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Thread: LA GUERRA SUCIA EN ESPAÑA

  1. #1

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    LA GUERRA SUCIA EN ESPAÑA

    Nunca existieron los "incontrolados". Su relación con los servicios secretos y los cuerpos militaes y policiales existieron y existen.

    Este documento explica muchos aspectos internos del terrorismo de Estado y las redes de las que se nutre. el Estado debe percibir que sus planes son del dominio público.

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    Es ilustrativo ver al nacional - socialista y asesino, José Barrionuevo arrancarse al micrófono con el ardor de sus antiguos tiempos de Jefe del SEU franquista. En el momento de las imágenes se siente en la Plaza de Oriente, con sus añorados ex - camaradas falangistas. ¡Viva el fascismo!…le quedó por gritar, lo grave es que él y los que le apoyaban en Guadalajara, lo sienten.

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  2. #2

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    El mayor de los peligros procede de la actividad de los servicios de inteligencia y la utilización de los comandos ultra como cabeza de turco. Hay que extremar la precaución.

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  3. #3

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    GAL, policías, narcotráfico y ultraderecha

    Las recientes detenciones de ultraderechistas, por narcotráfico, ponen de nuevo de relieve las relaciones entre guerra sucia, policías y narcotráfico... los responsables de 26 asesinatos están libres




    A principio del verano los medios de comunicación se hacían eco de notas policiales anunciando varias exitosas operaciones contra el tráfico de drogas. Sin embargo, pocas informaciones periodísticas sacaban a colación las conexiones de varios de los detenidos con los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), el siniestro episodio de terrorismo de Estado impulsado por el primer Gobierno socialista de Felipe González.

    A finales de junio, era detenido por robo y tráfico de drogas el ex guardia civil José Manuel Velázquez Soriano en el marco de una operación desarrollada por la Comisaría General de Policía Judicial contra una banda que haciéndose pasar por policías, robaba droga a narcotraficantes, la procesaba, adulteraba y posteriormente la revendía. En la operación, desarrollada en Madrid, Pozuelo de Alarcón y Marbella, fueron detenidas siete personas y se intervinieron hasta nueve armas de fuego con el número de serie borrado, 180.000 euros, carnés profesionales de policías, chalecos, pasamontañas y equipos transmisores.

    Velázquez, conocido como Txema desde los tiempos de la guerra sucia, fue testigo protegido en el caso GAL. Natural de Badajoz y miembro activo del grupo anti ETA Rojos del instituto armado, fue el primero en poner al descubierto, aunque con versiones alternas y contradictorias, la trama verde, tocada con tricornio, de los GAL. En declaraciones a la revista Interviú y la televisión belga, realizadas en 1986, situó al frente del terrorismo de Estado al general Rodríguez Galindo y a su superior Andrés Casinello. Obligado a desdecirse, fue encarcelado por un delito de estafa y contra el orden público en 1986.

    Velázquez, que también había sido guardaespaldas del presidente franquista Arias Navarro y escolta de Blas Piñar, participó en atentados y algaradas protagonizadas por la ultraderechista Fuerza Nueva y perteneció a las denominadas Juventudes Vikingas. Según sus propias declaraciones, comenzó a militar en la ultraderecha española en 1979, mientras realizaba el servicio militar. Desde su expulsión de la Guardia Civil, constaba como titular de varias empresas dedicadas a realizar informes y servicios de seguridad, una de ellas utilizada como tapadera para sus actuales actividades delictivas.

    Ultraderecha y narcotráfico
    Enfangado también en el mismo triple ámbito –GAL, ultraderecha y narcotráfico–, el pasado 28 de julio era detenido en el puerto del Fórum de Barcelona el ex galoso Jorge Porta Laborda, cuando intentaba introducir 405 litros de cocaína líquida en una embarcación procedente de Colombia. Porta Laborda, fundador del grupo ultraderechista Milicia Catalana, que atentó en la década de los ‘80 contra clínicas abortistas, fue condenado a 26 años de cárcel por el asesinato, por error, del ciudadano francés Robert Caplanne, un electricista confundido con un refugiado político vasco. Sintomáticamente, el jefe de aquel comando operativo, conocido como el “GAL catalán”, era Ismael Miquel Gutiérrez. Gutiérrez huyó en 1986 tras un chivatazo policial que le alertó de su detención y llegó a Tailandia, donde posteriormente –otra vez la misma conexión– cumplió 11 años de cárcel por tráfico de drogas. A su retorno al Estado español, fue condenado a 45 años de cárcel por el asesinato de Caplanne, abatido con cuatro disparos el 24 de diciembre de 1985 en la barra del bar Royal de Biarritz.

    La trama del “GAL catalán” –de la cual varios reportajes periodísticos han ubicado como máximo responsable al ex jefe antiterrorista Francisco Álvarez, alias Gálvarez– reclutó cinco ultras de ambientes próximos a la [URL="http://diagonalperiodico.net/El-repunte-de-los-grupos-fascistas.html?var_recherche=CEDADE"]]neonazi CEDADE[/URL, en un intento, fracasado, por desviar la atención y aparentar que la guerra sucía se impulsaba desde las filas de la extrema derecha. Al autor material del asesinato, Javier Rovira Llor, le habían abonado 800.000 pesetas en un dinero facilitado, según Gutiérrez, por el inspector de la policía española Jorge de Haro, que en 1996, en activo y destinado en Málaga, fue imputado aunque posteriormente absuelto.

    ¿Dónde está Máximo Blanco?

    La misma costa catalana es, al menos desde 1999, testimonio visible de las sórdidas relaciones entre lucha antiterrorista y tráfico de droga. Es conocido que el entonces teniente coronel Enrique Rodríguez Galindo, posteriormente ascendido a general, disfruta de libertad desde 2004 a pesar de la condena a 75 años por el asesinato de los refugiados Joxean Lasa y Joxi Zabala. Menos conocido es el paradero actual del teniente coronel Máximo Blanco López, número dos de Intxaurrondo, condecorado ocho veces por los gobiernos del PP y ‘dedo acusador’ en su día de los negocios de contrabando que dirigía Galindo desde el búnker antiterrorista.

    Blanco, jefe de la lucha antidroga en Gipuzkoa en los años del ‘agujero negro’ de Intxaurrondo, fue detenido en 1999 en el puerto de Sant Carles de la Rápita (Tarragona) cuando intentaba introducir 4.200 kilos de hachís. Encarcelado brevemente en la cárcel militar de Alcalá- Meco, en 2003 fue condenado por la Audiencia Provincial de Tarragona a seis años de cárcel. La última noticia sobre su paradero data de 2005, cuando el actual presidente del Congreso de los Diputados y entonces ministro de Defensa, José Bono, firmó su ascenso a coronel informando que estaba “en servicio activo, pendiente de destino en Madrid”. DIAGONAL ha intentado, infructuosamente, saber si ha sido expulsado del cuerpo o si, como es norma y no excepción, se suma a los generosísimos beneficios penitenciarios de los que han gozado los pocos condenados por el terrorismo de Estado que actuó bajo las siglas del GAL.

    Otros agentes de Intxaurrondo, con Enrique Dorado Villalobos como paradigma, también utilizaron el escudo de la lucha anti ETA para proteger sus tropelías. Dorado, consumidor habitual de cocaína, implicado en la muerte de Mikel Zabalza y condenado por el asesinato de Lasa y Zabala, ya fue detenido en 1986 por robar en la boutique Traffic de Irún y estaba implicado en el contrabando de tabaco. Tras las condenas por su participación en los GAL, el Ministerio de Defensa lo expulsó del cuerpo, pero le concedió una pensión vitalicia de 1.800 euros, subiéndole el sueldo un 200%.

