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Thread: Leyendas de la época colonial

  1. #26

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    El caballero de la capa escarlata (Sucedió en la Casa del Factor en la calle de Jesús María)

    El templo de la Merced, como su nombre lo dice también tuvo su convento, en honor a Nuestra Señora de la Merced, que fue construido a finales del siglo XVI. Este barrio fue uno de los primeros en contar con agua en 1591, hasta fue hecha una pila a un costado del Templo de la Merced. Como el agua es igual a vida, muchos habitantes de la Nueva España buscaron la manera de edificar su morada por esos rumbos, uno de ellos fue don Diego de Gómez y Quintana, quién fuera Factor de la corte del virrey don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, que llegó al poder en 1595, gracias a este caballero don Diego consiguió una casa en las calles de Jesús María.

    Cuentan las crónicas que este hombre era un hombre sin escrúpulos y cruel, eso no era de sorprenderse en aquella época porque la mayoría era así.

    El caballero en cuestión era factor virreinal y su cargo consistía en recaudar las rentas para luego rendir los tributos de la corona; esto propiciaba el desbordamiento de sus más bajas cruentas pasiones, se decía que estas las llevaba hasta sus últimas consecuencias. No tenía compasión con el pobre infeliz que servía de diversión a los amigos de don Diego tratándolo punto menos que un animal, hasta que lo llevaban a la muerte; pero no nada más las víctimas eran para torturarlas, otras veces eran doncellas raptadas de sus casas las que servían de entretenimiento a los comensales.

    Como resultado de todas aquellas atrocidades, aquel hombre se había hecho temer entre todos los que le conocían, entre ellos una familia que tenía que dar en matrimonio a su hija con aquel canalla, si se oponía tomaría cruel venganza. Aquella doncella tuvo que plegarse la mandato de sus padres y aceptar el compromiso con don Diego de Quintana; a la pobre muchacha solo le quedaba suspirar resignada, mentalmente decía adiós a sus ilusiones, a sus esperanzas de felicidad y al amor de cierto mancebo. Aquél galán acostumbraba rondar la casa de doña Elena del Río y Cuevas, prometida del factor; ella ya no acostumbraba a salir al balcón a ver su amado, debido a su compromiso matrimonial, y entonces la dama decidió aclarar aquella situación con su galán, don Rubén.

    Después de haber escuchado la trágica historia de la doncella, el mancebo decidió tomar cartas en el asunto, no podía permitir que por nada del mundo aquel bergante cruel y desvergonzado le quitara a su amada. Los días pasaron una noche se presentó la oportunidad: el factor regresó más tarde que de costumbre después de haber libado con exceso en la taberna, el alcohol que corría por sus venas le nublaba la razón y la vista, con dificultades reconoció el zaguán de su casa cuando llegó; ocupado en buscar la llave del portón no advirtió que una sombra de un embozado surgía a sus espaldas, y antes de que el pudiera evitarlo, lo había atravesado de lado a lado con su espada. Embozado en su capa, don Rubén de Vicencio y Rendón se alejó por la obscura calle de Jesús María, mientras el cuerpo sin vida del factor quedaba tendido en medio de un charco de sangre frente a su casa.

    Gran conmoción causó la muerte de don Diego en la corte, el virrey dispuso solemnes funerales para el; también por disposición gubernamental se sepultó al factor ataviado con la capa tinta en sangre con que lo habían encontrado muerto en la calle. A su paso los caballeros se descubrían y las damas se santiguaban, pero nadie sentía el menor pesar por su muerte y hubo quién como la familia de doña Elena del Río y Cuevas, no solo no sintió pesar, sino que hasta se alegró.
    Eran tantos los enemigos del factor que resultó imposible saber cuál de todos le había dado muerte y el asunto se fue olvidando poco a poco; la soberbia mansión que habitó el funcionario en vida quedó abandonada, pero pasado algún tiempo, la gente que vivía en sus cercanías empezó a advertir cosas extrañas en aquella siniestra casa. Se decía que a determinadas horas del a noche se oían risotadas y gemidos en su interior, como cuando el factor atormentaba esclavos ante sus invitados; y también se decía que pasada la media noche salía un extraño caballero embozado en una capa escarlata, y que a todo el que tuviera la desventura de pasar por ahí lo abordaba amenazante. Cuentan que aquel transeúnte le pidió su bolsa de monedas de oro y que al oír la escalofriante carcajada del espectro se desplomó sin vida en la calle. Los cadáveres encontrados en aquel rumbo fueron muchos.

    Los acontecimientos de la casa del factor empezaron a llenar de miedo a la gente del vecindario, nadie se atrevía a pasar por ahí por temor de toparse con el siniestro caballero escarlata; a esto se aunaba la continua y extraña presencia de intrusos dentro de la misma casa, delatada por el escándalo noche tras noche. Tan asustada se encontraba la gente que hasta recurrieron a las autoridades para denunciar lo que ahí acontecía.

    Las autoridades dispusieron un cateo en la casona abandonada ese mismo día; al derribar la puerta lo único que encontraron fue polvo y un desolado abandono, pero había algo inusual que el alguacil encontró en un perchero: la capa ensangrentada.
    Los inquisidores la sometieron a un riguroso examen y esa noche la dejaron guardada en un armario de la bodega de la inquisición, pero horas más tarde en aquella casona se pudieron escuchar espantosos alaridos de pavor, mezclados con escalofriantes carcajadas.

