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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #511

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    Prócer de la 4T

    Jaime Sánchez Susarrey

    La renuncia de Germán Martínez ha levantado ámpulas a diestra y siniestra. Unos le aplauden, otros lo denuestan. Hay incluso quienes lo ven como el parteaguas del gobierno de AMLO.

    No deja de ser paradójico que un personaje tan relevante y cercano a Calderón haya experimentado una epifanía que lo llevó a sumarse a la campaña de López Obrador.

    Y digo paradójico, porque durante el sexenio 2006-2012, AMLO empezó su larga travesía del desierto, enarbolando la denuncia del atraco electoral, calificando a Calderón –y todo su gobierno– como espurio, y asumiéndose como el presidente legítimo de la República.

    Seis años después, durante su pasada campaña y ahora como Presidente de la República, no ha modificado un ápice su visión del sexenio calderonista. Ha agregado, eso sí, que en 2012 le robaron la presidencia, de nuevo, y que la victoria del pasado 1 de julio instaura el primer gobierno democrático en la historia moderna de México.

    Sería, por lo mismo, muy interesante saber si Germán Martínez, al experimentar la epifanía, tuvo la revelación que Calderón se robó la elección y que él, ya como presidente del PAN, fue un cómplice activo. Y, también, si está de acuerdo con que la victoria de Fox, el 2 de julio de 2000, fue un truco barato.

    En la misma tesitura, si lo anterior es cierto, hay que suponer que el expresidente del PAN hizo un acto de contrición y pidió perdón por sus pecados, que, de acuerdo con la cosmogonía de la 4T, no fueron menores.

    Ciertamente, German Martínez no fue el único blanquiazul que cruzó las aguas del Jordán. Están, también, Gabriela Cuevas y otros. Y si la vista se voltea hacia el PRI, los arrepentidos y reconvertidos son muchos más.

    Pero hay que subrayar que el caso de Germán Martínez fue relevante en la campaña, porque tuvo un doble efecto: a) fortaleció la idea de que AMLO había cambiado; b) alentó que muchos electores de centro y centro-derecha vieran con buenos ojos la candidatura del abanderado de Morena.

    Todo esto viene a cuento porque la carta de renuncia de German Martínez señala a la Secretaría de Hacienda como la principal y única responsable de la crisis que atraviesa el IMSS, por los inmisericordes recortes presupuestales, y la acusa de practicar un neoliberalismo desbocado.

    El problema está, como todo el mundo sabe, que la SHCP no se manda sola, sino sigue las instrucciones precisas y puntuales del propio Presidente de la República.

    Tan es así que, después de la renuncia, AMLO le dio un espaldarazo público a Carlos Urzúa y criticó a los funcionarios que no aguantan nada y tiran la toalla al primer contratiempo.

    Lo otro que llama la atención en la carta de Martínez es que suscribe la tesis del Presidente: el neoliberalismo está muerto y debe ser debidamente sepultado.

    Respecto de este segundo punto, cabe asumir, en buena lógica, que el expresidente del PAN considera que la cancelación del NAIM, la abrogación de la reforma educativa, los embates contra la reforma energética, la suspensión de las subastas de energía sustentable, el uso del carbón y combustóleo, la construcción de Dos Bocas y el Aeropuerto de Santa Lucía, son todas medidas consistentes con el combate al neoliberalismo, y son justamente lo que el país necesita.

    No debe sorprender, por lo tanto, que no vea los efectos negativos que han tenido las medidas anteriores en los procesos de inversión y crecimiento económico, traduciéndose en altos costos presupuestales y su correlato: la furia en los recortes.

    Porque si las políticas anteriores no se hubieran puesto en marcha, el gobierno de la República dispondría de recursos y medios suficientes para enderezar Pemex.

    De hecho, en 2014, Martínez escribió: “Con asombroso tino los diputados perredistas organizaron en Palacio Legislativo unas pompas fúnebres por la muerte de Lázaro Cárdenas. ¡Acierto total!

    Efectivamente, la reforma energética ‘lo mato’, y ojalá, su obra, jamás resucite”. Pero bueno, ya se sabe que primero cae un hablador que un cojo.

    Como quiera que sea, German Martínez abrió de nuevo la boca, tronantemente, y afirmó que no está dispuesto a ser un director florero del IMSS. La pregunta, que ahora flota en el aire, es qué sí está dispuesto a ser en los tiempos de la 4T.

    Por lo pronto, Martínez cuenta con la bendición de Yeidckol Polevnsky –simpatizante activa de Maduro– y su regreso al Senado se anuncia grandioso y luminoso. Todo un prócer, pues.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...rocer-de-la-4t
    (Edición de firma).

  2. #512

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    No hay otros datos

    Macario Schettino

    Bueno, pues ya se confirmó que en el primer trimestre de 2019 la economía se contrajo. En términos anuales, utilizando los datos desestacionalizados, para no complicarnos con Semana Santa, el crecimiento fue de 0.1%, que es más o menos cero. En la estimación oportuna, hace unas semanas, el dato era 0.2%, pero resultó un poco menor.

    Como habíamos comentado entonces, esto implicaba una contracción relevante durante marzo, que fue de -0.6%. Esta caída tiene su origen esencialmente en la industria, que desde octubre abandonó los números negros. En ese mes crecía exactamente cero, en términos anuales, y después de eso: -0.8, -2.4, -1.2 (en enero y febrero), y ahora -2.6%. Parte de la contracción proviene de la gran caída en producción petrolera, que nadie puede achacar a la actual administración, aunque es posible que la hayan incrementado. La otra parte viene de que la construcción sí ha sufrido las decisiones de gobierno, y que las manufacturas no se mueven a gran velocidad.

    En construcción, noviembre reportó -2.5% y diciembre-3.8%. Luego de un enero que apenas alcanzó a pasar el cero, en febrero la caída fue de -1.9%, y en marzo, de -5.8%. En manufacturas, los crecimientos han sido muy suaves (octubre, noviembre, enero apenas arriba de 1%), pero en marzo ya tuvimos una contracción, -0.7%. Conviene comentar que esta caída no fue mayor gracias a que la industria de equipo de cómputo, imágenes, medición, etc. tuvo un crecimiento extraordinario (que parece ser producto de los ajustes estadísticos para quitar la estacionalidad).

    Este comportamiento cada vez más negativo de la industria no ha podido ser compensado por los servicios. Aunque todavía en octubre y noviembre había movimiento relevante (3.1 y 2.7%, respectivamente), éste ha desaparecido, y en marzo apenas hubo un crecimiento de 0.3% en todo este sector. No cae más gracias a que el conjunto de servicios más importante de todos sigue teniendo un comportamiento positivo, creciendo 2.5% en tasa anual. Yo sé que no me lo va a creer, pero se trata de los servicios financieros, de seguros e inmobiliarios, que representa la cuarta parte de todos los servicios.

    El comercio al menudeo representa apenas el 13%, el mayoreo el 15%, y transportes y comunicaciones otro tanto igual. Todos están ya en números rojos, -2.9%, -1.5%, y -0.3%, respectivamente.

    En suma: la economía se detiene. No puedo poner aquí la gráfica, pero es muy ilustrativa. Iniciamos 2018 creciendo poco menos de 2% anual, y la tendencia apuntaba, hasta septiembre, a un incremento de 1.2% en esa tasa. Es decir, sin hacer nada, el crecimiento para este primer trimestre debió ser 3, tal vez 3.2%. Pero, cuando en octubre se decide cancelar el NAIM, y poner en duda varios otros temas de importancia nacional (reformas financiera, energética, educativa), la economía cambia de dirección. En ese momento rondábamos el 2.5% de crecimiento anual, pero la tendencia se hizo negativa, fuertemente negativa: a un ritmo de casi -5% anual, de forma que en dos trimestres (último de 2018 y primero de 2019), hemos perdido ese 2.5%, y estamos ahora en número rojos.

    De continuar así, sería esperable perder otro tanto igual para fines de septiembre.

    Nadie está previendo eso, pero los datos que tenemos de abril apuntan a que el dato será similar al de marzo, más o menos -0.5% de crecimiento. Como hemos comentado en varias ocasiones, no se ve razón alguna para que haya un punto de inflexión, es decir, para que la dirección de la economía cambie.

    Precisamente por eso, el gobierno está interesado en que usted esté atento a otros temas, irrelevantes: para que no se dé cuenta del tamaño de la incompetencia. Bueno, ahí están los datos, y no hay otros.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...ay-otros-datos
    (Edición de firma).

  3. #513

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    Primer acto

    Macario Schettino

    Este fin de semana se cumplen seis meses del nuevo gobierno, y habrá además elecciones en seis estados: dos incluyen gobernador. Después de eso, esperar hasta 2021, cuando se elegirán doce gobernadores y se renovará la Cámara de Diputados (donde algunos podrán buscar la reelección).

    Me parece que se cerrará con ello el primer acto de la nueva administración. Electoralmente, todavía cosecharán parte de la ola que les permitió obtener más de la mitad de los votos para la Presidencia, y menos para el Congreso, pero entre la sobrerrepresentación y el aprovechamiento abusivo de los membretes partidistas, les ha alcanzado para contar con mayoría calificada en Diputados, y una amplia ventaja en el Senado.

    Según diversas encuestas, ambas gubernaturas en juego, Baja California y Puebla, serán ganadas por los candidatos de Morena, salvo una verdadera sorpresa. Dudo que esos candidatos tuviesen alguna posibilidad si no fuese por esa ola que comentamos, pero así es la suerte. Hay menos claridad en las otras elecciones, y en principio parecería que el PAN puede mantener buena parte de las alcaldías en Aguascalientes y Durango, y tal vez el Congreso local en Tamaulipas y Quintana Roo, pero hay menos probabilidad. En todos los casos, el PRI está prácticamente desaparecido.

    Puesto que habrá más de un año de descanso en cuestión electoral, parecería lógico que ese tiempo lo aprovechen los partidos para recuperar su función: representar las diferentes perspectivas de los mexicanos. Como hemos insistido, Morena no es un partido político, y no parece haber mejorado en el último año. No tienen una ideología común, ni tradición política compartida, ni disciplina. Es una grey que sigue a un líder personal.

    En la oposición, PRI y PRD son muertos vivientes. Rumbo a 2021, necesitarán definirse de alguna manera, si quieren seguir participando en la vida política nacional. Movimiento Ciudadano y el PAN, en cambio, cuentan con más posibilidades, pero no han logrado ubicarse de forma adecuada frente al gobierno actual. Son una oposición que no logra atraer el desencanto de unos y el enojo de otros. A partir del lunes, tendrán que actuar de forma diferente.

    Me refiero al enojo y desencanto porque creo que son las emociones del momento. El enojo, ya sabe usted, es una actitud general en el mundo occidental, que precisamente ha permitido que demagogos populistas lleguen al poder. Sin embargo, esos triunfos no han cambiado la emoción, sino tal vez la han trasladado a otras personas. Por eso vamos para tres años de Trump y Brexit sin que Estados Unidos o Reino Unido se vean mejor que entonces.

    El desencanto, sin embargo, es algo más novedoso. Muchas personas que se sumaron a la ola de López Obrador tenían ciertas ideas en mente de lo que esperaban que cambiara. No han visto esos cambios, y sí perciben que la violencia continúa creciendo (igual que antes), y ahora ven que la economía, que no tenía mayores dificultades, se detiene inexorablemente. Peor aún, una cantidad importante de funciones que la administración pública desempeñaba, unas mejor que otras, ahora están abandonadas. Del desabasto de combustible al de medicamentos, al de libros de texto. Anuncios de obras sin lógica económica, sin proyectos, que ponen en riesgo las finanzas públicas. Programas de reparto de dinero a jóvenes que no hacen nada al mismo tiempo que reducciones en ingresos de médicos en formación.

    Por otra parte, la homilía diaria, los ataques a exfuncionarios, periodistas, empresarios, el enojo crece, y la decepción también. Muchos mexicanos se preguntan qué hacer en estas circunstancias. Para saberlo, es necesario comprender bien el momento actual. Hoy hemos visto el panorama político, mañana hablaremos de la economía. Después, propondremos ideas.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...no/primer-acto
    (Edición de firma).

  4. #514

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    La guerra de 5G

    Macario Schettino

    Hablando del resto del mundo, me parece que lo más importante que ocurre hoy en el planeta es la guerra de 5G. Así se denomina la nueva tecnología de comunicación que debe entrar en funcionamiento el próximo año en China, Estados Unidos y parte de Europa, que multiplicará las capacidades de interconexión, haciendo viable el Internet de las cosas (IoT), así como múltiples aplicaciones de inteligencia artificial (AI), medios de comunicación (Enhanced Media, EM) y realidad virtual (VR).

    Hay dos grandes competidores en esto: Estados Unidos y China. Ignoro si se pueda construir entre ambos un conjunto de protocolos que les permita competir en condiciones relativamente parejas, porque lo que hoy se ve es más un juego suma-cero, en el que cada uno de ellos compite por hacerse de regiones de cobertura con la exclusión del otro. El punto de ruptura, e inicio de la guerra actual, parece haber sido el convenio firmado por China e Italia, que implicó la invasión del territorio europeo, que imagino que los estadounidenses veían como suyo.