    A día de hoy, los responsables de 26 asesinatos sólo han cumplido un 10% de las condenas impuestas.

    Guerra sucia
    Los GAL Iniciaron sus acciones en octubre de 1983, con el secuestro de los refugiados vascos Joxi Lasa y Joxean Zabala, torturados y enterrados en cal viva en Alicante, y reivindicaron su último asesinato en 1987. Su balance: 26 muertes. A pesar de las numerosas investigaciones periodísticas anteriores, a partir de 1995 –y utilizado como ariete político de desgaste por el PP– se iniciaron procesos judiciales parciales, tras los que fueron condenados altos funcionarios ministeriales y policiales, dirigentes socialistas vascos y españoles y, particularmente, el general Enrique Rodríguez Galindo, máximo responsable antiterrorista del super cuartel de Intxaurrondo. Los responsables de esta guerra sucia no han cumplido ni un 10% de las condenas impuestas. Los GAL se suman a la larga lista de siglas que antes, en el período de transición, bajo diversas siglas (BVE, ATE, GAE, AAA) y siempre conectadas con las terminales del Estado, operaron contra el independentismo vasco causando 43 muertes.

  4. #4

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    Guerra sucia: ¿conexión guadalajareña?



    Ynestrillas y Manuel Villalta el pasado 18 de abril en Guadalajara

    Reportaje: Muchos ciudadanos del resto del Estado desconocen o ubican erróneamente la situación geográfica de Guadalajara. Los que la conocen la asocian con los productos apícolas y poco más. Pero lo que la mayoría desconoce es que Guadalajara ha sido y es un punto muy importante en la organización de la llamada “Guerra Sucia” y el terrorismo de Estado. De hecho, en los últimos meses han trasladado su residencia a la capital y alrededores, al menos 6 miembros de la extrema-derecha que no mantienen ningún vínculo con sus correligionarios locales, y entre los que se encuentran cuadros bien entrenados o vigilantes de seguridad privada.



    En la actualidad, el panorama de la extrema derecha en la provincia, es un panorama disperso y que carece de un organigrama para un trabajo de masas. Sus miembros más jóvenes de la ciudad suelen ser poco más que veinteañeros con la mitad de edad mental, y que desconocen el significado de la mayoría de frases que pintan en las paredes, y que generalmente su ideología nacionalsocialista acaba en dos asaltos.



    Pero sin embargo, reducir la actividad fascista en Guadalajara a lo que solamente son los “grupos de calle” es disparar muy bajo, dado que la extrema derecha tiene en esta provincia un fuerte amparo institucional y social. Desde las preparatorias golpistas que se realizaron en la localidad guadalajareña de Azuqueca de Henares, durante los años 70 y 80 hasta la actualidad, Guadalajara ha sido un buen destino para el desarrollo de planes de terrorismo de Estado donde estarían implicados civiles y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. De hecho, la ubicación de los Grupos Especiales de Operaciones(GEO) en la capital, responde precisamente a un criterio de seguridad donde, sin especiales medidas, podría estar localizado el mayor cuerpo de élite de la policía española.



    Las tramas de la llamada “lucha antiterrorista” en España han pasado por varias etapas y diferentes estadíos de desarrollo. Diferentes cuerpos armados del Estado, civiles, militares o paramilitares han trabajado desde finales de los años 60 y principios de los 70(que coincide con la fecha de creación del SECED, Servicio de Inteligencia Militar-1972-) en la eliminación física de opositores y de determinados activistas y militantes de la disidencia política en España, con un enrevesado esquema de organizaciones y siglas que, parapetadas ideológicamente en la extrema derecha, recibían órdenes directas e indirectas de responsables políticos del Estado. La prestigiosa revista francesa La Lettre de L´Expansion, fuente reconocida internacionalmente por la veracidad de sus investigaciones sobre cuerpos policiales y militares, destapó el pasado mes de agosto una trama donde presuntamente el Centro Nacional de Inteligencia estaría detrás de un proceso de infiltración de la fuerza política vasca Nafarroa-Bai(coalición de varias organizaciones vascas con el objetivo de implantar una fuerte corriente nacionalista en el territorio navarro), con el fin de evitar que ésta alcanzara una serie de cuotas políticas. Es evidente que esas estructuras paralelas siguen en pie.



    España ha sido considerada por sus habitantes como un territorio en el cual sus etapas políticas han tenido un carácter fijo y muy redundado en las fechas que los cuadernos de Historia oficial suelen marcar. Para muchos, el periplo español en la Organización del Tratado del Atlántico Norte(OTAN) comienza con el propio Tratado de adhesión de España. Sin embargo, hay que retroceder atrás en el tiempo para entender qué consecuencias tenían una serie de hechos en los que las decisiones más trascendentales para el Estado eran decididas fuera de él.



    Y para entender el terrorismo de Estado a día de hoy, entender su génesis y su desarrollo ulterior, hay que entender qué ocurría en Europa en aquellos años. Las estructuras militares de la OTAN desarrollaban una feroz campaña de tensión anticomunista que incluía asesinatos selectivos y otros indiscriminados con el fin de justificar levantamientos militares fascistas y desatar un clima de terror conocido como la “estrategia de la tensión” y que se ejecutó a través de una tupida red de servicios secretos de países europeos que colaboraron en menor o mayor medida con ella: la “Red Gladio”. Así ocurrió en Grecia(con el “Golpe de los coroneles” 1967-1974), Italia(operaciones de terrorismo del SISMI-servicio de inteligencia italiano), Portugal(que enviaba mercenarios europeos para la represión de los movimientos de liberación de sus colonias en África) y España, que aunque no formaba oficialmente parte de la OTAN, sus oficiales gozaban de un status privilegiado en esta red. Una investigación del Profesor de la Universidad Complutense de Madrid Juan José Alcalde afirma la vital importancia que tuvo un ex Presidente del Gobierno español en tiempos de Franco en la obtención de información, reclutamiento y protección de mercenarios de todo el continente para la represión de la didisencia y colaboración con la filial española de Gladio(”Red Quantum”): el almirante Luís Carrero Blanco.



    La muerte de Carrero Blanco a manos de la organización armada vasca ETA, ha levantado muchas suspicacias y rumores sobre las múltiples “manos negras” que había tras la ejecución del atentado contra el almirante. Una de las más difundidas por los sectores de izquierda que posteriormente celebraron los acuerdos para el mantenimiento de la estructura económica y política del régimen franquista (Pactos de La Moncloa) a cambio de su legalización, era que la muerte de Carrero era un golpe de mano de los propios EEUU y de la Comisión Trilateral para facilitar la caída del régimen fascista una vez muerto Franco. Esta sería la teoría que posteriormente y durante la transición el PCE esgrimió continuamente ante la posibilidad de que las acciones armadas de ETA y su repercusión no solo en el País Vasco, afectaran a otras partes del territorio del Estado y que su posición de interlocutor ante el franquismo se viera mermada. Pero los hechos objetivos son que el propio Carrero Blanco era un hombre fundamental para los EEUU, entre otras cosas porque la dureza de Carrero era el antídoto que Kissinger necesitaba contra la posibilidad de que en España ocurriera lo mismo que en Portugal en 1974(Revolución de los Claveles), circunstancia que los EEUU ya tenían prevista, y donde pretendían imponer soluciones al estilo griego o turco(con regímenes militares). El propio Carrero y la política exterior española habían dado un buen ejemplo de cómo enfrentar una descolonización sin guerra y manteniendo el control económico, como se hizo en Guinea-Ecuatorial. Kissinger relata en sus memorias que en sus entrevistas con Franco, éste ya le había trazado su hoja de ruta para después de su muerte, y era restablecer la monarquía y hacer una pequeña apertura una vez desactivada la agitación social. La pérdida de Carrero fue tan lamentada por las estruturas militares del régimen español, que a principios de 1975 se dio orden exclusiva de liquidar a los militantes de ETA que participaron en su muerte, entre ellos el histórico dirigente José Miguel Beñarán “Argala”, muerto por el Batallón Vasco Español en 1978 en la localidad vasco-francesa de Anglet. La teoría difundida por el PCE en aquel entonces se contraponía a que Carrero no era ningún obstáculo para los planes del post franquismo.



