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Thread: COLUMNAS DE "EL FINANCIERO"

  1. #811

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    Espiando al Presidente

    Ana María Salazar

    La semana pasada, el 29 de agosto, el Presidente ya lo había comentado en sus conferencias mañaneras: alguien lo estaba espiando en Palacio Nacional. Ahora presentó la evidencia de tal espionaje. En un tono desenfadado, casi presumiendo, Andrés Manuel López Obrador mostró durante su conferencia mañanera la cámara espía que se encontró, según el Presidente, en uno de los salones de Palacio Nacional. López Obrador explicó que se encontró la cámara donde él se había reunido con gobernadores y empresarios.

    Cuando le preguntaron al Presidente si sabía quién lo estaba espiando o si presentaría una denuncia por espionaje, dijo no. “No, porque no hay paranoia, el que lucha por la justicia no tiene nada que temer, nada más es, porque se quedaron algunos con las malas mañas, las malas prácticas de estar espiando; acuérdense que nosotros hicimos el compromiso y se está cumpliendo y estoy pendiente de que el gobierno no intervenga teléfonos, que ya no haya lo que nosotros padecimos cuando estábamos en la oposición, el espionaje, ni para periodistas u opositores, para nadie, eso está garantizado, esto puede ser de gente de fuera, pero ¿para qué nos metemos?”, comentó AMLO.

    Pero ahí no terminan las sorpresas. La cámara de espionaje que presentó a los periodistas el Presidente es una reliquia. Yo recuerdo haber hecho reseñas de ese tipo de “minicámaras” hace una década en mi programa de TV “Seguridad Total”. En ese momento eran la gran novedad. Hoy día es una antigüedad en el mundo del espionaje. O las cámaras que encontraron llevaban años insertadas en una pared en Palacio Nacional. Tal vez el supuesto espía sólo tenía acceso a tecnología que se puede comprar por diferentes portales que venden cámaras de espionaje para asegurar que las nanas no maltraten los niños, sorprender parejas infieles, o confirmar que los cocineros no estén escupiendo en la comida o el café.

    O, simple y llanamente, el “supuesto” espionaje nunca sucedió. Qué se yo.

    Pero cualquiera que sea la razón, la reacción del Presidente es desconcertante y surge de nuevo la pregunta: ¿quién tiene la responsabilidad por la integridad y seguridad del mandatario?

    El solo hecho de que el Presidente reconociera públicamente que lo están espiando es preocupante, muy preocupante. Esto es una señal pública de un fracaso contundente del aparato de seguridad, que debería prevenir espionaje en el ámbito donde trabaja el Presidente.

    También desconcierta que siga asegurando que su gobierno ya no hace espionaje, como en el pasado, cuando se espiaban a los opositores. “El que nada teme, nada debe”. El Presidente parecería no entender la amenaza que representa a la seguridad nacional el que no se puedan resguardar los secretos de Estado, que incluye las conversaciones del jefe del Ejecutivo y comandante en jefe. Si alguien pudo plantar una cámara en uno de los salones donde sesiona el Presidente, ¿qué más podrían introducir al ámbito donde trabaja López Obrador? ¿Se pueden imaginar lo grave que sería para la seguridad del Palacio Nacional si no se identificara quién está espiando al Presidente? ¿Será fuego amigo?

    Obviamente esto pone al resto de los funcionarios del gobierno en una situación difícil, que tal vez el Presidente no ha comprendido las consecuencias de su posición ante el tema del espionaje. Si al Presidente de la República lo están espiando, cualquier funcionario puede ser espiado por gobiernos extranjeros, crimen organizado, hasta espionaje industrial.

    ¿Será que ahora si extrañan al Estado Mayor que desapareció AMLO al iniciar su administración? Una de las funciones fundamentales era la contrainteligencia, asegurar que no se espiara al presidente. En su informe del 1 de septiembre, López Obrador fue claro. La desaparición del este cuerpo élite siguió su política de austeridad. Algunos de elementos pasaron a formar parte de la Guardia Nacional para “cuidar al pueblo”.

    “Al Presidente lo cuida la gente y el que lucha por la justicia no tiene nada que temer”, dijo López Obrador al referirse a la desaparición del Estado Mayor. Obviamente este comentario del Presidente está lleno de buenas intenciones. Información es poder. Obviamente el que tenga información sobre las actividades y decisiones del Presidente de México le daría poder, además de poner en riesgo a López Obrador y su equipo cercano.
    (Edición de firma).

  2. #812

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    Eso de las "camaras de espionaje" en el Palacio Nacional, ya se habían descrito en el libro de "Ladrón de Esperanzas" de Francisco Martín Moreno.

    Bulo burdo, al cual recurren siempre, y a veces reiteradamente, TODOS los gobiernos Chavistas para victimizarse.

    Todo va escalando, hasta supuestos "complots contra la vida del Presidente"... a veces, cada semana, como en el caso de Maduro.

    Puros inventos, para apantallar a pueblos ignorantes y resentidos, caso del Mexicano y el Venezolano, en caso extremo.
    (Edición de firma).

  3. #813

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    Fracasó la última traición de Porfirio

    Pablo Hiriart.

    Porfirio Muñoz Ledo no declinó en su puja por reelegirse al frente de la Cámara de Diputados “para no poner en riesgo el orden constitucional”, como dijo ampulosamente el legislador cuando se vio perdido.

    Declinó porque lo bajaron desde Palacio Nacional.

    Creyó que había llegado la hora del asalto al poder.

    Apoyó el intento de reelección de Batres en el Senado de una manera tan grotesca como promovió la suya: “No al Golpismo”, decía la pancarta que sostenía en sus manos, pues por ley debía entregar el puesto a un parlamentario de oposición, y no quería.

    Patético.

    ¿Asalto al poder con apenas nueve meses de gobierno? ¿Sin haber consolidado un partido? ¿Con instituciones en pie?

    El ego y la ambición de Muñoz Ledo lo traicionaron.

    Si es que se piensa en alguna reelección, no es para él. Aunque se llame Porfirio.

    A diferencia de la maniobra de Martí Batres en el Senado para reelegirse, que tuvo el freno de Ricardo Monreal, en la Cámara de Diputados Muñoz Ledo contó con todo el respaldo del líder de Morena, Mario Delgado.

    La izquierda que luchó por una representación plural en el Congreso, no lo hacía por convicción, sino por oportunismo.

    Apenas llegaron al poder, en apenas nueve meses, los morenistas quieren sacar a la oposición de los puestos directivos del Poder Legislativo.

    Y reelegirse con las mismas personas. Vaya demócratas

    Son insaciables en su apetito de poder.

    Si a Morena no le ponen un freno fuerte las instituciones y los electores, sí va a haber golpismo, lo estamos viendo.

    En Veracruz la mayoría morenista destituyó ilegalmente al fiscal autónomo del estado para poner a una empleada del gobernador.

    Anunció el Congreso de Baja California que hará una “consulta popular” para violar la Constitución y el gobernador electo para dos años extienda su mandato a cinco.

    En Quintana Roo la mayoría morenista del Congreso desapareció la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y revivió la vieja figura de la Gran Comisión, en la que el partido mayoritario tiene todo el poder.

    Así van. Esas son sus intenciones, pero no entienden de tiempos. Están enseñando el cobre muy temprano.

    Y tan preocupantes son estos signos, como penosos los argumentos de Muñoz Ledo para aparentar decoro en su reversa a la reelección.

    “Lo hago por congruencia”, dijo. Y panistas, priistas y respetados amigos en los medios y en las redes se lo festejan. Por favor.

    Qué congruencia hay en un hombre que después de la matanza de Tlatelolco hizo un discurso, como dirigente juvenil del PRI, para defender en nombre de la patria la decisión del presidente Díaz Ordaz.

    Décadas adelante, ese mismo orador propuso poner en letras de oro, en la Cámara de Diputados, a los caídos en movimiento estudiantil del 68.

    Qué congruencia hay en un político que como líder del PRI –con el presidente Echeverría–, pudiendo abrir brecha a la democracia y reconocer el triunfo claro y amplio de Alejandro Gascón Mercado en Nayarit, negoció con el PPS para bajarlo a cambio de una senaduría al dirigente de ese partido.

    Le arrebató el triunfo a Gascón como gobernador nayarita (habría sido el primero de oposición), y en su lugar entró el general Rogelio Gómez Curiel, jefe de la policía capitalina en la matanza del 10 de junio de 1971 (el halconazo).

    Imposible hablar de congruencia con quien fue presidente del PRI en la única campaña donde sólo hubo un candidato, el del PRI, José López Portillo.

    Se salió del PRI cuando el dedo del presidente De la Madrid apuntó a un candidato distinto al suyo.

    Qué congruencia puede haber en un político que fundó y presidió el PRD, y renunció porque el candidato presidencial en 2000 fue Cuauhtémoc Cárdenas y no él.

    Boicoteó a Cárdenas y lanzó su candidatura paralela a quien lo había rescatado del ostracismo. Quería ser candidato y lo hizo por el PARM. Le fue fatal en los debates y sus números andaban cercanos a cero.

    Declinó y el partido que lo postuló se quedó sin candidato y perdió el registro. Mientras él, Porfirio, en lugar de ir a apoyar a su antiguo protector Cuauhtémoc Cárdenas en la recta final de la campaña, se fue al carro del que iba a ganar: el panista Vicente Fox.

    Ese dechado de congruencia que dicen que es Porfirio, recibió a cambio la embajada de México ante la Unión Europea.

    Cuando el foxismo comenzó su declive, renunció y regresó al país para hablar mal, en medios y en mítines, del nuevo ingenuo que lo había querido rescatar: Vicente Fox.

    El que ahora mencionan como un demócrata congruente, llamó públicamente a derrocar al presidente Calderón.

    Y luego a derrocar al presidente Peña Nieto, a quien seguramente conoció en Finanzas del gobernador Montiel, su amigo, al que jamás agradeció nada cuando cayó en desgracia por las pugnas en el PRI.

    ¿Ese es el ejemplo de congruencia que aplauden?

    No. Porfirio no es un paradigma de la congruencia, sino un artista de la traición.

    Hace meses hice en estas páginas, a propósito de Muñoz Ledo, una mención de otro genio del arte de traicionar, aunque histórico: José Fouché (El Financiero 27-11-2018. Porfirio, nuestro Duque de Otranto).

    Fue demasiado para él. Ahora que fracasó su última traición, se baja del escenario derrotado, con la divisa de los incongruentes: si no puedes con tu enemigo, únete a él.
    (Edición de firma).

  4. #814

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    La cacería de Winckler

    Raymundo Riva Palacio.

    Finalmente el Congreso de Veracruz cumplió un objetivo, que se unieran las facciones de Morena que representan los intereses del gobernador Cuitláhuac García; de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, y del superdelagdo en el estado, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, para un propósito claro: tener la mayoría para suspender al fiscal del estado, Jorge Winckler, y sacarlo del cargo. Requirieron una mayoría simple por ser una suspensión con carácter temporal, que tendrá que ser calificada si se busca la definitiva. En todo caso fue anulado y el fiscal heredado de la administración de Miguel Ángel Yunes, que había aprovechado la pugna entre las facciones de Morena, dejó de ser una pesadilla para el gobernador. El problema es que para lograrlo en Veracruz violaron flagrante y cínicamente la ley. Pero vayamos por partes.

    El martes se publicó una edición extraordinaria de la Gaceta Oficial de Veracruz, el Tomo III, donde se informó del “Acuerdo de la diputación permanente de la Sexagésima Legislatura que como medida cautelar, control y defensa de la supremacía constitucional, resuelve separar temporalmente al C. Jorge Winckler Ortiz del cargo de fiscal general del estado por el presunto incumplimiento del mandato constitucional de contar con certificación, revalidación y registro correspondiente para la permanencia en el cargo”. Ipso facto, Winckler dejó la Fiscalía y lo sustituyó Verónica Hernández, una abogada con larga experiencia como notaria, fiscalista y derecho civil y administrativo, aunque de penalista nada.
    Al hacerlo, el Congreso violó el Acuerdo 08/XLIV/19, suscrito en la Reunión Conjunta de Seguridad de la XLIV Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública el 8 de julio pasado, que señala: “Se ratifica el Acuerdo 1/III-SE/2019 de la Comisión Permanente de Certificación y Acreditación por el cual se instruye al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que, por conducto del centro Nacional de Certificación y Acreditación, lleve a cabo la reforma correspondiente al artículo Tercero Transitorio de los Lineamientos para la Emisión del Certificado Único Policial, a fin de modificar el plazo establecido para que las instituciones de seguridad pública cumplan los requisitos para la expedición del CUP a todos sus integrantes, debiéndose ampliar el término a dieciocho meses contados a partir del 10 de septiembre de 2019 y se publique en el Diario Oficial de la Federación”.

    Si alguien alega que la suspensión temporal de Winckler se dio el 3 de septiembre, cuando ese acuerdo entraría en vigencia para la obligatoriedad siete días después, hay otro documento con fecha del 17 de mayo, el Acuerdo 1/IV-SE/2019, que establece una prórroga del plazo de vigencia de las evaluaciones de control de confianza: “La Comisión Permanente de Certificación y Acreditación del Consejo Nacional de Seguridad Pública, con la finalidad de evaluar a los integrantes de la Guardia Nacional, acuerda prorrogar por un periodo de un año el plazo de la vigencia de las evaluaciones de control de confianza establecidas en el Artículo 6, fracción V, de los Lineamientos para la emisión del Certificado Único Policial, de aquellos integrantes de las instituciones de seguridad pública cuyo término de vigencia venza en los 12 meses siguientes a la publicación de este acuerdo en el Diario Oficial de la Federación”.

    Es decir, desde mayo la ley protegía a Winckler, como lo hacía con Eric Cisneros Burgos, secretario general de Gobierno veracruzano, que tampoco tiene la certificación mandatada por la ley. No es el único caso. Hay altos funcionarios, altos mandos y cientos de policías que no cuentan con la certificación exigida. Hay altos funcionarios federales que tampoco tienen la doble certificación, por lo que no tienen acceso a información de calidad de los servicios de inteligencia extranjeros. Incluso cuando menos uno de ellos ha cancelado reuniones con algunos jefes de esas agencias y declinado invitaciones para ir a Washington.

