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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #571

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    Mexicanos en su tierra y refugiados en la nuestra

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    Hace unos 25 años viaje en compañía de Adolfo Aguilar Zínser y Porfirio Muñoz Ledo a Tijuana para presentar un libro colectivo. Al llegar al aeropuerto de la ciudad fronteriza, como siempre apareció un filtro del Instituto Nacional de Migración entre la sala de llegada y la salida a la zona de maletas. A la gran mayoría de los pasajeros, incluyendo a Adolfo y a Porfirio, los agentes del INAMI les permitieron el paso sin pedir documentos. A mí no.

    Por una razón sencilla y bastante obvia: mi apariencia física sugería que podría yo ser extranjero y por lo tanto debía identificarme. El agente, amablemente, me pidió una identificación y yo con la misma amabilidad me negué a dársela. Me preguntó por qué y le expliqué: yo soy mexicano, estoy en territorio mexicano, no estoy en tránsito hacia otro país ya que el aeropuerto de Tijuana es un aeropuerto nacional.

    Por lo tanto, el agente del INAMI –o cualquier otra autoridad– no tiene derecho a solicitarme la presentación de alguna identificación. En México no tenemos ningún documento de portación obligatoria que nos identifique como mexicanos. Algunos lectores recordarán que desde principios de los años 80 se ha discutido el tema de crear una cédula nacional de identidad. Esa sí sería de portación obligatoria, pero ha sido imposible, por buenas y malas razones, poner en práctica esta propuesta.

    Viene esto al caso ya que, según el periódico Reforma, el día lunes, en uno de los cruces del Suchiate, ocho marinos fueron increpados por los balseros y comerciantes que transportan bienes y personas de un lado al otro del río, cuando estos –los marinos– exigieron una identificación a los oriundos. Se congregó un grupo de más de cincuenta balseros y comerciantes que agredieron verbalmente a los marinos y se negaron a mostrar una credencial. Los marinos, siguiendo las acertadas instrucciones de López Obrador de no recurrir al uso de la fuerza, batieron en retirada. Los balseros, comerciantes y, muy posiblemente, algunos migrantes extranjeros, salieron avante.

    El tema aquí es que no hay manera de que los marinos, ya sea vestidos de azul o de Guardia Nacional, sepan todo esto. No es su chamba saberlo y no van a poder nunca aprenderlo en un plazo razonable y a un costo sostenible. Lo mismo es cierto para el otro caso que es más preocupante, y que se refiere a la supuesta transferencia de 850 policías federales al Instituto Nacional de Migración hace unos días, ya que el INAMI no cuenta con el personal suficiente para llevar a cabo la política de Trump en territorio mexicano.

    Cuando un extranjero es detenido en México, más o menos legalmente, por no portar la documentación que establezca su presencia legal en el país, es remitido por quienes lo detienen o bien al INAMI o bien, si solicita asilo, a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). Tanto el INAMI como la Comar revisten la obligación de escuchar al detenido para determinar si tiene la condición de refugiado, solicite asilo o no, pues la mayoría de los refugiados ni siquiera saben si lo son. Sólo saben que huyen por temores fundados y que no quieren ser devueltos. Pero cada vez más migrantes empezarán a pedir asilo. Todos los migrantes van a empezar a hacerlo en México como lo hacen en Estados Unidos y se deberá resolver si tiene derecho a diversos tipos de audiencias y de apoyo de Comar o si debe ser deportado de inmediato. El tema aquí es que aun si los policías federales, ahora incorporados el INAMI, saben algo de derecho internacional de refugiados y de derechos humanos, es poco probable que conozcan los cambios importantes que han tenido lugar en México en los últimos años.

    El derecho internacional de refugiados se rige por la Convención de 1951 de la ONU. Esa es la que determina que un refugiado era aquella persona que tenía “un temor fundado por su vida” debido a una serie de circunstancias, principalmente de orden político, étnico, racial o religioso. A partir de los años 80 en distintas partes del mundo se empezó a hablar de lo que se llamó la protección complementaria.

    Se trataba de asimilar que en el ínterin surgieron otros motivos de temor por la vida, que no necesariamente cabían dentro de la definición restringida de la Convención del 51. A lo largo de los años, y en el caso de América Latina, a partir de la Declaración de Cartagena de 1984, y a través de distintas recomendaciones de ACNUR, se ha ido extendiendo la definición de refugiado. Entre ellas se incluyen la violencia generalizada, la hambruna, el cambio climático, y la violencia intrafamiliar. México incorporó los principales preceptos de la Declaración de Cartagena en la nueva Ley de Refugiados de 2011, impulsada por el gobierno de Calderón, de tal suerte que hoy en día la definición de refugiado vigente en México es mucho más amplia.

    No es que los anteriores agentes del INAMI, profundamente corruptos, violentos e inservibles, hayan conocido de cerca la Convención de 51. Tampoco que Comar haya dispuesto antes de los recursos necesarios para hacer su trabajo. No obstante se le está pidiendo a toda esta gente que desempeñen una labor imposible en vista de la complejidad del tema que Trump le ha encargado a las autoridades mexicanas.

    Si en México tuviéramos una sociedad civil organizada digna del nombre, todos los abogados decentes en este país –y hay decenas de miles– se pondrían al servicio de los migrantes centroamericanos. Les ayudarían a ampararse o protegerse contra los abusos de la autoridad, las detenciones ilegales, las exigencias de cantar el Himno Nacional, o de nombrar la alineación de la selección mexicana en el Mundial de 1986. Lo harían pro bono, in situ, turnándose, como lo hacen abogados en Estados Unidos como los de ACLU, a quien corresponde ahora defender a los migrantes centroamericanos contra los abusos de las autoridades mexicanas. Es decir, contra el acuerdo infame firmado entre López Obrador y Trump a propósito del Remain in Mexico o, muy pronto, tercer país seguro.
    (Edición de firma).

  2. #572

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    Y el candidato de México es...

    Por Ana María Salazar.

    ¿Cómo entender las elecciones en Estados Unidos y no morirse de coraje en el intento?

    Les advierto que el proceso electoral de 2020 será frustrante, confuso, imposible de explicar. Imposible de predecir. En este momento no sabemos quién será el presidente de Estados Unidos. No sabemos si se reelegirá Trump o si será uno de los 24 precandidatos demócratas el que llegué a la Casa Blanca el 3 de noviembre de 2020.

    ¿Cómo se mantendrá Trump en la presidencia? Tuvimos un abre bocas ayer, 18 de junio, cuando Trump en un rally en Orlando, Florida, presentó varios de los temas que buscará amarrar durante el siguiente año y medio: una economía boyante, la bolsa de valores que sigue creciendo, recorte de impuestos, empleo récord en 51 años, enfrentamientos comerciales con China, primer productor de petróleo y de gas natural en el mundo, reducción en adiciones a opiáceos, reformas al sistema de seguro médico, fake news y el criminalizar el aborto. Y con un lenguaje populachero, que hay que reconocer le ha sido extremadamente útil, tuvo un lanzamiento de campaña exitoso. Dijo que se levantaba todos los días y buscaba asegurar que el pueblo ganara: ¡Win, win win!

    Y sí, el tema de la migración que cruza por las fronteras del sur de Estados Unidos, el robo de empleos, el muro. Y sí, culpó a los demócratas de permitir inmigración descontrolada en el sur de Estados Unidos, recalcando lo peligroso que es la migración masiva a los niños de Estados Unidos.

    Temas a seguir los siguientes meses, además de las encuestas, es la fortaleza de la economía de Estados Unidos, índices de desempleo, la Bolsa y las guerras comerciales entabladas por Trump.

    También ver cómo se desarrolla el conflicto con Irán y la negociación con Norcorea. Estar al pendiente de cualquier crisis regional que pudiese surgir e impactar la economía de Estados Unidos. El proceso de selección del candidato demócrata nos dará indicios relativamente pronto, si lo demócratas se van a canibalizar o rápidamente demostrarán la capacidad de negociar por el bien del partido.

    Finalmente, será muy interesante ver qué papel jugará México y el presidente Andrés Manuel López Obrador en apoyar a Trump o mantener distancia del proceso electoral en Estados Unidos. El éxito de las presiones sobre el flujo migratorio en México ya lo usó Trump como parte de su discurso este martes. Desafortunadamente, el éxito de la nueva política migratoria de México le ayuda a Trump a construir y demostrar que puede imponerse y detener a los que entran a Estados Unidos, con o sin muro. “Six thousand soldiers on the Guatemla border”.

    Mucho se criticó al expresidente Enrique Peña Nieto de reunirse con el candidato Trump. El dilema para el presidente López Obrador es cómo se reunirá, o si se reunirá, con su contraparte estadounidense sabiendo que ciertamente esto podría ayudar a Trump a ser reelecto.
    (Edición de firma).

  3. #573

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    Es Ebrard el Culpable?

    Por Pablo Hiriart.

    Con una soltura y aplomo dignos de emperadores romanos, los sectores más radicales del oficialismo le bajan el pulgar a Marcelo Ebrard al señalarlo como culpable de la humillación a la que nos ha sometido el presidente de Estados Unidos.

    En efecto, no se recuerda en la historia moderna una capitulación tan bochornosa de un gobierno mexicano ante una potencia extranjera, al servir de policías suyos para perseguir y tratar de capturar a decenas de miles de ciudadanos indeseables de recibir en el país de las barras y las estrellas.

    Lo que ha hecho Ebrard, sin embargo, es tratar de salvar a México de una crisis que no creó él, sino que fue producto de la acción irresponsable de esos sectores radicales que alentaron los flujos migratorios y jugaron con fuego.

    Nada más lejos de la intención de esta columna está defender a Marcelo Ebrard, pero no es posible callar ante tal exhibición de cinismo de analistas y caricaturistas alineados con la 4T, que pintan al canciller como el responsable de una subordinación que ellos provocaron.

    Puertas abiertas, brazos extendidos, bienvenidos amigos, adelante las caravanas, aquí hay víveres. Vengan, en el Jesús “Palillo” Martínez de la Magdalena Mixhuca los esperamos con hospedaje y atenciones.

    Anímense, crucen por nuestro territorio que aquí ya pusimos en marcha programas sociales dotados de recursos para asistirlos y apoyarlos cuando lleguen a la capital.
    Es más, ya establecimos “un puente humanitario” desde Chiapas, por donde entran a patadas si quieren, hasta que terminen en la frontera norte para tratar de entrar ilegalmente a Estados Unidos.

    ¿No lo han podido hacer? ¿Hay mucha vigilancia de la 'Migra'? No se preocupen, aquí van más recursos para que se queden el tiempo que necesiten y burlar a la Patrulla Fronteriza.

    ¿Visas humanitarias? Faltaba más: las que quieran. Pásenle, pásenle, y vayan a fastidiar al vecino del norte.

    Esa locura, establecida como política de gobierno por parte de los sectores radicales, iba a tener una consecuencia, como en efecto la tuvo.

    Una cosa es la (hermosa) obligación humanitaria de “dar de beber al sediento” y “dar de comer al hambriento”, y otra es jugar con los flujos migratorios con el objetivo de aparecer como los “buena onda” que ponen en jaque a Trump.

    El problema lo crearon los radicales del gobierno y su partido, y cuando no pudieron controlar el incendio que armaron con su irresponsabilidad, ahí sí, “que lo arregle Marcelo”.

    Y con la otra mano escriben: “qué bárbaro Marcelo, se agachó ante Trump”.

    Si Estados Unidos nos hubiera aplicado los impuestos de manera gradual e implacable como parecía ser, habría significado que con un 10 por ciento a los aranceles la reducción de exportaciones sería del orden del 44 por ciento, de acuerdo con información hecha pública por la Cancillería.

    Habríamos tenido una caída del PIB en 2.2 por ciento y los empleos que se hubieran perdido alcanzarían la cifra de dos millones.

    Sí, dos millones de mexicanos se habrían quedado sin ingresos para el sustento de sus familias.

    Desconozco si había alternativas para enfrentar el tsunami que se nos venía encima.

    Lo que sí está claro es que quienes crearon el problema y llevaron a México a una situación de subordinado de Estados Unidos en materia de migración, continúan tan campantes en sus puestos sin pagar con el cargo su enorme irresponsabilidad política para con la nación.

    Y con un desparpajo inaceptable, culpan al secretario de Relaciones Exteriores de salvar lo que se pueda en el incendio que ellos provocaron.
    (Edición de firma).

  4. #574

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    Calma, señor presidente

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Andrés Manuel López Obrador tiene la mecha muy corta. No es el primer presidente que es explosivo. De los últimos sexenios, Felipe Calderón y Ernesto Zedillo se 'prendían' rápidamente o eran muy groseros con sus colaboradores. La diferencia con López Obrador es que aquellos cuidaban que sus explosiones no fueran públicas, mientras que él exterioriza todo –justifica que su pecho no es una bodega–, y tiene fijaciones en la cabeza. Ayer, molesto por el titular principal de El Financiero sobre la caída del empleo durante mayo, volvió a 'disparar', de la nada, contra Pablo Hiriart, quizás el columnista más crítico del presidente.

    López Obrador tiene otros clientes en las mañaneras. Mexicanos contra la Corrupción y Reforma son sus preferidos, a quienes identifica –con otras palabras– como cabezas de playa del neoconservadurismo mexicano y bastión de la resistencia a su proyecto de nación. En esto también es diferente a sus antecesores. Carlos Salinas, molesto por la cobertura de El Financiero sobre la deuda externa, le retiró toda la publicidad de gobierno, mientras que José López Portillo le retiró la publicidad a Proceso con una frase que se volvió clásica: “No pago para que me peguen”.

    Los medios no son su único blanco matutino. Dependiendo del tipo de acciones que va a seguir su gobierno, son víctimas de su retórica las instituciones autónomas, el Poder Judicial, los empresarios, los banqueros, políticos del viejo régimen y quien se le atraviese en el camino, incluidos miembros de su gabinete, a quienes con inusual regularidad descalifica y desmiente. Las tensiones con actores políticos, agentes económicos o con organizaciones de la sociedad se acentúan porque sus molestias se dirimen en público, a diferencia de sus antecesores, que lo procesaban con discreción, pero también con mayor efectividad.

    No quiere decir que el presidente no tenga derecho alguno de expresar su inconformidad con lo que se dice o se publica, pero pierde esa efectividad de antaño porque parecen pleitos callejeros entre iguales. Y aunque López Obrador tiene un comportamiento más de opositor y líder social que de presidente, esa dinámica de conflicto es asimétrica y pierde por el desbalance. Por ejemplo en el caso de las medicinas, donde ha hablado de presuntos actos de corrupción, pero por la manera casuística e informal pero agresiva que utiliza, él mismo quita valor a sus señalamientos –perfectamente documentados por cuanto a abusos–, porque parece ser uno más de sus agarrones cotidianos.

    Quien le caliente la cabeza antes de subirse al paredón que instaló en el Salón Tesorería en el Palacio Nacional, es a quien más debería de reclamarle que lo coloque en una situación que a nadie, empezando por él, ayuda. El presidente ha utilizado la mañanera para controlar la agenda y construir consenso para gobernar, pero la forma como lo hace ha llevado a que no controle la agenda –domina el tiempo de exposición, pero los temas de coyuntura los coloca la prensa, que muchas veces lo arrollan en la arena pública– ni tenga el consenso necesario para un gobernante, particularmente en situaciones tan complejas y delicadas como las que vive México y su gobierno.

