrañas de estos meses, fue la claudicación total y completa del gobierno en funciones. El presidente Enrique Peña Nieto de plano se bajó del barco. Hay quien especula que esta especie de abandono de sus responsabilidades presidenciales es producto de un “pacto de impunidad” al que llegó con el nuevo gobierno, pero eso difícilmente podrá comprobarse; parece más producto del desgaste que sufrió una administración marcada por la corrupción y, en muchas áreas, notoria ineficiencia e incapacidad.

    Resalta en ese sentido la actuación de la Secretaría de Relaciones Exteriores, sobre todo a partir de la llegada de Luis Videgaray al puesto. Videgaray ocupaba, en 2016, la Secretaría de Hacienda, pero su influencia sobre el presidente Peña iba mucho más allá de ser el responsable de los caudales de la nación. Fue él quien convenció a Peña de recibir en Los Pinos, con todos los honores, al entonces candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump -el mismo que acusó a los mexicanos de ser delincuentes y violadores en su primer discurso de campaña; el mismo que había propuesto la construcción del muro; el mismo que llamó a los migrantes latinoamericanos “insectos”-. La descabellada invitación provocó no solo la indignación de buena parte de los mexicanos, sino también la ira del Partido Demócrata, cuya candidata, Hillary Clinton, interpretó el evento como una clara preferencia del gobierno de México por Trump, y una cuestionable intervención en el proceso electoral de su país. Hay que recordar que, a esas alturas de la campaña, Hillary era claramente favorita, y las consecuencias para México de su victoria podrían haber sido graves. Ante esa presión, Videgaray renunció al gabinete, tratando de asumir los costos políticos de una muy mala decisión.

    Meses después, increíblemente, el presidente Peña decidió revivir a Videgaray, nombrándolo secretario de Relaciones Exteriores. Eran los días más difíciles de la renegociación del TLCAN, Trump ya era presidente, y Peña calculó que la relación personal que Videgaray había logrado con Jared Kushner, el yerno presidencial, podría ayudar. El propio Videgaray, al tomar posesión del cargo, dijo que llegaba a “aprender”, lo que ya era claro, porque demostró con la visita de Trump su absoluta ignorancia diplomática.

    Observando la dinámica política en la administración Trump, no parece probable que Kushner haya tenido mayor influencia en el arreglo al que se llegó en principio con Estados Unidos y Canadá. El área de competencia del yerno es otra, y sus preocupaciones también. Kushner es de los que parece vulnerable en las investigaciones del fiscal especial Robert Mueller, y podría ser blanco del Departamento de Justicia por diversos delitos financieros y por usar su influencia como funcionario para obtener beneficios personales.

    En este escenario, y como último acto de una administración fallida, de nuevo Videgaray ejerce influencia, y convence a Peña de otorgar el Águila Azteca, la máxima condecoración mexicana a un extranjero, a Jared Kushner. Videgaray se convierte así en el Córdova Montoya de este gobierno: lo mismo, pero, como dijera el Dr. Simi, más barato.

    Más allá de la comprensible indignación que la absurda decisión ha causado en México, quedan las consecuencias con las que tendrá que lidiar el próximo titular de la SRE, Marcelo Ebrard. No es buena señal alinear al gobierno mexicano tan cerca de Trump. De por sí, abundan los señalamientos de las tendencias populistas de ambos mandatarios. Y esto llega en un momento de debilidad de Trump, quien recibió un durísimo golpe en las urnas el pasado 6 de noviembre. Los próximos dos años en Estados Unidos serán muy desgastantes para Trump, quien enfrentará una Cámara de Representantes en manos de la oposición, más múltiples problemas legales que lo aquejan. No es seguro siquiera que se postule para una reelección, y menos que la gane, dados los resultados recientes.

    Ojalá que el próximo presidente y Marcelo Ebrard entiendan que la postura inteligente para México es mantener la distancia con Trump, y no permitir que vuelva a usar a nuestro país como arma política. No será fácil, dado que hay multitud de temas comunes entre los dos países, pero no hay que perder de vista que en dos años podría haber una nueva administración en Estados Unidos con la que habría que trabajar. Como dice AMLO, serenos, morenos.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...erenos-morenos

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  6. #56

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    Ronda el desempleo y salarios bajos

    Alberto Tovar.

    Me hubiese gustado un título menos desalentador, pero todo apunta a que será en el corto plazo un golpe a un sinnúmero de familias mexicanas. De ser el caso, es imprescindible prepararse lo antes posible para atenuar el efecto en el patrimonio.

    Por lo pronto, el nuevo gobierno dejó en claro la reducción de plazas e ingresos para los burócratas, además de los desplazamientos hacia diferentes partes de la República por la intención de descentralizar dependencias federales. Están también los 40 mil trabajadores del NAIM afectados por la cancelación de la obra. Mientras tanto, la inversión privada sigue cautelosa hasta saber cómo pintan las disposiciones de López Obrador.

    Como lo he comentado, estamos todavía lejos de una recesión y más bien nos enfrentamos con un dinamismo pobre en el sector productivo. No existen indicios de una desocupación generalizada, y es factible la movilidad de la fuerza de trabajo hacia áreas en donde sea requerida.

    Cada caso es especial, pero te invito a una reflexión sobre cuáles podrían ser las acciones a realizar bajo una perspectiva de perder la fuente de ingresos.

    1.- De entrada, bajarle a los gastos en un época en donde es usual la salida de dinero. Es importante sensibilizar a la familia para convertirla en aliada y que comprenda.

    2.- Es fundamental hacer un recuento del patrimonio y determinar el tiempo disponible para encontrar trabajo sin percibir un salario.

    3.- Si la liquidez será un problema, analiza vender algún activo con el fin de no hacerlo en apuros; el riesgo es rematarlos a menor valor por las prisas.

    4.- Convendría empezar a sondear el mercado laboral antes de ser despedido, porque se tiene una posición de fortaleza en la negociación. En el mejor de los casos podrías cambiar de actividad y evitar resentir el ajuste.

    5.- Es frecuente querer aprovechar las circunstancias para establecer un negocio y, de hecho, muchos éxitos empresariales han nacido de la adversidad; sólo ten cuidado con las finanzas; estarías apostando tu patrimonio familiar. La recomendación sería elaborar un buen plan y ser muy realista en cuanto a la expectativa de flujo de efectivo, porque habrá de mantenerse los requerimientos de la compañía y al mismo tiempo los de la casa.

    Una ultima reflexión es que debemos conservar una actitud propositiva, pues salir de la zona de confort puede conducir a niveles mayores de superación.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...salarios-bajos

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  7. #57

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    “Sálvese quien pueda”

    Por Eduardo Sojo.

    En este artículo se describe uno de los cuatro escenarios sobre el siguiente sexenio que comente en un artículo anterior. Los escenarios, como ha señalado Richard Wells, presentan realidades potenciales, cuestionan zonas de confort y abren la mente a posibilidades divergentes. En este caso contribuyen a organizar nuestros pensamientos y contrastar políticas públicas.

    El título de este escenario está basado en un escenario desarrollado por el propio Wells de Lexington Group en el que describe una situación en la cual hay un colapso del comercio global, sólo que en este caso se combina con un mal manejo de la economía por parte del gobierno del presidente López Obrador.

    Para describir el escenario de manera más clara me situó a finales del 2024, las elecciones pasaron y para muchos el resultado se explica por la recesión en la que cayó la economía con una caída en la producción y en el empleo similar a la de 2008-2009, pero con peores consecuencias.

    Se veía desde el primer período del presidente Trump que el escenario para el comercio mundial no era el mejor. Las diferencias con Canadá y México para firmar la nueva versión del TLCAN, la guerra comercial que inició en 2018 con China y la imposición de aranceles por motivos “de seguridad nacional” lo anticipaban, pero el colapso en el comercio se extendió más allá de los Estados Unidos; la escalada proteccionista se empezó a generalizar en los países desarrollados afectando de manera severa a las naciones que habían apostado por la apertura al comercio y la inversión como México.

    Además de Argentina, Venezuela y Turquía, otras economías entraron en problemas, entre ellas Paquistán, Brasil, India y Sudáfrica. China disminuyó severamente su crecimiento económico.

    El mal escenario escenario internacional se combinó con la desconfianza de los mercados en el gobierno del presidente López Obrador, quien decidió sacar del baúl de los recuerdos las herramientas del pasado; todo inició en el segundo año de gobierno cuando empezó a crecer la deuda pública para cumplir con las múltiples propuestas que se habían quedado truncas, sostener a PEMEX y CFE que estaban en dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras y apoyar a gobiernos locales y universidades en problemas para cumplir con sus responsabilidades esenciales.