    En este sentido, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador está actuando de forma idéntica al del expresidente Enrique Peña Nieto durante su primer año: no combate a criminales, deja que los cárteles y las bandas se aniquilen entre sí, y pide prórroga para la certificación de funcionarios y policías. La diferencia entre ambos es que el gobierno de Peña Nieto no manipuló la ley de una manera tan públicamente artera para utilizarla discrecionalmente contra un funcionario que le incomodara a algún gobernador priista.

    Los resultados de Winckler en la Fiscalía veracruzana están lejos de ser los mínimamente esperados. La violencia en el estado continúa teniendo la impunidad por omisión o comisión como su común denominador, sin que el fiscal haya podido marcar un punto de inflexión. Es decir, si el Congreso hubiera pensado en la seguridad de los veracruzanos, podría haber encontrado la forma de despedirlo por incompetente. Incluso se podrían haber explorado las vías para que dejara el cargo porque su presencia generaba una creciente inestabilidad política, en perjuicio de los ciudadanos. Pero eso no es lo que estaba en la cabeza de los legisladores, evidentemente. Tomaron la decisión de cazarlo.

    La manera por la que optaron para suspenderlo, como se demostró párrafos arriba, es una violación a la ley y a los acuerdos que el propio gobernador García suscribió con sus pares y el gobierno federal. Violar la ley para que se alineen las fuerzas veracruzanas al gobernador es una ruptura del Estado de derecho. A muchos no les importa eso en México, hoy y antes, para ser claros, pero ante las dificultades que enfrenta la economía mexicana y la creciente incertidumbre jurídica que está transmitiendo el gobierno, no le conviene al Presidente ni al país la reiteración de atropellos como el que se acaba de dar en Veracruz.
    (Edición de firma).

  5. #815

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    Derrota moral

    Leonardo Kourchenko

    La afirmación realizada por el Presidente de la República en su Informe de Gobierno el pasado domingo, en torno a que “la oposición está moralmente derrotada”, encierra una serie de distorsiones y falacias que tienen profundo impacto en quienes lo escuchan y siguen fielmente.

    Es incuestionable la superioridad política demostrada por el Presidente desde su victoria electoral. Mucho se ha comentado del brutal golpe propinado a sus opositores, en opinión de algunos incluso mortal para otras fuerzas políticas. A 14 meses de aquellas elecciones que lo convirtieron en Presidente electo (julio 2018) las fuerzas de oposición permanecen difusas y desdibujadas, sin plan de acción, programa ni discurso. La derrota, sin duda, es política, pero no moral.

    El Presidente apabulla a la oposición todos los días con sus mensajes matutinos, sus diatribas constantes contra los conservadores, sus cifras dudosas y sin sustento, sus decisiones verticales. El hecho, como él afirma, de que la oposición carece de validez moral por oponerse al gobierno es una falacia.

    La oposición tiene tanta validez moral como el propio Presidente y su partido o movimiento, porque no por pensar distinto o sostener ideas y principios políticos diferentes son inmorales. La moralidad de la oposición no es inferior a la del Presidente, ese es el peligroso juego de los buenos y los malos en el que no podemos caer.

    Aquí no hay correctos e incorrectos, limpios y puros versus sucios y corruptos. Es una trampa, no se trata de buenos y malos. Aquí hay políticos que hacen las cosas de una forma, que sostienen un proyecto económico, social y programático en una dirección y con determinados argumentos, y otros políticos que hacen las cosas de otra forma, con otras medidas y estrategias e incluso con visiones diferentes. Unos proyectos políticos y funcionarios públicos son más eficientes que otros, dan mejores resultados que otros.
    La diferencia no es moral ni ética, aunque el Presidente se empeñe en repetirlo todos los días.

    Él no es –y disculpas anticipadas a sus seguidores– superior moralmente a los otros. López Obrador es un político que toma unas decisiones y pone en marcha una serie de estrategias –que por cierto muchos deseamos que sean exitosas por el bien de México– que lo diferencian de otros partidos, proyectos y líderes.

    El eje de su moralidad superior radica en el indiscutible combate a la corrupción, partiendo del supuesto de que este gobierno y Presidente no sustraen recursos, no desvían fondos ni hacen negocios, y que han extirpado por completo esas prácticas del gobierno. Vamos a comprobarlo. Vamos a observar institucionalmente que nadie desvíe un solo centavo de los miles de millones de pesos que se distribuyen en programas sociales. Donde tampoco exista el clientelismo político y electoral, como todos los partidos que han ostentado el poder en el pasado han hecho de diversas formas y con distintos métodos. Esa también es corrupción.

    Más allá, si partimos del supuesto de que el Presidente es honesto –afirmación que no pongo en duda–, comprobemos entonces o que proceda la autoridad contra aquellos de sus antecesores que no lo fueron. Si no es pura retórica, discurso “engañabobos” –palabra del propio Presidente– de los buenos y los malos.

    Este discurso es extremadamente riesgoso, porque otorga un baño de pureza a todo su equipo de gobierno, cuyo desempeño en la práctica aún está por evaluarse y medirse, aunque a él, esto último, tampoco le agrade. ¿Qué pasa con aquellos de sus colaboradores que han sido señalados –en más de una ocasión– por conductas, prácticas y evidencias que apuntan hacia actos de corrupción? ¿Esos fueron malos, pero ahora son buenos porque están con él? Riesgoso y resbaladizo discurso.

    La oposición sin duda está derrotada, y lo sigue estando hasta la fecha, pero en el terreno político, electoral, incluso legislativo. Y lo está por incapacidad de reconstrucción, por torpeza discursiva, por pasividad que raya en el pasmo, por carencia de ideas, figuras, propuestas. Pero no moralmente. Aquí no hay buenos ni malos. Hay políticos efectivos, hábiles, maestros del discurso, hay otros efectistas, estratégicos, conciliadores. Hay de todo. Pero no hay figuras superiores por una ética y una moralidad impoluta. Eso, en política, no existe.
    (Edición de firma).

  6. #816

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    Números

    Rosario Guerra

    Lo positivo del 1er Informe de Gobierno rendido ante el Congreso, es que AMLO se muestra con gran honestidad personal. Pese a su estilo, tiene un gran capacidad para comunicar, aunque no ha disminuido el costo de gasolinas, diesel o electricidad, mantiene el equilibrio de las finanzas públicas, sea por subejercicios y a pesar de la caída de la recaudación, aunque dice no haber aumentado impuestos si subió el ISR a los ahorradores del sistema bancario, pero se mantiene el optimismo entre los más pobres. Logró sortear la crisis de aranceles y el TMEC con Trump gracias a los buenos oficios de Marcelo Ebrard. Destaca su activismo por todo el país con giras e inauguración de obras, aunque no se inicien.

    Lo malo del Informe de AMLO es que no reconoció su error de cancelar el NAICM, cortar inversiones en petróleo y electricidad y generar un clima de incertidumbre sobre el cumplimiento de los compromisos del Estado Mexicano. Insistir en llevar adelante inversiones poco rentables con recursos públicos, mismas que no contaban con proyectos y que día a día se encarecen y enfrentan dificultades medioambientales, técnicas, legales y sociales como el Tren Maya y Dos Bocas. La falta de un plan de seguridad aeronáutica de Santa Lucía que permita la llegada de vuelos internacionales y el aumento de la capacidad aeroportuaria. Los recortes a rajatabla del gasto público, que además de castigar a servidores públicos honestos y esforzados, dejó sin abasto de medicamentos al sector salud, comprometió la entrega de libros de texto y dejó sin inversión en infraestructura al resto del país cancelando proyectos como el metro bus de la Laguna.

    De los números no tiene caso hacer una análisis porque no hay manera de comprobar cifras con datos oficiales, pese a consultas a través del INAI, que no confiirma lo informado. Es ocioso. No tiene sentido alegar sobre la base de otros datos, siempre desconocidos. La numeralia es inexistente.En el sector salud se detectan los casos más graves, que ponen en riesgo vidas humanas sin que exista una respuesta aceptable. pedir a Médicos y enfermeras compren medicamentos fue un desatino. decir que no es una urgencia la falta de medicinas contra el cáncer fue otro desacierto.

    El Presidente de la República ha sido referente de unidad nacional, es su liderazgo el que permite dirimir diferencias y conjuntar esfuerzos por la buena marcha del país. En el Informe esperábamos una convocatoria para superar los enconos.

    Sin embargo; AMLO se ha formado, con éxito, en la confrontación. No parece que su investidura cambie su estilo. Por desconocimiento, no incluye a los expertos en sus análisis, ni se toma el tiempo para leer y reflexionar, lo que provoca decisiones poco informadas. Su desconocimiento de los avances en la administración pública y la tutelación de los DDHH, lo confronta con los organismos autónomos. Han sido descalificaciones sin sustancia, someterlos es parte de sus afanes, al no valorar su trabajo y los equilibrios.

    Otro aspecto negativo del Informe es la falta de respeto a medios de comunicación y periodistas y columnistas críticos. Desde la famosa frase de si la prensa no le aplaude en su mañanera ante noticias que considera valiosas, confundiendo público con prensa.

    La crítica no implica necesariamente confrontación, es una práctica democrática, no hay gobierno que no la enfrente, y muchas veces aporta a evaluar que las diferencias no son irreconciliables, que la democracia implica pluralidad. Y la pluralidad valora la diversidad, porque a partir de distintos puntos de vista, de practicar el debate, se logra el triunfo de los mejores argumentos y por tanto de una mejor conducción.

    La descalificación grosera, sátira, de encono a los críticos genera violencia verbal, peligrosa porque los seguidores y fanáticos pueden pasar de los dichos a los hechos y atacar o agredir a críticos, con lamentables consecuencias. ya de por sí enfrentamos asesinatos a periodistas con gran impunidad, por difundir información incómoda a cárteles o autoridades menores.

    El gran tema es el de la seguridad pública, AMLO admitió no hay buenos resultados. No se ha resuelto y que crecen índices delictivos. Si bien asegura hay un cambio de paradigma, en realidad solo se estableció un marco legal para la actuación de las fuerzas armadas. Esto da pié a que afirme que hay menos violaciones a DDHH. Pero este pendiente sigue siendo una sombra sobre su gobierno.
    (Edición de firma).

  7. #817

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    Liberalismo científico

    Macario Schettino

    El discurso sobre el que construimos el mundo actual, triunfante durante 40 años, asume que todos los seres humanos somos iguales, en esencia, aunque podamos tener diferencias individuales. En esa narrativa, no hay grupo o cultura que pueda imaginarse superior a otras, y por lo mismo todas son objetos susceptibles de investigación. Este segundo elemento del discurso, la primacía del conocimiento científico, es inseparable del primero: podemos conocer la realidad, a través de un método que elimina paulatinamente nuestras fallas cognitivas.

    La combinación de considerar a todos los seres humanos iguales y reconocer que podemos conocer la realidad, a pesar de nuestras limitaciones, no es algo que los seres humanos hayan aceptado fácilmente. De hecho, el rechazo ha sido permanente, y es sólo por periodos de tiempo que este discurso logra dominar, pero las conclusiones a las que obliga son difíciles de aceptar para las mayorías y por eso se derrumba cuando la forma de comunicación cambia.

    Para los humanos es más natural excluir a otros, que se perciben como diferentes, y rendirse frente a explicaciones sobrenaturales. En esta lógica, no hay que asumir responsabilidad alguna, porque lo que ocurre viene de fuerzas externas, y el grupo ofrece apoyo y consuelo. El discurso de igualdad y conocimiento científico, en cambio, obliga a aceptar como valor fundamental la libertad, fuente de responsabilidad, pero también de angustia.

    Para asumirnos realmente como iguales y para aceptar la posibilidad de conocer la realidad, se hace necesario eliminar lo sobrenatural, que en su versión más cristalizada es la religión. En cada ocasión en que el liberalismo científico (permítame llamar así al discurso de referencia) ha avanzado, lo ha hecho desplazando la idea de Dios. Locke, en una época en que eso no era sencillo, propuso sumarse al deísmo: Dios existe, pero fuera de la naturaleza, a la que creó, pero sobre la que ya no actúa. El Romanticismo reacciona elevando la naturaleza a nivel divino, y por eso, cuando se vuelve a impulsar el liberalismo científico, la idea es otra: el agnosticismo. Propuesta por T.H. Huxley, se trata de aceptar que Dios puede o no existir, eso es algo que no podemos decidir, pero que además es irrelevante. La respuesta fueron las religiones laicas, los Estados totalitarios del siglo XX: Nacionalismo, Fascismo, Comunismo.

    El tercer intento del liberalismo científico, que no es otra cosa que el neoliberalismo, es de plano ateo. Tal vez el referente histórico será Dawkins, y su activismo ateísta, ya lo dirán en el futuro. En cualquier caso, ese discurso es lo que se vino abajo con el advenimiento de las redes sociales y la Gran Recesión. Desde entonces, perdimos tanto la idea de igualdad como el valor del conocimiento. No es una coincidencia que los líderes inescrupulosos busquen construir grupos (pueblo bueno) y al mismo tiempo destruyan cualquier referencia a la verdad. Tampoco es algo fortuito que quienes no pueden deshacerse de explicaciones sobrenaturales o de grupo sean quienes más apoyan a esos líderes. El papel de las iglesias evangélicas en el triunfo y defensa de Trump, López y Bolsonaro, es un ejemplo, pero también los grupos fundamentalistas organizados alrededor de cualquier elemento identitario (color de piel, nación, religión, género, preferencias) que respaldan líderes de ese tipo.

    La reacción, para derrotar el discurso liberal científico, afirma que provoca desigualdad, y ofrece a cambio utopías igualitarias, confundiendo la igualdad esencial con la material, y abriendo el espacio, una vez más, a tragedias de gran magnitud. No sólo eso, también se insiste en lo artificial y artificioso de la ciencia, es decir, del conocimiento.
    La reacción apela a las emociones, especialmente al miedo, y por eso triunfa por el momento.
    (Edición de firma).