    El consenso que solidifica todas las mañanas López Obrador es con sus clientelas incondicionales, que lo respaldarán incluso hasta la ignominia. Ellos son importantes en elecciones, pero insuficientes para gobernar. La construcción del consenso no puede ser dinamitado todos los días. Requiere el apoyo nacional real, donde cabe la discrepancia, para que comprometa a todos los sectores a respaldar el cambio radical que desea para el país. Muchas cosas que plantea son necesarias y se habían convertido en indispensables para sanear la vida pública, pero la forma, no el fondo, es lo que lo acota al prevalecer su carácter mercurial sobre su cabeza. Maneja un modelo más apegado a las mayorías populistas –que se dan con mayor frecuencia en los regímenes parlamentarios– que a la democracia madisoniana, que busca siempre los consensos para afinar la toma de decisiones.

    Cualquiera de los dos es funcional y puede ser eficiente, pero dentro de un marco de análisis convencional. López Obrador es todo menos convencional. Muy pragmático, cuenta con la legitimidad de los años de lucha política y de las urnas para poder moverse entre las tormentas, a veces sumido en contradicciones, sin que tenga costo político en su fuerza para gobernar. Pero como él mismo lo reconoce, el apoyo popular que hoy respalda a su personalidad no será para siempre. Lo que hace lo definió nítidamente Sergio Aguayo, quien el lunes escribió en su colaboración en Reforma al hablar de la mesura ante el presidente Donald Trump y la derrota ideológica de la 4T, que la actitud de López Obrador es “rijosa en el interior y sumisa hacia el exterior”.

    Rijoso es una persona conflictiva, que pelea. Ese es López Obrador, mediante la percepción construida y proyectada a nivel nacional en la mañanera. Eso no le conviene a él, a su gobierno o al país entero. Los mexicanos siempre andamos en busca de un líder, y difícilmente habrá alguien que vivió un presidente con sus cualidades de liderazgo. Pero ese líder tiene que ser para todos, no sólo para una minoría, que aprecien y respalden su energía y voluntad política para cambiar las cosas. Se requiere convencer no amedrentar, persuadir a quienes discrepen con él pero sin amagos ni amenazas. Si así lo hiciera, muchos que hoy lo ven con temor le darán el apoyo, que tampoco debe regatear. Temple y calma se necesita de López Obrador, que a cambio obtendrá lo que requiere para su éxito sexenal, respaldo y respeto nacional.
    (Edición de firma).

  5. #575

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    Presidente en campaña

    Por Alejandro Moreno.

    Donald Trump lanzó su campaña de reelección este martes en un evento en Florida, donde mostró el músculo de la movilización ante un escenario repleto de simpatizantes, adelantando una probadita de una campaña que podría combinar elementos del cambio prometido en 2016 (hacer grande a Estados Unidos otra vez, o Make America Great Again) con un mensaje de continuidad, típico de un mandatario en funciones (mantener grande a Estados Unidos, o Keep America Great).

    Los paralelismos con el Trump de hace cuatro años serán inevitables, y en muchos sentidos pertinentes, pero, aunque el candidato Trump 2020 pudiera ser en esencia el mismo que el candidato Trump 2016, las circunstancias han cambiado notablemente. Uno de los cambios es que el aspirante Trump de 2016 fue subestimado por propios y extraños de principio a fin; pero el Presidente/candidato Trump 2020 es mucho menos probable de generar el mismo sesgo de percepción. Su candidatura y su elección en 2016 no se veían, en su momento, como muy factibles; la actual candidatura y la posible reelección, sí.

    En la retórica de Trump 2020 se van a repetir algunos elementos que resultaron exitosos en 2016, como el tema migratorio, pero lo cierto es que la migración no figuraba como uno de los principales problemas para el electorado hace cuatro años. Según las encuestas en ese entonces, la migración como problema principal del país no rebasaba 10 por ciento de menciones y estaba por debajo de la economía, de los empleos e incluso del terrorismo. Hoy en día la migración ha crecido como un tema central en la opinión pública norteamericana, registrando alrededor de 20 por ciento de menciones, reflejando el continuo elemento antiinmigrante en el kit retórico de Trump, pero también las políticas y acciones de gobierno, incluida la insistencia de construir un muro con México.


    En 2016, la campaña de Trump fue muy exitosa en vincular la migración con la economía, un binomio que resultó particularmente efectivo en estados con una población industrial venida a menos y que resultaron clave en el sistema de colegio electoral que últimamente llevó al magnate a la Casa Blanca. En el camino hacia 2020 podríamos esperar este binomio nuevamente, aunque con algunas variaciones: una economía que Trump presume como una de las mejores de la historia de su país, y un sentido de proteccionismo en el que los migrantes aún juegan un papel central como amenaza.


    En el largo recorrido hacia la elección presidencial, y bajo un probable escenario en el que la candidatura del presidente no se descarrile por un juicio de destitución o impeachment, las encuestas serán, como de costumbre, un protagonista más. Esto es no solamente porque en Estados Unidos suele generarse un gran número de sondeos electorales públicos, sino porque el propio Trump va a hacerlas parte de su retórica de campaña, publicitando las que le son favorables y desechando las desfavorables, al son de fake news y fake polls.

    Hace unos días se comentó la irritación de Trump por la filtración de encuestas que había generado su equipo interno y en las cuales el presidente venía rezagado algunos puntos frente al aspirante demócrata Joe Biden. A diferencia de 2016, donde la aparente subestimación de Trump en las encuestas no parece haber perjudicado sus probabilidades de triunfo, en 2020 el presidente tendrá mucho interés en mostrar que va adelante. Si en 2016 Trump ganó como underdog, en 2020 querrá generar un mayor efecto de carro ganador o bandwagon. Por eso la importancia retórica que tendrán las encuestas en los meses por venir. No hay que olvidar, sin embargo, que el voto nacional es importante, pero lo que cuenta es ganar el colegio electoral y los estados clave que lo definen.

    Las encuestas indican que la popularidad del presidente ha permanecido relativamente estable, ligeramente por arriba de 40 por ciento, o, según los datos de Trump, en 50 por ciento. La popularidad de Obama no era muy distinta a eso en los meses previos a su reelección en 2012. Ya veremos cómo se mueven los niveles de aprobación con un presidente en campaña.
    (Edición de firma).

  6. #576

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    Un chocho para la felicidad

    Salvador Camarena

    Max lleva seis meses como subsecretario de Relaciones Exteriores de este gobierno. Y cree que el mundo ya habla de él.

    Max nunca había sido diplomático. No estudió relaciones internacionales. No trabajó nunca en un organismo multilateral. No sabemos si habla portugués, francés o inglés. Pero ya siente que los imperios (literal, los imperios) aprecian su trabajo.

    Max antes tenía una cuenta de Twitter. No muy morena que digamos. Esa cuenta era de cuando era del PRD, o al menos trabajaba en un gobierno (es un decir) perredista. Pero ahora ya ni en su curriculum pone que fue alfil del PRD de la mano de (chan-chan-chan-chaaaann) el también neomoreno Víctor Romo.

    Max, en esa otra cuenta del otro Max, era fan de Macri y retuiteaba críticas a Cristina Kirchner, como esta del 22 de noviembre de 2015, día en que ganó el actual presidente argentino: “Fin d la era trágica de Kirchner! Felicidades Macri!!! A reconstruir un país devastado x el populismo y demagogia!”.

    Quién sabe qué pensará el Max de hoy –que tiene que llevarse con kirchneristas como el exministro argentino Axel Kicillof, a quien según la prensa vio el 7 de mayo– del Max de hace escasos cuatro años.

    Aquel Max también retuiteaba que era un gusto los mensajes de Mancera, pero de eso –supongo– tampoco se quiere acordar el actual Max, que trabaja para Marcelo Ebrard.

    Al Max de entonces le indignó, como a muchos, que le dieran la Belisario Domínguez al empresario Alberto Baillères. (A mí tampoco me latió esa decisión del Senado, la neta, por si estaban con el pendiente). Pero a Max le enchiló de tal manera que tuiteó estos tres mensajes el 12 de noviembre de 2015:

    “Ojalá que Alberto Baillères les haya regalado algunos puntos a los chiquititos senador@s del @senadomexicano para que se den un gusto”.

    “Qué vergüenza me da el @senadomexicano son chiquititos”.

    “Entre Alberto Baillères y #ElChapo prefiero a #Elchapo mil veces”.

    Por si no ha quedado claro, aquel Max como que no traía muy buena puntería de largo plazo. Por ejemplo, si hubieran querido, Miguel Osorio Chong o Xóchitl Gálvez, le habrían hecho cansada su ratificación como subsecretario de Relaciones al Max de hoy, pues el Max anterior en su cuenta de Twitter se la pasaba criticando al priista (“Sr Presidente @EPN, le sugiero aceptar la renuncia que @osoriochong le presentó en enero, #estadofallido”, 05/06/15) y a la panista (“señora @XochitlGalvez se lo dije hace dos meses y se lo repito hoy: quienes le dijeron que tenía oportunidad en @delegacionMH la engañaron” 06/06/15).

    ¡Ah!, pero de eso, seguro que el Max de hoy ya no se quiere acordar. Porque Maximiliano Reyes Zúñiga hoy vive un clímax. A él, subsecretario para América Latina y el Caribe, no lo desvela el incómodo lugar que ocupa México en la crisis de Venezuela (el anterior Max retuiteaba al opositor Leopoldo López, bien por aquel Max), y mucho menos el reto de lidiar con la migración proveniente de Centroamérica.

    Nada, nada, chiquito le quedan los retos multilaterales. Y si no me creen, lean al Max de hoy, quien este jueves en su cuenta de Facebook escribió:

    “Y así, un día amaneces, y lees que el mundo habla de ti, que los desarrollados te miran con interés, que los imperios históricos ven con aprecio lo que haces y pues, sí, inexperteando uno se pone contento y lo pone aquí en Facebook porque la alegría debe compartirse y también porque esto nos compromete más a hacer algo para que todo esté mejor, que esta generación deje un legado positivo a la humanidad, construído diariamente, artesanalmente, encomiablemente”.

    Qué bueno que alguien se sienta así en México. Ahí sí, qué envidia no ser como este Max. A ver si en este viernes –que como decía Germán Dehesa “hoy toca”– a uno le pasan una pastillita para quitarse inhibiciones y publicar en el feis similares mensajes de autocomplacencia y autoestima.

    Un chocho para una felicidad que no quepa en el mundo mundial, y para olvidar los mensajes del ayer, plis, Max.
    (Edición de firma).

  7. #577

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    Arrancan en Estados Unidos

    Jorge G. Castañeda

    La campaña presidencial en Estados Unidos para el 2020 ya arrancó. Antenoche, Donald Trump lanzó su intento de reelección, con un mitin multitudinario e incendiario en el estado de Florida; los primeros debates entre los candidatos demócratas tendrán lugar el 25 y 26 de junio; tal y como era previsible y como ha sido el caso desde hace algún tiempo, el proceso comienza con un año y medio de anticipación.

    En 2015, cuando Trump inició su búsqueda de la presidencia, fui de los pocos que a lo largo del año y medio siguiente especulé que era factible la victoria de Trump. Me mantuve en lo dicho hasta un mes antes de las elecciones, cuando junto con muchísimos otros integrantes de la comentocracia mundial, y en particular de Estados Unidos, me fui con finta de las encuestas nacionales. Todos los expertos, en particular Nate Cohn de The New York Times, vaticinaron que Hillary Clinton no sólo obtendría una mayoría significativa del llamado voto popular, sino que también esgrimía una probabilidad de más de 80% de ganar con el triunfo en el llamado Colegio Electoral. Debí haber confiado más en mi intuición que en los especialistas, pero son errores que uno comete.

    Ahora bien, la mejor manera de no cometer errores es no atreverse a tomar partido, o a intentar algún tipo de pronóstico. Por lo tanto, fiel a mí mismo, es decir, temerario o incluso irresponsable, le entrego al lector algunas ideas para el 2020. En primer lugar, creo que la reelección de Trump no está asegurada; me atrevería a decir que es altamente improbable, si no es que imposible, que obtenga un segundo periodo presidencial. Sé que esto es relativamente contraintuitivo y, en alguna medida, contra la historia.

    Primero lo contraintuitivo. Con una economía pujante y posiblemente a salvo de una recesión antes de los comicios de noviembre de 2020, Trump cumple con una de las condiciones sine qua non para ser reelecto: una buena gestión y desempeño económicos. En segundo lugar, no hay una guerra en curso o inminente; tampoco se vislumbra algún escándalo mayúsculo –es decir, mayores a los que ya ha vivido– que pueda hundirlo de aquí a entonces. En términos generales, con la economía hacia arriba, la inflación hacia abajo, el desempleo en los menores niveles desde hace medio siglo, debe de ganar. Históricamente, en tiempos recientes, sólo dos presidentes han fracasado en su intento reeleccionista: Jimmy Carter en 1980, y George H. W. Bush en 1992. Se podría agregar a la lista, de alguna manera, a Harry Truman, que no se presentó en 1952 y a Lyndon Johnson que no lo hizo en 1968. Pero la norma es que, en efecto, presidente en funciones es reelecto.

    Los apostadores y demás expertos le siguen dando a Trump una posibilidad de casi 60% de ser reelecto, en buena medida por la marcha de la economía y por la historia justamente. Pero todo esto puede no significar gran cosa si revisamos otras cifras y tendencias históricas.

    En primer lugar, en todas las encuestas nacionales, el principal candidato demócrata en este momento, el exvicepresidente Joe Biden, le saca una ventaja de aproximadamente 10 puntos a Trump. Esto es entre tres y cuatro veces más que la ventaja que obtuvo Hillary Clinton en el voto popular en 2016. De mantenerse esta tendencia, no existe posibilidad aritmética de reparto de los votos en los cincuenta estados para que Trump vuelva a compensar por su derrota en el voto popular con un triunfo exiguo en algunos estados importantes para el Colegio Electoral. En segundo lugar, la popularidad de Trump, o su nivel de aprobación, nunca ha rebasado los 41-42 puntos desde que llegó a la presidencia, que es un porcentaje semejante al que obtuvo en la elección de 2016. No existe ninguna razón para pensar que pueda rebasar ese umbral ahora. La economía podrá seguir funcionando bien, pero ya lleva dos años haciéndolo; los escándalos podrán no afectarlo, pero tampoco van a desaparecer; y, lo que vuelve odioso a Trump para un sector importante de la sociedad norteamericana desde 2016, tampoco va a desaparecer. Por último, en materia de encuestas, en los cuatro o cinco estados decisivos, ya sean números públicos, o aquellos de la campaña del propio Trump, muestran que cualquier candidato demócrata lleva una ventaja importante en dichas entidades federativas.

    ¿A cuáles me refiero? A las que le dieron la victoria en 2016. Primero Florida, quizás la joya de la corona, donde en este momento lleva una desventaja de casi diez puntos con relación a Biden. En seguida, Pennsylvania –de donde es oriundo Biden, y donde ha instalado la sede de su campaña-: ahí también la ventaja es de casi diez puntos. Luego siguen Michigan y Wisconsin, como estados absolutamente decisivos, y en menor medida, Ohio y Iowa. Todos estos estados los ganó Obama tanto en 2008 como en 2012, y en teoría debieron haberse colocado en la columna demócrata en el 2016, pero por los errores de Hillary Clinton no fue el caso. Si en dos o tres de estos estados, ya sin hablar de los cinco o seis, Trump pierde, su reelección es casi matemáticamente imposible.