    Al mal manejo de las finanzas públicas se añadieron políticas económicas del pasado: restricciones no arancelarias al comercio exterior como estrategia para substituir importaciones, control de precios en productos básicos, control de cambios y restricciones a la salida de capitales, además se pasó una legislación que obligaba a los bancos a prestar recursos a tasas accesibles. Aunque nunca se hizo, también se amenazo con expropiar a empresas proveedoras de servicios básicos e imponer un impuesto a las herencias.

    La desconfianza de los mercados se tradujo en salida de capitales y elevadas tasas de interés, que combinadas con el proteccionismo en los mercados internacionales y la disminución de los flujos de inversión extranjera, condujeron a una recesión de la economía.

    La tormenta perfecta se acabó de integrar con los efectos del cambio climático que se manifestaron en condiciones extremas y cambiantes, períodos de sequía severa combinados con lluvias torrenciales, que afectaron sensiblemente la producción agropecuaria y demandaron recursos fiscales crecientes para atender las emergencias. México volvió a registrar un número de huelgas que hace mucho tiempo no se veían.

    Otros indicadores económicos también reflejaron la recesión en la que estaba inmersa la economía, la relación inversión pública a PIB, ya de por sí baja, llegó a mínimos históricos, la recuperación del salario mínimo no se reflejó en el salario promedio, que perdió poder adquisitivo, los asegurados ante el IMSS comenzaron a registrar caídas en un momento en el que la incorporación masiva de jóvenes al mercado de trabajo aumentó, lo que provocó que la informalidad creciera.

    El tipo de cambio superó los 30 pesos por dólar y México se vio obligado a instrumentar un programa severo de ajuste con el FMI con las consecuencias normales de este tipo de ajuste: caída en la actividad económica, incremento en los niveles de pobreza y un elevado nivel de enojo social. El sexenio no termina nada bien

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  8. #58

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    Nuevo gobierno entre contradicciones y engaños

    Por Mariano Ruiz.

    Las acciones, declaraciones y anuncios del gobierno entrante durante la transición, y de la legislatura ya en funciones, han sumado un cúmulo de contradicciones, engaños y hasta francas mentiras. Si bien suele ser una característica de los políticos operar con verdades a medias para defender sus propuestas y políticas, siempre dando la cara amable de sus planteamientos y ocultando los costos para convencer a electores o gobernados, estos últimos cinco meses han sido una comedia de errores y horrores.

    Las contradicciones. Si bien desde la campaña abundaron declaraciones sobre temas específicos en las que entre el equipo de AMLO se enmendaban la plana, incluyendo al mismo candidato, en la transición las acciones anunciadas han sido contradicciones de fondo. Por un lado se pregona que será un “gobierno austero”, se aprueba una ley para reducir sueldos de la administración pública federal y se plantea una disminución de la “alta burocracia” en 70%; por otro, en una decisión sin fundamento de ningún tipo, se dilapidarán más de $120 mil millones de pesos directos con la cancelación del aeropuerto en Texcoco, sin contar el mayor costo de la deuda pública por el aumento de tasas de interés y tipo de cambio. Se plantea como una prioridad el combate a la corrupción, pero se impulsa por debajo del agua una ley estatal en Tabasco para realizar asignaciones directas, en vez de licitaciones públicas, para construir la nueva refinería. Se propuso regresar a soldados y marinos a los cuarteles, y ahora se proponen cambios constitucionales para crear una guardia nacional militarizada. Se habla de respeto irrestricto al Estado de derecho y la par se modifican a modo las leyes (orgánica de la administración pública, la “Taibo II”, etc.); además, se anuncian proyectos que previsiblemente se echarán a andar los primeros días de diciembre sin que cumplan con la normatividad mínima vigente. Y lo que se sume.

    Los engaños. La lista es larga empezando con la farsa de las consultas, que hacen recordar las votaciones a mano alzada en los mítines de AMLO y porcentajes de votación de la era priísta; la supuesta existencia de estudios y consultas para avalar la viabilidad de los proyectos (aeropuerto en Santa Lucía —con las mentiras de Jiménez Espriú—, tren Maya, refinería en Tabasco, etc.); las declaraciones de que “los inversionistas tendrán buenos rendimientos” y certidumbre, cuando sólo hay que ver el comportamiento de la bolsa y del tipo de cambio en las últimas semanas y lo que falta en materia de tasas de interés, pero eso sí “no habrá expropiaciones”; el “censo del bienestar”, que será la base para distribuir los apoyos de los programas sociales, y que será un padrón ad hoc para los fines políticos de Morena, que también trae al presente una frase célebre del presidente electo: “el INEGI está mal, yo tengo mis números”; y el supuesto respeto a los órganos autónomos y a los gobiernos locales, cuando se presiona a los reguladores del sector energía y se crean los “super-delegados” en los estados. En este tema también la lista es larga.

    Hasta ahora quedan claras varias cosas. Se soslayan, o peor aún, se ignoran los costos de las acciones o medidas por realizar y los efectos que generan esas contradicciones y engaños. Además, no parece haber coordinación entre el Ejecutivo entrante y el Legislativo en funciones, o bien, se está usando al Congreso para probar las reacciones (totalmente previsibles) frente a varias iniciativas “transformadoras” como las comisiones bancarias, las Afores o la del agua.

    Más que el discurso de toma de posesión de AMLO el 1º de diciembre y la presentación del Presupuesto 2019 (el papel todo lo aguanta), a los que a nivel mediático se les ha dado un enorme importancia, las primeras acciones de gobierno y el ejercicio del presupuesto serán claves para precisar el futuro económico y político del país. Hasta ahora, hay grandes dudas y se acentúa la incertidumbre.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ones-y-enganos

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  9. #59

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    Fin de Peña, inicio de AMLO

    Por Enrique Cárdenas.

    Estas son las últimas horas de Peña Nieto como presidente de la República. ¿Cómo lo recordará la historia, y en particular la historia económica? No cabe duda que inició su sexenio con fuerza al lograr lo que hasta entonces era inimaginable. Un acuerdo político para llevar a cabo un buen número de reformas y cambios que desde hacía años habían sido bloqueados por una fuerza política u otra. El Pacto por México, que firmó al día siguiente de tomar posesión con la aprobación del PAN, PRI y PRD, al que luego se sumó el Verde, guio, en buena medida, su política pública y su gobierno, al menos en lo formal. Lucía prometedor. Era una lucha contra los poderes fácticos más importantes, como en las telecomunicaciones. A lo largo del sexenio se llevó a cabo la reforma fiscal (que disminuyó nuestra dependencia de los ingresos petroleros y aumentó la carga fiscal), la reforma energética, la educativa, se le dieron atribuciones a la Cofece que la hicieron más efectiva en promover la competencia, se hizo una ley de responsabilidad hacendaria para los estados, se construyó infraestructura carretera y portuaria, se inició la construcción del tren rápido a Toluca y el nuevo aeropuerto de Texcoco. También se modificó la Constitución para establecer el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y una fiscalía autónoma, entre muchas otras acciones.

    Pero esas políticas positivas, algunas de las cuales son de gran calado y transformadoras, fueron ensombrecidas por el aumento de la deuda pública y el bajo crecimiento. Pero sobre todo fueron más que opacadas por la corrupción, la impunidad y la creciente inseguridad y pérdida de vidas humanas que rompió todos los récords. Los avances no se reconocen debido, justamente, a que estos graves problemas afectan a todos los habitantes del país, de manera cotidiana y han transformado nuestra vida social. Peña Nieto se va con un saldo que podría ser mucho mejor si se hubiera combatido frontalmente la corrupción, la impunidad y la inseguridad. Como alguien me dijera en junio de 2014 al conocerse el asunto de la 'casa blanca': “El presidente no se ha dado cuenta que le dieron en la línea de flotación”. Y así fue. A partir de esos hechos y la tragedia de Ayotzinapa, el sexenio de Peña inició su declive. Su ausencia vergonzante del máximo cargo del país en los últimos meses de su mandato ha hecho ominosos ciertos eventos de los que hemos sido testigos. El mayor, a mi juicio, la reunión del presidente electo con más de 30 mil efectivos de las Fuerzas Armadas, al lado de los secretarios de la Defensa y de Marina como si ya fuera su comandante en jefe, mientras Peña Nieto andaba por otro lado. Abandonó, hace mucho el barco a cambio de la 'gobernabilidad' o del también llamado pacto de impunidad.

