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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #781

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    México en llamas, AMLO toca la lira

    Sergio Negrete Cárdenas.


    Los miles de muertos se apilan; el Señor Presidente proclama que el pueblo es “feliz, feliz, feliz”. Las extorsiones se disparan, afectando igual a negocios grandes que pequeños; López Obrador dice que el país va requetebien. La economía se desacelera al borde de la recesión; el Presidente festeja que no se llegó al registro negativo, un triunfo sobre los agoreros del desastre. La creación de empleo se colapsa; dice que su gobierno paga para que miles de ninis trabajen. La inversión se desploma por sus decisiones; AMLO proclama con campechanía que es imperativo que aumente. Despide en forma masiva a médicos y recorta servicios de salud; argumenta que se necesitan más doctores y que las universidades son muy exigentes.

    Lo derrotan los huachicoleros, arrinconado por una estrategia inepta que llevó a brutal desabasto y decenas de muertos en Tlahuelilpan; proclama, victorioso, que el problema ha dejado de existir. Se cansó de ofrecer durante su larguísima campaña una amnistía de facto a grupos criminales (y políticos corruptos), no debería sorprenderse que les dio incentivos para actuar con mayor impunidad, aparte de pelearse entre ellos por territorios y rutas. Ofrecía como estrategia su sola presencia y no puede creer que ésta fracase.

    Porque López Obrador es un político como muy pocos: un demagogo que no solo engaña al votante (de esos hay muchos) sino, lo más grave, a sí mismo. El habitante de Palacio Nacional no es un cínico que se ríe de la credulidad de aquellos que lo apoyaron, sino un mesiánico que es el primer creyente en sus propias profecías. Esa certeza explica su aplomo ante las cámaras, presentando su más reciente fantasía sin titubeos. Ante los grandes problemas nacionales, siempre tiene al alcance de sus labios una solución contundente, simple, rápida y equivocada, siendo el primero en creer su mentira.

    Casi cuatro décadas de frases hechas y lugares comunes contra el neoliberalismo alimentan su inagotable repertorio de respuestas fáciles. Sus soluciones tienen toda la profundidad de un pequeño charco.

    El resultado es un país que se desmorona mientras que el Presidente vive una realidad paralela que pinta todos los días con serenidad. Las llamas, a sus ojos, son la luz que ilumina el camino de la cuarta transformación. Los problemas, cuando ya no puede evadirlos por más que trate, son rémoras del pasado, herencias de administraciones anteriores o bien producto de los conservadores fifís que quieren sabotear su proyecto. Una y otra vez la cantaleta: deberían pedir disculpas porque critican la paja de hoy, pero antes no vieron la viga de la corrupción en otros gobiernos. No ve los muertos, enfermos, desempleados o migrantes (aquellos que optan por huir del país ante lo que ocurre) que provocan sus acciones.

    Los romanos creyeron que el emperador Nerón tocaba tranquilamente la lira mientras contemplaba a lo lejos una ciudad a la que consumían las llamas, contento porque reconstruiría Roma a su gusto. El tabasqueño destruye al país argumentando que acaba con la corrupción, al tiempo que se rodea de probados corruptos y sus propios programas ya supuran pus. La destrucción de instituciones, el despido de tantísimos funcionarios, la cancelación de programas, todo bajo el argumento de que ataca la podredumbre del detestado neoliberalismo. Pero ese porvenir brillante que ofrece es solo un sueño guajiro. El derruir para, según cree, posteriormente reconstruir. Lo seguro son las cenizas.
    (Edición de firma).

  2. #782

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    El peso de la violencia en la diáspora estadounidense en México

    Rafael Fernández de Castro M.

    A mi amigo Carlos Loret, quien personifica el lema del periodista –ser un perro guardián de la democracia.

    El sábado pasado tuve una discusión con mi hermana. Le platiqué que después de un maravilloso día en la ciudad de Puebla con nuestro padre, que está por cumplir 90 años y quien acaba de ser operado de la cadera, me sentí enormemente vulnerable. Caminando un par de cuadras en el centro de la ciudad, después de una suculenta cena, se me acercó demasiado un joven creo que para asaltarme y por algún motivo siguió su camino. Hermano, me dijo, desde que vives en Estados Unidos te has vuelto quisquilloso y miedoso.

    Más allá de contestarle a mi hermana, comparto con usted lector mi conversación con una empresaria estadounidense, quien ha vivido 15 años en la Ciudad de México feliz y exitosa, pero ahora que tiene hijos, se está replanteando la decisión que tomó con su marido mexicano de vivir y educarlos en nuestra ciudad.

    Esta empresaria californiana, quien prefiere que no la identifique, tuvo una experiencia profesional de muy joven que la marcó. Trabajó en Los Ángeles en una organización social no lucrativa para empoderar a migrantes, básicamente mexicanos. “Allí aprendí mi español”.

    Después de la experiencia de trabajo comunitario, estudio una maestría en negocios en la Universidad de Pensilvania. Al concluir, tomó la decisión de crear lo que se conoce como un start up en un mercado emergente. México sería su elección. Le era cercano por su gente y por ser vecino de California.

    La CDMX superó todas sus expectativas. Su cultura, museos, colores y olores la hacen una ciudad atractiva y global. “Estoy convencida -me dice- que exposiciones como la de Jeff Koons en el museo Jumex atraen talento a esta ciudad.

    “Es una ciudad vibrante. No es San Diego, California, en que todo sirve. La CDMX tiene poesía y es humana. Primero me enamoré de la CDMX y salí me paseé en ella. Después salí con mi esposo y me enamoré de él.

    “Me ha facilitado amistades profundas y desinteresadas. Me encantan las comidas largas, son fantásticas. En Estados Unidos se come frío y a las 11:30 de la mañana. Mis paisanos son gente muy estresada con el tiempo; en México se vale desvelarse y cenar tarde entre semana. Me gusta este ritmo.

    “La CDMX es un centro financiero, cultural y político. Para lo que te ofrece requerirías cinco ciudades estadounidenses.

    “Puedes –me explica—montar un negocio 'con una agujeta'”. Entre sus ahorros y lo que le sobraba del sueldo que percibía, estableció un negocio en línea que ha sido muy exitoso.

    Los trabajadores jóvenes en México son muy leales. Les entusiasma trabajar en un start up. Es una lealtad que no se basa únicamente en cuánto ganas. Por contraste, considera, en Estados Unidos hay tantas opciones que los jóvenes con talento cambian muy rápido de trabajo. Con mucho entusiasmo me comenta que la joven que hace el mercadeo digital está “enamorada y entregada a su chamba”.

    Finalmente, es fantástico que una profesionista mujer, sin ser millonaria, pueda tener ayuda doméstica para la casa y los niños.

    Sin embargo, ya con dos niños pequeños, me confiesa, “me siento más expuesta a la violencia. A mi esposo lo asaltaron a punta de pistola a dos cuadras de la casa.

    “Siento que la violencia nos rodea. A uno de mis empleados lo acuchillaron en la Central de Abasto. La nana de mis hijos nos llamó a media noche para pedirnos dinero pues su papá y hermano estaban en el hospital con heridas de bala.

    “Hace poco me enteré -continúa- que el abogado que nos ayudó con ciertos trámites fue asesinado por haber vendido dos pinturas falsas. Percibí -me dice preocupada- que es muy fácil hacer justicia por mano propia.

    “Me he movido en Uber feliz durante los últimos años. No me importaban las historias de asaltos. Ahora con mis niños ya me pesan.

    “Me siento expuesta. Tengo poco más de 20 empleados. He tenido que despedir a más de uno. Vivo muy cerca de mi trabajo y temo que me puedan hacer algo.

    “A final de cuentas me preocupa cómo voy a educar a mi hija. Percibo una sociedad muy machista. Cada vez que digo que tengo un negocio, la pregunta es: ¿eres socia de tu marido? Les cuesta trabajo entender, tanto a mis trabajadores como a mis clientes, que mi chamba no es un hobby, es un trabajo y le 'meto durísimo'. Me eduqué para eso”.

    Esta empresaria quiere estar segura de que no cae en la trampa de las ranas. “Si les pones agua ardiendo brincan para salvar su vida. Pero si calientas el agua lentamente, las ranas no se salvan”.

    La diáspora más importante de Estados Unidos está en México. Son entre un millón y medio y dos millones de personas. Es un conector de la mayor relevancia entre los dos países y es instrumental para un México vibrante y global
    (Edición de firma).

  3. #783

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    Largo proceso, etapas sucesivas

    Macario Schettino


    La semana pasada, Ruchir Sharma, jefe de estrategia global en Morgan Stanley, publicó un artículo en The New York Times en el que sugiere que el mundo vive un momento diferente. En su opinión, a partir de la Gran Recesión de 2009, hay cuatro retos que enfrenta la economía mundial (que escribe para que todos inicien con “D”): Desglobalización del comercio, Despoblación, Disminución de productividad, y Deuda pesada. Disculpe las palabras inventadas.

    Sharma fue el creador del acrónimo BRIC, más frecuentemente asociado a Jim O’Neill. La idea de inicios de siglo era que Brasil, Rusia, India y China serían las naciones exitosas. Luego alguien sumó Sudáfrica, y después ya le fueron quitando letras. Hoy, China e India siguen teniendo crecimientos importantes, mientras los demás han regresado a lo de siempre. Ignoro si su nueva idea existe en versión libro o documento de su empresa, pero en el artículo referido (17 de agosto) describe cómo esos retos están afectando el crecimiento global, y lo que él sugiere que debe hacerse para entender mejor la nueva realidad.

    Conviene empezar sugiriendo que esos cuatro retos no son independientes entre sí. La reducción de la población en edad de trabajar en los países desarrollados es en realidad el final de la burbuja demográfica del siglo XX, que es más evidente en esas naciones porque fueron las primeras en dejarla atrás, y hoy tienen poblaciones envejecidas. Buena parte de Europa Occidental, pero también Rusia y Japón, tienen edades medianas superiores a los 40 años. Sin embargo, antes de que ocurriese esta caída en la población en edad de trabajar, hubo un incremento significativo de la misma, que fue acompañada de programas de seguridad social que explican buena parte de las deudas de los países mencionados. Es decir: las grandes deudas no son independientes de la burbuja demográfica.

    Por otra parte, la caída en productividad tampoco puede separarse de la ralentización del comercio internacional. Como usted sabe, William Lewis, en El Poder de la Productividad, sostiene que la competencia económica es el origen de los incrementos en productividad. Aunque la educación y la inversión pueden mejorar lo que se produce, su efecto no aparece sino hasta que el mercado lo exige, y esto ocurre cuando aparecen competidores. Sin competencia, la productividad crece lentamente, o de plano no lo hace, como ocurre con los monopolios de gobierno en muchas partes del mundo.

    Esta columna insiste en que una perspectiva más amplia resulta útil. Lo que puede explicar mejor la situación actual es recordar que el éxito económico global inicia con una nueva forma de pensar, que facilita el éxito personal y por lo tanto empresarial, aparecida en Países Bajos en el siglo XVI. Esas ideas se trasladan a Gran Bretaña a fines del siglo XVII, y convierten a ese país en el motor del desarrollo a inicios del siglo XIX. En el resto del siglo se extiende a los países anglosajones fuera de Europa, y a una parte del viejo continente: una franja que va del norte de Italia a Países Bajos, atravesando Francia y Alemania.

    En el siglo XX, la economía de mercado se extiende al resto de Europa no comunista, y después de la Segunda Guerra Mundial al extremo oriente de Asia. A partir de 1989, a Europa del Este y al resto de Asia. En cada ampliación, los nuevos mercados permiten mejores condiciones para todos: productores y consumidores, y parecen momentos especiales, pero son sólo extensiones que eventualmente regresan a un crecimiento moderado. Los desajustes de esas ampliaciones incluyen desigualdad, daño ambiental, guerras, deudas. Al final, siempre hemos acabado mejor, y cada vez incluyendo a más personas.

    Hay algunos que nunca han querido sumarse a ese proceso, como América Latina, y otros a los que aún no les ha llegado, como África. Y hay otros que ven los desajustes, pero no los avances. Esos siempre viven bien, y por eso tienen tiempo para quejarse. Usted sabrá identificarlos.
    (Edición de firma).

  4. #784

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    El pueblo feliz

    Alejandro Moreno

    Las encuestas han mostrado durante varios años que los mexicanos somos propensos a decir que somos felices. En la Encuesta Mundial de Valores, un estudio que se realiza desde hace cuatro décadas en un número creciente de países a lo largo y ancho del planeta, México suele aparecer entre los primeros lugares de felicidad en el mundo.
    En las últimas cuatro ediciones que se han hecho de la EMV en nuestro país, en los años 2000, 2005, 2012 y 2018, la proporción de mexicanos que dicen ser muy felices ha promediado el 60 por ciento. Si a eso se le suma el 30 por ciento de mexicanos, en promedio, que dicen ser “algo” felices, la población que se dice feliz alcanza el 90 por ciento. Del 10 por ciento restante, la mayoría dice ser poco feliz y apenas el 1 por ciento se ubica en la categoría “nada” feliz.