    Pero la razón más importante por la cual un demócrata va a ganar, en mi opinión, es por la polarización del electorado. De la misma manera que los dos periodos de Obama incendiaron el resentimiento de amplios sectores de la población blanca sin educación universitaria y mayor de 50 años. La presidencia de Trump ha encendido los ánimos de todos los grupos perjudicados por él. Se trata de una serie de minorías, o cuasi mayorías, que han mostrado una propensión a movilizarse y participar en las distintas elecciones intermedias que, si eso es premonitorio, saldrán a votar en masa en 2020. En primer lugar, desde luego, la población afroamericana; en segundo lugar, los latinos; en tercer lugar, los asiáticoamericanos; en cuarto lugar, las mujeres con educación universitaria y menores de 50 años; y en quinto lugar, los exdemócratas blancos, con educación superior, y de alrededor de 50 años que votaron por Obama, luego por Trump, y ahora volverán con cualquier candidato demócrata. En 2018, 30% de los votantes perteneció, o bien a la minoría afroamericana, o bien hispana, o asiática. Si su participación es igual o superior a la de hace un año, de nuevo la victoria de Trump se vuelve matemáticamente casi imposible.

    ¿Así va a suceder? Obviamente es imposible saberlo a ciencia cierta. Existen varios obstáculos. El principal de ellos es que los demócratas logren alinear una mancuerna a la vez consensual, equilibrada y que atienda las dos exigencias relativamente contradictorias del electorado: posiciones avanzadas, muy progresistas, de reformas de fondo de la sociedad norteamericana, por un lado; y un candidato centrista, que dé seguridades a los sectores más moderados del electorado demócrata y algunos republicanos, y que no podrá ser teñido de socialista por Trump. Este es mi vaticinio, lo comentaremos a principios de noviembre del 2020.
    (Edición de firma).

  8. #578

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    El presidente del desempleo

    Alejo Sánchez Cano

    Las cifras oficiales, los llamados datos duros que publicó el IMSS, son contundentes en cuanto al desplome del empleo formal, ese que las empresas crean y que impactan a través de un círculo virtuoso a la economía.

    El empleo formal que paga impuestos y otorga prestaciones para los trabajadores, el que produce y genera riqueza, se quiere alimentar, a decir del presidente López Obrador, con los jóvenes que se están reclutando en el programa “Construyendo el futuro”, a cuyos beneficiarios se le otorga un apoyo económico del gobierno para que se capaciten.

    Hasta ahora, salvo una pequeña minoría, prestan sus servicios en expendios, en el mejor de los casos, y con ello cubren la retribución de 3,600 pesos que les otorga la Secretaría del Trabajo, a cargo de Luisa María Alcalde.

    El periplo que sigue el dinero público, en este caso, inicia con la recaudación de los impuestos y termina en el bolsillo de los afiliados a este programa.

    Si vamos a estas consideraciones, entonces habría que cuantificar a los beneficiados por los programas sociales de anteriores gobiernos, en los cuales también se repartía dinero y se incorporaban a cientos de miles de mexicanos a diversos programas de capacitación y trabajo.

    Como se ve no se pueden comparar peras con manzanas. Lo que ha reportado el IMSS, y en su momento el INEGI, son los registros de los empleos formales que se han generado en el país. La estadística y su confiabilidad es la piedra toral para la toma de decisiones y la definición de políticas públicas.

    Los comparativos de mayo de este año refieren que fue un pésimo mes para la generación de empleos formales, ya que sólo se crearon 3 mil 983 plazas, cifra 88.3% inferior a los 33 mil 966 puestos alcanzados en el mismo periodo del año anterior.

    Para una población económicamente activa de alrededor de 60 millones, la cifra de casi 4 mil empleos creados en mayo es patética y representa una señal ominosa sobre la actividad económica y la confianza que tiene el sector empresarial por impulsar a sus negocios.

    ¿De qué sirve incorporar a esos jóvenes que están inscritos en un programa que responde más a intereses político-electorales, que a un programa que estimule al empresariado a general empleos?

    Los afiliados a este programa no pagan impuestos, no generan ingresos al gobierno, al contrario, se los quita.

    Este es el tema de fondo, el gobierno está dejando de cumplir con su función toral, que es ser un facilitador para que el sector privado cumpla con la tarea emprendedora en los negocios y, por supuesto, en la creación de empleos formales.

    Si el enfoque de López Obrador fuera el correcto, entonces todos nos apuntamos en sus programas sociales para recibir dádivas y prebendas y con ello impactar en la creación de empleos.

    La manipulación y la trampa en el ámbito de gobierno es demagogia, y encuentra una manifestación en este cachondeo de datos duros que sólo apuntan a que, en estos casi siete meses, esta administración ha sido un fracaso en eso de generar nuevos empleos formales; y con la inercia que se lleva, pues el desempleo será el estigma.

    Habrá que decirle al Presidente, más allá de las cifras, que de seguir esta tendencia, que por desgracia se mantendrá, afectará el consumo de las familias.

    Un dato más del INEGI, el desempleo aumentó a 3.5% de la población económicamente activa durante el primer trimestre de 2019.
    (Edición de firma).

  9. #579

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    El golpe de los 30 millones

    Confidencial

    Ayer en Tapachula, el flamante presidente de El Salvador, Nayib Bukele, expresó elogio tras elogio a López Obrador y hasta pidió al pueblo de México dar tiempo a su Presidente para lograr los cambios necesarios. Todo era buen ánimo cuando ambos dieron el banderazo de Sembrando Vida. De pronto, al alzar el brazo del centroamericano en señal de festejo, Andrés Manuel, sin querer, le golpeó la cara. Los nudillos del mexicano en la tupida barba del salvadoreño no le desdibujaron la sonrisa. Al final, Bukele se llevó de vuelta a su país una promesa de 30 millones de dólares de apoyos… y un fraternal bofetón de recuerdo.
    (Edición de firma).

  10. #580

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    Pemex, el eslabón más débil

    Colaborador Invitado

    Por Alejandra Marcos, directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

    Todo empezó en octubre del año pasado, cuando la calificadora Fitch Ratings modificó la perspectiva de “estable” a “negativa” de la deuda de Pemex. Aunque, a decir verdad, el deterioro de Pemex comenzó desde hace muchos años, en sexenios anteriores, donde a través de diversos mecanismos, el gobierno le extraía la renta petrolera para financiar el gasto corriente. Al mismo tiempo, en aquellos años se incrementaron de manera importante los niveles de endeudamiento para poder cubrir sus actividades, mientras la producción no ha hecho más que decrecer. Pemex es la empresa petrolera más endeudada del mundo, tiene uno de los mayores costos de producción, comparada contra sus pares internacionales, y ahora el gobierno mexicano la quiere rescatar.

    El problema es que la estrategia de la nueva administración no gusta a las calificadoras, y tan sólo 8 meses después del cambio de perspectiva por parte de Fitch, los bonos de la petrolera cotizan por debajo del grado de inversión, es decir son considerados “bonos basura” o de alto rendimiento. Si alguna otra calificadora (Moody’s y/o S&P) redujera la calificación de Pemex, se pudiera generar una venta masiva de bonos dado que una buena parte de los fondos de inversión que tienen posiciones tendrían que venderlas, porque algunos de ellos no permiten mantener la inversión en papeles que no tengan grado de inversión.

    La estrategia de la nueva administración se basa en reestablecer la producción y elevarla hasta niveles de 2.5 millones de barriles diarios en los siguientes años, siendo que, la producción actual asciende a 1.69 millones de barriles diarios. De acuerdo con ciertos estudios, se necesitarían reactivar las inversiones por más de 20 mil millones de dólares anuales para incrementar la producción. Pemex tiene vencimientos en este año en el orden de 8 mil millones de dólares, y necesita al menos otros 5 mil millones de dólares para poder continuar con sus actividades. Sin embargo, el gobierno ha cerrado la puerta a la inversión privada y ahora enfrenta un tremendo dilema. Si realmente quiere cumplir con sus metas fiscales y no aumentar el endeudamiento del gobierno para llegar a un superávit primario del 1 por ciento; entonces tiene poco margen de maniobra. Los recursos con los que cuenta la administración son limitados y tendrá que decidir si sigue apoyando sus programas sociales o inyecta dinero a Pemex.

    Antes de que finalice el mes se espera el anuncio de un programa integral de rescate a Pemex, en donde deberá de contener la viabilidad técnica y financiera de la misma. A la fecha se ha anunciado un préstamo bancario por 2 mil 500 millones de dólares por parte de tres bancos extranjeros. También se ha especulado la posibilidad de utilizar los Fondos para la Estabilización y el Desarrollo (FMP) y el Fondo de Estabilización de Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) para capitalizar a la petrolera, aunque el presidente ha desmentido esta posibilidad. El tema es que si no se capitaliza a la petrolera de esta manera, le queda tan sólo la opción de otorgar garantías implícitas o explícitas del gobierno federal para poder levantar capital. Este apoyo del gobierno en el mediano plazo podría provocar un deterioro de las finanzas públicas. Las políticas que reducen la participación de la iniciativa privada en el sector energético hacen muy probable que el gobierno deba apoyar más a Pemex en los siguientes años, algo que podría aumentar los pasivos contingentes del soberano y poner en riesgo las metas fiscales planteadas por esta administración.

    Creemos que los anuncios hechos hasta el momento solucionan de corto plazo las necesidades de capital de Pemex, pero no resuelven de fondo la problemática. Es innegable la delicada situación de las finanzas públicas de Pemex, y si el gobierno quiere continuar con su estrategia de ahorros a través del combate a la corrupción y de cerrar las puertas a la inversión privada, entonces el principal riesgo para la presente administración es Pemex, siendo así el eslabón más débil.
    (Edición de firma).

  11. #581

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    Un país sin rumbo

    Raúl Cremoux


    Veo una foto circulada a varios diarios seguramente desde la Presidencia, en la que AMLO, rodeado de intérpretes, ve una pantalla de televisión en la que está Mark Zuckerberg, y el pie señala: “No hace falta viajar al extranjero, ahora hay videoconferencias”.

    ¿No sabía que desde un teléfono celular, en FaceTime, se puede hacer lo mismo a pesar de que haya distancias de 10 o 15 mil kilómetros?
    Justamente es ahora que estamos asediados y amenazados por Donald Trump, que podríamos recuperar una posición de dignidad e independencia en la toma de decisiones, cuando el Presidente debiera viajar, y mucho, para establecer relaciones y tejer alianzas con China, Japón, Rusia, el mercado europeo y también con Brasil, Argentina, Chile y un largo etcétera.

    Pero no, AMLO se encoge y encierra. Él prefiere desgañitarse con estribillos repetidos de que su gobierno es una franca transformación, le gusta que decisiones importantes se resuelvan prácticamente sin argumentos y con mítines a mano alzada. No sólo es un artificio ridículo, es una manera grotesca de jugar sin responsabilizarse. Y esto es producto de una vocación para reinar sin saber que crea desconfianza, ya que sin darse cuenta a veces actúa, cierto, primitivamente empeñado en seguir la teoría económica de Keynes y, en otras ocasiones, la de Adam Smith.

    Veamos la primera, cuando AMLO dice que caminos y carreteras se harán sin máquinas y a mano, está tratando de aumentar los niveles de empleo como se hizo durante la Crisis del 29 en Estados Unidos. A unos se les pagaba por hacer hoyos en la tierra y a otros, que venían atrás, por cerrarlos. Se creaban pagos para estimular el consumo. Esto contribuyó a reactivar la economía de ese país.

    En otras ocasiones, el señor López, sin saberlo, abreva de la obra cumbre del escocés Adam Smith, creador del liberalismo con La riqueza de las naciones, cuando defiende la idea de que en la división del trabajo la riqueza no procede de los recursos, sino justamente del trabajo que en él se desarrolla. A eso hoy se le denomina valor agregado.
    Para reforzar lo anterior, aplica una de las máximas de ese economista: “El Estado debe garantizar el orden, proteger a los ciudadanos de robos y agresiones y crear la infraestructura para que el intercambio comercial siga fluyendo. Nada más”.

    Sus dictados mañaneros están llenos de uno y otro de esos economistas. De hecho, con frecuencia tiene tintes de los mismos usos que hizo la Dama de Hierro, la señora Margaret Hilda Thatcher, quien ejerció un estricto dominio sobre sus ministros y aplicó una política monetarista de ahorro a toda costa, incluso eliminando empleos estatales.
    Y ya entrando, aunque sea sumariamente, el señor López aplica los mismos preceptos del premio Nobel Milton Friedman, quien señalaba como reglas fundamentales: a) Reducir el gasto público; b) Reducir impuestos; c) Control de la oferta monetaria, y d) Reducir la inflación.

    La mezcla de todo esto, como se ha hecho en los últimos seis meses, ha traído una contracción económica que no se había dado en años: la parálisis de la industria de la construcción, el dispendio al regalar miles de millones de pesos a jóvenes en edad de hacer esfuerzos y sacrificios por labrarse el porvenir, y el desplome en la creación de empleos, en mayo, con una suma de evidente fracaso en materia laboral: ¡88 por ciento menos que en el mismo lapso del año pasado!

    Para continuar únicamente en el mismo carril económico, la inversión extranjera directa ha descendido en 21% y las exportaciones agropecuarias en 29%. En tanto eso ocurre, la suma hasta el día de hoy por pagos diversos e indemnizaciones por detener la construcción del NAIM, alcanza ya más de 300 mil millones de pesos, a los que habría que agregar casi 2 mil millones más que costaría la pretensión de inundarlo y con ello inutilizar lo hecho para siempre.

    Caminamos a tropezones, sin rumbo ni sentido, jalados por improvisaciones y con probada ineficacia. Eso es la 4T.
    (Edición de firma).

  12. #582

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    Estoy en contra de la opinión del señor Cremoux…

    AMLO es un ignorante, que con seguridad NO ha leído a Adam Smith, ni a Keynes, ni a nada de lo que se les parezca. Con seguridad ha leído panfletos Marxistas, sería lo que yo concedería.

    AMLO toma en las manos un país neoliberal exitoso y en ascenso, y tratando de destruir, sin saber como construir, lo está haciendo mierda.

    Adam Smith y Keynes levantaron a las sociedades anglosajonas cada uno en su tiempo. Y no, no es cuestión de "hacer hoyos para llenarlos"... eso es una tontería. Se construyeron carreteras, presas, etc.

    Usted es inteligente y muy avispado, señor Cremoux… pero no diga tonterías.

    AMLO es un Chavista-Comunista, como TODOS los de su círculo INTIMO, forzado a hacer maromas, con un país al cual no entiende como funciona.

    Eso es todo.
    (Edición de firma).

  13. #583

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    Jóvenes en construcción

    Por Macario Schettino.

    El boletín del IMSS en el que se reporta la situación del empleo (es decir, de los asegurados trabajadores), además de la información normal, traía un dato que llamaba la atención: que ya tenían registrados a 481,548 personas en el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”.