    En el caso del presidente electo López Obrador, que en dos días tomará posesión, inició el periodo de transición con una gran popularidad por su triunfo indiscutible del 1 de julio. Llegará, finalmente, a la presidencia de la República. Con las semanas y los meses, su gobierno inició a toda velocidad en otro poder, en el Legislativo, como si cada instante fuera de vida o muerte. A esas iniciativas legislativas se agregaron las acciones y decisiones de AMLO. Comenzaron las contradicciones entre afirmaciones y promesas anteriores y acciones de su equipo de transición o de sus legisladores. Las contradicciones, sin abundar, incluyen el levantamiento del Censo del Bienestar para encontrar a los beneficiarios de los programas sociales llevado a cabo por Morena en lugar de hacerlo institucionalmente, la 'consulta' para decidir la cancelación del nuevo aeropuerto (también llevada a cabo por Morena y argumentando que es 'democrática'), la decisión de cancelar el NAIM por el sólo resultado de la 'consulta', la reducción de sueldos de los servidores públicos, las iniciativas legislativas de su coalición sobre el sector financiero, la minería, el secuestro del ahorro de los trabajadores. Más consultas sobre diversos temas, un Consejo Asesor de Empresarios en el que destacan las tres televisoras y uno de los constructores del gobierno que hasta entonces eran presumiblemente parte de la “mafia del poder”, la militarización de facto del país mediante el llamado Plan de Seguridad, entre otros.

    Las contradicciones abiertas ya tuvieron su impacto en el 'ambiente económico' y tanto el próximo secretario de Hacienda, como el mismo AMLO, han tenido que salir en conferencia de prensa o en video por las redes a tratar de 'tranquilizar' las cosas. Al clima de unilateralidad y centralización de poder, 'respaldados por 30 millones de votos', apareció el posicionamiento de Enrique Alfaro, en Jalisco, en defensa del pacto federal y apelando a respetar la dignidad de su estado con el respaldo de amplios grupos sociales y políticos (https://tinyurl.com/ydeg646w). La respuesta de AMLO fue desafortunada: “No me voy a dejar chantajear”, así como la del líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal: “No me imagino al estado, cualquiera que sea, aislado del gobierno federal, es altamente dependiente un estado de la Federación, en materia de inversión, en materia de seguridad… (el presidente López Obrador) puede decidir el retiro de las Fuerzas Armadas de las entidades”.

    En fin, el inicio del sexenio de AMLO será paradójico: por un lado, verbenas populares que aprueban en consultas los planes del nuevo gobierno; y por el otro, incertidumbre económica y jurídica, pérdida de confianza y temor fundado a una vía autoritaria y sin contrapesos.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...inicio-de-amlo

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  10. #60

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    Un último adiós

    Por Macario Schettino.

    Toda la semana estuvimos despidiendo actores, grupos, instituciones y características que es muy probable que no puedan continuar en la vida pública. Hoy, último día antes de la toma de posesión de López Obrador, es momento de despedir la esperanza que muchos, muchísimos, pusieron en él.

    La frase más utilizada por López Obrador desde hace tiempo, pero sobre todo en campaña, fue “no robar, no mentir, no traicionar”, que dirigía como orden a sus colaboradores y como promesa a sus votantes. Pero durante esa misma campaña creó un fideicomiso anunciado como de apoyo a víctimas de los terremotos de septiembre de 2017, que en realidad sirvió para lavar dinero para su elección. Habrá quien considere que eso no es robar, pero si no lo es, se trata de un delito muy cercano.

    En algún espacio intermedio entre robar y mentir, me parece, hay que colocar las consultas, tanto la del aeropuerto como la más reciente, pidiendo opinión para diez temas diversos. No sólo se trató de ejercicios con preguntas sesgadas, controlados por sus seguidores, sin garantía alguna de equidad en la competencia. Además de ello, hubo fraude, como queda claro con los ejercicios que el profesor Sebastián Garrido ha realizado y difundido por Twitter (Leo Zuckermann dedicó una colaboración en la semana a detallarlos).

    Entre mentir y traicionar, hay que colocar las decisiones acerca de la amnistía a los corruptos y la entrega de la seguridad pública al Ejército. Los dos temas más relevantes para los mexicanos durante la campaña electoral, corrupción e inseguridad, fueron tratados de una forma durante ese tiempo, y de otra muy diferente ya una vez con el triunfo en la mano. Y no se trata del ajuste que los políticos suelen hacer entre esos periodos: es un engaño, una traición.

    En suma, la gran oferta de López Obrador: ser diferente, confiable, honesto, ha resultado una gran farsa. Como lo dijimos desde entonces, engañaba con la verdad, porque mucho de lo que hace lo había dicho durante la campaña, en la que construyó discursos diferentes para públicos diversos. Dijo tanto que cualquier cosa que haga puede encontrar sustento. Pero lo que no puede defenderse es que sea honesto, en los tres sentidos de la palabra con los que arengaba entonces.

    Lo grave es que eso es lo único esperanzador que ofrecía. No traía consigo un equipo calificado, como ahora es más que evidente. No tenía ideas para construir un país exitoso, por el contrario. Su única lógica ha sido siempre, y sigue siendo, la concentración absoluta del poder en su persona. Para ello no ha dudado jamás en usar a otros, destruyendo o recuperando, según le sea necesario. Podrían documentarlo Cárdenas, Muñoz Ledo, Rosario, los Chuchos, pero ha sido su pequeñez lo que ha permitido el ascenso de la mediocridad que encarna el tabasqueño.

    A tres meses de iniciado el nuevo régimen, debería ser claro que caminamos al precipicio. En lo económico, la incertidumbre crece, y con ella los costos; en lo político, el control autoritario es cada vez más evidente; en lo social, la tragedia que ocurrirá cuando las ilusiones de 30 millones de mexicanos topen con la realidad, será un reto muy difícil de enfrentar.

    Quienes no quieren ser pesimistas buscan agarraderas: un par de funcionarios decentes y calificados, una imaginaria sociedad civil, los límites del mercado internacional. A mí me parece que, como decía Dante, hay que dejar atrás toda esperanza. Evitar la catástrofe requiere construir la resistencia, así de claro.

    Empezamos el lunes.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...n-ultimo-adios

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  11. #61

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    Las memorias de Luis Videgaray (parte II)

    Por Lourdes Mendoza.

    Algún día el canciller escribirá sus memorias y las publicará cuando dejen de ser noticia. Pero como la curiosidad mató al gato, seguí haciendo mi chamba.

    Tras saber que había conocido a Trump más de un año antes de la famosa invitación a Los Pinos, le pregunté: ¿Cómo le avisaste que EPN no iría a verlo en tu primer viaje oficial a Washington? No sin antes soltar un suspiro, se arrancó contándome que fue un día muy complejo.

    “Estaba en la Casa Blanca cuando de pronto apareció este ‘tuit’ que ni siquiera su equipo (Jared y Bannon) conocía, en el que decía: si no viene a decir que pagará el muro, pues que no venga; inmediatamente el presidente Peña me llamó y me dijo: ‘Notifica que no voy a ir y te regresas’, y eso fue lo que hice. Por supuesto los intercambios fueron conversaciones muy tensas”.

    ¿Se lo dijiste parado, se lo dijiste sentado?

    “Eso es de las cosas que voy a contar cuando escriba mis memorias”.

    Hay un cambio de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, de quien se decía era el hombre más poderoso, incluso más que el Presidente, quien se va al destierro y luego regresa como canciller.

    Lourdes Mendoza en entrevista con Luis Videgaray.Fuente: Especial

    “Sí las hay, pero déjame, no quiero dejar pasar algo que acabas de decir. No se nos puede olvidar que en México el Poder Ejecutivo recae nada más en una persona; el Poder

    Ejecutivo es unipersonal, lo ejerce sólo una persona y es el presidente de la República. Los secretarios somos sus asistentes. Tuve el privilegio de trabajar para él, acatar sus instrucciones, seguir su liderazgo en una relación de plena subordinación.

    “Dicho lo anterior ¿qué cambió? Mi paso por Hacienda, los golpes y lo vivido me hicieron un funcionario público más maduro. Como canciller, uno de mis objetivos al llegar fue fortalecer la institución, que estaba en condiciones francamente de desatención, de desmotivación y había muchos pendientes históricos”. No es que quiera amarrar navajas, pero su antecesora era la Ruiz Massieu.

    Bueno, EPN organizó su gobierno con dos vicepresidentes, uno Osorio y el otro tú. Viendo que Osorio se queda como coordinador del Senado y tú te vas, ¿te ganó la partida?

    A lo que, presto, me contestó que le deseaba todo el éxito a Miguel y que confiaba en su talento y el de quienes lo acompañan. Que él nunca se vio como un político de carrera, que sin duda acompañar a Peña desde el Edomex fue un privilegio, el cual duró mucho más de lo que pensó en un inicio. Así pues, que se regresaba muy feliz a sus orígenes: el sector privado.

