Page 4 of 5 FirstFirst 12345 LastLast
Results 76 to 100 of 122

Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #76

    Default

    La necedad de López es mayor que el riesgo en el corto plazo, ya no digamos, en el mediano o largo... Esperemos que haya alguien sensato en Hacienda o en alguna otra secretaría para que lo haga entrar en razón...
    The Amazing Cutter Biondo

    "El hermano de Aracnæ muestra su rostro.
    Su barco asesino es descubierto y naufraga.
    Su presunta victima, la de la ley en la mano,
    aparace salvo. Ahora, impotente, supersticioso es".





    Si algún día nos meten a la cárcel por bajar música, sólo pido que nos separen por géneros musicales.

  2. #77

    Default

    Quote Originally Posted by Spiderman View Post
    La necedad de López es mayor que el riesgo en el corto plazo, ya no digamos, en el mediano o largo... Esperemos que haya alguien sensato en Hacienda o en alguna otra secretaría para que lo haga entrar en razón...
    Te repito lo que ya te había dicho:

    No confíes en esas cosas.

    Saca a tu familia de México, o ve preparando ese escenario.

    Tu no eres mas que un "explotador capitalista".

    AMLO sabe que en cuanto las cosas comiencen a ponerse feas, el puede poner por delante a los "capitalistas", "especuladores", "neoliberales", "explotadores", "acaparadores", por delante, para que los linche el este pueblo bestial.

    Más todo lo que falta... echarle la culpa al HAARP, al Cambio Climático, al Imperialismo, a los Marcianos....

    Y si todo falla, todavía le queda el mandar a asaltar el Muro de Trump - mujeres y niños por delante...

    Si funciona en Venezuela... ¿Por qué no en México?

    Saludos.

  3. #78

    Default

    La apuesta de Hacienda en el caso del NAIM

    Por Enrique Quintana.

    La propuesta que hoy hizo formalmente el gobierno a los tenedores de los bonos verdes emitidos por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) para recomprar hasta 1 mil 800 millones de dólares, se vino preparando cuidadosamente desde hace varias semanas.

    Cuando se conoció el resultado de la consulta concluida el 28 de octubre y por lo tanto la decisión de cancelar Texcoco, los funcionarios del nuevo equipo de Hacienda se pusieron a trabajar afanosamente en un esquema para controlar los daños que esa determinación iba a producir.

    La fuente fundamental del financiamiento para la construcción del NAIM en Texcoco fue la emisión de cuatro bonos. Dos a 10 años y otros dos a 30 años. Dos mil millones se colocaron en 2016 y otros cuatro mil millones en 2017.

    Como la mayor parte de las emisiones que se realizan en los mercados internacionales, quedaron sujetas a la jurisdicción del estado de Nueva York.

    Cuando se conoció la cancelación del proyecto al final de octubre, se sabía que algunos tenedores de bonos podrían buscar reunirse y lanzar un litigio para exigir el pago anticipado de los papeles.

    De haber tenido éxito hubieran obligado al gobierno a liquidar de golpe los 6 mil millones de dólares colocados.

    Pero también existía el riesgo de que ese litigio hubiera colocado a los bonos en condición de “chatarra”, con la consecuente degradación que recibirían por parte de las calificadoras y la posible contaminación que habría en otras emisiones realizadas o respaldadas por el gobierno mexicano.

    Dicho de manera gráfica, las nuevas autoridades de Hacienda sabían que tenían una bomba de tiempo en las manos y debían trabajar rápidamente para desactivarla.

    La opción elegida fue el lanzamiento de una oferta de recompra a cierta cantidad de bonos, que se fijó finalmente en 1 mil 800 millones de dólares.

    En el segundo día del sexenio y en feriado, el domingo, se instaló el nuevo Consejo de Administración del GACM, para poder ir a los mercados el lunes a primera hora a lanzar la oferta.

    Todo caminaba según lo previsto hasta que el domingo, casi al término de la instalación del Consejo, se filtró una nota técnica que serviría para la redacción de la minuta de la reunión en donde todo quedaba en evidencia.

    Además, generó confusión en el sentido de que se estuviera retomando el proyecto de Texcoco.



    El impacto sobre los mercados, que se presumía que podía haber sido muy positivo este lunes, se diluyó parcialmente.

    Sin embargo, sí contribuyó a un alza muy fuerte ayer en la cotización de los bonos, en algunas emisiones, de más de 10 por ciento.

    Para que la estrategia de Hacienda funcione, debe haber un volumen importante de tenedores de bonos que esté en disposición de aprovechar el esquema y perder una parte de la inversión, pero sacar de su cartera a un activo que ahora se ve con riesgo.

    Ya Moody’s dijo ayer de manera muy clara que si la recompra es exitosa y se logra bajar la deuda del GACM, entonces podrían contener una revisión a la baja de la calificación de los papeles.

    La clave de la estrategia para Hacienda es convencer a los fondos más nerviosos que es mejor asumir una pérdida menor a meterse a un litigio de resultado incierto.

    Ojalá la estrategia de Urzúa y Herrera resulte exitosa, pues de lo contrario podríamos tener una nueva sacudida financiera.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-caso-del-naim

  4. #79

    Default

    La gente se quedó con la idea de que AMLO había reflexionado y por eso se vio una baja en el predico del dólar, pero que va.

    El dólar amaneció a 20.80 cuando se aclaró.

  5. #80

    Default

    Brexit en crisis


    Leonardo Kourchenko.


    La muy prolongada negociación entre el gobierno británico y la Unión Europea para encontrar el mejor camino para la salida de Gran Bretaña ha provocado múltiples renuncias, rechazos, y encontronazos entre ambas entidades.

    La primera ministra Theresa May ha concluido la elaboración de un plan que aparenta resolver los principales puntos en conflicto: el primero y más importante, la frontera entre Irlanda (miembro de la UE) e Irlanda del Norte, integrante del Reino Unido. La política de libre tránsito de personas y mercancías entre los miembros, colocaba en una complicada situación a este territorio.

    El gobierno de la señora May propuso la existencia de una frontera abierta pero con controles migratorios y comerciales.

    El otro punto en conflicto es el evidente tema de los aranceles y los impuestos por el intercambio comercial, financiero, de transporte y de miles de productos. Ahí aún permanecen diferencias.

    Pero el tiempo se acaba, para el 29 de marzo según el acuerdo inicial hace ya más de dos años, el Reino Unido deberá abandonar la Unión en los términos que, hasta ese momento, hayan negociado.

    El próximo 11 de diciembre se votará en el Parlamento británico el plan de lo señora May, que tiene muchas probabilidades de fracasar. No sólo por perder el voto de los miembros del Parlamento que rechazan su plan, sino además, si la derrota es considerable, por arriba de 40 o 50 votos, esto podría incluso costarle el puesto.

    Si el partido conservador al que pertenece la señora May, considera que el respaldo a su proyecto ha sido un desastre porque ha sido incapaz de encontrar una solución viable para la salida de la Unión, existen altas probabilidades de que el partido convoque a un voto de –no– confianza en su primera ministra. Eso significaría retirarla de esa posición, y que el partido –que conserva aún la mayoría electoral en la Cámara– designe a un nuevo líder. Fue justo el mecanismo promedio del cual, terminaron con 11 –muy exitosos en opinión de muchos– años de liderazgo y gobierno de la señora Margaret Thatcher en 1991. La sucedió otro conservador, miembro de su gabinete que sería primer ministro por los siguientes 7 años: John Major.

    La señora Thatcher escribió años después, de una supuesta traición por los miembros de su partido.

    Pero Theresa May está en campaña: recorre estaciones de radio y televisión así como distritos y comunidades en el Reino Unido pretendiendo promover su plan para convencer a la gente y presionen a sus representantes.

    Surge la figura de Michael Gove, secretario de Medio Ambiente, como un posible sucesor de la señora May, aunque defensor del plan de salida.

    En el escenario aparecen tres alternativas: aprobar el plan como está, buscar ajustes con los funcionarios de Bruselas para alcanzar mejores condiciones para Gran Bretaña, o repetir el referéndum y consultar nuevamente a la ciudadanía.

    Todo estará en el voto parlamentario del 11 de diciembre. El futuro de Theresa May y del Brexit mismo.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...exit-en-crisis

  6. #81

    Default

    Raymundo Riva Palacio

    Raymundo Rivapalacio.

    Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia de la República y planteó inmediatamente un nuevo contrato social. La cuarta transformación no se aprecia sólo en el primer plano de su primer discurso como jefe de Estado, el sábado en San Lázaro, sino a través de la forma en la que empaquetó todas sus frases y mensajes de campaña, junto con los golpes de timón que dio durante la transición para establecer claramente el mando nacional. Vista en su árbol, está claro para dónde va. De saque minimizó a quienes piensan que ese proyecto es pretencioso o exagerado, pero escaló. No sólo comenzaba el cambio de gobierno, sino del régimen. Quiere el que existió entre 1930 y 1970, con crecimientos del 6 por ciento, y abolir el que se instaló a partir de 1982, con crecimientos del 2 por ciento. Son los dos mundos de López Obrador que explican el cambio, del neoliberalismo al neonacionalismo.

    El discurso de López Obrador, para no perder legitimidad, ignoró la valoración del periodo entre 1970 y 1982, donde el modelo de décadas anteriores chocó con la realidad de un mundo que había cambiado. El gobierno de Luis Echeverría, que siguió el modelo de los cuatro anteriores, llegó a tener una inflación de 26 por ciento y una devaluación de 76 por ciento. El de José López Portillo alcanzó una inflación de 99 por ciento y una devaluación de 582 por ciento. Después de esos 12 años es donde el presidente ubica el principio del neoliberalismo, que controló los fundamentos macroeconómicos (empleo, inflación y tasas de interés), pero produjo crecimientos bajos, producto, según los expertos, de la elevada informalidad, la debilidad de los mercados de crédito, y los altos costos de producción.

    Aunque habló de una larga época donde la construcción del sistema político acompañó la bonanza y el fortalecimiento del PRI, López Obrador se refiere específicamente, porque así lo señala, a los años del llamado “milagro mexicano” y del “desarrollo estabilizador”, entre 1956 y 1970, donde no hubo crisis y sí bienestar. El salario mínimo era el equivalente, en valor actual, a 110 pesos, contra el vigente de 88.36 pesos, y la inflación controlada estaba en 3.75 por ciento anual. Ese modelo se aplicó en la cola del cambio de un país agrícola a uno manufacturero, acelerado por la alta demanda de materias primas como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, donde había un mercado cautivo por el modelo de sustitución de importaciones (consumir sólo lo que producía el mercado interno, que es lo que quiere López Obrador) y el proteccionismo del gobierno, que hizo que las empresas perdieran competitividad en el mundo y que la segunda gran industrialización no se consumara.

