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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #226

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    El marxismo de AMLO y de la FCPyS

    Por Jorge Castañeda Gutman.

    Todos somos producto de nuestros padres, infancia, educación, entorno y época. Todos cambiamos, y dejamos en el camino algunas creencias e ideas, y otras las conservamos, de manera más o menos consciente. Es tan injusto reclamarle a alguien el haber cambiado de convicciones o valores, como indignarse porque alguien de joven se identificó con tal o cual ideario o ideología, aunque después la haya descartado.

    En las discusiones de café, de vodka y tequila, o de noches solitarias, entre colegas poco adeptos a la 4T, se repite un debate día tras día. Partiendo de la virtual unanimidad que impera en torno a la voluntad de López Obrador de acumular y concentrar poder, se siente una clara divergencia a propósito de las respuestas a una pregunta evidente: ¿Para qué?

    La gran mayoría de los integrantes de la comentocracia antichairos responde que por el poder mismo. No detectan ni comprueban un proyecto radical (o no) de transformación de país o de régimen más allá de algunos lugares comunes, del clientelismo financiado por el presupuesto, de una cierta deriva autoritaria y de un nacionalismo exacerbado, más hacia adentro que hacia afuera. Un programa revolucionario, socialista, cardenista o siquiera de izquierda moderada brilla por su ausencia, en la opinión de este grupo de comentócratas o políticos en la banca o de plano jubilados, pero bien informados y con una larga experiencia.

    Otros –una minoría entre la que me cuento– mira las cosas de manera diferente. Vemos un proyecto transformador con varias inspiraciones, sin una gran coherencia y en gran medida nefasto para el país, pero proyecto al fin. Las fuentes de inspiración, más allá de las evocaciones infantiles –Juárez, Madero, Zapata, etc.– son conocidas. Arrancan con una cierta lectura del cardenismo –sobre todo la de Arnaldo Córdova–; una nostalgia por el desarrollo estabilizador; la admiración por la edad dorada preneoliberal de Echeverría y López Portillo, y un marxismo aprendido en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM en los años setenta, y en los discursos y la práctica de Fidel Castro.

    Que todo esto constituya una mezcla ecléctica de ideas, tesis, lealtades y mitos es indiscutible, pero la coherencia no es necesariamente la clave de las ideologías, o de las creencias. Los colaboradores de AMLO dicen lo que él calla, pero piensa: Cuba es el modelo menos peor, o mejor, de logros mundiales en salud, educación, ciencia y tecnología, organización social, dignidad, etc. Y el marxismo es la teoría de esa práctica. Es el andamiaje conceptual del que se deriva el diagnóstico y el programa, el juicio de unos y otros y la explicación de lo que fue y lo que será. ¿Qué tipo de marxismo? El de la FCPyS de la UNAM de los años setenta.

    ¿De dónde saco tanta especulación? preguntarán algunos. Parte es de dominio público –el cardenismo de AMLO–. Parte proviene de conversaciones y discursos del presidente a lo largo de los años –la admiración a Fidel Castro–. Y otra parte, del regreso de lo sublimado, o le retour du refoulé, recurriendo a una jerga freudiana hecha famosa por Lacan, antes de que cayera en desgracia.

    Entre sus diatribas más reveladoras de días recientes, AMLO se refirió a las ONG y la sociedad civil en términos despectivos e incluso ofensivos, en relación a la Guardia Nacional. En la versión de Milenio, dijo: “La llamada sociedad civil se ha dedicado a analizar la realidad sin transformarla”. En la transcripción de Reforma, denunció que “Los expertos y los de las organizaciones de la sociedad civil, no sé qué están pensando, porque ya basta de estar haciendo análisis de la realidad sin transformarla”. Más allá de la razón que pueda tener o no AMLO –creo que se equivoca– lo interesante es lo que revela esta declaración. A nadie de su edad y con un mínimo de cultura marxista se le escapa la referencia.

    Entre las frases más conocidas –y más banales– de Marx figura la tesis número 11 sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. López Obrador tal vez ni siquiera se enteró de la analogía, aunque se encuentre sólidamente anclada en su memoria inconsciente. Pero sus raíces marxistas de la FCPyS de los años setenta no mienten. De allí extrajo su lamento, crítica o reproche a las ONG. No invocó a otro pensador, a otro filósofo, a otra fuente. Brotó Marx. Mejor que otros, pero no sé si en la versión de la Facultad, donde di clases 25 años. ¿Es el poder por el poder, o hay proyecto?

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-y-de-la-fcpys

  2. #227

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    No todo lo que brilla…

    Javier Risco.

    Hace algunos meses tuve la suerte de ir a Japón. Fue un viaje maravilloso y tal y como cualquiera se imagina, fue espectacular. El choque cultural sí es evidente y en efecto, conviven la tradición y la modernidad como nunca antes vi (sí, es cierto que nuestra tradición también está a flor de piel, pero el tema es que allá la modernidad y el desarrollo sí nos rebasan largamente). La comida es deliciosa, como sabemos, y es un país tan ordenado en el que a veces parece que uno estorba inconsciente e involuntariamente. Es maravilloso y se ajusta a lo que uno sabe y espera. Lo lindo realmente, es verte allí.

    Estuve tentado en escribir sobre Japón y los japoneses desde que volví del viaje, y hace un par de semanas estuve a punto de hacerlo cuando encontraron varados en las costas a tres ejemplares de Pez Remo, una repulsiva serpiente marina enorme que, digna de su aspecto y según lo leído, presagia tsunamis y catástrofes sin nombre. Dicho animal vive en las profundidades y cuando es visto por la superficie sólo significa malas nuevas, de hecho su nombre en japonés es “Ryugu no tsukai” que se traduce como “Mensajero del palacio del dios del mar” y según esto, el año antes del terrible terremoto y maremoto de Fukushima, en el que veinte mil personas murieron, al menos doce de estos seres llegaron a las playas niponas.

    En esa ocasión lo que quería escribir apuntaba a la enorme dicotomía y contradicción que encierra esta anécdota: estoy seguro que allá tienen los laboratorios y los aparatos más modernos en cuanto a predicción de catástrofes, estudios de mareas y geomediciones se refiere, sin embargo, la aparición de un pez muerto en la playa desata tal pavor que la noticia llega hasta nuestros oídos aunque sea el equivalente a que un cazador de leones se espante porque entra un ratón a su casa. Este hecho pone en relieve uno de los elementos entre los que oscila la cultura japonesa: la tradición milenaria y el respeto a ella.

    El otro lado de la pértiga que equilibra esto, es la modernidad. En ese sentido, el desarrollo tecnológico que han alcanzado habla por sí solo. Robótica, industria y entretenimiento. Desde exoesqueletos hasta el karaoke y pasando por trenes bala y energía atómica, la tecnología es un aspecto fundamental en sus vidas.

    Las Olimpiadas del próximo año serán en Tokio y el comité organizador hizo una propuesta para involucrar a los habitantes de todo el país. Crearían las cinco mil medallas que se reparten entre olímpicos y paralímpicos, íntegramente del reciclaje de metales extraídos de material electrónico en desuso. Alucinante. Si ellos son los creadores de la tecnología y uno de sus grandes consumidores, también son punta de lanza como generadores de este tipo de desechos, así que por qué no, además, ser el emblema de su reutilización.
    Así fue como la mayoría de los japoneses se movilizaron y comenzaron a depositar sus viejas laptops, celulares, palms, tablets y tamagotchis, en puntos específicos para su tratamiento y reutilización.

    Desde abril de 2017 hasta esta semana, ya se ha recolectado la totalidad del bronce, el 93 por ciento del oro y el 87 por ciento de la plata y es un hecho que para el 31 de marzo habrán llegado a la meta, tanto así que anunciaron desde ya que no se reciben más desechos.

    Las Olimpiadas son probablemente el evento de repercusión mundial en el que esta relación entre lo moderno y lo clásico se hace más presente. Desde un comienzo volcaron los ideales clásicos en disciplinas deportivas y han evolucionado de acuerdo a las leyes del progreso marcadas por la mercadotecnia y el consumo, eso sí, conservando su espíritu clásico al punto de seguir premiando a los ganadores con metales que simbolizan su desempeño.

    En esta edición, sin duda mi lectura no será la misma cuando vea las premiaciones en los podios y recuerde la increíble odisea –de la tierra al aparato y del aparato a la gloria– que ha hecho el metal que los atletas morderán frente a los ojos del mundo entero para llegar ahí.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-lo-que-brilla

  3. #228

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    Lo que nos espera

    Por Raul Cremoux.

    Los últimos setenta días que hemos vivido son una muestra suficiente para advertir lo que nos depara el porvenir. El sistema presidencial que prevalece sin ningún tipo de contrapesos necesarios para que podamos expresar que vivimos en democracia, directamente nos lleva a un régimen de autocomplacencia, predominantemente autoritario y con altas posibilidades de vestirse de despotismo.

    Desde el 2 de julio, y acentuadamente a partir del 1 de diciembre pasado, hemos visto como el que fuera candidato perdedor en las dos últimas elecciones presidenciales, se ha convertido, ya como presidente constitucional, en el gobierno de un solo hombre. Su gabinete es nominal y carente de capacidades operativas, para no hablar de las obligadas de gestión y acción en las áreas en que fueron designados.

    No hay secretarios de despacho, son asistentes para llevar a cabo tareas de subordinación, carentes de la mínima autonomía necesaria para desempeñarse con eficiencia. A esto hay que agregar un desconocimiento generalizado de las tareas encomendadas. Sirvan como ejemplo las designaciones en Pemex, Conacyt, Gobernación, Trabajo, Salud, y en otras responsabilidades prácticamente desaparecidas.

    En posición opuesta, diariamente figura un jefe del Ejecutivo que obligadamente al hablar de cualquier asunto, cualquiera, se equivoca y tropieza para verse obligado a improvisar o discurrir en su afán de ganar una palestra que nadie le discute. Así se vale de la palabra que es una techné, un saber aplicado para convencer, y frecuentemente cae en sofismas. No porque se sepa hacer zapatos se sabrá gobernar un país.

    No porque deteste a las clases directivas y a las clases medias ilustradas se les puede segregar.

    Lo que el presidente hace no es dirigirse a sus contemporáneos más inteligentes, sino a aquellos que más se le parecen; habla y actúa como ellos para crear certidumbres en quienes le escuchan. Lo decía Plutarco, en la gobernanza difícilmente representará a sus contemporáneos el más sabio, sino quien habla y actúa como la masa. De este modo, los gestos, el lenguaje corporal, los estribillos e incluso exabruptos o retruécanos son los tesoros con los que se quedará don nadie.

    Pero la razón tiene más exigencias. Los hechos pueden ser contradictorios y destruirse unos con otros. Platón constata que a menudo la democracia se equivoca cuando pretende, sin datos probados, la transformación. Ahí aparece el riesgo de un discurso unilateral, simplista y totalitario. De esa factura están hechas las arengas que escuchamos todos los días. Díganlo si no, la impunidad que ya gozan los grandes capos de las drogas, las diatribas contra la prensa, avalar una posición supuestamente neutra en el caso de la dictadura venezolana, otorgar tareas que no le corresponden a las Fuerzas Armadas, o francamente atizar la derogación de la razón al detener la construcción de un aeropuerto que no le costaría al gobierno, para tener que pagar cientos de miles de millones de pesos que irán al basurero.

    En los días venideros continuaremos viendo la poca importancia que se le da a la productividad, el desdén por la ciencia y el talento, la separación entre realidad y la retórica. Las instituciones estarán sometidas a su degradación y el discurso simplista y empobrecedor del lenguaje dirá que es por nuestro bien. La concentración de poder en una sola figura será descrita como vocación de una sociedad a la que se ha adjetivado como "pueblo bueno y sabio". Serán pasos constitutivos de una nación donde las fuerzas del mercado se verán menguadas notablemente, mientras que el poder político dictará normas aún más y más alejadas del verdadero bienestar. Ahí donde reside la heroicidad de lo cotidiano.
    En suma, veremos la continuación de un nuevo régimen político, cuyos rasgos son el dominio de los medios y un contacto directo con la opinión, al mismo tiempo que crecerá la debilidad de la armazón institucional. En lugar de la certeza, veremos el predominio de la emotividad, incertidumbre e inestabilidad económica que precederá a la social.

    Demóstenes dice en La filípicas que al pueblo le agrada que se le alabe. ¿Y en qué consisten esas alabanzas? El filósofo responde: “En prestar al pueblo toda suerte de méritos, acariciar la vanidad, elogiar, invocar su sabiduría y expresarle todos aquellos calificativos que ennoblecen a un plato de sardinas”.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...que-nos-espera

  4. #229

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    Ineptocracia

    Sergio Negrete Cárdenas.