    A la mañana siguiente se hizo un desconcertante descubrimiento en el edificio de la Inquisición: la capa había desaparecido. Acto seguido se hicieron los trámites necesarios para exhumar el cadáver del factor, súbitamente en ese momento el cielo se nubló y después de un rayo atronador, se dejó caer un aguacero torrencial que azotaba sin piedad las tumbas, a pesar de ser media mañana las tinieblas dominaban el cementerio. Los inquisidores no tuvieron otra opción que regresar a su convento, todos ensopados, cada vez más intrigados con los acontecimientos.
    Pasando a cosas más agradables, doña Elena y don Rubén eran muy dichosos, ya que dentro de poco tiempo contraerían matrimonio, pero la conciencia del galán a cada momento le reprochaba el crimen que había cometido, y no podía ocultarlo frente a su amada cuando mencionaba su alegría de no haberse desposado con aquel mal hombre. Don Rubén se separó de su amada después de l toque de ánimas de aquella noche y enfiló los pasos hacia su casa, buen cuidado tenía de rodear la casa del factor, pero en esa ocasión iba demasiado distraído y cuando se dio cuenta ya estaba a escasos pasos de ella. Lleno de pavura quiso huir y volvió sobre sus pasos, pero aquella infernal aparición le cerró el paso, el mancebo quiso huir, pero el espectro del factor se lo impidió y lo arrastró al interior de la siniestra mansión.

    No faltó sin embargo quien presenciara la espantosa escena y corriera a dar aviso a la prometida del caballero, la joven lo miró horrorizada y desprendiéndose de los brazos de su padre, salió corriendo como una loca a salvar a su amado; pero ella, fuera de si cómo estaba, no escuchó los gritos de su padre y corrió con desesperación hasta la casa del factor. Se llevó la mano al pecho y asió la cruz que de su cuello pendía, invocando la ayuda del altísimo para ayudarle a enfrentar lo que le esperaba en aquella siniestra mansión; rezando todo el tiempo, se detuvo en el umbral del que fuera el salón de fiestas de la casa del factor, y lo que vio ahí la paralizó de horror. Entonces, venciendo aquel miedo que le helaba la sangre, la muchacha enarboló en alto el crucifijo ante aquellos malignos espectros que tenían secuestrado a don Rubén.

    Un atronador alarido que parecía venir desde los mismísimos infiernos se escuchó. Aquellos seres infernales, ante la sola vista de aquella figura divina, cayeron al suelo retorciéndose como si sintieran unas quemaduras espantosas, y al último se deshacían dejando en el suelo una fétida masa blanca; acto seguido el factor embozado en su capa trató de huir, pero fue alcanzado por la dama y de un tirón lo despojó de su prenda; mudo de estupor alcanzó a ver el rostro de aquel mal hombre, entonces en un abrir y cerrar de ojos el espectro se esfumó, dejando en el ambiente un horrible hedor a azufre.

    Doña Elena cayó de rodillas ante el cuerpo de don Rubén, quien yacía sin sentido, de repente el parpadeó ligeramente, al encontrarse ante su amada la miró angustiado, pidiéndole lo llevara ante un confesor para descargar su conciencia, y poder vivir en paz.

    Doña Elena lo complació y poco después lo dejaba en el convento de la Merced, donde el caballero confesó su crimen. Mientras tanto, a pesar de lo avanzado de la noche, la dama llevó a Santo Domingo la capa que le quitara al espectro del factor.
    Al día siguiente fue exhumado el ataúd de don Diego Gómez y Quintana, pero al abrirlo se encontraron con que estaba vacío, y esa misma tarde la capa fue quemada, pero cuenta la leyenda que al ser echada al fuego se escuchó un espantoso alarido, y que mientras se consumía una negra columna de fuego se elevó por los aires, dejando ver una siniestra y conocida sombra que a todos llenó de pavor, pues era nada menos que Satanás.

    En varios documentos de la época aparee esta espeluznante historia y gracias a eso ha podido ser reconstruida. Sin embargo, no se habla de lo ocurrido después a don Rubén de Vicencio , ni de si fue perdonado por su crimen, quizás después de saber que el caballero escarlata era el malvado factor, su culpa se atenuó y no recibió castigo.

    Como quiera que sea, no hay duda de que cuando se transita por las noches cerca de la que fue la casa del factor en la calle de Jesús María se advierte algo extraño en el ambiente. ¿Se aparecerá todavía el siniestro factor de la capa escarlata?

  2. #27

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    Ya la leí, está buena.
    "Amar es ser vulnerable. Ama cualquier cosa, y tu corazón será estrujado, y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto no debes darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en hobbies y pequeños lujos; evita todos los enredos. Enciérralo en el estuche o el ataúd de tu egoísmo. Pero en ese estuche, seguro, oscuro, sin movimiento, sin aire, va a cambiar. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable." - C.S. Lewis

  3. #28

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    Misa de difuntos en Catedral



    Nada tan escalofriante ó aterrador, como la presencia de un fantasma entre nosotros y a veces los seres de ultratumba traspasan los linderos de la vida y surgen hechos macabros, como el que a continuación se relata.
    Vamos a remontarnos a mediados del siglo XVIII a una casona ubicada en la calle de las Causas, después de la Acequia y actualmente es de la Corregidora; aquí vivió notable caballero llamado Don Alfonso de Gándara y Cifuentes, que había heredado en 1656 la fortuna y nombre de su padre, muerto 3 años atrás.

    Pero un día su tranquila y lujosa vida se vio perturbada por un misterioso acontecimiento. Con las manos temblorosas, el rostro congestionado por la ira, el caballero preguntó a sus criados a cerca de una misteriosa carta que había encontrado debajo de su copa de vino la cuál decía: “estad preparado, debéis acudir a misa”.


