AMLO, las ligas y las mentiras.
En todo el mundo no hay políticos exentos de las aportaciones bajo el agua para sus campañas. México no es la excepción y mucho menos los candidatos que hoy se disputan la Presidencia.
El gobierno federal ha lanzado carretadas de billetes previo a la campaña federal. El propio Felipe Calderón ha entregado apoyos sociales en efectivo para favorecer a Josefina Vázquez Mota mientras su administración retiene participaciones a los estados con el fin de evitar que sean desviadas a la operación de los candidatos del PRI, incluido Enrique Peña Nieto.
Sería una ingenuidad pensar que Nueva Alianza y Gabriel Quadri no cuentan con dineros provenientes de las millonarias arcas del SNTE y de plano es de ilusos creer que Andrés Manuel López Obrador y su Morena no hacen lo mismo.
De ahí la importancia de la revelación del “pase de charola” a cargo del cineasta Luis Mandoki y su invitado, el uruguayo experto en campañas, Luis Costa Bonino, quien explicó en una cena en casa de Luis Creel que necesitaban 6 millones de dólares para cubrir gastos de la campaña de López Obrador.
Pero esto no es nuevo, desde hace décadas el candidato del “cambio verdadero” le ha metido la mano a fondos públicos y privados, ya fuera en su campaña a la Jefatura de Gobierno del DF de 2000, como en las presidenciales de 2006 y ahora 2012; práctica que viene de años atrás, cuando en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari organizó las marchas de basureros y petroleros con sus respectivos plantones en el Zócalo.
Fue entonces cuando AMLO entabló relaciones con el regente capitalino Manuel Camacho Solís y su secretario de Gobierno, el joven Marcelo Ebrard. Fueron 5 millones de pesos los que salieron del Monte de Piedad para desactivar las protestas de los tabasqueños.
Durante su campaña a la Jefatura de la Ciudad de México, las colectas voluntarias y forzadas entre los mandos medios y superiores de la administración de Rosario Robles sumaron millones que, en algunos casos, recibió personalmente López Obrador, como pueden constatar varios ex funcionarios.
Y qué decir de los videoescándalos en los que Carlos Ahumada entregó miles de dólares a René Bejarano y que solo los cándidos o los miopes piensan que no iban a parar a los fondos de la primera campaña presidencial de AMLO. Así que, por más que diga Andrés Manuel que lo esculquen, ni falta que hace, no es la primera vez que lo cachan.



Reply With Quote



Bookmarks