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Thread: ETA 1958-2008 Medio siglo de historia

  1. #51

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    El 29 de agosto de ese año, un enfrentamiento acaecido en Galdakao sumó una nueva muerte al conflicto, la del policía municipal Eloy García. Este agente, junto a otro compañero, había retenido a un grupo que le pareció sospechoso y que resultó estar compuesto por militantes de ETA. Al aparecer la Guardia Civil, se desencadenó un tiroteo en el que falleció el mencionado agente El hecho de que no se permitiera realizar la autopsia al cadáver lleva a pensar que la bala que causó la muerte al municipal pudo provenir de la propia Guardia Civil. A este enfrentamiento le siguió una enorme redada policial que se saldó con más de cien detenciones. Fruto de los interrogatorios bajo tortura, la Policía conoció la presencia de dos liberados de ETA en un piso de Lekeitio. El día 1 de septiembre Benito Mujika y Mikelón Martínez de Murgia fueron abatidos en ese piso por un contingente de la Guardia Civil. Mujika. de 22 años y natural de Zarautz, fue eliminado sin previo aviso por un francotirador mientras su compañero Martínez de Murgia, de 27 anos y nacido en Sopuerta, fue tiroteado a través de la puerta del piso mientras solicitaba una ambulancia El 20 de septiembre, Jonan Aranguren, Iharra moría tiroteado por la Guardia Civil al tratar de cruzar la frontera en compañía de otros dos compañeros, todos ellos desarmados. El joven bilbaíno era liberado de la organización, siendo responsable del Frente Cultural en Gipuzkoa.

    Estas cuatro muertes marcaron el año 1972 como el del inicio de la guerra total del franquismo a ETA. El odio de las fuerzas de ocupación se traduce en detalles como el arrojar los cadáveres de Mikelón y Mujika a una fosa común en el cementerio de Lekeitio o el acoso contra las iglesias donde se celebraban los funerales de los militantes muertos, que sufrieron infructuosos intentos de prohibición, llegando a producirse amenazas de bomba en los funerales. Las ejecuciones fueron completadas por la actuación de otros componentes del sistema. Así, la prensa se encargó de lanzar intoxicaciones sobre los hechos, ocultando las circunstancias de las muertes y deformando los hechos de manera grotesca. ETA atacaría en varios momentos a los medios de comunicación franquistas colocando bombas en los periódicos La V0Z de España y El Diario Vasco), de Donostia y atacando un repetidor de TVE, acción en la que se entabló un tiroteo con la Guardia Civil en el que dos "números" resultaron heridos. Además de estos ataques, ETA realizó numerosos atentados contra símbolos y monumentos franquistas y colaboradores policiales, así como un amplio programa de abastecimiento, que contó con 27 acciones de robo de explosivos y varios atracos. Con el dinero obtenido en estas requisas la organización adquirió un lote de 500 pistolas firebird con las que ETA renovó su vetusto arsenal.*
    * Rui Pereira: 2La guerra desconocida de los vascos-2p 227

    En total, a lo largo de 1972 ETA realizó 71 acciones armadas.

    Una huelga de hambre impuesta y mal organizada a finales de 1971, en coincidencia con el primer aniversario del Proceso de Burgos, había terminado por romper los apoyos de la mayoría del colectivo de presos con Sexta. En este sentido es importante el comunicado que desde la prisión de Cáceres publican tres de los más conocidos componentes del colectivo de presos, Mario Onaindia y Teo Uriarte, condenados a muerte en Burgos, y José Luis Zalbide, uno de los más destacados militantes de la década de los sesenta, reubicándose en ETA V.

    Pero al margen de sostener esta dura confrontación armada con el Estado, ETA ha de hacer frente a otros retos. Son dos los principales desafíos. Por un lado, redefinir el modelo de lucha armada que debería practicarse y por otro lado, encontrar un mecanismo válido para compatibilizar esa lucha armada con la acción política ordinaria. A lo largo de los años sesenta ETA había esbozado varias teorizaciones sobre la lucha armada que partían del estudio de experiencias revolucionarias de países del Tercer Mundo. Será a partir del trabajo Bases teóricas de \a Guerra Revolucionaria, aprobado en la IV Asamblea cuando se intente poner en marcha a través de la teoría acción-represión un modelo propio. Pero las vicisitudes por las que pasaría ETA en los años siguientes impedirían poner en práctica este modelo, aunque los acontecimientos del verano de 1968 apuntaban a una cierta validez teórica del mismo. En 1972, ETA cuenta con nuevas referencias en el terreno de la lucha armada revolucionaria, ya que la década de los setenta es especialmente convulsa en este terreno. La radicalización teórica de los años sesenta daría paso a la extensión de las luchas armadas fuera de sus contextos habituales. La guerrilla estaba pasando a ser preferentemente urbana.

    Todas estas experiencias serán analizadas por militantes de ETA durante estos años, pero su mayor repercusión, con intentos expresos de aplicar estas nuevas experiencias a la lucha vasca se producirá sólo años más tarde. ETA V no formulará ninguna teoría expresa sobre la lucha armada en el período 1970-1974. Simplemente irá incrementando sus acciones a partir del momento en el que está preparada y al percatarse de que ello repercute positivamente en el grado de conciencia y organización de la sociedad vasca. Definirá eso sí, siete frentes de intervención armada:
    I.- Acciones de apoyo a la ciase trabajadora vasca. 2.- Ataques a fuerzas represivas y a élites colaboracionistas, '3.- Ataques contra los medios de difusión franquistas. 4.-Voladura de monumentos fascistas. 5.- Requisas a entidades bancarias. 6- Apoyos logísticos. 7.- Ataques a centros de esparcimiento de la oligarquía.

  2. #52

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    Más intenso y de mayores consecuencias será el debate sobre el modelo organizativo. En la asamblea de cuadros de agosto de 1971, ETA V había decidió retomar el modelo de cuatro Frentes (Obrero, Militar, Político y Cultural diseñado en la V Asamblea, las urgencias del momento no permitieron una revisión de ese modelo a la luz de la experiencia de lós años posteriores a su implantación, por lo que pronto se volvieron a manifestar las carencias dé este sistema. Los Frentes comentaron a reconstruirse a mediados de 1971, pero no fueron entidades estancas y se produjo una permanente relación entre militantes de diferentes sectores que facilitó la represión policial. En la práctica, las necesidades del Frente Militar se impusieron a las de los demás aparatos y la organización se resintió de la carencia de una línea de intervención política continuada La captación continua y la aportación masiva de EGI permitieron cubrir las bajas provocadas por la represión, pero a mediados de 1972 se era consciente de las limitaciones de la organización frentista.

    En una nueva asamblea de cuadros o segunda preasamblea, en octubre de 1972, se abordó la candente cuestión. Los militantes de mayor peso en la organización, los liberados, los responsables de los frentes y otros militantes cualificados se reunieron para abordar estos asuntos Por diversas razones, los cuatro miembros en activo del Comité Ejecutivo no pudieron asistir a esta cita por lo que la reunión adquirió un tono inusitadamente autocrítico. Desde el Frente Militar se planteó abiertamente la posibilidad de que fuera este frente junto al aparato de propaganda y el de relaciones internacionales los que usaran las siglas ETA, quedando al margen de la misma el resto de estructuras, que quedarían vinculadas en un tronco común a través de una serie de mecanismos de coordinación. Esta propuesta fue rechazada, porque los demás frentes consideraron que dejaría en manos del Frente Militar el control de la organización, pero sí se llegó a la conclusión de fusionar los dos Frentes no militares que funcionaban, el Cultural y el Obrero, bajo el nombre de este último, para simplificarla estructura y mejorarla división de tareas. El nuevo Frente Obrero ampliado sería en la práctica el frente político de ETA y abarcaría todas las líneas de intervención no militares.

    En esta preasamblea se hace presente por primera vez en la historia una nueva influencia ideológica en ETA, el anarquismo. Este pensamiento se había hecho fuerte en un grupo de exiliados en Bélgica, nucleados en torno a Beltza y su grupo Gatazka, y logró colar algunos de sus planteamientos en la filosofía organizativa:
    ETA comienza una nueva etapa caractc*ri/ada principalmente por una descentralización organizativa, intentando conjugar clandestinidad y operatividadj mayor poder a la base -siempre tan erróneamente olvidada-, flexibilidad a la hora de las decisiones -imprescindible para aligerar nuestra marcha-, reducción de los órganos burocráticos al mínimo.. *
    Hautsi nº 2, Enero de 1973. p 2. En esos momentos Hautsí era el boletín del Frente Cultural de ETA

    Poco después de haberse realizado esta conferencia de cuadros, el colectivo de refugiados hubo de hacer frente a un nuevo ataque por parte del Gobierno francés. Con la excusa de que ETA se encontraba detrás de la explosión de tres artefactos en instalaciones oficiales en Iparralde, el Ejecutivo decretó la expulsión de varios refugiados. La respuesta fue nuevamente la huelga de hambre y el encierro en la catedral de Baiona que fue secundado por otras encerronas en Iparralde, Hegoalde y Bélgica. A pesar de las presiones y los desalojos, finalmente se llega al acuerdo de tratar las cuestiones relativas a los refugiados vascos a través de una comisión especial dirigida por la Cruz Roja. Era notorio que el Gobierno francés acogía cada vez con mayor preocupación la presencia de refugiados vascos en Iparralde y que temía el posible contagio de su actividad en su territorio.

    La oleada activista de 1972 se iba a prolongar durante los primeros meses de 1973. El año comenzó con varias acciones importantes como el robo de cuatro toneladas de dinamita en Hernani. Pero sin duda la acción más significativa sería el secuestro del industrial navarro Felipe Huarte Beaumont. El secuestro de este empresario guarda un total paralelismo con el acaecido un año antes en la persona de Lorenzo Zabala. Una de las empresas de Huarte, Torfinasa se hallaba sumida en un irresoluble conflicto laboral. En noviembre la plantilla se había declarado en huelga y la respuesta de la empresa había sido el despido de todos los trabajadores y su sustitución por otros. Tras varias semanas de conflicto, el 16 de enero un comando de ETA asalta la villa de Huarte en Iruñea y se lleva detenido al empresario. Diez días después Huarte sería puesto en libertad tras haber satisfecho su familia las peticiones de ETA: cumplimiento de las peticiones laborales de los trabajadores de Torfinasa y el pago a la organización de 50 millones de pesetas.

    Por la personalidad del secuestrado, esta acción tendría una repercusión mucho mayor que la de Zabala. Huarte era uno de los hombres más ricos del Estado español y propietario o accionista de un potente conglomerado de empresas. Era también extremadamente duro en el trato a los trabajadores y uno de los apoyos empresariales del Régimen. La conmoción en la sociedad navarra fue tan importante que hasta la Iglesia se vio dividida a la hora de valorar la acción. Mientras la jerarquía no ahorraba calificativos para condenar el secuestro, un amplio movimiento de sacerdotes se preguntaba dónde estaban esos jerarcas ante el sufrimiento cotidiano de todo el pueblo, oprimido política y socialmente por gentes como Felipe Huarte

    En el plano material, el rescate pagado por la familia Huarte supuso la mayor inyección económica que ETA había recibido en toda su historia Probablemente era una cantidad mayor que la reunida en todos los atracos realizados hasta el momento, y supondría el saneamiento de las finanzas de la organización a corto plazo. Sin embargo, a diferencia de lo sucedido con Zabala, la Policía no tardaría mucho tiempo en desmantelar la infraestructura utilizada en el secuestro. Los primeros represaliados serían varios trabajadores de Torfinasa, detenidos a modo de venganza. Más tarde, Juán María Bandrés, que había ejercido como mediador en el pago del rescate, descubriría una bomba en los bajos de su coche. Un mes después de la liberación de Huarte, 60 personas serían detenidas en Bizkaia y Gipuzkoa, incluyendo los autores del secuestro.

  3. #53

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    En abril, la capacidad operativa y la moral de ETA sufrieron un duro golpe con la muerte del responsable del Frente Militar, Eustaquio Mendizábal, Txikia El 19 de abril de 1973 la Policía preparó una emboscada en la estación de tren de Algorta. Tras un tiroteo en el que Txikia resultó herido en una pierna, un policía se le acercó y le disparó un tiro en la cabeza. Su acompañante, José Manuel Pagoaga, Peixoto, logró huir. Txikia, de 28 años, era natural de Itsasondo y su muerte se sumaba a la de los cuatro militantes fallecidos el año anterior. Sin embargo, la muerte de Txikia supuso un mayor impacto, ya que era uno de los militantes más conocidos, y al frente del aparato militar había desarrollado un enorme trabajo que había permitido a la organización afrontar una etapa de gran actividad. Además, su arrojo personal y la forma en la que en varias ocasiones había eludido la persecución policial le habían dado una aureola mítica dentro de la organización.

    Los sucesivos golpes recibidos habían dejado a ETA en una situación de gran debilidad en el interior. A pesar de que la organización contaba con medios materiales y un amplio colectivo de militantes refugiados, el alto nivel de actividad y la respuesta represiva ofrecidos en 1972 y 1973 habían dejado exhausto el aparato en Hegoalde. El trabajo político, el más vulnerable a la represión, se hallaba prácticamente paralizado, siendo la actividad armada la única que se mantenía de forma sostenida. Además, era inminente la realización de una nueva asamblea general en la que deberían analizarse todos estos factores para redefinir las líneas de actuación, y en este sentido ya se habían realizado las dos mencionadas preasambleas de agosto de 1971 y octubre de 1972. Con el objeto de reponerse de los golpes recibidos y preparar en condiciones esta crucial asamblea, ETA disminuyó su actividad armada de forma casi total desde la muerte de Txikia.

    Los preparativos para la asamblea tuvieron su inicio en una reunión del Comité Ejecutivo en Getafe (Madrid) en mayo de 1973.*
    * La elección de este sorpréndente lugar vino motivada por la necesidad de eludir la incesante presencia policial en las calles y carreteras de Euskal Herria que, desde el secuestro de Huarte y la muerte de Txikia, se había vuelto incesante Un grupo de militantes que llevaba meses trabajando en Madnd en la creación de infraestructura y la recopilación de información había permitido organizar la logística necesaria para la realización de esta reunión en un lugar tan inhabitual.

    En esta reunión volverían a manifestarse las tensiones entre el Frente Militar y el Frente Obrero En realidad se trata ya de una crisis de fondo. ETA ha reforzado su imagen con las acciones de 1972 y principios de 1973, y la eficacia y necesidad de la lucha armada no es cuestionada. El problema surge al intentar organizar el importante apoyo social que ETA está generando. El FO es la opción natural de encuadramiento para los simpatizantes de ETA que desean comprometerse sin realizar tareas armadas, pero en la práctica el nivel de represión que van a asumir los militantes de este Frente es similar al de los militantes del FM. Ello provoca, por un lado el retraimiento de los potenciales militantes del FO y por otro la inestabilidad de la estructura. afectada una y otra vez por caídas masivas, que le impiden configurarse como una alternativa sólida a las otras opciones en el mundo obrero y, por extensión, en el mundo político.

    Además, para acrecentar el malestar del FO, este sector ha detectado un importante movimiento entre los más destacados militantes del FM sin que se sepa a qué va dirigida tanta actividad. Esta cuestión se resuelve, una vez manifestada la duda por parte del FO, con la información de que la organización está preparando el secuestro de una alta autoridad del Estado para canjearla por los militantes presos. Por razones de seguridad sólo a un miembro del FO se le facilita la identidad del objetivo de esta acción: el vicepresidente del Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco. Esta comunicación, junto con la asignación de una cantidad de dinero para el funcionamiento de cada Frente son las únicas notas de acuerdo en la reunión, ambas de carácter técnico. Finalmente se acuerda la convocatoria de la asamblea general para agosto de ese año, con el objetivo de que los problemas detectados puedan debatirse con mayor profundidad.

    Pero cuando apenas quedan tres semanas para la realización de la asamblea, el FO comunica mediante una carta enviada al FM su intención de no acudir a la misma. Tras haber reunido a sus direcciones en los herrialdes, el FO considera que no existe el suficiente nivel de maduración en los debates como para que pueda producirse una resolución satisfactoria de estas cuestiones y considera que antes de llegar a la asamblea se tienen que producir avances en los temas que se van a discutir para que cuando llegue la reunión puedan tomarse decisiones resolutivas. El FO teme quedar marginado y que las aspiraciones de constituir un potente referente político para la izquierda abertzale queden bloqueadas. Sin embargo, cuando se recibe esta comunicación el retraso de la asamblea es técnicamente inviable. Representantes del FM convencen a los del FO para que entiendan la imposibilidad de posponer la asamblea y éstos deciden a última hora participar.

    Sobre estas precarias bases la VI Asamblea se celebrará finalmente en agosto de 1973 en la localidad labortana de Hazparne. Dada la insuficiente resolución de los temas planteados, se acordará que la asamblea deberá tener una segunda parte, por lo que este encuentro se conocerá como la primera parte de la VI Asamblea.*
    * No debe confundirse esta reunión con la que dio pie al nacimiento de ETA VI. Sexta. ETA no reconocerá comno propia la asamblea de agosto de 1970 por lo que no considerará como celebrada su verdadera sexta asamblea hasta esta reunión. Han transcurrido por tanto más de seis años desde la segunda parte de la quinta asamblea hasta esta nueva asamblea general de ETA.

    El desencuentro entre los militantes de ambos frentes se reproducirá en muchos de los debates. La exigencia de conocer el euskera para acceder a puestos de dirección será rechazada por los miembros del FO al considerar que privaba del acceso a la dirección a parte de sus cuadros. La elección de cargos provocó un nuevo enfrentamiento al considerar los miembros del FO que no se les representaba adecuadamente en los nuevos Comité Ejecutivo, Biltzar Ttipia y Área de Relaciones Internacionales. También se sintieron discriminados a la hora del reparto de fondos económicos. Otro aspecto muy polémico fue la política de alianzas. El FM pretendía que sólo se pudiera llegar a acuerdos con otras organizaciones vascas, pero el FO pretendía tener más libertad para relacionarse con organizaciones españolas, fuertemente posicionadas en el mundo obrero. Finalmente y al objeto de evitar que pudieran firmarse pactos o alianzas dudosas, se determinaría que sería el Biltzar Ttipia, por mayoría cualificada de dos tercios quien decidiera sobre los futuros acuerdos.

    En otros aspectos el acuerdo fue mayor. En el sensible terreno de la respuesta a la muerte de militantes, ETA decidió que había llegado el momento de responder a cada una de ellas con una acción armada contra algún miembro del aparato político o represivo del Régimen, con la mayor inmediatez posible. En el terreno ideológico, el marxismo se afianza como ideología referencial,* lo que provocará el freno de las tendencias libertarias del grupo Gatazka y motivará que éste abandone la organización con Beltza a la cabeza
    * La narración de lo acontecido en la primera parte de la VI. Asamblea está basada en la visión que de la misma ofrece el Frente Militar en el boletín Kemen en marzo de 1974

    Las líneas ideológicas generales se expresarán en un documento de cuatro folios de extensión titulado Por qué estamos por un Estado Socialista Vasco, en el que se recogen las posiciones ya tradicionales de reivindicación de la independencia y el socialismo. La primera parte de la VI Asamblea consigue mantener la unidad de la organización y realiza una serie de mejoras técnicas y organizativas que permitirán mantener una dinámica de trabajo fuerte. Sin embargo, no conseguirá zanjar el problema mencionado anteriormente: la necesidad de encontrar un mecanismo de organización de la creciente base social de la izquierda abertzale sin romper la unidad con la tradición ideológica de ETA. Este será el caballo de batalla organizativo dentro de ETA en los próximos años y motivo de nuevas fracturas internas.