    ¿Tuviste un mejor amigo, un enemigo y alguien que no te gustara en el gabinete? “Tuve muy buenos compañeros de trabajo. Meade es un amigo entrañable y a pesar del resultado electoral, sigue siendo un hombre con un gran prestigio”.

    ¿Por eso es que destapas a Meade?

    “No, no lo destapé. Lo que sí fue una imprudencia de mi parte, no fue lo que dije en esa reunión del cuerpo diplomático, sino el no medir la sensibilidad del momento político”.
    Entiendo que la transición en Relaciones Exteriores ha sido de las mejores. ¿Cómo ha sido la relación con Marcelo, porque se dice que este gobierno lo exilió? “Nunca había platicado con él y me habían dicho que era muy inteligente y lo he comprobado. Un funcionario público de extraordinaria capacidad, es una mente analítica con visión estratégica”.

    ¿Es cierto que estás distanciado de EPN?

    “Te puedo confirmar categóricamente que esos rumores, afortunadamente para mí son absolutamente falsos. Es un amigo entrañable”.

    ¿Estás preocupado por el futuro del país?

    “No me escucharás polemizar por el nuevo gobierno. Pero hay que reconocer el mérito de EPN y del presidente electo, AMLO, en las negociaciones del TLC.

    “Yo lo resumiría en dos cosas que hizo muy importantes: López Obrador, primero, decidió públicamente, políticamente, apoyar la negociación como hombre de Estado. Y segundo, nombró a un hombre inteligente, preparado, patriota, que es Jesús Seade, a quien yo no conocía.


    “Esta negociación da muestra de dos cosas.

    “Primero, nos da una ruta de certidumbre respecto al comercio con Norteamérica, vital para México. Y segundo, esto es algo que los mexicanos deberíamos de valorar, la capacidad de dos gobiernos de orientaciones políticas muy diferentes, saliendo de un proceso electoral muy intenso, la capacidad de poner eso en un segundo plano y poner por encima de todo ello a México, y presentar un frente unido y eficaz.

    “Un ejemplo de lo que podemos hacer los mexicanos hacia adelante”.

    Muchas gracias, canciller.

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  12. #62

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    Comentario...

    Lorena Ochoa.
    Es arrogante, soberbio y bocón el individuo. Se sigue creyendo inteligente, a pesar que demostró mil veces que es un reverendo estúpido y encima miente descaradamente. Se sabe que intervenía a diestra y siniestra en actividades de Secretarias que no encabezaba. Pasó por encima de otros secretarios que a diferencia de él, sí conocían perfectamente su quehacer.

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  13. #63

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    Bochorno en el Senado por Ley Taibo

    Por Pablo Hiriart.

    La Cámara de Senadores ha incurrido en una penosa irresponsabilidad al permitir que la bancada de Morena retire las reformas a la Ley Federal de Entidades Paraestatales a raíz del caso Taibo.

    Con ello admite que cambia la ley única y exclusivamente para el beneficio de una persona.

    Ahí está el centro de la inmoralidad que destiñe la independencia del Senado: cambian las leyes para satisfacer el deseo del presidente de nombrar a una persona determinada en una paraestatal.

    La reforma, si es buena, debe ir.

    Y quien tiene la responsabilidad de nombrar o no a Taibo al frente del Fondo de Cultura Económica es el presidente de la República.

    Si el presidente López Obrador quiere poner ahí a un patán, a un cretino que le falta el respeto a las minorías políticas porque “se las mete doblada”, que lo haga. Y que asuma el costo político de sus caprichos.

    Pero el Senado no tiene por qué frenar la reforma a la Ley Federal de Entidades Paraestatales hasta que el señor Taibo tenga a bien disculparse como la gente decente.

    Esa reforma es buena porque permite a los mexicanos por naturalización dirigir empresas paraestatales.

    Se trata de un avance, trunco, pero un avance en la idea de poner punto final a la existencia de mexicanos de primera y de segunda.

    Falta mucho por hacer en ese terreno, como abrir el derecho a ser parte del servicio exterior, a ser votado, a tener las mismas ventajas que un nacido en el país.

    Ahí estaba el sentido de esa reforma.

    Ahora que avanzan en el mundo los nacionalismos excluyentes y las xenofobias convertidas en políticas de Estado, en México se vuelve a dar el ejemplo digno y se camina hacia la apertura de derechos fundamentales.

    Pero no. Resulta que todo eso era únicamente para poner a Taibo en el Fondo de Cultura Económica.

    ¿Qué piensan en el Senado?

    ¿Empleados del presidente?

    ¿Para qué existe el Senado?

    En el fondo quien está legislando es el presidente. Y no para causas de interés general, sino para su amigo.

    Taibo no debe ser director del FCE, no por haber nacido en España, sino porque es un enemigo de la pluralidad, de la democracia, del respeto a la dignidad de las personas.

    Y quien debe bajarlo de su nube es Andrés Manuel López Obrador, no el Senado de la República que congela una ley para aplazar su nombramiento hasta que se disculpe.

    Si él quiere tener a un patán en el FCE, que lo nombre, está en su derecho.

    Como está en su derecho de tener de huésped en su casa de Palenque a un instigador y panegirista de crímenes por razones ideológicas, como Silvio Rodríguez.

    O a un asesino en su toma de posesión, como Nicolás Maduro.

    Él ganó las elecciones y tiene derecho a todo ello, lo que no obsta para que los críticos hagamos los señalamientos del caso.

    A nombre de la bancada de Morena en el Senado, Martha Lucía Mícher anunció que retiraban el dictamen aprobatorio de la reforma y pidió a Taibo que se disculpe por sus comentarios “machistas”.

    La ley no puede ser para una persona.

    Es un infantilismo vergonzoso que el Senado le diga a Taibo que se disculpe para que pueda pasar la reforma.

    Quien lo debe dejar fuera de su equipo de gobierno es AMLO y no el Senado, cuya obligación es legislar para todos, no para Taibo porque se los indicó el presidente.

    Además, lo de Taibo no es únicamente machismo. Es la forma de hacer política que tienen los totalitarios.

    Ya lo veremos “con el machete” en el FCE, como dijo ayer.

    A linchar a los rivales ideológicos del jefe.

    “Se las metimos doblada, camarada presidente”, podrá decir cuando rinda su parte de guerra.

    Y tal vez eso sea lo que desean escuchar.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-por-ley-taibo

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  14. #64

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    El beneficio de la duda

    Por Raymundo Rivapalacio.

    La transición de gobierno entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador fue tan larga en términos de horas, intensidad y acciones que provocaron turbulencias políticas y financieras que, como bromeó en algún momento el presidente electo, el 1 de diciembre no tomaría posesión sino rendiría un informe de todo lo que hizo durante este tiempo. Muchas de sus decisiones políticas tuvieron impacto en la confianza interna y externa sobre lo que será su gobierno, y antepusieron obstáculos a su deseo de transformación del país. El monto de recursos que se estimaba tendría tras ganar la elección quedó reducido ante la incertidumbre que generó, que frenó inversiones y aceleró la salida de capitales.

    Mucho temor generó por todos lados, menos en sus bases electorales sólidas e incondicionales a él bajo cualquier circunstancia. El López Obrador que despertaba miedos en 2006 y en 2012 y pareció desaparecer en 2018, regresó ante la sorpresa de unos, la decepción de otros y el desasosiego de quienes pensaban que el político que siempre ha sido congruente, sería incongruente. ¿Por qué un pensamiento tan arraigado por décadas que siempre tuvo como meta la conquista del poder tendría que cambiarlo cuando lo alcanzara? No hay ninguna razón objetiva que dé sustento a esa idea que ha sido causa, por cierto, del desencanto de algunos que nunca lo habían visto como opción, pero votaron por él. López Obrador es lo que siempre fue y a nadie quiso engañar. ¿De qué se sorprenden tantos?