    La “Estrategia de la tensión” en España



    En el mes de junio, el abogado Juan Manuel Olarieta(colaborador de Cambio y Debate), junto al periodista Jose Luís Morales y el militante del Socorro Rojo Internacional Erlantz Cantabrana, elaboraron un [URL="http://www.cambioydebate.com/2009/06/03/reportaje-california-47-30-anos-de-crimen-fascista-colgado-a-los-grapo/"]]reportaje sobre una de aquellas operaciones elaboradas por la doctrina Gladio: el atentado de la cafetería California 47[/URL, un atentado contra un punto de reunión habitual de ultraderechistas(donde ninguno resultó muerto) y donde en un juicio plagado de irregularidades, se adjudicó la autoría a los Grupos de Resistencia Antifascista Primero Octubre(GRAPO), y donde la considerada autora material(a pesar de que los testigos de los hechos señalaron a un hombre), la militante antifascista Carmen López Anguita, permanece hoy de nuevo en prisión. Carmen cumplió por estos hechos 20 años de reclusión y fue sometida a salvajes torturas.



    Era evidente que el sentido de aquellos acontecimientos era condicionar a la opinión pública para facilitar la consolidación del plan estratégico que EEUU quería aplicar. Era indudable que el proyecto norteamericano para España era el mismo que para otros Estados iberoamericanos o europeos, pero a diferencia de éstos, con lo que no contaban en EEUU era con la anuencia de una oposición más proclive a insertarse en el régimen que a luchar contra él, lo que de alguna manera da la razón a Kissinger en lo publicado en sus memorias, y señala la aplicación casi en un cien por cien de la hoja de ruta elaborada por el franquismo.



    Grupos Antiterroristas de Liberación




    Siendo oficialmente una suerte de “milicia ciudadana” que luchaba contra la desintegración de España, siendo ejecutada ésta por comunistas y separatistas, fue realmente y tal y como se demostró en juicios posteriores, un cuerpo armado del Estado que, siguiendo el “esquema Gladio” tenía como fin consolidar el dominio político y militar sobre aquellas zonas y territorios que fueran especialmente conflictivos en cuestiones de índole social, territorial o económico, y contra aquellas organizaciones y movimientos que repercutieran negativamente en la estabilidad política del Estado.



    Estaba formada por policías, guardias civiles, militares y miembros civiles reclutados entre organizaciones de extrema derecha, donde éstas últimas fueron las artífices de las operaciones que menos tenían que involucrar al sistema, aquellas en las que el Estado actuaba pero sin comprometerse directamente, siendo ésta la mejor manera de evitar problemas de Ley o de Constitución, que a la postre servirían para que los únicos condenados por estos delitos fueran miembros de bajo rango de la estructura del Estado, dejando impunes numerosas responsabilidades que recorrieron transversalmente a prácticamente todas las instancias políticas, parlamentarias y judiciales.



    Investigación en 2002 de la revista Kale Gorria



    En el año 2002, una información transmitida por un miembro del Servicio de Información de la Guardia Civil a la revista vasca Kale Gorria(“Calle Roja”), y la posterior investigación de ésta destapó la creación por parte del Estado de un grupo especial formado por militantes de Falange Española que tendría como eventual objetivo la eliminación física de entre treinta y cuarenta militantes de la izquierda abertzale en un plazo de dos años, y por el que la revista editó el documental:“Guerra sucia: el regreso de los falangistas”.



    Pero lo más sorprendente fue que meses después, el ex ministro franquista y hoy Presidente de Honor del Partido Popular Manuel Fraga, aclaró sin ambigüedades que “esos movimientos se volverán a dar, se está gestando un movimiento similar”[en referencia a los GAL, a los que denominó como “movimiento de autodefensa”](1). Aquella investigación abortó la operación que estaba siendo dirigida por un oficial de la Guardia Civil madrileño conocido como “Manu”, tras la denuncia presentada por el periódico en los tribunales, con todas las pruebas gráficas, así como su difusión en una conferencia de prensa en la localidad vasco francesa de Baiona, que solamente fue cubierta por medios de comunicación franceses y algunos medios vascos. Ninguno español.



    La conexión guadalajareña



    Los grupos paramilitares que operaban en los años 70 y 80, que junto a organizaciones e individuos vinculados a las Fuerzas de Seguridad del Estado y Fuerzas Armadas(los que fueron conocidos como GAL verde, azul y marrón-en referencia al color de los cuerpos que los dirigían-) se llevaron centenares de muertos, y sin que se pueda especificar un número concreto dado que no existen cifras oficiales y las víctimas no son consideradas “víctimas del terrorismo”, mantienen algunas diferencias respecto a los hechos que ahora analizamos y a los grupos que descubrieron los periodistas de Kale Gorria.



    En los últimos meses han trasladado su residencia a Guadalajara al menos seis militantes de extrema derecha, que sin oficio conocido, han tenido oficios variados que van desde entrenadores físicos hasta vigilantes de seguridad o aspirantes a Policía. En el año 2007,el periodista del diario Nueva Alcarria Raúl Conde, publicaba en su blog “La Garlopa”:



    “La tradición ultraderechista en Alcalá nació durante la Transición. En los cuarteles militares existían puestos de tropa (cabos, sargentos…) que controlaban a grupos de jóvenes que derivaron en activistas violentos. De Alcalá se ha ido extendiendo a Guadalajara de forma periódica.”



    Pero lo más llamativo es que, a pesar de mantener estos ultras contacto con organizaciones fascistas y haber realizado éstas actividad semi-pública en Guadalajara, no mantienen contacto directo con ellas. En algunos casos están trabajando puntualmente en temas de seguridad para algunos empresarios locales, pero sin que sea una actividad prolongada en el tiempo. Pero además, ha sido significativo el contacto que al menos dos de ellos mantienen con algunos agentes de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional. Esta averiguación, que pudiera parecer producto de una minuciosa tarea de investigación, ha sido obtenida de la simple observación de algunos movimientos en establecimientos hosteleros. Como es lógico, y a diferencia de varios de estos agentes, los colaboradores de Cambio y Debate son menos distraídos, o por el contrario, tienen menos interés en ser discretos.



    Guadalajara ha sido y es una provincia donde las estructuras económicas y políticas han variado muy poco con el paso del tiempo. La mayoría de sus dirigentes han sido ajenos a operaciones de travestismo político, y los antiguos franquistas han permanecido más o menos inmutables a los cambios cosméticos que ha sufrido el Estado en los últimos treinta años, situación que ha tenido su último episodio respecto a la decisión municipal de no eliminar el callejero franquista de la capital, cuyanoticia fue recogida por el diario británico Daily Telegraph.



    ¿Se está preparando desde nuestra ciudad una nueva etapa de “guerra sucia”?



