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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #541

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    Comentarios...

    Esto es ejemplo de la miserable vida de los cubanos, venezolanos y cualquier país que implememente el diabólico sistema comunistoide; como el PELEJAGARTO lo quiere hacer en México. Despierten perrada chaira!!

    Cuba es una pocilga repleta de excremento hasta los bordes. Ahí las sanguijuelas, gusanos, amibas y demás vividores nadan a sus anchas en un asqueroso caldo diseñado po entero y completo beneficio; mientras los serviles esclavos reducidos a mendigos hacen fila y turno para recibir las migajas que la ayuda perpetua de Rusia, los sobornos de los cárteles de la droga que utilizan su territorio y el lavado de dinero de la corrupción de politiquillos izquierdistas de todo el mundo, que utilizan los servicios de las empresas cubanas para poner a buen recaudo sus rapiñas.


    No conforme con esto, en los últimos años han utilizado a los traidores de America Latina para hacerse del control de sus recursos, de paises ricos como Venezuela, a la que su superlativa estudpidez han hundido en la miseria más dramática de la que se tenga memoria en los últimos cien años en nuestro continente. Sin embargo, nada de eso es suficiente para gente tan decadente, y a pesar de todo lo que roban, mantienen a su pueblo prostituyendo a sus mujeres con los turistas que llegan a su letrina.

    En fin, el país entero es una miserable piltrafa y lo serguirá siendo, porque ya no les importa vivir de otra manera.

    Fui de turísmo médico a Cuba, una decepción por las carencias. Lo que más me asombró fue darme cuenta que las ayudas externas hacia la isla llegaron a representar el 85% de los ingresos brutos! Es un pueblo limosnero!! Como puede spresumir en medicina, educación y deportes si lo haces con dádivas, no con lo que produces?
    (Edición de firma).

  2. #542

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    (No) gabinete de AMLO

    Por Salvador Camarena.

    1. El gabinete de AMLO no existe. AMLO es el gabinete. Y por eso ha dispuesto que algunos de los que parecen secretarios no sean, y otros que no parecen actúen como si fueran.

    2. Si usted conoce a la secretaria de Gobernación, avísele que se ha extrañado la voz de Bucareli en la crisis más importante del gobierno hasta hoy (no, no fue la del huachicol, es la de Trump). Tampoco es referencia en comunicación política de este gobierno, ni lleva la mano en la relación con las iglesias. Entonces, ¿qué hará?

    3. No es novedoso el hecho de que algunos subsecretarios tengan más o igual poder (o responsabilidades) que algunos secretarios. En el gobierno de López Obrador destacan Ariadna Montiel (Bienestar) y Alejandro Encinas (Gobernación).

    4. Montiel podría ser considerada como la verdadera secretaria de Bienestar, pues opera directamente los programas sociales que más importan al Presidente (menos el de los jóvenes, que le toca a Trabajo). Entonces, ella sería LA secretaria... salvo que el verdadero jefe de esa dependencia es Gabriel García Hernández, quien despacha resguardado en Palacio.

    5. En el caso de Encinas, ocupa la totalidad de lo que hoy sí es Segob: una dependencia dedicada a derechos humanos. Suyo será cualquier abuso del muro que Ebrard construye en la frontera sur y la operación cotidiana de la Guardia Nacional; sin dejar de mencionar que cada activista o periodista asesinado, y va más de un reportero al mes, son suyos.

    6. En Hacienda despachan tres. El secretario Carlos Urzúa cuadra números. El subsecretario Arturo Herrera se encarga de los mercados nacionales e internacionales. Y Raquel Buenrostro tiene las tijeras y la chequera. Ésta última acuerda directo con el Presidente. No en pocas ocasiones se ha saltado a Urzúa.

    7. El crecimiento de Ebrard ha sido en detrimento no sólo de Olga Sánchez Cordero sino de la Secretaría de Economía. Desde la transición, Ebrard junto con Jesús Seade, negociadores del TMEC, le roban a Graciela Márquez parte de su agenda.

    8. La secretaria de Cultura tiene el récord de más patinones, renuncias forzadas de colaboradores, dislates mediáticos y fricciones innecesarias con la prensa.

    9. Jesús Ramírez es facilitador de las presentaciones de AMLO. Es también creador de atropelladas campañas y responsable de un modelo de conferencia mañanera en el que, con acreditación de prensa, se insulta a reporteras y reporteros. No es un operador de comunicación social: las páginas de internet de este gobierno resultan aún más pobres que las que Alejandra Lagunes regenteó en el peñismo. Es más fácil encontrar algo sobre el gobierno en lopezobrador.org.mx que en las páginas oficiales de las dependencias.

    10. El caso del secretario de Comunicaciones y Transportes es singular: las dos obras más grandes de infraestructura y comunicación del arranque del sexenio no son suyas. En el tren maya el trazo lo mece un amigo presidencial en Fonatur. Y en el aeropuerto de Santa Lucía, otro amigo (Riobóo) es el que arrastra el lápiz.

    11. Lo mismo le pasa a Octavio Romero con la refinería de Dos Bocas. Es la secretaria Rocío Nahle la que parte ese pastel, no el director de Pemex.

    12. Esteban Moctezuma pasará a la historia como el secretario de Educación que dejó machacar a los investigadores mientras le daba prebendas a la CNTE y 800 millones de pesos al año al PT para sus Cendis. Honor a quien honor merece.

    En tiempos de la alternancia pasamos del 'gabinetazo' (disfuncional) foxista al modelo de dos pilares (no se rían) en pugna permanente: Osorio y Videgaray, disfuncional también. Hoy hay gente que se hace una ilusión: que el rígido centralismo lopezobradorista funcione. Igual y sí, pero si no, hay un costo: como todo lo atrae AMLO, toda la chamuscada de una crisis le caerá a él. Ya veremos.
    (Edición de firma).

  3. #543

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    Aguas con los migrantes y deportados mexicanos

    Por Jorge Castaneña Gutman.

    Más allá de los detalles que iremos descubriendo del acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos, y de sus consecuencias, buenas o malas, vale la pena detenerse en un aspecto que quizás sea el meollo de la maldad que encierra este convenio. Lo formuló con precisión, claridad y valentía Porfirio Muñoz Ledo.

    Existen países que, por ser exclusivamente receptores de migrantes, con papeles o sin ellos, pueden centrar toda su atención en las condiciones de esa recepción. Lo esencial para esos países suele ser el orden, la legalidad, la capacidad de asimilación e inserción que su sociedad tiene de diversos flujos migratorios; las peculiaridades étnicas, religiosas, lingüísticas de dichos flujos, y la permanencia, o no, de quienes llegan.

    Por otro lado, existen países exclusivamente generadores de flujos migratorios, que se preocupan más del tipo de acogida que recibirán sus nacionales en otro país, y también –o sobre todo–, de las condiciones de su pertenencia en los países de destino. Algunos países, no muchos, reúnen ambas condiciones; son receptores y a la vez generadores de importantes flujos migratorios.

    México pertenece a este último grupo. Turquía de alguna manera lo es: recibe refugiados de Siria, de Afganistán y en menor medida de Irán, pero también genera importantes corrientes migratorias hacia Europa del Norte, en particular Alemania. Otro ejemplo podría ser Marruecos, que es destino, por lo menos de tránsito, de limitados volúmenes de migración de la África subsahariana, y al mismo tiempo generador de corrientes migratorias hacia España principalmente. Habría algunos más, pero la situación de México es más bien excepcional. Por eso es que resulta especialmente aberrante que ahora todo el discurso gubernamental, y de los simpatizantes del gobierno y de su acuerdo con Trump, se centre exclusivamente en el fenómeno migratorio hacia México, de Centroamérica principalmente, pero también de Cuba, Haití, América del Sur y África. Se enfatiza en la necesidad de poner orden, regularizar, evitar las situaciones ilegales, impedir la entrada de personas sin papeles o que buscan desplazarse hacia Estados Unidos. Pero parece que, si alguna vez López Obrador y Ebrard conocieron el otro discurso, se les ha olvidado por completo.

    En efecto, como dijo Muñoz Ledo, la clave para un país como México es que no podemos pedir, mucho menos exigir, un trato de determinado tipo para nuestros connacionales en Estados Unidos, sean 'legales' o 'ilegales' (no nos gusta este término, por eso usamos el de indocumentados); estacionales o permanentes; motivados por razones exclusivamente económicas o por huir de la violencia; con o sin la anuencia tácita o explícita del país de destino, es decir, Estados Unidos. Cada vez que un alto funcionario mexicano se refiere a los centroamericanos en términos de 'legalidad' o 'ilegalidad', de regularidad, orden, identificación, motivación, debería pensar si ese discurso resulta aceptable cuando es esgrimido por algún norteamericano en relación a los mexicanos. Es obvio que no. Pero de eso nos hemos olvidado. No parece estar en la agenda del gobierno de López Obrador.

    Algunos, los más tontitos, alegarán que afortunadamente ya no hay migración mexicana a Estados Unidos. Por lo tanto, no debe preocuparnos lo que digan los norteamericanos a propósito de los mexicanos que se van, porque ya no se van. Aun suponiendo que esto fuera cierto, sería muy poco digno –para los que les gusta la dignidad– hablar en esos términos. No se sabría si algún día, a lo mejor, si la mafia en el poder impide el cambio de régimen y de sociedad que quiere López Obrador, se tendrán que ir algunos mexicanos a Estados Unidos.

    Pero, sobre todo, es falso. Valdría la pena que el gobierno de López Obrador le preguntara a Estados Unidos: De los 144 mil detenidos al ingresar a Estados Unidos durante el mes de mayo, ¿cuántos fueron mexicanos? ¿Cuántos mexicanos fueron deportados por Estados Unidos en mayo, abril, marzo, febrero, enero? ¿Cuántos mexicanos sin papeles parten para Estados Unidos cada día, cada semana, cada mes?

    Es cierto que ha habido una transferencia entre los flujos indocumentados de antes y flujos documentados ahora, es decir, con papeles, visas y permisos de trabajo. Se trata de visas H2A, H2B y muchas más, cuyo número ha aumentado enormemente a lo largo de los últimos diez años. Pero pensar que todo eso ya no le importa a México porque ya no se va a ir ningún mexicano a Estados Unidos, porque ya no habrá necesidad de hacerlo, es una reverenda estupidez. Si no lo cree el gobierno, entonces debe decirlo y recordar que cada vez que se refiere de manera peyorativa o con desprecio a los centroamericanos, africanos, cubanos, etcétera, está invitando a Estados Unidos a que haga lo mismo con los mexicanos. Y si cree que ya no se van los mexicanos, pues que nos dé los números para cerciorarnos de que así es.
    (Edición de firma).

  4. #544

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    Mi opinión:

    Los Mexicanos con el Neoliberalismo de Peña Nieto ya no migraban en forma NETA a los USA (se regresaba el mismo número de los que se iban)… con la 4T, y la catástrofe económica que va a provocar, en pocos años vamos a ver una presión de muchos millones de Mexicanos tratando de huir del país... por supuesto, ante nada a los USA.

    Como se relaciona eso con la crisis Centroamericana, se puede discutir.

    Yo soy de los partidarios de pensar, que dejar pasar a esos malditos, en NADA beneficia, y TAMPOCO beneficiará a México en el futuro, ni en el campo económico, ni diplomático, ni cultural, ni nada.

    Son países miserables... económica, pero también espiritual y culturalmente.

    Viven como lo que son... y eso nada puede evitarlo.
    (Edición de firma).

  5. #545

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    Desde el pasado

    Por Macario Schettino.

    Comentábamos ayer que la democracia mexicana está en riesgo, porque desde el poder se busca limitarla mediante la combinación de diversos instrumentos. Por un lado, control de los organismos electorales; por otro, incorporación de mecanismos plebiscitarios (llamados eufemísticamente 'de democracia directa'). Insisto en que esto debe evitarse. El gran avance que significó la reforma electoral de 1996, luego reducido con la de 2007, podría borrarse fácilmente ahora.

    Aunque muchos jóvenes ni siquiera lo imaginan, el único periodo democrático en la historia de México inició en la elección de 1997, pero pudo haber terminado en la de 2018, si las intenciones de quienes acompañan a López Obrador tienen éxito.

    Al respecto, cabe recordar que un elemento que ayudó mucho a López Obrador en la campaña fue fingir pragmatismo y paciencia. En diversas ocasiones afirmó que no habría cambios de fondo antes de 2021, aunque no ha cumplido. El origen de esas declaraciones no era una maduración de su parte, sino la convicción de que no tendría mayoría suficiente para impulsar esa transformación de raíz del régimen político.

    Para su sorpresa, y la de muchos, le sobró votación. Ganó con más del 50 por ciento del voto, y aunque su partido no llegó a tanto, la sobrerrepresentación aplicada de forma abusiva a todos los partidos de la coalición, más la compra abierta de legisladores, lo tienen hoy con mayoría calificada en Diputados, y muy cerca de ello en Senadores. De forma que no tiene que esperar a 2021, y por eso quieren hacerlo de una vez. Si logran los cambios que buscan, será muy difícil retirarlos del poder en décadas.

    La decisión de los mexicanos de entregar todo el poder político a una sola persona me parecía algo inusitado. No es raro que haya triunfos por más de 50 por ciento en democracias maduras, pero lo que se vota en esos casos es a fuerzas políticas organizadas, con ideología y prácticas políticas claras, con disciplina. Lo que votaron los mexicanos el 1 de julio pasado fue dar todo el poder a una persona. La ola fue tan grande que elevó a puestos políticos de importancia a todo tipo de personas. Unos pocos son políticos profesionales, otros son arribistas, unos más son absolutos incapaces y, lo más grave, otros son promotores de la destrucción latinoamericana. Bolivarianos, suelo llamar a estos últimos.

    Revisando el pasado, encuentro un caso similar a México 2018: Argentina 1946. En febrero de ese año, Juan Domingo Perón fue elegido presidente con 52.8 por ciento de los votos, encabezando un partido que había fundado seis meses antes. Curiosas coincidencias.

