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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #1051

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    No todas consigo.

    Leonardo Kourchenko.

    En este mismo espacio hemos abordado en detalle el portento de comunicación que representa el político Andrés Manuel López Obrador. Estos 13 meses de gobierno indican con toda claridad, que a pesar de los dislates, las ocurrencias, los comentarios chocarreros, las lecciones de historia –con frecuencia imprecisas– y las homilías morales, la popularidad del presidente se ha mantenido, en términos generales, estable.

    Donde se observa un tono distinto es en las redes sociales. Se suman varios eventos o afirmaciones, en los que el balance en redes le ha resultado adverso.
    Ahí está el inolvidable operativo vergonzoso de Culiacán que mostró sin reparos, la fortaleza y disposición al combate por parte de uno de los cárteles más poderosos de México: el de Sinaloa. Y al mismo tiempo, la torpeza, improvisación, falta de coordinación de las fuerzas del orden. Habría que agregar, la ausencia total del jefe del Ejecutivo, que viajaba en gira de trabajo a Oaxaca en esos momentos, como es su costumbre en un avión comercial.

    O el accidente aquel de Tlahuelilpan, donde la lucha por el “huachicol” y la no intervención de las fuerzas de seguridad, arrojó la sangrienta cifra de más de 130 muertos.
    En todos estos incidentes y otros, las redes sociales se han volcado en críticas contra el presidente. Aquellas “benditas redes sociales” a las que él mismo se refería hace un año, registran con mayor frecuencia, que no las trae todas consigo.

    El sistema de propaganda y operación digital al servicio de López Obrador merece una mención especial. Desde tiempos de campaña, él y su equipo perfeccionaron uno de los aparatos más sofisticados para construir corrientes de opinión pública, neutralizar temas, desbalancear críticas y ataques, al tiempo que colocaban su agenda como tendencia.

    Eso sólo es posible mediante el uso de ‘bots’ y ‘trolls’ –robots y cuentas falsas– que envían y reproducen decenas de miles de mensajes a favor. Lo hemos experimentado con precisión a lo largo del último año.

    Lo interesante es que, lentamente, se observa un cambio de tono. Esta semana, apenas hace un par de días, pronunció la célebre “fuchi caca”, en referencia a su rechazo a la corrupción. Nuestro presidente, el jefe del Estado mexicano, jugando a estas expresiones populares que lo hacen tan característico y que, en muchas ocasiones, conectan con la gran masa de sus seguidores. Pero no siempre. El “fuchi caca” presidencial se convirtió en ‘trending topic’ nacional –tendencia digital en redes #La Cacas #FuchiCaca “Fuchicacala4T y otros– y alcanzó el tercer lugar el lunes de tendencia mundial con #ElCacas. En un programa de comedia española pusieron la foto del presidente mexicano al hablar del pulpo, un animal que tiene “la cabeza llena de mierda”.

    El tono predominante de los comentarios fue negativo, ofensivo, denigrante. Una gran masa de participantes en redes, rechazó la expresión del presidente y aprovechó el desliz para la burla y el escarnio.

    Como nunca antes, el aparato digital presidencial, eficiente y veloz para desarticular oleadas masivas de mensajes críticos, estuvo apagado. O no lo vieron, no lo midieron, o estaban de vacaciones, pero les pasó de noche. Usualmente hubieran aparecido miles de tuits en apoyo a AMLO, criticando a los conservadores, al ‘Prian’ y a todos los males del pasado, según su propio estilo de comunicación. Esta vez no fue así.

    ¿Qué nos dice este reciente fenómeno en redes? Algo que se sabe y se respira. Existe un creciente desencanto y decepción de la figura, el liderazgo, la capacidad operativa y el con frecuencia arrebatado proceso de toma de decisiones del tabasqueño. Diferentes sectores sociales, activos en redes –es sólo un termómetro, pero útil y representativo– manifiestan su rechazo a las ocurrencias, las rifas, las gracejadas y los elementos distractores utilizados a diario por el presidente, justo cuando el sistema de salud pública se derrumba, Pemex sigue perdiendo capacidad productiva a pesar de los miles de millones en inversión, y la inseguridad rampante azota municipios, ciudades, estados y carreteras del país.

    Esta sensación ufana y soberbia de que tiene al país en un puño, de que es capaz de desviar la atención de los temas importantes con chistes y bromas, está produciendo un viraje en términos de percepción pública. Hay temas serios que requieren su atención y abordaje de manera profesional. Lo que vemos todos los días son regalos, concursos, decisiones que se corrigen subsecuentemente entre un día y otro: se va a rifar el avión presidencial, que siempre no, que sí habrá rifa, pero mejor con premios en dinero, y así. Una telenovela tras otra. Ahora tendremos la de los puentes y el absurdo de las fechas históricas olvidadas. ¿Alguien le habrá explicado con precisión que cuando se recorre la fecha de asueto, el día justo de la conmemoración histórica los niños sí atienden a la escuela y en consecuencia, el tema central de la jornada, es el significado cívico e histórico?

    Ahora con la aprehensión en España de Emilio Lozoya, los hilos de la investigación, el proceso de extradición, dará para varios capítulos de la siguiente novela. Mientras tanto, los hospitales públicos se caen por incapacidad de atención, desabasto y carencia de medicamentos y materiales de curación. El crimen se apodera de Guerrero, Guanajuato, Puebla, Michoacán, Sinaloa, más los que usted quiera agregar a su lista.

    www.elfinanciero.com.mx
    (Edición de firma).

  2. #1052

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    Derecho de piso

    Macario Schettino.

    Ayer ocurrieron dos eventos que me parecen importantes para entender lo que se vive en México. Por la mañana, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se convirtió en un patiño más de las mañaneras. No sólo asistió a un acto sin relevancia jurídica alguna, utilizado por el Presidente para controlar el espacio mediático, sino que además se ofreció a acompañar al Ejecutivo en reuniones con los normalistas de Ayotzinapa, donde se tocarán temas de Procuración de Justicia que el Poder Judicial no tiene por qué conocer, ni mucho menos involucrarse en ellos.

    El segundo evento ocurrió por la noche, pero usted probablemente ya conozca algún trascendido. El Presidente invitó a cenar a cien (muy) grandes empresarios para cobrarles derecho de piso. No hay otra forma de describir lo que hace López Obrador: anunció que forzaría a los empresarios a adquirir boletos de su rifa “del avión”, que ya de por sí es ilegal. No los convoca a la colecta de la Cruz Roja, o a participar en el Teletón: los obliga a financiar su ocurrencia.

    De estos dos eventos podemos analizar varias dimensiones. Primero, la desaparición de cualquier referencia institucional; segundo, el deseo presidencial de subordinar a los demás; tercero, la respuesta de ellos.

    No debe haber duda de que en México, en este momento, no hay separación de poderes. López Obrador manda en Legislativo y Judicial. Es por ello que podemos afirmar que la democracia liberal en México ha terminado, y en opinión de esta columna, su fecha de deceso es el 1 de septiembre de 2018, cuando toman control del Congreso con una mayoría ilegítima, aunque legal. Esto no significa que no vayamos a votar en el futuro, sino que lo haremos bajo lo que hoy se llama “democracia iliberal”: se vota, pero no hay igualdad de condiciones para los competidores (hay sesgo a favor de quien gobierna), no hay fuentes de información independientes y confiables (sino las mentiras presidenciales), y los derechos de opinión y reunión se reducen notoriamente (la mañanera eso es, el aplastamiento de la opinión de los demás). La captura del INE es parte de ese proceso.

    En segundo lugar, ya debería ser clara la megalomanía de López Obrador: quiere controlar todo, subordinar a todos. Le enoja perder la atención de su público (su reacción frente a los feminicidios fue patética). Él lo es todo. Es un enfermo.

    Pero esto funciona por el tercer elemento: la respuesta de los demás. El presidente de la Corte fue electo previo al triunfo de López. Su permanencia no depende de él, ni su pensión. Sin embargo, ha buscado rendirse frente al Presidente por todos los medios. Ni siquiera parece haber sufrido presión alguna, se tiende por voluntad propia. Algo similar a lo que hizo la señora que atiende la florería de Bucareli. Que sus diputados y senadores actúen de esa forma es más explicable, le deben el trabajo, y su ingreso futuro depende de López.

    Anoche, los empresarios fueron extorsionados por López, e imagino diversas reacciones en ellos. Los que apuestan a hacer negocios con este gobierno, bajo el esquema de capitalismo de compadrazgo que tan bien funcionó en los años 60 y 70, la referencia del Presidente, que incluso se ofrecieron a comprar desde antes. Los que tienen mucha cola que les pisen, que están dispuestos a comprar impunidad, y para algunos 20 millones salen baratos.

    Pero hay también un grupo de empresarios que pudieron ser exitosos a partir del TLCAN, precisamente por el debilitamiento del capitalismo de compadrazgo. Esos ni necesitan del gobierno ni le deben. Pero saben que si no participan, serán exhibidos por el megalómano, que no sólo hará escarnio de ellos en la mañanera, sino que los culpará cuando la economía no funcione. ¡Cuánto ha cambiado México en unos pocos meses!”
    (Edición de firma).

  3. #1053

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    Del Despilfarro a la Extorsión

    Enrique Cárdenas.

    Desde el periodo de transición del actual gobierno hemos visto una serie de decisiones que implican el desperdicio de recursos públicos. Iniciamos con la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco, que costó más de 75 mil millones de pesos en forma inmediata, el sobreprecio del pago de los bonos a sus tenedores, la pérdida de empleos formales. Y, sobre todo, sufrimos la pérdida del crecimiento de corto, mediano y largo plazos (y la no creación de empleo) por la inexistencia de infraestructura de comunicación indispensable para soportar una economía próspera. Es un despilfarro enorme que se cubrió con las tarifas de los usuarios del aeropuerto (dedicadas a mejorar los aeropuertos y no para destruirlos) y con impuestos directos e indirectos.

    Luego siguió el despilfarro de recursos pagados a los 20 mil siervos de la nación para “construir” un censo del bienestar que ya ha sido abandonado por su inoperancia, en lugar de haber construido seriamente un padrón único de beneficiarios de los programas sociales que fuera confiable, auditable y transparente. Y se debía haber aprovechado al INEGI, la institución del Estado capaz de hacerlo.

    El gasto exorbitante en programas sociales y de otro tipo sin reglas de operación (más de 400 mil millones de pesos en 2020, según México Evalúa), sin forma de evaluar su funcionamiento y eficacia, representa un despilfarro potencial de la misma magnitud, aunque nunca sabremos realmente de cuánto fue. Un botón de muestra. Ya ha sido aceptado por el propio gobierno que solamente el 30 por ciento de los beneficiarios del programa ‘Jóvenes construyendo el futuro’ alcanzará la meta de terminar el año con empleo. De acuerdo con Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, esa cifra es muchísimo más baja.

    También tenemos el despilfarro inyectado a Pemex. Todos los especialistas concuerdan que el intento de “salvar” a Pemex como una empresa paraestatal de los años setenta no sólo es inútil sino incluso contraproducente. Sólo el año pasado el gobierno le suministró 97 mil millones de pesos de nuestros impuestos, además de haber reducido su carga impositiva, para que sus números lucieran bien a los inversionistas. Se quiere “salvar” a Pemex a billetazos en lugar de meterse a su interior como empresa y recorrer el camino largo y difícil de restructuración en serio, que la haga más competitiva y menos devoradora de recursos públicos.

    Hay muchas otras decisiones del gobierno que representan despilfarros, grandes y pequeños, pero que al no contar con suficientes recursos, se vuelven enormes: el uso del avión de la fuerza aérea para traer las cenizas de José José, la compra de medicinas más caras y sin certificación en el extranjero, la eliminación de los puentes de fechas históricas que lastiman el turismo y un largo etcétera que han provocado directa o indirectamente la pérdida de recursos públicos escasos.