    Las palabras de Manuel Fraga, la presencia de personas asociadas tanto a la extrema derecha como a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, un cierto apoyo social a la solución de conflictos políticos por esta vía, así como el “re-desembarco” de dos organizaciones ultras hace unos meses, parecen indicar que sí, que los ultras no tendrían especiales dificultades para hacer de Guadalajara su campo de maniobras.



    En junio de 2008, este diario publicó un Editorial referente a estos hechos. Una operación que comenzaba en el marco una manifestación en defensa de los espacios okupados, más de una decena de agentes de paisano de la Policía Nacional se apostaban en los alrededores del lugar de comienzo de la manifestación, para observar como cinco ultras agredían a tres chicas que estaban esperando al comienzo de la marcha en la que sorprendentemente no había ninguna unidad de la Unidad de Intervención Policial(antidisturbios). Éstos esperaron a pocas decenas de metros a que los ultras terminaran su trabajo para que, una vez fuera del lugar y con una precisión en los tiempos digna de una perfecta coordinación, se colocaran en los alrededores de la marcha, todo esto ante la atenta mirada del Jefe Provincial de Información.



    Pero aquella operación, enormemente chapucera por su visibilidad, y porque varios de los ultras resultaron gravemente heridos tras intentar atacar dos horas después el antiguo Centro Social Okupado “El Nido”, indicó que los mimbres de la ultraderecha de la provincia eran bastante pobres para la tarea que se estaba gestando. Ya en 2009, Falange Española, que ha reivindicado varios atentados durante el verano de 2009 en el País Vasco, y el recientemente fundado Movimiento Patriota Socialista(considerado por otras organizaciones de ultraderecha como una filial del Centro Nacional de Inteligencia español), se manifestaron en el mes de abril en la capital con una abrumadora presencia de personas que provenían de otras ciudades y donde iba a hacer escena Ricardo Sáenz de Ynestrillas, que en su momento se le vinculó con la muerte del parlamentario de Herri Batasuna Josu Muguruza y de las heridas de bala al abogado Iñaki Esnaola (aunque los cambios en la declaración del Policía Nacional Ángel Duce terminaron por exculparle). El Movimiento Patriota Socialista había protagonizado un mes antes un intento de manifestación en el popular barrio madrileño de Vallecas, donde sus militantes exhibieron cascos e indumentaria de la Policía Nacional. De alguna manera, las organizaciones ultras están preparando un clima de tensión, que si bien no se manifiesta de la misma manera que en el esquema Gladio, facilita a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tomar medidas de excepción, controlar a activistas políticos y militantes, realizar seguimientos y sujetar a un férreo control a los movimientos sociales. En el caso de Ynestrillas, los reporteros de Kale Gorria demostraron cómo los preparativos de los atentados que estaban preparando falangistas y miembros de la Guardia Civil, habían sido precedidos de una campaña de tensión donde él mismo, junto a organizaciones ultras y plataformas como Basta Ya iban señalando las futuras víctimas de la represión estatal y paraestatal.



    Ese “movimiento de autodefensa” del que hablaba Fraga necesita componentes bien preparados, y salvo algunas excepciones, no existen en esta provincia ultras de ese tipo. El traslado de ultras a la capital y alrededores responde a esa idea, aunque eso no impide que estas tareas gocen de complicidades institucionales o comerciales de la propia provincia.



    Estos grupos armados que se están entrenando en Guadalajara desde hace unos meses lo hacen en función de la ausencia de perturbaciones que van a tener en su trabajo, y prueba de ello es las innumerables facilidades que autoridades judiciales y policiales han dado a varios ultras para reducir los efectos de las condenas o simplemente la ausencia de medidas represivas a toda su actividad(2).



    Pero pensar que estas funciones se hacen con el fin de eliminar físicamente a la disidencia organizada de la propia provincia no respondería a un criterio lógico(aunque no es descartable), sino que sería la opción de continuidad de una forma de terrorismo de Estado inconclusa, que tendría como objetivo hacer evidentes los cambios políticos que se están proclamando en algunos territorios, donde se está apostando por la salida militar a los conflictos latentes, concretamente en el País Vasco. Pero no hay que descartar que estos grupos paralelos mantengan un trabajo subterráneo en la represión de movimientos sociales que estén aumentando en importancia y número ya sea en forma de apuñalamientos, atentados o asesinatos.

    “Los policías José Amedo y Michel Domínguez no pueden ser considerados terroristas porque su conducta no se encaminaba a destruir el orden democrático, sino más bien a defender su estabilidad, aunque por métodos jurídicamente repudiables”.(3)

    ———————————————————————————————————–



    1-“¿Un nuevo GAL?” Gara 15-11-2002

    2- “El agresor ultra del Chinaski no volverá a prisión”(El Tribunal Supremo revisó la sentencia y la aumentó a cinco años, obligando al agresor a volver a prisión, pero seis meses después comenzó a cumplir la pena en régimen abierto).

    3-Fragmento de la sentencia contra los Policías José Amedo y Míchel Domínguez dictada por la Audiencia Nacional en 1991. Fueron condenados a 108 y 110 años de prisión respectivamente. Ambos salieron en libertad a los 12 años de cárcel, de los cuales seis los cumplieron en régimen abierto. En el año 2000, ningún implicado en el terrorismo de Estado quedaba ya en prisión.

    Fuente

  5. #5

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    A pesar de no haber salido en una revista de la "frivolité" sino en el dominical de "El País", no hay dudas de que eso es una una entrevista pornográfica en la que Felipe González Márquez, presidente, o algo así, del Gobierno borbónico desde octubre de 1982 hasta marzo de 1996, se despelota orgiásticamente ante graves cuestiones que tienen que ver con la guerra sucia contra ETA.


    Acá tenemos la cúpula del GAL: Rafael Vera, Felipe Gonzalez y Jose Barrionuevo.


    El titular del diario español lo resume negro sobre blanco: "Tuve que decidir si se volaba a la cúpula de ETA. Dije no. Y no sé si hice lo correcto". Una confesión que corrobora las viejas y populares sospechas sobre la identidad de la famosa X de los GAL que nunca se pudo discernir con pruebas.

    La cosa esta tiene más miga, ya que González relata que quién dio la orden para liberar a Segundo Marey, secuestrado por el GAL, fue nada menos que el mismo ministro del Interior español José Barrionuevo, aunque el ex presidente, haciendo un encaje de bolillos literario, intenta disfrazar el secuestro y llamarlo detención. Así, con toda su jeta marmórea .Como colofón teatral, González se adorna en loas sobre sus más fieles esbirros de la época sangrienta, en especial del general Rodríguez Galindo, al que exime de todos sus pecados.

    Catorce años, catorce, han tenido que discurrir para que el "dios" que dicen asentó la democracia y la inacabada transición franquista ose desvelar unas actividades que le comprometen con los pozos sépticos del Estado de modo directo. También es verdad que el mismo se contesta diciendo que no dio autorización para aquella posible escabechina, y ni siquiera indica la fecha en que sucedió, pero el simple reconocimiento de que existió el proyecto de colocar una bomba en la vivienda en la que se supone que iban a reunirse los miembros de la dirección de la organización clandestina ETA, confirma lo que tantos hemos sospechado durante tanto tiempo. No hace falta ser un lucero del alba para deducir que agentes de los servicios secretos, de las diversas ordenes policiales, del Ministerio del Interior y de la propia "fontaneria" de La Moncloa tuvieron que intervenir, al menos para recabar, analizar y transmitir esa operación, así como para diseñar la acción violenta que acabaría con los militantes cualificados de ETA.