    Perón gobernó hasta 1955, cuando fue exiliado tras un golpe militar. Aunque regresó al poder en 1973, por unos pocos meses, lo relevante de su herencia fue el peronismo, una idea política populista que atraviesa todo tipo de ideologías, y ha llevado al poder a personas tan disímbolas como Menem y Kirchner.

    Aunque para muchos Perón simboliza el populismo latinoamericano, a mí me parece que el inicio de ese tipo de políticas en este continente ocurrió con Lázaro Cárdenas. Con grandes diferencias personales, sus herencias no son tan distintas: movimientos populistas que cubren todo, el PRI y el peronismo no parecen morir jamás, sólo transformarse.

    La nueva reencarnación del PRI, en Morena, guarda, sin embargo, grandes parecidos con los momentos fundacionales del cardenismo y el peronismo: centro único de poder, movilización permanente, ideología que atraviesa todas las facetas de la vida. Así definía Juan Linz el fascismo.

    Reitero: Impedir el fin de la democracia, evitar la destrucción institucional, construir una alternativa. Un futuro exitoso para México, es decir, desarrollo, libertad y justicia, implica el fin del cardenismo. Como en Argentina exige el fin del peronismo. Ignoro si lo lograremos.
    (Edición de firma).

  6. #546

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    Con los jueces han topado

    Juan Ignacio Zavala

    Durante estos primeros meses de gobierno lopezobradorista, el Poder Judicial ha estado presente con su imagen para bien y para mal. Desde el asedio del propio Presidente y su horda legislativa en la que amenazaban con disolver la SCJN y hacer un órgano nuevo, hasta la exhibición de sus excesos en los gastos, derroches y prácticas que se dan al interior de ese poder que son francamente inaceptables. A esto se unió el nombramiento de dos nuevos ministros de la Corte que, como todo lo que pasa por este gobierno, fue de lo más desaseado. Por supuesto, se trata de personajes cercanos al Presidente, lo que no me parece ninguna rareza ni desproporción, pues los anteriores presidentes también hicieron lo propio y es una práctica política en muchos países.

    En medio del desbarajuste y los gritos de un lado y otro que le encanta organizar a nuestro Presidente hasta para hacer un consomé, se dio la elección de un nuevo presidente en la SCJN, resultando Arturo Zaldívar ganador. Cercano a AMLO o por lo menos de sus simpatías, Zaldívar ha tratado de darle un perfil distinto no solamente a la Corte, sino al poder en el que se agrupan los jueces del país. Es temprano para saber si lo va a lograr, pero se ve cierta actitud. El solo hecho de no acompañar al Presidente en ese absurdo mitin político-religioso en Tijuana la semana pasada, habla de prudencia y decoro.

    Lamentablemente, hace unas semanas algunos ministros de la Corte decidieron asistir a la boda de un familiar de connotado abogado. Ahí se presentaron, rodeados de políticos en un ambiente por demás frívolo y derrochador (el abogado puede hacer lo que le venga en gana con su dinero). Pero los máximos representantes de la justicia no tenían por qué estar ahí. Por eso tienen la imagen que tienen, por eso las agresiones del Presidente encuentran eco. Ignoro si tienen algún código de ética –se supone que a ese nivel no lo necesitarían y mucho menos tratándose de quienes imparten justicia. Ya no hablemos de lo mal que está que convivan públicamente con quien litiga en una pachanga –por más alegría que les dé el motivo del festejo– pero, digamos, ¿no conocen la contención? ¿Los límites que les ponían a sus hijos? ¿En tan poco valoran su puesto? En fin, que ese tipo de asuntos son pequeñas cosas que enojan muchísimo, son detalles que revelan una manera de ser, verdaderos pasos para atrás en la búsqueda de una imagen confiable.

    No es que el Poder Judicial goce de una gran imagen entre la ciudadanía. Como en casi todo, normalmente se saben más las cosas malas, los escándalos, las pifias y las corruptelas que las cosas buenas que pueden resultar ejemplares y que arman un comportamiento institucional que deriva en confianza y seguridad ciudadana en el ámbito de la justicia. Esta semana, por ejemplo, los jueces nos han dado una buena lección de cómo ciudadanos inconformes con las decisiones atrabiliarias del Presidente respecto de obra pública importante en nuestro país, pueden encontrar un refugio en la decisión judicial. Los amparos promovidos, entre otros por Mexicanos Contra la Corrupción, han impedido que se destroce lo hecho en las obras del NAIM y que se suspendan los inicios de los trabajos del aeropuerto de Santa Lucía por carecer de estudios. Son una bocanada de aire fresco ante un gobierno que desprecia la ley y que desconoce los procedimientos de cualquier trámite. Un gobierno cuya única guía no es la ley, sino la palabra del Presidente. Es probable que el gobierno la emprenda contra los jueces, que use sus adjetivos de siempre: mafia, camarilla, rapaces, cualquier insulto que consideren proporcional a la palabra que quieren hacer ley.

    Y esa palabra, la presidencial, ha encontrado un dique: el Poder Judicial. Enhorabuena para todos.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...ces-han-topado
    (Edición de firma).

  7. #547

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    La inútil defensa de Claudia Sheinbaum

    Raúl Cremoux


    El atroz asesinato de Norberto Ronquillo, como el de tantas otras personas, jamás debió haber ocurrido.

    Todos los datos del Observatorio Nacional Ciudadano, así como los pocos y oscuros datos oficiales que se logran arrancar a las autoridades de la CDMX, cuando son despojados de autoelogios, nos muestran la línea ascendente que han tenido los delitos en el último semestre en porcentajes enormes.

    Ya se trate de robos en sus muchas modalidades, asaltos a transeúntes, en casa, fraudes, plagios y asesinatos, el aumento es incontenible. ¿Por qué? Para empezar Claudia Sheinbaum, la entonces candidata de Morena al gobierno citadino, nunca entregó un diagnóstico y menos un plan, una estrategia para combatir al crimen. Se refugió en las malhadadas promesas de la campaña presidencial que la cubrían: “abrazos no balazos; amnistía a los criminales, amor y paz”. Esto fue una sinfonía ranchera no sólo para las bandas, sino para cualquier pillo o aspirante a ladrón.

    A lo anterior, que regaló un contexto inesperado, se añadió una interpretación que ayudará a largo plazo, pero resulta equívoco pensar que dará resultado en el corto plazo: los programas sociales. Pero no en los que se regala dinero a los jóvenes, justo en la edad en que deben desarrollar habilidades para saber ganarse la vida con una axiología de honradez, pulcritud e inteligencia.

    Dado que esos programas tienen un costo muy elevado, hubo que instrumentar un sinfín de medidas con daños colaterales decisivos. Entre otros, la subasta de todo tipo de transportes que ya formaban un activo real para las necesidades gubernamentales, cambiar un aeropuerto militar a cambio de otro que le daría un sinfín de beneficios al país, despedir gente valiosa de la administración, rebajar sueldos y someter con presupuestos bajísimos a muchas dependencias de orden variopinto.

    Concretamente aplastar los recursos en la procuración de justicia, que van de un 14 a un 22 por ciento; los de prevención del delito, en 27 por ciento; eliminar a expertos contra el delito, como a la señora Bugarín, quien logró un descenso notable en secuestros durante la administración pasada.

    A la Policía Federal, que se distinguió en numerosos casos, se le ha desmantelado en lugar de perfeccionarla. La lucha contra la delincuencia no encontró ni un párrafo en el Plan Nacional de Desarrollo, en cuyo texto se dieron normas de conducta y hasta de moral.

    Jesús Orta, jefe policíaco, ha aparecido a ratos para decirnos lo mismo que la jefa de Gobierno y la procuradora Ernestina Godoy: llegaremos hasta las últimas consecuencias. Lugar común y frase manida durante decenios. El caso que enluta a una familia ya forma parte de la estadística de un gobierno capitalino que requiere del apoyo retórico del Presidente, quien aprovechó un acto intrascendente para arengar a los presentes a corear una y otra vez: “¡No estás sola! ¡No estás sola! ¡Te defiende el Presidente de la República ante los grandulones!” La vieja fórmula de autovictimizarse. En esos mismos momentos se llevaba a cabo los funerales de Norberto Ronquillo.

    Justo cuando la señora debiera evaluar al personal y las herramientas que tiene para combatir a quienes nos hieren de modo tan hondo, como es asesinar a un prometedor joven universitario.

    La verdadera defensa de la actual jefa de Gobierno de la ciudad capital está en presentar resultados en la caótica movilidad, la asfixiante contaminación y, por supuesto, la prioridad sustantiva: la seguridad de la población. De nada sirve que se inmiscuya en el uniforme neutro de los escolapios o limpie los letreros en las estaciones del Metro.

    Todo seguirá igual y hasta peor dado que no se hace nada ni distinto ni eficiente para mejorar nuestra seguridad. Nuestras autoridades debieran aprovechar el momento para leer un texto ilustrativo de Robert Musil: “Sobre la estupidez”.

    Mientras Claudia Sheinbaum carece de recursos para salvaguardar nuestra integridad y está defendida por quien dice estar muy contento con ella, ¿quién se ocupa de proteger a la sociedad de la ciudad capital, quién?
    (Edición de firma).

  8. #548

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    (Rara vez me parecen inteligentes los artículos de este español, pero por completitud... )

    La historia que sigue

    Antonio Navalón

    En estos tiempos de discursos de 140 caracteres, de mejoramiento de la realidad vía Instagram y de inmediatez en lo que todo es aquí y ahora, y según los estados emocionales, el análisis es cada vez más difícil de hacer. Esto, porque al final nos hemos convertido en una constante descarga emocional de tal intensidad que nos impide reflexionar sobre los efectos colaterales de cada cosa.

    En cuarenta y cinco días se evaluará si la no imposición de los aranceles pagada en número de inmigrantes ilegales devueltos a sus países de origen ha sido un éxito o un fracaso. No hace falta ser un genio para saber que el día 46, pase lo que pase, estaremos más o menos igual. México seguirá siendo el objeto de la demagogia política de la campaña de Trump, siempre y cuando los beneficios sean superiores a los perjuicios para su candidatura.

    Cuando se tiene una interrelación comercial tan poderosa como la que tenemos con Estados Unidos, es necesario saber que la penalización y el costo de las cosas es un camino de ida y vuelta. Los aranceles serían terribles para nuestra economía, pero también lo serían para ellos. Sólo para el estado de Texas estos podrían tener un costo superior a los 25 mil millones de dólares. A corto plazo el costo del arancel se comparte, pero a mediano plazo hay un riesgo estructural muy importante que podría ser la desaparición de la industria automotriz o de la industria maquiladora.

    Tener una guerra arancelaria de manera simultánea con China, México, con Japón para otras cosas, y una amenaza latente sobre países que van desde Corea hasta algunos europeos, solamente augura que al final la solución de nuestros problemas económicos con Trump, no con Estados Unidos, tendrán que ser arreglados dentro de la escena de guerra global arancelaria que él está imponiendo. No hay que olvidar que en el siglo XX existió una Alemania que conquistó Francia y que, más adelante, en lugar de buscar invadir Gran Bretaña y confiando en que al final las afinidades unirían más a Inglaterra que a Alemania, optó por abrir una guerra en dos frentes con la operación Barbarroja, siendo este el inicio de su final.

    En Estados Unidos está Trump, que es como un sol infinito que llega a todas partes, pero mientras tanto en la América que no habla inglés están pasando cosas y muy relevantes. Cosas que nos llevan a plantearnos si la 4T al ser, sobre todo, un asunto doméstico, nos ha llevado a salirnos del circuito internacional y con ello el que nos deje de importar en lo más mínimo lo que les pase a nuestros pueblos hermanos, víctimas recurrentes de la agresión de la corrupción, el militarismo y el colonialismo. No cabe un acuerdo individual, así como tampoco cabe una acción unilateral por su parte. De toda esta situación es inevitable pensar en, con la independencia de la incidencia directa que tenga sobre el protagonismo de algunos políticos locales, las consecuencias que esto tendrá sobre la percepción y papel de México en las Américas.

    Yo no hablaré del juego de farol del tahúr sobre qué firmaron, ellos lo saben. Pero firmaran lo que firmaran es difícil que sea peor al impacto producido al aplazar una decisión que puede tener graves consecuencias sobre nuestra economía a cambio de poner en la balanza toda nuestra tradición de valores humanitarios y de nuestros compromisos con una determinada manera de ver la colaboración internacional. México ve a América del Norte de una manera y a las otras Américas parece que no las ve; me gustaría saber cómo nos ven ellos. Quiero saber a partir de aquí qué consecuencias va a tener todo esto.

    Las grandes situaciones crean grandes conflictos y naturalmente también descubren grandes hombres. Es hora de ver más allá del siguiente titular del Ejecutivo. Valoro, aprecio y respeto la actitud tan respetuosa y cordial del Presidente hacia su canciller. En las intervenciones que ha tenido delante de él, el canciller todo el tiempo ha hablado de lo que hizo, cómo lo hizo y qué ha sido lo que le ha motivado a actuar como ha actuado. En ningún momento ha utilizado el plural ni se ha referido al seguimiento de las instrucciones presidenciales. Eso puede querer decir que por fin ha recibido el banderazo de salida y que Marcelo Ebrard es el elegido. Pero también puede querer decir otra cosa que es que, aunque usted no lo crea, la Presidencia en las mañaneras se entera al mismo tiempo que los demás de qué es lo que han hecho.

    Mientras tanto, ya se empiezan a producir fenómenos tales como las declaraciones hechas por el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo –que ha sido casi todo menos presidente. Ha dicho muchas cosas que anidan en el corazón de los mexicanos, pero que todavía no salen por dos razones. Primero, porque deseamos fervientemente el éxito de esta administración y que Trump deje de hacernos daño. Pero segundo, porque la cercanía, el impacto y el juego político todavía no nos permiten analizar los costos que están teniendo todas estas actuaciones.