    Uno más, muy conspicuo, y que tiene otras implicaciones: el avión presidencial que el gobierno ha intentado vender. Ya quedó comprobado que mantenerlo estacionado al tiempo que AMLO viaja con su comitiva varias veces a la semana en líneas comerciales ha representado un gasto mayor para el erario que haber usado el avión presidencial. Otro despilfarro para mantener una promesa de campaña. Luego vino la ocurrencia de la rifa. Morena, rápidamente cambió la ley para poder enajenar bienes de la nación a través de sorteos, sólo para que en pocos días después AMLO cancelara la rifa del avión para hacer, en su lugar, un sorteo de dinero, como la Lotería Nacional.

    Pero ahora estamos pasando del despilfarro a la extorsión, a una modalidad de “cobro de piso”. Al momento de enviar esta columna al periódico se sabe que la noche del miércoles habría una cena en Palacio Nacional en donde les pasarían la charola a unos 100 empresarios para comprar boletos de la lotería (ahora “rifa del avión”). El comportamiento que ha mostrado AMLO hasta ahora ha sido que quienes no están con él están contra él. Las consecuencias de no “colaborar” con la compra de cachitos de la lotería se las imaginará cada uno de los invitados. Pero la amenaza está ahí, y es creíble porque ya lo ha hecho: ¿enviarles auditorías del SAT a ellos o sus familiares?, ¿rescindirles contratos a ellos o a sus parientes?, ¿investigarlos por lavado de dinero o defraudación fiscal y eventualmente llegar a la extinción de dominio aún sin mediar sentencia condenatoria?, o algo que no tengo registro de haber hecho ya, como develar información personal que dañe su imagen pública o privada. Uno sólo puede imaginar las posibilidades que el poder autoritario y sin límites tiene para extorsionar si lo decide, como lo hace una pandilla de criminales que cobra impunemente derecho de piso en tantos lugares del país.

    ¿Cómo se le llama al padre que se va de juerga y despilfarra el dinero de la familia, al tiempo que la madre no tiene dinero para comer o para medicinas para sus hijos?

    www.elfinanciero.com.mx
    (Edición de firma).

  4. #1054

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    Quote Originally Posted by Sirius2b View Post
    Del Despilfarro a la Extorsión

    Enrique Cárdenas.

    Desde el periodo de transición del actual gobierno hemos visto una serie de decisiones que implican el desperdicio de recursos públicos. Iniciamos con la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco, que costó más de 75 mil millones de pesos en forma inmediata, el sobreprecio del pago de los bonos a sus tenedores, la pérdida de empleos formales. Y, sobre todo, sufrimos la pérdida del crecimiento de corto, mediano y largo plazos (y la no creación de empleo) por la inexistencia de infraestructura de comunicación indispensable para soportar una economía próspera. Es un despilfarro enorme que se cubrió con las tarifas de los usuarios del aeropuerto (dedicadas a mejorar los aeropuertos y no para destruirlos) y con impuestos directos e indirectos.

    Luego siguió el despilfarro de recursos pagados a los 20 mil siervos de la nación para “construir” un censo del bienestar que ya ha sido abandonado por su inoperancia, en lugar de haber construido seriamente un padrón único de beneficiarios de los programas sociales que fuera confiable, auditable y transparente. Y se debía haber aprovechado al INEGI, la institución del Estado capaz de hacerlo.

    El gasto exorbitante en programas sociales y de otro tipo sin reglas de operación (más de 400 mil millones de pesos en 2020, según México Evalúa), sin forma de evaluar su funcionamiento y eficacia, representa un despilfarro potencial de la misma magnitud, aunque nunca sabremos realmente de cuánto fue. Un botón de muestra. Ya ha sido aceptado por el propio gobierno que solamente el 30 por ciento de los beneficiarios del programa ‘Jóvenes construyendo el futuro’ alcanzará la meta de terminar el año con empleo. De acuerdo con Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, esa cifra es muchísimo más baja.

    También tenemos el despilfarro inyectado a Pemex. Todos los especialistas concuerdan que el intento de “salvar” a Pemex como una empresa paraestatal de los años setenta no sólo es inútil sino incluso contraproducente. Sólo el año pasado el gobierno le suministró 97 mil millones de pesos de nuestros impuestos, además de haber reducido su carga impositiva, para que sus números lucieran bien a los inversionistas. Se quiere “salvar” a Pemex a billetazos en lugar de meterse a su interior como empresa y recorrer el camino largo y difícil de restructuración en serio, que la haga más competitiva y menos devoradora de recursos públicos.

    Hay muchas otras decisiones del gobierno que representan despilfarros, grandes y pequeños, pero que al no contar con suficientes recursos, se vuelven enormes: el uso del avión de la fuerza aérea para traer las cenizas de José José, la compra de medicinas más caras y sin certificación en el extranjero, la eliminación de los puentes de fechas históricas que lastiman el turismo y un largo etcétera que han provocado directa o indirectamente la pérdida de recursos públicos escasos.

    Uno más, muy conspicuo, y que tiene otras implicaciones: el avión presidencial que el gobierno ha intentado vender. Ya quedó comprobado que mantenerlo estacionado al tiempo que AMLO viaja con su comitiva varias veces a la semana en líneas comerciales ha representado un gasto mayor para el erario que haber usado el avión presidencial. Otro despilfarro para mantener una promesa de campaña. Luego vino la ocurrencia de la rifa. Morena, rápidamente cambió la ley para poder enajenar bienes de la nación a través de sorteos, sólo para que en pocos días después AMLO cancelara la rifa del avión para hacer, en su lugar, un sorteo de dinero, como la Lotería Nacional.

    Pero ahora estamos pasando del despilfarro a la extorsión, a una modalidad de “cobro de piso”. Al momento de enviar esta columna al periódico se sabe que la noche del miércoles habría una cena en Palacio Nacional en donde les pasarían la charola a unos 100 empresarios para comprar boletos de la lotería (ahora “rifa del avión”). El comportamiento que ha mostrado AMLO hasta ahora ha sido que quienes no están con él están contra él. Las consecuencias de no “colaborar” con la compra de cachitos de la lotería se las imaginará cada uno de los invitados. Pero la amenaza está ahí, y es creíble porque ya lo ha hecho: ¿enviarles auditorías del SAT a ellos o sus familiares?, ¿rescindirles contratos a ellos o a sus parientes?, ¿investigarlos por lavado de dinero o defraudación fiscal y eventualmente llegar a la extinción de dominio aún sin mediar sentencia condenatoria?, o algo que no tengo registro de haber hecho ya, como develar información personal que dañe su imagen pública o privada. Uno sólo puede imaginar las posibilidades que el poder autoritario y sin límites tiene para extorsionar si lo decide, como lo hace una pandilla de criminales que cobra impunemente derecho de piso en tantos lugares del país.

    ¿Cómo se le llama al padre que se va de juerga y despilfarra el dinero de la familia, al tiempo que la madre no tiene dinero para comer o para medicinas para sus hijos?

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    SALUDOS

  5. #1055

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    Claro, esto le va a causar mucho gusto a, digamos, 10 millones de indios resentidos...

    Pero no le va a gustar a los 10,000 nacionales y extranjeros, que hubieran invertido en nuestro país miles de millones de pesos.

    Un país siempre terminará al nivel al cual está su gente.
    (Edición de firma).

  6. #1056

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    Claro, esto le va a causar mucho gusto a, digamos, 10 millones de indios resentidos...

    Pero no le va a gustar a los 10,000 nacionales y extranjeros, que hubieran invertido en nuestro país miles de millones de pesos.

    Un país siempre terminará al nivel al cual está su gente.
    #Mejor dicho imposible

    #As_good_as_it_gets:

    #TENGO_FIFÍS/#JUDÍOS_EN_MI_MESA @LOPEZOBRADOR_ = #DUEÑO DE MÉXICO, GRACIAS A 30 MILLONES DE PENDEJOS QUE VOTARON CON EL HÍGADO @brozoxmiswebs, @denisedresserg, @gaelgarciab, @diegoluna_ , @julioastillero el kakerman , etc

    https://tinyurl.com/quzexvv

  7. #1057

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    Urgen distractores: Peña Nieto, golpe de Estado…

    Pablo Hiriart.

    En momentos en que el gobierno hace agua porque no acierta a dar respuestas coherentes ante la avalancha de inseguridad y particularmente los dolorosos feminicidios, viene la urgencia de buscar distractores.

    Hay quienes piden encarcelar a Peña Nieto, por convicción o por hacerle un guiño al Presidente y sacarlo del pantano en que se encuentra por sus propios errores.

    Pero que Peña Nieto y hasta el 'viene viene' de Los Pinos vayan a la cárcel no va a cambiar en absoluto la falta de estrategia ante la brutalidad homicida desbordada.

    El Presidente tiene una interpretación ideológica de la criminalidad y la crueldad, pero su trabajo es impedirla y no sabe cómo hacerlo.

    Su combate a la corrupción también está teñido de ideología. Es selectivo.

    Y por esa razón, es circo.

    Un circo para intimidar a quienes podrían decirle que no. Para hacer de muchos empresarios sus cortesanos. Inmovilizar a dirigentes opositores. Para destruir a placer los avances democráticos logrados, como en pocos países en el mundo, durante los últimos 30 años.

    A los suyos no los tocan y hasta les dan fuero, senaduría y acceso a Palacio Nacional, como es el caso de Napoleón Gómez Urrutia, por citar un solo caso (por 50 millones de dólares, nada menos).

    En cambio a Rosario Robles –mujer, por cierto– la tienen en la cárcel antes de que empiece su juicio.

    Si es culpable que lo demuestren y que la pague, pero no desde antes y con fabricaciones.

    La acusación que hay contra ella, por la cual será juzgada, no es desvío de recursos ni peculado, sino ejercicio indebido del servicio público (omisión), que no amerita prisión preventiva.

    Para dar pie a encarcelarla, el Ministerio Público le fabricó una licencia de conducir falsa, pues el domicilio no corresponde al que ella dio. Para adentro Rosario Robles.

    Nada más que esa licencia lleva una firma que no es la suya, una huella digital que no es la suya y una foto tomada de internet (https://images.app.goo.gl/X2ZjWhPdemetaYuz8). Y el juez la dio por buena.

    Si la justicia continúa por el camino que han conducido el caso Robles, tarde o temprano todos nos encontraremos en una celda. O bajo amenaza de ella. No se puede dejar pasar.

    En la audiencia el MP expuso que un primo de Robles, de Torreón, era beneficiario de la 'estafa maestra'. No hay tal primo.

    La Función Pública la inhabilitó por diez años, pues en su declaración patrimonial supuestamente no reportó dos mil pesos (sí, dos mil pesos) en una cuenta bancaria.

    ¿Y los funcionarios de la actual administración? Según los reportes oficiales, todo está en orden, han declarado lo que tienen, y lo que se ha señalado y probado en medios de comunicación es una venganza de los conservadores.

    La ideología manda.

    Indudablemente la corrupción es un hecho real que necesita diques institucionales. Sin embargo, ahora que dicen que se le combate como nunca antes, se los quitan.

    ¿Por qué desmantelaron el incipiente Sistema Nacional Anticorrupción?

    ¿Por qué violan el artículo 77 de la Ley de Transparencia al negarse a dar a conocer los donativos que recibió el gobierno de parte de empresarios para la 'rifa del avión'?

    Es que en esta administración más de 70 por ciento de los contratos otorgados a la IP no han sido por concurso, sino por asignación directa.

    ¿Los contratos los asignan quienes comparten la ideología del Presidente, por tanto son buenos y no se necesita transparentar nada?

    Que nos digan por qué en el Presupuesto de este año hay “otros subsidios”, sin Reglas de Operación (ROP), por 358 mil 689 millones de pesos.

    Ese dinero, ¿quién vigila que llegue a su destino y evalúa su eficacia?