    López Obrador es lo inverso del Dr. Simi: no es lo mismo, y además es más caro. Sabe lo que quiere, pero ignora que a veces no se puede. Incluso cuando es factible, no sabe cómo lograrlo. En lo posible e imposible, desconoce el costo de intentarlo. Se ha rodeado de personas que sufren del mismo problema; aquellos que sí saben (algunos hay) callan.

    El resultado es una ineptocracia. Se desmantelan funcionariado, instituciones, organismos y programas, destruyendo memoria institucional y capacidad operativa. El asalto al poder es completo, gracias a esa impresionante victoria electoral. Es un priismo revivido: un Congreso a las órdenes del presidente, gobernadores sumisos gracias a la dependencia de los recursos federales. Pero el poder ejercido con ineptitud, es preludio de desastre.

    Esa ineptitud es producto de la ignorancia mezclada con arrogancia. Durante casi 80 días el presidente se ha mostrado como un experto en atacar un problema solo para causar uno mayor. La guerra contra el huachicoleo, ese llamado a las armas, terminó… sin saberse en qué acabó. Implicó un costo incuantificable para individuos y empresas dado el desabasto de gasolinas. Pero ese precio no existió para el gobierno, que presume en cambio, de ganancias por la gasolina que no se robaba porque no se distribuía.

    La solución parcial ejecutada por órdenes presidenciales fue una rápida compra masiva de pipas que incumplían la ley (que se modificó con rapidez). A ese costo (mil 765 millones de pesos) habrá que agregar el de operarlas, con los salarios ya decretados por AMLO. Y siempre habrá que considerar que transportar gasolina por pipa tiene un costo 14 veces superior a moverla por ductos. Es la ineptitud en presumir que se cocinó un maravilloso caldo en tanto se tiraban las albóndigas a la basura.

    Exactamente lo mismo que con la decisión de cancelar Texcoco, en tanto se habla con grandilocuencia de un Sistema Aeroportuario Metropolitano. Hasta el momento Santa Lucía bien puede tener tantos trazos imaginarios como la ruta del tren maya, con el futuro costo igualmente en el limbo.

    Imaginación e ineptitud como base de la política pública también están presentes en ese barril de pólvora que es Pemex. Ayer se anunció una inyección directa de capital a la empresa por parte del gobierno federal (por unos 35 mil millones de pesos). El dinero se canalizará a inversión. Es el problema: esos recursos se arrojarán a otro agujero negro buscando lograr el sueño presidencial de aumentar notablemente la producción. Basta recordar que entre 2004 y 2018 Pemex invirtió 70 mil 30 millones de dólares. En el mismo periodo la producción de hidrocarburos se desplomó 46 por ciento. Con menos recursos el gobierno pretende aumentarla en 33 por ciento durante el sexenio.

    Muchas ineptitudes tardarán en ser evidentes, aunque ya inversionistas y mercados han percibido las suficientes. La ineptocracia, eso sí, cobra menos por su trabajo, otro ejemplo (por si hiciera falta) de lo barato que finalmente es más caro.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...s/ineptocracia

  5. #230

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    El significado del rechazo a la propuesta de Pemex

    Enrique Quntana.

    Pues no convenció. La propuesta que el gobierno hizo el viernes pasado para fortalecer financieramente a Pemex fue “decepcionante”, según juicio de JP Morgan.
    Pero, permítame remontarme unos días atrás y contarle lo que pasó previamente.

    El miércoles pasado, la empresa estatal circuló entre inversionistas un documento que hablaba de los recursos adicionales que recibiría la empresa en 2019. Estos correspondían a 1 mil 300 millones de pesos de capitalización (ya incluida en el Presupuesto 2019); de la monetización de los pagarés del gobierno que tiene Pemex por apoyo a la reestructuración de pensiones por 1 mil 800 millones de dólares; y finalmente, el ya anunciado incentivo fiscal a las inversiones que sumaría 600 millones de dólares este año.

    Además, se estimó que la recuperación de ingresos por el combate al huachicol sería de aproximadamente 1 mil 600 millones de dólares anuales.
    La suma daba 5 mil 200 millones de dólares.

    El jueves, el presidente López Obrador, en su conferencia mañanera anunció que el viernes habrían de ser anunciadas medidas para fortalecer a Pemex, lo que generó la expectativa de que habría anuncios adicionales.

    Esto motivó que el dólar se abaratara anticipando las medidas adicionales, y en ese camino también hubo una recuperación del valor de los bonos de Pemex.
    Los anuncios durante la conferencia mañanera del viernes propiciaron más bien una caída de los precios de los bonos y un alza del dólar.

    La crítica a la propuesta fue generalizada: no había en ella recursos adicionales a los que ya se conocían. La capitalización ya había sido anunciada; los pagarés por reestructuración sólo implican sustitución de activos y no aumento; el beneficio fiscal ya se conocía (sólo tuvo un aumento de la estimación en 4 mil millones de pesos al año) y los recursos derivados del combate al huachicol son inciertos.

    El juicio más duro fue hecho por JP Morgan, que en una comunicación expresó estar “fuertemente decepcionado” con las medidas anunciadas y señaló que ve en el horizonte de 12 meses posibilidades de degradación de la deuda de Pemex o incluso de la deuda soberana del país.

    En su perspectiva, el anuncio del viernes pasado sólo implicó un agregado de 4 mil millones de pesos en el beneficio fiscal, lo que equivale en números redondos a 200 millones de dólares. Por eso la decepción.

    Veremos este día cómo enfrenta el gobierno las reacciones negativas de los mercados internacionales o si las ignora.

    Si hubiera un completo rechazo, criticando a las instituciones que cuestionaron el esquema, llenándolas de calificativos, más valdría ‘preparar los paracaídas’ porque con esa actitud, tarde o temprano tendríamos una gran crisis financiera.

    Si la actitud fuera orientada a la rectificación y a verdaderamente comprometer los recursos necesarios y el cambio de modelo de gestión para rescatar Pemex, entonces la historia puede ser otra.

    Si el presidente López Obrador insiste en enfrentarse a los mercados financieros internacionales bajo la lógica de que no pueden estar por encima de la soberanía, esa actitud no sólo lo haría perder sino crearía un muy alto riesgo para el desempeño de todos los programas de su administración, y con ello la posibilidad de transformar el país.

  6. #231

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    Érase una vez México

    Antonio Navalón.

    No hay persona adulta que no tenga presente a los personajes que le acompañaron durante lo que para algunos es la verdadera patria del hombre: su niñez. En casi todas partes y entre ricos, pobres e indígenas se sabe quién es Peter Pan y se sabe qué es Neverland, la tierra de Nunca Jamás y que es el sitio en el que habitan los que no quieren crecer. Muchas veces confieso que en este espectáculo en el que se ha convertido esta revolución pacífica y tersa –hasta el momento y sin llamarla de otra manera ni equivocarse–, pero revolución a fin de cuentas, que es la cuarta transformación, los personajes de Peter Pan acuden a la inminencia.

    ¿Es posible congelar el bien de la historia? Hay mucha gente que cree que sí, entre ellos Donald Trump. En los últimos cincuenta años del siglo XX la historia de Estados Unidos fue el libre comercio, a Trump le bastaron unos meses en la Casa Blanca para acabar con eso y volver a imponer aranceles. Por lo tanto, la visión de nuestro presidente en relación con cómo siente y ve México no es muy diferente a la de otros gobernantes del orden actual.

    Lo cierto es que mañana a mañana, acto con acto y declaración a declaración, hay cosas que ya se pueden entender como definitorias de este tiempo. Para mí, la primera es que en México ha muerto la política, ¡viva la verdad! ¿Por qué digo eso? la política es el arte de lo posible y en el arte de lo posible existen los huecos, si todo el diálogo político empieza y termina con el presidente, la capacidad de modificar una idea, una leyenda o un chisme, es muy limitada.

    La palabra del presidente en cualquier país, especialmente en el nuestro, es casi ley. Y si ese presidente además cuenta con mayoría en el Congreso, con el apoyo de la gran parte de los gobernadores y con la aceptación, hasta el momento, del 86 por ciento de los encuestados, el margen de poder hacer política no solamente se reduce, sino que desaparece.

    Estamos en una situación en la que, como demostró el lunes pasado en diálogo directo con Manuel Bartlett, no solamente nos dedicamos a hacer juicios de valor sobre actuaciones legales, sino que, más importante que ello, llevamos a cabo juicios que van marcando lo que debe ser. Observe que el único mensaje concreto que López Obrador le dio a los españoles en su visita oficial fue el nuevo primer mandamiento de la cuarta transformación y de los negocios. Al presidente español y a los empresarios españoles, que tanto siguen sacando de México, les dijo que se comportaran con ética. Al resto del país, nos hizo el diferendo fundamental de que una cosa es la legalidad y otra es la inmoralidad.

    Difícil cuestión. Las hogueras y los cementerios están llenos de gente que se creyó en posesión de la verdad y muchos han sufrido por la implantación de una verdad. Soy consciente de que el mar de inmundicia que llevó a López Obrador hasta donde está, está compuesto por corrupción, impunidad, desviación social y falta de solidaridad. Pero al mismo tiempo reconozco que en la era moderna no ha habido ningún gobernante que pudiese hacer las cosas de mejor manera que López Obrador.

    Como he dicho en otras ocasiones no necesita cometer ninguna ilegalidad, por el momento cualquier cosa que se le ocurra es trasladable no a una recomendación de intenciones, sino a una práctica hasta legal. Por eso me parece que dado que estamos en la eliminación de los intermediarios sociales, en el principio y el final de las mañanas y en un proceso en el que sobre todas las cosas se trata de iniciar un rearme moral de la nación, me parece más importante ser respetuosos con las formas y saltar de ley a ley. Que las leyes que no sirvan se deroguen, se tiene la fuerza y la capacidad para ello, pero mientras estén vigentes que se respeten.

    El primer principio de la buena política consiste en creer, aplicar y ejecutar las leyes que tenemos. La gran oportunidad de las sociedades es elegir a quienes hagan leyes que encarnen mejor el espíritu de los tiempos. No seré yo quien se sume a ese coro casi de desesperación, de estupor o sorpresa ni de calificar sobre lo que está o no está haciendo el presidente. Me basta con tratar de tener un juicio sereno sobre la situación. Eso sí, reseñar que no importa cuánto sea de suficiente para el presidente perdonar a los pecadores, pero al apuntar sus pecados públicamente por las mañanas está en una dinámica en la que no va a poder controlar la reacción legal ni popular de lo desencadenado.

    Por muchas razones, Enrique Peña Nieto aparece como el consentido. Ya que en los últimos y más importantes procesos de denuncia contra los que traicionaron al país, no se encontraba ni el expresidente ni los demás autores de la reforma energética. Pero la dinámica iniciada va a obligar a que el carro de fuego, como el profeta Isaías anunciaba, comience por la presión pública y todo por un caso del sexenio de Peña Nieto.

    Es necesario saber que, por las mañanas, el presidente amasa el futuro, con parte de la levadura de la frustración, de la amargura y del fracaso social, por el que él todas las mañanas puede pretender reformar al país desde su Palacio Nacional. Pero también sepan que no hay nadie –seguramente los dioses, pero no es el caso– que pueda controlar las dinámicas sociales que se están desencadenando.

    Por la mañana amasamos el futuro con parte de esa amargura y esa cuenta pendiente que tienen los pecadores con la sociedad que queremos construir y cuantificamos la hiel que hemos heredado después de tanto abuso. Pero por las tardes compensamos al pueblo oprimido, a los engañados y estafados con la miel del regalo del Estado. Y en medio, yo que estoy de acuerdo con que se dé, creo que fue suicida para el país no haber previsto antes el desequilibrio social, ni haber terminado con la corrupción, así como el no haber hecho nada ante una impunidad tan ofensiva y lacerante, mi pregunta es, ¿quién seguirá pagando la piñata?

    El presidente necesita un pacto y no solamente con los altaneros ni con los pecadores, perdonados de momento, necesita un pacto con los centros productivos. No ha habido ninguna revolución en el mundo que se haya podido asentar sin utilizar a los capitanes y responsables de las industrias para crear la riqueza que dio paso a la estabilización.

    Durante las Olimpiadas de Barcelona de 1992 tuve la suerte de tratar personalmente a Nelson Mandela, quien todavía no era presidente y que había sido mandado como trainee por Frederik de Klerk a visitar todo el mundo con el fin tomar un curso acelerado de estadista. Un año más tarde, en una visita a su despacho en Pretoria, Mandela me hizo una pregunta directamente dirigida sobre mi intervención en la transición española. Al contestar la pregunta me dijo lo siguiente: “mis hermanos no comprenden por qué he dejado el control de la economía sudafricana en manos de la gente del apartheid” – sin referirse a ellos como los white. A continuación, añadió: “lo único que destruiría el fin del apartheid y del sueño de Sudáfrica sería la paralización económica”.

