La Audiencia Nacional española se reconcilió ayer parcialmente con el sentido común, al sentenciar que para condenar a alguien por pertenencia o colaboración con ETA hay que probar que los acusados actuaron «en apoyo» de la organización «de una forma consciente y deliberada», establecer la existencia de relaciones directas y demostrar que el objetivo era «promover o fomentar actuaciones violentas».



La AN admite que promover listas de la izquierda abertzale no es ser de ETA


La Audiencia Nacional ha absuelto a los once imputados de D3M y Askatasuna porque «promover candidaturas ideológicamente asociadas a la izquierda abertzale», aunque sean ilegalizadas, no significa pertenecer a ETA.


Por el contrario, «constituir un partido político y agrupaciones de electores, mediar en procesos electorales como candidatos, apoderados, interventores o avalistas, organizar o dar ruedas de prensa, entre otros, no son inequívocas conductas de integración o colaboración con una organización terrorista».

Por ello, el tribunal absuelve de esos delitos a los miembros de D3M y Askatasuna -listas a las que se prohibió concurrir a las elecciones de la CAV de 2009- Amparo Lasheras, Arantza Urkaregi, Eli Zubiaga, Iker Rodrigo, Imanol Nieto, Agurtzane Solabarrieta, Hodei Egaña, Unai Berrostegieta, Zuriñe Zorrotua, José Antonio Munduate y Xabier Isasa.

En cuanto a Fernando Antia y Aitor Liguerzana, el fiscal ya retiró la acusación contra ellos.

La sentencia cuenta con el voto particular de Nicolás Poveda, miembro del tribunal que ya condenó a los imputados en el sumario 18/98, y que pretendía aplicar la misma lógica para imponer seis años de prisión a cada uno de los procesados.

Es destacable que mientras la sentencia absolutoria apenas ocupa 32 folios -incluyendo los inevitables antecedentes descriptivos de los hechos-, el voto particular condenatorio ocupa 154. Leyendo ambos, se entiende bien el porqué. Decir que alguien no puede ser de ETA sin saberlo, quererlo o pretenderlo apenas requiere explicación. Lo contrario exige -como ha sido costumbre en la Audiencia Nacional- folios y folios dando cuenta de decenas de personas que han participado en asociaciones y partidos luego ilegalizados, y cientos y cientos de líneas para transcribir documen- tos, declaraciones e incluso mensajes de móvil.