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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #551

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    La realidad puede más que la terquedad

    Por Pablo Hiriart.

    La lentitud de reflejos del presidente López Obrador como gobernante es asombrosa y cada vez más perjudicial para el país. Él lo llama “terquedad”. Puede ser.

    Como líder opositor era una gacela para reaccionar ante los errores de los sucesivos presidentes a los que no dejaba pasar una, y terminó por capitalizar el descontento que en alguna medida él mismo generó.

    Y ahora, ya instalado en Palacio Nacional, le estallan todas las crisis, por anunciadas que estén y obvias que sean.

    No era tan ágil ni tan bueno como decía.

    Tenemos crisis de seguridad. Llegó al gobierno con el discurso de convertir a los criminales en buenos ciudadanos con el solo poder de su palabra, y el resultado ha sido atroz.

    Inició con un recorte al presupuesto de seguridad pública, a nivel federal, de 14.3 por ciento en términos reales respecto al año anterior.

    A la Coordinación Nacional Antisecuestros le bajó el presupuesto en 25 por ciento, y no ha nombrado a nadie como director.

    Le recortó a la Ciudad de México el 53 por ciento del presupuesto al Fortalecimiento al Desempeño en Materia de Seguridad Pública a los Municipios (Fortaceg).

    ¿Resultado? En el país los secuestros se dispararon 28 por ciento.

    Y en la capital hemos llegado a la locura de un crecimiento de 271 por ciento en los plagios (únicamente en los denunciados, y es el delito que menos se denuncia) en el primer cuatrimestre de este año, comparado con 2018.

    De enero a marzo de este año –comparado con el primer trimestre de 2018–, el robo a transeúnte aumentó 157 por ciento. El robo en transporte público creció 227 por ciento en la Ciudad de México.

    Se le redujo la dotación de gasolina a las patrullas en la capital, “por austeridad”, dice Claudia Sheinbaum, que suma puntos ante su jefe, pero no ante los ciudadanos.

    Pusieron a remate los 20 helicópteros donados por Estados Unidos, en el marco de la Iniciativa Mérida, para combatir la delincuencia.

    Tenemos, a nivel nacional, el arranque de año más violento y homicida de nuestra historia contemporánea.

    Para combatir el crimen y la delincuencia no hay reflejos en Palacio Nacional. Y cero estrategia.

    Ahí está, cantado, el próximo problema con Estados Unidos: o dejamos de lado la tolerancia a los grupos criminales que trafican con drogas (y secuestran, extorsionan, asaltan), o vendrá una nueva andanada de amenazas de Donald Trump que el gobierno de López Obrador, ahí sí, se apresurará en atender.

    La próxima crisis con Estados Unidos será por violencia y narcotráfico, que no se atienden como un asunto de seguridad nacional.

    El problema de la migración reventó la semana antepasada y estaba más que anunciado.

    López Obrador no reaccionó ante la ola de cientos de miles de migrantes que usaban el territorio nacional, cada mes, para internarse ilegalmente en Estados Unidos.

    Al contrario, dejó que desde el gobierno se invitara a la migración, en algunos casos se le financiara y se dieran facilidades insostenibles al tránsito de personas y a las caravanas que venían del sur.

    Hasta que Trump les puso un ultimátum, reaccionaron, y se sometieron a condiciones humillantes para ellos y para la nación que gobiernan.

    El problema de la migración no es de México, sino de Estados Unidos y América Central, pero lo pagamos nosotros por un mal manejo del gobierno desde que asumió el poder.

    Según AMLO los costos económicos de la crisis migratoria se van a cubrir con los recursos que deje la venta del avión presidencial. No es verdad. Ese avión se compró con un financiamiento de Banobras y, si se vende, habrá que pagarle al banco.

    Mientras, a pagar su cuidado y mantenimiento en Estados Unidos, sin usarlo.

    Días antes a la crisis de la migración estalló la de las calificadoras que le bajaron la nota a México y convirtieron en basura los bonos que emite Pemex para financiarse.

    Todos los financiamientos para Pemex saldrán más caros, y el país está en “perspectiva negativa” para cubrir sus compromisos de pago.

    Ya se lo habían dicho al Presidente: Pemex necesita invertir en su negocio principal, que es la extracción de crudo, y no en una refinería. Pues no. No hubo reacción sino empecinamiento en el error y ahí está el resultado. Las consecuencias mayores las veremos el próximo año, si no corrige y el país pierda su grado de inversión.

    Todos los organismos internacionales, bancos globales, Banco de México y comunidades de expertos nos alertan que la economía va mal. Y si va mal no habrá inversión.

    La respuesta es que vamos bien –con un crecimiento anualizado (INEGI) de 0.1 por ciento–, y que todo mundo está equivocado menos él. Eso va a durar hasta que la realidad lo ponga en su sitio y la población pague las consecuencias.

    El jueves firmó un compromiso con empresarios nacionales y éstos se comprometieron a invertir 32 mil millones de dólares a cambio de certeza jurídica.

    Y ese mismo día se anunció que se cancelaban las nuevas licitaciones farmouts de Pemex, porque la empresa del gobierno renunciaba a su derecho de asociarse con privados.

    ¿De dónde va a salir el dinero, entonces, para explorar y extraer más crudo, que es lo que se necesita?

    Tal vez del ahorro en jeringas, de tratamientos contra el Sida, del presupuesto recortado a los hospitales, de los ahorros en seguridad pública, de lo obtenido al correr gente preparada en las dependencias federales.

    Iniciamos el sexenio con una crisis de abasto de gasolinas, en la que nos contaron el cuento de que era por el “combate al huachicol”.

    No fue así. Bajaron las importaciones de combustible y provocaron una crisis.

    La realidad ya nos está pasando la factura. Las sucesivas crisis eran evitables.

    Nos han golpeado por falta de reflejos para sortearlas o anticiparnos.

    Por este camino, el de la lentitud o 'terquedad', vendrán otras, porque la realidad manda.

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  2. #552

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    NAIM, Santa Lucía o incertidumbre

    Por Lourdes Mendoza.

    El mérito es de quien lo inaugura. Sí, las grandes obras de este país, y en general en la vida, son recordadas por quienes las inauguran NO por quienes las comenzaron, y a las pruebas me remito.

    Quien inició la construcción de CU fue Ávila Camacho y quien inauguró fue Miguel Alemán. Si bien López Mateos inició los estudios del Metro, fue hasta Díaz Ordaz que se inició la construcción.

    Dicho lo anterior, les cuento que tengo en mi poder el documento que realizó la SCT “Razones para la cancelación del Nuevo Aeropuerto en Texcoco”, aunque debió de haberse llamado “Mentiras para la cancelación del Nuevo Aeropuerto en Texcoco”. Este documento fue realizado tras la comparecencia de Jiménez Espriú, al asegurar que NO había corrupción alguna (no hay investigación alguna y menos aún implicados o denuncia presentada) y al siguiente día AMLO lo desmintió en la mañanera y pidió hacer el documento.

    Ojo, la primera vez que AMLO fue al NAIM fue en 2017 y lo llevó Higinio Martínez, quien estaba feliz con el proyecto, ya que había visto la mejora que la zona tendría no sólo con pavimentación de calles y el distribuidor que se hizo, sino por la derrama económica que dejaría en el Edomex, la CDMX y el país en general, al ser un hub.

    < imagen del documento >

    Estudio que, casualmente, no se ha entregado a los órganos fiscalizadores competentes, como lo estableció el propio secretario al final, en la página 20.
    Las mentiras

    A continuación expongo algunas de las mentiras para la cancelación.

    Razón #4 dicen: que los promotores del proyecto omitieron la consideración de los efectos negativos de la obra, seguridad y derechos humanos. La realidad es que hubo 64 estudios hechos por los mejores despachos del mundo en temas del espacio aéreo y aeroportuario, así como de geotécnica, hidráulica, vialidades, contaminación y acústica. Ah, y hasta hoy se desconoce qué estudios han hecho para Santa Lucía. Pero lo cierto es que no hay aval ni de IATA, MITRE y OACI. Y que la presidenta del Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo, Araceli Muñoz, ha solicitado reiteradamente contar con los estudios del espacio aéreo para que las operaciones aéreas no colapsen.

    Razón #5 dicen: que el NAIM tenía una planeación deficiente. Mentira, el plan maestro fue modificado por el crecimiento de pasajeros en el AICM de 3.5 a 9 por ciento anual. La planeación de Santa Lucía la hicieron los ingenieros Riobóo y Sergio Rubén Samaniego sin ser especialistas en el diseño de aeropuertos; el primero es ingeniero civil especializado en estructuras y el segundo es ingeniero agrónomo.

    Razón #8 dicen: que el avance era solamente del 21 por ciento, lo cual es una mentira; cuando pararon la obra, en noviembre, tenían el 35 por ciento de avance, de acuerdo con Parsons.

    Razón #12 dicen: que el lago Nabor Carrillo es uno de los principales receptores de aves, lo que representa un serio problema para la viabilidad del proyecto. Otra mentira, ya que el lago prácticamente estaba a la misma distancia de las pistas actuales del AICM, que de las pistas del NAIM, por lo que entonces habría que cerrar el actual aeropuerto. Ah, en Santa Lucía tendríamos el mismo problema de las aves, pues cerca está el lago de Zumpango.

    Las cerezas del pastel

    El Ejército le dijo al Presidente: “Yo construyo lo que usted diga, pero NO somos responsables del espacio aéreo”. Además, ¿sabrá AMLO que con la “aparición del cerro” NO podrán operar las dos pistas simultáneamente cómo le habían dicho? Será por esto que ¿AMLO corrió de su oficina a Riobóo?

    Es mentira que el grupo Atlacomulco y EPN habían comprado los terrenos aledaños, puesto que del lado de Ecatepec no hay un metro libre; del lado sur son terrenos federales (Nabor Carrillo); en el oriente está el pueblo de Atenco y los terrenos entre Atenco y aeropuerto los compró Conagua para reserva federal, y en el norte está el famoso caracol, que también es zona federal, ¡así pues, NO hay forma!

    Curiosidades económicas

    En caja, el día de la entrega, el fideicomiso del NAIM, que tenía Nafin, había alrededor de 110 mmdp.

    El IPC de la BMV en octubre, cuando AMLO, tras su encuesta 'patito', decide echar para atrás el NAIM, pasó de estar en casi 50 mil puntos a 42 mil y aún no se recupera, y como dijo don Teofilito, ni lo hará, de seguir por estos rumbos.

    Es de sabios cambiar de opinión.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-incertidumbre

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  3. #553

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    México y Turquía

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    No cesan las medias verdades, distorsiones y evasiones del gobierno en materia del acuerdo con Trump sobre migración y aranceles. Tampoco deja de aumentar el número de opositores, disidentes y hasta simpatizantes honestos que detectan las deformaciones recurrentes de las autoridades al respecto. Más que criticar, entonces, prefiero tratar de compartir información pública y privada con la que cuento, por una razón u otra, y que puede ser pertinente para quienes desean formarse una opinión desapasionada del convenio entre López Obrador y Washington.

    Tanto funcionarios mexicanos como estadounidenses se han referido en sus conversaciones y en público al precedente turco. Pompeo y los abogados del Departamento de Estado lo citaron como algo deseable en el caso de México; la parte mexicana, sobre todo la embajadora de México ante la Casa Blanca, lo ha invocado también. Pero ni unos ni otras han buscado explicarlo en detalle, ya que compromete las posiciones de ambos.

    ¿De qué se trata? En marzo de 2016, en plena crisis de los refugiados sirios, la Unión Europea y el gobierno de Turquía firmaron un acuerdo global de cooperación referente al tema de los refugiados, más no limitado al mismo. En ese momento, ya se encontraban en territorio turco más de tres millones de refugiados –principalmente sirios, en menor medida afganos e iraquís–, muchos de los cuales cruzaban en lancha varias islas griegas cercanas (sobre todo a Lesbos) para allí encaminarse a otros países de la UE, y finalmente a Alemania. En ese tiempo, la canciller Merkel acogió a un millón de sirios en su país, aceptando las consecuencias adversas de política interna que eso entrañaba. Para los gobiernos involucrados, la situación se tornaba inmanejable; de allí el acuerdo.