    No sé si es necesaria una Nueva Política Económica como le tocó hacer a Lenin. Pero sí sé que es el momento de aplicar sin perdonar, sin ser florero y sin ser cómplice del bien superior. En este caso, el bien superior es no olvidar que el sostén de cualquier revolución son los estómagos, si no satisfechos, sí por lo menos cubiertos. Y, por último, que escrito está en todos los libros –los sagrados y los otros– que no podemos olvidar que los seres humanos vivimos anhelando, soñando y siempre queriendo mejorar.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...una-vez-mexico

  7. #232

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    ¿Seremos los primeros?

    Lourdes Mendoza.

    Tras ver los análisis de Fitch, JP Morgan, BBVA y Citi por el plan de rescate a Pemex, Carlos Urzúa, nuestro secretario de Hacienda, NO puede seguir mudo. O apuestan por el discurso de Rocío Nahle de volver hacer grande a Pemex y Octavio Romero le mete mano en serio, como lo escribí el viernes pasado, o que salga Urzúa a decir que esa estrategia no se puede bajo un esquema de finanzas públicas responsables, como el Presidente mismo lo ha dicho en repetidas ocasiones.

    Luego entonces, alguien no le está diciendo toda la verdad al Presidente. ¡Dejemos de jugarle al mudo! Urzúa debería tomar a Pemex bajo su responsabilidad y arreglar el entuerto que están haciendo. De entrada, cambiar al CFO, quien no da para este puesto y el road show que se aventó hace poco en NY basta para muestra. Urzúa es el responsable de TODAS las finanzas nacionales, y Pemex sin duda es la piedra angular. OJO, nunca en la historia, en ningún país, un emisor de deuda del tamaño de Pemex ha perdido grado de inversión.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...s-los-primeros

  8. #233

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    Ciencia y Energía: en manos de ignorantes

    Pablo Hiriart.

    Cuando la nueva administración anunció su ofensiva contra “el neoliberalismo”, pensamos que se iba a librar una batalla ideológica interesante sobre el destino del país. Podían salir buenas ideas para atender efectos despiadados de un sistema en el que no tienen cabida millones de seres humanos.

    Gran decepción. Los que llegaron al poder el 1 de diciembre no traen nada, más que retórica populachera con olor a naftalina.

    Lo que han demostrado hasta ahora es que son asombrosamente ignorantes.

    El país no se ha caído en 80 días gracias a la sensatez y firmeza en una secretaría de Estado, y a las sólidas bases económicas que recibieron de la administración pasada.

    Para el presidente, lo que estamos viendo es “toda una campaña en contra del Conacyt”. Una resistencia de las mafias de los organismos autónomos. Y él no va a permitir “el amiguismo, influyentismo, nepotismo, ninguna de esas lacras de la política”.

    Suena bien la intención, pero sus subalternos hacen exactamente lo contrario.

    ¿Actúan así por mala fe? Tal vez no. Lo más probable es que sea ignorancia y porque no tienen gente preparada en casi ninguno de los quehaceres del gobierno.

    Quieren incondicionales, y no gente que sepa.

    Como subdirectora de Asuntos de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, de Conacyt, pusieron a una diseñadora de modas.

    En la secretaría Administrativa del Fondo Sectorial Conacyt-Secretaria de Energía, pusieron a una persona que sólo llegó hasta la secundaria, pero fue diputada federal de Morena (2015-2018).
    Con ese equipo la directora de Conacyt busca llevar a cabo el proyecto que la cuarta transformación tiene para la investigación y el desarrollo de la ciencia en el país: frenar “la imposición de la lógica neoliberal en el ámbito científico tecnológico”, de acuerdo con su Plan de Reestructuración Estratégica de Conacyt.

    Puro rollo ceceachero.

    Las cuatro ternas para llenar las vacantes en la Comisión Reguladora de Energía (CRE) hablan de la escalofriante pobreza de cuadros del actual gobierno. O el desdén por el conocimiento. No saben nada.

    A Guadalupe Escalante, propuesta en una terna para ese organismo, los senadores le pidieron decir qué es la CRE. “Todo mundo sabemos que es un órgano regulador, pero como no tenemos el alcance total de lo que significa, yo me encontré una definición en internet que me gustó mucho. Se las voy a leer”, y la leyó, nos cuenta la espléndida crónica de Andrea Becerril y Víctor Ballinas, en La Jornada del viernes 15.

    Dijo no tener datos sobre energías fósiles, y a una pregunta sobre las nuevas pipas compradas para Pemex, que no cumplen con la Norma Oficial Mexicana, la aspirante “balbuceó”, narran Becerril y Ballinas: “Son para aquí, para México”.

    Edmundo Sánchez Aguilar, candidato mandado por la Presidencia de la República en las ternas para la CRE, no tiene los cinco años de experiencia en el sector energético que se requieren para el puesto, pero reviró desafiante al senador que se lo dijo:

    “Si usted conoce a alguien que tenga más conocimiento del sector energético de este país, preséntemelo. ¡Ya veremos de qué cuero salen más correas!”.

    A Ángel Carrizales, también propuesto por la Presidencia, le preguntaron qué es el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace). Contestó el candidato a un asiento en la CRE: “No me considero tan experto en el tema; desconozco qué es el Cenace”.

    Otro de los propuestos, Jorge Anaya, fue consultado si sabía que era un CEL (Certificado de Energías Limpias), a lo que respondió:

    “Ahí sí le voy a ser honesto, porque estamos aquí en términos de honestidad. ¿Qué es una CEL? Este es un cel”, y enseñó su teléfono celular.

    Obviamente estos aspirantes no llegaron a su comparecencia en el Senado, enviados por la Presidencia de la República y recomendados por quién sabe quién, porque tengan conocimientos de la delicada materia que pretenden regular.

    Fueron ahí por amiguismo, compadrazgo, y porque son incondicionales de Morena.

    Al Conacyt no mandaron a personas calificadas, como advirtió la jefe de Gobierno Claudia Sheinbaum –que sí es una científica– al referirse a uno de estos casos, sino a comadres cuyo mérito es ser incondicional de quien las recomendó en Morena.

    En esas manos estamos en dos ramas estratégicas para el país: la energética y la ciencia.

    Pronto veremos las consecuencias.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-de-ignorantes

  9. #234

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    El mundo bizarro de Andrés Manuel

    Raymundo Rivapalacio.

    La palabra bizarro tiene dos acepciones. Una que proviene de su origen francés, usada también en inglés, que se refiere a una persona extraña, peculiar o extravagante. Otra en español, donde suele confundirse el término, que es positivo y quiere decir valiente. En el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador, los dos sentidos de la palabra se ajustan perfectamente. Tiene un enorme valor para enfrentar todo y a todos, todo el tiempo, para alcanzar el cambio prometido en la campaña. Al mismo tiempo, utiliza sus enormes recursos políticos para forzarlos sin importarle que el país que dirige no está aislado del mundo y que algunas de las decisiones que están tomando podrán afectar a su gobierno, su proyecto y al país de una manera inimaginable. Este sábado se dio el último paso al territorio de los problemas.

    La bancada de Morena en la Cámara de Diputados distribuyó el proyecto de dictamen de 84 páginas donde cambia el esquema de gobierno corporativo de Pemex. Hace casi un mes lo había anticipado la exsíndica de Texcoco, Karla Yuritzi Almazán, miembro de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, pero no hubo muchas voces que expresaran su preocupación. Este sábado se concretó su iniciativa, donde se descabeza el gobierno corporativo de Pemex y se le otorgan facultades plenas al titular de Pemex, que para efectos reales y prácticos es el presidente López Obrador, para hacer lo que plazca con la empresa productiva del Estado mexicano sin rendirle cuentas a nadie.

    El proyecto señala: “La presente iniciativa pretende establecer un marco jurídico que garantice y permita al director general dirigir, ejecutar, administrar y operar Petróleos Mexicanos y las diversas empresas que la componen, de manera integral para ejecutar y cumplir con los objetivos de exploración, explotación y refinación”. En la actualidad, agrega el proyecto, la ley “diluye la responsabilidad en las líneas de actuación y porque un gobierno corporativo implica un órgano que ordena y vigila, pero no opera”. Por lo tanto, los consejeros independientes dejarán de ser realmente independientes y serán funcionarios públicos que le den 'certeza' a la buena marcha de Pemex, y se sacuden a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, para que el titular pueda contratar lo que desee sin un órgano regulador.

    Lo que pretende el presidente es regresar el esquema que había venido construyendo Pemex en los últimos años para adecuarlo a las reglas del mundo, y retroceder más de tres lustros, cuando la arquitectura de las empresas cambió tras los escándalos corporativos en Estados Unidos, entre 2000 y 2002. Corporaciones como Enron Corporation, la empresa petrolera y energética de Houston con fuertes vínculos con el gobierno de George W. Bush, Tyco International y WorldCom, encabezaron una serie de escándalos de malas prácticas que rompieron la confianza de los inversionistas en las contabilidades que les presentaban al declararse en bancarrota, pese a la solidez financiera de algunas de ellas. Esa crisis originó demandas urgentes para reestablecer los estándares regulatorios que habían sido desmantelados siete años antes, lo que les había facilitado actuar fraudulentamente.

    Con el fin de establecer nuevos estándares contables, el senador Paul Sarbanes y el diputado Michael Oxley prepararon una iniciativa de ley que restablecía un marco regulatorio al que incorporaban una administración corporativa y un consejo de administración corporativo, a fin de que, nunca más, las empresas públicas se manejaran sin pesos ni contrapesos, o sin rendir cuentas a nadie. Esta ley es lo que se conoce como el Acta Sarbanes-Oxley, que fue aprobada en 2002 para proteger a los inversionistas de posibles actividades contables fraudulentas por parte de las empresas.

    Esa acta creó un sistema de reglas, prácticas y procesos que se le llama gobierno corporativo, que regula la estructura y el funcionamiento de los órganos de gobierno de una empresa. Como explica Deloitte, una empresa multinacional con operaciones en México, “establece las relaciones entre la junta directiva y el consejo de administración, los accionistas y el resto de partes interesadas, y estipula las reglas por las que se rige el proceso de toma de decisiones sobre la compañía para generar valor”. La aplicación de un código de buen gobierno, agrega, es la garantía para el crecimiento sostenible, restablece la confianza de los inversionistas y aumenta el acceso al crédito.

    El proyecto que distribuyó la diputada Almazán, el sábado, camina en sentido contrario. Opacidad contra transparencia, sin contrapesos ni mecanismos de rendición de cuentas, con manejo unipersonal de Pemex para tomar decisiones verticales. El gobierno corporativo desaparece por completo y la empresa se manejará de acuerdo con los intereses del presidente en turno a través del titular en turno. De concretarse en ley la iniciativa de Morena, chocará con el Acta Sarbanes-Oxley, que busca proteger a los inversionistas, con lo que se abre la posibilidad de que, en el futuro, todo lo que quiera hacer Pemex en el mundo sea revisado por la Comisión de Valores y Cambios de Estados Unidos.

    No se puede decir que de aprobarse la ley se le cerrará el crédito a Pemex en el mundo y se parará la inversión extranjera en la empresa, pero sí se puede argumentar que la colocación de bonos para financiamientos, la búsqueda de líneas de crédito o de inversionistas, será cada vez más difícil de conseguir. Es cierto que el presidente López Obrador ya dijo que Pemex no emitirá bonos de deuda ni se endeudará, y que se revisarán los contratos con inversionistas extranjeros porque no le gustan los resultados. También ha dicho que no quiere tratos petroleros con el mundo, sino mirar solamente hacia adentro. Eso también es un proyecto de nación. Inexistente, por cierto, hasta en Corea del Norte.

  10. #235

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    El fin de los expertos

    Macario Schettino.


    Hace un par de años, Tom Nichols, profesor del U.S. Naval War College, publicó un libro titulado The Death of Expertise, que no puede traducirse fácilmente. No tenemos en español una palabra que se refiera a la característica de ser experto. Lo más razonable sería llamarlo “la muerte de la expertez”, pero esa palabra no existe. “El fin de los expertos” creo que recupera una parte de la idea original.

    Nichols se concentra en lo que ocurre en Estados Unidos, con algunas referencias al resto de Occidente, pero creo que el fenómeno que analiza es global. Dice en la introducción: “Estos son tiempos peligrosos. Nunca había tenido tanta gente acceso a tanto conocimiento y al mismo tiempo había sido tan renuente a aprender algo”. “Temo –continúa– que estemos siendo testigos de la muerte del ‘ideal de expertez” en sí mismo”.