    Los criados se miraron sorprendidos, sin tener la menor idea de que les hablaba su amo. Hacia semanas que Don Alfonso venía recibiendo esas notas misteriosas, sin saber, como llegaban a sus manos, topándose con ellas en momento menos esperado. Pero de pronto aumentó el misterio y las cartas se multiplicaron, hallándolas en todos sitios y a todas horas. Al fin un día con la paciencia colmada el caballero vio una carta más y su primer impulso fue el de destruir aquel papel, la tomó para hacerla pedazos, pero de pronto sintió una extraña sensación; como si sus manos estuviesen impulsadas por una fuerza misteriosa, comenzó a abrir la carta. Sus ojos mostraron terror, asombro, duda, al leer el contenido de la carta, que ahora tenía otro mensaje: “esta noche a medianoche en Catedral, debéis acudir a misa…”.

    Más tarde, ya no pudiendo encontrar paz en su alma, fue a contarle lo sucedido a su confesor y amigo; el religioso le pidió la carta para ver si podía saber quien era el autor analizando la letra, pero cuando Don Alonso buscó entre sus ropas no la encontró; sin embargo para el caballero la letra le resultaba muy familiar, pero no sería hasta la misa que descubriría quien era su autor.

    Dispuesto a saber quien lo citaba a medianoche, para castigarle, Don Alfonso cruzó la plaza de armas aquella noche. Todo estaba oscuro y silencioso, apenas el viento arrastraba murmullos lejanos, rodeando el alma del caballero, de gran presentimiento. Se acercó a la puerta de Catedral; continuaba aquel silencio ominoso; reinaba la oscuridad de la cercana medianoche.

    De pronto descubrió que por entre las rendijas de las maderas, escapaba una luz vivísima, se disponía a tocar cuando la puerta se abrió sin hacer ruido alguno, sin que viera quien la abría; poco después se encontraba frente al altar del Perdón, en donde estaba a punto de celebrarse una misa.

    Don Alfonso, sin asombro pensó que después de todo, no había sido una broma lo de aquella misa y se arrodilló en un reclinatorio que parecía estarlo aguardando; ahora solo faltaba saber por para quien era esa misa. Cuando el caballero levantó la vista, ya estaba oficiando el sacerdote, un cura anciano y par el desconocido; todo transcurrió normalmente, los rezos eran solo un murmullo triste y apagado. En determinado momento, salió un fraile franciscano recogiendo la limosna para la hermandad, como era la costumbre.

    Cerca de Don Alfonso un caballero depositó una moneda, llamándole la atención que no hiciera ruido y para que no se dijera de su nombre y de su alcurnia sacó dos monedas de oro, pero al ir a hacerlo, el rostro se dibujó en su rostro, resbalando las monedas de sus manos, cayendo una de ellas al suelo, pues advirtió que las manos que sostenían la charola de las limosnas eran descarnadas: el fraile era un esqueleto; acto seguido pegó un grito de terror.

    Se levantó y retrocedió buscando la salida; los gritos y ruidos provocados por Don Alfonso llamaron la atención de los demás asistentes a la misa, que también estaban muertos.

    En ese momento la puerta se abrió con un chirriar escalofriante y una figura femenina apareció en el claro, sosteniendo un candelabro en cada mano y el caballero reconoció a ese espectro como su difunta madre. Tembloroso y sintiendo que las fuerzas le faltaban continuó hacia la puerta, advirtiendo que aquellos espantosos seres se dirigían hacia el, también buscado la salida, los seres espectrales se acercaban cada vez más hasta sentir en su rostro el vaho frío de los muertos, se sintió atropellar por los espectros; que sus huesos le tocaban, lo abatían y por último antes de perder el conocimiento, pegó el alarido más crispante que haya emitido ser alguno. Nunca supo como salió de la Catedral.

    A la mañana siguiente fue encontrado bajo la cruz Manozca, dibujándose en su rostro un terror tal que parecía haber visto al mismísimo Lucifer; rodeado de gente despertó de su largo desmayo. Don Alfonso fue llevado a su casa por unas amables personas y ahí se quedó guardando reposo de su macabra experiencia, pero por la tarde mandó llamar a su confesor fray Miguel de Almeida y le contó lo sucedido, después le pidió al religioso que hablara con el obispo para poder corroborar su historia en aquella capilla.

    El caballero fue y habló con el señor obispo, el cuál estaba enterado de este suceso. La historia comienza cuando el obispo junto con otros pasajeros, entre ellos los padres de Don Alfonso venían de España camino al nuevo mundo, todo marchaba con tranquilidad, hasta que de repente empezó una terrible tempestad, los rayos caían tan cerca del barco que todos pensaron que iban a morir en ese momento. Entonces toda la tripulación hizo una promesa: si llegaban sanos y salvos se llevaría a cabo una misa en el altar del Perdón. Todos llegaron sanos y salvos, cada uno tomó su rumbo, el padre de Alfonso amasó una gran fortuna a lo largo de los años; pero a la hora de querer reunir a toda esa gente descubrió que todos ya estaban muertos, desgraciadamente el señor murió pocos años después.
    Al escuchar todo lo anterior el obispo y el mancebo fueron a aquel altar y en efecto ahí encontraron los candelabros y la moneda.

    Así que ya saben, si visitan la Catedral a medianoche y ven que hay una misa, tengan cuidado de no llevarse una mala sorpresa…


  4. #29

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    Moraleja: cumple las promesas que hagas... o mejor aún, no hagas promesas.
    "Amar es ser vulnerable. Ama cualquier cosa, y tu corazón será estrujado, y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto no debes darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en hobbies y pequeños lujos; evita todos los enredos. Enciérralo en el estuche o el ataúd de tu egoísmo. Pero en ese estuche, seguro, oscuro, sin movimiento, sin aire, va a cambiar. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable." - C.S. Lewis

  5. #30

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    Quote Originally Posted by Lady_Cyber View Post
    Moraleja: cumple las promesas que hagas... o mejor aún, no hagas promesas.
    Si!!!!!, estuvo fellona la leyenda , pero hay que tener de todo como en botica.