    A la directora de uno de esos programas sociales sin Reglas de Operación (ROP), que maneja este año 80 mil millones de pesos, le pregunté en entrevista cómo fiscalizarían ese gasto. Me contestó que “el pueblo es el mejor auditor”.

    Van 35 mil millones de pesos a Jóvenes Construyendo el Futuro, con una cuestionada eficacia porque al finalizar el año de la beca no los contratan y regresan a la calle. ¿En qué empresas trabajan? ¿Existen? Las investigaciones periodísticas indican que la inmensa mayoría de esas empresas no existen.

    Al programa Sembrando Vida (dinero para sembrar arbolitos), 26 mil millones de pesos que quién sabe a quiénes llegan.

    Los padrones que incluyen a las personas beneficiadas los hicieron los Servidores de la Nación, dirigidos por Gabriel García Hernández, que es el mismo funcionario que elaboró el padrón de Morena, que se encuentra “clonado y embarazado”, según dice la propia presidenta del partido.

    Bienvenida la justicia y el que la hizo que la pague.

    Pero ideologizada, circense y selectiva, no es aceptable.

    Tampoco es aceptable asustar con el petate del golpe de Estado. Ni los mercados ni la población se creyeron ese cuento, pues no pasó absolutamente nada después de tamaña declaración. Por fortuna.
    (Edición de firma).

  8. #1058

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    Correr al mejor neurocirujano de México sentaría un precedente gravísimo

    Lourdes Mendoza.

    Todo parece indicar que hoy será destituido el doctor Miguel Ángel Celis, como director general de Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) Manuel Velasco Suárez.

    Fue hace dos semanas cuando la secretaria de la Función Publica, Irma Eréndira Sandoval, realizó una visita sorpresa a dicho Instituto, a partir de la cual condenaron al doctor Celis ante la opinión pública como culpable antes siquiera de tener un juicio. Y fue solo por lo dicho de algunas a quienes entrevistaron en los pasillos y sin demostrar y probar que fuera cierto. ¿Pues qué no en México vivimos en un país bajo la presunción de inocencia? Lo grave no son las visitas, sino el resultado de ellas.

    El problema que se está viviendo en el sector salud es crónico, no es nuevo; sin embargo, se ha agudizado y generalizado en los institutos, hospitales generales, el IMSS, el ISSSTE, etcétera, porque NO se compraron a tiempo las medicinas, y por la austeridad republicana.

    Y ahora buscan NO quién la hizo sino quién se las pague. Ojo, Raquel Buenrostro fue quien No compró a tiempo las medicinas desde Hacienda, y la incapacidad del secretario de Salud, Alcocer, ha sido probada y comprobada TODOS los días.

    En Neurología siempre ha habido un grupo contrario liderado por el petista Rodolfo Ondarza, a quienes por 20 años han llevado la dirección: Julio Sotelo (10 años) y Teresita del Niño Jesús (10 años), y ahora Miguel Ángel Celis (tres años).

    En primera instancia el doctor Celis dijo que no se unía al Insabi porque no le alcanzaba el dinero, a menos que el gobierno federal lo subsidiaria. Cobraban de acuerdo con el nivel socioeconómico del paciente.

    Además de la injusticia que pretenden hacer con el doctor Celis, déjenme contarles que será una tragedia la que causarán, pues sin dinero se olvidarán de las investigaciones que ahí se hacían, chequen:

    doctor Miguel Ángel Celis, como director general de Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) Manuel Velasco SuárezEspecial
    El INNN

    1.- Es pionero en el MUNDO en el diagnóstico y tratamiento de la cisticercosis cerebral, enfermedad que es causa frecuente de epilepsia y trastornos neurológicos. En castellano, el doctor Celis descubrió el tratamiento que actualmente se usa en todo el mundo para dicha enfermedad.

    2.- Tiene la clínica más grande de México y Centroamérica en esclerosis múltiple

    3.- En parkinson son también pioneros en investigación básica en el mundo en conjunto con el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM

    4.- Son parte del consorcio internacional más grande del mundo en la investigación de las demencias y el deterioro cognitivo

    5.- Además, ha realizado contribuciones relevantes en la etiología de la esclerosis múltiple y en el tratamiento del cáncer cerebral.

    De acuerdo con mis fuentes del sector, léase con los doctores, me dicen: “no nos vamos a dejar”. Y ojo, el problema de fondo sigue sin resolverse, es decir la compra de las medicinas. Además, con el presupuesto actual NO hay manera de ofrecer la gratuidad en todas las enfermedades a todos los pacientes.

    Señor presidente AMLO, si hacen auditorías y hay corrupción levanten las denuncias pertinentes y que paguen los culpables, pero NO busquemos paganos por errores de terceros. Recapaciten por favor.
    Fucam deja de atender cáncer de mama

    En más malas noticias les informo que la Fundación de Cáncer de Mama anunció que tras la desaparición del Seguro Popular, y como no logró concretar una alianza con el gobierno federal, a pesar de sus resultados y experiencia, dejarán de atender gratuitamente a la población más desprotegida, pues ya no tienen dinero.
    (Edición de firma).

  9. #1059

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    Dura respuesta de Gertz

    Raymundo Riva Palacio

    Mal la ha pasado el fiscal general Alejandro Gertz Manero en las últimas semanas. Su vieja idea de un Ministerio Público todo poderoso, por encima de jueces y magistrados, con facultades extraordinarias incluso para obligar a defensores a delatar a sus clientes se quedó a las puertas del Senado, el 15 de enero.

    Llegó con el paquete de ocho iniciativas para reformas de fondo acompañado del consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer. El otro convocado, Alfonso Durazo, secretario de Seguridad, se quedó en la calle, sin entrar al Senado, en señal de protesta por haber sido excluido de la nueva arquitectura jurídica del gobierno.

    El sabotaje de Durazo provocó una crisis y las iniciativas no se presentaron. El 5 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador las sepultó. No se presentaría nada hasta después de las elecciones del próximo año, y para salvar cara, mandaría al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, a presentar una reforma al Poder Judicial.

    Desde entonces, de acuerdo con colaboradores y personas que han hablado con él, Gertz Manero está muy enojado. Son conocidos los humores del fiscal y su espíritu vengativo nato. Su respuesta, sin comprometerlo directamente, se dio a través del periódico The Wall Street Journal, que reportó que una alta fuente de la Fiscalía General reveló que, dentro de la investigación contra el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, se analizan las vinculaciones con el expresidente Enrique Peña Nieto y presuntos actos de corrupción. El mensaje de la Fiscalía al Presidente fue contundente, al citar a un miembro de esa oficina en relación con Peña Nieto: “La oficina del fiscal tiene evidencia que la corrupción de Lozoya en Agronitrogenados y Odebrecht alcanza el más alto nivel. La extradición y (posible) confesión de Lozoya son elementos que, junto con la investigación en curso, decidirá si el expresidente es acusado en el futuro”.

    López Obrador ha dicho que no quiere gobernar con el retrovisor, si de Peña Nieto se trata, y ha ido pateando el tema de investigarlo para evitar comprometerse. Ha hablado reiteradamente de una encuesta para transferir la decisión de enjuiciarlo a la gente, pero no la ha programado. Mientras tanto, al no existir una articulación política interna, las acciones de sus colaboradores le están achicando el margen de maniobra para mantener el blindaje.

    La clave de la investigación contra Peña Nieto, si se quiere iniciar un proceso en su contra, no se encuentra en el caso Odebrecht. Los 10 millones y medio de dólares que dijeron los ejecutivos de la empresa brasileña entregaron a Lozoya para la campaña presidencial de 2012, ya prescribieron, por lo que aún si se probara que el exdirector de Pemex recibió ese dinero y lo inyectó a la campaña de Peña Nieto, es jurídicamente irrelevante.

    El caso de Agronitrogenados, por el cual vincularon a Lozoya con Alonso Ancira, jefe máximo de Altos Hornos de México, detenido en España, tampoco lleva a Peña Nieto, al haber sido una inversión aprobada por el Consejo de Administración de Pemex, no en Los Pinos. Paradójicamente, quien mostró la escalera por donde la investigación sobre Lozoya puede conducir a Peña Nieto, fue la persona con la que Gertz tiene el mayor antagonismo dentro del gobierno, Santiago Nieto, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.

    El miércoles al salir de Palacio Nacional, Nieto reiteró lo que adelantó días atrás, la apertura de una nueva línea de investigación relacionada con la adquisición del astillero español Hijos de J. Barrales, adquirido por Pemex cuando estaba prácticamente en quiebra, y donde se fabricaban los barco hoteles para las tripulaciones de las plataformas marítimas. De acuerdo con la investigación, esa compra provocó un dañó a Pemex de alrededor de 50 millones de euros. Esa operación involucra a Peña Nieto, pero también al expresidente Felipe Calderón. El primero por haber autorizado a Lozoya la adquisición del astillero, como el refrendo del compromiso con el entonces presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, originalmente suscrito por Calderón.

    Si Odebrecht es un tema que no tiene alas para volar, el caso de Agronitrogenados tampoco parece tener el sustento de soborno por el cual el gobierno actuó contra Ancira y tiene acusado a Lozoya. El presunto soborno se dio dos años antes de la operación de compra por parte de Pemex –que no fue sólo una planta chatarra, sino todo un complejo industrial que incluye un puerto que funciona-–, y prácticamente un año antes de iniciar la campaña presidencial. Es probable que ese dinero que le depositó Ancira a Lozoya no haya sido por un soborno, sino como pago por un proyecto para licitar, ganar y construir segundos pisos en México.

    Esta información la dio Lozoya al consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, durante una de las tres reuniones que tuvo con él para revisar su caso. La misma información le fue proporcionada a Gertz Manero, quien, sin embargo, de acuerdo con colaboradores suyos, tiene evidencia que, como le declaró un funcionario de la Fiscalía al Journal de Nueva York, el exdirector de Pemex incurrió en actos de corrupción. Haberlo hecho público mete presión a la Fiscalía, que tiene que probar sus imputaciones, pero sobre todo a López Obrador, que cada vez parece más acorralado por sus colaboradores para perseguir judicialmente a Peña Nieto.

    Procesar a un presidente en México es prácticamente imposible, aunque exista la voluntad política de hacerlo. Gertz Manero está metiendo presión al Presidente, que no quiere actuar contra su antecesor. Hablar sobre sus intenciones contra Peña Nieto compromete a Gertz Manero; cumplirlas, provocará el fin del pacto de impunidad que tenía con López Obrador. Hay un juego de fuerzas, sin resultado previsible.
    (Edición de firma).

  10. #1060

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    Deficiencias

    Macario Schettino

    El presidente López Obrador ha concentrado un inmenso poder en la presidencia, a contrapelo de lo que habíamos hecho en el último cuarto de siglo. Por si fuese poco, se ha echado a cuestas el trabajo de todo el gabinete, que él encarna, incluyendo el cargo de vocero y promotor. Hacía mucho tiempo que no teníamos un Presidente que reflejara mejor la conocida frase: el gobierno soy yo.

    Siempre es importante conocer el perfil sicológico de un jefe de gobierno, porque es condición del puesto estar expuesto a una presión considerable y enfrentar situaciones críticas que exigen virtudes poco comunes: templanza, coraje, sabiduría. Sin embargo, cuando ese jefe de gobierno es en realidad el gobierno entero, como hoy nos ocurre, el tema se convierte en algo de primera importancia.
    Al respecto, debe ser claro que el Presidente sufre de algunas fallas de carácter propias de los líderes políticos. Nadie llega a ese nivel en la vida pública sin ser un poco vanidoso, soberbio, narcisista.

    Pero también en estos defectos hay niveles y, en tiempos recientes, debido al exceso emotivo de los pueblos, tenemos especímenes que rayan en lo enfermizo, si no es que lo sobrepasan: Jair Bolsonaro, Donald Trump, Narendra Modi, son profundamente narcisistas. Todo gira alrededor de ellos, y desde esa perspectiva lo entienden. Ese defecto, que en alguno de ellos podría considerarse enfermedad, daña su desempeño.