  4. #54

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    OPERACIÓN OGRO*

    *. La fuente principal sobre este acontecimiento es Operación Ogro, Eva Forest, Hiru, Hondarribia. 1993.

    A lo largo de 1971 un grupo de militantes de ETA había comenzado a desplazarse a Madrid con asiduidad. Los objetivos de estos desplazamientos eran varios. En el plano político se trataba de contactar con organizaciones de izquierda de cara a hipotéticas alianzas o colaboraciones. En un plano más ligado a la acción armada, se estaba evaluando la posibilidad de crear en Madrid algún tipo de infraestructura de seguridad fuera de Euskal Herria, así como aprovechar las posibilidades de la ciudad para realizar acciones de abastecimiento de material. Finalmente, se estudiaría la posibilidad de realizar acciones armadas. Entre estos militantes se encontraba Argala, que desde su incorporación a ETA V se había convertido en liberado asignado nominalmente al Frente Cultural en Bizkaia. A pesar de ello, y dadas las necesidades de la organización, no tardaría en ser requerido para participar en acciones armadas.

    A finales de 1971 Argala conocerá en Madrid a una pareja que sería de crucial importancia para el futuro. Se trata de Alfonso Sastre, prestigioso dramaturgo, afiliado al PCE y su compañera Eva Forest, médico y escritora catalana. A través de ellos, Argala va a tomar contacto con una serie de personas que están dispuestas a colaborar con ETA en la capital, la mayoría de ellas pertenecientes al PCE. Entre los frutos de estos contactos destacará una valiosa información que llega a manos de ETA a principios de 1972: el almirante Carrero Blanco, vicepresidente del Gobierno, acude todos los días a misa a la misma hora a una iglesia del centro de Madrid, en la calle Serrano. A pesar de la importancia de la información ETA, por diversas cuestiones de carácter interno, no tomaría una decisión al respecto hasta finales de año. En los últimos meses de 1972 Argala y otro militante. José Luis Pérez Beotegi, Wilson, establecidos definitivamente en Madrid remiten a la dirección un plan que es aprobado y puesto en marcha: se trata de secuestrar a Carrero y proponer su canje por la libertad de todos los presos políticos del Estado con condenas mayores de diez años de prisión, pertenecientes la gran mayoría, unos 150, a ETA.*
    * El relato de estos hechos desde el punto de vista personalizado en Argala está recogido en “Argala” de, Paul Asensío e Iker Casanova, pp 121 y ss.

    Carrero, junto al príncipe Juán Carlos y al propio Franco era una de las únicas personas tan sensibles para el Régimen que hacía suponer que podría obligarle a aceptar un acuerdo de estas características. Dada la avanzada edad de Franco no era un secreto para nadie que su fallecimiento era inminente. El propio Régimen había preparado esa transición al detalle. La ley de Sucesión de 1947 había definido a España como un Reino y había otorgado a Franco la potestad de elegir al sucesor. Para ello había designado heredero de la corona a Juan Carlos de Borbón saltándose a su padre que, en términos dinásticos, era el legítimo heredero. El motivo de esa maniobra era forjar al futuro rey a su sombra e imbuirle de la ideología adecuada. Tras ser educado en los principios fascistas. Juan Carlos es nombrado oficialmente heredero en julio de 1969. Pero por encima del símbolo que suponía la corona era necesario un hombre fuerte que supiera dirigir el país con puño de hierro y evitar que el Régimen se disolviera en pugnas entre los diferentes sectores de la derecha.

    Y ése era precisamente el papel que Franco tenía reservado para el almirante. Era difícil encontrar al margen de Carrero a otra persona que pudiera ser unánimemente aceptada entre las diversas familias políticas. Carrero también contaba con un importante currículo como represor. Había sido presidente del Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo (precedente del TOP y había protagonizado la relación entre el Estado español y la CÍA. En los últimos tiempos había organizado los nuevos servicios secretos españoles, el SECED y había dirigido la política anti-insurgencia.

    La persona de Carrero era de una importancia tan vital que se creía viable la opción del canje y en todo caso, una negativa daría como resultado la ejecución del almirante, lo que tendría un efecto político devastador sobre el Régimen. De hecho, si no se optó desde un primer momento por esta opción fue únicamente por la sensibilidad de ETA hacia sus presos, cuya salida de prisión mediante fugas se había demostrado enormemente complicada. A principios de 1973 un grupo de militantes encabezados por Argala, Wilson y |avier Larreategi, Alxulo, empezarán a preparar el plan para el secuestro. Dado que el almirante fue bautizado por los militantes como el Ogro, por su aspecto físico, el operativo recibiría el nombre de Operación Ogro.

    Tras examinar el lugar y los alrededores, así como las medidas de segundad, sorprendentemente mínimas para un vicepresidente de Gobierno, se elaboró un primer plan. La acción presentaba una enorme complejidad, puesto que suponía reducir a Carrero dentro de una enorme iglesia, situada en el centro de Madrid, frente a la Embajada de EEUU, y transportarlo hasta un local en el que permanecería retenido, en el paseo de la Castellana (una de las principales arterias de la capital y no muy cercana). Laboriosamente se van diseñando las diferentes etapas de la acción y finalmente se formula un plan definitivo. Este plan suponía un enorme despliegue de medios porque exigía la actuación simultánea de tres comandos, así como el alquiler de pisos para alojarlos, lonjas y vehículos. Incluso se había previsto establecer una especie de hospital de campaña en un piso franco para el caso en el que algún militante resultase herido.

    En la primavera de 1973 el trabajo está casi concluido y la actividad era frenética. En mayo, en el Comité Ejecutivo celebrado en Getafe, los miembros del Frente Obrero son informados parcialmente del operativo. Pero cuando sólo faltaban unos días para la fecha señalada, un suceso fortuito hace saltar el plan por los aires. Unos ladrones entran en la lonja destinada a ser el alojamiento del secuestrado y al ser descubiertos por un sereno se entabla un tiroteo. El suceso es de suficiente entidad para que los militantes que han alquilado el local teman que alguna comprobación policial pueda detectar que el contrato se ha realizado con documentación falsa, por lo que se decide abandonar este local y suspender el plan hasta conseguir uno nuevo. Cuando llevaban varios días en esta búsqueda llega una noticia que parece desbaratar por completo el proyecto: el 9 de junio Carrero Blanco es nombrado presidente del Gobierno. Aunque el almirante era ya el hombre fuerte del Estado, el nuevo cargo, por su carga simbólica, ha de suponer un reforzamiento en las medidas de seguridad, y además se puede prever un cambio en sus costumbres. Desalentados por todo ello y ante la inminente celebración de la asamblea de la organización, los militantes abandonan temporalmente la Operación Ogro.

    En septiembre de 1973 el comando regresó a Madrid. El grupo estrenaba nombre, comando Txikia, en honor del recientemente fallecido militante. Al grupo se había incorporado un nuevo miembro, en calidad de responsable, Kizkur. Tal y como sospechaban, las medias de seguridad se habían reforzado. Al presidente lo protegían tres nuevos guardaespaldas, por lo que la opción del secuestro se convierte en inviable. El planteamiento ahora es el de ejecutar al almirante, por las razones políticas que antes habían llevado a definirlo como la pieza clave para la pervivencia del franquismo sin Franco. Sin embargo, aunque Carrero seguía asistiendo a la misma iglesia y a la misma hora, la opción de eliminarlo se presenta problemática, dadas las nuevas medidas de seguridad.

    Por otro lado y dada la desazón que produjo en la organización despedirse de la posibilidad de un canje de prisioneros, otro comando fue encargado de intentar realizar el secuestro de otra personalidad con el objetivo de intentar realizar una operación de intercambio. Para esta acción fue seleccionado el ex ministro de comercio, Alberto Ullastres, que en calidad de miembro destacado de la facción opusdeísta del Gobierno, era una persona de gran importancia y estaba encargado de las relaciones con la Comunidad Europea El 7 de noviembre se intentó la captura de Ullastres, pero el diplomático no se encontraba en su domicilio en esas fechas y finalmente el plan no prosperó.

    En cuanto a Carrero, tras varias semanas de análisis de las diferentes posibilidades para ejecutar la acción contra su persona, se han descartado ya todas las opciones barajadas, por juzgarlas imposibles o muy arriesgadas para los militantes o para terceros, y se está a punto de desistir Pero un hallazgo casual reaviva la esperanza. En uno de los recorridos por las inmediaciones de la iglesia uno de los militantes encuentra un semisótano en alquiler en la calle Claudio Coello, paralela a Serrano, donde se sitúa el templo. Dado el sentido en el que está regulado el tráfico, el coche de Carrero ha de pasar todos los días por esa misma calle, que además es muy estrecha. De ahí surge la idea definitiva. Los militantes deciden alquilar el local, haciéndose pasar por escultores, y desde él perforar en el subsuelo un túnel hasta la carretera. Luego excavarían en perpendicular al túnel un hueco formando una T, y a lo largo del palo corto de la T depositarían unas cargas explosivas que harían estallar al paso del coche del almirante.
    Recibido el visto bueno de la dirección la acción se debería ejecutar cuanto antes. El sótano se alquiló el 10 de noviembre y el túnel se excavó entre los días 7 y 15 de diciembre, en unas condiciones realmente penosas por lo angosto de la galería y las filtraciones de gas en la misma. Tras varios retrasos se determina que la acción se realizará el día 20 de diciembre. A las 9`15 de ese día, el coche de Carrero Blanco enfila la calle Claudio Coello y al pasar junto al Austin que los militantes han colocado como señal, un miembro de ETA disfrazado de electricista hace detonar los 75 kg. de dinamita que se habían instalado en el subsuelo, provocando la muerte en el acto de los tres tripulantes del Dodge Dart del presidente, Carrero, su chófer y su guardaespaldas. Las fuerzas de seguridad trasladadas al lugar de los hechos tardan unos minutos en darse cuenta de lo sucedido. La magnitud de la explosión había sido tal que el coche del presidente había salido propulsado por los aires hasta caer en e! tejado del edifico anexo, por lo que los agentes pensarán que se ha tratado de una explosión accidental de gas y que no ha afectado al coche de Carrero. Para cuando la Policía se percata de lo ocurrido los autores de la acción ya han huido de la zona.

  5. #55

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    La salida del comando de Madrid no será fácil, dada la alerta generada por el magnicidio. Inmediatamente se empiezan a suceder en la ciudad las detenciones de personas políticamente activas, hasta sumar más de un centenar, aunque la Policía no llegará a los ¿autores ni a sus colaboradores. Aun así, ya desde el primer momento se filtran una serie de nombres que demuestran que la Policía ha hallado pistas suficientes para identificar a parte de los responsables de la acción: Argala, Wilson, Atxulo, Josu Urrutikoetxea, Joseba Abaitua... A fínales de diciembre, ETA organizará en Iparralde una rueda de prensa con cuatro encapuchados que aseguran ser los autores materiales de la acción, con la intención de aliviar la presión policial en Madrid y facilitar la huida del comando real, además de los fines propagandísticos. Pero no será hasta principios de enero cuando el comando pueda llegar sano y salvo a Iparralde

    El terremoto político ya se ha producido. La misma noche del atentado ETA hará público un comunicado de reivindicación en el que además de calificar la acción de respuesta a las muertes de los militantes de la organización acaecidas hasta ese momento afirma que esta acción servirá para acelerar las contradicciones dentro del entramado de poder de la dictadura:

    Por ello consideramos que nuestra acción llevada a cabo contra el Presidente del Gobierno español significará sin dudo un avance de orden fundamental en Id lucha contra la opresión nacional y por el socialismo en Euskadi y por la libertad de todos los explotados y oprimidos dentro del Estado español.*
    * Comunicado de ETA de 20 de diciembre de I973

    A pesar de que la desaparición de Carrero estaba destinada a trastocar los planes de Franco de forma trascendental, las direcciones de muchos grupos políticos de la oposición la criticaron, celosos del protagonismo adquirido por ETA. Desde el lehendakari Leizaola, del PNV hasta las direcciones de Sexta, MCE o del PCE lanzaron sus criticas cuestionando la validez de los métodos de lucha empleados o minusvalorando la repercusión de esta acción. La prensa del Régimen, anonadada por las dimensiones del golpe recibido, trató de buscar complicidades lejos de Euska! Herria para no reconocer la capacidad operativa de ETA. Circularon teorías que apuntaban a grupos extraños o a peregrinas conspiraciones como responsables del magnicidio: miembros del IRA, de la OAS. mercenarios... e incluso la CÍA, que se estaría así desembarazando de un aliado molesto, ETA se ve obligada a emitir un total de cuatro comunicados en los últimos días de diciembre al objeto de desmentir el cúmulo de elucubraciones que se venían haciendo en la prensa y lanzando desde otros ámbitos políticos. Más tarde, el verano de 1974, se emitirá un documento firmado por el comando Txikia en el que se analizarán con mayor profundidad todas estas cuestiones.

    Pero aunque a ciertos niveles se mantuviesen estas polémicas, en la calle la práctica totalidad de las personas opuestas a la dictadura habían recibido con alborozo la eliminación del sucesor de Franco. Más allá del sentimiento de venganza contra uno de los pilares de la dictadura, las consecuencias políticas de la acción no se le escapaban a nadie y la sociedad vasca, la del Estado español y los sectores más informados de la opinión pública internacional contemplaron con asombro cómo un grupo armado vasco, en una acción sin precedentes, había dinamitado los planes de continuidad del franquismo.

    Consciente de esta sensación, y de lo novelesco y espectacular de la ejecución del atentado, ETA intentó aprovechar el filón propagandístico y encargó a la escritora Eva Forest la elaboración de un libro que recogiera los pormenores del atentado, además de sus justificaciones políticas. El proyecto se materializó a partir de una larga entrevista de Forest con los miembros del comando Txikia en marzo de 1974 en la villa del veterano anarquista Marc Legasse en Zíburu. Tras realizar el oportuno maquillaje por razones de seguridad, el libro vio la luz, firmado con el seudónimo de Julen Agirre y se convirtió rápidamente en un auténtico best-seller de la clandestinidad.

  6. #56

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    Capítulo V

    La gran ruptura: Milis y polimilis


    LA ESCISIÓN DEL FRENTE OBRERO




    Aunque la Operación Ogro había centrado la actividad de buena parte de la organización a lo largo de I973, especial­mente de la dirección del aparato militar, la actividad no se ha­bía detenido para ETA. Ya hemos mencionado cómo a partir de la muerte de Txikia el accionar armado se ralentiza y ETA da prioridad a atender los importantes debates internos en los que está envuelta. La primera parte de la VI Asamblea ha su­puesto un intento de resolver algunas de esas cuestiones, pero pronto se demostrará que los temas fundamentales no han quedado zanjados. Tras la asamblea, el Biltzar Ttipia ha queda­do encargado de resolver cuestiones importantes, como la de­signación de varios responsables sectoriales. La primera reunión de este órgano parece resolver de forma satisfactoria algunos problemas y la relación entre responsables del Frente Obrero y del Frente Militar parece reconducirse.



    Sin embargo, a partir de la convocatoria del II Biltzar Ttipia. previsto para el 12 de octubre de I973, las cosas comienzan a torcerse. A diferencia de la cita anterior esta reunión es bastan­te tensa y los temas de discusión son varios. En primer lugar hay debate sobre el nombramiento de un nuevo responsable de propaganda, ya que este puesto tan importante estaba vacante.





    Posteriormente los miembros del FM reprochan a los del FO su incapacidad para haber puesto en funcionamiento el aparato de makos. Este asunto era extremadamente sensible. A pesar del alto número de militantes presos la organización no había sido capaz de crear una estructura capaz de mantener con ellos una mínima relación política. Se acumulaban las cartas desde las prisiones quejándose amargamente por esta circunstancia. Dado que esta función había sido encomendada al FO, el FM les atribuye la responsabilidad y solicita que se les asigne a ellos esta tarea, a lo que el FO se niega.



    Desacuerdo tras desacuerdo, la reunión estallará tras el de­bate sobre el reparto de un comunicado que el FM pretendía que realizara el FO. La nota en cuestión era la explicación de un ataque fallido contra la Guardia Civil en Donostía, el 8 de octu­bre, frustrado al descubrirse el artefacto de 60 kg. de dinamita que debía estallar al paso de un autobús del instituto armado. El FO alega que con este encargo y otros parecidos se está utilizan­do de forma abusiva a su militancia para servir de infraestructura a la lucha armada. Ante los desencuentros generalizados, todos los miembros del Frente Obrero abandonan la reunión, aunque no afirman aún dejar la organización.





    Más allá de las querellas internas, sobre cuotas de responsa­bilidad o líneas de intervención, el problema era el de la interrelación entre la lucha armada y la lucha política. El año I973 había sido pródigo en luchas obreras en las que el FO no había jugado un papel destacado. Uno de los epicentros de estas lu­chas había sido Nafarroa, que presentaba unas características especiales. Al ser la industrialización de Nafarroa más reciente y repentina, prácticamente en una década el herrialde había pasa­do de ser rural a estar muy industrializado, el movimiento obre­ro había adquirido también unas características propias. Las CCOO de la provincia estaban menos influenciadas por el PCE y más en la línea de nuevas formaciones de izquierda más radical. La ORT, Sexta, MCE y otros grupos contaban con una importante presencia. Dos de los principales grupos, Sexta y MCE eran esci­siones recientes de la propia ETA, por lo que se entiende que la actitud de éstos hacia ETA era de cierta agresividad.*

    * Valga como ejemplo la respuesta de las CCOO de Nafarroa ante el secuestro de Huarte. criticando la acción y afirmando que -para solucionar los problemas de los trabajadores de Torfinasa ya se bastan las CCOO de Navarra-.



    A lo largo de todo el año se habían dado importantes movi­lizaciones obreras en Nafarroa, pero sin duda en el verano se alcanzó el cenit. El detonante fue nuevamente el intento de una patronal, la de la empresa Motor Ibérica en Noain, de tras­ladar una factoría a otra provincia para evitar cumplir con los derechos de unos trabajadores combativos. Tras meses de protestas, el 13 de junio la dirección de la empresa trata de lle­varse la maquinaria ante lo que los trabajadores protestan y son duramente reprimidos. Otras empresas de la zona comien­zan a realizar paros solidarios y la protesta se va extendiendo a todas las comarcas industriales de Nafarroa. Son días de movi­lizaciones e importantes enfrentamientos con la Policía. Antes de que la situación se calme, los detenidos ascienden a tres millares y el despliegue policial alcanza cotas sin precedentes. La Plaza de Toros es habilitada como centro de detención y los convoyes de las fuerzas policiales que llegan a Iruñea se ex­tienden por kilómetros a lo largo de la carretera.





