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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #526

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    Dos golpes a la propiedad privada

    Pablo Hiriart

    Muy bien que el gobierno actúe contra presuntos corruptos del sexenio anterior (a través de pruebas y juicios que deben ser transparentes), porque además del daño patrimonial destruyeron un gran proyecto político.

    Pero a la par de esas acciones –aplaudibles si se hacen bien–, vienen dos medidas que atacan directamente a la propiedad privada.

    La primera ya se dio: el 8 de febrero se publicó en la Gaceta de la CDMX la “Ley Constitucional (sic) de Derechos Humanos y sus garantías en la Ciudad de México”, en la que se anulan los desalojos para quienes no pagan renta en una casa habitación, terreno o departamento.

    Es una carta blanca al “no pago”, sin consecuencias, y un visto bueno al virtual congelamiento de rentas en la capital del país.

    Dice la Ley referida en su artículo 60:

    “Para evitar que los desalojos forzosos o lanzamientos violen, entre otros derechos, el derecho a una vivienda adecuada, podrán llevarse a cabo sólo en casos excepcionales. Antes de realizarse, las personas que serán desalojadas tendrán derecho a: no ser discriminadas, que se estudien todas las demás posibilidades que permitan evitar o minimizar la necesidad de recurrir a la fuerza, la debida indemnización en caso de ser privados de bienes y sufrir pérdidas inmateriales (sic), y contar con las debidas garantías procesales”.

    En síntesis, la Ley protege al que incumple y carga al propietario todas las consecuencias del no pago del arrendatario.

    Los juicios se harán eternos y no habrá manera de sacar de la casa o departamento al que se niegue a pagar la renta.

    Al contrario, el culpable será el dueño del inmueble por causarle molestias “inmateriales” al inquilino que no quiera pagar y “hostigarlo” con llamadas telefónicas o visitas para cobrarle la renta.

    Con esta Ley se institucionaliza, bajo el paraguas de los “derechos humanos”, el congelamiento de rentas en la Ciudad de México.

    Los derechos humanos, como se sabe, pertenecen al ciudadano para protegerse de los abusos de autoridad o negligencia de funcionarios o instituciones del Estado.

    Entre particulares no hay violación de derechos humanos: hay delitos.

    Ya no será delito o infracción no pagar el alquiler al dueño que de buena fe rentó un inmueble. La protección de la Ley ya no será para el propietario, sino para el moroso.

    Un asunto ideológico, desde luego.

    La Ley referida promueve las invasiones, con el argumento de que el ciudadano tiene derecho a una vivienda digna.

    ¿Está mal que alguien invada una propiedad? Ya no. El invasor tiene derecho a “vivienda adecuada”. Y si no están de acuerdo vámonos a juicio, pero de aquí no me mueven.

    Los invasores, o inquilinos que se nieguen a cumplir con su obligación de pagar renta, en el peor de los casos para ellos, deberán recibir “la debida indemnización en caso de ser privados de bienes o sufrir pérdidas inmateriales”, dice la Ley publicada el pasado 8 de febrero en la Gaceta capitalina.

    Esta Ley es muy parecida a la Ley de Arrendamiento Inmobiliario de Vivienda en Caracas, la cual hace prácticamente imposibles los desalojos y trajo, entre otras consecuencias, que la renta de casas y departamentos se haya reducido casi a cero.

    Aquí en la Ciudad de México, como lo explicó ayer el jurista y ex procurador General de la República, Ignacio Morales Lechuga en su artículo de El Universal, este golpe ha pasado casi desapercibido y daña también a la industria inmobiliaria.

    Lo más grave de esta Ley, apunta el ex procurador, es que “su entrada en vigor y observancia equivale a extender un permiso para ocupar, invadir o no pagar renta en cualquier edificio habitacional de propiedad privada en favor de quien se declare incapaz o inconforme con pagar renta y tenga que enfrentar un desalojo judicial”.

    La ideología del “socialismo del Siglo XXI” que anima a un sector de la 4T también se manifiesta en otro golpe contra la propiedad privada.

    Actualmente se le da forma de proyecto de Ley, y lo comentaremos mañana en esta columna, porque el tema de las rentas agotó el espacio por hoy.

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  2. #527

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    Segundo paso

    Por Macario Schettino.

    Si el primer paso para recomponer la dirección del país, que ayer comentamos, parece complicado, el segundo lo es aún más. Recapitulando: el primer paso es evitar que desaparezca la democracia liberal en México, fortaleciendo a la opinión publicada, a las autoridades electorales y a los partidos políticos. Esto implica pagar la información (suscripciones), expresarse en contra del gobierno cuando intente afectar al INE o a la legislación electoral, e incluso involucrarse directamente en partidos políticos. No es fácil.

    Pero el segundo paso es más complicado. Consiste en defender la administración pública. Como ya hemos comentado en muchas ocasiones, quienes ganan elecciones tienen todo el derecho de reorientar la política pública. Si a alguien no le gusta, tiene que esperar nuevas elecciones y tratar de que gane su opción preferida. Sin embargo, hay una diferencia importante entre cambiar algunos programas o enfatizar ciertas directrices, y destruir el andamiaje jurídico, administrativo y económico del gobierno. Es esto segundo lo que no se debe permitir.

    La prisa que ha tenido este gobierno para cambiar el rumbo de la economía, que no parece razonable, le ha llevado a destruir buena parte de la capacidad del gobierno. Por un lado, expulsaron a todos los mandos de la administración pública. No sólo funcionarios de alto nivel, como es normal, sino mandos medios con décadas de experiencia. Al hacerlo, han perdido un capital humano que puede tardar mucho en recuperarse. El efecto de esa decisión es evidente en muchas áreas funcionales: desde el desabasto de combustible al de medicamentos, pasando por todo tipo de dificultades en áreas menos utilizadas por el público.

    Estas fallas podrían ser sólo problemas temporales, si no fuese porque afectan espacios de muy alta especialidad, desde Conacyt hasta los Institutos de Salud Pública, donde un error puede costar mucho. Lo mismo está pasando en Educación (donde es política explícita devolver el control al sindicato, pero ahora a la versión subversiva, la CNTE), en Relaciones Exteriores, en Economía, Turismo, Bienestar, etc.

    Parte de este proceso, sin embargo, está también sirviendo a la acumulación de poder de uno de los grupos que apoyan a López Obrador, los Bolivarianos, que no sólo controlan Morena, y a través del partido se dedican tanto a adoctrinar como a controlar los censos de Bienestar, sino que van ocupando espacios de gabinete. El más reciente, la sustitución en Medio Ambiente. Este grupo tiene vocación hegemónica, línea ideológica y práctica política de décadas. Enfrente tienen personas bastante ingenuas, que ocupan secretarías porque ahí los pusieron, pero que no han comprendido el tamaño del reto. Por eso se van con tanta facilidad, y los espacios se ocupan con dignos representantes de la desgracia latinoamericana.

    Es decir que hay dos problemas importantes en la administración pública: el desplazamiento de los cuadros calificados y la ocupación, parcial, con cuadros “revolucionarios”. Por el lado más económico, los errores del gobierno siguen costando (cancelación del aeropuerto, obras absurdas, dilución de reformas), con lo que la economía se frena, la recaudación cae y las finanzas públicas se ponen en riesgo. Esto obliga a contraer más el gobierno, ampliando el desplazamiento. Cuando no alcance, ya los bolivarianos habrán ocupado el espacio suficiente para efectuar el asalto al palacio.

    Será entonces cuando los técnicos dirán que fueron engañados, o simplemente regresarán a la academia, o a los consejos de administración, sin entender cómo es que fueron usados. Es necesario acercarnos a estos técnicos y hacerles ver su posición como soportes de una economía con defectos, pero en proceso de modernización. Tienen que asumir una posición mucho más fuerte para impedir la ola que nos amenaza. Imprescindible para el tercer paso, que comentamos mañana.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...o/segundo-paso

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  3. #528

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    ¿Vale la pena jugársela con Trump?

    Jorge G. Castañeda

    El gobierno ha tomado la decisión audaz y temeraria de enviar al Senado el nuevo tratado de México con Estados Unidos y Canadá para su ratificación. Audaz y temeraria porque, si bien existen buenas razones para adelantarse a Estados Unidos, también sobran los motivos para pensar que no necesariamente saldrá bien esta postura.

    Como se sabe, los tres poderes legislativos de México, Estados Unidos y Canadá deben ratificar el convenio, cada uno a su manera. En México, por ser un tratado, debe ser aprobado por las dos terceras partes del Senado; en Canadá, por una mayoría simple del Parlamento; en Estados Unidos, al no ser un tratado sino un acuerdo comercial, debe ser ratificado por una mayoría simple de ambas cámaras. México y Canadá, prácticamente de manera simultánea y coordinada, decidieron buscar su aprobación respectiva no sólo antes de Estados Unidos, sino sin saber cuándo Estados Unidos procederá a dicha aprobación, o incluso si ésta tendrá lugar antes de 2021. Sin conocer de primera mano los motivos de esta decisión, podemos adelantar algunas hipótesis.

    En primer lugar, probablemente se trata de una maniobra consultada con, o incluso sugerida por el yerno de Donald Trump, quien ha llevado las negociaciones del tratado desde un principio. Tendría un doble propósito. En primer lugar, mandarle un mensaje a la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes de Washington, de que no podrá reabrirse el tratado, ya que habrá sido ratificado por los poderes legislativos de los otros países. La opción de volver a negociar aspectos de la industria farmacéutica, del cumplimiento de la reforma laboral y de los temas ambientales, quedaría descartada. Seguiría abierta la posibilidad de acuerdos paralelos, como en 1993, pero no de una nueva negociación. No es una mala jugada en ese sentido.

    En segundo lugar, Kushner, López Obrador y Trudeau quizás pensaron que también podían presionar a los demócratas en la Cámara baja al advertirles que urgía ya una ratificación por su parte para no quedarse atrás. Buscan acelerar un proceso que si se prolonga más allá de agosto –en mi opinión– o de octubre o noviembre –en la opinión de algunos colegas–, no sería susceptible de ser aprobado hasta la primavera de 2021.

    En este sentido, si esta especulación es correcta, la decisión que se tomó de manera concertada con Canadá y con la administración Trump, puede resultar. O, en todo caso, por lo menos cerrar la puerta ante la eventualidad de una renegociación, y ejercer una cierta presión sobre Nancy Pelosi y los demócratas para que no se eternice el proceso en Washington.

    Pero si la decisión es audaz, también es temeraria. Ya hemos dicho en estas páginas, y muchos otros lo han comentado con mayor autoridad que yo, que el nivel de antagonismo que impera hoy entre los demócratas de la Cámara baja y la Casa Blanca es inusitado. No habíamos visto algo así desde 1974 y el intento de destitución, seguido por la renuncia de Richard Nixon. No necesariamente va a durar para siempre, y Trump es lo suficientemente pragmático para buscar opciones. Pero las últimas tres semanas han mostrado una intensidad de desprecio, insultos, odios y resentimientos de ambas partes, que vuelven muy difícil cualquier acercamiento. Y también vuelve muy difícil pensar que México deba involucrarse con uno de los bandos, sin comprometer o perjudicar seriamente la relación con el otro.