    ¿En qué consistió? En primer lugar, efectivamente en una variante de Tercer país seguro, o primer país de asilo, o primer país de primer paso (first step). Los refugiados sirios en particular debían solicitar asilo en el primer país cuyo suelo pisaran y permanecer allí, ya que, según el acuerdo, Turquía –ese país– era 'seguro'. De desembarcar algún sirio en Grecia, sin papeles, después de la firma del acuerdo, sería devuelto a Turquía para solicitar asilo allí. Hasta aquí, lo mismo que viene exigiendo Estados Unidos a México desde 2017, y que de hecho ya hemos aceptado, y que incluso formalmente nos impondrán en poco tiempo.

    Pero el acuerdo entre Turquía y la UE incluía mucho más. En primer lugar, por cada sirio sin papeles devuelto desde Grecia –o Macedonia, Eslovenia, Bulgaria, etc.–, Europa aceptaría un sirio con papeles, obtenidos de una manera u otra –reunificación familiar, calificaciones particulares, etc. Se llamó el 'one for one'.

    Enseguida, la UE se comprometió a entregarle a Turquía seis mil millones de euros durante los siguientes tres años, para sufragar los costos de absorber a semejante cantidad de refugiados. Asimismo, la UE eliminaría el requisito de visas para ciudadanos turcos que desearan viajar a Europa. Por último, se relanzarían las negociaciones sobre el acceso de Turquía a la Unión Europea, pláticas estancadas desde el auge del autoritarismo de Erdogan.

    ¿Qué ha sucedido? En cuanto a reducir el número de travesías por el Mar Egeo, el acuerdo ha sido un éxito. El flujo disminuyó enormemente en 2016-2018. En cuanto a deportaciones de Grecia a Turquía, o de algún otro país de la UE, la cifra ha sido muy pequeña. No ha prosperado el 'one for one'. El dinero ha sido desembolsado, pero las visas y el acceso a la UE para Turquía no ha avanzado (por otras razones).

    Grupos de derechos humanos criticaron el acuerdo desde un principio. Lo consideraron violatorio de los principios humanitarios de la Unión Europea, del derecho internacional de refugiados. Advirtieron que podía convertirse en un mecanismo para “estacionar” a cientos de miles de sirios en las islas griegas sin devolverlos ni permitirles seguir su camino hacia Alemania. La propia canciller Merkel declaró hace unos meses que el acuerdo no había funcionado, debido a la lentitud del proceso griego de otorgamiento de asilo, que se demoraba meses, si no es que años, en procesar solicitudes. Nadie lo considera un modelo hoy, a pesar de sus múltiples componentes, que van mucho más allá del Tercer país seguro. Conste.

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  4. #554

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    La guerra que viene

    Por Fernando García Ramírez.

    Al comienzo de su gobierno, con la confianza intacta de quien no sabe en qué se está metiendo, el Presidente dio señales de que la frontera sur estaba abierta: los migrantes aquí encontrarían trabajo y/o facilidades para llegar a Estados Unidos. No dudo de la buena fe de su ofrecimiento. Dudo de que haya medido el alcance de sus palabras. Una más de las ocurrencias que en su entorno nadie le cuestiona. Una más de las ocurrencias que sus muchos simpatizantes vitorean. Una más de las ocurrencias que la oposición (¿?) no sabe rebatir ni desmontar a tiempo. De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.

    El flujo de migrantes de paso hacia el norte (lo del trabajo en México era sólo una entelequia) se incrementó dramáticamente: de 60 mil personas que llegaron a Estados Unidos en octubre de 2018 se pasó a 144 mil en mayo de este año. Este aumento no se explica solamente por las políticas migratorias más flexibles del gobierno de López Obrador (el nuevo “periodo especial” en Cuba, la crisis permanente en Venezuela, la violencia en Honduras), pero sin duda ha sido un factor de peso en el incremento de los migrantes. La situación finalmente explotó hace unas semanas con la amenaza de Trump de imponer aranceles crecientes a México a menos que disminuyera el flujo de personas y que sirviéremos a Estados Unidos de “tercer país seguro”. Con todos los indicadores económicos a la baja, el gobierno mexicano negoció contra las cuerdas y acabamos por aceptar lo inaceptable. El gran triunfo del canciller Ebrard consistió en posponer un poco la decisión tomada en Washington.

    En esta coyuntura nos encontramos. En el umbral de una situación inédita, potencialmente explosiva. Por un lado, el arribo a México de decenas de miles de migrantes deportados de Estados Unidos a los que tendremos que albergar, alimentar y controlar. Por el otro, consecuencia indirecta de la vigilancia por parte de 6 mil elementos de la Guardia Nacional en los 240 kilómetros de frontera con Guatemala, el recrudecimiento de la violencia que generará el crimen organizado al ser afectados sus dos negocios más lucrativos: el tráfico de drogas y el de personas.

    No lo queremos ver (ni López Obrador ni Ebrard han dicho una sola palabra al respecto), pero estamos ante el inicio de una nueva guerra: feroz, muy sangrienta y sin visos de solución. Si relajamos la vigilancia en la frontera sur, Estados Unidos nos impondrá sanciones. Si intentamos sellarla, los grupos criminales dedicados al tráfico de personas (Los Zetas; los Rojos, La Familia Michoacana, Guerreros Unidos, Los Templarios, el Cártel Jalisco Nueva Generación, para sólo mencionar algunos de los más de 50 grupos que actúan en la frontera sur) no se quedarán cruzados de brazos. Eso sin tomar en cuenta a los grupos dedicados a trasladar cocaína desde Sudamérica hasta Estados Unidos: el 80% de ese tráfico pasa por la frontera sur de México.

    No se trata de los polleros de antes sino de poderosas redes criminales, cuyas ganancias ascienden a centenares de millones de pesos anuales. “Se están internando a México –por aire, utilizando aeronaves grandes y pistas clandestinas– migrantes de la India, Pakistán y Bangladesh. Llegan también africanos y cubanos”, escribió recientemente Jorge Suárez Vélez (Reforma, 14.Junio.19). La terrible violencia que durante años hemos visto en el norte de México se a trasladar al sur. Poco servirán las becas del nuevo gobierno, los nuevos sicarios provendrán de las filas de migrantes centroamericanos.

    ¿Cómo vamos a enfrentar esta situación? El gobierno enviará a la frontera a miles de elementos de la Guardia Nacional, con un nuevo protocolo en Derechos Humanos para lidiar con los migrantes, pero con los métodos de antes (la Guardia Nacional es el Ejército mexicano apenas maquillado) para combatir al crimen organizado, donde lo que ha primado es la alta letalidad. Una Guardia Nacional sin el entrenamiento adecuado, sin infraestructura, sin logística. Vivimos el preámbulo de una guerra anunciada.

    López Obrador abrió la Caja de Pandora migratoria. Ya comenzamos a sentir los efectos, primero con Trump y luego será con los grupos criminales. El Presidente no aprende de sus errores. Ahora dice que hay que dar buen trato a “todos los seres del Universo”.

    No habrá abrazos sino balazos. Mutilados, desollados, desaparecidos, acribillados, viudas, huérfanos, derechos humanos pisoteados, comunidades pobres enfrentadas a un nuevo tipo de violencia. ¿Cómo reaccionarán las zonas zapatistas? No digo que sea el caso, pero en Colombia se tejieron alianzas entre los guerrilleros y los narcotraficantes que aún perduran. No estamos listos (nunca nadie lo está) para esta nueva guerra. No veo cómo puede dejar de ocurrir. Para agravar la situación: no ratificamos la Iniciativa Mérida. La sociedad está dividida. La economía muy cercana a la recesión. ¿Cómo podremos enfrentar lo que viene?

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  5. #555

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    Nosotros, los cretinos

    Por Juan Ignacio Zavala.

    “Son muy cretinos”, dijo el presidente López Obrador respecto de sus opositores, a quienes agrupa en un inexistente “partido conservador” y a quienes reiteradamente califica de hipócritas. Son las palabras del Presidente. Muchos dicen que no hay que tomar en cuenta su lenguaje, que hay que usar otro. Creo que se equivocan. Si las palabras importan, las palabras de Presidente importan más y hay que hacérselo notar todas las veces que sea necesario. Es claro que él no se va a cansar de agredir y de insultar, no hay que cesar de subrayarle que está mal en eso y en todo lo demás en que se equivoque.

    No me considero conservador, aunque al lado de AMLO cualquiera es un libertino. Pero soy opositor y para él no hay matices, todos los que nos oponemos a sus políticas, a sus dichos y a su proyecto somos la misma cosa y estamos en un mismo lugar. Así pues, somos cretinos.

    Nosotros, los cretinos, señor Presidente, vamos a estar aquí aunque no le guste. Usted es nuestro Presidente –aunque no nos guste– y debería comenzar por tratar de tolerar nuestra existencia porque también somos mexicanos y será muy difícil callarnos a todos. No sólo somos cretinos, también somos insistentes, perseverantes y usted sabe lo útiles que son esas características.

    Nosotros, los cretinos, señor Presidente, no tenemos intención de pelear, pero usted, sí. Una y otra vez el insulto, la provocación, el esparcimiento del odio salen de su boca. Después hace llamados a la unidad. Es un poco difícil, ¿no cree? Seguramente usted sabe si eso vale la pena, nosotros no, por cretinos y por falta de información. Pero nos vamos a defender de usted y de sus decisiones, se lo aseguro, ya sea en tribunales, en la calle y donde sea necesario. Cretinos, pero no dejados.

    Entre nosotros, los cretinos, hay mucha gente con más conocimientos y talento que usted y su equipo, pero usted ganó y le toca gobernarnos; sin embargo, eso no es razón para no señalarle sus faltas y omisiones, sus abusos y sus ocurrencias. Quizá usted, acostumbrado a las limitaciones que muestra públicamente su equipo, siente que todos se le deben de plegar y le deben aplaudir como hacen ellos. No todos somos así. Con nuestras limitaciones, en el inmenso grupo de cretinos –que somos millones– hay expertos en un sinfín de materias, que les interesa su país, que saben más que los suyos y que tienen el deber de señalar lo que está mal porque para eso se prepararon, aunque usted desprecie el conocimiento en general y la especialidad en particular.

    Nosotros, los cretinos, sabemos de las carencias y dolencias de nuestro país. Sabemos también de la corrupción que ha dominado en nuestro sistema. También sabemos que poco, pero habíamos avanzado en materia de transparencia, de candados a las decisiones arbitrarias de los gobernantes. Eso nos permitió controlar algunas cosas, señalar actos de corrupción y documentarlos en diversas instancias (medios, ONG). Su campaña se benefició –como sucede en cualquier democracia– de esos esfuerzos. Y qué bueno. Pero nos preocupa que no comprenda la utilidad de esas herramientas y quiera cancelar la participación social en ponerle lupa a su gobierno. Debe ser molesto, lo sabemos, pero si no lo hacemos los cretinos no lo hará nadie.

    Cuente con nosotros, los cretinos, para la defensa ante las amenazas que el presidente estadounidense suelta en contra del país. Sabemos que las cotidianas agresiones de usted contra nosotros, aunque nos disgustan, siempre estarán por debajo de los intereses generales de la nación. No nos gusta que se esconda del mundo, que se achique en lo internacional, pero sabemos que lo de Trump no es su culpa, pero sí su responsabilidad. Creo que a todos nos gustarían menos insultos adentro y más presencia en el exterior.

    Nosotros, los cretinos, señor Presidente, seguiremos haciendo uso de nuestra libertad y de nuestros derechos; nos defenderemos de los abusos, los señalaremos y no descansaremos porque la oposición, lo sabe usted, tiene su dosis de terquedad.

    Nosotros, los cretinos, no extrañamos a Peña ni a Calderón ni a Fox ni a Salinas. Extrañamos, eso sí, tener un presidente para todos los mexicanos.

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  6. #556

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    Excelente artículo. De lo mejor que he leído últimamente.
    The Amazing Cutter Biondo

    "El hermano de Aracnæ muestra su rostro.
    Su barco asesino es descubierto y naufraga.
    Su presunta victima, la de la ley en la mano,
    aparace salvo. Ahora, impotente, supersticioso es".