    Para la oligarquía navarra la situación es excepcional. Este herrialde era una pieza clave en la lucha contra el independentismo y ya en documentos de esa época, los analistas del Régi­men habían mostrado su temor a una extensión del conflicto a esa provincia. El intento de aplastar la lucha obrera, que se for­talecía teñida de connotaciones revolucionarias y en buena medida vasquistas, dará pie a ese espectacular alarde represi­vo y tendrá su continuidad en otros momentos de la historia. Pero, a pesar de los temores de la oligarquía navarra, no era ETA ni el nacionalismo vasco quien protagonizaba estas pro­testas, sino la emergente clase obrera navarra organizada en un abanico plural de formaciones de izquierda en las que ETA te­nía un peso modesto. Precisamente este papel secundario, que incluso se dio en oleadas de luchas obreras acontecidas también ese año en Gipuzkoa, donde el abertzalismo estaba mucho más asentado, había generado en el FO una gran sensa­ción de impotencia.



    La evolución de los acontecimientos no hizo sino acrecentar esa percepción dentro del FO. La actividad armada había reapa­recido tras el parón que supuso la asamblea de agosto, al tiempo que el coste represivo volvía a hacerse presente. ETA destruye en agosto los negocios de tres colaboradores policiales en Zamudio y Galdakao. El 5 de septiembre, con la ayuda de un comando exterior, Iñaki Astiasuinzarra logra evadirse del Cuartel de Loiola, donde estaba a la espera de ser sometido a un juicio militar. En octubre se intenta el mencionado ataque fallido a un autobús de la Guardia Civil. En noviembre estalla un coche frente al cuartel de la Guardia Civil de Ordizia, sin causar víctimas. A finales de ese mes se producirán ataques contra el hotel Orly en Donostia y contra un centro recreativo de la oligarquía en Getxo, el Club Ma­rítimo del Abra, que queda totalmente derruido. Estas acciones se ven completadas por otras de menor entidad y por operacio­nes de abastecimiento de material.

  7. #57

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    Pero este regreso a la actividad tuvo nuevamente un elevado coste humano. Ya en abril, poco después de la muerte de Txikia, un comando que repartía octavillas tuvo que escapar en medio de un tiroteo al ser descubiertos por la Policía. En junio otro gru­po escapa de un encontronazo en Bilbao entre intenso fuego po­licial Peor suerte correrían los militantes Imanol Mitxelena y Jesús Mari Zabarte, Garratz, que había relevado a Txikia al frente del aparato militar. La Policía les tendió una emboscada en el bil­baíno barrio de Indautxu y tras un intenso tiroteo en el que am­bos resultan gravemente heridos, son capturados. Lo peor estaba aún por llegar. El 28 de noviembre dos miembros de ETA mueren al estallar el artefacto que estaban manipulando en una calle de Getxo. Se trata de José Etxeberria, Beltza, nacido en Amezketa y de José Luis Pagazaurtundua, de Laudio. Tras su muerte se desata una gran operación policial que llevará a la Po­licía a dar con el paradero del militante liberado Josu Artetxe en un piso del barrio Donostiarra de Altza. El 6 de diciembre de 1973, tras un cerco prolongado, la vivienda es gaseada y Artetxe abatido por un francotirador cuando trataba de acercarse a una ventana. Es el cuarto militante muerto ese año. No es extraño que en esas circunstancias, la muerte de Carrero unos días después suponga, además de la trascendencia política, una inyección de moral para la organización, que había perdido ocho militantes en los últimos dos años. Por eso, en el comunicado de reivindicación ETA mencionará, entre otros aspectos, la memoria de estos mili­tantes muertos.



    La acción contra Carrero fue precisamente el detonante para que el Estado francés lanzase una nueva campaña contra los re­fugiados. Las permanentes reclamaciones de las autoridades españolas motivarán que en los primeros días de 1974 la Policía francesa detenga a una docena de refugiados vascos e irrumpa en los locales de Anai Artea. La mayoría de los detenidos, entre los que se encuentran militantes

    de ETA y personas que de for­ma notoria no forman parte de la misma, como Juanjo Etxabe o José Luis Zumalde, el Cabra, son confinados. La respuesta a esta medida vuelve a ser un encierro en la catedral de Baiona. el cuarto desde 1970. Tras ser desalojados, la protesta continuará en un colegio de las afueras. El 10 de enero el Gobierno francés decretará la disolución de la organización Enbata. En marzo de ese mismo año los miembros más jóvenes del recién disuelto colectivo constituyen el grupo HAS (Herriko Alderdi Sozialista-partido Socialista del Pueblo). El año anterior había hecho su discreta entrada en escena una organización armada denomina­da Iparretarrak que pretendía utilizar la lucha armada en el nor­te del País Vasco. A finales de año se creará en Euskadi Sur un grupo similar a HAS, EAS (Eusko Alderdi Socialista).


    El Norte del País se está calentando, pero a principios de 1974 el marco de enfrentamiento más crudo seguía siendo Hegoalde. El día 3 de abril un militante de ETA, Koldo Iztueta, es localizado por la Policía en un piso de Iruñea. Tras el asalto a la vivienda, Iztueta es gravemente herido y en esas circunstancias los policías lo arrojan por una ventana del quinto piso en el que se hallaban. A pesar de este intento, Iztueta se recuperaría tras una prolongada estancia en el hospital. Ese mismo día un comando de ETA atenta mortalmente en Azpeitia contra el guardia civil Gregorio Posadas, que se había destacado por su crudeza represiva. El 20 de mayo, una célula que acababa de escindirse de ETA desembarcaba a tres de sus miembros en una playa de Hondarribia. La Policía estaba esperándoles y acaba con la vida de dos de ellos, José Luis Mondragón y Xavier Méndez. El tercero, José Luis Arrondo, Cocoliso, era en realidad un infiltrado policial que había facilitado la emboscada, por lo que quedaba claro nuevamente que el objetivo del operativo había sido producir muertes y no detenciones.*<o></o>

    * Mondragón y Méndez habían abandonado ETA poco tiempo antes pero seguían simpatizando con la misma y continuaban refugiados en Iparralde. Arrondo había tratado de Infiltrarse en ETA. pero su actitud había despertado sospechas y se le cerraron todas las puertas Posteriormente había entablado relación con ambos refugiados que eran muy amigos entre sí. En un momento no determinado y sin que se sepa muy bien de quién par­te La idea, deciden formar una nueva organización cuya función preferente seria la libera­ción de militantes presos La primera acción del nuevo grupo debería ser un secuestro con el que financiar su funcionamiento y con ese supuesto fin se preparó el desembarco de Hondarribia que con la delación de Cocoliso se convertiría en emboscada mortal.





    El 31 de mayo un intento de atraco en Beasain termina con un tiroteo en el que resulta herido uno de los cuatro asaltantes. Al filtrarse que dos de los huidos, José Luis Pagoaga, Peixoto, y Francisco Javier Aia Zulaika, Trepa, habían podido participar en el atentado contra Carrero, su detención se convierte en cues­tión de Estado. El director general de la Guardia Civil, el te­niente general José Vega Rodríguez, se traslada a Beasain para dirigir personalmente el cerco que conformarán casi dos mil policías apoyados por tres helicópteros y decenas de jeeps, motocicletas y perros rastreadores. A pesar de este abrumador despliegue, e! 2 de junio uno de los Fugados protagoniza un en­cuentro con uno de los grupos de guardias civiles y consigue escapar matando además a uno de los agentes. Finalmente, dado su dominio del terreno y los apoyos recibidos, los cuatro conseguirán pasar a Iparralde sanos y salvos.

    Dos acciones similares demostrarán además que ETA sigue muy de cerca los conflictos sociales y que trata de intervenir acti­vamente en ellos. El día 29 de abril un comando asalta en Donostia el chalet del gerente de la empresa Herederos de Ramón Múgica y después de desalojarlo le prende fuego. En esos mis­mos momentos estalla una bomba en los locales del sindicato franquista en Errenteria. El día 27 de junio, mientras un explosivo volaba la delegación del sindicato vertical en Tolosa otro grupo penetraba en la vivienda del principal accionista de Emua, a la que también se daría fuego previo desalojo En la primera acción se trataba de castigar al empresario por su cerrada actitud en las relaciones con los trabajadores. En la segunda se consiguió que la empresa aceptara de inmediato las reivindicaciones que sus trabajadores llevaban semanas planteando y anulara las represa­lias que había adoptado contra los huelguistas.

  8. #58

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    ETA estaba protagonizando un durísimo enfrentamiento con el Estado. Tras subsistir a todos los intentos de aniquilación, había eliminado hacía unos meses a todo un presidente del Gobierno, destrozando los planes de continuidad del Régimen. Sus militantes eran perseguidos sin contemplaciones, con la orden de eliminar a los más destacados. Y aunque su ascendencia social era creciente, estaba claro que no podía ser un marco de organización para los sectores populares por el nivel de sacrificio que acarreaba militar en ella. Esta cuestión, que estaba empezando a ser aceptada entre los militantes del Frente Militar fue la que llevó a que la mayoría del Frente Obrero abandonara ETA.

    En junio de 1974 la organización celebra su III Biltzar Ttipia tras la VI Asamblea. En esta reunión se tomarán una serie de medidas destinadas a mejorar técnicamente el funcionamiento de la organización, especialmente en lo referente a la acción armada. Así se producirá una compartimentación estricta entre los comandos legales e ilegales, se creará un embrión de lo que sería un aparato de operaciones especiales y se constituirá una nueva unidad de base que sustituya a los tradicionales hirurkos. En cuanto a los objetivos del accionar armado se señalan tres como prioritarios: el abastecimiento logístico y económico, el ataque a las fuerzas de seguridad y la liberación de presos a través de fugas o canjes.

    Desde principios de 1974 la dirección había asumido que la hipótesis de la ruptura con el Frente Obrero era la más probable. Para adelantarse a ese escenario y con el fin de plantear su propia respuesta al problema organizativo, había puesto en marcha un nuevo sistema de funcionamiento en varias zonas, que se llamaron "zonas piloto" por lo experimental de esta apuesta. El nuevo modelo agrupaba el trabajo político y el militar de cada zona bajo la dirección de un responsable único aunque ambas tareas debían ejercerse a través de estructuras estancas unas de otras. De forma solapada se está conformando un nuevo modelo organizativo:
    La estructuración, en fin, está cambiando ya de hecho: en el interior se va imponiendo la vía político-militar a partir de las zonas, con responsables únicos.*
    * .J.M. Garrnendia “Historia de ETA”. p 546

    Los miembros del FO habían detectado estos movimientos y concretamente el trabajo de otros responsables de la dirección para crear unas células obreras al margen del FO, Éste fue el detonante para decidir su salida de ETA. El III Biltzar Ttipia fue el escenario en el que el Frente Obrero manifestó su intención de abandonar la organización al considerar imposible realizar su trabajo dentro de la misma. En todo caso la ruptura se vio envuelta en acusaciones recíprocas que muchas veces estaban basadas más en la desconfianza y en el alejamiento que supone la clandestinidad, que en hechos reales. Por eso los miembros del FO que abandonaron la organización fueron formalmente expulsados.

    La mayoría del FO, casi todo el aparato en Gipuzkoa y una parte en Bizkaia, abandonó la organización para crear una nueva estructura, el partido LAIA (Langileen Alderdi Iraultzaile Abertzalea-Partido Abertzale Revolucionario de los trabajadores). Un bloque mayoritario del FO de Bizkaia continuaría funcionando de forma autónoma. El área cultural, sumida en el FO, quedó prácticamente desmantelada. Aun así. esta escisión no revestirá el grado de confrontación de anteriores rupturas, como las de 1966 y 1970. En primer lugar, porque los escindidos no sólo no reclamarán la sigla ETA, sino que tratarán de tomar distancia de la misma debido a que la atracción represiva de ese nombre es una de las principales razones para su salida de la organización. En segundo lugar, también a diferencia de esas dos grandes escisiones señaladas, en estos momentos no se trata de impugnar la legitimidad teórica de unir abertzalismo con socialismo, ya que se considera que tal posibilidad ha quedado realmente demostrada y es además el camino adecuado. LAIA celebra su asamblea fundacional en agosto de 1974 y la novedad de su oferta organizativa atraerá a diferentes sectores a participar en el proyecto.

    Inmediatamente después de la ruptura aparecieron las COA, Comisiones de Obreros Abertzales, respondiendo a un llamamiento realizado por trabajadores abertzales de las zonas de Urola y Deba en Gipuzkoa. para la constitución de un instrumento de acción obrera abertzale y revolucionario. Pero la izquierda abertzale tardaría en superar el déficit que supuso el no haber contado con una estructura de organización obrera en unos momentos de ebullición de las luchas sindicales. Otras organizaciones, LCR, MCE y ORT principalmente, habían trabajado eficazmente en ese terreno, trabajo facilitado además por haber sufrido mucho menos la represión, y constituían ya referencias difíciles de superar. Por eso, cuando surgen las COA, tanto ETA como LAIA tratarán de impulsarlas, aparcando momentáneamente sus diferencias. Igualmente, a partir de julio de 1974 ETA pone en marcha el boletín Langile. dedicado específicamente a informar sobre temas laborales. El problema surgirá al tratar de coordinar las células de COA que habían surgido de forma inconexa. LAIA teme que estructurar estas células en una única organización pueda hacer reproducirse el problema represivo y decide mantener la apuesta por células obreras autónomas, que impulsará bajo el nombre de LAK (Langile Abertzaleen Komiteak-Comités de Obreros Abertzales). Las COA. sin embargo, terminarán estructurándose en 1975 en una organización unitaria y pasarán a denominarse en euskera Langile Abertzaleen Batzordeak, LAB.

    La salida de parte del Frente Obrero no zanjaría el problema organizativo dentro de ETA. La creación de LAIA y de las COA, incluso de los mencionados EAS y HAS. estaban empezando a facilitar la existencia de estructuras de encuadramiento en una izquierda abertzale que se estaba haciendo más amplia que ETA, pero en la organización pervivían los recelos sobre la línea política de los nuevos organismos. La salida del Frente Obrero se había producido de una forma que había generado desconfianzas y a pesar de los posicionamientos iniciales de LAIA se temía que el partido pudiera adoptar en el futuro una línea españolista o reformista. Igualmente otras organizaciones sectoriales podrían ser controladas por organismos que las alejaran de sus presupuestos abertzales.

  9. #59

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    En un sector de la dirección de ETA estaba tomando cuerpo la sensación de estar haciendo lo que más tarde definirían en un documento interno como "trabajar gratis" para otros organismos. Es decir, que ETA estaba creando, con un altísimo coste para su militancia, unas condiciones de confrontación con el Estado y de radicalización social, que no estaba aprovechando directamente, al carecer de marcos adecuados para ofrecer a aquellos que se identificaran con su ideología. Incluso la actividad de ETA está sirviendo de revulsivo en las conciencias de muchos jóvenes que aunque no se sienten directamente identificados con sus postulados asumen la necesidad de un mayor grado de compromiso y pasan a militar en otros organismos, algunos de los cuales habían nacido directamente desde ETA, como MCE o LCR, con lo que la tasa de organización política en Euskal Herria se dispara. Pedro Ibarra denomina a este fenómeno «desencadenamiento organizativo indirecto»:

    No sólo aparecen nuevas organizaciones que tienen su raíz en ETA (...) sino que además, el testimonio militante de ETA opera como un impulso hacia el compromiso activo... en otras organizaciones. De tal manera, las acciones de ETA fortalecen la voluntad de muchos jóvenes para organizarse.*
    * Pedro Ibarra GüelI: La evolución estratégica de ETA, 1961-1987. Editorial Krlselu, Donostia, 1987. pp. 81-82.

    El debate en torno a estas cuestiones va a traer de inmediato una nueva escisión, probablemente la más importante de la historia de ETA, la división de la organización en ETA militar y ETA político militar en noviembre de 1974.


    MILIS Y POLIMILIS

    Tras la muerte de Carrero, en diciembre de 1973, fue designado presidente de Gobierno Carlos Arias Navarro, un hombre duro del Régimen que a su paso por la fiscalía de Málaga en la posguerra se ganó el sobrenombre de El Chacal de Málaga. Tras un discurso de toma de posesión ambiguo, que levanta ciertas expectativas reformistas en algunos sectores y lleva a hablar de un efímero "Espíritu del 12 de febrero", la ejecución a garrote vil del anarquista catalán Puig Antich, el 2 de marzo, demuestra bien pronto que el Régimen va a seguir instalado en la dureza.

    En abril de 1974 la Revolución de los Claveles, protagonizada por militares progresistas derriba al Régimen de Salazar en Portugal, acabando con la que era, junto a la de Franco, la dictadura más longeva de Europa. En julio, la junta militar griega será derribada por la movilización popular. Entre ambos hechos, en el mes de junió, Franco es hospitalizado al sufrir una tromboflebitis y el príncipe Juan Carlos ha de asumir de forma interina la jefatura del Estado, en una suplencia que se prolongará durante dos meses. Franco tiene 81 años y el agravamiento de su salud es una señal de que su vida no va a prolongarse durante demasiado tiempo. Además, la muerte de su mano derecha le había sumido en una profunda depresión que se tradujo también en una merma de sus capacidades físicas y mentales.

    Los partidos políticos de la oposición comienzan a tomar posiciones ante la inminencia de la muerte del dictador. El PCE articulará una unidad de acción con otras organizaciones denominada Junta Democrática, mientras el PSOE organiza la llamada Plataforma de Convergencia. Ambas confluirán más tarde en la denominada Platajunta, que aglutinará a la mayoría de la oposición política. Los sectores más combativos estaban empezando a plantearse, sin embargo, una mayor confrontación con el Estado fascista. Desde el ámbito de las luchas nacionales comenzarán a gestarse embriones de organizaciones armadas en Cataluña, Galicia y Canarias. La izquierda revolucionaria del Estado también contempla la utilización de la lucha armada, surgiendo posteriormente organizaciones como FRAP y más tarde GRAPO, así como acciones armadas de grupos anarquistas.

    En Euskal Herria, la acción de ETA estaba poniendo en primer plano la importancia de la lucha de liberación nacional y obligaba a todos las demás agentes políticos a adaptarse en cierta medida a este factor determinante. Pero ETA carecía de un entramado organizativo propio que albergara de forma masiva a su base social y volvía a padecer fuertes sacudidas internas. El conflicto con el FO había mantenido en segundo plano un enfrentamiento dentro del propio Frente Militar. Esta estructura, que se había convertido en cuanto a militancia y recursos, en la más importante de ETA, albergaba en su seno a militantes de procedencia diversa. Podrían establecerse al menos cuatro orígenes para sus componentes: los que se habían unido desde el principio a la declaración del "grupo de los cinco" en agosto de 1970; el grupo de militantes que se había ido reincorporando desde Sexta; los que se integraron desde EGI: y finalmente las nuevas captaciones. Todos ellos habían permanecido unidos frente a la deriva españolista de Sexta y habían protagonizado los últimos cuatro años de la historia de ETA, en los que la organización había alcanzado su madurez política y una cierta estabilidad organizativa. Sin embargo, las desconfianzas internas no habían desaparecido. De entre los grupos anteriores se habían perfilado, al menos a niveles de dirección, dos sectores que se miraban con recelo, pronto serian conocidos como milis y polimilis. Para los primeros, el segundo grupo presentaba una excesiva deriva hacia la izquierda, que temían pudiera terminar, como en ocasiones anteriores, en el abandono del abertzalismo y la lucha armada. Para los segundos, los otros eran nacionalistas radicalizados sin una asimilación correcta de los principios revolucionarios Además discrepaban sobre el modelo organizativo a adoptar. Como había sucedido en ocasiones anteriores la clandestinidad obligaba a que los militantes asignados a diferentes tareas no tuvieran espacios comunes de encuentro y eso hacía que dentro de las estructuras se alimentara una cierta endogamia ideológica que llevaba a acercar posiciones con quien se compartía militancia cotidiana y a magnificar las diferencias con quien no se tenía una relación habitual. La historia de ETA no invitaba tampoco a descartar la posibilidad de desviaciones ideológicas

  10. #60

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    Inmediatamente después del Biltzar Ttipia de junio la situación se recrudecería para ETA. Durante el primer semestre de 1974 alrededor de cincuenta militantes habían sido capturados por la Policía, pero en ese verano los acontecimientos se tomarían aún más dramáticos. El 28 de agosto dos militantes, conocidos por los sobrenombres de Tupa y Tanke resultan heridos tras una persecución en Donostia. Tupa, José Antonio Garmendia, de 23 años, recibe un disparo a bocajarro en la cabeza una vez reducido y, aunque no fallece, las heridas le causan graves secuelas de por vida. El 11 de septiembre la Policía había establecido un doble dispositivo de vigilancia sobre dos viviendas de Bilbao que había localizado gracias a las torturas causadas a un detenido. En la primera de ellas, en Indautxu, se realizan dos detenciones pero al llegar un tercer militante que se percata de la situación éste dispara sobre uno de los agentes causándole la muerte y escapa. Paralelamente en la otra casa, en el barrio de Zorrotza, la Policía abrirá fuego sobre Jon Urzelai, causándole la muerte. En los días Posteriores una treintena de personas serían detenidas.

