Pemex detona sus exportaciones de… desechos

Jonathan Ruiz Torre.


Para entender lo que ocurre en una refinería, imaginen que procesan en su casa leche que sorpresivamente consiguieron en un rancho. Tal vez calienten el líquido para pasteurizarlo.

En lo que cambia de temperatura, con un poco de técnica obtendrán lo que toman los niños en el desayuno con el cereal, también queso para meterlo en una tortilla junto con un puñado de champiñones, pero inevitablemente también obtendrán... nata.

Los primeros productos pueden devorarlos ustedes o sus amigos, pero las cosas cambiaron y hoy ya nadie se pelea por ese resto de grasa blanca que los abuelos embarraban en un pedazo de pan para devorarlo junto con un café con leche. La nata perdió demanda.

En una refinería el petróleo es calentado en 'ollas' enormes de las que salen gasolinas, diésel, gas... pero inevitablemente también, combustóleo, ese desecho que hasta hace poco usaban los barcos y cuya demanda se desploma en este 2020 a partir de la entrada de normas internacionales que pretenden cuidar el medio ambiente.

Tal como ustedes dejarían de calentar leche si llenaran de nata la cocina, me dicen que Pemex detiene en estos días algunas de sus refinerías cuando ya no hay en dónde guardar combustóleo. Petroleros me advierten que eso ocurre en Tula, Hidalgo y también en Madero, Tamaulipas, ante el deterioro de maquinaria que permitía procesarlo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dio la orden de producir más gasolinas, así que… ¿cómo deshacer este nudo que impide fabricarlas ante la falta de tanques para guardar desechos? Hay que sacarlo y en el mejor de los casos, venderlo.

Los datos revelan que Pemex lo vende en el país, pero esas ventas no aumentan. Por el contrario, en volumen cayeron 37 por ciento en un año contado hasta junio de 2020.

Fíjense por ejemplo en lo que presumió el mes pasado el equipo de Manuel Bartlett, director de la CFE, respecto de los estados financieros dictaminados correspondientes a 2019:

“Los costos de operación de la empresa al cierre de 2019 fueron de 475 mil 487 millones de pesos, cifra inferior en 5.4 por ciento respecto a 2018.

“Dentro de éstos, destacan los costos de los energéticos, que representan el 56.9 por ciento de los egresos totales, con una disminución de 12.9 por ciento en comparación al registrado en 2018, derivado de la sustitución de combustóleo y carbón por gas natural”.

Habrá que dar seguimiento al asunto, pero al menos esta declaración oficial contrasta con la expectativa de que las energías renovables son obstaculizadas frecuentemente este año por las autoridades, en deliberado interés del gobierno por sacar el combustóleo de Pemex vía los motores que la CFE usa para generar electricidad.

¿Entonces a dónde va a dar esa inmundicia? Claramente a otros países.

En junio las exportaciones mexicanas de combustóleo detonaron 167 por ciento respecto al mismo mes de 2019. En abril y mayo habían subido 27 y 65 por ciento, respectivamente, de acuerdo con datos de Pemex.

¿Parece un buen negocio? Hagan 'zoom' en los datos: De acuerdo con Banxico, en dinero, las ventas de ese producto al exterior bajaron 29 por ciento, de acuerdo con la estadística más reciente de esa institución.

Parece ilógico, pero la razón de vender más y recibir a cambio menos dinero está en el precio. En junio, Pemex lo vendió a 19 dólares por barril, de acuerdo con sus propios datos, mientras que un año antes lo colocó a un precio de 49 dólares.

Con todo y el remate, quienes operan en las refinerías me dicen que no alcanzan a sacar todo el combustóleo que bloquea la producción y el volumen de fabricación de gasolinas sigue prácticamente estancado.

La solución que me plantean expertos está en reparar coquizadoras existentes e instalar otra maquinaria que permite obtener gas y otros recursos del combustóleo para reducir el volumen de desechos en la infraestructura que ya opera en el país, pero hoy el dinero que podría servir para ese fin se usa básicamente para alimentar… Dos Bocas.