    El dato fue utilizado por el Presidente para minimizar la caída en generación de empleo. En su percepción, aunque se hayan perdido 75 mil empleos en lo que va su administración, la existencia de estos casi 500 mil jóvenes compensaría las cosas. Evidentemente, son temas diferentes. Los jóvenes del programa cuentan con una beca, que incluye el seguro facultativo en el IMSS, por un año. Esa beca les ofrece 3,600 pesos libres cada mes. Esa cantidad es aproximadamente un tercio del salario promedio que reciben los asegurados al IMSS, pero 15% superior al salario mínimo general en el país.

    Como sea, el que para mayo hubiese casi 500 mil jóvenes inscritos me parece algo impresionante, y al momento de escribir estas líneas, 20 días después del cierre de mayo, la cifra es ya de 693 mil. El programa tiene un límite de 2.3 millones de jóvenes, que según los lineamientos sólo recibirán este apoyo por doce meses.

    La idea de dar acceso a los jóvenes a empresas, para que puedan capacitarse, o tener contacto directo con la producción, parece buena a primera vista. Sin embargo, el carácter masivo del programa me genera muchas dudas. Aunque en los lineamientos se establece que habrá una evaluación, dudo que pueda ser homogénea considerando que hay más de 136 mil centros potenciales de trabajo (de todos tamaños y sectores), o con la profundidad necesaria. En otras palabras, en lugar de ser algo parecido al sistema dual alemán, parece más algo para mantener ocupados a los jóvenes por un año, a cambio de una cantidad nada despreciable de dinero.

    De hecho, la cifra puede resultar un incentivo negativo. Si alguien quiere estudiar licenciatura, la beca que ofrece el gobierno es de 2,400 pesos mensuales, también por un año. Si está en media superior, son 800 pesos. Y lo que se paga a médicos en servicio social, e incluso en residencia, es menos de la mitad de la beca de “Jóvenes…”.

    En este momento hay 110 mil jóvenes anotados en Chiapas, 86 mil en Tabasco, 71 mil en Veracruz, 65 mil en Estado de México, 49 mil en Guerrero, 40 mil en Michoacán y 31 mil en la Ciudad de México. En esos 7 estados se encuentra el 65% de los jóvenes afiliados. Llama la atención que en los estados al norte del paralelo 20, hay entre 2 y 6 mil en cada entidad. Algunos tienen un poco más, pero no llegan a 10 mil.

    El otro elemento interesante es el costo. Cada joven recibe 3,600 pesos libres, pero además hay que pagar el seguro en el IMSS (facultativo y para jóvenes, es relativamente barato), más los costos de administración. Digamos que el costo por joven es de 4 mil pesos mensuales. Eso significa que en mayo se destinaron casi 2 mil millones de pesos a este programa, y para junio la cifra quedará cerca de 2,800 millones. En los próximos doce meses, al menos 33 mil millones se destinarán a este programa. En su punto máximo, serán 110 mil millones.

    Dos dudas. La primera es: dónde está este gasto en las finanzas públicas, porque no aparece en la STPS. La segunda: el monto máximo del programa representa el 10% del gasto programable de los ramos administrativos. Por mucho tiempo se dijo que sólo el 10% del gasto del gobierno podía reasignarse, porque el resto estaba comprometido. ¿Todo se está moviendo hacia allá? ¿O por eso están mutilando al gobierno? Puras preguntas.
    (Edición de firma).

  14. #584

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    ¡Eso presidente, duro con los criminales!

    Por Juan Ignacio Zavala.

    Durante décadas Notimex fue una agencia de noticias. Hoy, gracias a la visión del señor Presidente es algo novedoso y muy necesario para el pueblo de México. Es una agencia de investigación que delata a los criminales que se disfrazan hábilmente de ciudadanos engañando al pueblo bueno. A la cabeza de la agencia se encuentra una persona ideal para el puesto en estas épocas de la 4T: una desequilibrada que es un manojo de fobias y rencores, que cumple perfectamente con las expectativas que el señor Presidente ha depositado en el puesto.

    Atrás quedaron esos días en que la agencia difundía noticias sin sentido y que la mayoría de las veces se dedicaba a propagar con poca eficiencia la labor gubernamental. Eso fue el pasado dirigido por cretinos conservadores. Hoy, la agencia Notimex presta un verdadero servicio al pueblo de México: desenmascarar a los verdaderos criminales, a los que le roban al pueblo, a los que sin un ápice de decoro público arrancan el pan de la boca a los más necesitados, los que, en el fondo, no han dejado de explotar al pueblo de la peor de las maneras: el engaño.

    Desde que hace unas semanas la Fiscalía General de la República dio un certero golpe a cárteles de la droga atrapando al Tortas y al Jamón, líderes de bandas rivales, y quizá desde la última captura del Chapo, no se había dado un golpe tan severo a la criminalidad. Se trata de una banda de peligrosos pelafustanes, vagos y vagas, maleantes y maleantas que no tienen cómo comprobar que hacen cosas en beneficio del pueblo con el dinero que le han esquilmado a la nación.

    Hay que decirlo: se trata de un grupúsculo desprestigiado, un pequeña mafia, una minoría rapaz que, si bien no es de alta peligrosidad en el manejo de armas, su capacidad de hacer daño es incalculable. Se trata de supuestos escritores, pintores y otra gente sin quehacer que se hacen llamar “artistas” y que han recibido becas del pueblo bueno sin dar nada a cambio.

    En efecto, durante la gran noche neoliberal, esta gentuza recibió carretadas de dinero en la modalidad de becas, seguramente a cambio de su silencio o de elogios desmedidos a los gurús de la hipocresía conservadora. Unas pinturas que nadie compra, unos libros que no se venden, música que nadie escucha, bailables que sólo ven en el extranjero han sido la respuesta de estos vividores, de estas rémoras del dinero público al apoyo que se les dio durante décadas. Se acabó. El dinero es del pueblo, no es de ellos.
    En su cinismo sin límite, se sienten depositarios del término “cultura”. Si no se les regala dinero, entonces no se apoya la cultura. Ya lo dijo nuestro Presidente y guía, la verdadera luz del mundo y el faro de México, Andrés Manuel López Obrador: “La cultura tiene que ver con los pueblos, nunca los pueblos originarios habían sido atendidos como ahora”. Ahí tienen, malditos delincuentes de cuello intelectual, ¡la cultura es del pueblo, no de los burgueses fifís que se dicen “creadores”!

    Es así, de la mano de Notimex, la agencia que combate a los malos mexicanos, que no volverán a darse verdaderos facinerosos como Octavio Paz, Ramón López Velarde, Rufino Tamayo, Carlos Pellicer y toda una banda de malvivientes que han saqueado al país durante años. ¡No hay marcha atrás! ¡Eso Presidente, duro con los criminales! ¡Ni una beca más, patria o muerte!

    (Edición de firma).

  15. #585

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    (Un artículo de EL PAIS de España).

    ¿Y las prioridades?

    Los recortes a cultura, ciencia y al deporte parece que se tratan de, más que un asunto de austeridad y dinero, un tema de poder y control


    Uno, quizá por ingenuo, piensa que las prioridades del Gobierno mexicano tendrían que estar claras. Y que existen, al menos, tres áreas especialmente sensibles para atender: la inseguridad, la pobreza y la crisis migratoria. ¿Por qué son áreas cruciales? Vamos paso a paso. Las cifras oficiales hablan de que se perpetraron 17.500 homicidios dolosos en los primeros seis meses de gobierno (489 de ellos identificados como feminicidios). Hay, por tanto, una violencia que desborda a las autoridades. Es evidente que la ola criminal viene de lejos. México lleva más de un decenio padeciéndola: no se trata de un asunto coyuntural ni de un plan para desestabilizar a esta Administración en específico, como se ha pretextado. También es evidente que ningún otro tema puede ser tan importante. Todos los derechos dependen del derecho a la vida.

    ¿Qué ha hecho el Gobierno al respecto? Minimizar las cifras (cosa que hicieron antes las administraciones panistas y priistas) y lograr la aprobación de una Guardia Nacional, civil en el papel y militar en los hechos, que, de momento, ha sido desplegada en el sureste. Pero no para atajar la violencia sino para contener la corriente migratoria centroamericana.
    Consulte otros textos del autor

    Más datos. El empleo es el mecanismo indispensable para combatir la pobreza. Pues en mayo de 2019 se registró un derrumbe de 88 % en la creación de puestos de trabajo, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Y las cifras sumadas del último año dan como resultado un aumento de 2.4 %, el más bajo desde 2010. Números inquietantes. Como inquietante es que el presidente intente rebatir el dato aduciendo que no incluye a los beneficiarios de programas sociales (pese a que el criterio para recontar es el registro que el patrón debe hacer ante el Seguro Social, y al que no tienen derecho los adheridos a esos programas). La discusión está abierta, si se quiere. El hecho incuestionable es que hay focos amarillos en el horizonte. Y que los programas sociales no pueden sustituir, económica y socialmente, al empleo formal.

    Y llegamos a la migración. El Gobierno inició su periodo comprometiéndose a una política más humana y solidaria con los migrantes. Pero las presiones (o, digámoslo claro, el chantaje) de Donald Trump, el presidente de EE UU, echaron abajo esa postura. México se vio obligado a cambiar de discurso y ya funge como la primera línea de blindaje para el vecino del norte. Se ha intentado compensar esta incongruencia al anunciar algunos apoyos para Centroamérica, sí, pero eso no resuelve el problema de fondo: la crisis humanitaria en el sureste, el recrudecimiento de la xenofobia mexicana, la victoria política que se le cedió a Trump.

    Y ahora viene lo mejor. Si estos temas, complejos y riesgosos como son, están muy lejos de resolverse y requerirán, tan solo para atenderlos, una multiplicación de esfuerzos y recursos ¿por qué el Gobierno se abre más frentes de batalla? Resulta extraño, por ejemplo, que dedique tanto tiempo y afanes a polemizar con científicos, académicos, deportistas de alto rendimiento y artistas (sectores que, por cierto, por años y mayoritariamente, dieron apoyo político al ahora presidente). Los recortes presupuestarios, los amagos de recortes aún mayores pero, sobre todo, la suficiencia y el desdén con que el presidente y funcionarios de su Gobierno y partido se refieren a la ciencia, la academia, el deporte y la cultura son obvios. También es obvia la voluntad de identificar a científicos, académicos, deportistas y artistas como miembros de supuestas “castas doradas” o “hiperélites”, cubiertos de privilegios, pero que son en el fondo una “carga” para el país, con argumentos tomados del discurso más neoliberal que sea posible concebir. ¿Cómo es que la ciencia, la academia, el deporte y la cultura son “cargas” intolerables para el erario? Un ejemplo permite ver el despropósito (tomo el dato de un trabajo publicado por el periodista Roberto Barco Celis en Mugs Noticias): tan solo en los recursos para gasolina, lubricantes y gas doméstico que se le otorgan al sindicato del Pemex, se gastarán en 2019 alrededor de 14.000 millones de pesos. Esta simple prestación es bastante superior a la totalidad del presupuesto de la Secretaría de Cultura para el mismo periodo, que quedó en 12.894 millones de pesos.

    Entonces, más que un asunto de austeridad y dinero, parece que se trata de un tema de poder y control. La crítica está en la naturaleza de la ciencia, la academia y el arte y a los gobiernos esto no suele gustarles. ¿Pero, justamente, no tienen que ser la ciencia, la academia, el arte (y hasta el deporte, en cierto sentido) espacios de crítica y libertad, y el Estado el garante de esos espacios? ¿Le quedará eso claro a un mandatario que dice, literalmente, que su Gobierno sí apoya a la cultura, pero solo a lo que él entiende por cultura? ¿Qué es más importante: presionar a los críticos o atender los problemas que motivan sus reparos?

    https://elpais.com/internacional/201...16_988177.html
    (Edición de firma).

  16. #586

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    Comentarios...

    Ahora está claro que lo de amlo es una falsa modestia, se ha quitado la careta y nos deja ver que es un bien evangélico, conservador, manipulador e hipócrita. Lo de amlo es la recreación del domingo de ramos cada vez que atiende un mitín. Después de hacer tour de -campaña- por 12 años se ha dado cuenta que es más sencillo provocar polémicas y divisiones que gobernar con inteligencia, porque él nos ha desmostrado ser intelectualmente enano, denostar el trabajo de los científicos, investigadores, artistas y deportistas porque ser de élite, de alto desempeño, de punta, es sinónimo en un enanismo intelectual de poder, peligro y progreso.

    Lo de amlo es aquello de aceptar a la oveja descarriada y ya nos dejó claro que solo falta el arrepentimiento, un acto de contricción y traer votantes para estar libre del pecado prianista, ahora los verdes y dentro de muy poco los desechos del pri y del prd acabarán en las filas de morena. El partido personal creado para reciclar el pri.
    Nada más grave que la utilización de los pobres, el nivel de mentira, enfrentamiento y manipulación de este gobierno, la destrucción institucional, son realmente inauditos. Vuelta a los años 70, pero a diferencia de aquel PRI, este nuevo PRI encabezado por LO carece de los cuadros profesionales, y el país no solo no crece sino que nos encamina a una recesión económica con tintes de contracción y crisis de deuda. Tristemente, la estrategia hasta ahora funciona, con una parte de la población que defiende todo lo que hace este gobierno.
    Los recortes presupuestales solo pueden significar el desmantelamieneto de las Instituciones para tener luego pleno control de ellas. En este año la bancada de Morena pretende la joya de la Corona : reformas profundas al organo electoral (INE) que significaria un riesgo para la Democracia.
    (La estratégia de AMLO) no funcionará por mucho tiempo.
    La realidad económica termina por imponerse.
    Recordemos que amlo tiene problemas de salud.
    todos sabemos que en los sexenios anteriores había corrupción, pero, tristemente, las cosas funcionaban menos mal que ahora. El desastre que amlo está provocando en todos los terrenos (economía, cultura, educación, ciencia e investigación, medioambiente...)es mucho peor y eso es lo que comentamos aquí. El país, el pueblo, empieza a sufrir la consecuencias de la ignorancia y el fanatismo político de la administración actual.
    Todos nos damos perfecta cuenta de que los recortes son para los proyectos personales, caprichos caros de amlo, como hacer otro aeropuerto como él quiere, "rescatar" Pemex, crear programas sociales para ganar votos y lo demás que todos saben. Esos recortes están afectando muchas instituciones públicas que sirven a los ciudadanos de a pie. No se está tratando de combatir la corrupción, sino de pasar el dinero público a los proyectos personales del presidente.
    la simpleza de su explicación calza bien con la simpleza del pensamiento de obrador. Tantas justificaciones son propias de incompetentes. Si todos esos casos de corrupción existen por qué el presidente se niega a investigarlos y a aplicar la ley. No se lo ha preguntado.
    Para su información el partido personal del presidente, o sea morena, cuenta con recursos federales para financiar sus propias campañas clientelares, de adoctrinamiento y lavado de coco, llamada los siervos de la nación, donde los 'siervos' visitan casa por casa para obtener los datos de los ciudadanos para fines del partdo, y cada 'siervo' tiene un salario pagado del erario público.
    (Edición de firma).

  17. #587

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    Nada que festejar

    Por Pablo Hiriart.

