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Thread: Revisionismo Nazi

  1. #426

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    Es simplemente admirable el poder de "visionarios" que tenían y aún tienen los enemigos de Alemania, para saber exactamente "lo que quería Hitler" sin siquiera
    haber vivido en esa época. Leo y callo, pero a veces no concibo la paciencia tan admirable que tiene MWanden y Spiderman y otros, para demostrar, que no hay peor ciego que el que no quiera ver, ni tampoco hay mejor sordo que el que no quiera oir.
    En silencio he leído todo lo que aqui de han expuesto sobre el casi exacto desarrollo de los acontecimientos de aquella época, tanto en los campos de batalla como en la diplomacia. Las subsecuentes "invasiones" de los ejércitos alemanes solo eran, para eliminar a los ingleses, que por todos lados querían atacar a Alemania por tierra. Efectivamente Hitler cometió el error imperdonable de "respetar" a los ingleses y consentirlos demasiado. La batalla de Dunquerke fué su máximo error, (comparable a la batalla del Marne de la 1ª GM) porque sí en ese momento los ejércitis victoriosos de Hitler hubieran decidido invadir a Inglaterra, ésta se encontraba de rodillas según el mismo Chuchill. Asi los "aliados" con Francia e Inglaterra vencidos y ocupados, no hubieran podido crear el tan temido "segundo frente" por la historia alemana, y Hitler hubiera podido arreglar cuentas con el comunismo, que en realidad era su verdadero enemigo. Siempre la teoría de Hitler era el llamado "Drang zum Osten" (la orientación hacia el este), para acabar con una ideoligía y no con un país o pueblo. No era enemigo de los rusos, pero si lo era de los belcheviques.
    Herbert

    hoy sabemos el precio de todo y el valor de nada
    (Oscar Wilde)

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  2. #427

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    Ciertamente a Hitler no le gustaba el capitalismo, pero consideraba peor el comunismo, y fue por eso que creo el "Nacional Socialismo", que no es ni uno ni otro...y ademas de alcance solo nacional a diferencia de los otros dos sistemas o ideológías que eran mundiales. Yo mismo viví dentro de este sistema, y ciertamente no había ya los grandes capitales, pero tampoco había pobres y todo mundo tenía trabajo. El respaldo de la moneda alemana no era ya el oro, sino lo que mejor sabían hacer los alemanes,trabajar y producir y con eso le dieron en la madre a lo judios. ¿qué más querian los alemanes? Tenían trabajo y tenian recursos, tenían una moneda estable y había un bienestar social y por primera vez en su historia, un verdadero orgullo nacional. Aunque seguia habiendo bávaros , prusianos , sajones , suabos y turingianos y otros más...todos eran ante todo alemanes... y ya bastante conscientes de lema nacional, de "Allgemeinnutz geht vor Eigennutz" (El bien común va por encima del bien individual). Solo asi se explica la tremenda capacidad de un pueblo que durante casi 6 años luchó ferozmente contra todo el mundo, y la estoica resistencia ante los despiadados bombardeos contra una población civil, pues tenían un ideal que defender.

    Es por eso, que ya no me puedo identificar con la Alemania de hoy, cuyos dirigentes se avergüenzan de sus heroes, y vuelven a ser agachados siervos del capitalismo judio. Ciertamente y gracias a un Plan Marshall, Alemania resurgió económicamente, pero la población ya no tiene el temple de aquellos, y más bien son víctimas de un maquiavelico plan de denigrar todo espiritu positivo germano, al grado de que prefieren ser europeos o "ciudadanos del mundo". La palabra "holocausto" sigue flotando sobre todo el territorio alemán, y tiene un efecto aplastante.
    Herbert

    hoy sabemos el precio de todo y el valor de nada
    (Oscar Wilde)

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  3. #428
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    Default Paciencia y conciencia

    Quote Originally Posted by Herbert
    Es simplemente admirable el poder de "visionarios" que tenían y aún tienen los enemigos de Alemania, para saber exactamente "lo que quería Hitler" sin siquiera
    haber vivido en esa época. Leo y callo, pero a veces no concibo la paciencia tan admirable que tiene MWanden y Spiderman y otros, para demostrar, que no hay peor ciego que el que no quiera ver, ni tampoco hay mejor sordo que el que no quiera oir.
    En silencio he leído todo lo que aqui de han expuesto sobre el casi exacto desarrollo de los acontecimientos de aquella época, tanto en los campos de batalla como en la diplomacia. Las subsecuentes "invasiones" de los ejércitos alemanes solo eran, para eliminar a los ingleses, que por todos lados querían atacar a Alemania por tierra. Efectivamente Hitler cometió el error imperdonable de "respetar" a los ingleses y consentirlos demasiado. La batalla de Dunquerke fué su máximo error, (comparable a la batalla del Marne de la 1ª GM) porque sí en ese momento los ejércitis victoriosos de Hitler hubieran decidido invadir a Inglaterra, ésta se encontraba de rodillas según el mismo Chuchill. Asi los "aliados" con Francia e Inglaterra vencidos y ocupados, no hubieran podido crear el tan temido "segundo frente" por la historia alemana, y Hitler hubiera podido arreglar cuentas con el comunismo, que en realidad era su verdadero enemigo. Siempre la teoría de Hitler era el llamado "Drang zum Osten" (la orientación hacia el este), para acabar con una ideoligía y no con un país o pueblo. No era enemigo de los rusos, pero si lo era de los belcheviques.
    Dicen que la paciencia es una virtud, y si es así me prodigo por ser mi carácter tranquilo y "dialogante" como diría el presidente español...

    Dejemos que dandan y and sigan con sus tribulaciones, al menos se planetan preguntas y tienen sus ideas formadas según lo que han leído, que no es otra cosa que la historia oficial de los vencedores y la que se martillea en las películas judías de Hollywood, no tiene remedio. Solamente quiero sugerirles otras fuentes de información imparciales y rigurosas y que saquen sus propias conclusiones. Es solamente la propuesta de un ejercicio de lógica.

    EL error estratégico de Dunkerke (y otro muchos que siguieron) siempre han sido causa de que dudase de Hitler, en el sentido de que pudo haber sido un agente del sionismo (probablemente sin saberlo, aunque no descarto nada, dada su posible fuga a la Argentina mientras le creían muerto, cosa que por otra parte al pueblo alemán le importaba un comino), debido a que quienes le financiaron para su ascenso al poder fueron precisamente los agentes de Rothschild.

    Dejando esa hipótesis aparte, la caballerosidad que Hitler demostró con Inglaterra pudo obedecer a un errror de cálculo, en el sentido de que pensaba que el pueblo británico respondería positivamente, con lo que demostró desconocer totalmente el poder judío en el gobierno de Inglaterra, o tal vez tenía órdenes de no invadir ni hundir a los ingleses. No lo sabremos nunca, me temo.

    EL gran peligro que percibía Hitler (y todos los alemanes) para Alemania era, efectivamente, el marxismo de los sanguinarios bolcheviques, cuyo objetivo después de aniquilar la Rusia cristiana era Alemania.

    A pesar de haber invadido Francia con suma facilidad, los alemanes no se dedicaron ni a saquear ni a destruir, y los franceses vivieron aquellos años del gobierno de Vichy con calma, prácticamente sin oposición al ejército de ocupación, cosa bien extraña para quien pretende un imperio. De nuevo, si los gobiernos judíos de los enemigos de Alemania hubieran sido independientes y hubieran negociado, aparte de negociar o anular Versalles y cumplir el convenio de Locarno, es posible que nunca hubiera sufrido la Humanidad semejante matanza absurda que solamente sirvió para fortalecer al judío sionista, hasta el punto de alcanzar la categoría de "intocables" en esos países como habían hecho en la Rusia bolchevique, aumentando su progreso hacia el gobierno mundial judío, haciendo que Alemania les financiara el robo de Palestina y la fundación del estado ilegal de Israel, y multiplicando infinatmente las ganancias de su banca y sus industrias de guerra.

    Y el mundo sigue ciego, pensando que son las víctimas discriminadas y perseguidas porque sí, por "antisemitismo", sin darse cuenta de que ya Jesucristo advertía a la Humanidad contra estas hienas con piel de cordero.

  4. #429

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    1 wanden si habia antisemitismo en alemania JUSTIFICADO pero lo había
    2 grecia tampoco fue destruida cunado los romanos la conquistaron pero eso no quiere decir que que roma no haya sido un IMPERIO.

  5. #430

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    3 hess buscó una aliansa con inglaterra para acabar con stalin, y de esa manera apoderarse del territorio; con la escusa de acabar con el comunismo así como bush invadio iraq con la escusa de acabar con el terrorismo, o como los españoles con la escusa de expandir la religión.

  6. #431

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    yo no soy ni ciego ni sordo esmas hace un año me creia todo lo del holocausto (jabon camaras 6 millones...) pero me dieron muchos argumentos y me convencieron, obviamente tratando de confirmar y questionar todos los datos que me han dado en este y los demás foros.
    Last edited by dandan; 30-06-05 at 01:52 PM.

  7. #432
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    Default Religión e imperio

    Quote Originally Posted by dandan
    3 hess buscó una aliansa con inglaterra para acabar con stalin, y de esa manera apoderarse del territorio; con la escusa de acabar con el comunismo así como bush invadio iraq con la escusa de acabar con el terrorismo, o como los españoles con la escusa de expandir la religión.

    Que los españoles expandieran su Imperio por el mundo hasta que "nunca se pusiera el sol" no obedecía a ningún deseo de llevar la religión, no seamos pánfilos. Los intereses de la poderosa iglesia, de los reyes y de los banqueros judíos (Santángel) eran bien distintos, pero la propaganda para el pueblo se basaba en el fanatismo religioso.

    Curiosamente, al pueblo alemán no le dieron ninguna razón ni excusa religiosa, tal vez porque tampoco había plan de imperio.

    La interpretación de "antisemitismo" es caprichosa y sirve de comodín para amenazar a los demás, por lo que no me vale. Si realmente los alemanes (y los demás países que los han sufrido) hubieran sido antisemitas, no les habrían consentido entrar y asentarse en sus países con la facilidad que lo hicieron.

    Y revisando un poco la historia, se llega a la conclusión de que lo contrario es cierto: solamente el judío tiene una religión satánica que propaga el odio y la muerte para sus enemigos.

  8. #433

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    antes se usaba la religion como medio para hacer un imperio, el pueblo pensaba que su rey conquistaba con el objetivo de acabar con la heregía alemania uso el racismo, conquistaban con el propósito de acabar con los ´´no arios´´

  9. #434

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    alemenos durante la dictadura de hitler alemania si era antisemita o antijudia porque no tenia nada contra los árabes, y no lo puedes negar. y decir que la judia es una religion satánica es como decir que la musulmana es una religion terrorista

  10. #435
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    Default Lea detenidamente

    ¿MURIERON REALMENTE 6 MILLONES?