    En aquel México, el gobierno lo era todo. Controlaba las tasas, el tipo de cambio y la inflación, mientras el sector privado, que estaba blindado de la competencia externa, se ocupaba del mercado interno, distribuyendo la riqueza bajo la tutela de la presidencia. Las escaramuzas de López Obrador y sus cercanos durante la transición, buscaron restablecer el orden vertical de aquellos años. La decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco y la amenaza sobre las comisiones bancarias, fueron manotazos sobre la mesa para mostrar quién manda. Cuando anunció el destino del nuevo aeropuerto, sentó a su lado a Alfonso Romo, quien es el jefe de la Oficina de la Presidencia, que días antes había asegurado a los inversionistas que la obra en Texcoco seguiría. Aunque para la mayoría quedó desacreditado ante sus interlocutores, López Obrador le comentó que con esa acción él ya no tendría que ir a buscar a los inversionistas, porque serían ellos quienes acudirían a él. Días después de aquel anuncio, varias empresas involucradas en la obra fueron a ver a López Obrador, lo cual debe haber reforzado su vieja idea de quién debe mandar y qué hay que hacer.

    Texcoco no se hará, ha dicho López Obrador, porque hubo corrupción. En su discurso en San Lázaro, cuando habló de no perseguir a los corruptos del pasado, amplió por primera vez su mirada inquisitiva a los empresarios. En el mismo mensaje se refirió a que con los ahorros en corrupción se podrán hacer todos sus proyectos para consolidar la cuarta transformación. Un país de bienestar, como entre 1956 y 1970, donde se distribuye la riqueza mediante un proceso regulado por el gobierno. Si él manda sobre el sector privado y ataca la corrupción, entre líneas, la transferencia de recursos para el país que viene, podría salir de esos capitales.

    López Obrador parece apuntar a los márgenes de utilidades, bajo la creencia de que todo termina en sus bolsillos. De ahí parte de su repulsión al uso de aviones privados y helicópteros, no a que tengan dinero por el que han trabajado. Lo que desea es que eliminen lo superfluo para que distribuyan parte de lo que tienen y se logre una sociedad igualitaria. Que los márgenes de utilidad se utilicen mayormente en inversiones para crecer, no le es relevante. Ya dijo que les dará obra pública. No habrá “moches”, sino transferencia de recursos para su programa social “bienestar”, mediante esfuerzos como dar empleo a quienes les diga.

    La deconstrucción de sus propuestas, en perspectiva, muestra el nuevo contrato social que está buscando López Obrador. Lo que ha planteado todo el año detrás de la estridencia de sus palabras, es un nuevo reacomodo que busque el bienestar y la paz, tal como lo escribió Juan Jacobo Rousseau en su libro El Contrato Social, o sea los

    Principios del Derecho Político, hace 256 años. La búsqueda de la igualdad de todos sigue vigente. Lo que cambió fue el mundo.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...ontrato-social

  7. #82

    Default

    Aeropuerto, el costo de la mentira

    Pablo Hiriart.

    Dicen que lo peor de las mentiras viene después: cuando hay que incurrir en otras y en mil malabares de pena ajena para tratar de cubrirla. Es lo que sucede con la cancelación del Aeropuerto Internacional de México.

    Fue lo que ocurrió el domingo en la mañana, cuando circuló la versión de que se continuaría con el proyecto de Texcoco. Hasta los de Morena respiraron aliviados por la corrección de un desatino.

    Pero no fue así. Se trataba de una maniobra financiera para evitar la lluvia de demandas en cortes internacionales por el incumplimiento al cancelar la obra y dejar a los inversionistas con bonos basura.

    El gobierno de la austeridad va a perder miles de millones de pesos en cumplir un capricho al cerrar la obra de Texcoco, que convenía a México.

    O más que un capricho, una decisión ideológica: no podemos darnos el lujo de tener un aeropuerto grande, bonito como pocos, aunque sea autofinanciable.

    Se prefirió perder dinero a tener una obra que es “herencia de los neoliberales”.

    No sólo va a perder dinero –a raudales– el gobierno con esa medida. También los inversionistas internacionales.

    La recompra de bonos será a noventa centavos, por lo que, en caso de aceptar la oferta, los inversionistas van a perder dinero. Y a ver cuándo vuelven a creer en México para invertir.

    Eso, en caso de que acepten la oferta –que es lo más probable: de lo perdido, lo que aparezca.

    Pero si los tenedores de bonos exigen en cortes internacionales la devolución de su dinero, México perdería el grado de calificación para invertir en el país y ahí sí la tormenta de una crisis financiera y económica comenzaría muy temprano.

    Con estas maromas el gobierno del presidente López Obrador nos muestra que no es pragmático, que está ideologizado en extremo, y que no habla con la verdad.

    A los tres colegios de ingenieros del país les pidieron un estudio para ver cuál opción convenía, y los tres dijeron Texcoco.

    Mitre, la voz más autorizada en aeronáutica civil en todo el mundo, dijo que Santa Lucía no es viable y que Texcoco era la opción.

    El ahora secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, adulteró un informe de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), y dijo que aprobaba la construcción del aeropuerto en Santa Lucía.

    Se brincó la página en que el informe decía que cuestionaba la viabilidad de Santa Lucía y no leyó las conclusiones que recomendaban Texcoco.

    El hoy presidente de la República manipuló una carta del mandatario francés Emmanuel Macron para dar a entender que sus expertos recomendaban Santa Lucía.

    La empresa francesa Navblue no recomendaba nada, pues sólo decía que había que conocer otros parámetros para dar una opinión sobre Santa Lucía.

    El que les mandaron era el viejo proyecto de José María Riobóo, contratista privado cercano al nuevo gobierno, que concursó en Texcoco (para la ingeniería de las pistas) y perdió ante una gigante holandesa que es la número uno del mundo en esas tareas.

    Han mentido hasta la saciedad para satisfacer un capricho. Una decisión ideológica, no económica.

    Y ahora que son gobierno, en lugar de actuar con inteligencia y pragmatismo, anuncian que abrirán la cartera para la recompra de bonos y evitar el diluvio financiero provocado por sus prejuicios ideológicos.

    Sepultaron una obra que lleva 37 por ciento de avance, con otra mentira.

    Una pantomima de consulta popular, en la que votó el uno por ciento del padrón nacional, fue “la voz del pueblo sabio” que avaló sus mentiras sobre el aeropuerto.

    Un aeropuerto que no se va a hacer, pero nos va a seguir costando.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-de-la-mentira

  8. #83

    Default

    Resistencia legal

    Por Macario Schettino.

    A pesar de su discurso legalista, López Obrador jamás ha sido respetuoso de la ley. Llegó a la jefatura de Gobierno del DF violando la entonces vigente, fue desaforado por desacatar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se negó a aceptar los resultados electorales de 2006, hizo campaña, por encima de la ley, por doce años, y el mismo sábado hizo lo que quiso con la Banda Presidencial encima. La ley no es lo suyo.

    Pero la ley no se hizo para ayudar a los poderosos, sino para defender a los débiles, y así hay que usarla. Los ganadores de la elección tienen atribuciones y responsabilidades, y todas ellas están definidas en la ley. No siempre de forma clara, sin duda, pero para eso están los tribunales. Hay que hacer valer esos límites. Dentro de ellos, los nuevos legisladores y gobernantes tienen todo el derecho de actuar, ganaron. Pero no debemos permitir que superen esos límites. Si la ley no los acota, el autoritarismo y el abuso están garantizados.

    La resistencia legal debe empezar por defender los derechos que sean vulnerados por decisiones arbitrarias. La primera ha sido la reducción de salarios y prestaciones de funcionarios públicos. Muchos de ellos, que ocupaban puestos altos, ya han renunciado, y así está bien. Pero hay miles de funcionarios menores a los que se les ha quitado una prestación que tenían desde hace años: seguro de gastos médicos mayores. Creo que eso puede pelearse, aunque no sea prestación de ley ni parte de contrato colectivo, sino un derecho adquirido. Se modifican las condiciones laborales sin compensación.

    Algo similar ocurre con personas que son consideradas funcionarios públicos, sin serlo. Profesores de instituciones de educación superior, por ejemplo, que recibían una parte importante de su ingreso mensual a través de programas de estímulos que han desaparecido con el nuevo gobierno. Estrictamente hablando, su ingreso se reduce por decisión patronal. También creo que hay posibilidad de defensa legal.

    Sin duda, si esto es aplicable en todos los casos, si debe ampliarse o reducirse, lo sabe mejor un especialista. Por eso hay que proceder a la defensa legal, con expertos. Pero eso cuesta, y me dicen que no poco. Aquí es en donde la sociedad debe actuar de forma conjunta. Si bien los partidos de oposición no tienen mucha fuerza en el Congreso (en donde su responsabilidad casi única es impedir cambios arbitrarios a la Constitución), su capacidad de organización, redes, y recursos pueden convertirse en una herramienta de esos miles de ciudadanos que están viendo vulnerados sus derechos.

    El tema laboral es el primero, pero no será el único caso en el que la defensa legal debe prevalecer. La Corte ha tenido un comportamiento 'garantista', como le dicen ahora, desde el inicio de su nueva época, en 1994. Por eso se hizo tan difícil expropiar, como debió haber aprendido López Obrador en su tiempo en el DF. Esa fuerza de los ciudadanos frente al poder del gobierno hay que seguirla utilizando, para que crezca todavía más.

    Pero no es sólo asunto de ciudadanos: organizaciones y empresas van a tener que defenderse, frente a la voluntad corporativizadora que ya han anunciado los adláteres de AMLO. E incluso los gobiernos locales, a los que quiere imponer la centralización de decisiones políticas y de seguridad pública. Donde el gobierno federal exceda sus atribuciones, hay que esgrimir la ley. Donde evada sus responsabilidades, lo mismo.

    Es evidente que no propongo nada extraordinario, salvo la posibilidad de hacerlo de forma organizada. Defender derechos, limitar atribuciones, exigir responsabilidades debería ser lo normal, en un país civilizado. Bueno, pues acá no lo ha sido. Hay que empezar.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...istencia-legal

  9. #84

    Default

    EPN, cierre ignominioso

    Por Jaime Sánchez Susarey.

    EPN cerró ignominiosamente su sexenio. Después de volverse ojo de hormiga y no defender –argumentando– ninguno de los proyectos esenciales de su gobierno, desde la reforma educativa hasta el NAIM, reapareció al tres para las 12 para otorgarle la orden del Águila Azteca a Jared Kushner.