    La historia sigue y de nosotros depende cuál será el precio final que pagaremos. No podemos estar en unas solas manos, porque si esto sigue así, hoy serán los aranceles, pero si mañana atacar a México se vuelve gratis, ya no sólo se tratará de cultivar y regar la planta del odio contra nosotros, cosa en la que ha tenido mucho éxito. Hemos pasado de una situación en la que en una sociedad tan abierta como Nueva York, donde la única manera de vivir era entendiendo el español, ahora hay que tener cuidado con cómo te miran cuando hablas en español.

    Todo eso también forma parte de la realidad y no habrá Guardia Nacional ni nadie que nos proteja frente a eso. Dos no se pelean si uno no quiere, pero también hay que saber que muchas veces no pelear significa ser masacrado o eliminado. Tenemos muchos problemas, pero el más importante es que necesitamos hacer un ejercicio no de autocrítica, sino de proyección sobre dónde se encuentran y explicar claramente cuáles son nuestros límites. Yo no los conozco, ¿usted?

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...oria-que-sigue
    (Edición de firma).

  9. #549

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    El 75% de los gringos no quiere ver Mexicanos en Estados Unidos.

    Si esa actitud que describe este pérfido español, que se autodescribe como "mexicano", de que ya ni en Nueva York puedes hablar español sin que te miren feo... pues imagínate en cualquier pueblucho rural del Midwest, o del Sur.

    Lo que hay que hacer es DIVERSIFICAR, que es una tarea que México debió haber empezado CON URGENCIA hace 2 años, y de hecho, la ha postergado.

    Mientras, ya llegó a México un gobierno que le tiene miedo al exterior, y que por supuesto, no sabe ni donde queda Japón ni ningún otro país... salvo quizá Cuba y Venezuela.

    Aunque ante el chingadazo que les acomodó Trump en la jeta, como que incluso los alejó por el momento - paradójicamente - de mayor acercamiento con estos estados canallas, el terreno está muy inestable, por supuesto.
    (Edición de firma).

  10. #550

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    La derrota de los ingenuos

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Las autoridades migratorias en Estados Unidos están muy sorprendidas porque la migración indocumentada hacia ese país es extraordinariamente anómala. El diario The New York Times reportó este domingo que en ciudades tan distantes como San Antonio y Portland, en Maine, en la frontera con Canadá en la costa este, arribaron inmigrantes procedentes del Congo y de Angola, después de un largo recorrido que los llevó primero a Ecuador, y de ahí emprendieron su viaje al norte a pie o en autobús a través de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México, por donde cruzaron la frontera con Texas. Son parte de los más de 144 mil inmigrantes capturados en mayo que provocaron la reacción del presidente Donald Trump contra México, y que provocó una de las declaraciones más inverosímiles que se hayan escuchado en la política mexicana: “No sé por dónde pudieron pasar”.

    La perla es de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la responsable de la política migratoria hasta hace unos días, cuando, si no formal pero sí factualmente, la despojaron de su responsabilidad primaria en la materia. El presidente Andrés Manuel López Obrador se había tardado. La forma como manejó Gobernación el fenómeno migratorio fue un desastre, y, peor aún, está demostrado, con estadísticas, que la política de puertas abiertas con visas humanitarias disponibles para todo aquél que quisiera viajar a México, detonó la más grande crisis en las relaciones bilaterales de México con Estados Unidos que se recuerde en una generación, incluida una crisis humanitaria de niños en la frontera entre los dos países, y provocó la pérdida de soberanía mexicana, al haber tenido que tomarse decisiones que se acomodaran a los dictados de la Casa Blanca.

    La primera víctima visible fue Tonatiuh Guillén, cuya gestión como comisionado del Instituto Nacional de Migración se volvió insostenible. El viernes pasado, de manera escueta, el INAMI informó de la renuncia de Guillén, sin ninguna explicación sobre los motivos de su salida. El final de Guillén y su breve paso por la administración pública es la derrota completa de la Secretaría de Gobernación que encabeza Olga Sánchez Cordero, donde la ingenuidad de sus funcionarios le permitió a Guillén impulsar la política de brazos abiertos a quien quisiera viajar a México rumbo a Estados Unidos, otorgándoles visas humanitarias, techo, comida y protección de la Policía Federal. El excomisionado no actuó de manera unilateral. Dentro de Gobernación existió el consenso de que ese debería de ser el camino, sin alcanzar a ver las consecuencias de su reduccionista visión del fenómeno.

    López Obrador no puede decirse sorprendido. La división dentro de su gobierno entre las dos posiciones antagónicas sobre qué hacer, entre Gobernación y la Secretaría de Relaciones Exteriores, se arrastró por meses. En no pocas reuniones de evaluación estratégica sobre el creciente fenómeno –expuesto de manera amenazante con represalias económicas por la exsecretaria de Seguridad Interior de EU, Kirjsten Nielsen, en febrero, y subrayado por el consejero y yerno de Trump, Jared Kushner, directamente al Presidente en marzo–, Guillén fue la cara beligerante de Bucareli.

    Cuando le exigían al excomisionado explicación del porqué habían desarrollado esa política de brazos abiertos, expresaba como valor supremo la protección de los derechos humanos, sin matices. Cuando le exponían que ello podría tener repercusiones y reacciones por parte de Estados Unidos, respondía que no importaba, pensando que lo iba a doblegar. La soberbia de Guillén fue la ceguera de Gobernación, montada en un gobierno naciente donde la incompetencia por desconocimiento de su desconocimiento que lleva a tomar decisiones sin contemplar los diversos escenarios, provoca reveses costosos.

    El Presidente es quien más los ha tenido. Todos sus compromisos de campaña sobre cómo iba a lidiar con Trump han sido modificados radicalmente. Toda su bravuconería se volvió docilidad. Toda la fortaleza prometida se convirtió en una debilidad, que, al tener cerradas las opciones por los flujos de migración inéditos en la Historia entre los dos países, se volvió una vulnerabilidad. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ganó 45 días de tiempo, quizás hasta 90, con la negociación en Washington. Sabe que la prórroga de la imposición unilateral de aranceles podría extenderse más allá del plazo acordado con Estados Unidos, pero será una amenaza permanente durante toda la campaña presidencial, que termina en noviembre del próximo año.

    La urgencia por evitar los aranceles se resolvió temporalmente con la militarización de la frontera sur y convertir a seis mil elementos de la Guardia Nacional en coadyuvantes del INAMI, reforzado con 647 elementos de la Policía Federal, que comenzaron a desplegarse en Chiapas este fin de semana disfrazados como agentes migratorios, para ir en busca de los migrantes que se hayan quedado varados o se perdieron en territorio mexicano, y llevarlos a la frontera con Guatemala.

    Las maromas de Ebrard habrían sido innecesarias porque también se pudo haber evitado la crisis con Estados Unidos. Dejemos lo retórico, porque lo que falta, aunque parezca una obviedad, es lo que viene. Sabemos las tareas encargadas al gabinete de seguridad y que el Presidente nombró a Francisco Garduño, militante de Morena sin experiencia en el tema migratorio, como sustituto de Guillén, manteniendo el papel periférico del INAMI en donde debía ser cabeza, que funcionará como una ventanilla administrativa. La estrategia y las decisiones tampoco caerán en Sánchez Cordero o el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, otro de los arquitectos de esta crisis, lo que lleva a pensar si su permanencia en el gabinete se volvió ociosa y es tiempo que, ante la nueva realidad, los cambios en el gabinete que vienen, comiencen por ahí.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...e-los-ingenuos
    (Edición de firma).

  11. #551

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    La realidad puede más que la terquedad

    Por Pablo Hiriart.

    La lentitud de reflejos del presidente López Obrador como gobernante es asombrosa y cada vez más perjudicial para el país. Él lo llama “terquedad”. Puede ser.

    Como líder opositor era una gacela para reaccionar ante los errores de los sucesivos presidentes a los que no dejaba pasar una, y terminó por capitalizar el descontento que en alguna medida él mismo generó.

    Y ahora, ya instalado en Palacio Nacional, le estallan todas las crisis, por anunciadas que estén y obvias que sean.

    No era tan ágil ni tan bueno como decía.

    Tenemos crisis de seguridad. Llegó al gobierno con el discurso de convertir a los criminales en buenos ciudadanos con el solo poder de su palabra, y el resultado ha sido atroz.

    Inició con un recorte al presupuesto de seguridad pública, a nivel federal, de 14.3 por ciento en términos reales respecto al año anterior.

    A la Coordinación Nacional Antisecuestros le bajó el presupuesto en 25 por ciento, y no ha nombrado a nadie como director.

    Le recortó a la Ciudad de México el 53 por ciento del presupuesto al Fortalecimiento al Desempeño en Materia de Seguridad Pública a los Municipios (Fortaceg).

    ¿Resultado? En el país los secuestros se dispararon 28 por ciento.

    Y en la capital hemos llegado a la locura de un crecimiento de 271 por ciento en los plagios (únicamente en los denunciados, y es el delito que menos se denuncia) en el primer cuatrimestre de este año, comparado con 2018.

    De enero a marzo de este año –comparado con el primer trimestre de 2018–, el robo a transeúnte aumentó 157 por ciento. El robo en transporte público creció 227 por ciento en la Ciudad de México.

    Se le redujo la dotación de gasolina a las patrullas en la capital, “por austeridad”, dice Claudia Sheinbaum, que suma puntos ante su jefe, pero no ante los ciudadanos.

    Pusieron a remate los 20 helicópteros donados por Estados Unidos, en el marco de la Iniciativa Mérida, para combatir la delincuencia.

    Tenemos, a nivel nacional, el arranque de año más violento y homicida de nuestra historia contemporánea.

    Para combatir el crimen y la delincuencia no hay reflejos en Palacio Nacional. Y cero estrategia.

    Ahí está, cantado, el próximo problema con Estados Unidos: o dejamos de lado la tolerancia a los grupos criminales que trafican con drogas (y secuestran, extorsionan, asaltan), o vendrá una nueva andanada de amenazas de Donald Trump que el gobierno de López Obrador, ahí sí, se apresurará en atender.

    La próxima crisis con Estados Unidos será por violencia y narcotráfico, que no se atienden como un asunto de seguridad nacional.

    El problema de la migración reventó la semana antepasada y estaba más que anunciado.

    López Obrador no reaccionó ante la ola de cientos de miles de migrantes que usaban el territorio nacional, cada mes, para internarse ilegalmente en Estados Unidos.

    Al contrario, dejó que desde el gobierno se invitara a la migración, en algunos casos se le financiara y se dieran facilidades insostenibles al tránsito de personas y a las caravanas que venían del sur.

    Hasta que Trump les puso un ultimátum, reaccionaron, y se sometieron a condiciones humillantes para ellos y para la nación que gobiernan.

    El problema de la migración no es de México, sino de Estados Unidos y América Central, pero lo pagamos nosotros por un mal manejo del gobierno desde que asumió el poder.

    Según AMLO los costos económicos de la crisis migratoria se van a cubrir con los recursos que deje la venta del avión presidencial. No es verdad. Ese avión se compró con un financiamiento de Banobras y, si se vende, habrá que pagarle al banco.

    Mientras, a pagar su cuidado y mantenimiento en Estados Unidos, sin usarlo.

    Días antes a la crisis de la migración estalló la de las calificadoras que le bajaron la nota a México y convirtieron en basura los bonos que emite Pemex para financiarse.

    Todos los financiamientos para Pemex saldrán más caros, y el país está en “perspectiva negativa” para cubrir sus compromisos de pago.

    Ya se lo habían dicho al Presidente: Pemex necesita invertir en su negocio principal, que es la extracción de crudo, y no en una refinería. Pues no. No hubo reacción sino empecinamiento en el error y ahí está el resultado. Las consecuencias mayores las veremos el próximo año, si no corrige y el país pierda su grado de inversión.

    Todos los organismos internacionales, bancos globales, Banco de México y comunidades de expertos nos alertan que la economía va mal. Y si va mal no habrá inversión.

    La respuesta es que vamos bien –con un crecimiento anualizado (INEGI) de 0.1 por ciento–, y que todo mundo está equivocado menos él. Eso va a durar hasta que la realidad lo ponga en su sitio y la población pague las consecuencias.

    El jueves firmó un compromiso con empresarios nacionales y éstos se comprometieron a invertir 32 mil millones de dólares a cambio de certeza jurídica.

    Y ese mismo día se anunció que se cancelaban las nuevas licitaciones farmouts de Pemex, porque la empresa del gobierno renunciaba a su derecho de asociarse con privados.

    ¿De dónde va a salir el dinero, entonces, para explorar y extraer más crudo, que es lo que se necesita?

    Tal vez del ahorro en jeringas, de tratamientos contra el Sida, del presupuesto recortado a los hospitales, de los ahorros en seguridad pública, de lo obtenido al correr gente preparada en las dependencias federales.

    Iniciamos el sexenio con una crisis de abasto de gasolinas, en la que nos contaron el cuento de que era por el “combate al huachicol”.

    No fue así. Bajaron las importaciones de combustible y provocaron una crisis.

    La realidad ya nos está pasando la factura. Las sucesivas crisis eran evitables.

    Nos han golpeado por falta de reflejos para sortearlas o anticiparnos.

    Por este camino, el de la lentitud o 'terquedad', vendrán otras, porque la realidad manda.
    (Edición de firma).

  12. #552

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    NAIM, Santa Lucía o incertidumbre

    Por Lourdes Mendoza.

    El mérito es de quien lo inaugura. Sí, las grandes obras de este país, y en general en la vida, son recordadas por quienes las inauguran NO por quienes las comenzaron, y a las pruebas me remito.

    Quien inició la construcción de CU fue Ávila Camacho y quien inauguró fue Miguel Alemán. Si bien López Mateos inició los estudios del Metro, fue hasta Díaz Ordaz que se inició la construcción.