    La consistencia y congruencia, si bien no compartida por millones de mexicanos cuando proyecta el país con el que sueña, han sido sus principales valores, y los desplegó durante toda una transición que se sintió eterna. Comenzó oficialmente el 20 de agosto, cuando la iniciaron formalmente el presidente Enrique Peña Nieto y el presidente electo tras su tercer encuentro en Palacio Nacional, aunque el dinamismo y la energía desplegada por López Obrador alargó el proceso por cinco meses. Este periodo fue como estar en una montaña rusa, por los desaciertos y las contradicciones, las confrontaciones y las descalificaciones contra quienes piensan distinto a él o lo critican por sus dichos y sus actos.
    Las imágenes con la que se explicó el protagonismo y la conducción unipersonal y vertical de López Obrador, la sintetizó hace cuatro días John Paul Rathbone, editor de asuntos latinoamericanos del diario Financial Times, que vive en Nueva York, al plantear que López Obrador era una mayor amenaza a la democracia que Jair Bolsonaro, el ultraderechista que en enero asume la presidencia de Brasil. La analogía de Rathbone tenía un antecedente inmediato en México, donde un libro, How Democracies Die (Cómo Mueren las Democracias), escrito por los profesores de Harvard, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, se comenzó a vender copiosamente en las librerías de la Ciudad de México, buscando en él pistas para entender la cuarta transformación y a su líder.

    Levitsky y Ziblatt describieron el estilo de gobernar y los objetivos que busca el presidente Donald Trump, y plantearon que el laboratorio de la democracia definido por el ministro de la Corte Suprema, Louis Brandeis, en el caso New State Ice Co. v. Liebmann, en 1932, se está transformando en un laboratorio del autoritarismo, donde un personaje con escaso compromiso con los derechos constitucionales está tratando de reescribir las reglas. El populismo ha capturado al mundo, cautivados por la retórica y las soluciones simplistas que plantea, o quienes quieren castigar al régimen en el que viven. El populismo, en la definición del politólogo Cas Mudde adoptada por The Guardian en el inicio de una serie de reportajes sobre el fenómeno la semana pasada, “es una ideología que observa en la sociedad una división fundamental entre dos grupos homogéneos y antagónicos –los ‘puros’ y la ‘élite corrupta’–, y que postula que la política debe expresar la voluntad del pueblo”.

    Los populistas llegaron para quedarse, cuando menos por un tiempo. Es un fenómeno viejo que se ha convertido en una realidad política que está montada en la ola de su mejor momento histórico, al ir ganando el poder a través de lo que rechazan por definición sus ideas y sus acciones: la democracia. En la actualidad, argumentan Levitsky y Ziblatt, el retroceso democrático empieza en las urnas. Los políticos tratan a sus adversarios como sus enemigos, intimidan a la prensa libre y amenazan con impugnar resultados electorales. También buscan debilitar las defensas institucionales de la democracia, incluidos los tribunales, para minar los contrapesos.

    Si se observan los eventos más relevantes en la etapa de la transición, parecería que el traje de Trump le queda a López Obrador. The Guardian dice que Europa no experimenta sola el surgimiento del populismo. “Se han electo populistas en las presidencias de cinco de las siete más grandes democracias: Brasil, Estados Unidos, Filipinas, India y México”, apuntó. Para una buena parte del mundo, López Obrador es un líder populista cuyas políticas asustan y generan incertidumbre, como se vio con los fenómenos financieros y bursátiles de las últimas semanas.

    Durante el periodo de la transición quedó encasillado en esa categoría de análisis, y el presidente López Obrador podrá caber en la descripción de populista, pero no se puede hacer un juicio concluyente a priori. Se puede no ser un demócrata, pero conducir una nación hacia la democracia. Se puede ser populista, pero gobernante responsable y capaz de tomar decisiones que vayan contra su ideología en beneficio del país. Ya se verá qué López Obrador es el que tendremos los mexicanos. Mientras tanto, hay que otorgarle, incuestionablemente, el beneficio de la duda.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...cio-de-la-duda

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  15. #65

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    A AMLO se le acaba el gas

    Johnatan Ruiz Torre.

    La advertencia es literal para el país que él gobernará. Quien a partir de mañana será Presidente habla con frecuencia de la gasolina y del petróleo, pero no muestra ideas concretas para obtener gas natural y sin gas se detiene el país: con gas CFE genera electricidad que mueve el agua y la gente en las ciudades y la industria. Con gas las fábricas se mueven al descomponerlo o quemarlo en hornos.

    Sin gas esas empresas no funcionan y dejan de consumir boletos de avión, hoteles, servicios bancarios y de diseñadores y desarrolladores. Cortan empleos.

    Hoy, la débil Pemex produce una cuarta parte menos de gas natural que al inicio de la administración de Enrique Peña Nieto, pero México consume más. ¿La solución? Los mexicanos importan ahora el doble que en 2012, pero la capacidad de traerlo de afuera se agota. No hay suficientes tubos. No es culpa de AMLO, pero ahora el reto es suyo.
    No parece haber preocupación: la electricidad que no pueda producirse con gas cuando no alcanzan las importaciones -como ya ocurre en la Península de Yucatán- será producida con energía hidroeléctrica. Eso propone el Proyecto de Nación 2018-2024 del próximo Presidente Andrés Manuel López Obrador. Es cierto, la limpia energía hidroeléctrica puede sustituir la menos limpia que produce el gas natural... cuando hay mucha. Iberdrola ha promovido insistentemente en México esta tecnología mostrando el funcionamiento eficiente de su hidroeléctrica de Aldeadávila, en la frontera de España con Portugal.

    Estuve ahí. Con energía eólica alimentan las bombas que desde un embalse bajo suben agua al monte para llenar las presas altas y luego la echan abajo a través de una hidroeléctrica que produce electricidad suficiente, por ejemplo, para alimentar una cuarta parte de Monterrey. Un sistema cíclico de esos cuesta alrededor de mil millones de dólares. ¿Cuántos podemos construir? ¿En cuánto tiempo? Vicente Fox tardó un sexenio en construir solo una. Los permisos de comunidades no son fáciles de obtener, nadie quiere que inunden su terreno.

    Habrá que preguntar además a la gente de Coahuila, Durango, Baja California o Zacatecas, de dónde pueden sacar agua para una hidroeléctrica, o a la gente de Quintana Roo y Yucatán, si hay modo de poner una presa aguas arriba, cuando lo que conocen son ríos subterráneos en una selva plana. Si ahí no se puede instalar una ¿desde dónde habría que traer electricidad? Quién sabe. Todo es posible para los ingenieros… o la imaginación.

    Hay un asunto adicional, Iberdrola otra vez por ejemplo, que puede construir rápidamente un sistema de hidroeléctricas, tiene problemas. El Proyecto de Nación de AMLO da pistas de que no quieren a las de su especie:

    “El punto principal es reducir el uso del gas natural de los productores independientes de energía (PIE 's) y evitar una alta dependencia de este combustible fósil para generar electricidad”, advierte el plan. Uno de los principales PIE’s es Iberdrola y a decir del texto, quieren bajarle el tamaño del negocio que opera en México. Puede tener su lado positivo, quizá.

    En contrasentido, entre los cientos de páginas del Proyecto de Nación hay dos párrafos que proponen cómo producir más gas natural nacional: Uno. “Aumentar el esfuerzo de exploración y producción de gas natural para favorecer el impulso de la petroquímica nacional”. Y dos. “Elevar la eficiencia y la seguridad en la cadena de suministro de petrolíferos y gas natural. Concluir, lo más rápido posible, las reconfiguraciones y los proyectos de mejora de combustibles pendientes en el Sistema Nacional de Refinación”. Hasta ahí.

    Si alguien recurre al pragmatismo ante esta necesidad, encontrará que hay varios ductos que pronto podrían importar gas natural de Estados Unidos, para fortuna de los texanos y para que acá pueda seguir operando el país, pero aquí hay otro bache: los “grupos sociales” que los tienen detenidos o en algunos casos reventados, literalmente.

    En ánimo de resolver este gran lío hay que decirle mañana mismo a AMLO que se le acaba el gas. Se nos acaba a todos.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...e-acaba-el-gas

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  16. #66

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    ¿En serio, señor Slim? ¿Hay confianza?

    Mauricio Candiani.

    "Hay confianza, hay confianza” respondió a la prensa el empresario Carlos Slim Helú el pasado sábado durante la toma de posesión del nuevo Presidente de México.

    Su afirmación contrasta con lo que se escucha “en cortito” en los pasillos de los sectores empresarial y financiero. Ahí predomina la palabra preocupación.

    En su definición más simple, confiar implica la creencia de que ciertos resultados o consecuencias serán alcanzados en determinadas situaciones. Confianza no es sinónimo de certeza, pero sí es un sentimiento opuesto a la suspicacia o el temor. Confiar ofrece confort ante algo que no se controla y evita actos de cautela extrema o de acción defensiva irreflexiva.

    En el actuar institucional, hay 3 elementos que contribuyen a la construcción de confianza:

    1. La intuición.- Entiéndase la capacidad para comprender ciertas cosas al instante. No es una deducción fundada en hechos analizados con rigor y detalle. La cercanía, la presunción de sinceridad y o la fortaleza para auto-protegerse atenúan grados de desconfianza, pero no necesariamente eliminan cierta sensación preliminar de riesgo o incomodidad.