    La guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ya llevaba un rato, tomó un nuevo vigor. Ese enfrentamiento no tiene sentido, como lo puede explicar cualquier economista. El déficit comercial no es producto del comercio, sino del desequilibrio entre ahorro e inversión al interior de un país. Más aún, el “privilegio exorbitante” que el dólar le da a Estados Unidos provoca que ese déficit comercial sea, en los hechos, una gran ganancia para ese país: compra mucho más barato de lo que podría producir.

    El desajuste interno en Estados Unidos, que ha ocurrido como resultado de la incorporación de China al mercado mundial, pudo tener muchas otras salidas, empezando por la construcción de un verdadero Estado de Bienestar (de lo que Obamacare era un paso inicial). Intentar terminar con ese desequilibrio cerrando el comercio, producirá mucho más daño, pero es algo que Trump es incapaz de comprender (así como millones de sus votantes).

    Al mezclarse ahora con una verdadera disputa por el futuro, como lo es 5G, entramos en un terreno realmente complicado. Trump identifica a Huawei como el enemigo y los acusa de espionaje industrial. No dudo que éste exista, porque es frecuente en empresas de esa magnitud, pero tampoco parece que las medidas que se han anunciado puedan resolver nada. Al contrario. De momento, estamos al borde de un desajuste muy serio en la cadena de valor del mercado global computacional y de telecomunicaciones.

    Viene ahora la perspectiva más amplia: China modificó su estrategia en 2013, con el advenimiento de Xi Jinping. Ya no sería sólo un socio productor, sino un jugador de pleno derecho. El camino sería la nueva ruta de la seda (Belt and Road). Seis años después, las inversiones, contratos, desarrollos en toda Asia Central, el borde de Europa, el Índico, e incluso África, no son despreciables, en absoluto.

    Insisto en algo que comentamos hace unas semanas: cuando Occidente puso en riesgo libertades y derechos, elevó el valor de China como opción frente al resto del mundo. El país asiático no ofrece nada parecido, pero sí tasas de crecimiento dos o tres veces mayores. Es, para todos, mucho más atractivo que el Estados Unidos gobernado por Trump.

    Veía en esta semana que Xi anunciaba que China tiene enfrente tiempos difíciles y debe prepararse para ellos. Tiene razón, pero no sólo China. Serán tiempos difíciles para todo el mundo, que será testigo de una guerra por el futuro entre dos grandes potencias que, al mismo tiempo, intentan anclarse en el pasado.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...a-guerra-de-5g
    (Edición de firma).

  5. #515

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    Respuesta al Presidente

    Por Pablo Hiriart.

    El viernes en su conferencia mañanera el presidente López Obrador se ocupó de mí por tercera ocasión en un par de semanas. Le tomo la palabra y le contesto que sí, que tiene razón: los dos queremos un país completamente distinto.

    A diferencia suya, yo creo y voto por una sociedad democrática, mercados abiertos, con equilibrio de poderes y contrapesos civiles al Presidente.

    López Obrador cree y trabaja por una sociedad en la que el poder se concentre en una sola persona.

    Alienta una Suprema Corte supeditada a él, y cuando los ministros no se pliegan a sus deseos los cubre de insultos.

    Al Presidente no le gusta la pluralidad en el Congreso, quiere avasallar, y activa una estrategia con los programas sociales para pintar de guinda a México en las siguientes elecciones.

    Tiene a los gobiernos de los estados bajo presión, a través de los superdelegados que reparten el dinero de los programas sociales y le disputan el poder a las autoridades locales que, para bien o para mal, fueron electas por el pueblo.

    Le molestan las instituciones autónomas como el INE, la CNDH, los órganos reguladores autónomos. Les recortó el presupuesto, propone su desaparición y calumnia a sus integrantes para destruirlos moralmente.

    Busca controlar políticamente a los organismos autónomos que deben ser garantía de independencia, y lo hace a través de personas cuya única virtud es su incondicionalidad al Presidente, aunque ignoren la materia de su nuevo trabajo.

    El Presidente quiere una sociedad donde su concepto personal de la justicia esté por encima de la ley. A eso yo lo llamo mesianismo.

    Todos los días confronta a la sociedad entre buenos y malos, honestos y corruptos. Quien no está con él está contra él. Opino que eso retrata su vocación totalitaria.

    El Presidente construye, a pasos agigantados, una sociedad uniformada en el pensamiento único a través de la intimidación con sus aliados en redes sociales, en medios de comunicación y a través de sus propias descalificaciones. Tiene doblegados a muchos líderes empresariales y a ONG, salvo honrosas excepciones.

    Cree en una sociedad en la que los pobres dependan permanentemente del subsidio del gobierno para sobrevivir, y tenerlos comiendo de su mano para eternizar a su partido en el poder y aplastar a la oposición.

    Sí, como lo dijo el viernes, él y yo “tenemos proyectos contrapuestos de nación”. Dos anhelos diferentes.

    Yo creo en una sociedad con educación de calidad para todos y emparejar así el piso de nuestra atroz desigualdad. Él tiró la reforma educativa porque lo suyo es regalar pescado, no enseñar a pescar para que los ciudadanos sean libres.

    A diferencia suya, anhelo una sociedad en la que cada mexicano pueda ser un Bill Gates si su talento se lo permite.

    Que haya comida, afecto y enseñanza en las estancias infantiles, para que el cuidado en los primeros años de vida no sea un obstáculo en el desarrollo futuro de los niños.

    Que carecer de dinero para una buena educación no trunque los sueños de nadie.

    Sí, le concedo la razón al Presidente: anhelamos dos sociedades diametralmente distintas.

    En una parte de su intervención del viernes incluyó a mi respetado y querido colega Raymundo Riva Palacio, quien ya se ha defendido con toda claridad.

    Dijo de mí el Presidente que “estuvo, no sé si en Notimex o era director de El Nacional, o alguno de esos periódicos que ya no existen, que eran boletines”.

    En efecto, dirigí Notimex y El Nacional y fueron dos buenos medios de comunicación del Estado, gracias a la pluralidad de colaboradores. Siempre busqué rodearme de gente más inteligente que yo. Esa es la clave, Presidente. Por ahí pasaron y se formaron grandes periodistas que hoy brillan en la prensa nacional y extranjera.

    Me ayudaron en esa tarea verdaderos talentos, en un contexto de pluralidad que hoy no existe en los medios del Estado.

    El día anterior a que me despidieran como director de El Nacional (me corrieron a petición expresa del entonces presidente del PRD, Porfirio Muñoz Ledo, al secretario de Gobernación Jorge Carpizo), publiqué en primera plana una amplia entrevista con un candidato presidencial opositor, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, firmada por una espléndida y leal colaboradora del periódico: Elena Poniatowska. Eso era pluralidad, no un boletín de propaganda.

    En la primera plana estaban economistas de izquierda –izquierda de verdad, no carniceros del presupuesto para hospitales públicos–, como Rolando Cordera Campos, Clemente Ruiz Durán, e intelectuales de la talla de José María Pérez Gay y Raúl Trejo Delarbre.

    Me lanzó un par de dardos personales el Presidente en su conferencia del viernes en Palacio: que sus diferencias conmigo eran políticas “porque no me gusta meterme en las cosas familiares”. El Presidente se hace eco de una calumniosa insinuación de su entorno inmediato. Le aclaro: No soy pariente del dictador, ni de su viuda ni de la señora madre que lo trajo al mundo.

    Menciona López Obrador que “tenemos diferencias desde hace 25 años”. No nos quitemos la edad: es desde hace 31 años, cuando él me dedicó varias páginas de descalificaciones en su libro que lleva el original título de El Fraude Electoral en Tabasco.

    Le agradezco, por último, que haya dicho que me respeta. Aunque la verdad es que lo disimula muy bien.

    PIE DE PÁGINA. Aparecí en una lista difundida por Presidencia en la que se indica que recibí pagos del gobierno anterior por la vía publicitaria. Sí, tengo un periódico digital que cobra por los banners que se incluyen. Lamento que sólo hayan publicado los destinatarios del uno por ciento de la publicidad gubernamental y se hayan guardado el resto, lo que denota selectividad y mala fe. ¿Únicamente los “machuchones” pueden tener un diario? Con las nuevas facilidades tecnológicas, ya no. Realizo una actividad legal que publica, factura, paga impuestos y doy la cara. ¿Nuestros medios no merecían publicidad? ¿Los demás sí? Que el gobierno revise los criterios con que se anuncian sus dependencias... Pero no se trata de eso, sino de enlodar y desprestigiar a los críticos del gobierno. Yo no me voy a doblar.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-al-presidente
    (Edición de firma).

  6. #516

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    ¿Ya era México así?

    Salvador García Liñán


    “Que la República Mexicana esté en un momento de crisis peligrosísima, es una verdad que no puede dudar, sino quien no vea, oiga, ni palpe. Que la efervescencia de los partidos y el calor de las pasiones la hayan conducido a situación tan deplorable, sólo podrá ocultarse a quien carezca de sentido común”. 1827.

    “… ¿por qué México no progresa y se va continuamente sumiendo en el abismo a que cada día lo van aproximando sus directores oficiosos? ¿Por qué los que se han apoderado de la dirección de los negocios se han empeñado en obrar contra la naturaleza de las cosas? 1837.

    “…algunos... juzgan que nuestras dolencias no tienen remedio, y que apenas nuestros nietos podrán gustar los frutos de los enormes y cruentos sacrificios que la nación ha hecho en treinta y dos años de infortunios”. 1842.

    “Una sensación grande y profunda ocupa hoy el ánimo de todos los mexicanos. Los hombres capaces de analizar los acontecimientos políticos y de entrever su porvenir oscuro, calculan sin temor de engaño, que la nación pasa por una crisis terrible, que fijará sus destinos hasta ahora inciertos y vacilantes; y el pueblo, que no está al alcance de estos cálculos, presiente también, con su instinto maravilloso, la hora de la tempestad, y muestra sus temores y sus esperanzas por el desenlace de la escena que pasa a la vista de todos”. 1842.

    “¡Qué contraste tan humillante para nosotros el que ofrece nuestro país respecto del vecino! México ha adelantado muy poco en población respecto de la que era bajo el gobierno español, en los veintisiete años que alcanzó su independencia; casi nada en riqueza; y bajo algún otro aspecto, ha ido positivamente atrás. La causa de esta diferencia está en que en los Estados Unidos hay inclinación al trabajo, moralidad pública, estabilidad de instituciones, fijeza en el gobierno, tolerancia de cultos, y por consecuencia de todo esto, seguridad, confianza en las empresas agrícolas e industriales y una considerable inmigración de extranjeros útiles, laboriosos…; en tanto que en nuestro desventurado país no se advierte sino suma indolencia, inmoralidad revoluciones continuas, intolerancia y superstición, que amenazan incesantemente la propiedad… y ahuyenta la emigración que podríamos recibir de gente trabajadora y moralizada que regenerarse nuestra población, vivificara la agricultura, alentase la industria y abriese por todas partes los inagotables manantiales de abundancia, de bienestar y dicha que encierra nuestro territorio”. 1854.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...era-mexico-asi
    (Edición de firma).

  7. #517

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    Apoyo irrestricto a la Guardia Nacional

    Alejo Sánchez Cano

    Con los sucesos violentos ocurridos en Michoacán, en donde caravanas conformadas por vehículos del crimen organizado entran a poblaciones y retoman el control, sometiendo y vejando a elementos del Ejército mexicano, se confirma, como si hiciera falta, que además de la inoperatividad del gobierno en diversos campos, como el de la salud, energía y medio ambiente, la inseguridad se recrudece a niveles inéditos.

    Por ello, desde San Lázaro los grupos parlamentarios apuraron el proceso para aprobar las leyes secundarias y con ello apoyar la estrategia de López Obrador en el combate a la delincuencia, que a decir de muchos es insuficiente, toda vez que además de atacar con medidas de fondo el aspecto preventivo, se debe abandonar el discurso de tender un puente dorado de paz a los grupos criminales.

    El grupo parlamentario del PAN externó su apoyo total a la Guardia Nacional en la aprobación de sus cuatro leyes secundarias, ya que no le regatean su apoyo a este gobierno para ofrecer seguridad a las familias mexicanas, dijo su coordinador, Juan Carlos Romero Hicks.

    Dijo que serán vigilantes de su implementación, “no daremos un cheque en blanco al gobierno ni permitirles violaciones a los derechos humanos de la población”.

    El proyecto original de las leyes reglamentarias de la Guardia Nacional fue modificado en un 70 por ciento con las aportaciones de la sociedad civil y de la ONU, con el fin de terminar el grave problema de la inseguridad pública, principal causa de descomposición social en México.

    Explicó que la Ley de la Guardia Nacional establece con claridad que el mando operativo reside en un comandante que deberá estar funcionando separado de cualquier institución armada, quedando adscrito y sujeto, sin restricciones ni condiciones, a la disciplina, fuero civil y a la cadena de mando, propios de la Guardia Nacional.

    A su vez, la Ley Nacional del Uso de la Fuerza incorporará en sus contenidos los protocolos de actuación, la escala y los grados de utilización de la fuerza por parte de sus efectivos, a fin de que estos sepan de forma clara cómo actuar a cada situación.

    En tanto que la Ley Nacional del Registro de Detenciones determina que los integrantes de las instituciones de seguridad pública que lleven a cabo una detención, deberán realizar el registro de inmediato y en el momento en que la persona se encuentre bajo su custodia.

    Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública obligará a operar con eficiencia, eficacia y transparencia, conjuntando todas las bases de datos de detenciones, armamento, equipo personal de seguridad pública, así como las medidas cautelares y formas de terminación anticipada, con las bases de datos de los Ministerios Públicos y de las instituciones policiales de estos tres órdenes de gobierno.

    Romero Hicks recordó que de inicio quedó salvaguardado el mando civil en las cuatro leyes reglamentarias con la separación total de cualquier relación con las Fuerzas Armadas para los mandos de la Guardia Nacional, cumpliendo así lo aprobado por el constituyente permanente.

    “Apenas tenemos el primer tramo la estrategia. Los diputados del PAN pusimos nuestra parte y dimos muestras de colaboración, ahora le tocará la Ejecutivo federal convocar a todos para contribuir a la buena marcha de este nuevo organismo, no puede seguir con su discurso de división y denostación a los contrarios”, advirtió el legislador panista.
    (Edición de firma).

  8. #518

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    "Las Universidades Fantasma de AMLO: Precarización de la Educación" - El Pais.
    Las 100 universidades ‘fantasma’ de López Obrador: la precarización de la educación

    México se enfrenta a los bajos números de la matrícula universitaria, tras haber promulgado la obligatoriedad del Estado de garantizar el acceso a la formación superior

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    La política universitaria en México se ha visto enfrentada al espejo de la precariedad. Después de haber promulgado en la reforma educativa la obligatoriedad del Estado de garantizar la educación superior , Andrés Manuel López Obrador tiene como desafío el brindar acceso universitario a 300.000 jóvenes mexicanos. La única política del Gobierno para alcanzar ese objetivo hasta el momento ha sido la creación, en apenas cinco meses, de un centenar de universidades. La que podría ser la política más progresista en un país donde solo dos de cada 10 jóvenes tienen acceso a la universidad, según datos de la OCDE, se ha convertido en blanco de críticas por las carencias y la poca efectividad de la iniciativa.

    Sin edificios o apiñadas en algún lugar pequeño, con planes de estudio diseñados en tiempo récord, con profesores elegidos en un mes y capacitados en una semana y, la mayoría, con carreras que no tienen acreditación oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Al menos 83 de las 100 universidades de López Obrador han abierto sus puertas ya, según ha anunciado este martes la directora del programa, Raquel Sosa.

    La capacidad que tendrán las universidades, cuyos alumnos reciben una beca económica de 2.400 pesos mensuales (125 dólares), aún es incierta. En un primer momento estaban previstas para 64.000 estudiantes, pero el Plan Nacional de Desarrollo (PND) estableció hace algunas semanas que atenderían a 32.000 personas. Es una cifra poco significativa en un sistema que en el último ciclo registró una matrícula de 3,8 millones de alumnos.

    “Los números más optimistas dicen que, si funcionaran a su máxima capacidad, no subiríamos la cobertura ni un 1%”, señala Alma Maldonado, investigadora en Educación Superior del Instituto Politécnico Nacional (IPN). El Gobierno se ha puesto como meta 300.000 alumnos. "Es como si creáramos otra UNAM en los pueblos más pobres", ha dicho López Obrador este martes en referencia a una de las universidades más importantes del continente. Es un objetivo ambicioso pues estos planteles tienen hoy 7.575 estudiantes. "En la medida que se tenga más dinero, se irá ampliando el programa", ha justificado.

    El Gobierno ha destinado 1.000 millones de pesos (unos 52 millones de dólares) a las Universidades para el Bienestar Benito Juárez. Los datos de cómo funcionan sus programas son muy escasos. Solo se han publicado las carreras que ofrecen y las ciudades donde habrá sedes, pero aún no tienen domicilio fijo. La idea es que en el futuro funcionen de manera permanente en edificios construidos por vecinos en terrenos concedidos por campesinos o autoridades municipales. "Estas comunidades nos han donado terrenos y espacios, nos están prestando locales para iniciar nuestras actividades", ha explicado Sosa durante la presentación.

    La celeridad para llevar a cabo las propuestas ha sido una de las características del Gobierno de López Obrador. Esta no es la excepción. “Hacer una universidad no es levantar cuatro paredes, un techo y ponerle una puerta”, señala Hugo Casanova, director del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México. Levantar una institución universitaria implica un trabajo de años, explica. “Si fuéramos serios no diríamos que va a haber una universidad en unos meses. Lo que hay que esperar es que se pongan las bases para las instituciones”. El académico admite que la noticia fue recibida con optimismo en el ámbito educativo.

    Otra alerta que ha encendido el programa es la falta de un plan integral de educación superior. “López Obrador no tiene una política educativa, tiene una política social en la cual la educación juega en términos de inclusión”, señala Manuel Gil Antón, profesor e investigador de El Colegio de México. El presidente dijo que el objetivo del programa es reducir la actividad criminal. “Es mil veces mejor tener a los jóvenes estudiando o trabajando, que tenerlos en la calle”, afirmó el mandatario en marzo. Una fórmula que, según los académicos, no funciona como una ecuación lineal.

    El “desmantelamiento” de un organismo internacional

    Las Universidades para el Bienestar Benito Juárez tienen su antecedente en las nueve escuelas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), unas instituciones creadas por el partido del presidente y subsidiadas por los legisladores de la formación. Esos planteles han sido incorporados ahora a la lista del centenar, pero menos de la mitad tienen acreditación de la SEP.

    Gustavo es estudiante de medicina desde hace tres años en el plantel de Tlalpan, en Ciudad de México. Como la mayoría de los alumnos de las instituciones que comenzaron clases en mayo, no sabe si una vez que acabe la carrera tendrá un título acreditado y podrá ejercer. “Cuando empezamos nos dijeron que algunas universidades habían comenzado igual de mal o peor”, cuenta.

    El programa, planteado por fuera de la SEP, será responsabilidad de Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y El Caribe (Crefal), un organismo internacional con sede en México creado para incentivar la cooperación de América Latina en materia educativa. Los países miembros no aprobaron nunca la incorporación de este proyecto, algo obligatorio bajo su estatuto, según han afirmado representantes de Brasil, Ecuador y Uruguay a este periódico. Les fueron comunicadas las intenciones en diciembre, pero no lo habían debatido hasta mediados de mayo. Pese a eso, la Administración de López Obrador había anunciado con bombo y platillos que contaba con el respaldo del centro.

    “No hay respeto por las instituciones ni por las formas. Crefal venía con un proyecto interno y lo desmantelaron para meterle las 100 universidades”, comenta Alma Maldonado. La crisis generada en el organismo internacional a partir de este proyecto alertó incluso a un grupo de académicos latinoamericanos que envió una carta a finales del año pasado a López Obrador para manifestar su preocupación por el “riesgo de desplazar la agenda [del centro] y opacar su compromiso”. Pese a la irregularidad de la situación, ninguno de los países miembro se animó a alzar la voz.

    El pase de la responsabilidad del programa a Crefal generó además polémica porque el organismo internacional, que estará a cargo del dinero de las universidades, no tiene obligación de acreditar sus gastos ante el Gobierno de México. Sin profundizar en el tema, el secretario de Educación mexicano, Esteban Moctezuma, señaló este martes que el presidente firmará en los próximos días un decreto "para crear un organismo descentralizado para el manejo de las universidades". Mientras tanto y sin rendir cuentas, el proyecto de López Obrador se afianza. De momento, solo de manera precaria.

    https://elpais.com/sociedad/2019/05/...56_179339.html
    (Edición de firma).

  9. #519

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    Anteriormente ya había opinado sobre esto, y sigo pensando lo mismo.

    En realidad, la situación es peor que la que se pueda uno imaginar con el hecho de tomar, digamos, un edificio en mal estado, ponerle unos pupitres y pizarrones, y colgarle un letrero que diga "Universidad".

    De por sí, las Universidades que realmente tienen tradición, a veces, sucumben temporalmente a la ambición de los malvados y a los ignorantes que se sienten genios, a radicales marihuanos... aunque a veces, encuentran la fuerza (dada por la tradición y la institucionalidad) para después de un tiempo, continuar funcionando.

    De estas ganso escuelas, lo único que se puede esperar es que sean un centro de vicio (drogas de todo tipo), criminalidad, ideologización política, y de adolescentes embarazadas. Dudo que cualquiera que salga de ahí podrá resolver una ecuación medianamente decente.

    Pero finalmente, no se hasta donde vaya a llegar ese producto de mentes marihuanas, cuando la economía ya está cayendo, apenas a meses de comenzar este gobierno AMLO-Chavista.
    (Edición de firma).

  10. #520

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    AMLO, el más rico de México

    Luis Pazos

    Por seis años el presidente López Obrador, al igual que Peña Nieto, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas y demás presidentes, se convierten en los más ricos y poderosos de México al igual que los presidentes de Estados Unidos, quienes no tienen poder para nombrar al director de empresas petroleras ni eléctricas.

    Pemex, más allá de una retórica demagógica, de que es de todos los mexicanos, es de hecho propiedad del presidente en turno, pues él decide quién es su director y si se construye una refinería y dónde. Es el propietario virtual de Pemex, con la ventaja sobre los propietarios privados que si quiebra no pierde un centavo de su patrimonio y sus amigos, a quienes nombró directivos, pueden ganar millones, aunque le vaya mal a la empresa estatal.

    La principal característica de la propiedad es decidir sobre su uso, y en el caso de las empresas estatales y del presupuesto federal, en un país donde el presidente controla el Poder legislativo, tiene más poder sobre el destino del presupuesto del gobierno y el de las empresas estatales, que el principal accionista de una gran empresa privada que cotice en bolsa.

    El presidente de México tiene más riqueza y poder a su disposición que muchos de los empresarios más ricos del mundo. Varios presidentes de México, para no extrañar esas riquezas, de la cual son dueños temporales, hacen su “guardadito” para después de salir no tener problemas económicos y asegurarle un holgado nivel de vida a sus futuras generaciones.

    El atractivo del capitalismo de Estado no es solo el poder de los gobernantes sobre los demás, sino que además manejan más riqueza que cualquiera de los demás ciudadanos, y tienen autoridad para hacer más ricos a empresarios amigos y reducir la riqueza de empresarios críticos o considerados enemigos.

    El presidente del Consejo de Administración de una compañía eléctrica o petrolera en EUA que nombre a un director sin experiencia, le puede significar, como principal accionista, enormes pérdidas, al caer las acciones de esa empresa, pero en México el presidente puede nombrar a un amigo, que no sepa nada de administrar una empresa y no pierde nada.

    En México, quien dispone de más riqueza es el presidente, que se convierte de hecho por seis años en el más rico de México.
    (Edición de firma).

  11. #521

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    Construcción: datos por descifrar

    Julio Madrazo

    De acuerdo con los últimos datos del INEGI, la tasa anual de crecimiento del PIB del primer trimestre de 2019 fue de apenas 0.1 por ciento, el más bajo desde 2009, año en que México sufrió la profunda caída económica por el efecto de la crisis subprime de Estados Unidos, sumada a la epidemia de H1N1 en nuestro país.

    Además, el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) de marzo de 2019 se contrajo (-) 0.6 por ciento, la primera caída en diez años, producto de que 12 de los principales 20 componentes del PIB tuvieron un crecimiento nulo o negativo.

    Tal es el caso de la construcción, que cayó (-) 2.7 por ciento respecto a marzo de 2018. Sin embargo, un dato a analizar a profundidad es que, según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la cartera total de crédito puente creció 15 por ciento de marzo de 2018 a 2019.

    El crédito puente es el producto financiero con el que las empresas constructoras y desarrolladoras se fondean para realizar la obra de construcción que comercializarán en el mercado. Se denomina “puente”, pues por lo general son créditos a corto plazo (tres a cinco años), con el cual un proyecto se financia mientras se van realizando las ventas del mismo (vivienda, oficina o comercial).

    En marzo de 2019 la cartera total de crédito puente en México fue de 83 mil 782 millones de pesos, de los cuales 58 mil 818 millones son crédito puente para vivienda y 24 mil 964 millones crédito para inmuebles comerciales.

    En otras palabras, se contrajo la construcción pero no así el financiamiento de la banca privada para invertir en proyectos. Resultan datos contradictorios, que requieren de datos y respuestas a preguntas como: ¿de qué tamaño será la caída de la construcción en el sector público? ¿En dónde, en qué estados, se está invirtiendo la cartera de crédito puente? ¿Qué tipo de proyectos de construcción se están financiando? Habrá que ahondar en estas incógnitas para tener una estrategia clara que nos permita revertir la caída del primer trimestre.
    (Edición de firma).

  12. #522

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    Cuentas de adiestramiento

    Alejandro Gil Recasens

    Estados Unidos tiene dos problemas con la automatización de sus procesos productivos. Por un lado está muy rezagado en comparación con las naciones de su tamaño y con aquellas con las que compite por los mercados mundiales. Por otra parte no se ha preparado suficientemente para absorber el impacto de ese fenómeno sobre su fuerza laboral y sobre las diferentes regiones y sectores.
    En anteriores columnas he planteado la complejidad y consecuencias del primer punto. Toca ahora referirme al segundo. Cuando el ritmo de los avances tecnológicos es pausado, hay oportunidad de que los productores vayan adquiriendo los conocimientos y habilidades requeridos progresivamente, generalmente dentro del mismo centro de trabajo. Por ejemplo, si un periódico moderniza su rotativa, los operadores sólo tienen que familiarizarse con los nuevos aditamentos y los mismos que la vendieron se encargan de ello.