    Ha llamado la atención a muchos la dificultad que tiene el presidente López Obrador de mostrar empatía por las víctimas, mientras sí la muestra por los delincuentes. Entiende el sufrimiento de los niños sin tratamiento para el cáncer, o el asesinato de activistas, o los feminicidios, como una campaña en su contra, mientras ha tenido palabras de consuelo para El Chapo, del que lo sorprendió lo largo de su condena, o ha facilitado a su familia viajar a verlo, o ha insistido en discursos la importancia de los derechos de los delincuentes. Esto no es normal.

    Por otra parte, es conocido de todos el problema que tiene López Obrador para controlarse. Las emociones lo dominan con tanta facilidad que ya perdió una elección presidencial por ello (en 2006), y ha cometido excesos en discursos de plaza con demasiada frecuencia.

    Estos rasgos de carácter, que son públicos, conforman un personaje narcisista, sin empatía, e incontinente de sus emociones. Todo eso es evidente. Profundizar en el tipo de personalidad, analizar otras dimensiones, diagnosticar, no es algo que esta columna pueda hacer. Construir esta lista es la única aportación en esta línea.

    Sin embargo, con estos rasgos basta para establecer algunas preocupaciones. Permítame tomar como ejemplo dos casos recientes: el desabasto de medicamentos, especialmente para el cáncer infantil, y los feminicidios. En ambos casos, el Presidente ha reaccionado primero atribuyendo las quejas a una conspiración en su contra. Después, culpando a gobiernos anteriores de los problemas. Y en tercer lugar, construyendo algún distractor para evitar atenderlos.

    En estos días me ha llenado de angustia saber que hay niños que tienen que ampararse para obligar al IMSS a aplicarles la quimioterapia a la que tenían derecho. Es un problema que no se ha resuelto, que pone vidas de niños en riesgo, y que el Presidente no sólo no atiende, sino que descalifica como conspiración. Frente a los feminicidios, intentó actuar igual, pero el enojo popular (especialmente de las mujeres) le ha impedido salirse del tema. Pero lo sigue intentando, y dedica más esfuerzos a distraer que a resolver.

    Reitero, su narcisismo y falta de empatía no son normales. Los problemas seguirán creciendo. Cuando lo sobrepasen, que no falta mucho, su incapacidad para controlar sus emociones nos va a complicar la vida.
    (Edición de firma).

  11. #1061

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    Volver al futuro

    Macario Schettino.


    En esta semana hemos comentado con usted lo que es posible esperar, digamos que en condiciones razonables, en los próximos años. Recupero las ideas principales.

    Primero, el crecimiento económico potencial se ha venido abajo. Lo más razonable es esperar crecimiento cero para 2020 y 2021, y después una recuperación lenta hacia 1.5 por ciento que puede ser el promedio del resto de la década. En este sexenio creceríamos 0.5 por ciento anual promedio; en el próximo, 1.5 por ciento.

    Con ese crecimiento, las finanzas públicas realmente estarán bajo presión. No será posible mantener un superávit primario (gastos menos ingresos, sin contar costo financiero). Esto implica un riesgo elevado de perder el grado de inversión, lo que obligaría a muchos fondos de inversión a moverse (por cuestiones legales), y provocaría un ajuste cambiario que puede rondar 10 a 15 por ciento de la cotización actual. El riesgo existe desde hoy, pero puede tardar en hacerse vigente. Las fechas relevantes son abril y octubre, de este año y del que sigue. De ocurrir, tendríamos un año malo, seguido de uno bueno, pero al final regresaríamos a ese potencial de 1.5 por ciento en el mediano plazo.

    El crecimiento cero, y la inefectividad de la política social del gobierno, se están convirtiendo en un pasivo político. Durante buena parte de 2019 esto no ocurrió porque los incrementos salariales seguían siendo relevantes, pero ya no lo fueron al arranque de 2020. El desencanto en materia económica se suma al enojo en materia de seguridad, y el Presidente ha perdido 15 puntos de popularidad en un año. A este ritmo, llegará a la elección intermedia por debajo de 50 por ciento. Puesto que esa popularidad no se distribuye de la misma forma en todo el país, esto significa que pueden perder, él y su partido, gran parte de las elecciones al norte del paralelo 20. Lo más importante, no podrá refrendar la mayoría calificada que hoy tiene en el Congreso.

    Ahora bien, esto abre varios asuntos relevantes. Primero, ¿cómo procesamos el desencanto de millones de mexicanos, que creyeron en López Obrador y ahora estarán realmente enojados? Segundo ¿Cómo será la elección de 2021, si la posibilidad de perder la mayoría calificada tira todo el sueño de Andrés? Tercero ¿En qué dirección nos moveremos hacia 2024?

    Vuelvo a insistir en que México es otro a partir del 1 de julio de 2018, y que no podemos esperar que elecciones democráticas normales nos resuelvan el problema. Eso no va a ocurrir. El grupo que está en el poder, empezando por el Presidente, es conocido por su desprecio de la ley. Hoy han subordinado incluso a la Suprema Corte. ¿Qué los detendrá?

    Pero el desencanto mencionado puede ser realmente algo muy difícil de manejar. De por sí, parte del territorio hoy no es controlado por el Estado, sino por grupos criminales, armados. No se preocupe en exceso, pero es muy similar a lo ocurrido en los dos siglos previos, cuando el poder central se vino abajo no por tener enfrente una opción nacional clara, sino por no poder controlar las regiones. Por puro gusto, llamamos a esas épocas Independencia y Revolución.

    Finalmente, conviene insistir en el carácter difuso de Morena. No es un partido político en forma, no tiene tradición, ni costumbres, ni disciplina. Ni siquiera ideología común. López Obrador no tiene ni instituciones democráticas, ni un partido sólido y hegemónico para procesar su sucesión. En 2024, aunque quiera, no podrá irse. Nadie de su grupo puede heredar su carisma, el control político, la legitimidad.

    En estos días hemos tratado de describir las dinámicas que parecen ya muy claras. Nada es seguro cuando uno habla del futuro, pero en esos rumbos nos estaremos moviendo. No parecen muy atractivos, pero considere usted lo que ocurre en el resto de Occidente, y verá que no estamos tan lejos. Ni modo, estamos en un momento emocional, que sin duda llegará hasta 2030 y todavía unos años más.
    (Edición de firma).

  12. #1062

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    Acorralados

    Macario Schettino.

    No habíamos tenido un presidente con tanto poder (extralegal) desde Carlos Salinas de Gortari. Y ninguno había ganado una elección con tanta legitimidad en toda la historia nacional. Así de fácil. De ese tamaño era el capital político de Andrés Manuel López Obrador el 2 de julio de 2018.

    Las decisiones tomadas desde entonces (o más claramente, desde el 1 de septiembre de 2018, cuando se hicieron del control del Congreso con una mayoría que, ésa sí, no era legítima pero sí legal) han dilapidado ese capital político de forma espectacular.

    López Obrador pudo iniciar su gobierno con una reforma fiscal profunda, progresiva, que cobrara más y mejor a los más ricos y financiara programas sociales de verdad. No lo hizo. Canceló la construcción del aeropuerto de la Ciudad de México, y con ello alienó a los inversionistas. Poco después, revirtió la reforma educativa e inutilizó la energética. Concentró todo el poder posible en su persona, subordinando a organismos autónomos, al Congreso, al Poder Judicial, la CNDH, e intentan ahora seguir con lo que les falta. Bajo la lógica del populismo (¿Foro de Sao Paulo?) tal vez tenga sentido lo que hacen; en términos económicos, ha sido un suicidio.

    Las decisiones apretadamente presentadas en el párrafo anterior redujeron la tasa de crecimiento de la economía de 2.5 por ciento a cero. El reflejo en empleo es ya evidente, y aunque se han promovido incrementos salariales, la cantidad disponible para gastar ha dejado de crecer, y el consumo ya no tiene los ritmos de antes. Los programas sociales han sido un fracaso total: se regala dinero, pero no parece reflejarse ni en reducción del desempleo, ni en incremento de consumo.

    La elección de 2018 se realizó alrededor de dos temas: corrupción e inseguridad. El primero no es nada fácil de medir, de forma que ha bastado la palabra presidencial para que se crea que el problema ha terminado. Le ayudan eventos como la captura de Lozoya.

    La inseguridad sí se mide, y más cuando ocurren eventos extraordinarios. La popularidad presidencial ha perdido precisamente alrededor de ellos. Es muy posible que desde octubre esta caída sea una combinación de la economía estancada y de la ausencia de resultados en seguridad.

    Como se quiera ver, el Presidente ha perdido cerca de 15 puntos de apoyo a partir de su máximo, un par de meses después de la toma de posesión. Es cierto que entró con niveles muy elevados, pero 15 puntos en un año no es poca cosa. Si el argumento es correcto, y esa pérdida es resultado de la combinación de economía y seguridad, habría que esperar un ritmo similar en el futuro cercano. Dicho de otra forma, si no pasa nada raro, el Presidente llegaría a la elección de junio de 2021 con apenas 40 por ciento de apoyo, frente al 80 por ciento que tuvo hace un año.

    La dificultad de trasladar la popularidad a su partido y sus candidatos, a partir de un piso de 40 por ciento, implica que le costaría mucho trabajo replicar el triunfo de 2018. En condiciones normales, esta columna apostaría a que eso no ocurriría. Sin embargo, no estamos en la normalidad, ni en México ni en el mundo. Ha avanzado la idea de que la democracia sólo consiste en votar, y que la igualdad de condiciones en la competencia, las fuentes de información independientes, los derechos políticos, no son tan relevantes.

    Me parece que por eso hay tanta necesidad de parte del gobierno de acabar con la autonomía del INE. Porque saben que no podrían ganar la elección intermedia en condiciones democráticas normales.

    Quieren una elección inclinada a su favor: sin dinero para los demás, con toda la atención mediática al Presidente, con un árbitro sesgado.

    Pero falta más para imaginar la década completa. Seguimos.
    (Edición de firma).

  13. #1063

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    Finanzas en riesgo

    Macario Schettino.

    Ayer comentamos acerca de la trayectoria esperada de la economía mexicana para este año y el siguiente, y en un plazo más largo, hacia 2030. Decíamos que este año y el próximo el mejor escenario es un crecimiento de cero, un poco como lo ocurrido en el año pasado. En parte, debido a la gran caída de la inversión, a la que ahora se suma el ciclo de las manufacturas, pero también porque la mayor parte del PIB, que se genera en los servicios, se ha agotado en estos meses. Aunque ha habido incrementos salariales importantes, especialmente para quienes ganan menos, han sido tan rápidos que todo indica que hemos llegado al límite, y el consumo no podrá seguir creciendo lo suficiente como para sostener toda la economía.

    Considerando solamente esas variables, el crecimiento será nulo este año y el que sigue, y tal vez pueda recuperarse paulatinamente a partir de 2022, para llegar en 2024 al máximo de la década, 1.5%, que esperaríamos se mantenga hasta 2030. Esto implica que el promedio de crecimiento durante el actual sexenio rondará 0.5% anual.

    Ahora bien, si estas predicciones son correctas, hay impactos de segundo orden que debemos considerar. Primero, el deterioro de las finanzas públicas; segundo, el reflejo en la política. Como usted sabe, durante el año pasado el gobierno mexicano no alcanzó a recaudar lo suficiente para cubrir sus gastos. Para evitar mayores dificultades, hicieron uso del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestales. Gracias a ello, dijeron que había un superávit primario (ingresos menos gastos, sin considerar el costo financiero). Ya revisamos las cifras aquí, y concluíamos que se trata de contabilidad creativa, y que en realidad el superávit primario no existió.