    Las palabras de González Márquez no hacen sino poner blanco sobre negro, que al amparo de la Razón de Estado, todo vale. Todo el mundo conoce que las organizaciones armadas clandestinas utilizan la violencia, pero en este caso el Estado "democrático" la utiliza de similar manera y, por tanto se pone a su misma altura. Con el agravante de que quienes propugnan la insurrección no se deben a las leyes del Estado y su tarima institucional y, en cambio, al presidente del Gobierno y sus secuaces se les supone respetuosos de sus leyes.

    Estamos hartos de escuchar ese discurso del poder en el cual se traza una gruesa línea roja entre los que se autodenominan demócratas y los que ellos definen como violentos. Tras la aparición de esta entrevista, muchos no saben en que lado de esa imaginaria línea se encuentra el ex presidente González, aunque no parece extraño suponer que no estaría tan alejado de la de los violentos. Ha llegado a esa edad en la que quiere liberar lastre de su conciencia sin ser perseguido, para poder disfrutar de la tranquilidad de sus 68 años, contando las miserias durante su estancia en el poder. A muchos si que nos gustaría que nos las siguiese explicando, aunque solo fuera en pequeñas dosis.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  6. #6

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    Arrojando luz sobre las sombras del Estado

    Nueve miembros del DRIL fueron procesados por la muerte de Urroz


    Pese al empeño oficial de atribuir a ETA la muerte de la niña Begoña Urroz en Donostia en 1960, lo cierto es que nueve miembros del DRIL fueron detenidos en Bélgica y procesados por aquel atentado. Otros tres, infiltrados de la Policía franquista, quedaron libres de inmediato. El historiador Iñaki Egaña ha continuado investigando el caso y en estas páginas ofrece nuevas revelaciones.



    Quien quiera buscar culpables de la muerte en 1960 de la niña Begoña Urroz por la explosión de una maleta en la estación de tren de Amara deberá mirar a los infiltrados policiales que diseñaron los atentados asumidos por el Directorio Ibérico de Liberación (DRIL). El historiador Iñaki Egaña vuelve a proyectar luz sobre aquellos oscuros episodios relacionados con el franquismo y que el revisionismo histórico oficial quiere ahora atribuir falazmente a ETA.

    Al menos tres de las personas que participaron en el diseño y ejecución de las explosiones en estaciones de tren –una de las cuales acabó con la vida de la niña de 22 meses Begoña Urroz– eran infiltrados policiales. Se trata de Abderramán Muley Moré, Santiago Martínez Donoso y Agustín Parradas Sicilia. El propio José Fernández Vázquez, alias Jorge Soutomaior, jefe del aparato militar del DRIL, reconoció la infiltración de los aparatos franquistas en la organización y lamentó la muerte del bebé. La documentación que acredita las palabras del dirigente se encuentra en el Archivo de la Emigración Gallega de Santiago de Compostela, e Iñaki Egaña certifica que, hasta que hace dos meses llegó él, nadie los había consultado...



    Begoña Urroz, la Policía Española estaba infiltrada en los comandos que pusieron las bombas



    José Fernández Vázquez (alias Jorge Soutomaior), jefe del aparato militar del DRIL

    El 27 de junio de 1960 el DRIL (Directorio Ibérico de Liberación), colocaba seis bombas: en las dos estaciones de tren de Donostia, en la de Atxuri de Bilbo (dos días después), en la del Norte de Barcelona, en la de Chamartín de Madrid y en el tren correo de Madrid a Barcelona. Hace unos meses ya escribí un artículo citando las certezas de las mismas (Gara, 12 de febrero de 2010). Como es sabido, la niña Begoña Urroz Ibarrola murió con la que explotó en la estación de Amara de Donostia.

    Sorprendentemente, y a pesar de la información entonces aportada, han sido numerosos los medios que han seguido sosteniendo la tesis de que ETA, que apenas agrupaba entonces a un grupo de estudiantes, había sido la autora del atentado. La mentira es de la misma magnitud que otras históricas como la del bombardeo de Gernika de 1937, atribuido a las «hordas rojo-separatistas». Nadie ha podido aportar documento alguno que certificara la autoría de ETA. La intoxicación, en cambio, ha sustituido a la información. El rigor informativo español ha alcanzado, en este tema al menos, su nivel más ínfimo.

    El DRIL, como ya quedó definido en aquel artículo, nació de la conjunción de voluntades de distintos grupos de refugiados españoles y portugueses residentes en Francia, Bélgica, Cuba y Venezuela. Mi impresión es que la Revolución cubana fue su espejo; incluso el nombre, semejante al del Directorio Revolucionario 13 de marzo de José Antonio Echeverría y Eloy Gutiérrez Menoyo.
    Quien tenga interés en conocer su trayectoria completa tiene una buena fuente en el trabajo titulado, más o menos, “El DRIL (1959-61). Experiencia única en la oposición al nuevo Estado”. Su autor es D. L. Raby, de la Universidad de Toronto (Canadá). Su fuente principal son los archivos de la PIDE, policía política del dictador Salazar, homónima de la BPS española de Franco. Por lo que cuenta Raby, la PIDE tenía muy buena información sobre los movimientos del DRIL en Cuba y, especialmente, en Bélgica.

    La fuente definitiva aún no ha sido hollada. Los archivos policiales sobre el DRIL debe- rían encontrarse en el Archivo General de la Administración, (AGA), de Alcalá de Henares. No fueron depositados en donde les correspondía. En cambio, a la muerte de Franco fueron trasladados al Archivo Histórico Nacional de Madrid. Quienes han intentado consultarlos, han recibido la negativa por respuesta. Si se conservan intactos, algo que me permito poner en duda por mi larga experiencia en archivos franquistas, las revelaciones servirían para sonrojar a más de uno, si entre los intoxicadores existiera el pudor.

    En 1960, el DRIL cometió en el Estado español nueve atentados con bombas incendiarias, los tres primeros en febrero y el resto en junio. Los comandos que los prepararon habían sido coordinados en Bélgica, desde Bruselas. Tanto la PIDE como la BPS estaban al tanto de sus movimientos. Sobre todo del abastecimiento de armas para sus comandos. Conocían los apellidos de todos sus integrantes, e incluso sus nombres de guerra.

    Como ya dejé escrito, las primeras acciones del DRIL lo fueron en Madrid, en febrero de 1960, todas ellas también de la misma manera: una maleta abandonada con explosivos. Los objetivos: el Ayuntamiento, la estatua de Velázquez en el Museo del Prado y la sede de Falange. En una de ellas, la bomba deflagró mientras la manipulaba Ramón Pérez Jurado, que murió en el acto. Su compañero Antonio Abad Donoso fue detenido y otros dos jóvenes, Santiago Martínez Donoso y Justiniano Álvarez, lograron escapar, según la Policía. Antonio Abad fue torturado, juzgado y ejecutado el 8 de marzo de ese año. En cuanto a Santiago Martínez, primo de Antonio Abad y uno de los dos fugados, trabajaba para la Policía española.

    Los objetivos de Madrid, así como las detenciones posteriores, fueron marcados por uno de los integrantes del comando, que, en realidad, era un policía infiltrado. Se trataba de Abderramán Muley Moré, un falangista español que, debido a sus servicios prestados, había llegado a ser guardia personal de Franco. Su hombre en el comando fue el citado Santiago Martínez Donoso.

