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Thread: ETA 1958-2008 Medio siglo de historia

  1. #26

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    Los planteamientos de la Oficina Política eran ya inasumibles para la mayoría de ETA y su entorno. La base detectaba una serie de problemas de fondo en la postura de la OP, que parecían llevar a una españolización de ETA y al abandono de la lucha armada Aunque pueda parecer imposible que el españolismo arraigara en un movimiento como ETA hay que entender que un análisis lineal de la teoría socialista podría concluir que dado que la opresión nacional que padece Euskal Herria es fruto del capitalismo imperialista que practica el Estado español, lo más práctico, a la vez que solidario, era aunar fuerzas con los trabajadores españoles para destruir el capitalismo y luego obtener el derecho de autodeterminación. Pero para muchos lo que subyacía en este planteamiento era un nacionalismo español no superado a pesar de vestirse con ropajes de izquierda.

    El segundo temor era que se tratara de acabar con la lucha armada. A pesar de que la lucha armada que practicaba ETA era de baja intensidad, la organización tenía una planificación reflejada en la ponencia Bases teóricas de la Guerra Revolucionaria para aumentar el nivel de la acción Igualmente, la lucha armada, llevada a la práctica o como elemento simbólico, significaba la expresión de la firme

    voluntad de defender la identidad del pueblo vasco vasco y sus derechos nacionales y sociales. Por eso su defensa era un elemento de autoafirmación para ETA.

    Desde un punto de vista izquierdista cabía hacer una última crítica a la OP, y es que el análisis aplicaba miméticamente a Euskal Herria la visión de una cierta izquierda española y europea. Sin embargo, la dinámica de lucha en el Estado español y en Euskal Herria llevaba ritmos diferentes y también la actitud del Régimen ante ambas luchas. Así, mientras en el conjunto del Estado la situación parecía permitir que se aflojara el puño, en Euskal Herria la espiral represiva era ascendente, como, por ejemplo, demostró la dinámica aplicada en 1966 de cercar policialmente las localidades en las que se iba a convocar algún acto político. La OP estaba ignorando las posibilidades revolucionarias que ofrece un país donde la conciencia de opresión y la dinámica de lucha son tan grandes que se extienden a otros campos más allá de la propia lucha de liberación nacional y permiten adquirir radicalidad al resto de luchas.

    No es extraño que el Comité Ejecutivo adoptara la decisión de expulsión de la OP por unanimidad. Sin embargo, aunque nos hemos venido refiriendo a este posicionamiento como la línea de la OP, el respaldo a la misma se extendía más allá del grupo que directamente gestionaba este aparato y había calado en un número suficiente de militantes para que al plantearse el debate, éste se hiciera en términos de escisión.

  2. #27

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    LA V ASAMBLEA

    La convocatoria de la V Asamblea se vio envuelta en la polémica. Largamente reclamada por muchos para aclarar el problema ideológico en el que se hallaba sumida ETA, la crisis provocada por la expulsión de Iturrioz estalló unos días antes de la fecha prevista para su celebración, el 7 de diciembre de 1966. Era lógico que el debate ideológico y sobre la propia expulsión se trasladara a la asamblea con consecuencias imprevisibles. El día 7 por la noche, en la casa parroquial de Gaztelu serían convocados los representantes de los distintos herrialdes, sectores y aparatos de la organización. Aunque los defensores de Iturrioz alegaron que algunas ausencias habían sido provocadas por la intención de la dirección de excluir a sus partidarios, también es cierto que sólo asistió un delegado de Iparralde y ninguno de la Delegación Exterior, acérrimos enemigos de los obreristas. Los enfrentamientos comenzaron antes incluso de que la asamblea diera comienzo como tal, ya que el grupo que se posicionó a favor de la OP no quería que se diera inicio a la asamblea sin la presencia de Iturrioz, al que la dirección no reconocía el derecho a participar por encontrarse expulsado, a expensas de que la asamblea ratificara o no esa decisión.

    Durante la mañana del día 8 la discusión es continua y al final se decide votar sobre si era necesaria la presencia de Iturrioz antes de empezar la asamblea, decidiéndose por amplia mayoría constituir la asamblea sin él. Los partidarios de llurrioz y la OP, 12 militantes de un total de 42, deciden no participar
    en la reunión, siendo conducidos a una sala contigua durante el transcurso de los trabajos de la asamblea. Los disidentes aceptaron esta decisión y en estos días de retiro realizaron sus propias reuniones, elaborando varios comunicados para la otra parte en los que rechazaban la legitimidad de la asamblea, basándose en defectos de la convocatoria. Sin embargo, estos militantes no fueron expulsados de ETA en ese momento, ni tampoco solicitaron la baja, por lo que la escisión aún no se había consumado. Contrariamente a lo que muchas veces se ha dicho tampoco fueron retenidos por la fuerza, e incluso, a pesar de la tensión, las comidas se realizaron en común.