    POR RICHARD HARWOOD





    INTRODUCCIÓN:

    Cree el autor haber reunido en los capítulos que siguen, pruebas irrefutables de que el hecho de pretender que durante la segunda guerra mundial perecieron - víctimas de una política oficial de exterminio de las autoridades alemanas- seis millones de judíos, constituye una acusación enteramente desprovista de fundamento. El autor se da cuenta perfectamente de que esta conclusión será muy mal acogida; ella es sin embargo el resultado da una investigación comenzada sin ideas preconcebidas, fuera de la una idea general de que la posibilidad estadística de un número tan enorme de víctimas debía quizás tomarse bajo caución. Me daba también cuenta de que las implicancias de esta atrocidad que se habría cometido, son objeto da explotación política. Ahora bien, las numerosas y cuidadosas investigaciones que llevé a cabo para dilucidar esta cuestión, me han convencido ahora definitivamente de que esta alegación constituye no sólo una exageración, sino también una invención de la propaganda de postguerra. Es absolutamente evidente que la propaganda basada sobre atrocidades reales o supuestas, no constituye una novedad. Se la encuentra en ocasión de cada conflicto del siglo XX y seguramente sucederá lo mismo en el futuro. Durante la primera guerra mundial se llegó a acusar a los alemanes de haberse comido niños belgas y haberse divertido arrojándolos al aire para recogerlos con la punta de las bayonetas. Igualmente afirmaron los ingleses que las tropas alemanas habían montado una FÁBRICA DE RECUPERACIÓN DE CADÁVERES ¡donde hervían los cadáveres de sus soldados para extraer de ellos glicerina y otros productos! Los ingleses se retractaron sin embargo después de la guerra y el ministro inglés de Asuntos Exteriores se excusó públicamente en la Cámara de los Comunes de estos agravios al honor da Alemania, reconociendo que se trataba de propaganda de guerra.

    Después de la segunda guerra mundial no se ha efectuado ninguna confesión similar. De hecho, en lugar de apaciguarse con el tiempo, la propaganda basada en las atrocidades cometidas durante la ocupación alemana (particularmente la relativa a la forma en que los alemanes trataron a los judíos) no hizo sino aumentar en virulencia, refinando más y más su catálogo de horrores. Como un chorro continuo salen de las imprentas libros de bolsillo cuya lectura produce escalofríos, provistos de títulos siniestros, de manera que la mitología creada alrededor de los campos de concentración -sobre todo la historia de que no menos de seis millones de judíos fueron exterminados en esos campos- no hace más que crecer y embellecerse.

    Las páginas que siguen demostrarán que esta alegación constituye la invención más colosal y la más lograda estafa que se haya visto jamás. Debemos sin embargo empezar tratando de contestar a una pregunta importante: ¿Por qué los relatos de atrocidades de la segunda guerra mundial se han hecho tan distintos a los de la primera? ¿Por qué se retractan las historias de la primera guerra, mientras que las de la segunda no hacen más que crecer y embellecerse? ¿Es posible acaso que la historia de los seis millones de judíos tenga un propósito político y hasta que llegue a tratarse de una forma de chantaje político? En lo que concierne al pueblo judío, esta estafa le ha producido unos beneficios formidables. Todas las razas y todas las naciones tuvieron su parte de sufrimiento en la segunda guerra mundial, pero ninguna raza ni ninguna nación ha explotado su parte de sufrimiento en medida semejante a la de los judíos. La pretendida magnitud de la persecución de la cual fueron objeto los judíos, despertó rápidamente simpatías hacia la patria nacional judía por la que aquellos bregaban desde hacía tanto tiempo, el gobierno británico no hizo mucho, después de la guerra, para impedir la inmigración judía en Palestina no obstante haberla declarada ilegal, y no hubo que esperar mucho para que los sionistas le arrancaran Palestina con el propósito de crear allí su refugio contra las persecuciones: El Estado de Israel. Es verdaderamente asombroso constatar que el pueblo judío salió de la segunda guerra mundial ni más ni menos que en el carácter de minoría triunfante. El Dr. Max Nussbaum, ex gran rabino de la comunidad judía de Berlín, declaró el 11 de abril de 1953: "La posición que hoy ocupa en el mundo el pueblo judío es -a pesar de nuestras enormes pérdidas- diez veces más fuerte que hace veinte años". Sí se quiere ser honesto, debe agregarse que la pretendida masacre de los seis millones -sin duda la más lucrativa alegación de atrocidad de todos los tiempos- contribuyó decididamente a fortalecer financieramente ese poder. El gobierno de Bonn ha desembolsado ya, a título de indemnización, la suma fabulosa de seis mil millones de libras esterlinas, tanto y principalmente a favor del Estado de Israel (¡ que ni siquiera existía durante la segunda guerra mundial!), como de peticionantes judíos individuales.

    ACOBARDAR AL NACIONALISMO

    En cuanto al chantaje político se refiere, la alegación de que murieron seis millones de judíos durante la segunda guerra mundial, tiene sin embargo para los ciudadanos británicos y para los de todas las naciones del mundo, implicaciones políticas de mucho mayor alcance que las ventajas que procuró a la nación judía.

    Llegamos aquí a la esencia del problema: ¿cuál es el porqué de esta mentira gigantesca?. ¿cuál es su objetivo? En primer lugar, se la ha utilizado sin ningún escrúpulo para desalentar cualquier forma de nacionalismo. Cuando ciudadanos británicos, o de cualquier otro país, tratan de afirmar su patriotismo y de preservar su integridad nacional en esta época en que está amenazada la existencia misma de las naciones, son de inmediato marcados con el sello infamante de neonazis. Porque naturalmente, en el nacionalsocialismo hay nacionalismo, y todos sabemos lo que entonces sucedió: ¡se exterminó a seis millones de judíos!. Mientras este mito se mantenga, los pueblos de todos los países serán sus esclavos, la ONU les meterá en la cabeza la necesidad de la tolerancia y de la comprensión hasta que la nacionalidad misma -verdadera garantía de la libertad- sea suprimida. El libro de Manvell y Frankl, The incomparable crime (Londres 1967), que trata del genocidio en el siglo XX, constituye un ejemplo clásico del empleo de los seis millones como arma antinacional. Ningún inglés que tenga el orgullo de serlo dejará de sorprenderse un poco por el ataque maligno al Imperio Británico que entraña este libro. Los autores precisan muy netamente que "las razas blancas de Europa y de América se han acostumbrado durante siglos a considerarse un Herrenvolk. El siglo XX, el siglo de Auschwitz, ha hecho también realidad la primera etapa de la asociación multirracial" (ibid.,p.14).

    EL PROBLEMA RACIAL: TEMA TABÚ.

    El objeto de esta diatriba, con su insidiosa insinuación sobre la asociación multirracial, no puede ser más clara de lo que es. La acusación de genocidio se emplea pues no sólo para socavar el principio de nacionalidad y el orgullo nacional, sino que amenaza también la supervivencia de le raza misma. Esta acusación es mantenida sobre nuestras cabezas un poco como la amenaza de la condenación eterna. Varios países anglosajones y particularmente la Gran Bretaña y los Estados Unidos, se ven hoy expuestos al peligro más grave de toda su historia, al peligro que representan las razas extranjeras que se encuentran en su seno. Si nada se hace en Gran Bretaña para detener la inmigración y asimilación de los asiáticos y africanos, habremos de sufrir -además de la efusión de sangre provocada por un conflicto racial- el cambio y la destrucción biológica del pueblo británico tal como existe en esta tierra desde la venida de los sajones. Corremos el riesgo, en una palabra, de perder nuestra cultura europea y nuestra herencia racial. ¿Pero qué es lo que sucede sí uno se anima a hablar del problema racial y de sus implicancias biológicas y políticas? Se te aplica la marca infamante de la más abominable de las criaturas: la de un racista. Y como cualquiera lo sabe por supuesto racista igual nazi. Por causa del racismo los nazis han asesinado (en todo caso, es lo que se cuenta) a seis millones de judíos, así pues, el racismo ha de ser una cosa muy mala realmente. Cuando Enoch Powell, en uno de sus primeros discursos, llamó la atención sobre el peligro que representa la inmigración de gente de color a Gran Bretaña, un eminente socialista evocó el espectro da Auschwitz y de Dachau para hacerlo callar. De esta manera se desalienta efectivamente toda discusión razonada sobre los problemas raciales y sobre los esfuerzos que deberían intentarse para conservar la integridad racial. Uno no puede dejar de admirar la manera con que los judíos han logrado conservar su raza durante tantos siglos, tal como lo continúan haciendo hoy en día. Los ha ayudado poderosamente para ello la historia de los seis millones, subrayando, casi como si fuera un mito religioso, la necesidad de una mayor solidaridad racial judía. Desgraciadamente ha tenido un efecto absolutamente contrario en cuanto a todos los otros pueblos se refiere, al contribuir a volverlos impotentes en la lucha por su conservación.

    Las páginas que siguen no tienen Otro objeto que expresar la verdad. El distinguido historiador norteamericano Harry Elmer Barnes escribió en una oportunidad "tratar de estudiar de manera competente, objetiva y verídica la cuestión del exterminio constituye hoy en día para un historiador o para un demógrafo, la más azarosa y arriesgada de las empresas".

    Al emprender esta peligrosa tarea, espero contribuir en cierta medida, no sólo a la verdad histórica, sino a que podamos liberarnos también de la carga de una mentira, a fin de estar en condiciones de afrontar sin complejos los peligros que nos amenazan a todos.

    Richard E. Harwood



    1. LA POLÍTICA ALEMANA CON LOS JUDÍOS, ANTES DE LA GUERRA.

    Con razón o sin ella, la Alemania de Adolfo Hitler consideraba a los judíos como un elemento pérfido y avaro, enquistado dentro de la comunidad nacional, y como un factor de decadencia de la vida cultural alemana. Se consideraba particularmente malsano el carácter de su influencias a partir del momento (durante la República de Weimar) en que alcanzaron, a pesar de no representar más que el 1 % de la población, una posición notablemente poderosa e influyente en la nación, sobre todo en los campos jurídico, financiero y de los medios de información. El hecho de que Karl Marx fuera judío, y de que judíos como Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht ejercieran una influencia desproporcionada sobre la dirección de movimientos revolucionarios en Alemania, contribuía también a convencer a los nazis de las fuertes tendencias internacionalistas y comunistas de los judíos.