    Si algún día nos meten a la cárcel por bajar música, sólo pido que nos separen por géneros musicales.

  7. #557

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    Así és, Spiderman.

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  8. #558

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    Los empresarios ya no son contrapeso

    Por Pablo Hiriart.

    El papel que estaban llamados a jugar los empresarios, por el bien de México, su economía y su democracia, como contrapesos de un poder político expansivo y aplastante, ha quedado diluido en esta administración. Están borrados. Se echaron para atrás cuando el país más los necesita.

    Y no por presiones del gobierno federal, sino que fue una renuncia voluntaria a su capacidad de equilibrio hacia políticas contrarias al sano desarrollo del país, al comprometerse a invertir 623 mil millones de pesos en un año a cambio de nada concreto.

    Excelente que inviertan, y mientras más, mejor.

    Pero con esa cantidad de dinero en la mano podrían haber exigido correcciones imprescindibles en las políticas públicas, en materia de infraestructura –que necesitan los empresarios para realizar bien su tarea de crear riqueza y empleo–, por ejemplo.

    A cambio de esa inversión de 32 mil millones de dólares, los dirigentes empresariales pidieron generalidades que suenan bien, pero no tienen tren de aterrizaje.

    Durante la firma del convenio de colaboración, Carlos Salazar, presidente Consejo Coordinador Empresarial, dijo que “va a haber evaluación de los proyectos y el compromiso del Presidente de que cualquier cosa que atore un proyecto, él va a estar junto con el sector privado desatorándolo”.

    ¿Sí? ¿Como cuál?

    De inmediato agregó que entre los sectores que el Consejo Coordinador Empresarial considera prioritarios está el energético, en el que se deben cumplir compromisos con el sector privado para incrementar la producción de petróleo, gas y energía eléctrica.

    El mismo día que el líder de los empresarios decía, delante del Presidente y del país, que se debían cumplir compromisos con el sector privado en materia de energía, el gobierno anunció que daba marcha atrás a los contratos de Pemex con la iniciativa privada.

    Alfonso Romo, el jefe de la Oficina de la Presidencia, el más aplaudido en esa reunión y buscado para tomarse la foto, les había dicho, 48 horas antes, que las asociaciones entre Pemex y empresarios privados seguirían.

    No fue así. Le dieron para atrás. Tengan su compromiso.

    La Secretaría de Energía retiró las siete áreas contractuales que estaban incluidas en la licitación CNH-A6-7 asociaciones/2018, por lo que el proceso quedó sin objeto.

    Los líderes del empresariado se entregaron de pies y manos al gobierno a cambio de nada para el desarrollo del país. Aunque tal vez sí lo hayan hecho por beneficios particulares para algunas de sus empresas.

    Para llegar a la firma de ese acuerdo, en que los empresarios ponen 32 mil millones de dólares en inversión para este año y unos 35 mil millones de dólares adicionales en dos años, los empresarios pudieron haber pedido acciones concretas para encauzar el desarrollo del país y enderezar la nave. No lo hicieron. Renunciaron a ello.

    La CNTE sí puede hacerlo y a cambio de apoyo político el gobierno los hace partícipes de los procesos de acceso al servicio docente.

    Trump lo hizo a su manera y obtuvo lo que quiso, contra toda la filosofía y principios que había expresado como suyos el gobierno entrante.

    ¿Los empresarios no podían hacerlo en beneficio de la sensatez económica y la democracia?

    Claro que sí, y renunciaron a ello a cambio de una palmadita en el hombro y unas cuantas buenas intenciones.

    El empresariado pudo haber pedido en ese acuerdo en que se comprometen a invertir 623 mil millones de pesos en 2019, que se retome la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, por ejemplo.

    Ese aeropuerto lo necesitan ellos, el desarrollo del país, la industria turística, el área metropolitana y desde luego los usuarios de la aviación comercial.

    Van a poner el capital para generar riqueza y trabajo, por lo que pudieron demandar que se corrija la inversión multimillonaria en una refinería sin viabilidad financiera, y en su lugar se invierta en exploración y producción de petróleo.

    Ya nos avisaron las calificadoras que es un error, y de persistir en esa necedad nos bajarán la calificación como país y el crédito será más caro para el gobierno y para las empresas.

    Tenían todo para arrancar el compromiso presidencial en ese acuerdo de “colaboración” (dos o más, unidos en objetivos comunes), de que no recorte el gasto en áreas de interés humanitario, como la salud y la atención a la infancia.

    ¿Por qué no se lo hicieron ver al Presidente?

    Sus razones tendrán los líderes empresariales para no pedir nada a cambio de sostener al país.

    Y si lo hicieron no fue en beneficio del desarrollo nacional ni de la mayoría de las empresas.

    Lo único claro es que renunciaron a ser contrapeso y no se puede contar con ellos cuando el país los necesita.

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  9. #559

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    Una riesgosa provocación

    Por Leonardo Kourchenko.

    os niveles de tensión entre Estados Unidos e Irán han ido creciendo de forma exponencial en las últimas semanas. Cuando nos referimos con preocupación a la negativa insistente del presidente Trump, a revisar el acuerdo nuclear con Irán y levantar las sanciones comerciales, señalamos el riesgo de la ruptura total de comunicaciones y enfrentar una abierta confrontación. Ya llegamos a ese punto.

    Washington ha retirado en las últimas dos semanas su personal diplomático no estratégico en Teherán, dejando sólo un equipo operativo básico para atender la embajada. Una señal inequívoca no sólo del enfriamiento de las relaciones al grado máximo, sino de eventuales escenarios bélicos.

    En adición a esto, anunció ayer el envío de 1,000 tropas adicionales a sus bases y embarcaciones del Medio Oriente, que vigilan, monitorean y hostigan a Irán. El mensaje es claro, ante tal presión y animadversión: cualquier ataque –incluso por accidente- a instalaciones, navíos, personal o intereses estadounidenses- será asumido como una declaración de guerra. Gravísimo.

    En contraparte, el presidente Hasán Rouhani, quien ha aguantado los excesos verbales de Trump, pretendió en los últimos tres meses mantener una relación abierta de diálogo y comercio con la Unión Europea. El departamento de Estado también ha ejercido presión en esa línea, amenazando con confiscaciones y cancelación de contratos a países, empresas y gobiernos que hagan negocios con Irán. Las puertas parecen cerrarse para Rouhani y su gobierno que desde el acuerdo nuclear con Obama en 2015, habían empezado a vivir cierta bonanza por la venta de su petróleo a Europa. Todo se ha deteriorado desde la llegada de Trump a la presidencia.

    Parece como si Estados Unidos apretara tanto e impulsara tanta tensión en la zona, que quisiera el conflicto armado. ¿Lo quiere?

    Donald Trump estará oficialmente en campaña por la reelección a partir de hoy 18 de junio en que anuncie su intención por reelegirse. Los temas centrales o arietes para movilizar a su electorado son, hasta ahora, China y México y el castigo a dos economías que –bajo la muy estrecha mirada de Trump- deben pagar por los beneficios que han obtenido de Estados Unidos. Pero ahí, en ese eje, un conflicto con el enemigo de siempre, el país de la revolución Islámica más radical del siglo XX, el que arrojó al Sha e instaló un régimen teocrático dominado por los Ayatolas, puede ser muy beneficioso.

    Los “halcones”, según medios estadounidenses,los asesores de Trump listos para un ataque a Irán son John Bolton, Consejero de Seguridad Nacional, y el propio Mike Pompeo, Secretario de Estado. La obsesión de ambos es conseguir un cambio de régimen en Irán, hacer a un lado a los Ayatolas y pretender instalar una hipotética democracia islámica moderada; un experimento que en Irak resultó un estrepitoso fracaso por las últimas dos administraciones.

    El verdadero riesgo es un acto de provocación, como el buque tanque que sufrió una explosión, aún por causas no determinadas y se abrió un boquete en su casco, aparentemente a causa de una mina marítima. Pero Washington reabre viejos expedientes de guerra con Irán, y contempla operaciones aéreas desde portaviones, incursiones quirúrgicas de ataque preciso a instalaciones militares y estratégicas.

    La vieja argumentación de la política norteamericana para ganar una elección: cubrir todo el desastre interno, que en el caso de Trump es considerable en torno a sus temas personales, la investigación Mueller, su complicidad con Rusia para desviar la elección del 2016, negocios, impuestos y de forma muy señalada, delitos como obstrucción de la justicia.

    Nada beneficiaría más a Trump –en su lógica- que iniciar un conflicto bélico de talla internacional, con el apoyo de sus socios y aliados en Medio Oriente, Israel y Arabia Saudita.

    Pero no es tan simple: Europa podría ser un factor en contra de Trump en un eventual conflicto, así como otros países de la talla y el peso de Rusia y China.

    Antes de cualquier movimiento en falso, Trump deberá calcular el grave riesgo de una provocación.

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  10. #560

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    Solalinde, la cara de la crisis

    Por Raymundo Riva Palacio.

    En la crisis migratoria que vive México en la frontera con Guatemala, hay un personaje que ha pasado desapercibido desde el punto de vista de las responsabilidades políticas de haber provocado el conflicto político con Estados Unidos. Es el padre Alejandro Solalinde, fundador del albergue “Hermanos en el Camino”, a quien se le puede adjudicar la paternidad de las visas humanitarias que otorgó el gobierno mexicano sin control desde diciembre, y de la política de brazos abiertos a inmigrantes de la Secretaría de Gobernación. Solalinde, a diferencia de todos los funcionarios involucrados, no tiene que rendir cuentas a nadie, ni estar sometido al escrutinio público, pero su influencia sobre Andrés Manuel López Obrador metió al Presidente y al país en una situación incómoda y de amenaza permanente desde Washington.

    La agenda de Solalinde la adoptó íntegramente López Obrador. En junio del año pasado, al criticar a todos los candidatos presidenciales por no tener un plan sobre el tema migratorio tras el segundo debate, Solalinde propuso cinco puntos, de los cuales tres se convirtieron en parte central del proyecto del nuevo gobierno:

    1.- Se debe desarrollar la Ley Migratoria en lo que va de derechos humanos, pues en los hechos la ley ha servido para perseguir a los migrantes. Se debe separar el aspecto administrativo del de seguridad.

    2.- Crear una organización de desarrollo con Centroamérica para proteger a los migrantes y que los gobiernos de origen se corresponsabilicen. México no le debe pedir permiso a nadie para lograr esto.

    3.- Continuar los programas de derechos humanos, como el programa especial de migraciones, que fue lo único bueno que quedó del gobierno de Felipe Calderón.

    Solalinde se le metió a López Obrador, quien desde la etapa de la transición comenzó a formular la política a seguir. De hecho, siguió la política que Solalinde dictó. El entonces Presidente electo lo incorporó al equipo de transición, donde participó activamente en el armado de la política migratoria, cobijado, por si fuera necesario, con su primo en grado lejano, Alejandro Encinas, que después fue nombrado subsecretario de Gobernación, responsable de los derechos humanos.

    Desde esa posición, el padre Solalinde impuso el concepto de “visas humanitarias”, bajo su vieja idea de que el tema migratorio siempre había estado anclado a la seguridad, con una estrategia de combate desde la perspectiva policiaca, donde los derechos humanos eran secundarios. La apertura de la frontera para recibir a quien quisiera, también fue un concepto desarrollado por Solalinde y aprobado unánimemente en la Secretaría de Gobernación encabezada por Olga Sánchez Cordero. La crisis con Estados Unidos estalló en marzo, cuando al mostrarle la estadística del incremento de capturas en Estados Unidos y la proyección anual de mantenerse el ritmo, le remarcaron que la gran mayoría de las personas detenidas tenían visas humanitarias extendidas por México.

