Page 4 of 9 FirstFirst 12345678 ... LastLast
Results 76 to 100 of 224

Thread: ETA 1958-2008 Medio siglo de historia

  1. #76

    Default

    El Gobierno español sabía que una vez superada la prueba del referéndum el principal escollo en sus planes era el foco vasco de inestabilidad y, especialmente, la actividad de las organizaciones armadas. Por eso trataba de ofertar como contrapartida al abandono de la lucha armada unas medidas que sabía que seguramente se vería obligado a adoptar ante la presión popular. Pero ETA militar se limitará a transmitir al Gobierno una única cuestión: la oferta del Estado es inaceptable porque lo que ofrecen a cambio del cese de la lucha armada no son sino unas condiciones democráticas mínimas previas a cualquier negociación. La dirección de ETA político militar, sin embargo, parece más interesada en proseguir el diálogo y en los primeros meses de 1977 se producirán varios encuentros más, esta vez en Euskadi Sur. El secretismo de estos contactos provocará malestar en la organización y nuevamente serán los Bereziak quienes lancen mayores críticas sobre estos encuentros y sobre la orientación general que la dirección está imponiendo.

    Mientras se producen estos movimientos, la reivindicación de la amnistía cobra fuerza en las calles vascas. Desde el inicio del proceso de reformas el Gobierno había otorgado varios indultos parciales, que supusieron la salida a la calle de centenares de presos políticos y la posibilidad para el retorno de centenares de refugiados, pero a finales de 1976 aún quedaban 158 presos en las cárceles. El Gobierno se negaba a conceder una amnistía general que reconociera la ausencia de culpa en quienes se habían enfrentado a la dictadura. A partir del 26 de febrero la demanda de su liberación tomó cuerpo en la celebración de una semana proamnistía que sería escenario de multitud de actos. El 11 de marzo el Gobierno decretaba un nuevo indulto del que ya sólo quedaban excluidos los presos con delitos de sangre, en particular por su significación pública, aquellos que habían recibido una pena de muerte luego conmutada, entre los que se encontraban los juzgados en el Proceso de Burgos. Para tensar aún más la situación el día 8 de marzo dos militantes de ETApm morirían acribillados en un control de la Guardia Civil y el día 12 de ese mes un comando de los Bereziak mataría en un atentado a un miembro de ese cuerpo militar, a pesar de que la dirección polimili había pactado con el Gobierno no responder a las muertes de sus militantes.

    Con los contactos con el Ejecutivo y las crecientes movilizaciones como elementos de fondo, KAS abordará el debate para adoptar una postura común ante las elecciones. Para esta coordinadora la participación en las elecciones debería estar precedida precisamente por la amnistía y las libertades democráticas, las mismas medidas que el Gobierno estaba proponiendo a ETA para lograr el cese de la lucha armada, y cuya concesión estaba negociando en paralelo y en secreto la dirección polimili, y que al mismo tiempo se estaban exigiendo en las calles de forma masiva e incondicional. A pesar de las dificultades KAS conseguirá llegar a las cercanías de las elecciones manteniéndose unida en estas peticiones, aunque un sector de LAIA (LAlA-ez) y LAK abandonarían la coordinadora al mostrarse incondicionalmente contrarios a la participación.

    La creación de la mesa de Xiberta, a la cual se incorporarían, el PNV, el Grupo de Alcaldes Vascos y otras organizaciones, había reforzado la posición de condicionar la participación a la obtención de condiciones democráticas. Las conversaciones de Xiberta, que toman su nombre del club de Angelu en el que se realizaron, fueron el intento más serio de lograr un frente unido entre las fuerzas abertzales desde la Guerra Civil. La iniciativa fructificó dadas las especiales circunstancias y también, en buena medida, gracias al tesón personal de su inspirador, Telesforo Monzón. Él fue quien a primeros de año había logrado la luz verde de las dos ramas de ETA y de KAS para intentar activar este proceso y tras una reunión previa entre ETA militar y el PNV,* el proceso de Xiberta tomaría cuerpo con una primera reunión amplia el 30 de abril.
    *El PNV había renovado su dirección y al frente del mismo se encontraban Xavier Arzalluz. y Carlos Garaikoetxea.

    A esta primera cita acudirían con delegaciones del máximo nivel ETA militar, ETA político militar, PNV, el Grupo de Alcaides, ANV, LAIA-bai. EKA, EHAS, EIA, ESEI y ESB.*
    Los representantes de las organizaciones serian: ETA militar: Argala, Peixóto y Txomin Iturbe. EIA político militar Erreka y Mark Etxegarai. PNV: Juán losé Pujaría, Joseba Azkarraga e Iñaki Bujanda. Grupo de Alcaldes: José Luis Elkoro. ANV: Balentin Solagaistua. EKA: Mariano Zufia, EHAS: Santi Brouard. EIA: Iñaki Martínez ESEI:- Goio Monreal. ESB: Iñaki Aldekoa.

    Las delegaciones consiguen acordar un frente común en torno a las condiciones para participaren las elecciones, situando en el 15 de mayo la fecha límite para que se concedieran las libertades democráticas y la amnistía bajo advertencia de que en caso contrario no participarían en las elecciones, aunque el PNV no oculta su voluntad de participar en las mismas Con esta propuesta el día 10 de mayo una delegación se traslada a Madrid para entrevistarse con Adolfo Suárez, quien niega categóricamente la posibilidad de conceder la amnistía. El grupo de Xiberta emitirá un comunicado tras esta reunión, en el que proclama su voluntad de mantener una postura unitaria, pero varias de sus organizaciones tienen otras intenciones.

  2. #77

    Default

    El PNV, ya legalizado, había presentado sus listas electorales y para el Senado lo había hecho de manera conjunta con el PSOE. ETApm y EIA, funcionando en la práctica bajo un único equipo directivo, también estaban en contactos con el Gobierno para que se tolerara su participación. Aun así, se realizaron tres reuniones más, en las que se fue retrasando sucesivamente la fecha límite para decidir la participación. Primero hasta el 24 de mayo, fecha de inicio de la campaña. Luego, con el PNV ya descolgado, se ampliaría el plazo una semana más, hasta el 1 de junio, postura que adoptarían formalmente ETAm, ETApm, EIA, EHAS, LAIA-bai, EKA, ESB y ESEI. Una última prórroga del plazo hasta el 6 de junió, a sólo 9 días de las elecciones también fue estéril. En medio de esta sucesión de ultimátuns y con la tensión a flor de piel por la indeterminación de las posiciones en un momento tan crucial, se convocó una nueva semana pro-amnistía entre los días 8 y 15 de mayo, con la reclamación de la libertad para los 42 presos políticos que aún permanecían en prisión.

    En esta ocasión la respuesta policial fue tan brutal que puso en peligro todo el proceso político en Euskal Herria. En medio de una oleada represiva contra todas las movilizaciones, siete personas fallecerían en esa semana, seis a manos de la Policía y la séptima atropellada al intentar retirar una barricada. Las circunstancias de algunas de estas muertes son escalofriantes. Gregorio Maritxalar fue abatido mientras paseaba por las calles de Errenteria por un guardia civil que le disparó con un fusil de mira telescópica. Manuel Fuentes fue apaleado hasta la muerte por guardias civiles que atacaron a su cuadrilla mientras celebraban una despedida de soltero en Ortuella. Francisco Javier Núñez fallecería intoxicado tras ser obligado por agentes de paisano a beber aceite de ricino mezclado con cognac tras interponer una denuncia en el juzgado de Bilbao por una agresión previa de la Policía...

    Estos acontecimientos encendieron todas las luces rojas. A la brutal represión de las manifestaciones se añadía el terror que las bandas de "incontrolados" desataron en varias localidades vascas con sus ataques indiscriminados a la población. Tanto PCE como PNV pidieron no secundar más manifestaciones, demostrando que temían la respuesta popular que se estaba organizando. El Gobierno se vio obligado a un último movimiento para quitarse presión, pactando con varios abogados vascos la excarcelación de la mayoría de los presos bajo la fórmula de la expulsión a terceros países, medida que se denominó "extrañamiento". Los principales condenados del Proceso de Burgos fueron expulsados a Bélgica el 21 de mayo y en días posteriores otros grupos serían destinados a Austria, Dinamarca y Noruega.

    Pero aún quedaban veintiún presos políticos vascos en las cárceles y los partidos independentisras no habían sido legalizados. Las condiciones de amnistía y libertades democtáticas no estaban cumplidas. ETApm afirmó que sería deseable la abstención pero que no había condiciones para ello. Había mucho en juego en esas elecciónes ya que, por primera vez, las formaciones iban a conocer cuál era el apoyo real a cada una de ellas después de cuarenta años en los que la dictadura había favorecido la visibilidad de los grupos más combativos. Ahora se barruntaba que los grupos moderados (PSOE, PNVyUCD)serían los más votados, pero en Euskal Herria estaba en juego la hegemonía en el espacio que quedaba al margen de estos partidos y que se intuía iba a ser amplio y decisivo. La forma que tomara la ahora atomizada izquierda abertzale iba a quedar condicionada por esos comicios y los polimilis priorizaron sus intentos de obtener la hegemonía en ese espacio a la consolidación de un bloque amplio de defensa de la Ruptura con ei franquismo.

    Así mientras, vencido el último plazo, los candidatos afines a KAS se retiraron de las listas de la coordinadora Euskadiko Ezkerra, que se había articulado como una amplia plataforma abertzale en coalición con el MCE, los de EIA se mantuvieron. Esta decisión supuso también la ruptura de facto de ETApm ya que los bereziak no la secundaron, pidiendo la abstención, decretando la expulsión de la dirección polimili e iniciando en el mes de mayo una ofensiva que se cobró la vida de un policía en Donos-tía. El 20 de mayo este grupo secuestró a Javier Ibarra Bergé, uno de los máximos exponentes del núcleo duro de la oligarquía franquista que había ostentado entre otros cargos, los de alcalde de Bilbao, presidente de la Diputación de Bízkaia y diputado en Madrid. ETA militar por su parte, una vez tomada la decisión junto a LAIA y EHAS de no participar en las elecciones, desarrolló una potente campaña armada entre los días 5 y 15 de junio realizando un total de 34 acciones armadas, la mayoría voladuras con explosivos de objetivos logísticos y simbólicos. El militante Josu Basañez perdería la vida en Barakaldo al explotarle el día 14 de junio el artefacto que iba a colocar.

    El 15de junio de 1977 se celebró la esperada jornada electoral deparando unos resultados que configuraban un mapa político de enorme complejidad. En el Estado, la victoria fue para la UCD de Suárez (166 escaños), seguida por el PSOE (118). La Alianza Popular de Fraga (116 diputados) y sobre todo el PCE fueron los grandes derrotados. Este último partido había sido el principa] movimiento de oposición al franquismo y contaba con un formidable aparato militante y una posición dominante en el mundo obrero, lo que había alimentado sus expectativas. Pero el PSOE de González había recibido multitud de apoyos desde diversos ámbitos y finalmente había conseguido erigirse en la principal alternativa a la UCD.

    En Euskal Herria quedaron consolidados tres grandes bloques políticos. La derecha española (UCD-AP), el centro-izquierda español (PSOE) y el centro-derecha vasco (PNV), cada uno de ellos con algo más de 300.000 votos. El PC vasco obtuvo 50.000 votos. La izquierda revolucionaria estatal (ORT y LKI, principalmente, ya que el MCE se presentaba en la coalición EE) no obtuvo apenas respaldo. La izquierda abertzale salió de las elecciones dividida y debilitada. La abstención reclamada por KAS había sido mínima, dado el deseo de votar de la ciudadanía y la imposibilidad material por problemas de tiempo y de ilegalidad de realizar una campaña potente en esta línea. En cuanto a las formaciones que se presentaron los resultados fueron igualmente decepcionantes. ANV y ESB lograron unos pobres resultados, especialmente los primeros. EE logró un total de 90.000 votos, suficientes como para hacerle aparecer como la principal alternativa a los tres grandes bloques de partidos del sistema, pero lejos de aglutinar el voto de la izquierda abertzale. Aun así, estos resultados le proporcionaban un senador y un diputado por Gipuzkoa (Bandres y Ortzi, respectivamente). Los acontecimientos venideros demostrarían que la ausencia de visibilidad electoral del espacio político identificado con KAS se debía más a las peculiares circunstancias que rodearon estas elecciones que a la inexistencia de un amplio espectro sociológico identificado con sus planteamientos.

  3. #78

    Default

    LA RUPTURA DEL BLOQUE POLÍTICO MILITAR

    Si el ciclo político que desembocó en las elecciones de junio de 1977 había sido complicado para todos los agentes políticos, el denominado Bloque Político Militar había sido sacudido especialmente por tensiones internas que habían terminado por llevarlo a la fractura. Los contactos semisecretos con el Gobierno y la congelación de la actividad armada subsiguiente habían llevado a pensar a un sector de la organización que la dirección de ETApm y EIA estaba jugando todas las cartas a la aceptación de vía institucional y que por ese camino se iba a renunciar a la lucha armada y a la propia alternativa de ruptura para asumir incondicionalmente la integración en el nuevo sistema político.

    Tras el habitual cruce de acusaciones y comunicados de los momentos de ruptura, la postura de la dirección de aceptar la participación en las elecciones llevará a que, tras varios intentos de reconducir la situación a través de movimientos internos, los Bereziak decidan en mayo de 1977 expulsar a la dirección de ETA político militar y constituir una organización que reclamaría la sigla ETA. Esta escisión, que afecta a la práctica totalidad del aparato militar, no supondrá la renuncia del otro sector a la sigla ni un cambio político inmediato que permita cuestionar la legitimidad de ese uso, por lo que durante unos meses tres organizaciones armadas convivirán en Euskal Herria usando la denominación ETA: ETA militar, ETA político militar y Bereziak.

    Pero la separación de Bereziak no supondrá la estabilidad dentro de ETApm-ElA. Muchos militantes no han comprendido las razones de la escisión, que nuevamente se ha materializado en Iparralde, y ateniéndose a la línea oficial de la dirección, que sigue proclamando la lucha por los objetivos históricos y la práctica de lucha armada, confían en que los movimientos de los últimos meses sean maniobras tácticas que no cuestionen el carácter rupturista de ETApm y su lucha por los objetivos estratégicos. Esta situación provocara que sigan conviviendo en ETApm sectores que creen en la lucha revolucionaria con otros que implícitamente han asumido la necesidad de aceptar el asentamiento de la reforma, situación que más tarde será germen de nuevos conflictos internos.

    Tras las elecciones llega la hora de los balances y de los reajustes de las líneas de intervención de cada organización en función de la valoración de los resultados. Para ETApm los comicios han supuesto un respaldo importante a la legitimidad del nuevo Régimen y obligan a una readecuación en los objetivos. La consecución de un Estatuto de autonomía ha de situarse en el primer lugar de la lista de prioridades en detrimento de otras reivindicaciones y la lucha armada debe ser et complemento de la dinámica de movilización social en la que ios polimilis elegirán al PNV y al PSOE como compañeros de viaje, al haberse posicionado estas fuerzas a favor de la reivindicación estatutaria.

    Para los Bereziak la prioridad será la reunificación con ETA militar. Convencidos de que la sintonía entre ambas organizaciones hace inevitable esa confluencia, no tratan ni siquiera de estructurar su organización más allá del aparato militar y con unas mínimas adecuaciones seguirán funcionado durante unos meses de forma autónoma Su análisis político es contundente y se centra en la constatación de que después de las elecciones los aspectos más represivos, en forma de violencia policial y falta de libertades, no han variado y además de no haberse otorgado una amnistía real la pervivencia de la situación de confrontación va a provocar que las cárceles, casi vacías de prisioneros políticos, vuelvan a llenarse.

    El desenlace que dan al secuestro de Ibarra es demostrativo de la actitud que van a mantener en este período. Ibarra fue secuestrado el 20 de mayo al objeto de solicitar por su libertad un fuerte rescate. La familia, además de regatear el pago del rescate exigido, enviará mensajes en clave al secuestrado la través de los pasatiempos de El Correo, periódico de su propiedad para que éste les remita, a través de las cartas que sus captores le permitían enviar a su familia, alguna pista sobre su paradero. Tras varias semanas de infructuosas negociaciones no se llega a un acuerdo y el día 22 de junio el cadáver de Ibarra aparecerá en el alto de Barazar. Este suceso, que generó importantes críticas desde los partidos recién legalizados, no provocó sin embargo repulsa en muchos sectores abertzales, dada la personalidad de la víctima y la actitud de su entorno durante el secuestro y tampoco impidió en el acercamiento entre ETAm y los Bereziak.

    La izquierda abertzale nucleada en torno a KAS, contrariada por los resultados electorales, demostraría sin embargo su entidad social real poniéndose en cabeza de la reanudación de la lucha por la amnistía. Además de los "extrañados", decenas de refugiados habían sido excluidos de la posibilidad de retornar a Euskadi Sur. Igualmente, un grupo de presos permanecía en cárceles españolas y francesas y, lo que era más importante, todas las excarcelaciones se habían producido mediante sucesivos indultos y no mediante un decreto general de amnistía que zanjase la situación. Por eso a principios de julio se activó una gran movilización conocida como la Marcha de la Libertad. Esta consistía en cuatro columnas que recorrerían a partir del día 10 de julio Euskal Herria, para confluir en un gran acto final en las campas navarras de Arazuri.
    Tras más de un mes de recorrido a través de multitud de localidades vascas, donde a su paso se organizaban importantes recibimientos, la marcha concluyó el 28 de agosto en la que fue la mayor concentración de masas conocida hasta el momento en Euskal Herria. Los momentos de mayor emotividad se produjeron al participar en el acto de cierre los presos "extrañados" que, rompiéndola prohibición de entrar en el país, intervinieron ante la multitud reafirmando su compromiso de lucha. Mientras PNV y PSOE se desmarcaban expresamente y otros colectivos se adherían de forma tibia, las organizaciones de KAS se volcaron en este acto y capitalizaron en buena medida su éxito. Nuevamente el gran inspirador de este movimiento había sido el veterano Telesforo Monzón.

    La izquierda abertzale nucleada en torno a KAS, contrariada por los resultados electorales, demostraría sin embargo su entidad social real poniéndose en cabeza de la reanudación de la lucha por la amnistía. Además de los "extrañados", decenas de refugiados habían sido excluidos de la posibilidad de retornar a Euskadi Sur. Igualmente, un grupo de presos permanecía en cárceles españolas y francesas y, lo que era más importante, todas las excarcelaciones se habían producido mediante sucesivos indultos y no mediante un decreto general de amnistía que zanjase la situación. Por eso a principios de julio se activó una gran movilización conocida como la Marcha de la Libertad. Esta consistía en cuatro columnas que recorrerían a partir del día 10 de julio Euskal Herria, para confluir en un gran acto final en las campas navarras de Arazuri.
    Tras más de un mes de recorrido a través de multitud de localidades vascas, donde a su paso se organizaban importantes recibimientos, la marcha concluyó el 28 de agosto en la que fue la mayor concentración de masas conocida hasta el momento en Euskal Herria. Los momentos de mayor emotividad se produjeron al participar en el acto de cierre los presos "extrañados" que, rompiéndola prohibición de entrar en el país, intervinieron ante la multitud reafirmando su compromiso de lucha. Mientras PNV y PSOE se desmarcaban expresamente y otros colectivos se adherían de forma tibia, las organizaciones de KAS se volcaron en este acto y capitalizaron en buena medida su éxito. Nuevamente el gran inspirador de este movimiento había sido el veterano Telesforo Monzón.

    Durante todo el verano se sucedieron también las manifestaciones de solidaridad con Miguel Ángel Apalategi, refugiado vasco que había sido detenido en el Estado francés. Su condición de militante del grupo Bereziak le hizo aparecer como una cabeza de turco por el secuestro de Ibarra y tras meses encarcelado, el Estado español solicitó su extradición. Los movimientos de protesta fueron generales, secundados por el propio Apala con una huelga de hambre de cuarenta días. En agosto se celebra el juicio de extradición, que tras desatar una enorme campaña de solidaridad en Euskal Herria, concluye a finales del mes con la puesta en libertad provisional de Apala el 6 de septiembre en espera de una segunda vista, circunstancia que el refugiado evitará pasando a la clandestinidad.*
    * Estos hechos están narrados con detalle en Apala. De maldito a héroe. Robert Pastor. Ediciones vascas, Donostla, 1977.

  4. #79

    Default

    Además de este impulso movilizador, la izquierda abertzale vivió un proceso de reordenación interna. Las diferentes concepciones tácticas llevaron a la ruptura en KAS. EIA no quería tener las manos atadas por la coordinadora y su acti­tud había evitado que este marco fuera realmente operativo para adoptar una política conjunta en la izquierda abertzale. La voluntad de EIA de rebajar el nivel de KAS motivó que ETAm y Bereziak pidieran en agosto de 1977 su expulsión de la coordi­nadora, postura que fue secundada por los demás grupos. Aun­que posteriormente habría momentos de coincidencia puntual, esta ruptura era el principio de la existencia de dos corrientes divergentes dentro de la izquierda abertzale. A principios de ju­lio se había creado el partido HASI, producto de la unión entre EHAS, el colectivo Eusko Sozialistak e independientes La fuer­za de HASI parecía destinarle a ser el eje político de KAS. En su dirección aparecieron nombres destacados como Santi Brouard, Alberto Figueroa o Txomin Ziluaga. También se habían incorpo­rado a KAS los ASK (Abertzale Sozialista Komiteak-Comités Abertzales Socialistas), movimiento que trataba de impulsar la organización social al margen de las estructuras de los partidos políticos.