  8. #818

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    Verdades, mentiras y medias verdades

    Enrique Cárdenas

    Es lamentable, como ha sido en sexenios anteriores, que nuestro Presidente no sea de fiar, que no nos diga siempre la verdad, sino sólo a veces, y a veces con verdades a medias y con manipulación emotiva.

    Desde la campaña, Andrés Manuel López Obrador hizo promesas que ha traicionado durante estos meses de su gobierno: que iba a regresar a los militares a los cuarteles, cuando la creación de la Guardia Nacional lo contradice en los hechos; que no iba a vivir en Los Pinos sino en un departamento “modesto” cerca, no dentro, de Palacio Nacional; que no iba a cancelar el nuevo aeropuerto si se financiaba con dinero privado y sin uso de impuestos; que es un demócrata, pero ha ido achicando los contrapesos al poder y ha denostado a quienes opinan distinto a él, y así muchas más. También es cierto que ha cumplido muchas promesas, como quitarles la pensión a los expresidentes; la “venta” del avión presidencial que no acaba de venderse; la austeridad en el gasto público, con los daños colaterales que conocemos; que iba a barrer la corrupción de arriba hacia abajo, pero ya se atoró en el segundo escalón con casos como el de Bartlett, etcétera.

    A lo largo de estos meses, y desde la campaña, nos ha llenado con “otros datos”, que en realidad significan mentiras o medias verdades: que no hay desabasto de medicinas, a pesar de las quejas recurrentes; que el trato de los gasoductos fue un ahorro de cuatro mil 500 millones de dólares, cuando en realidad salió más caro para la CFE; que cumplió su promesa en seguridad por reunirse con su gabinete todos los días a las 6 de la mañana, pero en realidad la inseguridad y violencia siguen empeorando día a día; que hay una mejor distribución del ingreso, cuando la economía cae y su programa insignia de Jóvenes Construyendo el Futuro no parece cumplir su objetivo ni siquiera de entregar dinero a jóvenes, sino más bien abre hoyos de corrupción potencial; que hay muchos funcionarios que ganan 700 mil pesos cuando no existe ninguno; que el secretario ejecutivo del Coneval ganaba 200 mil pesos y ese mismo día le demostraron que ganaba menos de 90 mil, y un largo, larguísimo, etcétera. “Verificado” (www.verificado.com.mx) lo ha cuantificado. Más de la mitad de las afirmaciones del Presidente en las mañaneras son engañosas (30 por ciento), o de plano falsas (29 por ciento).

    Además de no decir siempre la verdad, manipula la información para transmitir sus “emociones”, centralizadas en él, apelando a los sentimientos de sus interlocutores. Como cuando dijo que se sentía “triste, muy triste” tras la masacre de Coatzacoalcos sin solidarizarse con los familiares, y poco después le levantó la mano al gobernador de Veracruz como si estuviera haciendo bien su trabajo. O bien cuando se victimizó por el desabasto de medicinas, sin mayor empatía con los niños con cáncer y sus padres, culpando a las empresas en lugar de asumir su responsabilidad como cabeza del gobierno federal. Y lo mismo en Tlahuelilpan y en tantas otras ocasiones.

    Si hay tanta evidencia de que el presidente López Obrador dice la verdad una de cada dos veces que habla, nos dice verdades a medias o de plano falsedades las demás veces que lo escuchamos, además de manipular a sus audiencias sin recato alguno, la pregunta que me hago es: ¿Por qué tanta gente sigue apoyando al Presidente en las mediciones generales, arriba del 70 por ciento, a pesar de que en rubros específicos como inseguridad y economía las cosas no van bien? No es una pregunta nueva. Mucha gente se la hace y las respuestas no han sido, que yo sepa, contundentes. Por eso me animo a proponer una metáfora.

    Pareciera que el asunto se asemeja a una situación que puede plantearse indistintamente en un género u otro, en la que una joven de pronto se enamora de un hombre guapo, ya de cierta edad, que ha visto muchas cosas y que la vuelve loca. Se enamora perdidamente de él y la cabeza se le nubla. Él la seduce, la enamora, con una serie de promesas hacia una vida feliz. Le promete viajes, lujos… La relación va avanzando, el enamoramiento de ella va en aumento y fijan fecha para el casamiento. Conforme los días pasan, ella empieza a ver que algunas de sus promesas no las cumple, pero lo disculpa. Que le dice “mentiritas” o medias verdades sobre su vida pasada, que también las disculpa. La madre de la muchacha le advierte de estas mentiras y, sin embargo, no le hace caso. El enamoramiento es tal, que incluso le perdona que vea a su exnovia y se vaya con ella de fin de semana más de una vez, o que le descubra mentiras sobre su trabajo y lo que gana. Por más hechos evidentes que le señala su mamá, no hace caso. Ella sigue encantada, no quiere ver lo que está ocurriendo. Su mente está obnubilada, cegada por una ilusión que todos quisiéramos que fuera cierta, una ilusión que a todos nos haría felices y terminara bien. Una ilusión que, sin embargo, es sólo eso, una ilusión.
    (Edición de firma).

  9. #819

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    La salida fácil como mecanismo para eludir la responsabilidad

    Eduardo Sojo.

    Debe ser difícil para un presidente que en el 2014 señalo: ‘En enero la economía creció 0.8%, es decir, nada. EPN y Videgaray no saben como hacerlo. Perdón, pero con nosotros sería distinto y mejor’, reconocer que en el inicio de su gobierno el crecimiento sea solo de una cuarta parte (0.2%) de lo que él califico como ‘nada’, pero ello no debe ser excusa para que opte por la salida fácil de negar la realidad diciendo que ahora ya no es importante medir el crecimiento, que hay que ‘desechar la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función del simple crecimiento económico’.

    La obsesión tecnocrática, si así se le pueda llamar, es la de tener mediciones, pero no solo del crecimiento económico, también de la distribución del ingreso y la riqueza, del bienestar, del desarrollo, del medio ambiente, de la inseguridad, de la corrupción, de la impunidad, etc., para tomar decisiones basadas en evidencia.

    Además de minimizar su medición, el Presidente también opta por la salida fácil de minimizar su importancia. Ya lo había dicho y lo reiteró en su informe: ‘La economía está creciendo poco es cierto, pero no hay recesión, además ahora es menos injusta la distribución del ingreso, es decir, hay más desarrollo y bienestar’. Lo primero es cierto, hay datos duros que muestran que la economía no crece; lo segundo, que es menor la injusta la distribución del ingreso y que hay más desarrollo y bienestar, es solo un buen deseo; y más bien habría que pensar lo contrario, dada la importancia relativa del empleo y las transferencias monetarias en la disminución de la pobreza y la mejoría en la distribución del ingreso.

    El Ejecutivo federal no debe resignarse a administrar una economía estancada, ni creerse la idea de que el crecimiento de la economía es intrascendente, porque yo me preguntaría ¿intrascendente para quién?, ¿para los desempleados que están sacando sus recursos de las Afores?, ¿para los jóvenes universitarios que no encuentran trabajo?, ¿para los trabajadores de la industria de la construcción que se encuentran desempleados? El papel del gobierno es diseñar políticas públicas a favor de un crecimiento incluyente y no conformarse con una economía estancada y un programa de transferencias para que los hogares de menores ingresos no resulten tan afectados.

    Las entidades federativas que más éxito han tenido en disminución de la pobreza son las que han tenido un crecimiento económico mayor a la media nacional. En el 2008, con la metodología de CONEVAL, había 11 entidades federativas donde el porcentaje de la población en pobreza extrema era inferior al 5%, mientras que para el 2018 el número se incrementó a 19; de las 8 nuevas entidades federativas que ahora tienen niveles de pobreza inferiores al 5%, seis registraron los últimos diez años (2007-2017) crecimientos de la economía superiores a la media nacional (2.0%), estos son: Guanajuato (4.0%), Querétaro (4.0%), Quintana Roo (3.6%), Zacatecas (3.0%), Edomex (2.7%) y Chihuahua (2.5%). Más aún, en todos los casos tienen una mejor distribución del ingreso que la media nacional y en cinco de las seis entidades federativas la mejoría en la distribución del ingreso entre 2008 y el 2018 fue mayor a la del país en su conjunto.

    El Presidente tiene también que rechazar la salida fácil de que las transferencias monetarias son la mejor forma de distribuir el ingreso y llevar desarrollo a los hogares de menores ingresos.

    Una nota sobre la distribución del ingreso en México de la OCDE llegó a la conclusión de que la tendencia a la baja del trabajo por su cuenta (que en buena parte es ocupación informal) contribuyó de manera significativa a disminuir la desigualdad y que el impacto de los programas de transferencias monetarias en la desigualdad era pequeño, dado el bajo nivel de gasto en relación con el PIB per cápita. El empleo, se señala en el informe mencionado, es el medio más promisorio para enfrentar la desigualdad.

    En síntesis, sería muy grave para el país que el Presidente opte por la salida fácil de que no es importante medir el crecimiento económico, de que el crecimiento de la economía es irrelevante y que la solución para tener una mejor distribución del ingreso, bienestar y desarrollo, son las transferencias monetarias. La evidencia muestra que el empleo es el medio más promisorio para enfrentar la pobreza y la desigualdad; y el empleo va de la mano con el crecimiento económico, que además es lo que permite contar con recursos para nivelar el terreno para los hogares de menores ingresos. El gobierno federal no debe eludir su responsabilidad en el crecimiento de la economía.
    (Edición de firma).

  10. #820

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    Herrera, en el filo de la navaja

    Enrique Quintana

    Vaya reto es el que tiene el secretario de Hacienda, Arturo Herrera.

    Si saca adelante lo que falta, seguramente cuando pongan su cuadro en el salón de los secretarios, va a ser recordado por el trabajo muy complejo que realizó.

    El Paquete Económico 2020, en el que ha estado trabajando desde hace varios meses, requiere algo así como encontrarle la cuadratura al círculo.

    Debe satisfacer muchas condiciones y cumplir con una cantidad enorme de requisitos. Todos al mismo tiempo.

    Le explico. El Paquete debe cumplir las siguientes condiciones:

    1-Tiene que gustarle al presidente López Obrador. Esa es la primera condición, pues el secretario finalmente es un subordinado al presidente de la República, quien es el que finalmente toma las decisiones.

    Sabemos que AMLO va a insistir en la austeridad republicana, pidiendo más y más apretones de cinturón en múltiples ámbitos. Y también va a demandar que haya recursos para los proyectos que para él son los más importantes. Y todo ello, sin más deuda y sin más impuestos.

    2-Tiene que convencer a los mercados financieros. Herrera sabe que, aunque trabaja para el presidente López Obrador, tiene que asegurarse que el Paquete sea bien recibido por la mayoría de los inversionistas. Esto quiere decir en primer lugar que exista la convicción de que se mantiene la disciplina de las finanzas públicas, es decir, que habrá un superávit primario que no solo esté en el papel, sino que parezca realmente alcanzable en la práctica. Esto supone un escenario realista en la recaudación y un mayor control del gasto.

    3-Tiene que convencer a las calificadoras. Algunas de ellas, señaladamente Moody’s, han dicho que una de las premisas para no bajar la calificación de la deuda mexicana, es que se establezcan las condiciones para que haya un mayor crecimiento económico. Un estancamiento crónico erosiona la base tributaria y deja al gobierno en una situación más vulnerable, que eventualmente se castigaría con una reducción de la nota de México.

    4-Tiene que convencer al Poder Legislativo. Más allá de que Morena cuenta con mayoría en las dos cámaras, el Paquete que debe ser aprobado debe ser convincente para legisladores que eventualmente deben responder también tanto a electores como diversos grupos con intereses específicos.

    El problema con todos estos requisitos es que algunos son contradictorios entre sí. Por ejemplo, una política de gasto que incentive la actividad productiva podría chocar con la meta de la disciplina fiscal.

    El Paquete Económico debe tener márgenes de maniobra para que los legisladores hagan algunas modificaciones, pero no demasiadas para que no se distorsione el Paquete.

    Si mantiene la filosofía de estimar el crecimiento, entonces probablemente el rango que se establezca el PIB del próximo año sea con una tasa de 1 a 2 por ciento.

    Seguramente Arturo Herrera, con su talento analítico tiene una matriz con todas las implicaciones y efectos del Paquete Económico.

    Si alguien puede sacar adelante al Paquete es Herrera. Pero, ni aun con las habilidades económicas y políticas que tiene, va a estar fácil.

    Se trata de un desafío gigante, que, entre otras cosas, va a definir el futuro de este gobierno.

    Supongo que Herrera y AMLO lo tienen claro.
    (Edición de firma).

  11. #821

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    ¿Contento, profesor Ackerman?

    Pablo Hiriart

    Marcharon y presionaron hasta la saciedad para echar abajo la versión de que los sicarios de Guerreros Unidos secuestraron y asesinaron a los normalistas de Ayotzinapa, hoy se dicen indignados por la liberación de uno de los coordinadores de ese horrendo crimen, Gildardo López Astudillo.

    Coordinó el crimen de los normalistas “hasta hacerlos polvo” para que nadie los encuentre.

    Hoy El Gil está libre, y con los mismos argumentos seguramente quedará en libertad el jefe de El Gil y líder del cártel Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias.

    ¿Ya satisfecho, profesor Ackerman?

    ¿O volverá a acompañar a alguien a la OEA en Washington para convencerlos allá de que los mató el Ejército?

    ¿Misión cumplida, “forenses” del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI)?

    Parece que no: la nueva administración los volvió a contratar y pronto los tendremos haciendo hoyos en los cuarteles de Guerrero “para encontrar” a los estudiantes.

    Los promotores de que toda la acusación fue una patraña producto de torturas de la PGR pasada, fueron el GIEI, los asesores legales de los padres de los 43 normalistas, y las organizaciones políticas que hoy están en el poder.

    Ellos tenían la obsesión política de construir una historia para enlodar al Ejército mexicano, aun a costa de liberar a los culpables de la masacre.