    Solalinde no formó nunca parte de los equipos institucionales que hablaron con los estadounidenses, pero su influencia es enorme en López Obrador. Durante la transición, Alfonso Durazo, quien era el enlace con el gabinete de seguridad, propuso que los agentes de Migración pasaran a formar parte de lo que sería la renaciente Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en lo cual coincidía con Solalinde que la corrupción en ese cuerpo era incorregible y había que tomar acciones radicales. Sin embargo, el padre se opuso y lo vetó. López Obrador le dio la razón. Quería tener el religioso el control de todo y el Presidente electo le dio carta blanca para entrometerse. Migración permaneció dentro de Gobernación, pero desde el principio se confrontó con el exdirector del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén. Solalinde quería “acelerar” el cambio de las estaciones migratorias en Chiapas en “auténticos albergues”, como los que opera, y donde se gestionaron un importante número de las visas humanitarias que provocaron el choque con el presidente Donald Trump.

    Su proyecto personal no estaba a la par de cómo lo iba instrumentando el gobierno. Incluso criticó abiertamente a la Secretaría de Gobernación, por no haber actuado de manera más expedita en el armado de un modelo de desarrollo con los países de América Central, y fue agudamente crítico con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, por la negociación que llevó a cabo en Washington para evitar la imposición de aranceles.

    “Tuvo todo ese miércoles para tomar el camino de la dignidad de México, para exigir respeto e irnos a tribunales internacionales, como la Organización Mundial de Comercio, pero aceptó ese juego de sumisión, humillación y vergüenza para México, y en aras de ese 5% traicionó la tradición de México; y lo más triste, empezaron a deportar niños, niñas y mujeres”, declaró la semana pasada, refiriéndose al primer día de la negociación en Washington hace casi tres semanas y la prórroga para la imposición de aranceles.

    Solalinde excluyó por completo de la crítica a López Obrador, de quien dijo, fue colocado “entre la espada y la pared”, soslayando sibilinamente que Ebrard no hizo nada que no fuera discutido y avalado por el Presidente. El padre está hablando por la herida. El acuerdo limita sus operaciones de albergues en el sur de México, y le ha quitado la iniciativa en la formulación de la política migratoria. Su revés es una derrota para la Secretaría de Gobernación, como se explicó en la columna de este lunes, pero sobre todo, aunque no se perciba, es mayor el descalabro para el Presidente, que tuvo que asumir la humillación ante Trump y acatar sus imposiciones. López Obrador ha sufrido en credibilidad; el gobierno también. Solalinde salió inmune e impune, cuando tendría que ser el principal responsable de este fiasco.

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  11. #561

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    Amparos de Texcoco y Santa Lucía

    Por Antonio Cuellar.


    Para la ejecución de un proyecto de la dimensión de un aeropuerto, así sea que se trate de uno que opere el Gobierno Federal, se requiere de una cantidad interminable de estudios, planes y autorizaciones, cuya ejecución y expedición debe forzosamente demorar una buena cantidad de meses o años. La inexistencia de dichos factores comprueban forzosamente una violación a la ley en contra de la cual debe proceder y concederse el amparo ¿Qué escenarios se dibujan ahora que un Juez Federal ha admitido una demanda y concedido una medida de suspensión que impide la continuación del proyecto de Santa Lucía, o la inundación de las obras ya realizadas en Texcoco?

    El Juicio de Amparo es un proceso cuya génesis se encuentra en la Constitución, a través del cual se confiere a un gobernado la posibilidad de ver respetados sus Derechos Humanos y garantías en contra de Normas Generales, actos u omisiones de autoridad que pudieran vulnerarlos. Una violación a las leyes en materia ecológica justifica la intervención del Poder Judicial de la Federación para impedir la consumación de cualquier proyecto de infraestructura que pueda afectar el medio ambiente, si para su realización no se hubieran involucrado, o lo hubieran hecho ilegalmente, las autoridades competentes encargadas de su valoración y autorización.

    El problema estriba en que un Juicio de Amparo puede ser extremadamente sencillo --cuando la violación constitucional es clara y evidente--, y resolverse con relativa rapidez; o puede ser increíblemente complicado --cuando la comprobación de la violación constitucional entraña la preparación de pruebas de extraordinaria complejidad técnica--, y resolverse después de un largo período de tiempo.

    Aparentemente, cualquiera que vaya a ser la suerte de los Juicios de Amparo en los que se ha concedido la medida de suspensión de la cual se dio cuenta en los diarios de la semana pasada, se ha descarrilado fatalmente el proyecto emblemático del Presidente de la República; las cartas parecen mostrar que esta partida ya la perdió.

    Es evidente que las autorizaciones necesarias para la atención oportuna de las órdenes del Titular del Ejecutivo no existen, y cualquier acto de parte de las autoridades involucradas en el sentido de crear un expediente administrativo, inventar una autorización o remediar los vicios en que hubieran incurrido, por acción u omisión de su parte, para responder a los intereses de su superior, serían terriblemente peligrosos, pues podrían desembocar en la consumación de conductas que la misma Ley de Amparo tipifica como delitos. En ese escenario, sería altamente probable que el Juez que conoce de la contienda tenga que dictar una sentencia a través de la cual se favorezca los intereses de quienes han interpuesto la demanda.

    Si para la emisión de esa sentencia, el Tribunal que conoce del asunto llegara a conducirse con pericia y expedites y, así, se llegara a conceder el amparo pronto contra la omisión imputable a las autoridades competentes a las que la ley encomienda la responsabilidad de autorizar el proyecto, el Presidente de la República habría perdido la batalla, pues quedará en evidencia la decisión de su parte de haber mandado al diablo el cumplimiento de las leyes aplicables.

    Ahora bien, si en lugar de que la resolución se dictara rápidamente, sucediera que por el desahogo extenuante de un caudal importante de pruebas o la ampliación de la demanda, el Juicio demorara cuando menos un par de años, el Presidente habría perdido aún peor, pues la medida de suspensión existente le impedirá llevar a cabo cualquier acción que pueda tener como propósito la culminación de alguno de sus dos proyectos; --y es previsible que así suceda--.

    Ante las amenazas arancelarias, la pérdida de los grados de inversión por parte de las calificadoras, y la desaceleración evidente de nuestra economía, por un lado; pero con apoyo en los compromisos asumidos por el empresariado de llevar a cabo la inversión de capital productivo, y la firma inminente del T-MEC, y el ofrecimiento de inversionistas privados de retomar por cuenta propia el proyecto del NAIM ¿Porqué no aprovechar la oportunidad para virar el timón?

    La justificación ecológica para no llevar a cabo el proyecto en Texcoco ha quedado superada y desvirtuada; aquella otra relacionada con actos de corrupción en los actos de asignación de los contratos, también ha quedado abandonada; la idea de que un sistema aeroportuario integral pudiera ser funcional, ha demostrado ser inviable; la única posibilidad de que algo pudiera conducirse ilegalmente tiene que ver con el desarrollo de negocios indebidos en predios aledaños, y él tiene el camino para impedirlo por medio de la denegación de autorizaciones a favor de empresarios que hubieran estado coludidos en actos de corrupción que los detenten.

    La oportunidad que se ha abierto para el Presidente de la República para demostrar que es una persona preparada y capaz de escuchar las buenas razones es única, y el precio de no aprovecharla puede ser terriblemente alto para él y su proyecto de gobierno. Esperar a la resolución y expedición de una sentencia de amparo, en estas condiciones, puede constituir una grave equivocación, como también un error político al no sortear favorablemente un problema derivado de una decisión arrebatada, errada, que viene arrastrando desde el día siguiente a la votación ciudadana empleada para detener la obra.

    Todo el mundo está de acuerdo en que este o cualquier otro gobierno debe tomar decisiones y emprender acciones contundentes para acabar con la corrupción; sin embargo, eso no quiere decir que todo proyecto asumido por administraciones pasadas deba ser considerado, por el solo hecho de provenir de otro período de gobierno, como un acto de corrupción. La transformación del país debe velar por la conciliación de intereses alrededor de aquello que realmente nos convenga a todos. Amenazar con revelar la identidad de quien defiende a través de los canales institucionales el respeto de la ley y de sus derechos humanos, no sólo constituye una decisión reprobable asumida por un Jefe de Estado, sino también una nueva violación a la Constitución que pone en evidencia un grave desconocimiento del derecho. ¿Acaso no esa cerrazón constituye un acto de corrupción moral?

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  12. #562

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    Chernobyl

    Por Macario Schettino.


    Finalmente pude ver la miniserie Chernobyl, de HBO. Si usted no lo ha hecho, le sugiero encarecidamente que lo haga. Es cosa de suscribirse a esa cadena a través de su dispositivo (y lo recomiendo porque realmente vale la pena, no es comercial).

    Como usted seguramente sabe, en la planta nucleoeléctrica de esa ciudad ocurrió el peor accidente de la historia. El drama-documental narra la tragedia y los efectos inmediatos. Entiendo que lo hace apegado a la realidad, aunque hay varias licencias narrativas, especialmente el personaje de Ulana Khomyuk, científica inexistente que representa (según aclaran en los créditos finales) a los centenares de científicos que colaboraron para evitar un desastre mayor.

    No soy un experto en cine o audiovisuales, de forma que para saber más al respecto tendrá que buscar en otro lado, pero me pareció un trabajo muy exitoso tanto en la manufactura como en la representación de la época y lugar de los hechos. Hay varios momentos en las seis horas que son muy valiosos para entender mejor la naturaleza humana, el poder, la toma de decisiones, las circunstancias específicas soviéticas, y más.

    Por otra parte, una visión más humana, desde la perspectiva de quienes sufrieron, es el libro Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura 2015.

    Ahora bien, creo que es conveniente profundizar en un aspecto, el accidente mismo. En buena medida, debido a Chernobyl, la energía nuclear obtuvo una mala fama que nos ha impedido utilizar más esa fuente energética limpia (en términos de lo que ahora preocupa a todos, el bióxido de carbono) y mucho más segura que otras. En 1979, hubo un primer accidente en una planta nuclear, en Three Mile Island (Pennsylvania, Estados Unidos), que causó alarma, pero pocos daños a la población.

    Chernobyl, en cambio, tuvo impactos severos de muy diverso tipo (que puede usted ver en el drama de referencia). Así, aunque la probabilidad de un accidente es extremadamente baja, el tamaño del impacto es tan grande que la población no quiere tener una planta nuclear cerca, y eso nos ha obligado a utilizar más combustibles fósiles.
    Por otra parte, Chernobyl puso en evidencia, ante aliados y enemigos, la gran debilidad de la Unión Soviética, al extremo de que Gorbachov (dicen en créditos finales) atribuyó al accidente buena parte del fin de dicho imperio. En el drama se enfatiza la importancia que, para el Estado, tiene el mito de la superioridad de la industria nuclear soviética, que les lleva a negar la tragedia o minimizar los riesgos y efectos de la misma.

    Finalmente, el accidente pone en evidencia que el riesgo no está en la tecnología misma, sino en la estructura sociopolítica en la que está inmersa. De acuerdo con la narración del drama, el accidente tiene su origen en la ambición de los funcionarios responsables de la planta, ansiosos de un ascenso. Para lograrlo, es necesario llevar a cabo una prueba de seguridad, en la que se cometen errores producto de una cultura autoritaria. Una vez ocurrido el desastre, producto de esa misma cultura, lo que se busca es evitar la responsabilidad y no enfrentar la situación. Además, existe una falla de diseño que se ha ocultado por décadas, para no empañar la imagen de la industria soviética.

    En menos palabras: una estructura de poder que enfatiza el nacionalismo, que por su carácter autoritario premia la disciplina y la sumisión, termina saturada de incapaces, y finalmente se derrumba. En el camino, hace miserables a millones de personas. Eso fue la Unión Soviética, y así han sido todos los intentos de ese tipo. Vale la pena no olvidarlo.

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  13. #563

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    ¿Resistirá el tipo de cambio?

    Por Enrique Quintana.

    Hace 12 meses estábamos en la recta final del proceso electoral. Y el nerviosismo en el mercado financiero se había dejado sentir.

    El 18 de junio de 2018, el tipo de cambio del peso frente al dólar se ubicaba en 20.51 pesos.

    Un año después, la cotización de nuestra moneda se ubicó en 19.15. Esto significa una apreciación de 6.7 por ciento frente al dólar.

    Se trata del mayor avance frente al dólar entre todas las divisas importantes en el mundo.

    Y si uno observa el desempeño de este gobierno, no se ha caracterizado por generar confianza entre los inversionistas.

    Entonces, ¿por qué tenemos un peso que se mantiene relativamente fuerte?