    2. La credibilidad.- Normalmente basada en antecedentes o experiencias previas, es la capacidad para que los receptores de un mensaje le crean al emisor que, en efecto, ese mensaje refleja la intencionalidad verdadera de hacer o no hacer lo que se dice. De hecho, en el actuar institucional, no siempre está vinculada a la veracidad del mensaje, sino a los componentes objetivos y subjetivos que hacen que otros crean (o no) dichos contenidos.

    3. La consistencia.- En el actuar gubernamental y empresarial puede haber variaciones de curso por diversos factores internos o externos. No existen actuares lineales perfectos, pero sí se espera la cualidad de la coherencia y la estabilidad en dichos, acciones y decisiones.

    Uno puede ofrecer su confianza inicial a cualquiera, hasta que ese individuo haga algo que devalúe o fracture tal disposición a confiar. En contraposición, uno puede aproximarse con cautela casi ante cualquiera, hasta que ese individuo haga méritos suficientes para gozar de una confianza explícitamente otorgada.
    Entiendo que el señor Slim diga que confía en el Presidente. Su intuición lo puede tener cómodo en su comprensión del real alcance de lo que viene. Su cercanía con el individuo le puede ofrecer la credibilidad que a los lejanos les niegan las inconsistencias entre dichos y hechos sensibles para el entorno económico nacional. Y su experiencia le debe tener vacunado frente al cambio de formas del auto-denominado nuevo régimen.

    Pero bien harían los nuevos integrantes del gobierno que inicia en estar conscientes de que la intención de cancelar la construcción del NAIM rompió todo el beneficio de la duda que pudieron haber otorgado los inversionistas institucionales nacionales extranjeros y mucha de la confianza inicial que ofrecieron los empresarios de diversos tamaños que le dan actuar a la vida económica nacional.

    En el mundo de las inversiones existe un dicho que reza: Investors vote with their feet.

    Ingresan a donde se sienten cómodos con el riesgo que representa un determinado entorno contrastado con la expectativa de retorno que cada negocio les ofrece y simplemente se van cuando ese equilibrio les deja de gustar o se deja de ajustar a sus objetivos institucionales.

    Serán los actos y no las declaraciones, los que construyan la credibilidad de la 4T ante el sector empresarial. Y en tanto esos nuevos actos se van materializando y alineando, al margen de las declaraciones del hombre más rico de México, muchos en el sector empresarial actúan ya bajo la máxima de la protección civil:

    Esperan lo mejor, pero se están preparando para lo peor.


    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-hay-confianza

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  17. #67

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    Lecciones del día 1

    Juan Ignacio Savala.

    No hay lugar para el optimismo a los que creen en el respeto a los demás y la libertad como faros de la vida pública. Tampoco para quienes creen que la modernidad es el camino del desarrollo. El presidente de la República es un populista, un hombre anclado en el pasado. Lo dicho y lo sucedido el sábado es el marco de lo que sucederá en el sexenio.

    • La frase, ciertamente ridícula y ya convertida en lugar común, de “si le va bien al presidente, le va bien a México”, es acomodaticia, pretende quedar bien, muy de políticos de antes, es casi una muletilla para épocas de cambio de mando y fue desmentida con el discurso del sábado. Para el Presidente, los buenos son los que están con él y los adversarios son los que siempre le han hecho daño al país y serán excluidos. Gobernará para los suyos. Queda claro que si le va bien al Presidente, en muchas cosas no necesariamente le va a ir bien a México. Por el bien de todos, ojalá esto sólo dure seis años.

    • Quienes pensaban que López Obrador, ya en la Presidencia, sería un hombre institucional y sereno, se equivocaron. Y no lo va a ser porque el cambio que ofreció, el estilo que propuso y con el que ganó fue el contrario. Los anteriores presidentes se acoplaron a la investidura y sus rituales; AMLO no lo hará, le pondrá un sello diferente. Eso está bien, es parte esencial del cambio prometido. Habrá nuevos rituales, nuevos símbolos, nuevo lenguaje. El Presidente se hará presente desde las seis de la mañana en todos lados. Una pesadilla.

    • En su discurso, López Obrador prefirió hablar del pasado que del futuro. Elogió el México de hace cuarenta, cincuenta años. Dijo que el mejor economista había sido un abogado. Ese México encerrado en sí mismo, temeroso del mundo, en el que son más importantes las reglas no escritas que las leyes, un país opaco en el que la justicia la decide el poderoso. El México en que el PRI era partido que dominaba al país. Es ese México viejo, de maíz, el que añora, en el que creció. Por eso su frase favorita “Me canso ganso”, es de un cómico famoso de mediados de los 50: Tin Tan. No hay futuro, sólo pasado.

    • Como buen puritano, suele reprender a los demás, ponerse como modelo en materia de conducta, señala y lincha a quienes considera que están en pecado. Prefirió, en lugar de trazar un diseño de gobierno, señalar a los próximos culpables de sus fallos: los conservadores y los corruptos. Así cualquiera que no esté de acuerdo con él cabe en una de esas categorías que, según él, se corresponden. Porque viviremos los próximos años en un país en que los ciudadanos estarán en alguna categoría del lenguaje gubernamental: los fifís, los neoliberales, los conservadores, los hipócritas, los porfiristas, los oligarcas. En un spot del propio gobierno sale un hombre hablando y aparece la leyenda: “Egresado del ITAM”. Será el gobierno de las etiquetas. La letra escarlata, novela de Nathaniel Hawthorne, implementada como política contra los adversarios que serán estigmatizados.

    • El Presidente es un hombre autoritario, propio de su época política favorita. De ahí sus loas a las Fuerzas Armadas –de quienes ahora depende su estrategia de seguridad– y su deliberada omisión del Poder Judicial. Porque para el populista, para el autoritario, la justicia la encarna él y por lo mismo él la administra. Por eso él perdona y acusa, su palabra limpia y purifica.

    • No parecen ser buenos tiempos para los que disentimos, pero habrá que resistir y defender las libertades que mucho costó arrancarle precisamente al partidote de hace cincuenta años. No a la regresión.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ones-del-dia-1

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  18. #68

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    La mentira y la restauración de Luis XVIII

    Jorge Castañeda Gutman.

    Habría tantos aspectos de lo sucedido en México a lo largo del último par de días, que podríamos escribir páginas interminables al respecto. Pero como unos y otros van a decir más o menos lo mismo, me centraré en dos temas: uno, sobre el cual nadie hablará; otro, evidente pero imposible de silenciar.

    El primer párrafo del discurso en la Cámara de Andrés Manuel López Obrador contiene una gran mentira. Por enésima vez desde el 1 de julio, repite que le agradece a Enrique Peña Nieto no haber intervenido en las elecciones de este año. Es falso: Peña intervino de manera tan abierta –o más descarada– que Fox y Calderón, sólo que no en contra de AMLO. Utilizó toda la fuerza del Estado mexicano, y en particular a la PGR, el SAT, Notimex y la propia Presidencia contra el candidato del Frente.

    El supuesto escándalo de Barreiro y la bodega de Querétaro golpearon severamente a la campaña de Ricardo Anaya. ¿Cuánto? Imposible saber. Pero sí es un hecho que todo fue inventado por el gobierno de Peña, presentado ante la prensa con la ayuda del gobierno, en los momentos más delicados de la campaña (cuando no se podía responder con spots), y cuando ya era evidente que la aspiración del PRI de ocupar el segundo lugar era absurda. Los medios más afines al gobierno hicieron la tarea; los columnistas pagados, también. Surgió una acusación de corrupción basada en nada, en hechos inexistentes, todo ello urdido por Peña Nieto.

    No conozco a un solo observador del proceso electoral que no admita en privado que así fue. El debate es sobre la habilidad –o falta de la misma– de Anaya para responder, y cuánto se modificó el resultado de la elección. Pero la mejor prueba de la inexistencia del caso de corrupción, y del carácter electoral del escándalo, reside en el absoluto silencio al respecto a partir del 1 de julio. Peña no presentó expediente alguno contra Anaya ni contra Barreiro; la PGR no volvió a abrir la boca; los medios tan obsesionados por el tema antes del 1 de julio no hablaron nunca más del asunto. En un diario se informó que se extinguió la acusación contra Barreiro porque renunció a recuperar su bodega; algunos me han dicho que Peña ya se la devolvió. El expresidente sí intervino en el proceso electoral y AMLO miente.

    El segundo comentario se refiere al contenido de ambos discursos del nuevo Presidente. Detalles más detalles menos, reproduce casi con exactitud el espíritu y la letra de su libro La salida, publicado a principios de 2017. El análisis, el diagnóstico, la historia, las propuestas, su justificación, son idénticas a lo dicho el sábado en su toma de protesta.