    Bueno, para este 2020, aún haciendo uso de la otra mitad del FEIP, el saldo primario será negativo. No mucho, pero negativo. La razón es que la recaudación será un poco menor que el año pasado, medida como porcentaje del PIB, y los ingresos petroleros también serán inferiores. A partir de 2021, según las estimaciones de esta columna, el saldo primario será negativo año tras año. Esto es relevante porque la decisión de las calificadoras acerca del grado de inversión dependen de esa cifra. Ignoro si en este año pierdan la paciencia o esperen un año más para ello. Pero los datos no dejan mucha duda.

    Para evitar esto, el gobierno mexicano podría impulsar una reforma fiscal. Es algo que algunos sugerimos desde antes de que tomaran posesión, pero no lo han querido hacer. Ignoro si opten por presentar una reforma para septiembre (con un impacto esperable en la elección intermedia), o si lo dejen para después. No tienen mucho margen.

    Siempre se podría pensar en reducciones de gasto para evitar las cifras que he mencionado, pero no veo cómo podrían castigar más la gestión pública. El gasto público hoy es 16% inferior al que ejercieron los gobiernos de Peña Nieto o Calderón, medido como porcentaje del PIB, y quitando el gasto de pensiones. No se me ocurre un país mediano o grande en el mundo que tenga un gasto tan pequeño.

    Es importante notar que buena parte de estas dificultades no tienen su origen en la actual administración. El gobierno mexicano ha sido muy pobre desde los años setenta, cuando se optó por ofrecer todo tipo de prebendas y derechos sin cobrar los impuestos necesarios para ello. Pero las tres administraciones anteriores intentaron corregir vía reformas fiscales y éste, el que más legitimidad y popularidad tuvo al arrancar, no quiso hacer lo mismo. Ese error sí es del actual gobierno. Pero nos falta la política, mañana hablamos de ello.
    (Edición de firma).

  14. #1064

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    El nueve ninguna se mueve

    Alejo Sánchez Cano

    El gobierno ha dejado solas a las mujeres de México. Ante una ola imparable de feminicidios, violaciones y casos de violencia de género, el presidente López Obrador sólo ha atinado a responder que sus adversarios ‘zopilotean’ con los feminicidios, al tiempo de molestarse porque el tema no opaque la rifa del avión presidencial.

    Si el gobierno no entiende el problema, ¿qué esperanza tienen las mujeres de que la situación podrá mejorar? No hay mujer que no tenga miedo al usar el transporte público, al caminar por la calle, al dejar a sus hijos en la escuela. Y cada día conocemos de casos desgarradores de mexicanas que son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, de niñas raptadas y de jóvenes violadas.
    Lo peor del caso es que todos sabemos que el gobierno no las cuidará, ni está haciendo nada por mejorar la situación.

    Ante este abandono, las mujeres del país están levantando la voz. Varios colectivos han empezado a convocar a una marcha el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, y un paro nacional el siguiente día. Bajo el lema ‘El nueve ninguna se mueve’, pugnan porque las mujeres no acudan a trabajar, a la escuela, ni a hacer compras. Ya que el gobierno las ha dejado solas, las mujeres hacen un llamado a la sociedad que se tome conciencia de la gravedad del asunto.

    Un buen primer paso es que todos participemos de la forma que podamos el 9 de marzo. Las empresas y los patrones del país deben no sólo de dar permiso a todos los que quieran faltar ese día, sino sumándose también al paro nacional, con ello mandarían un gran mensaje de solidaridad. Algunas empresas ya han anunciado que no operarán ese día; y en un efecto dominó se espera que otras hagan lo mismo.

    Quizá cerrar un día pueda ocasionar pequeñas pérdidas a las empresas, pero nada en comparación a lo que pierden diariamente las mujeres que son víctimas de violencia en nuestro país. El beneficio social será mucho mayor que cualquier pérdida económica.

    Un segundo paso es que los hombres tomemos conciencia de nuestras actitudes nocivas que generan estos problemas de violencia de género. Somos los hombres los que causamos el problema y los que debemos aceptar responsabilidad y cambiar nuestra conducta. Si queremos que las cosas cambien para las mujeres, se debe empezar en nuestro entorno inmediato: en el hogar y en los lugares de trabajo. De forma urgente las empresas deben revisar sus protocolos de seguridad para las mujeres y de atención a quejas por hostigamiento y acoso en el empleo. Demasiados casos han sido escondidos debajo de las alfombras, dejando a las denunciantes aisladas, frustradas y atemorizadas.

    No aceptamos las excusas, descalificaciones y evasivas que se escuchan todos los días en Palacio Nacional en respuesta a la emergencia nacional que estamos viviendo. Si no pueden con el paquete, que se vayan. Merecemos un presidente que entienda los problemas de México y que tenga los tamaños para crear mejores condiciones para evitar la violencia de género.
    (Edición de firma).

  15. #1065

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    Schlumberger, en línea para reventar a Pemex

    Dario Celis.

    Con una economía venezolana en ruinas, a finales de 2018 Schlumberger decidió salir a vender sus pagarés de la atribulada empresa petrolera estatal PDVSA por 700 millones de dólares.

    Así, la influyente empresa global especializada en servicios petroleros, atajó posibles sanciones del gobierno de Estados Unidos que endureció su postura contra el régimen de Nicolás Maduro.

    El operador que preside Olivier Le Peuch dos años antes había tomado la decisión de salir de Venezuela, tras de que PDVSA no le pagara alrededor de 2 mil millones de dólares de trabajos efectuados.

    La multinacional pasó más de un año cobrando a la petrolera estatal y luego de varios ultimátums se retiró, con el consecuente impacto en la producción de petróleo y pérdida de empleos.

    En México la compañía que encabeza José de Jesús Gutiérrez tampoco está pudiendo cobrar por los trabajos ejecutados en Pemex. Es una de la larga lista de firmas que no ven claro.

    La administración de Octavio Romero Oropeza les debe alrededor de 700 millones de dólares. La dirección de Administración que maneja Marco Herrerías también les pichicatea los pagos.

    Schlumberger hasta ahora ha actuado con mucha paciencia y prudencia. La firma efectivamente ha ponderado proceder legalmente contra Pemex, pero determinó no hacerlo.

    Sus principales asesores legales han realizado consultas al más alto nivel del gobierno de Estados Unidos sobre las implicaciones que tendría iniciar un juicio contra la Empresa Productiva del Estado.

    Sobre todo si las agencias calificadoras degradan las notas de Pemex a papel basura. Se verían en la misma tesitura de Venezuela, donde optaron por traspasar a fondos buitres el papel de PVDSA.

    El empecinamiento de Octavio Romero y Marcos Herrerías de no pagar a los contratistas de Pemex ya derivó en un enfrentamiento fortísimo con la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

    Dicen que en el último Consejo de Pemex se dijeron de cosas. De ello y de la red de extorsión que opera en el piso 22 de la Torre B del edificio del Pantalón, ya le platicaremos.
    (Edición de firma).

  16. #1066

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    Todavía nos pueden ‘meter goles’ con el T-MEC

    Enrique Quintana

    Hace 41 días que el Senado de Estados Unidos ratificó el Tratado México-Estados Unidos-Canadá y hace 29 días que lo firmó Trump.

    No existen dudas de que el Parlamento canadiense hará lo propio en las próximas semanas y empezará a correr el plazo de 90 días para que el nuevo tratado ente en vigencia.

    Algunos suponen que no hay ya cosas sustanciales por hacer y prácticamente solo hay que esperar a que se cumplan los plazos.

    No es lo que piensan las diferentes empresas de la cadena del automóvil.

    La semana pasada enviaron una misiva al gobierno señalando que en la tarea de definir la llamada “uniformidad de las reglamentaciones”, no habíamos avanzado en México.

    ¿De qué se trata?

    Tal vez usted recuerde que las nuevas reglas del T-MEC cambiaron las reglas de origen en el sector y se estableció que, a partir de la entrada en vigor del tratado, el porcentaje de contenido regional requerido para el sector pasó de 62.5 a 66 por ciento, y en el plazo de tres años pasará a 75 por ciento.

    Hay más detalles en el propio tratado respecto a esa regla, sin embargo, se requiere una medición uniforme en los tres países que determine si ese porcentaje se aplica al conjunto de las exportaciones, a cada planta en particular o incluso a cada auto.

    Se trata de una negociación pendiente y la industria mexicana quiere tener voz para señalar a la Secretaría de Economía cuál debería ser la regla más apropiada para México.

    En la industria, perciben que no se les ha escuchado y temen que al final nos tomen las prisas y puedan tomarse decisiones contrarias al interés de esta estratégica industria.

    Pero hay más.

    El capítulo 31 del T-MEC establece en su artículo 31.8 que a la fecha de la aprobación del tratado deberá establecerse una lista de 30 panelistas que serán definidos por consenso de las partes y que formarán los paneles que deberán participar en la resolución de controversias entre los tres países.

    En el caso del TLCAN, este mecanismo fue entorpecido deliberadamente por los Estados Unidos, que proponía recurrentemente integrantes en los listados que eran inaceptables para México. Y de esta forma, no había manera de constituir los paneles.

    Hay que recordar que este esquema no gusta a Trump, quien no ve bien que sean instancias diferentes a las norteamericanas las que tengan la última palabra en disputas comerciales.

    Estamos contra el tiempo, y el sector privado mexicano aún no ve acción de parte de la Secretaría de Economía para que no nos vayan a meter goles y en la práctica bloquear la aplicación del capítulo 31.

    Y estos son solamente dos ejemplos relevantes de una serie de acciones que se requieren emprender antes de la entrada en vigor del nuevo tratado.

    Hay que hacer una revisión meticulosa de la legislación que tiene que adaptarse. Como tratado internacional, el T-MEC está por arriba de las leyes mexicanas y solo por debajo de la Constitución.

    Si no nos ponemos las pilas y hacemos esa revisión cuidadosa, podríamos incurrir en violaciones del tratado con las cuales nos podrían meter goles.
    La tarea es, sobre todo, del gobierno mexicano.

    Pero el sector privado, en muchos casos, no parece estar atareado analizando las implicaciones de este nuevo esquema.

    Se requiere un trabajo intensivo antes de que nos vayan a atrapar con los dedos en la puerta.
    (Edición de firma).

  17. #1067

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    No es recesión... ¿y de estanflación cómo andamos, doc?

    Jonathan Ruiz Torre.

    Supongamos que los precios suben y la economía estancada no mejora, eso se parece a una estanflación. Estancamiento, más inflación. Ya pasó aquí, al menos en los setenta.

    Pero eso a lo mejor no lo saben los 'no iniciados', así suelen llamar los economistas a seres humanos terrenales que saben poco justamente de economía porque no la estudiaron suficientemente.

    Para resolver esas carencias intelectuales escribe en Twitter el doctor Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, quien explicó ya que una recesión mexicana que se ve y se siente, no es tal, técnicamente, aún. Que puede ocurrir, pero todavía no ocurre. O sea, estamos bien y podemos estar mejor… o peor. Ya veremos. Así, todo está más claro.

    Lo que adicionalmente aclaró Heath en entrevista para El Financiero Bloomberg, es que estamos estancados y que urge incentivar la inversión privada, la de los empresarios.

    Con beneficios fiscales, sugirió Heath. O con más certidumbre gubernamental, propuso también. Vaya, hay opciones, búsquenle.

    Por otro lado, el Inegi, esa institución que ofrece odiosos datos fríos, nos recetó una cubetada el lunes: la inflación va de nuevo para arriba. Huele a estanflación.

    Para infortunio nacional, existe el mundo, ese abstracto ente que da vueltas alrededor del ombligo de la luna que es este país con sabor a caldo tlalpeño.

