La Iglesia



Aparte de los Comunistas y Judíos, el particular odio de Heydrich en los 1930s estaba dedicado a la Iglesia Católica; y se dedico a la persecución del clero Católico con un entusiasmo que excedía el de Himmler. Criado en el seno de una devota familia Católica y habiendo servido de monaguillo durante su niñez, Heydrich recalco en repetidas oportunidades que el no se oponía a la espiritualidad en si misma, pero mas bien a la Iglesia como "institución política", que había dado respaldo a diferentes partidos "antipatrióticos" desde la fundación del Reich en 1871. En este sentido, el era mas bien un anticlerical mas que un antirreligioso. Tomando como ejemplo la resistencia de la Iglesia a la Ley de Prevención de la Procreación de Enfermos Hereditarios de julio de 1933, Heydrich sostuvo que esta tradición de agitación política había continuado tras el ascenso al poder de Hitler. Como ex-Católicos, ambos Himmler y Heydrich sabían que la creación de una raza Alemana "superior" involucraría necesariamente la violación del dogma Católico contra el aborto, la anticoncepción, la esterilización y otros aspectos del proceso reproductivo. La idea Cristiana del matrimonio tendría que ser finalmente abandonada en favor de la poligamia - permitiendo la fertilización de mas mujeres Arias - y una concepción racialmente enfocada en cuanto a uniones personales, que permitiría el divorciarse del infértil o racialmente no apto. La oposición de la Iglesia Católica a la política de población Nazi llevo a Heydrich a la visión que, en vez de "ser un intermediario deferente entre Dios y el Hombre" y servir a un reino "que no es de este mundo", la Iglesia Católica - guiada por Roma - estaba determinada a conquistar "una posición de poder material" y sembrar la "desarmonía" entre el pueblo Alemán.

Al menos en este aspecto, habían paralelos entre las percepciones de Heydrich sobre los Judíos y Católicos. Como los Judíos, el acusaba a los Católicos de conformar mas que una confesión, y ambos parecían representar algo ajeno al cuerpo político Alemán. Pero mientas los Católicos podían ser buenos miembros de la comunidad del pueblo si evitaban la política "Romana", esta opción nunca estuvo disponible para los Judíos de Alemania. La presunción entre los antisemitas como Heydrich era que la Judeidad retenía un núcleo indisoluble de rareza étnica, mientras que el Catolicismo político era una enfermedad que podía ser curada, esto ponía aparte la cuestión Judía.

Heydrich abandono la Iglesia Católica en 1935, pero ya se describía a si mismo como gottlaubig - un creyente, pero no un miembro de una denominación Cristiana - en época tan temprana como 1933. Gottgaubigkeit - la expresión de espiritualidad preferida de Himmler - apareció con todo un conjunto de rituales neo-paganos y supuestamente proto-Germánicos: en vez del bautismo Cristiano, los recién nacidos de padres en las SS se les ofrecía una ceremonia de "dedicación de nombre", representando su aceptación en la amplia familia SS. El Eheweihe (la consagración matrimonial) reemplazo la boda Cristiana, y Pascua de Resurrección fue substituida por celebraciones del solsticio de verano, que simbolizaba la victoria de la luz sobre la oscuridad. Aun así, incluso dentro de las SS, solo una minoría subscribía a este nuevo sistema de fe: para 1938, solo un 21.9% de los miembros de las SS se describía a si mismos como gottlaubig, mientras que un 54% permaneció Protestante y menos de un 24%, Católico. No se sabe si Heydrich siguió los rituales neo-paganos por convicción o meramente para satisfacer a Himmler, a pesar que Lina Heydrich sostuvo tras la guerra que en privado, ella y su marido a menudo se reían de la obsesión de Himmler con el neo-paganismo.

Himmler rara vez intervino en las medidas anti-Iglesia adoptadas por la Gestapo y el SD, dejando en su mayor parte esta área política a Heydrich. En los primeros años del Tercer Reich, la Gestapo y el SD de Heydrich se enfocaron primariamente en la vigilancia y persecución anticlerical de la Iglesia Católica, la cual constituía un mayor desafío al Nazismo que las mayoritariamente obedientes Iglesias Protestantes. Pero Heydrich tenia que actuar con cautela. En el verano de 1933, a cambio de la auto-disolución "voluntaria" del Partido de Centro, el Tercer Reich y el Vaticano había firmado el Reichskonkordat, garantizando la continuada existencia y la libertad religiosa de la Iglesia Católica en la Alemania Nazi. Ni la Gestapo ni el SD podían ser vistos actuando en abierta violación de estos acuerdos. Alemania permanecía siendo un país profundamente Cristiano y la opinión publica si le preocupaba a Hitler.