    Me explico. Pelosi y los demócratas entienden muy bien la urgencia de México y la importancia de una pronta ratificación del T-MEC. También saben que lo que a ellos les importa más que nada en este momento es ganarle la elección a Trump. Comprenden que si ellos le aprueban a Trump su USMCA, él lo utilizará como bandera en la campaña. Lo hará por lo menos en aquellos estados donde puede ser popular la tesis según la cual él echó a la basura el viejo NAFTA, que no servía de nada, y lo sustituyó con un magnífico USMCA, que resolverá todos los problemas de empleo y de exportaciones de tal o cual estado de la Unión Americana.

    Se corre el riesgo, seguramente calculado por la Cancillería y por Palacio, de que la decisión mexicana, y la presión concertada con Kushner y con Trudeau, sea vista como hacerle el juego a la reelección de Trump. Con lo encendidos que se encuentran los ánimos hoy en Washington, y como se encontrarán a partir de septiembre, cuando empieza la campaña electoral, por lo menos del Partido Demócrata, no sé si la jugada resulte tan inteligente o perspicaz como pueda parecerlo hoy.

    En todo caso, la decisión ya se tomó. No hay marcha atrás. Ahora todo depende de que Trump se entienda con los demócratas; que estos no decidan buscar su destitución, y que todos antepongan la trascendencia de la relación con México a las pugnas políticas internas. Ya anoche Pelosi le advirtió a Trump que no la chantajeara. Y Trump, por su parte, anunció anoche que a partir del 10 de junio impondrá un arancel del 5 por ciento a todas las importaciones procedentes de México. Al abordaje mis valientes.

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  4. #529

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    'Me parece que ya vi esta película y ya sé que acaba mal'

    María Scherer.

    “Fui el último”, decía, satisfecho, el abuelo de Isabela Corduneanu. Fue el último de los pobladores de Botosani, en Rumania –a 60 kilómetros de Ucrania–, que firmó la cesión de sus puercos y vacas a la cooperativa agrícola.

    En tiempos de Ceaucescu, la insubordinación del abuelo tuvo consecuencias. Su familia perdió el “origen saludable”. “Él luchó en la Segunda Guerra Mundial (contra Rusia, porque hasta 1954 estuvimos del lado de Alemania) y a pesar de ello, estuvo en la cárcel porque se negó a pertenecer al Partido Comunista. Luego vino la colectivización y él se convirtió en un ‘mal ejemplo’ para el pueblo porque no quería ‘donar’ sus tierras y animales. Cada cuanto venían los enchamarrados y se lo llevaban a la Securitate (la policía secreta rumana), lo encerraban en un sótano toda la noche y lo soltaban en la mañana. El abuelo llegaba a la casa, se llevaba a las vacas y las ovejas y al volver ya estaban esperándolo de nuevo los enchamarrados. Acabó por firmar”.

    Consultora en comunicación e investigación política, Corduneanu asegura que encuentra paralelismos entre el régimen comunista rumano y algunos sucesos recientes en México. Afirma: “De pronto me parece que la historia se repite, que ya vi esta película y que sé que acaba mal”.

    -¿Qué alarmas te prende el estilo de gobernar de López Obrador?

    -El lenguaje de madera, que no sé cómo traducir al español; langue de bois, en francés. Es esta manera de hablar que etiqueta en lugar de nombrar hechos para hacerte creer que una realidad es la realidad. Austeridad republicana, por ejemplo, es una etiqueta. Austeridad republicana son recortes.

    Corduneanu vuelve atrás: “En mi infancia, jugábamos en la calle mientras hacíamos las filas para los alimentos –hasta la fecha, no soporto hacer una fila ni para el banco– y nos formábamos un día antes. Escuchábamos Radio Europa Libre y Radio La Voz de América, pero aun así crecimos en la censura. Nuestros padres nos advertían que no dijéramos esto ni lo otro. Recuerdo a mi padre cerrando las ventanas para oír las críticas contra el régimen. Leían al aire Red Horizons, el libro de memorias de (Mihai) Pacepa, (la mano derecha de Ceausescu). Así nos enteramos de que él y su mujer tenían un baño de oro.

    “Muy pequeña aprendí a manejar el doble discurso; en la escuela, donde éramos pioneros, nos referíamos a algo que decía el presidente de la República como que había dado ‘indicaciones preciosas’. Repasábamos el lenguaje de madera porque teníamos que dar discursos desde los 10 años. No olvido que en alguno, un compañero citó un libro del compañero Ceausescu, que aludía al ‘camino de la época de oro’, es decir, el camino hacia el comunismo”.

    -¿Qué impacto emocional tuvo sobre ti esa falta de coherencia?

    -Te enfoca, te obliga a pensar rápido y te hace duro. Por supuesto, te deprime. Cuando estalló la Revolución Rumana yo tenía 16 años; prácticamente formé mi manera de discurrir en esta duplicidad: piensas una cosa, pero tienes que decir otra en público. Usábamos mucho el doble sentido, pero no a la mexicana. En rumano usamos una palabra que se traduciría como lagartija. Las lagartijas tenían un doble sentido político. Eran pequeñas alusiones hacia el régimen, anécdotas o simplemente palabras con cierta entonación. Era una forma de resistencia, igual que las bromas políticas.

    Doctora en historia por el European University Institute, en Florencia, Corduneanu concibió en su tesis, 'Historia y memoria de la minoría húngara durante el comunismo rumano', una tipología de bromas políticas, “una forma de violencia simbólica porque el líder siempre queda como tonto”.

    Previamente, con el objetivo de hacer investigación en historia contemporánea, se fue a Budapest para estudiar la maestría en la Central European University, que recibe fondos de George Soros, lo cual constituye, hasta hoy, un problema político con los extremistas nacionalistas de la región. “Crecí sin pasaporte, en un país con las fronteras cerradas. Sentí que de repente salía de un cerco. Abordé un avión hasta los 24 años. De hecho, el libro en el que se convirtió mi tesis tiene en la contraportada una cerca de alambre congelada”.

    Los alumnos rumanos que pasaban por esa universidad eran contactados a su regreso por la policía. Aparentemente, les armaban un expediente. A la postre, la universidad se mudó a Viena porque el régimen nacionalista de derecha de Viktor Orban, el premier, prohibió los estudios de género.

    El amor la trajo a México, donde ha vivido los últimos 17 años. Profesora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, sostiene la historiadora: “Reconozco la censura por más sutil que sea, desde las primeras palabras. Por eso cuando llegué aquí, entendí perfectamente el término cantinflear”.

    Sigue: “A los 12 años gané un lugar para ir a la Olimpiada Nacional de Literatura, y ahí conocí a la hija de un coronel de la policía política. Ella nos contó bromas que sabía de su papá, bromas por las cuales hubieran detenido, encerrado y golpeado con sacos de arena a cualquier otro, a ver si volvía a abrir la boca. Y ahí estaba la hija contándonoslas a nosotros. De regreso, en la estación de tren, le cuento a mi padre que me sé unas bromas nuevas y nos reímos con lágrimas, hasta que me tapa la boca y me pregunta cómo me las sé. Yo le respondo que fue la hija del coronel. Se quedó lívido y me advirtió: ‘Nadie me va a creer que tú sabes estas bromas por ella, y yo voy a acabar en el sótano, así que mejor cállate’. Ésa fue mi primera clase de política”.

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  5. #530

  6. #531

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    La austeridad mata, primero a los pobres

    Sergio Negrete Cárdenas

    “Por el bien de todos, primero los pobres”. Ese fue lema de campaña. Dado el brutal golpeteo al que muchos están siendo sometidos, hoy parece una burla. Están siendo los primeros, pero en ser lastimados por la llamada austeridad.

    Porque son los usuarios del Seguro Popular, IMSS o ISSSTE. Son aquellos cuya salud o vida depende de una medicina, atención médica o tratamiento que hoy ha sido restringido, y que carecen de recursos para ir a un doctor, farmacia o clínica privadas. Lo que para una familia clasemediera representa un costo inesperado, pero que puede afrontar, para un pobre es una sentencia a una peor calidad de vida o vida más corta.

    El sistema público de salud es un formidable redistribuidor de la riqueza: aquellos con elevados salarios son formales, contribuyen mucho al IMSS, pero no lo usan; los pobres formales aportan menos, pero lo utilizan. El Seguro Popular es subsidiado considerablemente con los impuestos de todos. El saqueo al Estado encabezado por el propio gobierno en busca de recursos para sus prioridades, entre ellas una refinería y un tren que costarán millones y perderán todavía más dinero cuando operen, está rompiendo esa redistribución.

    No habrá cifras de muertos y dañados, en parte por la atroz invisibilidad que caracteriza a los pobres. No habrá una estadística de niños o adultos que fallecieron por falta de quimioterapias, retrovirales o de una operación postergada, como tampoco por una atención médica que dejó de otorgarse. Tampoco de las personas que habrían recuperado su salud en lugar de seguir enfermos, menos de los sacrificios en los que una familia tuvo que incurrir para pagar una medicina o consulta. El recorte indiscriminado, como los pagos a pasantes y el despido de trabajadores sin base sindical (esenciales para la operación del sistema) resquebraja lo que de por sí era un equilibrio precario.

    El daño a los que menos tienen será una de las paradojas más crueles del obradorismo. Regresar a un sistema educativo complaciente con un sindicalismo voraz e inepto llevará a que millones de niños sigan hundidos en la pobreza cuando sean adultos. El golpe al turismo por los recortes en el sector afectará a muchas familias de escasos recursos en puntos como Oaxaca o San Cristóbal de las Casas. Pero ello se sentirá en un periodo largo de tiempo, incluso décadas, con la responsabilidad de este gobierno diluida en el tiempo. Lo de la salud es inmediato.

    La respuesta presidencial es similar a la que aplica en otros campos: hay mucha corrupción y por ello la estrategia tan radical. Como en la efímera y desastrosa guerra contra el huachicoleo: cierro los ductos para que no roben, sin pensar que provocaré desabasto. Si no compro medicinas, pues no habrá corrupción en el proceso. Las consecuencias son un poco más graves que las colas gigantescas en una gasolinera.

    Para una administración que pretende pasar a la historia, este capítulo será deprimente. Los que menos tienen son las víctimas inmediatas de una transformación mal entendida y peor ejecutada, en aras de una estrategia de gasto disfrazada de austeridad. Es la peor de las traiciones por parte de aquellos que se jactaban de no mentir, no robar y no traicionar, puesto que mintieron con sus promesas, saquean al erario para financiar sus prioridades, finalmente con ello traicionando la fe de aquellos que les entregaron su voto esperando ser, por fin, los primeros en ser beneficiados por el gobierno.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...o-a-los-pobres

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  7. #532

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    Los pobres votaron por López Obrador, y por eso muchos de ellos morirán.

    Darwin sigue vigente.

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  8. #533

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    Si AMLO destruye México, la prensa Cubana y Española se encargará de ponerlo como un "héroe" a la altura de Fidel Castro.

    Los que pierden fueron los que votaron por él, aunque se lleven a mucha gente decente entre las patas.

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  9. #534

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    PAN: última llamada

    Roberto Gil Zuarth

    Al momento de que escribo este apunte, no hay aún resultados oficiales de las elecciones locales de 2019. Sin embargo, por los datos que empiezan a fluir en los medios de comunicación y en las redes sociales, las tendencias parecen claras: Morena gana las gubernaturas de Baja California y Puebla; el PAN se refrenda en las municipales de Aguascalientes y Durango, y obtiene una contundente mayoría en las legislativas de Tamaulipas; el PRI y el PRD se quedan al borde del desahucio.