    Last edited by Atuky; 10-09-10 at 09:12 PM.

  6. #31

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    Quote Originally Posted by Atuky View Post
    Si!!!!!, estuvo fellona la leyenda , pero hay que tener de todo como en botica.

    A mí sí me gustó; estaba intrigada con eso de las invitaciones a la misa, y la misa con puros muertos... al final resultó que los papás del protagonista prácticamente obligaron a su retoño a asistir a la misa, le gustara la idea o no... y estuviera muerto como ellos, o no.
    "Amar es ser vulnerable. Ama cualquier cosa, y tu corazón será estrujado, y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto no debes darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en hobbies y pequeños lujos; evita todos los enredos. Enciérralo en el estuche o el ataúd de tu egoísmo. Pero en ese estuche, seguro, oscuro, sin movimiento, sin aire, va a cambiar. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable." - C.S. Lewis

  7. #32

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    Quote Originally Posted by Lady_Cyber View Post
    A mí sí me gustó; estaba intrigada con eso de las invitaciones a la misa, y la misa con puros muertos... al final resultó que los papás del protagonista prácticamente obligaron a su retoño a asistir a la misa, le gustara la idea o no... y estuviera muerto como ellos, o no.
    Iba bien pero no me gusto el final, por que por lo regular cuando sucede eso son los angeles celestiales, pero ir a misa y ver los seres de ultratumba todos agusanados con las ropas echas girones así no juego!!

  8. #33

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    Una leyenda de Puebla

    El que mató al animal

    La casa del que mató al animal está ubicada en la calle 3 oriente Nº 201, esquina con la calle 2 sur, en pleno centro histórico de la ciudad de Puebla, a espaldas de la Catedral. A principios del siglo XX fue el Hotel Italia; alrededor de 1940 fue vendida al coronel José García Valseca, y actualmente es ocupada por la Organización Editorial Mexicana, que edita el periódico El Sol de Puebla.

    La leyenda cuenta que en la época colonial, un monstruo en forma de serpiente bajaba desde los bosques de la Malinche, continuamente amenazando a los pobladores. Cierto día, en el solar de la casona de Don Pedro Carvajal, hombre próspero y viudo, que tenía dos hijos, un pequeño de 6 años y una bella joven de nombre María apareció el monstruo que devoró a su niño. La noticia corrió por la ciudad con la promesa de Don Pedro de dar parte de su fortuna a quien matara al animal que le quitó a su hijo, de manera que así vengaría su muerte. Cuando nadie lo esperaba, llegó a la plaza un jinete armado que dejó en señal de su juramento un cartel que decía: Con amparo de la Virgen, mataré al monstruo. Este soldado era un joven de nombre Juan Luis, que pretendía a la hija de Don Pedro, y a quien le había sido negada su mano.

    Salió con rumbo al oriente, por donde se sabía llegaba el monstruo, más al llegar a la plaza, asomaba la serpiente su cabeza. Después de luchar en condiciones desiguales, logró cortar la cabeza, cumpliendo así su promesa. Las autoridades premian al vencedor dándole un título nobiliario, y don Pedro otorga la mano de su hija así como la casa en recompensa. Actualmente se puede ver a la entrada de la casa, un grabado de la época en piedra, del soldado luchando contra el animal.


  9. #34

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    La Leyenda de la Quemada

    Muchas de las calles, puentes y callejones de la capital de la Nueva España tomaron sus nombres debido a sucesos ocurridos en las mismas, a los templos o conventos que en ellas se establecieron o por haber vivido y tenido sus casas personajes y caballeros famosos, capitanes y gentes de alcurnia. La calle de La Quemada, que hoy lleva el nombre de 5a. Calle de Jesús María y según nos cuenta esta dramática leyenda, tomó precisamente ese nombre en virtud a lo que ocurrió a mediados del Siglo XVI.

    Cuéntase que en esos días regía los destinos de la Nueva España don Luis de Velasco I., (después fue virrey su hijo del mismo nombre, 40 años más tarde), que vino a reemplazar al virrey don Antonio de Mendoza enviado al Perú con el mismo cargo. Por esa misma fecha vivían en una amplia y bien fabricada casona don Gonzalo Espinosa de Guevara con su hija Beatriz, ambos españoles llegados de la Villa de Illescas, trayendo gran fortuna que el caballero hispano acrecentó aquí con negocios, minas y encomiendas. Y dícese en viejas crónicas desleídas por los siglos, que si grande era la riqueza de don Gonzalo, mucho mayor era la hermosura de su hija. Veinte años de edad, cuerpo de graciosas formas, ojos glaucos, rostro hermoso y de una blancura de azucena, enmarcado en abundante y sedosa cabellera bruna que le caía por los hombros y formaba una cascada hasta la espalda de fina curvadura.

    Asegurábase en ese entonces que su grandiosa hermosura corría pareja con su alma toda bondad y toda dulzura, pues gustaba de amparar a los enfermos, curar a los apestados y socorrer a los humildes por los cuales llegó a despojarse de sus valiosas joyas en plena calle, para dejarlas en esas manos temblorosas y cloróticas.

    Con todas estas cualidades, de belleza, alma generosa y noble cuna a lo cual se sumaba la inmensa fortuna de su padre, lógico es pensar que no le faltaron galanes que comenzaron a requerirla en amores para posteriormente solicitarla como esposa. Muchos caballeros y nobles galanes desfilaron ante la casa de doña Beatríz, sin que esta aceptara a ninguno de ellos, por más que todos ellos eran buenos partidos para efectuar un ventajoso matrimonio.

    Por fin llegó aquel caballero a quien el destino le había deparado como esposo, en la persona de don Martín de Scópoli, Marqués de Piamonte y Franteschelo, apuesto caballero italiano que se prendó de inmediato de la hispana y comenzó a amarla no con tiento y discreción, sino con abierta locura.