    Las condecoraciones son actos de Estado que no siempre se distinguen por la calidad de los condecorados. No sólo sucede en México, sino en todo el mundo. Sin embargo, hay personajes que jamás deben ser honrados. Maduro sería un buen ejemplo y Jared Kushner otro. El primero porque es un dictador, y el segundo porque su mérito es ser yerno del presidente de EU que más ha agredido y denigrado a los mexicanos.

    Hay que reconocer, sin embargo, que tanto Peña Nieto como Videgaray son consistentes. La afrenta mayor, la original, fue la invitación a Trump en plena campaña electoral, cuando las encuestas tenían al candidato republicano en la lona y el presidente Obama y Clinton le habían tendido la mano, en varias ocasiones, a Peña Nieto.

    Los entresijos de cómo, cuándo y por qué se organizó esa visita deberían ser objeto de una novela apegada a la realidad. Sin embargo, el actor principal de esa trama no es Peña Nieto, sino Luis Videgaray. ¿Qué pasó por su mente y qué agenda tenía en el portafolio –dada la relación que mantenía con Kushner– sigue siendo un misterio?

    Haya sido como haya sido, el saldo de la visita fue desastroso internamente. La invitación, con trato de jefe de Estado, a quien había calificado a los mexicanos como ladrones y violadores, fue percibida como lo que fue: una humillación sin precedente en la historia moderna de México. Ningún presidente de ningún color había caído tan bajo tan innecesariamente.

    Externamente los costos fueron igualmente altos. Obama, Clinton y los demócratas la interpretaron como una traición. Pero además les resultó, en sentido estricto, inexplicable.

    ¿Por qué invitar a quien hacía del odio a los mexicanos su principal bandera de campaña? A la fecha, la pregunta sigue sin respuesta. Peña Nieto ha enmendado la plana resaltando que sin tal invitación Trump jamás habría firmado el TLC. Pero no hay ninguna evidencia de ello. Porque además, la visita terminó en un fiasco cuando el candidato republicano tronó, esa misma noche, en Arizona, contra el presidente de México.

    La palabra clave en este proceso es traición. Peña Nieto traicionó a los mexicanos al someternos a una humillación innecesaria. Peña Nieto traicionó a sus aliados naturales, Obama, Clinton, los demócratas.

    Y aquí vale rememorar dos hechos: La invitación funcionó literalmente como un salvavidas para Trump, que estaba en uno de los peores momentos de su campaña; la visita se organizó en el máximo secreto y así se mantuvo hasta el último minuto. Para colmo, se trató de taparle el ojo al macho con una invitación tardía y descortés a Clinton.

    Así que traición es la palabra. Y hay que recalcarla porque se ha repetido. Peña Nieto intervino en la elección presidencial en dos momentos: primero, para posicionar a su candidato; segundo, para hundir a Anaya y asegurar el triunfo del puntero. De hecho, EPN había colaborado de manera decisiva en el ascenso de López Obrador. The Economist lo anticipó con exactitud: la corrupción terminaría impulsando al populismo.

    La realidad es que todo eso se armó como un conjunto de traiciones. Traición a sí mismo y su proyecto, porque AMLO enterraría toda la agenda reformista, incluido el NAIM.

    Traición a los priistas porque apostó contra su partido. Traición a su candidato porque lo engatusó y, finalmente, le retiró el apoyo. Fue así como un buen número de gobernadores priistas asumió el mensaje y se sumó a la cargada.

    Es por todo lo anterior que el sexenio de Peña Nieto será recordado por dos palabras: traición y corrupción. No hay en todo el siglo XX un referente similar. Echeverria y López Portillo dejaron un desastre, pero no se puede hablar de traición. Para encontrar un referente hay que mirar al siglo XIX.

    Pero la historia aún no termina. Porque la oferta de amnistía a Peña tiene una cláusula específica: AMLO ejecutará lo que decida su amo, el pueblo, en consulta próxima, tal como lo ratificó en su toma de posesión. Y el pueblo sabio, ya se sabe, nunca se equivoca.

    P.D. Suspenderé mis colaboraciones. Reinicio el 8 de enero. Felices fiestas.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...re-ignominioso

  10. #85

    Default

    Ni modo...

    La Neta es la Neta.

    =(.

  11. #86

    Default

    Resistencia política

    Macario Schettino.

    El 1 de julio, los votantes entregaron prácticamente todo el poder político del país a una sola persona. Como suele ocurrir en las democracias, el “mandato” del voto no es claro. La mitad de quienes eligieron a López Obrador parecería que le apoyan en cualquier dirección que él decida, han sido fieles seguidores por décadas y todo indica que trascienden la política, son un culto.

    La otra mitad, sin embargo, se sumó durante la campaña. Todavía en febrero no era claro que terminaran votando por él, pero después de los ataques de Peña Nieto y su PGR a Anaya, se decidieron. Esos 14 o 15 millones de votantes querían que la segunda oportunidad del PRI llegara a su fin, más que enojados con la creciente inseguridad y corrupción rampante. Quién les ayudara en ese fin, no parecía importarles tanto.

    Si esta interpretación de la elección es correcta, entonces los límites políticos de López Obrador son bastante más reducidos de lo que indicaron los resultados de julio. Sin embargo, el poder real quedó en sus manos, a través de una mayoría abrumadora en las cámaras federales y los congresos locales. Por eso, podría legitimarse en los hechos, y convertir ese voto de rechazo al PRI en un voto de apoyo a Morena. De eso tratan estos tres años previos a la “revocación” de mandato. Luis Carlos Ugalde ya ha enfatizado el carácter autoritario de esa propuesta.

    El núcleo geográfico de la resistencia política es una franja de estados en los que Morena no logró ganar las senadurías: Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León y Tamaulipas, a los que hay que sumar, del otro lado del Golfo, a Yucatán. Los gobernadores de esos estados pueden defenderse del poder central, porque ahí Morena no controla todo. Tal vez podrían sumarse Durango, Zacatecas y Coahuila a esa lista, pero creo que es todo. No es sorpresa que todas esas entidades estén al norte del paralelo 20, la parte de México que ha funcionado bien durante los últimos 25 años. Aunque en casi todas esas entidades la elección presidencial haya ido a favor de López Obrador, la paciencia de los votantes será menor, especialmente si la economía se complica.

    Al sur de ese paralelo, creo que es evidente el control político de López Obrador y la clara voluntad de la población a seguirlo en cualquier dirección. Eso incluye, claro, Ciudad y Estado de México, la mayor concentración de población y PIB del país, y el mayor desastre urbano. Por cierto, sigo pensando que la mejor imagen de lo que será el país con el gobierno de López Obrador es el pavimento de la ciudad que han gobernado sus aliados por dos décadas.

    Si se quiere construir un movimiento político opositor a López Obrador, como sería deseable para la salud de la democracia, es entonces en la franja mencionada donde se debe trabajar. Primero, reconociendo que los votos por AMLO en esa región son respuesta a inseguridad y corrupción. Segundo, asumiendo que en esa zona sí se quiere continuar con la modernización del país, precisamente porque ahí han ocurrido sus mayores éxitos. Tercero, ofreciendo una calidad que Morena no pueda equiparar: evitar populistas, familiares, arribistas, que ya empezaban a hacerse demasiado frecuentes.

    En los estados mencionados hay presencia de distintos partidos. En orden de importancia: PAN, PRI, MC. Ignoro si deberían seguir bajo esas siglas, conformar un frente amplio, lanzar nuevas opciones. Pero creo que tanto la región como los tres elementos descritos, son la base de cualquier resistencia política que quiera tener éxito.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...encia-politica

  12. #87

    Default

    El PAN pierde la cabeza

    Por Pablo Hiriart.

    Cuando se necesita serenidad y claridad en el rumbo, tener los pies bien puestos sobre las bases doctrinarias que le han dado fortaleza, el Partido de Acción Nacional se desdibuja y hace papelones como el sábado en San Lázaro.

    Ante la amenaza de que magistrados del Tribunal Electoral se dobleguen ante la nueva mayoría para aplastar a las minorías, los panistas hacen méritos para quedarse solos.

    La lógica dice que su prioridad número uno tendría que ser la defensa del triunfo de su candidata Martha Erika Alonso en Puebla, y optan por pelearse con todo mundo sin entender la importancia del momento presente y del que viene.

    Está bien que hayan expresado su repudio a la presencia de Maduro en México con una manta. Y hasta ahí.

    Pero interrumpir con gritos y paseos con cartulinas la toma de posesión del presidente, los asemeja al viejo PRD que hacía un circo en los informes y tomas de posesión de los mandatarios que cumplían una obligación constitucional.

    Increíble fue ver marchar adentro del recinto legislativo, en plena toma de posesión, a los panistas que firmaron el Pacto por México con pancartas que denunciaban un “pacto de impunidad” entre el gobierno saliente y el entrante.

    Siguen bajo la batuta de Ricardo Anaya.

    No han entendido que les fue fatal en las pasadas elecciones.

    Que los barrieron, a su partido y a su candidato.

    Esas elecciones ya pasaron y Anaya con su ambición dañó severamente al PAN.

    Pero ellos siguen llorando como ebrio en la cantina.

    Van a necesitar al PRI en la defensa de su triunfo en Puebla, y lo insultan porque lo culpan de que Anaya sacó muy pocos votos.

    Que alguien les avise que ya no gobierna Peña Nieto, sino otro que tiene la mano un poco más pesada.

    Tienen que defender con todo Puebla, no sólo por lo que significa ese estado, sino por el derrotero que marcará para la vida democrática del país que a la oposición le anulen un triunfo, desde el poder avasallador que se hace cargo de la República.

    Incluso si el Tribunal se doblega y ordena repetir las elecciones, el PAN tendría que buscar una alianza con todas las fuerzas de oposición para llevar a una candidata única.

    Pero deciden, en una ceremonia trasmitida en cadena nacional, darle de patadas a los que van a tener que ser, por fuerza, sus aliados para la defensa de la democracia. Y no sólo en Puebla.

    Noqueados sobre sus piernas deambulaban los panistas con gritos y pataletas en una ceremonia republicana que siempre habían respetado.

    Qué manera de exhibirse en su orfandad.

    Le quisieron arruinar la toma de posesión al presidente y el resultado fue un respaldo superior al 80 por ciento a la forma en que el nuevo mandatario asumió el mando.

    Cada vez que el PRD hacía escándalos en las tomas de posesión e informes presidenciales, subía el rechazo social a ese partido.

    De hecho, el PRD dejó de ser el partido más repudiado de México cuando acabaron los informes presidenciales en San Lázaro.