    El presidente López Obrador lo refiere con frecuencia como una muestra de que la economía va mejor de lo que muchos dicen.

    Y, seguramente, en su discurso del 1 de julio, cuando celebre en el Zócalo, el primer año de su triunfo electoral, va a citar la solidez de nuestra moneda como un ejemplo de que las cosas van bien.

    Pero, ¿es así?

    Uno de los factores que ha permitido que el peso se mantenga fuerte son las altas tasas de interés que ha propiciado la política del Banxico.

    La tasa de referencia del Banco Central se ubica actualmente en 8.25 por ciento. Hace un año estaba en 7.50 por ciento. Pero con la apreciación de nuestra moneda, los rendimientos en dólares han sido espectaculares.

    Como referencia, la tasa de la Reserva Federal en EU está en un nivel de 2.25-2.50 por ciento.

    El diferencial de tasas de interés entre México y EU, ha sido fundamental para que el peso se mantenga fuerte.

    Claro que no ha sido el único factor. El otro elemento clave ha sido la decisión del gobierno de mantener en equilibrio las finanzas públicas.

    No le ha importado a la administración de López Obrador realizar recortes drásticos en el gasto de muchas dependencias; ha lidiado con los problemas sociales que se han generado con estos ajustes, con tal de conseguir finanzas equilibradas.

    Esto ha sido apreciado por los inversionistas, quienes no han visto riesgo de que la economía se desordene por razones domésticas.

    Al inversionista financiero no le afecta directamente el bajo crecimiento. Estará satisfecho si recibe un rendimiento elevado, aunque la economía crezca poco o incluso no crezca.

    Sin embargo, este cuadro puede descomponerse en las siguientes semanas, en caso de que el gobierno de Trump insista en la aplicación de aranceles a las exportaciones mexicanas.

    Por esa razón es que, si en la evaluación que se realice en la tercera semana de julio no se ve una reducción sensible de la migración, es muy probable que el gobierno de México va a aceptar el que se pongan sobre la mesa otras fórmulas migratorias, como la del tercer país seguro, antes que aceptar los aranceles, aunque esto propicie un debate interno en el gobierno y con el Congreso.

    Es positivo, sin duda, que en los casi siete meses de esta administración hayamos tenido un tipo de cambio relativamente estable, pero ese hecho no es el signo de que la economía está bien.

    Para poder caracterizar a la economía mexicana como saludable, deben darse un conjunto de circunstancias que hoy no están presentándose, en particular, el desarrollar la capacidad de crecimiento.

    Y, hasta este momento, el desempeño de la inversión productiva ha sido muy malo, pese a todas las promesas y discursos.

    Sin inversión al alza, pese a la estabilidad cambiaria, no tendremos una economía sana.

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  14. #564

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    ¿Podemos ‘cantar victoria’ en el TMEC?

    Por Victor Piz.

    Hoy, previsiblemente por unanimidad, se aprobará en el Pleno del Senado de la República el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC), que sustituirá al TLCAN.

    México será el primer país de los tres socios de Norteamérica en aprobar el nuevo tratado, antes incluso de Canadá, donde el proyecto de implementación ya es analizado en el Parlamento.

    El Parlamento canadiense no podrá aprobarlo antes del receso legislativo que inicia el 22 de junio, por lo que la ratificación se dará hasta después del 16 de septiembre, de no anunciarse un periodo extraordinario.

    En EU aún no comienza la ruta legislativa, pero se anticipan retrasos en el proceso de aprobación ante las disputas políticas entre la Cámara de Representes demócrata y la Casa Blanca republicana.

    Los demócratas van a ‘vender muy caro’ su voto a Donald Trump, quien anoche anunció su postulación a la reelección.

    La vigencia del TMEC es de 16 años, que son prorrogables, además de que incluye un mecanismo de revisión cada seis años.

    Si entrara en vigor en 2020, en 2026 las partes podrían acordar extender su vigencia hasta 2042.

    Con Trump nunca se sabe, pero un horizonte de largo plazo daría mayor seguridad y certidumbre al comercio, así como a la inversión en la región.

    Una de las novedades del tratado es el capítulo laboral, que busca elevar la competitividad de la economía mexicana al mejorar las condiciones de trabajo y salarios en el país.

    Además, pretende recuperar los derechos colectivos de los trabajadores.

    El capítulo laboral del TMEC obligó a México a hacer una reforma que prevé la revisión de los contratos colectivos de trabajo en un plazo no mayor a cuatro años, posteriores a la entrada en vigor de la legislación, que ocurrió el pasado 2 de mayo.

    En México existen 700 mil contratos colectivos de trabajo, que deberán ser revisados de aquí a 2023 para corroborar su vigencia y evitar la proliferación de los contratos de protección patronal.

    Si bien hay contratos que tienen años o incluso décadas sin revisión y que, mayormente, son propensos a dar protección patronal, es un reto para las autoridades laborales revisar todos los contratos colectivos.

    Con independencia de lo anterior, se mantiene la exigencia de la presidenta de la Cámara de Representantes de EU, la demócrata Nancy Pelosi, de incorporar al TMEC disposiciones más estrictas para cumplir (enforcement) las leyes laborales mexicanas.

    Es su ‘moneda de cambio’ para respaldar el tratado.

    Según el informe que envió al Senado el canciller Marcelo Ebrard, en su reciente reunión en Washington “para discutir los avances en la aprobación del TMEC”, Pelosi “compartió (a la delegación mexicana) su preocupación sobre los recursos destinados y el tiempo que tomaría la aplicación de la legislación laboral”.

    Pelosi ha dejado claro su interés de reabrir el capítulo laboral del tratado para obtener mayores protecciones para los trabajadores estadounidenses.

    También ha hecho críticas a las reglas sobre medio ambiente, propiedad intelectual y patentes para la industria farmacéutica.

    La semana pasada, Pelosi integró un comité de representantes demócratas para negociar con la administración Trump algunos puntos del acuerdo.

    Mientras el TMEC no esté aprobado, se mantiene el riesgo de reabrir el texto no sólo del capítulo laboral, sino de otras disposiciones por presiones políticas en EU.

    Hacerlo sería tanto como volver al principio de la negociación.

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  15. #565

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    Peña Nieto, el objetivo

    Por Raymundo Riva Palacio.

    La Comisión Nacional Bancaria y de Valores de Estados Unidos, la Securities and Exchange Commission, tiene un Programa de Informantes que ha sido redituable. Mediante este programa para combatir la corrupción, aquellos informantes cuyos datos lleven al éxito una investigación, reciben entre el 10 y el 30 por ciento de las sanciones impuestas, siempre y cuando superen el millón de dólares. Son incentivos muy fuertes para los llamados whistleblowers, y, desde 2011, la Comisión, conocida por sus siglas SEC, ha pagado más de 276 millones de dólares a quienes les han soplado secretos. Uno de estos informantes señaló al expresidente Enrique Peña Nieto de haber recibido sobornos de un empresario italiano por la operación de venta de Fertinal a Pemex, en 2015, adquirida con sobreprecio.

    Una copia de la declaración del informante a la SEC fue entregada a Noé Cruz, un veterano reportero en temas energéticos, y que publicó en El Universal. Peña Nieto, que se ha caracterizado por ser muy lento en responder, actuó con prontitud. A las 11 de la mañana con 38 minutos escribió en Twitter: “Rechazo categóricamente las falsas imputaciones en mi contra, publicadas esta mañana en distintos medios y atribuidas a un supuesto informante. No es la primera vez que se pretende inculparme de mala fe y sin fundamento alguno. Por supuesto, mienten”.

    El presidente Andrés Manuel López Obrador también se vio obligado a tomar una posición durante su conferencia de prensa mañanera en Palacio Nacional. Dijo no tener información de una investigación sobre Peña Nieto, pero señaló que “es muy difícil que un presidente de la República no se entere de un negocio de esa magnitud”. López Obrador no mintió. En la investigación que se abrió en México no figura el nombre de Peña Nieto, lo que de ninguna manera excluye el presunto involucramiento revelado por el susodicho informante de la SEC.

    Las hojas de la acusación del informante que mostró El Universal, dejan más preguntas que respuestas. No es una declaración que haya salido de la SEC, que sus investigaciones son guardadas con una enorme secrecía hasta que dan a conocer los resultados de la pesquisa, siempre y cuando resulte en una sentencia de culpa y resarcimiento económico. Por lo que se aprecia en el documento, esas copias salieron de un despacho de abogados, muy probablemente del informante o de personas vinculadas a él. En uno de los párrafos publicados, se comprueba que el informante firmó una petición “TCR”, acrónimo de Tip, Complaint or Referral (Tip, Queja o Referencia), que es un formato de siete páginas con preguntas y explicaciones que se le piden a quien la firme.

    El extracto de la declaración difundida por el periódico está expurgado, lo que indica que la persona que se lo proporcionó al diario no quería que una serie de nombres, acciones y precisiones salieran a la luz pública, presumiblemente para evitar revelar quién es el o la informante. Los nombres que ahí aparecen son los de Fabio Mássimo Covarrubias Piffer, que vendió Fertinal a Pemex; el del dueño de Grupo Azteca, Ricardo Salinas, porque los fideicomisos del empresario se manejaban en Banco Azteca, y Peña Nieto. La acusación del informante señala que a través de un fideicomiso que se creó para la operación con Pemex, el Fideicomiso 470, se sacó el dinero para el presunto soborno a Peña Nieto. Ningún otro nombre aparece abiertamente en la declaración, al haber sido expurgado. Ni siquiera, extrañamente, el de Emilio Lozoya, quien como director de Pemex hizo el estudio para la compra de Fertinal, en 2015.

    El documento publicado tiene algunos detalles que son diferentes a los documentos oficiales en Estados Unidos. Uno de ellos es que aparece el nombre de Covarrubias sin el segundo nombre, Mássimo, ni el apellido materno, Piffer. Puede ser irrelevante, pero sí llamó la atención. El que haya nombres y aparentemente fechas y lugares expurgados, dejando únicamente tres protagonistas de la operación de Fertinal, sugiere que Peña Nieto es el objetivo central del informante, que también quiere embarrar a Salinas, cuyo nombre resurgió dentro de todo este caso recientemente en Proceso.

    La pregunta que queda no es sólo quién aportó los detalles de la operación, sino para dónde va. El abogado de Lozoya, Javier Coello Trejo, ha puesto sobre la mesa los nombres del expresidente y del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y, en la víspera de la publicación de El Universal, adelantó su deseo de llamar a declarar a Peña Nieto. En una entrevista en Foro TV, el martes, Coello Trejo reveló que la operación de compra-venta de Fertinal no fue con dinero de Pemex, sino que salió de Nafin, que en ese entonces dirigía Jacques Rogozinski, y Bancomext, que encabezaba en el momento que se concretó la venta Alejandro Díaz de León, actual gobernador del Banco de México. La autorización de quién pagaba, debió salir de Hacienda.

    ¿Es Videgaray el objetivo de Lozoya? Los dos terminaron muy mal su relación, pero responder esa pregunta sería asumir que el exdirector de Pemex es el informante. ¿Es Peña Nieto a quien pretende inculpar el informante? Para que pudiera comprobarse, tendría que haber documentos del Fideicomiso 470 que lo vincularan directamente, lo que hay que esperar y ver. Lozoya es prófugo de la justicia, pero la acusación de lavado de dinero no tiene nada que ver con Fertinal. Esta revelación eleva la presión sobre López Obrador para actuar en contra de su antecesor. Todo a partir de un nuevo escándalo mediático, lleno de verosimilitudes e incertidumbres que, lo único concreto que se puede palpar, es que regresa la atención al tema de la corrupción.

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  16. #566

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    La trampa de la revocación

    Por Pablo Hiriart.

    La única forma de que Morena y sus aliados vuelvan a tener mayoría calificada en la Cámara de Diputados es que el Presidente esté en la boleta en las elecciones intermedias o poco antes de ellas.

    Ayer se le ocurrió una nueva idea: que la consulta de revocación de su mandato sea en el natalicio de Benito Juárez del 2021. 21-21, ¡y es domingo!, agregó.