    No se trata de ningún modo de intentar establecer si la actitud de los alemanes respecto de los judíos estaba o no justificada, ni de juzgar si las medidas legislativas adoptadas contra ellos eran o no justas. Simplemente queremos mostrar que los nazis, convencidas como estaban de la influencia nefasta de los judíos, consideraban que la solución de este problema consistía en retirarles, mediante medidas legislativas, esa influencia sobre la nación y, sobre todo, en promover su emigración total de Alemania, punto éste que era el de mayor importancia en esa política. En 1939 la gran mayoría de los judíos alemanes había emigrado, llevando consigo una parte bastante importante de sus bienes.

    Los dirigentes alemanes no consideraron jamás una política de genocidio respecto de ellos.

    LOS JUDÍOS BAUTIZABAN CON EL NOMBRE DE "EXTERMINIO" LA EMIGRACIÓN DE ALEMANIA.

    No obstante ello resulta muy significativo constatar que ciertos judíos comenzaron muy rápidamente a interpretar esta política de discriminación interior como equivalente a un exterminio. Encontramos un típico ejemplo de ello en un libro de propaganda antialemana publicado en 1936 por León Feuchtwanger y otros, titulado Der gelbe Fleck: Die Ausrottung von 500.000 deutschen Juden (La mancha amarilla: el exterminio de 500.000 judíos alemanes, París, 1936). Se trata allí, desde las primeras páginas, del aniquilamiento de los judíos -aún cuando este presunto aniquilamiento no se base sobre hecho alguno- considerándose a la emigración pura y simple como exterminio físico de los judíos alemanes. También se considera como instrumentos potenciales de genocidio a los campos de concentración nazis para prisioneros políticos, y se cita especialmente a los 100 judíos que estaban todavía detenidos en Dachau en 1936, de los cuales 60 se encontraban allí desde 1933. Otro ejemplo el libro sensacionalista de Hans Beimler -judío alemán comunista- titulado Four Weeks in the Hands of Hitler´s Hell Hounds The Nazi Murder Camp of Dachau ( Cuatro semanas en manos de los sabuesos satánicos de Hitler, el campo de muerte nazi de Dachau (publicado en Nueva York desde 1933). Detenido en razón de sus conexiones políticas marxistas Hans Beimler pretendía que Dachau era un campo de muerte al mismo tiempo que reconocía haber sido liberado después de solo un mes de internamiento. Existe actualmente en la República Democrática Alemana un Premio Hans Beimler, que se otorga por servicios prestados al comunismo. El hecho de que la propaganda anti-nazi imputando genocidio haya sido difundida desde el primer año del régimen Hitlerista por personas que por motivos raciales o políticos eran parciales en sus juicios, debería inclinar a todo observador con independencia de criterio, a una extrema prudencia en el examen de historias semejantes cuando ellas se refieren al período de la guerra. No hay que confundir el fomento a la emigración de los judíos con el objetivo de los campos de concentración alemanes de 1933 a 1939. Estos campos se utilizaban para la detención de los adversarios políticos del régimen y de los elementos subversivos, principalmente liberales, socialdemócratas y comunistas de todo género, los cuales eran sólo en determinada medida judíos. A diferencia de los millones de esclavos de los campos de la Unión Soviética, la población de los campos de concentración alemanes fue siempre reducida. Reitlinger reconoce que raramente ha sobrepasado la cifra de 20.000 para toda Alemania entre 1934 y 1938 y que sobre estos 20.000 no han sido jamás los judíos más de 3.000. (The SS Alibi of a Nation, Londres. 1953, p.253t).

    LA POLÍTICA SIONISTA.

    La política de emigración de los judíos alemanes encarada por las autoridades nazis, no se reducía a una expulsión pura y simple sino que había sido elaborada con sujeción a las fórmulas del sionismo moderno. En su libro The Jewish State, Theodor Herzl -fundador del sionismo político en el siglo XX- concibió el plan inicial para transformar a Madagascar en un hogar nacional judío, y esta posibilidad fue estudiada seriamente por los nazis. Era un punto importante del programa del partido nacional-socialista y como tal se publicó, en folleto, antes de 1933. Se explicaba allí que el renacimiento del Estado de Israel era mucho menos aceptable porque provocaría una guerra interminable y la dislocación perpetua del mundo árabe, que es, por otra parte, lo que se produjo a partir de 1948. No eran los alemanes los primeros en proponer la emigración de los judíos a Madagascar; ya el gobierno de Polonia había considerado este plan con relación a los judíos polacos, y en 1937 envió a Madagascar la misión de Miguel Lepecki -acompañado por representantes judíos- para estudiar los problemas correspondientes.

    Las primeras proposiciones nazis para el envío de judíos a Madagascar fueron consecuencia del plan Schacht de 1938. Hitler aceptó enviar a Londres al Dr. Hjalmar Schacht, Presidente del Reichsbank, para que se reuniera allí con los delegados judíos Lord Bearsted y Mr. Rubee de Nueva York (cl. Reitlinger, The Final Solution, Londres, 1953, p. 20). El plan consistía en bloquear los bienes de les judíos alemanes, en garantía de un empréstito internacional destinado a financiar la emigración de los judíos a Palestina; Schacht informó a Hitler en Berchtesgaden sobre el resultado de estas negociaciones, el 2 de enero de 1939.

    Este plan fracasó porque los británicos rechazaron sus condiciones financieras, la primera vez que se lo trató fue en ocasión de una conferencia convocada el 12 de noviembre del 1938 por Goering, quien reveló que Hitler consideraba ya la posibilidad de la emigración de los judíos a Madagascar, para que se establecieran allí definitivamente -ibid. p. 21-. En diciembre del mismo año 1938, Georges Bonnet, Ministro francés de Asuntos Exteriores, declaró a Ribbentrop que el mismo gobierno francés proyectaba evacuar 10.000 judíos a Madagascar.

    Antes de las proposiciones de Schacht de 1938, relativas a la emigración hacia Palestina que esencialmente consistían en la prosecución de discusiones comenzadas en 1935 -se habían realizado numerosas tentativas para asegurar la emigración de los judíos hacia otros países europeos, estos esfuerzos llegaron a su punto culminante en la Conferencia de Evian de julio de 1938. Sin embargo, el plan que se había impuesto preponderantemente en les medios alemanes era el de Madagascar. En abril de 1939, Helmuth Wohltat, del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Alemania, proseguía todavía conversaciones en Londres con vistas a una emigración limitada de judíos a Rhodesia y Guinea Británica; pero cuando el 24 de enero de 1939 le ordena Goering al Ministro del Interior Frick la creación de una Oficina Central de Emigración para los judíos y le encarga a Reinhard Heydrich -de la Dirección Superior de Seguridad del Reich- solucionar el problema judío, es el plan de Madagascar el más seriamente estudiado.

    Los constantes esfuerzos del gobierno alemán para asegurar la salida de los judíos del Reich, tuvieron en 1939 por resultado la emigración de 400.000 judíos sobre un total de alrededor 600.000, y además, la emigración de 480.000 judíos provenientes de Austria y Checoslovaquia, es decir, casi la totalidad de las comunidades judías de esos países. Esta emigración fue organizada por las oficinas de emigración de judíos de Berlín, Viena y Praga, instaladas por Adolf Eichmann, quien dirigía la Oficina de Asuntos Judíos de la Gestapo. Los alemanes estaban a tal punto deseosos de asegurar la emigración que Eichmann instaló hasta en la misma Austria un centro de formación donde los jóvenes judíos podían prepararse para los trabajos agrícolas antes de ser introducidos fraudulentamente en Palestina (Manvell y Frankl, SS y Gestapo, p. 60). Es inconcebible que Hitler, si hubiera abrigado la intención de exterminar a los judíos, permitiera a más de 800.000 de ellos abandonar con la mayor parte de su fortuna, el territorio del Reich, y es menos concebible aún que en aquel caso considerara planes para su emigración masiva a Palestina o a Madagascar. Más todavía, veremos más adelante que la política de emigración a ultramar aún estaba en estudio cuando la guerra se hallaba muy avanzada, en especial el plan de Madagascar, que fue discutido por Eichmann en 1940 con expertos del Ministerio de Colonias francés, luego que la derrota de Francia permitió considerar la posibilidad real de que esta país cediera la referida colonia.

    2. POLÍTICA ALEMANA RESPECTO DE LOS JUDÍOS DESPUES DE LA INICIACION DE LAS HOSTILIDADES.

    La iniciación de las hostilidades produjo un cambio radical en la situación de los judíos. Pocas personas saben que la judería mundial se declaró parte beligerante en la segunda guerra mundial, y que en consecuencia podía Alemania encontrar en las leyes internacionales justificación completamente suficiente para la internamiento de los judíos, considerados como ciudadanos de un país en guerra con Alemania. El 5 de septiembre de 1939, Chaim Weizmann, Presidente de la Organización Sionista (1920) y de la Agencia Judía (1929), quien más tarde se convirtió en el primer Presidente de la República de Israel, declaró la guerra a Alemania en nombre de los judíos del mundo entero, especificando que "los judíos hacen causa común con Gran Bretaña y combatirán en el campo de las democracias... La Agencia Judía está dispuesta a tomar medidas inmediatas para utilizar la mano de obra, la competencia técnica y los recursos judíos, etc. etc". (Jewish Chronicle, 8 de septiembre de 1939).

    DETENCIÓN DE LOS CIUDADANOS DE UN PAÍS ENEMIGO.

    Así pues, los dirigentes de las organizaciones judías mundiales habían

    declarado que todos les judíos estaban decididos a hacer la guerra al Reich alemán, y por consiguiente Himmler y Heydrich debían comenzar en algún momentos internarlos. Debe ponerse de manifiesto que antes de que les alemanes aplicaran esas medidas de seguridad a los judíos europeos, ya los Estados Unidos y el Canadá habían internado a todos los ciudadanos japoneses y aún a los americanos de ascendencia japonesa. No había habido, además, de parte de estos americanos de ascendencia japonesa, prueba alguna o declaración de deslealtad como en el caso de Chaim Weizmann. También los ingleses, durante la guerra con les Boers, habían internado a todas las mujeres e hijos de los Boers que combatían, y en esos campos de concentración ingleses hubo millares de muertes, nadie, sin embargo, podría acusar a los ingleses de haber querido exterminar a los Boers.