    Y el mundo se expresó así, por ejemplo desde Nueva York: “En Latinoamérica, los desequilibrios fiscales son la preocupación central, principalmente en México, en donde el crecimiento deprimido y la obstinada inflación subyacente señalan riesgos de estanflación”. Es una alerta de estanflación lanzada a sus clientes desde la semana pasada por el banco más grande de Estados Unidos, JP Morgan, que añade:

    “Esto refleja en parte las políticas gubernamentales que aumentaron los salarios al tiempo que deprimen la inversión, un punto probable en la mente de las calificadoras crediticias que posiblemente degradarán a México en los siguientes meses. A diferencia de México, en Brasil, el firme crecimiento del PIB y el progreso en la agenda de una reforma fiscal debería abrir espacio para una mejora crediticia”, eso sí calienta. A los no iniciados, al menos.

    Los mexicanos quieren que haya inversión y que su economía crezca.

    Pero no ocurre. Ayer, el Banco de México, en donde Heath cobra nómina, expuso en un informe trimestral que el motor nacional cascabelea.

    “Las perspectivas de crecimiento de la economía mexicana para 2020 se revisan de un intervalo de entre 0.8 a 1.8 por ciento a uno de entre 0.5 a 1.5 por ciento”. ¿Será que en México las revisiones para arriba se extinguieron desde la mediocre era 'neoliberal'?

    El caso es que este tufillo a estanflación también contagió a los empleos. Si no encuentran trabajo lean que la cosa se pondrá difícil:

    “Los pronósticos para el número de puestos de trabajo registrados en el IMSS para 2020 se ajustan de un rango de entre 500 y 600 mil puestos de trabajo en el Informe anterior a uno de entre 440 y 540 mil puestos de trabajo”, todos para abajo, advirtió el Banco de México.

    Entonces, se rompió la presa ayer por la tarde y fluyó el agua. BofA Merril Lynch advirtió riesgos de estanflación para México y en un tono más sutil, los analistas del banco mexicano Ve por Más titularon así un reporte vespertino: Banxico: menos crecimiento, más inflación.

    ¿Hay que alarmarse por el nivel inflacionario actual? Para nada. El dato más reciente es de 3.56 por ciento anual. Jonathan Heath ha expuesto ya que el promedio anual de inflación en 50 años en México es de 19.9 por ciento. El Banco de México todavía está cerca de su meta de 3 por ciento.

    El problema es que la tendencia asciende, justo cuando la de la economía desciende. ¿Es eso entonces una estanflación?
    (Edición de firma).

  18. #1068

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    Ya viene el coronavirus

    Raymundo Riva Palacio.

    Hace un mes, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, dijo que era inminente la llegada del coronavirus a México. No ha sucedido, pero la discusión no es si eso pasará o no, sino cuándo será. La pregunta es si el gobierno mexicano está preparado para enfrentarla. La Secretaría de Salud dice que están listos los protocolos de prevención, y en su página de internet se encuentra la información y qué acciones preventivas deben hacerse. Sin embargo, hay evidencias de que no es como lo pintan. Lo que están aplicando son los protocolos del AH1-N1, la epidemia que estalló en Oaxaca en 2009, sin que haya actualización de acuerdo con las características del nuevo virus, ni la integración de un equipo de reacción rápida para atender una emergencia. La información de Salud no ha sido replicada por ninguna dependencia del gobierno salvo la Secretaría de Educación. Es decir, para nadie más es una situación extraordinaria.

    Los tiempos oficiales en medios electrónicos no han sido aprovechados por el gobierno. Lo único vinculado con el tema de salud es una campaña del Seguro Social, previa al estallamiento de la epidemia. El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el miércoles la segunda etapa de la campaña contra las adicciones, pero no ha dado instrucciones –ni en su equipo han tomado la iniciativa- para hacer un ajuste y comenzar a preparar a los mexicanos para lo que viene. Lo más importante, como prevención, es la limpieza.

    El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, una autoridad en temas de salud, tiene a su disposición una serie de medidas de higiene en su página de internet (https://www.cdc.gov/coronavirus/2019...atment-sp.html), que han sido retomadas por la Secretaría de Salud, que ha añadido como recomendación estar vacunados contra la influenza. Esto, que es lo primero, no es lo único. Nadie está siempre listo para una epidemia que desconozca, y probablemente ningún país fuera de China, tenga los recursos políticos, militares y logísticos para poner en cuarentena a 170 millones de personas y alterar la movilidad de 700 millones. Por eso una gran cantidad de naciones llevan semanas preparándose.

    El punto de quiebre entre qué naciones resultarán más afectadas por el virus está en la capacidad de su sistema de salud, ha advertido la Organización Mundial de la Salud. Su principal preocupación está en África, donde no hay aún ningún caso todavía, pero naciones como México, que están en un proceso de reconstrucción del sistema de salud se vuelven altamente vulnerables. Un gabinete donde la inexperiencia, la ignorancia y la incompetencia son la norma, no contribuye al optimismo.

    No se sabe aún cómo inició ni si fue efectivamente por causa de un animal como empezó todo, por lo que se desconoce cómo atacarlo. La primera vacuna que se espera tener como antídoto, la prevén los chinos para abril. Sin embargo, estudios en China han permitido identificar a los grupos demográficos más vulnerables. Según el Chinese Journal of Epidemiology, el 14.8 por ciento de los casos se da en las personas mayores de 80 años; el 8 por ciento entre los 70 y 79 años, y el 3.6 por ciento entre los 60 y 69 años. Entre más joven la persona, menos probabilidad, hasta ahora, de ser contagiado.

    Por ejemplo, entre cero y nueve años, hay cero casos.

    La incidencia del contagio en hombres es de 2.8 por ciento, y en mujeres 1.7 por ciento, lo que sugiere qué género es más vulnerable, aunque el informe fue realizado con pacientes en China, donde los hombres fuman más que las mujeres. Fumar incrementa las complicaciones respiratorias, que se ha encontrado (en 6.3 por ciento), es una de las variables junto con problemas cardiovasculares (1.5 por ciento), y diabetes (7.3 por ciento), que más aparecen en los pacientes del coronavirus. Los síntomas pueden incluir fiebre, tos y dificultad para respirar, por lo cual se ha hecho una comparación con el cuadro que presenta la neumonía, cuya vacuna también se recomienda aplicar.

    Hay capacidad médica en México para el diagnóstico, pero no se ve capacidad organizativa para enfrentar una epidemia. No se disponen de suficientes camas en los hospitales ni pabellones que pudieran ser aislados, o centros específicos para incomunicar a los sospechosos de contagio, como han hecho varios países al poner en cuarentena, en bases militares e islas, a personas que presuntamente tienen coronavirus. Aun si en este momento se instruyera a las Fuerzas Armadas a preparar esos centros de reclusión, la única institución que podría instrumentar un plan de rápido, van tarde.

    Tampoco hay un centro de control de la emergencia, donde ya estuvieran trabajando en la organización y planeación para contener la epidemia las secretarías de Salud, Educación, Bienestar, Comunicaciones y Transportes, Agricultura, Defensa y Marina, cuando menos, por ser las inmediatamente responsables de una situación extraordinaria, como amerita el coronavirus. Menos aún, un equipo que reciba la información de todas las áreas, las confirme, las procese y aporte diariamente, una o dos veces, según la gravedad de la epidemia, un boletín informativo para mantener al tanto a la población.

    No hay preparativos en el caso que, eventualmente, se tuviera que suspender la actividad económica –todo el sector manufacturero y de servicios–, como sucedió en 2009, cuando el presidente Felipe Calderón y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, lo hicieron pese a los fuertes cuestionamientos. Esa acción evitó que la epidemia se propagara. Tampoco se han comprado medicinas que ayuden a controlar el virus o insumos como los cubrebocas N-95, el respirador desechable de alto rendimiento, que han adquirido varios gobiernos directamente en las fábricas, y que está prácticamente agotado en México.

    Todo esto debería de hacerse, y no esperar a que se encuentre el paciente cero del coronavirus y sea demasiado tarde.
    (Edición de firma).

  19. #1069

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    ¡Qué coronavirus ni qué ocho cuartos!

    Pablo Hiriart.

    En plena crisis de la influenza A H1N1 –6 de mayo de 2009, en Tamulté de las Sabanas–, un desafiante López Obrador se brincó los lineamientos sanitarios del IFE y celebró un mitin de campaña con los candidatos a diputados del PRD en Tabasco, donde gritó: “¡qué influenza ni qué ocho cuartos!”

    Le dijo a los congregados, compuesto por una abigarrada concurrencia en la que nadie llevaba cubrebocas, que “el virus que más afecta a la población es el del mal gobierno”.

    Ahora tenemos un nuevo virus que amenaza al mundo, el Covid-19, y no se ha visto una campaña masiva de difusión de parte del gobierno para defender a la población de esa pandemia que, dice la Secretaría de Salud, es inminente que llegue a México.

    La pregunta es si López Obrador va a actuar con la misma irresponsabilidad con que lo hizo con la influenza en 2009, cuando culpó al gobierno de su propagación porque en su opinión actuó mal en la prevención de la epidemia.

    A nuestros correos han llegado alertas de amigos que dan algunos consejos prácticos para protegerse de los riesgos del contagio: lávate las manos con frecuencia, usa gel antibacterial constantemente, de preferencia no saludes de mano.

    También nos dicen que al estornudar o toser hay que hacerlo hacia el interior del codo o papel desechable, pues la idea es que las minigotas de saliva no pululen por el aire ni caigan en otras superficies de contacto. Y así otros señalamientos prácticos sobre esta pandemia que tiene en alerta a la población mundial.

    Ahí es cuando uno se pregunta, ¿dónde está el gobierno, para cuidar a las personas?

    Esperemos que en esta ocasión no nos salga López Obrador, ya como Presidente de México, con “¡qué coronavirus ni qué ocho cuartos!”

    Ayer una publicación china señalaba que entre las razones por las cuales la epidemia se expande con tanta rapidez es porque el virus se encuentra en el excremento de las personas infectadas.

    En la 'caca', pues, para utilizar la célebre y presidencial palabra.

    Señala el Centro Chino de Control y Prevención de Enfermedades, que el hallazgo de partículas de virus vivas en muestras de heces indica una ruta fecal-oral para el coronavirus, lo que explica por qué se propaga tan rápido.

    Esa es una mala noticia para nosotros, especialmente para quienes vivimos en la zona metropolitana del Valle de México.

    La capital del país y zona conurbada es una de las metrópolis que más materia fecal tiene en las partículas suspendidas en la atmósfera. Quizá únicamente superada por las grandes ciudades de India y Pakistán.

    Además, tenemos muchos terrenos baldíos que, con la sequía y las tolvaneras, son una fuente altamente peligrosa para expandir la contaminación de un virus que se aloja en las heces fecales depositadas al aire libre.

    ¿Qué catálogo de recomendaciones nos ha hecho la Secretaría de Salud?

    ¿Hay que proveerse de cubrebocas? Hemos leído que no, que no sirven para este caso. O tal vez sí. Hay escasez de esos utensilios y un sobreprecio descarado.

    Las autoridades de Salud deberían explicar todo lo anterior con paciencia, a la manera en que lo hizo hace una década el doctor Córdova Villalobos con el H1N1.

    Si en lugar de usar al subsecretario López-Gatell para desacreditar a los médicos y familiares de enfermos que resultan molestos al gobierno, le dieran indicaciones para lanzar una campaña de orientación sanitaria precisa a la población, podríamos aminorar riesgos.

    Esperemos que la llegada del coronavirus a México sea tarde y suave, y que las autoridades recapaciten y tomen con responsabilidad el papel de tranquilizar y orientar a la población.

    Si nos pega fuerte –esperemos que no– el daño será incalculable, pues se va a juntar con una economía parada, producto de los errores del gobierno que, dicho sea de paso, desaprovechó uno de los ciclos expansivos más prolongados de la economía de Estados Unidos y nos fuimos bajo cero.

    Nos va a encontrar con ingobernabilidad en vastas zonas del país, porque el gobierno les cedió el terreno a los cárteles criminales.

    Y nos va a hallar con una crisis en el sector salud, creada por el propio gobierno al destruir el Seguro Popular, realizar despidos de enfermeras y personal médico en esa área, sin haber comprado suficientes medicinas, pichicatear el gasto en lo básico para el cuidado de la población porque lo necesitan para otros menesteres, como una refinería y un aeropuerto en Santa Lucía.