    Uno se pregunta, ¿no hay graves temas económicos en los que pensar? ¿Ni sociales? ¿Ni de la relación bilateral con Estados Unidos?

    Trump y Xi Jinping van a tratar de arreglar su diferendo comercial en la cumbre del G-20 a fin de mes en Osaka, y nuestro Presidente no va ni arregla porque está pensando en una elección para ayudar a que Morena refrende la mayoría en 2021.

    ¿No hay suficientes problemas como para ponerse serios?

    La consulta de revocación de mandato la quiere el día de la elección federal intermedia, o antes, en el mismo año, para hacer campaña e impulsar a Morena.

    Ya se vio en los comicios locales en seis estados, celebrados el pasado dos de junio, que Morena vuelve a perder en el norte (salvo BC) y en el centro no le da para alcanzar mayoría en el Congreso federal.

    Esa es la razón por la cual el Presidente impulsa el señuelo de la “revocación de mandato”.

    Con él en campaña tal vez logre lo que necesita: refrendar la mayoría en la Cámara de Diputados porque en la segunda etapa de su gobierno vendrán los cambios constitucionales que darán forma a su proyecto.

    Algunos opositores ven atractiva la posibilidad de votar para decirle al Presidente que no continúe en el cargo a partir del año 2021. La oferta es tentadora, pero inconveniente.

    Si el Presidente gana, gana todo.

    El golpe a las clases medias y altas vendrá en la segunda mitad del sexenio, con reformas fiscales y debilitamiento de la propiedad privada, por lo que necesita mayoría en el Congreso.

    Ya hemos visto, en los hechos, lo que piensa Morena de la propiedad privada.

    Nos lo ha enseñado durante años, con sus organizaciones afines como la CNTE y otros grupos que toman edificios, hoteles, radiodifusoras, camiones de empresas 'transnacionales', carreteras, casetas de peaje, aeropuertos.

    En la Ciudad de México impulsaron y sacaron adelante una ley que dejaba desprotegidos a los dueños de inmuebles ante la falta de pago de los arrendatarios.

    Favorecía ampliamente la cultura del 'no pago'. Al cabo que los 'ricos' (propietarios de una casa o un departamento), son malos, fifís, vividores, camajanes, pirrurris, conservadores.

    Crearon el incentivo para las invasiones de terrenos y viviendas particulares, al poner en la ley que en el caso extremo de recurrirse al desalojo (luego de años de litigios y agotadas todas las instancias de convencimiento), el gobierno se obligaba a darles una “vivienda adecuada” a los invasores.

    Mayor incentivo al atropello de los bienes ajenos, imposible.

    Tuvieron que echarse para atrás cuando se alzaron voces que mostraron el plan chavista del gobierno capitalino.

    Se apresuró Sheinbaum. Eso es para más adelante. Después del 2021.

    La jefa de Gobierno salió a decir que no estaba de acuerdo con esa ley que promovía las invasiones. Sin embargo, fue ella la que firmó la expedición de la ley en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México.

    ¿Cómo que no la conocía, si la firmó?

    Saben muy bien adónde van, y es el Presidente el que marca los tiempos para los pasos de su proyecto.

    Cuidado con la revocación de mandato porque es una trampa: la orientación estatista de Morena se puede plasmar en la segunda etapa del gobierno, una vez debilitados los órganos autónomos y los contrapesos naturales del poder del Ejecutivo.

    Morena no pretende un desarrollo a partir de mejorar la educación para crear un piso parejo en la competencia por los puestos de trabajo bien pagados. Lo suyo es quitar a unos para dar a otros.

    El Presidente lo ha dicho en repetidas ocasiones, las alzas de impuestos y reformas constitucionales de fondo vendrán después de los tres primeros años del gobierno.

    Si hay quienes prefieren hacer como que no oyen, adelante, pero de que se los dijo, se los dijo.

    En el Senado, Morena no tiene mayoría calificada, y en el segundo trienio del gobierno, con la renovación de su mayoría en San Lázaro, no habrá forma de evitar que el partido del gobierno consiga los pocos votos que le faltan en la Cámara alta para realizar cambios constitucionales a placer.

    Lo que se juega en las elecciones de 2021 es mucho. Morena lo sabe y prepara el terreno desde ahora.

    La celada de la 'revocación' de mandato implica poner al Presidente en la boleta de las elecciones intermedias, o unos meses antes, para hacer campaña a placer y por más tiempo. Van por todo el poder.

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  17. #567

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    Educación y política

    Por Macario Schettino.

    A pesar del gran esfuerzo realizado por grupos de la sociedad civil organizados en la iniciativa RED, Educación, Derechos, que intentaron aprovechar las discusiones legislativas del artículo tercero constitucional para avanzar en lo logrado hace seis años, todo indica que el resultado final fue una contrarreforma, y poco más que eso. En los hechos, tanto el SNTE como la Coordinadora parecen ser las autoridades en materia educativa, y con ello regresamos al principal problema, no el único, del sistema educativo mexicano.

    Transformar la educación en un país es algo realmente complicado. De acuerdo con los datos de PISA, el cambio que se logra en sus evaluaciones es marginal. Los países en los que los jóvenes obtienen 500 puntos o más logran moverse alrededor de un punto cada tres años (que es la periodicidad de la prueba). En los países en los que la calificación se encuentre entre 400 y 500 puntos, el cambio es un poco mayor, dos puntos y medio cada tres años; tres puntos y medio en el caso de matemáticas. Hay pocos países por debajo de 400 puntos, pero el caso de Perú es muy interesante, porque su ritmo de mejora supera los 14 puntos.

    México obtuvo 416 puntos en ciencias, 408 en matemáticas y 423 en lectura, en la evaluación 2015, que es la última que tenemos. En lo general, los resultados son comparables con otros países latinoamericanos: todos tenemos los peores resultados en matemáticas y los mejores en lectura. En el promedio de matemáticas, México es el tercer lugar del continente, por debajo de Chile y Uruguay, pero en ciencias y lectura estamos en quinto lugar, también superados por Colombia y Costa Rica.

    Sin embargo, si en lugar de medir el promedio revisamos el porcentaje de jóvenes que están en nivel de excelencia (módulos 5 y 6 de la prueba PISA), también Brasil nos supera, y empatamos con Perú. Dicho de otra forma, de acuerdo con el promedio que tenemos, deberíamos tener el doble de jóvenes en nivel de excelencia (más o menos lo que tienen Colombia o Costa Rica). Visto al revés, el promedio equivalente a la proporción de jóvenes en excelencia sería 20 puntos menor, similar al de Perú.

    Nuestro sistema educativo sigue privilegiando la homogeneidad. Nuestros maestros han aprendido a buscar que niños y niñas se conformen a un patrón, y los van igualando. Con ello, los jóvenes que destacan son frenados. Al final, tenemos muy pocos en ese nivel. Brasil, con promedios inferiores en 15 puntos a México en ciencia y lectura, y 30 en matemáticas, tiene una proporción de jóvenes en excelencia tres veces mayor en esta disciplina, cinco veces mayor en lectura, y siete veces mayor en ciencias. Con una población del doble de la nuestra.

    En México, apenas tres de cada mil jóvenes están en ese nivel de excelencia en matemáticas y lectura, y sólo uno de cada mil en ciencias. Como usted sabe, PISA evalúa jóvenes de 15 años, más o menos al final de la secundaria. Ya para ese entonces es difícil cambiar el rumbo. Del otro lado del espectro, casi 57 de cada cien (570 de cada mil) están en el nivel 1 o inferior en matemáticas, 47.8 de cada cien en ciencias, y 41.7 en lectura. Esto significa que no pueden resolver un problema elemental, y no entienden un párrafo normal. En Chile, estos porcentajes son 49, 35 y 28 por ciento, frente a 14 de cada mil en excelencia en matemáticas, 12 en ciencias y 23 en lectura.

    Cualquier esperanza de mejorar en esto, más allá de cambios marginales, se ha sacrificado en el altar de la política. Manda el sindicato.

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  18. #568

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    Antes, tendía a pensar que México era un país destinado a destacar, al menos por su economía, y que luego eso arrastraría a la educación y a la ciencia...

    No fue así, y pasó lo contrario.

    La animalidad y la imbecilidad, destruyeron la economía Mexicana con la elección de AMLO, y a este país, ya solo le restra terminar de africanizarse, al estilo de Cuba y Venezuela.

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  19. #569

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    ¿Los yucatecos van solos? ¿y los queretanos y los potosinos y…?

    Por Jonathan Ruiz Torre.

    El Aeropuerto de París Le Bourget podría hacer las veces del de Santa Lucía, en la Ciudad de México. Ambos están cerca de los más emblemáticos de sus países, en las capitales de cada nación, el Charles de Gaulle en un caso y el Benito Juárez, en el otro.

    Pero hay una diferencia fundamental: Le Bourget reúne esta semana a las principales empresas que fabrican aviones y ahí, ayer andaban al menos un par de mexicanos. El de Santa Lucía, no.

    Fue la suerte que se buscaron el gobernador yucateco Mauricio Vila y su secretario de Fomento Económico, Ernesto Herrera, la que permitió que pudieran encontrarse allá y en estos días con directivos de empresas bien conocidas de este lado del océano: Boeing, Airbus y entre otros, Safran, la empresa de Philippe Petitcolin, que recién abrió un complejo en Querétaro para hacer álabes para turbinas, hechas con tejidos textiles. Todas esas compañías tienen directivos que conocen muy bien México.

    También algo de suerte fue lo que motivó que justo cuando convencen a varios de trasladar operaciones a su estado peninsular, surgió un comunicado que vino a hacer tanto ruido como el esfuerzo de ese dúo: “… se informa a todos los integrantes de la industria eléctrica que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), a través de la Dirección de Operación y Planeación del Sistema, se declarará en Estado Operativo de Emergencia a la Península de Yucatán”, divulgó el Cenace. Justo lo que los inversionistas quieren leer: que quién sabe si haya luz en esa región si deciden instalar ahí su producción.

    El especialista Gonzalo Monroy explicó que ese estado significa que ya pasaron las etapas de alerta y se llegó a una situación crítica que obliga a medidas extraordinarias, incluyendo apagones controlados.

    Más tarde otro texto del Cenace difundido inmediatamente en las redes sociales digitales de la CFE vino a bajarle la temperatura al drama, argumentando que lo fechado el 17 de junio en realidad correspondía a digamos… mayo, que ahora sí hay problema, pero no tanto.

    El daño estaba hecho. El comunicado original no consideró entre otras cosas informar sobre 3 mil 400 megawatts en proyecto divididos en 24 proyectos de energías renovables ya inscritos en la península.

    Veamos el fondo: pese a la crítica que con razón o sin ella enfrenta todo aquel que hoy sale a promover el país, los yucatecos tratan de promover sus virtudes tecnológicas. Lo hacen ante la ausencia de un organismo federal que cumpla con la función, como lo hizo ProMéxico, hoy desaparecido.

    Algo parecido intentarán los habitantes del Bajío, en donde el gobernador potosino Juan Manuel Carreras López explicó que crearán un fideicomiso regional que promueva su estado, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Jalisco.

    El riesgo de que esos esfuerzos aislados se politicen es enorme, muchos critican los viajes, pero no parece haber opción. La parálisis de inversiones afecta a los habitantes de estados que buscan nuevas oportunidades.

    Es de esperarse que el gobierno federal que cree menos en la promoción internacional, se enfoque en propiciar la existencia de infraestructura básica para que la inversión llegue. Como la energética, por ejemplo. Con eso ayuda mucho.

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  20. #570

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    Gobernadores: humillados y ofendidos

    Juan Ignacio Zavala.

    No deja de llamar la atención el trato que da el Presidente a quienes invita en sus giras. Concretamente el que dispensa a los gobernadores de oposición de los estados que visita. Como al principio de su mandato, han vuelto los abucheos a los gobernantes estatales y las porras para el Presidente. Es evidente que se trata de eventos organizados por su partido, Morena, y a los que asisten militantes o simpatizantes – o gente pagada– para alabar al Presidente, participar en falsas consultas y emprenderla contra los gobernadores. Es una especie de circo, en el que uno de los números principales es 'miéntesela al góber.