    En muchos casos las innovaciones son fáciles de adoptar y benéficas para los empleados, al facilitarles su labor: las enfermeras usan localizadores de vena portátiles para tomar muestras de sangre sin pinchar de más a los pacientes; los mecánicos emplean laptops para encontrar fallas en los automóviles sin batallar tanto; los vendedores se valen de tablets o hand-helds para colocar pedidos en forma instantánea y sin papeleo.

    Cuando los cambios son rápidos las cosas se complican. Nuevos procesos y productos aparecen cada pocos meses; industrias enteras surgen o declinan en unos cuantos años. La perspectiva de gozar de un empleo estable, de permanecer dentro de una misma compañía durante toda la vida productiva, se esfuma.

    Es cierto que las ocupaciones canceladas son sustituidas por nuevas, pero también lo es que, a mayor sofisticación, el entrenamiento tiene que ser más especializado; el tiempo para aprender se reduce y lo que hay que asimilar es tanto que a veces significa iniciar una nueva carrera. De nada le sirve a un tornero con veinte años de experiencia que se abran muchas plazas de arquitectos de sistemas, desarrolladores de aplicaciones o community managers de redes sociales.

    Incluso la educación formal deja de ser pertinente. Sin actualización continua los diplomas se van devaluando. Pensemos en un ingeniero mecánico graduado en los setentas, cuando lo más novedoso era la sustitución de las palancas por los botones de arranque.

    Para las empresas también es un reto. Requieren de mayor flexibilidad para poder competir exitosamente y la capacitación deja de ser una inversión provechosa cuando la rotación del personal es altísima e inevitable o cuando las actividades sustitutas son completamente diferentes. Por ejemplo, en los almacenes de antaño se contrataba a personas fornidas y sin mucha escolaridad; en los actuales, totalmente robotizados, se buscan técnicos que entiendan el funcionamiento de sistemas complejos y cuenten con la capacidad de diagnosticar sus problemas y reprogramarlos.

    En ese escenario, en muchas industrias no tienen mucho sentido las políticas tradicionales de subsidios para aprendices o para ajuste laboral. Ni le convienen a las empresas ni le sirve a los trabajadores.
    Una salida

    Las cuentas de adiestramiento no son algo nuevo. En muchos países de Europa se ha experimentado con ellas y en 1986 era una propuesta que impulsaba Richard A. Gephardt, líder de la fracción demócrata de la Casa de Representantes. Aunque ninguno de los actuales precandidatos presidenciales ha retomado la idea, si se ha vuelto popular entre los que aspiran a las gubernaturas.

    Partiendo del hecho de que a quien más le interesa no quedarse atrás es al mismo trabajador, se le ofrece la posibilidad de abrir una cuenta de ahorro dirigido a la preparación. Por cada dólar que deposita el gobierno le aporta otro. Como los empleadores no tienen incentivo para contribuir, se les dan estímulos fiscales o de plano se les obliga (en Francia se dedica a ello uno por ciento del impuesto de nómina).

    Al cuentahabiente sólo se le permite invertir en activos protegidos (como los Bonos del Tesoro) y ordenar pagos a instituciones educativas autorizadas. No se le autorizan los retiros directos ni transferencias a su fondo de pensión. Si cancela la cuenta, ese dinero se considera ingreso para efectos fiscales. Puede acumular hasta diez mil dólares (el costo promedio de una carrera técnica en un College).

    La ventaja es que le da al ahorrador la flexibilidad de moverse a otro trabajo y de utilizar el recurso en cualquier momento, sin esperar a que sea urgente.
    (Edición de firma).

  13. #523

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    Mintiendo con la verdad

    Ana María Salazar

    Mi nombre aparece en una lista “filtrada” por el periódico Reforma, en la que 34 periodistas supuestamente recibieron una suma millonaria del erario en forma de publicidad oficial, a cambio de “comparar” nuestra opinión a favor del régimen del presidente Enrique Peña Nieto.

    En mi caso, mi nombre aparece vinculado a la empresa comercial Media Bizcom SA, junto con otros cuatro colegas, donde supuestamente recibimos 37 millones 691 mil 466 pesos.

    No hay nada más lejos de la realidad. Este es el texto que di a conocer por Twitter esa misma noche que se publicó la lista en Reforma: “Nunca he recibido dinero del gobierno federal para publicidad.

    Nunca. La Presidencia, en una forma maliciosa, incluyó mi nombre en una lista que publicó Reforma. ¿Será por los análisis críticos sobre la estrategia de seguridad o la situación de violencia en el país? Presidente @LopezObrador_ exijo que en cualquier lista que se publique elimine mi nombre. Al igual que en los últimos tres sexenios, continuaré haciendo observaciones y criticando la situación de seguridad en México”.

    Lo que sorprendió fue la saña con que los mismos compañeros de los medios y las redes sociales se lanzaron a atacar a los que estamos reflejados en la lista, sin cuestionar no sólo la veracidad de la información “filtrada”, sino la perversidad que había detrás de esta publicación.

    Porque, seamos honestos, no están en la lista todos los que deberían estar y hay personas en la lista que no deberían estar (como es mi caso).

    Quiero ser muy clara que no estoy criticando a mis compañeros que tienen sitios en Internet, y que como parte de su estrategia de negocios (supervivencia) recibieron fondos de los gobiernos federal, estatales y municipales, además de empresas y organizaciones sociales. Y hay varios compañeros que aparecen en la lista que fueron críticos de la administración de Peña Nieto y tuvieron el valor de balconear, con reportajes, la corrupción que se permitió en la anterior administración.

    Pero los ataques fueron feroces en contra de todos. El propósito era cuestionar la credibilidad de nuestros reportajes y nuestra opinión. Y de nuevo muy perverso, porque básicamente el discurso que hay detrás de la publicación de esta lista, en la forma en que lo hicieron, era desacreditar nuestras críticas, ya que al recibir dinero de la publicidad oficial en el sexenio pasado no se criticaba a Peña y ahora, al no recibir “chayote” de la Presidencia, nos hemos dedicado a criticar a Andrés Manuel López Obrador. Ante un Presidente que desde su campaña se dedicó atacar a los medios de comunicación y periodistas que lo cuestionaron, la forma en que se redactó la lista ayuda a confirmar la percepción que se difunde en las mañaneras: somos parte del hampa del periodismo.

    Muchos de mis colegas reaccionaron y publicaron exactamente cuánto recibieron y dónde se invirtió el dinero. Esta información, si proviene de la Presidencia como parte de un requerimiento de transparencia del INAI, debería automáticamente haber incluido esta información y los contratos, y si fue una persona física o moral la que recibió los fondos.

    Pero la transparencia, en este caso, debilitaría el ataque a la credibilidad de los periodistas y de los portales reflejados en la lista. Nos estamos prestando a un juego muy perverso.

    En mi caso, simple y llanamente no hay nada que transparentar, porque no recibí dinero para publicidad oficial.

    Aquí podríamos estar ante una nueva forma de desacreditar a críticos de este régimen, publicando, en aras de la verdad, medias mentiras contra periodistas, sociedad civil, ONG y organizaciones sociales, filtrando información y datos que simple y llanamente no son ciertos.

    Por esta razón, yo sí voy a insistir que desde el INAI se publique la lista completa y con documentación que soporten las cifras y los contratos. Porque si es una lista publicada desde la Presidencia, abiertamente mintiendo, entonces me difamaron y quiero una disculpa desde la Presidencia. Y también Reforma tiene que asumir su responsabilidad de publicar una lista filtrada, sin haber tomado los pasos mínimos para checar su veracidad.
    (Edición de firma).

  14. #524

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    Eso ya lo hizo Chávez hace 3 lustros.
    (Edición de firma).

  15. #525

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    Sin regateos

    Juan Ignacio Zavala

    La acción del gobierno de ayer no dejó de ser sorpresiva. El anuncio de las órdenes de aprehensión en contra del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, y el empresario Alonso Ancira, movieron rápidamente las opiniones y generó una enorme cantidad de comentarios que no han hecho sino comenzar. El empresario, muy conocido en el ámbito de los negocios y en el político, fue ayer mismo detenido en España.

    Hay que decirlo sin rodeos: la decisión del gobierno de ir en contra de Lozoya y sus cómplices en varias acciones es de reconocerse y celebrarse. La corrupción del gobierno anterior tuvo en la cara de Lozoya a uno de sus más repudiados representantes.

    Decir que se trata de una acción para distraer la atención me parece mezquino, lo mismo exigir la cabeza “del jefe”. No es poca cosa lograr las órdenes de aprehensión contra ambos y la detención, hasta el momento, de uno. Las tareas de gobierno se dan en múltiples frentes. La acción contra los mencionados no quitará ni el desabasto en salud ni el problemón en que se ha metido el gobierno con su idea de centralizar todas las compras en una sola persona.

    La impunidad es una norma en los países con acceso limitado a la justicia. Por eso, cuando se emprende una acción legal contra alguno de los exfuncionarios inmiscuidos en casos de corrupción, la satisfacción es generalizada. Esa satisfacción, sin duda, la ha conseguido el gobierno de AMLO.

    En gran medida el voto del año pasado estuvo basado en el hartazgo por la corrupción. Lo visto hasta ahorita no permitía ver con claridad acciones en ese sentido. El caso de Lozoya y Ancira es ilustrativo: por un lado, desmiente el famoso pacto entre Peña y AMLO, que manejaban como argumento de su derrota los frentistas de Anaya; por el otro, manda una señal de que si la corrupción incluye dos partes, irán por las dos. De esa manera cada quien tendrá que cuidar sus manos.

    Los casos de alta resonancia, como lo es este, son útiles como modelos de conducta para quienes participan en la administración pública y para quienes hacen negocios con el gobierno. El caso de Odebrecht ha sido emblemático respecto de la corrupción en países de Latinoamérica. Presidentes y expresidentes de la región están en prisión por ese caso. Quizá como signo de los últimos tiempos, en México todo estaba detenido. Ahora se ha dado un paso adelante.

    Quienes hayan votado por AMLO porque querían golpes contra la corrupción, no se sentirán defraudados en estos días. Quienes pensaban, de esos votantes, en revisar el sentido de su voto, ya no lo harán en el corto plazo. Quienes no votamos por AMLO también tenemos en la acción motivos de satisfacción. Si exigimos que gobierne para todos, esta es una acción para todos.

    Hay que aplaudir la decisión del Presidente –si le achacamos la austeridad no podemos negarle esta– y ver con buenos ojos esta medida. Ojalá y el caso esté armado sólidamente para que sea ejemplar en todos sentidos, pero para eso falta tiempo. Por lo pronto hay que reconocer, no es momento de regateos.
    (Edición de firma).

  16. #526

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    Dos golpes a la propiedad privada

    Pablo Hiriart

    Muy bien que el gobierno actúe contra presuntos corruptos del sexenio anterior (a través de pruebas y juicios que deben ser transparentes), porque además del daño patrimonial destruyeron un gran proyecto político.

    Pero a la par de esas acciones –aplaudibles si se hacen bien–, vienen dos medidas que atacan directamente a la propiedad privada.

    La primera ya se dio: el 8 de febrero se publicó en la Gaceta de la CDMX la “Ley Constitucional (sic) de Derechos Humanos y sus garantías en la Ciudad de México”, en la que se anulan los desalojos para quienes no pagan renta en una casa habitación, terreno o departamento.

    Es una carta blanca al “no pago”, sin consecuencias, y un visto bueno al virtual congelamiento de rentas en la capital del país.

    Dice la Ley referida en su artículo 60:

    “Para evitar que los desalojos forzosos o lanzamientos violen, entre otros derechos, el derecho a una vivienda adecuada, podrán llevarse a cabo sólo en casos excepcionales. Antes de realizarse, las personas que serán desalojadas tendrán derecho a: no ser discriminadas, que se estudien todas las demás posibilidades que permitan evitar o minimizar la necesidad de recurrir a la fuerza, la debida indemnización en caso de ser privados de bienes y sufrir pérdidas inmateriales (sic), y contar con las debidas garantías procesales”.

    En síntesis, la Ley protege al que incumple y carga al propietario todas las consecuencias del no pago del arrendatario.

    Los juicios se harán eternos y no habrá manera de sacar de la casa o departamento al que se niegue a pagar la renta.

    Al contrario, el culpable será el dueño del inmueble por causarle molestias “inmateriales” al inquilino que no quiera pagar y “hostigarlo” con llamadas telefónicas o visitas para cobrarle la renta.

    Con esta Ley se institucionaliza, bajo el paraguas de los “derechos humanos”, el congelamiento de rentas en la Ciudad de México.

    Los derechos humanos, como se sabe, pertenecen al ciudadano para protegerse de los abusos de autoridad o negligencia de funcionarios o instituciones del Estado.

    Entre particulares no hay violación de derechos humanos: hay delitos.

    Ya no será delito o infracción no pagar el alquiler al dueño que de buena fe rentó un inmueble. La protección de la Ley ya no será para el propietario, sino para el moroso.

    Un asunto ideológico, desde luego.

    La Ley referida promueve las invasiones, con el argumento de que el ciudadano tiene derecho a una vivienda digna.

    ¿Está mal que alguien invada una propiedad? Ya no. El invasor tiene derecho a “vivienda adecuada”. Y si no están de acuerdo vámonos a juicio, pero de aquí no me mueven.