    Desde el punto de vista alemán la internamiento de los judíos de los territorios ocupados en Europa, tenía dos fines esenciales:

    1) Prevenirla agitación y la subversión. El 11 de octubre de 1942 Himmler hizo saber a Mussolini que la política alemana respecto de los judíos había cambiado durante la guerra únicamente por razones de seguridad militar. Se quejaba de que millares de judíos de los territorios ocupados intervenían en le guerra de partisanos, cometían sabotajes y se dedicaban al espionaje. Afirmación que resulta confirmada por informaciones oficiales soviéticas hechas a Raymond Arthur Davis, según las cuales habían 35.000 judíos europeos que intervenían en Yugoslavia en la guerra de partisanos bajo las ordenes de Tito. Era pues necesario transportar a los judíos a zonas en que su libertad de movimientos quedara reducida, y a los campos de internamiento tanto en Alemania como (especialmente después de 1942) en la Gobernación General de Polonia.

    2) Al prolongarse la guerra, la política con los judíos consistió en emplearlos como mano de obra para contribuir al esfuerzo de guerra. Este problema de la mano de obra resulta fundamental cuando se examina el pretendido plan de genocidio: la simple lógica nos demuestra que este genocidio habría significado un despilfarro insensato de mano de obra, de tiempo y de energía, en un momento en que Alemania luchaba desesperadamente en varios frentes para sobrevivir. Es con toda seguridad después de la invasión de la Unión Soviética que la idea del trabajo obligatorio predominó sobre los planes de emigración de los judíos. La protocolización de una entrevista mantenida el 17 de abril de 1943 por Hitler con el Regente Horthy de Hungría, revela que el Führer solicitó personalmente a Horthy la liberación de 100.000 judíos húngaros, para que trabajaran en el programa de aviones de caza de la Luftwaffe, en oportunidad en que aumentaban les bombardeos aéreos a Alemania (Reitlinger. Die Endösung. Berlin, 1956, p. 478). Esta entrevista tiene lugar en el momento en que se pretende que los alemanes se esforzaban ya en exterminar a los judíos, siendo así que este pedido de Hitler demuestra claramente que su objetivo prioritario consistía en procurarse mano de obra. Conforme a este programa, se convirtieren los campos de concentración, de hecho, en complejos industriales. En todos los campos en que estaban detenidos judíos con prisioneros de otras nacionalidades, había grandes instalaciones industriales y fábricas que producían material para ayudar al esfuerzo de guerra alemán por ejemplo, la fábrica de caucho Buna en Bergen-Belsen, Buna e I. G. Farben Industrie en Auschwitz y la firma Siemens en Ravensbruck. En varios casos se emitieron billetes de banco especiales para los campos de concentración para pagar el trabajo realizado y para que los prisioneros pudieran adquirir raciones suplementarias en la cantina de los campos.

    Los alemanes estaban decididos a obtener el rendimiento económico máximo del sistema de campos de concentración , objetivo éste totalmente incompatible con un plan de exterminio de millones de personas en esos mismos campos. El Servicio de Economía y Administración de la SS dirigido por Oswald Pohl estaba encargado de procurar que todos los campos de concentración se convirtieran en centros importantes de producción industrial.

    LA EMIGRACIÓN SE FACILITABA TODAVÍA DURANTE LA GUERRA.

    Hecho notable: los alemanes proseguían durante la guerra la política de emigración de los judíos. La derrota de Francia en 1940 permitió al gobierno alemán encarar negociaciones serías con los franceses, con vistas a la emigración de los judíos europeos a Madagascar. Un memorándum de Luther, Secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Alemania, de fecha agosto de 1942, revela que mantuvo esas conversaciones de julio a diciembre de 1940, hasta el momento en que los franceses las interrumpieron. Una circular proveniente del servicio de Luther, de fecha 15 da agosto de 1940, muestra que los detalles del plan alemán habían sido estudiados por Eichmann, puesto que esa circular lleva la firma de su adjunto Dannecker. De hecho, el 9 de agosto de 1940 se había encargado a Eichmann preparar un Plan de Madagascar detallado, y Dannecker realizó investigaciones sobre Madagascar en el Ministerio de Colonias francés (Reitlínger, The Final Solution, p 77). Según el proyecto del 15 de agosto de 1940, un banco intereuropeo debía financiar la emigración de cuatro millones de judíos conforme a un programa que comportaba varias fases. El memorándum de Luther de 1942 muestra que Heydrich había obtenido, antes de que terminara el mes de agosto, el acuerdo de Himmler respecto de este plan y que lo había sometido también a la consideración de Goering. Con seguridad había sido también aprobado por Hitler, puesto que su intérprete Schmidt recuerda -17 de junio- que Hitler dijo a Mussolini: Se podría fundar un Estado de Israel en Madagascar (Schmidt, Hitler's Interpreter, Londres, 1951, p. 178).

    Los franceses interrumpieron estas negociaciones en 1940. pero Poliakov, Director del Centro de Documentación Judía de Paris, reconoce que los alemanes continuaron sin embargo estudiando este plan y que Eichmann se ocupó de él durante todo el curso del año 1941. La evolución de la guerra lo hizo irrealizable en la práctica y el 10 de febrero de 1942 el Ministerio de Asuntos Extranjeros fue informado de que el plan había sido temporalmente dejado sin efecto. Esta decisión, comunicada al Ministerio por el adjunto de Luther, Rademacher, tiene una gran importancia puesto que demuestra de manera concluyente que la fórmula solución final significaba solamente la emigración de los judíos, y demuestra también que la deportación de los judíos a los ghettos de la Europa Oriental y a campos de concentración como Auschwitz, no fue más que una solución de recambio. Se dice en esta directiva: "La guerra con la Unión Soviética ha creado entre tanto la posibilidad de disponer de otros territorios para la Solución Final. El Führer ha decidido en consecuencia que se deberá evacuar a los judíos al Este y no a Madagascar La solución de Madagascar no debe pues ser considerada ya como la solución final". (Reitlinger. ibid., p. 79). Un mes antes se habían discutido los detalles de esta evacuación en la conferencia de Wannsee, en Berlín. que luego vamos a examinar. Reitlínger y Poliakov emiten la suposición enteramente gratuita de que, puesto que se había dejado de lado el Plan de Madagascar, los alemanes debían necesariamente pensar en el exterminio. Sin embargo un mes más tarde -el 7 de marzo de 1942- Goebbels redactó una nota en favor del Plan de Madagascar, que dice podría ser una solución final del problema judío (Manvell y Frankl, Dr Goebbels, Londres, 1960. p. 165). Mientras tanto, estaba de acuerdo con que los judíos fueran concentrados en el Este. Notas ulteriores de Goebbels insisten sobre la deportación al Este (es decir, a la Gobernación General de Polonia) y ponen de relieve la necesidad del trabajo obligatorio en esas regiones: a partir del momento en que se puso en vigor la política de evacuación del Este, el empleo de la mano de obra judía se convirtió en parte fundamental de la operación. De, lo que precede resulta perfectamente claro que la expresión solución final se utilizó respecto de Madagascar y los territorios del Este, y que en consecuencia significaba exclusivamente la deportación de los judíos.

    Aún hacia el final de la guerra, en mayo de 1944, estaban los alemanes

    dispuestos a permitir la emigración fuera de Europa de un millón de judíos. La historia de esta proposición se encuentra en el libro de Alexander Weíssberg, Die Geschichte von Joel Brand (Colonia, 1956). Alexander Weíssberg es un eminente hombre de ciencia judío, de nacionalidad soviética, que fue deportado durante las purgas stalinistas. Weissberg pasó la guerra en Cracovia, si bien temía que los alemanes lo detuvieran en un campo de concentración. Explica en este libro que Eichmann envió a Estambul -con autorización personal de Hímmler- al dirigente judío Joel Brand, que vivía en Budapest: debía ofrecer a los aliados la salida en plena guerra, de un millón de judíos (Si creyéramos a los autores de libros sobre el exterminio, quedaba apenas un millón de judíos vivos en 1944). La Gestapo reconocía que la evacuación de este millón de personas entorpecería muy sensiblemente el esfuerzo de guerra alemán, pero estaba dispuesta a realizarla a cambio de diez mil camiones que se emplearían exclusivamente en el frente del Este. Desgraciadamente este plan no tuvo éxito: los ingleses pensaron que Brand era un peligroso agente nazi y lo arrestaron en El Cairo en el momento de su arribo allí, mientras que la prensa proclamaba que este ofrecimiento era un truco de los nazis. Winston Churchill, al tiempo que peroraba que la manera en que se trataba a los judíos de Hungría constituía probablemente el crimen más grande y más horrible que se hubiera cometido jamás en toda la historia del mundo. explicó a Chaim Weizmann que era imposible aceptar la oferta de Brand porque esto implicaría traicionar a los aliados rusos. Este plan, a pesar de que no tuvo resultados, muestra claramente que una organización pretendidamente en tren de exterminar por entero a los judíos, no habría permitido que se le escapara un millón de ellos, demuestra también que los alemanes se preocupaban, ante todo, por el esfuerzo de guerra.

    3. POBLACIÓN Y EMIGRACIÓN.

    No se poseen estadísticas precisas y detalladas sobre las poblaciones judías en todos los países, resultando las aproximaciones muy diferentes según el país de que se trate. Tampoco se sabe exactamente cuantos judíos deportados o internados había en tal o cual fecha entre 1939 y 1945. Sin embargo, las estadísticas dignas de fe que existen -especialmente las que conciernen a la emigración- son en general suficientes para demostrar que no ha podido exterminarse a seis millones de judíos. Vemos que esto es imposible examinando en primer lugar las cifras de la población judía europea. Según la Chambers Encyclopaedia, había un total de 6.500.000 judíos viviendo antes de la guerra en Europa. Así pues, si la historia de los seis millones fuera verdadera esto significaría que casi todos habrían sido exterminados. Pero la publicación neutral suiza Baseler Nachríchten estableció, basándose sobre los datos estadísticos judíos disponibles. que entre 1933 y 1945 emigraron 1.500.000 judíos a Gran Bretaña, Suiza, España, Portugal, Australia. China, India, Palestina y Estados Unidos. Lo cual es confirmado por el periodista judío Bruno Blau, que cita la misma cifra en el diario judío de Nueva York Aufbau del 13-8-1948. De estos emigrantes, alrededor de 400.000 salieron de Alemania antes de septiembre de 1939, hecho reconocido por el Congreso Judío Mundial en su publicación Unity in Dispersion (p 377), que precisa: "La mayoría de los judíos alemanes logró abandonar Alemania antes de la iniciación de las hostilidades".

    Además de los judíos alemanes, 220.000 de los 280.000 judíos austríacos emigraron antes de septiembre de 1939, y el Instituto de Emigración Judía de Praga concretó, a partir de marzo de 1939, la emigración de 260.000 judíos residentes en la ex-Checoslovaquia. Después de septiembre de 1939 quedaban en total sólo 360.000 judíos en Alemania, Austria y Checoslovaquia. Se estima en 500.000 el número de los que emigraron de Polonia antes de que estallara la guerra. Resulta de estas cifras que el número de emigrantes judíos provenientes de otros países europeos -Francia, Holanda. Italia, Europa Oriental, etc.- era aproximadamente de 120.000.