    Algunos celebrarán la congruencia argumentativa, la continuidad programática, la fidelidad a las tesis. Parte hay de cierto en esto: AMLO dice lo que hace y hace lo que dice. A la pregunta de ¿qué va a hacer?, la mejor respuesta siempre ha sido: lo que dijo. Pero existen motivos para preocuparse de tal perseverancia conceptual.

    Significa en el fondo que nada de lo que vivió López Obrador durante estos dos años le hizo cambiar de opinión, salvo la militarización de la policía a través de la Guardia Nacional. Un año y medio de campaña, con innumerables entrevistas, encuentros, debates con candidatos o con columnistas, corresponsales, empresarios, visitantes extranjeros, no bastaron para modificar sus puntos de vista. Cinco meses como Presidente electo, de estudio, discusión, negociación y una perspectiva única en México, resultaron insuficientes para rectificar errores obvios, descartar propuestas aberrantes o abrazar nuevas ideas. Lo que ha sucedido en México y en el mundo en estos dos años, tampoco.

    En pocas palabras, o bien Andrés Manuel se siente tan convencido de todo lo que escribió en 2017, como hoy, casi al comenzar 2019, o bien nada de lo vivido este tiempo le sirvió para aprender algo que a su entender valiera la pena. Después de la derrota definitiva de Napoleón y la restauración de la monarquía francesa en 1815, se atribuyó a Luis XVIII la frase memorable, probablemente de Talleyrand: “Rien appris, rien oublié”. Nada aprendido, nada olvidado.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-de-luis-xviii

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  19. #69

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    Resistir

    Macario Schettino.

    Ha iniciado formalmente el sexenio de López Obrador, aunque ya lo había hecho desde septiembre, gracias a la decisión de los votantes de destruir el sistema de partidos y entregar todo el poder a una sola persona. En parte por eso Peña Nieto desapareció del mapa con tanta antelación.

    El discurso de toma de posesión de López Obrador confirma lo que hemos escrito desde hace tantos años. No es un político pragmático, ni interesado en conciliar. Es un populista (en los tres sentidos de la palabra), enamorado de polarizar, con una fijación en el pasado. Describió la base narrativa que lo ha acompañado: todo es culpa del neoliberalismo, que es además la fuente de la corrupción. México fue paradisiaco hasta los años setenta, y todavía en esa década, aunque en ella ya hubo desequilibrios financieros.

    Refrendó sus decisiones previas: no habrá aeropuerto en Texcoco, ni reforma educativa; sí se construirá el Tren Maya, el transístmico, la refinería; se duplican pensiones a adultos mayores y se crean becas para millones de jóvenes; se crea zona libre en la frontera, con precios de energéticos más baratos, menos impuestos y el doble de salario. Será constitucional el derecho al bienestar.

    Entiendo que millones de mexicanos, que no tienen tiempo para revisar cuentas públicas, estudiar historia o conocer el resto del mundo (ahora que Internet lo permite), crean que ese discurso inicia una etapa de desarrollo para el país. Lamento que otros, que han tenido más oportunidades, sigan seducidos por el demagogo. No debería sorprender, con la caricatura de historia que se aprende en primaria y además, como dice la prueba PISA, apenas 3 de cada mil jóvenes mexicanos alcanzan excelencia a los 15 años.

    Por si no hubiese quedado claro, el discurso de López Obrador enfatizó dos temas. Uno es el fin de la democracia. No puede entenderse de otra forma su admiración por esa etapa autoritaria de México, ni su insistencia en que ahora sí ya no habrá fraudes (que no existieron, a nivel federal, desde 1997 y hasta 2018). Súmele que los únicos elogios en el discurso fueron para las Fuerzas Armadas, y en abundancia.

    El otro tema es el fin de la modernización del país. En su forma de ver el mundo, hay que ser autosuficientes en energía y alimentación, pero sin fracking ni transgénicos; hay que impulsar el desarrollo desde el gobierno; hay que revertir las privatizaciones que tanta corrupción causaron (en su percepción): energía, telecomunicaciones, ferrocarriles, y una larga lista.

    Como es normal, habrá muchas personas que crean que esto puede funcionar. Así ha ocurrido por siglos, en todo el planeta. Siempre han terminado en tragedias, no sólo económicas, sino humanas. Pero de ahí vinieron sus invitados: Corea del Norte, Cuba, Venezuela. El argumento principal de defensa de estas ideas es siempre la insuficiencia de la libertad y el mercado, a lo que se contrapone la utopía, no otra realidad.

    Al menos dos terceras partes de los mexicanos creen que empezamos una mejor época para el país. La mitad de ellos, lo cree religiosamente, y no es metáfora. Quienes estamos convencidos de que hemos iniciado el tránsito al precipicio somos franca minoría, y además detestable. Más, cuando el mismo Presidente nos ha calificado de conservadores, enemigos del pueblo.

    El triunfo en las elecciones otorga atribuciones y responsabilidades a legisladores y gobernantes. No poder absoluto, inmunidad o santidad. Merecen respeto, pero no sumisión.

    No existe razón alguna para permitirles ampliar sus atribuciones o reducir sus responsabilidades. Merecen lo que ganaron, no hay duda. Resistir es impedir que amplíen ese triunfo a partir del poder.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ttino/resistir

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  20. #70

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    Demoledor...

    Lamento que otros, que han tenido más oportunidades, sigan seducidos por el demagogo. No debería sorprender, con la caricatura de historia que se aprende en primaria y además, como dice la prueba PISA, apenas 3 de cada mil jóvenes mexicanos alcanzan excelencia a los 15 años.
    … Efectivamente, si por popularidad fuera, no existiría la Ciencia de la Economía, sino solo el Arte de la Política.

    El que la turba obscena y hurachuda aplauda hasta desmayarse, no implica que su nivel de vida se va a elevar ni un centímetro a largo plazo.

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  21. #71

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    Más aún...

    Al menos dos terceras partes de los mexicanos creen que empezamos una mejor época para el país. La mitad de ellos, lo cree religiosamente, y no es metáfora. Quienes estamos convencidos de que hemos iniciado el tránsito al precipicio somos franca minoría, y además detestable. Más, cuando el mismo Presidente nos ha calificado de conservadores, enemigos del pueblo.

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  22. #72

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    Qué ganas de creerle al presidente, pero…

    Por Pablo Hiriart.

    Al país le hacía falta un remezón de conciencia social como el que tuvo el sábado con la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Desde hace muchos años los pobres de México, que son la mayoría, necesitaban un discurso de aliento y consideración como el pronunciado el sábado por el presidente en San Lázaro y el Zócalo.

    Pero lo que planteó a la nación, a la nación desprotegida y de clases medias de escasos recursos, es una utopía de buenos sueldos, impuestos bajos y bienestar para todos en el curso de tres años que será imposible de cumplir.

    Y no olvidemos que las utopías suelen acabar en desencantos encolerizados, en la búsqueda de enemigos a los cuales perseguir, linchar, quitarles sus derechos. Culparlos de obstruir el sueño que no se hizo realidad.

    El México de López Obrador no será la excepción.

    Como ocurrió con José López Portillo, que inició su sexenio llorando por los pobres y terminó con una bancarrota nacional pavorosa y culpando a los banqueros de frustrar el sueño de la abundancia, para la que había que prepararnos.

    Como ocurrió con Juan Domingo Perón, líder de plazas atestadas de pobres y de templetes en los que juraba reivindicar a los descamisados, y dejó a la rica Argentina convertida en un país empobrecido y polarizado hasta el tuétano, porque millones aún creen que “la oligarquía” les arrebató el porvenir de holgura que les prometió el general.

    Una gran promesa de López Obrador fue acabar con la corrupción, sin decir cómo, y desdeñar los instrumentos institucionales de rendición de cuentas y vigilancia ciudadana.

    Ya no va a haber corrupción porque nosotros somos buenos y ellos son conservadores corruptos.

    Ese simplismo es populismo, y no tiene porvenir porque se demostró en su gobierno en la Ciudad de México, aunque él no haya robado. Los que estaban a su lado lo hicieron a manos llenas y los contratistas consentidos están a la vista de todos.

    Denostó al neoliberalismo, haciendo tabla rasa, sin matices.

    Lo que hizo fue atacar la economía de mercado e idealizar el pasado estatista, al que gradualmente volveremos.

    Su agenda no es liberal, sino estatista.

    El dinero llegará del fin de la corrupción.

    Prometió bajar impuestos en la frontera y subir salarios.