    Y fue tal el enamoramiento del marqués de Piamonte, que plantado en mitad de la calleja en donde estaba la casa de doña Beatríz o cerca del convento de Jesús María, se oponía al paso de cualquier caballero que tratara de transitar cerca de la casa de su amada. Por este motivo no faltaron altivos caballeros que contestaron con hombría la impertinencia del italiano, saliendo a relucir las espadas. Muchas veces bajo la luz de la luna y frente al balcón de doña Beatriz, se cruzaron los aceros del Marqués de Piamonte y los demás enamorados, habiendo resultado vencedor el italiano.

    Al amanecer, cuando pasaba la ronda por esa calle, siempre hallaba a un caballero muerto, herido o agonizante a causa de las heridas que produjera la hoja toledana del señor de Piamonte. Así, uno tras otro iban cayendo los posibles esposos de la hermosa dama de la Villa de Illescas.

    Doña Beatriz, que amaba ya intensamente a don Martín, por su presencia y galanura, por las frases ardientes de amor que le había dirigido y las esquelas respetuosas que le hizo llegar por manos y conducto de su ama, supo lo de tanta sangre corrida por su culpa y se llenó de pena y de angustia y de dolor por los hombres muertos y por la conducta celosa que observaba el de Piamonte.

    Una noche, después de rezar ante la imagen de Santa Lucía, vírgen mártir que se sacó los ojos, tomó una terrible decisión tendiente a lograr que don Martín de Scúpoli marqués de Piamonte y Franteschelo dejara de amarla para siempre.

    Al dia siguiente, después de arreglar ciertos asuntos que no quiso dejar pendientes, como su ayuda a los pobres y medicinas y alimentos que debían entregarse periódicamente a los pobres y conventos, despidió a toda la servidumbre, después de ver que su padre salía con rumbo a la Casa del Factor.

    LLevó hasta su alcoba un brasero, colocó carbón y le puso fuego. Las brasas pronto reverberaron en la estancia, el calor en el anafre se hizo intenso y entonces, sin dejar de invocar a Santa Lucía y pronunciando entre lloros el nombre de don Martín, se puso de rodillas y clavó con decisión, su hermoso rostro sobre el brasero.

    Crepitaron las brasas, un olor a carne quemada se esparció por la alcoba antes olorosa a jazmín y almendras y después de unos minutos, doña Beatriz pegó un grito espantoso y cayó desmayada junto al anafre.

    Quiso Dios y la suerte que acertara a pasar por allí el fraile mercedario Fray Marcos de Jesús y Gracia, quien por ser confesor de doña Beatriz entró corriendo a la casona después de escuchar el grito tan agudo y doloroso.

    Encontró a doña Beatriz aún en el piso, la levantó con gran cuidado y quiso colocarle hierbas y vinagre sobre el rostro quemado, al mismo tiempo que le preguntaba qué le había ocurrido.

    Y doña Beatriz que no mentía y menos a Fray Marcos de Jesús y Gracia que era su confesor, le explicó los motivos que tuvo para llevar al cabo tan horrendo castigo. Terminando por decirle al mercedario que esperaba que ya con el rostro horrible, don Martín el de Piamonte no la celaría, dejar&iacuta; de amarla y los duelos en la calleja terminarían para siempre.

    El religioso fue en busca de don Martín y le explicó lo sucedido, esperando también que la reacción del italiano fuera en el sentido en que doña Beatriz había pensado, pero no fue así. El caballero italiano se fue de prisa a la casa de doña Beatriz su amada, a quien halló sentada en un sillón sobre un cojín de terciopelo carmesí, su rostro cubierto con un velo negro que ya estaba manchado de sangre y carne negra.

    Con sumo cuidado le descubrió el rostro a su amada y al hacerlo no retrocedió horrorizado, se quedó atónito, apenado, mirando la cara hermosa y blanca de doña Beatriz, horriblemente quemada. Bajo sus antes arqueadas y pobladas cejas, había dos agujeros con los párpados chamuscados, sus mejillas sonrosadas, eran cráteres abiertos por donde escurría sanguaza y los labios antes bellos, carnosos, dignos de un beso apasionado, eran una rendija que formaban una mueca horrible.

    Con este sacrificio, doña Beatriz pensó que don Martín iba a rechazarla, a despreciarla como esposa, pero no fue así. El marqués de Piamonte se arrodilló ante ella y le dijo con frases en las que campeaba la ternura:

    -Ah, doña Beatriz, yo os amo no por vuestra belleza física, sino por vuestras cualidades morales, sóis buena y generosa, sóis noble y vuestra alma es grande...

    El llanto cortó estas palabras y ambos lloraron de amor y de ternura.

    -En cuanto regrese vuestro padre, os pediré para esposa, si es que vos me amáis. Terminó diciendo el caballero.

    La boda de doña Beatriz y el marqués de Piamonte se celebró en el templo de La Profesa y fue el acontecimiento más sensacional de aquellos tiempos. Don Gonzalo de Espinosa y Guevara gastó gran fortuna en los festejos y por su parte el marqués de Piamonte regaló a la novia vestidos, alhajas y mobiliario traídos desde Italia.

    Claro está que doña Beatriz al llegar ante el altar se cubría el rostro con un tupido velo blanco, para evitar la insana curiosidad de la gente y cada vez que salía a la calle, sola al cercano templo a escuchar misa o acompañada del esposo, lo hacía con el rostro cubierto por un velo negro.

    A partir de entonces, la calle se llamó Calle de la Quemada, en memoria de este acontecimiento que ya en cuento o en leyenda, han repetido varios autores, siendo estos datos los auténticos y que obran en polvosos documentos.