    El libro consta de seis capítulos. Los dos primeros, dedicados a definir el tema: los expertos y la conversación pública. Los que siguen, sin embargo, son todavía más interesantes: educación, internet, y medios. El último analiza las fallas de los expertos, que son resultado tanto de nuestra condición humana como de las limitaciones en lo que podemos saber.

    Al definir a los expertos, Nichols hace énfasis en el rechazo natural que sufren. “Todas las sociedades, no importa cuán avanzadas, tienen una tendencia de resentimiento en contra de las élites educadas, así como una fijación cultural con la sabiduría popular, leyendas urbanas y otras reacciones irracionales, pero normales, a la complejidad y confusión de la vida moderna”. Este punto es muy importante: el entorno actual es imposible de ser entendido, en toda su complejidad, por una sola persona. La cantidad de conocimiento que hemos generado los humanos obliga a la existencia de grupos especializados en cada tema: expertos.

    Pero ya sabe usted que los seres humanos, de por sí, tenemos problemas entendiendo la realidad. A muchos de ellos los llamamos sesgos, producto de las limitaciones de nuestro entendimiento. Hay, sin embargo, un fenómeno especial, conocido como efecto Dunning-Kruger, por el nombre de las dos personas que lo identificaron en 1999. Este efecto “significa que mientras más tonto es alguien, tiene más confianza en no serlo”, dice Nichols, aclarando que los dos científicos no usaron ese calificativo, sino algo más suave: “incompetente”.

    Bueno, ese es el núcleo del asunto. Los seres humanos creen que son más inteligentes de lo que son, y esa creencia es más fuerte conforme menos inteligente es una persona. Puede sustituir inteligente por otro término similar, que no estamos en una revista académica. A partir de esto, Nichols revisa diversos fenómenos actuales: movimiento antivacunas, teorías de conspiración, estereotipos, etc.

    Un punto muy interesante es el siguiente: “La educación superior se supone que nos cura de la falsa creencia de que todo mundo es tan listo como cualquier otro. Desafortunadamente, el efecto de la ampliación de la matrícula es justo el contrario: el gran número de personas que han pasado por la educación superior se imagina como colegas de eruditos y expertos” (paráfrasis). Le sigue amplia información acerca de la burbuja en calificaciones, el deterioro de las universidades, y la transformación de estas en guarderías para jóvenes que quieren sentirse seguros.

    Aunque Nichols escribió la versión original de su idea en un blog en 2013, para la publicación del libro ya Trump había ganado la elección, y había ocurrido el Brexit, que son dos ejemplos extraordinarios del desprecio a los expertos, promovido desde la política, que es una característica del populismo actual. Se trata de denostar al que sabe, para eliminar contrapesos y concentrar el poder.

    Frase atribuida a Bukowski: “El problema con el mundo es que las personas inteligentes están llenas de dudas, mientras los estúpidos se tienen toda la confianza”.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...e-los-expertos
    Last edited by Sirius2b; 18-02-19 at 10:56 AM.

  11. #236

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    AMLO, ambición o resentimiento

    Fernando García Ramírez.

    Cuando –más temprano que tarde– comience a disminuir la inercia del magro crecimiento del sexenio anterior y la nueva política económica no rinda los frutos esperados, el presidente López Obrador se enfrentará ante una disyuntiva: ¿actuará entonces guiado por su enorme ambición histórica o lo hará movido por el resentimiento?

    Dos analistas muy sensatos lo han advertido recientemente. El primero, Enrique Quintana, ha descrito minuciosamente la desaceleración de nuestra economía, a la que se suman dos factores: el marcado descenso de la producción industrial (caída libre en la producción de petróleo, retroceso en la construcción y en las manufacturas) y una notable disminución en la creación de empleos formales. “No me cabe la menor duda –afirma Quintana–: vamos a percibir un freno muy serio de la economía y el empleo” (El Financiero, 12/2/19). El segundo, Jorge Suárez Vélez, advierte el gran riesgo que corre la economía del país si Pemex pierde –como parece que va a ocurrir– el actual grado de inversión, lo que ocasionaría la depreciación del peso; además de que día a día “crece la duda sobre la ratificación del T-MEC” ahora que el Congreso de Estados Unidos está en manos demócratas (Reforma, 14/2/19). Si a eso se le añade el desabasto de medicamentos, en pocos meses estaremos frente a la auténtica crónica de una crisis anunciada.

    ¿Reaccionará desde el resentimiento López Obrador ante esta crisis que él mismo habría originado? Para Suárez Vélez es evidente: “Surgirán las fracturas en su equipo y él acentuará su narrativa contra mercados y empresarios”. Raymundo Riva Palacio, luego de retomar las advertencias económicas de Enrique Quintana y la propuesta de este sobre la necesidad de una nueva narrativa para enfrentar la crisis que viene, se pregunta: “¿Es acaso esa nueva narrativa lanzarse contra todo el pasado y responsabilizarlo de todo?” (El Financiero, 13/2/19)

    ¿Qué versión de López Obrador veremos frente a la crisis? ¿El atrabiliario o el pragmático? ¿El necio dirigente aferrado a sus convicciones o el estadista que apela al más estricto realismo para sobrevivir y trascender? Frente a quienes comparan a López Obrador con cierta clase del Modelo T que carecía de reversa (creado por Henry Ford hace poco más de cien años) y piensan que su tozudez es tal que es imposible moverlo de sus arraigadas convicciones, sostengo que en ciertas ocasiones López Obrador ha dejado de lado su proverbial necedad y ha actuado de manera pragmática y realista para enfrentar situaciones complejas. Movido por su inocultable ambición de “pasar a la historia”, que es la única argamasa que sostiene la ficción de la “cuarta transformación”, en tiempos recientes López Obrador ha dejado de lado, por lo menos en tres ocasiones, sus “principios”.

    La primera, ocurrió durante la campaña por la Presidencia; la segunda, como Presidente electo y la tercera, como Presidente en funciones.

    Durante la campaña, cuando sumaba a cuanta pedacería le era posible, por más disímbola que fuera, con tal de hacerse del poder, se le presentó la oportunidad de pactar (tácita o abiertamente) con el gobierno de Peña Nieto. El pacto era sencillo: Peña se comprometía a apartar, mediante malas mañas, a Ricardo Anaya del camino a cambio de impunidad para él y su equipo. López Obrador dejó de lado su convicción de que el fraude “no lo puede lavar ni toda el agua del océano” y pactó. Cualquiera puede constatar que López Obrador ha cumplido su parte del acuerdo.

    Ya como Presidente electo, a López Obrador se le presentó una segunda disyuntiva: ¿colaborar o no con la firma del T-MEC? No olvidemos que ese acuerdo comercial es un mecanismo profundamente neoliberal y que el neoliberalismo es la bestia negra del Presidente. En este caso, prefirió el acuerdo comercial por encima de su ala izquierda y sus propias convicciones.

    Como Presidente, López Obrador de nuevo tuvo que optar entre el pragmatismo y lo que él mismo sostuvo en decenas de concentraciones: que iba a sacar al Ejército de las calles. No solamente dio marcha atrás en esta idea, sino que ahora se afana en militarizar el país otorgando concesiones nunca antes vistas a los militares. Tuvo que tragarse sus palabras ante la terrible situación de inseguridad que vive el país.

    En las tres situaciones descritas López Obrador se vio obligado a ceder ante la terca realidad, movido por su formidable ambición de trascendencia histórica y convertirse en el mejor presidente de México. En los meses que vienen el destino lo habrá alcanzado nuevamente. Tendrá que elegir: ¿optará por el camino difícil de las reformas necesarias para encauzar al país por la ruta del crecimiento o elegirá sumirnos a todos en una pobreza a la cubana, “pobre pero honesta”?

    La decisión no será sencilla. Nunca son fáciles las decisiones desde el poder, porque afectan la vida de millones. ¿Pragmatismo o convicciones? ¿Pasar a la historia o terminar en el basurero de la misma?

    La moneda está en el aire. ¿Ambición o resentimiento?

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-resentimiento

  12. #237

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    Las brigadas de la 4T: improvisación y grilla

    Eduardo Guerrero Gutiérrez.

    No sabemos bien a bien quién les paga. Formalmente no existen en el organigrama. Sin embargo, esporádicamente los servidores de la nación se asoman en la prensa. Se habla de unos 20 mil en todo el país, con miras a que en un futuro pudieran ser el doble o más. Como otras iniciativas del actual gobierno, son una reinterpretación del pasado.

    El uso de la frase “servidor de la nación” fue frecuente en el siglo XIX e incluso aparece en varios discursos pronunciados por Porfirio Díaz. La versión siglo XXI de los servidores de la nación surgió después de las elecciones del año pasado. Esencialmente eran brigadistas de Morena, que en la campaña habían sido promotores del voto. Formalmente, los servidores de la nación se dedican a levantar, casa por casa, el ‘censo del bienestar’ (una iniciativa vaga que busca depurar padrones y eliminar el coyotaje de algunos programas sociales). Sin embargo, los servidores de la nación también apoyan en otras tareas. Por ejemplo, participaron en la organización de la consultas del nuevo aeropuerto y en la del Tren Maya, y también en ciertos eventos del Presidente.

    La inspiración histórica de los servidores de la nación no se termina en el nombre. Los gobiernos del PRI también tuvieron sus redes de brigadistas y gestores. A pesar de su orientación neoliberal, el gobierno de Salinas de Gortari hizo algo parecido con los comités del Programa Nacional de Solidaridad. Sin embargo, en aquel entonces la maquinaria estuvo bien planeada en términos técnicos y funcionó como reloj. No sólo fue eficaz para la operación política a favor de candidatos del PRI, que sin duda la hubo, sino también como un instrumento para mantener la gobernabilidad (como recordarán los lectores de más edad, ese sexenio arrancó con el conflicto postelectoral tras el dudoso triunfo de Salinas sobre Cuauhtémoc Cárdenas). En aquel entonces los fines eran claramente objetables, pero la ejecución fue eficaz.

    En contraste, no todo ha marchado bien estos últimos meses con los servidores de la nación. En lugar de armar una estrategia bien definida antes de mandar gente a campo, el gobierno de López Obrador ha optado por improvisar. Cada superdelegado organiza y despacha a los servidores de la nación como mejor entiende. En varios estados es evidente que ni el personal en campo, ni la estructura que depende del superdelegado, tienen una capacitación adecuada. Por ejemplo, no hay quien procese el enorme cúmulo de información que generan los servidores de la nación, y que sería esencial para mejorar la toma de decisiones. La lentitud es una de las consecuencias más notorias de la improvisación. En algunos estados es incierto para cuándo estará listo el censo. También hay purgas y pleitos. Quienes tienen más tiempo de militancia asumen que tienen prioridad sobre el resto.

    Sin embargo, lo más grave es que la seguridad de los propios servidores de la nación podría verse comprometida. La semana pasada trascendió que un grupo de estos servidores fueron agredidos en Hidalgo, precisamente en una zona donde se concentra el robo de combustible. Visto de manera muy cruda, hay lugares donde el gobierno busca competirle a los criminales por sus clientelas. La idea no es del todo mala y es comprensible que el Presidente no esté dispuesto a “pedir permiso” para que los servidores de la nación entren a las zonas más peligrosas. Sin embargo, es ingenuo pensar que bastará con apelar a la buena voluntad de la población para que no haya incidentes graves. No es fácil entrar a las comunidades más violentas, que es donde más urge reafirmar la presencia del Estado. Mandar brigadistas del partido del gobierno, con chaleco, gafete y gorra, es tal vez la peor forma de intentarlo.

    Los problemas no terminan ahí. Gabriel García Hernández, desde la Presidencia, e Ignacio Ovalle, desde Segalmex, ejercen cierta autoridad sobre la extensa red de servidores de la nación. Sin embargo, los superdelegados son quienes realmente controlan la operación en campo y a estos superdelegados, antes que cualquier cosa, les interesa hacer política. Muchos aspiran a ser gobernadores. No van a resistir la tentación de usar a los servidores de la nación con fines electorales y lo harán de forma poco sutil. El uso político que los superdelegados puedan dar a esta estructura no sólo es un riesgo para la equidad en las contiendas electorales. Los servidores de la nación también van a generar tensiones entre los superdelegados y sus adversarios al interior de Morena (en especial algunos senadores, que también aspiran a ser gobernadores y que intuyen que ya les están comiendo el mandado).