    La realización de las elecciones, aunque había supuesto un respaldo a la Reforma, no había anulado la combatividad social vasca ni difuminado las demandas de fondo de la misma Inclu­so los elegidos en esos comicios se harían eco de esa situación, ya que a pesar de su defensa de la vía institucional, realizaron unas primeras actividades de cierta radicalidad. Así, el día 19 de junio todos los electos vascos, excepto los de la derecha y los de EE, se reunieron en Gerníka para proclamarse represen­tantes de la voluntad popular vasca antes de la constitución de las Cortes españolas, constituyendo la Asamblea de Parlamen­tarios Vascos. En este acto se apoyaría expresamente la amnis­tía, la legalización de todos los partidos y la constitución de una autonomía para las cuatro provincias de Hegoalde. A la vis­ta de estos contenidos, en la siguiente reunión se incorporarían los representantes de EE.

    En agosto, este grupo enviaría a Suárez un documento en el que se recogían las características que, a su entender, debería te­ner el régimen provisional de autonomía que debería instaurarse de inmediato. Días después, una delegación se entrevistará ex­traoficial mente con un miembro de la administración para pro­fundizar en el debate Sin embargo, el Gobierno congelará este proceso para centrarse en un asunto de vital importancia para la subsistencia del proceso reformista, la elaboración de un pacto entre todas las fuerzas políticas que diese estabilidad a la situa­ción política y económica.


    Las Cortes surgidas de las elecciones no tenían encomen­dada expresamente la redacción de una Constitución. Sin em­bargo, tanto la oposición como parte del Gobierno entendían que era imprescindible dotar al Estado de un nuevo marco le­gal que sustituyera al entramado jurídico franquista. Entre tan­to seguía en vigor la legislación anterior provocando serias distorsiones políticas Más grave aún era la situación económi­ca. Desde 1973 el mundo occidental vivía sumido en la llamada Crisis del petróleo. Ésta había provocado que las economías europeas, que habían recibido el excedente laboral español, dejaran de absorber mano de obra e incluso que muchos emi­grantes tuvieran que regresar al Estado español, lo que supuso el ascenso del paro y la disminución de los ingresos en divisas. La inflación estaba disparada llegando a alcanzar cifras en tor­no al 40%. Fenómenos como el fraude fiscal y la evasión de ca­pitales se habían incrementado.

    Ante esta situación de crisis política y económica, Suárez pretendía llegara un acuerdo con los principales agentes polí­ticos para dar estabilidad a la Transición y, tras las elecciones, inició negociaciones con los principales agentes Este proceso fructificó en los llamados Pactos de la Moncloa, firmados en oc­tubre de 1977 por UCD, PSOE, PCE, AP, PNV, CCOO y otros par­tidos. En el ámbito político, apartado que no suscribió AP, se eliminaban algunos de los aspectos más chirriantes de la legis­lación franquista.

    * Entre otras medidas quedaba prohibida la censura previa; se regularon los de­rechos de reunión, de asociación política y la libertad de expresión: se creó el delito de tortura se reconoció la asistencia letrada a los detenidos; se despenalizó el adulterio y el amancebarniento se disolvió la estructura del Movimiento Nacional, y se restringió el alcance de la jurisdicción penal militar.

    En el terreno económico, el fundamental, se acordaba el mantenimiento de los pilares del sistema capi­talista, con la renuncia implícita por parte de las organizaciones de izquierda de desarrollar una política revolucionaria, adop­tándose medidas de carácter reformista que hacían recaer ei mayor esfuerzo en la clase trabajadora.


    Con las espaldas cubiertas por estos pactos, que suponían la renuncia expresa de la izquierda española a la ruptura con el franquismo, Suárez trató de cercenar las aspiraciones políticas vascas. Su principal objetivo pasó a ser la separación de Nafarroa del resto de Euskál Herria. El 23 de septiembre de 1977 partidos navarros que representaban e! 60% de los votos en las últimas elecciones, entre los que se incluía el PSOE, criticaban la actitud de UCD en Navarra y afirmaban que ésta era parte del País Vasco. Ese mismo mes PNV, PSOE y UCD habían llega­do a un acuerdo sobre la inclusión de Nafarroa en el Estatuto pre-autonómico vasco, pero el texto era de tal ambigüedad que podía ser sometido a una doble lectura.


    La derecha navarra, atrincherada en la Diputación constitui­da en el franquismo, pero en minoría electoral en el herrialde, había respondido a la constitución de la Asamblea de Parla­mentarios Vascos con agresividad. Esta reacción, unida a la fuer­te presión del estamento militar, hicieron que UCD, ya de por sí contraria a la unidad vasca, comenzara a frenar las posibilidades de un estatuto de autonomía conjunto Así la UCD constituirá la Asamblea de Parlamentarios Navarros en noviembre de 1977. También comenzará a buscar el apoyo del PSOE para que asu­ma la separación de Nafarroa del resto de Euskal Herria e igual­mente, desde una perspectiva de Estado, se solicitará al partido de Felipe González que acepte frenar la profundidad de la autonomía que, inevitablemente, va a tener que conce­derse a Euskal Herria

  5. #80

    Default

    En paralelo a estos acontecimientos, la izquierda abertzale realizaría varios movimientos de enorme calado político y gran repercusión. El 24 de septiembre de 1977 había culminado el proceso de convergencia entre ETA militar y los Bereziak. Éstos habían celebrado varias asambleas internas en las que una mayoría se había posicionado a favor de la integración. Tras una breve negociación la reunificación queda concluida. El comunicado emitido tras la fusión dará satisfacción formal a ambas partes al afirmar que la lucha armada estará orgánicamente separada de la actividad política pero deberá ser practicada de forma tan identificada con la lucha popular que su concepción ha de ser político-militar. A pesar de que los Bereziak tenían más militantes que los milis, es la identidad y la línea de ETA militar la que queda reforzada. A partir de esta unión ETA militar renunciará a la coletilla de "organización militar" que utilizaba en sus documentos y se considerará superada la escisión de 1974. Pero el sector de ETApm expulsado por los Bereziak conservaba una actividad y un espacio social propio, lo que hizo que en la sociedad vasca se siguiera hablando de la existencia de dos ETAs.*
    *. A partir de ahora nos referiremos a la organización resultante de la fusión de ETA militar y Bereziak como ETA. denominando ETA político militar al otro sector.

    Dos días después de la fusión, su anuncio público fue la noticia de portada del primer número del diario Egin. Este periódico suponía un nuevo modelo de hacer prensa, no sólo en el Estado sino en toda Europa, ya que su propiedad correspondía a miles de personas que habían suscrito un programa popular de compra de acciones que permitía al diario mantener una plena independencia política, ajeno a cualquier grupo económico. Con una orientación abertzale y progresista su vocación desde el inicio fue ser altavoz de las luchas populares y pronto logró hacerse un hueco en el disputado mercado de la prensa vasca.

    El 24 de octubre de 1977 se presentaría la Mesa de Altsasu, constituida por las organizaciones de KAS, LAIA y HASI y las independientes ANV, ESB y EIA. La mesa agrupaba a la totalidad de fuerzas políticas que constituían la izquierda abertzale desde la socialdemocracía al marxismo leninismo. Los firmantes se comprometen en su manifiesto fundacional a luchar por «la construcción del socialismo en una Euskadi libre, reunificada y euskaldun» Su objetivo inmediato es crear una potente coalición para las próximas elecciones municipales, de fecha aún sin determinar, pero cuya realización se considera urgente para poner fin a los restos de la dominación franquista en las instituciones locales. Pero el manifiesto va más allá, al afirmar que esa coalición debe ser una alternativa al poder central y a la política de quienes le apoyan o pactan con él».

    Éste es un llamamiento amplio a la lucha por la ruptura y por la recuperación de los derechos nacionales y políticos de Euskal Herria. Además, el documento avanza la opinión de los firmantes sobre el Estatuto de autonomía, rechazando cualquier texto que separe a Nafarroa o se sustente sobre los resultados de las elecciones de junio. Otros apartados del manifiesto configuran una opción programática muy cercana a la alternativa KAS. El potencial de la anunciada coalición es inmenso, pues auna en un único proyecto a toda la izquierda abertzale. Pronto EIA se desmarcará de la mesa, a pesar de su inicial acuerdo político, ya que rechazará todo proyecto que limite su autonomía El acceso a la dirección de EIA en octubre del recientemente excarcelado Mario Onaindia acelerará este distanciamiento.

    Fortalecida tras la unión de los Bereziak, ETA siente que el Periodo de distensión otorgado a la llamada Transición ha finalizado y que la lucha armada debe recobrar protagonismo. Tras las elecciones la organización se había mantenido a la expectativa sin realizar prácticamente ninguna acción armada. Pero ahora cree que este silencio puede ser interpretado como una señal de debilidad o de acuerdo con el proceso político. Además la frenética actividad de los nuevos parlamentarios hace que la atención se focalice en los movimientos institucionales y ETA piensa que hay riesgo de que ese protagonismo termine por frenar a la movilización popular. Cerca del Día de la Hispanidad de 1977, ETA lanzó una potente ofensiva que comenzó con la muerte en atentado el 8 de octubre del presidente de la Diputación de Bizkaia, Augusto Unzeta y dos de sus escoltas, en una operación simétrica por la personalidad y cargo de la víctima a la de Araluze un año antes. Unzeta había sido uno de los pilares de la dictadura y había llegado a nombrar a Franco hijo adoptivo de Gernika.

    A esta acción siguieron otras en torno a la fecha del 12 de octubre contra instalaciones oficiales y militares, confidentes y repetidores de TV. El día 18 fallecería en atentado un agente de la Policía Municipal de Irún que supuestamente colaboraba con la Guardia Civil. El día 10 de noviembre ETA volaba las oficinas de una empresa vizcaína y al día siguiente un jeep de la Policía. Después de dos acciones más contra instalaciones de las FSE, el 26 de noviembre ETA acabaría con la vida del jefe de las FSE en Nafarroa, el comandante Joaquín Imaz. Tras el inicio de esta ofensiva ETA aclarará su lectura de la situación. Sobre la elaboración de un Estatuto de autonomía, ETA no se opondrá pero sí opinará que éste debe tener unos contenidos mínimos. Por eso afirmará que:

    “Cualquier forma estatutaria que no recoja los puntos de KAS, en vez de construir un progreso hacia la independencia y el socialismo, puede resultar un narcótico capaz de frenar la lucha de nuestro pueblo, ineficaz para solucionar alguno de los graves problemas que nos afectan”.*
    *. ETAk Euskal Herriari, comunicado de ETA, octubre de 1977.

    En el Bloque Político Militar seguían produciéndose hechos contradictorios. Por un lado, EIA había modificado sus estatutos para ser legalizada. Sin embargo, ETApm estaba llevando a cabo un trabajo de reconstrucción que sorprendería a propios y extraños. Tras la salida de los Bereziak en mayo, muchos auguraban que la organización, que de por sí llevaba tiempo reduciendo al mínimo las actividades armadas, cesaría la lucha armada y se integraría en la Reforma a cambio de lo que el Gobierno estuviera dispuesto a ofrecer. Pero parte de la militancia, que por cuestiones de forma no se había posicionado con Bereziak, seguía siendo partidaria de la lucha armada, respetando la concepción de la misma definida en la VII Asamblea, como apoyo al avance de las luchas populares sectoriales. Con la intención de poner en práctica esa forma de lucha ETApm emprendió un serio proceso de reorganización tras la ruptura con Bereziak. La organización tenía su base social natural en el partido EIA y sus entornos políticos, pero disponía además del prestigio de las siglas ETA y seguía siendo la forma de entrar en la lucha armada para muchos jóvenes que deseaban combatir por los derechos nacionales y sociales sin ser exactamente conocedores de los posicionamientos táctico-ideológicos de cada una de las ramas de ETA.

    Por todo ello ETApm encontró un terreno político abonado para una reconstrucción vertiginosa. En pocos meses se pasó de una organización que se había quedado con treinta militantes activos, dos comandos operativos y unas pocas armas, además de varios aparatos que conservó tras la escisión, a consolidar una potente estructura. El Biltzar Ttipia se volcó de lleno en el proceso pasando en su totalidad a Hegoalde para realizar la reconstrucción. ETApm retomará la actividad armada antes de concluir su reorganización con acciones de abastecimiento como el robo de cientos de escopetas en Elgoibar o el de 300 kg. de explosivos. El 3 de septiembre de 1977 entraría en acción con la voladura de una gasolinera en construcción que había suscitado las quejas vecinales. Más tarde se repetirán este tipo de acciones de apoyo en conflictos sociales. Cuando se dio por finalizada la fase de reconstrucción, en mayo de 1978, se habían constituido veintitrés comandos en el interior.*
    * El proceso de reconstrucción de ETA político-militar en Giovanni Giacopuzzi, ETApm. El otro camino, pp. 98 y ss.

  6. #81

    Default

    A pesar de estas contradicciones en el Bloque Político Militar, en la izquierda abertzale habían empezado a configurarse dos caminos divergentes que llevarían en poco tiempo a una separación total. Por un lado se había constituido un sector abiertamente rupturista con el franquismo, firme en la reivindicación de un estatuto nacional de autonomía para los cuatro territorios y de la confrontación con el poder central. En su núcleo había un bloque de carácter revolucionario (KAS) apoyado por opciones menos radicales en lo social (la Mesa de Altsasu). Este sector contaba con el apoyo expreso de ETA.

    Por otro lado, el Bloque Político Militar, EIA y ETApm fundamentalmente, que expulsado de KAS y autoexcluido de la Mesa de Altsasu, había apostado por aceptar el proceso de reformas intentando que profundizara al máximo a través de la combinación, en teoría, de lucha armada y lucha popular. Pero las restricciones que el poder central establecería en ese proceso llevarían a este bloque a una permanente crisis al constatarse las limitaciones de esta estrategia un tanto ambigua de participar en las reformas al tiempo que se practicaba la lucha armada, lo que haría que internamente unos militantes apostaran por la confrontación mientras otros adoptarían una postura más contemporizadora.

    Reflejo temprano de esa dualidad fue lo acontecido el 8 de septiembre de 1977 en las calles de Donostia. Ese día una marcha de unas treinta mil personas convocadas por los partidos reformistas recorría las calles para reclamar amnistía, estatuto y legalización de los partidos. Simultáneamente varios centenares de personas salían de una misa de recuerdo a Zabala, muerto el año anterior por disparos de la Policía en Hondarribia. Estos últimos se dirigieron hacia la manifestación principal al objeto de recriminar a los partidos convocantes su falta de combatividad frente a Madrid. Al producirse el contacto físico entre ambos grupos hubo momentos de tensión y algún choque con el servicio del orden. En ambos lados del enfrentamiento habría militantes de EIA. lo que demostraba la precariedad de la línea ideológica del Bloque Político Militar.

    A finales de 1977 las maniobras de la derecha española encontrarán eco en el PSOE y el día 30 de diciembre el Consejo de Ministros otorga al País Vasco un Estatuto pre-autonómico en el que Nafarroa está excluida, aunque afirma ambiguamente la posibilidad de una integración posterior. El PSOE y el PNV aceptarán la propuesta. Una postura similar fue la adoptada por EIA que, ante la perplejidad de parte de sus bases, decidió aceptar el pre-Estatuto particionista. Frente a estos recortes ETA intensificará la lucha armada para fortalecer la tensión reivindicativa de la sociedad vasca:

    "Tras la Marcha de la Libertad y las últimas manifestaciones por la amnistía, las movilizaciones populares cayeron en picado y el pueblo pasó de actor a espectador del juego parlamentario. El reformismo y la derecha vasca se erigieron en protagonistas de un proceso en el que el pueblo no pinta nada Han sido precisos varios meses para que comience a verse lo poco que de la relación Suárez-parlamentarios vascos puede esperarse. El tiempo que pasa sin lucha afianza la Reforma y la fortalece de cara a futuras negociaciones (...) La lucha de ETA constituye un intento de romper la tregua que casi toda la oposición vasca ha ofrecido a Suárez Un intento de frenar el avance de la estrategia de conversaciones interminables en los pasillos de las Cortes y los ministerios, de amenazas al Gobierno que nunca se cumplen y de las que aquél se ríe. de concesiones sin fin a cambio de nada."*
    *. Zutik 68. febrero de 1978.

  7. #82

    Default

    Capítulo IV

    La lucha contra la Constitución española


    ¿NEGOCIACIÓN?

    1977 había sido el año de las elecciones, pero en octubre de ese mismo año se produciría otro acontecimiento histórico: obligado por una presión social generalizada, el Gobierno de Suárez se ve obligado a conceder una amnistía general. Sin embargo, esta medida, que venía a satisfacer una demanda profundamente arraigada en la sociedad vasca, tendría una serie de carencias que evitaron que tuviera todo el alcance deseado. El 17 de octubre se dicta un decreto de indulto que es total para todos los actos con intencionalidad política cometidos antes de diciembre de 1976 y parcial desde ese momento. En lo simbólico, el decreto es más un acto de clemencia que una reparación política y moral a las víctimas de la dictadura, un indulto general en lugar de una amnistía política. En lo práctico, no supone el final de la existencia de presos políticos porque, perviviendo las circunstancias que han motivado su existencia, es cuestión de poco tiempo que las cárceles vuelvan a llenarse.

    No obstante, la medida no carece de trascendencia ya que de hecho va a suponer a corto plazo que la totalidad de presos Políticos del Estado abandonen las cárceles. Esta situación provocará la ruptura de las Gestoras pro-Amnistía entre los que aceptan esta amnistía como definitiva y propugnan la desaparición del organismo (los grupos reformistas y el liderazgo de EIA) y los que pretenden continuar la lucha por una amnistía profunda que incluya la desaparición de las causas que han generado la existencia de presos políticos, fundamentalmente la izquierda abertzale.

    La creciente presión popular obligará también a que a principios de diciembre de 1977 se adopte en Madrid un proyecto de ley para la realización de elecciones municipales, aunque su materialización se demorará aún bastante tiempo. ETA sigue con su campaña armada iniciada en octubre del dño anterior, cuyos momentos álgidos han sido las acciones contra Unzeta e Imaz, pero mientras la organización trata de incrementar la presión popular y armada también mantendrá claramente abierta la puerta a un acuerdo que permita la resolución del conflicto. El 30 de enero de 1978, en la reivindicación de un atentado hará pública una nueva versión de la alternativa KAS, que al tiempo que adapta la alternativa a los cambios políticos dé los últimos tiempos, vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de un reencauzamiento del conflicto vasco a parámetros exclusivamente políticos. La Alternativa pasa a constar de cinco puntos, que con leves modificaciones permanecerán en vigor hasta que ETA sustituya esta propuesta en 1995:
    1- Amnistía Total
    2.- Legalización de todos los partidos políticos, incluidos los independen listas sin necesidad de rebajar sus estatutos

    3- Expulsión de Euskadi de la Guardia Civil, Policía Armada y Cuerpo General de Policía

    4.-Adopción de medidas para mejorar las condiciones de trabajo de las masas populares- y especialmente de la clase obrera Satisfacción de sus aspiraciones sociales y económicas inmediatas expresadas por sus organismos representativos.

    5 - Estatuto de autonomía que cuando menos abarque los siguientes requisitos:

    6-Reconocimiento de la Soberanía Nacional de Euskadi, Derecho de autodeterminación, incluido el derecho a la creación de un Estado propio


    - El euskara, lengua oficial prioritaria de tiuskadi.
    - Las fuerzas de defensa ciudadana que sustituyan a las actuales represivas serán creadas por el Gobierno Vasco y dependientes únicamente de él.
    - Las fuerzas armadas acuarteladas en Euskadi estarán ba¡o control del Gobierno Vasco
    - pueblo vasco poseerá poderes suficientes como para dotarse de las estructuras económicas, sociales y políticas que considere más convenientes para su progreso y bienestar así como para realizar cualquier
    transformación autónoma de las mismas.

