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Thread: #Alleged_Justice

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    #Alleged_Justice

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    @jepardinas @scjn @tsjdf @M_Ebrard @prdmexico @pridehoy @accionnacional




    by Juan E. Pardinas

    (November 17th., 2013.- Few signals are so ominuos about Mexico’s future, as the trial against Layda Negrete and Roberto Hernández, producers of the documentary film Presumed Guilty. Two brave Mexicans that denounced the Kafkaesque labyrinth of courts, that now become their new victims. A branch of a government in charge of ensuring justice has turned into a revenge dispenser



    [i]Presumed Guilty[i] saved the life of its protagonist and sowed million hopes among those who atended the teathers. Thanks to the testimonies that made the documentary, , Antonio Zúñiga was saved of spending the rest of his life in jail, paying for a crime he did not commit. Seeing the film, many viewers thought that the film denounce would catalyse a rapid change in our corrupt judges and courts . The film became a social and a political event.. Sighing presidential and legislador precandidates, secretaries of state, governors and congressmen [u]”shared their outrage at the cruel absurdity portrayed by the documentary film. Mexico City Mayor, @M_Ebrard, proclaimed that he would seek to introduce cameras to record all the trials, that would contribute to the implementation of oral trails.

    [i][u] Now, three years later, the producers of the film, Negrete and Hernández are barred from the trial record where they are accused of moral damages for 3 billion pesos. Those who supposedly applauded Presumed Guilty, now abandon their creators at the mercy of the alleged Superior Court Justice in the Federal District (@tsjdf).


    The quality of an institution can be measured by the quality of their leadership. Edgar Elías Azar, president of TSJDF, took offense at seeing Presumed Guilty. However, the reason for the grievance, was not that an innocent went to jail and that a murderer was on the street, but the image portrayed of the judges: "We present an edited movie, mutilated, tampered with. This movie is not reality ". We will have to explain to the learned Judie that all movies are edited and even the Academy of Motion Picture Arts delivers an Oscar in this category. In the hands of a man with vision and leadership, [i]Presumed Guilty would have been the perfect incentive to reform the justice system of Mexico City. Given the thin skin of mediocrity, the film is an expletive



    Elias Azar had an obvious vested interest in defending the pride of his sullied guild. Judges themselves are the electors who vote for who will be the President of the Court. In December 2011, ten months after the premiere of the film, Elias Azar won reelection with 61 of 79 possible votes. Among his campaign promises, the judge-candidate pledged to install cameras in each of the criminal courts, as a method of combating corruption. However, in the lawsuit against Negrete and Hernández takes place behind closed doors with no media access. Elias Azar[u] leads a justice system where judges are unfair trials, accusations without proof, arrest without warrant of apprehension and typists to omit evidence in the files. Despite these shortcomings, 95% of judgments are damning.


    For every innocent convicted, there is one criminal impunity. Until denouncing reform perversions by Presumed Guilty, we can not have a safe city and country. While judges are not accountable for their acts and omissions, the right to justice is just a naive aspiration in the lyrics of the Constitution. The trial Layda and Roberto is a compelling battle between two Mexicos, which aims to change and which endeavors to stay the same. If they receive an adverse ruling, the damned are us all.

    Twitter: @jepardinas




    @ManceraMiguelMx
    padrote de la Ciudad de México,
    consen de ambulantes,
    franeleros,
    valet parKINGS,
    y viene-vienes,








    Presunta justicia



    Juan E. Pardinas

    (17 noviembre 2013).- Pocas señales tan ominosas sobre el futuro de México como el juicio que enfrentan Layda Negrete y Roberto Hernández, los productores del documental Presunto culpable. Dos mexicanos valientes que denunciaron el laberinto kafkiano de los tribunales ahora se convierten en sus nuevas víctimas. Un Poder del Estado encargado de garantizar la justicia se ha convertido en un dispensador de la venganza.

    Presunto culpable salvó la vida de su protagonista y sembró millones de esperanzas entre los que asistimos a las salas de cine. Gracias a los testimonios que conforman el documental, Antonio Zúñiga se salvó de pasar una buena parte de su existencia pagando un crimen que no cometió. Al ver la película muchos espectadores intuimos que la denuncia cinematográfica catalizaría un cambio acelerado en nuestros jueces y tribunales. La película se convirtió en un fenómeno social y en un evento político. Suspirantes presidenciales, secretarios de Estado, gobernadores y congresistas compartían su indignación ante el cruel absurdo que retrata la cinta. El entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, anunció que buscaría introducir cámaras para grabar los juicios y contribuir a la implementación del sistema de juicios orales. Ahora, tres años después, Negrete y Hernández están impedidos de grabar el juicio donde se les acusa de daño moral por 3 mil millones de pesos. Quienes aplaudieron Presunto culpable, hoy abandonan a sus creadores a merced de la presunta justicia del Tribunal Superior del Distrito Federal (@TSJDF).


    La calidad de una institución se puede medir por medio de la calidad de sus liderazgos. Edgar Elías Azar, presidente del TSJDF, se ofendió al ver Presunto culpable. Sin embargo, el motivo de su agravio no era que un inocente fuera a la cárcel y que un asesino estuviera en la calle, sino la imagen retratada de los jueces: "Se presenta una película editada, mutilada, manipulada. Esta película no corresponde a la realidad". Habrá que explicarle al docto magistrado que todas las películas son editadas e incluso la Academia de Artes Cinematográficas de Hollywood entrega un premio Oscar en esta categoría. En manos de un hombre con visión y liderazgo, Presunto culpable hubiera sido el acicate perfecto para reformar el sistema de justicia del Distrito Federal. Ante la delgada piel de la mediocridad, la película resulta un improperio.

    Elías Azar tenía un obvio interés creado en defender el pundonor de su mancillado gremio. Los propios jueces son los electores que votan por quien será el presidente del Tribunal. En diciembre de 2011, diez meses después del estreno de la película, Elías Azar ganó la reelección con 61 de 79 votos posibles. Entre sus promesas de campaña, el juez-candidato se comprometió a instalar cámaras en cada uno de los juzgados penales, como un método para combatir la corrupción. Sin embargo, en el juicio en contra de Negrete y Hernández se lleva a cabo a puerta cerrada sin acceso a medios de comunicación. Elías Azar encabeza un sistema de justicia donde hay juicios sin jueces, acusaciones sin pruebas, detenciones sin orden de aprensión y mecanógrafos que omiten testimonios en los expedientes. A pesar de estas carencias, el 95% de las sentencias son condenatorias.

    Por cada inocente condenado, hay un criminal impune. Mientras no se reformen las perversiones que denunció Presunto culpable, no podremos tener una ciudad y un país seguros. Mientras los jueces no rindan cuentas de sus actos y omisiones, el derecho a la justicia será sólo una aspiración ingenua en las letras de la Constitución. El juicio contra Layda y Roberto es una batalla contundente entre dos Méxicos, el que aspira a cambiar y el que se empeña por seguir igual. Si ellos reciben una sentencia adversa, los condenados somos todos.



    Twitter: @jepardinas
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    Last edited by Rafael Norma Méndez; 17-11-13 at 10:56 AM.

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