    Dicho lo anterior, les cuento que tengo en mi poder el documento que realizó la SCT “Razones para la cancelación del Nuevo Aeropuerto en Texcoco”, aunque debió de haberse llamado “Mentiras para la cancelación del Nuevo Aeropuerto en Texcoco”. Este documento fue realizado tras la comparecencia de Jiménez Espriú, al asegurar que NO había corrupción alguna (no hay investigación alguna y menos aún implicados o denuncia presentada) y al siguiente día AMLO lo desmintió en la mañanera y pidió hacer el documento.

    Ojo, la primera vez que AMLO fue al NAIM fue en 2017 y lo llevó Higinio Martínez, quien estaba feliz con el proyecto, ya que había visto la mejora que la zona tendría no sólo con pavimentación de calles y el distribuidor que se hizo, sino por la derrama económica que dejaría en el Edomex, la CDMX y el país en general, al ser un hub.

    < imagen del documento >

    Estudio que, casualmente, no se ha entregado a los órganos fiscalizadores competentes, como lo estableció el propio secretario al final, en la página 20.
    Las mentiras

    A continuación expongo algunas de las mentiras para la cancelación.

    Razón #4 dicen: que los promotores del proyecto omitieron la consideración de los efectos negativos de la obra, seguridad y derechos humanos. La realidad es que hubo 64 estudios hechos por los mejores despachos del mundo en temas del espacio aéreo y aeroportuario, así como de geotécnica, hidráulica, vialidades, contaminación y acústica. Ah, y hasta hoy se desconoce qué estudios han hecho para Santa Lucía. Pero lo cierto es que no hay aval ni de IATA, MITRE y OACI. Y que la presidenta del Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo, Araceli Muñoz, ha solicitado reiteradamente contar con los estudios del espacio aéreo para que las operaciones aéreas no colapsen.

    Razón #5 dicen: que el NAIM tenía una planeación deficiente. Mentira, el plan maestro fue modificado por el crecimiento de pasajeros en el AICM de 3.5 a 9 por ciento anual. La planeación de Santa Lucía la hicieron los ingenieros Riobóo y Sergio Rubén Samaniego sin ser especialistas en el diseño de aeropuertos; el primero es ingeniero civil especializado en estructuras y el segundo es ingeniero agrónomo.

    Razón #8 dicen: que el avance era solamente del 21 por ciento, lo cual es una mentira; cuando pararon la obra, en noviembre, tenían el 35 por ciento de avance, de acuerdo con Parsons.

    Razón #12 dicen: que el lago Nabor Carrillo es uno de los principales receptores de aves, lo que representa un serio problema para la viabilidad del proyecto. Otra mentira, ya que el lago prácticamente estaba a la misma distancia de las pistas actuales del AICM, que de las pistas del NAIM, por lo que entonces habría que cerrar el actual aeropuerto. Ah, en Santa Lucía tendríamos el mismo problema de las aves, pues cerca está el lago de Zumpango.

    Las cerezas del pastel

    El Ejército le dijo al Presidente: “Yo construyo lo que usted diga, pero NO somos responsables del espacio aéreo”. Además, ¿sabrá AMLO que con la “aparición del cerro” NO podrán operar las dos pistas simultáneamente cómo le habían dicho? Será por esto que ¿AMLO corrió de su oficina a Riobóo?

    Es mentira que el grupo Atlacomulco y EPN habían comprado los terrenos aledaños, puesto que del lado de Ecatepec no hay un metro libre; del lado sur son terrenos federales (Nabor Carrillo); en el oriente está el pueblo de Atenco y los terrenos entre Atenco y aeropuerto los compró Conagua para reserva federal, y en el norte está el famoso caracol, que también es zona federal, ¡así pues, NO hay forma!

    Curiosidades económicas

    En caja, el día de la entrega, el fideicomiso del NAIM, que tenía Nafin, había alrededor de 110 mmdp.

    El IPC de la BMV en octubre, cuando AMLO, tras su encuesta 'patito', decide echar para atrás el NAIM, pasó de estar en casi 50 mil puntos a 42 mil y aún no se recupera, y como dijo don Teofilito, ni lo hará, de seguir por estos rumbos.

    Es de sabios cambiar de opinión.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-incertidumbre
    (Edición de firma).

  13. #553

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    México y Turquía

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    No cesan las medias verdades, distorsiones y evasiones del gobierno en materia del acuerdo con Trump sobre migración y aranceles. Tampoco deja de aumentar el número de opositores, disidentes y hasta simpatizantes honestos que detectan las deformaciones recurrentes de las autoridades al respecto. Más que criticar, entonces, prefiero tratar de compartir información pública y privada con la que cuento, por una razón u otra, y que puede ser pertinente para quienes desean formarse una opinión desapasionada del convenio entre López Obrador y Washington.

    Tanto funcionarios mexicanos como estadounidenses se han referido en sus conversaciones y en público al precedente turco. Pompeo y los abogados del Departamento de Estado lo citaron como algo deseable en el caso de México; la parte mexicana, sobre todo la embajadora de México ante la Casa Blanca, lo ha invocado también. Pero ni unos ni otras han buscado explicarlo en detalle, ya que compromete las posiciones de ambos.

    ¿De qué se trata? En marzo de 2016, en plena crisis de los refugiados sirios, la Unión Europea y el gobierno de Turquía firmaron un acuerdo global de cooperación referente al tema de los refugiados, más no limitado al mismo. En ese momento, ya se encontraban en territorio turco más de tres millones de refugiados –principalmente sirios, en menor medida afganos e iraquís–, muchos de los cuales cruzaban en lancha varias islas griegas cercanas (sobre todo a Lesbos) para allí encaminarse a otros países de la UE, y finalmente a Alemania. En ese tiempo, la canciller Merkel acogió a un millón de sirios en su país, aceptando las consecuencias adversas de política interna que eso entrañaba. Para los gobiernos involucrados, la situación se tornaba inmanejable; de allí el acuerdo.

    ¿En qué consistió? En primer lugar, efectivamente en una variante de Tercer país seguro, o primer país de asilo, o primer país de primer paso (first step). Los refugiados sirios en particular debían solicitar asilo en el primer país cuyo suelo pisaran y permanecer allí, ya que, según el acuerdo, Turquía –ese país– era 'seguro'. De desembarcar algún sirio en Grecia, sin papeles, después de la firma del acuerdo, sería devuelto a Turquía para solicitar asilo allí. Hasta aquí, lo mismo que viene exigiendo Estados Unidos a México desde 2017, y que de hecho ya hemos aceptado, y que incluso formalmente nos impondrán en poco tiempo.

    Pero el acuerdo entre Turquía y la UE incluía mucho más. En primer lugar, por cada sirio sin papeles devuelto desde Grecia –o Macedonia, Eslovenia, Bulgaria, etc.–, Europa aceptaría un sirio con papeles, obtenidos de una manera u otra –reunificación familiar, calificaciones particulares, etc. Se llamó el 'one for one'.

    Enseguida, la UE se comprometió a entregarle a Turquía seis mil millones de euros durante los siguientes tres años, para sufragar los costos de absorber a semejante cantidad de refugiados. Asimismo, la UE eliminaría el requisito de visas para ciudadanos turcos que desearan viajar a Europa. Por último, se relanzarían las negociaciones sobre el acceso de Turquía a la Unión Europea, pláticas estancadas desde el auge del autoritarismo de Erdogan.

    ¿Qué ha sucedido? En cuanto a reducir el número de travesías por el Mar Egeo, el acuerdo ha sido un éxito. El flujo disminuyó enormemente en 2016-2018. En cuanto a deportaciones de Grecia a Turquía, o de algún otro país de la UE, la cifra ha sido muy pequeña. No ha prosperado el 'one for one'. El dinero ha sido desembolsado, pero las visas y el acceso a la UE para Turquía no ha avanzado (por otras razones).

    Grupos de derechos humanos criticaron el acuerdo desde un principio. Lo consideraron violatorio de los principios humanitarios de la Unión Europea, del derecho internacional de refugiados. Advirtieron que podía convertirse en un mecanismo para “estacionar” a cientos de miles de sirios en las islas griegas sin devolverlos ni permitirles seguir su camino hacia Alemania. La propia canciller Merkel declaró hace unos meses que el acuerdo no había funcionado, debido a la lentitud del proceso griego de otorgamiento de asilo, que se demoraba meses, si no es que años, en procesar solicitudes. Nadie lo considera un modelo hoy, a pesar de sus múltiples componentes, que van mucho más allá del Tercer país seguro. Conste.
    (Edición de firma).

  14. #554

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    La guerra que viene

    Por Fernando García Ramírez.

    Al comienzo de su gobierno, con la confianza intacta de quien no sabe en qué se está metiendo, el Presidente dio señales de que la frontera sur estaba abierta: los migrantes aquí encontrarían trabajo y/o facilidades para llegar a Estados Unidos. No dudo de la buena fe de su ofrecimiento. Dudo de que haya medido el alcance de sus palabras. Una más de las ocurrencias que en su entorno nadie le cuestiona. Una más de las ocurrencias que sus muchos simpatizantes vitorean. Una más de las ocurrencias que la oposición (¿?) no sabe rebatir ni desmontar a tiempo. De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.

    El flujo de migrantes de paso hacia el norte (lo del trabajo en México era sólo una entelequia) se incrementó dramáticamente: de 60 mil personas que llegaron a Estados Unidos en octubre de 2018 se pasó a 144 mil en mayo de este año. Este aumento no se explica solamente por las políticas migratorias más flexibles del gobierno de López Obrador (el nuevo “periodo especial” en Cuba, la crisis permanente en Venezuela, la violencia en Honduras), pero sin duda ha sido un factor de peso en el incremento de los migrantes. La situación finalmente explotó hace unas semanas con la amenaza de Trump de imponer aranceles crecientes a México a menos que disminuyera el flujo de personas y que sirviéremos a Estados Unidos de “tercer país seguro”. Con todos los indicadores económicos a la baja, el gobierno mexicano negoció contra las cuerdas y acabamos por aceptar lo inaceptable. El gran triunfo del canciller Ebrard consistió en posponer un poco la decisión tomada en Washington.

    En esta coyuntura nos encontramos. En el umbral de una situación inédita, potencialmente explosiva. Por un lado, el arribo a México de decenas de miles de migrantes deportados de Estados Unidos a los que tendremos que albergar, alimentar y controlar. Por el otro, consecuencia indirecta de la vigilancia por parte de 6 mil elementos de la Guardia Nacional en los 240 kilómetros de frontera con Guatemala, el recrudecimiento de la violencia que generará el crimen organizado al ser afectados sus dos negocios más lucrativos: el tráfico de drogas y el de personas.

    No lo queremos ver (ni López Obrador ni Ebrard han dicho una sola palabra al respecto), pero estamos ante el inicio de una nueva guerra: feroz, muy sangrienta y sin visos de solución. Si relajamos la vigilancia en la frontera sur, Estados Unidos nos impondrá sanciones. Si intentamos sellarla, los grupos criminales dedicados al tráfico de personas (Los Zetas; los Rojos, La Familia Michoacana, Guerreros Unidos, Los Templarios, el Cártel Jalisco Nueva Generación, para sólo mencionar algunos de los más de 50 grupos que actúan en la frontera sur) no se quedarán cruzados de brazos. Eso sin tomar en cuenta a los grupos dedicados a trasladar cocaína desde Sudamérica hasta Estados Unidos: el 80% de ese tráfico pasa por la frontera sur de México.

    No se trata de los polleros de antes sino de poderosas redes criminales, cuyas ganancias ascienden a centenares de millones de pesos anuales. “Se están internando a México –por aire, utilizando aeronaves grandes y pistas clandestinas– migrantes de la India, Pakistán y Bangladesh. Llegan también africanos y cubanos”, escribió recientemente Jorge Suárez Vélez (Reforma, 14.Junio.19). La terrible violencia que durante años hemos visto en el norte de México se a trasladar al sur. Poco servirán las becas del nuevo gobierno, los nuevos sicarios provendrán de las filas de migrantes centroamericanos.

    ¿Cómo vamos a enfrentar esta situación? El gobierno enviará a la frontera a miles de elementos de la Guardia Nacional, con un nuevo protocolo en Derechos Humanos para lidiar con los migrantes, pero con los métodos de antes (la Guardia Nacional es el Ejército mexicano apenas maquillado) para combatir al crimen organizado, donde lo que ha primado es la alta letalidad. Una Guardia Nacional sin el entrenamiento adecuado, sin infraestructura, sin logística. Vivimos el preámbulo de una guerra anunciada.

    López Obrador abrió la Caja de Pandora migratoria. Ya comenzamos a sentir los efectos, primero con Trump y luego será con los grupos criminales. El Presidente no aprende de sus errores. Ahora dice que hay que dar buen trato a “todos los seres del Universo”.

    No habrá abrazos sino balazos. Mutilados, desollados, desaparecidos, acribillados, viudas, huérfanos, derechos humanos pisoteados, comunidades pobres enfrentadas a un nuevo tipo de violencia. ¿Cómo reaccionarán las zonas zapatistas? No digo que sea el caso, pero en Colombia se tejieron alianzas entre los guerrilleros y los narcotraficantes que aún perduran. No estamos listos (nunca nadie lo está) para esta nueva guerra. No veo cómo puede dejar de ocurrir. Para agravar la situación: no ratificamos la Iniciativa Mérida. La sociedad está dividida. La economía muy cercana a la recesión. ¿Cómo podremos enfrentar lo que viene?
    (Edición de firma).

  15. #555

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    Nosotros, los cretinos

    Por Juan Ignacio Zavala.

    “Son muy cretinos”, dijo el presidente López Obrador respecto de sus opositores, a quienes agrupa en un inexistente “partido conservador” y a quienes reiteradamente califica de hipócritas. Son las palabras del Presidente. Muchos dicen que no hay que tomar en cuenta su lenguaje, que hay que usar otro. Creo que se equivocan. Si las palabras importan, las palabras de Presidente importan más y hay que hacérselo notar todas las veces que sea necesario. Es claro que él no se va a cansar de agredir y de insultar, no hay que cesar de subrayarle que está mal en eso y en todo lo demás en que se equivoque.