    Este éxodo de judíos antes de las hostilidades y durante ellas, rebaja pues alrededor de 5.000.000 el número de ellos que vivía en Europa. Debemos agregar a estos emigrantes los judíos que se refugiaron en la Unión Soviética después de 1939, a quienes luego se evacuó para ponerlos fuera del alcance de las tropas alemanas. Se verá más adelante que estos judíos -alrededor de 1.250.000- venían en su mayor parte de Polonia. Pero Reitlinger reconoce que dejando aparte a Polonia, 300.000 judíos de otras partes de Europa pudieron introducirse en territorio soviético entre 1939 y 1941, lo que nos da un total de 1.550.000 emigrantes judíos a la Unión Soviética. En la revista Colliers del 9 de junio de 1945, Freiling Foster habla de los judíos de la Unión Soviética y explica que, para escapar de los nazis, 2.200.000 judíos se habían refugiado en la Unión Soviética a partir de 1939: pero nuestra estimación inferior -1.550.000- es probablemente más precisa. La emigración a la Unión Soviética redujo pues a 3.450.000 el número de judíos que se encontraban en los países ocupados por Alemania. De este total deben deducirse todos los judíos que vivían en los países neutrales de Europa y que escaparon a las consecuencias de la guerra: según el World Almanach de 1949 (p. 594) los existentes en Gibraltar, Gran Bretaña, Portugal, España, Suecia, Suiza, Irlanda y Turquía. eran 413.128.

    TRES MILLONES DE JUDÍOS EN LA EUROPA OCUPADA.

    Tres millones de judíos es el total más preciso posible que se pueda establecer en base a las estadísticas de emigración disponibles. Se obtiene casi el mismo total de otra manera, es decir, estudiando las estadísticas de la población judía que quedaba en los países ocupados por Alemania. Más de la mitad de los judíos que emigraron a la Unión Soviética en 1939, venían de Polonia. A menudo se afirma que la guerra con Polonia hizo caer a 3 millones de judíos más bajo el control de Alemania, y que la casi totalidad de esta población judía de Polonia fue exterminada. Es un grueso error. El censo de 1931 de la población polaca indica la presencia de 2.732.600 judíos en Polonia (Reitlinger. Die Endlösung. p. 36). Reitlinger afirma que había por lo menos 1.170.000 judíos polacos en la zona ocupada por los Soviets en septiembre de 1939, de los cuales un millón fueron evacuados al Ural y a la Siberia meridional cuando la invasión alemana de junio de 1941 (ibid. p. 50). Antes hemos consignado que se estima en 500.000 el número de los judíos que emigraron de Polonia antes de la guerra. Además, el periodista Raymond Arthur Davis, que pasó la guerra en la Unión Soviética, señala que alrededor de 250.000 judíos habían huido ya de la Polonia ocupada por Alemania hacía Rusia, entre 1939 y 1941, y que se les encontraba en todas las provincias soviéticas (Odyssey through hell, N.Y, 1946). Substrayendo estas cifras del total de 2.732.600 judíos censados en 1931 y teniendo en cuenta el acrecentamiento normal de la población, se constata pues que no podía haber más de 1.100.000 judíos polacos a fines de 1939 en la zona ocupada por Alemania (Gutachten des instituts fur Zeítgeschíchte, München, 1956, p. 80).

    Podemos agregar a estos judíos polacos los 360.000 judíos que permanecieron en Alemania, en Austria y en la exChecoeslovaquia (Bohemia-Moravia y Eslovaquia), después de la nutrida emigración anterior a la guerra, de la que hablamos más arriba. El acusador público del Tribunal de Nuremberg declaró que habían sido deportados 120.000 judíos franceses, aún cuando Reitlínger estime que los deportados fueron sólo 50.000. Así pues el total de judíos en los países ocupados sigue siendo inferior a dos millones. Hubo pocas deportaciones de judíos en los países escandinavos y ninguna en Bulgaria. Agregando las poblaciones judías de Holanda (140.000), Bélgica (40.000), Italia (50.000), Yugoslavia (55.000), Hungría (380.000) y Rumania (725.000), el total no sobrepasa mucho los tres millones, el excedente se debe al hecho de que las últimas cifras citadas son estimaciones de pre-guerra que no tienen en cuenta la emigración (120.000 judíos en total para esos países ver más arriba). Esta cuenta comparativa confirma pues la cifra estimada de tres millones para los judíos europeos que se encontraban en los países ocupados por el Ejército alemán.

    LOS JUDÍOS DE LA UNIÓN SOVIÉTICA FUERON EVACUADOS.

    No se conocen cifras precisas de la población judía de la Unión Soviética, por lo cual han sido objeto éstas de enormes manipulaciones. El estadístico judío Jacob Lezczynski afirma que en 1939 había 2.100.000 judíos en las regiones de la Unión Soviética que habían de ser más tarde ocupadas por las tropas alemanas.

    Aparte de éstos habían 260.000 judíos en los países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania. Según Louis Levine, Presidente del Consejo Judeo-Americano de Ayuda a la Unión Soviética -que hizo después de la guerra un viaje circular por la Unión Soviética y publicó un informe sobre la situación de los judíos en ese país- la mayoría de esos judíos fue evacuada hacia el Este cuando se produjo la ofensiva alemana. Declaró en Chicago, el 30 de octubre de 1946, lo siguiente: "Al principio de la guerra, los judíos fueron los primeros en ser evacuados de las regiones occidentales amenazadas por los invasores hitleristas y se pusieron en camino para encontrar seguridad al Este de los Urales. De esta manera se salvaron dos millones de judíos".

    Esta elevada cifra es confirmada por el periodista judío David Bergelson en el periódico Ainikeit publicado en yiddísh en Moscú, con fecha 5 de diciembre de 1942: "gracias a la evacuación, la mayoría (80 %) de los judíos de Ucrania, Rusia Blanca, Lituania. Letonia fue salvada antes de la llegada de los alemanes". Reitlinger está de acuerdo con Joseph Schechtmann -un experto judío en la materia-, quien reconoce que los judíos fueron evacuados en gran número, no obstante formular una estimación ligeramente más elevada -entre 650.000 y 850.000- del número de judíos de Rusia y los países bálticos que permanecieron allí durante la ocupación alemana (Reitlinger The Final Solution, p. 499). En lo que concierne a estos judíos soviéticos que permanecieron en las zonas ocupadas, probaremos más adelante que durante la guerra en Rusia no fueron más de 100.000 las personas -partisanos y comisarios bolcheviques, por lo demás no todos judíos- muertas por las unidades especiales alemanas de lucha contra los terroristas. A este respecto se debe subrayar que los partisanos pretenden haber liquidado a quinientos mil soldados alemanes o sea cinco veces más.

    APRECIACIÓN SUIZA SOBRE LA FALSEDAD DE LOS "SEIS MILLONES".

    Es pues evidente que a los alemanes les era imposible tener bajo su dominio o exterminar a seis millones de judíos ni a una cifra siquiera aproximada de ellos. Dejando la Unión Soviética de lado, el número de judíos que se encontraban en los países europeos ocupados por los nazis, después de la emigración que precedió a la llegada de las tropas alemanas, sobrepasaba apenas 3 millones, de los cuales no todos fueron internados. Para exterminar sólo a la mitad de los famosos seis millones, habrían tenido que matar los alemanes a todos los judíos que habían quedado en Europa. Se sabe sin embargo que en 1945 aún vivían en Europa muchos judíos. Philip Friedmann escribe en Their Brothers Keepers (N.York, 1957, p. 13) que por lo menos un millón de judíos sobrevivió en el infierno nazi mientras que la cifra oficial de sobrevivientes del Comité Mixto de Distribución Judío, es de 1.559.600. Así pues, aún admitiendo esta última afirmación, el número posible de decesos judíos durante la guerra no habría podido sobrepasar un máximo de un millón y medio. A esta conclusión llega precisamente el Baseler Nachrichten periódico con reputación de seriedad de la neutral Suiza. En un articulo titulado Wie hoch ist die Zahr der Jüdischen Opferer? ("¿A cuanto se eleva la cifra de las víctimas judías?), del l3 de junio de 1946. explica que basándose únicamente en las cifras de la población y la emigración que antes hemos dado aquí, no se podría llegar más que aun máximo de un millón y medio de judíos muertos o desaparecidos.

    Demostraremos sin embargo más adelante de manera concluyente que la cifra real es muy interior, porque el Baseler Nachrichten se basaba sobre el total de 1.559.600 sobrevivientes indicados por el Comité Mixto de Distribución, pero como veremos, el número de solicitudes de indemnización –Wiedergutmachung- presentadas por los sobrevivientes judíos alcanza a más del doble de esa cifra.

    Los suizos no disponían de esta información en 1946.

    UNA TASA DE NATALIDAD IMPOSIBLE.

    Las estadísticas de la población judía mundial de la postguerra proporcionan también una prueba irrefutable. El World Almanach de 1938 da un total de 16.588.259 judíos para el mundo entero. Pero después de la guerra, el New York Times del 22 de Febrero de 1948, estimaba entre un mínimo de 15.600.000 y un máximo de 18.700.000 el número de los judíos que vivían en todo el mundo. Estos totales significan pues que hay que contar por millares -y no por millones- el número de los judíos a los que se mató, que fallecieron o que desaparecieron, durante la guerra. Si restamos los seis millones a los dieciséis millones y medio de 1938, quedan diez millones y medio. Si nos atenemos a las cifras del New York Times habrían habido pues entre cinco y ocho millones de nacimientos judíos en el mundo entero en sólo diez años (incluidos los años de guerra, cuando las familias judías fueron dispersadas o separadas y debieron vivir en condiciones poco propicias para la procreación). Lo que es manifiestamente ridículo.