    La consigna era gritar y juzgar: fue el Estado.

    Con la liberación de El Gil dieron un paso clave para soltar a todos los criminales.

    A través de sus presiones han logrado que 44, de poco más de cien detenidos, hayan quedado en libertad.

    “Culpa de la PGR pasada que hayan soltado a El Gil”, dicen y se refocilan en cartones y columnas.

    Su interés no era encontrar a los responsables del asesinato colectivo, sino culpar al Estado.

    Y ahora que están en la conducción del Estado, ¿a quién van a culpar luego de este “triunfo”?

    ¿Seguirán insistiendo en que fueron esos nobles servidores de México, vestidos de verde, a los que ahora les ordenan dejarse golpear y humillar por los delincuentes?

    El GIEI descalificó toda la investigación de la PGR pasada sobre la base de que las confesiones fueron arrancadas bajo tortura y así fabricar una verdad histórica.

    No hay ninguna prueba de que los asesinos confesos hayan sido torturados, y cualquier abogado apelaría a ese recurso para intentar liberar a sus clientes.

    Desde luego que tiene múltiples deficiencias la “verdad histórica” de la PGR, como lo han señalado en distinto grado periodistas que han seguido el caso a profundidad.

    Pero de algo no hay duda: los estudiantes fueron secuestrados por policías municipales de Iguala y Cocula, al servicio del cártel Guerreros Unidos (que gobernaba en Iguala), y ejecutados y calcinados por los sicarios de ese grupo criminal.

    Una de las pruebas clave de que eso fue así, no provino de tortura alguna ni de sospecha de ella. Vino de los reportes de la DEA, que lograron interceptar, legalmente, comunicaciones entre integrantes del cártel Guerreros Unidos que operaban en Chicago y los enviaron a las autoridades mexicanas.

    En un mensaje, El Gil le reporta al líder del cártel, Sidronio Carrubias: “Nunca los van a encontrar. Los hicimos polvo y los tiramos al agua”.

    Otro, previo, entre los integrantes del cártel: “Ya les dimos trámite”.

    Y uno también, muy importante: “No estuvieron los verdes ni los del Estado”.

    ¿Qué van a hacer ahora los promotores callejeros de la liberación de El Gil?

    ¿Seguir con la cantaleta de “fue el Estado”?

    Muy pocas cosas son de reconocerse al presidente López Obrador, pero una de ellas es su voluntad de encontrar a todos los desaparecidos y ponerles nombre a los cadáveres en la medida de lo posible, para ser entregados a sus familiares.

    Hayan sido buenos o malos, se trata de seres humanos.

    Tiene razón también al afirmar que el Poder Judicial necesita reformarse, lo mismo que la FGR.

    Aunque para llegar a la verdad no bastan las reformas, sino en este caso concreto de los 43 normalistas, dejar de lado la demagogia macabra de algunos de sus aliados que impiden decir quiénes y por qué mataron a los normalistas.

    Escuchar menos a gente ideologizada como Ackerman y su secretaria de Desarrollo Social, y más a los profesionales que hay en su entorno.

    (Edición de firma).

  12. #822

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    Los datos reales de López Obrador

    Raymundo Riva Palacio

    Desde hace varios días las mañaneras se han convertido en un rehilete de distracción. El espionaje en el comedor de Palacio Nacional, con una cámara a la vista de todos, sin sonido, que no transmite y para la cual hay que sacarle la memoria para ver qué grabó. El tema de su salud, donde inventar una afirmación inexistente en esta columna le regaló 48 horas de diversión a las redes sociales. La suspensión del fiscal de Veracruz, Jorge Winckler, le ayudó en este esfuerzo distractor, como también el indeseado agandalle de Morena en la Cámara de Diputados para retroceder la ley electoral –que finalmente logró a partir de 2021– más de 22 años. López Obrador es un maestro en comunicación política y con un posgrado en plantar temas en la opinión pública para que se entretenga y no voltee a ver los asuntos que sí importan. El circo mediático ocultó la realidad de la economía nacional en vísperas de la entrega del presupuesto este domingo, que, para describirlo gráficamente, es como un motociclista atropellado que llega a la sala de emergencias donde se apuran a evitar que entre en shock.

    El presupuesto que llevará el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, a la Cámara de Diputados el domingo por la tarde, está siendo altamente esperado por los inversionistas, los analistas y todos los que tomarán decisiones estratégicas a partir de los números que presente. De cómo establezca la tasa de crecimiento, el ingreso por recaudación, la plataforma petrolera, el superávit fiscal, el gasto y la deuda, por citar algunos de los datos más relevantes, dependerá si la misma noche de ese día los mercados se vuelven locos porque no le creen al planteamiento del gobierno, o le dan el beneficio de la duda porque la información en el presupuesto les parece razonable. Esto es lo que anticipa Herrera será el paquete que entregará; otra cosa es lo que, en esta última etapa, decida el presidente López Obrador.

    Los analistas se muestran ligeramente escépticos sobre lo que pueda suceder. Un análisis de la consultora Eurasia a sus clientes, señala que Hacienda tiene poco margen de maniobra ante la caída de las finanzas públicas para mantener el superávit fiscal –ofrecido por el Presidente en su informe el domingo pasado– de 1.3% del PIB, al tiempo de disponer de los recursos para sus programas sociales.

    Varios bancos y calificadores internacionales están advirtiendo a sus clientes la probabilidad de que se baje el grado de calificación de Pemex –porque no convenza su plan financiero–, con lo cual arrastraría la deuda soberana de México. Si esto se diera, probablemente comenzarían a irse inversiones del país, con una creciente pérdida de confianza. Los análisis técnicos tienen fundamento en los indicadores de la economía durante los primeros siete meses de este año:

    • Los ingresos petroleros cayeron 18.2%, de 567 mil 700 millones de pesos a 483 millones 300 mil.

    • Los ingresos tributarios cayeron 7.5% en términos reales ante la desaceleración en recaudación de ISR, IVA y IEPS.

    • El impuesto sobre la renta creció 0.0%, de mil 10 millones, a mil 51.

    • El IVA se redujo 1.7%.

    • La deuda interna creció de siete mil millones 36 mil pesos, a siete mil millones 227 mil.

    • La deuda externa se elevó 9.5%, de 202 mil 400 millones de dólares, a 211 millones 100 mil.

    • El indicador Global de la Actividad Económica, que muestra la evolución del sector real de la economía, ha crecido en el año 0.2%, que significa una caída de 1.4% de cómo recibió la economía del gobierno anterior.

    • Las ventas al menudeo dejaron de crecer y cayeron de 2.2% a 1.7%.

    • El desempleo creció de 3.4% a 3.5%.

    • El impuesto a las gasolinas, que es un impuesto indirecto que se cobra a los clientes, creció de 98 millones a 170 millones de pesos.

    Estos son los datos reales de la economía de los primeros siete meses de gobierno de López Obrador, aunque el Presidente afirme tener otros datos. La información no surge de las mañaneras, como él mismo ya califica su comunicación circular de todas las mañanas en Palacio Nacional, sino de los reportes de la Secretaría de Hacienda, el Banco de México y el INEGI. Los acentos en el presupuesto estarán en la recaudación de ingresos. El presupuesto deberá contener cifras de ingreso conservadoras en petróleo y gas, contra lo que sugiere el gabinete energético, si se busca que el presupuesto sea creíble. La recaudación por la vía fiscal es lo que viene reforzado.

    El gobierno está trabajando con el Congreso para generar ingresos. Morena presentó una iniciativa para cobrar el IVA a las plataformas digitales que dan servicios de alojamiento, transporte y comida, que no será suficiente. También estará la elevación del delito de defraudación fiscal a delincuencia organizada y seguridad nacional, y el combate contra las facturas falsas, por donde se evaden 300 mil millones de pesos anuales. En la cocina, sin saberse aún si se presentará, es un cambio de régimen en la venta de medicinas, para que pasen del sistema del IVA a exención de impuestos. Para el consumidor no significa nada, porque de cualquier forma no pagaría impuestos, pero ese cambio de régimen significaría alrededor de 80 mil millones de pesos anuales menos, que se entregan anualmente a las empresas farmacéuticas.

    Nuevas medidas de austeridad, señaló Eurasia, son probables y “mostrarán desesperación” del gobierno para encontrar recursos adicionales. Tampoco considera, pese a las señales de la semana pasada, que el Presidente modifique su oposición a inversión privada en el sector energético, que le daría recursos frescos. Su pronóstico es pesimista y ve que los riesgos políticos hacen probable un mayor deterioro económico de las finanzas públicas en 2020.
    (Edición de firma).

  13. #823

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    Es lo de hoy

    Macario Schettino.

    Esta semana hemos comentado acerca de lo que ocurre a nivel global. No es la primera vez que dedicamos algunas colaboraciones al tema, pero en esta ocasión no los he escrito como serie, sino que han ido apareciendo poco a poco. A lo mejor parecen desconectados, pero creo que es natural en un asunto que no es tan claro como uno quisiera.

    Ayer le comentaba cómo la construcción de un discurso “liberal científico” ha sido difícil de lograr. Se trata de asumir que todos los seres humanos somos esencialmente iguales, aunque tengamos diferencias individuales, y que podemos conocer la realidad, aunque tengamos serias limitaciones cognitivas para ello. La combinación de estas dos ideas hace imposible sostener otras, como el que algunos grupos sean mejores, que haya sociedades que no deben investigarse, o que existen fuerzas sobrenaturales que afectan nuestra vida. El problema es que estas ideas son más naturales que las otras. Estamos hechos para identificarnos con grupos pequeños, especialmente aquéllos en los que crecemos, y por lo tanto para excluir a los demás. Y tenemos una combinación de ilusiones que nos facilitan creer en causas sobrenaturales. Por eso desde que vivimos en grupos mayores a lo natural lo hemos hecho alrededor de este tipo de creencias.

    También le decía que la reacción contra el “liberalismo científico” ha sido enfatizar que causa desigualdad y destruye valores tradicionales. De eso se quejaba Rousseau, por ejemplo. Mismas quejas escuchamos hoy, que por cierto enfatizan que la desigualdad actual es similar a la existente antes de la Primera Guerra Mundial. No se compara mucho más atrás porque no hay datos, pero seguramente encontrarían que también en la vida de Rousseau era del mismo nivel. Es perfectamente posible que una sociedad que considera esencialmente iguales a los seres humanos no tenga una distribución equitativa de la riqueza, porque se trata de dos cosas diferentes. Si se confunden, entonces podría ocurrir que busque uno resolver la segunda, destruyendo la primera. De hecho, esa ha sido la falla de todas las utopías: igualemos los resultados eliminando los derechos esenciales de los seres humanos. Hágase la voluntad general en la libertad de mi compadre.

    Ahora bien, esto no exime a los tres intentos de construcción del liberalismo de sus fallas, que deben medirse con base en su oferta. En cada ocasión se fue ampliando el conjunto de personas que se consideraban “esencialmente iguales”, y es sólo en esta última, el neoliberalismo, cuando puede uno hablar, por primera vez, de una visión realmente universal. Pero la aplicación incompleta, relegando a las mujeres, manteniendo la esclavitud, despreciando a latinos y asiáticos, por poner ejemplos, merece crítica, sin duda. Esas fallas no las resuelven ni los buenos salvajes ni la dictadura del proletariado ni los guerreros de la justicia social. Porque no es la reacción lo que facilita la libertad, ni puede un grupo moralmente superior producir igualdad. Si acaso, revancha.

    Termino recordando que estos tres intentos han sido occidentales. Que las críticas a los mismos han surgido también de occidente. Que el derrumbe actual lo que permite es que no haya contrapeso a propuestas totalitarias de otras partes, que hoy parecen igual de atractivas, o mejores, que el experimento neoliberal. Son sin duda propuestas anacrónicas, desde la religiosidad medieval cristiana o del Islam hasta el “capitalismo de Estado”, pasando por socialismos del siglo XXI, se trata de ideas sin futuro alguno. Todas, de hecho, existen por ser parásitos del neoliberalismo.

    Pero ante el derrumbe del discurso, ante el alud de críticas de los beneficiarios principales (académicos, políticos, empresarios, gente de medios), la población ya no ve diferencia, tiene miedo, y sólo quiere agruparse detrás de un líder temerario. Pues eso.
    (Edición de firma).

  14. #824

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    El retiro del político

    Juan Ignacio Zavala.

    Don Alejandro tomó el vaso y le dio un trago largo a su whisky. Otra etapa más en su vida llegaba a su fin. ¿Cuántas llevaba, cuántas veces lo habían dado por muerto y renacía y llegaba más alto y hablaban cada vez más y mejor de él? Ni los gatos tienen tantas vidas, se dijo apurando el fondo del escocés. Más hielo. Otra copa, como de que no, es momento de brindar por mí. Además ya de los amigos sé por las esquelas de los periódicos. Me queda el reconocimiento, ya no hay tiempo para las relaciones. Nunca un legislador ha gozado del reconocimiento general como yo. Siempre supe cuándo y en dónde estar sin que me diera rubor. Hay por ahí algunos necios, sin carrera ni prestigio, que insisten en decirme priista, en denostarme. A mí, que ni los presidentes han podido conmigo, por más poderosos que se creyeran. Al principio con unos, con los menos, fui humilde, pero después todos me tuvieron que respetar, como a muy pocos en este país. Qué ganas de criticar de esos lacayos. Que chinguen a su madre.