  10. #35

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    Caray... ¿no era más fácil enfrentar ella misma al caballero, y decirle que no aceptaría sus pretensiones, ni sería su esposa, si seguía lastimando personas y manchándose las manos de sangre?

    Mmm... tal vez temía que, como esposo, siguiera matando gente nomás porque se le quedaran viendo a ella...
    "Amar es ser vulnerable. Ama cualquier cosa, y tu corazón será estrujado, y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto no debes darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en hobbies y pequeños lujos; evita todos los enredos. Enciérralo en el estuche o el ataúd de tu egoísmo. Pero en ese estuche, seguro, oscuro, sin movimiento, sin aire, va a cambiar. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable." - C.S. Lewis

  11. #36

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    Reclamada por Dios o el Diablo

    En México en la época de la colonia se le llamaba la Nueva España, así pues existía una familia de excelente posición económica que esperaban un hijo. El día del parto mandaron llamar a una comadrona con fama de bruja la cual ayudó al parto y cuando nació era una hermosa niña a lo cual la bruja predijo que cuando la niña creciera si no la reclamaba Dios, la reclamaría el Diablo; la familia no escuchó tal presagio y los años pasaron.

    En el cumpleaños número 15 esta niña a la cual nombraron Clara se convirtió en una bellísima joven, se decía que era la mujer más hermosa de la Nueva España. El mismo día del cumpleaños llegaron unas monjas a la casa de esta familia ofreciendo llevarse a la joven a un convento para su educación y sobre todo para inculcarle el miedo a Dios y a sus castigos, ya que la hermosa joven tenía fama de déspota. Los padres le preguntaron si quería ser internada en un convento a lo que ella contestó que sólo las feas y las infelices debían estar encerradas.

    Los padres propusieron casar a la joven y ella puso de condición que cada caballero que la fuera a pedir tenía que batirse en duelo para alcanzar los favores de su corazón y desposarla. Decenas de caballeros murieron en duelos y ella no se decidía por nadie.

    En su cumpleaños 16 por la noche, cuando todos estaban en sus aposentos, la joven peinaba sus dorados cabellos cuando escuchó los cascos de un caballo llegar hasta donde su balcón estaba. Escuchó una hermosa melodía y ella se asomó, cuál fue su asombro ya que un hermoso caballero al que jamás había visto le llevaba serenata a la cual ella correspondió con gusto. El joven se acercó y le dejó una rosa.

    Pasaron los días y el joven iba cada noche a ver a la bella joven quien ya para ese entonces estaba enamorada del hermoso caballero, quien le pidió huyera con él a la noche siguiente a lo cual ella contesto un ¡sí!.

    El caballero llegó como todas las noches y ya la esperaba cuando ella bajó sigilosamente y llegó hasta él, subió a su caballo llena de felicidad y salieron de la ciudad de México "Nueva España" hacia otra ciudad. En el camino ella iba acariciando la mano de su caballero cuando de pronto sintió la mano llena de vello y al verla vió que no sólo estaba llena de vello sino que además tenía unas largas uñas. Ella volteó a ver al joven y cuál fue su gran sorpresa: era el diablo en persona el hermoso caballero que la llevaba lejos....

    No se volvió a saber nada de la joven. A los pocos días encontraron una mujer de dorados cabellos y con la cara totalmente desfigurada por lo cual no pudieron reconocer quién era.


  12. #37

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    Estas leyendas no perdonan a las chamaquitas locas y creídas...

    Está buena.
    "Amar es ser vulnerable. Ama cualquier cosa, y tu corazón será estrujado, y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto no debes darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en hobbies y pequeños lujos; evita todos los enredos. Enciérralo en el estuche o el ataúd de tu egoísmo. Pero en ese estuche, seguro, oscuro, sin movimiento, sin aire, va a cambiar. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable." - C.S. Lewis

  13. #38

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    Quote Originally Posted by Lady_Cyber View Post
    Estas leyendas no perdonan a las chamaquitas locas y creídas...

    Está buena.

  14. #39

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    La calle de la mujer herrada

    Este suceso formidable y espantoso paso por los años 1670 a 1680, según las investigaciones de Don Francisco Sedano, en la calle al Puerta Falsa de Santo Domingo (ahora Perú), en México, en el número 3.

    Vivía un clérigo acompañado de una mujer. No muy lejos tenía su casa el herrador, amigo del clérigo amancebado; los cuales eran compadres. El herrador le daba consejos al clérigo de que abandonar la senda torcida, estériles por demás sordo a toda enmienda.

    Cierta noche en que el herrador estaba dormido, oyó llamar a su puerta del taller con fuertes golpes, que lo hicieron levantarse apresuradamente. Salió a ver quién era, pero con temor, por lo avanzado de la noche y se halló con que eran dos negros que conducían una mula y un recado de su compadre, suplicándole le herrase inmediatamente la bestia, pues temprano tenía que ir al Santuario de la Virgen de Guadalupe.

    Reconoció la cabalgadura que era de su compadre, y aunque de mala gana, aprestó los chismes del oficio y clavó cuatro sendas herraduras en la cuatro patas del animal. Terminada la tarea, los negros se llevaron la mula, pero dándole crueles y repetidos golpes; tanta fue la crueldad que el herrador les reprendió con enojo su poco caritativo proceder.

    Temprano en la mañana, se presentó el herrador en casa del clérigo para informarse del por qué tenía que salir y halló a éste aún recogido en la cama al lado de su manceba.

    -Lucidos estamos, señor compadre- le dijo-,; despertarme tan temprano para herrar a la mula y todavía tiene vuestra merced tirantes las piernas debajo de las sábanas, qué sucede con el viaje?

    -Ni he mandado herrar mi mula, ni pienso hacer viaje alguno- replicó el compadre.