    El resultado es una nueva llamada de atención para el PAN. Difícilmente cabe la excusa de que la ola lopezobradorista sigue sin romper y que el crecimiento de Morena es una consecuencia continuada de la elección de 2018. Como es palpable en Aguascalientes, Tamaulipas y Durango, el PAN tiene una sólida y cultivable base social. La figura de López Obrador no es la variable determinante que se presumía y Morena no se ha consolidado como un partido con presencia uniforme en todo el país, con candidatos que aporten más allá de la aprobación presidencial o de la identificación partidaria. Por el contrario, los datos y resultados sugieren que la aprobación de López Obrador está por encima de la intención de voto por partido de Morena, mientras que la gran mayoría de sus candidatos –con algunas excepciones– están por debajo de su “voto duro”. En pocas palabras, un buen número de ciudadanos respaldan la gestión del presidente, pero no necesariamente votan por Morena o sus candidatos.

    Morena, pues, no era imbatible en esta elección y López Obrador, fuera de la boleta, no es garantía de triunfo. El partido en el poder sigue siendo el amorfo movimiento de campaña del presidente y no mucho más. Por eso, las derrotas en el bastión histórico de Baja California y en Puebla se explican más por razones internas que por el talento desplegado por nuestros adversarios. En Baja California, después de 30 años de gobiernos panistas, nos hizo falta autocrítica y acción para renovar al partido, para abrir la organización a la sociedad, para impulsar nuevos cuadros y, sobre todo, para cumplir a plenitud con el deber de cuidado que tenemos sobre nuestro desempeño público. Nos pasó lo que le sucede a todo partido que cree que llegó para quedarse: soberbia y pasividad para no atender a tiempo las causas y síntomas del desgaste. No supimos o no quisimos leer que poco a poco se acumulaba la misma expectativa de cambio que nosotros sembramos en la era de la hegemonía priista, pero ahora en contra de nosotros. No hicimos nada para demostrar que merecíamos otra oportunidad. Pensamos ingenuamente que lo que fue panista, panista perdurará.

    La trágica muerte de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle nos dejó sin reflejos. Y es que en Puebla, desafortunadamente, había liderazgos potentes pero no un partido fuerte. Gradualmente se impuso esa distorsión que Gómez Morín pretendió evitar cuando insistía en que el PAN debía forjar un sólido estado de derecho interno y una fuerte cultura de institucionalidad: los agudos personalismos asfixian la vocación de trascendencia del empeño colectivo. Después de los fatales sucesos, imperó la tentación de cobrar facturas, el impulso a acomodarse con el siguiente inquilino en palacio y, por supuesto, la mezquindad de apostar al control local del partido con la mirada puesta en las candidaturas del 21. Fuimos incapaces de exigir una respuesta puntual a lo acontecido: una investigación profesional e independiente que aclarara las causas de la pérdida de dos amigos y compañeros de partido. Nos presentamos a la elección extraordinaria como si se tratara de un ciclo más de la normalidad democrática del país. Bocabajeado, dividido, desconfiado de unos y otros, el partido renunció a tejer un alegato inteligente de continuidad de los gobiernos panistas y a contrastar claramente con la alternativa morenista. Postulamos a un candidato independiente, sin abrirnos auténticamente a una alianza con la sociedad; hicimos una coalición partidaria sin tener claro para qué; fuimos a campaña carentes de emoción y sin un proyecto compartido de lo que debemos representar para los ciudadanos. Dejamos ir la oportunidad de hacer de Puebla la primera batalla digna, heroica y ejemplar en tiempos de la 4-T.

    Frente a esta jornada, el PAN necesita mucho más que la enésima comisión de reflexión. El PAN debe emprender, ya, el esfuerzo de su renovación. El octogésimo aniversario no debe agotarse en un ritual autocomplaciente y nostálgico de nuestras glorias pasadas, sino que debe ser la ocasión para su reafirmación ideológica, reconstrucción organizativa y reanimación política. Una nueva proyección de principios para actualizar nuestro ideario al reclamo social por la desigualdad y para articular nuevas respuestas frente al resurgimiento autoritario. Un programa moderno para definirnos ante las distintas realidades sociales que derivan de la emancipación de las personas como sujetos morales dignos, autónomos y libres; un menú de políticas para corregir la amenaza intergeneracional del cambio climático; una serie de técnicas para enfrentar la automatización y sus implicaciones en la nueva economía colaborativa; una persuasiva fuente de inspiración para suministrar dosis de humanismo a la inmensa complejidad de la revolución tecnológica.

    El PAN necesita también una reforma profunda a sus estatutos para terminar con los vicios del control del padrón y superar el sofocamiento de la pluralidad interna, con métodos genuinamente democráticos, competitivos, meritocráticos, pero lo suficientemente abiertos e incluyentes para no disuadir a los ciudadanos a venir a nuestra organización. Resucitar su vida interna: debate intenso en nuestros órganos para sustituir la conspiración y la mediocridad palaciega, por fines y causas socialmente útiles. Apropiarse del liderazgo ético para restablecer la legitimidad de las instituciones de la democracia. Reorganizar, en pocas palabras, a la única organización que hoy puede efectivamente organizar a quienes no están con López Obrador.

    2019 es la última llamada para el PAN: resurgir y tomar la responsabilidad de la alternativa ciudadana e institucional de México, o bien, la lenta y lastimosa ruta electoral hacia la marginalidad política.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...ultima-llamada

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  10. #535

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    Los aranceles y los hondureños

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    Tanto el viernes pasado, vía el vicepresidente Mike Pence, como el domingo en boca del jefe de la Oficina de la Casa Blanca y el secretario de Seguridad Interna (DHS), el gobierno de Estados Unidos ha sido muy explícito en formular sus demandas al de López Obrador. Más allá de los lugares comunes, la falsa solemnidad, las denegaciones freudianas y la ausencia de contenido sustantivo de la carta de AMLO a Trump, y de las grandilocuencias de su canciller (llamar cumbre a una reunión de dos secretarios de Relaciones), los parámetros de la negociación en Washington el miércoles están claros.
    Lo primero: Washington aplicará aranceles a las exportaciones mexicanas (o importaciones desde México) porque a su entender nuestro país no ha hecho lo necesario ni lo deseable para reducir/impedir/contener la migración centroamericana hacia Estados Unidos. No se trata de un conflicto comercial. Trump está haciendo lo que México siempre debió haber hecho, lo que Peña Nieto y Videgaray dijeron que iban a hacer, y que ni ellos ni López Obrador han realizado en realidad: adoptar un enfoque integral de la relación entre ambos países. Desde la época de Salinas se insistió en que todo debía avanzar por vías separadas; hoy el gobierno repite la misma tonada.

    En lo migratorio, Trump exige tres concesiones mexicanas. La primera, la más urgente y lastimosa, consiste en la formalización del Acuerdo de Tercer País Seguro que en los hechos se empezó a poner en práctica con el convenio 'Remain in Mexico'. Formalizarlo significa que al ser México un país 'seguro', no hay necesidad para ningún 'tercero' (hondureño, cubano, congolés) de pedir asilo en Estados Unidos. Como Austria y Alemania, pues. Ya ni siquiera tendrían derecho a audiencia; deberán regresarse a sus países, o pedir asilo en México.

    Las cifras son elocuentes. Según DHS, entre enero y mayo fueron detenidos del lado norteamericano de la frontera unos 470 mil migrantes. La cifra de mayo aún no se divulga, pero DHS ya dijo que superaría la de abril (109 mil). Según un funcionario mexicano, citado por The New York Times el sábado, han sido devueltos menos de 9 mil solicitantes de asilo (yo creo, por ejemplo, a partir de mis pláticas con el gobernador Javier Corral, de Chihuahua, que son más bien como 20 mil). Los cuatrocientos cincuenta mil restantes se encuentran en Estados Unidos, y podrían ser devueltos a México. Los que sigan llegando no esperarán su audiencia en México; no habrá audiencia. Con el tiempo, y al entrar el verano, es muy posible que el flujo disminuya. ¿Cuánto?

    En segundo lugar, los tres voceros estadounidenses insistieron en el sellamiento de nuestra frontera sur. Lo que se pueda hacer en la frontera, perfecto. Lo que no, en los 'check-points' en el camino de Guatemala a Estados Unidos. En otras palabras, lo que AMLO ha intentado, de buena fe y con la peor moralidad imaginable, desde enero. No existe la capacidad en México para hacerlo. En este sentido, debemos agradecerle al INAMI su infinita corrupción e incompetencia. Y en tercer término, Trump quiere un ataque frontal contra lo que llama las organizaciones criminales transnacionales (TCOs) que, según él, monopolizan el transporte de migrantes centroamericanos del sur al norte. ¿A quiénes se referirá?

    México debe decir que no. Así de sencillo. Y no disfrazar un sí con mentiras, cortinas de humo, control de medios, etcétera. Los vamos a cachar, tarde o temprano.

    ¿Y los aranceles, apá? Existen varios caminos. El primero es decir: Va. Pon lo de 5 por ciento, y vemos qué sucede. Ya con la devaluación del jueves y viernes se compensó más de la mitad. Podemos aguantar hasta 10 por ciento, claro, si se deja de gobernar con el tipo de cambio, a la López Portillo. El segundo es aplicar aranceles en represalia, escogidos con criterios electorales en los estados que más le importan a Trump, como lo sabe hacer la tecnocracia de la Secretaría de Hacienda desde hace un cuarto de siglo. El cuarto, esperar que el verano traiga consigo, como cada año, una disminución del flujo centroamericano (Trump espera lo mismo). Por último, movilizar y dejar que se movilicen las fuerzas aliadas en Estados Unidos: voceros mexicanos en los grandes medios nacionales; exportadores afectados por nuestros aranceles; republicanos opuestos al principio mismo; partidarios del T-MEC que saben que así no pasa; abogados que cuestionarán la legalidad de las medidas de Trump; altos funcionarios de la administración opuestos a las medidas que por ahora perdieron pero que pueden ganar después; asociaciones de consumidores norteamericanos opuestos al alza de precios de algunos productos.

    Sé que la inmensa mayoría de los mexicanos prefieren que sacrifiquemos a los centroamericanos y no nos peleemos con Trump. Lo que no saben es que los centroamericanos no se van a quedar en Centroamérica, que la decencia mexicana sí tiene un valor incalculable, que las escenas de esbirros mexicanos uniformados arrancando niños a sus madres son intolerables, y que Trump no va a quedar satisfecho con estas concesiones mexicanas. Amor y paz.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...los-hondurenos

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  11. #536

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    Aeropuerto: el hígado manda

    Por Pablo Hiriart.

    El gobierno no tiene dinero para jeringas ni para frenar los secuestros, pero sí lo tiene para inundar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, con tal de que no quede huella de la que sería la mayor obra de infraestructura del país.

    Sólo para la tarea inicial de inundar el aeropuerto de Texcoco se van a requerir mil 600 millones de pesos.

    Para eso hay dinero. Para becas a investigadores no, para material médico no, para tratamientos en Neurología no, para seguridad pública no, para estancias infantiles no, comedores populares no, pago de estímulo a científicos no. Etcétera, etcétera.

    El aeropuerto internacional de Texcoco lleva un avance de 37 por ciento en su construcción y el gobierno decidió frenarlo y ahora, para que no quede registro de esa gran obra, inundarlo.

    De acuerdo con expertos consultados por el colega Ricardo Raphael, inundar el aeropuerto de Texcoco va a costar mil 600 millones de pesos, únicamente en su fase inicial.