    No me considero conservador, aunque al lado de AMLO cualquiera es un libertino. Pero soy opositor y para él no hay matices, todos los que nos oponemos a sus políticas, a sus dichos y a su proyecto somos la misma cosa y estamos en un mismo lugar. Así pues, somos cretinos.

    Nosotros, los cretinos, señor Presidente, vamos a estar aquí aunque no le guste. Usted es nuestro Presidente –aunque no nos guste– y debería comenzar por tratar de tolerar nuestra existencia porque también somos mexicanos y será muy difícil callarnos a todos. No sólo somos cretinos, también somos insistentes, perseverantes y usted sabe lo útiles que son esas características.

    Nosotros, los cretinos, señor Presidente, no tenemos intención de pelear, pero usted, sí. Una y otra vez el insulto, la provocación, el esparcimiento del odio salen de su boca. Después hace llamados a la unidad. Es un poco difícil, ¿no cree? Seguramente usted sabe si eso vale la pena, nosotros no, por cretinos y por falta de información. Pero nos vamos a defender de usted y de sus decisiones, se lo aseguro, ya sea en tribunales, en la calle y donde sea necesario. Cretinos, pero no dejados.

    Entre nosotros, los cretinos, hay mucha gente con más conocimientos y talento que usted y su equipo, pero usted ganó y le toca gobernarnos; sin embargo, eso no es razón para no señalarle sus faltas y omisiones, sus abusos y sus ocurrencias. Quizá usted, acostumbrado a las limitaciones que muestra públicamente su equipo, siente que todos se le deben de plegar y le deben aplaudir como hacen ellos. No todos somos así. Con nuestras limitaciones, en el inmenso grupo de cretinos –que somos millones– hay expertos en un sinfín de materias, que les interesa su país, que saben más que los suyos y que tienen el deber de señalar lo que está mal porque para eso se prepararon, aunque usted desprecie el conocimiento en general y la especialidad en particular.

    Nosotros, los cretinos, sabemos de las carencias y dolencias de nuestro país. Sabemos también de la corrupción que ha dominado en nuestro sistema. También sabemos que poco, pero habíamos avanzado en materia de transparencia, de candados a las decisiones arbitrarias de los gobernantes. Eso nos permitió controlar algunas cosas, señalar actos de corrupción y documentarlos en diversas instancias (medios, ONG). Su campaña se benefició –como sucede en cualquier democracia– de esos esfuerzos. Y qué bueno. Pero nos preocupa que no comprenda la utilidad de esas herramientas y quiera cancelar la participación social en ponerle lupa a su gobierno. Debe ser molesto, lo sabemos, pero si no lo hacemos los cretinos no lo hará nadie.

    Cuente con nosotros, los cretinos, para la defensa ante las amenazas que el presidente estadounidense suelta en contra del país. Sabemos que las cotidianas agresiones de usted contra nosotros, aunque nos disgustan, siempre estarán por debajo de los intereses generales de la nación. No nos gusta que se esconda del mundo, que se achique en lo internacional, pero sabemos que lo de Trump no es su culpa, pero sí su responsabilidad. Creo que a todos nos gustarían menos insultos adentro y más presencia en el exterior.

    Nosotros, los cretinos, señor Presidente, seguiremos haciendo uso de nuestra libertad y de nuestros derechos; nos defenderemos de los abusos, los señalaremos y no descansaremos porque la oposición, lo sabe usted, tiene su dosis de terquedad.

    Nosotros, los cretinos, no extrañamos a Peña ni a Calderón ni a Fox ni a Salinas. Extrañamos, eso sí, tener un presidente para todos los mexicanos.
    (Edición de firma).

  16. #556

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    Excelente artículo. De lo mejor que he leído últimamente.
    The Amazing Cutter Biondo

    "El hermano de Aracnæ muestra su rostro.
    Su barco asesino es descubierto y naufraga.
    Su presunta victima, la de la ley en la mano,
    aparace salvo. Ahora, impotente, supersticioso es".





    Si algún día nos meten a la cárcel por bajar música, sólo pido que nos separen por géneros musicales.

  17. #557

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    Así és, Spiderman.
    (Edición de firma).

  18. #558

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    Los empresarios ya no son contrapeso

    Por Pablo Hiriart.

    El papel que estaban llamados a jugar los empresarios, por el bien de México, su economía y su democracia, como contrapesos de un poder político expansivo y aplastante, ha quedado diluido en esta administración. Están borrados. Se echaron para atrás cuando el país más los necesita.

    Y no por presiones del gobierno federal, sino que fue una renuncia voluntaria a su capacidad de equilibrio hacia políticas contrarias al sano desarrollo del país, al comprometerse a invertir 623 mil millones de pesos en un año a cambio de nada concreto.

    Excelente que inviertan, y mientras más, mejor.

    Pero con esa cantidad de dinero en la mano podrían haber exigido correcciones imprescindibles en las políticas públicas, en materia de infraestructura –que necesitan los empresarios para realizar bien su tarea de crear riqueza y empleo–, por ejemplo.

    A cambio de esa inversión de 32 mil millones de dólares, los dirigentes empresariales pidieron generalidades que suenan bien, pero no tienen tren de aterrizaje.

    Durante la firma del convenio de colaboración, Carlos Salazar, presidente Consejo Coordinador Empresarial, dijo que “va a haber evaluación de los proyectos y el compromiso del Presidente de que cualquier cosa que atore un proyecto, él va a estar junto con el sector privado desatorándolo”.

    ¿Sí? ¿Como cuál?

    De inmediato agregó que entre los sectores que el Consejo Coordinador Empresarial considera prioritarios está el energético, en el que se deben cumplir compromisos con el sector privado para incrementar la producción de petróleo, gas y energía eléctrica.

    El mismo día que el líder de los empresarios decía, delante del Presidente y del país, que se debían cumplir compromisos con el sector privado en materia de energía, el gobierno anunció que daba marcha atrás a los contratos de Pemex con la iniciativa privada.

    Alfonso Romo, el jefe de la Oficina de la Presidencia, el más aplaudido en esa reunión y buscado para tomarse la foto, les había dicho, 48 horas antes, que las asociaciones entre Pemex y empresarios privados seguirían.

    No fue así. Le dieron para atrás. Tengan su compromiso.

    La Secretaría de Energía retiró las siete áreas contractuales que estaban incluidas en la licitación CNH-A6-7 asociaciones/2018, por lo que el proceso quedó sin objeto.

    Los líderes del empresariado se entregaron de pies y manos al gobierno a cambio de nada para el desarrollo del país. Aunque tal vez sí lo hayan hecho por beneficios particulares para algunas de sus empresas.

    Para llegar a la firma de ese acuerdo, en que los empresarios ponen 32 mil millones de dólares en inversión para este año y unos 35 mil millones de dólares adicionales en dos años, los empresarios pudieron haber pedido acciones concretas para encauzar el desarrollo del país y enderezar la nave. No lo hicieron. Renunciaron a ello.

    La CNTE sí puede hacerlo y a cambio de apoyo político el gobierno los hace partícipes de los procesos de acceso al servicio docente.

    Trump lo hizo a su manera y obtuvo lo que quiso, contra toda la filosofía y principios que había expresado como suyos el gobierno entrante.

    ¿Los empresarios no podían hacerlo en beneficio de la sensatez económica y la democracia?

    Claro que sí, y renunciaron a ello a cambio de una palmadita en el hombro y unas cuantas buenas intenciones.

    El empresariado pudo haber pedido en ese acuerdo en que se comprometen a invertir 623 mil millones de pesos en 2019, que se retome la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, por ejemplo.

    Ese aeropuerto lo necesitan ellos, el desarrollo del país, la industria turística, el área metropolitana y desde luego los usuarios de la aviación comercial.

    Van a poner el capital para generar riqueza y trabajo, por lo que pudieron demandar que se corrija la inversión multimillonaria en una refinería sin viabilidad financiera, y en su lugar se invierta en exploración y producción de petróleo.

    Ya nos avisaron las calificadoras que es un error, y de persistir en esa necedad nos bajarán la calificación como país y el crédito será más caro para el gobierno y para las empresas.

    Tenían todo para arrancar el compromiso presidencial en ese acuerdo de “colaboración” (dos o más, unidos en objetivos comunes), de que no recorte el gasto en áreas de interés humanitario, como la salud y la atención a la infancia.

    ¿Por qué no se lo hicieron ver al Presidente?

    Sus razones tendrán los líderes empresariales para no pedir nada a cambio de sostener al país.

    Y si lo hicieron no fue en beneficio del desarrollo nacional ni de la mayoría de las empresas.

    Lo único claro es que renunciaron a ser contrapeso y no se puede contar con ellos cuando el país los necesita.
    (Edición de firma).

  19. #559

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    Una riesgosa provocación

    Por Leonardo Kourchenko.

    os niveles de tensión entre Estados Unidos e Irán han ido creciendo de forma exponencial en las últimas semanas. Cuando nos referimos con preocupación a la negativa insistente del presidente Trump, a revisar el acuerdo nuclear con Irán y levantar las sanciones comerciales, señalamos el riesgo de la ruptura total de comunicaciones y enfrentar una abierta confrontación. Ya llegamos a ese punto.

    Washington ha retirado en las últimas dos semanas su personal diplomático no estratégico en Teherán, dejando sólo un equipo operativo básico para atender la embajada. Una señal inequívoca no sólo del enfriamiento de las relaciones al grado máximo, sino de eventuales escenarios bélicos.

    En adición a esto, anunció ayer el envío de 1,000 tropas adicionales a sus bases y embarcaciones del Medio Oriente, que vigilan, monitorean y hostigan a Irán. El mensaje es claro, ante tal presión y animadversión: cualquier ataque –incluso por accidente- a instalaciones, navíos, personal o intereses estadounidenses- será asumido como una declaración de guerra. Gravísimo.

    En contraparte, el presidente Hasán Rouhani, quien ha aguantado los excesos verbales de Trump, pretendió en los últimos tres meses mantener una relación abierta de diálogo y comercio con la Unión Europea. El departamento de Estado también ha ejercido presión en esa línea, amenazando con confiscaciones y cancelación de contratos a países, empresas y gobiernos que hagan negocios con Irán. Las puertas parecen cerrarse para Rouhani y su gobierno que desde el acuerdo nuclear con Obama en 2015, habían empezado a vivir cierta bonanza por la venta de su petróleo a Europa. Todo se ha deteriorado desde la llegada de Trump a la presidencia.

    Parece como si Estados Unidos apretara tanto e impulsara tanta tensión en la zona, que quisiera el conflicto armado. ¿Lo quiere?

    Donald Trump estará oficialmente en campaña por la reelección a partir de hoy 18 de junio en que anuncie su intención por reelegirse. Los temas centrales o arietes para movilizar a su electorado son, hasta ahora, China y México y el castigo a dos economías que –bajo la muy estrecha mirada de Trump- deben pagar por los beneficios que han obtenido de Estados Unidos. Pero ahí, en ese eje, un conflicto con el enemigo de siempre, el país de la revolución Islámica más radical del siglo XX, el que arrojó al Sha e instaló un régimen teocrático dominado por los Ayatolas, puede ser muy beneficioso.

    Los “halcones”, según medios estadounidenses,los asesores de Trump listos para un ataque a Irán son John Bolton, Consejero de Seguridad Nacional, y el propio Mike Pompeo, Secretario de Estado. La obsesión de ambos es conseguir un cambio de régimen en Irán, hacer a un lado a los Ayatolas y pretender instalar una hipotética democracia islámica moderada; un experimento que en Irak resultó un estrepitoso fracaso por las últimas dos administraciones.

    El verdadero riesgo es un acto de provocación, como el buque tanque que sufrió una explosión, aún por causas no determinadas y se abrió un boquete en su casco, aparentemente a causa de una mina marítima. Pero Washington reabre viejos expedientes de guerra con Irán, y contempla operaciones aéreas desde portaviones, incursiones quirúrgicas de ataque preciso a instalaciones militares y estratégicas.

    La vieja argumentación de la política norteamericana para ganar una elección: cubrir todo el desastre interno, que en el caso de Trump es considerable en torno a sus temas personales, la investigación Mueller, su complicidad con Rusia para desviar la elección del 2016, negocios, impuestos y de forma muy señalada, delitos como obstrucción de la justicia.

    Nada beneficiaría más a Trump –en su lógica- que iniciar un conflicto bélico de talla internacional, con el apoyo de sus socios y aliados en Medio Oriente, Israel y Arabia Saudita.

    Pero no es tan simple: Europa podría ser un factor en contra de Trump en un eventual conflicto, así como otros países de la talla y el peso de Rusia y China.

    Antes de cualquier movimiento en falso, Trump deberá calcular el grave riesgo de una provocación.
    (Edición de firma).

  20. #560

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    Solalinde, la cara de la crisis

    Por Raymundo Riva Palacio.

    En la crisis migratoria que vive México en la frontera con Guatemala, hay un personaje que ha pasado desapercibido desde el punto de vista de las responsabilidades políticas de haber provocado el conflicto político con Estados Unidos. Es el padre Alejandro Solalinde, fundador del albergue “Hermanos en el Camino”, a quien se le puede adjudicar la paternidad de las visas humanitarias que otorgó el gobierno mexicano sin control desde diciembre, y de la política de brazos abiertos a inmigrantes de la Secretaría de Gobernación. Solalinde, a diferencia de todos los funcionarios involucrados, no tiene que rendir cuentas a nadie, ni estar sometido al escrutinio público, pero su influencia sobre Andrés Manuel López Obrador metió al Presidente y al país en una situación incómoda y de amenaza permanente desde Washington.