    Cuando esos datos sobre felicidad autorreportada se contrastan con indicadores de bienestar, desarrollo, riqueza u otros aspectos que podrían estar relacionados con la felicidad, las respuestas de México superan las expectativas. Los mexicanos somos felices, o por lo menos decimos serlo, a pesar de que nuestra realidad genere otras predicciones. Al parecer, haya o no seguridad, somos felices. Haya o no crisis, somos felices. Si baja o no la pobreza, somos felices. Haya un gobierno u otro, somos felices.

    Es factible, aunque no comprobado, que los mexicanos estemos de alguna forma programados a darle buena cara al mal tiempo; afirmar que uno es feliz puede ser la respuesta socialmente aceptable en nuestra cultura. Como dice el credo mexicano que publicó Ricardo López Méndez en 1940: “Tú hueles a tragedia tierra mía, y sin embargo ríes demasiado, acaso porque sabes que la risa es la envoltura de un dolor callado”. En otros países decir que soy muy feliz podría tomarse como una actitud arrogante en extremo, por lo cual la respuesta socialmente aceptable sería bajarle al nivel de felicidad que se autorreporta.

    En las encuestas nacionales que hemos hecho en El Financiero a lo largo de este año, por vía telefónica, los mexicanos nos confirman que son felices, casi al mismo nivel de lo que señala la Encuesta Mundial de Valores. De febrero a julio de este año, en promedio, el 39 por ciento de los entrevistados dijo ser muy feliz y el 48 por ciento dijo ser algo feliz. Sumados, el 87 por ciento se dice muy o algo feliz.

    Según esta serie de encuestas, no hay diferencias marcadas en los niveles de felicidad entre hombres y mujeres ni tampoco mucha diferencia por grupos de edad. En contraste, los niveles de escolaridad y de ingreso sí parecen incidir más en la felicidad: a mayor escolaridad y a mayor ingreso, mayor es la proporción de entrevistados que dice ser “muy feliz”. Regionalmente, quienes viven en el centro y norte del país son más felices que quienes viven en el sur o en el Bajío, según revelan estas encuestas.

    Cuando el presidente López Obrador dice que el pueblo de México es feliz, feliz, feliz, como afirmó el lunes pasado, tiene razón, y podría agregar esa leyenda que se usa en algunos tuits: “no importa cuando leas esto”. Así lo muestran las encuestas durante las últimas dos décadas, realizadas bajo gobiernos de diversos colores partidarios, incluido el estudio del Inegi que citó ayer el Presidente. Pero la referencia del Presidente se lee como si el estado actual de felicidad se debiera a las expectativas puestas en su liderazgo y su proyecto. A ese respecto, las encuestas de este año indican que no hay diferencia en los niveles de felicidad de los mexicanos que aprueban al Presidente y los que lo desaprueban. El 87 por ciento de los primeros se dice muy o algo feliz, así como el 86 por ciento de los segundos. Por lo visto, la felicidad del mexicano trasciende a la política.
    Creo que la medición de la felicidad tiene como un gran pendiente descifrar la tendencia del mexicano a decir que es feliz aunque las circunstancias digan lo contrario. Esa tendencia nos invita a pensar y repensar, una vez más, la psicología del mexicano.
    (Edición de firma).

  5. #785

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    'Whats' entre Monreal y Batres

    Juan Ignacio Zavala

    Todos hemos visto la madriza que se están dando Ricardo Monreal y Martí Batres en el Senado, porque el primero no quiere que se reelija el segundo (como bien escribió ayer Pablo Hiriart, en Morena todos andan en la reelección: Bonilla, Batres y Yeidckol andan tras eso para ver si al final se apunta ya sabemos quién).

    Las cosas en Morena son de gran dimensión: ganaron a lo grande, se pelean a lo grande y dicen estupideces gigantescas. Además cuentan con la atención del respetable, pues lo que suceda en otros partidos es como un no-suceso, algo que no pasó o que, mínimo, no le interesó a nadie.

    Es sabido que las broncas entre compañeros hoy en día no salen de la nada y se cultivan, por ejemplo, en los mensajes electrónicos. Ahí la gente se pelea a gusto y se insulta –sobre todo si es en un chat grupal–, y si bien no hay el anonimato, la falta de presencia física envalentona a cualquiera. Imaginemos unos 'whats' entre Monreal y Batres previos a la votación.

    MB: Ricardo, te pido que saques las manos del proceso. Por una vez en tu vida procura no hacer trampa y salirte con la tuya. No me voy a dejar.

    RM: En primera, dime señor coordinador. Sé que la educación no es algo por lo que destacas, pero haz un esfuerzo en esta representación nacional por estar a la altura.

    MB: Jajaja. Cálmate ni que fueras muy fifí. Todos nos acordamos que almacenabas mota con tus hermanos. No vengas a dar clases de educación que no te va. Y el respeto se gana, no se pide.

    RM: Nunca brillarás, siempre rencoroso y manejando mentiras. Yo no vendí leche envenenada. Y ni saques al tema lo de fifí, que el día que te disfrazaste de smoking, en lo de la Luz del Mundo, ¿si te acuerdas?, la gente te pedía cubas y que trajeras botana. Pero bueno, te digo que no me voy a meter en un proceso que tienes perdido de antemano.

    MB: Perdido estás tú, Ricardo, tengo el apoyo de las compañeras y los compañeros. Sé ganarme los votos democráticamente, no soy trepador ni producto de los dedazos.

    RM: Jajaja, pinchi Martí, ahora me vienes hablar de democracia a mí, que estuve en el PRI y en el PRD. Tú nunca has dejado de ser un pinchi comunista. Por eso te lo advierto: no es democrático lo que quieres hacer. Te quieres eternizar en el puesto y eso no es parte del proyecto de Andrés Manuel, hasta el momento, lo sabes bien. No mames.

    MB: No mames tú. Y a mucha honra de mi pasado y mis luchas en la calle, mientras tú andabas con el innombrable. Por lo menos sé leer y no tengo que divulgar cada semana una foto con un libro. Ya sé que andas dando cañonazos a los compañeros y eso no se vale, te recuerdo que esto no es el PRI.

    RM: Pues si no es el PRI se le parece mucho y veo muchas caras conocidas, como las de nuestro líder Andrés Manuel, Bartlett y para qué le sigo. Lamento que creas que a tus compañeros senadores se les puede corromper. ¿En ese concepto los tienes? Qué pena. Pinchi Martí.

    MB: Ya deja de decir “pinchi”. Aquí no estamos en Sombrerete, es la CDMX, en la que te has refugiado para saquearla ni creas que no lo sé. Pinche Ricardo.

    RM: Ahora te pones muy capitalino, ¿no? Muy cosmopolita, ¿no? Vales madres. Voy a poner una urna transparente, no como las que acostumbras de doble fondo. Y si eres tan bueno, gánate a los compañeros aunque sea con cañonazos, no más no los envenenes. Pinchi Martí.

    MB: Lo único que has logrado es exhibirte como un político faccioso incapaz de encabezar un movimiento amplio. Eres un cacique, esto lo sabrá Andrés Manuel.

    RM: De nuevo el respeto. Andrés Manuel es el señor Presidente y así te debes expresar cuando hables de él. Dile lo que quieres, yo soy compañero del Presidente no su gato, como tú. Y ya me tienes harto. Vas perder.

    MB: Jajaj, eso lo veremos. Si no metes las manos llenas de cochambre político que tienes, ganaré. Y si no te denunciaré públicamente. No me quedaré callado ante un priista como tú.

    RM: Como quieras. Yo mantendré la unidad del grupo a pesar de tu desagradable presencia. Pinchi Martí.
    (Edición de firma).

  6. #786

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    Cuál Nueva Escuela Mexicana

    Alejo Sánchez Cano

    La tan aclamada Nueva Escuela Mexicana (NEM) por la 4T tan solo es un proyecto inconcluso, parchado y con serias deficiencias que sin duda repercutirán en la calidad de la educación que reciben más de 34 millones y medio de estudiantes.

    Con un híbrido que resulta de combinar planes de estudios de tres administraciones y el respectivo adoctrinamiento político ideológico combinado con un adelanto de lo que serán las leyes secundarias de la Reforma Educativa que se le impartió a los docentes en la víspera del inicio del nuevo ciclo escolar, arrancó la NEM, esa que concibieron las nuevas autoridades, léase, Andrés Manuel López Obrador y Esteban Moctezuma.

    Nadie a ciencia cierta sabe en qué consiste el modelo pedagógico de la Nueva Escuela Mexicana, salvó aquellos ideólogos que la idearon pero, que en la realidad tardará varios lustros en aplicarse.

    Se habla de valores morales, de revalorización del magisterio, de exención de exámenes y de otros conceptos de tipo aspiracional que contrastan notablemente con la cruda realidad que padecen los estudiantes y los profesores en las aulas, quienes más por su entrega, que por un esfuerzo institucional, avanzan los colegiales hacia su meta, la titulación universitaria o técnica.

    En los talleres de capacitación de Educación Básica para el ciclo 2019-20, que se llevaron a cabo del 12 al 14 de este mes se dedicaron dos sesiones de adoctrinamiento para los cambios en el artículo tercero Constitucional y la visión que tiene la 4T en torno a la educación, pero en cuanto a la NEM solo se observó un fusil de otros planes de estudio del pasado, como el regreso de los talleres en secundaria o, incluso la opción de ir por el camino de la Autonomía Curricular.

    Los mismos alumnos se verán sorprendidos al llegar a su salón de clase por los libros de texto ya que buena parte de ellos, son los que tienen sus hermanos mayores o en el mejor de los casos hay algunos nuevos tintes de lo que se pretende con la NEM, como la Cartilla Moral.

    Miles de esos niños y jóvenes regresarán a sus casas sin los anhelados libros de texto en virtud de que todavía no se alcanzaron a imprimir, no obstante que la SEP tuvo nueve meses para hacerlo. Así que miles de estudiantes de secundaria, particularmente en el norte del país, tendrán que esperar algunas semanas más.

    Las tardanzas en las convocatorias para licitar y la impresión de materiales que a la postre, se hicieron por adjudicación directa para no perder la práctica del gobierno de AMLO, retrasaron la entrega.

    Esteban Moctezuma se dedicó más a grillar y a consentir a la CNTE y a Elba Esther Gordillo que en enfocarse a preparar todo para el nuevo ciclo escolar y así estar listos para atender al futuro del país.

    Esta no fue su prioridad, la curva de aprendizaje por la que transitó y atender los caprichos del presidente de la república en desmantelar la reforma educativa de Peña Nieto, exhibieron las limitaciones del ex trabajador de TV Azteca.

    Pareciera poca cosa, pero estamos hablando del único espacio para crear patria y libertad que es el aula y que de no ser, por los maestros, no hay manera de que se cristalice el nuevo modelo educativo que responde más a querer enterrar los esfuerzos que se hicieron en el pasado, que en reivindicar a la educación con conceptos de humanismo, alejados del machismo, de la mediocridad y de la violencia y de enseñar al estudiante el uso del raciocinio matemático y la comprensión.
    (Edición de firma).

  7. #787

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    El PRD se despide

    Juan Ignacio Zavala

    A unos metros de caer en el foso de su tumba, el PRD decidió cambiar. Es buena idea. Nada peor que quedarse igual, con la etiqueta negra del sol azteca. Ha sido corta la vida del PRD comparada con el PAN y con el PRI, pero tuvo su historia de relumbrón y su amarga decadencia. De los primeros cuadros de ese partido, por ejemplo, uno es Presidente de México y otra está en la cárcel acusada de corrupción en un gobierno priista. Entre uno y otra ha existido de todo. Por cierto, ni AMLO ni Rosario están en el PRD desde hace tiempo y eso que ambos lo presidieron.

    Los pleitos constantes, la corrupción, el cinismo, el apego al dinero, las negociaciones burdas, la ambición desmedida, hicieron del que fuera partido de la izquierda un partido dependiente del gobierno capitalino y del federal en turno, sus cuadros fueron bajando de calidad política e intelectual hasta convertir una parte de ese partido en una cueva de forajidos. Cómo olvidar el caso del hermano de quien también fuera presidente del PRD, Leonel Godoy –ahora refugiado en Morena– y sus vínculos con el crimen organizado. Total que el perredismo está punto de sucumbir y decidió mutar a algo que se llama Futuro 21.

    El tamaño del partido, su escaso porcentaje de votación, le permiten hacer este viraje radical, que representa en términos comerciales un 'cambio de marca': desaparecer su antiguo nombre y presentarse con los ciudadanos bajo otro paraguas con un nuevo concepto. No olvidemos que así se fundó el PRD, con el registro de otro partido. López Obrador también se salió con muchos del PRD para ofrecer lo mismo pero con otro concepto. Entonces no es la primera vez que esto sucede y la apuesta parece ser correcta.

    Según lo que se desprende de las notas de la asamblea del sábado, Futuro 21 pretende ser una fuerza socialdemócrata: agrupar a los izquierdistas, buscar el voto de descontento con López Obrador del ala 'progre' y rescatar figuras de otros partidos que deambulan en el limbo político. No está mal, es bastante mejor que andar escondido con la marca de la vergüenza.