    En la sala donde se realizaba la asamblea, la presidencia de la misma fue encomendada a Txabi Etxebarrieta, un joven militante que había dado muestras de una formación excepcional, junto a su hermano José Antonio, había sido uno de los inspiradores de los trabajos de la línea nacionalista-revolucionaria y parecía preparado para controlar un debate que se preveía denso. La ausencia de los miembros de la corriente obrerista evitó que se tomara en consideración la ponencia Por una izquierda socialista revolucionaria vasca. Básicamente propugnaban la conversión de ETA en un movimiento de unidad de los socialistas revolucionarios vascos que, priorizando la unidad de clase sobre la estrategia de liberación nacional, desarrollara una línea de reformas revolucionarias a través, fundamentalmente, de la acción sindical, quedando la lucha armada reducida a un instrumento limitado y de baja intensidad. Las continuas referencias en su análisis de coyuntura a la realidad española y su apuesta por las Comisiones Obreras como marco organizativo, acentuaban la impresión del desplazamiento españolista de sus intenciones, aunque en su ponencia, bien sea por disimulo, bien por intención de buscar un cierto consenso, no hacían una apuesta explícita por el marco de lucha español, como sí lo harían poco más tarde, una vez consumada la escisión.

    El principal trabajo que se debatió en la asamblea fue el llamado Informe Txatarra*,
    * Su titulo oficial era análisis y crítica del españolismo social chauvinista y al parecer hoy en día no se conserva ninguna copia
    elaborado por José Antonio Etxebarrieta y verdadero eje de la asamblea. Este trabajo de 50 folios de extensión, hacía una crítica sistemática de las posiciones mantenidas por la OP. basándose en un detallado análisis de lo publicado por ésta. El Informe Txatarra consideraría a la OP:
    Utópica: en cuanto plantea la lucha obrera en abstracto, prescindiendo de las condiciones concretas de Euskadi en 1966. Ucrónica: en cuanto no distingue las necesarias etapas de la revolución vasca, y en particular la necesidad de una alianza coyuntural con la pequeña burguesía nacionalista, Anacional, por omisión, en cuanto lejos de potenciar las contradicciones políticas que se derivan de la existencia de la opresión nacional, las considera un obstáculo para la revolución Reformista- por plantear la lucha en el terreno exclusivamente sindical, despreciando lo específicamente político. Utópicamente reformista además, por difundir ilusiones sobre la posibilidad de minar el poder del fascismo y las clases dominantes mediante un proceso de reformas revolucionarias (... .) Antiorganizativa; por pretender diluir ETA en un vago frente de izquierdas. Pacifista: por renunciar a una vía de paulatina desaparición del apárato estatal en Euskadi mediante la lucha armada."*
    *. Resumen del militante de ETA Patxo Unzueta en Documentos Y, Tomo 5, pp 127-128

  3. #28

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    El debate sobre el Informe Txatarra, cuya lectura se prolongó por espacio de 95 minutos, durará todo un día y partiendo de esta crítica la asamblea ratificará la expulsión de la Oficina Política en base a las siguientes acusaciones:
    Revisionismo españolista y revisionismo legalista, en total oposición a la línea revolucionaria de ETA.

    Sostener un sistema ideológico desconectado de la realidad y, por tanto, sostener un sistema idealista.

    Ser una tendencia no-vasquista, introducida solapadamente en ETA, y haber ocultado para ello su naturaleza españolista.

    Constituir un nuevo brote de social-oportunistas y estar, por lo tanto, en total oposición con la ideología revolucionaria de ETA.''
    Acta de la 1ª" parte de la V Asamblea

    En la asamblea se presentaron otros cuatro documentos, todos ellos en la linea similar al “informe Txatarra”, criticando a la OP y desarrollando diferentes teorizaciones que aunaban el marxismo revolucionario con el nacionalismo vasco. Se trataba de un comentario muy crítico a la ponencia de la Oficina Política (firmado por el Comité Ejecutivo y redactado por Krutwig), de dos trabajos escritos por sendos grupos de militantes gipuzcoanos y del titulado Informe Verde revisado. Estos trabajos, que circularon entre los asistentes, no fueron sin embargo debatidos.