    Muley, según informes internos del propio DRIL, había sido infiltrado por la policía en los grupos anti-Batista en los previos a la Revolución cubana. Llegado a Cuba en 1956 se hizo llamar Manuel Rojas, y, al comienzo, la Policía franquista lo utilizó para infiltrarse en los medios monárquicos españoles, entonces en la oposición, que negociaban con Franco la restauración. Tuvo relación, asimismo, con el Directorio Revolucionario cubano.

    Con el triunfo de la Revolución cubana, el falso Rojas desapareció para regresar al frente de un grupo republicano español, que en unos meses se integró en el MLE (Movimiento de Liberación Español) que confluyó en la UCE (Unión de Combatientes Españoles). La infiltración fue completada con la del citado Santiago Martínez Donoso, ex guardaespaldas de Batista, depuesto dictador cubano. Ambos viajaron a Francia y levantaron las sospechas del PCE, de la CNT y del PSOE en el exilio, que los denunciaron.

    Sin embargo, Martínez Donoso y Abderramán Muley lograron entrar en el grupo armado del DRIL, que pretendía, como el Ché Guevara, alentar la revolución mundial. España, dirigida entonces por Franco, era el objetivo. Los atentados de febrero de Madrid fueron los primeros. Los de junio de 1960, los siguientes. Ambos policías volvieron a preparar los objetivos, junto a un tercer policía español llamado Agustín Parradas Sicilia. Como es sabido, en uno de ellos, en el de Donostia, murió la niña Begoña Urroz. De los al menos doce miembros de los comandos que participaron en la identificación de objetivos y en la colocación de las bombas, al menos tres eran infiltrados policiales.
    Abderramán Muley, el agente de la DGS infiltrado en el DRIL, también había sido brazo derecho de Eloy Gutiérrez Menoyo, madrileño de nacimiento y cubano de vecindad. Un buen agente. Casualidad o no, Gutiérrez Menoyo dirigió el Directorio Revolucionario cubano. Su trayectoria desligándose de Fidel Castro es del todo conocida. A comienzos de 1961 huyó a EEUU.

    Los amantes de las teorías conspirativas tienen elementos a cruzar con Abderramán Muley. Su alias de Manuel Rojas aparece en un documento de la CIA de 1960, en el dossier del asesinato de J.F.K. Y Rojas, como la mayoría ya habrá imaginado, era el seudónimo de Jesús Galíndez que utilizó para la CIA y el FBI hasta 1956, año de su muerte, cuando precisamente Muley comenzó su infiltración. De cualquiera de las maneras, estas causalidades no prueban más que eso, que probablemente son causalidades.

    La mayoría de los autores de los atentados cruzaron la frontera y se refugiaron en Bélgica. Meses más tarde, la Policía belga asaltaba una casa en Lieja y detenía a los doce supuestos miembros del DRIL. Inmediatamente el embajador español franquista de Bruselas inició los trámites para su extradición. Los infiltrados fueron liberados de inmediato. En el proceso, los detenidos fueron acusados de tráfico ilegal de armas y explosivos, y de dar muerte a una niña, Begoña Urroz, por la explosión de la bomba de Donostia.

    La infiltración policial y las bombas de junio llamaron la atención del PSOE, que desde su órgano de expresión ‘‘El Socialista’’ (número 6.039, 7 de julio de 1960), atribuyó a intereses de Franco los atentados y la muerte de la niña Begoña Urroz. Según el PSOE, fue el ministerio del Interior español (Gobernación entonces) el que dio noticia de los atentados a todas las agencias extranjeras, cuando lo habitual era taparlos.
    José Fernández Vázquez (alias Jorge Soutomaior), jefe del aparato militar del DRIL, reconoció la infiltración desde Venezuela, donde dirigía la organización, y lamentó la muerte de la niña. Él mismo había confeccionado el diseño teórico de los comandos. Admitió la autoría de los atentados para el DRIL. Sus archivos, legados por su familia a instituciones españolas, así lo atestiguan. Hoy se encuentran en Santiago de Compostela, en el Archivo de la Emigración Gallega, y puedo afirmar que cuando los visité hace dos meses, fui el primero que los consultaba.

    La lectura que hicieron las organizaciones antifranquistas, clandestinas y en la oposición, sobre los atentados de Madrid, Barcelona, Bilbao y Donostia, instigados por la Policía española, tiene que ver con el acercamiento de los monárquicos alfonsinos hacia los postulados democráticos. No hay que perder de vista que los infiltrados en el DRIL provenían de medios monárquicos en los que también habían estado infiltrados.
    El régimen de Franco inventaba una oposición fuertemente armada y ligaba para ello a todos los grupos ilegales. La PIDE llegó a decir que Fidel Castro dirigía el DRIL. Poco menos de dos años después de los atentados del DRIL, la casi totalidad de la oposición franquista sellaba un pacto contra el dictador, en la localidad alemana de Munich. Y Franco aprovechó el mismo para declarar en todo el Estado español nada menos que dos años de «estado de excepción».

    Iñaki EGAÑA
    Last edited by mazuste; 18-12-10 at 06:39 AM.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  7. #7

    Default

    Felipe González, Hipercor y la responsabilidad del estado español


    Lo ha vuelto a hacer. Tiene muchas razones para no hablar de terrorismo de estado, pero Felipe González ha metido una vez más el dedo en la llaga. Esta vez, aunque ha negado haber ordenado ningún acto de guerra sucia, señala que probablemente habría ordenado volar el coche de los militates de ETA responsables del atentado de Hipercor. Estamos ante una justificación de la guerra sucia en tono hipotético cuyas implicaciones hasta el más lerdo comprende perfectamente. Sobre todo tratándose de un personaje sin escrúpulos como él.



    González, que a partir de ahora añadirá a sus abundantes fuentes de ingresos los correspondientes a su nuevo cargo en el Gal, perdón – ¡qué despiste tan tonto! – Gas Natural Fenosa , parece haber olvidado que el estado español fue condenado por los propios tribunales españoles como responsable civil subsidiario de las muertes de Hipercor. Nadie duda de la responsabilidad de quienes colocaron las bombas, pero, significativamente, el Tribunal Supremo de España llegó a la conclusión de que “se produjo una cierta pasividad o por mejor decir conducta omisiva de las Fuerzas de Seguridad -a buen seguro determinada por la subjetiva impresión de que se trataría de una simple alarma, como tantas otras veces, pues nunca se había atentado con anterioridad, en actuación indiscriminado contra establecimientos mercantiles-, en cuanto la Policía no consideró conveniente o factible la evacuación del edificio ni se impidió la entrada de vehículos al aparcamiento ni en fin acudió el Servicio de detección de explosivos, a pesar de que según los Bomberos eran suficiente para el desalojo del recinto diez minutos, lo cual puede interpretarse, al modo que lo hace la Sala de instancia, que no se adoptaron las debidas precauciones, máxime cuando la explosión se demoró desde las 15.40, límite superior señalado por los terroristas y en cuyo momento se reintegró al servicio normal una de las dos dotaciones policiales, hasta las 16.08″.

    Este tribunal apreció “cierta relación de causalidad entre la constatada conducta omisiva, por no adaptarse las debidas precauciones (que pudieron, en su caso, aminorar los efectos nocivos), y el dramático desenlace”.