Sin embargo, de vez en cuando, Heydrich y otros influyentes radicales anti-Iglesia como Joseph Goebbels, Rudolf Hess y Martin Bormann buscaron desafiar el estatus quo y debilitar la posición de la Iglesia, vinculando individualmente a sacerdotes con la homosexualidad, el comunismo y la pedofilia. Justo tras la toma del poder en Bavaria, por ejemplo, Heydrich se movió contra tres sacerdotes que habrían expresado su preocupación sobre el tratamiento de los internos del campo de concentración de Dachau. A finales de noviembre, tras una investigación, ellos admitieron el difundir "historias de atrocidades" y fueron arrestados. En los allanamientos de sus dormitorios apareció la inevitablemente "extensa literatura marxista" y otra evidencia circunstancial asociándolos con el Comunismo, todo lo cual fue debidamente publicado. Heydrich utilizo el caso públicamente para pintar un cuadro de un clero infiltrado por el Comunismo y argumentar por la creación de una fuerza de policía política capaz de lidiar con dicha amenaza.

Heydrich no fue el único ex-monaguillo combatiendo a la Iglesia Católica. Convencido que uno debía conocer al enemigo para combatirlo, designo a un sacerdote Católico, Albert Hartl, para administrar el departamento del SD dedicado a la Iglesia. Hartl, un simpatizante Nazi de toda la vida, se unió formalmente al SD en 1934 como un funcionario a tiempo completo, después que su posición en la Iglesia Católica se había vuelto insostenible cuando se conoció que había denuncia a un colega sacerdote a las autoridades Nazis.

En 1935 el estado Nazi organizo una seria de juicios contra miembros de varias ordenes Católicas, acusándolos de lavado internacional de dinero y practicas inmorales - o sea homosexualidad y pedofilia. El aparato de Heydrich proporciono la "evidencia" en la mayoría de los casos. Las investigaciones sobre ofensas relacionadas con moneda extranjera fueron sistemáticamente expandidas en marzo de 1935; ambos, la Gestapo y el SD, estaban completamente involucrados en allanamientos a monasterios y confiscaron documentos que podrían servir como evidencia para futuros juicios. Para finales de 1935, unos 70 sacerdotes habían sido condenados en 30 juicios basados en este material.

Las supuestas ofensas sexuales cometidas por los sacerdotes Católicos y miembros de las ordenes, fueron incluso de mayor uso propagandístico para el régimen Nazi. Desde 1935, el SD de Heydrich había jugado un rol central en la confiscación y recopilación de material que probaría la supuesta homosexualidad de los sacerdotes. En 1935, la Gestapo monto una fuerza especial de tareas dentro de su departamento para investigar ofensas sexuales. Extensas investigaciones llevaron a una oleada de juicios que - con una breve interrupción durante los Juegos Olímpicos de 1936 - continuaron hasta el verano de 1937.

Estos juicios buscaron destruir la reputación de la Iglesia Católica y tuvieron como blanco principalmente a sacerdotes, monjes, laicos y monjas trabajando en escuelas primarias y secundarias. Una campaña mediática simultanea lanzada por Joseph Goebbels busco persuadir a los padres de no exponer a sus hijos al probable riesgo de abuso sexual en las escuelas religiosas. Un notorio juicio ampliamente publicitado en 1936, concernía a Franciscanos de la ciudad Renana de Waldbreitbach, quienes fueron acusado de abusar sistemáticamente de niños puestos bajo su custodia. Adultos y escolares por igual fueron alentados a leer los escabrosos relatos de abusos y desbordes sexuales que estaban supuestamente en el centro de la actividad Franciscana. En numerosas ciudades, los quioscos bajaron sus titulares a propósito, para permitir que menores de edad pudieran leer las indecentes y pornográficas historias, acompañadas de dibujos, en los diarios Nazis. Al final, 250 juicios fueron llevados a cabo contra los sacerdotes y miembros de ordenes supuestamente homosexuales, durante el curso de los cuales, mas de 200 miembros de ordenes Católicas (en su mayoría laicos) fueron condenados.