    El Presidente tiene la razón cuando dice que en los asuntos públicos no deben crearse vacíos de poder. Esos vacíos termina por llenarlos alguien más. Por ello, es positivo que el gobierno busque mejorar su presencia en territorio, atender las necesidades de la población en las regiones que históricamente han sido más marginadas, e incluso generar inteligencia social útil para ciertas intervenciones policiales o militares. Sin embargo, como en otros temas, la improvisación y el desdén hacia la burocracia podrían costar caro. Sin un planteamiento serio, sin protocolos y sin un mínimo de rendición de cuentas, el ejercicio se corromperá y terminará desprestigiado.

  13. #238

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    Hasta que se canse el ganso o colapse la economía nacional

    Fernando Hernández.

    Haciendo un ejercicio de ficción, imagino un 1º de diciembre de 2018 en el que, como en escena de película en blanco y negro de los años 40, aparece un niño voceador gritando el encabezado de la primera plana del periódico que tiene en manos: “¡Extra! ¡Extra! ¡Llega López Obrador! ¡Inicia el sexenio del pueblo bueno!”. La gente, ataviada en trajes y vestidos de la época se arremolina alrededor del niño para comprar el diario y enterarse de todo lo que el nuevo presidente va a ofrecer, mientras la toma se va cerrando lentamente y se va a negros.

    El año pasado, no se necesitaba de una bola de cristal o de poderes mágicos para predecir que, efectivamente, el sexenio de López Obrador podría ser recordado, entre otras cosas, por la prodigalidad de apoyos económicos otorgados a numerosos sectores de la población. Desde campaña ya se anunciaban con bombo y platillo el aumento a apoyos a adultos mayores y las becas para ninis. En los primeros dos meses de su gobierno, se les sumaron apoyos para personas con discapacidad, para huachicoleros, para los padres de los niños de las estancias infantiles (eliminando el presupuesto para dichas estancias), para estudiantes de educación básica, media o media superior, para los campesinos, además de jugosos sueldos para choferes de pipas de Pemex que ganarán mucho más que profesionistas titulados en sus primeros años de trabajo.

    El nuevo gobierno no quiere dejar a nadie fuera. Por lo menos, a ningún mexicano que se encuentre dentro del “pueblo bueno”, aquél sector que más votos le dió en la elección del año pasado y con los que podrá formar su estructura en los futuros procesos electorales. Todo fantasma de la compra anticipada del voto será exorcizado por el discurso del combate a la corrupción, la honestidad valiente, y el famoso ganso que acompaña al presidente en cada discurso.

    Preocupa, por una parte, que las tarjetas de Banco Azteca, con las que repartirá el recurso, se conviertan rápidamente en tarjetas de lealtad: apostando por la necesidad -que sí es tal- de combatir la corrupción al cortar intermediarios entre el Gobierno Federal y el ciudadano a la hora de entregar los fondos, la nueva administración también apuesta por la cercanía con el pueblo de una manera muy provechosa. Muerto el intermediario, se muda la corrupción a otro trámite, y se fortalece la imagen dadivosa del Ejecutivo. Lo triste es que está olvidando por completo que los recursos que estará regalando son recursos que se generan vía los ingresos de la Federación; gran parte de ellos, del trabajo de los mexicanos que día a día se esfuerzan por ser gente productiva (lamentablemente, este es uno de los segmentos de la sociedad que ha olvidado el nuevo jefe del Ejecutivo).

    Por otra parte, siguen sonando alarmas en el ámbito económico y financiero. Hace un par de semanas, López Obrador dijo que se darían apoyos a estudiantes “hasta que se canse el ganso”. La pregunta que muchos se hacen es quién se cansará primero: el ganso o la economía nacional. A este ritmo, el espectro de los apoyos del Gobierno Federal seguirá ampliándose, y los actos de magia fiscales tendrán lugar junto a los actos de faquir de una administración austera para poder alimentar una amplia cartera de ciudadanos que, ya se verá, tendrán que decidir entre la honestidad y la moralidad que propone el mandatario, o la comodidad de vivir gracias al dinero de todos los mexicanos, dando poco o nada a cambio.

    La forma de desvirtuar lo que para López Obrador, en el discurso, es tan virtuoso no pasará desapercibida para más de un mexicano. Veremos, con el tiempo, cómo se resuelve esta encrucijada. No creo que tardemos mucho en descubrir complicados esquemas con los que se abusa de los apoyos, o a algún ingenioso funcionario que encontró la forma de sacarles provecho de forma individual. Queda pendiente, también, ver si una buena parte de nuestra sociedad se deja seducir por el opio del paternalismo que durante décadas ha adormecido a nuestra nación.

    No debemos perder de vista un punto delicado de todo este asunto: usando el dinero de todos los mexicanos, el nuevo gobierno le hace creer al “pueblo bueno” que es él quien, contra viento y marea, redistribuye la riqueza (aunque esto sea una mentira). De paso, infla el número de personas que viven de los programas sociales sin que, necesariamente, sean las más necesitadas. AMLO saluda con sombrero ajeno y recibe, a cambio, infinita gratitud y lealtad. En las siguientes elecciones saldrá a cosechar lo que va plantando con sus “programas sociales”.

    Para algunos, todo es alegría. Ya hay filas de gente esperando los apoyos anunciados. Los votantes de López Obrador se regocijan, se fortalece la lealtad a su líder. Se forma una burbuja en parte de la opinión pública dentro de la cual parece que las cosas están bien en México. Desde nuestro Debate Puntual, nos preocupa el momento en que la burbuja estalle.

  14. #239

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    Pasos de dictadura

    Pablo Hiriart.

    El linchamiento oficial contra el presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, es parte del asentamiento de un régimen de aspiración dictatorial.
    Están destruyendo uno a uno los contrapesos del poder, que caracterizan a un régimen democrático.

    A García Alcocer lo linchan porque le corrigió la plana al presidente López Obrador, con los malos perfiles de sus propuestas para llenar las vacantes que hay en la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

    La mañana de ayer, ante todos los medios de comunicación y desde Palacio Nacional, el presidente se hizo acompañar de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira

    Sandoval, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, para hundir moralmente a García Alcocer.

    Pero todas las acusaciones resultaron ser falsas o meras presunciones.

    El jefe del Estado mexicano quiere intimidar a los organismos autónomos y a quienes se atrevan a decirle que no, que está equivocado, con un linchamiento propio de las dictaduras como la venezolana.

    Se le acusa de conflicto de interés porque un hermano de su esposa y un primo hermano de ella, trabajan en empresas del sector energético, y lo instan a que “debería dejar el cargo mientras se hacen las investigaciones” .

    Irma Eréndira Sandoval afirmó que la CRE autorizó contratos “a una empresa relacionada con sus familiares”, y que, de encontrarse responsable, “podría llegar hasta la inhabilitación, y si se verifica y se prueba, muy probablemente podría salir del cargo”.

    ¿Cómo que “si se verifica”?

    ¿A qué fue a Palacio Nacional la señora Sandoval, sin pruebas, pero con acusaciones?

    Resulta que uno de los contratos se votó sin la participación del presidente de la CRE, quien se excusó de hacerlo por ese motivo.

    Y el otro contrato, en que involucran a un pariente suyo en cuarto grado por afinidad, no trabaja ni tiene injerencia en esa empresa.

    Además, en su Declaración de Intereses, desde 2016, García Alcocer puso que tiene dos parientes políticos que trabajan en el sector energético.

    Para conflictos de interés, las propuestas de AMLO a la Suprema Corte.

    O haber puesto al amigo al frente de Pemex, sin conocimiento de la materia, y un equipo carente de preparación que encendió las alarmas en las calificadoras e inversionistas.

    El presidente echó encima de García Alcocer a la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, encabezada por Santiago Nieto, quien señaló que los parientes políticos del titular de la CRE “podrían haber incurrido en defraudación fiscal”.

    Nieto dijo en Palacio Nacional que un hermano de la esposa de García Alcocer tuvo vuelos a El Salvador y Guatemala, “que pueden significar una tipología, en la cual los sujetos son trasladados por la frontera sur del país, ya que se contratan personas para llevar los recursos a Centroamérica con la finalidad de llevarlos a paraísos fiscales y evitar que el dinero sea rastreado”.

    ¿No que este gobierno ya no iba a espiar?

    Y agregó el funcionario de Inteligencia Financiera: “no estamos afirmando, solamente decimos que se trata de una tipología…” .

    “¿Podrían haber?” “¿Pueden significar?” “¿No estamos afirmando?” “¿Solamente decimos?”

    A ver, ¿de qué se trata entonces?

    Se trata del uso faccioso de las instituciones del Estado para destruir moralmente a alguien que le dijo que no al presidente.

    Y a través de él mandar un mensaje a todos los integrantes de organismos autónomos: serán pasados por el cuchillo del descrédito si se atreven a contradecir al presidente o a su partido.

    Ya lo hicieron con la titular del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Janine Otálora, que votó en contra de la voluntad del partido del gobierno que pretendía anular las elecciones en Puebla: la forzaron a renunciar, con calumnias y presiones a los más altos niveles.

    ¿No entendió el mensaje señor García Alcocer?

    Ahí le va esta andanada mañanera. ¿Quiere más?

    El país se encamina a una dictadura “moderna”, estilo venezolano.

    Desaparece el poder de gobernadores de oposición, con estados en manos de 'superdelegados' que reparten dinero y apoyos sociales.

    Se cuartea la división de poderes, con una Corte que le hace el trabajo obscuro al Ejecutivo y que será tomada por Morena con los nuevos nombramientos.

    El Legislativo es todavía un menguado contrapeso, pero los opositores serán devorados en las elecciones intermedias, controladas por el dinero de los superdelegados y el castigo federal a los gobernadores insumisos.

    Uno a uno irán doblando a todos los contrapesos del poder. A todos.

    Y para los que presten resistencia, ahí estará la maquinaria de triturar reputaciones en las conferencias mañaneras, con todas las instituciones trabajando en su contra, como hicieron con Guillermo García Alcocer.

    Han dicho que en tres años tomarán el control del país. Así será.

    Y en la segunda mitad del gobierno doblarán a los que hoy se sienten indemnes y callan ante los sonoros pasos de una dictadura en ciernes.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...s-de-dictadura

  15. #240

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    El paquete del nuevo Consejo de Romo

    Por Enrique Quintana.

    Lo hemos dicho aquí muchas veces: la clave del crecimiento es la inversión, y en particular, por la dimensión que tiene, la inversión privada.

    Por eso, resulta positivo que el gobierno de AMLO, a través de Alfonso Romo, haya lanzado el Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento.

    No sé si vaya a funcionar o no, eso lo dirá el tiempo, pero la mera existencia de una instancia en la que el tema central sea la promoción de la inversión y el crecimiento y que se pueda medir su éxito con cifras, ya es un avance.

    Falta conocer con detalle la forma específica en la que operará este Consejo, pero lo que no puede dejar de subrayarse es la necesidad imperiosa de que exista.

    Si en éste se suman empresarios y demás integrantes del sector productivo, probablemente el Consejo se pueda convertir en un ente que coordine las demandas de los empresarios y que al mismo tiempo genere un espacio que permita construir confianza.

    El último dato disponible de la inversión fija bruta que se realiza en México reportó una caída de 2.1 por ciento en el mes de noviembre a tasa anual. Y si consideramos los 11 meses completos, el resultado es apenas un crecimiento de 1.3 por ciento en 2018.

    Le recuerdo que este es un problema crónico de nuestra economía.

    De acuerdo con las cifras del Inegi, la formación bruta de capital fijo creció apenas a una tasa promedio de 0.9 por ciento en el sexenio de Peña; a 1.8 por ciento en el de

    Calderón; a 2.6 por ciento en el de Fox; y a 1.3 por ciento en el de Zedillo.

    Si consideramos el lapso completo de estos cuatro sexenios, el crecimiento medio anual fue de apenas 1.8 por ciento.

    Cuando se observan estas cifras no puede dejar de considerarse que uno de los problemas crónicos de la economía mexicana en el último cuarto de siglo es la falta de inversión.

    Ya le hemos comentado que hubo una falla en el modelo que suponía que la ausencia de inversión pública iba a ser compensada por inversión privada. No fue así.

    Tampoco funcionaron suficientemente los esquemas en los que habría asociaciones del sector privado con el sector público.

    Y aunque muchos empresarios hablaron de confianza y vieron con entusiasmo las reformas estructurales, no se invirtió lo suficiente para crecer más.

    Al ver el tamaño del reto, podemos afirmar que no la tendrá nada fácil el nuevo Consejo para promover la inversión.

    Tendrá que atacar un problema crónico de la economía, que, además, recientemente se ha acentuado por la desconfianza causada por algunas decisiones del gobierno de AMLO.

    En las inversiones, como se sabe desde hace muchos años, los empresarios comprometen recursos apostando al futuro, esperando que haya rentabilidad años después.

    Como el futuro siempre es incierto, debe haber un ingrediente fundamental para que las inversiones se realicen: confianza.