    González no ha hecho referencia alguna a todo aquello, pero sí ha querido recordar el atentado para alimentar sentimientos de venganza. No es la primera vez que lo hace y posiblemente no será la última. Ya vemos cómo unos y otros van preparándose para el nuevo ciclo político.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  8. #8
    Manuel Rojas
    Guest

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    Arrojando luz sobre las sombras del Estado

    Nueve miembros del DRIL fueron procesados por la muerte de Urroz


    Pese al empeño oficial de atribuir a ETA la muerte de la niña Begoña Urroz en Donostia en 1960, lo cierto es que nueve miembros del DRIL fueron detenidos en Bélgica y procesados por aquel atentado. Otros tres, infiltrados de la Policía franquista, quedaron libres de inmediato. El historiador Iñaki Egaña ha continuado investigando el caso y en estas páginas ofrece nuevas revelaciones.



    Quien quiera buscar culpables de la muerte en 1960 de la niña Begoña Urroz por la explosión de una maleta en la estación de tren de Amara deberá mirar a los infiltrados policiales que diseñaron los atentados asumidos por el Directorio Ibérico de Liberación (DRIL). El historiador Iñaki Egaña vuelve a proyectar luz sobre aquellos oscuros episodios relacionados con el franquismo y que el revisionismo histórico oficial quiere ahora atribuir falazmente a ETA.

    Al menos tres de las personas que participaron en el diseño y ejecución de las explosiones en estaciones de tren –una de las cuales acabó con la vida de la niña de 22 meses Begoña Urroz– eran infiltrados policiales. Se trata de Abderramán Muley Moré, Santiago Martínez Donoso y Agustín Parradas Sicilia. El propio José Fernández Vázquez, alias Jorge Soutomaior, jefe del aparato militar del DRIL, reconoció la infiltración de los aparatos franquistas en la organización y lamentó la muerte del bebé. La documentación que acredita las palabras del dirigente se encuentra en el Archivo de la Emigración Gallega de Santiago de Compostela, e Iñaki Egaña certifica que, hasta que hace dos meses llegó él, nadie los había consultado...



    Begoña Urroz, la Policía Española estaba infiltrada en los comandos que pusieron las bombas



    José Fernández Vázquez (alias Jorge Soutomaior), jefe del aparato militar del DRIL

    El 27 de junio de 1960 el DRIL (Directorio Ibérico de Liberación), colocaba seis bombas: en las dos estaciones de tren de Donostia, en la de Atxuri de Bilbo (dos días después), en la del Norte de Barcelona, en la de Chamartín de Madrid y en el tren correo de Madrid a Barcelona. Hace unos meses ya escribí un artículo citando las certezas de las mismas (Gara, 12 de febrero de 2010). Como es sabido, la niña Begoña Urroz Ibarrola murió con la que explotó en la estación de Amara de Donostia.

    Sorprendentemente, y a pesar de la información entonces aportada, han sido numerosos los medios que han seguido sosteniendo la tesis de que ETA, que apenas agrupaba entonces a un grupo de estudiantes, había sido la autora del atentado. La mentira es de la misma magnitud que otras históricas como la del bombardeo de Gernika de 1937, atribuido a las «hordas rojo-separatistas». Nadie ha podido aportar documento alguno que certificara la autoría de ETA. La intoxicación, en cambio, ha sustituido a la información. El rigor informativo español ha alcanzado, en este tema al menos, su nivel más ínfimo.

    El DRIL, como ya quedó definido en aquel artículo, nació de la conjunción de voluntades de distintos grupos de refugiados españoles y portugueses residentes en Francia, Bélgica, Cuba y Venezuela. Mi impresión es que la Revolución cubana fue su espejo; incluso el nombre, semejante al del Directorio Revolucionario 13 de marzo de José Antonio Echeverría y Eloy Gutiérrez Menoyo.
    Quien tenga interés en conocer su trayectoria completa tiene una buena fuente en el trabajo titulado, más o menos, “El DRIL (1959-61). Experiencia única en la oposición al nuevo Estado”. Su autor es D. L. Raby, de la Universidad de Toronto (Canadá). Su fuente principal son los archivos de la PIDE, policía política del dictador Salazar, homónima de la BPS española de Franco. Por lo que cuenta Raby, la PIDE tenía muy buena información sobre los movimientos del DRIL en Cuba y, especialmente, en Bélgica.

    La fuente definitiva aún no ha sido hollada. Los archivos policiales sobre el DRIL debe- rían encontrarse en el Archivo General de la Administración, (AGA), de Alcalá de Henares. No fueron depositados en donde les correspondía. En cambio, a la muerte de Franco fueron trasladados al Archivo Histórico Nacional de Madrid. Quienes han intentado consultarlos, han recibido la negativa por respuesta. Si se conservan intactos, algo que me permito poner en duda por mi larga experiencia en archivos franquistas, las revelaciones servirían para sonrojar a más de uno, si entre los intoxicadores existiera el pudor.

    En 1960, el DRIL cometió en el Estado español nueve atentados con bombas incendiarias, los tres primeros en febrero y el resto en junio. Los comandos que los prepararon habían sido coordinados en Bélgica, desde Bruselas. Tanto la PIDE como la BPS estaban al tanto de sus movimientos. Sobre todo del abastecimiento de armas para sus comandos. Conocían los apellidos de todos sus integrantes, e incluso sus nombres de guerra.

    Como ya dejé escrito, las primeras acciones del DRIL lo fueron en Madrid, en febrero de 1960, todas ellas también de la misma manera: una maleta abandonada con explosivos. Los objetivos: el Ayuntamiento, la estatua de Velázquez en el Museo del Prado y la sede de Falange. En una de ellas, la bomba deflagró mientras la manipulaba Ramón Pérez Jurado, que murió en el acto. Su compañero Antonio Abad Donoso fue detenido y otros dos jóvenes, Santiago Martínez Donoso y Justiniano Álvarez, lograron escapar, según la Policía. Antonio Abad fue torturado, juzgado y ejecutado el 8 de marzo de ese año. En cuanto a Santiago Martínez, primo de Antonio Abad y uno de los dos fugados, trabajaba para la Policía española.

    Los objetivos de Madrid, así como las detenciones posteriores, fueron marcados por uno de los integrantes del comando, que, en realidad, era un policía infiltrado. Se trataba de Abderramán Muley Moré, un falangista español que, debido a sus servicios prestados, había llegado a ser guardia personal de Franco. Su hombre en el comando fue el citado Santiago Martínez Donoso.

    Muley, según informes internos del propio DRIL, había sido infiltrado por la policía en los grupos anti-Batista en los previos a la Revolución cubana. Llegado a Cuba en 1956 se hizo llamar Manuel Rojas, y, al comienzo, la Policía franquista lo utilizó para infiltrarse en los medios monárquicos españoles, entonces en la oposición, que negociaban con Franco la restauración. Tuvo relación, asimismo, con el Directorio Revolucionario cubano.

    Con el triunfo de la Revolución cubana, el falso Rojas desapareció para regresar al frente de un grupo republicano español, que en unos meses se integró en el MLE (Movimiento de Liberación Español) que confluyó en la UCE (Unión de Combatientes Españoles). La infiltración fue completada con la del citado Santiago Martínez Donoso, ex guardaespaldas de Batista, depuesto dictador cubano. Ambos viajaron a Francia y levantaron las sospechas del PCE, de la CNT y del PSOE en el exilio, que los denunciaron.