    ¿Inundarlo?

    ¿Van a gastar una millonada para que no se vean los otros miles de millones de pesos que el gobierno tiró a la basura por un capricho?

    Sí, eso van a hacer.

    Un juez frenó, por ahora, la inundación de las obras en Texcoco, hasta que se revisen las causas que llevaron al gobierno a frenar la obra.

    Paralelamente, un tribunal ordenó no iniciar la construcción del aeropuerto en Santa Lucía hasta que se cuente con todos los estudios de seguridad aérea. No los han hecho.

    Las autoridades no vieron que en Santa Lucía hay un cerro, y en Texcoco vieron un lago que no existe.

    Antes de tomar la decisión de demoler el aeropuerto de Texcoco, los actuales gobernantes le pidieron su opinión técnica a los tres colegios de ingenieros del país acerca de dónde convenía establecer el aeropuerto internacional. Y los tres dijeron Texcoco y que Santa Lucía era inviable.

    La principal autoridad mundial en aeronáutica, MITRE, estableció que el aeropuerto debía hacerse en Texcoco y no en Santa Lucía.

    Igual respuesta dio la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI): Santa Lucía es inviable en el largo plazo y Texcoco es el indicado.

    Pues no, nuestro gobierno ha decidido cubrir de agua el espléndido proyecto arquitectónico de Norman Foster y las obras ya realizadas.

    Con la cancelación del aeropuerto de Texcoco se perdieron entre 120 y 160 mil millones de pesos, aparte de lo que dejaremos de ingresar al cancelarse esa obra.

    Se tiraron a la basura los contratos que ya estaban licitados (74 por ciento del total).

    Se desecharon los 70 mil empleos directos que se iban a crear este año en esa obra, que incluyen a los 40 mil que ya estaban trabajando. A la calle.

    El 70 por ciento de la inversión en el aeropuerto de Texcoco era privada.

    Los usuarios pagarían el resto de la obra a través de la Tarifa de Uso de Aeropuerto, y su funcionamiento sería un gran negocio para el gobierno y para desarrollar esa región del área metropolitana con empleos, vialidades, hoteles, servicios…

    No, el hígado manda.

    A inundarlo porque “no nos merecemos un aeropuerto así de moderno pues en el país hay muchos pobres”.

    A Santa Lucía le van a inyectar, oficialmente, 70 mil millones de pesos para acondicionarlo.

    Es decir, perdemos dinero y desarrollo futuro al cancelar un gran aeropuerto, y gastaremos dinero en hacer uno pequeñito, disfuncional, inseguro y que daña el medio ambiente.
    Puro hígado. Cero racionalidad económica ni visión de desarrollo.

    Además se va a invertir en la construcción de una tercera terminal en el actual aeropuerto capitalino, cuando lo que se necesitan son más pistas pues el tráfico aéreo está sobresaturado.

    En contraparte, se van a invertir 200 mil millones de pesos (cuando menos) en una refinería sin viabilidad financiera para producir gasolinas, cuando lo que requiere Pemex son recursos para aumentar la producción de crudo, que es su negocio principal.

    Y encima de todas estas decisiones tomadas con el hígado y pasadas por el tamiz de ideologías ya fracasadas, queremos que los inversionistas tengan confianza.

    Queremos que las calificadoras nos vean bien. Y nos enojamos porque aconsejan tener cuidado con lo que está pasando en México.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/pablo-hiriart/aeropuerto-el-higado-manda

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  12. #537

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    Violencia galopante

    Por Raymundo Riva Palacio.

    ¿Alguien se sorprendió al enterarse de que el primer cuatrimestre de este año es el más violento en la historia de los registros de incidencia delictiva desde que se iniciaron, en 1997? Todo se fue al alza, de acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que se han convertido en una de las estadísticas que se esperan mensualmente con mayor ansiedad, al haberse convertido en pulso de la gobernabilidad y balanza sobre el éxito o fracaso del gobierno. El sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador arrancó con una inercia trágica de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, que destrozó los sistemas policiales por ignorancia e incapacidad, pero tampoco ha mostrado, más allá de la retórica, una idea clara de cómo enfrentar el fenómeno.

    Los datos del Secretariado ratifican tendencias delictivas. Colima, donde se dieron 7.3 asesinatos por cada 100 mil habitantes –la tasa más alta del país–, no ha logrado restablecer la calma después de que hace poco más de dos años, por el descuido en el puerto de Manzanillo –responsabilidad de la Marina, por cierto–, empezaron a entrar cargamentos chinos de fentanilo, que recorrieron las viejas rutas de las metanfetaminas por el noroeste de Michoacán –las zonas protegidas por los paramilitares patrocinados por el gobierno peñista que incorporaron a miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación– y entraron a Jalisco para que desde ahí se exportara al ávido mercado de consumidores estadounidenses.

    Colima viene en espiral descendente desde el peñismo, como el caso de Chihuahua, donde el exgobernador César Duarte relajó el esquema de seguridad que se había instalado, particularmente en Ciudad Juárez, y que el gobernador Javier Corral ha sido incapaz de restablecer. Corral ha estado enfocado en encarcelar a priistas y no ha prestado la atención debida al tema de la seguridad, que se agravó por un factor externo: los acuerdos de paz en Colombia incluyeron la petición de las FARC de que se suspendiera la erradicación, por lo que la producción de cocaína volvió a florecer y se reanudaron las exportaciones hacia Estados Unidos, que en más del 50 por ciento pasa por el corredor Torreón-Gómez Palacio-Ciudad Juárez.

    Chihuahua tiene una tasa de homicidios dolosos de 4.8 por cada 100 mil habitantes, superior en ocho décimas a la de Guanajuato, que desde el gobierno de Miguel Márquez se vio involucrado en la lucha de organizaciones criminales por el control del robo de combustible, que llegó a ser más redituable que la cocaína. La zona era controlada por Los Zetas, cuya subsidiaria es el Cártel de Santa Rosa de Lima, pero la estabilidad se rompió con el intento del Cártel Jalisco Nueva Generación de quedarse con el negocio. Van avanzando, en concordancia con la estrategia del gobierno de López Obrador de acabar con la organización de Santa Rosa, dejando de lado a los jaliscienses. Sin embargo, nada es claro con la estrategia actual. Desde hace casi tres meses la Marina tiene interceptadas las llamadas telefónicas de todo el entorno de su líder en fuga, José Antonio Yépez, apodado El Marro, pero no lo han detenido. Varias veces lo han tenido ubicado por zona, según funcionarios federales, pero se les ha escapado.

    Las dinámicas en esas entidades no son levanta cejas, como sí lo son los datos que arrojan las estadísticas en tres nuevos gobiernos, todos de Morena, que encabezan el incremento delictivo en el país en términos porcentuales. A la cabeza se encuentra la Ciudad de México, donde la incidencia delictiva subió 237.5 por ciento en el primer cuatrimestre de este año, seguida de Morelos, que se incrementó 210 por ciento, y Veracruz, que vivía un desastre en materia de seguridad y que aun así incrementó su tasa 168.51 por ciento. En los tres casos han echado la culpa a gobiernos anteriores, pero en los tres casos sus gobiernos han sido incapaces de restablecer el orden. Problemas de aptitud de los responsables de la seguridad y ausencia total de estrategia, o acciones equivocadas, han producido que las peores entidades en la materia estén asociadas a Morena, aunque en el caso de Morelos es por alianza y el gobernador Cuauhtémoc Blanco está en choque incluso con el partido que respaldó su candidatura.

    Las estadísticas de la violencia no son suficientes para entender el fenómeno que se vive. Hay características locales y regionales, así como dinámicas diferenciadas. Sin embargo, existe un común denominador que se trata de cubrir con la retórica y la expectativa de que con la llegada de la Guardia Nacional habrá un antes y un después. Se trata de la falta de recursos presupuestarios, de la debilidad institucional que muestra su cara más vulnerable en los municipios, del quiebre de los equilibrios en varias partes del país, que muchas veces está asociada con corrupción de autoridades. Igualmente de la negligencia del sexenio anterior al desmantelar las plataformas de inteligencia criminal, de inteligencia para la seguridad nacional y del sistema federal de penales.

    Todos estos factores no fueron culpa ni responsabilidad del gobierno de López Obrador. Tampoco será su culpa ahora, pero sí su responsabilidad. Puede seguir achacando al pasado todos los males que afectan a su gobierno, pero los muertos de hoy se le contabilizarán a él, no a Peña Nieto. Por lo mismo, si continúa con la misma línea estratégica del arranque del gobierno anterior, de dejar hacer dejar pasar, terminará peor que él en materia de violencia, y la inseguridad irá erosionando su popularidad y aprobación. Peor aún es que el país aumentará su teñido de rojo ante la falta de visión, de objetivos claros y de estrategias confusas como las presentadas hasta ahora, sin señales de que vendrá una rectificación.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...ncia-galopante

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  13. #538

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    Marcelo, sigan al señor Donohue

    Por Jonathan Ruiz Torre.

    Y Carlos Salazar divulgó públicamente el martes: “Tom Donohue, que es el presidente de la American Chamber, vendrá esta semana a México…”.

    No se confundan. Nadie puede hacer más por la economía mexicana en este momento que Thomas Donohue, y lo que indicó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial es que él estará cerca.

    Durante más de dos décadas y hasta el primer semestre de este año, Donohue fue el presidente y director general de la US Chamber of Commerce o la Cámara de Comercio de los Estados Unidos. Temporalmente se quedará solo con el segundo cargo, la presidencia la cedió a Suzanne Clark.

    Expliqué en su momento que de poco serviría negociar con Donald Trump, quien a mi juicio no aplicaría los aranceles. ¿La razón? La fuerte presión que recibe del gremio de Donohue que ya amenaza con apoyar más a demócratas que a republicanos durante los financiamientos de campañas políticas de 2020. Atención, su cámara empresarial está conformada por las compañías más grandes de su país, las defensoras del establishment estadounidense.

    A la US Chamber no le conviene la política comercial o lo que sea la estrategia global económica de Trump. Por años gozaron de la ventaja de traer manufactura a México para bajar sus costos sin pagar aranceles al cruzar las fronteras y la inmigración a su país mantiene bajos los salarios que pagan para tareas pesadas, con ello bajan los costos de sus productos y pueden competir con alemanes, holandeses, suecos o chinos.

    Lo dejó muy claro la US Chamber en dos artículos que promueven esta semana:

    “La clave para mantener fuerte nuestra economía”, que incluye esta aportación: “¿Cómo mantener y fortalecer el crecimiento? Sencillo. Hay que retener a trabajadores de todos los niveles de habilidad que, en muchos casos, han estado contribuyendo a nuestra economía durante décadas”.

    El otro texto: “5 razones por las que apoyamos el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC)”, que destaca esta frase del mismo Donohue: “La Cámara de los Estados Unidos se enorgullece de alzar nuestra voz en apoyo de la aprobación rápida por el Congreso del TMEC. El comercio con Canadá y México ha impulsado nuestra economía durante décadas”.

    Como era de esperarse, la rivalidad entre la US Chamber y el presidente Donald Trump ya es pública.

    El lunes, el mandatario externó en una entrevista televisada con CNBC: Los países extranjeros “se aprovechan de nosotros de todas las formas posibles, y la Cámara de los Estados Unidos está allí con ellos”, dijo Trump. “La Cámara es probablemente más para las empresas y las personas que son miembros que para nuestro país”.