    Ahora los panistas, desorientados y sin procesar la derrota del 1 de julio, siguen los pasos del perredismo en sus peores expresiones.

    Lo que la oposición tiene encima es una responsabilidad histórica para evitar que regresen las imposiciones electorales.

    Que desde el gobierno no anulen el federalismo.

    Que el país no se uniforme con el guinda de Morena en todos los estados y reducir al mínimo el pluralismo.

    Tienen que evitar la imposición del pensamiento único.

    La defensa de los organismos autónomos: que no los sometan ni se dobleguen.

    Que el Poder Judicial no sea suplantado por consultas populares.

    Ante esa y otras bregas titánicas, el PAN pierde la perspectiva y hace una triste exhibición de extravío en San Lázaro.

    Ojalá recapaciten y acepten la nueva realidad.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...erde-la-cabeza

  13. #88

    Default

    Tres sorpresas (no Tres regalos de Los diamantes)

    Por Carlos Castaneda Gutman.

    Tengo la impresión de que el nuevo gobierno resolvió, hace varios meses, evitar a toda costa cualquier dificultad internacional en sus primeros meses o incluso años, para concentrarse en su agenda interna. Con algo de razón: ni al Presidente le interesan los temas externos ni son fáciles de entender para su base electoral y militante ni repercuten de manera directa en el bienestar de la inmensa mayoría de la gente. No era una decisión, o un deseo, absurdos.

    Sí resultaron deseos ilusos, ingenuos o fútiles. Ni siquiera mencionaré el desplome de la bolsa de Nueva York ayer ni la inminente y repetida alza de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. Me limitaré a hablar de tres retos de gran magnitud que hoy debe enfrentar López Obrador, y que nadie hubiera previsto hace un par de meses.

    El primero ya lo hemos mencionado en estas páginas: la caravana de hondureños, que llevó al “Secretary-Designate” de Relaciones Exteriores (como lo tituló el Departamento de Estado el domingo) a viajar a Washington el primer día del nuevo gobierno, en un “bomberazo” evidente y necesario. Pienso que el nuevo gobierno se verá obligado a aceptar algún tipo de arreglo de hacerse cargo de los centroamericanos, y de sellar, hasta donde sea posible, la frontera sur o el Istmo de Tehuantepec, y que por supuesto buscará disimular sus concesiones, probablemente inevitables, a Trump. Pero evitar un enfrentamiento costará más de lo previsto, y esperado.

    Segunda sorpresa: las dificultades del nuevo TLCAN o T-MEC. Trump anunció de regreso de Buenos Aires a Washington que pensaba invocar el artículo 2205 del viejo tratado, y echar a andar el reloj de seis meses de salida del acuerdo. Lo hizo con una “buena” intención, a saber, amenazar a los Demócratas en la Cámara de Representantes –mayoritarios a partir de enero– que si no aprobaban el USMCA (las siglas en inglés), Estados Unidos se quedaría sin nada: ni el TLCAN ni el T-MEC.
    Sólo que recurrir a una amenaza “termonuclear”, es decir, de vida o muerte, o cara o corona, revela una preocupación real. Trump debe pensar (es un decir) que las dificultades venideras con una mayoría opositora en la Cámara baja pueden dar al traste con la aprobación. De allí su recurso a un chantaje hábil, pero basado en la incertidumbre. De creer que la ratificación constituía un asunto resuelto, no hubiera recurrido a un arma tan peligrosa. Y ahora López Obrador deberá dedicar muchos recursos, una buena dosis de capital político, y sobre todo una gran cantidad de concesiones adicionales, al cabildeo en Washington para lograr una aprobación más complicada de lo que muchos vaticinaban.

    Tercero, el dilema de los bonos aeroportuarios. La gente de AMLO hizo bien la tarea, y se adelantó a las demandas que algunos tenedores de MEXCAT o Texcoco podrían haber –o pueden aún– interponer por la cancelación de NAICM. La propuesta de recompra de bonos o de consentimiento al traslado a Santa Lucía es inteligente y viable. El precio –95 centavos por dólar reales, si se opta por esta vía pronto, o un premio también si se otorga el puro consentimiento– es razonable. Pero lo último que deseaban los financieros del nuevo equipo era tener que lidiar con fondos “buitre”, que contratar al carísimo bufete de abogados Cleary en Nueva York, o estar pendientes de la aceptación –o del rechazo– de su oferta, por parte de los tenedores originales de bonos. La operación puede salir bien –creo que así será– pero va a costar. Costar dinero, esfuerzo, tiempo y angustia.

    Nada de esto debe sorprender. Así son las cosas. Zedillo no se imaginó jamás que tres semanas después de su toma de protesta le reventaría la economía y México caería en una de las peores crisis económicas de su historia. Fox nunca pensó que a los nueve meses de haber iniciado su sexenio se produciría el ataque a las Torres gemelas. Salinas no pudo prever que al año del arranque de su gobierno caería el muro de Berlín y desaparecería el bloque socialista. Pero AMLO se ve obligado hoy a lidiar con tres sorpresas, o acontecimientos imprevistos e imprevisibles, que ocuparán el principio de su mandato. Pues sí.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-los-diamantes

  14. #89

    Default

    AMLO: principios para entender el sexenio y no morir en el intento

    Por Ana María Salazar.

    Hace seis años, durante las primeras semanas del sexenio del ahora expresidente Enrique Peña Nieto, hice una lista de cuáles serían los principios que regirían las decisiones del nuevo mandatario. Este ejercicio, pensaba en ese momento, facilitaría explicar y anticipar las decisiones del gobierno entrante. Entre los principios que identifiqué en su momento incluí:

    Primero: La querencia es todo. En este momento las instituciones reflejarían la importancia que tendría Atlacomulco y el Estado de México.
    Segundo: De gobernador del Estado de México a presidente. No habría diferencia en su estilo de gobernar.
    Tercero: Campaña presidencial adelantada. Toda decisión giraría entre la tensión (conflicto) de Videgaray y Osorio, que buscaban la candidatura.
    Cuarto: Cola que les pisen. El tema corrupción los perseguiría durante el sexenio.
    Quinto: Baby Jurásico. A pesar de ser un presidente joven, el modo de gobernar sería del priismo tradicional y obsoleto.

    Estos eran los principios que pude identificar hace seis años. La razón por la que no lo publiqué en ese momento tenía que ver con el tema de la corrupción, no tenía suficiente información en ese entonces para asegurar el impacto que tendría las corruptelas en el gobierno de Peña.

    Lo interesante del nuevo gobierno es que hay factores que facilitan enumerar principios, para así empezar a predecir cómo se irán definiendo los éxitos y los fracasos de sus políticas públicas. Me explico.

    Probablemente es uno de los presidentes de los que más información, documentación y análisis existe públicamente en la historia de México. Desde hace más de tres décadas el dirigente, activista, político, líder de bancada de tres partidos, Jefe de Gobierno y candidato a la Presidencia, ha sido observado, documentado y analizado por la importancia que ha jugado en la historia política de este país.

    Ningún presidente ha tenido tanto escrutinio público como Andrés Manuel. Y lo que sabemos hasta la fecha es que es consistente en sus principios, formas y visión del país. El AMLO de 2018 es el mismo de 1980. Y como Presidente no debemos esperar que cambie. Él es lo que es. Y esta congruencia a través de los años es lo que le ha dado tanta credibilidad en la población.

    El segundo factor que es importante subrayar para entender lo que podría suceder durante la administración López Obrador, es que asume el poder como el Presidente más poderoso desde hace 50 años. Podríamos debatir si son 50 años o menos, pero claramente en este momento es el Presidente más poderoso de las democracias occidentales. Esto no es poca cosa. Ya que al controlar la rama ejecutiva y legislativa, no sólo federal sino también a nivel estatal y municipal, le da una enorme capacidad de llevar a cabo cambios dramáticos en el país. Hoy día se argumenta que las presiones presupuestales que ejerce sobre la rama judicial, además de su popularidad, están teniendo un efecto controlador sobre el futuro de los jueces. Obviamente en este momento temen por su independencia. El otro factor que le da tanto poder al Presidente López Obrador es la división y debilidad de los partidos. Literalmente en este momento no hay oposición en México.

    Esto me lleva a los principios que sugiero que regirán este sexenio. Son los AMLO-principios:

    Uno: Centralización del poder y las decisiones en todos los ámbitos. Algunos ven tendencias autoritarias, otros argumentan que esto garantiza gobernabilidad y que es la única forma de llevar a cabo un cambio fundamental en el país. En este momento no hay contrapesos que lo detengan.

    Dos: Visión a largo plazo. A diferencia de las últimas administraciones, en las que no podían ver más allá de su sexenio, López Obrador tiene una visión de México a largo plazo y en estos primeros dos años estaría tomando decisiones que impactarán el país en 20.

    Tres: Desdén por los tecnócratas. Él no se preocupa porque se estén vaciando en este momento las secretarias de técnicos y especialistas. Él piensa que no los necesita.

    Cuatro: Poco temor a presiones externas. Ya sea el Banco Mundial, Américas Watch, la ONU, la OEA, el FMI, Estados Unidos, la Unión Europea, inversión extranjera, etc., nadie puede presionar a AMLO, porque no le importa lo que piense la comunidad internacional y la inversión extranjera.

    Cinco: No tiene temor al desorden o crisis. De hecho, lo normal será que haya desorden y crisis durante todo su sexenio. No necesita estabilidad para garantizar gobernabilidad. El bono democrático que tiene le permite, literalmente, promover crisis diarias sin que afecte su credibilidad.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-en-el-intento

  15. #90

    Default

    El mensaje inaugural: algunos apuntes

    Por Mariano Ruiz Funes.

    El mensaje de toma de posesión del presidente López Obrador en materia económica se caracterizó por un recuento histórico, para criticar y desacreditar el “neoliberalismo” —en su particular definición y periodo de aplicación a partir de 1983— y la repetición de promesas de campaña vinculadas con programas específicos, más que por la presentación de una estrategia de desarrollo y la definición de políticas públicas para el futuro. Como han comentado varios analistas, una mayor vista al pasado que a lo que sería su gestión de gobierno para 2019-2024.