    La agenda de Solalinde la adoptó íntegramente López Obrador. En junio del año pasado, al criticar a todos los candidatos presidenciales por no tener un plan sobre el tema migratorio tras el segundo debate, Solalinde propuso cinco puntos, de los cuales tres se convirtieron en parte central del proyecto del nuevo gobierno:

    1.- Se debe desarrollar la Ley Migratoria en lo que va de derechos humanos, pues en los hechos la ley ha servido para perseguir a los migrantes. Se debe separar el aspecto administrativo del de seguridad.

    2.- Crear una organización de desarrollo con Centroamérica para proteger a los migrantes y que los gobiernos de origen se corresponsabilicen. México no le debe pedir permiso a nadie para lograr esto.

    3.- Continuar los programas de derechos humanos, como el programa especial de migraciones, que fue lo único bueno que quedó del gobierno de Felipe Calderón.

    Solalinde se le metió a López Obrador, quien desde la etapa de la transición comenzó a formular la política a seguir. De hecho, siguió la política que Solalinde dictó. El entonces Presidente electo lo incorporó al equipo de transición, donde participó activamente en el armado de la política migratoria, cobijado, por si fuera necesario, con su primo en grado lejano, Alejandro Encinas, que después fue nombrado subsecretario de Gobernación, responsable de los derechos humanos.

    Desde esa posición, el padre Solalinde impuso el concepto de “visas humanitarias”, bajo su vieja idea de que el tema migratorio siempre había estado anclado a la seguridad, con una estrategia de combate desde la perspectiva policiaca, donde los derechos humanos eran secundarios. La apertura de la frontera para recibir a quien quisiera, también fue un concepto desarrollado por Solalinde y aprobado unánimemente en la Secretaría de Gobernación encabezada por Olga Sánchez Cordero. La crisis con Estados Unidos estalló en marzo, cuando al mostrarle la estadística del incremento de capturas en Estados Unidos y la proyección anual de mantenerse el ritmo, le remarcaron que la gran mayoría de las personas detenidas tenían visas humanitarias extendidas por México.

    Solalinde no formó nunca parte de los equipos institucionales que hablaron con los estadounidenses, pero su influencia es enorme en López Obrador. Durante la transición, Alfonso Durazo, quien era el enlace con el gabinete de seguridad, propuso que los agentes de Migración pasaran a formar parte de lo que sería la renaciente Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en lo cual coincidía con Solalinde que la corrupción en ese cuerpo era incorregible y había que tomar acciones radicales. Sin embargo, el padre se opuso y lo vetó. López Obrador le dio la razón. Quería tener el religioso el control de todo y el Presidente electo le dio carta blanca para entrometerse. Migración permaneció dentro de Gobernación, pero desde el principio se confrontó con el exdirector del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén. Solalinde quería “acelerar” el cambio de las estaciones migratorias en Chiapas en “auténticos albergues”, como los que opera, y donde se gestionaron un importante número de las visas humanitarias que provocaron el choque con el presidente Donald Trump.

    Su proyecto personal no estaba a la par de cómo lo iba instrumentando el gobierno. Incluso criticó abiertamente a la Secretaría de Gobernación, por no haber actuado de manera más expedita en el armado de un modelo de desarrollo con los países de América Central, y fue agudamente crítico con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, por la negociación que llevó a cabo en Washington para evitar la imposición de aranceles.

    “Tuvo todo ese miércoles para tomar el camino de la dignidad de México, para exigir respeto e irnos a tribunales internacionales, como la Organización Mundial de Comercio, pero aceptó ese juego de sumisión, humillación y vergüenza para México, y en aras de ese 5% traicionó la tradición de México; y lo más triste, empezaron a deportar niños, niñas y mujeres”, declaró la semana pasada, refiriéndose al primer día de la negociación en Washington hace casi tres semanas y la prórroga para la imposición de aranceles.

    Solalinde excluyó por completo de la crítica a López Obrador, de quien dijo, fue colocado “entre la espada y la pared”, soslayando sibilinamente que Ebrard no hizo nada que no fuera discutido y avalado por el Presidente. El padre está hablando por la herida. El acuerdo limita sus operaciones de albergues en el sur de México, y le ha quitado la iniciativa en la formulación de la política migratoria. Su revés es una derrota para la Secretaría de Gobernación, como se explicó en la columna de este lunes, pero sobre todo, aunque no se perciba, es mayor el descalabro para el Presidente, que tuvo que asumir la humillación ante Trump y acatar sus imposiciones. López Obrador ha sufrido en credibilidad; el gobierno también. Solalinde salió inmune e impune, cuando tendría que ser el principal responsable de este fiasco.
    (Edición de firma).

  21. #561

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    Amparos de Texcoco y Santa Lucía

    Por Antonio Cuellar.


    Para la ejecución de un proyecto de la dimensión de un aeropuerto, así sea que se trate de uno que opere el Gobierno Federal, se requiere de una cantidad interminable de estudios, planes y autorizaciones, cuya ejecución y expedición debe forzosamente demorar una buena cantidad de meses o años. La inexistencia de dichos factores comprueban forzosamente una violación a la ley en contra de la cual debe proceder y concederse el amparo ¿Qué escenarios se dibujan ahora que un Juez Federal ha admitido una demanda y concedido una medida de suspensión que impide la continuación del proyecto de Santa Lucía, o la inundación de las obras ya realizadas en Texcoco?

    El Juicio de Amparo es un proceso cuya génesis se encuentra en la Constitución, a través del cual se confiere a un gobernado la posibilidad de ver respetados sus Derechos Humanos y garantías en contra de Normas Generales, actos u omisiones de autoridad que pudieran vulnerarlos. Una violación a las leyes en materia ecológica justifica la intervención del Poder Judicial de la Federación para impedir la consumación de cualquier proyecto de infraestructura que pueda afectar el medio ambiente, si para su realización no se hubieran involucrado, o lo hubieran hecho ilegalmente, las autoridades competentes encargadas de su valoración y autorización.

    El problema estriba en que un Juicio de Amparo puede ser extremadamente sencillo --cuando la violación constitucional es clara y evidente--, y resolverse con relativa rapidez; o puede ser increíblemente complicado --cuando la comprobación de la violación constitucional entraña la preparación de pruebas de extraordinaria complejidad técnica--, y resolverse después de un largo período de tiempo.

    Aparentemente, cualquiera que vaya a ser la suerte de los Juicios de Amparo en los que se ha concedido la medida de suspensión de la cual se dio cuenta en los diarios de la semana pasada, se ha descarrilado fatalmente el proyecto emblemático del Presidente de la República; las cartas parecen mostrar que esta partida ya la perdió.

    Es evidente que las autorizaciones necesarias para la atención oportuna de las órdenes del Titular del Ejecutivo no existen, y cualquier acto de parte de las autoridades involucradas en el sentido de crear un expediente administrativo, inventar una autorización o remediar los vicios en que hubieran incurrido, por acción u omisión de su parte, para responder a los intereses de su superior, serían terriblemente peligrosos, pues podrían desembocar en la consumación de conductas que la misma Ley de Amparo tipifica como delitos. En ese escenario, sería altamente probable que el Juez que conoce de la contienda tenga que dictar una sentencia a través de la cual se favorezca los intereses de quienes han interpuesto la demanda.

    Si para la emisión de esa sentencia, el Tribunal que conoce del asunto llegara a conducirse con pericia y expedites y, así, se llegara a conceder el amparo pronto contra la omisión imputable a las autoridades competentes a las que la ley encomienda la responsabilidad de autorizar el proyecto, el Presidente de la República habría perdido la batalla, pues quedará en evidencia la decisión de su parte de haber mandado al diablo el cumplimiento de las leyes aplicables.

    Ahora bien, si en lugar de que la resolución se dictara rápidamente, sucediera que por el desahogo extenuante de un caudal importante de pruebas o la ampliación de la demanda, el Juicio demorara cuando menos un par de años, el Presidente habría perdido aún peor, pues la medida de suspensión existente le impedirá llevar a cabo cualquier acción que pueda tener como propósito la culminación de alguno de sus dos proyectos; --y es previsible que así suceda--.

    Ante las amenazas arancelarias, la pérdida de los grados de inversión por parte de las calificadoras, y la desaceleración evidente de nuestra economía, por un lado; pero con apoyo en los compromisos asumidos por el empresariado de llevar a cabo la inversión de capital productivo, y la firma inminente del T-MEC, y el ofrecimiento de inversionistas privados de retomar por cuenta propia el proyecto del NAIM ¿Porqué no aprovechar la oportunidad para virar el timón?

    La justificación ecológica para no llevar a cabo el proyecto en Texcoco ha quedado superada y desvirtuada; aquella otra relacionada con actos de corrupción en los actos de asignación de los contratos, también ha quedado abandonada; la idea de que un sistema aeroportuario integral pudiera ser funcional, ha demostrado ser inviable; la única posibilidad de que algo pudiera conducirse ilegalmente tiene que ver con el desarrollo de negocios indebidos en predios aledaños, y él tiene el camino para impedirlo por medio de la denegación de autorizaciones a favor de empresarios que hubieran estado coludidos en actos de corrupción que los detenten.

    La oportunidad que se ha abierto para el Presidente de la República para demostrar que es una persona preparada y capaz de escuchar las buenas razones es única, y el precio de no aprovecharla puede ser terriblemente alto para él y su proyecto de gobierno. Esperar a la resolución y expedición de una sentencia de amparo, en estas condiciones, puede constituir una grave equivocación, como también un error político al no sortear favorablemente un problema derivado de una decisión arrebatada, errada, que viene arrastrando desde el día siguiente a la votación ciudadana empleada para detener la obra.

    Todo el mundo está de acuerdo en que este o cualquier otro gobierno debe tomar decisiones y emprender acciones contundentes para acabar con la corrupción; sin embargo, eso no quiere decir que todo proyecto asumido por administraciones pasadas deba ser considerado, por el solo hecho de provenir de otro período de gobierno, como un acto de corrupción. La transformación del país debe velar por la conciliación de intereses alrededor de aquello que realmente nos convenga a todos. Amenazar con revelar la identidad de quien defiende a través de los canales institucionales el respeto de la ley y de sus derechos humanos, no sólo constituye una decisión reprobable asumida por un Jefe de Estado, sino también una nueva violación a la Constitución que pone en evidencia un grave desconocimiento del derecho. ¿Acaso no esa cerrazón constituye un acto de corrupción moral?
    (Edición de firma).

  22. #562

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    Chernobyl

    Por Macario Schettino.


    Finalmente pude ver la miniserie Chernobyl, de HBO. Si usted no lo ha hecho, le sugiero encarecidamente que lo haga. Es cosa de suscribirse a esa cadena a través de su dispositivo (y lo recomiendo porque realmente vale la pena, no es comercial).

    Como usted seguramente sabe, en la planta nucleoeléctrica de esa ciudad ocurrió el peor accidente de la historia. El drama-documental narra la tragedia y los efectos inmediatos. Entiendo que lo hace apegado a la realidad, aunque hay varias licencias narrativas, especialmente el personaje de Ulana Khomyuk, científica inexistente que representa (según aclaran en los créditos finales) a los centenares de científicos que colaboraron para evitar un desastre mayor.

    No soy un experto en cine o audiovisuales, de forma que para saber más al respecto tendrá que buscar en otro lado, pero me pareció un trabajo muy exitoso tanto en la manufactura como en la representación de la época y lugar de los hechos. Hay varios momentos en las seis horas que son muy valiosos para entender mejor la naturaleza humana, el poder, la toma de decisiones, las circunstancias específicas soviéticas, y más.

    Por otra parte, una visión más humana, desde la perspectiva de quienes sufrieron, es el libro Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura 2015.

    Ahora bien, creo que es conveniente profundizar en un aspecto, el accidente mismo. En buena medida, debido a Chernobyl, la energía nuclear obtuvo una mala fama que nos ha impedido utilizar más esa fuente energética limpia (en términos de lo que ahora preocupa a todos, el bióxido de carbono) y mucho más segura que otras. En 1979, hubo un primer accidente en una planta nuclear, en Three Mile Island (Pennsylvania, Estados Unidos), que causó alarma, pero pocos daños a la población.

    Chernobyl, en cambio, tuvo impactos severos de muy diverso tipo (que puede usted ver en el drama de referencia). Así, aunque la probabilidad de un accidente es extremadamente baja, el tamaño del impacto es tan grande que la población no quiere tener una planta nuclear cerca, y eso nos ha obligado a utilizar más combustibles fósiles.
    Por otra parte, Chernobyl puso en evidencia, ante aliados y enemigos, la gran debilidad de la Unión Soviética, al extremo de que Gorbachov (dicen en créditos finales) atribuyó al accidente buena parte del fin de dicho imperio. En el drama se enfatiza la importancia que, para el Estado, tiene el mito de la superioridad de la industria nuclear soviética, que les lleva a negar la tragedia o minimizar los riesgos y efectos de la misma.

    Finalmente, el accidente pone en evidencia que el riesgo no está en la tecnología misma, sino en la estructura sociopolítica en la que está inmersa. De acuerdo con la narración del drama, el accidente tiene su origen en la ambición de los funcionarios responsables de la planta, ansiosos de un ascenso. Para lograrlo, es necesario llevar a cabo una prueba de seguridad, en la que se cometen errores producto de una cultura autoritaria. Una vez ocurrido el desastre, producto de esa misma cultura, lo que se busca es evitar la responsabilidad y no enfrentar la situación. Además, existe una falla de diseño que se ha ocultado por décadas, para no empañar la imagen de la industria soviética.

    En menos palabras: una estructura de poder que enfatiza el nacionalismo, que por su carácter autoritario premia la disciplina y la sumisión, termina saturada de incapaces, y finalmente se derrumba. En el camino, hace miserables a millones de personas. Eso fue la Unión Soviética, y así han sido todos los intentos de ese tipo. Vale la pena no olvidarlo.
    (Edición de firma).

  23. #563

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    ¿Resistirá el tipo de cambio?

