la poesía no es lo mío. Ni por equivocación. Sin embargo, tengo en gran estima algunas. En particular Villaurrutia tiene varias cosas sobre la muerte y sobre recursión, como esta maravilla que se llama Nocturno de la estatua

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
Hallar en el espejo la estatua asesinada,

sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las flechas de sus dedos
y contar a su oreja cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: «estoy muerta de sueño».

La parte en negritas es recursiva. El nivel posterior se construye con el anterior y puedes regresar entre ellos con una fórmula matemática bien establecida.

Cuántas veces conto por cierto? Cien veces cien cien veces...

Aparte el final, aparentemente absurdo y sin relación con el todo, cierra perfectamente la recursión.


saludos.