    Como respuesta a esta muerte, ETA trató de realizar una acción de envergadura, que tuvo un resultado muy diferente al Previsto. El día 13 de septiembre un comando introdujo una bomba en la cafetería Rolando de Madrid, en la calle Correo. Este establecimiento se encontraba situado en un lateral de la Dirección General de Seguridad, central de la Policía española, y era frecuentado masivamente por agentes de este cuerpo. ETA pensaba que la práctica totalidad de la clientela del local serían policías por lo que preparó una carga explosiva de gran potencia. Cuando se produce la deflagración un total de trece personas resultarán muertas, entre ellas únicamente un policía, aunque entre los heridos se encuentra el número dos de la Policía política española. El resto de las víctimas son empleados y clientes del local.
    Ante este error de cálculo de consecuencias tan dramáticas, la dirección de ETA se siente conmocionada. En medio del clima enrarecido que se vive en el Estado español, hay dudas sobre la autoría de esta acción y hay quien sospecha de la extrema derecha. Será la Policía la que acuse a la organización vasca, y pocos días después lanzará una operación contra la infraestructura de ETA en Madrid en la que serán detenidas varias personas a las que se vincula con este atentado.

    La dirección de ETA, consciente de lo confuso de la situación, emitirá un comunicado, el día 15, en el que se desvincula de los hechos aunque implícitamente defiende la acción. Se alega que el local era elitista, que sus empleados debían ser de absoluta confianza de la Policía, que estaba lleno de agentes, que la lucha nunca es perfecta... Esta postura provoca estupor en un sector de la militancia que defiende la necesidad de reivindicar la acción aunque sus resultados no hayan sido los esperados. En las semanas siguientes esta cuestión acrecentará el malestar interno y las tensiones acabarán por estallar en la siguiente reunión del IV BiltzarTtipia, en octubre.

    El IV BiltzarTtipia había sido convocado al objeto de preparar el terreno para la celebración de la segunda parte de la VI Asamblea, que debía realizarse en agosto de 1975. Sin embargo, la reunión se abre con una fuerte polémica por el atentado de la cafetería Rolando. El sector de los milis exige que se haga una reivindicación pública de la acción, asumiendo los costes políticos del error. El sector político-militar pretenderá que la organización eluda su responsabilidad para evitar el desprestigio subsiguiente. La mayoría se posiciona en esta segunda línea. Pero serán las cuestiones de fondo las que provocarán la ruptura.

    Cuando se produce la reunión de este órgano la organización ya está dividida de facto. Además de los mutuos recelos políticos, el debate sobre cómo afrontar la estructuración de la base de la izquierda abertzale había encontrado dos respuestas divergentes. Por un lado el sector mayoritario de la dirección ha apostado por crear células abertzales sectoriales, autónomas a nivel local, pero coordinadas por un único responsable a partir del nivel comarcal que se encargaría también de la dirección de las acciones armadas. A esta estructura la denominan "político-militar" y consideran que es una mejora de la tradicional estructura de frentes. Este sector dominaba ampliamente la estructura de militantes legales y la reconstrucción del área política se había realizado en varias zonas de acuerdo con el modelo político-militar. Los milis consideraban que este modelo repetía los errores de la estructura frentista, y aún más, los magnificaba, dando pie a una mayor integración entre lo político y lo militar que debería traer nefastas consecuencias políticas y represivas. Para ellos, la lucha armada y la lucha política deberían realizarse desde organizaciones diferentes.

  11. #61

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    En todo caso estas experiencias piloto, adecuadas o no, suponían una ruptura del modelo acordado oficialmente dentro de ETA y su constitución razón suficiente para la disputa interna. Cuando el tema es introducido en el Biltzar, los del sector mili abandonan la reunión alegando que el Biltzar no podía invadir competencias de la Asamblea como un cambio general de la estructura. La ruptura estaba consumada. A continuación, en esta misma reunión, y ya sin la presencia de los milis, los político-militares comienzan a tomar las medidas necesarias para activar su proyecto y deciden adelantar la segunda parte de la VI Asamblea a enero de 1975.

    De inmediato una mayoría de la organización quedará alineada con las tesis del grupo político-militar, bien por convicción bien por inercia, ya que el control del aparato queda al completo en manos de este sector. La nueva estructura entroncaba con la tradicional organización frentista por lo que a la mayoría de la militancia le sonaba familiar. Se ha hablado mucho del componente personal en la escisión. Sin embargo, este aspecto tuvo más peso en el alineamiento posterior de la militancia que no había conocido de primera mano los entresijos del debate organizativo que en la propia escisión, cuyas razones de fondo eran más que consistentes. Aun así, es cierto que muchos militantes de base tomaron partido después de constatar dónde se habían ubicado los miembros de la dirección que les suscitaban mayor confianza. En este terreno los polimilis tenían como máxima referencia a Iñaki Mujika Arregi, Ezkerra y los milis a Argala.

    Anteriormente la organización había vivido rupturas de gran importancia pero ésta generó una situación novedosa. Y es que, a diferencia de procesos anteriores los motivos para la separación no se basaban en diferencias ideológicas sino en razones organizativas y tácticas. A finales de 1974 dos organizaciones reivindican el nombre, la historia y la ideología de ETA, y con ese nombre desarrollan su lucha política y armada. No hay de forma expresa diferencia ideológica alguna y ambas organizaciones reivindican la independencia y el socialismo. En cuanto a la lucha armada, ésta es una apuesta que ambas partes defenderán sin fisuras, siendo inicialmente los polimilis los más activos en este terreno. Los milis albergan dudas sobre la sinceridad de la apuesta poli-mili, y creen que detrás de la nueva apuesta organizativa puede haber un interés oculto para poner a la organización al servicio de un partido político que pueda utilizarla para mejorar posiciones en el escenario de reforma política que se avecina. Pero la trayectoria inicial de ETA político-militar termina por convencer de su coherencia hasta a los más recelosos.

    A las pocas semanas de la escisión se vivió en Euskal Herria un movimiento movilizador de grandes dimensiones en favor de los derechos de los presos políticos vascos. En esos momentos [diciembre de 1974) había 245 presos vascos encarcelados en 22 prisiones españolas, la mayoría pertenecientes a ETA. Durante meses ETA había venido trabajando la posibilidad de que sus presos protagonizaran una huelga de hambre, al objeto de denunciar tanto las condiciones de encarcelamiento como la situación política general. Este proyecto, que estuvo a punto de irse al traste tras la escisión, fructificó finalmente en una huelga de hambre general del colectivo de presos vinculados a ETA que, gracias a un acuerdo entre ambos sectores, dio comienzo el 24 de noviembre de 1974 con la participación de 158 militantes.
    Esta protesta se prolongó durante un mes, tiempo que estuvo jalonado por multitud de iniciativas de protesta en las calles de Euskal Herria. Los días 2 y 3 de diciembre fueron las fechas señaladas por ETA pm para lanzar un llamamiento a una huelga general de gran carga política bajo el lema Libertad para los presos políticos, independencia de Euskadi y j unidad del pueblo vasco, que secundado principalmente por LAIA, tuvo una significativa incidencia, especialmente en Gipuzkoa. El 11 de diciembre se realizó una nueva convocatoria a la huelga general, esta vez auspiciada por otros grupos, principalmente MCE y ORT, con unos resultados aún más exitosos, llegándose a hablar de 200.000 trabajadores en paro. Las múltiples movilizaciones organizadas al hilo de esta convocatoria se vieron salpicadas de ataques de las fuerzas policiales a los que en muchas ocasiones se respondió por parte de los manifestantes con el uso de cócteles molotov.

    ETApm lanzó una potente campaña armada para secundar estas movilizaciones. El primer militante liberado que esta organización introduce en Hegoalde tras la escisión, Ignacio Iparragirre, Iparra, morirá el día 29 de octubre en un enfrentamiento en el que también fallecerá un guardia civil. A pesar de que se sucedieron las detenciones de militantes de ETA, hasta totalizar casi un centenar, la organización logró realizar varias acciones con explosivos en los primeros días del mes de diciembre. El día 14 sería tiroteado, resultando gravemente herido, un sargento de la Brigada de Información de la Guardia Civil. Esta ofensiva tendría su punto culminante el día 17 con el atentado que costó la vida al comandante del puesto de la Guardia Civil en Arrásate y al guardia que le acompañaba. Al día siguiente dos agentes resultarían heridos de gravedad al ser tiroteados por un comando que huía después de perpetrar un atraco en Urduliz (Bizkaia). Ese mismo día la Guardia Civil disparó en Donostia contra un coche cuyos ocupantes eran ajenos a cualquier actividad política, causando la muerte al joven Mikel Salegi.

    Los acontecimientos de este mes de diciembre, acciones armadas, acciones represivas y movilizaciones populares ascendentes, mostraban el cambio que se había operado en la sociedad vasca en los últimos años. A diferencia de lo sucedido durante el Proceso de Burgos, este clima de confrontación no había venido motivado por la necesidad de dar respuesta a una amenaza represiva inminente, sino que había sido fruto de una ofensiva planificada que había encontrado un eco masivo en una sociedad dispuesta a participar activamente en la lucha. La constatación de la existencia de sectores crecientes que estaban dispuestos a luchar, el alineamiento de buena parte de ellos con las tesis abertzales y la percepción de que el franquismo se aproximaba a su fin, hicieron que la segunda parte de la VI Asamblea, que los polimilis celebraron en enero, se realizara en un clima de optimismo.

  12. #62

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    El eje de la asamblea fue el desarrollo de la estructura político militar. La ratificación de estas posturas obliga a que los polimilis traten de construir el entramado organizativo que se deriva de estas premisas. Esta apuesta desembocó en una intensa actividad que dio lugar en los meses siguientes a la creación de organismos como Hauzo Batzarrak (movimiento vecinal), Comités Abertzales (para el movimiento social), IAM (organización estudiantil que sustituiría a IASE, cuando esta organización quedó desmantelada por la represión) o proyectos como el Herrikoi Batasuna, intento no fructificado de crear en Euskal Herria una plataforma al estilo de la Platajunta. En el campo obrero se apostó por retoñar el sindicalismo abertzale, contribuyendo al proceso de transformación de las COA en LAB, que culminaría con el nacimiento oficial de este sindicato el 1 de mayo de 1975. En cuanto a la lucha armada, la respuesta dada por la sociedad vasca hace que no se descarte la posibilidad de un reforzamiento de la misma que desemboque en una confrontación abierta. Pero también se contempla la posibilidad de que no sea posible incrementar esta actividad de forma sustancial. Los polimilis analizan ambas posibilidades y hacen previsiones para cada uno de los casos:

    En realidad toda nuestra estrategia política está en función directa con nuestra capacidad militar. Si esto adquiere un nivel muy elevado mediante la extensión de la lucha armada a amplios sectores de nuestro pueblo y un aumento en la complejidad de nuestro dispositivo militar, la perspectiva de una victoria total sobre el aparato de ocupación y explotación implantado por la oligarquía española sobre Euskadi debe pasar a un primer plano. Si en cambio, nuestro dispositivo armado queda a un nivel semejante al de nuestra actual potencia de fuego, las perspectivas políticas deben cambiar. Entonces cobra mayor importancia la idea de lograr arrancar ciertas concesiones a la oligarquía, imponiendo condiciones que, si bien no suponen su derrota total, sí desbordan los límites previstos por ella.*
    * Comunicado de la segunda parte de la VI Asamblea (ETA pm).

    Incrementar la lucha armada hasta conseguir una victoria militar o mantenerla hasta forzar una negociación política son las dos posibilidades, pero es obvio que la voluntad de la organización va en el sentido de la primera de las opciones y dedicará grandes esfuerzos a fortalecer su actividad armada. Esta actividad pivotará sobre los comandos legales, que estarán en cada zona bajo el mando del responsable único. Para acciones de mayor complejidad se estructura el aparato de comandos Bereziak (especiales) compuesto por militantes liberados de mayor experiencia.

    Durante los meses siguientes a la escisión, ETA militar queda en un segundo plano, sin apenas proyección pública ni actividad militar. ETA militar no desea entablar una competición de legitimidad con ETApm. Saben que la hegemonía polimili a corto plazo es incuestionable, pero están convencidos de que los defectos de su modelo organizativo son tan graves que a medio plazo la represión terminará por frenar las expectativas que están albergando. Partiendo de este análisis, ETA militar comienza su «construcción decidiendo una paralización de las acciones armadas ofensivas, y dejando la puerta abierta únicamente a acciones abastecimiento y fugas. A este período lo denominará "tregua táctica". Al mismo tiempo inicia una dinámica de contactos con militantes del interior y de las cárceles para explicar sus posturas y tratar de incorporar nuevos activistas al grupo que inicialmente es muy reducido. ETAm tenía la necesidad de recomponer su estructura en el interior y en sus primeros meses de existencia logrará crear un aparato propio de militantes legales. Tanto para las captaciones como para los militantes anteriores se realizan deferentes actividades de formación en el terreno político y en el militar. Otro dato significativo es que a los nuevos militantes se les pide haber cumplido ya el servicio militar (o edad similar en el caso de las mujeres) lo que denota, además del interés de reclutar Incrementar la lucha armada hasta conseguir una victoria militar o mantenerla hasta forzar una negociación política son las dos posibilidades, pero es obvio que la voluntad de la organización va en el sentido de la primera de las opciones y dedicará grandes esfuerzos a fortalecer su actividad armada. Esta actividad pivotará sobre los comandos legales, que estarán en cada zona bajo el mando del responsable único. Para acciones de mayor complejidad se estructura el aparato de comandos Bereziak (especiales) compuesto por militantes liberados de mayor experiencia.

    Durante los meses siguientes a la escisión, ETA militar queda en un segundo plano, sin apenas proyección pública ni actividad militar. ETA militar no desea entablar una competición de legitimidad con ETApm. Saben que la hegemonía polimili a corto plazo es incuestionable, pero están convencidos de que los defectos de su modelo organizativo son tan graves que a medio plazo la represión terminará por frenar las expectativas que están albergando. Partiendo de este análisis, ETA militar comienza su «construcción decidiendo una paralización de las acciones armadas ofensivas, y dejando la puerta abierta únicamente a acciones abastecimiento y fugas. A este período lo denominará "tregua táctica". Al mismo tiempo inicia una dinámica de contactos con militantes del interior y de las cárceles para explicar sus posturas y tratar de incorporar nuevos activistas al grupo que inicialmente es muy reducido. ETAm tenía la necesidad de recomponer su estructura en el interior y en sus primeros meses de existencia logrará crear un aparato propio de militantes legales. Tanto para las captaciones como para los militantes anteriores se realizan deferentes actividades de formación en el terreno político y en el militar. Otro dato significativo es que a los nuevos militantes se les pide haber cumplido ya el servicio militar (o edad similar en el caso de las mujeres) lo que denota, además del interés de reclutar Incrementar la lucha armada hasta conseguir una victoria militar o mantenerla hasta forzar una negociación política son las dos posibilidades, pero es obvio que la voluntad de la organización va en el sentido de la primera de las opciones y dedicará grandes esfuerzos a fortalecer su actividad armada. Esta actividad pivotará sobre los comandos legales, que estarán en cada zona bajo el mando del responsable único. Para acciones de mayor complejidad se estructura el aparato de comandos Bereziak (especiales) compuesto por militantes liberados de mayor experiencia.

    Durante los meses siguientes a la escisión, ETA militar queda en un segundo plano, sin apenas proyección pública ni actividad militar. ETA militar no desea entablar una competición de legitimidad con ETApm. Saben que la hegemonía polimili a corto plazo es incuestionable, pero están convencidos de que los defectos de su modelo organizativo son tan graves que a medio plazo la represión terminará por frenar las expectativas que están albergando. Partiendo de este análisis, ETA militar comienza su «construcción decidiendo una paralización de las acciones armadas ofensivas, y dejando la puerta abierta únicamente a acciones abastecimiento y fugas. A este período lo denominará "tregua táctica". Al mismo tiempo inicia una dinámica de contactos con militantes del interior y de las cárceles para explicar sus posturas y tratar de incorporar nuevos activistas al grupo que inicialmente es muy reducido. ETAm tenía la necesidad de recomponer su estructura en el interior y en sus primeros meses de existencia logrará crear un aparato propio de militantes legales. Tanto para las captaciones como para los militantes anteriores se realizan deferentes actividades de formación en el terreno político y en el militar. Otro dato significativo es que a los nuevos militantes se les pide haber cumplido ya el servicio militar (o edad similar en el caso de las mujeres) lo que denota, además del interés de reclutar militantes entrenados en el manejo de armas, la intención de elevar la edad media de la organización. A los nuevos miembros se les exigirá igualmente abandonar cualquier tipo de contacto político con otras organizaciones al objeto de hacer a ETA una organización más estanca.
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    Al frente de este proceso se encuentra un nuevo equipo de dirección en el que figuran personas como Argala, Txomin Iturbe, Trepa, Peixoto o Yoyes. Junto a ellos se habían alineado miembros veteranos del aparato militar como, Josu Urrutikoetxea, Pérez Revilla, Azkoiti... Esta dirección tomará además una medida novédosa en la historia de ETA. Sus miembros trabajarán fuera de Euskadi Sur para evitar que su detención proporcione información vital a la Policía. Esta medida se revelará como muy importante al compararse con lo que pronto sucederá en el sector polimili.

  13. #63

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    En el ámbito ideológico los milis cuentan con un valioso instrumento que les servirá como tarjeta de presentación. Se trata del documento titulado ETAren Agiría, elaborado en noviembre de 1974 y redactado por Argala. Este documento consta de dos partes diferenciadas. En primer lugar un extenso análisis de la coyuntura política en Euskal Herria y en el Estado español. Si bien no destaca por la originalidad de sus conclusiones, la principal de ellas es la generalizada convicción de que los sectores más lúcidos del Régimen van a tratar de impulsar una reforma política que les permita conservar el poder adoptando la forma de una democracia burguesa, sí es reseñable la claridad expositiva con la que se realiza una fotografía del contexto político del momento.