    Don Alejandro entra a su estudio y recorre la pared de fotografías: toda su historia es parte de la historia nacional. Nací de la mano con la historia –piensa satisfecho. Fotos con presidentes en plan de compañeros, en momentos de triunfo o increpándolos. Diez presidentes diez. Pocos lo pueden decir y menos a su edad. El político se sienta, sabe que ya no hay horizonte posible. Se relaja, voltea a ver las fotos y sabe de su lugar en la historia. Muchos la leen, pocos la hacen, piensa mientras ve fotos de su juventud como orador destacado en el priismo. Ve otra foto en la ONU. Ah, Nueva York, lástima que me madreé a aquel policía en el estacionamiento, pero era la ignorancia del oficial, no respetar el fuero diplomático ¡en la ONU! Pero fuera de eso, fueron grandes días. Se sirve otro trago y voltea la silla hacia las fotos. Ve al presidente que masacró estudiantes. Qué feo era ese cabrón, pero era inteligente. Algo que cada vez está más en desuso. Ciertamente lamentable mi defensa de ese presidente, pero ¿quién iba a pensar que la historia se fuera por otro lado y no el trazado por la Revolución? Nunca arrepentirse, nunca. Eso es para timoratos. Uno puede eludir, comentar, explicar, pero no doblar la cabeza. Eso, nunca.

    Don Alejandro cierra los ojos. Sabe que ya no volverá a la Cámara de Diputados. No tiene caso, piensa, son de una vulgaridad infame, la ignorancia de los compañeros es insultante, empezando por los de mi bancada, que son muy primitivos. Y la oposición, pobrecitos, tan pequeños, se extraña al panismo de antes que debatía, estos quieren puestos. La política se ha vuelto dinero. No volveré a la curul, sólo me recordarán como su presidente, siempre arriba de ellos, siempre explicándoles, enseñándoles, poniéndolos en orden, Cada legislatura es más zafia, más procaces los legisladores y las legisladoras, qué barbaridad se comportan y hablan como carretoneras. Se levanta y de dirige a otra foto en la que excompañeros del PRI en San Lázaro lo quieren golpear por interpelar al presidente. Fui el primero y realmente el único, después de mi puro bufón. Sonríe y dice preguntando a los de la foto: ¿quién se la interpeló a quién?

    Con el vaso lleno nuevamente, don Alejandro se acerca a una foto que sobresale de las demás. Está él como presidente del Congreso y le pone la banda tricolor al actual Presidente. Momento estelar de mi vida con más de ochenta años, el Presidente siempre se acordará de que fui yo el que le puso la banda, que llegó a dónde llegó por mi esfuerzo y mi entrega a su causa, todo mi talento a su servicio. No es poca cosa. Y él también verá siempre esa foto en la que estoy yo. Y está bien, porque si en la vida hubiera justicia el de la banda sería yo, pero ni hablar, ganó un curita de pueblo, un hombre sin mundo, de inteligencia rupestre. Pero ya ni la queja cabe, le intenté por todos lados y partidos. La inteligencia, la cultura, la capacidad, el estudio y el conocimiento no venden. Chinguen a su madre.
    (Edición de firma).

  15. #825

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    Porrismo, vandalismo, crimen e impunidad

    Raul Cremoux.

    Con diferencia de horas se dan ciertos dardos que apuntan con certeza al corazón de la inseguridad nacional. Derriban las escasas defensas institucionales y dan los brochazos del panorama actual.

    Justo cuando acontece el primer año en que se realizó una marcha contra las actividades porriles y delincuenciales en el CCH de Azcapotzalco, una turba de jóvenes enmascarados, autodenominados anarquistas, grafitearon, rompieron ventanas, intentaron derribar la puerta y lanzaron cohetones y molotov contra la Rectoría de la UNAM.

    Hay testimonios de que los agresores salieron para realizar tales actos del que fuera el auditorio Justo Sierra, y que desde 1966 comenzó a llamarse “Che Guevara” en honor del guerrillero comunista, quien con Fidel Castro implantó ese régimen en Cuba. A partir del año 2000 ese recinto ha sido impugnable para cometer toda suerte de ilícitos: venta de mariguana y el psicotrópico que se desee, organización de festivales orgiásticos y guarida de rufianes no necesariamente universitarios ni estudiantiles. Ninguna autoridad, ni de la universidad ni de las institucionales, ha podido detener esa constante para devolverla a sus funciones propias de investigación, enseñanza y difusión cultural.

    En pleno corazón de la universidad y a unos cuantos metros de la Rectoría, el que fuera y sigue siendo el mayor auditorio está en manos de rufianes y delincuentes.

    Al grito de ¡muera el Estado y viva la anarquía!, recorrieron parte de la avenida Insurgentes, arrancaron señales de tránsito, grafitearon paredes, humillaron a los pocos patrulleros que los enfrentaron, rompieron las plumas de acceso al estacionamiento de la Facultad de Filosofía y confrontaron al personal de seguridad de la UNAM. Todo esto a la vista de quién deseara fotografiarlos y filmarlos. Querían y dejaron testimonio de su prepotencia y del gozo que les da la total impunidad.

    Con diferencia de horas, integrantes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo y de la Escuela Normal Indígena Jacinto Canek, de Chiapas, se liaron a golpes, armados con palos, contra los policías militares que guardan las puertas ¡de Palacio Nacional! Los militares, una vez más, tuvieron que replegarse contra la pared. Los videos muestran a esos hombres buscando refugio mientras la turbamulta les grita, los insulta, les manotean y terminan usando las estacas que utilizarían para elevar una carpa en donde pondrían un campamento semejante al que instaló AMLO en Reforma, para así realizar sus exigencias y peticiones.

    Mientras tanto en Tamaulipas, y quién sabe dónde más, los transportes del Ejército Mexicano no pueden abastecerse de combustible, ya que los concesionarios se lo niegan y la Guardia Nacional se ve sin posibilidades de moverse y hacer rondines y ejecutar las órdenes de sus superiores. ¿Por qué no pueden abastecerse? Pues porque las bandas los tienen amenazados con asesinar a sus familias, y eso va contra dueños y operarios de las gasolineras.

    Hagamos cuentas: si se destinan seis mil soldados para impedir la llegada de centroamericanos en la frontera sur y otros 10 mil en la del norte y quién sabe cuántos paralizados por falta de combustible, más los recién reclutados y que están en etapa de capacitación, así como los reacios a ingresar a ese nuevo cuerpo, ¿cuántos son realmente los elementos encargados de brindarnos seguridad?

    Ahora bien, si tanto policías como guardias nacionales y hasta el mismo Ejército tienen instrucciones de “no reprimir” a nadie, ¿cómo pueden realizar sus tareas de controlar a delincuentes que esperan contar con amnistía a sus delitos? Claro, perdón a delitos menores, como son el tráfico de estupefacientes, secuestro, extorsión, asalto, etcétera. Y castigo ejemplar contra asesinos feroces, desalmados y que no logran serenarse ni portarse bien a pesar del exhorto permanente y de la consideración presidencial de que ellos son también pueblo bueno.

    Pero imaginemos que ya contamos con una Guardia bien integrada, un Ejército bien armado y una policía limpia y bien remunerada, ¿con qué estrategia combatirán a un contingente de bandas, mafias y criminales que nos tienen asolados y apretujados con su desmedida violencia?

    Desde porros y protestatarios, hasta secuestradores y asesinos, recorren calles, plazas, comercios, carreteras, transportes y amedrentan hasta las puertas de Palacio Nacional con total impunidad. Ante todo esto, ¿quién nos defiende, quién?
    (Edición de firma).

  16. #826

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    AMLO: el perdedor del crecimiento

    Sergio Negrete Cárdenas.

    El Presidente descubre que no podrá meter el gol que tanto prometió y, como un mal perdedor, mueve la portería. Ahora reconoce su impotencia para cumplir con lo que se cansó de ofrecer en campaña: un elevado crecimiento económico. No es nada nuevo: también dijo que el crimen desaparecería en cuanto se calzara la banda presidencial y que la corrupción dejaría de existir gracias al ejemplo que daría. De Palacio Nacional irradiarían abrazos y una honradez purificadora.

    Es la misma persona que escribió en su Plan Nacional de Desarrollo, suyo porque lo redactó, tirando al basurero el hecho por Hacienda, que la economía mexicana crecería 4% anual en promedio durante el sexenio y nada menos que 6% en 2024. Esas cifras fueron presentadas a principios de mayo como la llave para lograr un mayor bienestar. Ahora el crecimiento es algo para tecnócratas fifís, neoliberales obsesionados con metas cuantitativas.

    Porque el Presidente ha encontrado una nueva forma de evidenciar su ignorancia: no se trata de crecimiento, ahora pontifica en las mañaneras, sino de desarrollo. Dice que la riqueza está siendo redistribuida (de ricos a pobres, es de suponerse). De nada sirve ese crecimiento que ahora se le antoja neoliberal, cuando de lo que realmente se trata es de repartir con mayor justicia aquello que se produce.

    Como tantas veces, Andrés Manuel López Obrador se engaña para tratar de engañar y miente por ignorancia o conveniencia. Simplemente, no hay desarrollo con un bajo crecimiento económico. Es una condición necesaria, aunque no suficiente, que no puede obviarse. Proclamar que no es algo importante es continuar condenando al país al estancamiento.

    Por más que trate, no puede repartir el pastel existente de tal forma que mejoren dramáticamente las condiciones de los desposeídos. Si algo muestra su gobierno es ineptitud, quitando a muchos, incluyendo pobres, medicinas, servicios de salud, estancias infantiles, albergues y becas, para dar a otros (ninis, estudiantes, viejos, algunos de ellos pobres) dinero en sobres con los colores de Morena. Un batidillo aderezado con una fuerte dosis de corrupción, como lo muestran esos registros de ninis que no existen, pero sí cobran.

    AMLO no se cansó de criticar que la economía mexicana creció 2% en promedio por décadas. Cuando, bajo su conducción, el país creció en el segundo trimestre cien veces menos (0.02%), la respuesta fue el desprecio por los números y la exaltación de algo imposible de comprobar. Para tener datos duros sobre la distribución del ingreso hace falta una encuesta que el INEGI levanta cada dos años (la siguiente en 2020) y cuyos resultados interpreta el Coneval (en 2021, suponiendo que dicho Consejo todavía exista). Mientras tanto, los sermones de la mañanera sobre ese maravilloso desarrollo que vive el país tienen toda la solidez de una cortina de humo.

    No hay crecimiento hoy, tampoco perspectivas de que habrá uno significativo en el futuro cercano o lejano. Un gobierno que limita la inversión privada (como ocurre en el sector energético), la amedrenta con acciones (el circo de las gaseras) y además la asusta porque la inseguridad explota sin control, no puede esperar más empleos y bienestar. Y si inicia acciones “redistributivas” vigorosas (mayores impuestos o expropiaciones) será mucho peor.

    Sin llegar al año en Palacio Nacional, AMLO se ha declarado un perdedor del crecimiento. Será también una brutal derrota para México, primero para los pobres.
    (Edición de firma).

  17. #827

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    En busca del crecimiento perdido

    Por Enrique Quintana.


    Si se hace un análisis meticuloso del documento Criterios de Política Económica 2020, se pueden encontrar dos escenarios de crecimiento del PIB para este sexenio.

    Por un lado, se encuentra el 'crecimiento inercial' y por otro un crecimiento deseado, supuestamente producto de los cambios que empujen el PIB durante este sexenio.

    En la página 112 del documento aparece el escenario macroeconómico derivado de la trayectoria inercial. El crecimiento del 2020, bajo este escenario, es el que estableció en el Presupuesto, calculado en un promedio de 2 por ciento.

    Del próximo año hasta el fin del sexenio, el crecimiento del PIB iría aumentando gradualmente hasta llegar a 2.7 por ciento en el 2024.

    Es decir, el crecimiento anual promedio del sexenio, bajo este escenario, sería de 2.1 por ciento, muy parecido a lo que hemos observado a lo largo de todo este siglo.

    Sin embargo, hay otro escenario, que supone que dan resultado las estrategias de crecimiento y que, por lo mismo, del 2 por ciento estimado para el próximo, se llega hasta un 4 por ciento para el cierre del sexenio.

    ¿Qué factores son los que supone Hacienda para que el crecimiento puede alcanzar esa tasa?

    Asómbrese: Estado de derecho; honestidad y combate a la corrupción; promoción de la certeza; eliminación de los privilegios; mayor capacidad recaudatoria; competencia; infraestructura; reducción de la pobreza; competitividad y acceso a mercados.

    Yo suscribo sin reservas la agenda de crecimiento propuesta por Hacienda. Y sin saber qué tasa de crecimiento pudiéramos alcanzar, tengo la certeza de que lograríamos un nivel mucho mayor que el planteado en el escenario inercial.
    Y, creo que la mayor parte de economistas y expertos suscribiría casi sin modificaciones está agenda.
    ¿Cuál es el problema?

    Que existe la duda de si el conjunto de las políticas públicas va a poder articularse en función de estas prioridades del crecimiento.

    El Estado de derecho, quizás la prioridad número uno, tuvo un golpe terrible cuando se cuestionaron los contratos relacionados con los ductos. El asunto afortunadamente se enderezó.

    Pero sigue habiendo preocupación sobre el caso de Santa Lucía, donde se ha amenazado pasar por encima de los amparos, para asegurar la construcción de ese aeropuerto.

    Hay ciertos temores respecto a la forma en la que se apliquen los criterios en materia de extinción de dominio o la equiparación de la defraudación fiscal con la delincuencia organizada.

    Hay dudas respecto a la prevalencia de la honestidad, no solo en los altos niveles del servicio público, sino en todas las instancias operativas o de ventanilla.

    Casos como el de los privilegios a la CNTE cuestionan la real eliminación de los privilegios en el país.

    En fin, ya no le sigo para no cansarlo, pero pareciera que hay un gran número de políticas públicas o incluso específicamente de decisiones presidenciales que no van con la agenda del crecimiento.
    No sé si haya la posibilidad de que en algún momento puedan ser alineadas las acciones del gobierno. Pero, creo que el escenario más probable es que sigamos con el escenario inercial.

    Y, por lo mismo, lo más importante para los próximos años es que se preserve la estabilidad.

    El efecto será mucho menor si tenemos un sexenio más de crecimiento modesto a si tenemos un periodo en el que de nueva cuenta hayan explotado las turbulencias.
    (Edición de firma).

  18. #828

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    Terrorismo fiscal, y también político

    Por Pablo Hiriart.

    La propuesta del gobierno es equiparar a la defraudación fiscal, así sea cometida por error involuntario, con delincuencia organizada. Y a partir de ahí aplicar la recién aprobada Ley de Extinción de Dominio.