    Los invasores, o inquilinos que se nieguen a cumplir con su obligación de pagar renta, en el peor de los casos para ellos, deberán recibir “la debida indemnización en caso de ser privados de bienes o sufrir pérdidas inmateriales”, dice la Ley publicada el pasado 8 de febrero en la Gaceta capitalina.

    Esta Ley es muy parecida a la Ley de Arrendamiento Inmobiliario de Vivienda en Caracas, la cual hace prácticamente imposibles los desalojos y trajo, entre otras consecuencias, que la renta de casas y departamentos se haya reducido casi a cero.

    Aquí en la Ciudad de México, como lo explicó ayer el jurista y ex procurador General de la República, Ignacio Morales Lechuga en su artículo de El Universal, este golpe ha pasado casi desapercibido y daña también a la industria inmobiliaria.

    Lo más grave de esta Ley, apunta el ex procurador, es que “su entrada en vigor y observancia equivale a extender un permiso para ocupar, invadir o no pagar renta en cualquier edificio habitacional de propiedad privada en favor de quien se declare incapaz o inconforme con pagar renta y tenga que enfrentar un desalojo judicial”.

    La ideología del “socialismo del Siglo XXI” que anima a un sector de la 4T también se manifiesta en otro golpe contra la propiedad privada.

    Actualmente se le da forma de proyecto de Ley, y lo comentaremos mañana en esta columna, porque el tema de las rentas agotó el espacio por hoy.
    (Edición de firma).

  17. #527

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    Segundo paso

    Por Macario Schettino.

    Si el primer paso para recomponer la dirección del país, que ayer comentamos, parece complicado, el segundo lo es aún más. Recapitulando: el primer paso es evitar que desaparezca la democracia liberal en México, fortaleciendo a la opinión publicada, a las autoridades electorales y a los partidos políticos. Esto implica pagar la información (suscripciones), expresarse en contra del gobierno cuando intente afectar al INE o a la legislación electoral, e incluso involucrarse directamente en partidos políticos. No es fácil.

    Pero el segundo paso es más complicado. Consiste en defender la administración pública. Como ya hemos comentado en muchas ocasiones, quienes ganan elecciones tienen todo el derecho de reorientar la política pública. Si a alguien no le gusta, tiene que esperar nuevas elecciones y tratar de que gane su opción preferida. Sin embargo, hay una diferencia importante entre cambiar algunos programas o enfatizar ciertas directrices, y destruir el andamiaje jurídico, administrativo y económico del gobierno. Es esto segundo lo que no se debe permitir.

    La prisa que ha tenido este gobierno para cambiar el rumbo de la economía, que no parece razonable, le ha llevado a destruir buena parte de la capacidad del gobierno. Por un lado, expulsaron a todos los mandos de la administración pública. No sólo funcionarios de alto nivel, como es normal, sino mandos medios con décadas de experiencia. Al hacerlo, han perdido un capital humano que puede tardar mucho en recuperarse. El efecto de esa decisión es evidente en muchas áreas funcionales: desde el desabasto de combustible al de medicamentos, pasando por todo tipo de dificultades en áreas menos utilizadas por el público.

    Estas fallas podrían ser sólo problemas temporales, si no fuese porque afectan espacios de muy alta especialidad, desde Conacyt hasta los Institutos de Salud Pública, donde un error puede costar mucho. Lo mismo está pasando en Educación (donde es política explícita devolver el control al sindicato, pero ahora a la versión subversiva, la CNTE), en Relaciones Exteriores, en Economía, Turismo, Bienestar, etc.

    Parte de este proceso, sin embargo, está también sirviendo a la acumulación de poder de uno de los grupos que apoyan a López Obrador, los Bolivarianos, que no sólo controlan Morena, y a través del partido se dedican tanto a adoctrinar como a controlar los censos de Bienestar, sino que van ocupando espacios de gabinete. El más reciente, la sustitución en Medio Ambiente. Este grupo tiene vocación hegemónica, línea ideológica y práctica política de décadas. Enfrente tienen personas bastante ingenuas, que ocupan secretarías porque ahí los pusieron, pero que no han comprendido el tamaño del reto. Por eso se van con tanta facilidad, y los espacios se ocupan con dignos representantes de la desgracia latinoamericana.

    Es decir que hay dos problemas importantes en la administración pública: el desplazamiento de los cuadros calificados y la ocupación, parcial, con cuadros “revolucionarios”. Por el lado más económico, los errores del gobierno siguen costando (cancelación del aeropuerto, obras absurdas, dilución de reformas), con lo que la economía se frena, la recaudación cae y las finanzas públicas se ponen en riesgo. Esto obliga a contraer más el gobierno, ampliando el desplazamiento. Cuando no alcance, ya los bolivarianos habrán ocupado el espacio suficiente para efectuar el asalto al palacio.

    Será entonces cuando los técnicos dirán que fueron engañados, o simplemente regresarán a la academia, o a los consejos de administración, sin entender cómo es que fueron usados. Es necesario acercarnos a estos técnicos y hacerles ver su posición como soportes de una economía con defectos, pero en proceso de modernización. Tienen que asumir una posición mucho más fuerte para impedir la ola que nos amenaza. Imprescindible para el tercer paso, que comentamos mañana.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...o/segundo-paso
    (Edición de firma).

  18. #528

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    ¿Vale la pena jugársela con Trump?

    Jorge G. Castañeda

    El gobierno ha tomado la decisión audaz y temeraria de enviar al Senado el nuevo tratado de México con Estados Unidos y Canadá para su ratificación. Audaz y temeraria porque, si bien existen buenas razones para adelantarse a Estados Unidos, también sobran los motivos para pensar que no necesariamente saldrá bien esta postura.

    Como se sabe, los tres poderes legislativos de México, Estados Unidos y Canadá deben ratificar el convenio, cada uno a su manera. En México, por ser un tratado, debe ser aprobado por las dos terceras partes del Senado; en Canadá, por una mayoría simple del Parlamento; en Estados Unidos, al no ser un tratado sino un acuerdo comercial, debe ser ratificado por una mayoría simple de ambas cámaras. México y Canadá, prácticamente de manera simultánea y coordinada, decidieron buscar su aprobación respectiva no sólo antes de Estados Unidos, sino sin saber cuándo Estados Unidos procederá a dicha aprobación, o incluso si ésta tendrá lugar antes de 2021. Sin conocer de primera mano los motivos de esta decisión, podemos adelantar algunas hipótesis.

    En primer lugar, probablemente se trata de una maniobra consultada con, o incluso sugerida por el yerno de Donald Trump, quien ha llevado las negociaciones del tratado desde un principio. Tendría un doble propósito. En primer lugar, mandarle un mensaje a la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes de Washington, de que no podrá reabrirse el tratado, ya que habrá sido ratificado por los poderes legislativos de los otros países. La opción de volver a negociar aspectos de la industria farmacéutica, del cumplimiento de la reforma laboral y de los temas ambientales, quedaría descartada. Seguiría abierta la posibilidad de acuerdos paralelos, como en 1993, pero no de una nueva negociación. No es una mala jugada en ese sentido.

    En segundo lugar, Kushner, López Obrador y Trudeau quizás pensaron que también podían presionar a los demócratas en la Cámara baja al advertirles que urgía ya una ratificación por su parte para no quedarse atrás. Buscan acelerar un proceso que si se prolonga más allá de agosto –en mi opinión– o de octubre o noviembre –en la opinión de algunos colegas–, no sería susceptible de ser aprobado hasta la primavera de 2021.

    En este sentido, si esta especulación es correcta, la decisión que se tomó de manera concertada con Canadá y con la administración Trump, puede resultar. O, en todo caso, por lo menos cerrar la puerta ante la eventualidad de una renegociación, y ejercer una cierta presión sobre Nancy Pelosi y los demócratas para que no se eternice el proceso en Washington.

    Pero si la decisión es audaz, también es temeraria. Ya hemos dicho en estas páginas, y muchos otros lo han comentado con mayor autoridad que yo, que el nivel de antagonismo que impera hoy entre los demócratas de la Cámara baja y la Casa Blanca es inusitado. No habíamos visto algo así desde 1974 y el intento de destitución, seguido por la renuncia de Richard Nixon. No necesariamente va a durar para siempre, y Trump es lo suficientemente pragmático para buscar opciones. Pero las últimas tres semanas han mostrado una intensidad de desprecio, insultos, odios y resentimientos de ambas partes, que vuelven muy difícil cualquier acercamiento. Y también vuelve muy difícil pensar que México deba involucrarse con uno de los bandos, sin comprometer o perjudicar seriamente la relación con el otro.

    Me explico. Pelosi y los demócratas entienden muy bien la urgencia de México y la importancia de una pronta ratificación del T-MEC. También saben que lo que a ellos les importa más que nada en este momento es ganarle la elección a Trump. Comprenden que si ellos le aprueban a Trump su USMCA, él lo utilizará como bandera en la campaña. Lo hará por lo menos en aquellos estados donde puede ser popular la tesis según la cual él echó a la basura el viejo NAFTA, que no servía de nada, y lo sustituyó con un magnífico USMCA, que resolverá todos los problemas de empleo y de exportaciones de tal o cual estado de la Unión Americana.

    Se corre el riesgo, seguramente calculado por la Cancillería y por Palacio, de que la decisión mexicana, y la presión concertada con Kushner y con Trudeau, sea vista como hacerle el juego a la reelección de Trump. Con lo encendidos que se encuentran los ánimos hoy en Washington, y como se encontrarán a partir de septiembre, cuando empieza la campaña electoral, por lo menos del Partido Demócrata, no sé si la jugada resulte tan inteligente o perspicaz como pueda parecerlo hoy.

    En todo caso, la decisión ya se tomó. No hay marcha atrás. Ahora todo depende de que Trump se entienda con los demócratas; que estos no decidan buscar su destitución, y que todos antepongan la trascendencia de la relación con México a las pugnas políticas internas. Ya anoche Pelosi le advirtió a Trump que no la chantajeara. Y Trump, por su parte, anunció anoche que a partir del 10 de junio impondrá un arancel del 5 por ciento a todas las importaciones procedentes de México. Al abordaje mis valientes.
    (Edición de firma).

  19. #529

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    'Me parece que ya vi esta película y ya sé que acaba mal'

    María Scherer.

    “Fui el último”, decía, satisfecho, el abuelo de Isabela Corduneanu. Fue el último de los pobladores de Botosani, en Rumania –a 60 kilómetros de Ucrania–, que firmó la cesión de sus puercos y vacas a la cooperativa agrícola.

    En tiempos de Ceaucescu, la insubordinación del abuelo tuvo consecuencias. Su familia perdió el “origen saludable”. “Él luchó en la Segunda Guerra Mundial (contra Rusia, porque hasta 1954 estuvimos del lado de Alemania) y a pesar de ello, estuvo en la cárcel porque se negó a pertenecer al Partido Comunista. Luego vino la colectivización y él se convirtió en un ‘mal ejemplo’ para el pueblo porque no quería ‘donar’ sus tierras y animales. Cada cuanto venían los enchamarrados y se lo llevaban a la Securitate (la policía secreta rumana), lo encerraban en un sótano toda la noche y lo soltaban en la mañana. El abuelo llegaba a la casa, se llevaba a las vacas y las ovejas y al volver ya estaban esperándolo de nuevo los enchamarrados. Acabó por firmar”.

    Consultora en comunicación e investigación política, Corduneanu asegura que encuentra paralelismos entre el régimen comunista rumano y algunos sucesos recientes en México. Afirma: “De pronto me parece que la historia se repite, que ya vi esta película y que sé que acaba mal”.

    -¿Qué alarmas te prende el estilo de gobernar de López Obrador?

    -El lenguaje de madera, que no sé cómo traducir al español; langue de bois, en francés. Es esta manera de hablar que etiqueta en lugar de nombrar hechos para hacerte creer que una realidad es la realidad. Austeridad republicana, por ejemplo, es una etiqueta. Austeridad republicana son recortes.

    Corduneanu vuelve atrás: “En mi infancia, jugábamos en la calle mientras hacíamos las filas para los alimentos –hasta la fecha, no soporto hacer una fila ni para el banco– y nos formábamos un día antes. Escuchábamos Radio Europa Libre y Radio La Voz de América, pero aun así crecimos en la censura. Nuestros padres nos advertían que no dijéramos esto ni lo otro. Recuerdo a mi padre cerrando las ventanas para oír las críticas contra el régimen. Leían al aire Red Horizons, el libro de memorias de (Mihai) Pacepa, (la mano derecha de Ceausescu). Así nos enteramos de que él y su mujer tenían un baño de oro.

    “Muy pequeña aprendí a manejar el doble discurso; en la escuela, donde éramos pioneros, nos referíamos a algo que decía el presidente de la República como que había dado ‘indicaciones preciosas’. Repasábamos el lenguaje de madera porque teníamos que dar discursos desde los 10 años. No olvido que en alguno, un compañero citó un libro del compañero Ceausescu, que aludía al ‘camino de la época de oro’, es decir, el camino hacia el comunismo”.

    -¿Qué impacto emocional tuvo sobre ti esa falta de coherencia?

    -Te enfoca, te obliga a pensar rápido y te hace duro. Por supuesto, te deprime. Cuando estalló la Revolución Rumana yo tenía 16 años; prácticamente formé mi manera de discurrir en esta duplicidad: piensas una cosa, pero tienes que decir otra en público. Usábamos mucho el doble sentido, pero no a la mexicana. En rumano usamos una palabra que se traduciría como lagartija. Las lagartijas tenían un doble sentido político. Eran pequeñas alusiones hacia el régimen, anécdotas o simplemente palabras con cierta entonación. Era una forma de resistencia, igual que las bromas políticas.