    ETA deja claro que no liga el final de la lucha armada a la consecución de sus fines políticos, sino de una base democrática para poder conseguir esos fines por medios pacíficos. Pero el clima de esos momentos no apunta hacia un acercamiento de posiciones. En el mes de enero tres militantes de ETA fallecerán en enfrentamientos armados. El día 11 son abatidos en Iruñea los militantes Jokin Pérez y Ceferino Sarasola en un enfrentamiento en el que morirá también un inspector de Policía. La respuesta dada por el ministro de Interior, Martín Villa, al conocer la noticia es reflejo de la actitud del Gobierno hacia la resolución dialogada del asunto vasco: "Dos a uno a nuestro favor». Tres días más tarde morirá a causa de las heridas sufridas el 18 de diciembre en un enfrentamiento con la guarnición de la central nuclear de Lemoiz, el militante David Álvarez.*
    * La Imagen de estos tres militantes será la que ¡lustre la portada del último número de la revista Zutik. el número 69 de febrero de 1978. La histórica publicación de ETA, que se editaba casi desde el nacímiento de la organización, había pasado por varias etapas y caracterizaciones. A raíz de la escisión de 1974, ETA militar asumió la continuidad de su elaboración. y editará cuatro números: n" 65-agosto de 1975; n° 66-marzo de 1976; n° 67-noviembre de 1976 y n° 68-julio de 1977. Los ZUTIK de ETAm son auténticos libritos que contienen análisis de la coyuntura política y de la actuación de otras organizaciones asi como respuestas a las críticas recibidas de éstas. También aparecen recopilaciones de comunicados, explicaciones de las posiciones ideológicas y tácticas, y algunos artículos formativos sobre diferentes temas, principalmente la lucha armada y el socialismo. Por su coherencia Política y estilística puede decirse que todos ellos cuentan con un único redactor principal, Que era Argala. ETA militar se define a sí misma en este periodo como Organización Militar Socialista Revolucionaria Vasca de Liberación Nacional. La palabra "militar" desaparecerá del encabezamiento del Zutik 69 editado tras la unión con Bereziak. Tras la desaparición de Zutik, ETA elaborará dos publicaciones: Zutabe, boletín Interno y Zuzen (desde 1980) para la difusión eterna. Por su parte. ETA político militar habia usado la cabecera Hautsi como órgano oficial a partir de su número 6, de septiembre de 1975. Hautsí había nacido como publicación del Frente Cultural de ETA en el año I972.

    Será precisamente la lucha contra la central de Lemoiz el nuevo motor movilizador. al verse momentáneamente reducida, por el éxito parcial conseguido, la lucha por la amnistía. La empresa promotora de la central nuclear, Iberduero, será objeto de una gran campaña de ataques por parte de las organizaciones armadas vascas, así como por sectores populares. Igualmente sufrirá una enorme presión social que convertirá este asunto en uno de los ejes de la confrontación política de los próximos años.
    A la lucha contra la central nuclear se incorporaría una nueva organización armada de reciente aparición: los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CCAA). Esta organización no es formalmente una escisión de ETA, pero sus orígenes están claramente en varios grupos de militantes que en un momento u otro habían pasado por esta organización. La tendencia autónoma había tenido un peso menor dentro de ETA, más influenciada por el marxismo.*
    * La “autonomía” es una corriente política que rechaza la existencia de partidos, y a veces hasta de sindicatos, y que trata de dar todo el poder a las asambleas, principalmente de trabajadores Critica el dirigismo y el autoritarismo de los partidos basados en el marxismo leninismo Aunque podría identificarse con el anarquismo, muchos sectores autónomos prefieren usar otros conceptos como asamblea ríos, libertarios, antiautoritarios . Este movimiento, en diferentes corrientes que incluyeron la Lucha armada, cobró fuerza en Italia durante los años setenta.

  8. #83

    Default

    El grupo Gatazka, de efímera duración en torno a 1973. había sido la única expresión organizada de esta ideología. Pero esta filosofía había calado en varios núcleos de militantes. En la creación de los CCAA confluyen al menos cuatro corrientes. En primer lugar, grupos minoritarios de Sexta que no habían aceptado ni el españolismo ni el trotskismo y que seguían ligados a luchas obreras. En segundo lugar, sectores de LAlA-ez que no habían aceptado el papel de KAS ni su alternativa a la que consideraban reformista. También aparecen grupos autónomos locales que, ante la magnitud de la represión que se cierne sobre las reivindicaciones sociales, pensaron que éstas debían ser complementadas con la actividad armada. Y finalmente un sector de los Bereziak que no aceptó la fusión con los milis.*
    * Estas cuatro corrientes en la creación de los CCAA se mencionan en Komando Autonomoak Saciaren Arantzakada, Una historia anticapitalista Likiniano Elkartea, diciembre de 1998, pp 18-19.

    Este último grupo, que había interiorizado el modelo político-militar como una puesta al servicio del movimiento popular de la acción armada, es la clave de la fundación de los Comandos Autónomos, ya que es el sector que está practicando la lucha armada, con acceso a los medios necesarios y experiencia en la misma, en los momentos anteriores al surgimiento de los CCAA. No es casualidad que los movimientos para una confluencia de los sectores autónomos partidarios de la lucha armada se inicien en septiembre de 1977, poco después de que los Bereziak decidan integrarse en ETA.

    Los ejes ideológicos del nuevo proyecto serían la lucha por una Euskal Herria independiente, el socialismo autogestionario y el asamblearismo. Rechazarían por igual a partidos y sindicatos y acusarían a ETA de militarismo. Los CCAA serían defensores de la independencia de Euskal Herria y de la cultura e identidad nacional vasca. Estructurados en grupos coordinados pero con una gran autonomía, realizarían, tras varias operaciones de abastecimiento, sus primeras acciones a principios de I978.*

    *En agosto de 1978 los CCAA llevaran a cabo su primer atentado mortal en la persona de un cabo de la Guardia Civil en Arrásate. El 15 de noviembre Roberto Aranburu y José Mari Iturrioz serán las dos primeras bajas mortales de la organización, en un ametrallamiento de la Guardia Civil en la misma localidad, que causó también la muerte a la ciudadana Emilia Larrea.

    Más tarde incorporarían entre sus objetivos a partidos y sindicatos reformistas, lo que les llevará a una gran confrontación con ETA, que era a la postre la que ante la opinión pública aparecía ligada a la globalidad de la lucha armada y que se veía así relacionada con acciones que estaban fuera de su concepción de la lucha.

    En el lado reformista, el Gobierno había maniobrado con habilidad y había ganado posiciones. Ahora era imprescindible la elaboración de una constitución, que permitiera cerrar el ciclo de la Reforma y dar un marco jurídico-político estable al nuevo entramado del Estado. A aquellos que no aceptaban la reforma se les ofrecía mano dura, encarnada en la represión de manifestaciones y en la actuación de grupos de incontrolados, cediéndose sólo a las demandas democráticas cuando la situación amenazaba con hacerse insostenible. A aquellos que sí se incorporaban al proceso se les dividió, atrayéndose al PSOE en nombre de la política de Estado y frenando el ímpetu inicial de la Asamblea de Parlamentarios Vascos.

    A principios de 1978 los frutos de esa política eran evidentes, ya que se había impuesto un régimen de pre-autonomía que excluía a Nafarroa y al mismo tiempo se había marginado expresamente a las fuerzas nacionalistas con representación en las Cortes (PNV y EE) de la ponencia redactora de la Carta Magna. En febrero de 1978 echaría a andar el Consejo General Vasco, una especie de Gobierno vascongado provisional sin competencias reales. El militante del PSOE Ramón Rubial asumiría su presidencia con los votos de UCD. Este órgano mantendría una línea mucho más disciplinada con Madrid que la que había apuntado la ya finiquitada Asamblea de Parlamentarios Vascos.

    El día 17 de abril de 1978 se haría público el resultado del trabajo de la ponencia constitucional y sus resultados defraudaron a los que aún pensaban que la Reforma iba a dar a Euskal Herria la posibilidad de ser reconocida como nación. El título preliminar era concluyeme al definir al nuevo Estado:

    1.2. La soberanía nacional reside en el pueblo español (...) 1.3 La forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria (...) 2. La constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles |...| 8. Las Fuerzas Armadas I...I tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

    El proyecto proclamaba la existencia de una única nación, la española, dejando para las naciones del Estado la denominación de nacionalidades. Además consagraba la monarquía reinstituida por Franco y proclamaba el carácter indisoluble del Estado español, encomendando a las Fuerzas Armadas la misión de mantener su integridad. Aunque la Constitución no era definitiva, aún debía discutirse en el Parlamento y someterse a referéndum, estos puntos y otros del mismo tenor serían inamovibles.

    La campaña emprendida por ETA en octubre de 1977 estaba aún en marcha en abril de 1978 cuando se presenta el borrador constitucional. En esos momentos el Gobierno está vislumbrando la meta oficial del proceso de la Reforma. Una vez aprobada la Constitución en referéndum el proceso tiene una difícil vuelta atrás. Para el Gobierno la lucha de ETA se convertirá en uno de sus principales desafíos, ya que teme por un lado que pueda ser utilizada como excusa por el Ejército para reconducir la situación y también que el ejemplo se extienda a otros puntos del Estado o que alcance una mayor profundidad en Euskal Herria, lo que haría la situación difícilmente sostenible.

    Por eso, en 1978 se vivirán varios intentos de diálogo. Ya hemos mencionado cómo de cara a las elecciones de 1977 el Gobierno había intentado sondear a las organizaciones armadas para que los comicios se realizaran en condiciones de alto el fuego. Con ETA militar se realizaron tres contactos en diciembre de 1976 y marzo de 1977. negándose la organización a iniciar proceso alguno ante la ausencia de condiciones democráticas. Pasadas las elecciones, los contactos cesaron sin ningún resultado aparente, aunque la dirección polimíli había estado muy interesada. El Gobierno, para tratar de garantizar una recta final pacífica al proceso constitucional, tratará de dirigirse principalmente a ETA al haberse erigido en el máximo exponente político y armado de la izquierda abertzale.

    Tampoco este intento fructificará, principalmente por dos razones. La primera la desconfianza de ETA ante un proceso de negociación. En una Transición en la que palabras como negociación, acuerdo o consenso se estaban empleando de forma abusiva para encubrir la renuncia de los partidos de la antigua oposición al franquismo a sus viejos ideales, tales conceptos habían adquirido un matiz peyorativo entre los sectores más combativos. Además los procesos de diálogo secreto habían desembocado en muchos casos a renuncias inconfesables de los partidos políticos a cambio de contrapartidas poco claras. Por eso ETA pedirá publicidad a cualquier contacto para seguir adelante, cosa que al Gobierno no le interesaba lo más mínimo. Para ETA la prioridad es presionar en todos los frentes de lucha para forzar una situación favorable a los sectores populares:

    La táctica del diálogo cuando el Gobierno no está dispuesto a conceder nada, no sirve sino para que la burguesía española gane tiempo y asiente su reforma. Y atención, cuanto más se asiente, más fuerza tendrá y menos dispuesta estará a conceder nada. Hoy la capacidad de lucha pacífica y armada de la izquierda abertzale debe utilizarse a tope en torno a un programa capaz de ser asumido por amplias capas de la población de Euskadi.
    Nuestra lucha radicaliza la contradicción Ínter-burguesa.
    *
    * Zutik 69. febrerode 1978.

  9. #84

    Default

    La segunda razón del fracaso de estos contactos es la falta de voluntad del Gobierno para ofrecer una solución política real. Y es que su verdadera voluntad no era tanto la resolución del problema de fondo como la obtención de una tregua que permitiera culminar con éxito el proceso de la Reforma. En ese
    sentido lanzará varias iniciativas en los meses de debate constitucional. La primera, de corto recorrido, consistirá en la entrega de un mensaje conciliador a través de los presidentes de los Gobiernos vasco y catalán de la República, aún en el exilio. La intentona quedó en una reunión de dos delegados de ETA con los presidentes en Catalunya Nord.

    Otra vía de contactos se establecerá a través del periodista José María Portell. Este periodista era director de la Hoja del Lunes y redactor jefe de la Gaceta del Norte, importantes periódicos vizcaínos desde los que usaba sus contactos policiales para lanzar ataques e intoxicaciones contra ETA. El Gobierno le encomendó buscar contacto con ETA, lo que finalmente realizó utilizando como intermediario al veterano Juanjo Etxabe. Paralelamente, el recién nombrado consejero de Interior José María “Txiki” Benegas, importante dirigente del PSOE, trataría en varias ocasiones de servir de puente entre el Gobierno y ETA, haciendo declaraciones públicas contemporizadoras y realizando varias gestiones en ese sentido. Igualmente trataría de implicar en este proceso a HASI. entrevistándose con algunos de sus dirigentes. Mientras tanto, filtraciones gubernamentales dan a entender que se está avanzando en un proceso para el abandono de la lucha armada.

    Convencida de que en general estos contactos sólo buscaban ganar tiempo y dar ante la opinión pública la imagen de una organización próxima a dejar la lucha, ETA atajará los rumores sobre la apertura de un proceso negociador en un comunicado de mayo de 1978:

    El Gobierno de Suárez, en comunicados difundidos por diversos medios de propaganda, ha utilizado al referirse a ETA la palabra "negociación" como una muestra de voluntad por su parle en solucionar pacíficamente la problemática del País Vasco. Pensamos que tal cuestión no es sino otra burda maniobra encaminada a hacernos sentar en una mesa, donde no vamos a lograr otra cosa que perder el tiempo hablando y posibilitando la táctica del "diálogo" y el "pacto" que el Gobierno y la burguesía española están promoviendo con objeto de ganar tiempo y asentar una Reforma cada vez más reforzada y portante menos dispuesta a conceder algo. El mismo juego utilizado por los partidos y sindicatos para acabar con la movilización obrera y popular y estabilizar una seudo-democracia cuyas bases reales se fundamentan en una dictadura militar reformada.

    Ese mismo mes de mayo ETA había dado plantón al ministro de Interior Martín Villa, desplazado expresamente a Ginebra (Suiza) para entrevistarse con representantes de la organización, ya que la reunión no ofrecía garantías de publicidad. ETA pediría al Gobierno que anunciase públicamente su disposición a negociar sobre la alternativa KAS para aceptar mantener contactos. Esta actitud reflejaba la voluntad de ETA de distanciarse de actitudes de negociar clandestinamente que habían supuesto renuncias inconfesables durante los últimos años por parte de varias organizaciones políticas. Ante la negativa del Gobierno a establecer un diálogo sobre estas premisas ETA decide dar por cerrados de manera drástica los intentos de aproximación gubernamentales y el 29 de junio mata en atentado a José María Portell, acusándole de ser un agente del Gobierno. La respuesta del Estado es inmediata y el día 2 de julio tres mercenarios ametrallan el coche en el que se hallaba Juanjo Etxabe, la persona que había ejercido de mediador por parte de ETA, hiriéndole de gravedad y causando la muerte de su mujer Agurtzane Arregi. ETA había sido advertida con anterioridad de que en caso de no aceptar el diálogo propuesto por el Gobierno se desataría una campaña de atentados contra refugiados y dirigentes de KAS.

    Zanjados los escarceos negociadores de forma sangrienta, ETA incrementaría su campaña armada de forma radical. Igualmente desestimada la posibilidad de una rendición de ETA el Estado optó por elevar la represión hasta unos niveles inéditos. A partir de ese momento se desataría en Euskal Herria el ciclo de violencia más importante desde la Guerra Civil, con el saldo de varios centenares de muertos en apenas unos años.

    LA CAMPAÑA DE LA CONSTITUCIÓN


    En los primeros meses de I978 la izquierda abertzale hubo de hacer frente a varios conflictos derivados de las divergencias con EIA. En primer lugar se planteó la batalla dentro de Egin, ya que la dirección del mismo estaba más próxima a las tesis de los político militares que la mayoría de sus trabajadores y accionistas. Aunque esta tensión tendría más episodios, la primera crisis se saldaría en abril, con una renovación de la directiva. Igualmente, dentro de HASI se produciría una crisis protagonizada por un reducido grupo de militantes con presencia en la dirección, que saldría del partido para integrarse más tarde en EE. Más éxito tendría EIA al conseguir en mayo de 1978 que el congreso de LAB determinara la salida del sindicato de la coordinadora KAS.*
    * EIA llegaría más tarde a proponer la disolución de LAB y la afiliación en ELA. En 1980 LAB reingresaría en KAS al variar la correlación de fuerzas interna del sindicato.

    El espacio político militar también tuvo que afrontar graves contradicciones internas. La salida de EIA de la Mesa de Altsasu y el apoyo de EE al pre-autonómico sin Nafarroa habían creado un gran malestar. Los partidos reformistas premiaron su actitud nombrando a Juan María Bandrés miembro del Consejo General Vasco. Pero precisamente esa designación provocó las quejas de EMK que se sentía marginado dentro de EE y que terminará por abandonar la coalición en febrero de 1978, quedando la sigla EE como una mera carcasa de EIA. En esos momentos Mario Onaindia dirige EIA y Bandrés es la cara pública de EE.

    Esta pareja será la clave en la evolución del bloque hacia posiciones cada vez más reformistas, aunque para ello tenga que ir venciendo la oposición de los sectores combativos que aún permanecían en el entramado político militar.

    El verdadero paso histórico para la izquierda abertzale fue la conversión de la Mesa de Altsasu en la coalición política Herri Batasuna en un proceso que se culminó el 27 de abril de 1978 y al que, además de los partidos inicialmente firmantes, se incorporaron la mayoría de los componentes del Grupo de Alcaldes. Herri Batasuna nacía para ser plataforma electoral e impulso a la movilización popular. Durante los meses siguientes se iría consolidando una estructura propia, más allá de la de los partidos de la coalición, con lo que iría tomando cuerpo la más amplia plataforma política de la historia de la izquierda abertzale. En marzo de 1978 la celebración del primer Aberri Eguna legalizado volvió a demostrar la efervescencia política de la sociedad vasca, reuniendo a 200.000 personas en las cuatro capitales del sur vasco, con gran presencia de la izquierda abertzale, bajo la demanda unánime de Autodeterminación.

    La lucha contra la central de Lemoiz ocupará un espacio importante en estos momentos, realizándose varias acciones de entidad como la voladura simultánea por parte de ETA de doce oficinas de compañías eléctricas el 28 de febrero. La organización llegará a atacar las obras de la propia central. El 17 de marzo, y tras reiteradas llamadas de advertencia a medios de comunicación, dos potentes artefactos estallan en el interior de la central, que no había sido desalojada, causando la muerte a dos trabajadores y heridas a otros catorce. La campaña de ETA había alcanzado una media de una docena de acciones al mes, entre operaciones de abastecimiento, ametrallamientos, explosiones... Una reorganizada ETA político militar comienza también a actuar regularmente a partir de mayo cuando secuestra, para liberarlo poco después con un tiro en la pierna, a un empresario de Mungia que tenía problemas con sus trabajadores. Los Comandos Autónomos Anticapitalistas entrarán en acción en esas fechas con varias acciones ligadas a reivindicaciones sociales. Pero además de estas acciones, la cadencia de atentados con muertos y heridos contra las FSE es tal que los miembros de estos cuerpos empiezan a perder por completo la moral. La consecuencia de esta situación es la multiplicación de las acciones de "incontrolados" en las calles vascas.

  10. #85

    Default

    Así, mientras en los primeros meses de 1978 la frecuencia de los atentados ultras, cuya dirección se encuentra en los aledaños del Gobierno y los servicios secretos, disminuye, probablemente para facilitar el acercamiento a ETA que hemos relatado anteriormente, las acciones de grupos "incontrolados", compuestos de policías y ultraderechistas, se multiplican.
    Estos ataques se convierten en verdaderos actos de terror masivo y suceden a los funerales de miembros de las FSE muertos en atentados o a concentraciones fascistas. Grupos compuestos por decenas de personas atacan locales de agrupaciones políticas y a la población con cadenas y barras de hierro, especialmente a aquellos que portan símbolos vascos. Los "incontrolados" hacen permanente ostentación de armas de fuego como pistolas o metralletas, y las usan en varias ocasiones.

    Estos hechos hacían el ambiente bastante tenso pero en el verano la situación terminará por estallar. El 10 de mayo una banda de unos cien "incontrolados" penetra en el casco viejo de Iruñea portando armas de fuego y protegidos por la Policía, las agresiones son brutales pero grupos de personas consiguen organizar un piquete de autodefensa y se enfrentan a ellos. Uno de los cabecillas de los atacantes recibe una puñalada y fallecerá días después. Su identidad volverá a evidenciar la composición de estos grupos: teniente de la Guardia Civil Juan Eseberri. El día 11 dos militantes de ETA mueren en Gernika por disparos de la Guardia Civil. A lo largo de junio dos personas morirán tiroteadas en dos controles en Apatamonasterio y Sestao. La organización armada sigue hostigando de forma permanente a las FSE y a sus colaboradores.

    En julio, el comienzo de los sanfermines se produce en este escenario de tensión. El 8 de julio, tras desplegarse una pancarta pro-amnistía en un tendido de la Plaza de Toros, las fuerzas policiales irrumpen en el recinto cargando con gran violencia. Se producen enfrentamientos que se trasladan a los aledaños de la plaza. La Policía empieza a disparar y una ráfaga acaba con la vida de Germán Rodríguez, militante de LKI. Estos hechos motivaran el inicio de unas jornadas de violenta confrontación que llevarán a la suspensión de las fiestas. Las FSE de Iruñea estaban especialmente dispuestas para la venganza después de la muerte de su jefe, el comandante Imaz, el año anterior y de la del teniente Eseberri semanas antes. Las órdenes emitidas por radio el día 8 de julio son elocuentes: «Preparar todas las bocachas y tirar con todas las energías y lo más fuerte que podáis. No os importe matar».*
    * Grabación de la radio de la Policía en Iruñea el día 8 de julio de 1978. Citada en Euskal Herria y la Libertad, tomo 5, p. 62.