    Al canciller Marcelo Ebrard no le funcionó la estrategia de negociar con Trump. No ganamos nada, pues ese presidente ya azuzó con nuevas represalias. Estamos como al principio, lo que ayer consignamos Gonzalo Soto y yo en el trabajo de portada de Bloomberg Businessweek México.

    Bien haría Ebrard en voltear a ver a Donohue y armar con él un nuevo mapa para arreglar el gran problema del comercio exterior mexicano: la incertidumbre que detuvo la inversión.

    Consultada al respecto, hasta el cierre de esta edición, la US Chamber of Commerce no había confirmado la visita del Sr. Donohue a México esta semana.

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  14. #539

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    Migrantes

    Por Alejandro Moreno.

    Los migrantes centroamericanos son hoy uno de los principales problemas para el gobierno de la cuarta transformación, no solamente por la magnitud del asunto, sino porque, a diferencia de otros problemas, el tema de la migración tiene reloj con cuenta regresiva de por medio. Así se entiende luego de las negociaciones con el gobierno de Donald Trump para desactivar los aranceles.

    Mientras el gobierno mexicano se adapta a estas nuevas circunstancias, este es un momento propicio para revisar las actitudes de los mexicanos hacia los migrantes y ver el grado de apoyo o rechazo que pueden tener las medidas previstas. Ya en una columna previa habíamos hecho el ejercicio (26 octubre 2018), y desde entonces se veía una opinión pública dividida, aunque con mayoría abierta a la migración, lo cual coincidía con el discurso de apertura del entonces presidente electo López Obrador: El 59 por ciento de los encuestados expresaba una actitud de apertura hacia los migrantes, con 14 por ciento de ellos apoyando una apertura absoluta, mientras que el 40 por ciento expresaba más restricciones a la entrada, con 10 por ciento en una cerrazón absoluta. Los datos son de la Encuesta Mundial de Valores realizada en el país, en 2018.
    A varias semanas de distancia de ese análisis, y bajo una realidad distinta, las encuestas nos muestran cierto endurecimiento de la población mexicana hacia los migrantes. En los dos últimos sondeos nacionales que hicimos, en mayo 24 y junio 4, el 41 por ciento dijo que a los migrantes se les debería apoyar y garantizar el libre paso, mientras que el 56 por ciento indicó que se les debe cerrar la frontera.

    La opinión pública sigue marcadamente dividida, pero con este fraseo y bajo las actuales circunstancias, es claro que la mayoría ha adoptado una actitud de cerrazón. Es muy probable que en apenas unos meses, con una migración al alza, bajo circunstancias políticas y económicas distintas, y bajo presión bilateral, los mexicanos se han endurecido hacia los migrantes. Según la encuesta publicada el pasado 4 de junio en este diario, el apoyo a cerrar las fronteras a los migrantes llegó a registrar hasta 72 por ciento a mediados de mayo, antes de la crisis de los aranceles.

    Agregando las dos últimas encuestas para hacer algunos cruces, nos ofrece información adicional para entender mejor este fenómeno de opinión. En primer lugar, las encuestas revelan claras diferencias regionales: el norte es donde mayor cerrazón se observa, mientras que en el sur se expresa la mayor apertura. Las diferencias no son tan marcadas pero algo dicen. La actitud de cerrar nuestras fronteras a los migrantes es apoyada por 53 por ciento en el sur, 56 por ciento en el centro, 57 por ciento en el centro-occidente y 61 por ciento en el norte. La población más preocupada por la migración está en los estados del norte, donde finalmente se ha instalado una buena parte de los migrantes que buscan internarse a Estados Unidos y, bajo las premisas de la reciente negociación, adonde varios de ellos podrían ser remitidos desde el vecino país, en espera de trámites.

    En términos demográficos, la apertura hacia los migrantes es ligeramente mayor entre las mujeres que entre los hombres, mientras que la cerrazón es mayor entre los grupos de mayor edad. Curiosamente, la encuesta revela que los más escolarizados son quienes más apoyan el cierre de las fronteras, un resultado contrario a lo que se esperaría de un público que por lo general tiende a ser más liberal.

    En términos políticos, la mayor apertura hacia los migrantes la expresan los priistas y los morenistas, mientras que la mayor cerrazón es más visible entre panistas y perredistas, aunque también entre la mayoría apartidista. Por otro lado, los mexicanos que se consideran de izquierda muestran una apertura ligeramente más alta hacia la migración, mientras que los de centro y derecha expresan una mayor cerrazón. El tema, por lo visto, ya trae su dosis de politización. Veremos cómo evolucionan estas actitudes.

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  15. #540

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    'Tengo malestar y enojo por la situación en Cuba; todo es injusto'

    Por María Scherer.

    “Evolucioné más o menos como mis tres hermanos”, cuenta el escritor Rafael Rojas. Los cuatro estudiaron en las mismas escuelas, el bachillerato en la famosa Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin, que inauguraron Fidel Castro y Leonid Brézhnev en 1974, “diseñada a imagen y semejanza de las escuelas de élite de la Unión Soviética”.

    Los hijos de Fernando Rojas, exrector de la Universidad de la Habana, estudiaban y trabajaban en fábricas de pilas, radios y otros bienes, como el resto de los alumnos de la Lenin, y, siguiendo la ruta de ese tipo de jóvenes en la Cuba soviética, al graduarse se fue al Moskovsky Institut Upravlenia (Instituto Moscovita de Dirección). Sólo los mejores alumnos del bachillerato aspiraban a esas carreras, que concedían estatus. “El contenido de los cursos era fundamentalmente economía política, aunque tenía una parte importante de filosofía”.

    Cuando vivió en Rusia, a principios de los ochenta, los años previos a la introducción de la Perestroika, relata el académico, “me impactó la irreverencia de la juventud soviética y el poco criterio de autoridad que establecían en relación con sus líderes, que era completamente diferente a como lo practicábamos en Cuba. Nuestra relación con Fidel y los otros líderes era de lealtad, pero para los rusos era diferente: sus líderes eran figuras distantes, ridículas incluso. No hablo de una simple burla. Eso era desafecto”.

    Dos años y medio más tarde, Rojas, autor de ensayos críticos del sistema político cubano y de la conducción de Fidel Castro, volvió al Caribe. Parte del currículum le fue revalidado en la Universidad de La Habana, donde se graduó de Filosofía Marxista y posteriormente ganó una beca del Colegio de México para cursar el doctorado en Historia, recomendado por su maestro Manuel Moreno Fraginals, “el gran historiador marxista cubano de mediados del siglo XX, que hizo la gran historia del azúcar, del ingenio y del sistema de plantaciones”, también egresado del Centro de Estudios Históricos del Colmex.

    Al terminar la práctica docente en el Colmex, Rojas fue contratado en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Un año después ingresó al CIDE. Aquel 1996 fue clave porque el tema de Cuba se colocó en el centro de la esfera pública latinoamericana. La crisis de los balseros se recrudeció tras el notable deterioro de las condiciones de vida en la isla durante el periodo especial, cuando Clinton aplicó la Ley Helms-Burton a Cuba.

    Durante el movimiento cultural de los ochenta, un grupo de pintores, escritores, arquitectos, artistas y músicos cubanos nacidos en los sesenta, hicieron las primeras críticas articuladas sobre el sistema político de la isla, pero desde la izquierda. Rojas, orientado hacia la historia de las ideas y de las instituciones políticas, comenzó a publicar en el Caimán barbudo y La gaceta de Cuba, revistas que lo colocaron en el campo intelectual de la isla.

    Justo entonces se editó en Madrid Encuentro de la Cultura Cubana, una revista fundada por Jesús Díaz y otros exiliados de esa generación. La capital de España se convirtió en el centro cultural de la diáspora de los 90 y Rojas se dedicó a escribir, además de sus investigaciones y artículos académicos, otros textos que tenían que ver con México y América Latina, y también empezó a intervenir en la discusión política sobre Cuba. “Eso cambió mi relación con la isla. Fui ubicado como enemigo y comenzaron los ataques, algo que se prolongó durante los años siguientes”.

    El resto de los hermanos Rojas permaneció en Cuba. El mayor fue dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas y tuvo un papel cada vez más relevante en la política cultural del Estado, en el momento en el que Fidel lanzó 'La batalla de las ideas', “una política mediática muy agresiva en contra del exilio, de Miami en especial, y contra la comunidad intelectual de la diáspora, presentándolos como si fueran una misma cosa. A mí me interesaba el socialismo democrático, pero me comparaban con Diaz-Balart o con Carlos Alberto Montaner. Ésa era la estrategia”.

    En la Feria del Libro de Guadalajara 2002, dedicada a la isla, fueron invitados escritores que vivían dentro y fuera de ella: Zoé Valdés, Jesús Díaz, Iván de la Nuez y el propio Rojas entre ellos. Se presentó un número de la revista Encuentro de la Cultura Cubana, en la que se homenajeó precisamente a Jesús Díaz, que había muerto ese verano. En la conmemoración participarían Roger Bartra, Julio Trujillo, Christopher Domínguez y José Manuel Prieto. “La delegación oficial a la que pertenecía mi hermano reventó el acto.
    Cerraron el auditorio, nos arrebataron los micrófonos y arengaron al público, mayoritariamente favorable a la delegación cubana; nos acusaron de agentes del imperialismo”. El asunto fue ampliamente cubierto por la prensa mexicana.

    -¿Y la relación con tu hermano?

    -Siempre ha sido muy buena. Así se mantiene.

    Ganador del premio Anagrama de Ensayo 2006 por Tumbas sin sosiego, y autor de Las repúblicas de aire, entre otros títulos, afirma que “a medida que me incliné hacia un tipo de historia más académica y al mismo tiempo a un tipo de ensayo menos cubano, se iban distendiendo las relaciones con la isla, relativamente, pues persisten ese tipo de descalificaciones”.

    De esa época apenas queda su condición migratoria, que es, de hecho, la de un exiliado. Rojas no puede viajar a Cuba sin un pasaporte habilitado para ese efecto. Cuando murió su padre le extendieron un permiso humanitario, y aprovecharon para hacerle saber de la precariedad de su situación.

    -¿Por qué no has habilitado el pasaporte?

    -Creo que aún tengo un poco de malestar con la situación misma, un poco de orgullo, de enojo, porque me parece injusto todo.

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  16. #541

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    Comentarios...

    Esto es ejemplo de la miserable vida de los cubanos, venezolanos y cualquier país que implememente el diabólico sistema comunistoide; como el PELEJAGARTO lo quiere hacer en México. Despierten perrada chaira!!

    Cuba es una pocilga repleta de excremento hasta los bordes. Ahí las sanguijuelas, gusanos, amibas y demás vividores nadan a sus anchas en un asqueroso caldo diseñado po entero y completo beneficio; mientras los serviles esclavos reducidos a mendigos hacen fila y turno para recibir las migajas que la ayuda perpetua de Rusia, los sobornos de los cárteles de la droga que utilizan su territorio y el lavado de dinero de la corrupción de politiquillos izquierdistas de todo el mundo, que utilizan los servicios de las empresas cubanas para poner a buen recaudo sus rapiñas.