    Claras y prontos explicaciones mediaron los dos y al fin convinieron en que alguna broma le había hecho al herrador y para celebrar la chanza, el clérigo fue a despertar a la mujer con quien vivía.

    Llamo a la mujer por su nombre y ella no le respondía. Movió su cuerpo y estaba rígido. Estaba muerta.

    Los dos compadres contemplaron la escena llenos de espanto; pero su asombro fue grande cuando vieron con horror, que en cada mano y en cada pie tenía las mismas herraduras con los mismos clavos, que había puesto el herrador a la mula.
    Ambos se convencieron de que era la Divina Justicia y que los negros habían sido demonios salidos del infierno.

    Inmediatamente avisaron al cura de la Parroquia de Santa Catarina, al Dr. Francisco A. Ortiz y al volver encontraron al R. P. Don José Vidal y a un religioso carmelita, que también habían sido llamados, mirando con atención a la difunta.
    Ésta también tenía un freno en la boca y las señales de los golpes que le dieron los demonios.

    Ante el acuerdo de los tres respetables testigos se resolvió hacer un hoyo en la misma casa para enterrar a la mujer y una vez ejecutada la inhumación guardaron el más profundo secreto.

    Cuenta la leyenda que ese mismo día, temblando de miedo, el clérigo cambio de vida y se fue sin que nadie más supiera adonde.

  15. #40

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    Qué leyenda tan "conveniente" (para los compadres).

    Qué se me hace que se pusieron una borrachera épica, entre los dos hicieron la "diablura", y luego se inventaron lo de los negros y la mula...

    Qué casualidad que el clérigo saliera huyendo de ahí...
    "Amar es ser vulnerable. Ama cualquier cosa, y tu corazón será estrujado, y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto no debes darlo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en hobbies y pequeños lujos; evita todos los enredos. Enciérralo en el estuche o el ataúd de tu egoísmo. Pero en ese estuche, seguro, oscuro, sin movimiento, sin aire, va a cambiar. No se romperá; se volverá irrompible, impenetrable, irredimible. Amar es ser vulnerable." - C.S. Lewis

  16. #41

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    Quote Originally Posted by Lady_Cyber View Post
    Qué leyenda tan "conveniente" (para los compadres).



    Qué se me hace que se pusieron una borrachera épica, entre los dos hicieron la "diablura", y luego se inventaron lo de los negros y la mula...



    Qué casualidad que el clérigo saliera huyendo de ahí...
    Esta leyenda es aprobada por la SEP de echo yo la había leido en esos libros, aqui una imagen


    Ilustración de Walter Appleton Clark (1906)


    Ahhh eso sí, la leyenda en esta época actual, se volvio realidad!!
    Last edited by Atuky; 14-09-10 at 12:47 PM.

  17. #42

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    El Fraile

    La siguiente historia que les envío se desarrolla en la Ciudad de México durante la época colonial de La Nueva España; corría el año de 1556 durante la época colonial en la Ciudad de México, en donde un matrimonio de españoles acababan de tener a su primer hijo, quien resultó ser una hermosa niña, la cual, aparte de la inmensa fortuna que la rodeaba, dicen que era tan blanca como la nieve.

    Los padres, como buenos cristianos, la llevaron a bautizar con un sacerdote amigo de la familia. La niña creció y ya entrada en su adolescencia sus padres murieron en un trágico accidente. Cuentan que antes de morir dejaron a la hija al cuidado del sacerdote, el cual aceptó gustoso pues la niña era su adoración, además de que la niña afectuosamente le llamaba padrino.

    Los años transcurrieron y esta joven doncella cada día era más hermosa, por lo que no tardaron en aparecer pretendientes y estafadores que comenzaron a rondarla, sin embargo su padrino, el clérigo, siempre estaba pendiente de ella y de su cuidado.

    Ocurrió que por esas fechas procedente de Europa llegó un joven aristócrata portugués venido a menos por las deudas de juego. Éste, al llegar a la capital y aprovechando su condición social, conoció a esta joven y comenzó a cortejarla. Los halagos y promesas de amor comenzaron a envolver a dicha joven quien se enamoró perdidamente de este joven, sin embargo su padrino no estaba muy convencido y se dedicó a investigar la conducta y pasado de dicho joven.

    Se enteró de que en Portugal había dejado a su esposa e hijos y que mantenía relaciones con algunas jóvenes aristócratas, además de que frecuentaba por las noches lugares de dudosa reputación. El clérigo prohibió a su ahijada que lo volviera a ver, y decidió hablar con el joven a quien amenazó con delatarlo ante su sobrina de sus actividades y conducta si éste insistía en cortejarla.

    El portugués no encontró otra salida que pedirle a esta bella dama que huyeran lejos a el puerto de Veracruz donde tomarían un barco que los llevaría a Europa para vivir su amor. La joven moza aceptó y quedaron en verse en la noche para huir lejos de la influencia de su padrino. Al caer la noche el joven esperaba en la puerta de la residencia a su amada, pero a lo lejos vislumbró una silueta ya conocida, era el clérigo que por una extraña razón tuvo el repentino impulso de buscar esa noche a su ahijada.

    El portugués se dirigió a él y se vieron frente a frente en un puente, donde comenzaron a discutir. El joven sacó su puñal y lo clavó en la cabeza del cura el cual cayó herido de muerte a sus pies. Al ver lo que ocurría decidió arrojar el cuerpo al río. Lo arrojó, y al momento recordó que el puñal tenía grabadas sus iniciales y dedujo que al notar la desaparición del fraile, los cortesanos intuirían que el único enemigo del fraile sería él y más si encontraban el cuerpo con el puñal, razón por la que decidió huir al Perú.