    Hay quienes critican que en ese Futuro hay mucho pasado. Pero bueno, hay quienes quieren volver al pasado y quienes quieren construir futuro, aunque sean de la misma generación, esa es la diferencia. Y si bien por las fotos del sábado hay algo de olor a rancio, frente a AMLO y su gabinete cualquier cosa debajo de 67 es frescura y revelación.
    Creer que la experiencia es un elemento del que se puede prescindir puede ser muy costoso –para muestra basta ver a nuestro actual gobierno. El reto de esa nueva organización, y de los demás partidos, está por supuesto en buscar nuevas caras, contar con un nuevo mensaje y discurso –una narrativa como le dicen hoy– que le permita entrar con la ciudadanía de manera clara. Contar con jóvenes es muy importante, tanto como tener un balance adecuado, pues mucho del voto descontento con AMLO no está necesariamente en la franja joven. Los partidos que han caído en la entronización de la juventud como primordial recurso político, por lo general no han tenido buenos resultados. Sin embargo, también existe el otro riesgo: hacer de esa agrupación una bolsa de trabajo político para quienes han fracasado en sus lides electorales o andan de capa caída en la vida política. Si los personajes del sábado van a ser la oferta, será el reciclaje del frente del año pasado y no llegará lejos.

    Por lo pronto, considero que hay que saludar el esfuerzo de construcción opositora que se quiere hacer en Futuro 21. Ante el embate autoritario hay que agregar y cualquier esfuerzo suma.
    (Edición de firma).

  8. #788

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    Armas, impunidad y mitos contemporáneos

    Jacques Rogozinski

    Hasta los genios se equivocan. Esto ha sido una constante en la historia. Estamos inmersos en afirmaciones ampliamente aceptadas, parte de una especie de “sabiduría convencional”. Ejemplos sobran. Pasan décadas para que sean modificadas teorías emblemáticas como que la tierra era plana y que el sol giraba alrededor de la tierra.
    En la actualidad encontramos ejemplos, argumentos que de repetirse tantas veces se dan como ciertos. Este es el caso de la teoría sobre las matanzas masivas en Estados Unidos: a mayor disponibilidad de armas, más matanzas masivas. Sucede lo mismo en México con la corrupción: a mayor impunidad mayor corrupción. En estos casos los “expertos” alegan altos niveles de correlación.

    En su visión, si estas variables se eliminan, el problema queda resuelto. Desafortunadamente, no es tan fácil. Me explico con un ejemplo. Durante siglos se afirmaba que eran las alas y plumas las que hacían volar a las aves. Esta inferencia venía de la observación; todas las aves que vuelan tienen alas. Había correlación total. Por lo tanto, si el ser humano quería volar, necesitaba alas. No resulto tan fácil. Durante siglos, muchas personas fallaron en todos sus intentos de lograr el sueño de imitar a las aves. Precisamente porque, aunque sí hay correlación entre alas y volar, no hay una relación causal. Es decir, tener alas no es condición suficiente para lograr ese objetivo.

    En esta premisa se invirtieron decenas de años en experimentos, se produjeron alas de todos los tamaños cubiertas con todo tipo de plumas y los valientes “conejillos de indias” subían a las montañas o a las catedrales más altas y se lanzaban al abismo. Después de cada fracaso, en vez de cambiar la premisa original, los ingenieros regresaban a sus escritorios a diseñar alas más grandes con más plumas. El resultado: el mismo. Más trabajo para los enterradores.

    Las mejores prácticas de la época, las observaciones y las teorías no funcionaban. Entonces, ¿Cómo es que ahora podemos volar, inclusive sin alas, como es el caso de los helicópteros? El que rompió el mito fue Daniel Bernoulli, un científico suizo-holandés que introdujo la Teoría Dinámica de los fluidos. Esta teoría creó las bases para la aerodinámica que explica la creación de la fuerza de levantamiento o sustentación a través del aumento de la velocidad del flujo del fluido con la disminución de presión y viceversa con respecto al aire. Esta teoría no tiene nada que ver con plumas o alas. Tiene que ver con causa-efecto.

    Lo mismo sucede hoy en el caso de la correlación entre disponibilidad de armas para la población norteamericana y disparos en masa. Se asegura que, a mayor disponibilidad, más matanzas masivas. Allí están las observaciones. Sin embargo, Estados con las mayores cantidades de armas per cápita en EU como Alaska (61.7%), Idaho (56.9%), Wyoming (53.8%) y Montana (52.3%) teniendo los índices más altos no reportan ni un solo episodio de disparos en masa en toda la historia. Por otro lado, ¿por qué California con solo el 19.8% per cápita y la Florida con 32.5% tienen los records de matanzas en masa, 20 y 11 episodios respectivamente desde 1982? (Fuente: https://www.cbsnews.com/pictures/gun...s-by-state/45/ y Statista 2019).Esto demuestra que el problema no es tan sencillo y que existen otras “causalidades” importantes, no solo la facilidad de obtener armas.

    En cuanto a la impunidad y la corrupción, (correlación y causalidad) queda para la próxima columna.
    (Edición de firma).

  9. #789

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    Se complica el mundo

    Macario Schettino


    Aunque se publicaron los datos del PIB el viernes, no los comento hoy porque me parece que el tema global es más importante. Mañana empezamos a revisar números de México.
    El viernes pasado, China anunció la aplicación de aranceles a productos estadounidenses, en respuesta a la amenaza de Trump de imponer un arancel de 10 por ciento a todos los productos chinos no gravados con 25 por ciento hace unos meses. Los mercados cayeron alrededor de 3 por ciento en la jornada, especialmente después de que Trump puso un tuit amenazando con responder por la tarde. Efectivamente, al cierre de los mercados, Trump anunció que el arancel será de 15 por ciento, y el 1 de octubre los productos que hoy pagan 25 por ciento pagarán 30 por ciento.

    El sábado, Trump viajó a Biarritz, donde se lleva a cabo la reunión del G7. El domingo, al menos, fue una reunión muy rara, con la asistencia del canciller iraní por unas horas, y la visita del mandatario indio, por más tiempo. Hubo reuniones plenarias, y bilaterales, pero no quedó muy claro qué es lo que discuten, si el comercio, los incendios del Amazonas, el tema de Cachemira, las tensiones entre Estados Unidos e Irán, o ya de plano no saben bien qué hacer.

    En trascendidos, se habla de que varios líderes intentaron convencer a Trump de que su conflicto comercial con China está poniendo en riesgo la economía mundial, y por eso respondió el presidente estadounidense a reporteros que él siempre puede cambiar de opinión. Sin embargo, para la tarde de ayer, los mercados no se veían muy convencidos, y los futuros para hoy apuntaban a una nueva caída bursátil. Ya usted sabrá de qué tamaño cuando lea estas líneas.

    A la hora que escribo, el dólar ya supera los 20 pesos en el mercado de mayoreo, y posiblemente así esté los próximos días. La incertidumbre que Trump produce nos cuesta a todos, y durante agosto ya tuvimos al dólar en más de 19 pesos todo el tiempo. No es sólo el valor del peso, sino también del petróleo, que se acerca mucho a los 50 dólares por barril (con el WTI de referencia), y también parece que se mantendrá en ese nivel por un buen rato, a menos que haya algún conflicto armado que cambie las cosas. Por ejemplo, entre Estados Unidos e Irán.

    Estamos entre dos males, ambos causados por Trump. Por un lado, una guerra comercial, ya iniciada, que puede frenar a la economía mundial, y por lo tanto desplomar los mercados financieros. Por el otro, las tensiones con Irán, que podrían elevar el precio del crudo. Aunque ambas cosas son negativas, el impacto en México es diferente. En el primer camino, una recesión global nos tomaría en una situación ya muy débil, y podría ser realmente complicada para el gobierno actual, especialmente rumbo a 2021. En el segundo, el alza en el precio del crudo podría ayudar un poco al Presupuesto, pero presionaría la inflación. Como decía, ambas rutas son negativas.

    En la lógica de Trump, lo mejor sería tomar el segundo camino, envolverse en la bandera, y con eso tratar de ganar la elección en 2020. Si la guerra comercial con China continúa, se arriesga a una recesión, que puede impedirle la reelección. Trump piensa en términos de su propio beneficio, y por lo mismo lo lógico sería bajarle al tema de los aranceles. Sin embargo, eso implicaría reconocer que se equivocó, y eso no parece que vaya a ocurrir. Su ego es muy grande.

    Eso de tener presidentes impulsivos, peleoneros, incapaces de corregir, debe ser algo terrible.
    (Edición de firma).

  10. #790

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    ¿La 4T acabará con el gigante del sector?

    Lourdes Mendoza

    Todo parece que lo que fue un éxito y un gran activo para México y los ingenieros de la UNAM y el Poli, está en su última escena: ICA.
    Me explico y déjenme comenzar platicándoles que Ameco es una arrendadora de maquinaria, muy exitosa, fundada por la familia Del Paso, que vio su esplendor de 1940 a 1950, cuando el gobierno federal empezó a apoyar a las empresas mexicanas. Su nombre original era MAPSA (Maquinaria Panamericana SA). Pasado el tiempo, ICA compró el 50 por ciento y la empresa estadounidense Flour, el otro 50 por ciento, convirtiéndose en la arrendadora de maquinaria de cabecera de ICA y de ICA-Flour, sí, la misma que acaba de ganar un contrato para la cuestionada, por decir lo menos, refinería de Dos Bocas.

    Ahora bien, ICA comenzó su primera etapa muy exitosa con don Bernardo Quintana Arrioja a la cabeza; la segunda etapa de ICA, también muy célebre, fue liderada por Gilberto Borja Navarrete, y en la tercera etapa, con la llegada a la presidencia de Bernardo y sus cuatro hijos a la empresa, inició la gran crisis. En menos de 20 años parece derrumbarse y, ojo, ICA cumpliría 73 años en 2020.

    La crisis en el sector es tal, que:

    Flour, empresa dueña del 100 por ciento de las acciones de Ameco, avisó, como es su obligación al NYSE, que Ameco dejará de existir en México ¡así cómo lo están leyendo! Que la liquidará antes del 31 de diciembre de este año, para lo cual pondrán a subasta 100 máquinas mayores de construcción y miles de máquinas menores y vehículos. Es decir, se despiden de la República Mexicana, en medio de la gran crisis de la industria de la construcción en la 4T de López Obrador, Jiménez Espriú y la Sheinbaum, liquidando activos por más de 100 millones de dólares y con lo cual se quedarán sin trabajo varios cientos de trabajadores en todo el país, pues tiene muchas sucursales.

    Sostenga la respiración para continuar leyendo, pues el rumor que cada día parecer tener más cimientos es que David Martínez, quien maneja y es dueño de ICA, hará un cash out de sus activos. ¡Así como lo están leyendo! De acuerdo con mis fuentes, las pláticas están muy adelantadas con un fondo mexicano socio de CDPQ de Canadá (que por cierto también se retira del mercado). La idea, me dicen, es que el fondo mexicano adquiera todos los activos de ICA, ahora que ya se le acabaron los contratos de construcción que tenía sobre todo en el NAIM, que tuvo a bien (sarcasmo total) cancelar el Presidente de México.

    De llegar a un arreglo en dichas pláticas, así terminaría el último acto de la que fuera la gran empresa constructora de México con grandes obras y con más de 40 mil empleados y sus grandes oficinas de la calle de Minería en la colonia Escandón, donde ahora existen sólo ruinas de unos edificios que son reflejo de la actual ICA.

    ¿Habrá prejuiciosos?

    Y ya que hablo de esta industria… ¡qué nervios! Mañana se entregarán las propuestas para el cablebús de Iztapalapa, que puso a licitar el gobierno de la señora Sheinbaum, y que en las bases aclararon que si algún jugador presentaba una propuesta prejuiciosa, pues no se lo entregarían. Así pues, ¿habrá un prejuicioso o varios? Claro, dependiendo de lo que prejuicioso signifique para esta administración. Lo bueno es que lo tendrán que poner en el acta de apertura de ofertas. Así que, de que nos enteremos nos enteraremos.
    ¡No me lo van a creer!

    Pero a Redes Sociales Progresistas, posible futuro partido de doña Elba Esther Gordillo, le fue de maravilla el sábado pasado en su asamblea en Acapulco, Guerrero. Tuvieron nueve mil asistentes y firmantes, aunque sólo necesitaban tres mil. Así pues, redoblaron esfuerzos y no está de más concluir que la llamada que hizo el góber Quirino Ordaz, en su momento y de la cual les platiqué en otra Sobremesa (“Algo huele a podrido en Dinamarca”, publicada el lunes 5 de agosto) tuvo el efecto pedido y querido.
    (Edición de firma).

  11. #791

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    Cero crecimiento y legalidad en picada.

    Por Pablo Hiriart.

    Cero en crecimiento económico es el número que llevará el presidente López Obrador a su Primer Informe de Gobierno el próximo domingo.

    Un cero en seguridad pública, con las mayores tasas de violencia, robos, homicidios y feminicidios.

    No hay estrategia para crecer ni para bajar la inseguridad. Puras ocurrencias.

    La legalidad está siendo vulnerada desde el Ejecutivo federal.

    El Presidente tiene que rectificar y dejarse ayudar por personas con conocimiento, de lo contrario va a hundir a México.

    López Obrador no estaba preparado para gobernar, debe asumirlo y atender a sus consejeros mejor capacitados.

    Que se olvide que la política debe estar por encima de la economía.