    A persignarse, o tocar madera, cruzar los dedos y a rogar porque nuestro Presidente no grite, en su fuero interno, “¡qué coronavirus ni qué ocho cuartos!”, como hizo en la epidemia de 2009.
    (Edición de firma).

  20. #1070

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    Una vez más, ¡ya basta!

    Enrique Cárdenas

    Los últimos asesinatos de cuatro jóvenes en Puebla, precedidos por tragedias todos los días de feminicidios, asesinatos dolosos y culposos de mujeres, jóvenes y niños, que han conmocionado al país, han venido a acrecentar la ya de por sí potente marcha y paro del 8 y 9 de marzo. Como brote de la sociedad civil, ajeno a partidos, al gobierno, a los malosos complotistas, surge un llamado poderoso de YA BASTA a la inseguridad, a la violencia, y especialmente a la violencia de género. No es gratuito ni es por pura percepción: los feminicidios han aumentado 138 por ciento entre 2015 y 2019, según el Sistema Nacional de Seguridad. En Puebla, en enero pasado hubo siete presuntos feminicidios, el segundo más alto del país.

    Este llamado y esta causa son de todos. Es indudable la violencia que existe contra las mujeres, desde bebés hasta la edad adulta. Se ha documentado que el acoso y la violencia a la mujer se desarrollan en el hogar, en el trabajo, en la calle, en el transporte. Existe acoso y violencia en prácticamente todos los ámbitos de la vida. Los varones desarrollamos actitudes machistas y de violencia oral desde niños, desde la forma como nos expresamos. La desarrollamos desde la infancia en la manera como los varones somos educados, en la falta de límites a comentarios soeces e irrespetuosos hacia las niñas y jóvenes, y más tarde hacia las mujeres. YA BASTA. Reconozcamos los varones que eso ocurre, con terrible frecuencia y muchas veces sin siquiera pensar en el impacto que puede tener en un futuro. Y una vez reconociéndolo, luchemos todos juntos, al lado de las mujeres, para que vivan sin miedo, sin que perdamos a una sola de ellas.

    Pero por supuesto se requiere que el Estado, y el gobierno en turno, igualmente comprendan la problemática y actúen en consecuencia. Ha habido demasiada indolencia, falta de atención, regateo para declarar alerta de género, indiferencia y falta de acción. O incluso, ha existido destrucción de instancias que ayudaban a paliar el problema. Por ejemplo, la eliminación de las estancias infantiles dejan sin protección de acoso y otra violencia en el hogar a pequeños en la primera infancia; lo mismo ocurre con la reducción de las escuelas de tiempo completo (más de 60 por ciento de reclusos en México tuvieron una infancia de violencia o acoso, según la última encuesta de población en reclusión del Inegi). La reducción de apoyos a refugios de mujeres violentadas, de por sí insuficientes, ha ampliado la posibilidad de violencia intrafamiliar y deja sin protección o alternativas de acción a mujeres que han sufrido violencia en su casa.

    Y por el lado de las policías y el sistema de procuración de justicia, existen graves deficiencias que datan de años y que lamentablemente se han venido deteriorando. Se ha avanzado muy poco, salvo algunas excepciones como Monterrey y Mérida, en asuntos como la profesionalización de los policías, sus sueldos bajos, presupuestos suficientes para policías municipales y estatales (a veces muy mal aprovechados), una carrera policial atractiva y que brinde certeza a los agentes, un sistema de control interno efectivo que erradique la corrupción entre los policías. Y luego, la pésima procuración de justicia, desde las fallidas labores de muchos MP y su corrupción que permiten, al hacer mal su trabajo de investigación y presentación de casos ante los jueces, que presuntos delincuentes salgan impunemente. Para los miembros de las fiscalías se requiere también una carrera profesional, condiciones laborales atractivas y un control anticorrupción férreo. A todo ello se deben sumar políticas de prevención eficaz y un sistema penitenciario que favorezca la reinserción social.

    No, no será fácil detener la violencia ni la inseguridad. Tomará años, pero se deben dar los primeros pasos. Lo malo es que en Puebla eso no ha ocurrido y la gente lo resiente, de allí las manifestaciones multitudinarias de estos días y semanas. Primero el gobernador interino se ocupó más de operar la elección extraordinaria con sus secretarios de Gobierno y de Finanzas que de preocuparse por la inseguridad y la violencia de género. Y para el actual gobernador, su política de seguridad se concreta a la adquisición de mil patrullas, como si ello fuera a resolver el problema.

    La demanda de las mujeres (y de la sociedad) ante los feminicidios y la violencia de género, y contra la inseguridad en general, no debe reducirse a exigir justicia. Debe incorporar, además, la exigencia de que el gobierno, en sus diversas esferas, adopte una estrategia efectiva que disminuya significativamente la violencia y la inseguridad. No es posible seguir así. Es, a todas luces, intolerable.
    (Edición de firma).

  21. #1071

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    No se va a poder

    Macario Schettino.

    La Comisión Nacional de Hidrocarburos presentó la información de producción de petróleo durante el mes de enero. El total alcanzó 1,724 miles de barriles diarios (mbd). La buena noticia es que se mantiene una ligera recuperación. La mala, es casi imperceptible.

    Para tener una mejor idea de lo que ocurre en este tema, permítame empezar diciéndole que Pemex ha tenido, en lo que va del siglo (20 años y un mes), 426 campos. De ellos, 168 no han producido una gota de petróleo (muchos producen sólo gas). De los que sí han producido, 226 lo hacen a cuentagotas. La suma de producción en esos campos fue de 363 mil barriles diarios en 2019, y 360 mil en enero. Poco más de mil barriles cada uno, pues.

    Los 32 restantes son los importantes. Catorce de ellos están en franca declinación: produjeron nueve mil barriles diarios, en promedio, durante 2017. Al año siguiente, eran seis mil 500 bd. En 2019 no llegaron a cinco mil. Nos quedan dieciocho, en los que se produce casi 75 por ciento del petróleo del país. La mitad de ellos ha pasado su máximo hace tiempo, pero siguen produciendo más de 10 mil barriles diarios cada uno. Esos nueve han aportado entre 160 y 170 mbd en los últimos años.

    Así que regresamos a los nueve grandes campos que hemos analizado en otras ocasiones, que aportan casi 65 por ciento de toda la producción. El más rico de ellos fue Akal (el Cantarell original), que llegó a producir 2.1 millones de barriles en un día, pero ahora sólo aporta 42 mil diarios. Luego viene el complejo Ku-Maloob-Zaap, que con 750 mil barriles diarios representa 43 por ciento de toda la producción. Estos tres campos ya están en declinación. El primero, Ku, produce 72 mbd, frente a casi 400 mil en su mejor momento (2008). Maloob, el mayor al presente, ronda 380 mil, frente a 450 mil en su máximo (2018). Zaap, finalmente, está en 280 mil, un poco por debajo del máximo alcanzado en 2017.

    Los otros cinco campos incluyen dos estrellas ascendentes, Ayatsil y Onel, dos declinantes, Homol y Xux, y Xanab, que llegó a producir 175 mbd antes de inundarse, y se ha recuperado bastante. Con base en la producción de agua del campo, parecería que está por llegar a su máximo, que andará cerca de cien mbd, algo parecido a Ayatsil, que podría superar ese nivel. Onel, aunque crece, no creo que llegue tan lejos, pero sí puede producir 80 mbd. Los dos declinantes, Homol y Xux, lo hacen muy rápidamente.

    Pemex había anunciado que desarrollaría 20 campos, pero no ha logrado nada. Apenas seis aparecen en los datos, y de ellos, dos no producen petróleo (Ixachi y Valenciana). Entre los otros cuatro (Chocol, Cibix, Manik y Xikin) se alcanzó una producción de seis mbd en enero. Nada, pues.

    De forma que seguimos dependiendo de lo que teníamos, nueve grandes campos, seis de los cuales declinan, dos crecen, y uno está en recuperación. Si no hay fallas (inundación, inyección de gas o nitrógeno) es posible que para este año aporten un poco más de un millón de barriles diarios, y con suerte llegarían a 1,100. Eso permitiría que la producción total fuese similar a la que tuvimos en enero, es decir, poco más de 1.7 millones de bd. Ya para 2021 el asunto se ve más complicado, especialmente por el agotamiento de KMZ, que no podría compensarse con Ayatsil, porque Onel y Xanab realmente se ve difícil que superen el nivel actual por mucho.

    En suma, cualquier estimación muy por encima de 1.7 millones de bd parece sin sustento. Incluyendo lo que presupuestaron para este año.
    (Edición de firma).

  22. #1072

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    La dimensión de la desconfianza empresarial

    Enrique Quintana.


    Los empresarios mexicanos siguen mirando con desconfianza al futuro.

    Los datos que ayer dio a conocer el Inegi muestran que el deterioro de la confianza empresarial no logra revertirse.

    El índice de confianza empresarial para el sector manufacturero cayó en 0.8 puntos en febrero con relación a enero, y se redujo en 5.8 puntos respecto al mismo mes del año pasado.

    La caída es más acentuada aún entre los empresarios de la construcción y solo los del comercio mostraron una leve recuperación de 0.5 puntos respecto a enero, pero con un retroceso de 3.1 puntos respecto a un año atrás.

    Otro indicador revelado ayer muestra una tendencia en la misma dirección. En este caso se trata de la Encuesta entre Especialistas del Sector Privado que realiza Banxico.

    Al cuestionárseles respecto a si estamos en un momento adecuado para realizar inversiones, solo 9 por ciento contesta positivamente mientras que 53 por ciento señala que es un mal momento.

    Haciendo una revisión más detallada de los factores que más inciden en la opinión negativa de los expertos se percibe que son los que tienen que ver con la llamada gobernanza, destacando los problemas de seguridad pública y de la incertidumbre política interna.

    A pesar de las visitas frecuentes de líderes de organismos empresariales a Palacio Nacional o incluso de las reuniones de empresarios destacados con el presidente de la República, el común del empresario mexicano expresa reservas respectos a las políticas internas.

    No hay claridad respecto a que en el gobierno de López Obrador exista conciencia de que esta es la situación que prevalece en el sector empresarial.

    Pareciera a veces que diversos funcionarios sí saben que hay incertidumbre entre amplias capas del sector empresarial y proponen que se tomen medidas para generar esa confianza.

    Sin embargo, hay algunos funcionarios que desestiman ese hecho. Pareciera no importarles que haya este deterioro de la confianza y casi lo consideran un signo positivo de la trascendencia de la Cuarta Transformación.

    La historia nos dice que ningún gobierno cuya gestión económica fracasa tiene la capacidad para dar continuidad a sus proyectos… al menos mientras la democracia prevalece.

    Y, si la desconfianza perdura, con crisis del coronavirus o sin ella, la economía va a tener un mal desempeño en 2020.

    ¿Qué puede hacer que retorne la confianza?

    Uno de los factores que está en el aire es el muchas veces pospuesto anuncio relativo a la infraestructura energética del país, que le daría opción al sector privado a invertir en diversos ámbitos de la industria petrolera y eléctrica.

    Pero no es el único tema que puede inspirar confianza. En este espacio le hemos referido muchas veces que más allá de temas ideológicos, hay asuntos concretos que tienen que ver con deficiencias en el funcionamiento del gobierno y que involucran a dependencias como la Cofepris, la Semarnat, las comisiones del sector hacendario, o la Conagua, solo por citar algunos casos.

    Si en este 2020 se lograra completar la curva de aprendizaje de diversos funcionarios, los resultados serían favorables, pues diversos proyectos de inversión se desatorarían, lo que también se sumaría al efecto positivo del TMEC.

    Si resulta que persisten los obstáculos y no se logra agilizar el funcionamiento del gobierno, la desconfianza y la incertidumbre van a agravarse.