    Tan sólo los datos de la caída de la economía y el desplome del empleo formal deberían tener al gobierno en plena autocrítica y ofreciendo disculpas por el tamaño de su estafa.

    Sin embargo van a celebrar el lunes en el Zócalo, con discursos, mariachis y baile, su triunfo electoral de julio del año pasado.

    Han fallado en economía, en empleo, en seguridad, en salud, en derechos humanos y en defender la independencia del país.

    ¿Qué festejan?

    El único acierto es la estabilidad financiera, pero se mantiene con capital golondrino, atraído por los elevados rendimientos… aunque para nosotros significan altas tasas de interés en préstamos y en tarjetas de crédito.


    Pueden festejar que en control político van muy bien, al ahorrar dinero en programas de todo tipo que, en parte, se canaliza a repartir en cash para crear clientelas electorales cautivas.

    Íbamos a crecer al cuatro por ciento promedio. Luego bajaron la meta a dos por ciento. La realidad es que el crecimiento es de 0.5 por ciento acumulado de enero a abril, de acuerdo con el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), del Inegi.

    No crecemos porque no hay inversión. Y no hay inversión porque no hay confianza en este gobierno.

    Además de los sonados disparates que han cometido y que crean desconfianza, esta semana ocurrió uno más: el gobierno suspendió la construcción del gasoducto Texas-Tuxpan, a punto de concluirse, y que realizaban las empresas IEnova (EU) y Transcanada (Canadá).

    Se mandó una clarísima señal a nuestros socios comerciales (cuyos congresos deben ratificar el T-MEC) de que en México no se respeta el Estado de derecho ni hay garantías para las inversiones.

    La creación de empleos formales en mayo fue 88 por ciento inferior a mayo del año pasado.

    ¿Eso van a festejar en el Zócalo el lunes?

    ¿Se abrazarán porque frenaron la economía y el empleo?

    Prometieron pacificar al país y han hecho exactamente lo contrario. Tenemos el semestre más violento de la historia, desde que hay estadísticas.

    Con citas de la Biblia no han apaciguado a los criminales que de diciembre a mayo rompieron récord: 17 mil 500 homicidios dolosos y las morgues están saturadas de cadáveres.

    ¿Van a bailar en el Zócalo por ese descontrol escandaloso?

    Los despidos en el sector salud llegan a la cifra de diez mil personas, entre médicos, enfermeras, pasantes y personal administrativo, según la FSTSE.

    Los recortes obligan a cerrar centenares de unidades médicas en zonas marginadas, y dejan a los hospitales sin medicamentos para el cáncer, el Sida, control de diabetes, embarazos, hipertensión…

    “Es inhumano”, resumió el recién renunciado director general del IMSS, Germán Martínez Cázares.

    Iban a defender la dignidad de las personas como nunca antes, y tienen a 21 mil miembros del Ejército y a seis mil de la Guardia Nacional persiguiendo indocumentados en las dos fronteras.

    Las fotografías que hemos visto en estos días hablan por sí solas del respeto a los derechos humanos de los migrantes.

    De pronto nos llenamos de decenas de miles de centroamericanos y africanos tratando de entrar al país sin papeles. ¿Por qué?

    ¿Ocurrió algo extraordinario en Centroamérica? ¿Algo extraordinario en África?

    Donde sucedió algo extraordinario fue en México, pues las autoridades anunciaron una política de puertas abiertas a los migrantes y puentes humanitarios para que lleguen pronto a la frontera con Estados Unidos. Se dejaron venir por oleadas.

    Y luego de que Trump dio un manotazo sobre la mesa ante el aumento exponencial de la migración, nuestro gobierno les echó el Ejército encima a los que invitó a venir.

    ¿De eso se van a vanagloriar en el Zócalo este lunes?

    La imprudencia del gobierno en materia migratoria nos obligó a aceptar convertirnos en la patrulla fronteriza de Estados Unidos en territorio mexicano, a cambio de que no nos pongan aranceles.

    Se trata de algo nunca visto. Perdimos soberanía con la 4T.

    ¿Y lo van a festejar?

    Quizá lo más dañino de estos seis meses es que el gobierno de López Obrador se esfuerza en dividir a los mexicanos y fomenta el resentimiento social.

    Esa herida tardará generaciones en cerrarse.

    Todo lo pasa por el tamiz de la lucha de clases.

    Los “blanquitos” del ITAM. Los fifís conservadores que piensan diferente a él (que encarna al pueblo). Lo científicos y artistas que pertenecen a la élite de los vividores. Los columnistas que “ganan más que ustedes”, les dice a los reporteros. La maquinaria de bots y 'amlovers' que se maneja desde Palacio Nacional para fomentar el odio contra los críticos en redes sociales. Los hoteleros ricos que lo quieren afectar a él y a su proyecto con un “problema menor”, como el sargazo. La estigmatización de los empresarios por parte de sus propagandistas orgánicos…

    Ahí está el daño mayor. Ojalá reaccione el presidente, haga una autocrítica en su plaza favorita, el Zócalo de la CDMX, dé un mensaje de reconciliación y no de fanatismo, baje su belicosidad y corrija errores que lo pueden llevar a ser el peor gobernante de este siglo.

    Ojalá, pues, que no se escude en “los problemas que nos dejaron”, porque todos los presidentes reciben problemas y su tarea es resolverlos.

    Para eso luchó 18 años por llegar a la presidencia: para mejorar lo que había, y no para dar excusas y empeorar el gran país que tiene entre sus manos.
    (Edición de firma).

  18. #588

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    Cuidado con Pemex

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Todo lo que se puede hacer está haciendo el presidente Andrés Manuel López Obrador para capitalizar Pemex y persuadir a los mercados y a las calificadoras de que la ingeniería financiera que se le aplica le permitirá salir del hoyo en el que se encuentra. No ha regateado nada para que no le bajen el grado de inversión, que arrastraría la deuda soberana y con ello al país entero. El esfuerzo del presidente es muy importante, pero están olvidando importantes detalles en Palacio Nacional que no tienen que ver con lo cual comulga, la lucha contra la corrupción, sino con un aspecto que no han visto con claridad: la estrategia para limpiar al país también puede destruirlo.

    Expliquémonos, para que no haya duda. La lucha contra la corrupción debe profundizarse para desterrarla de Pemex o de donde se encuentre. Pero no debe plantearse como si lo que estuviera corrupto es la institución. ¿Es Pemex la corrupta o son corruptas/corruptos sus funcionarios? La forma como el gobierno está desdoblando el caso del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, al que se acusa por lavado de dinero, lo ha rebasado. No es él presunto responsable de un delito grave, sino la institución. Lozoya, en la ruta seguida, es más chico que Pemex, y la empresa estatal es el primer blanco para fumigar. Por ello, el fiscal general Alejandro Gertz Manero inició investigaciones sobre el Consejo de Administración, que tomaba las decisiones estratégicas, y sobre PMI Comercio Internacional, que es una filial de Pemex registrada en Houston, para comercializar el petróleo mexicano en el exterior. Mucho cuidado.

    Mezclar personas con instituciones suele ser un problema semántico mexicano, y estamos tan acostumbrados a ello que no hacemos distinciones. Existen y, en el caso Lozoya, son fundamentales. Si permea en el mundo que la corrupción de la que acusan a Lozoya fue por un problema sistémico, y que en la principal empresa del Estado existía un mecanismo para robar a la nación, el menor problema será Lozoya, o el expresidente Enrique Peña Nieto, o el exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray, o todos los integrantes del Consejo de Administración de Pemex. El problema será del país, del gobierno y, como consecuencia, de los mexicanos, porque sería Pemex a quien se le señalaría como corrupta y, mientras se deslindan responsabilidades, la apretarían financieramente en el mundo.

    Un ejemplo para analizar es el de Petróleos de Venezuela, conocida por su acrónimo PDVSA, cuya crisis fue resultado de la corrupción de la burocracia, tanto civil como militar, que hicieron negocios a cambio de comisiones con empresarios locales. Los actos de corrupción propiciaron un descuido en la actividad petrolera venezolana, donde la falta de inversión en la producción propició la caída de su plataforma petrolera y el incremento en los costos de administración. Las ganancias de PDVSA no alcanzaban para reanimar la empresa, ante el tipo de componendas que tenían sus directivos con empresarios, que resultaban beneficiados por el tipo de contratos que les daban los ejecutivos venezolanos a cambio de sobornos.

    Esto se paró abruptamente cuando se metió Estados Unidos. La última acción fue el 28 de enero pasado, al designar el Departamento del Tesoro a PDVSA como sujeta a sanciones en Estados Unidos, por lo que todas las propiedades y los intereses de la empresa en la jurisdicción de ese país, fueron bloqueados y se prohibió realizar transacciones con la compañía. Paralelamente, el Tesoro cortó el acceso al Banco Central de Venezuela a divisas, y limitó sus transacciones financieras internacionales. Desde 2017 ya no puede acceder a financiamiento para su deuda en los mercados estadounidenses, que es una de las razones por las que detonó su crisis.

    Es cierto que el problema de corrupción en Venezuela es distinto al de México, pero si se analiza el discurso de sus líderes, es más grave lo que sucede aquí. El presidente Nicolás Maduro rechaza las acusaciones y asegura que es una agresión más del presidente Donald Trump. López Obrador dice que la corrupción es profunda –por eso envió a dirigir Pemex a su amigo Octavio Romero Oropeza–, y Gertz Manero respalda esa línea discursiva al señalar que el Consejo de Administración deberá responder por los actos de Lozoya. En el caso mexicano, el Tesoro estadounidense no tendría que investigar a Pemex; el gobierno lopezobradorista ya lo hizo y ya concluyó: es corrupta.

    Sin darse cuenta, el gobierno mexicano abrió la caja de Pandora. Si Pemex es corrupto y también su filial estadounidense PMI Comercio Internacional, que aunque no son empresas públicas que operen en las Bolsas de valores sí pasan sus recursos a través del sistema financiero en Estados Unidos, entonces son sujetas a investigaciones del Tesoro y el Departamento de Justicia. En cualquier momento se podría anunciar que están investigando la corrupción en Pemex, por presuntos daños patrimoniales en Estados Unidos y, como siguiente paso, emitir sanciones como las que impusieron a PDVSA. En el hipotético caso que eso sucediera, los 100 mil millones de dólares de deuda de Pemex tendrían serias dificultades para refinanciarse, y la empresa sería acotada para vender petróleo en el mundo.

    Las consecuencias serían catastróficas.

    El presidente López Obrador no puede permitir que ese escenario exista, y no es difícil neutralizarlo. Los casos de corrupción los debe individualizar, separando a las instituciones, y blindando a Pemex. La institución, después de todo, no era la corrupta. Quienes la manejaban y administraban, en el peor de los casos, son los responsables y deben ir a la cárcel. Pero no deben arrastrar al precipicio a Pemex, que es lo que están haciendo en estos momentos.
    (Edición de firma).

  19. #589

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    Sin crecimiento

    Por Ezra Shabot.

    El bajo crecimiento promedio de la economía mexicana durante las últimas décadas, rondando el 2.0 por ciento, ha sido el resultado de una combinación perversa entre el centro-norte, vinculado a una economía moderna exportadora, y el sur-sureste, hundido en la improductividad, la monoproducción agrícola y una estructura caciquil inmersa en un sistema corrupto reproductor de pobreza como forma de mantener la riqueza de pocos a cambio de la miseria de muchos. La imposibilidad de que el norte productivo jalara al sur atrasado, no sólo partió al país en dos realidades diametralmente opuestas, sino que impidió el desarrollo integral de una nación dividida al menos en dos polos opuestos.

    Frente al crecimiento constante de estados como Querétaro y Aguascalientes, a tasas por arriba del 4.0 por ciento, los números negativos de Tabasco, Oaxaca y Chiapas nos llevan a la cifra promedio del 2.0 por ciento, insuficiente para reducir significativamente la pobreza, pero más aún en una demostración de esos dos países que se alejan cada vez más en la calidad de vida que proporcionan a sus habitantes. Y si estos números nos daban para ir trasladando trabajadores de la informalidad al empleo formal en forma incipiente, un crecimiento por debajo del 1.0 por ciento, como el que se prevé para este año, podría revertir esta tendencia y agudizar las diferencias entre las regiones del país.

    Hoy, el único motor prendido de la economía mexicana es el de la exportación ligada al TLCAN aún vigente, con una economía norteamericana que sigue creciendo a pesar de los vaticinios de una pronta recesión en el futuro cercano. La parálisis de la inversión nacional deviene de la misma causa por la que las calificadoras han emitido las señales de alarma sobre la economía mexicana: falta de certeza jurídica e incertidumbre con respecto a la viabilidad de los proyectos de infraestructura del gobierno federal.

    Tanto el tema del aeropuerto como el del futuro inmediato de la industria energética, han sido suficientes para desalentar a la inversión nacional, pero por supuesto también a la extranjera. Las promesas que en el exterior venden Romo, Ebrard, Urzúa y sus respectivos funcionarios, chocan con la realidad de un presidente que insiste en volver al desarrollo estabilizador, que pretende imponer restricciones y controles inaceptables para aquellos dispuestos a arriesgar su capital, ya sean nacionales o extranjeros. No existe ninguna razón proveniente de los mercados internacionales de capitales para explicar la falta de confianza en un país como México, menos cuando a pesar de todo se espera la aprobación del TMEC en el Congreso de Estados Unidos en las próximas semanas.

    Los compromisos de superávit primario y finanzas públicas sanas serán imposibles de cumplir si, como consecuencia de un magro crecimiento, las cifras de recaudación fiscal disminuyen y la presión social aumenta para que el gobierno cumpla sus obligaciones en seguridad, educación y salud. Los márgenes de maniobra se reducen por el tema Pemex y su inviabilidad económica, así como la insistencia en descalificar a las calificadoras, cuya consecuencia inmediata será sacar a México de los países con grado de inversión y abrir la puerta a la fuga de capitales.

    Las medidas económicas que intentan cambiar el modelo de desarrollo van en contra del propio interés de la administración morenista. La austeridad salvaje la deja sin brazos para actuar y la ausencia de una política coherente en materia de inversiones y garantías para el sector privado le cierran camino del crecimiento por debajo del promedio del 2.0 por ciento. No se puede avanzar en un clima de polarización y enfrentamiento, y el costo de no entenderlo será altísimo para todos.
    (Edición de firma).

  20. #590

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    Revisen cuentas

    Por Macario Schettino.


    Le comentaba la semana pasada del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Se trata de una beca de un año, que incluye seguro médico del IMSS, para que jóvenes de entre 18 y 29 años de edad se incorporen a alguna empresa o institución (pública o del sector social) en calidad de aprendices. Cada joven que se incorpora implica un compromiso de gasto del gobierno por 50 mil pesos anuales, que no parece mucho, hasta que uno multiplica.

    En esta semana el número de jóvenes en este programa superará 750 mil. A grandes números, se acumulan 40 mil cada semana, aunque al inicio el ritmo era menor. Con los que hoy ya están inscritos, el compromiso del gobierno asciende a 37 mil 500 millones de pesos. Si en lo que queda del año se mantiene el ritmo actual, se sumará poco más de un millón de jóvenes, que implican un gasto de 50 mil millones de pesos más. Suponiendo que ahí se mantenga el total, y nada más se incorpore una cantidad equivalente a los que tendrán que retirarse al término de sus doce meses, el gasto anual comprometido será de 89 mil 500 millones de pesos.