Durante el verano de 1937, los ataques Nazis contra la Iglesia Católica bajaron su intensidad. La encíclica papal Mit Brennender Sorge ("Con Ardiente Ansiedad") de marzo de 1937, en la cual el Papa Pío XI expresaba su mas profunda preocupación por las violaciones a los acuerdos de 1933 entre la Iglesia y las autoridades Nazis, terminaron todas las ilusiones dentro del Partido Nazi que la Iglesia Católica se sometería mansamente al régimen Nazi. Es mas, el inminente reajuste de la política exterior Nazi hacia una estrategia mas agresiva de expansionismo en 1938, hizo parecer necesario calmar mas que polarizar el frente interno. Hitler gradualmente evito cualquier relación directa con las políticas concernientes a la Iglesia, y el reordenamiento fundamental de las relaciones entre el estado Nazi y la Iglesia, que Heydrich y otros radicales del partido habían soñado, fue pospuesto para después de la guerra.

Mientras Hitler se abstuvo de hacer publicas declaraciones anti-Iglesia y Himmler oficialmente instruyo a las SS para permanecer neutrales respecto a políticas relacionadas con la Iglesia, Heydrich continuo la presión, presumiblemente con la aprobación de Himmler. El 27 de mayo de 1937, le escribió directamente a Hitler, solicitándole que le permitiera arrestar a sacerdotes disidentes "por la preservación de la autoridad estatal" si se volvían políticamente activos. Un año mas tarde, en junio de 1938, Heydrich escribió a Hans Lammers, presidente de la Chancillería del Reich, declarando que el Vaticano era últimamente responsable por la agitación anti-Alemana en Checoslovaquia y Francia. Pero Hitler continuo insistiendo que la solución del "problema de la Iglesia" tendría que ser pospuesto hasta el final de una crecientemente probable guerra internacional. Solo entonces el quería resolver el problema como la ultima gran tarea de su vida.

Nada de tal preocupación aplico para Iglesias Cristianas menores. Durante todos los 1930s, la Gestapo dedico considerable energía y recursos a la persecución de los Testigos de Jehová, una pequeña secta religiosa fundada en EEUU con no mas de 26.000 miembros en Alemania. Los "crímenes" de los Testigos de Jehová consistían en rehusarse a participar en las elecciones, utilizar el saludo Hitleriano, desplegar la bandera Nazi, unirse a organizaciones Nazis y hacer el servicio militar. Todo esto era irreconciliable con sus principios religiosos, los cuales no les permitían jurar lealtad a ningún gobierno de este mundo o servir a ningún país. Dado su acendrado pacifismo doctrinal, los Testigos de Jehová eran un blanco obvio para el aparato policial de Heydrich. En efecto, fueron el único grupo en el Tercer Reich, en ser perseguidos en base a sus creencias religiosas solamente. Los Judíos eran perseguidos por su raza, mientras que algunos Católicos y Protestantes eran arrestados por su activismo político supuesto o real.

En el curso de 1936, la Gestapo incremento la presión sobre el grupo y comenzó el sistemático uso de métodos de tortura durante los interrogatorios. Una primera oleada nacional de arrestos tuvo lugar en agosto y septiembre de 1936. Pero los Testigos de Jehová continuaron practicando su religión de manera ilegal e incluso condujeron numerosas campañas de lanzamiento de panfletos contra el régimen Nazi en diciembre de 1937. La siguiente nueva oleada de arrestos en 1938 destruyo prácticamente todas la redes restantes de la organización antes de fines de año. Debido a que los Testigos de Jehová se rehusaron terminantemente a cumplir su servicio militar tras 1939, fueron perseguidos con particular virulencia durante la guerra. Se estima que alrededor de 6.000 de ellos fueron arrestados durante los años del Tercer Reich y otorgados con su propia identificación dentro de los campos de concentración: un triangulo púrpura. Centenares de Testigos de Jehová murieron en los campos y prisiones debido a abusos y exceso de trabajo, mientras que otros fueron ejecutados automáticamente. Su sufrimiento fue inmenso, pero finalmente su destino fue diferente del de los Judíos: desde el punto de vista de Heydrich (y de otros altos jerarcas Nazis) ellos eran - después de todo - "Arios" capaces de ser rehabilitados.