    Repartir dinero a pasto, para todos, gratis, sin tocar la estructura fiscal.

    Dijo que vamos a volver a producir petróleo a lo grande sin la reforma energética y renunció al fracking (que le acaba de dar a Estados Unidos la autosuficiencia energética). ¿De dónde el dinero, sin el concurso del capital privado?

    Anunció que en tres años va a bajar el precio de la gasolina porque ya estarán reconfiguradas las seis refinerías y estará lista una nueva en Dos Bocas.

    No tienen nada que ver una cosa con otra, pues los precios son internacionales, los fija el mercado. El gas no va a subir, ¿cómo sabe? El diésel tampoco. ¿Cómo?

    Las respuestas a esas preguntas tienen una respuesta: subsidios. Precios controlados.

    Llamó a las políticas económicas de los últimos 36 años “un desastre, una calamidad”, porque son neoliberales.

    Ante eso sólo existen dos alternativas: regresar al estatismo, o hacer más de lo mismo con aliento social. Y dijo que no habrá más continuidad.

    ¿O cuáles van a ser esas políticas? No lo dijo. Se limitó a señalar que los recursos provendrán del fin de los lujos del gobierno y del fin de la corrupción.

    Eso no alcanza para dar dinero a todos, crear un sistema de salud a la altura de Canadá y de los países nórdicos, universal y gratuito en todo el territorio nacional. Hacer 100 universidades. Explorar, refinar. Bajar impuestos, alimentos baratos, subir sueldos…

    ¿Habrá medido el presidente el tamaño del coraje que habrá cuando la población pruebe la pócima fría del desencanto?

    Ahí vendrán los culpables. Los linchamientos. La justicia al contentillo de la muchedumbre enardecida.

    Dijo que no habría persecuciones al pasado, salvo que el pueblo lo pida.

    Por supuesto que lo va a pedir cuando venga la frustración.

    Para atrás la reforma educativa. Congelada la energética. Puesta en la picota de su enojo la de telecomunicaciones (la mencionó como el colmo). Satanizada la agenda económica liberal.

    ¿Qué viene?

    Populismo puro y duro. Con un presidente cercano, querido, idolatrado por millones dispuestos a dar la vida por él.

    Y un montón de “conservadores corruptos” –millones, también– que pagarán el costo de una utopía irrealizable.

    Ojalá el humo del copal que lo purificó en el Zócalo le haga recordar que es humano. De este mundo.

    Y que con bajar la corrupción, la inseguridad y la desigualdad, habrá cumplido un gran papel.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...residente-pero

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  23. #73

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    ¿Habrá medido el presidente el tamaño del coraje que habrá cuando la población pruebe la pócima fría del desencanto?

    Ahí vendrán los culpables. Los linchamientos. La justicia al contentillo de la muchedumbre enardecida.

    Dijo que no habría persecuciones al pasado, salvo que el pueblo lo pida.

    Por supuesto que lo va a pedir cuando venga la frustración.
    Realidad cruda y dura... de hecho, como dije, Peña Nieto cree que ya la libró al haber cobardemente renunciado y aclarar las cosas cuando debía.

    Eso, y la venganza contra los "capitalistas", "especuladores", "explotadores", "acaparadores"...

    Eso ya lo vivió Venezuela.

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  24. #74

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    * errata: denunciado.

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  25. #75

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    Me canso ganso

    Por Raymundo Rivapalacio.

    En su discurso en la plaza pública el sábado, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue muy enfático sobre dónde se construirá el nuevo aeropuerto. No hubo cambio de señal. En Santa Lucía, como determinó tras una consulta ciudadana, se construirían dos pistas, y Texcoco, donde originalmente estaría, será un cementerio de cemento y fierro. El domingo, en el primer Consejo de Administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, bajo una nueva administración, se acordó mantener las obras mientras se hace una nueva reevaluación. Lo que hará el nuevo gobierno es ganar tiempo y maniobrar para salirse con su cometido sin afectación financiera.

    La clave se encuentra en la segunda página del borrador de la minuta que trascendió el domingo por la mañana –la definitiva tiene matices–, donde señala que este mismo lunes emitirá en Nueva York una oferta de compra por mil 800 millones de dólares. Es decir, no significa que el aeropuerto en Texcoco será terminado, sino que seguirán la obra hasta que logren eliminar la contingencia de una demanda colectiva –denominada Class Action– de los tenedores de bonos que fueron ofertados y adquiridos a través de la Bolsa de Valores en Nueva York.

    Se desconoce cuántos y cuáles fondos extranjeros estarían involucrados en la demanda colectiva. Algunos de estos fondos han hecho pública su participación en el aeropuerto de Texcoco. Por ejemplo, Paul Hastings LLP, un despacho de abogados global, anunció en 2016 y 2017 dos ofertas por un total de seis millones de dólares para financiar la construcción del aeropuerto en Texcoco, en representación de Citigroup Global Markets, HSBC Securities y JPMorgan Securities, cuya cancelación podría acelerar el pago del bono y el interés. Varios manejadores de fondos viajaron a la Ciudad de México tras la cancelación de la obra en Texcoco para saber cómo resolvería el nuevo gobierno las pérdidas por incumplimiento del contrato, pero no hubo quién atendiera sus preocupaciones.

    Tras las frustradas gestiones se empezó a preparar una demanda colectiva que se presentaría tan pronto como oficialmente el gobierno del presidente López Obrador cancelara la obra en Texcoco. La decisión de continuar las obras fue un primer paso para evitar una acción legal. Ir a comprar los bonos en poder de los fondos, es una acción estratégica. De otra forma, lo que podría enfrentar el nuevo gobierno es una situación similar a la que vivió Argentina cuando en 2011 incumplió pagos por 132 mil millones de dólares en empréstitos, en medio de una crisis económica que provocó disturbios y violencia en las calles que produjeron la muerte de 39 personas. El gobierno argentino reestructuró la deuda y el 93 por ciento de los tenedores de bonos aceptaron los términos de la negociación.

    Ese 7 por ciento de los tenedores de los bonos demandó al gobierno argentino en un largo litigio en la corte en Nueva York, donde, en octubre de 2012, el juez determinó que Argentina debía pagar el 100 por ciento de la deuda. El gobierno de Cristina Fernández apeló, no pagó y se fue dos años más a litigio, que finalmente perdió en un caso que se llamó “los fondos buitre”, luego que en el proceso llegaron a embargarle activos en el extranjero. Los tenedores de bonos recibieron casi cinco mil millones de dólares, y en al menos un caso, se estima que su retorno fue de mil 500 por ciento sobre la inversión original, profundizando la crisis económica con la que recibió el gobierno Mauricio Macri.

    Este precedente es el contexto de la decisión adoptada por el gobierno de López Obrador y evitar un juicio colectivo en Nueva York, donde residiría ese litigio porque el sistema de la Bolsa de Valores le otorga esa competencia.

    La decisión, por esta razón, es estratégica. La nueva administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, bajo la dirección de Gerardo Ferrando, mantendrá activa la obra y los contratos mientras que el gobierno va recomprando bonos en poder de los fondos internacionales. Mil 800 millones de dólares no serán suficientes, por lo que se esperarían mayores ofertas de compra. El problema es que por más lento que avance la obra, seguirán concluyéndose etapas y los costos de la cancelación se incrementarán. Esto, sin embargo, no parece importarle al presidente López Obrador, cuando menos por ahora.

    La apuesta tendrá que ser por la Fibra E y las Afore, para seguir financiando las obras del aeropuerto Benito Juárez y la construcción en Santa Lucía, que en el borrador del Presupuesto para 2019 no tiene asignado recursos. Las Afore Pensionissste, Inbursa y XXI Banorte participaron en la emisión de la Fibra E con una inversión de 30 mil millones de pesos, que también congregó a fondos institucionales y privados, bancos y aseguradoras. No será algo sencillo de lograr, por la pérdida de valor que tendrán que absorber al cambiar la escala del proyecto, pero al ser empresas mexicanas que tienen un alto número de contratos con el gobierno, garantiza que no habrá demandas ni litigios.

    El aplazamiento de la cancelación de la obra en Texcoco y la oferta de compra de bonos, tampoco es un camino sencillo y tiene que explicarse bien en México. La percepción de que el presidente López Obrador reculó es amplia. La comunicación tiene que ser precisa, sin márgenes a la confusión y dirigida a dos mercados simultáneos: el doméstico, particularmente quienes se opusieron a Texcoco, que ratifique que la cancelación es definitiva, y a los mercados, que antes de parar la obra, pagarán lo que se invirtió. Las dos conviven y no son excluyentes, no hay que olvidar.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...me-canso-ganso

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