    Sin embargo, Martínez Donoso y Abderramán Muley lograron entrar en el grupo armado del DRIL, que pretendía, como el Ché Guevara, alentar la revolución mundial. España, dirigida entonces por Franco, era el objetivo. Los atentados de febrero de Madrid fueron los primeros. Los de junio de 1960, los siguientes. Ambos policías volvieron a preparar los objetivos, junto a un tercer policía español llamado Agustín Parradas Sicilia. Como es sabido, en uno de ellos, en el de Donostia, murió la niña Begoña Urroz. De los al menos doce miembros de los comandos que participaron en la identificación de objetivos y en la colocación de las bombas, al menos tres eran infiltrados policiales.
    Abderramán Muley, el agente de la DGS infiltrado en el DRIL, también había sido brazo derecho de Eloy Gutiérrez Menoyo, madrileño de nacimiento y cubano de vecindad. Un buen agente. Casualidad o no, Gutiérrez Menoyo dirigió el Directorio Revolucionario cubano. Su trayectoria desligándose de Fidel Castro es del todo conocida. A comienzos de 1961 huyó a EEUU.

    Los amantes de las teorías conspirativas tienen elementos a cruzar con Abderramán Muley. Su alias de Manuel Rojas aparece en un documento de la CIA de 1960, en el dossier del asesinato de J.F.K. Y Rojas, como la mayoría ya habrá imaginado, era el seudónimo de Jesús Galíndez que utilizó para la CIA y el FBI hasta 1956, año de su muerte, cuando precisamente Muley comenzó su infiltración. De cualquiera de las maneras, estas causalidades no prueban más que eso, que probablemente son causalidades.

    La mayoría de los autores de los atentados cruzaron la frontera y se refugiaron en Bélgica. Meses más tarde, la Policía belga asaltaba una casa en Lieja y detenía a los doce supuestos miembros del DRIL. Inmediatamente el embajador español franquista de Bruselas inició los trámites para su extradición. Los infiltrados fueron liberados de inmediato. En el proceso, los detenidos fueron acusados de tráfico ilegal de armas y explosivos, y de dar muerte a una niña, Begoña Urroz, por la explosión de la bomba de Donostia.

    La infiltración policial y las bombas de junio llamaron la atención del PSOE, que desde su órgano de expresión ‘‘El Socialista’’ (número 6.039, 7 de julio de 1960), atribuyó a intereses de Franco los atentados y la muerte de la niña Begoña Urroz. Según el PSOE, fue el ministerio del Interior español (Gobernación entonces) el que dio noticia de los atentados a todas las agencias extranjeras, cuando lo habitual era taparlos.
    José Fernández Vázquez (alias Jorge Soutomaior), jefe del aparato militar del DRIL, reconoció la infiltración desde Venezuela, donde dirigía la organización, y lamentó la muerte de la niña. Él mismo había confeccionado el diseño teórico de los comandos. Admitió la autoría de los atentados para el DRIL. Sus archivos, legados por su familia a instituciones españolas, así lo atestiguan. Hoy se encuentran en Santiago de Compostela, en el Archivo de la Emigración Gallega, y puedo afirmar que cuando los visité hace dos meses, fui el primero que los consultaba.

    La lectura que hicieron las organizaciones antifranquistas, clandestinas y en la oposición, sobre los atentados de Madrid, Barcelona, Bilbao y Donostia, instigados por la Policía española, tiene que ver con el acercamiento de los monárquicos alfonsinos hacia los postulados democráticos. No hay que perder de vista que los infiltrados en el DRIL provenían de medios monárquicos en los que también habían estado infiltrados.
    El régimen de Franco inventaba una oposición fuertemente armada y ligaba para ello a todos los grupos ilegales. La PIDE llegó a decir que Fidel Castro dirigía el DRIL. Poco menos de dos años después de los atentados del DRIL, la casi totalidad de la oposición franquista sellaba un pacto contra el dictador, en la localidad alemana de Munich. Y Franco aprovechó el mismo para declarar en todo el Estado español nada menos que dos años de «estado de excepción».

    Iñaki EGAÑA
    Abderraman Muley y Santiago Martinez Donoso nunca fueron agentes infiltrados del franquismo. Eran verdaderos luchadores republicanos.
    Iñaki Egaña miente descaradamente, pero es que además la fuente de la mentira de Egaña que se cita en todos los lugares que ayudaron a propagar esta infamia, principalmente el diario Gara y el portal Rebelion.org desapareció y es un link roto, compruébenlo por ustedes mismos (http://www.izaronews.info/euskadi/2010/opinion/3547). Curiosamente ni el diario Gara, ni Rebelion.org ni otros sitios similares que citan la falsa fuente inexistente, permiten comentarios o réplicas en sus publicaciones.

    Los llamados dirigentes del DRIL en Venezuela eran todos una punta de cobardes y con ambiciones personales que nunca movieron un dedo por si mismos, y se conformaban con hacer declaraciones autocomplacientes.

    Abderraman Muley (alias Manuel Rojas) tuvo que abandonar sus planes de proclamar territorio republicano en Fernando Poo con la ayuda de Tito de Yugoslavia, y sus planes de atentar contra Franco, gracias a la efectiva labor de Santiago Carrillo que publicó una falsa acusación contra él en Mundo Obrero, para eliminarlo política y militarmente. Carrillo al acusar a Manuel Rojas de agente franquista y desvelar su verdadera identidad (Abderraman Muley) no hacía otra cosa que preservar equivocadamente el dudoso liderazgo del Partido Comunista en el ámbito republicano. Muy propio del Partido Comunista eliminar a quienes podían hacerle sombra con las malas artes que fueran necesarias.

    En cuanto al atentado de San Sebastián, sí fue obra de un miembro del DRIL, pero no era el modus operandi del DRIL el causar víctimas. Aquello fue un error que escapó del control de Manuel Rojas que en aquellos momentos y desde antes del atentado se encontraba preso en Lieja junto con otros 12 dirigentes del DRIL.

    Manuel Rojas era el coordinador general del DRIL, y si el DRIL fue una amenaza para el régimen y tuvo algo de peso en la historia de la oposición republicana, fue únicamente mientras que Manuel Rojas lo dirigió en Europa. Después de la falsa acusación de Carrillo, el DRIL dejó de ser una amenaza pues Manuel Rojas no tuvo más remedio que abandonar sus planes. El mayor enemigo de la República fue Santiago Carrillo y el Partido Comunista.

    Manuel Rojas vivió una vida no exenta de penurias en varios países de Sudamérica, y regresó a España recién a finales de los años 80. Murió pobre y enfermo. Y las mentiras contra él empezaron a publicarse justo después de su muerte cuando ya no podía defenderse. ¡Qué casualidad!

    Mi situación económica no me permite en estos momentos viajar a España, pero en cuanto pueda hacerlo, voy a buscar personalmente a Iñaki Egaña y a pedirle cuentas de sus mentiras, ya que en la red de momento no encuentro ningún dato de contacto suyo, ni dirección de correo electrónico, ni teléfono ni nada. Mi fuente es el propio Manuel Rojas, que me contó muchos relatos de su vida durante sus últimos años, un hombre que nunca buscó un beneficio personal y que fue siempre un anarquista hasta la médula. ¿Un anarquista, agente del franquismo? Venga, coño..

    ...Edito para agregar que no discuto que hubiesen agentes infiltrados en el DRIL, probablemente del Partido Comunista. Gracias a dichos agentes infiltrados es que los dirigentes del DRIL que se reunieron en Bélgica fueron detenidos. Con lo que no contaban era con que las autoridades belgas no se atreverían a entregar a los presos del DRIL al régimen franquista debido a la presión y a las protestas de la población belga. Así que el último tiro de gracia contra el DRIL y contra Manuel Rojas fue la falsa acusación de Carrillo en Mundo Obrero.
    Last edited by Manuel Rojas; 29-09-14 at 10:56 PM. Reason: Me olvidaba hablar de los verdaderos agentes infiltrados.

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