    No conforme con esto, en los últimos años han utilizado a los traidores de America Latina para hacerse del control de sus recursos, de paises ricos como Venezuela, a la que su superlativa estudpidez han hundido en la miseria más dramática de la que se tenga memoria en los últimos cien años en nuestro continente. Sin embargo, nada de eso es suficiente para gente tan decadente, y a pesar de todo lo que roban, mantienen a su pueblo prostituyendo a sus mujeres con los turistas que llegan a su letrina.

    En fin, el país entero es una miserable piltrafa y lo serguirá siendo, porque ya no les importa vivir de otra manera.

    Fui de turísmo médico a Cuba, una decepción por las carencias. Lo que más me asombró fue darme cuenta que las ayudas externas hacia la isla llegaron a representar el 85% de los ingresos brutos! Es un pueblo limosnero!! Como puede spresumir en medicina, educación y deportes si lo haces con dádivas, no con lo que produces?

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  17. #542

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    (No) gabinete de AMLO

    Por Salvador Camarena.

    1. El gabinete de AMLO no existe. AMLO es el gabinete. Y por eso ha dispuesto que algunos de los que parecen secretarios no sean, y otros que no parecen actúen como si fueran.

    2. Si usted conoce a la secretaria de Gobernación, avísele que se ha extrañado la voz de Bucareli en la crisis más importante del gobierno hasta hoy (no, no fue la del huachicol, es la de Trump). Tampoco es referencia en comunicación política de este gobierno, ni lleva la mano en la relación con las iglesias. Entonces, ¿qué hará?

    3. No es novedoso el hecho de que algunos subsecretarios tengan más o igual poder (o responsabilidades) que algunos secretarios. En el gobierno de López Obrador destacan Ariadna Montiel (Bienestar) y Alejandro Encinas (Gobernación).

    4. Montiel podría ser considerada como la verdadera secretaria de Bienestar, pues opera directamente los programas sociales que más importan al Presidente (menos el de los jóvenes, que le toca a Trabajo). Entonces, ella sería LA secretaria... salvo que el verdadero jefe de esa dependencia es Gabriel García Hernández, quien despacha resguardado en Palacio.

    5. En el caso de Encinas, ocupa la totalidad de lo que hoy sí es Segob: una dependencia dedicada a derechos humanos. Suyo será cualquier abuso del muro que Ebrard construye en la frontera sur y la operación cotidiana de la Guardia Nacional; sin dejar de mencionar que cada activista o periodista asesinado, y va más de un reportero al mes, son suyos.

    6. En Hacienda despachan tres. El secretario Carlos Urzúa cuadra números. El subsecretario Arturo Herrera se encarga de los mercados nacionales e internacionales. Y Raquel Buenrostro tiene las tijeras y la chequera. Ésta última acuerda directo con el Presidente. No en pocas ocasiones se ha saltado a Urzúa.

    7. El crecimiento de Ebrard ha sido en detrimento no sólo de Olga Sánchez Cordero sino de la Secretaría de Economía. Desde la transición, Ebrard junto con Jesús Seade, negociadores del TMEC, le roban a Graciela Márquez parte de su agenda.

    8. La secretaria de Cultura tiene el récord de más patinones, renuncias forzadas de colaboradores, dislates mediáticos y fricciones innecesarias con la prensa.

    9. Jesús Ramírez es facilitador de las presentaciones de AMLO. Es también creador de atropelladas campañas y responsable de un modelo de conferencia mañanera en el que, con acreditación de prensa, se insulta a reporteras y reporteros. No es un operador de comunicación social: las páginas de internet de este gobierno resultan aún más pobres que las que Alejandra Lagunes regenteó en el peñismo. Es más fácil encontrar algo sobre el gobierno en lopezobrador.org.mx que en las páginas oficiales de las dependencias.

    10. El caso del secretario de Comunicaciones y Transportes es singular: las dos obras más grandes de infraestructura y comunicación del arranque del sexenio no son suyas. En el tren maya el trazo lo mece un amigo presidencial en Fonatur. Y en el aeropuerto de Santa Lucía, otro amigo (Riobóo) es el que arrastra el lápiz.

    11. Lo mismo le pasa a Octavio Romero con la refinería de Dos Bocas. Es la secretaria Rocío Nahle la que parte ese pastel, no el director de Pemex.

    12. Esteban Moctezuma pasará a la historia como el secretario de Educación que dejó machacar a los investigadores mientras le daba prebendas a la CNTE y 800 millones de pesos al año al PT para sus Cendis. Honor a quien honor merece.

    En tiempos de la alternancia pasamos del 'gabinetazo' (disfuncional) foxista al modelo de dos pilares (no se rían) en pugna permanente: Osorio y Videgaray, disfuncional también. Hoy hay gente que se hace una ilusión: que el rígido centralismo lopezobradorista funcione. Igual y sí, pero si no, hay un costo: como todo lo atrae AMLO, toda la chamuscada de una crisis le caerá a él. Ya veremos.

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  18. #543

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    Aguas con los migrantes y deportados mexicanos

    Por Jorge Castaneña Gutman.

    Más allá de los detalles que iremos descubriendo del acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos, y de sus consecuencias, buenas o malas, vale la pena detenerse en un aspecto que quizás sea el meollo de la maldad que encierra este convenio. Lo formuló con precisión, claridad y valentía Porfirio Muñoz Ledo.

    Existen países que, por ser exclusivamente receptores de migrantes, con papeles o sin ellos, pueden centrar toda su atención en las condiciones de esa recepción. Lo esencial para esos países suele ser el orden, la legalidad, la capacidad de asimilación e inserción que su sociedad tiene de diversos flujos migratorios; las peculiaridades étnicas, religiosas, lingüísticas de dichos flujos, y la permanencia, o no, de quienes llegan.

    Por otro lado, existen países exclusivamente generadores de flujos migratorios, que se preocupan más del tipo de acogida que recibirán sus nacionales en otro país, y también –o sobre todo–, de las condiciones de su pertenencia en los países de destino. Algunos países, no muchos, reúnen ambas condiciones; son receptores y a la vez generadores de importantes flujos migratorios.

    México pertenece a este último grupo. Turquía de alguna manera lo es: recibe refugiados de Siria, de Afganistán y en menor medida de Irán, pero también genera importantes corrientes migratorias hacia Europa del Norte, en particular Alemania. Otro ejemplo podría ser Marruecos, que es destino, por lo menos de tránsito, de limitados volúmenes de migración de la África subsahariana, y al mismo tiempo generador de corrientes migratorias hacia España principalmente. Habría algunos más, pero la situación de México es más bien excepcional. Por eso es que resulta especialmente aberrante que ahora todo el discurso gubernamental, y de los simpatizantes del gobierno y de su acuerdo con Trump, se centre exclusivamente en el fenómeno migratorio hacia México, de Centroamérica principalmente, pero también de Cuba, Haití, América del Sur y África. Se enfatiza en la necesidad de poner orden, regularizar, evitar las situaciones ilegales, impedir la entrada de personas sin papeles o que buscan desplazarse hacia Estados Unidos. Pero parece que, si alguna vez López Obrador y Ebrard conocieron el otro discurso, se les ha olvidado por completo.

    En efecto, como dijo Muñoz Ledo, la clave para un país como México es que no podemos pedir, mucho menos exigir, un trato de determinado tipo para nuestros connacionales en Estados Unidos, sean 'legales' o 'ilegales' (no nos gusta este término, por eso usamos el de indocumentados); estacionales o permanentes; motivados por razones exclusivamente económicas o por huir de la violencia; con o sin la anuencia tácita o explícita del país de destino, es decir, Estados Unidos. Cada vez que un alto funcionario mexicano se refiere a los centroamericanos en términos de 'legalidad' o 'ilegalidad', de regularidad, orden, identificación, motivación, debería pensar si ese discurso resulta aceptable cuando es esgrimido por algún norteamericano en relación a los mexicanos. Es obvio que no. Pero de eso nos hemos olvidado. No parece estar en la agenda del gobierno de López Obrador.

    Algunos, los más tontitos, alegarán que afortunadamente ya no hay migración mexicana a Estados Unidos. Por lo tanto, no debe preocuparnos lo que digan los norteamericanos a propósito de los mexicanos que se van, porque ya no se van. Aun suponiendo que esto fuera cierto, sería muy poco digno –para los que les gusta la dignidad– hablar en esos términos. No se sabría si algún día, a lo mejor, si la mafia en el poder impide el cambio de régimen y de sociedad que quiere López Obrador, se tendrán que ir algunos mexicanos a Estados Unidos.

    Pero, sobre todo, es falso. Valdría la pena que el gobierno de López Obrador le preguntara a Estados Unidos: De los 144 mil detenidos al ingresar a Estados Unidos durante el mes de mayo, ¿cuántos fueron mexicanos? ¿Cuántos mexicanos fueron deportados por Estados Unidos en mayo, abril, marzo, febrero, enero? ¿Cuántos mexicanos sin papeles parten para Estados Unidos cada día, cada semana, cada mes?

    Es cierto que ha habido una transferencia entre los flujos indocumentados de antes y flujos documentados ahora, es decir, con papeles, visas y permisos de trabajo. Se trata de visas H2A, H2B y muchas más, cuyo número ha aumentado enormemente a lo largo de los últimos diez años. Pero pensar que todo eso ya no le importa a México porque ya no se va a ir ningún mexicano a Estados Unidos, porque ya no habrá necesidad de hacerlo, es una reverenda estupidez. Si no lo cree el gobierno, entonces debe decirlo y recordar que cada vez que se refiere de manera peyorativa o con desprecio a los centroamericanos, africanos, cubanos, etcétera, está invitando a Estados Unidos a que haga lo mismo con los mexicanos. Y si cree que ya no se van los mexicanos, pues que nos dé los números para cerciorarnos de que así es.

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  19. #544

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    Mi opinión:

    Los Mexicanos con el Neoliberalismo de Peña Nieto ya no migraban en forma NETA a los USA (se regresaba el mismo número de los que se iban)… con la 4T, y la catástrofe económica que va a provocar, en pocos años vamos a ver una presión de muchos millones de Mexicanos tratando de huir del país... por supuesto, ante nada a los USA.

    Como se relaciona eso con la crisis Centroamericana, se puede discutir.

    Yo soy de los partidarios de pensar, que dejar pasar a esos malditos, en NADA beneficia, y TAMPOCO beneficiará a México en el futuro, ni en el campo económico, ni diplomático, ni cultural, ni nada.

    Son países miserables... económica, pero también espiritual y culturalmente.

    Viven como lo que son... y eso nada puede evitarlo.

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  20. #545

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    Desde el pasado

    Por Macario Schettino.

    Comentábamos ayer que la democracia mexicana está en riesgo, porque desde el poder se busca limitarla mediante la combinación de diversos instrumentos. Por un lado, control de los organismos electorales; por otro, incorporación de mecanismos plebiscitarios (llamados eufemísticamente 'de democracia directa'). Insisto en que esto debe evitarse. El gran avance que significó la reforma electoral de 1996, luego reducido con la de 2007, podría borrarse fácilmente ahora.

    Aunque muchos jóvenes ni siquiera lo imaginan, el único periodo democrático en la historia de México inició en la elección de 1997, pero pudo haber terminado en la de 2018, si las intenciones de quienes acompañan a López Obrador tienen éxito.

    Al respecto, cabe recordar que un elemento que ayudó mucho a López Obrador en la campaña fue fingir pragmatismo y paciencia. En diversas ocasiones afirmó que no habría cambios de fondo antes de 2021, aunque no ha cumplido. El origen de esas declaraciones no era una maduración de su parte, sino la convicción de que no tendría mayoría suficiente para impulsar esa transformación de raíz del régimen político.