    Doctora en historia por el European University Institute, en Florencia, Corduneanu concibió en su tesis, 'Historia y memoria de la minoría húngara durante el comunismo rumano', una tipología de bromas políticas, “una forma de violencia simbólica porque el líder siempre queda como tonto”.

    Previamente, con el objetivo de hacer investigación en historia contemporánea, se fue a Budapest para estudiar la maestría en la Central European University, que recibe fondos de George Soros, lo cual constituye, hasta hoy, un problema político con los extremistas nacionalistas de la región. “Crecí sin pasaporte, en un país con las fronteras cerradas. Sentí que de repente salía de un cerco. Abordé un avión hasta los 24 años. De hecho, el libro en el que se convirtió mi tesis tiene en la contraportada una cerca de alambre congelada”.

    Los alumnos rumanos que pasaban por esa universidad eran contactados a su regreso por la policía. Aparentemente, les armaban un expediente. A la postre, la universidad se mudó a Viena porque el régimen nacionalista de derecha de Viktor Orban, el premier, prohibió los estudios de género.

    El amor la trajo a México, donde ha vivido los últimos 17 años. Profesora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, sostiene la historiadora: “Reconozco la censura por más sutil que sea, desde las primeras palabras. Por eso cuando llegué aquí, entendí perfectamente el término cantinflear”.

    Sigue: “A los 12 años gané un lugar para ir a la Olimpiada Nacional de Literatura, y ahí conocí a la hija de un coronel de la policía política. Ella nos contó bromas que sabía de su papá, bromas por las cuales hubieran detenido, encerrado y golpeado con sacos de arena a cualquier otro, a ver si volvía a abrir la boca. Y ahí estaba la hija contándonoslas a nosotros. De regreso, en la estación de tren, le cuento a mi padre que me sé unas bromas nuevas y nos reímos con lágrimas, hasta que me tapa la boca y me pregunta cómo me las sé. Yo le respondo que fue la hija del coronel. Se quedó lívido y me advirtió: ‘Nadie me va a creer que tú sabes estas bromas por ella, y yo voy a acabar en el sótano, así que mejor cállate’. Ésa fue mi primera clase de política”.
    (Edición de firma).

  20. #530

  21. #531

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    La austeridad mata, primero a los pobres

    Sergio Negrete Cárdenas

    “Por el bien de todos, primero los pobres”. Ese fue lema de campaña. Dado el brutal golpeteo al que muchos están siendo sometidos, hoy parece una burla. Están siendo los primeros, pero en ser lastimados por la llamada austeridad.

    Porque son los usuarios del Seguro Popular, IMSS o ISSSTE. Son aquellos cuya salud o vida depende de una medicina, atención médica o tratamiento que hoy ha sido restringido, y que carecen de recursos para ir a un doctor, farmacia o clínica privadas. Lo que para una familia clasemediera representa un costo inesperado, pero que puede afrontar, para un pobre es una sentencia a una peor calidad de vida o vida más corta.

    El sistema público de salud es un formidable redistribuidor de la riqueza: aquellos con elevados salarios son formales, contribuyen mucho al IMSS, pero no lo usan; los pobres formales aportan menos, pero lo utilizan. El Seguro Popular es subsidiado considerablemente con los impuestos de todos. El saqueo al Estado encabezado por el propio gobierno en busca de recursos para sus prioridades, entre ellas una refinería y un tren que costarán millones y perderán todavía más dinero cuando operen, está rompiendo esa redistribución.

    No habrá cifras de muertos y dañados, en parte por la atroz invisibilidad que caracteriza a los pobres. No habrá una estadística de niños o adultos que fallecieron por falta de quimioterapias, retrovirales o de una operación postergada, como tampoco por una atención médica que dejó de otorgarse. Tampoco de las personas que habrían recuperado su salud en lugar de seguir enfermos, menos de los sacrificios en los que una familia tuvo que incurrir para pagar una medicina o consulta. El recorte indiscriminado, como los pagos a pasantes y el despido de trabajadores sin base sindical (esenciales para la operación del sistema) resquebraja lo que de por sí era un equilibrio precario.

    El daño a los que menos tienen será una de las paradojas más crueles del obradorismo. Regresar a un sistema educativo complaciente con un sindicalismo voraz e inepto llevará a que millones de niños sigan hundidos en la pobreza cuando sean adultos. El golpe al turismo por los recortes en el sector afectará a muchas familias de escasos recursos en puntos como Oaxaca o San Cristóbal de las Casas. Pero ello se sentirá en un periodo largo de tiempo, incluso décadas, con la responsabilidad de este gobierno diluida en el tiempo. Lo de la salud es inmediato.

    La respuesta presidencial es similar a la que aplica en otros campos: hay mucha corrupción y por ello la estrategia tan radical. Como en la efímera y desastrosa guerra contra el huachicoleo: cierro los ductos para que no roben, sin pensar que provocaré desabasto. Si no compro medicinas, pues no habrá corrupción en el proceso. Las consecuencias son un poco más graves que las colas gigantescas en una gasolinera.

    Para una administración que pretende pasar a la historia, este capítulo será deprimente. Los que menos tienen son las víctimas inmediatas de una transformación mal entendida y peor ejecutada, en aras de una estrategia de gasto disfrazada de austeridad. Es la peor de las traiciones por parte de aquellos que se jactaban de no mentir, no robar y no traicionar, puesto que mintieron con sus promesas, saquean al erario para financiar sus prioridades, finalmente con ello traicionando la fe de aquellos que les entregaron su voto esperando ser, por fin, los primeros en ser beneficiados por el gobierno.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...o-a-los-pobres
    (Edición de firma).

  22. #532

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    Los pobres votaron por López Obrador, y por eso muchos de ellos morirán.

    Darwin sigue vigente.
    (Edición de firma).

  23. #533

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    Si AMLO destruye México, la prensa Cubana y Española se encargará de ponerlo como un "héroe" a la altura de Fidel Castro.

    Los que pierden fueron los que votaron por él, aunque se lleven a mucha gente decente entre las patas.
    (Edición de firma).

  24. #534

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    PAN: última llamada

    Roberto Gil Zuarth

    Al momento de que escribo este apunte, no hay aún resultados oficiales de las elecciones locales de 2019. Sin embargo, por los datos que empiezan a fluir en los medios de comunicación y en las redes sociales, las tendencias parecen claras: Morena gana las gubernaturas de Baja California y Puebla; el PAN se refrenda en las municipales de Aguascalientes y Durango, y obtiene una contundente mayoría en las legislativas de Tamaulipas; el PRI y el PRD se quedan al borde del desahucio.

    El resultado es una nueva llamada de atención para el PAN. Difícilmente cabe la excusa de que la ola lopezobradorista sigue sin romper y que el crecimiento de Morena es una consecuencia continuada de la elección de 2018. Como es palpable en Aguascalientes, Tamaulipas y Durango, el PAN tiene una sólida y cultivable base social. La figura de López Obrador no es la variable determinante que se presumía y Morena no se ha consolidado como un partido con presencia uniforme en todo el país, con candidatos que aporten más allá de la aprobación presidencial o de la identificación partidaria. Por el contrario, los datos y resultados sugieren que la aprobación de López Obrador está por encima de la intención de voto por partido de Morena, mientras que la gran mayoría de sus candidatos –con algunas excepciones– están por debajo de su “voto duro”. En pocas palabras, un buen número de ciudadanos respaldan la gestión del presidente, pero no necesariamente votan por Morena o sus candidatos.

    Morena, pues, no era imbatible en esta elección y López Obrador, fuera de la boleta, no es garantía de triunfo. El partido en el poder sigue siendo el amorfo movimiento de campaña del presidente y no mucho más. Por eso, las derrotas en el bastión histórico de Baja California y en Puebla se explican más por razones internas que por el talento desplegado por nuestros adversarios. En Baja California, después de 30 años de gobiernos panistas, nos hizo falta autocrítica y acción para renovar al partido, para abrir la organización a la sociedad, para impulsar nuevos cuadros y, sobre todo, para cumplir a plenitud con el deber de cuidado que tenemos sobre nuestro desempeño público. Nos pasó lo que le sucede a todo partido que cree que llegó para quedarse: soberbia y pasividad para no atender a tiempo las causas y síntomas del desgaste. No supimos o no quisimos leer que poco a poco se acumulaba la misma expectativa de cambio que nosotros sembramos en la era de la hegemonía priista, pero ahora en contra de nosotros. No hicimos nada para demostrar que merecíamos otra oportunidad. Pensamos ingenuamente que lo que fue panista, panista perdurará.

    La trágica muerte de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle nos dejó sin reflejos. Y es que en Puebla, desafortunadamente, había liderazgos potentes pero no un partido fuerte. Gradualmente se impuso esa distorsión que Gómez Morín pretendió evitar cuando insistía en que el PAN debía forjar un sólido estado de derecho interno y una fuerte cultura de institucionalidad: los agudos personalismos asfixian la vocación de trascendencia del empeño colectivo. Después de los fatales sucesos, imperó la tentación de cobrar facturas, el impulso a acomodarse con el siguiente inquilino en palacio y, por supuesto, la mezquindad de apostar al control local del partido con la mirada puesta en las candidaturas del 21. Fuimos incapaces de exigir una respuesta puntual a lo acontecido: una investigación profesional e independiente que aclarara las causas de la pérdida de dos amigos y compañeros de partido. Nos presentamos a la elección extraordinaria como si se tratara de un ciclo más de la normalidad democrática del país. Bocabajeado, dividido, desconfiado de unos y otros, el partido renunció a tejer un alegato inteligente de continuidad de los gobiernos panistas y a contrastar claramente con la alternativa morenista. Postulamos a un candidato independiente, sin abrirnos auténticamente a una alianza con la sociedad; hicimos una coalición partidaria sin tener claro para qué; fuimos a campaña carentes de emoción y sin un proyecto compartido de lo que debemos representar para los ciudadanos. Dejamos ir la oportunidad de hacer de Puebla la primera batalla digna, heroica y ejemplar en tiempos de la 4-T.

    Frente a esta jornada, el PAN necesita mucho más que la enésima comisión de reflexión. El PAN debe emprender, ya, el esfuerzo de su renovación. El octogésimo aniversario no debe agotarse en un ritual autocomplaciente y nostálgico de nuestras glorias pasadas, sino que debe ser la ocasión para su reafirmación ideológica, reconstrucción organizativa y reanimación política. Una nueva proyección de principios para actualizar nuestro ideario al reclamo social por la desigualdad y para articular nuevas respuestas frente al resurgimiento autoritario. Un programa moderno para definirnos ante las distintas realidades sociales que derivan de la emancipación de las personas como sujetos morales dignos, autónomos y libres; un menú de políticas para corregir la amenaza intergeneracional del cambio climático; una serie de técnicas para enfrentar la automatización y sus implicaciones en la nueva economía colaborativa; una persuasiva fuente de inspiración para suministrar dosis de humanismo a la inmensa complejidad de la revolución tecnológica.

    El PAN necesita también una reforma profunda a sus estatutos para terminar con los vicios del control del padrón y superar el sofocamiento de la pluralidad interna, con métodos genuinamente democráticos, competitivos, meritocráticos, pero lo suficientemente abiertos e incluyentes para no disuadir a los ciudadanos a venir a nuestra organización. Resucitar su vida interna: debate intenso en nuestros órganos para sustituir la conspiración y la mediocridad palaciega, por fines y causas socialmente útiles. Apropiarse del liderazgo ético para restablecer la legitimidad de las instituciones de la democracia. Reorganizar, en pocas palabras, a la única organización que hoy puede efectivamente organizar a quienes no están con López Obrador.

    2019 es la última llamada para el PAN: resurgir y tomar la responsabilidad de la alternativa ciudadana e institucional de México, o bien, la lenta y lastimosa ruta electoral hacia la marginalidad política.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...ultima-llamada
    (Edición de firma).

  25. #535

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    Los aranceles y los hondureños

    Por Jorge Castaneda Gutman.

    Tanto el viernes pasado, vía el vicepresidente Mike Pence, como el domingo en boca del jefe de la Oficina de la Casa Blanca y el secretario de Seguridad Interna (DHS), el gobierno de Estados Unidos ha sido muy explícito en formular sus demandas al de López Obrador. Más allá de los lugares comunes, la falsa solemnidad, las denegaciones freudianas y la ausencia de contenido sustantivo de la carta de AMLO a Trump, y de las grandilocuencias de su canciller (llamar cumbre a una reunión de dos secretarios de Relaciones), los parámetros de la negociación en Washington el miércoles están claros.
    Lo primero: Washington aplicará aranceles a las exportaciones mexicanas (o importaciones desde México) porque a su entender nuestro país no ha hecho lo necesario ni lo deseable para reducir/impedir/contener la migración centroamericana hacia Estados Unidos. No se trata de un conflicto comercial. Trump está haciendo lo que México siempre debió haber hecho, lo que Peña Nieto y Videgaray dijeron que iban a hacer, y que ni ellos ni López Obrador han realizado en realidad: adoptar un enfoque integral de la relación entre ambos países. Desde la época de Salinas se insistió en que todo debía avanzar por vías separadas; hoy el gobierno repite la misma tonada.