    El Presidente hace uso de su popularidad y lo hace para ridiculizar a quienes gobiernan un estado y pertenecen a otro partido político. Es una jugada más de corte electoral para aplastar a sus opositores. Si al principio de su gobierno le dio rubor con algunos de los gobernadores por las humillaciones y majaderías a que los sometían sus visitas, hoy le vale. En medio de los escándalos que genera su propio gobierno, los dislates de sus mañaneras, los despropósitos de sus subalternos, el desorden de sus proyectos, es normal que encuentre en las giras un reposo y un aliento con la gente y sus aplausos –más aún si le hacen eventos en los que el señor es el único aceptado.

    Es de suponerse que los mandatarios estatales deben estar más que molestos con la estrategia de humillación pública del Presidente. Hace apenas unos días el Presidente pidió a todos unidad nacional, a los gobernadores de oposición los invitó a participar en un mitin –francamente ridículo, que solamente sirvió para ver el nivel de bajeza de la cúpula empresarial arrastrándose ante el Presidente– en que se defenderían los intereses del país. Ahí estuvieron varios de los gobernadores. Concretamente estuvo José Rosas Asipuro, que gobierna Durango, asistiendo al llamado del Presidente (algunos más avezados prefirieron no ir, sabedores de que apoyar al Presidente no sirve de nada bueno, al contrario, parece alimentar la fobia que les tiene). ¿Y qué pasó un par de semanas después? López Obrador va a Durango y en un evento abuchean al gobernador. No sólo eso, en una votación a mano alzada, en la que participaron los acarreados, el Presidente decidió suspender una obra pública importante para el estado, todo enfrente del gobernador. ¿Qué ganó el gobernador de Durango con su disciplina y su institucionalidad? Una humillación pública.

    Se entiende que quienes mandan en los estados deben de cuidar la relación con la federación. De ahí vienen los recursos, y un pleito sin sentido simplemente le hace daño al estado que gobiernan. Los gobernadores no tienen por qué ser un contrapeso al Presidente, pero sí tienen una dignidad de gobierno y de representatividad que tienen el deber de cuidar y defender –además de la personal.

    Si AMLO quiere redefinir casi todo lo existente en el sistema, bien podrían hacer los gobernadores de oposición algo para definir una nueva relación con el Presidente que no sea la de convertirse en cada gira en una diana de tiro al blanco, en un rostro al cual aventarle huevazos y jitomatazos, el número chusco de las giras presidenciales.

    ¿Qué pasaría, por ejemplo, si lo reciben educada, formal e institucionalmente a su arribo y luego lo dejan con sus militantes –porque son eventos partidistas– y se van a trabajar a sus oficinas o a una gira al otro lado del estado? En fin, que maneras debe haber, más allá de la vigente que consiste en estar humillados y ofendidos.

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  21. #571

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    Mexicanos en su tierra y refugiados en la nuestra

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    Hace unos 25 años viaje en compañía de Adolfo Aguilar Zínser y Porfirio Muñoz Ledo a Tijuana para presentar un libro colectivo. Al llegar al aeropuerto de la ciudad fronteriza, como siempre apareció un filtro del Instituto Nacional de Migración entre la sala de llegada y la salida a la zona de maletas. A la gran mayoría de los pasajeros, incluyendo a Adolfo y a Porfirio, los agentes del INAMI les permitieron el paso sin pedir documentos. A mí no.

    Por una razón sencilla y bastante obvia: mi apariencia física sugería que podría yo ser extranjero y por lo tanto debía identificarme. El agente, amablemente, me pidió una identificación y yo con la misma amabilidad me negué a dársela. Me preguntó por qué y le expliqué: yo soy mexicano, estoy en territorio mexicano, no estoy en tránsito hacia otro país ya que el aeropuerto de Tijuana es un aeropuerto nacional.

    Por lo tanto, el agente del INAMI –o cualquier otra autoridad– no tiene derecho a solicitarme la presentación de alguna identificación. En México no tenemos ningún documento de portación obligatoria que nos identifique como mexicanos. Algunos lectores recordarán que desde principios de los años 80 se ha discutido el tema de crear una cédula nacional de identidad. Esa sí sería de portación obligatoria, pero ha sido imposible, por buenas y malas razones, poner en práctica esta propuesta.

    Viene esto al caso ya que, según el periódico Reforma, el día lunes, en uno de los cruces del Suchiate, ocho marinos fueron increpados por los balseros y comerciantes que transportan bienes y personas de un lado al otro del río, cuando estos –los marinos– exigieron una identificación a los oriundos. Se congregó un grupo de más de cincuenta balseros y comerciantes que agredieron verbalmente a los marinos y se negaron a mostrar una credencial. Los marinos, siguiendo las acertadas instrucciones de López Obrador de no recurrir al uso de la fuerza, batieron en retirada. Los balseros, comerciantes y, muy posiblemente, algunos migrantes extranjeros, salieron avante.

    El tema aquí es que no hay manera de que los marinos, ya sea vestidos de azul o de Guardia Nacional, sepan todo esto. No es su chamba saberlo y no van a poder nunca aprenderlo en un plazo razonable y a un costo sostenible. Lo mismo es cierto para el otro caso que es más preocupante, y que se refiere a la supuesta transferencia de 850 policías federales al Instituto Nacional de Migración hace unos días, ya que el INAMI no cuenta con el personal suficiente para llevar a cabo la política de Trump en territorio mexicano.

    Cuando un extranjero es detenido en México, más o menos legalmente, por no portar la documentación que establezca su presencia legal en el país, es remitido por quienes lo detienen o bien al INAMI o bien, si solicita asilo, a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). Tanto el INAMI como la Comar revisten la obligación de escuchar al detenido para determinar si tiene la condición de refugiado, solicite asilo o no, pues la mayoría de los refugiados ni siquiera saben si lo son. Sólo saben que huyen por temores fundados y que no quieren ser devueltos. Pero cada vez más migrantes empezarán a pedir asilo. Todos los migrantes van a empezar a hacerlo en México como lo hacen en Estados Unidos y se deberá resolver si tiene derecho a diversos tipos de audiencias y de apoyo de Comar o si debe ser deportado de inmediato. El tema aquí es que aun si los policías federales, ahora incorporados el INAMI, saben algo de derecho internacional de refugiados y de derechos humanos, es poco probable que conozcan los cambios importantes que han tenido lugar en México en los últimos años.

    El derecho internacional de refugiados se rige por la Convención de 1951 de la ONU. Esa es la que determina que un refugiado era aquella persona que tenía “un temor fundado por su vida” debido a una serie de circunstancias, principalmente de orden político, étnico, racial o religioso. A partir de los años 80 en distintas partes del mundo se empezó a hablar de lo que se llamó la protección complementaria.

    Se trataba de asimilar que en el ínterin surgieron otros motivos de temor por la vida, que no necesariamente cabían dentro de la definición restringida de la Convención del 51. A lo largo de los años, y en el caso de América Latina, a partir de la Declaración de Cartagena de 1984, y a través de distintas recomendaciones de ACNUR, se ha ido extendiendo la definición de refugiado. Entre ellas se incluyen la violencia generalizada, la hambruna, el cambio climático, y la violencia intrafamiliar. México incorporó los principales preceptos de la Declaración de Cartagena en la nueva Ley de Refugiados de 2011, impulsada por el gobierno de Calderón, de tal suerte que hoy en día la definición de refugiado vigente en México es mucho más amplia.

    No es que los anteriores agentes del INAMI, profundamente corruptos, violentos e inservibles, hayan conocido de cerca la Convención de 51. Tampoco que Comar haya dispuesto antes de los recursos necesarios para hacer su trabajo. No obstante se le está pidiendo a toda esta gente que desempeñen una labor imposible en vista de la complejidad del tema que Trump le ha encargado a las autoridades mexicanas.

    Si en México tuviéramos una sociedad civil organizada digna del nombre, todos los abogados decentes en este país –y hay decenas de miles– se pondrían al servicio de los migrantes centroamericanos. Les ayudarían a ampararse o protegerse contra los abusos de la autoridad, las detenciones ilegales, las exigencias de cantar el Himno Nacional, o de nombrar la alineación de la selección mexicana en el Mundial de 1986. Lo harían pro bono, in situ, turnándose, como lo hacen abogados en Estados Unidos como los de ACLU, a quien corresponde ahora defender a los migrantes centroamericanos contra los abusos de las autoridades mexicanas. Es decir, contra el acuerdo infame firmado entre López Obrador y Trump a propósito del Remain in Mexico o, muy pronto, tercer país seguro.

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  22. #572

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    Y el candidato de México es...

    Por Ana María Salazar.

    ¿Cómo entender las elecciones en Estados Unidos y no morirse de coraje en el intento?

    Les advierto que el proceso electoral de 2020 será frustrante, confuso, imposible de explicar. Imposible de predecir. En este momento no sabemos quién será el presidente de Estados Unidos. No sabemos si se reelegirá Trump o si será uno de los 24 precandidatos demócratas el que llegué a la Casa Blanca el 3 de noviembre de 2020.

    ¿Cómo se mantendrá Trump en la presidencia? Tuvimos un abre bocas ayer, 18 de junio, cuando Trump en un rally en Orlando, Florida, presentó varios de los temas que buscará amarrar durante el siguiente año y medio: una economía boyante, la bolsa de valores que sigue creciendo, recorte de impuestos, empleo récord en 51 años, enfrentamientos comerciales con China, primer productor de petróleo y de gas natural en el mundo, reducción en adiciones a opiáceos, reformas al sistema de seguro médico, fake news y el criminalizar el aborto. Y con un lenguaje populachero, que hay que reconocer le ha sido extremadamente útil, tuvo un lanzamiento de campaña exitoso. Dijo que se levantaba todos los días y buscaba asegurar que el pueblo ganara: ¡Win, win win!

    Y sí, el tema de la migración que cruza por las fronteras del sur de Estados Unidos, el robo de empleos, el muro. Y sí, culpó a los demócratas de permitir inmigración descontrolada en el sur de Estados Unidos, recalcando lo peligroso que es la migración masiva a los niños de Estados Unidos.

    Temas a seguir los siguientes meses, además de las encuestas, es la fortaleza de la economía de Estados Unidos, índices de desempleo, la Bolsa y las guerras comerciales entabladas por Trump.

    También ver cómo se desarrolla el conflicto con Irán y la negociación con Norcorea. Estar al pendiente de cualquier crisis regional que pudiese surgir e impactar la economía de Estados Unidos. El proceso de selección del candidato demócrata nos dará indicios relativamente pronto, si lo demócratas se van a canibalizar o rápidamente demostrarán la capacidad de negociar por el bien del partido.

    Finalmente, será muy interesante ver qué papel jugará México y el presidente Andrés Manuel López Obrador en apoyar a Trump o mantener distancia del proceso electoral en Estados Unidos. El éxito de las presiones sobre el flujo migratorio en México ya lo usó Trump como parte de su discurso este martes. Desafortunadamente, el éxito de la nueva política migratoria de México le ayuda a Trump a construir y demostrar que puede imponerse y detener a los que entran a Estados Unidos, con o sin muro. “Six thousand soldiers on the Guatemla border”.

    Mucho se criticó al expresidente Enrique Peña Nieto de reunirse con el candidato Trump. El dilema para el presidente López Obrador es cómo se reunirá, o si se reunirá, con su contraparte estadounidense sabiendo que ciertamente esto podría ayudar a Trump a ser reelecto.

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  23. #573

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    Es Ebrard el Culpable?

    Por Pablo Hiriart.

    Con una soltura y aplomo dignos de emperadores romanos, los sectores más radicales del oficialismo le bajan el pulgar a Marcelo Ebrard al señalarlo como culpable de la humillación a la que nos ha sometido el presidente de Estados Unidos.

    En efecto, no se recuerda en la historia moderna una capitulación tan bochornosa de un gobierno mexicano ante una potencia extranjera, al servir de policías suyos para perseguir y tratar de capturar a decenas de miles de ciudadanos indeseables de recibir en el país de las barras y las estrellas.

    Lo que ha hecho Ebrard, sin embargo, es tratar de salvar a México de una crisis que no creó él, sino que fue producto de la acción irresponsable de esos sectores radicales que alentaron los flujos migratorios y jugaron con fuego.