    Más allá de la evolución macroeconómica cuantitativa, esa interpretación ignora un sinnúmero de condiciones internas y externas de la economía mexicana de los cincuenta y sesenta con las de la época posterior al denominado desarrollo estabilizador y a las que prevalecen hoy, como las características de la economía internacional; la estructura productiva de México; el grado de apertura comercial; el régimen político; y las condiciones de competencia interna en la economía, entre otros factores. Además, posterior al desarrollo estabilizador de los 60’s, la historia económica es bien conocida: desequilibrios macroeconómicos y financieros en varias administraciones derivados de un manejo irresponsable de las finanzas públicas por gasto público y endeudamiento excesivos, que derivaron en procesos inflacionarios, crisis cambiarias y contracción del crecimiento económico, y subsecuentes programas de estabilización que afectaron a la actividad productiva, la inversión, el empleo y los salarios. En el largo periodo al que hizo referencia AMLO, México también padeció por crisis externas, desde caídas del precio del petróleo hasta crisis financieras internacionales.

    Además del repaso histórico, AMLO fue crítico de la reforma energética a la que atribuyó la caída en la producción de petróleo, cuando ello fue consecuencia de la declinación natural de los yacimientos petroleros y, sin duda, de la miopía de varios gobiernos al limitar la inversión de Pemex, que fue la gran caja para financiar el gasto del gobierno. Las restricciones presupuestales y la elevada carga fiscal de la empresa significaron retrasos permanentes en la modernización del sistema de refinación, lo que se tradujo en una reducción sistemática de la capacidad de producción de petrolíferos y en un incremento sustancial de las importaciones para satisfacer el consumo nacional.

    AMLO tiene razón al señalar que, a fin de impulsar la aprobación expedita de la reforma, se sobreestimaron las proyecciones en materia de inversión privada y producción. La paradoja es que el nuevo gobierno incurre en el mismo error al plantear que la producción de crudo aumentará a 2.480 millones de barriles diarios en 2024 a partir de “exploración tradicional” y recuperación secundaria, así como que México será autosuficiente en la producción de gasolinas con la construcción de la refinería en Tabasco y la modernización de las refinerías actuales en sólo tres años. Ello no sólo sería un reto en materia presupuestal sino de ejecución de los proyectos sobre todo cuando no se dispone ni de sus características conceptuales básicas.

    En cuanto a las promesas, que no estrategia de gobierno, AMLO repitió buena parte de los proyectos que planteó desde la campaña, lo cual ha sido tomado con cautela por los mercados hasta que se conozca el Presupuesto para 2019. No obstante, no sólo será un tema de que el PEF sea consistente y realista, sino de cómo se ejerza durante el año y que la información que se genere sea creíble, oportuna y confiable.

    El optimismo y las buenas perspectivas de la población continúan. De acuerdo con la encuesta de El Financiero, más del 80% de los entrevistados calificó como buena o muy buena la toma de posesión, 83% se manifestó optimista y 75% está de acuerdo con las propuestas del nuevo Presidente. Sigue latente el riesgo de que grandes expectativas podrían traducirse en grandes desilusiones.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...lgunos-apuntes

  16. #91

    Default

    La purificación

    Por Ezra Shabot.

    Durante la toma de posesión de López Obrador como Presidente de la República, el primer mandatario hizo alusión en varias ocasiones a la necesidad de purificar la vida pública del país. En su visión profundamente religiosa, Andrés Manuel insistió en el deber que tiene de rescatar al país de la oscura etapa del neoliberalismo que duró 36 años, desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto. La etapa del desarrollo estabilizador es considerada como una época dorada, haciendo abstracción del carácter autoritario de esos años durante el período del nacionalismo revolucionario y del partido único.

    Su misión radica entonces, en la profunda convicción de que la voluntad de un hombre honesto y puro puede revivir ese momento de crecimiento económico, que fue manchado por los errores de Echeverría y López Portillo y que derivó en el ascenso de un régimen corrupto –como si el anterior no lo fuera– por su carácter neoliberal, que implica la sujeción a los mercados internacionales, la concentración de la riqueza en manos del gran capital y la construcción de una ética política perversa y destructiva. Es por ello que la necesidad de purificar la política se vuelve en López Obrador una condición indispensable para reconstruir el país.

    Así, antes de dirigirse al pueblo en el Zócalo capitalino, pasó por un proceso purificador en manos de los representantes del sincretismo indígena-cristiano para poder expresarse sin mácula alguna ante la masa de seguidores incondicionales. Es esta contradicción entre la política como ejercicio del poder y la santidad de la honestidad, que se resuelve con un rito religioso y el compromiso de ser leal a ideales sobre los cuales no existe una ruta viable para obtenerlos. Es esta dualidad la que le permitió agradecer a Peña Nieto por no entorpecer su llegada al poder, al mismo tiempo que lo acusaba de ser parte de ese clan de corruptos y malvados que llevaron al país a la ruina.

    Es este pensamiento simplista y entendible para el ciudadano común, lo que le permitió al tabasqueño arrasar en la elección de julio y que hoy le da la posibilidad de argumentar en esa lógica maniquea sin encontrar resistencia alguna en sus filas. Pero la realidad compleja que vivimos día a día no se resuelve con la receta de los buenos eliminando a los malos, ni mucho menos a través de análisis basados en datos inconsistentes y sin sostén alguno. México no está en quiebra ni el crecimiento del 2.0 por ciento promedio de los últimos años indica una economía sin bríos ni rumbo.

    En todo caso, este número refleja la enorme disparidad existente entre las entidades del centro-norte del país y las del sur-sureste, en donde las primeras crecen en promedio por encima del 5.0 por ciento y las segundas están incluso en cifras negativas. Suponer que refinerías o trenes conseguirán por sí solos acortar las diferencias entre el atraso sureño y la prosperidad norteña, es desconocer en la práctica el entramado caciquil que impide a grandes núcleos de población ascender en la escala social en medio de la corrupción y el control social que no desaparecerá por órdenes presidenciales.

    La política como lucha de poderes y acuerdos entre los mismos, no es compatible con posturas de pureza y santidad inexistentes en los seres humanos. Acciones de purificación terminan en el descabezamiento de instituciones y en la construcción de regímenes autoritarios y excluyentes, en donde no hay lugar para los disidentes y herejes. La democracia requiere de políticos sensatos capaces de conciliar y de presentar opciones de gobierno realistas con viabilidad de llevarse a cabo. El sueño del retorno al pasado es tan irreal como la existencia de políticos puros e impolutos.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...a-purificacion

  17. #92

    Default

    Las “fallas del neoliberalismo”

    Por Enrique Cárdenas.

    En su discurso de toma de posesión, el presidente Andrés Manuel López Obrador culpó al “neoliberalismo” del bajo crecimiento económico, persistencia de la pobreza y desigualdad, que era sinónimo de corrupción y que prácticamente era la madre de todas nuestras desgracias. Citó las tasas de crecimiento elevadas que tuvo México entre los años treinta hasta el auge petrolero (con inflación y devaluación) de los años setenta, cómo México había perdido lugares en corrupción, la pérdida de autosuficiencia en la producción de energéticos, las muertes por violencia, entre otros males. Fue incluso un discurso nostálgico del “desarrollo estabilizador” de fines de los cincuenta a la década de los sesenta: crecimiento sin inflación.

    Las cifras que mostró el Presidente son precisas. Es verdad que México no ha podido volver a crecer a tasas del 5.0 por ciento desde los setenta; es cierto que la corrupción se disparó en el último sexenio y las muertes aumentaron como nunca tras la declaratoria de guerra contra el crimen organizado y la presencia militar que decretó Felipe Calderón. Es cierto que hoy importamos gasolina que en otra época la producíamos en México, aunque no mencionó que subsidiamos la energía desde el nacimiento de Pemex.

    Las cifras son correctas, pero el diagnóstico está equivocado. El liberalismo NO es el causante de todos nuestros males. Me explico. En primer lugar, el “desarrollo estabilizador” tenía que terminar porque desde los años sesenta mostró que no era sostenible en el largo plazo. Raymond Vernon lo visualizó perfectamente (revisen su libro El dilema del desarrollo mexicano, 1964). El ahorro interno ya no era suficiente para sostener los niveles de inversión que requería el país para crecer al 5.0 por ciento anual: o nos endeudábamos para obtener los dólares para financiar la importación de bienes de capital e intermedios, o se impulsaba la agricultura y los servicios y nos abríamos para generar sectores que pudieran competir internacionalmente y producir las divisas necesarias. Los gobiernos de esos años, incluso de los sesenta, postergaron las decisiones difíciles (que implicaban entre otras cosas abrir la competencia política y dejar atrás el apoyo corporativista de centrales obreras y campesinas y del sector popular). La deuda externa empezó a crecer y explotó con Echeverría (que al final tuvo que devaluar) y con López Portillo, a pesar de los hallazgos petroleros de Cantarell. El “desarrollo estabilizador” colapsó.

    De ahí la respuesta de cambio de rumbo de Miguel de la Madrid y las reformas estructurales de Carlos Salinas de Gortari. Se abrió la economía al comercio internacional, se firmó el TLCAN, se liberalizaron mercados, se estableció la autonomía del Banco de México y se reprivatizó la banca y muchas empresas estatales (con claroscuros) que perdían dinero y había que inyectarles impuestos para sostenerlas. La deuda nos estaba comiendo. Ernesto Zedillo ciudadanizó el IFE, transformó el Poder Judicial y le dio autonomía, y creó el Sistema de Ahorro para el Retiro, que evitó el colapso de las finanzas públicas en el mediano plazo. El Pacto por México profundizó las reformas estructurales que, por naturaleza, toman tiempo en dar frutos.

    Mi diagnóstico coincide con el de muchos más: el crecimiento lento esconde el hecho que en los estados del centro y norte del país la economía crece entre el 4.5 y el 5.0 por ciento desde hace más de un decenio, mientras que los estados del sur se quedan estancados, sin mejorar (el promedio nacional es de apenas 2.2 por ciento). Que las regiones más prósperas se caracterizan por tener mejores salarios, sistemas educativos y de salud, más infraestructura carretera, portuaria y aeroportuaria y, en buena medida, mayor cercanía a la frontera norte lo que reduce costos de transporte y logística hacia los Estados Unidos. Las regiones más rezagadas tienen una población menos educada, con menor acceso a la salud, dispersa, con comunidades aisladas y de población indígena predominante, con atrasos ancestrales. Es decir, México ha crecido muy rápido en la mitad de su territorio, y muy poco en el resto del país. En la mayoría de los estados del norte, la pobreza extrema está prácticamente erradicada, mientras que en el sur representa alrededor del 25 por ciento de la población.