    El resto del tiempo de la asamblea se empleó en redactar las conclusiones ideológicas de la reunión, que serían claves para explicar al entorno social lo que había acontecido en los últimos meses de existencia de ETA, y que se recogerían en el trabajo Posiciones ideológicas de la V Asamblea redactado posteriormente por Txabi Etxebarrieta En las semanas siguientes ETA pondría en circulación el Zutik 14, con cuatro cortos artículos en los que se reflejaban las posiciones de la organización. En ellos se utilizaba por primera vez la expresión Pueblo Trabajador Vasco (PTV), entidad que sería, según ETA, el motor del cambio social y de la liberación nacional y que estaría compuesto por todos aquellos que viven y trabajan en Euskal Herria. Este concepto zanjará para siempre dentro de la izquierda abertzale el debate sobre la postura a adoptar frente a los inmigrantes.

    El nuevo equipo de dirección de ETA estará compuesto por un ejecutivo de siete miembros y una Oticina Política de cinco componentes, en la que junto a Eskubi, Elorriaga, Patxo Unzueta y Jesús María Bilbao, emergería la figura de Txabi Etxebarrieta.*
    Aunque Eskubi sería sería oficialamente el nuevo hombre fuerte. al ostentar la responsabilidad de enlace entre la nueva OP y el Ejecutivo

    Este joven bilbaíno de 22 años, brillante estudiante de Económicas, intelectual y militante integral, deslumbraría por su carisma en la reciente asamblea. La ascendencia de su hermano mayor, José Antonio, abogado y estudioso de la teoría política, le ayudaría a poseer una temprana y amplia formación política. Txabi dejaría su impronta en los nuevos tiempos que se avecinaban en ETA.


    Una vez asumida su derrota en la asamblea, los miembros del grupo de Iturrioz abandonaron la organización. A pesar de su evidente cambio con respecto a las posiciones históricas de ETA, el grupo reivindicó para sí la legitimidad de la sigla, denominándose a sí mismo ETA-berri y calificando a la rama mayoritaria como ETA-zarra o ETA-bai. El grupo escindido demostraría una gran capacidad de funcionamiento en los primeros momentos tras la ruptura. El hecho de que sus miembros hubieran controlado la OP y la redacción del Zutik les sirvió para mantener una continuidad en sus publicaciones bajo esta cabecera, por lo que en los años siguientes convivieron dos ediciones del Zutik. Su labor sindical les permitió mantener en la organización a un buen número de militantes que habían trabajado en el mundo obrero y una estructura autónoma, aunque no llegaría a convertirse en un movimiento de masas

    La preparación de sus cuadros dirigentes, entre los que destaca además del propio Iturrioz, Eugenio del Río, Erreka, dota a sus análisis, al margen de lo acertado o no de los mismos, de una gran calidad teórica y de un importante apoyo en la literatura marxista. En los meses siguientes criticarían a ETA calificándola como movimiento pequeño-burgués, nacionalismo radicalizado, etc... En I967 el grupo AST (Alianza Sindical de Trabajadores) se acercaría a ETA-berri Este grupo, surgido en torno a las Escuelas Sociales de los jesuitas y con base en San José Obrero de Gasteiz, tras su colaboración con ETA-berri daría lugar a la creación de la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), uno de los más activos grupos de la década siguiente.*
    * Sobre este tema ver Documentos Y, Tomo 5. p 346.

  4. #29

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    n los primeros números del Zutik de ETA-berri se mantiene un intento por entroncar con la línea histórica de ETA, citando Zutik anteriores o la carta a los Intelectuales, aunque la temática de los artículos pase casi exclusivamente por el análisis de la situación en el movimiento obrero y la actividad general de la organización sea la reflexión intelectual y el activismo sindical. Poco a poco ETA va haciéndose con la referencia social y la base abertzale deja de incorporarse a ETA-berri. Tras más de dos años de funcionamiento, ETA-berri percibirá que la asociación del nombre de ETA con lo que ellos llaman ETA-bai es tan grande que su propia existencia queda difuminada, por lo que finalmente decidirán abandonar la sigla ETA y el título Zutik para sus publicaciones, decisión que se hace pública en el Zutik' 66 en agosto de 1969. A partir de entonces la organización y su boletín pasan a llamarse KomunistaK (cón la definición de Movimiento Comunista Vasco). En 1972 se produce un proceso de unificación con otros movimientos comunistas del Estado para dar lugar al Movimiento Comunista de España, de inspiración maoísta, que al final se convertirá en una federación estatal cuya representación vasca se denominará EMK.