    Ya Morena la aprobó en el Senado, con matices realizados al calor de la discusión, pero al final la esencia sigue siendo la misma.

    Cárcel a quien se sospeche que defraudó al fisco, sin derecho a fianza, independientemente que si al final del proceso el ciudadano resulta inocente.

    Aunque sea inocente, o haya actuado sin dolo, el contribuyente perderá su casa u otros bienes por la sospecha de los comisarios de la 4T de que cometió fraude al fisco.

    Eso es terrorismo fiscal por donde se le vea.

    Vaya paradoja: los que defraudaron al fisco por una década entera sin pagar impuestos por el dinero que les donaba “la gente”, ahora que llegaron al poder quieren meter a la cárcel a quien ellos presuman que usó una factura falsa.

    Además, quitarle sus bienes antes de probar que es culpable.

    Esa es la relación que el gobierno quiere construir con sus gobernados.

    Eres un delincuente peligroso para la seguridad nacional, por la sola sospecha de funcionarios del gobierno morenista.

    Directo a la cárcel mientras se averigua si eres culpable o inocente de defraudación.

    Y tus bienes pasan a propiedad del Estado, que los vende o remata a través del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado.

    ¿Eres inocente y así lo determina el juez?

    Lo que sucede, según las nuevas leyes, es que te pagan el importe de la casa o el bien que te expropiaron y vendieron.

    Esa casa de historia familiar o que se ganó con el trabajo y el dinero bien habido del contribuyente, de sus padres o sus abuelos, ya la perdió.

    ¿Y el tiempo que el contribuyente pasó en la cárcel como reo de alta peligrosidad, sin haber cometido delito alguno?

    Recibirá un 'disculpe' usted, si es que andan de buen humor los comisarios políticos del gobierno habilitados como inspectores del fisco.

    Equiparar en la ley a la defraudación fiscal con amenaza a la seguridad nacional, es tratar al contribuyente como terrorista.

    Así quiere relacionarse el gobierno con sus gobernados.

    No hay medias tintas. Cárcel inconmutable por sospecha, o denuncia. Agreguemos también persecución política.

    ¿A quién se le ocurre equiparar la actividad empresarial con delincuencia organizada en potencia?

    A Morena. Ya aprobaron la ley en el Senado y pasó a diputados.

    Hay un matiz importante que hizo el senador Ricardo Monreal: el contribuyente que adquirió, compró, expidió o vendió un comprobante fiscal que no supere un aproximado de ocho millones de pesos, enfrentará el procedimiento penal en libertad.

    Qué magnánimos.

    El principio, sin embargo, sigue siendo el mismo. Y lo de delincuencia organizada no se lo quita nadie, por lo que sus bienes se expropian (incautan) y se venden antes de ser declarado culpable por un juez.

    En la ley que mandó el gobierno y aprobó Morena, no existe la presunción de inocencia.

    Aunque un contribuyente haya presentado una factura presuntamente falsa, sin tener conocimiento de que la empresa que se la expidió existe o no, va a la cárcel y le rematan los bienes.

    No necesita haber dolo, y ni siquiera delito juzgado, para que el contribuyente sea tratado como parte del crimen organizado y el gobierno le arrebate y le venda sus bienes.

    A los criminales y narcotraficantes no se les persigue. A los contribuyentes sí.

    ¿Por qué?

    En el mejor de los casos, porque se les cayó la recaudación.

    Se les cayó, no por culpa de los contribuyentes, sino por su falta de aptitud para gobernar.

    La economía se les vino abajo y se quedaron sin dinero.

    En julio, la caída en la recaudación de IVA fue de 7.9 por ciento, en comparación con el mismo mes de 2018.

    Y la caída en el ISR fue de 10.1 por ciento.

    Sí, la economía que crecía a un modesto 2.5 por ciento el año pasado, la 'lograron' bajar a 0.0 por ciento.

    Obviamente se les vino abajo la recaudación. Y el año que viene tampoco va a estar a la altura de sus expectativas, porque la economía no va a crecer al dos por ciento.

    ¿Qué culpa tiene el contribuyente que el gobierno haya golpeado la confianza de los inversionistas con decisiones ideológicas, o de hígado, como fue cancelar el NAIM y frenar la reforma energética?

    Ninguna. Pero el ciudadano va a pagar las consecuencias porque el gobierno no admite ni asume sus errores.

    Y de manera adicional, el gobierno de Morena tendrá una poderosa arma para encarcelar y despojar de sus bienes a los empresarios que no se alineen con la 4T.

    A los que financien partidos o medios de comunicación críticos.

    A los que investiguen o denuncien corrupción de funcionarios del gobierno.

    O tal vez no lo hagan. Pero tendrán el instrumento legal a la mano.

    Terrorismo fiscal y también político.
    (Edición de firma).

  19. #829

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    El enigma de Nuevo Laredo

    Por Raymundo Riva Palacio.

    Desde hace más de una década, la violencia en Tamaulipas ha sido muy difícil de explicar, no por sus desenlaces sanguinarios sin escrúpulos, sino por la complejidad de la anatomía del fenómeno. Durante años se ha tejido una red de políticos, empresarios, líderes sindicales, activistas y periodistas vinculados a organizaciones criminales, pero al mismo tiempo, políticos, líderes sindicales, activistas y periodistas han enfrentado a los cárteles y, en muchos casos, sufrido las consecuencias; es decir, el exilio o la muerte. El gran marco que envuelve a todos es la sociedad, mujeres, hombres, hijas, hijos, madres, padres, familiares, amigas, amigos, conocidos, que quedan en medio de todo, sin trincheras donde guarecerse y a la merced de aquél que, en ese momento, tenga la mayor capacidad de fuego.

    Hoy es turno de Nuevo Laredo, la gran frontera mexicana del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, desde donde arranca la superautopista IH 35, que conecta hasta Toronto y sirve de distribuidor para alrededor de 100 mil millones de dólares de productos que exporta México anualmente a esa región, que lleva años atrapada entre esos dos fuegos. En los últimos días ha estado en el ojo nacional porque un grupo de gasolineras se negó a abastecer de combustible a militares por las amenazas del narcotráfico, y por la difusión de la denuncia del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, de una posible ejecución extrajudicial de cinco hombres y tres mujeres.

    Las autoridades estatales iniciaron una investigación, a la que se sumó, con la suya propia, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, frente al repudio que ha levantado este caso, que comenzó con una balacera entre Las Tropas del Infierno, el brazo armado del Cártel del Noreste, una escisión de Los Zetas, y policías municipales. El Comité de Derechos Humanos afirmó que había sido un “montaje” y que los policías los habían asesinado. Lo que parece claro no es tan claro, y habría que caminar de manera muy prudente en esa investigación al haber antecedentes de eventos similares montados, empero por el CDN.

    El pleito armado entre Las Tropas del Infierno y la Policía Municipal comenzó el 19 de agosto pasado, cuando inició un operativo contra los grupos criminales. Los municipales estaban instalando un filtro de seguridad en la carretera que conduce a Piedras Negras, Coahuila, cuando un presunto comando del CDN llegó a ese punto y comenzó a dispararles. Tres policías resultaron heridos y uno murió en el hospital. El 27 de agosto un grupo especial de la Policía Estatal, enviado como refuerzo, fue atacado en las inmediaciones del aeropuerto por presuntos miembros de ese cártel, donde murieron siete personas.

    Esa misma noche decenas de personas fueron al hotel donde se hospedan para impedir la entrada y salida de personas y vehículos. Algunos de ellos llevaban niños en brazos que colocaron como escudo, demandando la salida de la Estatal de Nuevo Laredo. Al día siguiente, cuando la Policía Municipal iba a trasladar a tres internos del Centro de Ejecución y Sanciones a una cárcel federal, uno de ellos líder del CDN, estalló una protesta de aparentes familiares que acusaron a la Policía de movilizaciones irregulares. En medio de la confusión, los policías fueron atacados dentro del Centro y perseguidos hasta el hotel donde se hospedan.

    La siguiente acción, el 4 de septiembre, fue resultado de las amenazas a las gasolineras para que no vendieran combustible ni a policías ni a militares, que trajo a Nuevo Laredo la atención nacional. Desde entonces, ante las presiones del gobierno federal para que no discriminen el servicio –el recurso legal para forzarlas a vender combustible a quien lo solicite–, el CDN extendió sus amenazas a todo tipo de comercio para que no les vendan ningún producto.

    Esta historia ya la hemos visto otras veces, en otras ciudades. Ante la presión contra los delincuentes, los cárteles movilizan a la sociedad a través de sus amplios tentáculos mediante la complicidad o el temor, generando acciones cívicas en su contra y utilizando las redes sociales para denunciar “abusos policiales” y “desapariciones”, que detonan de manera natural acciones jurídicas basadas en presuntas violaciones a los derechos humanos. Las comisiones que los defienden intervienen, en algunas partes de manera auténtica y en otras movilizadas por los grupos delincuenciales. El propósito de los criminales, al utilizar a la sociedad y a órganos como las comisiones de derechos humanos, es paralizar las acciones policiales y militares.

    En el caso de Nuevo Laredo, la Secretaría de Seguridad de Tamaulipas informó el jueves que suspendió temporalmente a los policías involucrados en la presunta ejecución de ocho personas, el 5 de septiembre, en Valles de Anáhuac, un fraccionamiento semiabandonado, en reacción a la difusión que tuvo la denuncia del Comité de Derechos Humanos. La acción gubernamental neutralizará indirectamente los operativos.

    La razón de por qué la Policía Municipal en Nuevo Laredo realizaba los operativos, es porque en junio de 2018, tras una serie de hechos similares a los que estamos observando, la Marina tuvo que dejar de hacerlos ante medidas cautelares que le impedían operar en esa región tamaulipeca. No hay información suficientemente creíble para saber cuál es el fondo de lo que está sucediendo hoy en esa ciudad. Es cierto que el CDN ha mostrado capacidad de penetración en la sociedad para manipularla, pero también las ejecuciones extrajudiciales no son ajenas al fenómeno de la violencia que vivimos desde hace dos décadas.

    Uno pensaría que la investigación alumbrará el camino al origen de lo que sucede en Nuevo Laredo. Sin embargo, la experiencia dice que una vez más no sabremos qué tan podrido está México.
    (Edición de firma).

  20. #830

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    La nueva Morena

    Salvador Camarena

    Cuando lleguen las próximas citas comiciales, el partido del Presidente de la República no podrá prometer lo mismo que en 2018, o sí, lo mismo pero erosionado por escándalos, arrebatos e insuficiencias que costarán votos.

    El vuelo de la promesa de quienes se presentaron desde 2015 como distintos al prianismo se cotejará en agendas clave como anticorrupción, política frente a EU, cuestiones de género, uso de las Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad, respeto a las instituciones, laicismo y Estado de derecho.

    La metamorfosis ha ocurrido ya en algunos de esos temas, pero no es una cuestión acabada.

    Ya no habrá gritos en los mítines de Morena despotricando contra Donald Trump. Esa retórica quedó sepultada luego de todos estos meses en que el presidente López Obrador y su canciller se han propuesto, como ningún gobierno antes, ser los más obsequiosos con las condiciones que demanda el mandatario estadounidense. Esa promesa, bye.

    Las maromas morenas serán de antología cuando de seguir como va el affaire Bartlett Bienes Raíces –denuncia periodística frente a la que López Obrador ha decidido exculpar antes que investigar a su colaborador– la promesa de la anticorrupción, favorita de las anteriores campañas de AMLO, no resista la prueba de la risa.

    Será interesante ver en los debates justificar que Andrés Manuel un día sí y otro también abraza, y da chamba y encargos como repartir la cartilla moral, a ministros de culto religioso. Juarismo en sotanas.

    Construir un cuerpo policial para todo el país en cosa de meses es casi una misión imposible. Que encima esa nueva policía demuestre efectividad inmediata para domar un poderío criminal que lleva un decenio acumulando fuerza, más. Pero si encima ni siquiera se ha iniciado ese proceso, porque las Fuerzas Armadas son las que en realidad componen y dirigen a la Guardia Nacional, que Morena prometió que sería civil, pues entonces el panorama es desolador. Vivimos el peor de los mundos de la simulación. El ideario de Morena, una fuerza que se decía de izquierda y que como tal prometía en campaña que, de ganar, los soldados regresarían a los cuarteles, ahora tendrá que reconocer frente al electorado que llevó la lógica calderonista de usar al Ejército en labores de seguridad a un nivel de esteroides.

    Las mujeres que hayan votado por AMLO tendrán a la mano harto ejemplo para demandar explicaciones en las nuevas citas electorales: Por qué Morena es tolerante con los dichos misóginos de Mireles, por qué este gobierno desbarató de un plumazo las estancias infantiles, por qué se desdeñó el apoyo a los refugios de mujeres violentadas, por qué no fue solidario con los reclamos de las mujeres asesinadas y violadas en la capital y en el país, por qué son tan refractarios a las cuestiones de género.

    En el mismo tenor, combativos e influyentes sectores como los que militan en los colectivos de científicos y artistas tendrán en las campañas mucho qué cuestionar sobre la atrabiliaria manera en que se condujo la titular del Conacyt y no pocas autoridades culturales, sobre el desdén a estudiantes en el extranjero, sobre el maltrato a jóvenes y niños brillantes.

    Esta breve revisión deja en pendiente el asunto de Baja California, donde en unas semanas veremos si Morena confirma que es una fuerza predispuesta a la trampa a un nivel de peligro democrático.

    Si bien en 2020 hay pocas elecciones (Congreso de Coahuila y ediles de Hidalgo), el ajuste de la plataforma electoral de Morena, impuesto por el contraste entre sus promesas y la realidad a la hora de ejercer el poder, está en marcha.
    (Edición de firma).

  21. #831

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    Números para 2020

    Por Macario Schettino.