    ¿Ha sido el “neoliberalismo” el causante de este resultado? En mi opinión, el “neoliberalismo” ha sido muy positivo para una gran parte del país, pero no ha beneficiado al resto como debiera. ¿Por qué? Porque el Estado mexicano no ha querido o no ha podido generar el consenso necesario para invertir en el sur y hacer lo necesario para salir del atraso. Por eso considero que está muy bien que AMLO se concentre esencialmente en el sur-sureste, pero no debe descuidar ni poner obstáculos a la prosperidad del centro-norte. Es más, el deber político de AMLO es convencer a sociedad y gobiernos de esos estados que un sureste próspero está en el interés de todos, de la misma forma que los alemanes occidentales contribuyeron con la aceleración del desarrollo de Alemania Oriental después de la caída del Muro de Berlín. En mi opinión, la tarea de AMLO es unir el país, que remen ricos y pobres, norte y sur, en la misma dirección, con prosperidad en todo el territorio. Es posible hacerlo. Es políticamente viable.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...neoliberalismo

  18. #93

    Default

    El coraje de decir y de escuchar

    Por Eduardo Sojo.

    La transición y el mensaje inaugural del presidente López Obrador dejó muchas dudas sobre la capacidad de los que rodean al presidente López Obrador de decirle la verdad. Muchos analistas se preguntaban durante la transición si alguien cercano le habría dicho al presidente las consecuencias económicas que tendría cancelar el aeropuerto de Texcoco. Muchos nos preguntamos si alguna persona del equipo le advirtió al Presidente sobre las consecuencias de seguir haciendo campaña en su mensaje de toma de protesta y no mostrar la seriedad que exige el cargo. Algo similar podría decirse de los legisladores de MORENA, que han presentado iniciativas fuera de lugar o sin el debido análisis previo.

    Después de ver el impacto de la transición en la bolsa, en el ahorro de los trabajadores, en el tipo de cambio y en el incremento del servicio de la deuda pública, queda claro que los recursos que se van a ahorrar por la austeridad del gobierno sólo van a alcanzar para pagar los platos rotos de la transición.
    Todos esperamos que este período no marque su sexenio, pero eso dependerá de que sus cercanos se atrevan a decirle la verdad y que el presidente López Obrador tenga la capacidad de escuchar. Lo mismo aplica para los legisladores de MORENA.

    Es claro que muchos del nuevo grupo en el poder no tienen claro el mapa de su propia ignorancia. Gabriel Zaid, siempre asertivo, expresó hace tiempo lo siguiente: “En el ejercicio de cualquier cargo o profesión, siempre es mejor saber que no saber; pero lo esencial no está en la cantidad de conocimientos que se tengan, sino en la conciencia de los que no se tienen. Lo verdaderamente profesional es el mapa detallado de la propia ignorancia y la propia incompetencia...porque al final es importante reconocer que todos somos ignorantes, pero que no todos ignoramos las mismas cosas.’

    En el caso del Presidente y de los legisladores de la mayoría en el Congreso, son tantas y de tal envergadura las decisiones que tienen que tomar, que es fundamental tener claridad de lo que se ignora. De ahí la importancia de que quienes los rodean se atrevan a decir lo que piensan y que el Presidente y los legisladores tengan la capacidad de rectificar.

    Lo primero no es por supuesto nuevo ni aplicable sólo al ejercicio de gobierno; en otro contexto, Paul Romer, premio Nobel de Economía, señalaba en una muy citada conferencia,‘‘El Problema de la Macroeconomía”, que el problema con los macroeconomistas no era tanto que dijeran cosas inconsistentes con la realidad, sino el hecho de que otros economistas no se preocuparan por señalarlo.

    Pero donde quizá haya sido analizado este tema con mayor profundidad es en una serie de conferencias de Michel Foucault sobre el coraje de decirlo todo (“Discurso y Verdad”), donde el autor analiza el tema del que dice la verdad. En las conferencias describe al término griego “parresia”, que alude al hecho de decirlo todo, de hablar sin temor, de expresarse con franqueza. Lo anterior podría parecer simplemente otra forma de designar a la crítica, pero va más allá para analizar, de acuerdo a los griegos, las características del “parresiasta”, que no solo es sincero, no solo dice con franqueza cual es su opinión, sino dice lo que sabe verdadero, y al decirlo corre un riesgo; tiene que ver con el coraje de decir la verdad a pesar del peligro.

    Otra característica de la parresia es que decir la verdad no es únicamente correr un riesgo, es también un deber; nadie está obligado a hablar, se tiene la libertad de guardar silencio, pero el parresiasta siente que es su deber hablar, se elige la crítica a la adulación.

    Necesitamos “parresiastas” al lado del Presidente y de los legisladores de MORENA, personas que tengan el coraje de decir la verdad aunque corran el peligro de ser despedidos; pero también necesitamos que del otro lado sepan escuchar, sabiendo, como bien dice Juan Carlos Romero Hicks, que al escuchar corremos el riesgo de aprender y ese riesgo hay que correrlo todos los días, especialmente si eres el Presidente de la República o parte de la mayoría en el Congreso.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-y-de-escuchar

  19. #94

    Default

    Los tecnócratas de AMLO

    Por Enrique Quintana.

    Hace ya algunos años, cuando Andrés Manuel López Obrador era jefe de Gobierno, conversaba con alguien que entonces era funcionario de la Secretaría de Hacienda. A unos pasos estaba su secretario de Finanzas, que a la sazón era Arturo Herrera, el tercero y último que ocupó esa posición.

    El hoy presidente de la República le dijo al funcionario hacendario, señalando a Herrera: “¿Cómo ves? Nosotros también tenemos a nuestros tecnócratas. Pero los nuestros sí son buenos”.

    López Obrador tiene esa convicción, no sólo de Herrera, sino desde luego de Carlos Urzúa, quien, en el Gobierno de la capital, fue por un tiempo jefe de Herrera, como ahora lo es.

    En ellos ha delegado una de las tareas más complejas del arranque de la administración: evitar que la cancelación del proyecto del aeropuerto en Texcoco fuera a producir una tormenta financiera.

    El desafío no es nada sencillo. Hay un antes y un después de la cancelación de Texcoco.

    El último día hábil antes de conocerse los resultados de la consulta sobre el aeropuerto, el dólar se cotizaba en 19 pesos con 36 centavos. Ayer por la tarde, estaba en 20 pesos con 54 centavos.

    No es el único factor, pero sí el más importante en la desconfianza que se produjo después de la consulta y sus resultados.

    De hecho, en los tiempos de la luna de miel del entonces presidente electo con los inversionistas, por allí de la primera semana de agosto, la cotización de la divisa norteamericana se ubicó en 18.45 pesos.

    Es decir, la desconfianza ya costó poco más de dos pesos en el precio del dólar.

    Urzúa, y en particular Herrera, como el operador de la estrategia relativa a los bonos del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, está hoy en un pulso con los inversionistas. Como él mismo lo comentó en entrevistas, la estrategia de recompra de los bonos no fue improvisada ni ocurrencia. Está calculada y fue medida.

    Seguramente sabía que algunos de los tenedores más importantes de títulos la iban a rechazar.

    Hubiera sido sorpresivo que la celebraran y que acudieran en masa a perder varios centavos por cada dólar invertido.

    Así no actúan los inversionistas. Tienen que poner la pierna dura y reclamar.

    Saben que el gobierno de AMLO tiene más que perder en este proceso y ellos van a buscar minimizar sus pérdidas.

    Herrera sabe igualmente que el gobierno requiere jugar con frialdad y no caer en el pánico, pero tampoco ser suicida.

    El desenlace de este proceso modulará una parte importante de la relación que existirá entre el gobierno y los inversionistas, por lo menos en la primera etapa del gobierno de López Obrador.

    El acertijo no es sencillo y es de riesgo elevado.

    Los tenedores de bonos representados por el despacho Hogan Lovells tampoco se cierran la puerta. En su comunicación de ayer, señalaron que están en disposición de dialogar con las autoridades mexicanas en lugar de simplemente rechazar la oferta de recompra.

    López Obrador ni entiende de estas complejas negociaciones de mercados financieros ni le interesa meterse en ellas. En contraste, confía plenamente en sus tecnócratas (así los llamó él hace tiempo), como en Herrera.

    Como le he dicho y lo reitero, nos conviene a todos que el equipo hacendario tenga un desempeño exitoso en esta compleja gestión, ya que al mismo tiempo tiene que negociar el Presupuesto y en general el Paquete Económico del próximo año… por si fueran pocas las tareas.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...cratas-de-amlo

  20. #95

    Default

    Los mismos diputados de siempre

    Por Leonardo Kourchenko.

    No pasó mucho tiempo desde el inicio de esta Legislatura, 90 días apenas, para que los señores y señoras legisladoras en la Cámara de Diputados demostraran su auténtica naturaleza.

    Con el cinismo característico de los diputados de siempre, se despacharon con el bono y la dieta navideña, sólo que votaron por eliminar el ISR de sus pagos; es decir, cargar el impuesto a la Cámara y exentar sus ingresos del obligado pago fiscal. ¡Ejemplares!

    La retórica insistente del gobierno de la austeridad fue “echa a un lado” –discretamente– por los diputados, quienes cobrarán este diciembre 233 mil pesos. Este monto se integra por el aguinaldo, “atención ciudadana” –una belleza de concepto que significa el todo y la nada, sólo una cantidad adicional para la bolsa del legislador–, a eso agregue su dieta mensual –es decir, su salario nominal–, más atención legislativa y otra atención ciudadana. Todo eso en diciembre suma 233 mil pesos para cada uno de los 500 distinguidos y comprometidos mexicanos con la austeridad decretada por el nuevo gobierno. Por si fuera poco, el cinismo de estos patriotas se traduce en eliminar el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) –obligatorio por ley– a su paquete navideño, y que sea la Cámara la que pague los impuestos correspondientes a cada legislador. ¿No es un escándalo? ¿Por qué vamos a pagar los mexicanos los impuestos particulares del nada despreciable sueldo de los diputados?

    Más aún, con las modificaciones a la Ley de Ingresos de los Servidores Públicos, que establece como tope los 108 mil pesos mensuales que ganará el presidente de la República, los y las diputadas están abierta y vulgarmente violando la ley. Sé que dirán que la bolsa se engrosa por el pago del aguinaldo y los pagos especiales de fin de año, pero ¿qué no se trataba de una Cámara austera?

    ¿Dónde quedó el ahorro? ¿Dónde quedó la ejemplar y transparente conducta anunciada por el coordinador de Morena, Mario Delgado?

    “Un Congreso que dignifique el papel del legislador, que termine con fueros y privilegios, que abra las puertas a los ciudadanos, que vuelva a ser la casa del pueblo. Una Cámara austera y transparente”, pronunció el ilustre diputado Mario Delgado al inicio de la Legislatura.