    Más allá de los proyectos específicos que pueda propiciar inversiones, la tarea del nuevo Consejo será generar confianza.

    Sólo así se podrá resolver este padecimiento secular que tiene el país: la falta de inversión, que es lo que nos ha condenado a un bajo crecimiento por un largo periodo.

    ¿Podrá hacerlo?

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...onsejo-de-romo

  16. #241

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    La purificación de Andrés Manuel

    Por Raymundo Rivapalacio.

    Las acusaciones fueron muy serias. A Guillermo García Alcocer, cabeza de la Comisión Reguladora de Energía, a quien señaló el viernes pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador de tener un conflicto de interés, le crecieron las imputaciones durante el fin de semana. Ayer, la secretaria de la Función Pública y el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, dijeron que le habían abierto investigaciones por el presunto delito de conflicto de interés, por fraude, evasión fiscal, lavado de dinero y envío de recursos a paraísos fiscales por parte de algunos de sus familiares, vinculados al sector energético. Todo porque García Alcocer tuvo la osadía de haber dicho la semana pasada que el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, lo había desinformado en los temas del sector.

    López Obrador dijo que no se trataba de una venganza. Lo que pretendía, dijo, era “purificar” a los órganos regulatorios del Estado mexicano, a los que quiere descabezar para poner a sus leales, porque está convencido de que lo único que han hecho hasta ahora es destruir a la nación y engañar a los mexicanos sobre su utilidad. Para ello, movió toda la maquinaria del gobierno en contra de una persona. La Función Pública, la Fiscalía y Hacienda está persiguiendo penal y administrativamente a García Alcocer y su familia. La destrucción de un nombre, de su fama pública, la de sus familiares, la estigmatización para que se mofen de sus hijos en la escuela y de su esposa en las calles. Había que acabarlo a él y a su descendencia. La muerte cívica, social, el ostracismo, el desprecio público. En una persona, lo que otros hicieron selectivamente en Ruanda, Bosnia y Alemania.

    Hay que purificar la vida pública, dice López Obrador, utilizando un verbo con una connotación ominosa. Lo usó Pol Pot en los 60 cuando se encumbró en el poder en Camboya y declaró que la sociedad necesitaba purificarse. Mao Zedong lo empleó en su Revolución Cultural en China, cuando envió a los burócratas y a los miembros de su partido a su escuela de cuadros para que los reeducaran políticamente y los purificaran. La ingeniería social que llevaron a cabo esos líderes asiáticos buscaba la purificación del corazón, que se encuentra en la esencia de la reconstitución moral que desea el presidente mexicano para la sociedad mexicana. Es, como lo fue para Pol Pot y Mao, el motor para el cambio social.

    La cuarta transformación no permite disidencias. Menos aún que llamen desinformado al presidente. López Obrador tiene necesidad de cabezas en la piedra de sacrificio que ejemplifiquen su retórica contra el neoliberalismo, el combustible para poder seguir destruyendo lo que había para levantar nuevos cimientos sobre sus cenizas, sin que las mayorías dejen de aplaudirle. García Alcocer parecía haber puesto la suya en la guillotina y la secretaria Irma Eréndira Sandoval, junto con el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, apremiados por las instrucciones de su jefe de remover todo lo necesario para encontrar a su primera gran víctima pública, encontraron un misil para el graderío.

    García Alcocer les respondió puntualmente. Mintieron porque lo poco sustantivo que dijeron, lo había hecho público en su declaración de conflicto de intereses, y porque confundieron empresas y les asignaron responsabilidades que no tienen. Desinformaron a todos, incluido al presidente, al mostrar su desconocimiento sobre atribuciones institucionales y alcances legales. Enfilaron una batería de presuntos delitos que convirtieron, en el discurso que se vuelve realidad ante los ojos de millones de seguidores de López Obrador, a un funcionario y su familia en miembros de la delincuencia organizada. Dijo el presidente, no hay que olvidar, que no se trataba de una venganza. La secretaria Sandoval informó que se inició una averiguación de oficio por los dichos presidenciales, y sugirió que sería prudente que García Alcocer se separara de su cargo mientras se realizaran las pesquisas.

    La cuarta transformación mide con doble rasero. Nadie se lo pidió al secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, mientras se investiga al caso Odebrecht, donde una empresa de la familia de su esposa, de la que es consejera, como también lo fue él, está en el centro de una presunta corrupción. No provocó ruido que dos fiscales fueran incondicionales del presidente, ni que la esposa de quien promovió la muerte del aeropuerto en Texcoco vaya a ser nombrada ministra de la Suprema Corte. Tampoco que entre las propuestas para consejeros en la Comisión Reguladora de Energía haya funcionarios de Pemex, o que renunciaron hace semanas. Ahí no hay nada que indagar. Ellos pertenecen al México bueno que votó por López Obrador, o que no cuestiona su esfuerzo de cambio.

    Para quienes no están alineados incondicionalmente, la persecución de García Alcocer y su familia, la destrucción de su fama pública y su estigmatización como corrupto, es un camino que hay que observar porque se va a repetir, mediante el uso, como denunció, de “instituciones del gobierno con fines políticos”. Toda la fuerza del gobierno contra un funcionario que se expresó libremente, tuviera o no razón, es algo que hacía muchas décadas no se veía en México. La inhibición, la hostilidad, los intentos, aunque sea inopinados, de previa censura, son síntomas de una enfermedad que está creciendo y que la mayoría aún no ve. García Alcocer es el negro, el judío, el cura y el comunista de Bertold Brecht.

    El cielo está lleno de nubarrones que anticipan que este sexenio, en materia de libertades, no será fácil.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-andres-manuel

  17. #242

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    López Mateos, AMLO y los enemigos del Estado

    Salvador Camarena.

    Desde Palacio Nacional, y en al menos dos ocasiones, Andrés Manuel López Obrador se ha referido a Adolfo López Mateos como un buen presidente. ¿Por qué será que el tabasqueño piensa así de su antecesor mexiquense?

    La respuesta más obvia es que el actual mandatario cree –lo ha dicho en estos días– que la nacionalización de la industria eléctrica constituye un hito patriótico, uno que pretende emular al fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad.

    Pero si damos por bueno que López Obrador es un asiduo lector de la historia de México, como que esa nacionalización e incluso el hecho mismo de crear los libros de texto gratuitos, palidecen ante la tónica de un sexenio en el que, nunca hay que olvidarlo, Gustavo Díaz Ordaz apretó con mano dura al país desde la Segob.

    O en palabras de José Manuel Villalpando: “López Mateos pudo librarse así de tenaces opositores, como Othón Salazar, Valentín Campa y Demetrio Vallejo, pero también logró deshacerse de críticos molestos como el famoso muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, a quien envió a la lúgubre prisión de Lecumberri por haber tenido el atrevimiento de hablar mal del primer mandatario de la nación. Durante su gobierno también fue asesinado el líder campesino Rubén Jaramillo junto con su esposa y sus dos hijos”. (Presidentes de México, Booket, 2010)

    Es decir, López Mateos fue el culmen del sistema priista: que la revista Siempre publica un reportaje sobre la crueldad del atentado contra Jaramillo y su familia, les quito la publicidad oficial; que si se quejan de que no hay oposición en el Congreso, dejamos entrar a algunos, pero a punta de pistola, literalmente, los mantenemos callados; que si movimientos cívicos ganan espacios –Salvador Nava, en San Luis Potosí–, les hacemos entender que o siguen los dictados presidenciales o acabarán perseguidos y en la cárcel. (Leer 'Adolfo López Mateos, El Orador', en La presidencia imperial, de Enrique Krauze).

    ¿López Obrador piensa que eso es lo que hace un buen presidente?

    Si la respuesta fuera negativa, qué feo que lo visto ayer parezca de otros tiempos, de los de López Mateos, en los que se perseguía con toda la fuerza del Estado a quien se atrevía a disentir.

    Porque este lunes México atestiguó uno de los linchamientos mediáticos más grotescos de los que se tenga memoria.

    Dos secretarias de Estado y un funcionario con inigualable acceso a la información financiera de los mexicanos tomaron el estrado en Palacio Nacional y emprendieron una operación de Estado en contra de un funcionario público y dos parientes políticos de éste.

    Guillermo García Alcocer es presidente de la moribunda Comisión Reguladora de Energía, entidad contra la que esta administración emprendió una embestida desde la transición misma. López Obrador había asegurado la semana pasada que García Alcocer había incurrido en conflicto de interés y que este lunes daría a conocer los detalles.

    Al final, el presidente se abstuvo de comentar el tema, pero envió a la secretaria de la Función Pública, la de Energía y al titular de la Unidad de Inteligencia Financiera a machacar la presunción de inocencia del funcionario, su cuñado y un primo de su esposa.

    En el pasado, el Estado mexicano había recurrido a demostrar su fuerza en contra de gente inocente y no necesariamente inocente. Para dos generaciones es emblemático el antecedente de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, líder del sindicato petrolero, a quien el gobierno de Carlos Salinas apresó. Pero si alguna explicación, que no justificación, había, era que esos personajes habían puesto contra la pared la gobernabilidad del sistema.

    Según los biógrafos del poder, Demetrio Vallejo, en su momento, llegó también a representar una amenaza para el gobierno de López Mateos. Si los ferrocarrileros de Vallejo triunfaban, ¿qué haría el régimen para contener las justas demandas de maestros o médicos? Por eso aplastaron a Vallejo, a Campa y a Salazar, entre otros.
    Hoy, en los albores de lo que unos quieren que sea llamado como nuevo régimen, atestiguamos una burda maniobra para acallar a un funcionario de mediano nivel que se ha atrevido –insensato– a no quedarse callado ante el presidente. ¿Así de amenazados se sienten?

    Funesto antecedente sobre la manera en que el tabasqueño pretende imponer su voluntad antes que convencer sobre sus iniciativas. Ojo: ya no es contra los órganos autónomos, sino contra todos aquellos a quienes ellos califiquen como enemigos del Estado.

    Por cierto, insisto, qué raro que el presidente López Obrador crea que su tocayo de apellido fue un buen mandatario. O no les parece raro que en su cierre de campaña en el estadio Azteca, y a unas horas de lo que era un triunfo cantado, el candidato de Morena declarara que “lo que vamos a consumar viene de lejos y se ha fraguado con el esfuerzo y la fatiga de muchos compañeros (…) dirigentes de oposición como Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Rubén Jaramillo, Othon Salazar…” Esos mismitos que el “buen presidente” que fue López Mateos, encarnizadamente, persiguió.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...gos-del-estado

  18. #243

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    El pueblo contra la democracia

    Por Macario Schettino.

    Yascha Mounk es un joven profesor, director del Centro Tony Blair para el Cambio Global y da clases en Harvard. Su libro más reciente, publicado hace casi un año, se titula El pueblo contra la democracia, que se suma al creciente volumen de textos que intentan explicar lo que estamos viviendo en el mundo. Es un libro interesante, del que hoy le presento un resumen, y mañana mi opinión al respecto.

    Mounk dice que “existen tiempos ordinarios, cuando las decisiones políticas influyen en la vida de millones de personas, pero las características básicas de la vida colectiva no están en juego… y hay tiempos extraordinarios, cuando los contornos básicos de la política y la sociedad se renegocian… como resultado, los habitantes de estos tiempos extraordinarios consideran que lo que está en juego en política es algo existencial”. “Hoy es cada vez más claro que vivimos en tiempos extraordinarios: en tiempos en los que las decisiones que tomemos determinarán si el caos terrífico se extenderá; si se liberará una crueldad inconfesable; si un sistema político –la democracia liberal– que ha hecho más por la paz y la prosperidad que cualquier otro en la historia de la humanidad, puede sobrevivir”.

    De ese tamaño es la amenaza, pues, y Mounk cree que lo que estamos viendo es la separación de la democracia y el liberalismo, dos conceptos que casi siempre imaginamos juntos, pero que no son lo mismo, dice él. Democracia es la capacidad de un sistema para trasladar las preferencias de la población hacia la toma de decisiones del gobierno; las instituciones liberales, por su parte, protegen el Estado de derecho y las libertades (derechos humanos).

    El libro consta de 9 capítulos, divididos en tres partes. En la primera, describe con detalle esta separación entre democracia y liberalismo, que le permite identificar cuatro espacios: la democracia liberal (pone a Canadá como ejemplo), la democracia iliberal (Polonia), el liberalismo no democrático (Unión Europea), y la dictadura (Rusia). El primer caso es el que usted conoce genéricamente como democracia: hay elecciones, fuentes de información independientes y confiables, igualdad de condiciones en la competencia, libertades amplias (expresión, reunión, etc.). En el segundo, la democracia iliberal, hay elecciones, pero nada más: ni la información es independiente ni hay competencia en igualdad de condiciones, y los derechos se van limitando. Es lo que ha ocurrido en Hungría, Turquía, y cada vez más en Estados Unidos. Es la consulta del aeropuerto acá en México, y buena parte de lo que ha ocurrido desde entonces.