    En lo migratorio, Trump exige tres concesiones mexicanas. La primera, la más urgente y lastimosa, consiste en la formalización del Acuerdo de Tercer País Seguro que en los hechos se empezó a poner en práctica con el convenio 'Remain in Mexico'. Formalizarlo significa que al ser México un país 'seguro', no hay necesidad para ningún 'tercero' (hondureño, cubano, congolés) de pedir asilo en Estados Unidos. Como Austria y Alemania, pues. Ya ni siquiera tendrían derecho a audiencia; deberán regresarse a sus países, o pedir asilo en México.

    Las cifras son elocuentes. Según DHS, entre enero y mayo fueron detenidos del lado norteamericano de la frontera unos 470 mil migrantes. La cifra de mayo aún no se divulga, pero DHS ya dijo que superaría la de abril (109 mil). Según un funcionario mexicano, citado por The New York Times el sábado, han sido devueltos menos de 9 mil solicitantes de asilo (yo creo, por ejemplo, a partir de mis pláticas con el gobernador Javier Corral, de Chihuahua, que son más bien como 20 mil). Los cuatrocientos cincuenta mil restantes se encuentran en Estados Unidos, y podrían ser devueltos a México. Los que sigan llegando no esperarán su audiencia en México; no habrá audiencia. Con el tiempo, y al entrar el verano, es muy posible que el flujo disminuya. ¿Cuánto?

    En segundo lugar, los tres voceros estadounidenses insistieron en el sellamiento de nuestra frontera sur. Lo que se pueda hacer en la frontera, perfecto. Lo que no, en los 'check-points' en el camino de Guatemala a Estados Unidos. En otras palabras, lo que AMLO ha intentado, de buena fe y con la peor moralidad imaginable, desde enero. No existe la capacidad en México para hacerlo. En este sentido, debemos agradecerle al INAMI su infinita corrupción e incompetencia. Y en tercer término, Trump quiere un ataque frontal contra lo que llama las organizaciones criminales transnacionales (TCOs) que, según él, monopolizan el transporte de migrantes centroamericanos del sur al norte. ¿A quiénes se referirá?

    México debe decir que no. Así de sencillo. Y no disfrazar un sí con mentiras, cortinas de humo, control de medios, etcétera. Los vamos a cachar, tarde o temprano.

    ¿Y los aranceles, apá? Existen varios caminos. El primero es decir: Va. Pon lo de 5 por ciento, y vemos qué sucede. Ya con la devaluación del jueves y viernes se compensó más de la mitad. Podemos aguantar hasta 10 por ciento, claro, si se deja de gobernar con el tipo de cambio, a la López Portillo. El segundo es aplicar aranceles en represalia, escogidos con criterios electorales en los estados que más le importan a Trump, como lo sabe hacer la tecnocracia de la Secretaría de Hacienda desde hace un cuarto de siglo. El cuarto, esperar que el verano traiga consigo, como cada año, una disminución del flujo centroamericano (Trump espera lo mismo). Por último, movilizar y dejar que se movilicen las fuerzas aliadas en Estados Unidos: voceros mexicanos en los grandes medios nacionales; exportadores afectados por nuestros aranceles; republicanos opuestos al principio mismo; partidarios del T-MEC que saben que así no pasa; abogados que cuestionarán la legalidad de las medidas de Trump; altos funcionarios de la administración opuestos a las medidas que por ahora perdieron pero que pueden ganar después; asociaciones de consumidores norteamericanos opuestos al alza de precios de algunos productos.

    Sé que la inmensa mayoría de los mexicanos prefieren que sacrifiquemos a los centroamericanos y no nos peleemos con Trump. Lo que no saben es que los centroamericanos no se van a quedar en Centroamérica, que la decencia mexicana sí tiene un valor incalculable, que las escenas de esbirros mexicanos uniformados arrancando niños a sus madres son intolerables, y que Trump no va a quedar satisfecho con estas concesiones mexicanas. Amor y paz.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...los-hondurenos
    (Edición de firma).

  26. #536

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    Aeropuerto: el hígado manda

    Por Pablo Hiriart.

    El gobierno no tiene dinero para jeringas ni para frenar los secuestros, pero sí lo tiene para inundar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, con tal de que no quede huella de la que sería la mayor obra de infraestructura del país.

    Sólo para la tarea inicial de inundar el aeropuerto de Texcoco se van a requerir mil 600 millones de pesos.

    Para eso hay dinero. Para becas a investigadores no, para material médico no, para tratamientos en Neurología no, para seguridad pública no, para estancias infantiles no, comedores populares no, pago de estímulo a científicos no. Etcétera, etcétera.

    El aeropuerto internacional de Texcoco lleva un avance de 37 por ciento en su construcción y el gobierno decidió frenarlo y ahora, para que no quede registro de esa gran obra, inundarlo.

    De acuerdo con expertos consultados por el colega Ricardo Raphael, inundar el aeropuerto de Texcoco va a costar mil 600 millones de pesos, únicamente en su fase inicial.

    ¿Inundarlo?

    ¿Van a gastar una millonada para que no se vean los otros miles de millones de pesos que el gobierno tiró a la basura por un capricho?

    Sí, eso van a hacer.

    Un juez frenó, por ahora, la inundación de las obras en Texcoco, hasta que se revisen las causas que llevaron al gobierno a frenar la obra.

    Paralelamente, un tribunal ordenó no iniciar la construcción del aeropuerto en Santa Lucía hasta que se cuente con todos los estudios de seguridad aérea. No los han hecho.

    Las autoridades no vieron que en Santa Lucía hay un cerro, y en Texcoco vieron un lago que no existe.

    Antes de tomar la decisión de demoler el aeropuerto de Texcoco, los actuales gobernantes le pidieron su opinión técnica a los tres colegios de ingenieros del país acerca de dónde convenía establecer el aeropuerto internacional. Y los tres dijeron Texcoco y que Santa Lucía era inviable.

    La principal autoridad mundial en aeronáutica, MITRE, estableció que el aeropuerto debía hacerse en Texcoco y no en Santa Lucía.

    Igual respuesta dio la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI): Santa Lucía es inviable en el largo plazo y Texcoco es el indicado.

    Pues no, nuestro gobierno ha decidido cubrir de agua el espléndido proyecto arquitectónico de Norman Foster y las obras ya realizadas.

    Con la cancelación del aeropuerto de Texcoco se perdieron entre 120 y 160 mil millones de pesos, aparte de lo que dejaremos de ingresar al cancelarse esa obra.

    Se tiraron a la basura los contratos que ya estaban licitados (74 por ciento del total).

    Se desecharon los 70 mil empleos directos que se iban a crear este año en esa obra, que incluyen a los 40 mil que ya estaban trabajando. A la calle.

    El 70 por ciento de la inversión en el aeropuerto de Texcoco era privada.

    Los usuarios pagarían el resto de la obra a través de la Tarifa de Uso de Aeropuerto, y su funcionamiento sería un gran negocio para el gobierno y para desarrollar esa región del área metropolitana con empleos, vialidades, hoteles, servicios…

    No, el hígado manda.

    A inundarlo porque “no nos merecemos un aeropuerto así de moderno pues en el país hay muchos pobres”.

    A Santa Lucía le van a inyectar, oficialmente, 70 mil millones de pesos para acondicionarlo.

    Es decir, perdemos dinero y desarrollo futuro al cancelar un gran aeropuerto, y gastaremos dinero en hacer uno pequeñito, disfuncional, inseguro y que daña el medio ambiente.
    Puro hígado. Cero racionalidad económica ni visión de desarrollo.

    Además se va a invertir en la construcción de una tercera terminal en el actual aeropuerto capitalino, cuando lo que se necesitan son más pistas pues el tráfico aéreo está sobresaturado.

    En contraparte, se van a invertir 200 mil millones de pesos (cuando menos) en una refinería sin viabilidad financiera para producir gasolinas, cuando lo que requiere Pemex son recursos para aumentar la producción de crudo, que es su negocio principal.

    Y encima de todas estas decisiones tomadas con el hígado y pasadas por el tamiz de ideologías ya fracasadas, queremos que los inversionistas tengan confianza.

    Queremos que las calificadoras nos vean bien. Y nos enojamos porque aconsejan tener cuidado con lo que está pasando en México.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/pablo-hiriart/aeropuerto-el-higado-manda
    (Edición de firma).

  27. #537

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    Violencia galopante

    Por Raymundo Riva Palacio.

    ¿Alguien se sorprendió al enterarse de que el primer cuatrimestre de este año es el más violento en la historia de los registros de incidencia delictiva desde que se iniciaron, en 1997? Todo se fue al alza, de acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que se han convertido en una de las estadísticas que se esperan mensualmente con mayor ansiedad, al haberse convertido en pulso de la gobernabilidad y balanza sobre el éxito o fracaso del gobierno. El sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador arrancó con una inercia trágica de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, que destrozó los sistemas policiales por ignorancia e incapacidad, pero tampoco ha mostrado, más allá de la retórica, una idea clara de cómo enfrentar el fenómeno.

    Los datos del Secretariado ratifican tendencias delictivas. Colima, donde se dieron 7.3 asesinatos por cada 100 mil habitantes –la tasa más alta del país–, no ha logrado restablecer la calma después de que hace poco más de dos años, por el descuido en el puerto de Manzanillo –responsabilidad de la Marina, por cierto–, empezaron a entrar cargamentos chinos de fentanilo, que recorrieron las viejas rutas de las metanfetaminas por el noroeste de Michoacán –las zonas protegidas por los paramilitares patrocinados por el gobierno peñista que incorporaron a miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación– y entraron a Jalisco para que desde ahí se exportara al ávido mercado de consumidores estadounidenses.

    Colima viene en espiral descendente desde el peñismo, como el caso de Chihuahua, donde el exgobernador César Duarte relajó el esquema de seguridad que se había instalado, particularmente en Ciudad Juárez, y que el gobernador Javier Corral ha sido incapaz de restablecer. Corral ha estado enfocado en encarcelar a priistas y no ha prestado la atención debida al tema de la seguridad, que se agravó por un factor externo: los acuerdos de paz en Colombia incluyeron la petición de las FARC de que se suspendiera la erradicación, por lo que la producción de cocaína volvió a florecer y se reanudaron las exportaciones hacia Estados Unidos, que en más del 50 por ciento pasa por el corredor Torreón-Gómez Palacio-Ciudad Juárez.

    Chihuahua tiene una tasa de homicidios dolosos de 4.8 por cada 100 mil habitantes, superior en ocho décimas a la de Guanajuato, que desde el gobierno de Miguel Márquez se vio involucrado en la lucha de organizaciones criminales por el control del robo de combustible, que llegó a ser más redituable que la cocaína. La zona era controlada por Los Zetas, cuya subsidiaria es el Cártel de Santa Rosa de Lima, pero la estabilidad se rompió con el intento del Cártel Jalisco Nueva Generación de quedarse con el negocio. Van avanzando, en concordancia con la estrategia del gobierno de López Obrador de acabar con la organización de Santa Rosa, dejando de lado a los jaliscienses. Sin embargo, nada es claro con la estrategia actual. Desde hace casi tres meses la Marina tiene interceptadas las llamadas telefónicas de todo el entorno de su líder en fuga, José Antonio Yépez, apodado El Marro, pero no lo han detenido. Varias veces lo han tenido ubicado por zona, según funcionarios federales, pero se les ha escapado.

    Las dinámicas en esas entidades no son levanta cejas, como sí lo son los datos que arrojan las estadísticas en tres nuevos gobiernos, todos de Morena, que encabezan el incremento delictivo en el país en términos porcentuales. A la cabeza se encuentra la Ciudad de México, donde la incidencia delictiva subió 237.5 por ciento en el primer cuatrimestre de este año, seguida de Morelos, que se incrementó 210 por ciento, y Veracruz, que vivía un desastre en materia de seguridad y que aun así incrementó su tasa 168.51 por ciento. En los tres casos han echado la culpa a gobiernos anteriores, pero en los tres casos sus gobiernos han sido incapaces de restablecer el orden. Problemas de aptitud de los responsables de la seguridad y ausencia total de estrategia, o acciones equivocadas, han producido que las peores entidades en la materia estén asociadas a Morena, aunque en el caso de Morelos es por alianza y el gobernador Cuauhtémoc Blanco está en choque incluso con el partido que respaldó su candidatura.

    Las estadísticas de la violencia no son suficientes para entender el fenómeno que se vive. Hay características locales y regionales, así como dinámicas diferenciadas. Sin embargo, existe un común denominador que se trata de cubrir con la retórica y la expectativa de que con la llegada de la Guardia Nacional habrá un antes y un después. Se trata de la falta de recursos presupuestarios, de la debilidad institucional que muestra su cara más vulnerable en los municipios, del quiebre de los equilibrios en varias partes del país, que muchas veces está asociada con corrupción de autoridades. Igualmente de la negligencia del sexenio anterior al desmantelar las plataformas de inteligencia criminal, de inteligencia para la seguridad nacional y del sistema federal de penales.