    Por Enrique Quintana.

    Hace 12 meses estábamos en la recta final del proceso electoral. Y el nerviosismo en el mercado financiero se había dejado sentir.

    El 18 de junio de 2018, el tipo de cambio del peso frente al dólar se ubicaba en 20.51 pesos.

    Un año después, la cotización de nuestra moneda se ubicó en 19.15. Esto significa una apreciación de 6.7 por ciento frente al dólar.

    Se trata del mayor avance frente al dólar entre todas las divisas importantes en el mundo.

    Y si uno observa el desempeño de este gobierno, no se ha caracterizado por generar confianza entre los inversionistas.

    Entonces, ¿por qué tenemos un peso que se mantiene relativamente fuerte?

    El presidente López Obrador lo refiere con frecuencia como una muestra de que la economía va mejor de lo que muchos dicen.

    Y, seguramente, en su discurso del 1 de julio, cuando celebre en el Zócalo, el primer año de su triunfo electoral, va a citar la solidez de nuestra moneda como un ejemplo de que las cosas van bien.

    Pero, ¿es así?

    Uno de los factores que ha permitido que el peso se mantenga fuerte son las altas tasas de interés que ha propiciado la política del Banxico.

    La tasa de referencia del Banco Central se ubica actualmente en 8.25 por ciento. Hace un año estaba en 7.50 por ciento. Pero con la apreciación de nuestra moneda, los rendimientos en dólares han sido espectaculares.

    Como referencia, la tasa de la Reserva Federal en EU está en un nivel de 2.25-2.50 por ciento.

    El diferencial de tasas de interés entre México y EU, ha sido fundamental para que el peso se mantenga fuerte.

    Claro que no ha sido el único factor. El otro elemento clave ha sido la decisión del gobierno de mantener en equilibrio las finanzas públicas.

    No le ha importado a la administración de López Obrador realizar recortes drásticos en el gasto de muchas dependencias; ha lidiado con los problemas sociales que se han generado con estos ajustes, con tal de conseguir finanzas equilibradas.

    Esto ha sido apreciado por los inversionistas, quienes no han visto riesgo de que la economía se desordene por razones domésticas.

    Al inversionista financiero no le afecta directamente el bajo crecimiento. Estará satisfecho si recibe un rendimiento elevado, aunque la economía crezca poco o incluso no crezca.

    Sin embargo, este cuadro puede descomponerse en las siguientes semanas, en caso de que el gobierno de Trump insista en la aplicación de aranceles a las exportaciones mexicanas.

    Por esa razón es que, si en la evaluación que se realice en la tercera semana de julio no se ve una reducción sensible de la migración, es muy probable que el gobierno de México va a aceptar el que se pongan sobre la mesa otras fórmulas migratorias, como la del tercer país seguro, antes que aceptar los aranceles, aunque esto propicie un debate interno en el gobierno y con el Congreso.

    Es positivo, sin duda, que en los casi siete meses de esta administración hayamos tenido un tipo de cambio relativamente estable, pero ese hecho no es el signo de que la economía está bien.

    Para poder caracterizar a la economía mexicana como saludable, deben darse un conjunto de circunstancias que hoy no están presentándose, en particular, el desarrollar la capacidad de crecimiento.

    Y, hasta este momento, el desempeño de la inversión productiva ha sido muy malo, pese a todas las promesas y discursos.

    Sin inversión al alza, pese a la estabilidad cambiaria, no tendremos una economía sana.
    (Edición de firma).

  24. #564

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    ¿Podemos ‘cantar victoria’ en el TMEC?

    Por Victor Piz.

    Hoy, previsiblemente por unanimidad, se aprobará en el Pleno del Senado de la República el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC), que sustituirá al TLCAN.

    México será el primer país de los tres socios de Norteamérica en aprobar el nuevo tratado, antes incluso de Canadá, donde el proyecto de implementación ya es analizado en el Parlamento.

    El Parlamento canadiense no podrá aprobarlo antes del receso legislativo que inicia el 22 de junio, por lo que la ratificación se dará hasta después del 16 de septiembre, de no anunciarse un periodo extraordinario.

    En EU aún no comienza la ruta legislativa, pero se anticipan retrasos en el proceso de aprobación ante las disputas políticas entre la Cámara de Representes demócrata y la Casa Blanca republicana.

    Los demócratas van a ‘vender muy caro’ su voto a Donald Trump, quien anoche anunció su postulación a la reelección.

    La vigencia del TMEC es de 16 años, que son prorrogables, además de que incluye un mecanismo de revisión cada seis años.

    Si entrara en vigor en 2020, en 2026 las partes podrían acordar extender su vigencia hasta 2042.

    Con Trump nunca se sabe, pero un horizonte de largo plazo daría mayor seguridad y certidumbre al comercio, así como a la inversión en la región.

    Una de las novedades del tratado es el capítulo laboral, que busca elevar la competitividad de la economía mexicana al mejorar las condiciones de trabajo y salarios en el país.

    Además, pretende recuperar los derechos colectivos de los trabajadores.

    El capítulo laboral del TMEC obligó a México a hacer una reforma que prevé la revisión de los contratos colectivos de trabajo en un plazo no mayor a cuatro años, posteriores a la entrada en vigor de la legislación, que ocurrió el pasado 2 de mayo.

    En México existen 700 mil contratos colectivos de trabajo, que deberán ser revisados de aquí a 2023 para corroborar su vigencia y evitar la proliferación de los contratos de protección patronal.

    Si bien hay contratos que tienen años o incluso décadas sin revisión y que, mayormente, son propensos a dar protección patronal, es un reto para las autoridades laborales revisar todos los contratos colectivos.

    Con independencia de lo anterior, se mantiene la exigencia de la presidenta de la Cámara de Representantes de EU, la demócrata Nancy Pelosi, de incorporar al TMEC disposiciones más estrictas para cumplir (enforcement) las leyes laborales mexicanas.

    Es su ‘moneda de cambio’ para respaldar el tratado.

    Según el informe que envió al Senado el canciller Marcelo Ebrard, en su reciente reunión en Washington “para discutir los avances en la aprobación del TMEC”, Pelosi “compartió (a la delegación mexicana) su preocupación sobre los recursos destinados y el tiempo que tomaría la aplicación de la legislación laboral”.

    Pelosi ha dejado claro su interés de reabrir el capítulo laboral del tratado para obtener mayores protecciones para los trabajadores estadounidenses.

    También ha hecho críticas a las reglas sobre medio ambiente, propiedad intelectual y patentes para la industria farmacéutica.

    La semana pasada, Pelosi integró un comité de representantes demócratas para negociar con la administración Trump algunos puntos del acuerdo.

    Mientras el TMEC no esté aprobado, se mantiene el riesgo de reabrir el texto no sólo del capítulo laboral, sino de otras disposiciones por presiones políticas en EU.

    Hacerlo sería tanto como volver al principio de la negociación.
    (Edición de firma).

  25. #565

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    Peña Nieto, el objetivo

    Por Raymundo Riva Palacio.

    La Comisión Nacional Bancaria y de Valores de Estados Unidos, la Securities and Exchange Commission, tiene un Programa de Informantes que ha sido redituable. Mediante este programa para combatir la corrupción, aquellos informantes cuyos datos lleven al éxito una investigación, reciben entre el 10 y el 30 por ciento de las sanciones impuestas, siempre y cuando superen el millón de dólares. Son incentivos muy fuertes para los llamados whistleblowers, y, desde 2011, la Comisión, conocida por sus siglas SEC, ha pagado más de 276 millones de dólares a quienes les han soplado secretos. Uno de estos informantes señaló al expresidente Enrique Peña Nieto de haber recibido sobornos de un empresario italiano por la operación de venta de Fertinal a Pemex, en 2015, adquirida con sobreprecio.

    Una copia de la declaración del informante a la SEC fue entregada a Noé Cruz, un veterano reportero en temas energéticos, y que publicó en El Universal. Peña Nieto, que se ha caracterizado por ser muy lento en responder, actuó con prontitud. A las 11 de la mañana con 38 minutos escribió en Twitter: “Rechazo categóricamente las falsas imputaciones en mi contra, publicadas esta mañana en distintos medios y atribuidas a un supuesto informante. No es la primera vez que se pretende inculparme de mala fe y sin fundamento alguno. Por supuesto, mienten”.

    El presidente Andrés Manuel López Obrador también se vio obligado a tomar una posición durante su conferencia de prensa mañanera en Palacio Nacional. Dijo no tener información de una investigación sobre Peña Nieto, pero señaló que “es muy difícil que un presidente de la República no se entere de un negocio de esa magnitud”. López Obrador no mintió. En la investigación que se abrió en México no figura el nombre de Peña Nieto, lo que de ninguna manera excluye el presunto involucramiento revelado por el susodicho informante de la SEC.

    Las hojas de la acusación del informante que mostró El Universal, dejan más preguntas que respuestas. No es una declaración que haya salido de la SEC, que sus investigaciones son guardadas con una enorme secrecía hasta que dan a conocer los resultados de la pesquisa, siempre y cuando resulte en una sentencia de culpa y resarcimiento económico. Por lo que se aprecia en el documento, esas copias salieron de un despacho de abogados, muy probablemente del informante o de personas vinculadas a él. En uno de los párrafos publicados, se comprueba que el informante firmó una petición “TCR”, acrónimo de Tip, Complaint or Referral (Tip, Queja o Referencia), que es un formato de siete páginas con preguntas y explicaciones que se le piden a quien la firme.

    El extracto de la declaración difundida por el periódico está expurgado, lo que indica que la persona que se lo proporcionó al diario no quería que una serie de nombres, acciones y precisiones salieran a la luz pública, presumiblemente para evitar revelar quién es el o la informante. Los nombres que ahí aparecen son los de Fabio Mássimo Covarrubias Piffer, que vendió Fertinal a Pemex; el del dueño de Grupo Azteca, Ricardo Salinas, porque los fideicomisos del empresario se manejaban en Banco Azteca, y Peña Nieto. La acusación del informante señala que a través de un fideicomiso que se creó para la operación con Pemex, el Fideicomiso 470, se sacó el dinero para el presunto soborno a Peña Nieto. Ningún otro nombre aparece abiertamente en la declaración, al haber sido expurgado. Ni siquiera, extrañamente, el de Emilio Lozoya, quien como director de Pemex hizo el estudio para la compra de Fertinal, en 2015.

    El documento publicado tiene algunos detalles que son diferentes a los documentos oficiales en Estados Unidos. Uno de ellos es que aparece el nombre de Covarrubias sin el segundo nombre, Mássimo, ni el apellido materno, Piffer. Puede ser irrelevante, pero sí llamó la atención. El que haya nombres y aparentemente fechas y lugares expurgados, dejando únicamente tres protagonistas de la operación de Fertinal, sugiere que Peña Nieto es el objetivo central del informante, que también quiere embarrar a Salinas, cuyo nombre resurgió dentro de todo este caso recientemente en Proceso.

    La pregunta que queda no es sólo quién aportó los detalles de la operación, sino para dónde va. El abogado de Lozoya, Javier Coello Trejo, ha puesto sobre la mesa los nombres del expresidente y del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y, en la víspera de la publicación de El Universal, adelantó su deseo de llamar a declarar a Peña Nieto. En una entrevista en Foro TV, el martes, Coello Trejo reveló que la operación de compra-venta de Fertinal no fue con dinero de Pemex, sino que salió de Nafin, que en ese entonces dirigía Jacques Rogozinski, y Bancomext, que encabezaba en el momento que se concretó la venta Alejandro Díaz de León, actual gobernador del Banco de México. La autorización de quién pagaba, debió salir de Hacienda.

    ¿Es Videgaray el objetivo de Lozoya? Los dos terminaron muy mal su relación, pero responder esa pregunta sería asumir que el exdirector de Pemex es el informante. ¿Es Peña Nieto a quien pretende inculpar el informante? Para que pudiera comprobarse, tendría que haber documentos del Fideicomiso 470 que lo vincularan directamente, lo que hay que esperar y ver. Lozoya es prófugo de la justicia, pero la acusación de lavado de dinero no tiene nada que ver con Fertinal. Esta revelación eleva la presión sobre López Obrador para actuar en contra de su antecesor. Todo a partir de un nuevo escándalo mediático, lleno de verosimilitudes e incertidumbres que, lo único concreto que se puede palpar, es que regresa la atención al tema de la corrupción.
    (Edición de firma).

  26. #566

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    La trampa de la revocación

    Por Pablo Hiriart.

    La única forma de que Morena y sus aliados vuelvan a tener mayoría calificada en la Cámara de Diputados es que el Presidente esté en la boleta en las elecciones intermedias o poco antes de ellas.

    Ayer se le ocurrió una nueva idea: que la consulta de revocación de su mandato sea en el natalicio de Benito Juárez del 2021. 21-21, ¡y es domingo!, agregó.

    Uno se pregunta, ¿no hay graves temas económicos en los que pensar? ¿Ni sociales? ¿Ni de la relación bilateral con Estados Unidos?

    Trump y Xi Jinping van a tratar de arreglar su diferendo comercial en la cumbre del G-20 a fin de mes en Osaka, y nuestro Presidente no va ni arregla porque está pensando en una elección para ayudar a que Morena refrende la mayoría en 2021.

    ¿No hay suficientes problemas como para ponerse serios?

    La consulta de revocación de mandato la quiere el día de la elección federal intermedia, o antes, en el mismo año, para hacer campaña e impulsar a Morena.

    Ya se vio en los comicios locales en seis estados, celebrados el pasado dos de junio, que Morena vuelve a perder en el norte (salvo BC) y en el centro no le da para alcanzar mayoría en el Congreso federal.

    Esa es la razón por la cual el Presidente impulsa el señuelo de la “revocación de mandato”.

    Con él en campaña tal vez logre lo que necesita: refrendar la mayoría en la Cámara de Diputados porque en la segunda etapa de su gobierno vendrán los cambios constitucionales que darán forma a su proyecto.