    Como vimos ayer, la economía sigue en malas condiciones, pero parece confirmarse que hemos tocado fondo. En el segundo trimestre de este año (abril-junio), el crecimiento de la economía, medido por el IGAE, en datos originales, fue de -0.9 por ciento, comparando con el mismo trimestre del año anterior. Todo indica que, sin grandes mejorías, ése será el peor número por un rato. A eso me refiero cuando digo que tocamos fondo.

    De este tercer trimestre tenemos muy poca información. En julio, por ejemplo, la industria (lo veíamos ayer) siguió cayendo, pero menos que los tres meses previos. Recuperar un ritmo positivo en este renglón, me parece, tardará todavía muchos meses. En mis números, creo que tendremos un trimestre positivo en el sector industrial para el segundo del año próximo. Es decir, del -3 por ciento del segundo de 2019 iremos reduciendo la caída hasta llegar a un crecimiento de 1 por ciento en el segundo de 2020.

    El sector primario no ha entrado en números rojos (aunque algunos meses reporte decrecimiento), y no esperaría que eso ocurra. Sin embargo, puesto que su aportación al comportamiento de la economía en su conjunto es de apenas 3 por ciento, tampoco es relevante en este análisis, aunque sí lo sea para quienes viven de él.

    La mayor aportación al IGAE viene de los servicios, y es de casi 63 por ciento. Por lo mismo, de ellos depende el funcionamiento de la economía, y es ahí donde hemos visto una caída más marcada. En el segundo trimestre de 2018, justo antes de las elecciones, crecían al 3 por ciento anual. En el segundo trimestre de 2019, el último dato que tenemos, crecieron cero. Insisto que tenemos poca información todavía, porque hasta dentro de dos semanas se publicarán datos de julio, y los que hay no apuntan a una recuperación todavía. En ventas, Antad y Walmart tuvieron un mal julio y un buen agosto. El comportamiento es muy similar al que se vio en marzo-abril, que se reflejó en un crecimiento en ventas al menudeo de 1.3 por ciento, y una contracción al mayoreo de -2 por ciento.

    Comunicaciones y transportes ha pasado de crecer al 5 por ciento a -0.5 por ciento en el último trimestre, mientras que servicios financieros e inmobiliarios, que crecía 4 por ciento, lo hizo al 1.5 por ciento entre abril y junio. Puesto que estos cuatro rubros (comercio al mayoreo, menudeo, comunicaciones y transportes, financieros e inmobiliarios) representan dos tercios de los servicios, y ninguno de ellos muestra una recuperación clara, me parece que una buena estimación es que se mantendrán en el nivel actual en este segundo semestre.

    Con base en lo que hemos comentado, el crecimiento de la economía mexicana en este año cerrará alrededor de cero. Los números apuntan a -0.2 por ciento, pero el margen de error podría llevarnos a 0.1 por ciento. Es lo mismo, es cero.

    Para 2020, sin embargo, no hay muestra alguna de que las cosas pudiesen ser distintas. Ya veíamos ayer que la mejor estimación para la industria es un crecimiento cercano a medio punto porcentual. Lo que determinará el crecimiento de la economía será lo que pase con los servicios. Si el comportamiento mostrado en los últimos seis meses se mantiene durante 2020, entonces la economía mexicana podría crecer 0.5 por ciento durante ese año. Si hubiese una recuperación acelerada, que llevara a los servicios al nivel que tenían en la primera mitad de 2018, entonces sería factible esperar un crecimiento de toda la economía de 1.5 por ciento.

    Precisamente por eso le comentábamos que las estimaciones de Hacienda para el próximo año no son razonables. Un rango de 0.5 a 1.5 por ciento para 2020 tiene más sentido. Y si quiere más exactitud, entre 0.5 y 1 por ciento me parece mejor aún.
    (Edición de firma).

  22. #832

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    'El vendedor de silencio'

    Por Juan Ignacio Zavala.

    Es una gran novela. Sin duda Enrique Serna ha logrado un amplio retrato del México de hace unas décadas. Un México que ya se fue, pero que política y mediáticamente sigue haciéndose presente. La vida de Carlos Denegri es –literal– una novela. Es un personaje muy del corte político mexicano: macho, misógino, corrupto, astuto, charro, mujeriego, acomplejado, prepotente y perverso. El vendedor de silencio es una novela sobre la política mexicana que se cuajó en el siglo XX, sobre sus torceduras y vicios. Tranzas que se festejan, complicidades delictivas, el abuso, la mentira, la corrupción como prácticas generalizadas. Aunque muchas cosas han mejorado, es un hecho que de ahí venimos y ahí seguimos.

    Es también una novela sobre nuestros medios. Denegri, que hizo del 'chayote' una industria, fue el periodista modelo para muchos, hasta que cayó de la gracia presidencial y una generación nueva lo destronó. Es la leyenda negra del periodismo. Supo cruzar los pantanos y caminar orgullosamente manchado, cambiaba de bando sin problema hasta que llegó un momento en que él mismo organizaba los bandos. Se dio cuenta del poder de la información, y mientras más íntima la información, más jugosa la recompensa. Lo mismo le daba aplaudir cualquier discurso presidencial, defender cualquier tropelía gubernamental, que ventilar líos de faldas: la cuestión era hacer sonar la caja. Denegri, si no funda, sí hace de la relación prensa-poder un jugoso negocio en que vale más callar porque los silencios cuestan más (de ahí el acertado título de la novela). Cabe preguntarse a casi cincuenta años de la muerte de Denegri, en qué ha avanzado nuestra prensa y cuál sigue estancada en esa época y en esas costumbres.

    Hombre inteligente, culto, políglota, era un profesional en su trabajo. Sabía cómo y en dónde conseguir información, por qué lado llegar a los encumbrados, hacerse de amistades que conseguían meros chismes o información de fondo. Generoso en las propinas y en los regalos con los empleados de los poderosos: las secretarias, los choferes o los meseros del lugar de moda o los porteros de los edificios, que saben quién entra y quién sale. Julio Scherer dijo de él que estaba “dotado como ninguno para nuestro oficio” y que “era el mejor y el más vil de los reporteros”. Así el personaje que abordó con precisión y lucidez Enrique Serna.

    En Denegri vemos a un hombre refinado sobrio, y con alcohol a un dipsómano prostibulario y golpeador. Es también una novela sobre el alcohol como amo y señor de una persona. En la novela asistimos a las glorias del columnista y a las bajezas del borracho, a los triunfos del talentoso y a los sótanos del macho misógino; asistimos a las mieles de la cumbre y a las heces de la corrupción; a la sofisticación del cosmopolita y a los pleitos cantineros del charro; a los cantos de la admiración y a los dramas del vicio. Como buen priista, Denegri adora las casas –¡como Bartlett!–, el lujo, la desmesura, la ostentación –lo mismo de un reloj que de una mujer. Como buen hombre de poder mexicano es prepotente, un sátrapa que se sabe protegido por la impunidad, porque también sabe que los medios dan y quitan y ejerció esa facultad como pocos.

    Si van a leer algo en estos días, lean la novela de Enrique Serna. Es un libro que trae toda una época con sus restaurantes, bares, centros nocturnos; un México de la transición de los generales a los licenciados, de los ideales a la corrupción, la cumbre de la prensa escrita y la llegada de la televisión y también sobre las miserias de nuestros políticos y nuestros medios.
    (Edición de firma).

  23. #833

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    La inocultable dependencia con los yanquis

    Por Raul Cremoux.

    En 1960, durante su última intervención ante el Congreso de la Unión como presidente de Estados Unidos, el general de cinco estrellas, Dwight Eisenhower, previno a su país y al mundo de lo que significaba el complejo Militar Industrial como el más avasallador pistón que podía mover cielos y montañas.

    Purificado y robustecido a través de los años y vanagloriado con interlocutores tan variados y diestros como periodistas, políticos, empresarios, líderes religiosos y políticos, desde cinco años antes de que terminara el milenio esas fuerzas buscaban con afán la “necesidad” de una intervención militar, que les permitiera lo mismo afirmar su poder que extender sus dominios. El universo arábigo musulmán ya había pasado por pruebas y análisis clínicos militares para ofrecer un amplio repertorio de posibilidades bajo el denominador común de poseer esos territorios ricos en yacimientos de muy diversos atractivos, entre los que sobresalía el petróleo.

    Fue así que en la bella mañana del 11 de septiembre de 2001, a las 8:46, deliberadamente se estrelló un avión con 247 pasajeros y ocho tripulantes contra la torre norte del complejo conocido como Word Trade Center (Comercio Mundial). 40 minutos más tarde, otro contra la torre sur. Un poco después, el mundo supo que un avión transgredía el hipercuidado espacio aéreo sobre el Pentágono para estrellarse en su bien diseñado edificio. Por si fuera poco, un avión capturado por individuos de claro perfil delincuencial, fue defendido por los propios pasajeros y obligado a descender, como fuera, en terrenos de labranza y estrellarse.

    El mundo cambió. De golpe entramos a la era del terrorismo a escala planetaria y las derivadas que, en lo económico, político, social, científico, artístico y religioso se dieron. Había que buscar culpables… y por supuesto se encontraron. Una, dos, tres y sigue la lista; la tecnología aplicada a los instrumentos de guerra ha brindado un escenario espectacular en el que sobresale la fuerza brutal seguida de las empresas que buscan rehacer los territorios destruidos. Dígalo el claro ejemplo del poderoso e influyentísimo vicepresidente de George Bush, el señor David Cheney, encargado de la doble tarea. En ese largo proceso que con plegarias y flores acaba de celebrarse en la Unión Americana, el pasado día 11, también nosotros mexicanos participamos. Lo hacemos en forma pasiva pero con consecuencias reales y profundas. Nuestras porosas fronteras no sólo permiten el paso a menesterosos que desean legítimamente mejorar su nivel de vida, permiten el paso a quienes huyen de bandas criminales que desgraciadamente los encuentran, aquí en México, en su peregrinar hacia el sueño americano. Y supuestamente para los servicios de inteligencia yanqui, pueden ver pasar a potenciales o terroristas reales.

    Eso le ha servido al agresivo presidente Trump para amenazarnos con imponer unilateralmente impuestos a todos los productos nacionales que lleguen a su país. La respuesta del actual gobierno mexicano la conocemos harto bien. Se ha cedido en todo. Guardias y soldados en las dos fronteras, visitas y genuflexiones; sonrisas y apapachos.

    En tanto esto nos obliga y agacha, el complejo Militar Industrial se expande. Con Rusia negocia dividendos, con Europa Occidental trata de vencer frenos, a Japón, Corea del Sur y Asia en general, la ha vuelto a colonizar, salvo a China, a la que se ha atrevido a rivalizar y hasta amenazar. Se dirá que eso es debido al carácter esquizofrénico agresivo del Trump. Puede ser cierto, tanto como que él forma parte de ese cerrado, compacto y poderoso complejo. Es uno de sus destacados miembros.

    El destino nos ha colocado, tal como lo dice el refrán leyenda, tan cerca de los yanquis y tan lejos de Dios para con ello doblegar ahora nuestras espaldas agradecidas con el Imperio. No han sido pocas las ocasiones en que como bien describiera en sus libros Gastón García Cantú, hemos hecho frente a las más de doscientas intervenciones armadas, unas veces con cierta fortuna y otras arrinconados. Siempre adoloridos.

    Ahora, como ya es usual, les servimos hasta con entusiasmo y, si el Tratado Comercial y la suerte nos lo permiten, conservamos algunas migajas de dignidad.
    (Edición de firma).

  24. #834

  25. #835

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    No es tanto un problema de publicidad oficial que el matutino sigue recibiendo. El drama central está en la empresa de tecnología satelital de Arroyo que ha perdido diversos negocios con gobiernos y alcaldías.
    ...

  26. #836

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    El principio de una tiranía



    El país quiere un Presidente que respete a las instituciones. Por eso el reconocimiento general a la sobriedad incluyente de su grito la noche del 15, con los símbolos patrios y nuestros héroes en su lugar. Son lo que nos une.

    Pero a la hora de gobernar López Obrador lleva al país por otro camino.

    En caso de no reparar y reaccionar ahora ante el túnel en que su gobierno nos está metiendo, después será demasiado tarde para impedir el establecimiento de una tiranía.

    Si el propio Presidente cree en lo que gritó el domingo, debe frenar su ley que equipara fraude fiscal con delincuencia organizada, en la que el acusado va a la cárcel sin haber sido declarado culpable.

    El tema es mucho más grave de lo que parece.

    Irá a la cárcel el que quiera el gobierno, no el que haya cometido un delito.

    Y se le quitarán sus bienes, aunque hayan sido adquiridos legalmente, porque al ser delito grave aplica la reciente Ley de Extinción de Dominio.

    No los podrá recuperar nunca, aun y cuando después del juicio, que enfrentará desde la cárcel, sea declarado inocente.

    Esa ley que equipara al fraude fiscal con delincuencia organizada, otorga un poder ilimitado a los funcionarios públicos del régimen, sobre la libertad de los ciudadanos.

    López Obrador dice que “el PRI y el PAN se están oponiendo en el Congreso para que sea delito grave la expedición de facturas falsas y la evasión fiscal”.

    No es así. No es únicamente por 'facturas falsas' por lo que un ciudadano irá a la cárcel sin juicio previo.

    Con la sola sospecha del auditor fiscal de que hay evasión de impuestos con dolo, el auditado va a la cárcel.

    No es como dice el Presidente que PRI y PAN se oponen a castigar el fraude al fisco.

    PAN y PRI se oponen a nulificar la presunción de inocencia que plantea esa ley, por la cual quien el gobierno considere sospechoso de fraude fiscal irá directo a la cárcel y ahí, tras las rejas, enfrentará el juicio.

    Y mientras se desarrolla el proceso, el gobierno le podrá confiscar los bienes aunque el acusado pruebe que los adquirió legalmente.

    La sola sospecha del morenismo gobernante llevará a un empresario a la cárcel y le quitarán sus bienes, que serán rematados por el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado.

    No importa si es culpable o inocente. El desenlace es exactamente el mismo: cárcel y despojo de sus bienes al ciudadano sobre el cual recaen las sospechas del gobierno.