    Más trascendente, por referirse a su propio ámbito de intervención, es la segunda parte, en la que se realiza una exposición de las razones que han llevado a ETA militar a conformar una organización separada. En este apartado se critica en profundidad el modelo organizativo político militar y se señala cuál debería ser la estructura y funciones de la organización armada en el contexto político que se avecina. Sobre la existencia de un responsable zonal político militar se señala la imposibilidad material de que un único responsable dinamice la actividad de todas las áreas. Al mismo tiempo se constata que el modelo en su conjunto es absolutamente permeable a la represión policial:

    Corno es posible que si hasta ahora los responsables no han sido capaces de desarrollar la labor en un solo Frente con mediano éxito, ahora sean capaces de dinamizar todos los frentes a la vez? .. Si la represión hasta ahora nos ha destrozado a causa de la mezcla de (rentes, ¿Qué sucedería si los responsables fueran únicos o mantuviesen relaciones de convivencia?*
    * ETAren Agiria. noviembre de l974.

    Para ETA militar, el modelo político-militar supone renunciar a las posibilidades de intervención política en una futura situación de democracia formal ya que impedirá la constitución de referencias organizativas abertzales fuertes porque éstas seguirán soportando el mismo nivel represivo que los antiguos frentes, que nunca funcionaron de manera correcta y continuada. Este peligro llevará a ETA militar a plantearse seguir adelante como una organización que se centrará en la práctica de la lucha armada, dejando el terreno libre para que organizaciones de nuevo cuño, pero situadas en el terreno ideológico de la izquierda abertzale, sean las que entren en el juego político. ETA apuesta por la aparición de nuevas organizaciones obreras y populares independentistas, entre las cuales sería interesante la creación de un frente abertzale antioligárquico, es decir, que no quede restringido a grupos obreros revolucionarios, sino que se extienda al conjunto de fuerzas sociales enemigas de la gran oligarquía económica.

    Como resultado de este proceso ideológico y organizativo, en unos meses ETA militar logrará crear una potente estructura, enfocada fundamentalmente a la actividad armada pero con un sólido aparato político que le permitirá analizar la situación y evitar quedarse desconectada de la realidad. Cuando en mayo de 1975 ETA militar entre en acción, su gran capacidad provocará sorpresa, ya que la discreción con la que había llevado a cabo este proceso no hacía sospechar la dimensión que la organización había adquirido.

  14. #64

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    Parte III 1974-1979

    De la escisión Milis/Polimilis al Estatuto de la Moncloa

    ETA ante la reforma política en el Estado español



    Capítulo I La sangrienta despedida de Franco


    ESTADO DE EXCEPCIÓN





    La escisión de 1974, a diferencia de rupturas anteriores, no supondría un parón en la actividad de ETA, debido a varias circunstancias. En un plano técnico fue determinante que la parte de la organización más fuerte tras la ruptura era partidaria de continuar, e incluso incrementar la lucha armada, dinámica en la que pronto se verá ayudada por el grupo minoritario reconstituido. Por otro lado, la organización contaba con una gran demanda de incorporación de militantes atraídos por su prestigio, que engrosarían las filas de ambos grupos. Finalmente lo especial de la situación política, con un Franco anciano al que se preveía muerto a corto plazo, hacía urgente que todos los agentes políticos se esforzaran en aparecer con fuerza para convertirse en referentes ante la nueva situación que se avecinaba.

    ETApm había lanzado una campaña armada a lo largo del mes de diciembre, que continuaría tras la celebración de la segunda parte de la VI Asamblea en enero de 1975. Dentro de las resoluciones de la asamblea se contemplaba la posibilidad de que una intensificación sostenida de la lucha armada pudiera desembocar en una victoria sobre el Estado, y aunque se suponía que también era posible que no se alcanzara ese nivel, se consideraba necesario explorar esas posibilidades. Igualmente importante por su carácter desestabilizador, se consideró el realizar acciones fuera del territorio vasco. En la asamblea se habían oficializado contactos con varios grupos revolucionarios de carácter nacionalista en Paises Catalans, Galiza y Canarias, y fruto de esos contactos se realizaron captaciones de militantes dispuestos a prestar infraestructura para ETA en esos territorios.

    En el primer trimestre de 1975 los polimílís desarrollan varias acciones de abastecimiento y colocan gran cantidad de artefactos explosivos en locales frecuentados por miembros de las Fuerzas de Seguridad, comercios de confidentes e instalaciones oficiales. El 29 de marzo, un comando atenta mortalmente contra un subinspector de la Brigada Político Social de Donostia, al que acusa de infringir torturas a numerosos detenidos. El 22 de abril otro comando causa la muerte en Algorta del policía al que acusaba de haber matado a Txíkia dos años atrás. Pero pronto llegarían los reveses operativos. El primero motivado por la detención el 24 de abril del dirigente Juán Miguel Goiburu, Goierri, en una operación en la que la Policía mata al militante Mikel Gardoki. Goierri era uno de los máximos responsables de los polimilís. Al día siguiente de su captura el Gobierno decreta el estado de excepción en Bizkaia y Gipuzkoa durante tres meses, medida cuyo detonante, además de la situación política y las protestas laborales, parece ser la intención de sacar todo el partido represivo a esta detención Era el sexto estado de excepción que padecían Bizkaia y Gipuzkoa en los últimos años y sería el más duro.

    A partir de este momento la crónica del conflicto no puede hacerse, como hasta ahora, de una manera más o menos pormenorizada. La actividad represiva durante el estado de excepción supera todos los registros anteriores. Las detenciones se cuentan por miliares y por ejemplo, en Bilbao el día 8 de mayo la Plaza de Toros ha de ser habilitada como centro de alojamiento provisional para las cuatrocientas personas que esa noche serán arrestadas en una masiva redada. Además de esta actividad oficial, grupos de policías, militares, ultraderechistas y mercenarios comenzarán de forma coordinada a realizar acciones de guerra sucia, que van desde las palizas a abertzales hasta la realización de atentados con bomba o ametrallamientos contra propiedades de familiares de refugiados, librerías, bares... El Gobierno ha tomado también la decisión de atacar al otro lado de la muga y algunas de estas acciones empiezan a producirse en territorio de Iparralde. El 6 de junió un mercenario fallece al explotar la bomba con la que pretendía atentar contra el refugiado Josu Urrutikoetxea.

    Se suceden los choques en controles y detenciones, registrándose varios fallecidos en ambos bandos. ETA militar iniciará una fuerte ofensiva el día 7 de mayo con sendos atentados mortales contra un guardia civil en Gernika y un policía en Bilbao. El día 15 de mayo la Guardia Civil asalta una vivienda en Gernika matando al matrimonio propietario, Blanca Salegi e Iñaki Garai. Los miembros de ETA que se encontraban en el domicilio escapan inicialmente a tiros pero más tarde son detenidos y uno de ellos, Josu Markiegi, Mutiku, ejecutado. También fallece un guardia en el tiroteo. Además las Fuerzas de Seguridad empiezan a actuar de forma indiscriminada contra la población y así, por ejemplo, en Ondarroa o Plentzia, dos ciudadanos son asesinados de un tiro por policías tras sucesos triviales. Igualmente los controles de carretera se convierten en trampas mortales, y en mayo una ciudadana alemana es tiroteada mortalmente en uno de ellos en Donostia.

    Cuando en julio se levanta el estado de excepción el balance es desolador. Alrededor de 4.000 personas han sido detenidas, la mayoría de ellas torturadas, y otras seis han fallecido por disparos de la Policía en diferentes sucesos: un militante de ETA, dos colaboradores y tres personas ajenas a actividad armada.*
    * Durante este periodo de tiempo tomó vida en Euskal Herria un singular proyecto comucativo que se constituyó en un verdadero periodico popular de difusión masiva, se trata del boletín llamado.iHero periódico popular de difusión masiva be trata del boletín “noticias del Pais Vasco drante el esto de excepción”. del que un grupo de periodistas independientes editó 15 números. El boletín daba cuenta de aquellas noticias que la prensa oficial estaba ocultando y sus números llegaron a alcanzar, de forma clandestina, tiradas de 50.000 ejemplares. A finales de l975 este grupo recogerá estas informaclones en el libro Euskadí: el El último Estado de excepción Editorial Ruedo Iberico. París, 1975

  15. #65

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    ETA militar por su parte ha acabado con la vida de seis agentes de los cuerpos policiales en atentados o enfrentamientos y también con la de un confidente. Casi cada día se han producido acciones armadas de distinto signo, destacando la cadencia casi diaria de actos de guerra sucia contra organizaciones abertzales y familiares de refugiados. La represión se ha cebado en ETA político militar y especialmente en su incipiente entramado político. Pero también otras organizaciones como CCOO, PCE, ORT, MCE, LCR. . . han sufrido duros golpes.

    Sin embargo, los reveses más duros para los polimilis estaban por llegar. Esta organización había decidido crear comandos en Madrid, Catalunya y Galiza valiéndose de sus contactos con organizaciones de esos lugares. El comando destinado a Madrid tenía como objetivo colaborar en una gran operación de fuga desde la cárcel de Segovía, en la que participarían unos 60 militantes presos. En este despliegue por el Estado español se había implicado la estructura de comandos Bereziak, con su dirección a la cabeza, a la usanza tradicional en ETA.

    Pero la Policía localizó a casi todos los comandos y procedió a su detención. En Madrid el día 30 de julio son detenidos varios grupos en una acción en la que morirá el militante Josu Mujika, dando además al traste con el intento de fuga de Segovia que se encontraba en un estado de preparación muy avanzado. Ese mismo día. en Barcelona caerían varios militantes entre los que se encontraba el máximo responsable de los Bereziak, Wilson. El 12 de agosto la operación se trasladaría a Galiza, donde serían detenidos varios militantes y cerca de veinte colaboradores, uno de los cuales, Montxo Reboiras, sería herido y rematado por la Policía.

    ETApm había cometido un error fatal al encomendar la logística de estos operativos a una persona que a la postre resultó ser un infiltrado policial, Miguel Lejarza Egia, El Lobo Lejarza había contactado con la dirección polimili en Iparralde a donde supuestamente había huido de la Policía Alegando relaciones profesionales, afirmó estar en disposición de ofrecer varias casas como infraestructura para la organización. Confiados, los polimilis le encargaron conseguir la mayoría de la infraestructura sobre la que iban a apoyar su campaña en el Estado español Su trabajo había permitido a la Policía localizar a casi todos los comandos.

    Entre tanto se había anunciado la celebración de varios juicios militares contra militantes vascos, en los que se solicitaría la pena de muerte al menos para dos de ellos: Ángel Otaegi y José Antonio Garmendia, Tupa. La dirección polimili decide trasladar nuevos comandos a Madrid y Barcelona, con la intención de secuestrar a alguna personalidad relevante para salvar así a los juzgados. Aunque ya existían algunas sospechas, se encomienda otra vez a Lejarza la participación en la acción. El resultado es nuevamente la desarticulación de los comandos y la detención de veinte militantes, entre ellos Ezkerra, y la muerte de Montxo Martínez en Madrid el día 18 de septiembre y de Andóni Campillo en Barcelona el día 19.
    Tras estas operaciones, El Lobo es desenmascarado, pero su tarea ha causado un daño demoledor a ETA político militar. El Lobo protagonizó el caso de infiltración policial más importante de la historia de ETA y su intervención propició directamente la caída de varios comandos y la muerte de cuatro militantes. A finales de I975 la organización político militar contaba con un único comando operativo en el interior. Decenas de militantes habían sido detenidos y varios centenares, el 80% de la militancia. tuvieron que huir a Iparralde.*
    *ETApm El otro camino. p. 58.

    Paralizada por los golpes represivos, ETA político militar organizará cursillos de formación con estos militantes y sobre esta base tratará de reconstruir su estructura. Tras la desaparición de la escena de muchos de sus más destacados responsables. Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, se convertirá en el más destacado teórico de los polimilis.

    La amplitud de la estructura polimili, en la que seguían mezclándose militantes que realizaban una actividad semipública con miembros liberados, y las prisas en impulsar acciones sobre bases poco sólidas, como se demostró con el caso de El Lobo, habían minado su capacidad. Los milis habían comenzado su actividad armada cuando se consideró que la organización estaba preparada para ello tras más de medio año de riguroso trabajo interno Entre mayo y agosto de 1975, ETA militar lanza su campaña contra las fuerzas de Policía y sus colaboradores, con un balance de tres agentes y tres confidentes muertos en acciones directas y tres policías más fallecidos en enfrentamientos.

    Este enfoque diferenciado no estaba basado únicamente en consideraciones técnicas sobre la mejor manera de realizar la lucha armada, sino que existían también razones políticas de fondo. Como hemos mencionado, los polimilis no renunciaban a la posibilidad de que un incremento sostenido de la acción armada pudiera llevar a una situación cuasi insurreccional. Los milis, sin embargo, eran más escépticos sobre la evolución de la situación y parecían tener claro que la Reforma política iba a asentarse en el Estado y que la organización y el conjunto de la naciente izquierda abertzale deberían adaptarse para proseguir la lucha en esas circunstancias. Por eso sus prisas a la hora de realizar acciones armadas eran menores. En todo caso la escisión en vez de mermar la capacidad de ETA la multiplicó por dos, lo que unido a la decisión del Estado de dar comienzo a una amplísima campaña de guerra sucia, determinó la espiral de violencia que se desató desde finales de 1974.

  16. #66

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    En junio, ETApm había auspiciado una jornada de protestas ante el consejo de guerra contra Otaegi y Tupa en la que, a pesar de la falta de apoyo de otras organizaciones, decenas de miles de trabajadores salen a la huelga. Cuando la fecha del juicio se fija para el 28 de agosto de 1975 se intensifican las protestas. El día 26 de agosto, los 350 presos políticos vascos en el Estado español dan inicio a una huelga de hambre, que se prolongará lo largo de tres semanas. El 28 de agosto se convoca una huelga general con seguimiento casi total en Bizkaia y Gipuzkoa y me nor en Araba y Nafarroa. Junto a la huelga se celebran centenares de manifestaciones en casi todos los pueblos de Euskal Herria y se producen duros enfrentamientos con la Policía, que se saldan con multitud de heridos, muchos de ellos por arma de fuego, y detenidos. El movimiento de huelgas y movilizaciones se prolongará varios días. El día 31 de agosto, cae abatido por disparos a bocajarro de la Policía el militante del MCE Jesús García Ripalda, mientras participaba en una manifestación Donostia. En los días que dura este movimiento serán detenidas más de mil personas y un número aún mayor serán despedidas de sus trabajos por secundar las huelgas.

    El juicio contra Garmendia y Otaegi se realizó con la habitual falta de rigor. Garmendia había recibido un impacto de bala en la cabeza en el momento de su detención y se encontraba incapacitado para seguir el juicio. A pesar de todo, ambos serán condenados a muerte. El 17 de septiembre, en medio de la vorágine de protestas y represión, y una incesante campaña de ametrallamientos de locales y explosiones en locales abertzales, se conoce que cinco militantes del grupo revolucionario FRAP han sido también condenados a muerte en otro juicio farsa. Los días 18 y 19 son escenario de las mencionadas operaciones policiales auspiciadas por la infiltración de El Lobo, contra los grupos polimilis en Madrid y Barcelona, que se saldan con la muerte de José Ramón Martínez y Andoni Campillo. El mismo día 19, Juan Paredes Manot, Txiki, es condenado a muerte en otro proceso sumarisimo. Txiki había sido detenido apenas un mes antes, en la primera desarticulación del comando barcelonés de ETApm. ;

    Con estas condenas a muerte dictadas (Txiki, Otaegi, Garmendia y los cinco del FRAP), toda la atención se centrará en el Consejo de Ministros del Gobierno español que es quien debe ratificar la sentencia de los tribunales militares. La reunión en la que se abordará el tema está prevista para el día 26 de septiembre. A pesar del clima de protestas, que se está extendiendo a países europeos, el Consejo de Ministros ratifica las condenas ; de Txiki y Otaegi así como las de los miembros del FRAP Baena, Sánchez Bravo y García Sanz. En las horas siguientes las manifestaciones, protestas e incluso intervenciones diplomáticas se suceden. Sin embargo, el Régimen hace caso omiso de todas estas demandas y al día siguiente ejecutará las sentencias. Otaegi es fusilado en Burgos y Txiki en Barcelona. Los tres militantes del FRAP, en Madrid.
    A partir de las ejecuciones las protestas se radicalizan. En numerosos países europeos se producen boicots contra productos y empresas de transporte españolas y varias delegaciones comerciales y diplomáticas son atacadas. Ante el asalto e incendio de la Embajada en Lisboa, España retira a su embajador, mientras diecinueve países retirarán temporalmente a los suyos en el Estado español. En Euskal Herria la indignación se transforma en protesta y el mismo día 27 comienzan a improvisarse manifestaciones y huelgas, reprimidas a tiros por la Policía. Finalmente se lanza una convocatoria oficial de huelga general para los días 29 y 30 de septiembre (el día 28 era domingo). El día 29 la huelga es muy amplia y al día siguiente es casi total. En el plano internacional, más países llaman a sus embajadores y el día 2 se celebra una jornada internacional de boicot a los productos españoles. Pero el golpe diplomático más duro viene al suspender el Mercado Común Europeo las negociaciones comerciales con España.

    Acosado en todos los frentes, Franco trata de tomar oxígeno concentrando a sus simpatizantes el 1 de octubre en la Plaza de Oriente. Allí, frente a miles de seguidores y en un clima de radicalización antivasca y antieuropea, el anciano dictador se da su último baño de masas flanqueado por el príncipe Juan Carlos. Pero Franco, al igual que su Régimen, es sólo un cadáver que anda. Las ejecuciones habían generado una reacción que superaba tanto en Euskal Herria como en el extranjero a las del Proceso de Burgos. Las movilizaciones habían sido mayores y al concretarse las penas de muerte habían estado llenas de ira. Las protestas diplomáticas habían alcanzado un nivel sin precedentes llegando a protestar por los fusilamientos organismos como el Vaticano, el Mercado Común Europeo o la propia asamblea de parlamentarios de la OTAN. El rechazo es general entre la intelectualidad europea, e incluso México presentó una moción en la ONU para expulsar a España de dicho organismo. El mismo día en que Franco convocaba a sus seguidores a una demostración de adhesión en la Plaza de Oriente surgirá una nueva organización armada en el Estado, los GRAPO, que entrarán en acción acabando con la vida de cuatro policías en Madrid.

    El Gobierno de Arias Navarro había querido mandar con los fusilamientos un mensaje de firmeza ante aquellos que solicitaban la democratización del país, y también a los que desde dentro cuestionaban su continuidad. Pero esa fortaleza no existía, el Régimen carecía de los apoyos necesarios para su supervivencia, porque sus enemigos estaban crecidos y sus aliados divididos, el 30 de octubre, con la crisis política generada por los fusilamientos aún activa, Franco sufre un agravamiento de su estado de salud que obliga a su hospitalización y Juan Carlos de Borbón asumirá nuevamente la jefatura interina del Estado. Tras una larga agonía, el dictador morirá el 20 de noviembre de 1975. El príncipe Juán Carlos será designado jefe del Estado y dos días más tarde proclamado rey. Pero el Estado español se encuentra en una encrucijada histórica y será escenario de una batalla entre diferentes sectores políticos que tratarán de imponer sus proyectos. La primera opción es la de la continuación del franquismo sin Franco. La segunda, la de una reforma desde dentro para establecer un sistema homologable en el contexto europeo, sin depuración de los crímenes de la dictadura y sin que los resortes de poder no oficiales se vieran transformados. La tercera alternativa pasaba por un corte real con el pasado dictatorial y la constitución de una verdadera democracia que respetase los derechos sociales de los ciudadanos del Estado, reconociese su pluralidad nacional y extirpara el fascismo de la vida política y social del país.