    Algunos opositores ven atractiva la posibilidad de votar para decirle al Presidente que no continúe en el cargo a partir del año 2021. La oferta es tentadora, pero inconveniente.

    Si el Presidente gana, gana todo.

    El golpe a las clases medias y altas vendrá en la segunda mitad del sexenio, con reformas fiscales y debilitamiento de la propiedad privada, por lo que necesita mayoría en el Congreso.

    Ya hemos visto, en los hechos, lo que piensa Morena de la propiedad privada.

    Nos lo ha enseñado durante años, con sus organizaciones afines como la CNTE y otros grupos que toman edificios, hoteles, radiodifusoras, camiones de empresas 'transnacionales', carreteras, casetas de peaje, aeropuertos.

    En la Ciudad de México impulsaron y sacaron adelante una ley que dejaba desprotegidos a los dueños de inmuebles ante la falta de pago de los arrendatarios.

    Favorecía ampliamente la cultura del 'no pago'. Al cabo que los 'ricos' (propietarios de una casa o un departamento), son malos, fifís, vividores, camajanes, pirrurris, conservadores.

    Crearon el incentivo para las invasiones de terrenos y viviendas particulares, al poner en la ley que en el caso extremo de recurrirse al desalojo (luego de años de litigios y agotadas todas las instancias de convencimiento), el gobierno se obligaba a darles una “vivienda adecuada” a los invasores.

    Mayor incentivo al atropello de los bienes ajenos, imposible.

    Tuvieron que echarse para atrás cuando se alzaron voces que mostraron el plan chavista del gobierno capitalino.

    Se apresuró Sheinbaum. Eso es para más adelante. Después del 2021.

    La jefa de Gobierno salió a decir que no estaba de acuerdo con esa ley que promovía las invasiones. Sin embargo, fue ella la que firmó la expedición de la ley en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México.

    ¿Cómo que no la conocía, si la firmó?

    Saben muy bien adónde van, y es el Presidente el que marca los tiempos para los pasos de su proyecto.

    Cuidado con la revocación de mandato porque es una trampa: la orientación estatista de Morena se puede plasmar en la segunda etapa del gobierno, una vez debilitados los órganos autónomos y los contrapesos naturales del poder del Ejecutivo.

    Morena no pretende un desarrollo a partir de mejorar la educación para crear un piso parejo en la competencia por los puestos de trabajo bien pagados. Lo suyo es quitar a unos para dar a otros.

    El Presidente lo ha dicho en repetidas ocasiones, las alzas de impuestos y reformas constitucionales de fondo vendrán después de los tres primeros años del gobierno.

    Si hay quienes prefieren hacer como que no oyen, adelante, pero de que se los dijo, se los dijo.

    En el Senado, Morena no tiene mayoría calificada, y en el segundo trienio del gobierno, con la renovación de su mayoría en San Lázaro, no habrá forma de evitar que el partido del gobierno consiga los pocos votos que le faltan en la Cámara alta para realizar cambios constitucionales a placer.

    Lo que se juega en las elecciones de 2021 es mucho. Morena lo sabe y prepara el terreno desde ahora.

    La celada de la 'revocación' de mandato implica poner al Presidente en la boleta de las elecciones intermedias, o unos meses antes, para hacer campaña a placer y por más tiempo. Van por todo el poder.
    (Edición de firma).

  27. #567

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    Educación y política

    Por Macario Schettino.

    A pesar del gran esfuerzo realizado por grupos de la sociedad civil organizados en la iniciativa RED, Educación, Derechos, que intentaron aprovechar las discusiones legislativas del artículo tercero constitucional para avanzar en lo logrado hace seis años, todo indica que el resultado final fue una contrarreforma, y poco más que eso. En los hechos, tanto el SNTE como la Coordinadora parecen ser las autoridades en materia educativa, y con ello regresamos al principal problema, no el único, del sistema educativo mexicano.

    Transformar la educación en un país es algo realmente complicado. De acuerdo con los datos de PISA, el cambio que se logra en sus evaluaciones es marginal. Los países en los que los jóvenes obtienen 500 puntos o más logran moverse alrededor de un punto cada tres años (que es la periodicidad de la prueba). En los países en los que la calificación se encuentre entre 400 y 500 puntos, el cambio es un poco mayor, dos puntos y medio cada tres años; tres puntos y medio en el caso de matemáticas. Hay pocos países por debajo de 400 puntos, pero el caso de Perú es muy interesante, porque su ritmo de mejora supera los 14 puntos.

    México obtuvo 416 puntos en ciencias, 408 en matemáticas y 423 en lectura, en la evaluación 2015, que es la última que tenemos. En lo general, los resultados son comparables con otros países latinoamericanos: todos tenemos los peores resultados en matemáticas y los mejores en lectura. En el promedio de matemáticas, México es el tercer lugar del continente, por debajo de Chile y Uruguay, pero en ciencias y lectura estamos en quinto lugar, también superados por Colombia y Costa Rica.

    Sin embargo, si en lugar de medir el promedio revisamos el porcentaje de jóvenes que están en nivel de excelencia (módulos 5 y 6 de la prueba PISA), también Brasil nos supera, y empatamos con Perú. Dicho de otra forma, de acuerdo con el promedio que tenemos, deberíamos tener el doble de jóvenes en nivel de excelencia (más o menos lo que tienen Colombia o Costa Rica). Visto al revés, el promedio equivalente a la proporción de jóvenes en excelencia sería 20 puntos menor, similar al de Perú.

    Nuestro sistema educativo sigue privilegiando la homogeneidad. Nuestros maestros han aprendido a buscar que niños y niñas se conformen a un patrón, y los van igualando. Con ello, los jóvenes que destacan son frenados. Al final, tenemos muy pocos en ese nivel. Brasil, con promedios inferiores en 15 puntos a México en ciencia y lectura, y 30 en matemáticas, tiene una proporción de jóvenes en excelencia tres veces mayor en esta disciplina, cinco veces mayor en lectura, y siete veces mayor en ciencias. Con una población del doble de la nuestra.

    En México, apenas tres de cada mil jóvenes están en ese nivel de excelencia en matemáticas y lectura, y sólo uno de cada mil en ciencias. Como usted sabe, PISA evalúa jóvenes de 15 años, más o menos al final de la secundaria. Ya para ese entonces es difícil cambiar el rumbo. Del otro lado del espectro, casi 57 de cada cien (570 de cada mil) están en el nivel 1 o inferior en matemáticas, 47.8 de cada cien en ciencias, y 41.7 en lectura. Esto significa que no pueden resolver un problema elemental, y no entienden un párrafo normal. En Chile, estos porcentajes son 49, 35 y 28 por ciento, frente a 14 de cada mil en excelencia en matemáticas, 12 en ciencias y 23 en lectura.

    Cualquier esperanza de mejorar en esto, más allá de cambios marginales, se ha sacrificado en el altar de la política. Manda el sindicato.
    (Edición de firma).

  28. #568

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    Antes, tendía a pensar que México era un país destinado a destacar, al menos por su economía, y que luego eso arrastraría a la educación y a la ciencia...

    No fue así, y pasó lo contrario.

    La animalidad y la imbecilidad, destruyeron la economía Mexicana con la elección de AMLO, y a este país, ya solo le restra terminar de africanizarse, al estilo de Cuba y Venezuela.
    (Edición de firma).

  29. #569

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    ¿Los yucatecos van solos? ¿y los queretanos y los potosinos y…?

    Por Jonathan Ruiz Torre.

    El Aeropuerto de París Le Bourget podría hacer las veces del de Santa Lucía, en la Ciudad de México. Ambos están cerca de los más emblemáticos de sus países, en las capitales de cada nación, el Charles de Gaulle en un caso y el Benito Juárez, en el otro.

    Pero hay una diferencia fundamental: Le Bourget reúne esta semana a las principales empresas que fabrican aviones y ahí, ayer andaban al menos un par de mexicanos. El de Santa Lucía, no.

    Fue la suerte que se buscaron el gobernador yucateco Mauricio Vila y su secretario de Fomento Económico, Ernesto Herrera, la que permitió que pudieran encontrarse allá y en estos días con directivos de empresas bien conocidas de este lado del océano: Boeing, Airbus y entre otros, Safran, la empresa de Philippe Petitcolin, que recién abrió un complejo en Querétaro para hacer álabes para turbinas, hechas con tejidos textiles. Todas esas compañías tienen directivos que conocen muy bien México.

    También algo de suerte fue lo que motivó que justo cuando convencen a varios de trasladar operaciones a su estado peninsular, surgió un comunicado que vino a hacer tanto ruido como el esfuerzo de ese dúo: “… se informa a todos los integrantes de la industria eléctrica que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), a través de la Dirección de Operación y Planeación del Sistema, se declarará en Estado Operativo de Emergencia a la Península de Yucatán”, divulgó el Cenace. Justo lo que los inversionistas quieren leer: que quién sabe si haya luz en esa región si deciden instalar ahí su producción.

    El especialista Gonzalo Monroy explicó que ese estado significa que ya pasaron las etapas de alerta y se llegó a una situación crítica que obliga a medidas extraordinarias, incluyendo apagones controlados.

    Más tarde otro texto del Cenace difundido inmediatamente en las redes sociales digitales de la CFE vino a bajarle la temperatura al drama, argumentando que lo fechado el 17 de junio en realidad correspondía a digamos… mayo, que ahora sí hay problema, pero no tanto.

    El daño estaba hecho. El comunicado original no consideró entre otras cosas informar sobre 3 mil 400 megawatts en proyecto divididos en 24 proyectos de energías renovables ya inscritos en la península.

    Veamos el fondo: pese a la crítica que con razón o sin ella enfrenta todo aquel que hoy sale a promover el país, los yucatecos tratan de promover sus virtudes tecnológicas. Lo hacen ante la ausencia de un organismo federal que cumpla con la función, como lo hizo ProMéxico, hoy desaparecido.

    Algo parecido intentarán los habitantes del Bajío, en donde el gobernador potosino Juan Manuel Carreras López explicó que crearán un fideicomiso regional que promueva su estado, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Jalisco.

    El riesgo de que esos esfuerzos aislados se politicen es enorme, muchos critican los viajes, pero no parece haber opción. La parálisis de inversiones afecta a los habitantes de estados que buscan nuevas oportunidades.

    Es de esperarse que el gobierno federal que cree menos en la promoción internacional, se enfoque en propiciar la existencia de infraestructura básica para que la inversión llegue. Como la energética, por ejemplo. Con eso ayuda mucho.
    (Edición de firma).

  30. #570

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    Gobernadores: humillados y ofendidos

    Juan Ignacio Zavala.

    No deja de llamar la atención el trato que da el Presidente a quienes invita en sus giras. Concretamente el que dispensa a los gobernadores de oposición de los estados que visita. Como al principio de su mandato, han vuelto los abucheos a los gobernantes estatales y las porras para el Presidente. Es evidente que se trata de eventos organizados por su partido, Morena, y a los que asisten militantes o simpatizantes – o gente pagada– para alabar al Presidente, participar en falsas consultas y emprenderla contra los gobernadores. Es una especie de circo, en el que uno de los números principales es 'miéntesela al góber.

    El Presidente hace uso de su popularidad y lo hace para ridiculizar a quienes gobiernan un estado y pertenecen a otro partido político. Es una jugada más de corte electoral para aplastar a sus opositores. Si al principio de su gobierno le dio rubor con algunos de los gobernadores por las humillaciones y majaderías a que los sometían sus visitas, hoy le vale. En medio de los escándalos que genera su propio gobierno, los dislates de sus mañaneras, los despropósitos de sus subalternos, el desorden de sus proyectos, es normal que encuentre en las giras un reposo y un aliento con la gente y sus aplausos –más aún si le hacen eventos en los que el señor es el único aceptado.

    Es de suponerse que los mandatarios estatales deben estar más que molestos con la estrategia de humillación pública del Presidente. Hace apenas unos días el Presidente pidió a todos unidad nacional, a los gobernadores de oposición los invitó a participar en un mitin –francamente ridículo, que solamente sirvió para ver el nivel de bajeza de la cúpula empresarial arrastrándose ante el Presidente– en que se defenderían los intereses del país. Ahí estuvieron varios de los gobernadores. Concretamente estuvo José Rosas Asipuro, que gobierna Durango, asistiendo al llamado del Presidente (algunos más avezados prefirieron no ir, sabedores de que apoyar al Presidente no sirve de nada bueno, al contrario, parece alimentar la fobia que les tiene). ¿Y qué pasó un par de semanas después? López Obrador va a Durango y en un evento abuchean al gobernador. No sólo eso, en una votación a mano alzada, en la que participaron los acarreados, el Presidente decidió suspender una obra pública importante para el estado, todo enfrente del gobernador. ¿Qué ganó el gobernador de Durango con su disciplina y su institucionalidad? Una humillación pública.

    Se entiende que quienes mandan en los estados deben de cuidar la relación con la federación. De ahí vienen los recursos, y un pleito sin sentido simplemente le hace daño al estado que gobiernan. Los gobernadores no tienen por qué ser un contrapeso al Presidente, pero sí tienen una dignidad de gobierno y de representatividad que tienen el deber de cuidar y defender –además de la personal.

    Si AMLO quiere redefinir casi todo lo existente en el sistema, bien podrían hacer los gobernadores de oposición algo para definir una nueva relación con el Presidente que no sea la de convertirse en cada gira en una diana de tiro al blanco, en un rostro al cual aventarle huevazos y jitomatazos, el número chusco de las giras presidenciales.

    ¿Qué pasaría, por ejemplo, si lo reciben educada, formal e institucionalmente a su arribo y luego lo dejan con sus militantes –porque son eventos partidistas– y se van a trabajar a sus oficinas o a una gira al otro lado del estado? En fin, que maneras debe haber, más allá de la vigente que consiste en estar humillados y ofendidos.
    (Edición de firma).

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