    Para su sorpresa, y la de muchos, le sobró votación. Ganó con más del 50 por ciento del voto, y aunque su partido no llegó a tanto, la sobrerrepresentación aplicada de forma abusiva a todos los partidos de la coalición, más la compra abierta de legisladores, lo tienen hoy con mayoría calificada en Diputados, y muy cerca de ello en Senadores. De forma que no tiene que esperar a 2021, y por eso quieren hacerlo de una vez. Si logran los cambios que buscan, será muy difícil retirarlos del poder en décadas.

    La decisión de los mexicanos de entregar todo el poder político a una sola persona me parecía algo inusitado. No es raro que haya triunfos por más de 50 por ciento en democracias maduras, pero lo que se vota en esos casos es a fuerzas políticas organizadas, con ideología y prácticas políticas claras, con disciplina. Lo que votaron los mexicanos el 1 de julio pasado fue dar todo el poder a una persona. La ola fue tan grande que elevó a puestos políticos de importancia a todo tipo de personas. Unos pocos son políticos profesionales, otros son arribistas, unos más son absolutos incapaces y, lo más grave, otros son promotores de la destrucción latinoamericana. Bolivarianos, suelo llamar a estos últimos.

    Revisando el pasado, encuentro un caso similar a México 2018: Argentina 1946. En febrero de ese año, Juan Domingo Perón fue elegido presidente con 52.8 por ciento de los votos, encabezando un partido que había fundado seis meses antes. Curiosas coincidencias.

    Perón gobernó hasta 1955, cuando fue exiliado tras un golpe militar. Aunque regresó al poder en 1973, por unos pocos meses, lo relevante de su herencia fue el peronismo, una idea política populista que atraviesa todo tipo de ideologías, y ha llevado al poder a personas tan disímbolas como Menem y Kirchner.

    Aunque para muchos Perón simboliza el populismo latinoamericano, a mí me parece que el inicio de ese tipo de políticas en este continente ocurrió con Lázaro Cárdenas. Con grandes diferencias personales, sus herencias no son tan distintas: movimientos populistas que cubren todo, el PRI y el peronismo no parecen morir jamás, sólo transformarse.

    La nueva reencarnación del PRI, en Morena, guarda, sin embargo, grandes parecidos con los momentos fundacionales del cardenismo y el peronismo: centro único de poder, movilización permanente, ideología que atraviesa todas las facetas de la vida. Así definía Juan Linz el fascismo.

    Reitero: Impedir el fin de la democracia, evitar la destrucción institucional, construir una alternativa. Un futuro exitoso para México, es decir, desarrollo, libertad y justicia, implica el fin del cardenismo. Como en Argentina exige el fin del peronismo. Ignoro si lo lograremos.

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  21. #546

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    Con los jueces han topado

    Juan Ignacio Zavala

    Durante estos primeros meses de gobierno lopezobradorista, el Poder Judicial ha estado presente con su imagen para bien y para mal. Desde el asedio del propio Presidente y su horda legislativa en la que amenazaban con disolver la SCJN y hacer un órgano nuevo, hasta la exhibición de sus excesos en los gastos, derroches y prácticas que se dan al interior de ese poder que son francamente inaceptables. A esto se unió el nombramiento de dos nuevos ministros de la Corte que, como todo lo que pasa por este gobierno, fue de lo más desaseado. Por supuesto, se trata de personajes cercanos al Presidente, lo que no me parece ninguna rareza ni desproporción, pues los anteriores presidentes también hicieron lo propio y es una práctica política en muchos países.

    En medio del desbarajuste y los gritos de un lado y otro que le encanta organizar a nuestro Presidente hasta para hacer un consomé, se dio la elección de un nuevo presidente en la SCJN, resultando Arturo Zaldívar ganador. Cercano a AMLO o por lo menos de sus simpatías, Zaldívar ha tratado de darle un perfil distinto no solamente a la Corte, sino al poder en el que se agrupan los jueces del país. Es temprano para saber si lo va a lograr, pero se ve cierta actitud. El solo hecho de no acompañar al Presidente en ese absurdo mitin político-religioso en Tijuana la semana pasada, habla de prudencia y decoro.

    Lamentablemente, hace unas semanas algunos ministros de la Corte decidieron asistir a la boda de un familiar de connotado abogado. Ahí se presentaron, rodeados de políticos en un ambiente por demás frívolo y derrochador (el abogado puede hacer lo que le venga en gana con su dinero). Pero los máximos representantes de la justicia no tenían por qué estar ahí. Por eso tienen la imagen que tienen, por eso las agresiones del Presidente encuentran eco. Ignoro si tienen algún código de ética –se supone que a ese nivel no lo necesitarían y mucho menos tratándose de quienes imparten justicia. Ya no hablemos de lo mal que está que convivan públicamente con quien litiga en una pachanga –por más alegría que les dé el motivo del festejo– pero, digamos, ¿no conocen la contención? ¿Los límites que les ponían a sus hijos? ¿En tan poco valoran su puesto? En fin, que ese tipo de asuntos son pequeñas cosas que enojan muchísimo, son detalles que revelan una manera de ser, verdaderos pasos para atrás en la búsqueda de una imagen confiable.

    No es que el Poder Judicial goce de una gran imagen entre la ciudadanía. Como en casi todo, normalmente se saben más las cosas malas, los escándalos, las pifias y las corruptelas que las cosas buenas que pueden resultar ejemplares y que arman un comportamiento institucional que deriva en confianza y seguridad ciudadana en el ámbito de la justicia. Esta semana, por ejemplo, los jueces nos han dado una buena lección de cómo ciudadanos inconformes con las decisiones atrabiliarias del Presidente respecto de obra pública importante en nuestro país, pueden encontrar un refugio en la decisión judicial. Los amparos promovidos, entre otros por Mexicanos Contra la Corrupción, han impedido que se destroce lo hecho en las obras del NAIM y que se suspendan los inicios de los trabajos del aeropuerto de Santa Lucía por carecer de estudios. Son una bocanada de aire fresco ante un gobierno que desprecia la ley y que desconoce los procedimientos de cualquier trámite. Un gobierno cuya única guía no es la ley, sino la palabra del Presidente. Es probable que el gobierno la emprenda contra los jueces, que use sus adjetivos de siempre: mafia, camarilla, rapaces, cualquier insulto que consideren proporcional a la palabra que quieren hacer ley.

    Y esa palabra, la presidencial, ha encontrado un dique: el Poder Judicial. Enhorabuena para todos.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...ces-han-topado

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  22. #547

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    La inútil defensa de Claudia Sheinbaum

    Raúl Cremoux


    El atroz asesinato de Norberto Ronquillo, como el de tantas otras personas, jamás debió haber ocurrido.

    Todos los datos del Observatorio Nacional Ciudadano, así como los pocos y oscuros datos oficiales que se logran arrancar a las autoridades de la CDMX, cuando son despojados de autoelogios, nos muestran la línea ascendente que han tenido los delitos en el último semestre en porcentajes enormes.

    Ya se trate de robos en sus muchas modalidades, asaltos a transeúntes, en casa, fraudes, plagios y asesinatos, el aumento es incontenible. ¿Por qué? Para empezar Claudia Sheinbaum, la entonces candidata de Morena al gobierno citadino, nunca entregó un diagnóstico y menos un plan, una estrategia para combatir al crimen. Se refugió en las malhadadas promesas de la campaña presidencial que la cubrían: “abrazos no balazos; amnistía a los criminales, amor y paz”. Esto fue una sinfonía ranchera no sólo para las bandas, sino para cualquier pillo o aspirante a ladrón.

    A lo anterior, que regaló un contexto inesperado, se añadió una interpretación que ayudará a largo plazo, pero resulta equívoco pensar que dará resultado en el corto plazo: los programas sociales. Pero no en los que se regala dinero a los jóvenes, justo en la edad en que deben desarrollar habilidades para saber ganarse la vida con una axiología de honradez, pulcritud e inteligencia.

    Dado que esos programas tienen un costo muy elevado, hubo que instrumentar un sinfín de medidas con daños colaterales decisivos. Entre otros, la subasta de todo tipo de transportes que ya formaban un activo real para las necesidades gubernamentales, cambiar un aeropuerto militar a cambio de otro que le daría un sinfín de beneficios al país, despedir gente valiosa de la administración, rebajar sueldos y someter con presupuestos bajísimos a muchas dependencias de orden variopinto.

    Concretamente aplastar los recursos en la procuración de justicia, que van de un 14 a un 22 por ciento; los de prevención del delito, en 27 por ciento; eliminar a expertos contra el delito, como a la señora Bugarín, quien logró un descenso notable en secuestros durante la administración pasada.

    A la Policía Federal, que se distinguió en numerosos casos, se le ha desmantelado en lugar de perfeccionarla. La lucha contra la delincuencia no encontró ni un párrafo en el Plan Nacional de Desarrollo, en cuyo texto se dieron normas de conducta y hasta de moral.

    Jesús Orta, jefe policíaco, ha aparecido a ratos para decirnos lo mismo que la jefa de Gobierno y la procuradora Ernestina Godoy: llegaremos hasta las últimas consecuencias. Lugar común y frase manida durante decenios. El caso que enluta a una familia ya forma parte de la estadística de un gobierno capitalino que requiere del apoyo retórico del Presidente, quien aprovechó un acto intrascendente para arengar a los presentes a corear una y otra vez: “¡No estás sola! ¡No estás sola! ¡Te defiende el Presidente de la República ante los grandulones!” La vieja fórmula de autovictimizarse. En esos mismos momentos se llevaba a cabo los funerales de Norberto Ronquillo.

    Justo cuando la señora debiera evaluar al personal y las herramientas que tiene para combatir a quienes nos hieren de modo tan hondo, como es asesinar a un prometedor joven universitario.

    La verdadera defensa de la actual jefa de Gobierno de la ciudad capital está en presentar resultados en la caótica movilidad, la asfixiante contaminación y, por supuesto, la prioridad sustantiva: la seguridad de la población. De nada sirve que se inmiscuya en el uniforme neutro de los escolapios o limpie los letreros en las estaciones del Metro.

    Todo seguirá igual y hasta peor dado que no se hace nada ni distinto ni eficiente para mejorar nuestra seguridad. Nuestras autoridades debieran aprovechar el momento para leer un texto ilustrativo de Robert Musil: “Sobre la estupidez”.

    Mientras Claudia Sheinbaum carece de recursos para salvaguardar nuestra integridad y está defendida por quien dice estar muy contento con ella, ¿quién se ocupa de proteger a la sociedad de la ciudad capital, quién?

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  23. #548

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    (Rara vez me parecen inteligentes los artículos de este español, pero por completitud... )

    La historia que sigue

    Antonio Navalón

    En estos tiempos de discursos de 140 caracteres, de mejoramiento de la realidad vía Instagram y de inmediatez en lo que todo es aquí y ahora, y según los estados emocionales, el análisis es cada vez más difícil de hacer. Esto, porque al final nos hemos convertido en una constante descarga emocional de tal intensidad que nos impide reflexionar sobre los efectos colaterales de cada cosa.

    En cuarenta y cinco días se evaluará si la no imposición de los aranceles pagada en número de inmigrantes ilegales devueltos a sus países de origen ha sido un éxito o un fracaso. No hace falta ser un genio para saber que el día 46, pase lo que pase, estaremos más o menos igual. México seguirá siendo el objeto de la demagogia política de la campaña de Trump, siempre y cuando los beneficios sean superiores a los perjuicios para su candidatura.