    Esa falta de preparación se acompaña de una peligrosa vocación autoritaria y falta de respeto al Estado de derecho.

    De no haber rectificación drástica, sólo vamos a caer más profundo.

    Muy bien que se proponga combatir la corrupción, pero ni la población ni los inversionistas ven resultados.

    El Banco de México la ubica como la primera traba a la inversión para crecer.

    De acuerdo con la encuesta publicada por El Financiero hace un par de semanas, la gran mayoría de la población ve a la corrupción como un problema grave.

    Perseguir casos del pasado está bien, aunque se hace con abiertas violaciones al Estado de derecho y al sentido elemental de lo que es la justicia y no se distingue en nada de lo que han hecho gobiernos anteriores.

    Dice el presidente de Coparmex que cada día se denuncia a 56 servidores públicos federales por actos de corrupción, cantidad que supera al pasado reciente.

    Ante la vista de todos se entrega, contra la ley, el 77.9 por ciento de los contratos y de la obra pública por adjudicación directa.

    El Presidente firma memorándums en los que ordena violar la ley (en educación y otros casos).

    Va contra el derecho de amparo y amaga con usar la “razón de Estado”, para aplastarlo.

    Desde el gobierno se alienta la extensión del mandato de un gobernador estatal, que viola la Constitución.

    Los diputados de Morena en ese estado (Baja California) propusieron y aprobaron la semana pasada someter el tema a consulta popular. Así, el pueblo sabio va a decidir si respeta o no la Constitución.

    ¿No nos damos cuenta hacia dónde nos están llevando?

    Se impugnan contratos firmados por el Estado mexicano y tenemos más de media docena de gasoductos parados, ya terminados unos, porque al actual Presidente no le gustan unas cláusulas.

    ¿Así queremos inversión, crecimiento, empleos, confianza en el Estado de derecho?

    Ni de chiste. Vamos al hoyo. Crecimiento cero.

    Ese crecimiento nulo es porque así lo quiere el Presidente, consciente o inconscientemente.

    Inexplicable el daño que le hace al país y a sus habitantes la perseverancia del Presidente en sus errores.

    Se nos fue el ciclo de expansión económica más prolongado de las últimas décadas en Estados Unidos, y este año no crecimos junto con ellos.

    A pesar de que desplazamos a China como el primer socio comercial de Estados Unidos, nuestras exportaciones bajaron.

    Nuestro Presidente se ufana de que crecieron como nunca las remesas que mandan los paisanos que trabajan en EU, cosa que en su léxico era, hasta hace poco, un motivo de vergüenza nacional.

    Este año la población va a crecer, por lo menos, al doble que la economía.

    Lo anterior significa empobrecimiento del país.

    ¿No les duele en el alma lo que están haciendo, atrapados en demagogia y rollos setenteros?

    México no puede darse el lujo de no crecer, porque empobrece.

    Dice el Presidente que el crecimiento es cero, pero hay mejor distribución de la riqueza.

    Será la riqueza generada en los gobiernos anteriores, porque el actual no ha creado nada: cero.

    Rodolfo de la Torre, ameritado especialista en temas de pobreza, afirma que el PIB per cápita disminuyó uno por ciento en el segundo trimestre y la desigualdad del ingreso laboral permaneció sin cambio en ese periodo. Por ello, concluye: “hasta donde se puede constatar, hay decrecimiento sin redistribución”.

    La debilidad interna (sin ninguna razón, más que los errores del gobierno) posiblemente va a coincidir con una desaceleración económica mundial, que ya se manifiesta en China, Gran Bretaña, Italia, Alemania…

    El día que pegue en Estados Unidos las consecuencias para México serán de pronóstico reservado.

    Cayó la creación de empleos en cerca del 60 por ciento en este semestre. ¿Qué explicación dan?

    La inflación es baja y la capacidad adquisitiva del salario aumentó. Bravo. Pero una buena parte de la explicación de la inflación baja es que hay menos demanda. Menos consumo, pues.

    La asignatura de la seguridad la tenemos con otro cero.

    O peor, la criminalidad aumenta como nunca y los que dijeron que resolverían el problema nada más llegando al poder, no saben qué hacer… ni decir.

    Frente al incremento brutal de los feminicidios, el Presidente dijo en una conferencia mañanera la semana pasada que de ello se iba a encargar la Guardia Nacional.

    No tienen ideas ni para ofrecer una esperanza razonable.

    Lo dramático es que en el gobierno no quieren corregir. Y que los sectores llamados a ubicarlo en la realidad, le aplauden porque creen que se van a salvar solos.
    (Edición de firma).

  12. #792

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    De mañaneras, cretinos y algo más

    Raymundo Riva Palacio.

    El presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a uno de sus temas favoritos: insultar periodistas. En esta ocasión le tocó a quien esto escribe, a quien llamó cretino por haber publicado una columna “El negocio de las Mañaneras”, el lunes pasado, donde se hacía referencia a que empresas estaban aprovechando el formato caótico que tienen sus conferencias de prensa matutina, para plantar preguntas, pagando 200 mil pesos a quien la formulara, para obtener del Presidente una respuesta que apoyara sus intereses particulares. Fue un denuesto gratuito. No le faltaré el respeto a López Obrador, por la investidura presidencial, ni a Andrés Manuel, como individuo, porque los vituperios no son lo mío.

    La ofensa la hizo el viernes durante su mañanera en Villahermosa. En la víspera le habían hecho la pregunta en Palacio Nacional, pero había eludido una respuesta directa. En esta ocasión no sólo la tomó, sino que mostró su enojo, que es una apreciación subjetiva, y su desinformación, que es una apreciación objetiva. El rápido intercambio de preguntas y respuestas, fue así:

    Presidente: “Nosotros tenemos que entender que la política es un imperativo ético, no puede haber un doble discurso, una doble moral. Digo esto también porque leyendo ayer (jueves), de un columnista de esos famosísimos, que eran muy famosos pero ya ahora las redes sociales están arrasando, tienen que revisar eso los columnistas famosos de antes. Decía un columnista que aquí pagábamos, repartíamos chayo de 200 mil pesos. A ver, a ver, a ver ¿cómo está eso?”.
    Periodista: “¿Riva Palacio?”.

    Presidente: “Sí, Riva Palacio. Imagínense la falta de respeto, que además qué desfachatez. Eso no es cinismo, es cretinismo. Pero hay que respetar a todos, ¿no?”.
    Curiosa su forma de respeto. Pero veamos. El Presidente acusó: “Decía un columnista que aquí pagábamos, repartíamos chayo de 200 mil pesos”. El texto dice lo siguiente:
    “… es una conferencia sin acotamientos ni reglas de juego, donde López Obrador se lanza todos los días a la selva, donde hay interlocutores domesticados que se mezclan con profesionales de la información. Ahí era donde se encontraron las ventanas de oportunidad. Si el Presidente respondía cualquier pregunta, ¿habría manera de controlar las preguntas que pudieran afectar a una persona o a una empresa? ¿Podría haber censura previa de esas preguntas?

    “No era posible tener ese control. La jungla en Palacio Nacional es real. Lo que sí encontraron, cuando menos en dos casos que han trascendido, es que si no se podía impedir una pregunta y una respuesta del Presidente, sí se podía contratar que uno de los presentes cotidianos en ‘las mañaneras’ repreguntara para lograr hacer un control de daños y minimizar la crisis que podría desatar un comentario negativo de López Obrador en cadena nacional. Por 200 mil pesos hubo personas que asisten todas las mañanas a la comparecencia del Presidente, que aceptaron la tarea de contrapreguntar”.

    Entonces, el Presidente se equivocó, leyó mal o le informaron peor. En el texto, para evitar confusión, desinformación o mala fe, se puntualizó: “El negocio de ‘las mañaneras’, es pertinente saberlo y tenerlo presente, no es algo diseñado o tolerado por López Obrador”. (El subrayado es mío).

    La diatriba del Presidente es difamatoria porque es mentira. La columna mencionó que era una iniciativa de empresas, no de la Presidencia, y que López Obrador era ajeno a esos manejos. En todo caso, como demuestra la manipulación que hizo de él quien le proporcionó combustible para la calumnia, demuestra que “el formato que él construyó, que diariamente alimenta y que casi siempre goza, a decir por su lenguaje de cuerpo, favorece la existencia de estas estrategias que aprovechan las condiciones inéditas en las que se da la comunicación circular”.

    Después de sus insultos, paradójicamente, quien esto escribe recibió más información sobre el tema: un contratista de una empresa paraestatal ofreció dinero para que le hicieran una pregunta al Presidente, y pudiera conocer la posición de López Obrador sobre un tema específico de su mayor interés; un gobierno estatal también pagó para plantar otra pregunta para que, al ventilarse públicamente el tema de su interés, pudiera desencadenar una serie de acciones de gobierno; y en otro caso, la crítica a una empresa la obligó a pagar desplegados en prensa para neutralizar los ataques.

    La columna mostraba la vulnerabilidad del modelo de comunicación y sus riesgos, para que se pudieran hacer ajustes. Era un ejercicio normal en la prensa, alumbrar donde se considera hay algo que debe observarse para corregirse. En los medios no se espera agradecimiento por lo que es su trabajo, pero tampoco una filípica. En cualquier caso, este momento no deja de ser parte de la picaresca matutina y del anecdotario profesional. Sin embargo, hay una variable preocupante.

    Si el Presidente decidió subirse a una locomotora y estrellarse contra un muro, con injurias sin el menor sustento y totalmente errático, la pregunta y duda es si así es como toma las decisiones que afectan la vida de 130 millones de mexicanos. Que insulte a un periodista o a alguna otra persona es, salvo personas relevantes, un pie de página en la crónica de su sexenio. Pero si resuelve políticas públicas o acciones estratégicas sin información, manipulado con mentiras por sus asesores, sí tenemos un problema como país. López Obrador se mostró como un Presidente con la sangre caliente, capaz de sacar su retórica más violenta sin tener la información correcta. No es la forma como se deben tomar las decisiones, menos aún las de un jefe de Estado. Su responsabilidad requiere de eso, responsabilidad, que es lo menos que debemos exigirle al Presidente.
    (Edición de firma).

  13. #793

  14. #794

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    Pero la caída del gobierno del PRI y la llegada de Andrés Manuel López Obrador a Palacio Nacional parece haber descolocado al empresario. Según confirmaron a LPO reporteros y editores de la propia empresa, hace dos quincenas que los reporteros no cobran sus salarios y en la línea de directivos el adeudo lleva dos meses.
    ...y no pueden aprender a vivir sin papi gobierno... qué feo...

  15. #795

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    #ADIÓS_A_LA_LIBERTAD_DE_EXPRESIÓN: @Pacobaca @ElUniversal_MX @Excelsior @Reforma @LaRazon_MX @fmartinmoreno @RicardoAlemanMx @LaOtraOpinion @CarlosLoret @Milenio @LaCronicadeHoy @RevistaProceso #impulsora @lopezobrador_
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  16. #796

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    Quote Originally Posted by Rafael Norma Méndez View Post
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    AMLO se deslinda de regulación de medios propuesta por diputado del PT

  17. #797

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    ¿Primer paso rumbo a la confianza?

    Enrique Quintana.

    El pasado 12 de febrero, el director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, acudió a la conferencia mañanera del presidente López Obrador.

    De manera sorpresiva, en esa ocasión denunció la existencia de contratos a los que calificó de ‘leoninos’, que un grupo de empresas había hecho con la CFE y que le implicaban altos desembolsos a la empresa estatal.

    El propio presidente hizo un llamado a las empresas involucradas, señaladamente a Carso, IEnova y TransCanada, para renegociar los términos de los contratos.

    Por varios meses, se mantuvieron conversaciones entre las empresas y CFE. Sin embargo, el 24 de junio, IMG, el consorcio en el que participan IEnova y TransCanada para la construcción del gasoducto submarino del sur de Texas a Tuxpan, informó que recibió una notificación de CFE demandando una solicitud de arbitraje internacional.

    La empresa estatal señalaba que era en respuesta a la misma solicitud hecha por las empresas.

    Al margen de la razón por la que se hayan detonado los arbitrajes, el hecho es que esta decisión sorprendió a funcionarios y a empresarios.

    Y prendió las luces de alarma respecto al impacto negativo que habría por el incumplimiento de contratos por parte del gobierno mexicano.

    De inmediato, Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia; Carlos Salazar, presidente del CCE; y Antonio del Valle Perochena, presidente del Consejo Mexicano de Negocios, promovieron una vía paralela a los litigios que tendrían que resolverse en la Corte Internacional de Londres.

    Se logró convencer al presidente López Obrador para que la negociación no dependiera solamente del director de la CFE, quien tenía la posición más dura.

    Después de muchas reuniones, la semana pasada empezó a perfilarse un acuerdo.

    Sin entrar en la polémica de si resultó más caro el remedio que la enfermedad, está fuera de discusión de que el peor escenario era meterse a un arbitraje de duración incierta y con altas probabilidades de tener un resultado adverso.

    El desenlace anunciado ayer resolvió un problema que nunca debió haberse presentado.

    Si queremos tener una visión positiva, el hecho de que se hayan obtenido acuerdos, es el indicio de que pueden empezar a darse cambios en la visión del gobierno y del presidente de la República, que entienda la necesidad de mandar señales positivas para alentar la inversión privada.