    El 11 de julio, Iruñea vive una huelga general y el resto de Euskadi Sur una jornada de lucha. Ese día, Joseba Barandiaran morirá en Donostia tiroteado por la Policía. La huelga general se extiende el día 12 a toda Euskal Herria. La represión también, con numerosos heridos, muchos de ellos de bala. La actuación de la Policía es especialmente significativa en Errenteria. En esa localidad una compañía de la Policía irrumpe en el pueblo y tras desalojar sus calles se dedica a romper escaparates de comercios y a saquear algunos de ellos, actitud de la que da testimonio la existencia de una foto en la que varios policías son pillados in franganti. Poco después de los sucesos de Iruñea el jefe de la Policía en la ciudad fue ascendido a teniente coronel. El 27 de julio entra en vigor una nueva Ley Antiterrorista que facilita la impunidad de los cuerpos policiales.

    En medio de la indignación por estos acontecimientos ETA decide activar un nuevo frente de lucha, cuya preparación llevaba meses gestándose. Un comando de la organización atentará en Madrid el 21 de julio contra dos mandos del Ejército causando la muerte a un general y a un teniente coronel. Era la primera acción directa de ETA contra el Ejército español, ya que en la de Carrero incidían más los factores políticos que su condición de militar. En la reivindicación de la acción ETA acusará a la cúpula militar de estar detrás de la escalada de violencia policial en Euskal Herria, que considera premeditada y diseñada corno operación de castigo contra las personas, organizaciones y zonas más combativas. Igualmente advertirá a la cúpula del Ejército que de continuar esta actitud ETA seguirá atacando a esta institución El tutelaje del Ejército al proceso político, marcando límites y amenazando con intervenir, es tan obvio que ETA hablará frecuentemente de dictadura militar reformada o encubierta para referirse al Régimen que se está constituyendo. Además, hay que recordar que tanto la Guardia Civil como la Policía Armada eran cuerpos militares.

    El resto del verano transcurrió por unos cauces similares aunque sin llegar a los niveles alcanzados en las primeras semanas de julio, mientras el debate constitucional iba quemando etapas en Madrid. Al comenzar el curso político, con el antecedente del verano caliente y la perspectiva del referéndum constitucional a corto plazo, los agentes políticos fijan sus posiciones. El I7de abril de 1978 la Comisión redactara de la Constitución, de la que habían sido excluidas las fuerzas vascas, había hecho público su trabajo, la ponencia constitucional. El 20 de junio concluyeron los debates en las Cortes para discutir y votar las modificaciones y el 21 de julio el Congreso aprueba el texto. El día 31 de octubre termina el trámite parlamentario al respaldar en sesión conjunta el Congreso y el Senado la nueva Constitución. La Carta Magna queda finalmente aprobada y lista para ser ratificada en referéndum popular que se deberá realizar en diciembre.

    A lo largo del debate tanto PNV como EE trataron de lograr modificaciones favorables al reconocimiento de los derechos nacionales del pueblo vasco. Particularmente impactantes fueron las intervenciones del diputado de EE, Francisco Letamendia, Ortzí, que en mitad de unas Cortes que aún aparecían en la memoria colectiva corno ligadas al dictador Franco, pronunció encendidos discursos en defensa de Euskal Herria. Pero su esfuerzo fue estéril. Las cuestiones relacionadas con los derechos nacionales quedaron fijadas en los mismos términos que en el borrador inicial. El día de la votación EE votó en contra y el PNV se ausentó de la Cámara para evitar posicionarse.

    La izquierda abertzale se aprestó a aunar fuerzas ante la nueva fase de lucha contra la Constitución aunque los político-militares seguían lastrados por sus contradicciones. Mientras la pareja Onaindia-Bandrés trataban de presentar una cara amable ante el Estado, ETApm retomaba los atentados mortales causando el 28 de agosto la muerte de un inspector del Servicio de Información en Irún, Las bases de EIA también impusieron un rechazo frontal a la Constitución. Pero su espacio político perdía un goteo de militantes cualificados, muchos de los cuales se estaban incorporando a la órbita de HB, siendo entre ellos el más destacado Ortzi.

    Esta opción era la que más claramente se estaba fortaleciendo a lo largo del año 1978. A pesar de la pluralidad de partidos que estaban acercándose al proyecto, las ideas de independencia y socialismo como objetivos estratégicos, la alternativa KAS como reivindicación táctica y el combate contra la reforma como línea de intervención constituían un sólido pegamento político que permitió a este sector ir homogeneizando posiciones y adoptando un discurso y una práctica cada vez más unitaria. La coalición presentó el 18 de octubre de 1978 la llamada Junta de Apoyo y en ella destacaban presencias como la de Monzón, Gorostidi, Elkoro, Idígoras o el mítico futbolista Iribar.

    Precisamente la articulación de este espacio político había provocado el recelo del PNV. Consciente del nulo bagaje que podía presentar ante la sociedad vasca de su intervención en el debate constitucional, en el que incluso algunos acuerdos conseguidos en los pasillos de la política madrileña habían sido velados por el Ejército, el PNV se veía obligado a delimitar su propio espacio político. Para ello, sabedor de que su incorporación al movimiento de reivindicaciones vasco no haría sino fortalecer un espacio que nunca podría llegara controlar, el PNV, al que el Ejército español le acababa de demostrar los límites de la futura democracia española y mientras las calles vascas aún eran sacudidas por las frecuentes agresiones policiales, decidió sacar a sus bases a la calle para protestar contra ETA. La dirección del PNV notificará el 11 de octubre su intención de realizar el día 28 de ese mes una manifestación contra el terrorismo, en alusión a la lucha de ETA. La decisión provocará una auténtica conmoción en el mundo abertzale y el entusiasmo abierto de la derecha española. UCD manifestará su disposición a participar en la marcha, ofrecimiento que es rechazado por el PNV que si sera secundado por PSOE y PCE.

    Los días previos a la marcha son escenario de una interesante polémica ideológica de carácter público entre ETA y el PNV en la que se entrecruzan comunicados con argumentos a favor y en contra de la lucha armada. Herrí Batasuna en pleno proceso de estructuración, decide aprovechar la jornada para realizar la primera convocatoria de manifestación de su historia. El día 28 de octubre de 1978 una gran marcha escenifica su rechazo a ETA concluyendo con la suelta de palomas, por lo que se le ha llamado "la manifestación de las palomas". A la misma hora, en el Casco Viejo bilbaíno la Policía apaleaba a las personas que trataban de secundar el llamamiento de HB, entre ellos al veterano Telesforo Monzón que había regresado de! exilio.

  11. #86

    Default

    La división en el mundo nacionalista tendría su continuidad en las posturas adoptadas ante el inminente referéndum constitucional. El PNV era consciente de que no podía apoyar una Constitución antivasca y de que tampoco sería conveniente engrosar las filas del No, porque este resultado podría ser mayoritario y crear en Euskal Herria una crisis de legitimidad del Régimen que podría traer consecuencias no controlables por el partido. Por eso la dirección del PNV elegirá la opción de la abstención para el referéndum de diciembre. Esta actitud de premeditada ambigüedad dejará el campo del No en manos de EE y principalmente de HB. Esta sería una de las últimas ocasiones en que los sectores de la izquierda abertzale representados por EE y HB coincidieran en una campaña política de calado.

    La nueva formación emprendió una fuerte camparla propagandística porel rechazo a la Constitución. Un librito de masiva difusión, editado por KAS, reunía los argumentos de la izquierda abertzale para rechazar un texto que no reconocía a Euskal Herria como nación. Este exhaustivo análisis recoge también la opinión de ETA que resume así sus razones para el No, centradas en la capacidad del Ejército y de la oligarquía de hacer un texto a su medida:

    Pensar, pues, que el presente proyecto constitucional está al margen de la influencia de las FFAA supone simplemente cerrar los o|os a la realidad. En este proyecto constitucional las FFAA han impuesto (...) una serie de puntos como son: la forma de Estado monárquica, el sistema capitalista, la falta de libertad de opinión y expresión, la continuación del franquismo sin Franco, la negación del derecho de autodeterminación pacífica de los pueblos oprimidos del Estado, la ley antiterrorista, la división de Euskadi Sur entre Navarra y "provincias vascongadas", la obligatoriedad del castellano y el intento de desaparición del euskara por la miseria económica, en general la carencia absoluta de libertades nacionales para nuestro pueblo (...) Y, por si todo ello fuera poco, el derecho a sí mismos para cargarse la Constitución cuando les venga en gana. Y todo esto al servicio de unos intereses concretos, los de la clase social que provocó el levantamiento del 18 de julio: la burguesía española.*
    Entrevista con ETA en La Constitición española, 1978, Vascas, Oiartzun, I978, pp. 66-67*

    Durante la campaña del referéndum constitucional la maquinaria militar de ETA se aceleraría con implacable precisión. Tanto ETA como ETApm habían emprendido serios procesos de reestructuración que les habían permitido disponer de estructuras eficaces y bien dotadas de armas y recursos. Los polimilis se valieron de sus contactos internacionales para que algunos de sus militantes realizaran cursos de entrenamiento en el extranjero, en países como Argelia o Yemen. Tras meses de trabajo, ETApm : disponía de 23 comandos operativos en mayo de I978 e incluso contemplaba la posibilidad de que varios de ellos actuaran conjuntamente en una estructura denominada columna que aspiraba a disponer de una autonomía técnica completa y agrupaba a tres o cuatro comandos. Esta estructura llegó a ser movilizada en alguna ocasión, como en el intento frustrado de asalto del Gobierno Militar de Donostia, el 19 de junio de 1978, en el que participaron 30 militantes en una acción sin precedentes fuera de tiempos de guerra. Las acciones en columna se prodigaron poco y meses después la organización abandonaría ese modelo por ser muy vulnerable a la represión.

    Más fuerte aún era la estructura de ETA. Tras una primera organización a lo largo de finales de 1974 y principios de 1975, la nueva ETA surgida de la fusión entre milis y Bereziak albergará una gran capacidad militar:
    Según fuentes policiales, tras la unión de milis y berezis, ETA queda compuesta por entre 180 y 230 militantes encuadrados en comandos operativos, legales e ilegales, estructuras de dirección y logística, reserva... más otro centenar en comandos de apoyo, información, propaganda...*
    * Argala, p. 286.

    Tras la fusión se emprende además un proceso de creación de comandos a los que se da formación política y militar en amplios cursillos;

    Al menos dos grandes cursillos tuvieron lugar en 1977. Uno en julio y el otro en diciembre (...) La participación en los mismos era muy numerosa, alrededor de 40 militantes en cada uno. Los militantes solían ser jóvenes recién incorporados que iban a constituir, o acababan de hacerlo, un comando legal. (...) El aspecto militar era el fundamental, dado que la formación política podía recibirse por numerosas vías en una sociedad vasca en la que se respiraba política en todas partes, y los militantes se ejercitaban con diverso armamento, desde pistolas hasta lanzagranadas. Después, al terminar el cursillo, el comando solía recibir una bolsa de deporte con el material básico para empezar a operar, pistolas firrebirds, metralletas stein, munición, algo de goma-2...*
    * Ib., p. 287

    Aunque es difícil de precisar, a principios de 1978 ETA disponía de cerca de 400 militantes en decenas de comandos operativos y estructuras de apoyo, y la capacidad de reponer inmediatamente cualquier pérdida Este potencial junto al de los polimilis y a los recién nacidos CCAA hicieron que a partir de mediados de 1978 se encontraran operando en Euskadi Sur más de medio centenar de comandos armados. Desde la escalada de tensión de julio hasta finales de año, ETA provocaría cerca do cuarenta muertos en sus acciones, a las que habría que sumarlas de ETApm y los CCAA. Desde que ETA emprendió la lucha armada el balance de muertos de cada período siempre recogía más víctimas en el lado vasco, fueran militantes de ETA o simples ciudadanos abatidos por las FSE. En 1977 la balanza se equilibra. En 1978 pasa a inclinarse claramente del lado opuesto.

    La contribución de las dos ramas de ETA a la campaña de la Constitución fue diferente, fiel a la concepción que cada una de ellas tenía de la lucha armada ETA prosiguió con su ofensiva contra las fSE y sus colaboradores. La red de ultra.derechistas y confidentes que durante el franquismo se había forjado en numerosas localidades vascas sería golpeada duramente con decenas de atentados mortales. El 16 de noviembre ETA volvía a atentar en Madrid causando la muerte del ex presidente del Tribunal de Orden Público. Mientras, ETApm buscó acciones de menor intensidad y carácter pedagógico, entre las que destacan la irrupción en varios actos públicos para leer comunicados o el secuestro de una avioneta para lanzar panfletos contra la Constitución.

  12. #87

    Default

    El 6 de diciembre se realizó el referéndum de la Constitución. Los partidarios de la Reforma se habían lanzado a una enorme campaña propagandística para lograr el respaldo popular. En el conjunto del Estado se vieron correspondidos por el éxito, pero el resultado en Euskal Herria fue muy distinto. A pesar de la campaña institucional, con el uso de todos los medios de comunicación públicos y privados, y la ctiva implicación del PSOE y UCD y de que el PNV había solicitado la abstención sin hacer una potente campaña anticonstitución, los resultados no repitieron los de diciembre de 1976 y junio de 1977. El 6 de diciembre de 1978 tan sólo el 35% del censo vasco dio el Sí a la Constitución española. Más de la mitad, el 51%. se abstuvo. Un 10%, votó No y un 5% nulo. En el conjunto del Estado el respaldo había sido del 59% del censo lo que demostraba la diferencíalidad de la situación vasca. Sobre tan exiguos apoyos, el Régimen que acababa de instaurarse carecía de legitimidad suficiente en Euskal Herria. Todo ello a pesar de que la Constitución era ofrecida como la única vía para recuperar la libertad cuyas alternativas eran la anarquía o el retorno a la dictadura militar, Los resultados fueron acogidos con gran satisfacción en toda izquierda abertzale, que había liderado el campo del No. El bloque rupturista había obtenido por fin un éxito en las urnas y las espadas para la lucha se mantenían en alto.

    .


    Capítulo V

    El árbol y las nueces

    DEMOCRACIA A LA ESPAÑOLA



    La aprobación de la Constitución Española, el 6 de diciembre de 1978, había puesto punto final oficial al proceso de Transición. Tras un proceso en tres etapas: aprobación de la Ley de Reforma Política, Elecciones Generales y Referéndum constitucional, el Estado español se consideraba formalmente una democracia. Ningún responsable político, policial, judicial, religioso, militar o económico de la dictadura que durante cuarenta años había oprimido al Estado español tras tomar el poder en una cruenta Guerra Civil, fue sometido a juicio, destitución ni sanción alguna. El nuevo Régimen se había constituido partiendo de un total ventajismo por parte de los herederos del anterior, que habían contado para establecer sus partidos políticos, UCD y AP, con todos los medios posibles, incluidos los públicos, mientras el resto de fuerzas, incluso las que aceptaban la Reforma, partían de la precariedad de una larga clandestinidad. Además, las Fuerzas Armadas habían puesto los límites en las cuestiones sensibles, como la monarquía, la bandera y la unidad territorial, y sus mandos no se habían privado de hacer ostentación de su capacidad de presión en el proceso político. Sobre estas bases antidemocráticas fueron forjadas unas reglas del juego que serían definitivas.


    En el Estado español esta Reforma fue facilitada por la existencia de una amplia franja social identificada con las posturas de la derecha y del Régimen franquista, lo que, unido a su poca vocación luchadora, hizo desistir a las direcciones de los partidos de izquierda mayoritarios de intentar defender un proceso de transformación más profundo. Pero la situación en Euskal Herria era diferente. El chantaje de "esta Constitución o el regreso a la dictadura" no había funcionado y una parte mayoritaria de la población había rechazado un texto que no contemplaba la existencia de la Nación vasca y sus derechos correspondientes. El nacionalismo español había consagrado en la Constitución la imposición de una unidad indisoluble de España, igualmente se había negado a negociar la solución a la confrontación armada sobre una alternativa KAS que era mayoritariamente respaldada por la sociedad vasca.*
    ** Txiki Benegas había escrito en febrero de 1978 que la nueva alternativa KAS era “razonable y positiva en el camino de la pacificación de euskadi”, y, meses después el PSOE había participado en el Aberri Eguna bajo la reivindicación de autodeterminación además de defender la unidad de los cuatro territorios vascos de Hegoalde

    Al mismo tiempo, el proceso de gestación del nuevo sistema político había sido la etapa más represiva desde el final de la Guerra Civil.

    Esta brutal represión y la frustración política habían generado en Euskal Herria una situación explosiva que se tradujo, entre otros efectos, en la gran ofensiva militar que tas tres organizaciones armadas vascas emprendieron en la segunda mitad de 1978. La constatación de que ni el señuelo negociador, ni el proceso constitucional, ni los métodos represivos oficiales servían para aplacar la actividad armada llevó a los responsables de la lucha anti-ETA a reactivar la guerra sucia, que nunca había desaparecido del todo. El 21 de diciembre de 1978 fallecía en Angelu víctima de la explosión de una bomba bajo su coche José Miguel Beñaran Ordeñana, Argala. La elección de la víctima no era casual, ya que Argala era en esos momentos uno de los principales dirigentes de ETA, liderando su aparato político. Este militante era un interlocutor habitual con otras organizaciones de la izquierda abertzale y de otros ámbitos ideológicos y había participado en reuniones con los principales responsables políticos vascos. También era uno de los interlocutores en los frustrados procesos de diálogo con el Gobierno español. A nivel interno era uno de los militantes más conocidos y apreciados dentro de ETA. En general podría decirse que Argala era la persona más influyente y respetada en toda la izquierda abertzale.

    Días antes de su muerte, había enviado al comité pro-amnistía de su pueblo una cinta magnetofónica en la que se recoge el que se convertiría en su testamento político. En él reitera su apuesta por la lucha en los términos que el con junto de la izquierda abertzale estaba desarrollando en esos momentos y realiza una exhortación al trabajo organizado. El objetivo de su lucha queda resumido en la reivindicación clave en esos momentos, un estatuto de autonomía basado en el respeto a los derechos del pueblo vasco y el conjunto de la alternativa KAS. Los medios para conseguirlo:

    Lo que vale para luchar contra la reforma, para luchar por Ios 5 objetivos que antes hemos dicho que se marca KAS, son únicamente la lucha armada y la movilización popular de la forma que sea.

    Los actos de duelo y protesta por la muerte de Argala estuvieron a la altura de su consideración social y entre las numerosas reacciones de esos días destaca la imagen de su localidad natal, Arrigorriaga, completamente tomada por las FSE el día de su funeral, mientras en medio de un pueblo desierto, en el que todos sus habitantes habían decidido encerrarse en sus casas, un pequeño cortejo compuesto por familiares y amigos íntimos atravesaba las calles en la despedida del militante muerto. Pero la eliminación de Argala no fue un hecho aislado. El 13 de enero de 1979, Peixoto era tiroteado y sufría múltiples heridas, cuyas secuelas padecería de por vida. El 4 de mayo Txomin Iturbe resultaba herido en otro atentado. Su esposa había sido recientemente víctima de un intento de secuestro a manos de dos policías españoles. Peixoto y Txomin formaban, junto a Argala, parte de la dirección de ETA y estos atentados mostraban el interés del Estado en descabezar a la organización armada.

  13. #88

    Default

    Junto a estos movimientos extraoficiales, el Estado español también presionaría a las autoridades del país vecino para conseguir que se implicaran en el acoso de los refugiados vascos. El Estado francés dosificaba sus acciones en función de la coyuntura y de sus intereses políticos, aunque los últimos tiempos habían estado jalonados de detenciones, confinamientos y deportaciones. A principios de 1979, tras nuevas presiones diplomáticas y en respuesta a la conclusión del proceso constituyente en el Estado español, el Gobierno francés dará un nuevo impulso a esta dinámica lanzando una amplia redada en círculos de refugiados con numerosas detenciones y la expulsión a España de siete de los detenidos. El paso de la extradición legal aún no se había dado: todavía en abril de 1979 un tribunal francés rechazaría la extradición de dos militantes de ETA afirmando que los fines y actividades de dicha organización eran políticos. Sin embargo, el Gobierno comenzó a retirar desde principios de año las cartas de refugiado político de las que disponían muchos exiliados vascos. Las crecientes medidas francesas contra los refugiados dieron pie a una fuerte contestación social y llevaron a ETA a realizar varias acciones contra intereses económicos de ese país, llegando en junio al hundimiento de un barco de esa nacionalidad en el puerto de Pasaia.