    La primera era la opción del núcleo duro del régimen (sectores del Ejército y de la Falange, que había diseñado esta alternativa sobre la base de una bicefalia del Estado en la que el rey tuviera la autoridad simbólica y Carrero Blanco el poder real. Desaparecido Carrero, este sector fue incapaz de encontrar una figura que pudiera desarrollar ese papel para poner orden entre los sectores que habían sustentado al franquismo. Además, el contexto político europeo no favorecía la pervivencia de un Régimen de estas características. La segunda de las alternativas sería conocida como reformista, y al proceso de su puesta en práctica como la Reforma política. Aunque suponía una renuncia formal a muchos de los mecanismos a través de los que se expresaba el dominio de la derecha vencedora de la Guerra Civil, lo que desagradaba a muchos franquistas, las renuncias reales a cuotas de poder eran menores de lo que parecía y esta opción empezó a ganar el apoyo de franquistas moderados que entendían que sería imprescindible cumplir el adagio de «cambiar algo para que nada cambie». En torno a la tercera opción, que sería conocida como Ruptura, estaban agrupados inicialmente los principales grupos de la oposición al franquismo, que en el Estado eran el PCE y, en menor medida, el PSOE y en Euskal Herria ETA y el PNV Pero la apuesta de muchos de estos grupos por la Ruptura democrática no duraría mucho.

  17. #67

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    “EL JUANCARLISMO"

    Tras la muerte de Franco los partidarios del "franquismo sin Franco" controlan inicialmente la situación El máximo referente de este grupo será el presidente de Gobierno Arias Navarro, pero este personaje no tiene ni el carisma ni la capacidad para desarrollar un papel tan complejo. Aun así. los planes de sucesión del dictador se ponen en marcha. Con Arias al frente del Gobierno y Juan Carlos proclamado rey, la oposición comienza a denominar a esta nueva dictadura "juancarlismo". A pesar de este control inicial, reformistas y rupturistas saben que este sistema tiene importantes fisuras que tratarán de explotar El franquismo vive una guerra abierta entre sus facciones. La desaparición de Carrero cobra ahora su dimensión histórica. Sin una figura respetada por todos que sea capaz de hacer de nexo de unión, se imponen las fuerzas centrífugas que acabarán por disolver al núcleo del franquismo.

    Los reformistas de dentro del Régimen tratarán de convertir al rey en su adalid, para que sea él quien promueva la reforma que permita al Estado español ingresar en el Mercado Común y revitalice la imagen exterior de una España cuyo prestigio internacional ha tocado fondo con los fusilamientos de septiembre. Saben que sólo una evolución en este sentido va a dar al Estado español la estabilidad necesaria para garantizar una hegemonía de los grupos de poder tradicionales sin que la crudeza de una dictadura abierta haga correr el peligro de que la potente, aunque aún controlable, actividad obrera desemboque en una amenaza revolucionaria o en una perenne inestabilidad. Igualmente entenderán que sólo un cambio en el enfoque al problema de la plurinacionalidad del Estado va a poder resolver la cuestión vasca sin una solución independentista La lucidez de estos planteamientos hará que sean asumidos también en Washington, que moverá sus fichas para apoyar esta opción Los reformistas consiguen colocar a varios de sus miembros en puestos clave, destacando la presencia de Fraga y Areilza en el primer Gobierno post-Franco y de Torcuato Fernández Miranda en la presidencia de las Cortes.

    Pero la opción reformista irá atrayendo también a parte de las fuerzas que habían reclamado una ruptura. Tanto el PSOE como el PNV van a comprender que el intento reformista necesitará del apoyo de grupos de la oposición para ganar credibilidad y entienden que la recompensa por asumir ese papel legitimador puede ser importante en términos electorales y de cuotas de poder que los reformistas acepten compartir. Por eso, en estos momentos de transición entre Franco y Juán Carlos, estos partidos, lejos de intensificar la presión para forzar un cambio político en profundidad, comenzarán a entablar contactos y negociaciones con los gestores del poder para asentar sus propias posiciones.


    En Euskal Herria ninguna de las dos ramas de ETA entiende que la situación haya cambiado sustancialmente. En las semanas previas a la muerte de Franco, ETAm había continuado su actividad armada, uniendo a las campañas contra las FSE v sus confidentes, la ofensiva en defensa de la ikurriña. En esta línea la intervención más contundente es la explosión de una carga, el día 5 de octubre de 1975, al paso de un land-rover de la Guardia Civil, que regresaba a Oñati de quitar una ikurriña, provocando la muerte de tres agentes, Al día siguiente, guardias de paisano acaban con la vida del hermano del exmilitante de ETA juanjo Etxabe y seis días después con la de un taxista de Arrásate que había presenciado los hechos. El día 18 de octubre el único comando operativo de ETApm acaba con la vida de un conocido torturador de la Guardia Civil en Zarautz, localidad adoptiva de Txiki.

    Ya muerto el dictador ETAm realizará su primer atentado mortal contra Antonio Etxeberria, alcalde de Oiartzun al que acusó de ser confidente policial. En este escenario ETAm elabora un documento titulado ETA frente al Juancarlismo en el que resumirá sus posiciones. La organización considera que sólo una ruptura con el franquismo puede traer una democracia liberal, escenario al que no se opone, pero que considera un paso intermedio hacia la consecución del socialismo:

    a. -Juán Carlos es, de hecho, el continuador de Franco,
    b.- ETA seguirá luchando contra el juancarlismo como lo hizo contra el franquismo.
    c.- La política del PSOE y el PNV, lejos de representar los intereses populares, es en la actualidad una política exclusivamente al servicio de la burguesía liberal
    d.- La consecución de un régimen liberal precisa de la ruptura con la actual dictadura y sus posibles evoluciones.
    e.- Un régimen liberal no es sino una nueva forma de dominación política de la burguesía española, incapaz de sostener la dictadura.
    f.- La única forna que tiene el pueblo vasco de conseguir su libertad nacional y social es derrotando a la oligarquía española.
    g.- La única forma de derrotar a la oligarquía española en territorio vasco es la organización del pueblo tras la dirección de la clase obrera.

    Los acontecimientos de esos primeros meses sin Franco parecen dar la razón a las acusaciones de continuismo del Régimen, El final de año será sangriento ya que en el último mes de 1975, tres personas mueren por disparos de la Policía en controles de carretera y un miembro desarmado de ETApm, Koldo López de Gereño, es abatido cuando trataba de escapar de la Guardia Civil, al tiempo que se recrudece la guerra sucia. A lo largo de 1975, 22 vascos morirían a manos de las FSE, 11 de ellos militantes o colaboradores de ETA /varios de ellos ejecutados tras ser detenidos) y otros once ciudadanos muertos en controles, manifestaciones o en otras acciones agresivas de la Policía. Decenas de personas han resultado heridas de bala en esas mismas circunstancias.

    Las acciones de guerra sucia son constantes y del talante de sus instigadores dan cuenta la frecuencia de los ataques sufridos por las familias de refugiados vascos, la bomba contra el estanco de la familia Salegi-Garai de Gernika dos meses después de que la Guardia Civil matara a ambos, o el ataque contra la familia de Txiki a cargo de dos individuos que irrumpieron en su casa cuarenta días después de que éste fuera fusilado. Las detenciones se cuentan por millares. Las cárceles albergan más de 700 presos políticos vascos, la inmensa mayoría pertenecientes a ETA. A finales del año anterior los presos eran 245.*
    * Dalos publicados por la revista Hítz y citados en Euskal Herría y la Libertad, tomo 4
    Las dos ramas de ETA causaron la muerte de 16 personas, la mayoría miembros de las FSE y confidentes.

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    Pero, al margen de la actividad armada, 1975 había sido un año fecundo en lo referente a la creación de
    organizaciones en la izquierda abertzale. Ya el año anterior la creación de LAIA y el impulso por parte de este partido de la organización sindical LAK había sido un paso en ese sentido. En 1975 las COA darían Paso a LAB y en octubre de ese año, tras la fusión de EAS y HAS se conformaría el partido EHAS. La organización IAM había sustituido al desmantelado organismo estudiantil IASE. Además habían surgido otros grupos y movimientos de carácter más localizado pero en las mismas coordenadas ideológicas.

    Precisamente fue una iniciativa de uno de estos grupos, la plataforma ELI, de Errenteria. la que daría pie al movimiento organizativo más importante de la izquierda abertzale en esos años, Ia constitución de la Kordínadora Abertzale Sozialista (KAS). La pluralidad de organismos que estaban surgiendo en la izquierda abertzale y la importancia de actuar de forma coordinada en esos momentos políticos trascendentales hacían que la opción de crear una plataforma de coordinación de estos organismos fuera ampliamente considerada. ETApm había apostado a principios de 1975 por la creación de un organismo denominado Herrikoi Batasuna, que agrupara primeramente a las fuerzas de izquierda independentista y después planteara la coordinación con la izquierda estatal. Este proyecto no llegó a fructificar por la desconfianza de otras organizaciones abertzales hacia esas fuerzas españolas Mientras los polimilis agotaban los últimos intentos de activar el Herrikoi Batasuna llega la noticia de la celebración de los juicios contra Garmendia y Otaegi y a llamamiento de ELI, se realiza una reunión de fuerzas abertzales para intentar consensuar una estrategia frente a estos Consejos de Guerra.

    En mayo de 1975 en la sede de HAS en Iparralde se habían celebrado las primeras reuniones entre EAS, HAS, LAIA, ETApm y ETAm, además de ELI, a las que más tarde se incorporarían LAK y LAB. Los primeros frutos de esta coordinadora serían la convocatoria de una manifestación en Baiona el 31 de mayo y la publicación de un comunicado llamando a una nueva movilización en Baiona el 11 de junió. Finalmente, tras semanas de debate, el 1 de agosto de I975, se presentaría públicamente la coordinadora KAS, que se definiría como «coordinadora permanente para la acción, que será al mismo tiempo una mesa de debate».

    A pesar de que la respuesta anti-represiva se configura como el objetivo inicial, este instrumento demostrará tener un potencial que no se escapa a sus componentes, que deciden caracterizara la nueva estructura corno un marco de debate prioritario Las organizaciones miembros se comprometerán a que los acuerdos que puedan tomar con colectivos que no participen de KAS sean sometidos a debate previamente entre las fuerzas de la coordinadora. La nueva estructura empieza a configurarse como una amplia plataforma de unidad de la izquierda abertzale Tras protagonizar diferentes acciones de denuncia antes y después de los fusilamientos, la coordinadora empieza a mostrar su perfil más político. En este contexto se produce en octubre de 1975 la fusión de EAS y HAS en el partido EHAS, que manifiesta tener como uno de sus objetivos asentar KAS. EHAS se definirá como un partido abertzale y socialista y su primer responsable será el médico lekeitarra Santi Brouard.

    El nacimiento de KAS permitirá a la izquierda abertzale aunar fuerzas en un escenario político que se mueve de forma vertiginosa. En los primeros meses de 1976 los reformistas están ganado terreno. En el Gobierno de Arias Navarro la necesidad de activar ciertos cambios era ya unánimemente aceptada y los sectores en el poder sólo diferían en cuanto al alcance que deberían adoptar los mismos. Cuestiones como la libertad sindica! o el asociacionismo político empiezan a ser frecuentemente citadas por los miembros del sector aperturista y tácitamente se estaban tolerando movimientos en estos ámbitos. Pero en el caso vasco persistía la unanimidad en cuanto a la aplicación de medidas únicamente represivas. Fraga, ministro de Gobernación y una de las cabezas del reformismo, daría muestra de este talante en marzo del 76. al afirmar con respecto a un tema tan simbólico como el de la legalización de la ikurriña que «jamas admitiré la bandera vasca mientras esté en el poder»

    En marzo ETA militar analizará esta y otras declaraciones de personajes relevantes del Gobierno para valorar la dimensión del proceso que se quiere poner en marcha El presidente del Gobierno había hecho públicos los límites de las reformas en ciernes en su discurso ante las Cortes en enero de 1976:

    Ni los que usan la violencia terrorista para defender sus causas, ni los que promueven la disolución social en todas las formas de anarquismo, ni los que atentan a la sagrada unidad de la Patria, en una otra forma de separatismo, ni aquellos que aspiran con ayuda exterior y con métodos poco escrupulosos a establecer el comunismo totalitario y la dictadura de un partido cualquiera que sea el carácter que se presenten- pueden esperar que se les deje usar de las mismas libertades que ellos desean destruir para siempre.*
    *Arias Navarro. citado en Zutik, marzo de 1976, pp. 12-13.

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    Para ETA esto significaba que «ni comunistas, ni anarquistas, ni nacionalistas, ni terroristas. Aquí en Euskadi Sur, no entra nadie (...| La democracia que nos propone el Gobierno Español es una democracia para fascistas únicamente».*
    Zutik 66, p. 13

    También constatará cómo Fraga explícita la voluntad de que la reforma perpetúe la esencia del Régimen fascista cuando afirma que:

    Sólo se reforma aquella en cuya virtualidad se cree Hemos comprometido todos nuestros esfuerzos en esta empresa de reformas. Ello significa que creemos en la necesidad de consolida ry de perfeccionara la vez nuestro orden político; pero significa con idéntica fuerza que no estarnos dispuestos a sujetar a revisión, poner en riesgo o someter al debate aireado de la contestación callejera, los fundamentos mismos de este sistema cuya modernización pretendemos acometer."*
    * Manuel Fraga Irlbame. citado en Zutik 66, mayo de 1976. p. 9

    Las conclusiones expresadas por ETAm en el Zutik 66 corroboran las del documento ETA frente al juancarlismo y suponen la ratificación de la línea de confrontación con el Estado y de no aceptación de un proceso reformista que no rompa con la herencia del franquismo. Así. Frente a un Gobierno que prohibía la ikurriña. la organización realizó varias acciones armadas que en si mismas demostraban el carácter totalitario del Régimen; colocar ikurriñas con cargas explosivas adosadas, destinadas estallar cuando eran retiradas Por este método ETA causó la rnuerte de tres guardias civiles el 17 de enero, el 11 de abril y el 3 de mayo, en Ordizia, Baracaldo y Legazpía, respectivamente.*
    * El guardia civil de Barakaldo murió electrocutado, mientras que los otros dos fueron victimas de explosiones. Hay que recordar que los Tres agentes tallecidos en octubre de 1975 también regresaban de retirar una ikurriña.

    Además de estas acciones de gran carga simbólica, ETA decidió atacar al Régimen por la base de su esfructura administrativa y, a comienzos de 1976, pedirá a todos los alcaldes fascistas que dimitan bajo amenaza de ser ejecutados en caso contrario El primer alcalde víctima de esta campaña es el reconocido ultra derechista Legorburu, alcalde de Galdakao, muerto el 9 de febrero. Al día siguiente un comando de ETAm mata al joven abertzale Julián Galarza en Zizurkil, al confundirle con el alcalde de la localidad. A pesar de que ETAm reconoce inmediatamente el error, esta acción causa un gran malestar en ambientes abertzales. Por otro lado, los días 29de febrero y 13 de marzo, la organización acabó con la vida de dos personas a las que acusaba de ser colaboradores policiales en Lezo y Getaria.

    La cerrazón del Régimen seguirá ahogando en sangre las reivindicaciones populares. El 3 de marzo de
    1976 la Policía cometerá en Gasteiz la masacre que se salda con la muerte de cinco trabajadores y las heridas de varios centenares. La impotencia del poder para someter el movimiento obrero que desde hacía semanas estaba sacudiendo Araba en defensa de mejoras laborales, se tradujo en el ataque contra los trabajadores que, reunidos en asamblea, debatían sobre la situación, en medio de una jomada de huelga general en Gasteiz. Tras lanzar gases en la iglesia donde se encontraban los huelguistas la Policía ametralló a los que salían del templo La grabación de las conversaciones de la radio de la Policía deja claro la intencionalidad del ataque:

    Ya tenemos dos camiones, de munición, eh. O sea que actuar a mansalva, y a limpiar. Nosotros que tenemos las armas, a mansalva. Y sin duelo de ninguna clase.*
    *' Esta grabación se puede encontrar en numerosas fuentes. Aquí se ha tomado de la transciripción de Euskadi y Libertadd, tomo 4. p. 88-89

    Este suceso provocará una gran conmoción en Euskal Herría entera y abrirá una dinámica de movilizaciones y enfrentamientos en las calles del país que culminará con una huelga general el día 8 de marzo. Ese día morirá un joven en Basauri por disparos de la Policía En las semanas siguientes serán varios los fallecidos y heridos; en manifestaciones y contróles a manos de la Policía. Ante la creciente respuesta popular se reactivará nuevamente una guerra sucia que nunca había desaparecido. El punto culminante de esta ofensiva patapolicial tendrá lugar el 9 de mayo, cuando en la tradicional romería carlista de Montejurra, un nutrido grupo de mercenarios y ultra derechistas ataque al sector progresista de los carlistas, causando la muerte de dos miembros de este colectivo.

    En abril ETApm lleva a cabo una acción largamente preparada, aunque no logra culminarla con éxito el día 5 de ese mes veintinueve presos políticos, la gran mayoría vascos, se fugan de la cárcel de Segovia en la huida más masiva protagonizada hasta el momento. Tras excavar un túnel y ser trasladados en el doble fondo de un camión por un comando de apoyo hasta la muga, un fallo de coordinación impide que los huidos contacten con el guía en la frontera, por lo que el paso a través de la montaña se presenta complicado. Descubierta la fuga, la Policía está en máxima alerta y la zona de la frontera es ocupada por la Guardia Civil. Los fugados, que no conocen el terreno, se pierden y van siendo capturados. Uno de ellos, un preso catalán, morirá y varios resultarán heridos por los disparos. Tan sólo cuatro fugados y dos miembros del comando exterior consiguen llegar sanos y salvos a Iparralde.

    Dos días antes de esta fuga, el 3 de abril, dos inspectores de la Policía española desaparecen en Hendaia. El 7 de abril la Policía francesa lanzaría contra refugiados vascos la mayor campaña de acoso de su historia. Durante varios días se produce una oleada de intervenciones policiales que concluye con tres refugiados encarcelados, seis deportados y treinta y dos confinados, además de centenares de registros en domicifios y locales. Los policías desaparecidos no serían localizados hasta que un año más tarde sus cadáveres aparezcan enterrados en una playa de Hendaia.

    El Aberri Eguna de 1976 también resultó conflictivo. Tras lanzarse una amplia convocatoria para Iruñea el día 18 de abril, PCE, PSOE y PNV habían pretendido que la movilización fuera autorizada, realizando para ello gestiones ante instancias gubernativas. Al no conseguir su propósito, estas formaciones se retiran de la convocatoria, entre críticas tanto al Gobierno, como a las dinámicas movilizadoras de los últimos tiempos, por lo que la iniciativa queda en manos de las fuerzas de KAS, EKA, ORT, LCR y MCE. La jornada se verá marcada por la represión y la actitud de cada fuerza política retrata su posiciona-miento ante el proceso político.