    Todos estos factores no fueron culpa ni responsabilidad del gobierno de López Obrador. Tampoco será su culpa ahora, pero sí su responsabilidad. Puede seguir achacando al pasado todos los males que afectan a su gobierno, pero los muertos de hoy se le contabilizarán a él, no a Peña Nieto. Por lo mismo, si continúa con la misma línea estratégica del arranque del gobierno anterior, de dejar hacer dejar pasar, terminará peor que él en materia de violencia, y la inseguridad irá erosionando su popularidad y aprobación. Peor aún es que el país aumentará su teñido de rojo ante la falta de visión, de objetivos claros y de estrategias confusas como las presentadas hasta ahora, sin señales de que vendrá una rectificación.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...ncia-galopante
    (Edición de firma).

  28. #538

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    Marcelo, sigan al señor Donohue

    Por Jonathan Ruiz Torre.

    Y Carlos Salazar divulgó públicamente el martes: “Tom Donohue, que es el presidente de la American Chamber, vendrá esta semana a México…”.

    No se confundan. Nadie puede hacer más por la economía mexicana en este momento que Thomas Donohue, y lo que indicó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial es que él estará cerca.

    Durante más de dos décadas y hasta el primer semestre de este año, Donohue fue el presidente y director general de la US Chamber of Commerce o la Cámara de Comercio de los Estados Unidos. Temporalmente se quedará solo con el segundo cargo, la presidencia la cedió a Suzanne Clark.

    Expliqué en su momento que de poco serviría negociar con Donald Trump, quien a mi juicio no aplicaría los aranceles. ¿La razón? La fuerte presión que recibe del gremio de Donohue que ya amenaza con apoyar más a demócratas que a republicanos durante los financiamientos de campañas políticas de 2020. Atención, su cámara empresarial está conformada por las compañías más grandes de su país, las defensoras del establishment estadounidense.

    A la US Chamber no le conviene la política comercial o lo que sea la estrategia global económica de Trump. Por años gozaron de la ventaja de traer manufactura a México para bajar sus costos sin pagar aranceles al cruzar las fronteras y la inmigración a su país mantiene bajos los salarios que pagan para tareas pesadas, con ello bajan los costos de sus productos y pueden competir con alemanes, holandeses, suecos o chinos.

    Lo dejó muy claro la US Chamber en dos artículos que promueven esta semana:

    “La clave para mantener fuerte nuestra economía”, que incluye esta aportación: “¿Cómo mantener y fortalecer el crecimiento? Sencillo. Hay que retener a trabajadores de todos los niveles de habilidad que, en muchos casos, han estado contribuyendo a nuestra economía durante décadas”.

    El otro texto: “5 razones por las que apoyamos el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC)”, que destaca esta frase del mismo Donohue: “La Cámara de los Estados Unidos se enorgullece de alzar nuestra voz en apoyo de la aprobación rápida por el Congreso del TMEC. El comercio con Canadá y México ha impulsado nuestra economía durante décadas”.

    Como era de esperarse, la rivalidad entre la US Chamber y el presidente Donald Trump ya es pública.

    El lunes, el mandatario externó en una entrevista televisada con CNBC: Los países extranjeros “se aprovechan de nosotros de todas las formas posibles, y la Cámara de los Estados Unidos está allí con ellos”, dijo Trump. “La Cámara es probablemente más para las empresas y las personas que son miembros que para nuestro país”.

    Al canciller Marcelo Ebrard no le funcionó la estrategia de negociar con Trump. No ganamos nada, pues ese presidente ya azuzó con nuevas represalias. Estamos como al principio, lo que ayer consignamos Gonzalo Soto y yo en el trabajo de portada de Bloomberg Businessweek México.

    Bien haría Ebrard en voltear a ver a Donohue y armar con él un nuevo mapa para arreglar el gran problema del comercio exterior mexicano: la incertidumbre que detuvo la inversión.

    Consultada al respecto, hasta el cierre de esta edición, la US Chamber of Commerce no había confirmado la visita del Sr. Donohue a México esta semana.
    (Edición de firma).

  29. #539

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    Migrantes

    Por Alejandro Moreno.

    Los migrantes centroamericanos son hoy uno de los principales problemas para el gobierno de la cuarta transformación, no solamente por la magnitud del asunto, sino porque, a diferencia de otros problemas, el tema de la migración tiene reloj con cuenta regresiva de por medio. Así se entiende luego de las negociaciones con el gobierno de Donald Trump para desactivar los aranceles.

    Mientras el gobierno mexicano se adapta a estas nuevas circunstancias, este es un momento propicio para revisar las actitudes de los mexicanos hacia los migrantes y ver el grado de apoyo o rechazo que pueden tener las medidas previstas. Ya en una columna previa habíamos hecho el ejercicio (26 octubre 2018), y desde entonces se veía una opinión pública dividida, aunque con mayoría abierta a la migración, lo cual coincidía con el discurso de apertura del entonces presidente electo López Obrador: El 59 por ciento de los encuestados expresaba una actitud de apertura hacia los migrantes, con 14 por ciento de ellos apoyando una apertura absoluta, mientras que el 40 por ciento expresaba más restricciones a la entrada, con 10 por ciento en una cerrazón absoluta. Los datos son de la Encuesta Mundial de Valores realizada en el país, en 2018.
    A varias semanas de distancia de ese análisis, y bajo una realidad distinta, las encuestas nos muestran cierto endurecimiento de la población mexicana hacia los migrantes. En los dos últimos sondeos nacionales que hicimos, en mayo 24 y junio 4, el 41 por ciento dijo que a los migrantes se les debería apoyar y garantizar el libre paso, mientras que el 56 por ciento indicó que se les debe cerrar la frontera.

    La opinión pública sigue marcadamente dividida, pero con este fraseo y bajo las actuales circunstancias, es claro que la mayoría ha adoptado una actitud de cerrazón. Es muy probable que en apenas unos meses, con una migración al alza, bajo circunstancias políticas y económicas distintas, y bajo presión bilateral, los mexicanos se han endurecido hacia los migrantes. Según la encuesta publicada el pasado 4 de junio en este diario, el apoyo a cerrar las fronteras a los migrantes llegó a registrar hasta 72 por ciento a mediados de mayo, antes de la crisis de los aranceles.

    Agregando las dos últimas encuestas para hacer algunos cruces, nos ofrece información adicional para entender mejor este fenómeno de opinión. En primer lugar, las encuestas revelan claras diferencias regionales: el norte es donde mayor cerrazón se observa, mientras que en el sur se expresa la mayor apertura. Las diferencias no son tan marcadas pero algo dicen. La actitud de cerrar nuestras fronteras a los migrantes es apoyada por 53 por ciento en el sur, 56 por ciento en el centro, 57 por ciento en el centro-occidente y 61 por ciento en el norte. La población más preocupada por la migración está en los estados del norte, donde finalmente se ha instalado una buena parte de los migrantes que buscan internarse a Estados Unidos y, bajo las premisas de la reciente negociación, adonde varios de ellos podrían ser remitidos desde el vecino país, en espera de trámites.

    En términos demográficos, la apertura hacia los migrantes es ligeramente mayor entre las mujeres que entre los hombres, mientras que la cerrazón es mayor entre los grupos de mayor edad. Curiosamente, la encuesta revela que los más escolarizados son quienes más apoyan el cierre de las fronteras, un resultado contrario a lo que se esperaría de un público que por lo general tiende a ser más liberal.

    En términos políticos, la mayor apertura hacia los migrantes la expresan los priistas y los morenistas, mientras que la mayor cerrazón es más visible entre panistas y perredistas, aunque también entre la mayoría apartidista. Por otro lado, los mexicanos que se consideran de izquierda muestran una apertura ligeramente más alta hacia la migración, mientras que los de centro y derecha expresan una mayor cerrazón. El tema, por lo visto, ya trae su dosis de politización. Veremos cómo evolucionan estas actitudes.
    (Edición de firma).

  30. #540

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    'Tengo malestar y enojo por la situación en Cuba; todo es injusto'

    Por María Scherer.

    “Evolucioné más o menos como mis tres hermanos”, cuenta el escritor Rafael Rojas. Los cuatro estudiaron en las mismas escuelas, el bachillerato en la famosa Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin, que inauguraron Fidel Castro y Leonid Brézhnev en 1974, “diseñada a imagen y semejanza de las escuelas de élite de la Unión Soviética”.

    Los hijos de Fernando Rojas, exrector de la Universidad de la Habana, estudiaban y trabajaban en fábricas de pilas, radios y otros bienes, como el resto de los alumnos de la Lenin, y, siguiendo la ruta de ese tipo de jóvenes en la Cuba soviética, al graduarse se fue al Moskovsky Institut Upravlenia (Instituto Moscovita de Dirección). Sólo los mejores alumnos del bachillerato aspiraban a esas carreras, que concedían estatus. “El contenido de los cursos era fundamentalmente economía política, aunque tenía una parte importante de filosofía”.

    Cuando vivió en Rusia, a principios de los ochenta, los años previos a la introducción de la Perestroika, relata el académico, “me impactó la irreverencia de la juventud soviética y el poco criterio de autoridad que establecían en relación con sus líderes, que era completamente diferente a como lo practicábamos en Cuba. Nuestra relación con Fidel y los otros líderes era de lealtad, pero para los rusos era diferente: sus líderes eran figuras distantes, ridículas incluso. No hablo de una simple burla. Eso era desafecto”.

    Dos años y medio más tarde, Rojas, autor de ensayos críticos del sistema político cubano y de la conducción de Fidel Castro, volvió al Caribe. Parte del currículum le fue revalidado en la Universidad de La Habana, donde se graduó de Filosofía Marxista y posteriormente ganó una beca del Colegio de México para cursar el doctorado en Historia, recomendado por su maestro Manuel Moreno Fraginals, “el gran historiador marxista cubano de mediados del siglo XX, que hizo la gran historia del azúcar, del ingenio y del sistema de plantaciones”, también egresado del Centro de Estudios Históricos del Colmex.

    Al terminar la práctica docente en el Colmex, Rojas fue contratado en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. Un año después ingresó al CIDE. Aquel 1996 fue clave porque el tema de Cuba se colocó en el centro de la esfera pública latinoamericana. La crisis de los balseros se recrudeció tras el notable deterioro de las condiciones de vida en la isla durante el periodo especial, cuando Clinton aplicó la Ley Helms-Burton a Cuba.

    Durante el movimiento cultural de los ochenta, un grupo de pintores, escritores, arquitectos, artistas y músicos cubanos nacidos en los sesenta, hicieron las primeras críticas articuladas sobre el sistema político de la isla, pero desde la izquierda. Rojas, orientado hacia la historia de las ideas y de las instituciones políticas, comenzó a publicar en el Caimán barbudo y La gaceta de Cuba, revistas que lo colocaron en el campo intelectual de la isla.

    Justo entonces se editó en Madrid Encuentro de la Cultura Cubana, una revista fundada por Jesús Díaz y otros exiliados de esa generación. La capital de España se convirtió en el centro cultural de la diáspora de los 90 y Rojas se dedicó a escribir, además de sus investigaciones y artículos académicos, otros textos que tenían que ver con México y América Latina, y también empezó a intervenir en la discusión política sobre Cuba. “Eso cambió mi relación con la isla. Fui ubicado como enemigo y comenzaron los ataques, algo que se prolongó durante los años siguientes”.

    El resto de los hermanos Rojas permaneció en Cuba. El mayor fue dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas y tuvo un papel cada vez más relevante en la política cultural del Estado, en el momento en el que Fidel lanzó 'La batalla de las ideas', “una política mediática muy agresiva en contra del exilio, de Miami en especial, y contra la comunidad intelectual de la diáspora, presentándolos como si fueran una misma cosa. A mí me interesaba el socialismo democrático, pero me comparaban con Diaz-Balart o con Carlos Alberto Montaner. Ésa era la estrategia”.

    En la Feria del Libro de Guadalajara 2002, dedicada a la isla, fueron invitados escritores que vivían dentro y fuera de ella: Zoé Valdés, Jesús Díaz, Iván de la Nuez y el propio Rojas entre ellos. Se presentó un número de la revista Encuentro de la Cultura Cubana, en la que se homenajeó precisamente a Jesús Díaz, que había muerto ese verano. En la conmemoración participarían Roger Bartra, Julio Trujillo, Christopher Domínguez y José Manuel Prieto. “La delegación oficial a la que pertenecía mi hermano reventó el acto.
    Cerraron el auditorio, nos arrebataron los micrófonos y arengaron al público, mayoritariamente favorable a la delegación cubana; nos acusaron de agentes del imperialismo”. El asunto fue ampliamente cubierto por la prensa mexicana.

    -¿Y la relación con tu hermano?

    -Siempre ha sido muy buena. Así se mantiene.

    Ganador del premio Anagrama de Ensayo 2006 por Tumbas sin sosiego, y autor de Las repúblicas de aire, entre otros títulos, afirma que “a medida que me incliné hacia un tipo de historia más académica y al mismo tiempo a un tipo de ensayo menos cubano, se iban distendiendo las relaciones con la isla, relativamente, pues persisten ese tipo de descalificaciones”.

    De esa época apenas queda su condición migratoria, que es, de hecho, la de un exiliado. Rojas no puede viajar a Cuba sin un pasaporte habilitado para ese efecto. Cuando murió su padre le extendieron un permiso humanitario, y aprovecharon para hacerle saber de la precariedad de su situación.

    -¿Por qué no has habilitado el pasaporte?

    -Creo que aún tengo un poco de malestar con la situación misma, un poco de orgullo, de enojo, porque me parece injusto todo.

    https://elfinanciero.com.mx/opinion/...odo-es-injusto
    (Edición de firma).

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