    Para ETA 1978 había tenido su coste. Seis de sus militantes fallecieron en enfrentamientos y Argala en atentado. También había muerto en atentado la mujer de Juanjo Etxabe, Agurtzane Arregi. Dos militantes de los CCAA murieron por disparos de la Policía y otros seis ciudadanos perecieron en controles o manifestaciones. La Policía informaba a principios de 1979 que en los últimos meses del año anterior había desarticulado 46 comandos armados y detenido a 200 miembros de ETA. La amnistía de 1977 había quedado en agua de borrajas al no estar insertada en un proceso de resolución global del conflicto y a finales de 1978 los presos políticos vascos superaban el centenar. En diciembre la mayoría de ellos fueron trasladados a la prisión de Soria, cuyas dependencias interiores serían vigiladas por una compañía de la Policía Armada.

    Pero estas detenciones, algunas indiscriminadas y otras realmente vinculadas a ETA, no redujeron el potencial de la organización. El inicio del año 1979 fue contundente, ya que en sus dos primeros días ETA mató a un comandante del Ejército en Donostia y a un cabo de la Policía en Iruñea, para a continuación asestar otro duro golpe al Ejército en Madrid matando el día 3 de enero al general Constantino Ortín, gobernador militar de la capital. En enero de 1979 el Gobierno enviará 3.000 nuevos policías a Euskadi, lo que elevará a un total de 11.000 los miembros de las FSE presentes en tierra vasca.

    Además de las numerosas bajas, esta presión había generado entre los miembros de las FSE destinados en Euskal Herria una situación muy dura. Los policías y guardias civiles, entre el miedo a los atentados y el masivo rechazo social, se habían encerrado en sus cuarteles. La prepotencia con la que durante la dictadura los más destacados represores se paseaban por las calles vascas dio paso a una situación de repliegue total. Muchos agentes solicitaron el traslado. Otros muchos desarrollaron problemas psicológicos, hasta el punto que comenzó a hablarse de una nueva enfermedad entre los miembros de las FSE destinados en Euskal Herria, denominada Síndrome del Norte. Tras algunos atentados hubo amagos de amotinamiento por parte de las guarniciones policiales, como el caso de la rebelión en el cuartel de Basauri, en noviembre de 1978, que se saldó con decenas de policías expedientados. Mientras algunos se consideraban carne de cañón en una tierra extraña, otros canalizaron su odio contra la población vasca.

    La situación política tampoco permitía ni un momento de respiro y tras la aprobación de la Constitución la Transición entraba en su segunda fase, la de desarrollo de los elementos básicos del nuevo entramado institucional. Este proceso tendría tres hitos fundamentales: la celebración de unas nuevas elecciones legislativas para elegir unas Cortes que sustituyeran a las constituyentes, una vez que éstas habían concluido su labor; la realización de las elecciones municipales que dieran a los ayuntamientos un carácter más democrático, ya que seguían vigentes los consistorios franquistas; y más a medio plazo, la concreción definitiva de los estatutos de autonomía, de los cuales el vasco se percibía como el más peliagudo. La renovación de las Cortes y de los ayuntamientos se realizaría mediante una doble convocatoria electoral. El 1 de marzo de 1979 se celebrarían las elecciones legislativas y el 3 de abril las municipales. Ésta sería la prueba de fuego para la nueva coalición Herri Batasuna. que por primera vez iba a pasar el test de las urnas. Primeramente hubo de solventarse un debate delicado para la izquierda abertzale. la propia participación en las elecciones legislativas. En 1977 se habían puesto una serie de exigencias, resumidas en la amnistía y la existencia de condiciones democráticas, para aceptar la participación. Pero ahora, aunque se estaba aún más lejos que entonces del cumplimiento de dichas condiciones, se impondrá el pragmatismo. La izquierda abertzale había constatado que, salvo en la consulta de la Constitución, la opción abstencionista no era del agrado de la sociedad vasca. La gran participación en el referéndum de diciembre del 76 y en las elecciones de junio de 1977 demostraban que la ciudadanía quería participar y expresar su opinión de una forma directa y definida a través del voto.

    Esto inclinaba la balanza hacia la participación, pero la duda era cómo hacerlo sin legitimar el sistema político que se combatía. La solución a este problema vino de una fórmula novedosa, inspirada en la actitud del Sinn Fein irlandés. HB decidiría participar en las legislativas pero no ocupar los posibles cargos que obtuviera. Con ello se daría a la opción rupturista una visibilidad política notable, al tiempo que se ponía en cuestión la legitimidad del sistema. Adoptada esta posición en HB, ETA la apoyó expresamente, por lo que la unidad de la izquierda abertzale en este terna quedaba salvaguardada:

    La práctica, maestra de toda teoría, nos enseña que, en ciertas ocasiones, para vencer al enemigo, más vale servirse de la astucia que de la fuerza, y todavía mejor sí ambos elementos se unifican bajo una misma fuerza común No se trata pues, de participar en las antidemocráticas y antivascas elecciones al Parlamento español, sino de contrarrestar la maniobra de la burguesía y sus domesticados aliados de la 'oposición', utilizando hasta cierto punto uno de sus instrumentos alienadores de combate para asentar las bases de un proceso autónomo vasco. Dicha presentación viene a ser una forma de concretar y canalizare! amplio marco de la política abstencionista preconizada desde siempre por la izquierda abertzale consecuente.*
    * ETA ante las elecciones. Documento de ETA del 6 de febrero de 1979

    Los resultados dieron la razón a esta apuesta y de forma sorprendente HB conseguiría 172.000 votos en las elecciones de marzo, convirtiéndose así no sólo en la más potente de las referencias de la izquierda abertzale y la única fuerza rupturista de peso electoral, sino en la cuarta pata del mapa político vasco junto a los mayoritarios sectores de centro vasco y españolista (PNV y PSOE) y la derecha española (UCD-AP), que repetirían los resultados proporcionales de 1977. EE mantuvo sus 80.000 votos a pesar de la salida de EMK, pero sus posibilidades de crecimiento quedaron cerradas ante la pujanza de HB.

  14. #89

    Default

    Cuando la sociedad vasca aún no se había repuesto de la sorpresa, para algunos conmoción, de la potente irrupción de HB en el escenario electoral, las elecciones de abril consolidaron la tendencia al alza de la izquierda abertzale, que consiguió con 231.000 votos lo que durante mucho tiempo sería su techo histórico, logrando situarse como segunda fuerza política en Euskadi Sur. Varios hechos explicaban este resultado. En primer lugar el éxito de marzo había dado credibilidad a HB para muchos simpatizantes que antes dudaron de la viabilidad del proyecto. Por otro lado, la coalición había preparado con mimo las municipales, realizando una gran campaña y presentando numerosas candidaturas mientras los grandes partidos, más atentos a la macropolítica, habían trabajado menos esta convocatoria. También había ayudado la incorporación al proyecto de los más destacados componentes del activo Grupo de Alcaldes. Además, los pequeños partidos de izquierda se habían ausentado de los comicios con lo que parte de su voto emigró a HB. Finalmente se podía constatar que se establecía un comportamiento que se mantendrá como norma histórica: las elecciones de carácter estatal favorecerán el voto de las opciones españolas mientras que las de carácter local impulsarán a las formaciones vascas (el PNV también experimentó un fuerte ascenso).

    Este éxito también sería utilizado por el Estado, que encontraba ahora en HB una estructura accesible en la que descargar su impotencia ante la lucha armada. Numerosos cargos y militantes de HB serían a partir de entonces víctimas del acoso judicial y de la guerra sucia. El '3 de febrero, en una manifestación en favor de los refugiados en Gasteiz, la práctica totalidad de la dirección de HB había sido detenida y encarcelada. Todos ellos saldrían en libertad poco después, aunque Telesforo Monzón sería retenido hasta su elección como diputado.

    Si en algún sector político había causado desconcierto la irrupción de HB era en el Bloque Político Militar. Mientras la dirección de EIA seguía considerándose vanguardia del proletariado y revistiendo su actuación con un discurso revolucionario, en la práctica su actividad se había centrado en el ámbito institucional. Cuando HB hace su espectacular aparición electoral, la dirección de EIA analizó el hecho desde la soberbia, augurando un corto recorrido a un proyecto al que definían como expresión de la pequeña burguesía. Pero un sector de la base polimili se está dando cuenta de que el liderazgo de KAS-HB en las luchas populares y antirepresivas es el que ha posibilitado estos resultados, mientras que la actividad del bloque político-militar se va distanciando de las demandas de la base social de la izquierda abertzale. Incluso en el ámbito armado ETApm disponía de capacidad y voluntad para efectuar una práctica armada más agresiva, decisión que fue frenada por la dirección de EIA. En algunos sectores de ETApm empieza a tomar fuerza la idea de que están actuando como meros recaudadores y agentes propagandísticos de un proyecto cada vez más controlado por la línea Onaindia-Bandrés.

    EL ESTATUTO DE LA MONCLOA

    La última parte de esta segunda fase del proceso reformista era la elaboración de los estatutos de autonomía. El proceso de gestación del Estatuto vasco fue largo y tortuoso. Los primeros pasos se dieron a partir del 25 de noviembre de 1978, cuando se cerró el plazo para presentar propuestas para el nuevo estatuto en la comisión que el Consejo General Vasto había creado a tal efecto. De las 18 propuestas presentadas, cuatro, las de PSOE, UCD, PNV y EE fueron admitidas para su débale. El 24 de diciembre la comisión redactora uItimó el anteproyecto y tras aprobarse por el pleno de los parlamentarios vascos, el 29 de diciembre en Gernika, se convirtió en el proyecto que se entregaría en Madrid. En consonancia con lo impuesto en el Estatuto pre-autonómico. Nafarroa quedaba excluida.

    En la capital del reino la propuesta entraría en una larga y complicada fase de debate en la que la parte española iba a tener la máxima capacidad de veto. Aun así, las negociaciones se prolongaron durante meses, puesto que para el Gobierno central era imprescindible que el proyecto resultara aceptable para algunas fuerzas políticas vascas, ya que de otro modo el frente rupturista podía fortalecerse de forma peligrosa. Mientras tanto las elecciones determinaron una nueva composición del Consejo General Vasco, en el que el PNV se hizo con la presidencia en la persona de Carlos Garaikoetxea, merced al apoyo de EE Garaikoetxea sería el encargado de liderar las negociaciones con el Gobierno central para la aprobación del estatuto. Ea discusión se prolongaría con el telón de fondo de las acciones armadas de ETA por un lado y las alusiones expresas de altos mandos de las FFAA sobre los límites que debería tenerla nueva ley.

    ETA seguía centrada en el hostigamiento a las FSE. aunque en mayo un nuevo golpe al Ejército respondía a las intervenciones de éste en la vida política. El 25 de mayo caerían abatidos en Madrid un teniente general, jefe de personal del Ejército, y dos coroneles, además de su chóler. En Euskal Herria las calles hierven en movilizaciones contra la política del Gobierno francés en relación a los refugiados, que le ha Ilevado a notificar el 22 de marzo la retirada del estatus de refugiado político a todos los exiliados vascos, y también en defensa de los derechos de los presos, cuya situación en Soria bajo el permanente acoso policial es insostenible. Una gran manifestación coronará estas protestas reuniendo, casi por última vez, el apoyo de las fuerzas que se habían opuesto a la dictadura, incluyendo al PSOE. y al PNV. Igualmente importante sería la lucha contra Lemoiz, que había dado lugar a la creación de decenas de comités antinucleares y a una intensa actividad movilizadora.

    ETApm se había centrado en acciones de castigo contra empresarios y alguna acción contra las FSE. También se había llevado a cabo alguna acción de respaldo a luchas sociales y contra instalaciones oficiales. Pero sin lugar a dudas las acciones más espectaculares fueron dos operaciones de abastecimiento En la primera de ellas un comando logra robar una tonelada de goma-2 en Irunea En la segunda, una columna polimili, compuesta al menos por catorce militantes, asalta el banco Herrero en Oviedo apoderándose de 130 millones de pesetas.

    La cercanía del verano volvió a marcar un recrudecimiento de la tensión. En mayo un joven fue asesinado en Andoain por la triple A. Días después, una joven donostiarra, Gladys del Estal, moría en Tudela por disparos de la Guardia Civil mientras participaba en una manifestación antinuclear. Este hecho provocó una huelga general en Euskal Herria plagada de incidentes en la que varias personas resultarían heridas de bala En esas fechas varias personas son tiroteadas en controles y una de ellas morirá el día 22 de junio en Basauri. El día 29 una anciana fallece atropellada en Errenteria por un jeep de la Policía que se dirigía a toda velocidad a reprimir una manifestación. Igualmente dos policías ebrios matarán a tres personas en sendos incidentes acaecidos en Errenteria el 10de junio y en Gastéiz el 25 de agosto, En el primer caso, la víctima lo fue por su condición de travestí En el segundo, por recriminar al policía su agresividad. Tras la muerte del joven en Errenteria decenas de agentes disolvieron la manifestación de protesta para más tarde irrumpir y arrasar el ayuntamiento de la localidad donde se estaba celebrando un pleno sobre lo sucedido. El Batallón Vasco Español matará a dos refugiados ese verano, Enrique Álvarez en junio y Juán Lopategi en agosto.

    El día 13 de junio ETA tratará de realizar una intervención de calado en el frente antinuclear cuando un comando logra introducir nuevamente una bomba de gran potencia en la central para destruir el reactor. Aunque se realizan llamadas de advertencia con gran antelación, la central tampoco esta vez es desalojada y un trabajador morirá en la explosión. Este hecho llevará a ETA a la conclusión de que esa actitud de no desalojar las obras a pesar de las advertencias es premeditada y busca poner a la organización en la tesitura de abandonar esta estrategia o asumir causar víctimas entre los trabajadores ETA elegirá la primera opción y a partir de entonces desistirá de intervenir en el interior de la central para pasar a atacar directamente a responsables de la obra e intereses de Iberduero.

  15. #90

    Default

    Mientras, en Madrid proseguían las infructuosas negociaciones sobre el Estatuto, con una UCD atrapada entre su deseo de cercenar aún más las competencias de la propuesta del Consejo General Vasco y la imperiosa necesidad de evitar que nuevas formaciones se incorporaran al frente rupturista. Al hilo de este debate, ETApm y EIA endurecieron su discurso. Alarmada por el éxito de HB, la dirección de EIA, que se había comprometido en la defensa del Estatuto, trata de dar a esta decisión una connotación radical que la haga atractiva para los sectores más combativos Veladamente advertirán que en caso de que el Estatuto sea mutilado en Madrid el partido pasará a la clandestinidad. Igualmente dan luz verde a ETApm para recrudecer el accionar armado.

    Con el doble objetivo de presionar a favor del Estatuto y protestar por la dura situación de los presos en Soria, ETApm colocará una decena de bombas en zonas turísticas del Estado español en junio y julio. El 4 de julio Gabriel Cisneros, alto dirigente de UCD, es tiroteado al escapar de un intento de secuestro por parte de un comando polimili. Alertado, el Gobierno establece contactos con ETApm y acuerda la salida de la Policía de Soria, que se materializa el día 9. En esos momentos la discusión sobre el Estatuto entra en su recta final. PNV y UCD han pasado a debatir directamente en la Moncloa. Finalmente el día 17 se llega a un acuerdo. EE acoge con alborozo este pacto que Bandrés Ilega a calificar como «un tratado de paz después de tres guerras civiles».*
    * Egin. 18 de julio de 1979. Citado en ETApm El otro camino. p 159.

    La realidad no tardaría en desmentirle. El mismo día en que se pactaba el Estatuto en la Moncloa la Policía volvía a entrar en la cárcel de Soria. Días después, siete presos fueron trasladados desde Martutene a la prisión manchega. Ante estas vulneraciones de lo acordado. ETApm decide reanudar su campaña de bombas y esta vez elegirá la capital española como objetivo. Los artefactos serán colocados en dos estaciones de trenes y en el aeropuerto y su colocación será comunicada mediante varias llamadas telefónicas. Pero, una vez más, las autoridades desoyeron los avisos y las deflagraciones se produjeron cuando las inmediaciones estaban repletas de viajeros, lo que causó la muerte a cinco personas y heridas a varias decenas más. El rechazo a estas acciones es unánime. EE exigirá una autocrítica, que los polimilis realizarán públicamente a pesar de que recuerdan la reiteración de los avisos. Pronto la vorágine política que provocaría la campaña del referéndum sobre el Estatuto apagaría los ecos de las explosiones de Madrid. Además, tras su aceptación del marco jurídico político, EE-ETApm dejaron de ser objetivo preferente de los ataques de la prensa, el Gobierno y las FSE, que se centraron en la represión del movimiento independentista que identificaban con el binomio ETA-HB.

    Desde ETA se había rechazado frontalmente el texto estatutario, aprobado en una ceremonia que la organización denominó «abrazo de la Moncloa».*
    * Esta denominación hace alusión al denominado Abrazo de Vergara con el que los generales Maroto y Espartero pusieron fina la primera guerra cariista en 1840 y que a la Postre se traduciría en un rosario de nuevos conflictos que culminaría décadas más tarde Con la supresión de los Fueros Vascos.

    Para ETA este acuerdo «ha sumido en un mar de tinieblas la sacrificada lucha de resistencia de un sector de nuestro pueblo que ha combatido honradamente con el Estado opresor y ahora ve cómo sus mismos líderes se rinden al enemigo por un simple plato de lentejas».*
    * Comunicado de ETA al pueblo vasco. 30 de julio de 1979.

    La organización resumiría sus razones para oponerse a este estatuto en una entrevista posterior: negación del derecho de autodeterminación, exclusión de Nafarroa, no equiparación del euskera con el castellano, permanencia de las fuerzas policiales españolas y competencias económicas cuya naturaleza atentaba contra los intereses de la clase trabajadora. La reacción de ETA fue mantener su campaña armada. En septiembre dos altos oficiales del Ejército serían abatidos en Bilbao. El día 23 moría en atentado el gobernador militar de Gipuzkoa, un general que había combatido en las filas nazis. Cinco días después el Batallón Vasco Español, acabaría con la vida del concejal donostiarra de HB Tomás Alba. La actuación de las FSE era implacable. A principios de septiembre el joven Iñaki Kijera había muerto a manos de la Policía en Donostia. Durante la huelga general convocada al día siguiente la Policía haría uso de fuego real en varias manifestaciones.

    Establecida la fecha del referéndum del Estatuto vascongado para el 25 de octubre las fuerzas políticas desplegarán toda su capacidad para hacer de este reto una victoria de sus posiciones. A nivel interno los partidos que se proclaman abertzales son conscientes de las limitaciones del proyecto. Xabier Arzalluz, presidente del PNV ya lo había manifestado al presentar la propuesta de Estatuto:

    Tiene que quedar claro que hemos partido de una realidad impuesta que es el marco constitucional concreto. El salir de este marco supondría la invalidación de todo intento estatutario, por lo que es necesario acatarlo. No es nuestro estatuto ideal, ni siquiera el que nosotros propondríamos. Es el que permite la Constitución.*
    *Egin. 28 de diciembre de 1978

    Pero su elección táctica obliga a PNV y EE a luchar por el éxito del proyecto por el que han apostado y tratan de proyectar la imagen de que el nuevo texto será una panacea para los problemas vascos. Los lemas de la campaña son elocuentes en este sentido. Para el PNV se podrá Levantar Euskadi con una sola palabra: BAI. EE trata de presentar el Estatuto como la consecución de todos los logros por los que la izquierda abertzale ha peleado en las últimas décadas: Con el Estatuto, los presos a la calle, Con el Estatuto, Nafarroa en Euskadi o A través del Estatuto, Audeterminación... ETApm suspenderá prácticamente toda la actividad armada hasta el referéndum. La campaña por el "Sí" es impulsada desde todos los medios oficiales y políticos excepto HB, al que se le suman EMK y LKI, que defenderán la abstención. Los opositores deben hacer frente a la presión represiva. Manifestaciones reprimidas, dirigentes procesados o encarcelados por emitir sus opiniones, libros y medios de comunicación secuestrados...*
    * El 17 de agosto se ordena el secuestro del libro Euskadi: la paz es posible. el 20 de agosto el del ejemplar del diario Egin en que daba cuenta de la liberación de su directora. Mirentxu Purroy. encarcelada por publicar un comunicado de ETA, el 19 de octubre el del libro Los vascos; De la nación al Estado; en septiembre son detenidos el secretario general de ANV y un dirigente de HASI. el 4 de octubre se deniega a HB la posibilidad de utilizarlos espacios televisivos de la campaña.

  16. #91

    Default

    En estas circunstancias se celebrará el referéndum en el que triunfa el Sí con el apoyo del 53% del censo. Más del 40% de la población se ha abstenido, lo que en un contexto de tanta trascendencia puede entenderse como un significativo grado de rechazo. Aun así, muchos de los que hubieran deseado otro estatuto decidieron votar a favor y aceptar resignados la oferta de "esto o nada" que se estaba haciendo con el Estatuto de la Moncloa. Para éstos, cualquier estatuto que comenzara a desmantelar siquiera parcialmente algunas de las estructuras de dominación que durante más de cuarenta años habían sumido a estas tres provincias vascas en un asfixiante ambiente de imposición del españolismo sería bien acogido.