    Mientras en Euskal Herria se vive este clima de confrontación, en el Estado español comienzan a manifestarse síntomas de que algunas de las fuerzas de la teórica oposición al franquismo van a aceptar la Reforma. Para ellos está claro que los beneficiarios de la apertura limitada del sistema serán los que acepten sus reglas para la Transición, aunque sea la entrega de otros la que obligue al Gobierno a ir dando pasos.

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    Capítulo II

    Ruptura o reforma

    EL INICIO OFICIAL DE LA REFORMA


    Arias Navarro será destituido de su cargo por el monarca el 30 de junio de 1976. Su incapacidad para poner en marcha las reformas que cada vez más franquistas veían imprescindibles para la continuidad de la esencia del régimen anterior, hacía necesario el cambio. El 3 de julio de 1976 es nombrado presidente del Gobierno Adolfo Suárez, que en esos momentos era el responsable del Movimiento Nacional. A diferencia de su predecesor, Suárez sí demuestra tener una idea clara de cómo ha de evolucionar la situación y de inmediato comienza a presentar su programa de actuación. El día 6 de julio, en una comparecencia televisiva anuncia que en diciembre de ese mismo año se someterá a referéndum una Ley de Reforma Política que sirva como eje vertebrador del proceso, contemplando la legalización condicionada de los partidos políticos. Junto a ello se promulgará un indulto limitado para presos políticos que prácticamente no afecta a ningún preso de ETA, al excluirse los delitos más penados de esta medida.

    En los meses siguientes se prodigarían los gestos destinados a fortalecer este proceso. Las cúpulas policial y militar serían renovadas, aunque la eliminación de los militares más retrógrados de la primera línea no significó sino la sustitución por otros más adaptables a las circunstancias pero de igual tradición fascista. La transición controlada por el aparato franquista parecía avanzar tal y como habían previsto sus mentores. Suárez lo manifestaría al inicio de este proceso:

    Los que partimos de una militante convicción sobre la radical legitimidad de nuestro sistema político no podemos asumir -ni tan siquiera a puros efectos dialécticos-el reto de la ruptura *
    * Declaraciones a Mundo 19-6-76. Citadoen Euskadí y la Libertad, tomo 4, p.92

    La Reforma política no partía de una evolución autocrítica de la derecha española, sino de un frío cálculo político. Una España aislada internacionalmente, fuera de las estructuras económicas y militares occidentales y sumida en una prolongada crisis económica, difícilmente podría hacer frente a los conflictos sociales y territoriales que la atenazaban. Aun así, un sector del franquismo era reticente a aceptar esta adaptación y aunque débil políticamente, su preponderancia dentro de las Fuerzas Armadas le hacía ser digno de tener en cuenta. La pervivencia de este sector es clave en la llamada Transición, por la permanente amenaza involucionista en la que se vive en este período. En realidad cualquier otro Régimen que no fuera el diseñado por Suárez no tendría ningún futuro político, pero a corto plazo un golpe militar podría hacerse con el control de la situación. Esta amenaza, que por un lado resultaba un condicionamiento para los planes reformistas, también fue esgrimida por los gestores de la Reforma como coartada para no profundizar en determinados cambios democráticos.

    Paralelamente continuan los contactos con los partidos políticos de cara a legalizar a aquellos que
    aceptaran estos planteamientos, lo que conlleva la paralización de las plataformas de oposición y un intento de cada formación política de mejorar sus propias posiciones. Los movimientos de Suárez consiguieron incorporar al proceso de reformas a casi toda la antigua oposición, exceptuando al PCE, a la izquierda radical y a los abertzales vascos, que seguían reclamando una completa ruptura democrática con el franquismo. Los partidos comunistas e independentistas habían quedado expresamente excluidos de la posibilidad de ser legalizados. Estos sectores constituirían el tercer bloque de una Transición que contemplaría así una pugna entre el bloque reformista, los involucionistas y los rupturistas. La profundidad de las reformas que finalmente se implementen vendrá determinada por la capacidad de cada uno de estos sectores para ganar posiciones.

    ETAm interpretará desde esta óptica el inicio del proceso de Transición:

    Suárez (...) ha cambiado lo que había de cambiar con cualquier Gobierno que pudiera establecerse de acuerdo a las leyes fundamentales del franquismo, que no ha sido sino buscar adaptarse a la relación de fuerzas existente entre la oligarquía y los pueblos; relación cada vez más favorable a éstos.*
    * Zulik 67. noviembre de 1976,p.1.

    Y es que. como acabamos de mencionar, el proceso de Transición sólo fue iniciado por los franquistas cuando consideraron que la dictadura estaba ya agotada y era incapaz de cumplir los fines para los que fue instaurada. Pero esa situación no se dio por evolución interna ni por iniciativas internacionales. Los cinco años transcurridos entre el Proceso de Burgos y los fusilamientos de 1975, plagados de violenta represión destruyeron ante el mundo occidental la imagen del franquismo como una dictadura amable y convirtieron en inaceptable para las opiniones públicas europeas el trato cordial con ese régimen. Indudablemente la máxima responsabilidad de ese descrédito recaía en la lucha de las organizaciones de izquierda del Estado, particularmente de Euskal Herria, y principalmente ETA, que había sido quien además había asumido un mayor coste humano. A ello cabía sumársele el efecto acelerador del proceso motivado por la muerte de Carrero Blanco.

    Por eso es lógico que ETA interpretase el proceso reformista como una consecuencia de los avances en el campo popular y tratase de mantener la misma presión que hasta entonces para conseguir que el proceso no se quedase en el ámbito superficial sino que condujera a una democratización plena, que incluyera el reconocimiento de la identidad nacional vasca. Pero ETA no ignora que el nuevo escenario requiere una estrategia diferente a la empleada durante el franquismo puro. Consciente de la importancia de la batalla ante la opinión pública ETAm no realizará ningún atentado mortal durante los primeros meses del Gobierno Suárez.

    A nivel popular serán dos las reivindicaciones que alcancen mayor importancia en estos momentos. Por un lado, empieza a constituirse un potente movimiento para reclamar la amnistía total para los luchadores contra la dictadura. Teniendo en cuenta que el Gobierno de Suárez afirmaba estar poniendo en marcha un proceso de democratización, era lógico plantear que tal hecho no podía aceptarse mientras las personas que más activamente habían combatido la dictadura siguieran en prisión. Tras diversos movimientos de agrupación de los sectores proclives a esta demanda, el 1 de junio de 1976 se presentarán públicamente las Gestoras pro-Amnistía, como coordinadora de las cuatro gestoras provinciales de Euskadi Sur. El escultor Chillida realizará el logotipo del nuevo organismo y abogados como Bandrés o Castells serán las caras públicas del colectivo. Esta reivindicación comenzará a hacerse permanente en las calles de Euskal Herria y será uno de los ejes movilizadotes de la sociedad vasca a partir de ese momento.

    Por otro lado, cobra gran importancia el "movimiento de alcaldes". La peculiaridad del sistema franquista de nombramientos hacía que en esos puestos se encontraran desde activos colaboradores de la represión antivasca hasta personas con sensibilidad abertzale Estos últimos comenzaron a organizar un movimiento que, partiendo de la exigencia de la democratización de los ayuntamientos, terminaba por reivindicar el papel de los municipios en la reconstrucción institucional de Euskal Herria, retomando la importancia histórica que las instituciones locales habían tenido en el país La campaña de ETAm contra los alcaldes fascistas provocó una clara división entre los alcaldes vascos, que se dividen en dos grupos, los de orientación democrática, que siguen en sus puestos, algunos tras consulta expresa a ETA, y adoptan una línea cada vez más comprometida, y los franquistas, que o bien dimiten o bien continúan ejerciendo sus cargos bajo la amenaza de ETA.

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    Tras el ascenso al poder de Suárez, con los milis en una nueva tregua tácita y los polimilis aún muy debilitados, el hecho más relevante dentro de ETA es el acercamiento que se producirá entre las dos ramas de la organización. La relación entre los sectores escindidos había pasado por varios momentos desde octubre de 1974. Ambos grupos reclamaban para sí la exclusividad de la sigla ETA por lo que se referían al otro como la "organización político-militar" y el "grupo militar" o "militarista". A mediados de 1977 la opción de los ETApm por integrar a organizaciones de izquierda estatales en el Herrikoi Batzarra vuelve a desatar la desconfianza de los milis, pero la creación de KAS en agosto de 1975 vuelve a acercar posiciones. A principios de 1975 vuelven a producirse serios roces entre ambos sectores a raíz de diferentes acciones armadas. Los polimilis criticarán la campaña anti-alcaldes por considerarla demasiado dura y atribuirán el error que llevó a la muerte del joven Galarza a la desconexión de la lucha armada de los milis con la realidad social. Por su parte, los milis criticarán la campaña de secuestros que los polimilis llevarán a cabo a inicios de 1976 con la intención de recabar fondos para reconstruir la organización, diezmada por las caídas del año anterior. La primera crítica se produce al secuestrar los político-militares al hijo del industrial Arrásate, acción que los milis consideran inadecuada porque la persona elegida no es un representante de la oligarquía.

    Más polémico será el secuestro del empresario Ángel Berazadi, próximo al PNV. Berazadi fue capturado el 18 de marzo de 1976 y tras semanas de infructuosas negociaciones su familia se niega a pagar el rescate exigido (200 millones de pesetas). Después de un fuerte debate, apresurado por la precaria infraestructura del secuestro, la dirección de ETApm decide acabar con la vida del secuestrado, orden que el comando que le retenía llevará a cabo. El hecho no es bien recibido en Euskal Herria y las críticas se lanzarán incluso desde dentro de la propia organización político militar, hasta el punto de que dos miembros déla dirección, Pertur y Erreka, presentan su dimisión.

    A pesar de estas tensiones, ambas organizaciones comenzarán a acercar posturas. El motivo principal de este acercamiento es la profunda reflexión a la que ha de hacer frente la organización político-militar. En este grupo las circunstancias han variado mucho desde la ruptura e incluso su propia composición interna se ha visto muy alterada. Si partía de una estructura fuerte en el interior, basada en militantes legales, las grandes caídas con su consecuencia de huidos habían incrementado el número de militantes liberados y fortalecido el aparato militar y especialmente al grupo Bereziak que se había convertido en el núcleo de la organización. Por otro lado, el desastre de 1975 había evidenciado las carencias del modelo organizativo político-militar que se había asumido, imposibilitando una acción continuada en ninguno de los dos frentes.

    Por estas razones ETApm emprendió a principios de I976 un proceso de debate que debía concluir en la celebración de su VIl Asamblea. Pero el clima interno de la organización se iba enrareciendo. El desenlace del secuestro de Berazadi había hecho aflorar las tensiones entre los Bereziak y el resto de la dirección. Para valorar la situación en su conjunto y preparar la VIl Asamblea los Polimilis realizarán a finales de abril una reunión de cuadros. El clima de esta reunión es muy tenso. Pertur había entablado contacto con Ezkerra, que se encontraba en prisión, para intercambiar reflexiones políticas al margen de la estructura que los Polirnilis tenían a tal efecto. Enterados de ello, los Bereziak pensarán que ambos están protagonizando una maniobra para que la organización entre en la legalidad reformista. Ya en febrero la dirección había tenido que distribuir un comunicado interno en el que negaba que se estuviera trabajando en la transformación de la organización en un partido político que aceptara la Reforma. Por estas sospechas, los Bereziak deciden retener a Pertur e impedir su asistencia a la asamblea. Pero al comenzar la reunión sin la presencia de uno de los más destacados miembros de la organización, varios de los presentes comienzan a preguntarse por su paradero. Los Bereziak explican lo sucedido y la asamblea les exige que permitan a Pertur acudir a la reunión, como finalmente sucede.

    En esta reunión y con intención de zanjar la polémica suscitada por la muerte de Berazadi, ETApm decidiría el relevo al completo de toda la dirección que participó en esa decisión, se hubieran posicionado en un sentido u otro sobre la suerte del secuestrado. En este clima se decide realizar una asamblea general que debía servir fundamentalmente para diseñar la creación de un partido político abertzale y socialista. A pesar de este acuerdo, en la organización se manifiesta una división de fondo entre los que creen que la llegada de una situación de democracia burguesa es inminente y los que piensan que el post-franquismo se prolongará más tiempo, reclamando los primeros trabajar en la adaptación a ese nuevo periodo y pidiendo los segundos una acción armada más intensa. Inmediatamente Pertur y Erreka, teóricos de la primera línea, realizarán una ponencia titulada Otsagabia en la que se recogen las líneas maestras de la futura estrategia polimili.

    ETA militar observa los movimientos hacia la creación del partido con interés y aprobación. Los milis presentan una situación interna mucho más cohesionada. ETAm ha mantenido su capacidad de operar sin que la respuesta represiva lleve a su práctica desarticulación como en otros momentos históricos. Así ha mantenido abiertos los frentes de defensa de la ikurriña, y contra los alcaldes franquistas, chivatos y fuerzas de seguridad. Las cabezas visibles de la organización son Argala y Txomin Iturbe y el carisma de ambos repercute de forma positiva en la imagen de la organización, sobre todo en un momento en que ETA es interloculora de otros agentes políticos de una forma más abierta que en momentos posteriores.

    La decisión de ETApm de crear un partido político distinto de la organización armada parece demostrar que éstos por fin han reconocido la inviabilidad del modelo político-militar y en ETAm se empieza a pensar en la posibilidad de una reunificación, a través de la transformación del aparato político de los polimilis en un partido político y de la absorción por los milis de su aparato militar. En dos documentos enviados como aportación al debate preasambleario de los polimilis, ETAm esboza su propuesta basada en tres ejes: una única organización armada, un partido político obrero revolucionario abertzale surgido desde ETA y un Frente Popular Abertzale (independentista y antioligárquico) constituido a partir de KAS.

    En este clima de acercamiento se produce un hecho sin precedentes. Eduardo Moreno Bergaretxe. Pertur, desaparece en Hendaia el día 23 de julio. Nunca se le volverá a ver. Días rnás tarde, la organización Triple A reivindicará el secuestro y asesinato de Pertur. Años después, parte de la familia de Pertur, posicionada en contra de la lucha armada, acusará de esta desaparición al sector Bereziak de ETApm, que cuestionaba abiertamente la gestión de Pertur, y sectores contrarios a la lucha armada harán bandera de esta acusación. Sin embargo, son muchos los datos que corroboran la versión que inicialmente aportaron los polimis y que hizo suya la sociedad vasca: que Pertur había sido hecho desaparecer por grupos parapoliciales. Días antes el periódico La Voz de España había publicado que personas anónimas estaban dispuestas a pagar hasta diez millones de pesetas a quien asesinara a dirigentes de ETA de una lista que encabezaba Pertur. Este militante se había colocado en una situación delicada al ser el interlocutor en las fallidas negociaciones del secuestro de Berazadi. Además, una investigación puesta en marcha por ETApm descubrió que tres inspectores de la Policía política de Donostia habían sido vistos el mismo día y a la misma hora en el lugar a donde se dirigía Pertur cuando se le perdió el rastro, Behobia, e igualmente la noche anterior en varios bares de la zona habían sido detectadas personas no habituales con aspecto de policías o ultras.

  22. #72

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    Desde el inicio de esta campaña de guerra sucia, a mediados de 1975, hasta el final de 1976 se contabilizaran un total de 150 atentados uItraderechistas. Las siglas usadas para reivindicarlos atentados, ATE (Anti Terrorismo-ETA), AAA (Alianza Apostólica Anticomunista) y a veces Guerrilleros de Cristo Rey, eran merás pantallas ficticias. La identidad de los arrestados (exclusivamente por parte de la Policía francesa y sólo en situaciones de flagrante delito) y los efectos intervenidos (armas, documentos, números de teléfono...) demostraban que la guerra sucia estaba siendo desarrollada en paralelo por policías y guardias civiles y mercenarios a sus órdenes protegidos diplomáticamente desde España. Entre estos mercenarios se podían encontrar varios ultraderechistas italianos vinculados a la Operación Cóndor:

    La ampliación de la Operación Cóndor de Pinochet a Europa y. ei\ concreto, a Euskadi. se materializa a través de una reunión que celebra el dictador chileno en Madrid, en el funeral de Franco, con el jefe de la DINA (servicio secreto chileno), que era el general Contreras, y un italiano que se denomina en clave como Alfa, junto a un policía español. Sistematizan todo un planteamiento en colaboración con los servicios de inteligencia españoles con la Policía, para actuar contra ETA en el sur de Francia. *
    * Operación Cóndor es el nombre con el qúe es conocido el plan de coordinación entre los servicios secretos de las dictaduras militares del Cono Sur de America y la CÍA en la década de 1970. para la práctica del terrorismo de Estado internacional, que tuvo como resultado el asesinato y desaparición de gran número de opositores a las mencionadas dictaduras . En Europa este operativo contó con importantes conexiones con la extrema derecha Italiana, a su vez vinculada con la Red Gladio. destinada luchar ilegalmente contra el comunismo en ese país.


    En mayo de 1976, tres meses antes de la desaparición de Pertur, tres mercenarios habían sido detenidos en Miarritze. Durante su juicio, en noviembre de ese año, revelaron que su objetivo era secuestrar a Argala o a Txomin Iturbe para entregarlos a la Policía española. Similar modus operandi podría haber sido utilizado con Pertur, al igual que más tarde se haría en casos como los de Naparra, Lasa y Zabata y Segundo Marey. Posteriores investigaciones judiciales en Italia han aportado nueva luz sobre la desaparición de Pertur. Es muy revelador el contenido de un sumario denominado Contra ETA en el sur de Francia, instruido por el juez Giovanni Salvi:

    ... recoge las declaraciones de una decena de neofascistas, y todos coinciden en ratificar que estaban trabajando para sectores de la Policía española. Hablan sobre una serie de atentados perfectamente reconocibles, y dentro de esos testimonios hay uno que declara que Concutelli ( procesado por matar a un juez italiano con una metralleta comprada por la Policía española) le había contado cómo habían secuestrado a un etarra al que habían narcotizado, lo habían trasladado a España y lo habían entregado a un grupo de la Policía española para que lo interrogaran y lo hicieran desaparecer. De confirmarse las declaraciones, sólo cabe que sea Pertur.*

    * Angel Amigo, entrevista en Gara [27-9-07) Este cineasta ha investigado la muerte de Pertur v sus conclusiones. Acusando a la Policía española y ultras italianos de la desaparición, se han recogido en el documental EL AÑO DE TODOS LOS DEMONIOS” (2007). Es significativo mencionar que durante mucho tiempo Amigo, vinculado en su momento a ETApm, había defendido la acusación contra los Bereziak.Ver hilo

  23. #73

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    KAS: ALTERNATIVA VASCA A LA REFORMA

    Desde su constitución en agosto de 1975 KAS había sido considerada por varios de sus componentes corno una apuesta de gran calado. Para varios de ellos, incluida ETAm, la coordinadora debía jugar en Euskal Herria el papel que las grandes plataformas de oposición deberían haber jugado en el Estado, presentando en bloque a los gestores de la reforma una serie de demandas que constituyesen los mínimos políticos necesarios que se exigirían para aceptar el nuevo marco. ETAm había valorado desde su nacimiento la necesidad de presentar tal programa de mínimos, pero el miedo a que una iniciativa unilateral infundiera a esa propuesta un tinte partidista fue retrasando su elaboración. El nacimiento de KAS presentaba la ocasión de que esa alternativa fuera consensuada entre la práctica totalidad de las fuerzas de la izquierda abertzale. Tras largos debates, en julio de 1976 se logra el acuerdo en KAS y el 30 de agosto las fuerzas de KAS presentan su alternativa en una rueda de prensa. La base de la alternativa fue una propuesta de siete puntos elaborada por ETApm, en un primer momento para el proyecto Herrikoi, a la que se añadieron algunos retoques a sugerencia de EHAS y su formulación es la siguiente:
    Io- Establecimiento de libertades democráticas.