    Podrán usar, porque será legal, esa herramienta contra sus adversarios políticos. Contra empresarios que financien medios de comunicación críticos. O simplemente contra los que no se alineen con el gobierno.

    Estamos ante el principio de una tiranía. ¿No lo vemos?

    Ahí está escrito, en la ley que aprobó Morena, contra los argumentos de los cada vez más combativos senadores del PAN y del PRI.

    La sociedad no puede dejarlos solos.

    No están defendiendo privilegios, como dice el Presidente, sino el régimen de libertades que existe en el país.

    La prensa oficialista (a la que progresivamente se suman más medios), dice que la oposición se opone a castigar a “las factureras”.

    Falso. No sólo por una factura falsa va preso un contribuyente (aunque no sepa que era de una empresa fantasma) y puede ser despojado de sus bienes, sino por sospecha de evasión fiscal.

    Una denuncia anónima basta. Como en los países gobernados por tiranías de izquierda o de derecha.

    El poder que tendrá un auditor del SAT es de terror.

    Podrá mandar a la cárcel a un empresario por su sola sospecha, al que le van a rematar sus bienes, como ocurre en el caso de la delincuencia organizada a raíz de la reciente Ley de Extinción de Dominio.

    ¿De qué tamaño será la mordida cuando lo que está en juego es la libertad y el patrimonio de quien no ha violado la ley?

    ¿Hasta qué punto el gobierno usará ese instrumento para castigar a sus críticos o acobardarlos?

    Mejor no esperarse para averiguarlo.

    Si pasa esa ley, es el principio de la tiranía.
    (Edición de firma).

  27. #837

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    AMLO se pliega a EU

    Dario Celis

    La urgencia de Enrique Peña Nieto por negociar un acuerdo comercial con Estados Unidos y la presión de Andrés Manuel Lopez Obrador por firmarlo, llevaron a entregar 'casi todo' a cambio de nada.
    Ambos negociaron y aceptaron firmar un T-MEC desventajoso y leonino, respecto al TLCAN, en temas como contenido nacional en industria automotriz, solución de controversias, reforma laboral, protección ambiental y propiedad intelectual en industria farmacéutica.

    Desde AMLO y hasta el canciller Marcelo Ebrard, pasando por el subsecretario para América del Norte y negociador Jesús Seade, y las secretarias de Economía y del Trabajo, Graciela Márquez y María Luisa Alcalde, lo han dado todo y sin medida.

    Cosa de ver: contenidos en industria automotriz; reforma laboral (igualar salarios en la frontera, democracia y transparencia sindical); solución de controversias; industria farmacéutica, y política migratoria.

    Por si fuera poco, hay al menos cinco señales que hacen suponer que la incertidumbre sobre el T-MEC continuará.

    La guerra comercial declarada por el presidente Donald Trump al régimen chino de Xi Jinping simplemente no tiene para cuándo acabar y ni cómo va a terminar.

    El premier canadiense Justin Trudeau disolvió el Parlamento de su país y llamó a elecciones generales el pasado 11 de septiembre, las cuales se llevarán a cabo el 21 de octubre.

    La líder demócrata Nancy Pelosi opina que el T-MEC requiere modificaciones en materia laboral, de protección ambiental, en materia de precios de medicinas y en mejores mecanismos de cumplimiento y vigilancia de las normas acordadas con México y Canadá.

    El T-MEC ya se convirtió en parte de la agenda en las elecciones internas de Estados Unidos; los demócratas no quieren que sea una victoria política de Trump y pretenden poner su sello propio, previo a las elecciones de 2020.

    La falta de señales claras de López Obrador y su gobierno de la cuarta transformación en materia de inversión y empleo.

    Uno de los negociadores del pacto comercial original firmado hace 24 años nos confía que lo mejor para México, en este incierto contexto, es que ese texto “siga vivo”.

    Y es que el intercambio comercial bilateral está blindado por encima del proteccionismo de Trump.
    (Edición de firma).

  28. #838

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    Nuevo Laredo, la putrefacción

    Por Raymundo Rivapalacio.

    La crónica de la violencia y los ajustes de cuentas que se viven actualmente en Nuevo Laredo, comenzaron el 4 de enero de 2017. Ricardo Martínez Chávez, coordinador regional de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo Laredo, fue emboscado por un comando poco antes de la medianoche y lo acribillaron. Iba acompañado de una agente del Ministerio Público, un jefe de departamento y un agente de la Policía Investigadora. Se informó que el ataque se dio después de haber tenido una reunión de trabajo, pero nunca se dijo con quién y de qué se trataba esa junta. Lo que sucedió en ese encuentro, según se colige de informes de inteligencia del gobierno federal, es lo que motivó el asesinato.

    De acuerdo con la información de inteligencia, aquella reunión de trabajo en enero de 2017 había sido para enviar el mensaje al Cártel del Noroeste, que tiene bajo su control Nuevo Laredo, Guerrero y Mier, en el pequeño cuerno tamaulipeco que encierra a Nuevo León, de que todos los acuerdos que podrían haber tenido en el pasado, se cancelaban. Esa región no estaría ya más en su control. En desafío claro, respondieron asesinando al mensajero. Hoy se encuentra sujeta a proceso por ese crimen Sofía del Carmen, quien era la presunta jefa de la plaza de Nuevo Laredo, y sobrina de los hermanos Miguel y Omar Treviño Morales, El Z40 y El Z42, que fundaron ese cártel tras las rupturas internas de Los Zetas y el Cártel del Golfo.

    Un día después, sucedió otro evento vinculado. El delegado estatal del Cisen, Marco Francisco González Meza, el coordinador general de la Policía Federal de Tamaulipas, Sergio Licona Gómez, el inspector general, Tito Jiménez Vázquez, y el oficial Macedonio Hernández, murieron en la autopista Monterrey-Nuevo Laredo, cuando se dirigían a una reunión de emergencia del Grupo de Coordinación Tamaulipas, para decidir las acciones a seguir tras el asesinato de Martínez Chávez. Oficialmente se dijo que se había tratado de un accidente, y la camioneta blindada de la Policía Federal en la que viajaban, quedó prácticamente destrozada a un costado de la carretera.

    El asesinato de Martínez Chávez cimbró las estructuras de seguridad. Escasos dos meses antes, Francisco Javier García Cabeza de Vaca había asumido la gubernatura y había designado como nuevo fiscal a Irving Barrios Mojica, con un historial negro de sus tiempos cuando trabajó en la PGR durante el gobierno de Felipe Calderón. Barrios Mojica era jefe de la Unidad Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, y fue pieza instrumental de la entonces procuradora, Marisela Morales, en la manipulación de testigos para acusar a personas públicas, como sucedió con el llamado michoacanazo, cuando se detuvo a 10 alcaldes y 25 funcionarios estatales y municipales en Michoacán, y la llamada Operación Limpieza, que se fue desmoronando y dejó en entredicho el trabajo de la PRG y de su entonces titular, Eduardo Medina Mora.

    Barrios Mojica nombró a Martínez Chávez, quien también había trabajado en la PGR en las áreas que combaten la delincuencia organizada, como coordinador regional en Nuevo Laredo. El gobernador designó a Félix Arturo Rodríguez, quien llegó directamente de Puebla, donde estaba acusado de extorsión y privación de libertad, como director del Centro de Análisis de Información y Estudios de Tamaulipas, responsable de los comandos especiales, algunos de los cuales son los que están presuntamente acusados de la ejecución de ocho personas en Nuevo Laredo la semana pasada. Informes del gobierno federal señalan que algunos de sus integrantes forman parte de varias organizaciones criminales enemigas del Cártel del Noreste.

    Tamaulipas está podrido en términos de seguridad, como lo está mostrando el microcosmos de Nuevo Laredo, donde los sucesos violentos de las últimas semanas sugieren que las organizaciones criminales se están alineando con las fuerzas de seguridad del estado para eliminarlos. En Mier, el municipio que sirve de barrera que impide fácilmente llegar a grupos rivales a Nuevo Laredo, opera el grupo conocido como Los Metros, una escisión del Cártel del Golfo, fundado por José Eduardo Castilla, El Coss, exlíder del Cártel del Golfo, que se alió con el Cártel del Pacífico, cuyo brazo armado es el Cártel Jalisco Nueva Generación, antes de ser detenido y extraditado a Estados Unidos.

    La guerra que enfrenta el Cártel del Noreste, dicen funcionarios federales, es con el CJNG por la aduana de Nuevo Laredo, la principal frontera del comercio con Estados Unidos y Canadá. El control de esa aduana, por donde cruzan 13 mil 500 contenedores al día, es altamente redituable para los grupos criminales, que cobran miles dólares por cada unidad que cruza. De acuerdo con informes de inteligencia, el Cártel del Noreste, en colusión con autoridades federales, maneja la aduana, por donde entran todo tipo de mercancías –sobre todo dinero–, salvo explosivos, municiones y medicinas.
    Esa aduana es tan peligrosa, que cuando el subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, era administrador general de Aduanas del SAT, el secretario de la Marina, el almirante José Rafael Ojeda, le recomendó no meterse en la de Nuevo Laredo, y que si se concretaba la mudanza de su dependencia a esa ciudad, como deseaba el presidente Andrés Manuel López Obrador, viviera en Laredo, Texas, no en territorio mexicano. Peralta fue relevado en mayo.

    El asesinato de Martínez Chávez se dio cuando el Cártel del Noreste entendió que el statu quo en el que operaban se iba a modificar y el crimen fue la respuesta de lo que enfrentarían si lo intentaban el gobierno o sus adversarios, el CJNG, que es el que pretende apoderarse del control de la aduana de Nuevo Laredo. Por esta razón, Nuevo Laredo vive en zozobra desde hace más de dos años y medio.
    (Edición de firma).

  29. #839

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    Botón de pánico

    Salvador Camarena.

    El fin de semana festivo pasé varias veces en Guadalajara junto a postes en los que un cartel anunciaba: Botón de pánico. Lo que me llamó la atención fue que en ningún momento, de las diversas ocasiones que transité por ahí, había gente activando ese mecanismo de alarma.

    En las mismas horas en que yo pasaba por esos postes, las autoridades de Jalisco aumentaban de 35 a 44 el número preliminar de cuerpos localizados en un predio de La Primavera. De lo que sustrajeron de una sola fosa los forenses llenaron más de un centenar de bolsas de carne humana hecha pedazos. Frente a ello, la soledad y el silencio del botón de pánico son sintomáticos.
    Al menos 44 personas asesinadas y sepultadas clandestinamente, pero no es la población la que sale a gritar su alarma; muy pocos son quienes reclaman a las autoridades para que se investigue, castigue y haga algo que evite sucesos así. En Jalisco, en México.

    ¿Cómo nos pudimos acostumbrar a esto? Margaret Atwood en su famosa novela El cuento de la criada dice que “nada cambia en un instante: en una bañera en la que el agua se calienta poco a poco, uno podría morir hervido sin tiempo de darse cuenta siquiera. Por supuesto, en los periódicos aparecían noticias: cadáveres en las zanjas o en el bosque, mujeres asesinadas a palos o mutiladas, mancilladas, solían decir; pero eran noticias sobre otras mujeres, y los hombres que hacían semejantes cosas eran otros hombres. Nosotras no conocíamos a ninguno de ellos. Las noticias de los periódicos nos parecían sueños o pesadillas soñadas por otros. Qué horrible, decíamos, y lo era, pero sin ser verosímil. Sonaban excesivamente melodramáticas, tenían una dimensión que no era la de nuestras vidas. Éramos las personas que no salían en los periódicos. Vivíamos en los espacios en blanco, en los márgenes de cada número. Esto nos daba más libertad. Vivíamos entre las líneas de las noticias”.

    Creemos que nos escondemos de la realidad en los márgenes de las noticias, que éstas no hablan de nosotros, que no nos atañen 44 muertos localizados a 10 o a 500 kilómetros, qué más da.
    El botón de pánico es una entelequia: las autoridades lo ponen a sabiendas de que nadie lo activará sino en el remoto caso de que le afecte directamente, que nadie se movilizará porque los que mueren, ya lo dijo el gobierno de Jalisco a propósito de varios de los encontrados en La Primavera, eran criminales. Ah, qué tranquilidad que mueran los criminales; salvo que ¿por qué habría que creer en esta ocasión a autoridades que nunca han resuelto crimen alguno?

    Al mismo tiempo que redacto esto se oyen los aviones del desfile militar. Y por las calles de la capital del país y en la televisión marcha la Guardia Nacional. Otras entelequias: celebrar la Independencia en medio de un mar de sangre, con amplios territorios inexpugnables para la autoridad legalmente constituida.

    Como la semana pasada, he de citar de nuevo a Sonia Serrano, mi colega tapatía que tuiteó el viernes este mensaje: “escuché a una periodista extranjera decir que debemos pensarnos como un país en guerra. Creámosle. Díganselo a sus hijos. En los últimos días conocí tres incidentes: el Ejército, la policía de Tlajomulco y uno con chicos armados. Deben cuidarse como en un país en guerra”.
    Lo que plantea Sonia tiene trasfondo. De hecho, especialistas como José Antonio Guevara y Daniela Malpica, cada cual por su lado, han señalado la urgencia de que se discuta y determine si México vive en conflicto armado.

    “Sólo con esa determinación se podrán ofrecer respuestas humanitarias adecuadas para proteger a la población civil, los bienes civiles (hospitales, iglesias, negocios, propiedad privada y colectiva), así como para minimizar el sufrimiento de las personas que no participan en las hostilidades”, señala Guevara en un reporte publicado este año. También, citando organismos internacionales que apuntan a que sí vivimos en conflicto armado, Malpica tiene un texto al respecto disponible aquí.

    Activados por muchos, los botones de pánico debieran sonar para los 44 de La Primavera, como debieron sonar desde mucho antes para tantos más. Mejor salir vivos en las noticias, demandando justicia, que creer que la muerte que recorre México no tiene nada qué ver con nosotros.
    (Edición de firma).

  30. #840

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    ¿Y sí va directo a la quiebra el periódico? Qué pena :(

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