    Nafarroa debería esperar aún más de dos años para acceder a una autonomía cuyo fin esencial sería consagrar la división territorial del sur de Euskal Herria. En marzo de 1982 el Parlamento navarro aprobaría la llamada Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra que no sería sometida al refrendo de la sociedad navarra. Para conseguir la mayoría de las tesis particiónistas había sido necesario que el PSOE cambiara su postura y defendiera la separación creando incluso para ello el Partido Socialista Navarro, desgajado del Partido Socialista de Euskadi.

    Con el Estatuto de Gernika o de la Moncloa debía culminar el proceso de Transición o Reforma en el Estado español. El mismo día que el vascongado, y con parecidos problemas de legitimación, aprobará Catalunya su estatuto. El resto de estatutos, a pesar de la identidad de otras naciones del Estado español no presentaba ni de lejos un grado de complicación similar, al estar otros movimientos nacionalistas en una situación muy distinta de los vascos o los catalanes. De hecho, la amplitud del proceso de concesión de estatutos de autonomía se ha entendido siempre como un intento centralista de difuminar la personalidad vasca y catalana, resumido en la expresión que hizo fortuna en la época: "café para todos".

    La magnitud que había adquirido la lucha vasca por el reconocimiento de su identidad nacional obligó al Estado a que el estatuto vascongado fuera el primero en tramitarse, el de más alto techo competencia! y sobre todo el único (posteriormente también el navarro) que proporcionaba, a través de la reinstauración de los Conciertos económicos, de una cierta autonomia económica y fiscal. Desde el punto de vista de un Estado unitario el Estatuto vasco ofrecía un alto grado de descentralización administrativa y un cierto reconocimiento de la personalidad vasca. Pero, con más o menos autonomía, una Constitución rechazada y un Estatuto aprobado de forma dudosamente democrática negaban a Euskal Herria la posibilidad de elegir su futuro entre todas las opciones posibles. Y Nafarroa quedaba separada del resto de territorios vascos. Por eso, para la izquierda abertzale la aprobación del Estatuto no supuso el fin de nada sino un Punto y seguido en la lucha.

    Aunque el Estado no había cedido en las cuestiones nucleares, la necesidad de neutralizar la presión independentista le obligaría a llegar casi al máximo en las concesiones técnico- administrativas. Cabe especular sobre qué hubiera sucedido en el caso de que tanto PNV como EE-ETApm se hubieran plantado ante Madrid y hubieran exigido junto a la izquierda abertzale el Estatuto Nacional de Autonomía para los cuatro territorios de Euskadi Sur, advirtiendo que en caso contrario no iban a aceptar
    el marco jurídico político impuesto. Es imposible saber cuál hubiera sido el resultado de esta apuesta, pero lo cierto es que los derechos nacionales vascos podían haber sido reconocidos, aunque a corto plazo eso hubiera supuesto para las direcciones de esos partidos seguir peleando durante un cierto período de tiempo.


    Y los agotados dirigentes del bloque político militar no estaban dispueslos a dar más de sí, mientras los dirigentes del PNV pasaron directamente de una cómoda oposición a dirigir una impresionante maquinaria política y administrativa, que permitía la gestión de ingentes recursos y una enorme cuota de poder. Todo ello conseguido a base del sacrificio de una generación de luchadores vascos que habían arriesgado sus vidas, y en muchos casos las habían perdido, para hacer renacer a finales de los años cincuenta la moribunda conciencia nacional vasca que dos décadas más tarde se encontraba en uno de los momentos más fuertes de su historia moderna. Tiempo más tarde alguien resumiría esta situación con otra expresión que hizo fortuna: "Unos tienen que sacudir el árbol para que otros recojan las nueces».

  17. #92

    Default

    Parte IV 1979-1988

    el Estatuto de la Moncloa al inicio de las conversaciones de Argel


    Presión armada para la negociación

    Capítulo 1 Los años de plomo

    LOS BLOQUES ENFRENTADOS


    El referéndum del Estatuto de autonomía vascongado marcó la línea divisoria entre los dos grandes bloques políticos que se enfrentarían en Euskal Herria durante los próximos años. Los partidarios de este Estatuto consideraban que con él había concluido el proceso de democratización del Estado español, bien porque aceptaban la legitimidad de todo el proceso de la Reforma, bien porque creían que el Estatuto suplía las carencias de la Constitución. En el lado contrario, reclamando un marco basado en la libre decisión de la ciudadanía vasca. quedaba la izquierda abertzale agrupada en HB y los otros grupos menores, principalmente LKI y EMK que habían consumado un giro hacia posiciones abertzales y que durante mucho tiempo se situarían en una posición de apoyo critico a HB.*
    *En 1983. el MCE Euskal Herria se transformaría en EMK (Euskal Mogimendu comunista) y en 1991 las organizaciones EMK y LKI se fusionarían en el partido Zutik.

    Esta redefinición de las fronteras políticas tuvo tintes traumáticos en amplios sectores, ya que suponía la ruptura de las alianzas tradicionales que se habían forjado en la lucha contra el franquismo. Por eso, cada uno de estos dos espacios sería sacudido por fuertes convulsiones internas y los próximos años serían escenario de trasvases individuales o colectivos de militantes entre ambos. Pero la definición general de cada bloque, su análisis político central y su núcleo humano principal permanecerían inamovibles. El espacio social de la izquierda abertzale se consolidará en torno al 15 % de la población, aunque el carácter militante de este grupo hará que su presencia social aparezca multiplicada por su capacidad movilizadora y su participación en la vida organizativa del país. Además, algunas de las posiciones políticas centrales de la izquierda abertzale, como la denuncia de la insuficiencia del marco reformista y defensa de la alternativa KAS, eran compartidas también por una mayoría social, lo que provocaría tensiones internas a los reformistas.

    Durante el franquismo la lucha obrera había sido el principal referente para los movimientos de izquierda. El sindicalismo estaba prohibido y la actividad reivindicativa se llevaba a cabo en estructuras ilegales y asambleas de trabajadores Todas estas connotaciones revolucionarias desaparecieron durante la Transición, al legalizarse los grandes sindicatos y aceptar éstos el proceso reformista. Su relevo lo tomarían los importantes movimientos sociales que habían surgido durante los años setenta, como el ecologista, el juvenil, el vecinal, el feminista, el antirepresivo...*
    * A partir del Mayo del 68 se empieza a hablar abiertamente en la izquierda Europea dé la crisis del proletariado como objeto revolucionario y de la necesidad de encontrar nuevos motores del proceso en los movimientos sociales, aunque en el Estado español este relevo había quedado ralentizado por la pervívencía de la dictadura.

    Estos movimientos se habían forjado en la clandestinidad, en base a principios de democracia directa y con un carácter muy combativo. Tras la Constitución y el Estatuto los militantes más activos de estos grupos vieron insatisfechas sus demandas y se creó un importante sentimiento de desengaño hacia el nuevo Régimen y hacia las estructuras partidistas que lo habían diseñado. Cuando surge HB como fuerza de rechazo al nuevo sistema y sus instituciones y con una organización asamblearia, se produce una confluencia entre gran parte de estos movimientos y la nueva formación, que aglutina además a los sectores netamente independentistas del nacionalismo vasco. Con ello la izquierda abertzale logrará lo que durante el franquismo se le había resistido, en buena medida por la lejanía del movimiento obrero de la problemática nacional: ser la principal referencia para de los sectores sociales más progresistas y revolucionarios.

    A mediados de 1979, la constatación de la fuerza de los movimientos anti-sistema llevó a la izquierda abertzale a tratar de poner en marcha un ambicioso proyecto de contrapoder popular que denominó Euskal Herriko Batzarre Nazionala (EHBN). Este órgano pretendió ser inicialmente una alternativa al proceso de institucionalización guiado por los reformistas y erigirse en un órgano constituyente paralelo. En su primera reunión, en junio de 1979, se realiza un llamamiento a representantes institucionales para la elaboración de un estatuto de autonomía alternativo. En su segunda convocatoria, en septiembre de 1979, la certeza de que el Estatuto oficial ya está a punto de ser aprobado lleva a los impulsores de este órgano a abrir su composición a los movimientos sociales para tratar de constituir un marco de representación popular directa, que confronte su legitimidad con las instituciones emanadas del proceso reformista. Paradójicamente, el éxito de HB al aglutinar casi todo el espectro alternativo hace que este proyecto se superponga con la coalición y que no alcance a integrar nuevos sectores, por lo que el EHBN irá languideciendo.

    Tras la salida de EIA en 1977, KAS había homogenizado su línea política, pero pronto habría de hacer frente a la problemática de contar en sus filas con dos partidos de similares características. LAIA y HASI. La pretensión de LAIA de convertirse, siguiendo su inspiración leninista, en el partido dirigente de la coordinadora, la había aislado frente a HASI, ASK y el sector pro-KAS de LAB, que propugnaban una dirección colegiada, opción definida como Bloque dirigente.l*
    * El marxismo leninismo propugna la existencia de un partido obrero revolucionario que Constituya la vanguardia del proletariado y el grupo dirigente de la revolución.

    Cuando en mayo de 1979 surge una organización juvenil dentro de la coordinadora, Jarrai, ésta se convierte en escenario de la confrontación entre las tesis de Bloque y las de Partido. La abrumadora victoria en el congreso de Jarrai de las tesis pro-bloque y la constatación de su aislamiento llevaron a LAIA a abandonar KAS en diciembre de 1979.

  18. #93

    Default

    Cuando se convocan las elecciones autonómicas para marzo de 1980 vuelve a plantearse el debate de la participación institucional, esta vez unido a la discusión sobre la estructuración interna de la coalición. En HB, el mayor peso ante la opinión pública lo habían tenido las personalidades no afiliadas a ninguno de sus partidos, siendo igualmente independiente la mayoría de la base militante y votante. Pero la formación era oficialmente una coalición de cuatro partidos (jurídicamente sólo de ANV y ESB. que eran legales). La decisión de dar un mayor peso en la dirección a los independientes y de no participar en el nuevo Parlamento autonómico llevará a LAIA y a ESB a abandonar HB en febrero de 1980. En las elecciones HB apenas se resentirá de la salida de estas formaciones lo que demostrará que es la coalición la que realmente tiene ganado su propio espacio político. ESB y LAIA desaparecerán en los próximos años.

    Otras fuerzas políticas también habían vivido sacudidas internas ante el nuevo escenario político El PSE, insatisfecho con sus resultados electorales, aprobaría en su II Congreso, en noviembre de 1979, un abandono de sus escarceos vasquistas y un re-alineamiento en posiciones más centralistas En el PNV, un amplio sector de Bizkaia, encabezado por el presidente provincial Antón Ormaza, abandonará el partido en diciembre de 1979 al considerar que estaba renunciando a su abertzalismo. En EE, el retorno a la actividad armada de ETApm levantaría ampollas y motivaría futuras rupturas. Pero, como hemos dicho, el eje que definía el conflicto era la confrontación entre los defensores de la legitimidad del nuevo sistema y sus opositores. Y además de la confrontación política, la escalada armada no hacía más que crecer. Dos días después de aprobado el Estatuto, los CCAA mataban en Urretxu al militante del PSOE Germán González, al que acusaron de colaboración con las FSE Este atentado motivó una amplia reacción de rechazo, que se extendió a la propia izquierda abertzale, a pesar de que el resto de partidos trataron de adjudicar esta muerte a ETA.


    Tras la aprobación del Estatuto ETA prosiguió su campaña en los frentes habituales, mientras los polimilis retomaron su actividad armada, que había estado paralizada en los últimos meses, con varias acciones entre las que destaca el secuestro de Javier Rupérez, miembro de la ejecutiva de UCD y responsable de relaciones internacionales del partido. El motivo de esta reactivación sería presionar al Estado para el desarrollo pleno del Estatuto. El secuestro de Rupérez realizado el 11 de noviembre de 1979 motivó una frenética actividad del Gobierno para conseguir su liberación. En círculos de la lucha antiterrorista se diseñó incluso un plan para secuestrar a Juán Mari Bandrés para canjearlo por Rupérez.*
    *Melchor Miralles y Ricardo Zarqués: Amedo. El Estado contra ETA. Plaza y Janés, Barcelona, 1989. pp. 91 y 92. Citado eri Euskadi ta Askatasuna. p 99

    Pero el rapto de Rupérez obtuvo tal resonancia internacional que se produjeron importantes peticiones para la liberación del retenido, incluidas las del Papa o Yasser Arafat, lo que llevó al Gobierno a descartar la opción del secuestro de Bandrés, pensando que al menos se estaba apuntando un tanto político. Tras varías concesiones menores Rupérez fue liberado el 12 de diciembre.

    A finales de año la actividad de las organizaciones armadas había registrado un nuevo récord. A lo largo de 1979 la Policía les atribuyó la comisión de atentados que costaron la vida a 75 personas, la gran mayoría de ellos a cargo de ETA, aunque ETApm y los CCAA también habían causado varías víctimas mortales, veintiún ciudadanos vascos morirían ese año a manos de las FSE y la guerra sucia. En abril, el general Ibáñez Freiré, ex combatiente nazi, será nombrado ministro de Interior. En octubre fallecerá en un enfrentamiento con la Policía Fran Aldanondo, el último preso liberado tras la "amnistía" de 1977, que se había incorporado a los CCAA. Las Gestoras pro-Amnistía denunciarán que en el mes de diciembre el número de detenciones son 200 al día, incluyendo las retenciones para identificaciones. Las denuncias de torturas en comisaría son constantes. Al concluir el año había 170 presos políticos vascos, la mitad de ellos en la carcel de Soria.


    EJÉRCITO CONTRA EJÉRCITO


    Desde el inicio de la Transición ETA había subrayado el papel de las Fuerzas Armadas en el proceso político. Nadie negaba : el papel de tutelaje que el Ejército había llevado a cabo en el desarrollo del nuevo entramado institucional y los altos mandos hacían frecuentes intervenciones de manera abierta. Pero mientras para algunos era un peaje que había que atravesar para ir profundizando en los niveles de democracia, para ETA esta situación constituía un vicio de origen del sistema que anulaba su legitimidad. Además de su intervención en la configuración de un marco jurídico que se presentaba como definitivo, las FFAA contaban con importantes resortes de poder para influir en la vida política. Primeramente había que constatar que la máxima institución del Estado, la monarquía, era una institución castrense que aseguraba siempre a un militar la jefatura del Estado. También estaban controlados por las FFAA los servicios secretos, el CESID. Y también era militar el principal cuerpo policial, la Guardia Civil, así como la mayoría de la antigua Policía Armada reconvertida en diciembre de 1978 en Policía Nacional. Todo ello, además de la propia presión directa, llevaba al Ejército a tener un papel principal en la vida política del Estado y aún más en Euskal Herria, dado que la dirección de la lucha anti-ETA y el orden público estaban en sus manos.

    Partiendo de esta lectura, ETA había lanzado desde julio de 1978 una potente ofensiva contra las FFAA en Madrid y Euskal Herria, que a lo largo de 1979 se había cobrado 11 víctimas mortales entre la oficialidad española. Además, había incrementado sus ataques contra las FSE, a las que definía también con terminología militar como Fuerzas de Ocupación, hasta unos niveles sin precedentes. Esta dinámica de alta confrontación se incrementaría a lo largo de 1980 hasta llegar a su cénit, y a que ese año fue el más duro dentro del conflicto tanto en lo referente a la actividad de las organizaciones armadas como en lo referente a la guerra sucia. El período de tiempo transcurrido entre julio de 1978 y febrero de 198I no tiene parangón en Europa occidental salvo en el caso del conflicto norirlandés. Esto ha llevado a algunos analistas al referirse a esta época como «los años de plomo», utilizando la expresión acuñada en Italia para denominar al período de apogeo de la lucha armada en ese país.

    El año 1980 comenzó con una fuerte ofensiva de ETA contra las FSE y sus colaboradores que se saldó con nueve muertos en enero, entre ellos el comandante jefe del cuerpo de la Policía Foral alavesa, acusado de actividades de los Guerrilleros de Cristo Rey. La guerra sucia dio un salto cualitativo con la violación y asesinato en Loiu de la joven Ana Tere Barrueta. Aunque esta acción no sería reivindicada, el 8 de mayo de 1980 se produjo otra idéntica en la que la víctima fue la donostiarra María José Bravo, de 16 años, en un crimen asumido por el Batallón Vasco Español. Otras violaciones similares pero sin muerte se produjeron en estas fechas. Ya a finales de 1979 una de ellas, en Lezo, había sido atribuida por grupos feministas y el abogado de la víctima a fuerzas policiales por la "forma de conducirse, pidiendo documenlaciones. exhibiendo pistolas y efectuando cacheos sin ninguna prisa».*
    * Ver Deia, 15 de enero de 1980. Ver ijmbién Egin 10 de enero de 1980 Citado por Francisco Letamendia Historia del nacionalismo vasco y ETA. ETA en la transición. RB Ediciones. San Sebastián, 1994, p. 354.

  19. #94

    Default

    Otra acción sin precedentes fue la voladura el día 20 de enero del bar abertzale Aldana en Alonsotegi, que se saldó con la muerte de cuatro clientes. Los CAE (Grupos Antiterroristas Españoles) reivindicarán este atentado. La acción que marcaría el punto de inflexión sería la que llevó a cabo el 1 de febrero un comando de ETA en la localidad de Ispaster. Ese día siete militantes prepararon una emboscada contra un convoy de la Guardia Civil que escoltaba un transporte de armamento. Los seis guardias del convoy resultarían muertos bajo los disparos y las granadas de los asaltantes En el enfrentamiento morirían también dos miembros de ETA. La reacción del Gobierno ante este acto de guerrilla es fulminante. Ese mismo día es nombrado delegado especial en el País Vasco, con plenos poderes policiales, el general Sáenz de Santamaría. El día 2 de febrero el Batallón Vasco Español mata en Elgoibar y Madrid al militante de EE José Miguel Zubíkarai y a la estudiante vasca afiliada al PST Yolanda González El día 6 son enviados a Euskal Herría los nuevos cuerpos especiales de la Policía: las UAR (Unidad Antiterrorista Rural] de la Guardia Civil, unidad con funciones de ocupación militar de las zonas rurales y los GEO (Grupos de Operaciones Especiales), grupo de asalto de la Policía Nacional. Igualmente son enviados a territorio vasco vehículos blindados para patrullar las calles y carreteras. En abril Juan José Rosón es nombrado ministro de Interior. A finales de año se aprobará una nueva legislación antiterrorista que amplía los poderes policiales y criminaliza den as actividades políticas.

    Ni estas medidas ni el aumento de la guerra sucia conseguirán frenar la ofensiva de las organizaciones armadas. Ante el deterioro de la situación surgen diferentes y contradictorias iniciativas que tratan de reconducir los acontecimientos Por parte del PSOE se postulará a finales de enero de 1980 la creación del llamado Frente por la Paz, cor el que se propone enfrentarse a ETA aislando políticamente a HB. Pero el PNV en esos momentos no considera adecuada esa vía y la iniciativa no prosperará. Por parte de un sector del Gobierno central se realizará un intento más ambicioso. Miembros moderados de la UCD trataron de hacer llegar a ETA un mensaje conciliador para explorar las posibilidades de una negociación política Su intermediario fue e! polílico José María Areilza, quien contrastó la propuesta con la dirección del PNV. Posteriormente se reunió con Jokin Gorostidi a quien se le encomendó la tarea de hacer llegar a ETA este ofrecimiento. El 7 de febrero Gorostidi se desplazó a Miarritze para entrevistarse con Txomin Iturbe y Eugenio Etxebeste Cuando los tres se encontraban en el interior de un coche fueron tiroteados por un policía francés y detenidos. Pero el motivo real del fracaso de esta tentativa fue la falta de respaldo oficial a la propuesta de Areilza

    En el terreno institucional, las fuerzas vascas partidarias del Estatuto estaban experimentando un malestar creciente ante la constatación de que este texto, que tanto había costado negociar y cuyos logros estaban por debajo de las expectativas iniciales, iba a ser además objeto de un doble ataque por parte del Gobierno. En primer lugar, la transferencia de competencias, que se suponía un trámite a cumplimentar en pocos años, ahora parecía que iba a ser objeto de regateo por parte de la administración central.*
    * A la fecha de la elaboración de este libro las competencias def Estatuto vascongado de 1979 no han sido plenamenle transferldas. casi treinta años después de su aprobación.


    Por otra lado, la elaboración de Leyes Orgánicas (aquellas que desarrollan aspectos de la Constitución que ésta no ha definido con precisión) se erigía en una amenaza de recorte competencial. Por estos motivos, a los que habría que añadir en el caso del PNV la necesidad de presentarse como una fuerza combativa de cara a las inminentes elecciones autonómicas, los pro-estatutistas realizaron diferentes movimientos de confrontación con Madrid.