    Resulta de todo ello que la gran mayoría de los judíos faltantes fueron judíos que emigraron a determinados países europeos, a la Unión Soviética y a los Estados Unidos, antes, durante y después de la guerra: y además los numerosos judíos que emigraron también a Palestina durante la guerra, sobre todo al final de la guerra. Barcos llenos de estos judíos sobrevivientes, venidos de Europa, entraron después de 1945 en Palestina, provocando una gran molestia al gobierno inglés de la época: efectivamente fueron tan numerosos, que en el boletín nº 190 del 5 de noviembre de 1946 del Servicio de aprovisionamiento y publicaciones de la Administración de S.M. Británica, se dice que esto equivale casi a un segundo éxodo de los hebreos. Entre los judíos que emigraron a todas partes del mundo, fueron también sumamente numerosos los llegados a los Estados Unidos, a pesar de la ley que fija los contingentes de inmigración. El 16 de agosto de 1963, David Ben Gurión, Presidente del Estado de Israel, declaró que aunque la cifra oficial de la población judía en los Estados Unidos sea de 5.600.000 se puede ciertamente estimar este total en 9.000.000 (Deutsche Wochenzeitung, 26 de

    noviembre de 1963). La razón de esta elevada cifra es puesta de manifiesto por Albert Maisal en su artículo "Our Newest Americans (Readers Digest, enero de 1957):" poco después de la segunda guerra mundial y en virtud de un decreto presidencial, el 90 % de todas las visas de inmigración para personas provenientes de los países de Europa Central y Oriental, fue acordado a quienes habían sido arrancados de sus hogares".

    Reproducimos en esta página una noticia necrológica del 16 de junio de 1972, tal como se las encuentra habitualmente por centenares en el semanario Judeo-Americano Aufbau de Nueva York. Muestra como los inmigrantes judíos instalados en los Estados Unidos, han cambiado luego sus nombres; los que llevaban en Europa, figuran entre paréntesis Arthur Kingsley (antes Dr. Königsberger, Francfort/Main). ¿No es acaso posible que una parte (O la totalidad) de esas personas cuyos nombres han fallecido, haya sido incluida en los seis millones pretendidamente faltantes en Europa?

    4. LOS SEIS MILLONES: DOCUMENTOS PRETENDIDAMENTE PROBATORIOS.

    Vemos por lo expuesto precedentemente que la cifra de seis millones de judíos asesinados no es otra cosa que un vago compromiso entre varias estimaciones totalmente desprovistas de fundamento. Algunos autores reducen a veces esta cifra para darle una apariencia de autenticidad convincente. Por ejemplo, Lord Russel de Liverpool, en su libro The Scourge of the Swastika (Londres, 1954) afirma que no menos de cinco millones de judíos murieron en los campos de concentración alemanes, pero reconoce que jamás se conocerá el número exacto.

    ¿Cómo puede afirmar en ese caso que no fueron menos de cinco millones? El Comité Mixto Judío de Distribución prefiere la cifra de 5.012.000 víctimas, pero el experto judío Reitlinger sugiere la cifra original de 4.192.000 de judíos desaparecidos, estimando que un tercio de este total corresponde a fallecidos por muerte natural, lo que llevaría el número de judíos exterminados deliberadamente a 2.796.000. No obstante ello el Dr. M. Perzlweig, delegado de Nueva York a una conferencia de prensa del Congreso Judío Mundial realizada en Ginebra en 1948, declaró: El precio del derrumbamiento del nacionalsocialismo y del fascismo son los 7 millones de judíos que perdieron su vida a causa de un cruel antisemitismo A menudo se eleva esta cantidad fortuitamente en la prensa o en otras partes, a 8 y a veces a 9 millones. Hemos probado en el capitulo precedente que ninguna de estas cifras es siquiera mínimamente plausible: son lisa y llanamente ridículas.

    EXAGERACIONES FANTÁSTICAS.

    La primera acusación de asesinato en masa de judíos perpetrado por los nazis en Europa durante la guerra, fue lanzada por el judío polaco Rafael Lemkin en su libro Axis Rule in Occupied Europa, publicado en Nueva York en 1943. Por pura coincidencia, sin duda, fue Lemkin ulteriormente encargado de redactar la Convención sobre Genocidio de la ONU, que tiende a poner al racismo fuera de la ley. Pretendía en su libro que los nazis habían matado a millones de judíos, quizás hasta seis millones de ellos.

    Este resultado habría sido notable para 1943, puesto que según lo que se pretende, la exterminación recién se puso en marcha en el curso del año 1942. A una cadencia tal, toda la población judía del mundo habría quedado exterminada en 1945.

    Las estimaciones de la propaganda se elevaron más y más después de la guerra, hasta alcanzar totales todavía más fantásticos. Kurt Gerstein, un antinazi que pretendía haber infiltrado la SS, le contó a Raymond Cartier, que lo interrogaba, que sabía que se había matado a no menos de 40 millones de

    detenidos en los campos de concentración. En el primer interrogatorio escrito, que firmó el 26 de abril de 1945, bajó la cifra anterior a 25 millones; pero este detalle pareció también demasiado extraño al Deuxieme Bureau francés, y en su segundo interrogatorio por escrito firmado en Rottwiel el 4 de mayo de 1945, se acerca a la cifra de 6 millones, que fue la preferida en ocasión del proceso de Nuremberg. La hermana de Gerstein era demente de nacimiento y se puede suponer en él una ligera dosis de inestabilidad mental. De hecho, se le declaró culpable en 1936 de haber enviado cartas excéntricas a ciertas personas, y después de sus dos confesiones, se ahorcó en la prisión de Cherche-Midí de París. Gerstein pretendía haber transmitido durante la guerra al gobierno sueco, por intermedio de un barón alemán informaciones sobre el asesinato de los judíos, informes que fueron inexplicablemente mal clasificados y olvidados.

    Pretendió también haber informado en el mes de agosto de 1942 al Nuncio Apostólico en Berlín sobre todo el programa de exterminio pero que ante sus manifestaciones ese prelado solo le contesto ¡Váyase!

    Alega Gerstein en sus declaraciones haber sido varias veces testigo da

    ejecuciones en masa gigantescas (12000 en un solo día en Bélgica) y en el segundo interrogatorio describe una visita de Hitler, el 6 de Junio de 1942, a un campo de concentración de Polonia, los historiadores saben que esa visita no se realizó jamás. Las exageraciones fantásticas de Gerstein desacreditan por completo la historia del exterminio en masa. Wilhelm Dibelius Obispo de la Iglesia Evangélica de Berlin declaró que las declaraciones de Gerstein en su segundo interrogatorio debían considerarse como sujetas de caución (H Rothfels Augenzeugenbericht zu den Massenvergassungen en tos Vierteljahreshefte fur Zeitgeschichte abril 1953) Sin embargo -y aunque parezca increíble es verdad- este segundo interrogatorio de Gerstein fue publicado en 1955 por el gobierno de Alemania Federal para distribuirlo en las escuelas alemanas bajo el titulo de Dokumentation zur Massenvergassung (Bonn 1955) se dice en esta publicación que el Obispo Dibelius tenía confianza en Gerstein (¡!) y que estos interrogatorios eran sin duda irrefutables (¡!)

    Ejemplo éste impresionante de la manera con que se perpetúa en Alemania, dirigida particularmente a la juventud, la acusación totalmente infundada del genocidio.

    La historia de los seis millones de judíos exterminados resultó definitivamente consagrada en el proceso de Nuremberg gracias a la declaración del Dr. Wilhelm Hoettl. Había sido adjunto de Eichmann, pero era en realidad un personaje más bien extraño que trabajaba para el Servicio de informaciones americano y que había escrito varios libros bajo el seudónimo de Walter Hagen. Hoettl también realizó espionaje por cuenta de la Unión Soviética, conjuntamente con los emigrados judíos vieneses Perger y Verber, que participaron -con uniforme americano- en las investigaciones preliminares del proceso de Nuremberg. El testimonio del muy equívoco Hoettl constituye, nos dicen, la única prueba del asesinato de seis millones de judíos. En su declaración bajo juramento del 26 de noviembre de 1945 afirma, no que supiera, sino que Eichmann le había dicho en Budapest en el mes de agosto de 1944, que se había exterminado a seis millones de judíos en total. Inútil es decir que Eichmann, cuando los judíos lo procesaron en Israel, no confirmó jamás esta información. Hoettl fue un espía norteamericano durante toda la última parte de la guerra, y es pues verdaderamente muy extraño que trabajando como lo hacía bajo las órdenes directas de Heydrich y de Eichmann, no haya informado nada a los americanos sobre una política de aniquilamiento de los judíos.

    AUSENCIA DE PRUEBAS.

    Se debe destacar de entrada que no existe ni un solo documento que pruebe que los alemanes tuvieran la intención de asesinar deliberadamente a los judíos, ni de que hayan ejecutado ese plan. En el libro de Poliakov y Wulf, Das Dritte Reich und die Juden: Dokumente und Aufsätze (Berlín, 1955), todo lo que lograron reunir son declaraciones arrancadas después de la guerra a gente tal como Hoettl, Ohlendorf y Wislicency; en cuanto a este último se refiere se trata de declaraciones efectuados bajo tortura en una prisión soviética. Habida cuenta de la ausencia de pruebas, se ve Poliakov obligado a decir: "Tres de las cuatro personas principalmente implicadas en el plan de genocidio están muertos y no hay documentos que hayan llegado hasta nosotros". Esto parece cómodo. Resulta bien evidente que el plan y las tres de las cuatro personas, no son más que suposiciones nebulosas del escritor, suposiciones que le es totalmente imposible probar. Naturalmente, en los documentos que han llegado hasta nosotros no se trata en absoluto de exterminio, de manera que escritores como Poliakov y Wulf vuelven nuevamente a la cómoda suposición de que tales órdenes eran generalmente verbales. A pesar de la ausencia de documentos probatorios, suponen que tiene que haberse organizado en 1941 un plan de asesinato de los judíos, y que dicho plan coincidió con el ataque a la Unión Soviética. Se pretende que la primera fase del plan implicaba la masacre de los judíos soviéticos, afirmación cuya falsedad demostraremos más adelante. Se supone que el resto del programa comenzó en marzo de 1942 mediante la deportación y concentración de los judíos en los campos del Este-en la Gobernación General de Polonia- tales como el complejo industrial gigante de Auschwitz cerca de Cracovia. Las hipótesis según las cuales la deportación de los judíos al Este, dirigida por el servicio de Eichmann, significaba realmente su exterminio inmediato -en el momento de su llegada- en cámaras de gas, constituye una suposición fantástica, enteramente desprovista de fundamento.