    El caso del liberalismo no democrático se refiere a cuando una parte sustancial de las decisiones que tienen que ver con la sociedad no se toman por personas electas, sino por expertos en organismos autónomos. Mounk pone el ejemplo de EU: en 2007, hubo 138 leyes promulgadas por el Congreso, frente a 2,926 reglas originadas en las abundantes agencias de ese país. Obviamente, la Unión Europea es el caso más evidente, y por eso la fijación de los movimientos populistas en ese continente en contra de “Bruselas”.
    En la segunda parte del libro analiza las tres razones por las cuales cree que esto está ocurriendo: las redes sociales, el estancamiento (y desigualdad económica), y la identidad, que él identifica directamente con cuestiones étnicas. Afirma, por ejemplo, que la democracia liberal pudo ser exitosa porque los países tenían mayorías étnicas homogéneas. En la tercera parte, ofrece respuesta a estas tres causas: domesticar el nacionalismo, resolver la economía, renovar la fe cívica.

    Para Mounk, el populismo actual es precisamente esa democracia iliberal. Voluntad del pueblo que destruye instituciones, elimina órganos autónomos y expertos, aniquila derechos, y anula la ley. Coincide en eso con Platón y Aristóteles, creo, que no eran afectos al término “democracia”.

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  19. #244

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    ¿Cómo enfrentar la situación en Pemex?

    Carlos Serrano Herrera.

    En los últimos días, sobre todo después de que la agencia Fitch bajara la calificación de Pemex a BBB- desde BBB+, se ha observado un nerviosismo en los mercados ya que percibe la situación en Pemex como un riesgo importante para la estabilidad macroeconómica del país.

    Esto se debe a que si Fitch o Moody’s bajan la calificación a Pemex un escalón más la ubicarían por debajo del nivel denominado como grado de inversión. Esto tendría consecuencias graves ya que un porcentaje importante de los tenedores de bonos de Pemex se verían forzados, por reglas internas o regulaciones, a liquidar su posición, lo que a su vez resultaría en una caída en los precios de estos bonos. Esto resultaría no solamente en un daño a la confianza hacia México, sino que también causaría turbulencia en el sistema financiero mexicano.

    Para mitigar este riesgo, el gobierno anunció un apoyo a Pemex por 3 mil seiscientos millones de dólares (además de la intención de reducir el robo de combustibles en mil seiscientos millones de dólares). Si bien se trata de un paso en la dirección correcta y que evita la bajada en la calificación por algún tiempo, no es suficiente y no resultará en que la caída en la producción petrolera se detenga.

    El gobierno tiene un importante reto ante sí. Mientras más apoyos se otorguen a Pemex para fortalecer su balance y así disminuir la posibilidad de una reducción en su calificación de crédito, más se va a presionar a las finanzas públicas, lo cual eventualmente podría presionar a la baja la calificación del soberano. ¿Cómo actuar ante este reto?
    Creo que el primer objetivo debe de ser evitar la bajada en la calificación de Pemex y así evitar los impactos negativos al sistema financiero y a la credibilidad entre los inversionistas. Para ello habría que aumentar el capital de la empresa y bajar su carga fiscal, que es el principal factor que explica que Pemex pierda dinero (en 2018 habrá perdido unos 80 mil millones de pesos); aun con todos los problemas que tiene la empresa, si su carga fiscal fuese del 30% —la tasa corporativa en México— en lugar del 70% que ahora enfrenta, Pemex tendría una rentabilidad positiva. Estos apoyos o bien se financian reduciendo el gasto público o aumentando la recaudación fiscal (lo que en el corto plazo parece muy complicado considerando que el Presidente ha anunciado que no aumentarán los impuestos en tres años) o con un mayor déficit fiscal.

    En el extremo, me parece que es mejor presionar la calificación soberana de México que permitir la caída en la calificación de Pemex. La calificación del país está dos escalones por encima del grado de inversión y, en cualquier caso, los mercados, ya ubican a México —en términos del costo de su deuda— como si tuviese una calificación de BBB- y no la BBB+ que tiene. Puestos a elegir, en esta coyuntura es mejor que se baje la calificación al país que a Pemex.

    Ahora bien, la capacidad que tiene el gobierno para apoyar a Pemex y solucionar sus problemas es limitada dado el poco margen fiscal que se tiene. Creo que es factible y deseable adoptar medidas estructurales que mejoren la perspectiva de Pemex a largo plazo, lo cual además reduciría substancialmente la posibilidad de que pierda el grado de inversión sin presionar a las finanzas públicas. ¿Qué hacer? Me parece que se deberían de adoptar tres estrategias: i) reducir al mínimo la inversión planeada en refinación: Pemex pierde cerca de 100 mil millones de pesos al año en esta actividad que a nivel global muestra bajos márgenes.

    Es mejor centrar los esfuerzos en exploración y producción petrolera en aguas someras; ii), y más importante: hay que reanudar cuanto antes las alianzas con empresas privadas (farmouts). Esto traería inversiones que ni la empresa ni el gobierno puede realizar y constituye la única opción realista para detener la caída en la producción petrolera; y iii) anunciar un plan para que de manera gradual y creíble se reduzca la carga fiscal de la empresa.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...acion-en-pemex

  20. #245

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    Hay que serenarnos, todos

    Por Enrique Quintana.

    Nos hace falta serenarnos.

    El presidente López Obrador parece haber encontrado en el presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, la suma de todos los males, cuando se trata de un funcionario discreto y honesto que no aceptó renunciar cuando se lo pidió la secretaria de Energía, pero nunca denunció ni reclamó el ilegal hecho.

    No es amenaza pública ni corrupto. Simplemente, tocó fibras sensibles del poder con sus declaraciones.

    En el otro extremo, los enemigos de AMLO visualizan que viene la destrucción de todos los organismos autónomos cuando hizo dos propuestas excelentes para el más importante de todos ellos, el Banco de México, y dejó transitar sin problemas dos muy buenos relevos, en el IFT y en la Cofece. ¿Cuál destrucción?

    A veces, por el tono de las declaraciones, pareciera que estamos en la alborada de un Estado autoritario o en la rebelión de los opositores.

    Pareciera que el Estado, en el pasado, nunca utilizó sus instrumentos para golpear a sus opositores. Por favor.

    El caso de Ricardo Anaya es el más ejemplar de todos ellos. ¿Cuántos de los señalados en ese caso están procesados o en la cárcel?

    Fue obvio y escandaloso el modo en el que el gobierno de Peña Nieto utilizó todos los instrumentos del Estado para golpear a Anaya.

    Ya no sabemos si para tratar de ayudar al candidato del PRI –lo que no sucedió– o para evitarle riesgos al candidato de Morena.

    Ese antecedente no justifica ni legal ni moralmente el uso de las instituciones para golpear a los críticos. Pero, en términos de un análisis de hechos, siempre ha ocurrido. No nos escandalicemos.

    El presidente de la CRE, aun si no se le hubiera criticado un ápice, eventualmente enfrentaría una Junta de Gobierno contraria –según todos los indicios– que va a limitar en gran medida sus acciones.

    Pareciera que, en este caso, AMLO quiere dar una lección a quienes eventualmente lo pretendan confrontar. Mal antecedente.

    Porque finalmente, no pareciera tener la misma actitud con los órganos autónomos. Ya le comentábamos de las muy buenas nominaciones que hizo para el Banxico: Jonathan Heath y Gerardo Esquivel. Con ellas fortaleció la autonomía del Banco Central.

    Pero, además, el pasado 14 de febrero, Ramiro Camacho se integró, a propuesta de AMLO y a recomendación del Senado, como nuevo comisionado del IFT con respaldo virtualmente unánime.

    Para la Cofece, la propuesta es Gustavo Pérez Valdespín, cuyas calificaciones profesionales le van a motivar el respaldo unánime.

    En la Corte va a haber polémica, sin duda, con las propuestas de AMLO.

    Pero, al margen de quién resulte electa, no cambiará el balance en el máximo tribunal del país.

    El ministro Arturo Zaldívar, así como la composición del máximo tribunal del país, son una garantía de autonomía e independencia, al margen de qué ministra sustituya a Margarita Luna Ramos.

    En suma, tampoco AMLO –en los hechos– ha resultado el carnicero de los órganos autónomos que algunos quieren ver.

    Más allá de afinidades o diferencias ideológicas, hoy es crucial que mantengamos la cordura y seamos capaces de ponderar los hechos, para darles su justa dimensión.

    Hay que pelear las batallas necesarias e importantes.

    Y a veces, parece que hoy, todos, vamos a cualquier pleito.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...renarnos-todos

  21. #246

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    Tlahuelilpan, Moreno Valle, Martha Erika Alonso… y el silencio

    Por Pablo Hiriart.

    El lunes de esta semana se cumplió un mes de la explosión en Tlahuelilpan en que murieron 130 personas debido a la negligencia del gobierno.

    La indulgencia hacia las nuevas autoridades llega a tal punto que nadie quiere recordar la responsabilidad que tuvieron en la muerte de ciento treinta hombres, mujeres y niños, que hoy deberían estar vivos.

    Al mes de la tragedia, no hay una sola explicación del gobierno federal ni del estatal acerca de qué detonó la conflagración.

    Peor aún: nadie se los demanda.

    Cero detenidos.

    Las autoridades tuvieron conocimiento de la fuga casi cinco horas antes de que ocurriera el hecho mortal.

    Fueron, vieron y no hicieron nada.

    Si ello hubiera ocurrido en el gobierno de Meade o de Anaya, hoy los medios en su mayoría estarían hablando de los muertos de Meade o de Ricardo Anaya.

    Como hicieron con Calderón en la muerte de 49 niños en la guardería ABC de Hermosillo.

    O como hicieron con Peña Nieto cuando la policía de un gobierno de izquierda, en Iguala, entregó a 43 normalistas a un grupo criminal de Guerrero, asociado a ese gobierno municipal.

    Ahora nadie reclama nada. No quieren ver la negligencia oficial que provocó 130 muertes en un solo evento.

    O en el más inocente de los casos, no hay reacción ante el silencio y la indiferencia del gobierno hacia ese numeroso grupo de mexicanos calcinados.

    Los pobladores de Tlahuelilpan acudieron a llenar bidones y cubetas porque en ese pueblo y en sus alrededores no había gasolina, debido a que supuestamente el gobierno “luchaba contra el huachicol”.

    ¿Eso fue verdad? ¿O nos quedamos temporalmente sin gasolina porque las importaciones cayeron 50 por ciento como documentó The Wall Street Journal?

    Silencio. Y una sociedad adormecida deja hacer y deja pasar.

    Las instituciones del Estado no están para dilucidar ese tipo de muertes, sino para espiar y perseguir gente insumisa al gobierno, como el titular de la CRE y su familia.

    Este domingo se cumplirán dos meses de la muerte del líder del PAN en el Senado, Rafael Moreno Valle, la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, dos pilotos y un ayudante, sin que haya una explicación del desplome del helicóptero.

    La única versión oficial que tenemos se dio a un mes de la tragedia, cuando se informó que fue “un desplome inusual” y el secretario de Comunicaciones y Transportes expuso que “no sabemos qué pasó”.

    A dos meses de esas muertes, seguimos sin saber qué ocurrió.

    Y no hay quién demande conocer la verdad.

    El presidente del Colegio de Pilotos Aviadores, capitán Heriberto Salazar, informó que en el desplome no hubo error humano.

    Dijo que tanto el piloto como el copiloto cumplían con sus certificados médicos y adiestramiento, y que el mantenimiento del helicóptero estaba en orden.

    ¿Entonces?

    Esta semana se cumplen dos meses, y nada. Cero información.

    Ahí murió el principal dirigente opositor al gobierno de Morena.

    Murió la gobernadora a la cual el gobierno hizo todo lo posible porque no llegara al cargo y se repitieran las elecciones.

    No pudieron frenarla por la vía legal y provocaron la destitución de la presidenta del Tribunal Electoral de la Federación.

    ¿De veras no es una prioridad nacional saber qué pasó?

    Las investigaciones que debió emprender el gobierno brillan por su ausencia.

    Y buena parte de la sociedad guarda un silencio irresponsable.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-y-el-silencio

  22. #247

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    ¿No es para tanto?

    Por Jorge Castañeda Gutman.