    ETA por su parte debía afrontar, tras la accidentada primera parte de la asamblea, una nueva reunión que dotara a la organización de un programa de acción más definido. Esta reunión se celebrará en marzo de 1967 entre los días 21 y 26 en la casa de ejercicios espirituales de los jesuitas de Getaria y contará con la participación de 40 militantes, de los cuales sólo 18 habían estado en la primera parte. A pesar del proceso de clarificación del anterior cónclave, esta segunda parte será otra vez escenario de un fuerte debate ideológico, ahora entre los representantes de los sectores culturalista y nacionalista-revolucionario. La presidencia de la reunión será nuevamente encomendada a Txabi Etxebarrieta. Tras nombrar a los diferentes secretarios y responsables de seguridad se aprueba el orden del día y se da paso a la lectura de las actas de la asamblea de diciembre, así como a la discusión de una normativa para regular las próximas asambleas de ETA. Posteriormente, el ejecutivo leerá su informe de situación, incluyendo el estado de la organización y de las relaciones con otros grupos. En general, con los lógicos desequilibrios por herrialdes, la organización se encuentra asentada pero muy escasa de medios materiales

    El apartado ideológico será el más importante. Se decide crear comisiones de trabajo para realizarlas propuestas sobre, fundamentalmente, Teoría Revolucionaria, Estrategia y Estructuras Previamente se leerán en plenario los materiales propuestos para cada apartado y se decidirá si por su contenido son adecuados para servir de base a los trabajos de las comisiones. El grupo culturalista, bajo la firma de Grupo Socialista, presentará varios documentos para el debate. Dos de ellos serían leídos en la asamblea, los titulados Ponencia ideológica y Ponencia sobre el Frente Nacional. Según este grupo, la situación en Euskadi era muy distinta a la de los países del Tercer Mundo de los que se trataba de copiar modelos, y eso imposibilitaba la puesta en marcha de la lucha guerrillera. La experiencia de los últimos años demostraba incluso que era imposible, al menos a nivel práctico, desarrollar una lucha armada de una mínima entidad que estuviera a salvo de los avatares represivos, por lo que los textos de la organización decían una cosa y la práctica era muy distinta. Ello llevaba a este grupo a descartar la lucha armada como fórmula viable y a proponer una intervención política aprovechando incluso los resquicios legales que el sistema permitía en empresas o ayuntamientos.

    Al mismo tiempo consideraba empobrecedor que en ETA sólo hubiera una única tendencia ideológica y proponían que la organización se convirtiera en una federación de corrientes progresistas abertzales, al menos de las dos que a su juicio eran mayoritarias, la socialista y la marxista leninista, ya que así calificaban a la opción del sector mayoritario en la organización. ETA, convertida en Frente Nacional, propugnaría un programa político que se presenta a la asamblea en la ponencia ideológica. A pesar de lo elaborado de los textos y del respaldo a estas ideas de un sector significativo de los militantes históricos, estas propuestas apenas cuentan con el apoyo de los asambleístas, dos o tres votos, por lo que se rechaza la utilización de estos materiales.

    El trabajo que constituirá la base ideológica de la asamblea será un nuevo Informe Verde. Tras el debate en grupos y en plenario, surgiría una definición ideológica que puede considerarse como más o menos definitiva. En estas bases ideológicas ETA se define como un Movimiento Socialista Vasco de Liberación Nacional y denomina a su ideología como Nacionalismo Revolucionario. La Asamblea decide crear la estructura de Biltzar Ttipia (pequeña asamblea) como órgano amplio de control al Ejecutivo, para evitar que un pequeño grupo de militantes pudiera tomar el control de la organización.

    Asimismo, se estructura la organización en cuatro frentes: Cultural Político, Militar y Socio-Económico (será conocido como Frente Obrero). ETA apostará por la creación de un Frente Nacional siempre que sea independentista y no descarta la alianza con sectores de la pequeña burguesía dando, eso sí, un papel preponderante al proletariado Se acepta también la puesta en marcha del proceso Acción-Represión aprobado en la IV Asamblea. El nuevo ejecutivo queda formado por Eskubi, Bareño, Edur Arregi, Julen Madariaga, Emilio López Adán Beltza, Juanjo Etxabe, Txabi Etxebarrieía, |okin Gorostidi y Krutwig. Tras la celebración de la V Asamblea el grupo culturalista abandonará ETA. En su carta de dimisión Txillardegi, Imaz, del Valle y Agirre, a los que se les unirá la delegación de FTA en México, alegarán que ETA se ha transformado en grupo marxista-leninista y considerarán que no es posible que dentro de ella convivan personas no adscritas a dicha ideología.