    Nada más lejos de la intención de esta columna está defender a Marcelo Ebrard, pero no es posible callar ante tal exhibición de cinismo de analistas y caricaturistas alineados con la 4T, que pintan al canciller como el responsable de una subordinación que ellos provocaron.

    Puertas abiertas, brazos extendidos, bienvenidos amigos, adelante las caravanas, aquí hay víveres. Vengan, en el Jesús “Palillo” Martínez de la Magdalena Mixhuca los esperamos con hospedaje y atenciones.

    Anímense, crucen por nuestro territorio que aquí ya pusimos en marcha programas sociales dotados de recursos para asistirlos y apoyarlos cuando lleguen a la capital.
    Es más, ya establecimos “un puente humanitario” desde Chiapas, por donde entran a patadas si quieren, hasta que terminen en la frontera norte para tratar de entrar ilegalmente a Estados Unidos.

    ¿No lo han podido hacer? ¿Hay mucha vigilancia de la 'Migra'? No se preocupen, aquí van más recursos para que se queden el tiempo que necesiten y burlar a la Patrulla Fronteriza.

    ¿Visas humanitarias? Faltaba más: las que quieran. Pásenle, pásenle, y vayan a fastidiar al vecino del norte.

    Esa locura, establecida como política de gobierno por parte de los sectores radicales, iba a tener una consecuencia, como en efecto la tuvo.

    Una cosa es la (hermosa) obligación humanitaria de “dar de beber al sediento” y “dar de comer al hambriento”, y otra es jugar con los flujos migratorios con el objetivo de aparecer como los “buena onda” que ponen en jaque a Trump.

    El problema lo crearon los radicales del gobierno y su partido, y cuando no pudieron controlar el incendio que armaron con su irresponsabilidad, ahí sí, “que lo arregle Marcelo”.

    Y con la otra mano escriben: “qué bárbaro Marcelo, se agachó ante Trump”.

    Si Estados Unidos nos hubiera aplicado los impuestos de manera gradual e implacable como parecía ser, habría significado que con un 10 por ciento a los aranceles la reducción de exportaciones sería del orden del 44 por ciento, de acuerdo con información hecha pública por la Cancillería.

    Habríamos tenido una caída del PIB en 2.2 por ciento y los empleos que se hubieran perdido alcanzarían la cifra de dos millones.

    Sí, dos millones de mexicanos se habrían quedado sin ingresos para el sustento de sus familias.

    Desconozco si había alternativas para enfrentar el tsunami que se nos venía encima.

    Lo que sí está claro es que quienes crearon el problema y llevaron a México a una situación de subordinado de Estados Unidos en materia de migración, continúan tan campantes en sus puestos sin pagar con el cargo su enorme irresponsabilidad política para con la nación.

    Y con un desparpajo inaceptable, culpan al secretario de Relaciones Exteriores de salvar lo que se pueda en el incendio que ellos provocaron.

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  24. #574

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    Calma, señor presidente

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Andrés Manuel López Obrador tiene la mecha muy corta. No es el primer presidente que es explosivo. De los últimos sexenios, Felipe Calderón y Ernesto Zedillo se 'prendían' rápidamente o eran muy groseros con sus colaboradores. La diferencia con López Obrador es que aquellos cuidaban que sus explosiones no fueran públicas, mientras que él exterioriza todo –justifica que su pecho no es una bodega–, y tiene fijaciones en la cabeza. Ayer, molesto por el titular principal de El Financiero sobre la caída del empleo durante mayo, volvió a 'disparar', de la nada, contra Pablo Hiriart, quizás el columnista más crítico del presidente.

    López Obrador tiene otros clientes en las mañaneras. Mexicanos contra la Corrupción y Reforma son sus preferidos, a quienes identifica –con otras palabras– como cabezas de playa del neoconservadurismo mexicano y bastión de la resistencia a su proyecto de nación. En esto también es diferente a sus antecesores. Carlos Salinas, molesto por la cobertura de El Financiero sobre la deuda externa, le retiró toda la publicidad de gobierno, mientras que José López Portillo le retiró la publicidad a Proceso con una frase que se volvió clásica: “No pago para que me peguen”.

    Los medios no son su único blanco matutino. Dependiendo del tipo de acciones que va a seguir su gobierno, son víctimas de su retórica las instituciones autónomas, el Poder Judicial, los empresarios, los banqueros, políticos del viejo régimen y quien se le atraviese en el camino, incluidos miembros de su gabinete, a quienes con inusual regularidad descalifica y desmiente. Las tensiones con actores políticos, agentes económicos o con organizaciones de la sociedad se acentúan porque sus molestias se dirimen en público, a diferencia de sus antecesores, que lo procesaban con discreción, pero también con mayor efectividad.

    No quiere decir que el presidente no tenga derecho alguno de expresar su inconformidad con lo que se dice o se publica, pero pierde esa efectividad de antaño porque parecen pleitos callejeros entre iguales. Y aunque López Obrador tiene un comportamiento más de opositor y líder social que de presidente, esa dinámica de conflicto es asimétrica y pierde por el desbalance. Por ejemplo en el caso de las medicinas, donde ha hablado de presuntos actos de corrupción, pero por la manera casuística e informal pero agresiva que utiliza, él mismo quita valor a sus señalamientos –perfectamente documentados por cuanto a abusos–, porque parece ser uno más de sus agarrones cotidianos.

    Quien le caliente la cabeza antes de subirse al paredón que instaló en el Salón Tesorería en el Palacio Nacional, es a quien más debería de reclamarle que lo coloque en una situación que a nadie, empezando por él, ayuda. El presidente ha utilizado la mañanera para controlar la agenda y construir consenso para gobernar, pero la forma como lo hace ha llevado a que no controle la agenda –domina el tiempo de exposición, pero los temas de coyuntura los coloca la prensa, que muchas veces lo arrollan en la arena pública– ni tenga el consenso necesario para un gobernante, particularmente en situaciones tan complejas y delicadas como las que vive México y su gobierno.

    El consenso que solidifica todas las mañanas López Obrador es con sus clientelas incondicionales, que lo respaldarán incluso hasta la ignominia. Ellos son importantes en elecciones, pero insuficientes para gobernar. La construcción del consenso no puede ser dinamitado todos los días. Requiere el apoyo nacional real, donde cabe la discrepancia, para que comprometa a todos los sectores a respaldar el cambio radical que desea para el país. Muchas cosas que plantea son necesarias y se habían convertido en indispensables para sanear la vida pública, pero la forma, no el fondo, es lo que lo acota al prevalecer su carácter mercurial sobre su cabeza. Maneja un modelo más apegado a las mayorías populistas –que se dan con mayor frecuencia en los regímenes parlamentarios– que a la democracia madisoniana, que busca siempre los consensos para afinar la toma de decisiones.

    Cualquiera de los dos es funcional y puede ser eficiente, pero dentro de un marco de análisis convencional. López Obrador es todo menos convencional. Muy pragmático, cuenta con la legitimidad de los años de lucha política y de las urnas para poder moverse entre las tormentas, a veces sumido en contradicciones, sin que tenga costo político en su fuerza para gobernar. Pero como él mismo lo reconoce, el apoyo popular que hoy respalda a su personalidad no será para siempre. Lo que hace lo definió nítidamente Sergio Aguayo, quien el lunes escribió en su colaboración en Reforma al hablar de la mesura ante el presidente Donald Trump y la derrota ideológica de la 4T, que la actitud de López Obrador es “rijosa en el interior y sumisa hacia el exterior”.

    Rijoso es una persona conflictiva, que pelea. Ese es López Obrador, mediante la percepción construida y proyectada a nivel nacional en la mañanera. Eso no le conviene a él, a su gobierno o al país entero. Los mexicanos siempre andamos en busca de un líder, y difícilmente habrá alguien que vivió un presidente con sus cualidades de liderazgo. Pero ese líder tiene que ser para todos, no sólo para una minoría, que aprecien y respalden su energía y voluntad política para cambiar las cosas. Se requiere convencer no amedrentar, persuadir a quienes discrepen con él pero sin amagos ni amenazas. Si así lo hiciera, muchos que hoy lo ven con temor le darán el apoyo, que tampoco debe regatear. Temple y calma se necesita de López Obrador, que a cambio obtendrá lo que requiere para su éxito sexenal, respaldo y respeto nacional.

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  25. #575

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    Presidente en campaña

    Por Alejandro Moreno.

    Donald Trump lanzó su campaña de reelección este martes en un evento en Florida, donde mostró el músculo de la movilización ante un escenario repleto de simpatizantes, adelantando una probadita de una campaña que podría combinar elementos del cambio prometido en 2016 (hacer grande a Estados Unidos otra vez, o Make America Great Again) con un mensaje de continuidad, típico de un mandatario en funciones (mantener grande a Estados Unidos, o Keep America Great).

    Los paralelismos con el Trump de hace cuatro años serán inevitables, y en muchos sentidos pertinentes, pero, aunque el candidato Trump 2020 pudiera ser en esencia el mismo que el candidato Trump 2016, las circunstancias han cambiado notablemente. Uno de los cambios es que el aspirante Trump de 2016 fue subestimado por propios y extraños de principio a fin; pero el Presidente/candidato Trump 2020 es mucho menos probable de generar el mismo sesgo de percepción. Su candidatura y su elección en 2016 no se veían, en su momento, como muy factibles; la actual candidatura y la posible reelección, sí.

    En la retórica de Trump 2020 se van a repetir algunos elementos que resultaron exitosos en 2016, como el tema migratorio, pero lo cierto es que la migración no figuraba como uno de los principales problemas para el electorado hace cuatro años. Según las encuestas en ese entonces, la migración como problema principal del país no rebasaba 10 por ciento de menciones y estaba por debajo de la economía, de los empleos e incluso del terrorismo. Hoy en día la migración ha crecido como un tema central en la opinión pública norteamericana, registrando alrededor de 20 por ciento de menciones, reflejando el continuo elemento antiinmigrante en el kit retórico de Trump, pero también las políticas y acciones de gobierno, incluida la insistencia de construir un muro con México.


    En 2016, la campaña de Trump fue muy exitosa en vincular la migración con la economía, un binomio que resultó particularmente efectivo en estados con una población industrial venida a menos y que resultaron clave en el sistema de colegio electoral que últimamente llevó al magnate a la Casa Blanca. En el camino hacia 2020 podríamos esperar este binomio nuevamente, aunque con algunas variaciones: una economía que Trump presume como una de las mejores de la historia de su país, y un sentido de proteccionismo en el que los migrantes aún juegan un papel central como amenaza.


    En el largo recorrido hacia la elección presidencial, y bajo un probable escenario en el que la candidatura del presidente no se descarrile por un juicio de destitución o impeachment, las encuestas serán, como de costumbre, un protagonista más. Esto es no solamente porque en Estados Unidos suele generarse un gran número de sondeos electorales públicos, sino porque el propio Trump va a hacerlas parte de su retórica de campaña, publicitando las que le son favorables y desechando las desfavorables, al son de fake news y fake polls.

    Hace unos días se comentó la irritación de Trump por la filtración de encuestas que había generado su equipo interno y en las cuales el presidente venía rezagado algunos puntos frente al aspirante demócrata Joe Biden. A diferencia de 2016, donde la aparente subestimación de Trump en las encuestas no parece haber perjudicado sus probabilidades de triunfo, en 2020 el presidente tendrá mucho interés en mostrar que va adelante. Si en 2016 Trump ganó como underdog, en 2020 querrá generar un mayor efecto de carro ganador o bandwagon. Por eso la importancia retórica que tendrán las encuestas en los meses por venir. No hay que olvidar, sin embargo, que el voto nacional es importante, pero lo que cuenta es ganar el colegio electoral y los estados clave que lo definen.

    Las encuestas indican que la popularidad del presidente ha permanecido relativamente estable, ligeramente por arriba de 40 por ciento, o, según los datos de Trump, en 50 por ciento. La popularidad de Obama no era muy distinta a eso en los meses previos a su reelección en 2012. Ya veremos cómo se mueven los niveles de aprobación con un presidente en campaña.

    Mejor sitio de imágenes: http://postimages.org

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