    La embestida del gobierno de López Obrador contra Guillermo García Alcocer, titular de la Comisión Reguladora de Energía, recuerda mucho la del gobierno de Peña Nieto contra Ricardo Anaya. Con dos pequeñas diferencias: Anaya, como candidato presidencial, disponía de un arsenal de defensa mayor al de García Alcocer, pero lo que estaba en juego también era muy superior: la presidencia de la República.

    La semejanza de ambos casos es evidente. El Estado escoge a un adversario, por una razón u otra; utiliza todos su recursos para buscar posibles infracciones a la ley (de cualquier índole: fiscal, lavado de dinero, conflicto de interés); enuncia sus acusaciones en público, con la mayor difusión posible; una vez herida la presa, y obtenido el resultado esperado, se archiva/olvida/esfuma el expediente.

    Se trata de la utilización del Estado para fines políticos de un gobierno. Van de por medio PGR (antes), SAT, Función Pública, Unidad de Inteligencia Financiera, y desde luego, los medios de comunicación estatales o afines al régimen. Es el más puro estilo priista de años anteriores, reproducido por Peña Nieto y ahora por López Obrador. No debe extrañar que el presidente actual no haya considerado que su predecesor intervino en el proceso electoral al atacar a Anaya. Hoy hace lo mismo con García Alcocer, y mantiene una innegable congruencia: no cree que la utilización del Estado para fines políticos sea indebida, a menos de que sea en contra suya.

    La diferencia es que, si con Anaya el gobierno priista supuso, con razón, que nadie salvo sus adeptos lo defenderían, en el caso actual uno podría esperar que poco a poco entraran en juego defensas gremiales, políticas, institucionales y de simple decencia. Por desgracia, no es del todo el caso. A juzgar por las reacciones que ya se han dado (o más bien, no dado) en casos anteriores –por ejemplo, los ataques de Grupo Salinas contra Alejandra Palacios de la Cofece– el espíritu de cuerpo brilla por su ausencia.

    He allí el meollo del problema. En los medios, en los entes autónomos, en las universidades, en ciertos círculos profesionales o de antiguos funcionarios, desde luego en las organizaciones no gubernamentales (ONG) o de la sociedad civil (OSC), se ha producido una reacción ambigua, aún tibia o atemorizada, ante los embates de la 4T. La comentocracia en general ha respondido bien a los ataques a terceros, aunque no necesariamente contra la ofensiva de anunciantes y medios contra ella misma. Pero hasta allí.
    Los exfuncionarios no han recibido el respaldo de otros exservidores públicos. Los 'autónomos' atacados no han sido objeto de defensa por parte de otros reguladores, consejeros, vicepresidentes o vicegobernadores. Las ONG que ya no van a obtener fondos públicos difícilmente obtienen el apoyo de las que sí, o del gremio como tal. Los medios fifí no son defendidos por los no-fifí o por los consorcios de mayores dimensiones y recursos.

    No se trata del síndrome de Brecht o del rey de Dinamarca, pero hay algo preocupante en este tipo de respuestas. Lo más grave es que se convierten en un gran aliciente para que la 4T siga adelante con su ofensiva. Si García Alcocer cae, se irán contra otros. Si los medios ceden al argumento del 53 por ciento o los 30 millones de votos, vendrá después la tesis del 80 por ciento de aprobación. Si la sociedad civil y los 'expertos' no merecen ser tomados en cuenta, pronto seguirán los partidos de oposición, por ejemplo a la luz del resultado de la Guardia Nacional.

    Los poderes fácticos no van a actuar por ahora. La nueva sumisión de los empresarios –atestiguada anteayer en el Salón Tesorería– advierte que de allí no nacerá la resistencia. La vieja clase política se encuentra desacreditada y dividida. La Iglesia no peleará ni por lo suyo o los suyos. No queda más que confiar en un funcionariado, una intelectualidad, y un activismo de la sociedad civil que cometieron el error o bien de apoyar a AMLO en julio pasado, o bien de pensar después que no era para tanto. Sí es.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...-es-para-tanto

  23. #248

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    Nos volvimos extranjeros (en la 4T)

    Blanca Heredia.

    Últimamente, mexicanos y mexicanos a quienes considero inteligentes y muy bien informados, me parecen como extranjeros recién llegados al país y muy poco abiertos a lo diferente. De hecho y con pocas excepciones, entre más educados (licenciaturas en muy buenas instituciones y posgrados en grandes universidades) más extranjeros me parecen.

    Desconcierto rampante entre las élites en general y las élites ilustradas, en particular. Azoro infinito, notoria dificultad para “leer” y, sobre todo, disposición ninguna para tratar de entender lo que está ocurriendo en México desde el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Como un extranjero que llega por primera vez a México y, ante el disgusto que le produce el olor a maíz frito y el susto de no encajar y no entender, se aferra al recuerdo de su jamón serrano o de su hot dog y juzga, desde ahí, una gordita de chicharrón prensado.

    Armados con manuales y recetarios, en el fondo muy sencillos e infinitamente predecibles, muchos de nuestros pensantes han renunciado a interrogar la realidad en serio. A interrogarla en sentido fuerte; es decir, a hacerse preguntas sobre esa realidad sin conocer la respuesta de antemano y animados por el deseo genuino de encontrar alguna respuesta capaz de serenar la incomodidad que genera la duda acuciante.

    No está fácil entender lo que está pasando, hay que reconocerlo. AMLO atenta, todos los días, contra los referentes conocidos y socava, cada mañana y casi cada vez que abre la boca, los límites asumidos como ciertos e inmutables entre lo posible y lo imposible. Como cuando tiembla o como cuando la persona con la que viviste 20 años te resulta irreconocible. Así de fuerte, así de inesperado y desconcertante.

    Y es que con López Obrador, llegó al poder un México que las élites mexicanas llevan décadas (si no, siglos) desdeñando, negando y desconociendo de forma sistemática y deliberada. Un México que no cuadra bien con los supuestos simples de la economía neoclásica (agentes individuales maximizadores de ingreso monetario). Un México con olores y colores muy incómodos. Un México que se parece poco a las caricaturas de la “mexicanita” resignada sin más a cargar con el peso de sostener la fantasía de la “sagrada familia mexicana” o del indígena inerte y folklórico de las postales. Un México que reclama reconocimiento como parte de “México”.

    Asusta y desconcierta de AMLO su vena autoritaria, sin duda. Pero a las élites mexicanas les asusta especialmente el hecho de que López Obrador no esté solo. López Obrador no es un blip solitario en una pantalla. Representa gente, mucha gente. Millones de mexicanas y mexicanos invisibles, de a pie (literalmente) que no caben y no tienen como caber en la historieta neoliberal del “échale ganas”, pues todo depende de tu trabajo y de tu esfuerzo en solitario.

    ¿Cuántas ganas tiene que echarle un joven que escogió especialmente mal a sus papás para “hacerla” en México? ¿Cuántas ganas tiene que echarle una madre (pobre y sin conectes) para que alguien (con poder) la atienda en relación al caso de su hija desaparecida?

    El México que pone sobre la mesa López Obrador es uno que muchos preferiríamos dejar guardado en el cajón para siempre. Un México que huele mal, pues no se ajusta los que huele rico. El México de vivir afuera de la fiesta de los bocadillos bien presentados y la “racionalidad” en clave: “invierte en tu educación (de calidad) para tener éxito en el mundo de la cuarta transformación industrial”. El México de los que no caben, en suma, en la exhortación del “échale ganas”, para aquellos/as para quienes el futuro no existe (tanto en plan subjetivo –clase social– como en plan objetivo –tema generacional). Ese México de pura exclusión, resentimiento, rabia y, también, potencialidades truncas que nos pone delante AMLO y en el cual tantos miembros de la élite nos sentimos extranjeros.

    Extranjeros en México, eso somos las élites en la 4T. Nos hemos ganado a pulso de ceguera esa condición. Toca asumirlo y hacernos cargo de que tocaba, de que ya NOS tocaba.

    Entre las élites negligentes, vanidosas e insensibles, tocaba hacerse cargo de la raíz (inmunda) de nuestra condición de privilegio. Vidas hiperciertas y cómodas rodeadas de vidas sin perspectiva ninguna, millones de personas cuyas vidas no caben en nuestro relato preferido.

    Es fácil decir y repetir hasta el cansancio que López Obrador es un loco, que es ignorante, que no entiende las reglas más elementales de la lógica y la aritmética. Está más difícil reconocer nuestra condición de extranjería en el país en el que vivimos y que AMLO nos ha puesto delante.

    Entre nosotros y las mayorías representadas y empoderadas por López Obrador, sólo esta AMLO. No lo olvidemos. Cuidémoslo. Cuidemos que no fracase, si acaso nos interesa que nuestros hijos tengan algún interés en vivir y trabajar en México. Entre nosotros y la furia (legítima) sólo está el.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...jeros-en-la-4t

  24. #249

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    Comentarios...

    En este gobierno solo existirá el pueblo bueno y sabio, porque aprueba todo lo que diga el presidente, aún cuando esté fuera de la ley. Y el pueblo malo, ese que es neoliberal, fifi, que piensa diferente y por lo tanto es corrupto! Por lo tanto el dedo presidencial y sus seguidores bots lo tienen que acosar e insultar, para esto se votó por un cambio! Nos habrán regresado al México de los 70s
    Échale ganas al atículo!! Hay que entender al México que mencionas sin destinar a TODO el país al fracaso. Empeñarse en sólo regalar en lugar de crear empleos condenará a su propia utopía al fracaso. En México, lo que apesta es la corrupción, incluo la que él está generando! No solo la del pasado.
    Mi opinión...
    Ese México de olor a maíz tostado y a chicharrón prensado, no es que huela mal... no son mis alimentos de primera elección, pero tampoco los desdeño en ocaciones, y por supuesto, no porque lo que cultural o socioeconómicamente signifiquen. Estamos hablando si ese México PRIMITIVO (o primigenio, para no ser ofensivos) puede tomar decisiones RACIONALES en un mundo que NO lo va a esperar, como tampoco espera a Africa o a Venezuela. Eso sí, si revientan las costuras - y muchos creemos que eso pasará - vamos a ver si de eso no van a querer culpara a los fifis, a los "extranjerizados"... que es como sienten, algunos, a la gente que no se educó en una visión no primitiva (o "básica" o "primigenia") de este país.

  25. #250

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    Quiebra de Pemex, por EPN o AMLO

    Por Luiz Pazos.

    Si López Obrador decidiera regalar Pemex o venderla en un dólar, ningún inversionista la tomaría, pues sus pasivos son mayores a sus activos. No tiene recursos para invertir ni solventar las jubilaciones abusivas a sindicalizados y funcionarios, las que costarán en 2019 el doble del presupuesto asignado a la Secretaría de Marina. El anuncio de rescatar la soberanía petrolera inyectándole miles de millones a Pemex es más retórico que real. El dinero es para que aparezca ante los tenedores de deuda y las calificadoras, con recursos para enfrentar el pago de su deuda y no la conviertan en bonos “chatarra”, que arrastraría a una baja de calificación al gobierno federal, aval de Pemex, lo que se traduciría en mayores tasas, menos inversión, empleos y crecimiento.

    Esa lastimosa situación de Pemex no se inicia con López Obrador ni Peña Nieto, Calderón, Fox, Zedillo o Salinas, empezó al otro día de consumarse la estatización del petróleo. En sus memorias, publicadas a principios de los años 70, Cárdenas escribe decepcionado sobre el derroche y corrupción en Pemex.

    El “Pemexgate”, denunciado por el gobierno de Fox, que probó el desvío de recursos de Pemex vía sindicato a la campaña presidencial del candidato del PRI, es un testimonio del saqueo de Pemex, el cual llega a su punto máximo en los primeros tres años de gobierno de Peña nieto. La recepción de millones de dólares para la campaña de EPN de la compañía brasileña Odebrecht, a cambio de contratos a sobreprecios en Pemex es otro “Pemexgate”, muestra de la descarada corrupción que duplicó el pago de la deuda con relación al PIB en el sexenio de EPN, sin reflejarse en una mayor producción. El mejor camino para cubrir esos derroches es acelerar la apertura petrolera para que concesionarios privados extraigan petróleo, lo refinen y transporten, sin costarle al gobierno, y con sus impuestos y derechos se cubran pasivos de Pemex.

    Pero parece que no le explicaron bien la situación a López Obrador, quien descalificó la mejor salida del desastre heredado. Si bien AMLO no es el causante de la quiebra de Pemex, con su postura de descalificación a la apertura energética colabora a hundir más, no a rescatar, a Pemex. Si el actual presidente continúa asustando a la inversión privada y deja ver que regresará al monopolio exclusivo del Estado, que ya fracasó, y cuya aplicación gestó la quiebra de Pemex, pronto veremos una baja de calificación al monopolio estatal y después al gobierno federal, con todas sus consecuencias.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...por-epn-o-amlo

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