    El límite anunciado en el programa es todavía mayor, como usted sabe: hasta 2.3 millones de jóvenes, que elevarían el gasto a 110 mil millones de pesos anuales. Eso equivale a todo el presupuesto de programas sociales sujetos a reglas de operación durante 2018: 46 mil millones de Prospera, 39 mil millones de adultos mayores, 4 mil de estancias infantiles, 3 mil de comedores comunitarios, y varios otros con menores cantidades. No sé si quede claro ahora por qué todos esos programas desaparecieron o fueron mutilados.

    Cabe aclarar que Prospera tiene presupuesto de tres ramos: desarrollo social (el mencionado arriba), educación y salud. Sumando los tres, son cerca de 83 mil millones de pesos. El Seguro Popular, que también ha sido mutilado, costaba menos de 70 mil millones. Para que sea todavía más claro: todo el presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Social en 2018 es menos de lo que costará 'Jóvenes…'. El de la Secretaría de Salud, completo, es apenas un poco superior a eso.

    Terminar con programas sujetos a reglas de operación para sustituirlos por una beca anual sin realmente ninguna planeación ni objetivo, parece un absurdo. Más cuando considera uno que los programas mutilados realmente van a quienes más lo necesitan, mientras que el nuevo se destina a jóvenes que, en principio, uno supondría que no están en el grupo de más necesitados, en su mayoría.

    A menos que exista alguna documentación seria, sigo sin imaginar cómo podría un programa que consiste en colocar cientos de miles de jóvenes en decenas de miles de establecimientos, tener un impacto real en el futuro del empleo o la productividad. No hay duda de que un programa de vinculación y aprendizaje dirigido puede tener gran utilidad, pero requiere planeación, objetivos claros, mecanismos de evaluación y ajuste, y es imposible de aplicar de manera masiva. Mucho menos si inicia 45 días después de la toma de posesión del nuevo gobierno, y en 24 semanas incorpora 750 mil personas para ubicar en casi 140 mil establecimientos.

    Sin esa planeación, documentación y evaluación, la única conclusión a que se puede llegar es que se trata de un programa clientelar, que consiste en regalar 40 mil pesos a cada joven, y darle unas semanas de adoctrinamiento, para que no olvide a quien le debe. Para alcanzar este objetivo, han destrozado la política social construida en 30 años, y reconocida a nivel internacional.

    O, en sus propios términos, le están cargando el costo del clientelismo electoral, “primero a los pobres”.
    (Edición de firma).

  21. #591

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    No tiene mucha ciencia gobernar

    Por Enrique Cárdenas.


    En su conferencia mañanera del pasado 25 de junio, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que “no tiene mucha ciencia gobernar”, implicando que es fácil hacerlo, “que la política es aplicar más bien el sentido común”. Pero uno se pregunta si lo que realmente ha estado haciendo el presidente López Obrador es gobernar o simplemente ejercer el poder que le confirió el voto el pasado 1 de julio. Y la respuesta que uno encuentra está muy lejana a su definición de que eso de gobernar no tiene mucha ciencia. Una cosa es decidir, ejercer el poder, y otra muy distinta es decidir con certeza, con sabiduría, no con sentido común, que muchas veces falla, y que realmente beneficie a los ciudadanos.

    El sentido común se confunde muchas veces con la simplicidad de los resultados, con el impacto aparente o que parece tendrá cierta decisión, sin considerar los efectos o el impacto que esas medidas tendrán en el mediano y largo plazos y cómo afectarán realmente a los individuos que se pretende ayudar. Tal es el caso de la entrega directa de recursos y becas a los pobres, sin que medie en esa entrega condición alguna o fin para el cual se debe utilizar el apoyo. O bien el caso de las estancias infantiles, en las que el apoyo se otorgará a las madres y ya ellas decidirán qué hacer con ese dinero.

    Realizar esas entregas de dinero sin estudiar cabalmente el impacto que tendrá en los beneficiarios y sus familias es entregar el dinero a ciegas. El sentido común puede decir que ya los beneficiarios sabrán mejor que nadie cómo gastar ese dinero, pero nada garantiza que la decisión de esos beneficiarios los mejorará a ellos y a sus familias. Por ejemplo, si con ese dinero los jóvenes lo juegan en las cartas o si compran droga, al gobierno le da igual. En cambio, en el programa Prospera se aseguraba que la entrega del apoyo tenía como condición que las madres llevaran a sus hijos al médico y a la escuela, quienes contribuimos con nuestros impuestos estamos seguros que nuestro dinero sí estará ayudando a reducir la pobreza y la desigualdad.

    Y como este ejemplo hay muchos más: la eliminación de las estancias infantiles, la eliminación de recursos en áreas del gobierno que reditúan a toda la sociedad, como el área técnica de la SEP, que se dedicaba a revisar las estructuras constructivas de las escuelas públicas (que ahora ha desaparecido para encargarle esa tarea a los padres de familia), o como los apoyos a jóvenes estudiantes que sigan sus estudios en el extranjero.

    Tampoco es gobernar de manera adecuada e inteligente haber provocado la crisis de desabasto [de gasolina] en Jalisco y Guanajuato, a principios de año, por la supuesta guerra contra el huachicol sin importar las consecuencias para miles de personas, o bien decidir cancelar el aeropuerto de Texcoco por puro capricho. ¿Dónde quedó el sentido común en esas decisiones? O, ¿dónde está el sentido común de la decisión de construir una refinería en Dos Bocas cuando ya el mundo va hacia energías renovables, donde hay capacidad instalada de refinación ociosa en Estados Unidos y cuando el proceso de refinación es el de menor rendimiento a nivel mundial? ¿Dónde está el sentido común y lo fácil que es gobernar cuando siguen aumentando los índices de criminalidad en el país conforme ha avanzado el tiempo en este sexenio?

    La visión simplista de lo público lleva a errores y decisiones garrafales, lo que hemos atestiguado una y otra vez en estos meses del nuevo gobierno. Tal ha sido el caso de la suspensión de programas gubernamentales por el pretexto de que había corrupción, pero sin establecer programas alternos que cumplan con los objetivos de los programas suspendidos. O bien la suspensión de compras de medicinas para los hospitales y clínicas públicas por supuestas irregularidades en los procesos de adquisición, o la más reciente: el considerar que el sargazo en las costas de la península de Yucatán es un problema menor y que no merece atención prioritaria. Y un largo etcétera.

    Uno puede seguir con la lista de decisiones que muestran ignorancia, ineptitud y hasta mala fe por parte del gobierno. Con todo respeto, gobernar es una actividad tan seria que no se le debe dejar a los políticos, que normalmente tienen otros objetivos. Si se trata de ejercer el poder al buen entender de la autoridad, efectivamente no hay mucha ciencia. Se decide y ya. Pero los resultados son muchas veces desastrosos y más bien caemos en el desgobierno. Eso es lo que está ocurriendo. La misma idea de López Obrador, de que gobernar no tiene ciencia, está destruyendo lo que con tanto trabajo ha costado construir. No es casual que la economía haya reducido su crecimiento, que el crimen vaya en aumento, que los problemas y las expectativas vayan en un deterioro que ni siquiera es reconocido por la autoridad. Así, realmente no tiene chiste gobernar.
    (Edición de firma).

  22. #592

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    Los que se van y los que se quedan

    Por Enrique Quintana.

    ¡Ya se está yendo todo México!

    En los restaurantes de Las Lomas, Bosques, Santa Fe, Pedregal, esta es una afirmación que se escucha con frecuencia, aludiendo a la cantidad de personas que quieren cambiar su residencia, a Estados Unidos o a Europa, principalmente.

    La frase es una caricatura. Sí, hay quienes han decidido vender su casa, su participación en empresas, y con la liquidez obtenida, buscar ubicación y negocios en lugares como Miami, San Antonio, Houston, San Diego, entre otras opciones.

    Los que quieren irse suman algunos miles (para algunos eso es “todo México”), pero son muchos millones de dólares, si sumamos sus activos.

    No se trata de los más grandes ni de los más importantes empresarios, por cierto. Pero sería una ceguera ignorar que sí hay un grupo que se está moviendo.

    Algunos se van simplemente por el miedo al cambio. No saben qué nos pueda deparar la 4T y mejor se alejan.

    Otros, se van porque les cambiaron toda la lógica de los negocios. Ya no están los amigos, los contactos, los cómplices. Adiós.

    Otros por la inseguridad. Ya no la toleran ni la soportan.

    Otros, más racionales, más bien anticipan una crisis pronto. Y prefieren perder rendimientos a estar aquí, cuando –suponen– reventarán las finanzas.

    Si fueran migrantes centroamericanos, entre todos no harían ni una caravana.

    En contraste, ni la inversión extranjera directa está cayendo, ni tampoco el monto de recursos de foráneos invertido en el mercado de dinero.

    Es decir, los extranjeros siguen aquí.

    Es muy socorrida la explicación de que las inversiones en mercado de dinero se mantienen por el alto rendimiento ofrecido. Pero, es cierta.

    Por ejemplo, los Cetes a 28 días ofrecieron esta semana un rendimiento de 8.18 por ciento en su emisión.

    Si el tipo de cambio del peso frente al dólar se comportara como en los últimos doce meses, se tendría un rendimiento en dólares de 13.5 por ciento.

    Abandonar esos rendimientos no es fácil. Nadie quiere aparecer como el tonto que dejó de ganar grandes cantidades de dinero por sus miedos.

    Algunos apuestan a que, en algún momento, se presente una estampida, cuando algo impredecible cambie las percepciones.

    Y, en contraste, el gobierno apuesta a que ese cambio nunca suceda y que el dinero siga invertido en México.

    Respecto a la inversión extranjera directa, faltará conocer los datos del segundo trimestre, pero los del primero fueron buenos.

    Hay extranjeros que están poniendo dinero en nuevas plantas, pero sobre todo los que están comprando empresas.

    Y encuentran a mexicanos que están dispuestos a deshacerse de buenos negocios a precios devaluados porque quieren liquidez.

    Paradójicamente, en este contexto, más inversión foránea no necesariamente es una buena noticia.

    Estamos en la encrucijada. Pero no se entiende bien. Quizás por eso, AMLO le dio luz verde a Bartlett para generar la peor señal económica desde la cancelación del aeropuerto de Texcoco, al cuestionar los contratos con los constructores de gasoductos.

    Vaya, AMLO estuvo dispuesto a dinamitar la imagen de México como un país amigo de los migrantes, con tal de que no nos pongan aranceles… pero ahora permite una medida que nos puede mandar al fondo en materia de confianza en la seguridad jurídica en México.

    Que alguien le diga que esto también puede causar una crisis financiera.

    En el México de la 4T, pareciera que lidiaremos permanentemente con esas contradicciones.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...-que-se-quedan
    (Edición de firma).

  23. #593

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    Al rescate de Claudia

    Por Raymundo Riva Palacio.

    El 15 de noviembre del año pasado, a tres semanas de asumir la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum afirmó que no hacía falta la presencia de la Guardia Nacional en la capital, donde la seguridad la iban a manejar con la policía local, para “tomar el control de la gobernabilidad y de la seguridad en la ciudad”. El 20 de febrero insistió que su gobierno contaba con “una estrategia clara y precisa para disminuir los índices delictivos”. Que se quede la Guardia Nacional en los límites de la capital, y que atienda los problemas en el Estado de México, dejó entrever. Lo que vino fue un desastre. La incapacidad de su gobierno para combatir la criminalidad fue tan grande como sus declaraciones. Finalmente, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció ayer que desplegará la Guardia Nacional en toda la Ciudad de México.

    ¿Qué es lo que sucedió en el incipiente periodo en el que Sheinbaum ha sido jefa de Gobierno? Un desastre.

    Los delitos totales se elevaron 11.94 por ciento durante los primeros cinco meses de este año en comparación con el mismo periodo de 2019, de acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública, procesado por la consultoría GLAC. Todos los delitos con violencia se elevaron. Homicidios dolosos, 35.62 por ciento; robos, 24.31 por ciento; robos a casa habitación, 92.44 por ciento; robo a negocios, 172.69 por ciento; robo de vehículos, 42.16 por ciento; robo a transportista, 177.27 por ciento. En todos estos rubros, la incidencia delictiva superó con creces a la registrada en el Estado de México, que en un principio señalaba sutilmente como principal foco rojo en la zona.

    El secuestro del fuero común se le disparó 244.44 por ciento (contra 28.79 por ciento que subió en el Estado de México) y el secuestro del fuero federal se elevó 33.33 por ciento (contra una disminución de 5 por ciento en tierras mexiquenses). La extorsión subió en la capital federal 95.05 por ciento, las violaciones 342.4 por ciento –leyó perfectamente bien, 342.4 por ciento– y los delitos patrimoniales 12.71 por ciento. El pretexto que daban Sheinbaum y su gabinete de seguridad por el incremento de la incidencia delictiva era que la administración había maquillado las cifras, pero que estaban mejor que como les habían dejado el gobierno. Esa justificación está prácticamente enterrada. El presidente López Obrador explicó en su conferencia de prensa matutina que el desplazamiento de la Guardia Nacional en las 16 alcaldías responde al incremento de los delitos, especialmente los homicidios –aunque debía haber enfatizado más en los secuestros.

    No se sabe cuántos miembros de la Guardia Nacional serán desplegados en la Ciudad de México, que en papel, es la ciudad con mayor vigilancia del mundo. De acuerdo con los especialistas, la capital federal tiene un estado de fuerza de mil policías por cada 100 mil habitantes, que supera muy ampliamente el promedio internacional recomendado de 289 por cada 100 mil habitantes. Por tanto, si con esa capacidad de fuerza la seguridad se les descontroló y subió la incidencia delictiva, lo que queda al descubierto es la pésima estrategia que instrumentaron Sheinbaum y su equipo.

    Sheinbaum ha estado cambiando a miembros de su equipo de seguridad, pero mantiene a las cabezas, que son quienes diseñaron la estrategia. No pudo contener la incidencia delictiva pese a que, sin que se diera a conocer, desde hace varias semanas lo que queda del Cisen, convertido en Agencia Nacional de Inteligencia, empezó a aportar información sobre las bandas delictivas en la Ciudad de México, que permitió la captura de varios de los líderes de las dos principales organizaciones criminales, La Unión Tepito y Fuerza Anti Unión. La ayuda que ahora recibirá con la Guardia Nacional se hará formalmente y se le va a descargar el problema político que estaba enfrentado.

    En el fondo, si uno recuerda el modus operandi político-electoral del presidente, de eso se trata. La Ciudad de México es su granero de votos y no puede darse el lujo de perderlos. Si la violencia golpea indiscriminadamente a los habitantes de la capital, el respaldo se le irá mermando, como se puede apreciar la tendencia a la baja en su aprobación presidencial. Aún se mantiene alto, pero en cinco meses perdió casi 20 puntos de aprobación, que no es poco. La sola presencia de la Guardia Nacional será un inhibidor para los delincuentes, y permitirá avanzar en el abatimiento de algunos delitos, al ser una fuerza de tareas de acción rápida, que es como está concebida.