    La joven esperó toda la noche y nunca llegó su amado. Se encerró en su casa a llorar por lo ocurrido y tiempo después fue a buscar a su padrino para buscar consuelo, pero no lo encontró. La gente comenzó a murmurar la desaparición del portugués y la del fraile y llegaron a la conclusión de que el portugués había matado al clérigo y había huído del país para evitar el castigo de las autoridades.

    Transcurrieron tres años y el joven portugués recibió noticias de que la joven todavía estaba soltera y no había dejado de pensar en él. Nuevamente la avaricia y el deseo por esa joven tan hermosa y sumamente rica lo motivaron a regresar a La nueva España. Regresó pues y se hospedó en un mesón cercano a la capital. Al comenzar a anochecer salió a buscar a su amada, para lo cual tenía que atravesar ese puente donde dio muerte al fraile.

    Al momento de atravesarlo una visión espectral lo detuvo en seco, ante él estaba un cadáver putrefacto con jirones de ropa que en otros tiempos debieron de haber sido los hábitos de un fraile. Estaba dispuesto a gritar pero una fría mano se aferró a su garganta y sus ojos se apagaron.

    Al día siguiente encontraron al joven portugués muerto con los ojos abiertos y sobre él estaba el esqueleto de un fraile con un puñal atravezado en la cabeza. Cuentan que todo ese tiempo el fraile estuvo esperando con paciencia el regreso de este joven para tomar venganza y velar por el bienestar de su ahijada.

  18. #43

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    El Callejón del Muerto

    En el año 1600 el español Tristán de Alzúcer, se estableció en la Ciudad de México para abrir una abarrotería, donde el arzobispo Don Fray García de Santa María Mendoza solía frecuentarlo para conversar, ya que ambos eran originarios de la misma localidad.

    Su abarrotería prosperó y Tristán de Alzúcer decidió ampliar la variedad de mercancías ofrecidas en la tienda, por lo que envió a su hijo a buscar mercaderías en la ciudad de Veracruz y en las costas del sureste. Lejos de su padre, el hijo contrajo una enfermedad mortal cuya gravedad le impedía regresar a la Ciudad de México. Don Tristán de Alzúcer le rogó a la Virgen por el retorno de su hijo vivo y le prometió que caminaría hasta el santuario del cerrito en agradecimiento. Unas semanas después su hijo regresó débil y convaleciente. Con el paso del tiempo, Don Tristán olvidó su promesa realizada hacia la Virgen por dedicarse a su próspero negocio y sentía remordimientos cuando se acordaba de que no la había cumplido.

    Un día visitó a su amigo el arzobispo para comentarle sobre su remordimiento por no cumplir la promesa, aunque siempre agradecía a la Virgen en sus rezos. El arzobispo le afirmó que con un rezo bastaba, lo eximió de su promesa y Don Tristán aliviado la olvidó.

    Cierto día por la mañana, el arzobispo se encontraba caminando por la Calle de La Misericordia cuando se topó con Don Tristán quien estaba famélico, vestido con un sudario blanco, portaba una vela encendida y le respondió con voz tenebrosa que estaba cumpliendo la promesa. Extrañado el arzobispo, fue por la noche a casa de Tristán para pedirle una explicación y encontró su cadáver velado por su hijo, el cual estaba con el mismo aspecto, vestuario y vela que él había visto esa mañana. El hijo le comentó que su padre había muerto al amanecer y había sido obligado a cumplir la promesa. El arzobispo dedujo que se había topado con el espíritu de su amigo, quien se manifestó para cumplir la promesa y sintió remordimientos por eximirlo de ella.

    Después de varios años el alma de Don Tristán siguió deambulando por la Calle de La Misericordia, desde el incidente del arzobispo el vulgo la llamó el Callejón del Muerto y siglos después se le renombró Calle República Dominicana.

  19. #44

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    Como veao que le agradan las leyendas de la colonia tanto como a mi, la invito a que visite mi blog y si no fuera mucha molestia me ponga un comentario, ya que esto me ayuda a mejorar los contenidos que publico. Muchas gracias:
    www.leyendascoloniales.blogspot.com

  20. #45

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    Quote Originally Posted by Alejandra McCartney View Post
    Como veao que le agradan las leyendas de la colonia tanto como a mi, la invito a que visite mi blog y si no fuera mucha molestia me ponga un comentario, ya que esto me ayuda a mejorar los contenidos que publico. Muchas gracias:
    www.leyendascoloniales.blogspot.com

    Pues yo si voy, gracias!!

  21. #46

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    AMIGOS LECTORES, QUE BUENO QUE MI BLOG LES HA SIDO DE UTILIDAD PARA ADENTRARNOS A UN VIAJE AL MUNDO DE LA LEYENDA TAN RICO QUE POSEE EL CENTRO HISTÓRICO, ME DA MUCHO QUE LES AGRADEN LAS LEYENDAS QUE PUBLICO EN MI BLOG, COMO: LA INCESTUOSA CASA DE LOS RUVALCABA, MISA DE DIFUNTOS EN CATEDRAL, LA CASA DE LOS HERMANOS MALDITOS, DOÑA FRANCISCA LA EMBRUJADA, LA VENGANZA DEL CABALLERO ESCARLATA, ENTRE OTRAS.
    PUEDEN CONOCER ESTAS Y MUCHAS MÁS EN: www.leyendascoloniales.blogspot.com
    NO SE PIERDAN EL "MARATÓN INQUISICIÓN"

  22. #47

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    PUEDEN CONOCER ESTAS Y OTRAS LEYENDAS EN:
    www.leyendascoloniales.blogspot.com

  23. #48

  24. #49

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    Muy buenas leyendas!!! Hace poco un laboratorio farmacéutico (Merck) me regalo un libro detallado de los instrumentos de tortura y pena capital, las cual las trascribiré aquí

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