    Cuando se tiene una interrelación comercial tan poderosa como la que tenemos con Estados Unidos, es necesario saber que la penalización y el costo de las cosas es un camino de ida y vuelta. Los aranceles serían terribles para nuestra economía, pero también lo serían para ellos. Sólo para el estado de Texas estos podrían tener un costo superior a los 25 mil millones de dólares. A corto plazo el costo del arancel se comparte, pero a mediano plazo hay un riesgo estructural muy importante que podría ser la desaparición de la industria automotriz o de la industria maquiladora.

    Tener una guerra arancelaria de manera simultánea con China, México, con Japón para otras cosas, y una amenaza latente sobre países que van desde Corea hasta algunos europeos, solamente augura que al final la solución de nuestros problemas económicos con Trump, no con Estados Unidos, tendrán que ser arreglados dentro de la escena de guerra global arancelaria que él está imponiendo. No hay que olvidar que en el siglo XX existió una Alemania que conquistó Francia y que, más adelante, en lugar de buscar invadir Gran Bretaña y confiando en que al final las afinidades unirían más a Inglaterra que a Alemania, optó por abrir una guerra en dos frentes con la operación Barbarroja, siendo este el inicio de su final.

    En Estados Unidos está Trump, que es como un sol infinito que llega a todas partes, pero mientras tanto en la América que no habla inglés están pasando cosas y muy relevantes. Cosas que nos llevan a plantearnos si la 4T al ser, sobre todo, un asunto doméstico, nos ha llevado a salirnos del circuito internacional y con ello el que nos deje de importar en lo más mínimo lo que les pase a nuestros pueblos hermanos, víctimas recurrentes de la agresión de la corrupción, el militarismo y el colonialismo. No cabe un acuerdo individual, así como tampoco cabe una acción unilateral por su parte. De toda esta situación es inevitable pensar en, con la independencia de la incidencia directa que tenga sobre el protagonismo de algunos políticos locales, las consecuencias que esto tendrá sobre la percepción y papel de México en las Américas.

    Yo no hablaré del juego de farol del tahúr sobre qué firmaron, ellos lo saben. Pero firmaran lo que firmaran es difícil que sea peor al impacto producido al aplazar una decisión que puede tener graves consecuencias sobre nuestra economía a cambio de poner en la balanza toda nuestra tradición de valores humanitarios y de nuestros compromisos con una determinada manera de ver la colaboración internacional. México ve a América del Norte de una manera y a las otras Américas parece que no las ve; me gustaría saber cómo nos ven ellos. Quiero saber a partir de aquí qué consecuencias va a tener todo esto.

    Las grandes situaciones crean grandes conflictos y naturalmente también descubren grandes hombres. Es hora de ver más allá del siguiente titular del Ejecutivo. Valoro, aprecio y respeto la actitud tan respetuosa y cordial del Presidente hacia su canciller. En las intervenciones que ha tenido delante de él, el canciller todo el tiempo ha hablado de lo que hizo, cómo lo hizo y qué ha sido lo que le ha motivado a actuar como ha actuado. En ningún momento ha utilizado el plural ni se ha referido al seguimiento de las instrucciones presidenciales. Eso puede querer decir que por fin ha recibido el banderazo de salida y que Marcelo Ebrard es el elegido. Pero también puede querer decir otra cosa que es que, aunque usted no lo crea, la Presidencia en las mañaneras se entera al mismo tiempo que los demás de qué es lo que han hecho.

    Mientras tanto, ya se empiezan a producir fenómenos tales como las declaraciones hechas por el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo –que ha sido casi todo menos presidente. Ha dicho muchas cosas que anidan en el corazón de los mexicanos, pero que todavía no salen por dos razones. Primero, porque deseamos fervientemente el éxito de esta administración y que Trump deje de hacernos daño. Pero segundo, porque la cercanía, el impacto y el juego político todavía no nos permiten analizar los costos que están teniendo todas estas actuaciones.

    La historia sigue y de nosotros depende cuál será el precio final que pagaremos. No podemos estar en unas solas manos, porque si esto sigue así, hoy serán los aranceles, pero si mañana atacar a México se vuelve gratis, ya no sólo se tratará de cultivar y regar la planta del odio contra nosotros, cosa en la que ha tenido mucho éxito. Hemos pasado de una situación en la que en una sociedad tan abierta como Nueva York, donde la única manera de vivir era entendiendo el español, ahora hay que tener cuidado con cómo te miran cuando hablas en español.

    Todo eso también forma parte de la realidad y no habrá Guardia Nacional ni nadie que nos proteja frente a eso. Dos no se pelean si uno no quiere, pero también hay que saber que muchas veces no pelear significa ser masacrado o eliminado. Tenemos muchos problemas, pero el más importante es que necesitamos hacer un ejercicio no de autocrítica, sino de proyección sobre dónde se encuentran y explicar claramente cuáles son nuestros límites. Yo no los conozco, ¿usted?

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...oria-que-sigue

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  24. #549

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    El 75% de los gringos no quiere ver Mexicanos en Estados Unidos.

    Si esa actitud que describe este pérfido español, que se autodescribe como "mexicano", de que ya ni en Nueva York puedes hablar español sin que te miren feo... pues imagínate en cualquier pueblucho rural del Midwest, o del Sur.

    Lo que hay que hacer es DIVERSIFICAR, que es una tarea que México debió haber empezado CON URGENCIA hace 2 años, y de hecho, la ha postergado.

    Mientras, ya llegó a México un gobierno que le tiene miedo al exterior, y que por supuesto, no sabe ni donde queda Japón ni ningún otro país... salvo quizá Cuba y Venezuela.

    Aunque ante el chingadazo que les acomodó Trump en la jeta, como que incluso los alejó por el momento - paradójicamente - de mayor acercamiento con estos estados canallas, el terreno está muy inestable, por supuesto.

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  25. #550

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    La derrota de los ingenuos

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Las autoridades migratorias en Estados Unidos están muy sorprendidas porque la migración indocumentada hacia ese país es extraordinariamente anómala. El diario The New York Times reportó este domingo que en ciudades tan distantes como San Antonio y Portland, en Maine, en la frontera con Canadá en la costa este, arribaron inmigrantes procedentes del Congo y de Angola, después de un largo recorrido que los llevó primero a Ecuador, y de ahí emprendieron su viaje al norte a pie o en autobús a través de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México, por donde cruzaron la frontera con Texas. Son parte de los más de 144 mil inmigrantes capturados en mayo que provocaron la reacción del presidente Donald Trump contra México, y que provocó una de las declaraciones más inverosímiles que se hayan escuchado en la política mexicana: “No sé por dónde pudieron pasar”.

    La perla es de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la responsable de la política migratoria hasta hace unos días, cuando, si no formal pero sí factualmente, la despojaron de su responsabilidad primaria en la materia. El presidente Andrés Manuel López Obrador se había tardado. La forma como manejó Gobernación el fenómeno migratorio fue un desastre, y, peor aún, está demostrado, con estadísticas, que la política de puertas abiertas con visas humanitarias disponibles para todo aquél que quisiera viajar a México, detonó la más grande crisis en las relaciones bilaterales de México con Estados Unidos que se recuerde en una generación, incluida una crisis humanitaria de niños en la frontera entre los dos países, y provocó la pérdida de soberanía mexicana, al haber tenido que tomarse decisiones que se acomodaran a los dictados de la Casa Blanca.

    La primera víctima visible fue Tonatiuh Guillén, cuya gestión como comisionado del Instituto Nacional de Migración se volvió insostenible. El viernes pasado, de manera escueta, el INAMI informó de la renuncia de Guillén, sin ninguna explicación sobre los motivos de su salida. El final de Guillén y su breve paso por la administración pública es la derrota completa de la Secretaría de Gobernación que encabeza Olga Sánchez Cordero, donde la ingenuidad de sus funcionarios le permitió a Guillén impulsar la política de brazos abiertos a quien quisiera viajar a México rumbo a Estados Unidos, otorgándoles visas humanitarias, techo, comida y protección de la Policía Federal. El excomisionado no actuó de manera unilateral. Dentro de Gobernación existió el consenso de que ese debería de ser el camino, sin alcanzar a ver las consecuencias de su reduccionista visión del fenómeno.

    López Obrador no puede decirse sorprendido. La división dentro de su gobierno entre las dos posiciones antagónicas sobre qué hacer, entre Gobernación y la Secretaría de Relaciones Exteriores, se arrastró por meses. En no pocas reuniones de evaluación estratégica sobre el creciente fenómeno –expuesto de manera amenazante con represalias económicas por la exsecretaria de Seguridad Interior de EU, Kirjsten Nielsen, en febrero, y subrayado por el consejero y yerno de Trump, Jared Kushner, directamente al Presidente en marzo–, Guillén fue la cara beligerante de Bucareli.

    Cuando le exigían al excomisionado explicación del porqué habían desarrollado esa política de brazos abiertos, expresaba como valor supremo la protección de los derechos humanos, sin matices. Cuando le exponían que ello podría tener repercusiones y reacciones por parte de Estados Unidos, respondía que no importaba, pensando que lo iba a doblegar. La soberbia de Guillén fue la ceguera de Gobernación, montada en un gobierno naciente donde la incompetencia por desconocimiento de su desconocimiento que lleva a tomar decisiones sin contemplar los diversos escenarios, provoca reveses costosos.

    El Presidente es quien más los ha tenido. Todos sus compromisos de campaña sobre cómo iba a lidiar con Trump han sido modificados radicalmente. Toda su bravuconería se volvió docilidad. Toda la fortaleza prometida se convirtió en una debilidad, que, al tener cerradas las opciones por los flujos de migración inéditos en la Historia entre los dos países, se volvió una vulnerabilidad. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ganó 45 días de tiempo, quizás hasta 90, con la negociación en Washington. Sabe que la prórroga de la imposición unilateral de aranceles podría extenderse más allá del plazo acordado con Estados Unidos, pero será una amenaza permanente durante toda la campaña presidencial, que termina en noviembre del próximo año.

    La urgencia por evitar los aranceles se resolvió temporalmente con la militarización de la frontera sur y convertir a seis mil elementos de la Guardia Nacional en coadyuvantes del INAMI, reforzado con 647 elementos de la Policía Federal, que comenzaron a desplegarse en Chiapas este fin de semana disfrazados como agentes migratorios, para ir en busca de los migrantes que se hayan quedado varados o se perdieron en territorio mexicano, y llevarlos a la frontera con Guatemala.

    Las maromas de Ebrard habrían sido innecesarias porque también se pudo haber evitado la crisis con Estados Unidos. Dejemos lo retórico, porque lo que falta, aunque parezca una obviedad, es lo que viene. Sabemos las tareas encargadas al gabinete de seguridad y que el Presidente nombró a Francisco Garduño, militante de Morena sin experiencia en el tema migratorio, como sustituto de Guillén, manteniendo el papel periférico del INAMI en donde debía ser cabeza, que funcionará como una ventanilla administrativa. La estrategia y las decisiones tampoco caerán en Sánchez Cordero o el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, otro de los arquitectos de esta crisis, lo que lleva a pensar si su permanencia en el gabinete se volvió ociosa y es tiempo que, ante la nueva realidad, los cambios en el gabinete que vienen, comiencen por ahí.

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