    Dice el adagio que una golondrina no hace verano. Si este hecho es algo aislado no será ni lejanamente suficiente para restaurar la confianza. Pero si es síntoma de que hay una forma nueva de ver las cosas, entonces podríamos empezar a ver un proceso de reconstrucción de la confianza de la inversión.

    El siguiente capítulo relevante llegará el próximo domingo.

    El presidente tiene la opción de ser complaciente y triunfalista en el mensaje que dará con motivo de su Primer Informe.

    O bien, sin dejar de mencionar logros (no es imaginable siquiera), podría introducir un tono autocrítico que ya empleó, cuando refirió que ya no buscará culpables en las administraciones anteriores y que el crecimiento económico es una asignatura pendiente de esta administración.

    No es fácil, pero la confianza se puede reconstruir. Ojalá el anuncio de ayer sea el primer paso de ese camino.
    (Edición de firma).

  18. #798

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    El gobierno, de pirómano a bombero

    Por Pablo Hiriart.

    Afortunadamente se llegó a un acuerdo con las principales constructoras de gasoductos sin llegar a tribunales internacionales como lo anunció el gobierno hace dos meses.

    El gobierno quería pleito y lo habría perdido.

    Ahora el Presidente levanta los brazos cual vencedor, y el 'club de los optimistas' le aplaude como si hubiera alcanzado un gran logro.

    No echó abajo ninguna de las dos cláusulas que impugnaba.

    Lo que hizo López Obrador fue apagar un incendio que él mismo provocó, en acuerdo con parte de su gabinete.

    Escuchó a los sectores más radicales de su gobierno y anunció con bombos y platillos una controversia internacional para anular dos cláusulas “leoninas” firmadas por el Estado mexicano.

    Luego oyó voces sensatas y se dispuso a apagar el incendio que dos meses atrás había provocado.

    Su número incendiario puso en riesgo la credibilidad de México como país donde hacer negocios, la relación comercial con Estados Unidos, con Canadá, y los acercamientos con los demócratas en el Capitolio para aprobar el T-MEC (aún en duda).

    Bravo por el Presidente que se puso el traje de bombero para sofocar las llamas que él encendió.

    Resulta que no eran leoninas las cláusulas con que asustaron a López Obrador, sino mundialmente aceptadas.

    Se quedó la correspondiente a la propiedad del gasoducto, que el gobierno quería apropiarse (expropiar) una vez finalizado el contrato.

    Por ley (Ley de Hidrocarburos) no puede haber un mismo propietario de los ductos y de la comercialización.

    El gobierno quería violar su propia ley y ser dueño del ducto y de la comercialización del gas. Es una práctica internacional y está en nuestras leyes.

    De llevar el pleito a tribunales extranjeros, habríamos perdido y quedado como ignorantes de nuestras propias leyes y de los convenios internacionales.

    Al gobierno del presidente López Obrador, o mejor dicho a un sector de su gobierno, le pareció “leonino” aceptar que se pague el servicio de transporte de gas cuando esté interrumpido el suministro por causas de índole social: un bloqueo, plantón, boicot, etcétera.

    De acuerdo con los estándares internacionales, así se estila. Y cuando se normaliza el suministro las empresas compensan lo recibido con algún servicio.

    Tendremos gas barato y nos evitamos un ridículo internacional si el gobierno hubiera denunciado internacionalmente las cláusulas que según dijo eran leoninas, y deslizó la posibilidad de que fueran producto de la corrupción.

    Las dos cláusulas impugnadas por el gobierno de México quedaron tal cual, y no había corrupción.

    El gobierno y algunos repetirán como una victoria de la 4T lo que comunicó ayer Moody’s: “La entrada en operación de gasoductos permitirá que CFE tenga acceso cierto y sostenido a fuentes de gas, lo que apoyará a su vez el mantenimiento de tarifas competitivas para sus usuarios finales”.

    Así es. Y de eso nos estábamos privando con el litigio promovido por el gobierno de López Obrador.

    Le aplauden que no haya destruido el acuerdo hecho por el gobierno anterior, como amenazó.

    Señala Moody’s que “entendemos que las tarifas disminuirán y que los plazos de los contratos cambian; sin embargo, el retorno de las inversiones para las empresas no tendrá impacto material”.

    Eso fue lo que se logró: se extienden los contratos de transportación de gas por cinco años, luego de que los querían anular por las “cláusulas leoninas”.

    Las empresas a las que iban a demandar en tribunales internacionales van a transportar un mayor volumen de gas.

    Y el pago por parte del gobierno mexicano será menor en los primeros años y aumentará después.

    Es decir, habrá un ahorro ahora y los gobiernos que vienen pagarán más. Así las empresas no pierden.

    Pateamos el bote unos años, y no está mal.

    Con los gasoductos “se brinda certidumbre a las inversiones y asegura que los proyectos seguirán avanzando”, dice la información del gobierno.

    Perfecto, para eso se hicieron los contratos y los gasoductos en el gobierno anterior: para tener gas más barato.

    Eso era, precisamente, lo que el gobierno actual quería destruir, por “leonino”.

    En la ceremonia con el Presidente, los gestores del acuerdo, Carlos Salazar (CCE) y Carlos Slim (Carso), expresaron que “no existieron abusos ni son contratos leoninos”, como el propio mandatario los ha calificado (Milenio).

    Así es que hay una buena noticia: el Presidente apagó el incendio que provocó.

    Quedan otros. Varios.
    (Edición de firma).

  19. #799

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    Es lamentable que Jesucristo no haya vivido más tiempo, pues quizá habría sido el primero en renegar de su doctrina y, quizá, hubiese aprendido también a reír y habría llorado menos...
    F. Nietzsche.

  20. #800

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    La sumisión de Slim

    Raymundo Riva Palacio

    La fotografía en Palacio Nacional es histórica. El presidente Andrés Manuel López Obrador, todo poderoso, con el empresario más rico de México y uno de los más acaudalados del mundo, Carlos Slim, a sus pies y bailando la música que le tocaban en el Salón de la Tesorería. El poder económico, como tantas veces lo ha dicho López Obrador, subordinado ante el poder político. La mañanera del martes es, en este sentido, una nueva prueba material del argumento, que se comenzó a construir en la praxis cuando de un manotazo sobre la mesa, canceló la obra del nuevo aeropuerto internacional de Texcoco. Desde ese momento, López Obrador estableció los términos de su relación con el sector privado, que ha sido consistente, congruente y clara.

    Aquello fue una demostración de fuerza. Nunca más los empresarios volverían a formar parte de la toma de decisiones, ni mucho menos, como dejó entrever, ser ellos quienes gobernaban al Presidente. Cuando canceló Texcoco, contra el consejo de sus cercanos, Slim ofreció una conferencia de prensa donde criticó la decisión y dijo que eso sería frenar el crecimiento. Este martes, dijo que el crecimiento era “intrascendente”, y que lo que se necesitaba era una inversión masiva en proyectos públicos. Notable la maroma del ingeniero, quien pese a conocer hace casi 20 años a López Obrador, no lo conoce. O no cree lo que dice, y trata de endulzarle el oído con un objetivo particular, sin entender que la abyección es una actitud que el Presidente no aprecia.

    Slim fue el invitado de honor en la mañanera, donde se anunció el acuerdo gasero. Una de sus empresas era una de las cuatro que fueron amenazadas por el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, con llevarlas a un litigio, pero su contrato era tan marginal en cuanto al total de los siete gasoductos en conflicto, y tan baja la escala del negocio para su conglomerado, que era la que menos presionaba. Pero la ascendencia de Slim sobre los empresarios tenía otro peso, que fue el que utilizó el Presidente, como símbolo de consenso y concordancia, durante el evento en Palacio Nacional.

    Ahí, el Presidente lo llamó al atril cuando quiso, y le pidió que hablara. Slim se fue de más en sus declaraciones, como el calificar de “intrascendente” el crecimiento. Si el ingeniero lo hubiera dicho a lo largo de su vida, como otras de sus posiciones polémicas, como la que tiene sobre la informalidad, habría mostrado congruencia. Pero sus expresiones han estado en las antípodas y, más en prejuicio de su imagen, dio la impresión de haber querido quedar bien con el Presidente, respaldando su dicho del viernes pasado en Tabasco, donde en reacción al informe del Inegi sobre el crecimiento en el segundo trimestre, declaró que el crecimiento no importaba porque había desarrollo, mejor distribución de la riqueza –donde Slim también tiene puntos de vista divergentes–, y mayor poder adquisitivo.

    “¿Qué tiene que hacer entonces un empresario?”, preguntó un miembro del Consejo Coordinador Empresarial. En primer lugar, no pelearse con el Presidente, tenga su empresa o no relaciones comerciales con el gobierno. En segundo lugar, tener una comunicación fluida y franca. Un empresario sí puede contribuir a la buena marcha del gobierno y del país, pero no mediante la adulación, sino a través de una comunicación abierta y honesta, no de sumisión sino de interlocución.

    En parte tiene razón López Obrador al desconfiar del sector empresarial, y no sólo por sus prácticas. Hubo muchos gobiernos donde algunos empresarios sentían que eran ellos quienes gobernaban, no el presidente, pero el presidente se dejaba intimidar. No es fácil confrontar a alguien cuyo poder económico puede mover el PIB, pero no puede haber nadie por encima del jefe del Ejecutivo. Este tipo de relación puede no ser siempre fácil, para ninguna de las dos partes, pero es de respeto mutuo y de certidumbre: cada parte sabrá que lo que le dicen es lo que piensan y no tratan de engañarlo y engañarse a sí mismo.

    Pero moverse un empresario por el camino del buscar quedar bien, lisonjero y agachado, no los lleva por el buen camino. Un gran ejemplo es el de Claudio X. González Laporte, una de las figuras más notables del empresariado mexicano durante más de 40 años, con quien ha tenido fricciones López Obrador desde hace años, y a quien lo llegó a considerar miembro de “la mafia del poder”. La antipatía entre ambos siempre ha estado presente, pero en las últimas reuniones con el Consejo Mexicano de Negocios, en las fotografías y en las declaraciones González Laporte se ha mostrado meloso. Poco le ha servido. No hay ningún empresario como él y su hijo Claudio X. González Guajardo, fundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que hayan sido identificado más veces por el Presidente como enemigos a su gobierno y saboteadores de su proyecto.

    Hay empresarios que en el último año han intentado por diferentes maneras ser bien vistos por el Presidente, comprando equipos de beisbol, el deporte de López Obrador, o pagando coberturas en revistas del corazón para algunos de sus cercanos. Hay otros que le han dado cobertura retórica, justificando todo lo que hace, por qué y cómo lo hace. En el péndulo de la interlocución, se fueron hasta la genuflexión. No se ayudan. Esa actitud no cambiará lo que López Obrador nunca ha sido. Pero tampoco ayudan al Presidente, porque muchos de ellos no son sinceros. Si quieren contribuir realmente por el país, que dejen de lanzar besos y recurran a otras fórmulas. Por ejemplo, un diálogo respetuoso y sincero, sin alabanzas ramplonas.
    (Edición de firma).

  21. #801

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    En defensa de la jugada de Manuel Bartlett II

    Jonathan Ruiz Torre

    Lo consiguió y la perspectiva es buena, muy buena. Lo que sigue es lo que puede ser más interesante. Manuel Bartlett, siempre asociado con la polémica en la política nacional, hizo algo tan trascendente como lo permita su jefe, el presidente Andrés Manuel López Obrador. Va la razón.

    ¿Qué producto conocen ustedes que tenga exactamente el mismo precio que tuvo en 1994?

    El precio del gas natural es de 2.20 dólares por millón de BTUs, nominalmente, el mismo que hace 25 años. Eso es equivalente a que en México la gasolina costara dos pesos por litro, como en días del sexenio de Ernesto Zedillo.

    Por eso el gas natural hoy resulta tan útil para las plantas de generación de electricidad de la CFE que dirige Bartlett, también para las fábricas. Tanto como llenar hoy el tanque del carro con 120 pesos.
    Pero las plantas de generación no pueden ir a “la bomba” y por ello el gas requiere de transporte vía ducto. De acuerdo con el director de la empresa eléctrica, ese servicio en nueva infraestructura costará 7 mil 500 millones de dólares y no 12 mil millones, como fue contemplado en el diseño original de los acuerdos. Dice que la CFE ahorrará 4 mil 500 millones de dólares, vaya.

    Aquí escribí en julio lo siguiente: “Bartlett quiere revisar si las tarifas impuestas corresponden con la realidad del mercado o hay interpretaciones indebidas del proveedor, particularmente en las cláusulas de cargos fijos”. En defensa de ese movimiento, advertí que se trataba de un asunto de legalidad, no de simpatías, en uno de los negocios más antiguos y más duros del mundo: el de la energía.

    https://www.elfinanciero.com.mx/opin...anuel-bartlett

    El acuerdo contó con la importante ayuda de un personaje que puede crecer mucho en relevancia: Miguel Santiago Reyes Hernández, cuyo puesto oficial es director de CFE Energía, la filial que comercializa combustibles.

    Él forma parte del Área de Inteligencia Energética creada por Bartlett al inicio del año cuya intención es analizar justamente oportunidades para reducir costos, entre otras eficiencias.