    2°- Amnistía.

    3°- Adopción de las medidas destinadas a mejorar las condiciones de vida de las masas populares y en particular de la clase obrera.

    4º- Disolución de cuerpos represivos.

    5º- Reconocimiento de la soberanía nacional de Euskadi, lo que conlleva el derecho del pueblo vasco a disponer con entera libertad de su destino nacional y a la creación de un estado propio.

    6º- Establecimiento inmediato y a título provisional de un Estatuto de Autonomía que surta efecto en Araba, Gipuzkoa, Nafarroa y Bizkaia.

    7º-- Constitución, en el marco de tal Estatuto, de un Gobierno provisional de Euskadi.*
    * . Citado en Euskal Herria y la libertad.tomo 4 pp 103-104

    Esta alternativa suponía un conjunto de mínimos democráticos que las fuerzas de KAS exigían para el reconocimiento de la legitimidad del Régimen post-franquista. ETAm asumiría que en caso de cumplirse estas peticiones la lucha armada cesaría. Sin embargo, en ese momento no se concibe como una tabla
    para un proceso de negociación, ya que su caracterización de mínimos exigía su íntegro cumplimiento por parte del Estado. Esta alternativa no plantea la independencia más que como un derecho y enuncia de forma muy genérica las reformas sociales necesarias, por lo que no es el programa de una organización independentista y socialista. De hecho, su carácter moderado provocó tensiones dentro de KAS, siendo LAIA ia organización que más dudas tuvo a la hora de apoyarla.

    Además de presentar esta alternativa, KAS también profundizó en el proceso de cohesión interna hasta el punto de acordar una serie de puntos ideológicos y organizativos. En su manifiesto de presentación, KAS anuncia su decisión de estrechar los lazos entre sus organizaciones, constituyéndose en mesa de debate prioritaria para sus miembros y afirmando unos objetivos ideológicos comunes en la independencia, el socialismo, ia reconstrucción cultural de Euskal Herria y el internacionalismo.*
    * En el manifiesto fundacional de KAS citado en el Zutik 67, pp 11-12

    Estos puntos fueron refrendados por LAIA y EHAS, LAK y LAB y ETApm. ETAm no firmaría este manifiesto, en consonancia con su intención de separar la actividad armada de la política, pero participaría en el debate y manifestaría posteriormente su adhesión. Fuera de KAS quedaría una organización recién nacida, ESB lEuskal Sozialisten Biltzarra-Asamblea de los Socialistas Vascos, partido encabezado por Txillardegi y compuesto por ex militantes de ELA y otros abertzales de orientación socialista no marxista, que hizo su presentación pública en junio de 1976.

    La esperada VII Asamblea de ETApm se celebrará finalmente en septiembre de 1976 Ésta, que se prolongó durante una semana, se realizó en la localidad de Donapaleu (Nafarroa Beherea) con la asistencia de un centenar de militantes en representación de todos los sectores políticos y militares de la organización. La composición de esta reunión provocó malestar dentro de los Bereziak, al considerar que los aspectos militares deberían tratarse únicamente entre los militantes de esta rama, pero finalmente todo el congreso se desarrollará de manera conjunta. El debate estuvo centrado en el partido a construir, aspecto sobre el que existía un consenso general, usando para ello tres ponencias. Previamente a la reunión se habían repartido entre la militancia dos documentos: la ponencia Otsagabia, de Pertur y Erreka y la denominada Sobre la necesidad del partido independentista de los trabajadores vascos, elaborada por Francisco Letamendia, Ortzi, conocido militante de la izquierda abertzale. En la asamblea se rechazó tomar en consideración esta segunda propuesta ya que Ortzi no era militante de ETA. Sin embargo se incorporó un tercer documento titulado Eí Partido Socialista del Pueblo Trabajador Vasco, redactado por Tomás Goikoetxea, Flanagan.

    Tras largas discusiones se llegó a la toma de decisiones. De forma muy mayoritaria (82 votos frente a 17) se ratificaron unas conclusiones generales que recogían la propuesta de crear el nuevo partido y separar de forma orgánica la actividad política y la armada. Igualmente se recogían aspectos sobre la caracterización del nuevo partido y otras consideraciones tácticas entre las que destacaba la intención de acercar posturas con ETAm. Sobre el papel, ETApm estaba haciendo una readecuación de su intervención a la nueva fase política que se avecinaba, entendiendo que en la misma deberían seguir conviviendo la actividad armada con la política, readecuando, eso sí, la lucha armada a las nuevas circunstancias políticas:

    Pensamos, en primer lugar, que dado el desarrollo actual de la lucha de masas en Euskadi, ésta se encuentra plenamente capacitada para llevar a cabo una ofensiva ( ..) El papel que adjudicamos a la lucha armada en este momento es, dentro de una estrategia general de ofensiva, el de garantizador de las conquistas que vayan a conseguirse; hablando en términos militares, el de retaguardia de esa ofensiva.*
    * Ponencia Otsagabia. Citado en ETApm. El otro camino..Giovanni Gacopuzzi, Txalaparta, Tafalla, 1997, pp 68-69.

    Pero dentro de la organización muchos militantes pensaban que un sector del nuevo BiltzarTtipia iba a utilizar esos acuerdos para emprender un proceso de liquidación de la actividad armada y de integración en la legalidad reformista. Estas sospechas se vieron acrecentadas cuando al día siguiente de la conclusión de la asamblea dos artículos en sendos diarios afirmaban que ETApm había decidido abandonar la lucha armada e integrarse en la legalidad, dando detalles de gran precisión, aunque parciales, del congreso que acababa de celebrarse. En la práctica, esta re-definición del carácter de la lucha armada como retaguardia y la caracterización leninista del partido como vanguardia del proletariado estaban sentando las bases para que. en unos años, la organización quedara supeditada al control del partido.

    Al margen de maniobras ocultas, ETAm, que había contado con dos observadores, Argala y Txomin Iturbe, en la asamblea polimili, saludó con agrado las resoluciones del cónclave. Para ellos esta asamblea había cerrado un ciclo y abría las puertas a la ansiada reunificación y por eso asume las resoluciones de ETApm:

    Dicha organización ha sabido asumir la experiencia de estos dos años y fruto do ello son las resoluciones adoptadas en su recientemente celebrada VIl Asamblea(...) con cuyos puntos programáticos e ideológicos estamos identificados.*
    * Zutik 67, noviembre de 1976. p. 5

  24. #74

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    Tanto ETAm como la mayoría de la militancia de ETApm dan por segura la reunificación y de hecho se crea una comisión de diálogo para llevar a cabo el proceso, que realiza una primera reunión el 10 de octubre. Sin embargo, el procesó se irá alargando y a finales de 1976 aún no había fructilicado. En las calles vascas el verano de 1976 había estado marcado por la petición de liberación de Pertur y ante la práctica certeza de su muerte, de manifestaciones de recuerdo y homenaje. A esta denuncia se le une la petición de amnistía, ya que los limitados indultos con los que el Gobierno Suárez había iniciado su mandato eran claramente insuficientes. Las agresiones policiales y parapoliciales jalonaron estas movilizaciones con numerosos heridos de bala y varios muertos. Cuando el 8 de septiembre cae abatido en Hondarribia el joven Jesús Mari Zabala. tercera víctima mortal ocurrida durante los múltiples incidentes de ese verano, tras Normí Mentxaka en Santurtzi y Alberto Soliño en Eibar. la indignación se transforma en una convocatoria de huelga general ampliamente secundada.

    El día 27 de septiembre, las Gestoras pro-Amnistía y otras dieciocho organizaciones políticas convocan nuevamente a la huelga general en el primer aniversario de los fusilamientos de Txild y Otaegi y en demanda de la amnistía. El éxito es abrumador y medios extranjeros hablan de que es el mayor paro en la historia del País Vasco. Pero la respuesta del Estado sigue siendo la misma: en la jornada de huelga del 27 morirá una persona por disparosde la Policía en Laudio mientras el 28 de noviembre un guardia civil de paisano, secundado por otro grupo de agentes, mata a dos clientes en una discoteca de Doneztebe. El clamor por la amnistía es tan amplio que Suárez, con la intención de calmar la situación, promulgará hasta tres indultos parciales a lo largo de ese año. Pero a finales de 1976 la ansiada amnistía total aún no se ha conseguido y serían aún 158 los presos vascos en prisión, precisamente aquellos que habían de frente a las condenas más duras.

    ETAm retomaría su actividad armada en octubre de 1976, Trae permanecer en silencio durante los primeros meses del Gobierno Suárez, y tras comprobar que ese tiempo no ha supuesto una mejora real de las libertades democráticas y civiles en el País Vasco, la organización armada realizará una contundente acción en Donosita el 4 de octubre, provocándola muerte de Juán María Araluce Villar, presidente de la Diputación de Gipuzkoa, miembro del Conseio del Reino y diputado en las cortes franquistas, que perecería junto a su chófer y a sus tres guardaespaldas tiroteado por un comando de ETA. Esta acción provocó centenares de detenciones y acciones de incontrolados en Donosita y otras localidades. En su reivindicación ETAm hará por primera vez una mención a la alternativa KAS como vía de superación del conflicto armado:

    finalmente pro: lamamos nuestra voluntad de continuar hdciencio justicia revolucionaria ante cualquier acto de- violencia ejercido ontra nuestro l'ueblo, y de continuar atacando a la monarquía im-Brialista española en tanto no se (.roen unos caucesconstituciona-. democráticos mínimos para la expresión de la voluntad popular J>Bsca. Cauces democráticos mínimos que vienen configurados por Ds puntos programáticos de la alternativa anunciada por KAS.*
    * Zutik 67.noviembre de 1976.p 20.

    Pero el Régimen seguia en su propia linea y en septiembre se presenta en las Cortes el proyecto de ley de Reforma Política, que tras dos meses de debate será aprobado en noviembre. Con el visto bueno del Parlamento de Franco, la ley se someterá a referendum estatal el día 15 de diciembre. La oposición en pleno decidirá reclamar la abstención, aunque en muchos casos sólo sea para guardar las apariencias. Aun así fuerzas como el PSOE o el PNV apenas realizan campaña, mientras que los actos abstencionistas son duramente reprimidos. El Estado moviliza todo su aparato a favor del Si. Los reformistas superarían con éxito el primer gran reto de la Transición El 15 de diciembre de 1976 la Ley de Reforma Política obtendría un aplastante respaldo en las urnas y además con la participación del 78% del censo. Las condiciones antidemocráticas de la campaña, el ansia de cambio y la incapacidad de la oposición para hacer ver a la sociedad la necesidad de que ese cambio se estableciera sobre unas bases diferentes determinaron que el proyecto de Reforma recibiera un espaldarazo casi definitivo. En Euskal Herria, la tasa de abstención del 42,8% mostraba un trabajo productivo de apoyo a la ruptura con el franquismo, aunque también reflejaba los niveles de confusión de la sociedad.

    En 1976 ETA militar causaría la muerte de 14 personas y ETApm la del industrial Berazadi. Un total de 22 personas morirían en Euskal Herria a manos de las FSE o luchando en ETA, el mismo número que el año anterior. Pero en 1975 la mitad de las víctimas eran militantes o colaboradores de ETA, mientras que al año siguiente 17 de los fallecidos serían ciudadanos asesinados por participar en manifestaciones o en controles policiales lo que, unido a los centenares de heridos y detenidos y a las decenas de atentados y ataques de incontrolados, demostraba que la transición política estaba significando un incremento de la represión en Euskal Herria, incluso con respecto a la etapa más dura de la dictadura.

    El Estado también era consciente del pulso que se estaba jugando y sabía que el resultado final dependería de la correlación de fuerzas entre los sectores populares vascos y los del centralismo español. El 30 de diciembre de 1976 se decretará la desaparición del Tribunal de Orden Público, pero ese mismo día nacerá otro tribunal de excepción, la Audiencia Nacional. La permisividad a la hora de crear nuevos medios de comunicación venía limitada por las actuaciones judiciales contra los que ejercieran ese derecho de forma incómoda, registrándose varios periodistas procesados y hasta encarcelados por verter opiniones inadecuadas, además de sufrir ataques de incontrolados
    Cada paso democratizador que los gestores del post-franquismo decidan no dar por motu propio deberá ser arrancado por los sectores populares. Eso sucederá por ejemplo con la legalización de la ikurriña. Fraga había afirmado a principios de año que eso no sucedería nunca, pero la campaña armada de ETA, unida a la imparable demanda popular, abrirían las puertas a la legalización de la enseña vasca. En septiembre la Guardia Civil había justificado los disparos que costaron la vida a Zabala en Hondarribia. basándose en que éste portaba una ikurriña. El 5 de diciembre de 1976, en un partido de fútbol disputado en el estadio de Atotxa, los capitanes de la Real Sociedad y el Athletic saldrían al campo enarbolando una ikurriña, aún ilegal, ante miles de personas, demostrando que la demanda de libertad vasca desbordaba los cauces que pretendían imponerse. A principios de 1977 la ikurriña sería legalizada.

  25. #75

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    Capítulo III

    Dos caminos para
    la izquierda abertzale



    LA ENCRUCIJADA DE LAS ELECCIONES DE 1977


    El período que transcurre entre la celebración del referéndum de la Reforma y las elecciones de junio de 1977 es uno de los momentos políticos más intensos y complicados de la historia de Euskal Herria. La pluralidad de agentes y de alternativas políticas y lo tenso de la propia situación, salpicada de momentos dramáticos, hace que se vivan unos meses de frenética actividad política. La certeza de que el siguiente paso tras el referéndum sería la convocatoria de unas elecciones generales, aún sin fecha, hace que muchos de los procesos políticos de ese momento se planteen como una carrera contra el reloj.
    El asentamiento de KAS, la elaboración de su alternativa y la VII asamblea de ETApm habían sido pasos que ayudaban al avance de las concepciones político-organizativas de ETA militar. Desde 1975 esta organización había propuesto que el mapa político de la izquierda abertzale estuviera constituido por una organización armada, un partido revolucionario abertzale y un frente independentista antioligárquico.*
    * Ver Zutik 65, agosto de 1975


    Con los pasos mencionados parecía que se avanzaba en esa dirección con la aparentemente inminente absorción del aparato militar de los polimilis por ETAm, la conversión del aparato político de ETApm en el partido y la configuración de KAS como el frente abertzale.

    En el terreno de la reunificación de ETA, la reunión del 10 de octubre de 1976 fue una toma de contacto, quedando emplazadas las partes a continuar profundizando en el esfuerzo para llegara un diagnóstico compartido. En el camino hacia la creación del partido, los movimientos son más ágiles. Este proceso se denominará "reagrupamiento", pues pretende ser la reunión de los abertzales socialistas que hasta entonces no habían contado con un marco de encuadramiénto adecuado. El problema más obvio para este proceso era que ya existían partidos similares, principalmente EHAS y LAIA, y que los primeros habían establecido unas relaciones particularmente buenas con ETA militar. Aun así ETAm secundó el proyecto del nuevo partido, aunque no a costa de boicotear a las otras opciones abertzales. Las llamadas "mesas de reagrupamiento" se empiezan a constituir a finales de 1976 en los pueblos y barrios. El 3 de abril de 1977 el nuevo partido denominado EIA (Euskal Iraultzarako Alderdia-Partido para la Revolución Vasca) hará su presentación en Gallarta, cuna del movimiento obrero vasco En este acto EIA hará una clara reivindicación de la historia de ETA y simbólica y emocionalmente buscará su identificación con la organización armada. El partido se integrará inmediatamente en KAS, pero el proceso de reunificación general de la izquierda abertzale quedará truncado por los acontecimientos posteriores.

    En el Estado español la Platajunta se había transformado en la POD (Plataforma de Organizaciones Democráticas) en vísperas del referéndum de diciembre de 1976, sólo para seguir manteniendo su inoperancia, mientras los partidos negociaban su legalización por separado. La mayoría de ellos no tuvo problemas en aceptar las condiciones de la Reforma y sólo el PCE constituía un obstáculo serio por los recelos que provocaba en la extrema derecha la legalización de su bestia negra. Pero el PCE había entrado también en la senda del reformismo y abrazando la corriente denominada eurocomunismo hacía tiempo que caminaba hacia su integración en el sistema.

    Una última provocación de la ultraderecha, que en enero de 1977 atacó un despacho de abogados laboralistas cercanos al PCE en la madrileña calle de Atocha, causando la muerte a cinco de ellos, no movió al Partido de sus posiciones y convenció al Gobierno de la conveniencia de afrontar su legalización. En la Semana Santa de 1977 el Partido Comunista fue legalizado tras un pacto secreto.*
    *Este episodio está relatado, entre otros lugares, en el capítulo 13 de la serie documental “La Transición” de Victoria Prego y Elias Andrés para RTVE.

    El Ejército impuso que el PCE se comprometiera a aceptar la bandera roja y amarilla, la monarquía y la unidad de España. Sólo las organizaciones revolucionarias y el independentissmo quedaban excluidos de la participación en el nuevo sistema por mantener la bandera de la ruptura con la dictadura Inmediatamente se fija la fecha para las elecciones: 15 de junio de 1977.

    Previamente Suárez había organizado la Unión de Centro Democrático (UCD), partido que aglutinaba al franquismo partidario de la Transición. A su derecha quedaba la Alianza Popular (AP) de Manuel Fraga La UCD contaba con todos los recursos propios del Gobierno en el terreno económico y el uso de los medios de comunicación, así como en la creación de estructuras organizativas. El histórico PSOE. que en esos momentos se presentaba aún como la alternativa de izquierdas, había sido legalizado meses atrás y tolerado desde hacía más tiempo aún. dada la clara sintonía de su líder, Felipe González, con el proceso de Transición. Los demás partidos debían partir de cero, de la misma clandestinidad en la mayoría de los casos.

    La inminencia de la celebración de las primeras elecciones desde la dictadura obligó a las fuerzas abertzales a establecer como prioridad la adopción de una estrategia conjunta ante las mismas La cuestión inicial a dilucidar era si había que participar incondicionalmente o exigir unas condiciones previas. En caso de decidir participar, debería determinarse cómo articular esa participación. Pero a las diferentes visiones dentro de la izquierda abertzale se sumaban otros factores de complicación. A finales de 1976 un comandante de los servicios secretos españoles se había entrevistado en Ginebra con los miembros de la dirección polimili Erreka y Jesús Mari Muñoa. En esta reunión el militar propuso a los representantes de la organización armada la salida de los presos, la vuelta de los exiliados y la legalización de los partidos políticos a cambio del inicio de una tregua de tres meses que dará lugar posteriormente al abandono de la lucha armada. Tras varios intentos infructuosos, los polimilis convencen a ETAm para que acuda a una reunión con este representante español y en ella se les formula la misma oferta. En esta reunión Mark Etxegarai se ha incorporado a la delegación político militar y Peixoto y Peio Ansola representan a ETA militar.

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