    El 7 de diciembre de 1979, ELA convocó una exitosa huelga general contra el proyecto de Estatuto de los Trabajadores que se había diseñado en las Cortes y que daba preferencia a las tuerzas sindicales de ámbito estatal. El 18 de enero de 1980 el PNV anunciará su retirada temporal de las Cortes madrileñas en protesta por la cicatería de UCD en el desarrollo del Estatuto. Mayores son los problemas entre EE y ETApm. La temprana constatación de que el Estatuto no va a cumplir las enormes expectativas que habían despertado en la campaña del referéndum no va a motivar una especial actividad en EE, pero sí llevará a un incremento de la actividad de los polimilis El secuestro de Rupérez había sido un paso en la línea de atacar a la UCD como responsable del estancamiento del Estatuto, y pronto se emprenderían acciones cada vez más frecuentes contra empresarios, mostrando que ETApm concebía el nuevo ciclo post-estatuto como un ciclo de confrontación. Posteriormente realizarían sendos ataques con granadas contra el Palacio de la Moncloa y el Gobierno civil de Nafarroa.

    En este contexto la celebración de las elecciones en marzo de 1980 posibilitó la existencia de dos nuevos agentes políticos -el Gobierno vascongado y el Parlamento autonómico. Los resultados habían reflejado un ascenso de las fuerzas vascas y un gran retroceso de las españolas, motivado por la inhibición de su electorado. La ausencia parlamentaria de HB, segunda fuerza con un leve retroceso tras la salida de LAIA y ESB, posibilitó la formación de un gobierno monocolor del PNV encabezado por Carlos Garaikoetxea y con un perfil claramente tecnocrático. Arzalluz se haría cargo de la dirección del partido. Las prioridades del nuevo gobierno serían la obtención de transferencias políticas y el impulso de un proceso de diálogo. Pero el Gobierno vascongado no tiene capacidad para ofrecer a ETA una negociación real por lo que se limitará a pedir el cese de su actividad. Valiéndose de la crítica situación política conseguirá un tibio desbloqueo en las transferencias que le permitirá iniciar su andadura. En abril de 1980 será el PNV quien intente entablar conversaciones políticas con ETA, en plena ofensiva de la misma, para abordar la situación del Estatuto, la lucha armada y la reconstrucción nacional. Pero el partido se echará atrás cuando ETA le exija la aceptación de la alternativa KAS como mecanismo de resolución del conflicto y la publicidad de las conversaciones .*
    *Euskal Herria y la libertad, tomo 5, p. 101.

  20. #95

    Default

    Tras el fracaso de estos contactos el conflicto sigue con múltiples focos de confrontación En junio se lanzan una serie de redadas que se saldan con decenas de detenidos. El día 14 un asalto de la Policía en el interior de la prisión de Soria concluye con decenas de presos vascos heridos, ocho de ellos de gravedad. El día 11 de junio es secuestrado y hecho desaparecer en Iparralde el refugiado vinculado a los CCAA, Joxe Miguel Etxeberria. Naparra. Sin abandonar las acciones contra refugiados vascos, la guerra sucia se dirige en estos momentos de forma preferente contra militantes políticos de la izquierda abertzale y algunos atentados sólo pueden entenderse como operaciones de castigo contra la población vasca en general. A los asesinatos, desapariciones, razias de incontrolados y violaciones se unen acciones como la colocación el 23 de julio de una bomba en una guardería de Bilbao cuyo propietario era militante de HB, que se salda con la muerte de tres personas. Las acciones de los "escuadrones de la muerte" españoles son respondidas con amplias movilizaciones y huelgas generales que con la consiguiente represión policial configuran un escenario de permanente enfrentamiento en las calles vascas. La lucha por la amnistía y por los derechos de los presos, y la pelea antinuclear, que de forma incansable promueve boicots, apagones, caceroladas... terminan por dibujar un panorama de permanente ebullición social.
    La conflictividad de la vida laboral, con una crisis económica que estaba empezando a producir efectos devastadores, vino a añadir tensión a una situación de por sí explosiva. En junio, trabajadores de la empresa Nervacero ocuparon el Parlamento vascongado, reunido en el edificio de la Diputación de Bizkaia en Bilbao. Una vez dentro, tras ser apaleados por las FSE, retuvieron a los parlamentarios hasta obligarles a estudiar una solución para evitar el despido de los mil empleados de la compañía. Ese mismo mes, ETApm realizará un atentado mortal contra un directivo de la empresa Michelín, destacada por su persistente conflictividad laboral. Precisamente esta acción, la primera con víctima mortal premeditada desde agosto de 1978, marcará un punto de inflexión en la actividad polimili que se incrementará a partir de ese momento. El día 23 de julio anunciarán la reanudación de la campaña antiturismo que se saldará con varias explosiones en los días siguientes Como consecuencia de estas acciones el Gobierno ordena una amplia redada contra miembros de EE que se traduce en más de treinta detenciones, entre ellas las de varios ex-militantes históricos de ETApm. El 2 de agosto ETApm secuestrará y ejecutará a un miembro del BVE en Trápaga. El 6 de septiembre un comando acaba con la vida de un capitán de la Policía en Gasteiz.

    La UCD había encomendado al ex ministro de interior Martín Villa, la dirección del proceso autonómico, con la intención de frenar lecturas expansivas del mismo. Pero la situación vasca, con ETA golpeando con dureza y el PNV ausente de las Cortes madrileñas, obligó a un primer compromiso de ejecución de transferencias competenciales y en septiembre de 1980 el PNV retoma la actividad en el Parlamento español. Sin embargo para ETApm este regateo de competencias obligaba a una política de ataque al Estado y en especial a su gestor político la UCD. El 29 de septiembre ETApm atenta mortalmente contra el miembro de la ejecutiva alavesa de UCD Ignacio Ustarán. Esta acción será criticada abiertamente por dirigentes de EE.en lo que será el comienzo de la ruptura expresa del partido con la lucha armada. Estas críticas no hacen mella en la decisión polimíli y el 31 de octubre matarán al dirigente guipuzcoano de UCD Juan de Dios Doval. Días antes los autónomos habían matado al también responsable del partido en esa provincia Jaime Arrese. La dirección de EE utilizará toda su capacidad de influencia para frenar la ofensiva polimili, lo que finalmente conseguirá y el Bloque Político Militar acordará efectuar un proceso de reflexión conjunta sobre la estrategia.

    ETA rechazaba los atentados contra políticos ya que estaba concibiendo la confrontación como la lucha contra un ejército de ocupación. A los largo de 1980 ETA organizó varios cursillos de entrenamiento de sus militantes en Yemen, merced a la intermediación del FPLP palestino. En estos cursos, en los que la organización aportaba sus propios instructores, alrededor de cincuenta militantes recibieron una sólida preparación militar, lo que les permitía afrontar operaciones de enfrenta miento abierto con las FSE. Una operación similar a la de Ispaster se repitió el 13 de julio en Aia, aunque en esta ocasión fallecieron dos militantes junto a dos miembros de las UAR. Los ataques se siguieron sucediendo. El 25 de julio ETA robó 7 toneladas de goma-2 en Cantabria. Tras el verano la organización aún tenía margen para incrementar el ritmo de sus acciones. En varias ocasiones cayeron abatidos grupos de dos, tres o cuatro policías. En otras llegan a coincidir en un día tres atentados mortales. Ante la negativa del Estado a negociar la alternativa KAS y su apuesta por responder a la insurgencia vasca por vías exclusivamente militares, para ETA la confrontación ha llegado a un estadio de práctica guerra abierta:

    alternativa táctica de KAS, responde a un principio elemental de las guerras de guerrillas: El hostigamiento de las fuerzas enemigas, en nuestro caso las fuerzas españolas de ocupación militar en Euskadi Sur. hasta obligarles a reconsiderar la inseguridad e incomodidad de su presencia en territorio vasco y en consecuencia obligarles a abandonar éste (...), La retirada de estas fuerzas invasorasse va a lograr en la medida que el conjunto del Movimiento de Liberación Vasco, experimente un avance progresivo y cualitativo en el grado de organización y resistencia popular -civil y militar.*
    * Zuzen 1diciembre de 1980.

    Durante el verano ETA había incorporado a sus objetivos "la mafia de la droga". En los años anteriores habían hecho su aparición en Euskal Herria nuevos tipos de drogas. Entre ellas, la que más alarma estaba causando por su rápida extensión y sus fuertes efectos era la heroína. Esta droga se extendió con rapidez tanto en los cada vez más amplios círculos socialmente deprimidos como entre sectores alternativos. La izquierda abertzale realizó una lectura totalmente contraria al uso de las nuevas drogas, a las que calificó de instrumentos tanto para anulara la juventud potencialmente más combativa como para reclutar entre los dependientes colaboradores policiales y acusó a redes conectadas a las FSE de facilitar la distribución de estas sustancias. En consonancia con esta lectura, ETA colocó varios artefactos en locales a los que relacionaba con el tráfico de heroína y atentó mortalmente contra dos personas a las que acusaba de ocupar puestos principales en estas tramas, un hostelero de Donostia y un abogado de Hernani, los días 29 y 3 1 de octubre,

  21. #96

    Default

    ETA alcanzó en 1980 el nivel operativo más alto de su historia: 81 bajas mortales en sus diversos frentes. Perdió en acción a cinco de sus militantes. Por su parte Iparretarrak (IK) había sufrido sus primeras bajas al fallecer en marzo dos de sus componentes por la explosión de una bomba. IK, surgida en I971, había centrado su intervención en la denuncia de la especulación inmobiliaria y de la desertización económica y cultural a la que el Estado francés sometía los territorios vascos del norte, a través de la práctica de una lucha armada que buscaba sólo daños materiales. A estos siete militantes muertos había que añadir el fallecimiento de veintidós personas y la desaparición de otra en acciones de guerra sucia reivindicadas por las siglas fantasmas CAE, BVE y Triple A. La solidez de la estructura estatal que apoyaba las acciones perpetradas por estos mercenarios queda demostraba con la actuación de estas bandas en Madrid. París o Caracas, donde dieron muerte a un matrimonio de simpatizantes de la causa vasca.

    El 23 de noviembre, tras un atentado en el bar L'Hendayais de Hendaia en el que fallecen dos clientes sin filiación política, tres mercenarios atraviesan la frontera rompiendo las barreras y son detenidos por la Policía española. Tras llamar los agentes a un número de teléfono que los mercenarios les habían facilitado, son puestos en libertad con armas incluidas. Antes de finalizar e! año el diario Deia hacía un balance de la actividad de los escuadrones de la muerte que aportaba las siguientes cifras: desde 1975 se habían producido 500 atentados con resultado de 38 muertos y 128 heridos. En Iparralde habían sido detenidas 15 personas en relación a esta actividades y en el Hegoalde solamente 4.*
    * Deia 19-9-80. Citado por Giovanní Giacopucci en ETA Historia Política de una lucha armada armada, 2* Parle. p. 92.

    Cifras que contrastan con los miles de detenciones practicadas en la lucha contra la izquierda abertzale. En 1980, según las Gestoras pro-Amnistía habían sido detenidas 2.140 personas y a finales de año había 265 presos políticos vascos.

    LA ESCALADA DE LA TENSIÓN

    La decisión de ETAprn de atacar a dirigentes de UCD provenía de su análisis sobre la debilidad de esta formación y la necesidad de golpearla duramente para arrancarle concesiones. Además creían que el proceso de democratización estaba aún en sus fases iniciales. EE en cambio, pensaba que el partido del Gobierno era sólido y que la democratización estaba consumada. Tras conseguir la dirección de EE el cese de la campaña contra UCD, ambas organizaciones del Bloque Político-Militar emprenden en noviembre de 1980 un debate sobre la estrategia a seguir. Para EE, la capacidad de ser el eje de la izquierda abertzale era ya nula, e incluso su actitud ambigua y prepotente le estaba empezando a granjear una frontal animadversión por parte de estos sectores. Lo acontecido en LAB era una muestra de esta situación. Este sindicato, aún de limitadas dimensiones, se había dividido en abril de 1980 entre los partidarios de EIA y los de KAS, resultando estos segundos mayoritarios. En octubre habían decidido la reincorporación del sindicato a la coordinadora mientras el sector pro-ElA decidió incorporarse a ELA-STV, con lo que su incidencia quedó completamente diluida.

    Por eso EE estaba valorando la posibilidad de una alianza con las fuerzas de izquierda estatal, especialmente el PCE-EPK. Durante el proceso precongresual del EPK se estaban imponiendo las tesis vasquistas, lo que motivó un acercamiento de la dirección de esta línea hacia EE. La alianza parecía la tabla de salvación para ambos proyectos, pero la vinculación de EE con la lucha de ETApm era un obstáculo insalvable para el EPK. Esta razón, junto a la propia convicción de la dirección de EE de la necesidad de abandonar la actividad armada, llevó al partido a convencer a ETApm de la necesidad de decretar una tregua. La organización armada aceptará la propuesta de alto el fuego pero en la mente de unos y otros subyacían diferentes valoraciones sobre esta medida. Para EE debería ser el inicio de un proceso incondicional de abandono de la lucha armada, mientras para ETApm sería una medida de presión para tratar de negociar concesiones del Estado en los cuatro temas clave: amnistía, Nafarroa, transferencias y salida de las FSE. Lo que ETApm desconocía era que, ya en octubre de 1980, dirigentes de EIA se habían entrevistado con el delegado del Gobierno Marcelino Oreia para tratar el desarme de la organización.

    La comunicación oficial del alto el fuego deberá realizarse a primeros de 1981, tras un procedimiento acordado. Para ETApm la tregua debía ir acompañada en un incremento de la movilización social por parte del partido, a lo que EE se comprometió. La intención de los polimilis de acometer este proceso desde una posición de fuerza les llevó a desarrollar el 16 de noviembre el asalto al cuartel militar de Berga (Catalunya) para apoderarse de armamento y dar un golpe simbólico al Ejército. Pero tras el asalto de un comando de 13 militantes a las instalaciones, éstos tienen que huir sin materializar el robo y días después siete de ellos serán detenidos.

    Esta acción, que en el tiempo sigue a las dirigidas contra UCD y coincide con la demoledora ofensiva de otoño de 1980 de ETA, provoca en las fuerzas institucionales la necesidad de movilizarse contra la lucha armada. La posibilidad de organizar la política anti ETA en un frente institucional es nuevamente rechazada por el PNV, quien en un comunicado revela su doble juego al afirmar que mientras no se produzcan transferencias «seguirá habiendo jóvenes que se sientan cargados de razón para acusarnos de ingenuos o farsantes y para recurrir a vías de acción violenta».*
    *Deia 16-11-80. Citado por Francisco Letamendta: Historia de I Nacionaliímo vasco y ETA. ETA en la transición. p. 393.

  22. #97

    Default

    Consciente de la gravedad de la situación y ante la necesidad de acallar las crecientes críticas internas, Suárez visitará Euskal Herria en diciembre de ese año. A pesar de la frialdad del recibimiento por parte de la sociedad y del Gobierno vascongado, días después se decretan las dos principales transferencias, la de la Policía Autónoma y los Conciertos Económicos.

    A finales de 1980 la situación del partido en el poder en el Estado y de su líder, Adolfo Suárez, era muy delicada. A nivel económico la crisis era imparable. Para los sectores más conservadores del partido la constatación de que el proceso autonómico no había frenado la lucha independentista sino que incluso la había incrementado, unido a otros factores de malestar, como los derivados de la apertura social o los ataques contra dirigentes en Euskal Herria, había motivado un serio malestar contra el presidente a quien se le acusaba de no controlar la situación con la suficiente firmeza. La premura con la que se constituyó este partido, más en base a la necesidad de dotar de una plataforma electoral a los planes de los gestores del pos-franquismo que a un proceso de convergencia ideológica, hacía que la composición de la formación fuera una heterogénea amalgama de las diferentes familias de la derecha española.

    En el Ejército también se vivían sensaciones similares, unidas a los temores a que una modernización de unas fuerzas armadas diseñadas como ejército de ocupación del propio país, envejecidas y sobredimensionadas, terminara con algunos de los privilegios políticos y económicos de los que disfrutaba el estamento militar. Ya en 1978 se había descubierto un complot para organizar un golpe de estado (la llamada Operación Galaxia), pero en estos meses los rumores sobre una intervención militar cobran fuerza. En estas fechas se difunde en el Estado español el análisis de que la lucha de ETA podría estar incardinada en un gran plan de la Unión Soviética para desestabilizar el mundo occidental. Estas lecturas, que incluyen a todas las organizaciones armadas del mundo en una red de inspiración comunista, provienen de la visión paranoide con que en los EEUU se está analizando la realidad mundial al hilo de la ofensiva conservadora de la administración Reagan. A pesar de lo inconsistente de la hipótesis, ésta contribuye al nerviosismo de la derecha.

    En este escenario, Suárez sabe que carece de los apoyos necesarios para mantenerse en el poder. Consciente de que en círculos políticos y militares está tomando cuerpo la necesidad de contar con un Gobierno fuerte, bien de concentración nacional bien de carácter militar, el presidente trata de evitar que esta decisión se imponga mediante un golpe de estado y presenta su dimisión el día 29 de enero de 1981. Para algunos observadores su marcha es una exigencia militar directa. En su discurso de despedida hará una velada alusión a los motivos de su renuncia:«Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un breve paréntesis en la historia de España». El día 13 de enero los polimilis habían secuestrado al industrial valenciano Luis Suñer, en una acción que no reivindicarían al no considerarla política (el 14 de abril el empresario sería liberado tras el pago de un rescate de cientos de millones de pesetas). Ante las declaraciones de responsables de Iberduero en las que habían manifestado que la central de Lemoiz podría entrar en funcionamiento a lo largo de 1981, los Comités Antinucleares habían cambiado su campaña Lemoiz Gelditu! (Parar Lemóniz) por la de Lemoiz Apurtu! (Lemóniz demolición). La tensión social que produjo la posibilidad de una apertura inminente de la central se tradujo en un incremento de la actividad armada de ETA contra la misma. A lo largo de enero atacaría hasta en 16 ocasiones instalaciones de Iberduero, falleciendo en Tutera en una de estas acciones el militante Pepe Barros. El día 29 de enero ETA secuestraría al ingeniero jefe de la obra y futuro director de la central, José María Ryan y daría un ultimátum al Estado e Iberduero para que comenzaran la demolición de las instalaciones en el plazo de una semana si querían evitar la ejecución del rehén. La situación generó una importante respuesta política, que descartando el cumplimiento de las exigencias, se centraba en erosionar la capacidad de maniobra de ETA. Las movilizaciones sociales y los comunicados de repulsa fueron numerosos. El PNV, cada vez más abiertamente defensor de la energía nuclear y más vinculado al alto empresariado vasco, encabezará esta maniobra.

    En medio de este tenso pulso se producirá la visita a territorio vasco del rey de España. Con esta iniciativa la Corona pretendía trasladar una imagen de normalidad y dar formalmente por zanjada la reintegración de los derechos históricos vascos con la puesta en marcha del Estatuto. El monarca llegará a tierra vasca el 3 de febrero, donde será objeto de un gélido recibimiento. El acto central de la visita debía producirse con el discurso de Juán Carlos I ante los representantes institucionales vascos en la casa de Juntas de Gernika, el día 4. A ese acto acudieron los cargos públicos de HB que al iniciar el rey su discurso comenzaron a cantar puño en alto el EusKo Gudariak, lo que motivó su expulsión de la sala.

    Este gesto, que provocó las iras de la derecha española, vino seguido de la aparición el 6 de febrero del cadáver de Ryan una vez expirado el plazo dado por ETA para el cumplimiento de sus exigencias. En la reivindicación de la acción la organización hará extensiva su amenaza a todos los cuadros directivos y técnicos del proyecto. Esta vez la conmoción alcanza a la sociedad vasca y los partidos reformistas la aprovechan para convocar una huelga general contra ETA el día 1, a la que por primera vez en años, se suma el PNV, y que obtiene una gran respuesta. Sin embargo, las advertencias de ETA surten efecto y los trabajos de la central quedan paralizados.

    Pero el día 13 de febrero la situación dará un vuelco al conocerse la noticia del fallecimiento en Madrid de un militante de ETA, Joseba Arregi, víctima de las torturas a las que había sido sometido durante varios días. La imagen del cadáver destrozado de Arregi provocó un impacto tan brutal que las autoridades no tienen más remedio que procederá algunas medidas simbólicas para hacer ver su predisposición a castigar los hechos, lo que a su vez se saldó con varias dimisiones de altos mandos de la Policía. Euskal Herria vivió su segunda huelga general en una semana, esta vez con la izquierda abertzale liderando las masivas movilizaciones. El mismo día 13 la Policía francesa había detenido a diecisiete refugiados en Ziburu y Hendaia, la mayoría pertenecientes a los CCAA que se encontraban realizando una importante asamblea, lo que supondrá el descabezamiento temporal de esta organización. El 15 de febrero, siguiendo un guión preestablecido con ETApm, una asamblea general de EIA solicitará a las organizaciones armadas una tregua. El día 20, ante la inminencia de su declaración de alto el fuego y al objeto de amplificar la repercusión internacional de la misma, ETApm lleva a cabo el secuestro de los cónsules de Austria, El Salvador y Uruguay, resultando frustrada la prevista detención de los de la RFA y Portugal.