    Se comportaron como siempre, como los de antes y después, los que se autorizaban pagos extraordinarios, dietas ampliadas, bonificaciones especiales por su abnegado servicio a la patria.

    Ninguna austeridad, ninguna ética republicana ni ejemplar conducta: cinismo bandolero cargarle sus impuestos a la Cámara de Diputados, que pagamos todos los mexicanos.
    En años y sexenios anteriores, sabíamos siempre que los diputados se despachaban con la cuchara presupuestal al final de año. Dueños del Presupuesto, se autorizaban pagos adicionales y bonos espectaculares. Estos diputados son nuevos, acaban de llegar, tienen tres meses, portan –la mayoría– el discurso morenista de terminar con los privilegios y las canonjías, y a la primera oportunidad traicionan ese compromiso suscrito con los electores y los ciudadanos; se autorizan bonos completos, aguinaldos enteros, y como es mucho de impuestos, pues esos que los pague “el pueblo de México”, ese con el que ahora se le llena la boca a más de uno.

    En contraste, en la Cámara de Senadores, donde más de algún vivales pretendió replicar el ejemplo de la Cámara baja, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, dijo que de ninguna manera. Los senadores recibirán lo que corresponda por ley, pero cada quien –también bajo mandato de ley– se hará cargo de cubrir su cuota fiscal.

    Monreal les hizo el favor a sus colegas senadores de evitar el vergonzoso escándalo por el que atraviesan los diputados.

    Y rescató del descrédito inmediato las continuas afirmaciones de la austeridad republicana y la transparencia ejemplar.

    Le ganó Ricardo a Mario tal vez por control, tal vez por adelantarse al ridículo legislativo, del que no están exentos ni diputados ni senadores.

    Quiero escuchar al presidente López Obrador, que le defiende a Taibo II el derecho de ser director del FCE –designación llena de contradicciones– qué opina de sus diputados éticos, transparentes, austeros y republicanos

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...dos-de-siempre

  21. #96

    Default

    Yeidckol, la pobreza como objetivo

    Por Pablo Hiriart.

    Desde luego que primero los pobres, pero para sacarlos de la pobreza, no para perpetuarlos en esa condición porque así los pueden manipular a gusto.
    La filosofía del nuevo grupo gobernante es que hay que vivir en la pobreza.

    No queremos avión presidencial porque es símbolo de riqueza…

    Aunque con la venta del Boeing 787 Dreamliner el país pierda entre 76 y 137 millones de dólares, de acuerdo con el reporte de Flight Ascend Consultancy, citado por Bloomberg.
    No queremos un aeropuerto de talla mundial…

    Y lo vamos a destruir, literalmente, aunque cancelarlo cueste más caro que terminarlo.

    No queremos Los Pinos, porque es un palacio del lujo y la riqueza...

    Aunque prácticamente todos los países del mundo tienen una casa presidencial. Por eso el general Cárdenas compró la hacienda La Hormiga para construir ahí la residencia de los presidentes de México.

    No queremos funcionarios de calidad, técnicos de primera, investigadores de prestigio, diplomáticos acreditados que ganen bien, porque los “altos sueldos también son corrupción”.

    Tienen que irse los talentos calificados y contratar para esos puestos a personas de mediana capacidad, pero que sean leales a la causa del partido y su jefe.

    No queremos inversión extranjera, porque es acercarnos a los ricos.

    Por eso se cierra ProMéxico que, junto con las políticas de atracción de capital foráneo, logró que en el pasado sexenio entraran al país 192 mil millones de dólares en inversiones internacionales, esas que todo el mundo quiere y pocos pueden obtener.

    ¿O de dónde creen que salieron los 4 millones de nuevos empleos formales en el sexenio?

    Se dilapida la confianza con la cancelación del aeropuerto internacional, y los bonos se pagan por debajo de su valor para que nunca más traigan su sucio dinero a nuestro país.

    No queremos turistas que derrochen su dinero en México…

    Ni una palabra sobre el tema en la toma de posesión del nuevo presidente. Se cierra el Consejo de Promoción Turística, que con el impulso que le dieron los secretarios Claudia Ruiz Massieu y Enrique de la Madrid pusieron a México como el sexto país más visitado del mundo.

    En síntesis, varias de las medidas que se han anunciado por parte del nuevo gobierno no son para ahorrar, sino que tienen la intención deliberada de la consagración de la pobreza.

    La presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, dijo esta semana que “cuando sacas a la gente de la pobreza y llegan a clase media, se le les olvida de dónde vienen, porque la gente piensa como vive. Entonces cuando llegan a clase media se les olvida de dónde vienen y quién los sacó (de la pobreza)”.

    Por eso echarán abajo la reforma educativa, como tarea prioritaria, a fin de perpetuarse en el gobierno.

    Que los pobres sigan siendo pobres, vivan de la ayuda del gobierno, y a la hora de votar o de ser convocados a marchas y a mítines no se les olvide quién les da de comer.
    Regalémosle el pescado, pero que por ningún motivo aprendan a pescar.

    Para abajo la reforma educativa, porque con ella van a “olvidar de dónde vienen y quién los sacó de la pobreza”.

    La demagogia, por más emocionante que sea, nunca ha sacado a nadie de la pobreza.

    Para dejar atrás esa condición, no hay atajos: buena educación y crecimiento económico.

    Vamos a renunciar a la buena educación y nos quedaremos con maestros huelguistas, que no se capacitan y ascienden por méritos sindicales.

    Y el crecimiento va a ir para abajo, por lo escasamente atractivo que será México como país para la inversión, como ya lo adelanta el Banco Central.

    Con la cancelación del aeropuerto las Pymes pierden dinero. Las Afore pierden dinero. Las líneas aéreas pierden dinero. Los 40 mil empleados directos e indirectos que se quedarán cesante, pierden dinero. Las constructoras pierden dinero. El país pierde dinero al tirar un aeropuerto nuevo que lleva construido el 37 por ciento. Más dinero se perderá al construir Santa Lucía, sin conectividad con el AICM y la terminal de Toluca.

    En una frase: es el pueblo el que pierde dinero y empleos por las empresas que deben recortar personal y dejar de contratar.

    Le van a regalar dinero al pueblo (indispensable como ayuda en muchos casos), pero las políticas equivocadas las va a pagar el propio pueblo con bajo crecimiento y mala educación.

    De eso se trata. De que haya pobres, pero que tengan que comer lo que les da el gobierno.

    Ah! Y que a la hora de ser llamados a la marcha o a la consulta popular, no se les olvide quién les da la comida.


    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-como-objetivo

  22. #97

    Default

    La batalla por las palabras (variaciones en torno a un tuit)

    Juan Ignacio Savala.

    En días pasados puse un tuit bastante desafortunado sobre el arribo del nuevo oficialismo –la chairiza. En cualquier otro caso pudo ser un tuit de broma, pero dadas mis ideas políticas y mi oposición férrea y pública al presidente López Obrador y lo que representa, el tuit tomó el camino político que debía. Me llovieron reproches –aceptados– e insultos –rechazados– que no me bajaban de clasista, racista, etc. Admito la torpeza de mi tuit –que no reflejó ni lo que pienso ni mi humor– y asumo la responsabilidad de lo hecho. No hay de otra. Sólo quedan dos frases al respecto: uno es amo de sus silencios y esclavo de sus tuits, y el ocio es la madre de todos los tuits.

    Dicho esto, me queda claro que es sencillo provocar enorme rabia en los seguidores de AMLO. Me llama la atención porque son los ganadores. La correlación de fuerzas cambió el 1 de julio con el triunfo de López Obrador, pero para ellos no ha cambiado nada: siguen siendo víctimas y desde ahí actúan y los que perdimos somos victimarios. No quieren dejar el rol de la indignación porque lo hacían de manera profesional, y ahora tienen que ejercer el poder y sólo pueden insultar y descalificar. Dicen a sus opositores que no saben procesar la derrota y ellos se han mostrado incapaces de procesar su victoria. Se la pasan diciendo que somos una minoría irrelevante política y social. Pues para ser irrelevante le prestan demasiada atención, no saben vivir sin ella.

    Hay que decir que uno de los triunfos de la mano con las elecciones fue el de las palabras. El presidente López Obrador ha puesto el marco verbal en el que nos vamos a mover, pues son las palabras del líder las que guían las acciones de sus seguidores. Por eso el ambiente está más rasposo que en campaña. Todo va en insultos. Nada más que solamente se valen desde el oficialismo hacia los ciudadanos que no piensan como ellos. Esto es: nosotros somos fifís, conservadores, entreguistas, clasistas, complotistas, oligarcas, neocacerolistas, fachos, blancos y ellos son... el pueblo bueno. De esta manera, cualquier adjetivo sobre ellos lo invierten en una suerte de insulto porque ellos representan a los desfavorecidos de la patria. Es una cancha muy desigual, por eso no dejan de llamar la atención en este sentido ciertas almas buenas pero de actuar inoperante, que creen que con buenas palabras conseguirán respeto. Sería ideal regresar flores cuando te avientan ladrillos, pero no hay flores y el ladrillo pega en la frente.

    La palabra “chairo” tomó carta de naturalización como la de “fifí” (incluso el Colmex la definió en su Diccionario del Español de México. Chairo: Persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes.). Al decir chairiza, me refiero a quienes apoyan a López Obrador, y no forman una clase social –aunque eso pretendan–: conforman un grupo político ahora en el poder, son el nuevo oficialismo en el país. Lo chairo infiere una demarcación política, no social. Tan chairo es Esteban Moctezuma, fifí entre los fifís, como Delfina o Nestora, que vienen de otros estratos sociales y económicos, se identifican en su causa política, como los panistas y los priistas con su partido.

    Habrá que dar múltiples batallas para poder mantener la libertad de disentir. No dejarse es una de ellas; saber moverse en el campo verbal que ha impuesto el presidente es otra. El derecho a decir las cosas por su nombre se ganó hace mucho y no es privativo de triunfadores o perdedores, es un derecho que tenemos todos y sabremos dar también la batalla por las palabras.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...orno-a-un-tuit

  23. #98

    Default

    Que paguen los adeptos a la 4T

    Por Alejo Sánchez Cano.

    Pregunta derivada de la cuarta transformación (4T). ¿Por qué los que votaron a favor de la cancelación del NAIM no pagan los bondholders del nuevo aeropuerto? No es justo que todos los paguemos con nuestros impuestos.

    La cancelación de aeropuerto de Texcoco trajo consigo desprestigio, costos políticos, despidos, demandas en tribunales extranjeros, mella en la confianza del país, devaluación y caída de la bolsa de valores, todo ello debido a que el presidente López Obrador quería mostrar quién tiene el poder.