    ¿De dónde viene? En su historial figura que hasta el año pasado formó parte del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana creado bajo premisas como la de la posibilidad de aumentar dramáticamente el salario mínimo en México. Ya volveremos al tema.

    En la CFE lo conocen por ser el cerebro financiero que no solo convenció a Bartlett sino a Carlos Slim y otros líderes de las mismas empresas transportistas —como la filial de IEnova, Sempra y Transcanada— de mejorar la estructura financiera de sus proyectos y conseguir ahorros para todos en la renegociación del servicio de transporte para la empresa productiva del Estado.

    ¿Fue conveniente el nuevo trato para las compañías privadas? Hay que esperar, pero ayer las acciones de IEnova, dirigida por Tania Ortiz Mena, se apreciaron casi 2 por ciento.

    Desde el punto de vista de quien representa a todas las empresas del país, sí: “Creo que esto marca sin duda el inicio de un proceso de inversión importante en el país, todos lo estábamos esperando”, dijo ayer Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

    Todo depende de lo que haga en adelante el jefe de Bartlett, López Obrador, y ningún político quiere que su sexenio sea marcado por una crisis económica hecha en casa.

    Slim advirtió ayer que hay mil 600 proyectos de inversión. Al parecer ya vio una lista que debe hacerse pública cuanto antes. Eso sí podría alinear los astros y poner de nuevo a México en la ruta de crecimiento económico. La coyuntura apremia.
    (Edición de firma).

  22. #802

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    Empresarios: última llamada, última

    Darío Celis


    Los empresarios, arropados por los partidos de oposición, van a pasar de las campañas negras contra Andrés Manuel López Obrador al activismo político puro y duro.

    El objetivo es romper en 2021 el monopolio que en la Cámara de Diputados ejerce Morena, que aún lidera Yeidckol Polevnsky, y ser un contrapeso real frente al poder del actual Presidente de la República.

    Desde hace muchos meses atrás trabajan en esa línea agrupaciones industriales y comerciantes, ONGs, directivos de universidades privadas y asociaciones de profesionistas.

    Se están reuniendo con dirigentes del PAN, PRI y PRD para buscar presentar candidaturas comunes en los 300 distritos electorales que estarán en juego en julio de 2021, año de las intermedias.

    Los empresarios, medianos y grandes, saben que la elección de mitad de sexenio es la 'última llamada' para crear un verdadero contrapeso político y disipar el fantasma de la sucesión presidencial.

    Ahí están los de la Coparmex, la Canacintra, la Concanaco, la Asociación de Banqueros, constructores, desarrolladores inmobiliarios, mineros y varios colegios de profesionistas, entre otros más.

    Pero también organizaciones de la sociedad civil y colectivos como Causa en Común, #NoMásDerroche, México Unido contra la Delincuencia y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

    Esta gran plataforma se está vertebrando por todo al país al tiempo que simultáneamente se realizan reuniones con las dirigencias de los partidos a niveles municipal, estatal y nacional.

    La intención es elaborar una plataforma común en la propuesta política-económica para posteriormente aterrizarla en los gremios empresariales y organizaciones políticas y académicas.

    Los ofrecimientos de los partidos, sobre todo PAN que lidera Marko Cortés, y PRD que encabeza por ahora Angel Avila, son muy precisos: díganos qué distritos quieren y se los cedemos.

    La punta de lanza de esta propuesta es la Coparmex, pero no es la única porque su cobertura es limitada. Las cartas del juego, caras y nombres se van a ir perfilando en los próximos meses.

    En la IP se estima que en este momento ya se están movilizando más de cien ONGs con este objetivo. El más avanzado ciertamente es Gustavo de Hoyos, el presidente de Coparmex.

    Este dirigente, de la mano del Tec de Monterrey, cuyo consejo preside el mandamás de FEMSA, José Antonio Fernández Carvajal, tienen un proyecto de nación de largo plazo.

    Quieren reclutar a unos 6 mil 600 ciudadanos en todo el país para trabajar en cada distrito, región y municipio, los cuales podrían ser postulados como candidatos a diputados.

    Pero todos tienen miedo de asomar la cabeza porque saben que el poder del gobierno de López Obrador y sus instrumentos de Estado pueden aplastar organizaciones empresariales, empresas y personas.

    Consideran que se activaría un clima de persecución y terrorismo oficial vía el SAT de Margarita Ríos-Farjat, la Unidad de Inteligencia Financiera de Santiago Nieto y la Fiscalía General de la República de Alejandro Gertz Manero.

    Es la derecha a la que ayer se refería López Obrador en su 'tercer informe' de gobierno y la que según él “está derrotada moralmente”. Pues no está muerta. Goza de cabal salud y se organiza.
    (Edición de firma).

  23. #803

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    La cosmogonía de Macuspana

    Raymundo Riva Palacio.

    Hasta ahora, el modelo de país del presidente Andrés Manuel López Obrador es lo que dice no ser. Ya no hay corrupción porque la barrió de arriba hacia abajo –que es el método que dijo en campaña que utilizaría para purificar el país–, ya no hay balazos porque hay abrazos, ya no hay avión presidencial ni Los Pinos ni Texcoco ni reforma educativa ni reforma energética ni lujos ni ostentaciones. Aunque no es parte de su discurso, tampoco hay el crecimiento prometido, ni bajó la violencia que dijo tendría una inflexión en sus primeros meses de gobierno, ni hay paz en el país. Hasta ahora, López Obrador es el Presidente del no. Lo que sí existe es el país que se imagina –por tanto aún imaginario– hecho realidad a través de su poderosa narrativa.

    En su realidad alterna, la guerra contra el huachicol fue un éxito –los datos de Pemex lo contradicen–, la lucha contra la delincuencia avanza aunque falta más por hacer –los datos de su gobierno dicen lo contrario–, cancelar el aeropuerto de Texcoco le ahorró pagar a los mexicanos millones de pesos –que en realidad era un costo autofinanciable–, el programa para jóvenes sin escuela ni trabajo es un éxito –no ha superado el 40 por ciento y ha perdido fuerza–, se restableció el Estado de derecho –justo cuando su partido violó la ley en el Congreso para perpetuarse en la presidencia–, tener a Pro México era 'ridículo' y ni Japón, Francia o Alemania tienen algo parecido –los tres sí tienen ese equivalente. La lista podría seguir, aunque quizá la síntesis de todo está en cómo llamó a este acto constitucional: “Tercer Informe de Gobierno al Pueblo de México”. Así, dos alocuciones partidistas previas las convirtió en actos de Estado.

    En todo caso, el resultado hasta ahora de este primer corte de caja legal es un sacudimiento nacional que ha hecho crujir todo el andamiaje institucional y la arquitectura del país. López Obrador lo llama “la cuarta transformación”, comparando su modelo con la Independencia, la Reforma y la Revolución. Visto con objetividad, ese discurso renovador tiene que ver con otro cambio radical, que es el otro sí de su joven administración, el retorno al presidencialismo más fuerte que hemos vivido desde hace cuando menos unos 40 años, donde el poder está concentrado en una sola persona que busca quitarse obstáculos del camino: órganos reguladores, ONG’s, prensa crítica y empresarios. A ellos se refirió indistintamente en su mensaje, al afirmar que “estaban moralmente derrotados”. El Poder Judicial, por otra parte, está en camino del sometimiento; el Poder Legislativo está hincado frente a él.

    El andamiaje de una democracia le estorba a la construcción del país que quiere. Como prácticamente todas las cosas que han sucedido en su gobierno, no hay engaño. Su mundo se construyó en la cosmogonía de Macuspana, su tierra, durante sus años de formación. Lo que bajo esa óptica interpretó, moldearon al Presidente que hoy nos gobierna. Quizás el Tren Maya es un sueño de aquellos años, con su confusa visión de desarrollo, donde habla del periodo del desarrollo estabilizador de los setenta, pero da las estadísticas del periodo del milagro mexicano de los cincuenta. A pocos le importa esta diferencia, pero habla de cómo las ideas se mezclan y cruzan en su cabeza sin contexto ni tiempo y espacio.

    Sólo observándolo en ese marco de referencia se puede entender, o cuando menos intentar comprender, acciones como sus rituales de respeto por “la madre tierra” y por los pueblos originarios –con los que ha convivido por décadas–, y que esté empeñado en iniciativas tales como que las carreteras del sur se construyan a mano, sin maquinaria industrial, y que las escuelas las levanten los maestros y los padres de familia. Soslayar totalmente procedimientos, regulaciones, reglas de operación y controles que las obras significan, no es algo ajeno al Presidente. El mundo de López Obrador es otro, que todos tengan trabajo, que se haga agricultura de autoconsumo y un ingreso fijo, sin importar que sea bajo. Es la búsqueda de una sociedad menos desigual, aunque el piso de la igualdad sea un retroceso en el desarrollo.

    Por primera vez en la historia más de 51 por ciento de los trabajadores gana entre uno y dos salarios mínimos, lo que significa unos nueve dólares por día, que es lo que cobra un trabajador en Estados Unidos por hora –una economía con la cual el Presidente gusta comparar a la mexicana–, reveló Tomás de la Rosa en una serie de trabajos analíticos publicados en Eje Central. En 2005, el 27.7 por ciento de la población ocupada ganaba más de tres salarios mínimos, y actualmente se cayó a 11.6 por ciento, mientras que en ese mismo periodo el número de personas ocupadas que ganan entre uno y dos salarios mínimos se elevó de 38.6 por ciento a 51.3 por ciento. Estos datos perfilan un país rumbo a la precariedad, que es lo que el presidente López Obrador parece entender como sociedad igualitaria. Por eso piensa que es mejor tener un país agrícola que una economía de servicios.

    Desde el universo de Macuspana, López Obrador también observó las oleadas democráticas en el mundo –incluido México–, pero no es algo que esté debajo de su piel. Se dice democrático, pero este sistema político de contrapesos y rendición de cuentas es algo con lo que no se siente cómodo –que tampoco es algo novedoso– y trata de colocarle muros. Su modelo no es democrático, sino utilizar los recursos de la democracia para imponer el suyo, la cuarta transformación, que es eminentemente político, con un andamiaje que se está construyendo para garantizar, electoralmente, la hegemonía transexenal de Morena. De esto hablaremos en una próxima columna.
    (Edición de firma).

  24. #804

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    No hay defensa

    Macario Schettino

    No existe sistema de gobierno que pueda soportar a un líder decidido a mentir y romper las reglas. Puesto que todos los sistemas consisten en un conjunto de ideas y reglas aceptadas por el grupo que compite por el poder, aunque no lo sean para la población en su conjunto, el advenimiento de un líder que desprecia esas ideas y reglas pone en riesgo la supervivencia del sistema entero. Esto significa que si un personaje de ese tipo llega al poder, se abren dos caminos: la destrucción del sistema que le permitió el acceso, o la destrucción del líder y la recuperación del sistema.

    El creciente número de este tipo de líderes llegando al poder en diferentes partes de Occidente, hace pensar que lo que desaparecerá será el sistema político prevaleciente en los últimos 50 años. Para que no haya duda, me refiero a la democracia liberal, que fue el sistema más utilizado en esos años. De 1967 a 2016 pasamos de 35 a 97 democracias, entre ellas de 23 a 55 democracias consolidadas. En esos años, el número de naciones creció de 127 a 167. (Polity IV).

    La democracia liberal consiste en ciertas reglas e ideas que comparten quienes compiten por el poder, y que son inteligibles para el resto de la población: cada persona un voto; competencia en igualdad de condiciones; información accesible y confiable; respeto por derechos humanos, especialmente los políticos (opinión, reunión); leyes aplicables a todos, que garantizan derecho a la vida, educación, empleo y propiedades.

    Desde la Gran Recesión, el discurso público ha enfatizado defectos del sistema, y eso abrió el camino a líderes inescrupulosos, que han sabido navegar las islas que se han creado en las redes sociales, ofreciendo a cada grupo lo que quiere obtener. No importa si ese ofrecimiento es absurdo, imposible de cumplir, contradictorio con el ofrecimiento a otros grupos. Cada isla cree que el líder los atiende de cerca, porque estos políticos inescrupulosos tienen la habilidad de fingir una cercanía inexistente.

    No es menor, en ese fingimiento, la evidencia de que el líder es capaz de mentir y romper reglas. Puesto que cada isla enfatiza su distancia con la antigua tierra firme, un mentiroso es atractivo, quien rompe reglas es interpretado como liberador y no como salvaje.

    El impacto de estos liderazgos varía de acuerdo con las condiciones del país. La fortaleza del marco institucional, las capacidades del funcionariado, el margen de maniobra de la economía, dan más o menos espacio al inescrupuloso. Pero en todos los casos es notorio el deterioro de las reglas, la pérdida de la verdad, el discurso creciente de odio, la polarización y la reducción de expectativas. Somos capaces de verlo en otras sociedades, pero no en la propia, y por eso abundan quienes critican a Trump desde México, pero aplauden a López, y viceversa.

    Occidente entero cae en el garlito. Las dos mayores economías de América Latina, las dos anglosajonas más importantes, el Mediterráneo europeo sin rumbo, y ahora en Alemania y Francia esos liderazgos se ubican en claro y sólido segundo lugar.