  23. #98

    Default

    EL GOLPE

    El 23 de febrero de 1981 a las seis de la tarde, dos centenares de guardias civiles, al mando de un veterano de la "Guerra del Norte", el teniente coronel Antonio Tejero, asaltan el Congreso de los diputados español, donde los miembros de las dos cámaras del Parlamento estaban reunidos para asistir a la sesión de investidura del sucesor de Suárez en la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo. Ha llegado el golpe. Los capitanes generales del Ejército dudan ante esta maniobra y sólo Milans del Bosch sacará los tanques a las calles de Valencia. En Madrid la unidad más importante del Ejército español, la división acorazada Brúñete realiza movimientos contradictorios. El rey, tras reunirse con la Junta de jefes del Estado Mayor y ordenar la creación de un Gobierno provisional a los secretarios de Estado, pide públicamente a los militares que no secunden el golpe. A lo largo de la noche la normalidad retorna a las calles y al mediodía del día siguiente los asaltantes del Congreso se rinden.

    En Euskal Herria. direcciones y militantes de partidos políticos habían pasado en buena medida a la clandestinidad y numerosos archivos se habían destruido, en previsión de lo que pudiera pasar si triunfaba la asonada. Tales precauciones no eran desproporcionadas pues más tarde se supo que. tal y como se preveía, los golpistas tenían previsto tomar numerosas represalias contra el movimiento abertzale, habiendo elaborado una lista de doscientas personas a detener y fusilar en caso de hacerse con el poder.*
    * Deia 27-08-82. Citado en Euskal Herria y la libertad, tomo 6, p. 26.

    Las interpretaciones de este acontecimiento son múltiples y las circunstancias que lo rodearon aún no han sido completamente aclaradas. Parece haber un consenso sobre que el plan de Tejero era el que menos posibilidades de prosperar tenía entre varios complots que se estaban diseñando en esos momentos. Hay quien opina que Tejero y su grupo de extrema derecha simplemente se entrometieron motu propio, abortando una opción rnuy seria que se estaba forjando en tomo al general Armada para instaurar un Gobierno mixto civil y militar de concentración bajo su mando. Para algunos, sectores del Estado deseosos de neutralizar la amenaza golpista permitieron e! golpe de Tejero para que el fracaso del mismo y la reacción posterior desactivaran intentos más serios como el de Armada. Para otros, Tejero
    fije utilizado por los militares como advertencia para, sin llegar a comprometerse en instaurar una nueva dictadura de dudosa viabilidad, demostrar que el Ejército seguía siendo el arbitro de la situación. Ésta es la lectura que realizará ETA:

    Siempre y cuando se acate su autoridad y se respeten los sacrosantos principios de la Unidad de la Patria y el Sistema establecido a raíz de la rebelión militar de 1936, el Ejército se mantendrá en una posición meramente arbitral en el orden institucional y constitucional Si dichos principios son puestos en duda o el modo de garantizarlos no concuerda con la firmeza que en cada caso se requiera, el Ejército Español está claro que abandonará su talante de tuerca di-suasoria para convertirse en fuerza actuante. Intentando, eso sí, mantener invariable la legalidad monárquica y constitucional que brinda cobijo especial e imagen "democrática", pero también, si fuera necesario, descargando su espada de Damocles sobre una parte de dicha legalidad como ha sucedido el día 23 de febrero.*
    * ZUZEN 6, MARZO DE 1981

    Lo que sí está rnás claro es cuáles fueron las consecuencias de este episodio. La figura del rey queda fuertemente reforzada y una monumental campaña de glorificación lo presenta como el paladín de la democracia, lo que aumenta su capacidad de incidir en las fuerzas políticas, paradójicamente en beneficio de las tesis de los militares. En cuanto a los temas candentes, el nuevo Gobierno de Calvo Sotelo demostrará haber tomado nota de la advertencia y afronta una política endurecida en las dos cuestiones que más preocupaban a los militares, la cuestión autonómica y la lucha anti-ETA.

    La legislación antiterrorista se amplía y se refuerza el MULC (Mando Único de la Lucha Contra terrorista) en el que los militares ganan peso. Este órgano pasa a ser una estructura que, casi con plenos poderes, agrupa a todos los sectores de la lucha anti-ETA y pasa a tener un control casi absoluto en la materia. En su dirección se situará el comisario franquista Manuel Ballesteros, implicado en numerosos asuntos relacionados con torturas y guerra sucia. Un mes después del golpe se da al Ejército la posibilidad de intervenir abiertamente en el conflicto, aunque en tareas auxiliares de vigilancia de fronteras. Las Compañías de Operaciones Especiales se despliegan en las zonas de montaña de la frontera mientras siete patrulleras se encargarán de vigilar las costas.*
    * En esa época ETA hacía numerosos movimientos de militancia y armamento por vía marítima El 10 de octubre de 1981 un comando de submarinistas de ETA logrará hundir en el puerto de Santander el destructor “Marques de la ensenada” mediante la colocación de cargas explosivas. Este buque estaba al mando del operativo naval.

    Igualmente se implicó a los altos mandos en los organismos directivos de la lucha antiterrorista. Otra medida militarista fue la decisión de Calvo Sotelo de solicitar el ingreso del Estado español en la OTAN. El 29 de octubre de 1981 tal decisión se aprobaría en el Congreso español con los votos favorables del PNV y el 30 de mayo de 1982 se formalizaba el ingreso en la alianza militar.

    En el ámbito internacional, el Gobierno trató de aprovechar las muestras de solidaridad despertadas por el golpe para recabar alianzas en la lucha contra ETA y tratar de asentar la imagen democrática del Estado. El Estado español consiguió ser designado sede de una larga ronda de negociaciones de la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE). Igualmente se aceleraron las negociaciones para el ingreso en el Mercado Común europeo. Uno de los resultados de estas medidas fue que los tribunales franceses comenzaron a fallar a favor de las extradiciones de los refugiados vascos y en abril y mayo se dictaron seis sentencias de extradición. Sin embargo el Gobierno francés no concedió su visto bueno y las entregas no se materializaron. En mayo de 1981 los socialistas del PSF habían conseguido la presidencia y el Gobierno francés con el apoyo de la izquierda, y en unos primeros momentos su política hacia Euskal Herria aún no estaba definida.

    En el terreno autonómico, el fruto más evidente del golpe fue la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico [LOAPA) con la que UCD y PSOE, además de ordenar el proceso de creación de autonomías, ponían freno a las lecturas generosas de los Estatutos. En un proceso de acuerdos que se prolongó entre marzo y junio de 1981, los dos partidos estatales conforman un diseño autonómico a su medida que provocará el rechazo frontal de las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas. El proyecto es tan restrictivo que el propio Tribunal Supremo español derogará más tarde gran parte de su articulado y abre un ciclo de abierta confrontación entre PSOE y PNV, que se distanciará dialécticamente de Madrid y convocará grandes manifestaciones contra la LOAPA, la mayor en octubre de 1981. La participación del PSOE en esta ley es la culminación de su giro centralista, que junto a otras medidas regresivas en el ámbito social, contribuirán a reforzar ante los poderes fácticos la imagen del PSOE como partido de recambio capaz de garantizar un Gobierno sólido tras la decadencia de UCD.

  24. #99

    Default

    Para ETA el golpe de estado no había modificado su visión de la situación, A pesar de que el aumento de los dispositivos militares y policiales y la enorme oleada represiva dificulten su actividad y le causen numerosas bajas, ETA seguirá actuando con fuerza. La organización disponía de una estructura suficientemente sólida como para hacer frente a la represión, aunque la actividad acusará un descenso con respecto a los años anieriores. Tras la fusión con Bereziak, ETA había realizado varias asambleas generales (Biltzar Nagusía) pero la estabilidad ideológica y del modelo organizativo eran ya tan fuertes que estas asambleas carecieron de la trascendencia histórica de otros momentos y estuvieron más centradas en cuestiones tácticas y técnicas. La media de asistencia era de sesenta personas y una de las más numerosas, con casi un centenar de participantes,se realizó precisamente en 198I para analizar la intervención en el frente contra el tráfico de drogas.

    La dirección operativa estaba encomendada a un Comité Ejecutivo, BiltzarTtipia, que reunía a los responsables de los diferentes aparatos y que en 1981 estaba compuesto por ocho militantes, responsables de Información, Propaganda, Comandos Legales, Comandos Ilegales, Oficina Política, Economía, Mugas y Relaciones Internacionales, que a su vez se dividía en el área político-diplomática y en la de logística y aprovisionamiento.*
    * Euskal herria y la Libertad , tomo 6, pp 11-12

    La Policía situaba en este equipo a militantes como Txomin liurbe, Josu Urulikoetxea, Pakito Mujika Garmendia. Peio Ansola, Txikíerdi, Atxulo. Juán Ramón Aramburu, Antton Etxebeste, Mamarru, Carlos Ibarguren, Tomás Goikoetxea...*
    *. Francisco Letamendia, Historia del nacionalismo vasco y ETA. Eta en la transición, p. 447

    Entre incesantes ataques a Iberduero, las primeras acciones mortales tras el golpe se producirán a lo largo de marzo en las personas de un comisario de Policía en Bilbao y dos coroneles del ejército en Bilbao e Iruñea. Tras estas acciones, el día 24 de marzo son detenidas más de cincuenta personas, entre ellas muchos electos de HB. ETA negará que esté tratando de forzar una involución política con el Estado y expresará nuevamente su voluntad para una resolución dialogada riel conflicto:

    ETA de ninguna manera desea ver paseando los tanques del Ejército español por las calles de Euskadi Sur o del resto del Estado. ETA desea que, de una vez por todas, se produzca la ruptura democrática y que a nuestro pueblo se le devuelvan sus más elementales libertades y se le reconozcan sus legítimos derechos soberanos. Por esos objetivos luchamos, y por su consecución estamos dispuestos a ofrecer un alto el fuego sincero y duradero.*
    * comunicado de ETA al pueblo vasco. 23 de marzode 1981.

    Pero el clima reinante en Madrid tras el golpe era favorable a ignorar cualquier posibilidad de diálogo político confiando únicamente en la rendición incondicional o en la destrucción de ETA y las acciones del Estado, abierto al desistimiento polimili y ferozmente represivo ante ETA, mostraban que iba a seguir esa dirección. El 9 de marzo tallece en Iparralde Telesforo Monzón que había sido uno de los máximos referentes del independentismo en los últimos tiempos. Cuando su cadáver es trasladado a su localidad natal, Bergara, el coche fúnebre es interceptado por un importante destacamento de las FSE que secuestran el féretro para intentar impedir cualquier acto de homenaje, cosa que no conseguirán. Igual suerte corrió el cuerpo del militante de ETA José Manuel Aristimuño, fallecido en un enfrentamiento el 29 de marzo y secuestrado para impedir los actos de reconocimiento a su persona.

    Entre tanto, en las Cortes se había aprobado la denominada Ley de Defensa de la Democracia, que al calor de la situación post-golpe facilitaba aún más los recortes de las libertades democráticas. El 7 de mayo un comando de ETA hiere gravemente al teniente general Joaquín Valenzuela matando a los tres militares que le acompañaban. En los días siguientes se producen en Euskal Herria cerca de cien detenciones y el ministro de Interior ordena la detención de todos los representantes públicos de HB, lo que se saldará con más de sesenta arrestos. Más dramático aún es el suceso del que fueron víctimas tres jóvenes cántabros que se habían desplazado a Almería para acudir a una comunión. El 9 de mayo fueron interceptados por la Guardia Civil que les confundió con militantes de ETA y más tarde fueron trasladados a un caserón y torturados hasta la muerte, apareciendo sus cadáveres calcinados en su coche al día siguiente. Inicialmente se intenta ocultar los hechos pero la gravedad de lo sucedido es tal que finalmente tres guardias, entre ellos un teniente coronel, serán condenados. Otros muchos participantes en los hechos quedarán impunes y los propios condenados se beneficiarán de numerosos privilegios.

    Tras perpetrar varias acciones armadas de gran contundencia, ETA realizará desde mediados de julio un paréntesis de tres meses en el que no se producirán atentados mortales. Las razones de esta decisión no son conocidas aunque el mantenimiento de la acción represiva, como ejemplo en julio cien presos vascos son alejados desde la cárcel de Carabanchel a la de Puerto de Santa María (Cádiz), y de una intensa campaña de acciones contra Iberduero ese verano, llevan a pensar más en razones técnicas que en un período de distensión o de falta de capacidad operativa. En todo caso, el 17 de octubre la muerte en atentado de un cabo de la Guardia Civil en Santurtzi pondrá fin a este período y a las especulaciones que se habían desatado, ya que este silencio había coincidido con el proceso de diálogo con ETApm.

    El día 28 de febrero de 1981 ETApm había liberado a los tres cónsules que tenía retenidos y anunció públicamente que entraba en una fase de alto el fuego. Para la mayoría de la militancia ésta era una decisión provisional, destinada a facilitar una negociación entre las fuerzas políticas sobre los denominados "temas pendientes", y aunque la lucha armada debía quedar en un segundo plano momentáneo, la organización debería seguir preparada para retomar las armas, bien porque fracasasen las negociaciones bien en defensa de las conquistas conseguidas. Con esta perspectiva la organización se embarca en un proceso de reestructuración que tendrá su punto culminante en una serie de cursillos teóricos y militares que se realizarán durante el verano de 1981.

    Para la dirección de ElA, sin embargo, la tregua era la antesala de un abandono definitivo de la lucha armada sin contrapartidas políticas. Al entablarse conversaciones formales a partir del mes de abril de 1981 entre Bandrés y Onaindia y el ministro de Interior Juán losé Rosón, el único tema de discusión es la elaboración de listas de militantes que podrían acogerse a medias de gracia individuales. Contraviniendo lo acordado a nivel interno, EIA-EE no pone en marcha dinámica social alguna para reclamar una verdadera negociación política, y eso, en un momento en el que la aprobación de la LOAPA había sumido incluso al nacionalismo moderado en una dinámica de agitación social.


    ETApm estaba quedando fuera de un diálogo en el que EE había asumido todo el protagonismo. Tras el alto el fuego ETApm y el PNV realizaron tres reuniones (en marzo, agosto y septiembre) para contrastar las respectivas posturas. Representantes de la dirección de ETApm también se entrevistaron en París con responsables de la Policía española en un intento de tomar parte directa en los acontecimientos, pero este encuentro no tuvo ni contenido político ni continuidad. En julio y septiembre la dirección de EE se había, reunido con la de ETApm para tratar de convencerlos de la necesidad de mantener el alto el fuego. En todo caso, tras el verano de 1981 era una constatación que el proceso no había facilitado acuerdo político alguno y dentro de ETApm empezaron a manifestarse voces favorables a la ruptura de la tregua. En octubre de 1981 se formalizan los contactos entre EE y EPK para analizar una posible fusión, lo que llevará a reforzar la presión sobre los polimilis para que la tregua se convierta en indefinida. La división interna comenzaba a imponerse y en noviembre se llega a la convicción de que será necesaria una nueva asamblea. Poco más tarde, los partidarios de continuar con la lucha armada se agruparán en torno a la ponencia denominada Orreaga, mientras los favorables a las tesis de la dirección de EE elaborarían la llamada Ponencia B.

  25. #100

    Default

    Los únicos avances se producen en el terreno penitenciario cuando en diciembre, en contraste con el alejamiento de los presos de ETA y los CCAA, se trasladan 26 presos polimilis a Langraitz. Al mismo tiempo los dirigentes de EE habían hecho llegar unas listas de presos y refugiados al Ministerio de Interior para que éste aprobara su reinserción. Pero la mayoría de los polimilis estaban ya pensando en retomar la actividad armada y para garantizar este retorno se pone en marcha una operación de aprovisionamiento económico. El 29 de diciembre ETApm secuestra al padre del cantante Julio Iglesias y solicita un fuerte rescate. La organización seguía en tregua pero consideraba que las acciones de aprovisionamiento logístico eran de naturaleza técnica y no rompían esa situación: (ETApm no reivindicaba secuestros ni atracos). El I7 de enero de 1982 la Policía asalta una casa de Zaragoza donde se encontraba el secuestrado, procediendo a su liberación y a la detención de sus captores. El día 20 de enero la Policía halla en un caserío de Erandio el mayor depósito de armamento localizado jamás en Euskal Herria: centenares de pistolas, fusiles, ametralladoras, lanzagranadas, munición... en lo que constituía el 90% del arsenal de ETApm. Las razones que llevaron a los responsables de logística a concentrar este material en un único punto de Euskadi Sur son desconocidas, pero muchos militantes comenzaron a sospechar de juego sucio por parte de los partidarios de liquidar la lucha armada. En este clima la situación estaba abocada a la ruptura.

    La denominada VIII Asamblea de ETApm se realizó en este ambiente de desconfianza interna a mediados de febrero de 1982. Previamente, informaciones de prensa habían señalado que esa asamblea era inminente y habían adelantado parte de los temas de discusión, complicando la cuestión de la seguridad hasta el punto de que algunos militantes sospecharon que la dirección de EE trataba de evitar que se realizara un encuentro en el que sus tesis iban a salir derrotadas. A pesar de todo, la asamblea se realizó los días 20 y 21 de febrero, en una casa de Las Landas, con la presencia de casi un centenar de militantes, que pasaron la totalidad de la reunión encapuchados y vestidos con un mono blanco. La decisión de volver a la lucha armada fue respaldada por el 75% de los asistentes ante lo que el resto decidió abandonar la organización. El grupo escindido decidió configurar una organización propia y denominarse ETApm VII Asamblea, intentando heredar la legitimidad de esta asamblea clave en el bloque político militar para dar más trascendencia a su abandono de las armas, por lo que serían conocidos como zazpikis. La mayoría de la organización, que pasarían a conocerse como octavos, declararía rota la tregua el día 25 de febrero de 1982.

    EE mientras tanto había culminado el proceso de unificación con el sector mayoritario del PCE-EPK. Tras anunciarse formalmente el inicio de las conversaciones e! 15 de septiembre de 1981, ambas partes habían acercado posiciones hasta llegar a acordar su unión en octubre, lo que llevó a una crisis a todo el PCE a nivel estatal. El 13 de diciembre se presenta la dirección nacional del nuevo proyecto, que se denominará Euskadiko Ezkerra-lzquierda Por el Socialismo y que renuncia a todas las señas de identidad históricas de la izquierda abertzale. El 19 de marzo de 1982 se celebrará el congreso constituyente del nuevo partido, que a partir de ese momento utilizará como principal baza ser el adalid del proceso de arrepentimiento de una parte de los polimilis y recibirá en consonancia con esta actitud un trato privilegiado a nivel institucional y mediático. Aunque en ese congreso más del 30% se posicionara en contra de la resolución que criticaba a los octavos, el destino de EE-IPS estaba sellado. Los medios madrileños crearán en torno a EE el estereotipo de un nacionalismo progresista, radical pero moderno y democrático, en contraposición con una izquierda abertzale salvaje, racista y anacrónica. En Euskal Herria también recibirán ayudas mediáticas al ser considerados la cuña con la que herir en el flanco de HB.

    Además de lo que suponía de claudicación política, el hecho de que la vía del arrepentimiento hubiera tenido éxito con un sector de ETApm ratificó al Estado en la necesidad de usar la presión y no la negociación como vía para solucionar el conflicto vasco, lo que alimentó una frontal animadversión hacia EE entre la izquierda abertzale. El día 17 de marzo de 1982 dieciocho presos polimilis son acercados a Langraitz mientras que cinco días antes treinta y dos presos de ETA eran alejados desde Carabanchel a Puerto. Poco después comenzarían las excarcelaciones de los zazpikis, con la salida de prisión en julio de 1982 de la primera militante arrepentida de este colectivo. El proceso culminaría oficialmente dos años y medio después con el retorno desde el exilio del ex dirigente polimili Zotza. En septiembre de 1982 los zazpikis anunciaron su disolución. En total se acogieron a las vías de la reinserción un total de veintidós presos y unos 70 exiliados. Muchos presos de ETApm criticarían duramente todo el proceso y a sus responsables. En años posteriores, un puñado de presos de distintas organizaciones se reinsertaría de forma individual.

Similar Threads

  1. Acceso solo a usuarios registrados
    By Le Rouge in forum La Marranera
    Replies: 177
    Last Post: 11-10-14, 12:15 PM
  2. INTERVENCIONISMO DE LA MAFIA VATICANA EN MÉXICO
    By n3p in forum Politica Mexicana
    Replies: 37
    Last Post: 08-04-11, 08:55 PM
  3. SE BUSCA
    By Antibush in forum Política Internacional
    Replies: 54
    Last Post: 07-10-07, 03:35 PM
  4. ION KIPUR
    By FURIUS2006 in forum Política Internacional
    Replies: 3
    Last Post: 04-10-06, 03:54 PM
  5. Lucha social: siglo XXI
    By FURIUS2006 in forum Foro Libre
    Replies: 1
    Last Post: 05-05-06, 04:44 PM

Bookmarks

Posting Permissions

  • You may not post new threads
  • You may not post replies
  • You may not post attachments
  • You may not edit your posts
  •