    Según Manvell y Frankl (Heinrich Himmler. Londres, 1965), parece que la política de genocidio fue decidida después de discusiones secretas entre Hitler y Himmler (p 118), aunque los autores se abstienen de probarlo. Reitlinger y Poliakov formulan conjeturas similares sobre el tema de las consignas verbales, agregando que ninguna persona ajena podía asistir a estas discusiones. y que nada ha sido jamás consignado por escrito durante o después de dichas reuniones. Como no hay ni la sombra de una prueba de que estas extrañas reuniones hayan tenido lugar, podemos considerarlas como una pura invención. William Shirer, en su libro -en general extravagante y poco serio- (The Rise and Fall of the Third Reich), es también muy poco locuaz en cuanto se refiere alas pruebas escritas. Dice sin gran convicción que aparentemente la así llamada orden de Hitler de asesinar a los judíos no fue jamás consignada por escrito; y en todo caso no se ha logrado todavía descubrir una copia. Probablemente la orden fue dada verbalmente a Goering, Himmler y Heydrich, que la transmitieron a sus subordinados... (p 1148). Encontramos en Manvell y Frankl un típico ejemplo del género de pruebas que se citan para apoyar la leyenda del exterminio. Se trata de una nota del 31 de Julio de 1941 de Goering a Heydrich (que dirigía la Oficina Superior de Seguridad del Reich y era el sustituto de Himmler). El documento comienza con esta frase, muy significativa como complemento a la tarea que se os asignó e1 24 de enero de 1939 para resolver el problema judío mediante la emigración y la evacuación de la mejor manera posible en las actuales condiciones... La tarea suplementaria asignada en la nota es una solución global (Gesanlosung) del problema judío dentro de la zona de influencia alemana en Europa. Los autores reconocen que esto significa la concentración de los judíos en el Este, la cual exige a su vez el estudio de cuestiones de organización financieras y materiales implicadas en este plan. La nota reclama luego un plan futuro de la solución final deseada (Endlösung) que apunta claramente a lograr el plan ideal y final de la emigración y evacuación mencionadas al principio de la directiva. No hace mención alguna a asesinar gente, pero Manvell y Frankl nos certifican en cambio que esto constituye el tema real de la nota. De nuevo. naturalmente, es verbalmente que Goering ha hecho saber a Heydrich cual es la verdadera naturaleza de la solución final, distinta de la solución global (ibid., p.l18)(1). Es manifiesta la comodidad de estas directivas verbales del uno al otro.(1) N. del T. ¿Y si ya se le ha dado verbalmente para qué se la da nuevamente disfrazada por escrito? ¿Acaso como ayuda-memoria para que Heydrich no se vaya a olvidar de este pequeño encargo de asesinar a seis millones de personas? Tampoco serviría bajo esta forma encubierta para descargar al subordinado de la responsabilidad del cumplimiento de la orden de genocidio, puesto que le ordena taxativamente hacer una cosa distinta, es como si yo me negara a cumplir una orden de pagarle a fulano un millón de dólares sino me da dicha orden por escrito, y para cumplir con mi exigencia se me entregara una nota diciendo: si le ve Ud. a Fulano, dele recuerdos de mi parte. Es realmente asombroso que nadie parezca advertir: ni siquiera Mr. Harwood, la soberana estupidez de estos malabarismos pueriles con las órdenes exactas de presunto significado críptico. Exactamente lo mismo cabe decir respecto de las actas de Wannsee.

    LA CONFERENCIA DE WANNSEE.

    Los detalles finales del plan de exterminio de los judíos fueron fijados –según las suposiciones de estos autores- en ocasión de una conferencia realizada en Gross Wannsee (Berlín) el 20 de enero de 1942, bajo la presidencia de Heydrich (Poliakov. Das Dritte Reich und die Juden, p. 120 y sgtes., Reitlinger, The Final Solution. p. 95 y sgtes). Estaban presentes funcionarios de todos los ministerios alemanes y Müller y Eichmann representaban a la Oficina Superior de la Gestapo. Reitlinger, Manvell y Frankl consideran a las actas de esta conferencia como una carta de triunfo que permite probar la existencia de un plan de genocidio, pero la verdad es que tal plan no es siquiera mencionado, cosa que por otra parte, reconocen ellos francamente. Manvell y Frankl lo explican con cierta debilidad diciendo que "las actas aparecen revestidas de un estilo burocrático que enmascara el significado real de las palabras y terminología utilizadas" (The Incomparable Crime, Londres, 1967, p. 46), lo que en realidad significa que los autores se proponen interpretan las palabras a su manera. Lo que Heydrich dice realmente (como figura en el acta citada) es que había sido encargado por Goering de encontrar una solución al problema judío.

    Pasó revista a la historia de la emigración judía, hizo saber que la guerra había vuelto irrealizable el proyecto de Madagascar, y prosiguió: "El programa de emigración ha sido ahora reemplazado, como otra solución posible, por la evacuación de los judíos hacia el Este, conforme a la autorización anterior del Führer". Explicó que se iba a utilizar a los judíos como mano de obra en los territorios del Este.

    Se quiere dar a estas declaraciones de Heydrich un sentido horriblemente siniestro pretendiendo que se trata de palabras cargadas de un sentido escondido, a saber, que los judíos debían ser exterminados. El Prof. Paul Rassinier replica a ésto que dichas palabras significan exactamente lo que dicen, o sea la concentración de los judíos para utilizar esta mano de obra en el inmenso ghetto del Este, ubicado en la Gobernación General de Polonia.

    Paul Rassinier fue un francés internado en Büchenwald que refutó en varios libros de los que luego hablaremos, el mito de los seis millones. Debían esperar allí la finalización de la guerra, hasta que se pudieran reiniciar discusiones internacionales para decidir sobre su futuro. A esta conclusión se llegó finalmente en ocasión de la conferencia interministerial de Berlin-Wannsee (Rassinier, La veritable procés Eichmann. p. 20). Manvell y Frankl, sin embargo, no se conmueven en absoluto por la ausencia total de referencias a un exterminio. Escriben que en la conferencia de Wannsee se evitaron referencias directas a la masacre, acordando Heydrich preferencia al término Arbeiteinsatz im Osten ) (empleo de mano de obra en el Este) (Heinrich Himmler p. 209). No nos explican por qué debemos creer que las palabras empleo de mano de obra en el Este no significan realmente empleo de mano de obra en el Este. Según Reitlinger y otros, habrían circulado durante los siguientes meses de 1942. innumerables directivas que especificaban efectivamente el exterminio pero naturalmente, ninguna de esas directivas fue encontrada después de la guerra.

    PALABRAS DESNATURALIZADAS Y SUPOSICIONES DESPROVISTAS DE FUNDAMENTO.

    Habida cuenta de la ausencia de documentos que prueban la existencia de un plan de exterminio tomaron estos escritores el hábito de reinterpretar los documentos que han llegado hasta nosotros. Consideran por ejemplo que un documento sobre la deportación no concierne en absoluto a la deportación, sino que implica una manera artificiosa de hablar del exterminio. Manvell y Frankl explican que se utilizan diversos términos para camuflar el genocidio especialmente Aussiedlung (evacuación, deportación) y Abbeförderung (partida, transporte, evacuación). (Ibid. p. 265). Estos autores ya no dan pues a las palabras el sentido que tienen realmente, si ese sentido no cuadra con lo que se quiere probar. Estas contorsiones verbales son llevadas a los extremos mas increíbles como en el caso antes citado de la interpretación de la directiva de Heydrich sobre el empleo de la mano de obra en el Este. Otro ejemplo al comentar: la orden de Himmler de enviar deportados al Este, aclaran por su cuenta: "es decir, de hacerlos morir" (ibid., p. 251). Reitlinger, también molesto por no encontrar pruebas, hace exactamente la misma cosa declarando que de los circunloquios utilizados en los términos de las actas de la conferencia de Wannsee, surge la evidencia de que se tenía la intención de asesinar lentamente a toda una raza (ibid., p. 98). Es importante el análisis de los documentos que se nos presentan como pruebas, porque revela el edificio de conjeturas e hipótesis desprovistas de fundamento sobre el cual se apoya la leyenda del exterminio. Los alemanes tenían extraordinaria propensión a consignar todo por escrito sin omitir detalle y sin embargo entre los millares de documentos incautados después de la guerra -tanto los de la S.D. y de la Gestapo cuanto los expedientes de la Oficina Superior del Reich y del cuartel general de Himmler y las directivas de Heydrich- no hay una sola orden de exterminar a los judíos como tampoco la hay en ninguna otra parte. Veremos más adelante que esto ha sido reconocido de hecho por el Centro Mundial de Documentación Judía Contemporánea de Tel Aviv. Las tentativas efectuadas para descubrir las veladas alusiones al genocidio en discursos tales como el de Himmler a los SS- Obergruppenführer en Posen 1943 no tienen mejores perspectivas de éxito Resumiendo: resulta obvio para todo observador objetivo que el desesperado afán por convertir en pruebas, mediante burdas interpretaciones, términos que manifiestamente no se refieren al hecho que se quiere probar, constituye a contrario sensu la mejor prueba de la inexistencia de ese hecho.

    En el capítulo siguiente examinaremos las declaraciones efectuadas después de la guerra, en el proceso de Nuremberg, declaraciones que fueron en todos los casos arrancadas coercitivamente.

  11. #436
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    Quote Originally Posted by dandan
    alemenos durante la dictadura de hitler alemania si era antisemita o antijudia porque no tenia nada contra los árabes, y no lo puedes negar. y decir que la judia es una religion satánica es como decir que la musulmana es una religion terrorista
    Búsqueme algo en la religión musulmana que fomente el odio racial o el asesinato.


    Gracias a la influencia de la judía Esther sobre el rey persa Asuero, el Primer Ministro Amán, antijudío, fue ejecutado con sus diez hijos, y se nombró en su reemplazo al pariente de Esther, Mardoqueo. "Pero la santa Esther no quedó todavía satisfecha y consiguió que el rey enviara carta sellada a todos los gobernadores ordenando que en cada ciudad fuesen a estar con los judíos y les mandasen juntarse todos a una, y estuviesen apercibidos para defender sus vidas, y matasen y exterminasen a todos sus enemigos con sus mujeres e hijos, y todas sus casas, y que saqueasen sus despojos... Con esto, los judíos hicieron un gran estrago en sus enemigos... Porque aún los jueces de las pro­vincias y los gobernadores y procuradores, y todos los de alguna dignidad que en cada lugar dirigían la administración, ensalzaban a los judíos por temor a Mardoqueo... En la misma Susa mataron a quinientos hombres sin contar los diez hijos de Amán... Y del mismo modo en todas las provincias en tanto número que llegó a setenta y cinco mil el de los muertos... Y el día 13 del mes de Adar fue el primero de la matanza en todas partes, y el día 14 del mes de Adar terminaron de matar (como en Sabra y Chatila), cuyo día instituyeron que fuese solemne, y que en los tiempos venideros siempre se celebrase con banquetes y convites... Y desde entonces estos días se llamaron de Purim, o sea, de las suertes..."