    Como decíamos, la crisis implica el hundimiento del sistema o el del líder, pero las democracias liberales nunca destruyen a un político. Justo a eso apelan los inescrupulosos: exigen para ellos las reglas que no están dispuestos a cumplir para con los demás. Siendo racionales, no hay otro camino que el fin de la democracia liberal.

    Hay quien dice que eso no ocurrirá, y que las siguientes elecciones corregirán el camino. Quisiera creerlo, pero no veo cómo. ¿Acaso existe una alternativa Demócrata clara en Estados Unidos, que no siga la misma ruta que Trump? ¿Acaso se percibe otro camino en Europa?
    (Edición de firma).

  25. #805

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    El señor de las casas

    Juan Ignacio Zavala

    De Manuel Bartlett se puede esperar cualquier cosa. Su historial lo respalda. Es un hombre de pasado turbio, pieza central del sistema priista autoritario que abandonó al PRI cuando ya no tenía más opciones de chamba. Fue de todo, y en las últimas décadas fue secretario de Estado, gobernador de Puebla, senador, y eso sin contar sus primeros trabajos en gobiernos del priismo que se remontan a 1962. Más de 50 años pegado al presupuesto.

    Una búsqueda sencilla en Google arroja los escándalos en que se ha visto envuelto el hoy director de la CFE. Desapariciones, represión, fraude electoral, una variedad de cosas y sospechas de delitos se encuentran en las noticias sobre este señor. Bartlett es un fiel representante del pasado que, por lo tanto, encuentra buen cobijo en el gobierno de López Obrador.

    La investigación de su fortuna inmobiliaria puesta al aire por Carlos Loret, indigna pero no sorprende, porque Bartlett es eso: un político de los que hacía fortuna con sus cargos, un hombre inmensamente rico, cuya única fuente de riqueza ha sido el servicio público. Así que cuando habla el Presidente de los políticos del pasado que abusaron, que robaron sin medida, que se sirvieron del poder, se refiere, entre muchos otros, a Manuel Bartlett. No importa que el Presidente lo defienda como lo hizo ayer en su tercer y Primer Informe de Gobierno (fue las dos cosas a la vez). Para los ciudadanos, el señor Bartlett está ligado al fraude y la corrupción. Cuando el Presidente en su mensaje se refiere a “la más inmunda corrupción pública y privada”, va incluido el señor Bartlett con sus 25 casas a cuestas.

    Cuando el Presidente cuestiona la calidad moral de otros políticos, se refiere también a la nula noción de comportamiento moral que ha tenido Bartlett a lo largo de su historia. En las descalificaciones presidenciales al pasado corrupto y corruptor, también se refiere a su colaborador. El perdón selectivo del Presidente a sus corruptos es una de las muestras del estilo de antes: cada quien sus corruptos, cada uno con sus latrocinios porque estar cerca del Presidente, contar con su apoyo, purifica y consolida, pero, sobre todo, garantiza impunidad.

    Como buen priista, no es raro que a Bartlett le ubicaran tantas propiedades en lugares exclusivos. La pasión inmobiliaria es algo muy priista. El sexenio pasado tuvimos unas buenas muestras al respecto. La llamada casa blanca como ícono de corrupción al más alto nivel; a Lozoya ya le detectaron varias propiedades obtenidas de manera dudosa, entre ellas una enorme en la playa. Y ahora el nacionalista Bartlett con sus decenas de propiedades. Ni hablar, infancia es destino.

    Si se ve el caso y las casas de Manuel Bartlett, uno puede comprender el discurso presidencial sobre el atropello a los ciudadanos, sobre los gobernantes ricos con el pueblo pobre, sobre la voracidad de una clase política que creíamos haber despedido el sexenio pasado, pero que el director de la CFE nos recuerda que están tan vigente como siempre, como cuando era subordinado de Salinas de Gortari, porque no olvidemos que Bartlett estuvo en los gobiernos priistas más desprestigiados en puestos de alta responsabilidad, nomás le faltó trabajar con Peña.

    Se equivocan en el gobierno al darle una lectura de revancha o de enemistad de Loret con el gobierno. Manuel Bartlett es un personaje nefasto en la historia reciente del país y no hace falta que alguien nos lo descubra, pero sí hace falta alguien que le ponga la luz –en este caso el periodista– para que no se nos olvide quién está ahora en el poder. Y no, no se está haciendo una “leyenda negra” sobre Bartlett. Es la única que tiene.
    (Edición de firma).

  26. #806

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    El país de las maravillas

    Por Alejo Sánchez Cano.

    Qué hacer cuando los datos duros son apabullantes y la realidad contrasta totalmente con lo que asevera el presidente López Obrador. Al principio del sexenio se podía sostener lo dicho por el tabasqueño, empero conforme han transcurrido los meses y los indicadores apuntan en el sentido de que este gobierno ha sido un fracaso, aún mayor en muchos sentidos que al de sus predecesores, léase Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, pues resulta absurdo pretender tapar el sol con un dedo.

    No hay manera de atenuar el calificativo, la mal llamada 4T se ha constituido como el prototipo de la ineptitud y la simulación.

    Las mentiras y la improvisación son la principal característica de AMLO. Lo único que tiene claro es la ruta para la reelección, lo demás no tiene relevancia.

    Si el presidente busca reelegirse mediante la trampa que representa la revocación de mandato, por qué no hacerlo en la Cámara de Diputados, con Porfirio Muñoz Ledo o en Baja California, con el Bonillazo.

    La masacre ocurrida en Veracruz es solo un reflejo de lo que ocurre en el territorio nacional, en donde el hampa dicta sus sangrientos códigos con el beneplácito de la autoridad y bajo el amparo de la amnistía de facto que se les ha otorgado desde la presidencia de la república.

    20 mil homicidios es una cifra negra que estigmatiza cualquier acción de gobierno en materia de seguridad.

    Los hechos son contundentes, los indicadores en materia económica y en inseguridad pública abruman al discurso oficialista, ese que dice que ya no hay corrupción y que la felicidad campea por los hogares mexicanos, incluso aquellos en donde ha sido despedido de su trabajo algún miembro de la familia, o que ya padece los efectos de los recortes presupuestales.

    Instituciones que se construyeron en décadas y percepciones en torno a la confianza en el país fueron aniquiladas por el afán de seguir la misma hoja de ruta que gobiernos de izquierda y populistas de la región, como el de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, emprendieron en su momento.

    El cambio de modelo económico y de régimen en donde la democracia y el Estado de derecho se han hecho a un lado, en aras de los caprichos de un hombre que pretende cargar sobre su hombros la transformación, comprendida esta como una serie de medidas que pretenden acabar con un modelo neoliberal y con la hegemonía de los mercados, sin tener siquiera los conocimientos básicos para hacerlo.

    Todo se hace de manera empírica y se toca de oído, de hecho, muchas de las acciones emprendidas por AMLO responden más a la coyuntura y lanzar bolas de humo para distraer la atención pública sobre los temas torales para el país, que sobre bases digamos científicas.

    La bandera de la corrupción que enarbola orgullosamente el presidente se enreda en hechos que se hacen al margen de la ley como las licitaciones públicas que se asignan por adjudicación directa, estas representan el 76 por ciento del total.

    La recesión económica que ya toca a la puerta, lamentablemente en un efecto dominó pegará en los bolsillos de los mexicanos que por ahora ya han reducido sus niveles de consumo que traían hasta el año pasado.

    Los recortes presupuestales responden más a cubrir pasivos causados por Obrador, por ejemplo en la cancelación del aeropuerto de Texcoco, que ha una política de austeridad.

    El subejercicio del Presupuesto es criminal y para variar, los que menos tienen padecen las irresponsables decisiones.

    No cualquiera en tres trimestres consigue llevar el crecimiento del PIB a cero, es una 'proeza' difícilmente superable. Vamos requetebien en el País de las Maravillas que alguna vez recorrió Alicia, en la mente de Lewis Caroll.
    (Edición de firma).

  27. #807

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    Sin modelo

    Por Macario Schettino.

    Desde 1968, y claramente desde mediados de la década de los setenta, el consenso político se alejó de la idea de un gobierno extenso, participante en diversas actividades económicas, y la amplitud del Estado de Bienestar se empezó a reducir. Los excesos de las décadas previas, que elevaron notoriamente las tasas impositivas y pusieron en dificultades financieras a muchos gobiernos, se potenciaron con las crisis petroleras de esa década (Embargo de 1973, Revolución Iraní de 1979).

    Aunque en medios y academia el papel del Estado y el Mercado se siguió discutiendo, en términos políticos, en los países desarrollados, el triunfo de la propuesta de un gobierno más reducido y más libertad en comercio no está en duda. La nueva orientación fue después calificada como “Consenso de Washington” o neoliberalismo, aunque este término suele usarse despectivamente. El conjunto de políticas públicas tuvo éxitos indudables, como la destrucción del muro de Berlín, la caída del polo soviético, y la transformación económica de China, y posteriormente de India, Vietnam, y todo el sureste asiático. En números, la pobreza extrema en el mundo se redujo en más de 30% de la población mundial (más de 2 mil millones de seres humanos), mientras la democracia se extendía al triple de naciones que habían vivido en ese tipo de sistema político antes de 1968.

    Sin embargo, el mayor volumen de comercio mundial y el enriquecimiento paulatino de miles de millones de personas implicó una liberalización financiera que, como es frecuente, se tradujo en burbujas. La más peligrosa estalló en 2008 en Estados Unidos, y su onda de choque llegó a Europa en 2011. Para 2012, el consenso político se empieza a derrumbar. En 2016, triunfan el Brexit y Donald Trump.

    El fin de un modelo de la realidad sobre el que habíamos construido durante 40 años ha provocado una sensación de desconcierto en todo Occidente. Aparecen decenas de explicaciones al respecto, desde las que culpan de todo a un supuesto incremento en desigualdad, hasta las que ven en los financieros el origen de los males. Los políticos inescrupulosos, capaces de asumirse como salvadores mesiánicos, ofrecen echar a los mercaderes del templo, siempre y cuando se les entregue dicho templo. Ya en él, quitarlos resulta muy complicado.

    Lo que ocurre, en la hipótesis de esta columna, es que la falta de un modelo explicativo de la realidad se refleja en un brutal crecimiento de la incertidumbre que enfrentan las personas, que por lo mismo se llenan de miedo. Cuando los seres humanos tienen miedo, tienden a agruparse, y eso lo hacen excluyendo al otro. Por eso la migración se ha convertido en un problema mayor, a pesar de que sus números se han reducido. Porque al miedo le sigue la ira, dice Nussbaum.

    En otras ocasiones en la historia en que un fenómeno similar ha ocurrido, a este tipo de crisis no le sigue un modelo nuevo de la realidad, sino intentos utópicos. Puesto que las personas quieren agruparse, los líderes ofrecen comunidades imposibles, pero atractivas: alrededor de la fe, de la naturaleza, de la nación. Hoy, alrededor de un pueblo imaginario, conformado por personas iguales a quien escucha. Imposible, pensará usted. Pues sí, imposible, pero creíble en este entorno de miedo y enojo.

    Acostumbrados a imaginar que detrás de los fenómenos sociales debe estar la economía, los políticos tradicionales siguen construyendo ofertas que nadie escucha. Los inescrupulosos, no. Para ellos, el crecimiento no importa, sino la felicidad, el bienestar, la soberanía, la comunidad.

    En esas otras ocasiones, un discurso razonable acaba imponiéndose, pero después de que el estallido de angustia ha agotado a la sociedad. Como decíamos, paciencia.
    (Edición de firma).

  28. #808

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    Es el populismo

    Por Pablo Hiriart.

    La popularidad del Presidente está por las nubes y el gobierno va mal.

    ¿Sólo en México puede ocurrir algo así?

    No, eso también sucedió con Chávez y con Maduro en Venezuela, y en otros países latinoamericanos.

    Así es el populismo. En eso estamos.

    El populismo es sinónimo de ineficacia. No hay manera de que esto en que nos embarcamos salga bien.

    Empiezan con la conformación de sólidas clientelas electorales y sin enemistarse con las élites económicas.

    Cuando ya usaron a los agentes económicos y el “modelo” fracasa, viene el señalamiento de culpables: a “los empresarios que se me rajaron”, a los medios de comunicación y sus periodistas y dueños, a Estados Unidos, a los conservadores. En resumen: a “nuestros adversarios”.

    Esperemos que no suceda en México, pero el librito dice que también viene el manotazo contra las instituciones democráticas, la reelección, las persecuciones, los exilios, las expropiaciones, etcétera.

    Decía con precisión Alejandro Moreno, encuestador de El Financiero, que la popularidad presidencial no es indicador de buen o mal gobierno.

    En la encuesta que publicamos el viernes en estas páginas, la mayoría de la población reprueba al gobierno en el manejo de la economía, la seguridad y la corrupción.

    Va mal el gobierno, pero aplauden al Presidente.

    ¿Con qué va a financiar el sostenimiento de su popularidad, si no tiene el petróleo que tuvo Chávez y Maduro en Venezuela?

    Lo hará destruyendo el presupuesto: los “ahorros” servirán para fortalecer su base de apoyo. Ya hay 198 mil millones de subejercicios, y vienen más.

    El populismo es adiposo. Es difícil de desprenderse.

    Los errores que cometen son descomunales, y no les importa. A la gente, por ahora, tampoco.