    Una entelequia conformada por mentiras y más mentiras.

    Una decisión política que es una de la más desastrosas hecha por presidente alguno, tan sólo medida por el impacto en la economía y no en el tema social.

    El daño apenas empieza a vislumbrarse, falta el desenlace que llevará años, y el saldo definitivo marcará el sexenio de AMLO.

    Insistir sobre qué hubiera sido más barato, terminar la obra completamente o proceder a su cancelación, es un ejercicio desgastante y repetitivo, empero, hay que insistir en ello, toda vez que aún hay condiciones para revertir el mal.

    Hay costos tangenciales que ahora ni pintan y que todavía no aparecen en el estado de resultados, pero que terminarán por incrementar la deuda pública, que ya de suyo es inmanejable.

    Las cuatro emisiones de bonos, que suman seis mil millones de dólares, representan una parte de ese gran pasivo que diario se genera con las decisiones cotidianas del mercado, que seguirá castigando a nuestro país. Sólo un indicador: el dólar ya casi alcanza a cotizarse en 21 pesos.

    Ya se han hecho cálculos que el daño ronda en 15 mil millones de dólares, empero eso representa apenas los costos directos, faltan los indirectos, como el desplome en la captación de divisas de los visitantes extranjeros que se verán afectados debido a la saturación del aeropuerto más importante que tiene el país, como es el Benito Juárez.
    No se pueden compensar o resarcir las pérdidas provocadas por la cancelación del aeropuerto de Texcoco, como tampoco se puede garantizar que no ocurrirán accidentes fatales por la saturación del aeropuerto actual y la operación de Santa Lucía.

    El tema es el más serio que enfrenta el nuevo gobierno, y vaya que hay otros que tienen también serias implicaciones, como la inseguridad pública, donde ha tenido que recular en su idea de retirar al Ejército de las calles, o el desmantelamiento de la estructura gubernamental, por lo que miles de servidores públicos se están amparando contra la Ley de Remuneraciones o la de Administración Pública.

    Justifican algunos que el cambio de paradigmas tiene costos y que a la larga se compensan con creces; sin embargo, la bomba que fueron construyendo es de tal poder de destrucción que los eventuales beneficios, si es que los hay, serán nimios.

    Eso de bajar los altos sueldos para el remanente dárselo a los pobres, es una entelequia que forma parte del manual del populismo.

    El echar abajo las reformas estructurales de su antecesor e implementar otras, con los suficientes candados para que nadie las cancele, o hacer magnas obras como el Tren Maya o el aeropuerto de Santa Lucía, cancelando las que se recibieron, es otro dogma del citado manual.

    De ahí la interrogante que hemos planteado, aunque suene dura, de que los errores o perjuicios económicos derivados de malas decisiones del nuevo gobierno, las paguen sólo quienes votaron por él, porque a la vista son decisiones populistas e inconstitucionales.


    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...deptos-a-la-4t

  24. #99

    Default

    La Inteligencia Artificial requiere inteligencia y experiencia

    Javier Murillo.

    Justo hace dos semanas escribí en este espacio una columna titulada “Cuando Minority Report nos Alcanzó”. Ahí hablé sobre el inspector de la policía de Nápoles, Elia Lombardo quien gracias a su experiencia fue capaz de desarrollar un algoritmo que perfeccionó a tal nivel que hoy en día ya puede predecir delitos y abre la posibilidad de detener a presuntos sospechosos sin siquiera desenfundar un arma.

    Pasaron unos días y de pronto, me sorprendió un correo que decía “Buenas noches, me gustaría agradecer el artículo, que considero precioso y veraz.” En el cuerpo del correo remató, “Aprecio mucho el estudio competente y motivador. Considero tu disposición para el futuro. Atentamente, Elia Lombardo.”

    Mi primera reacción fue sonreír, la segunda contestarle de vuelta y preguntarle si él se dedica a desarrollar algoritmos como el X-law, la herramienta que lo llevó al reconocimiento internacional. A partir de eso lo he entrevistado en varios correos donde me contó lo siguiente.

    Resulta que dicha herramienta fue concebida después de un largo periodo de estudio impulsado por la necesidad de terminar con la delincuencia depredadora pero de una forma diferente. Normalmente, los organismos encargados de hacer cumplir la ley (léase, la Policía), aplican algunos métodos dudosos de control en las que incluso, se incurre en algún delito y cuando hay resurgimiento de alguno de estos eventos delictivos pues aumenta la alerta social.

    Elia me platicó que, en 1999 se negó a seguir con estos mecanismos de control porque lo único que pasaba era seguir una carrera continua hacia el crimen, con problemas cíclicos que no hacían más que empezar una y otra vez, no se acabarían nunca. Entonces, le fue necesario anticipar, prevenir, pero antes de crear el método, -que más tarde se convertiría en este algoritmo-, tenía que saber si los KPI (indicadores clave), de las actividades delictivas, efectivamente se podía predecir con anticipación y lo consiguió.
    Destacó que la parte de Inteligencia Artificial, que circunda el algoritmo, no se centra en las personas, sino en el modelo que se construyó y perfeccionó gracias al tiempo, por lo que todos los datos recabados a través de 20 años se plasman en el algoritmo para que de forma autónoma pueda crear alertas predictivas. Este es el secreto.

    La experiencia es la clave de su éxito, Lombardo me reconoció que en mi columna anterior lo pude plasmar y complementó esta parte diciendo que esta experiencia es necesaria para comprender cuáles son los KPI de los delitos en territorio urbano y cuáles son las señales para reconocerlo.

    Que su experiencia esté al servicio de la sociedad no ha sido tarea fácil, puesto que en el cuerpo policiaco al que él sirve, no hay investigación ni desarrollo. Él no es un académico, no es investigador estudiado sino empírico que se define como un simple inspector de policía con un poco más de responsabilidades, por lo que es importante saber que todo esto lo llevó a cabo solo, desde el inicio de la investigación y desarrollo y no por hacer de esto una profesión, sino por la simple preocupación de cambiar su entorno.

    El X-law por el momento no es un proyecto comercial, él da a conocer a través de su blog las experiencias y difunde este método. Cabe señalar que Elia Lombardo, es autor de un libro llamado Security 4P, donde explica más a fondo su método innovador y las fases por las que pasa que son: precisión, proactividad y participación.

    Elia y yo nos despedimos esta vez con una nueva premisa, la de su pronta visita a México, donde nos podrá explicar de nuevo cómo nació todo, pero esta vez, con una taza de café de por medio en vez de una pantalla de computadora. No todos los héroes tienen capa, algunos sólo tienen que blandir sus algoritmos y en un universo paralelo sería personaje de Stan Lee.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...-y-experiencia

  25. #100

    Default

    Esperanza sin fin

    Por Juan Antonio García Villa.

    Al ciudadano común, al menos medianamente interesado en lo que ocurre en política, se le quedan grabados en la memoria por distintas razones y circunstancias las fechas en que ocurre un cambio de presidente de la República. En particular cuando se trata de relevos en el Ejecutivo que son esperados por la gente con un sentimiento que va entre la ansiedad y la esperanza.

    Imposible, al menos para los de mi generación, no tener presente el relevo que tuvo lugar aquel 1 de diciembre de 1970. Se tenía la generalizada impresión, sin saber a ciencia cierta por qué o cómo, que terminaba una etapa en la que se habían visto las cosas con más o menos cierto optimismo. Y existía sin duda razón para ello. Durante poco más de dos décadas el país había registrado en lo económico una muy aceptable tasa de crecimiento, de alrededor del seis por ciento anual (que hoy nos parece una ilusión), con notable estabilidad en el sistema de precios y en el tipo de cambio, y un relativamente aceptable reparto social de los beneficios de ese singular crecimiento económico.

    En fin, autores extranjeros hablaban y escribían sobre lo que les dio en llamar “el milagro mexicano”, la etapa histórica que va de 1954 a 1970, más o menos. Pero ya en el ambiente se percibía que algo había dejado de funcionar. El modelo estaba por agotarse. Unos lo llamaron el del “crecimiento estabilizador”. Otros lo conocieron como el “nacionalismo revolucionario”.

    La matanza de estudiantes del 2 de octubre del 68, la brutal represión de disidentes, los fraudes electorales ya notoriamente burdos para favorecer al partido hegemónico, como el que tuvo lugar ese mismo año de 1968 en la elección para gobernador de Baja California y un año después en Yucatán, de un extremo a otro del país, en muchos alentó la idea de que con la salida del sanguinario Díaz Ordaz y la llegada de Luis Echeverría las cosas cambiarían milagrosamente.

    Gran desengaño. El nuevo tlatoani resultó un gran demagogo, populista contumaz que hizo del país un desastre completo. A la mitad de su periodo, ante el enloquecido presidente, la gente lo que quería era que ya se fuera. Duró sin embargo todo el sexenio. Se perfiló para sucederlo un locuaz carismático –así se le veía- en quien no pocos vieron el salvador de la patria: José López Portillo, el que ni siquiera tuvo contrincante en la elección presidencial de 1976. Así de mal estaba el sistema político.

    Quienes ya con uso de razón vivieron esos años, sin duda recordarán aquel vibrante, esperanzador discurso de toma de posesión de la presidencia por parte de López Portillo. Elocuente sin regateos, para muchos convincente en el decir, millones creyeron que con él y los nuevos y muy ricos yacimientos de petróleo (los veneros que escrituró el diablo, en la poesía de López Velarde), yacimientos que por cierto se ocultaron a su antecesor para evitarle la tentación de reelegirse, la nación con ese presidente y el petróleo se habría definitivamente de salvar.

    Ese memorable y vehemente discurso del 1 de diciembre de 1976 aún resuena en ecos de historia parda. Como resuenan todavía las palabras del informe presidencial del mismo López Portillo en la propia tribuna del Congreso, en 1982, que con gran teatralidad lloró frente a legisladores, cámaras y micrófonos para que todo el país lo viera, poco después, marcharse en medio de millones de maldiciones e imitados ladridos de perro.

    El país parece no tener remedio. Ahora llega el que a todas luces parece también demagogo y populista. Y con tintes mesiánicos. Ahora, como antes, renace la esperanza en muchos. Ojalá. Aunque las vísperas no auguran nada bueno. Hay que conceder, sin embargo, con más buena fe que ingenuidad, el beneficio de la duda. En esta ocasión, como en muchas otras, nada habrá más grato que equivocarse.

    http://www.elfinanciero.com.mx/opini...eranza-sin-fin

Bookmarks

Posting Permissions

  • You may not post new threads
  • You may not post replies
  • You may not post attachments
  • You may not edit your posts
  •