    Este repulsivo Libro de Esther, que exalta y bendice el crimen, ha sido declarado canónico por la Iglesia cristiana y católica de Roma.¿Se necesita una prueba mayor para demostrar su cripto-judaismo? Pero fue sólo un crimen ritual más, ofrendado a Jehová. Las dos Guerras Mundiales han sido otros. Nürenberg, Sabra y Chatila, Katyn, los millones de campe­sinos rusos, Dresden, etcétera. Y el asesinato de Rudolf Hess... Y la matanza de los nazistas chilenos el 5 de septiembre de 1938... La fiesta de Purim no sólo se celebra con convites y banquetes, sino, y sobre todo, con el derrama­miento de la sangre de los goim...

    ¿Es que los arios, los no judíos, se encuentran ya tan hipnotizados, tan verdaderamente animalizados que no leen, o que son incapaces de comprender o de retener lo que leen? ¿Es que no han leído la Biblia? ¿Es que no conocen el Talmud? Allí se exalta el crimen y el odio más fanático y radical del judío por el no judío, predicándose su esclavización, su explo­tación y su exterminio. "Los Protocolos de los Sabios de Sión" no son más que una pobre repetición y adaptación a nuestro tiempo de lo expuesto en la Biblia y en el Talmud, además de otros centenares de escritos judíos contemporáneos.

    El judío cuenta con la cobardía y comodidad de los no judíos, para terminar de una vez con ellos, o para esclavizarlos para siempre.

    Sí, los no judíos son ignorantes, porque no estudian, no leen, y si leen y estudian son cómodos, porque se olvidan, y si no se olvidan, son cobardes, porque prefieren olvidarse, o no creer.

    El Talmud, en el "Baba Mezia", dice:

    "Vosotros, judíos, sois llamados hombres, mientras que las naciones del mundo no merecen el nombre de hombres, sino de bestias.”

    Y en verdad, parece que así lo fueran.

    Y el Zohar.

    "Los pueblos gentiles (no judíos) constituyen el prepucio del género humano, que hay que cortar...”

    El Schulkhan Arukh, del rabino Josef Caro, prescribe:

    "Un kohen (sacerdote judío) no debe casarse con una ramera.. ¿Qué es una ramera? Cualquier mujer no judía.."

    "El no judío es una basura, un excremento."

    Ya lo hemos dicho: Nicolás Palacios, nuestro investigador y pensa­dor afirmaba, en su libro "Raza Chilena", que "cuando el judío habla de amor a la humanidad, hasta las piedras se sonríen". Este gran escritor, sobre el que se ha hecho nuevamente el silencio, debe haber conocido bien los textos judíos más modernos, que escriben:

    "La hipocrecía está permitida cuando el judío la necesite, o cuando tenga motivos de temor. Puede decir al no judío que le ama...”

    Pero el Papa Wojtyla declara que los judíos "son sus hermanos ma­yores". Querría decir que a los cristianos también, durante veinte siglos, les ha estado permitido ser hipócritas y decir que Cristo nos ama y que ellos aman a la humanidad...

    El famoso Maimónides afirmaba:

    “Dios ha ordenado practicar la usura con los no judíos y prestarles dinero solamente cuando paguen intereses, de manera tal que nosotros jamás le demos ayuda, creándole toda clase de dificultades, aun cuando él nos sea útil y nos preste favores..."

    Reveladora declaración para los deudores del tercer Mundo y para los préstamos de la banca judía internacional.

    La legislación Hadra, o Sanhedrín, dispone:

    "Está prohibido prestar sin usura a los no judíos."

    "Al que encuentre un objeto perdido por un gentil, le está prohibi­do devolverlo; debe quedarse con él"

    Al leer estos preceptos, que el judío debe cumplir y cumple bajo grandes penas y castigos si no lo hiciere, se comprende bien la siguiente otra disposición del "Hadra", o Sanhedrín.­

    "Un no judío que estudie el 'Talmud' y un judío que le ayude deben ser condenados a muerte."

    Y el "Schulkhan Arukh", repite:

    "Un goim que se ocupe de la 'Torah', debe morir."

    Se entiende, entonces, que Julius Streicher, que no perteneció a las S.S., ni tuvo participación alguna oficial durante el Gobierno Nacionalsocia­lista del Tercer Reich y solamente editaba su revista de estudios de los textos judíos, dando a conocer su conspiración internacional y los peligros inmen­sos que acechan a los no judíos ciegos, fuera juzgado y condenado al suplicio en Nürenberg. Por eso gritó, junto a la horca: “¡Hoy es fiesta de Purim!".. Porque él sabía...

    Los mismos judíos lo dicen:

    "Si los goím supieran lo que estamos tramando en contra de ellos, nos matarían...

    Lo saben, pero no hacen nada. Van al matadero judío, donde serán desangrados, como a sus reses, con la cabeza baja, como los bueyes y las bestias que semejan ser, en que se han convertido, para aceptar gustosos el sacrificio al Golem-Drácula-Jehová.

    Lo declara el Jalkut Simeoni ad Pentateucum:

    "El que hace correr sangre de los no judíos, ofrece un sacrificio a Dios.,'

    Las revoluciones y las guerras que ellos provocan, Sabra, Chatila, Nürenberg, Rudolf Hess... Sacrificios colectivos, crímenes rituales, también degollamientos individuales, en todo el mundo. Y en Chile.

  12. #437

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    la verdad no conosco ni mi religión asi que te creo

  13. #438

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    aun sigo pensando que la mejor hipótesis es que hitler quería un imperio, se muy bien que hitler perdio la guerra y nunca sabremos lo que hubiera pasado si hubiera ganado, pero hasta ahora no he sabido de ningun argumento que descarte esta hipótesis

  14. #439

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    tampoco tengo argumentos para descartar la hipótesis de wanden, pero la historia ha demostrado que el humano es ambisioso y se me hace lógico que hitler siendo absolutista poderoso quisiera un imperio

  15. #440
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    Quote Originally Posted by dandan
    tampoco tengo argumentos para descartar la hipótesis de wanden, pero la historia ha demostrado que el humano es ambisioso y se me hace lógico que hitler siendo absolutista poderoso quisiera un imperio

    ¿Te parece poca ambición conseguir un estado libre de la usura y la miseria del capitalismo judío? A mí se me antoja como una tarea monumental, que como hemos comprobado no se logró ni a pesar de los 100 millones de muertos de ambas guerras mundiales, ¿no le parece?

    Por si le sirve de algo, eso del REICH no equivale a ningún imperio como prentenden que creamos los judíos.

  16. #441

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    Quote Originally Posted by MWanden
    Por si le sirve de algo, eso del REICH no equivale a ningún imperio como prentenden que creamos los judíos.
    obvio porque alemania perdio si hubiera ganado si hubiera tenido un gran imperio

  17. #442
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    Quote Originally Posted by dandan
    obvio porque alemania perdio si hubiera ganado si hubiera tenido un gran imperio

    Para que fuera un imperio debería constar de muchos países extranjeros y ricos en materias primas, como lo tuvieron España, Inglaterra, Francia o Rusia. No creo que los territorios alemanes en Europa pudieran llamarse imperio, pero si el pensamiento le hace feliz, allá usted.

  18. #443

    Default

    si tu hipótesis fuera verdad se me hace ilógica la existencia de campos de concentración, si el objetivo de hitler hubiera sido el que tu dices la opción de mandar a los judios a madagascar hubiera sido más factible.

  19. #444

    Default pero

    si acceptamos que hitler quería un imperio sería lógico que explotara a 1 o 2 millones de personas para basar en ellos la producion de armas y hacer un imperio

  20. #445

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    Quote Originally Posted by MWanden
    Para que fuera un imperio debería constar de muchos países extranjeros y ricos en materias primas, como lo tuvieron España, Inglaterra, Francia o Rusia. No creo que los territorios alemanes en Europa pudieran llamarse imperio, pero si el pensamiento le hace feliz, allá usted.
    que tal si hitler decidió primero eleminar a las potencias para que despues ya nadie lo molestara

  21. #446

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    wanden por qué habia niños en los campos? y no me digas que los mandaban para no cepararlos de sus papás porque había niños que fueron 50% judios y fueron mandados sin dejarlos quedarse con uno de sus padres (el que no era judio)

  22. #447

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    mi hipóteseis si explica el hecho de qque habia niños: hitler uso el ´´antijudaismo´´ como escusa para que la gente lo siguiera, si perdonaba a los niños la gente lo tacharía de hipócrita

  23. #448

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    bueno ya me voy de vacaciones regreso en 2 semanas, espero que esta platica siga viva

  24. #449
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    Quote Originally Posted by dandan
    si tu hipótesis fuera verdad se me hace ilógica la existencia de campos de concentración, si el objetivo de hitler hubiera sido el que tu dices la opción de mandar a los judios a madagascar hubiera sido más factible.

    Por una parte su obstinación en dar por inamovibles sus creencias en el "imperio nazi" de Hitler, y la extraña relación que encuentra entre campos de concentración y dicho Imperio, la verdad es que no sé qué mentalidad tiene usted, ya que no entiendo su lógica.

    Ningún gran Imperio ha dependido jamás de campos de concentración, y en la Antigüedad los prisioneros eran botín de guerra que pasaba a la esclavitud, cosa inexistente en Alemania. Los ingleses fueron los primeros en poner "de moda" los campos de concentración en la guerra contra los campesinos holandeses de Sudáfrica (boer, pronunciado BUR), y nadie ha dicho jamás que el imperio británico dependiera de los mismos.

    La opción propuesta por Alemania para que emigrasen a Madagascar fue rechazada tajantemente por el rabino Weiss, dirigiente sionista a quien los judíos le importaban un pimiento, ya que el propósito era robar Palestina, evidentemente.

  25. #450
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    Quote Originally Posted by dandan
    que tal si hitler decidió primero eleminar a las potencias para que despues ya nadie lo molestara

    Teorías podemos inventarnos mil, pero hay que analizar la realidad y los hechos, no las especulaciones sobre lo que alguien pudo o no pudo pensar.

    La realidad es que Alemania no se comportó como ningún país poderoso que ansía un imperio, y me explico. Es evidente que Alemania se vió forzada a entrar en una guerra que deseaban sus enemigos, y no al contrario. Verá por qué si contesta a unas preguntas fáciles:

    a) ¿Por qué entrar en guerra cuando sabemos que el enemigo es superior en fuerzas?

    b) ¿Por qué no esperar cinco años nada más hasta tener perfeccionadas esas armas (que hoy llamarían de destrucción masiva) que no tuvieron ni intención ni tiempo de poner en práctica y haber ganado la guerra sin necesidad de pegar un tiro y ahorrando al pueblo alemán 20 millones de víctimas?

    Evidentemente, puede siempre decir que Hitler era tonto, y los alemanes más tontos aún por no habérselo quitado del medio, todo lo democráticamente que queramos. Y si no funcionaba aquello, siempre quedaba la revolución, ¿no le parece?

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