    Paralelamente, al entrar al rescate de Sheinbaum, también saca del hoyo a su delfín para la candidatura presidencial. Si es la Guardia Nacional la que se hará cargo de la seguridad en la capital, los buenos resultados que dé serán capitalizados por López Obrador y Sheinbaum, pero si los resultados son malos, los negativos serán transferidos a la Guardia Nacional. Políticamente es una jugada inteligente del presidente, y en materia de seguridad, puede beneficiar de manera importante a los capitalinos. Eso es lo que habría que esperar.

    Lo que no está claro es qué tipo de estrategia seguirán. Si la Ciudad de México tiene una fuerza policial sobrada, la Guardia Nacional incrementará el número de policías por 100 mil habitantes. En el anuncio de su desplazamiento está el primer error estratégico. No es tan importante la fuerza en calle como el trabajo de inteligencia. El desastre de Sheinbaum viene no sólo de la incapacidad de su equipo en el diseño de estrategias, sino en el desprecio a la utilización de la inteligencia como herramienta central para combatir criminales. Si se le sigue despreciando por el cliché primitivo que sólo se usa para espionaje político, nada será suficiente para frenar a la delincuencia. Pero hay que ser optimistas. Hay señales de que, aunque no lo declaren, esos lugares comunes los están dejando atrás.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...ate-de-claudia
    (Edición de firma).

  24. #594

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    Ahora van contra la CNDH

    Por Pablo Hiriart.

    Nunca, desde la creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en 1990, una secretaría de Estado había dado una respuesta tan llena de rencor y de desprecio por esa noble institución, como la acaba de dar la Secretaría de Bienestar.

    Al gobierno no le gusta que se le interpongan en su camino, y a quien lo haga le echa encima una andanada de insultos y calumnias para amedrentar.

    La CNDH emitió una recomendación a la Secretaría de Bienestar, en mayo de este año, por “la violación a los derechos humanos de las personas usuarias y beneficiarias del Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras”.

    La Secretaría de Bienestar, antes Sedesol, rechazó la recomendación en los siguientes términos:

    “Con apego a la verdad (la suya, que es la única), resulta lamentable la actuación de la CNDH. Durante el periodo autoritario neoliberal, en lugar de ser la institución que defendiera al pueblo de las atrocidades cometidas por las autoridades y sus protegidos, se convirtió en un instrumento de simulación, para mantener la impunidad del régimen de injusticias, corrupción y privilegios.

    “En los hechos, nada hicieron los titulares de esta institución para terminar con la guerra de exterminio que se desató por órdenes de Felipe Calderón y que convirtió al país en un cementerio (omite decir la carta que ahora hay más asesinatos que en la época del presidente Calderón)…

    “Tampoco actuaron con independencia y realmente nunca exigieron justicia frente a las infamias durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien dejó sin castigo los crímenes de Tlatlaya, Tanhuato, y se esmeró en ocultar la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa”. (Olvida la Secretaría de Bienestar las recomendaciones e investigaciones de la CNDH en los casos citados).
    Sobre el tema concreto del fin de los apoyos a las Estancias Infantiles, dice la Secretaría de Bienestar al titular de la CNDH, Luis Raúl González Pérez:

    “Por eso resulta una aberración inaceptable que, por motivaciones políticas y por consigna de intereses creados, dicha dependencia emita una recomendación dirigida a nuestro gobierno en la que defiende violación a derechos humanos y la corrupción en perjuicio de niñas, niños, padres y madres de familia en las llamadas estancias infantiles, promovidas por particulares, la mayoría militantes o simpatizantes del Partido Acción Nacional”.

    Añade la Secretaría de Bienestar: “ahora, esta misma institución (la CNDH) defiende el mismo modelo privatizador de subrogación de servicios a particulares que incumple el mandato constitucional, según el cual corresponde al Estado mexicano garantizar la seguridad social”.

    Toda esa andanada, cargada de ideología estatizante y de rencor social hacia la iniciativa privada, viene de una de las más importantes secretarías del gobierno hacia la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

    Quieren acabar con ella y hundir moralmente a su prestigiado titular.

    ¿Cómo garantiza la seguridad social el Estado mexicano en el caso de las Estancias Infantiles que ahorcó sin darles presupuesto?

    Lo dice la carta de la Secretaría de Bienestar:

    “Por último informamos que 180,060 padres y madres de Estancias Infantiles, ya han recibido apoyos directos como consta en los documentos posteriormente expuestos.

    “En los primeros cuatro meses de 2019, se entregaron recursos por 666.7 millones de pesos. Para el mes de junio se entregarán otros 354.2 millones de pesos y así se seguirá haciendo en lo que resta del año”.

    Más claro, ni el agua: se cierran las estancias y se les da dinero en efectivo a los padres y madres de familia para que encarguen a sus hijos con quien puedan (no con una institución del Estado mexicano, como pomposamente dice la Secretaría).

    Es decir, los niños no estarán en manos profesionales, no se desarrollarán con otros niños ni tendrán una dieta adecuada.

    Los niños serán depositados con la tía o los abuelitos que los sentarán a ver televisión y a comer chatarra.

    Dice la carta de la Secretaría de Bienestar que en las estancias había corrupción y el censo estaba inflado. Muy sencillo: castiguen la corrupción (hasta ahora no hay un solo caso) y hagan bien el censo.

    Pero no se trata de eso, sino de comprar clientelas electorales y destruir a una institución encargada de vigilar los excesos y abusos del Estado.

    Les molesta para su proyecto estatista y avasallador.

    Y van por ella.
    (Edición de firma).

  25. #595

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    Nahle y Bartlett, el dueto del terror

    Lourdes Mendoza

    ¿Otra oportunidad perdida? La historia del Nuevo Aeropuerto podría repetirse ahora con el ducto marino. Pareciera que al gobierno de AMLO ya le gustó eso de tirar dinero y grandes obras de infraestructura a la basura por oscuras razones políticas. Resulta que el ducto marino que conecta al sur de Texas con Tuxpan –el cual permitiría incrementar en 40 por ciento la importación de ese hidrocarburo y contribuiría a resolver, entre otros problemas, el desabasto de gas natural que ha provocado apagones en la Península de Yucatán– ya está listo, pero la CFE no ha dado su visto bueno para que entre en operación.

    Así como lo oye. Ante la solicitud de autorización para iniciar operaciones de la empresa encargada de construirlo, la CFE de Manuel Bartlett respondió emplazándolos a arbitraje por considerar injustas algunas cláusulas del contrato firmado por la propia CFE. Las preguntas obvias son: ¿Dónde quedó el compromiso del gobierno de respetar los contratos y el Estado de derecho? ¿Con qué propósito se frena la entrada en operación de infraestructura esencial para llevar gas al centro y sur del país? ¿Cómo entender que el mismo gobierno que critica a las empresas por no concluir a tiempo los proyectos, frene deliberadamente su entrada en operación?

    Habrase visto, hemos pasado del dueto maravilla conformado por Froylán Gracia y Henríquez Autrey, en Pemex con EPN, al dueto del terror de Nahle y Bartlett; la primera, con sus ocurrencias en el sector, como la de la refinería de Dos Bocas, acabará con la calificación crediticia del país, léase el grado de inversión, y Bartlett, de seguir por este camino sin luz, con la competitividad de los empresarios mexicanos, que ayer por primera vez los de CCE salieron con un comunicado público manifestando su rechazo a esta medida –como un día antes ya lo había hecho el embajador de Canadá en México.

    El mensaje es muy claro

    En la SCT cuentan que una de las pruebas contundentes de la irresponsable forma de acometer el proyecto de infraestructura más ambicioso y oneroso de la administración de EPN, léase el NAIM, es que el consorcio ganador Constructora Terminal Valle de México, encabezado por Carso, para construir el Edificio Terminal, demandó al Grupo Aeroportuario, en octubre de 2018, argumentando que no había entregado el Proyecto Ejecutivo, que incluyera la ingeniería de detalle.

    Sin embargo, lo que hay detrás de esta demanda es un divorcio, un exyerno 'arquitecto' y un exsuegro 'constructor'. Resulta que Fernando Romero, ganador junto con el prestigiado arquitecto Norman Foster, para la magna obra del Edificio Terminal, estaba casado con una de las hijas de Slim, y justo en los tiempos de la construcción del aeropuerto vino la separación. Recordar que se mencionó que el NAIM era el aeropuerto Slim.

    Ojo, la Secretaría de la Función Pública consideró que el proyecto ejecutivo fue entregado conforme al proceso licitatorio, esto es respetando la Ley de Obra Pública en forma adecuada. A la fecha, ningún juez le ha dado la razón al Consorcio Constructor del Edificio de la Terminal de Pasajeros en su demanda. Leído lo anterior, saque usted sus conclusiones.

    Con los nervios de punta…

    Es como anda la industria farmacéutica nacional por la forma en que la 4T realizó la licitación de medicamentos para el segundo semestre de este año y que se asignará este viernes. Por ejemplo, dicen que les preocupa que se haya convocado directamente a una licitación internacional abierta, sin respetar el artículo 28 de la Ley de Adquisiciones, que dice que para poder realizar una internacional abierta, primero se debió haber convocado a una de carácter nacional y que fuera declarada desierta. Sin embargo, la realidad es que su preocupación es por las farmacéuticas chinas e indias; sin embargo, es algo infundada, pues para que dichos productos entren de forma inmediata, primero tienen que obtener sus registros, y aun en fast track, la industria nacional está en posibilidades de ser competitiva.
    (Edición de firma).

  26. #596

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    Seis meses de disparates

    Por Raúl Cremoux.

    No falta el día sin agravios. Eso se debe a dos vectores que siendo opuestos de origen, terminan por unirse. El inocultable primero, es la falta de conocimiento para gobernar. El otro, es la inmensa tolerancia de una sociedad semiparalizada, o por el asombro… o el miedo.

    Hago un miniinventario del acoso que sufrimos:

    1) Debido a que el gobierno dejó en garantía los ingresos del TUA para la construcción del NAIM, los usuarios seremos quienes pagaremos la multimillonaria deuda que deja la arbitraria cancelación. Se calcula que la carga es de 19 años. La heredaremos a hijos y nietos.

    2) Ha sido mayo el mes más violento en CDMX, con un asesinato cada cuatro horas. De continuar, serán al día 96; a la semana 672; al mes dos mil 688; al año 32 mil 256.
    ¡Son vidas humanas!

    3) La impunidad de los criminales que nos asedian comienza con que el 99 por ciento de esos ilícitos nunca son castigados, y los que llegan a prisión se convierten en quienes cogobiernan o controlan totalmente los reclusorios. Según la CNDH eso ocurre en el 52 por ciento de los reclusorios.

    4) El número de muertos y desaparecidos registrados en los últimos 10 años, hace que el nuestro sea el segundo país más violento del mundo después de Siria. Alineados los cadáveres de cientos de miles, son más que en todas las guerras de Vietnam, Afganistán e Irak. (dixit, abogado criminalista Juan Velázquez).

    5) El robo a trenes, camiones de carga, casas habitación y negocios ha aumentado en los últimos seis meses de 27 a 42 por ciento. Solamente en secuestros, llega el aumento a 53 por ciento (datos oficiales).

    6) Los recortes a los institutos de salud van del 23 al 31 por ciento. Las consecuencias en cada uno de ellos han sido dramáticas, ya que incluye agravamiento de enfermedades, desabasto de medicinas e incluso fallecimientos que no debieron ocurrir.

    7) La industria de la construcción semiparalizada.

    8) Los medios de difusión confundidos y con serios problemas.

    9) Se han eliminado programas e instituciones básicas de la nación.

    Entre otras las siguientes:

    a) Las estancias infantiles;

    b) El fondo minero;

    c) El instituto de evaluación educativa;

    d) Programa de inclusión social;

    e) Pueblos mágicos;

    f) Consejo de Promoción Turística;

    g) Instituto Nacional del Emprendedor;

    h) Sistema Nacional Anticorrupción (desmantelado);

    i) Policía Federal (desmantelada);

    j) Conacyt (desmantelado);

    k) Imer (desmantelado);

    l) Dos Bocas pone en riesgo 119 especies (Instituto Mexicano del Petróleo);

    m) De 17 secretarías y nueve organismos públicos, 148 mil despidos;

    n) Del NAIM, 47 mil despidos directos y 131 mil indirectos;

    o) Para cumplir con Trump, 15 mil efectivos a la frontera norte y seis mil a la frontera sur;

    p) Diversos recortes arbitrarios en IMSS, ISSSTE, SEP, SAT, Sedatu, SHCP, SRE, SG, Sedesol, Semarnat, SE, SCT, SS, STPS, ST, SC;

    q) Rebaja de calificación crediticia a Pemex y la lupa de las calificadas sobre la capacidad del país;

    r) Severas dudas de los expertos para la construcción de tres proyectos icónicos: Santa Lucía, Dos Bocas y Tren Maya.
    La lista no está completa, en realidad es inagotable si se toman en cuenta las afectaciones estatales y municipales, en donde se han detenido las construcciones o los terminados de caminos, trenes, puentes, etc.

    Sobresale la ignorancia del problema exponencial de los inmigrantes y la estrategia fallida ante la amenaza arancelaria. A ello se debe agregar la ausencia inexplicable del Presidente en la reunión del G20 en Osaka, Japón. Foro ideal para concertar acuerdos y alianzas.

    Vivimos quizás los tiempos más desestabilizadores de muchos decenios, pues la memoria nos decía que desde la Presidencia se buscaba la armonía y la unión de todos.

    ¿En qué va todo esto a desembocar; cuantos disparates y agresiones aún más?
    (Edición de firma).

  27. #597

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    Al ajuste

    Macario Schettino

    Se acerca el tiempo de ajustar. Cumplimos seis meses de 2019, siete de la actual administración, un año del triunfo electoral que ha cambiado el rumbo del país. Quienes ganaron, perciben este cambio como algo necesario, pero las diferentes ideas de lo que eso significaba se han ido enfrentando conforme hay que tomar decisiones. Cuando algunas de esas decisiones le cuestan a distintos grupos de la población, el ánimo del cambio se modera, o incluso desaparece. Es normal, aunque en este caso sea más fuerte, por el tamaño de las expectativas.

    Sin embargo, algunas de esas decisiones han tenido más peso que otras, desde la perspectiva nacional. Sin duda es una tragedia el cierre de guarderías, para quienes las utilizaban; y también las menores transferencias a cultura, ciencia y tecnología, educación superior, etcétera. Pero cancelar el aeropuerto, la mayor obra de infraestructura en décadas, o revertir la reforma energética, tienen un impacto que supera a las demás, no en términos de sufrimiento personal, sino en desempeño económico.

    Ya usted sabe que la economía no vive el mejor momento. El último dato de crecimiento, al mes de abril, fue de 0.3 por ciento anual. Mayo posiblemente sea un poco menor, pero no tanto como marzo, que fue de -0.6 por ciento. Como quiera, el primer trimestre apenas crecimos 0.5 por ciento, y en este segundo, que termina hoy, difícilmente superaremos el cero. Por eso los especialistas modifican su estimación de crecimiento para todo el año, y varios ya lo ponen debajo del 1 por ciento. Si el crecimiento de la primera mitad apenas rondará 0.3 por ciento, es difícil creer que lleguemos incluso al uno para todo el año.