    La cancelación del NAIM ha sido uno de los más graves daños patrimoniales a la nación.

    El secretario de Comunicaciones y Transportes dio a conocer que ya se liquidaron los contratos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), y que el costo fue de 75 mil millones de pesos.

    A eso hay que sumar 60 mil 291 millones de pesos pagados con anterioridad.

    Y aún faltan por pagarse cuatro mil 200 millones de dólares en bonos a inversionistas extranjeros (sólo se han pagado mil 800 millones de dólares, de un total de seis mil millones). Dicho en pesos, faltan por pagarse 88 mil 400 millones.

    El total de lo pagado y por pagarse para no construir el NAIM es de 223 mil 691 millones de pesos.

    Pagamos mucho más por destruirlo que por construirlo.

    Y vamos a perder al no contar con las 746 hectáreas en la CDMX, que quedarían libres con el cierre del actual aeropuerto, para construir ahí otra Ciudad Universitaria, parques, viviendas, etcétera.

    No. Se hacen cien universidades al vapor para formar cuadros políticos para el nuevo régimen.

    La mayoría de la gente, sin embargo, le aplaude al Presidente.

    No hay para medicinas, se despiden a decenas de miles de trabajadores del gobierno, y tiran el dinero en destruir una obra porque no le gusta al Presidente.

    Durante la semana pasada tuvimos otro ejemplo de ineficacia populista en seguridad pública.

    Luego de la matanza del 19 de abril en Minatitlán (15 asesinatos en una fiesta), el gobierno anunció que enviaba a mil 059 elementos para cubrir esa ciudad, Coatzacoalcos y Cosoleacaque.

    Siguieron los homicidios y apenas el martes pasado asesinaron a 29 personas en un bar en Coatzacoalcos.

    La Guardia Nacional sólo sirve para corretear y detener migrantes centroamericanos, pero no combate ni frena la delincuencia de los grandes grupos criminales.

    Tienen órdenes de dejarse golpear “por el pueblo”, al que “no se le reprime”.

    Populismo puro… e ineficacia comprobada.

    Le devolvieron el poder a la CNTE y al SNTE en educación, porque importa más el respaldo político de sus agremiados e influencia en los padres de familia, que formar alumnos aptos para desenvolverse en la vida moderna sin el subsidio del gobierno.

    En corrupción van pésimo: no la han frenado.

    Mueran los corruptos del pasado, los de ahora no, porque son nuestros.

    La Secretaría de la Función Pública informó que las denuncias por corrupción se han incrementado 40 por ciento respecto al último año del sexenio anterior.

    De los seis mil 469 centros de trabajo donde supuestamente laboran Jóvenes Construyendo el Futuro, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad constató que sólo existen 763 (de un total de cinco mil 439 revisados).

    Se canceló el NAIM por “estudios” del contratista José María Riobóo, quien había concursado para la ingeniería de las pistas y perdió.

    ¿Y quién está al frente del proyecto Santa Lucía del gobierno federal? Su socio.

    Los señalamientos concretos y documentados acerca de la riqueza inexplicada de varios miembros de su gabinete –no sólo de uno– equivalen a muchas casas blancas.

    El Presidente puede llegar a 80 por ciento de aprobación, y eso no quiere decir que esté gobernando bien.

    Ya se están dando los primeros golpes a la democracia, a los contrapesos del poder e instituciones que el populismo siempre acaba por destruir, porque son incompatibles con su esencia. No pueden coexistir.
    (Edición de firma).

  29. #809

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    (No es un artículo del Financiero, pero merece cuadro de honor).

    Denise Dresser - Tierra Prometida (REFORMA)

    En vez de mañanera hubo misa. En vez de una evaluación del estado que guarda la nación, escuchamos un sermón sobre el arribo a la Tierra Prometida. Eso fue el Tercer Informe de la Cuarta Transformación. Un relato bíblico, una caminata por Cananea, un exhorto a creer que una persona milagrosa está produciendo resultados milagrosos. Desde el púlpito habló el predicador que quiere salvar almas en vez de asegurar resultados; el párroco que quiere ser seguido por apóstoles en vez de ser medido por ciudadanos. El líder que no se comporta como dirigente electo de una República laica, sino como el guía espiritual de una secta religiosa. Lo que López Obrador ofrece a quienes gobierna no es un contrato social o un compromiso constitucional; es la conexión emotiva con un culto, es la lealtad espiritual a la investidura papal. Para entender a este gobierno hay que abdicar a la razón y sustituirla con la fe. Hay que arrodillarse y persignarse.

    Porque sólo así resultaría aceptable un Informe como el que AMLO presentó, con el lenguaje que utilizó, con el desapego a la realidad que demostró. Lo más evidente y constante del discurso presidencial fue la discrepancia entre los dichos y los hechos. Las mentiras evidentes y constatables. La imposibilidad de comprobar mucho de lo que se celebra ya que no existen datos o estudios o padrones o evaluaciones o censos gubernamentales disponibles. Es obvio que el Presidente posee una vocación transformadora centrada en combatir la desigualdad, la pobreza y la corrupción. Pero también es cierto que mantiene una relación resbalosa con la verdad. Está dispuesto a manosearla de ser necesario, y a mancillarla cuando resulte conveniente. No es que mienta más que sus predecesores; es que prometió no hacerlo. No es que su Informe contenga más falsedades; es que ante ellas demanda resignación cristiana.

    Y quien desmienta al Presidente no es un crítico racional o un ciudadano exigente que busca ser convencido a través de los datos. Se vuelve un apóstata. Un hereje. Un fariseo que no puede entrar a ese reino de los cielos que es la Cuarta Evangelización. Un protestante al que se debe quemar en la estaca, porque señala con qué frecuencia AMLO violenta la verdad. Como cuando dice que no ha caído la producción de Pemex pero no es así; como cuando declara que la corrupción se ha acabado, pero ordena no investigar a Bartlett; como cuando afirma que el Estado ya no viola los derechos humanos y olvida la "Ley Garrote" o la prisión preventiva oficiosa; como cuando subraya que su gobierno ha ahorrado 500 mil millones de pesos pero no hay forma de constatarlo; como cuando insiste en que las comunidades indígenas aprueban el Tren Maya pero sólo se ha consultado a la Madre Tierra; como cuando dice que ha separado al poder político del poder económico pero aumenta el número de asignaciones directas y la discrecionalidad que entrañan; como cuando afirma que su gobierno evita el clientelismo pero no aclara cómo se hizo y de qué manera se está usando el Censo del Bienestar; como cuando asegura que ya no hay influyentismo pero Slim y Salinas Pliego siguen obteniendo políticas públicas en su favor.

    ¿Cómo explicar esta manufactura de mentiras, tanto en el Informe como en las mañaneras, donde se han contabilizado seis falsedades promedio al día? ¿Existe la intención deliberada de engañar o AMLO esparce información equivocada que le proveen? ¿Miente porque quiere el apoyo emocional de la feligresía y no el apoyo racional de la ciudadanía? El Presidente muestra desdén por los datos de manera reiterativa e incluso en el Informe sugirió que era necesario "desechar la obsesión tecnocrática con medirlo todo", y sustituir las mediciones cuantitativas con los criterios cualitativos.

    Pero los datos confiables, comparables y verificables son lo único con lo cual contamos para saber si la Cuarta Transformación está transformando o si está simulando; si está mejorando la condición de vida de los más pobres o si está manipulándolos; si está separando el poder político del poder económico o tan sólo uniéndolos de otra manera. Cuando López Obrador miente en el Informe y exige creer en lo que dice sin verificar lo que hace, el país pierde. México deja de ser una República laica y democrática y se vuelve la Tierra Prometida. Ahí no importa informar o medir; basta con hincarse ante las decisiones de un dedito.


    Fuente: www.reforma.com
    (Edición de firma).

  30. #810

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    Réplica de un fugitivo

    Raymundo Riva Palacio.

    Interpol, por petición de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, emitió una ficha roja para la detención preventiva de Gonzalo Gil White y otros cuatro socios de la empresa Oro Negro, acusados de los presuntos delitos de administración fraudulenta y abuso de confianza con un daño superior a 750 millones de pesos. El caso en sí mismo es importante, y el contexto aún más. Gil White es hijo de Francisco Gil Díaz, uno de los economistas más respetados por toda una generación de expertos y un secretario de Hacienda tan poderoso en el gobierno de Vicente Fox, que actuaba prácticamente como vicepresidente para asuntos económicos. Gil White se encuentra prófugo, y al no ser considerados esos delitos como graves, podría enfrentar su litigio en libertad.

    Gil White considera que la acción de la procuraduría capitalina es una venganza fabricada para perjudicarlo. “Hemos sido víctimas de un ataque doloso en una carpeta de investigación que lleva la Procuraduría de la CDMX repleta de faltas al debido proceso y pruebas falsificadas”, escribió el empresario en una carta dirigida a esta columna, como réplica a un texto publicado el 22 de agosto. “Estas pruebas fueron insertadas en información proporcionada por el SAT a la PGR en violación del artículo 69 del Código Fiscal, y son el fundamento para el aseguramiento de las cuentas de Oro Negro, que acarreó la quiebra de la empresa y la pérdida de empleos para cientos de trabajadores”.

    La columna comparaba la historia de Gil White y Oro Negro a un mapa de poder y privilegios, de conflictos de interés y protección que se extendió durante tres gobiernos, a propósito de dos demandas en tribunales de Nueva York por más de 700 millones de dólares. El empresario precisó que las demandas son diferentes. Una, la que interpuso, fue contra los tenedores de bonos y “otras partes” que le causaron un daño a Oro Negro “al confabularse con la administración anterior de Pemex”, durante la gestión de Emilio Lozoya.

    Esa demanda está relacionada con contratos de arrendamiento de plataformas marinas durante los primeros años de gestión de Lozoya, que le generaron más de mil millones de dólares. Los términos de los contratos fueron cambiados por el colapso del mercado petrolero en 2015-2016, que provocó la caída de los precios del crudo en alrededor del 60%. Oro Negro tenía créditos que no pudo pagar y empezaron sus problemas insalvables con sus accionistas. Dos fondos extranjeros lo demandaron por la forma unilateral de tomar decisiones corporativas en detrimento suyo e ignorar las exigencias de gobierno corporativo en Oro Negro. Los tribunales mexicanos les dieron la razón y los bonistas le ganaron un concurso mercantil, por lo que se quedaron con las plataformas. Oro Negro fue declarado en quiebra el 13 de junio pasado.

    Gil White rechaza los argumentos por los cuales perdió la demanda. “Oro Negro celebró diversos convenios modificatorios con Pemex para darle alivio presupuestal ante la caída de los precios del petróleo”, escribió. “A pesar de tener los términos más favorables para Pemex, fue la única empresa a la que se le suspendió el 40% de su flota sin pago. Cuando Pemex buscó hacer permanentes las reducciones temporales, Oro Negro aceptó las condiciones propuestas por Pemex. No obstante, insólitamente Pemex terminó en forma unilateral e ilegal los contratos cuando Oro Negro buscó la protección de las cortes para reestructurar sus pasivos”. Esto es lo que llevó a Gil White a la demanda en la Corte Sur de Nueva York, razón por la cual, afirma, la Procuraduría de la Ciudad de México actuó en su contra como represalia.

    Gil White responsabiliza de sus desgracias al “esfuerzo coordinado” entre Pemex y el inversionista David Martínez “para quebrantar la empresa y consolidar sus activos en la operación de Seamex”, que es una sociedad entre el inversionista y la empresa Seadrill. En su carta a esta columna no da más detalles de esta acción supuestamente coordinada en su contra, salvo que, afirma, recibió contratos “más ventajosos” que los del resto de la industria, mediante adjudicaciones “sui generis”. Gil White subraya: “Oro Negro nunca participó en actos de corrupción ni recibió beneficios o un trato preferente por parte de Pemex”.

    Sobre la segunda demanda referida, Gil White señala que fue interpuesta por los accionistas estadounidenses de Oro Negro bajo los términos que permite el Tratado de Libre Comercio de América del Norte “ante el trato discriminatorio del que fueron objeto por parte de la administración anterior y que resultó en la expropiación de su inversión”. Esta demanda podría representar un fuerte daño financiero al gobierno de México, pero Gil White asegura que él no es parte de este litigio.

    La carta, enviada directamente por él a través de un correo electrónico, es una réplica sobre precisiones para evitar malas interpretaciones, que no aportan mucha información pero sí muestran su sentir sobre el proceso que se le sigue en México, iniciado por un gobierno del PRI, y profundizado por un gobierno de Morena. Esta paradoja, tampoco la explica.

    P.D. Una pregunta mentirosa y con dolo le fue hecha en su conferencia de prensa matutina al presidente Andrés Manuel López Obrador, afirmando que, en la columna de este lunes, quien esto escribe señaló que el Presidente estaba enfermo del corazón “y se iba a morir muy pronto”. Falso totalmente. Al describir la rapidez con la que avanza su proyecto político, se mencionó en el texto que le urgía consolidarlo “porque cree que su corazón no le alcanzará para acabar el sexenio, pese a que no hay ningún indicio de que esté mal”. El Presidente no cayó en esa provocación infame y reiteró que su salud se encuentra perfecta.
    (Edición de firma).

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