    Por lo pronto, al arrancar 2020 la mayoría de los empresarios siguen sin invertir.
    (Edición de firma).

  23. #1073

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    La incompetencia es de terror

    Pablo Hiriart.

    Nadie, con dos gramos de cordura, metería el freno al gasto en Salud como hizo el gobierno en enero de este año, que cayó en 57.7 por ciento respecto al mismo mes del año pasado.

    Tenemos la peor amenaza a la salud pública en una década, llamada coronavirus, y el gobierno contrajo el gasto a más de la mitad en ese rubro en enero, de acuerdo con el Informe Mensual de Finanzas Públicas de la Secretaría de Hacienda.

    Además, dice el reporte de Hacienda, la Secretaría de Salud arrancó el año con el mayor subejercicio de todas las dependencias del gobierno federal.

    La ineptitud es de miedo.

    Salud tenía para gastar en enero cinco mil 839 millones de pesos, pero sólo ejerció dos mil 465 millones, con lo que tuvo un subejercicio de tres mil 374 millones de pesos (nota de Zenyazen Flores, El Financiero de ayer lunes).

    El Presidente ordenó la destrucción del Seguro Popular, sus asesores acataron, y en su lugar creó el Insabi que implica atención gratuita para todo mundo…

    Y la Secretaría de Salud bajó su gasto en 57.7 por ciento real con respecto a enero anterior.

    ¿Entonces, cómo van a atender a más personas si en los hechos se bajan el presupuesto a más de la mitad?

    Salud, que debe financiar la atención gratuita para todos a través del Insabi, es la dependencia del gobierno que lidera el mayor subejercicio de toda la administración pública federal.

    Es una barbaridad, producto de la incompetencia y la soberbia. Sin ninguna lógica administrativa ni sentido humanitario.

    Nos demuestran que no tienen idea de lo que están haciendo.

    Faltan medicinas, médicos, enfermeras, equipo para hospitales.

    No hay recursos para institutos de especialidades, donde se les pide a los familiares de los pacientes una lista de materiales que comprar (gasas, vendas, batas, jabón) para ser candidatos al quirófano.

    Tenemos una pandemia al acecho, cancelaron el Seguro Popular, y el gobierno gasta 57 por ciento menos en salud. Y la secretaría del ramo es la campeona de los subejercicios.

    El subsecretario Hugo López-Gatell, que desplazó al secretario de Salud en el ánimo del Presidente, se ha contradicho en reiteradas ocasiones sobre el desabasto de medicinas y equipo básico para operar en el sector.

    Para el Presidente, que está en otra nube, lo que ocurre es el saldo de la lucha contra “los conservadores”.

    Ayer mismo, al día siguiente de ser abucheado en su tierra –él, el gobernador de Tabasco y el alcalde da Macuspana– por incumplimiento en la entrega de apoyos vía programas sociales, el Presidente dijo en su conferencia matutina:

    “Estamos bien, tenemos mayoría, la gente nos está apoyando. Y también tenemos desgastes, porque imagínense enfrentar a los conservadores, corruptos, que no quieren dejar de robar, están molestísimos, no los calienta ni el sol, y desquiciados”.

    Los “conservadores” que lo boicotean y desgastan sólo existen en su imaginación.

    Doblados o débiles están los partidos de oposición. Aterrados están muchos empresarios por la amenaza de la guadaña del SAT y de la Unidad de Inteligencia Financiera que hace sólo lo que le indica López Obrador, según reveló él mismo.

    Desprestigiar es la divisa de las dictaduras, y aunque no vivimos en una, sí sentimos los efectos de un régimen autoritario e incompetente donde se hace la voluntad de un solo hombre, que desconoce las tareas de la administración pública.

    Lo mismo se desprestigia al sobresaliente exdirector de un instituto de alta especialidad, que a los padres de niños enfermos de cáncer: les atribuyen “otra agenda” (palabras de López-Gatell), como si tuvieran una preocupación diferente a la de salvar la vida de sus hijos.

    El ejercicio autoritario del poder y la regresión al gobierno de un solo hombre empequeñece a las personas preparadas que rodean al Presidente y los vuelve serviles con tal de no contradecirlo.

    Los errores son de otros porque el jefe es infalible.

    ¿En qué locura estamos metidos?

    Como describió gráficamente Paco Calderón el domingo en Reforma, el Presidente le echa la culpa de sus errores al neoliberalismo, a la mafia del poder, a la prensa, a Felipe Calderón, a las farmacéuticas, a las eminencias, a las feministas que según él son manipuladas, a Lucas Alamán…

    Si era para repartir culpas, mejor se hubiera quedado en la oposición.

    Descalifica a las mujeres que protestan por el incremento brutal de feminicidios.

    Descalifica a los que han padecido la pérdida de seres queridos por la criminalidad (le dan flojera).

    Descalifica a los pobladores que abuchean porque no han recibido lo prometido en programas sociales.

    Descalifica a los periodistas que critican sus errores.

    Descalifica al árbitro electoral que ejerce su autonomía.

    AMLO está enredado, el país va en picada, y las descalificaciones subirán de tono.
    (Edición de firma).

  24. #1074

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    El Grito de Macuspana

    Raymundo Riva Palacio.

    El Presidente regresó el domingo a su tierra, Macuspana, donde nació, creció y se formó, pero le fue mal en un mitin de unas dos mil personas. Ahí, donde Andrés Manuel López Obrador arrasó en la elección presidencial (137 mil 66 votos) a sus adversarios José Antonio Meade (18 mil 639 votos) y Ricardo Anaya (12 mil 341), la realidad lo alcanzó. La multitud abucheó al gobernador y al alcalde, lo que molestó al Presidente y pidió respeto para ellos. Los macuspeños no pararon y provocaron su fastidio –visto a través de su mirada y gestos–, que devino en enojo –proyectado por frases como “ya chole”, y de la amenaza de cancelar su discurso–, y lo llevó a un intercambio a gritos cuando al tratar de acallarlos, incendió el momento.

    En Macuspana le gritaron que las autoridades no les habían bajado la luz, ni les construyeron carreteras, ni les llevaron el agua, como él prometió y presumió varias veces de haberlo hecho. Le reclamaron que no les llegaban los programas de becas para secundaria, ni para discapacitados. López Obrador decía que no era cierto, que mentir era cosa del demonio –literal–, y cuestionaba la veracidad de los reclamos. El enojo debió haber tenido la frustración como preámbulo, al ser su tierra, Tabasco, un estado privilegiado. Las críticas que tiene el Presidente en el resto del país son por su discrecionalidad hacia su tierra, y por la condonación de deudas y de actos criminales. ¿Cómo entonces, si tanto les ha dado, lo interpelan y reclaman el incumplimiento de sus promesas?

    El Presidente se enredó y, como todas las cosas, lo tomó personal. El grito de Mascupana debería de servirle como llamada de atención de que las cosas no están saliendo como él quisiera o como él cree. Una buena parte de su disociación de la realidad, de acuerdo con personas cercanas dentro de Palacio Nacional, es porque sus colaboradores no le dicen las cosas como son, fundamentalmente por miedo, y cuando alguien se las dice, no les cree. Sin embargo, el enemigo para él no está adentro, sino afuera, como volvió a mencionar el lunes de sus opositores y de los medios de comunicación. Es decir, sus opositores, que no existen, son en su imaginación poderosos, y los medios son únicamente mensajeros, por lo que sin importar todo lo que hiciera contra ellos, la realidad no va a cambiar.

    Lo que sí podría cambiar es cómo gobierna y cómo estructura su gobierno. Si en Macuspana le reclamaron que los programas sociales no llegan, en lugar de decirles mentirosos y mandarlos al infierno, sería más útil que revisara la logística y la organización, para ubicar las fallas y las deficiencias de los responsables en su equipo, que lo colocan en situaciones incómodas. Si los reclamos son regulares en distintas partes del país, el problema es definitivamente interno. No es su culpa directa, pero tiene culpa indirecta
    (Edición de firma).

  25. #1075

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    'No somos iguales'

    Javier Risco

    En campaña se convirtió en uno de los hombres fuertes, en un cercano, era el puente entre los empresarios y el Presidente. Se sentaba a mesas con todo el mundo, coordinaba esfuerzos, decía tener comunicación directa. En todas las comidas salía el mismo tema… el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. En la mayoría de las reuniones juraba que seguiría, que el candidato López Obrador conocía el impacto económico de echar abajo una obra de ese tamaño y que en realidad se haría una megalimpia, pero que se mantenía el proyecto. Nada de qué preocuparse, la economía iría viento en popa, la misma relación sólida, pero sin corrupción, y brindaba con toda la clase empresarial. Sentarte con Alfonso Romo en la campaña era como hablarle al Presidente, “lo mío no es la política, yo estoy con Andrés Manuel un par de años y si no jalamos para el mismo lado me regreso a Monterrey”, un hombre sin ambiciones políticas cerca de la figura presidencial, justo lo que necesitaba AMLO.

    En época de transición, ya como presidente electo, López Obrador volvió al tema del NAIM, dijo que haría una consulta, dijo que los resultados los acataría, dijo que lo cancelaría… y lo canceló. Romo quedó reducido a un publirrelacionista, nada más, con los empresarios perdió credibilidad y el Presidente lo designó como Jefe de la Oficina de la Presidencia, que en este gobierno aún no sabemos lo que hace ni lo que significa. En este sexenio lo más relevante había sido su pelea interna con el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, de la cual salió victorioso; poco se había hablado de él, salía en fotografías en Palacio Nacional, recibía a varios en su oficina, y nada más, hasta ayer que saltó a la agenda nacional por un reportaje de investigación que lo nombra como “un cacique del agua en el paraíso maya”.

    La historia se detonó en marzo de 2018 cuando el periodista Sergio Rincón estaba por hacerle una entrevista con relación a la campaña del candidato de Morena. Por azares del destino el equipo de camarógrafos llegó tarde a la cita y el periodista comenzó a charlar con Romo, de la nada Alfonso sonrió, le acababan de llegar unas imágenes a su celular, eran buenas noticias para él y el único con el que las podía compartir era con el periodista que estaba a punto de entrevistarlo, le mostró videos de cómo se preparaban y transformaban los suelos de la península de Yucatán, le dijo que se trataba de una empresa suya, una empresa llamada Enerall. Rincón hizo la entrevista y empezó a escarbar en aquellas imágenes que Romo le había presentado de manera casual.

    Ayer la organización de periodismo Connectas y The International Center for Journalists (ICFJ) en voz de tres periodistas, Janet Cacelín, Alejandro Melgoza y, por supuesto, Sergio Rincón, publicaron que esta empresa, propiedad de Romo, ha ganado en los últimos 10 años las concesiones para explotar la mayor cantidad de agua subterránea para uso agrícola de la Península de Yucatán; que durante su expansión, la empresa ha afectado la vegetación y la fauna, y ha destruido incluso un cenote que simplemente fue tapado con lodo. El extenso reportaje documenta los abusos, las concesiones e incluso cómo Romo se separó de la dirección de la empresa días antes de que AMLO llegara al poder; sin embargo, hasta este momento su familia es quien aún se encarga de dirigirla.

    Otra oportunidad única para que este gobierno vaya hasta el fondo de lo documentado, que realice una investigación seria de lo señalado y de cómo se ha explotado la tierra y el abuso laboral a cientos de trabajadores de la región desde hace al menos una década.

    ¿Qué le dirá ahora al Presidente el nombre de Alfonso Romo? Al cierre de esta edición no ha habido una sola reacción del gobierno federal, ni de Jesús Ramírez, ni de Romo, ni del Presidente. Lo dice cada mañana el Presidente, “no somos iguales”, otra oportunidad para demostrarlo.

    (El reportaje completo lo pueden consultar en la siguiente dirección https://www.proceso.com.mx/619955/un...paraiso-maya-2)
    (Edición de firma).

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