    A ese menor crecimiento, producto, en opinión de esta columna, del daño a la confianza producido por el berrinche del aeropuerto, hay que sumar el problema energético. Por un lado, Pemex no puede parar la caída de producción. Sin duda cae un poco menos rápido, pero el promedio de producción del primer semestre es de 1.67 millones de barriles diarios (mbd), considerando la estimación de junio aportada por el director de Pemex. Hacienda había proyectado una plataforma de producción de 1.85 mbd para 2019, que ya no se cumplió. El boquete que esto abre en las finanzas públicas ronda los 200 mil millones de pesos para todo el año. Es más o menos equivalente a todos los programas del nuevo gobierno o al superávit primario, lo que usted prefiera.

    No sólo no pueden revertir la caída de producción, sino que insisten en gastar dinero en áreas que no producen valor, como la refinería, y en complicar todo el tema eléctrico: desde obstaculizar la producción vía renovables, hasta regresar a carbón y combustóleo, pasando por pelearse con los canadienses, otorgar licitaciones a IUSA, y lo que guste usted sumar. Es como regresar a los años setenta. Años terribles para México.

    Aunque muchos no lo crean, el gobierno mexicano era uno de los que menos gastaba en el mundo, simplemente porque tenía ingresos muy bajos. Hasta 2013, fuimos el país con menor recaudación en el mundo, en comparación con el tamaño de la economía. Por eso la idea de austeridad puede ser sumamente riesgosa, porque gran parte de las actividades del gobierno no tenían margen alguno de ahorro. Me parece que eso explica mucho del desorden que se ve desde la sociedad: al recortar, mutilaron.

    No aparecieron los 500 mil millones que según ellos se iban a corrupción, ni hubo fortunas en Pemex, como pensaban. Recibieron un gobierno que operaba a duras penas, y es a eso a lo que llaman “cochinero”. El hecho es que ya descompusieron lo poco que funcionaba, y no les alcanza el dinero. Ha llegado el momento de ajustar. Ojalá lo hagan sin perder el grado de inversión. Sean responsables, por una vez.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...tino/al-ajuste
    (Edición de firma).

  28. #598

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    Minimizar

    Por Juan Ignacio Zavala.

    La tendencia a minimizar los asuntos de gravedad es una suerte de chip que tenemos todos. De niño o de joven se buscan pretextos sobre cualquier cosa que salió mal y se encuentran diversas maneras de hacerlas menos, de que no resalten a los ojos de los demás: “choqué, pero nada más fue un rayoncito en la defensa”, decimos cuando descuadramos el coche en un golpe; “nada más se cayó un florero”, comentamos, explicando nuestro tropezón, cuando hemos dado al traste con una colección de jarrones del siglo XIX en casa de quién sabe quién después de unos tragos; “nada más saqué un seis”, dice el estudiante que esconde la boleta de calificaciones llena de números rojos. Es una suerte de autodefensa que en la mayoría de los casos es francamente inservible.

    Se entiende que un presidente no salga a magnificar los problemas a sus gobernados. Si el gobernante dice que hay una crisis en tal aspecto o sector, lo más seguro es que, si no la había, en ese momento se genere. Los gobernantes deben intentar controlar las situaciones difíciles para que no pasen a graves. Hace décadas tenían el control absoluto de las situaciones de emergencia, pero el desarrollo de la tecnología y los medios de comunicación pueden dejarlos en ridículo en cualquier momento, así que más vale que hablen con la verdad y que se rodeen de expertos en la problemática que pueden apaciguar los ánimos y contener las reacciones en cadena.

    A López Obrador, al contrario, le da por minimizar todo. Cuando todos ven que viene una ola de diez metros, él dice que a lo mejor nos salpicamos con un chipi chipi que viene del extranjero; cuando los demás vemos que hay un precipicio de cien metros, él dice que no pasa nada, que es cuestión de dar un brinquito y caemos en firme porque ya no están los de la 'mafia del poder'. Se agradece el afán tranquilizador, pero se agradecería más la información y la certeza. Los asuntos que trata de minimizar el presidente son graves.

    Hace unas semanas dijo que él se sentía muy seguro en la CDMX porque la gobernaba muy bien Claudia Sheinbaum, y el problema era que unos “grandulones” y “abusivos” querían espantar a la jefa de Gobierno. De esa manera eludió comentar algo sobre secuestros y violencia en la capital del país, ante la indignación de los habitantes de la capital que veían cómo el presidente levantaba la mano de su protegida. Hace un par de días anunció la intervención de los militares en la estrategia de seguridad de la CDMX por medio de la Guardia Nacional. La militarización de la capital del país, ¿no que no pasaba nada, que todo bajo control?

    Lo mismo sucede con el caso del sargazo. La gente que vive del turismo en Quintana Roo –no solamente los hoteleros fifís, sino poblaciones enteras– se encuentran desesperados por la invasión del sargazo que impide el uso de las playas y que es contaminante. Para el presidente se trata de algo que es una exageración de sus opositores, que es parte de la corrupción neoliberal y que es muy sencillo de arreglar, pues se recogían más toneladas de basura en la Ciudad de México. Todo esto lo comentó ante la estupefacción de los quintanarroenses.

    Se entiende que el presidente –más este presidente que desprecia el conocimiento y siente que todo es cuestión de sentido común– no sepa la causa de todos los problemas, pero no se entiende que no se informe debidamente sobre problemas que afectan la vida de cientos de miles de ciudadanos. Minimizar es una forma de evadir, y evadir se está volviendo una forma de gobernar.
    (Edición de firma).

  29. #599

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    Duro contra la ciencia, la cultura y la iniciativa privada

    Por Pablo Hiriart.

    Las prioridades de un gobierno se manifiestan en el manejo del presupuesto, no en los discursos.

    Eso lo van entendiendo, poco a poco, los científicos, los creadores culturales, los empresarios, y los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

    La semana pasada se dio la orden de reinstalar y pagarles todo a 386 “maestros” de la CNTE que habían sido despedidos en el marco de la reforma educativa anterior. No es poca cosa.

    A ellos, que fueron cesados por acumulación de faltas injustificadas, se les pagan salarios caídos desde el 1 de octubre de 2016 a la fecha.

    También se les entregan sus prestaciones, más los bonos que pudieran haber devengado desde la fecha de su separación de la plaza que ostentaban sin trabajar, y se les reinstala a partir de hoy 1 de julio.

    Negocio redondo: no van a dar clases, los corren, pero por su apoyo político al actual gobierno se les pagan casi tres años de salarios caídos. Y sus bonos y otras prestaciones.

    En cambio, la directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, anunció el jueves que se eliminarían los recursos destinados a vincular ciencia e industria.

    Acusó la directora de Conacyt, en la conferencia mañanera de Palacio Nacional, que la iniciativa privada fue la “beneficiaria de fondos que se transfirieron de 2013 a 2018”, y que en total –según ella– sumó una cantidad aproximada a los 35 mil millones de pesos en seis años.

    ¿De qué se trataba esa colaboración ciencia-industria que desaparece?

    Por ejemplo, en Querétaro, General Electric tiene, o tenía, a más de mil 500 ingenieros mexicanos que diseñan una nueva generación de turbinas para aviones.

    Si Conacyt quita el apoyo, esas investigaciones se van a ir a Colombia, Brasil, India o cualquier otro país que se interese en foguear, en la práctica, a sus científicos.

    Desde luego cuando esos proyectos se muden de país no se van a llevar a esos mil 500 ingenieros. Los despedirá y contratará allá donde les den facilidades y se interesen por la ciencia.

    Lo anterior ya se había anunciado en el Plan de Restructuración Estratégica de Conacyt para Adecuarse al Proyecto Alternativo de Nación, y frenar “la imposición de la lógica neoliberal en el ámbito científico y tecnológico”.

    Con estas decisiones el Conacyt descarta que la competitividad del país depende de su capacidad de innovar. En la industria automotriz, por ejemplo, seguiremos apretando tuercas y nada más.

    La idea, dice el programa referido, es lograr “la puesta a punto de un diálogo horizontal de saberes con el conocimiento autóctono, la ciencia campesina milenaria de México, las formas ancestrales de producción, de saberes y memorias”.

    Álvarez-Buylla anunció también que existe un recorte del presupuesto que se venía otorgando a 27 centros de investigación.

    En el sector cultural también llegaron los recortes, sin que exista crisis externa ni interna.

    Quitan lo que para el gobierno es prescindible. Los recursos para el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), por ejemplo.

    Además se cortan los recursos para eventos culturales, como sucedió con la entrega de los Ariel.

    Se eliminan los concursos para fomentar la creación artística. Y el presupuesto de la Secretaría de Cultura es cuatro por ciento menor al año pasado.

    A la iniciativa privada ya le había tocado parte del golpe del gobierno, con la cancelación de grandes obras de infraestructura ya en marcha. Y la cancelación de las rondas para explorar y extraer petróleo y gas, empresas solas o junto con Pemex.

    Surgieron nuevas ideas para frenar la actividad privada en obras indispensables, como la transportación de gas (existe escasez en algunas regiones del país).

    Frenaron la construcción, a punto de terminarse, del gasoducto submarino Texas-Tuxpan. Se inconformó CFE, van a arbitraje, y la compañía IEnova perdió 14 mil 465 millones de pesos en Bolsa, entre miércoles y jueves.

    Lo mismo le hicieron al Grupo Carso, que construye un gasoducto de 630 kilómetros de longitud entre Chihuahua y Sonora.

    A los hoteleros de la Riviera Maya no los atendieron a tiempo para enfrentar la marea de sargazo y en este verano esperan una caída en sus tarifas de hospedaje en 20 por ciento, según el Consejo Nacional Empresarial Turístico.

    Se le encargó a la Secretaría de Marina atacar el problema y van a construir dos barcazas “sargaceras” que estarán listas dentro de unos meses, cuando haya pasado la temporada de verano.

    De cualquier manera el problema seguirá y crecerá (“no es grave”, dijo el presidente), y se dará un rudo golpe a la actividad turística en esa fuente de recursos para el país que es el Caribe mexicano.

    Claro, son empresas privadas y ahí vacacionan los ricos. No es grave.

    No aceptan que todas estas actividades que el gobierno golpea con sus recortes o indiferencia, son empleos, comercio, movimiento económico, creación de capital humano, expansión del arte, la cultura. Desarrollo, pues.

    Pero no, no es por ahí la prioridad de la 4T.

    La CNTE sí.

    Pie de página. Por vacaciones, esta columna volverá a publicarse la próxima semana. Gracias.
    (Edición de firma).

  30. #600

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    ¿Sigue la guerra contra el narco?

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    Desde hace años he pensado que el repunte de la violencia en México, medido a través del número de homicidios dolosos por año, que vivimos a partir de 2015, se debió, en parte, a la decisión de comisionar a un número desconocido de efectivos militares y de la Policía Federal a la frontera sur, desde el mes de julio de ese año, para atender la exigencia del presidente Obama de detener a los menores de edad no acompañados procedentes de Centroamérica dirigiéndose a Estados Unidos. Recordemos que a partir de 2013 el número de homicidios dolosos en México comenzó a descender, y siguió bajando en el 2014. Es a partir de 2015 cuando vuelve a subir, lo cual sigue haciendo hasta el día de hoy. Si bien no es posible establecer una correlación mecánica ni exacta entre la dispersión de las fuerzas de seguridad a otras tareas, y el incremento ya mencionado, es posible que sí exista esa relación. Voces más autorizadas que yo, como Eduardo Guerrero y Alejandro Hope, no lo afirman, y algunos corresponsales extranjeros sostienen que no hay tal. No lo sé, simplemente dejo esa hipótesis al lector.

    La pertinencia de esta última especulación proviene de una serie de datos publicados el domingo por el periódico Milenio en su primera plana. Según datos obtenidos por el diario a través de una solicitud de información a la unidad de transparencia de la Secretaría de la Defensa Nacional, “las incautaciones de heroína se redujeron en 75%, entre diciembre de 2018 y mayo de 2019, en relación al mismo periodo de 2017-2018. Las de metanfetamina descendieron 70.1%; el aseguramiento de mariguana, 51.2%, y el de cocaína, 24.7%”. En cambio, según las autoridades norteamericanas, con información de Homeland Security, de la DEA y de la patrulla fronteriza, los aseguramientos en los estados fronterizos de Estados Unidos aumentaron durante el mismo periodo y en relación al mismo lapso anterior: heroína, más 36 por ciento; metanfetaminas, más 30 por ciento; cocaína, más 23 por ciento.

    En otras palabras, nosotros estamos decomisando menos –mucho menos que hace un año– y ellos están interceptando bastante más en relación también a hace un año. Esto puede deberse a dos motivos diferentes. El primero, que en mi opinión sería altamente deseable y aplaudible, es que el gobierno de México haya decidido dedicar menos recursos financieros, humanos, militares, de seguridad, policiacos, etcétera, a decomisar drogas encaminadas a Estados Unidos. Habría decidido también dejar esa tarea en manos de los norteamericanos, como parece ser el caso, o no, y permitir la salida de drogas a ese país. En todo caso, se vuelve un problema de ellos en lugar de ser un problema nuestro. No descarto que a pesar de la sumisión de López Obrador a Trump en muchos otros aspectos, en este tal vez pueda haber decidido que no va a hacerle el caldo gordo como en los demás. Sería una noticia muy bienvenida. No es que lo crea a pie juntillas, pero no me parece descartable.

    La otra posibilidad es que esté sucediendo algo parecido a lo que yo sugiero aconteció en 2015 y 2016. Mandar al Ejército a manejar pipas, construir aeropuertos, crear una Guardia Nacional, perseguir huachicoleros, reprimir y, en su caso, maltratar a migrantes –centroamericanos y de otros países–, detenerlos e impedir su salida de los centros de detención y de México hacia Estados Unidos, y hacer más o menos lo mismo con lo que queda de la Policía Federal, son hechos que pueden haber desembocado en una menor concentración de esfuerzos y de recursos en la guerra contra el narcotráfico. No como una política o un resultado deseados, sino simplemente como un “daño colateral” de las políticas públicas decididas en otros ámbitos, por otros motivos. Es un hecho que no alcanza la cobija para todo. Esto lo hemos comprobado en otros momentos, en otros casos.

    ¿Cuál de las dos explicaciones es la buena? Para empezar, habría que obtener más información de la que de manera muy encomiable ha logrado Milenio, para saber en qué estados se redujo el volumen decomisado. Por ejemplo, hay quienes sostienen que el aumento de consumo de fentanilo en Estados Unidos ha traído consigo una disminución del cultivo de amapola en Guerrero, por tanto, incluso de la violencia en Guerrero, y, por tanto, lógicamente, una caída también del volumen de heroína decomisada camino a Estados Unidos. Posiblemente esta sea una explicación parcial de estas cifras. También sería necesario saber qué explicación da de estos datos el Ejército y la Policía o la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que supongo es la responsable de todo ello, y si los propios Estados Unidos confirman estos datos, tanto los de sus decomisos como los de México. Nada de eso ha sucedido y, por lo tanto, no estamos más que especulando.

    Pero estamos especulando a partir de datos proporcionados por la Secretaría de la Defensa. No se trata de meros inventos. Creo que hay aquí varias hipótesis que conviene explorar, sobre todo por parte de expertos mucho más autorizados que yo para hacerlo.
    (Edición de firma).

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