  5. #30

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    En la práctica ETA ha hecho uso del marxismo como método de análisis y ha usado la terminología propia de esta filosofía con amplitud, sin embargo nunca se declarará marxista-leninista ni comunista y usará siempre la palabra socialista, sin otro calificativo para definirse. Esta actitud ha permitido a ETA escoger referentes en otros países en función de la realidad de Euskal Herria y sin cerrarse dentro de una de las escuelas del marxismo. La evolución de la coyuntura ideológica mundial ha hecho oscilar el uso del marxismo por parte de ETA, pero es indudable que, desmintiendo las acusaciones de pequeño-burguesismo, la organización siempre se ha situado en la línea más izquierdista en el panorama ideológico mundial, dentro de los grupos con una mínima representatividad social.

    En el conjunto de las dos partes de la V Asamblea se contempla la verdadera dimensión de este acontecimiento. En ella ETA se proclama abertzale e irrenunciablemente independentista, partidaria del euskera como lengua nacional, y al tiempo socialista revolucionaria, mientras en el apartado táctico expresa su voluntad de usar activamente la lucha armada para la defensa de estos objetivos. En el futuro y sobre esas bases, ETA se constituirá en un referente para buena parte de la población vasca y a pesar de que sufrirá nuevos debates y escisiones, será siempre el grupo que opte por el mantenimiento de esta línea el que pueda considerarse verdadero continuador de la línea histórica de ETA.

    Tras casi diez años de existencia, plagados de profundos debates e intentos de encontrar una vía de lucha adecuada, la V Asamblea constituirá en la práctica una segunda refundación de la organización, esta vez con una mayor experiencia acumulada, más madurez política, una mejor definición de sí misma y una estrategia nacida de lo aprendido en la práctica. A partir de esta asamblea se producirá el gran salto cualitativo en la historia de ETA.

  6. #31

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    Parte II . 1967-1974


    De la V Asamblea
    a la escisión Milis-Polimilis

    La consolidación de Euskadi Ta Askatasuna

    Capítulo I El inicio de la espiral

    RECUPERANDO EL PULSO POLÍTICO




    ETA surge de la V Asamblea como una organización debilitada por la represión y que acaba de sufrir una doble escisión (obreristas y culturalistas), además de la salida poco antes del grupo del Cabra. Sin embargo, su línea ideológica está clarificada y sólidamente respaldada desde un punto de vista teórico. Igualmente sólida es la determinación de su militancia por proseguir en la lucha. Y también cuenta a su favor con el aval de su trayectoria anterior, como una de las más activas fuerzas de oposición a la opresión del pueblo vasco. Estos últimos factores compensarán los primeros y permitirán a ETA empezar una etapa de fortalecimiento. Para ello necesitará explicar lo acaecido en la asamblea y dar a conocer las nuevas posiciones, tarea que realizará principalmente a través de los Zutik.*
    * En estos meses se publican los nº 44, 45 sobre el nacionalismo y el socialismo en Euskal Herria y la unión de ambos en ETA y el nº 56 de Mayo del 67, que parte del analisis del 1º de mayo para retomar los temas del anterior número. Este ejemplar fue redactado integramente por Txabi Etxebarrieta y por problemas técnicos tuvo una difusión menor que otros. Como curiosidad puede mencionarse que la portada del nº 45 fue elaborada por Oteiza, y la del 46 está basada en un grabado de Ibarrola, mostrando la sensibilidad de ETA, y especialmente de Txabi Etxebarrieta, hacía el mundo de la cultura vasca.

    Pero además de editar las publicaciones había que distribuirlas, impulsar el trabajo político y captar nuevos militantes y simpatizantes, tarea a la que la nueva dirección de la organización se dedicó con frenesí ya desde el final de la primera parte de la V Asamblea. A principios de 1967, ETA cuenta con catorce militantes liberados.*
    * Según José María Lorenzo Espinosa en Txabi Etxebarrteta. Armado de palabra y obra, Txalaparta, Tafalla, 1994, p. 93.

    En el plano político el acontecimiento más importante durante la primera mitad de 1967 fue la conocida como Huelga de Bandas. A finales de 1966 los trabajadores de la empresa Laminación de Bandas, de Etxebarri, se declararon en huelga. La respuesta de la dirección de la empresa fue despedir a los 564 huelguistas y sustituirlos por esquiroles contratados en el Estado español. Aunque muchos de ellos fueron abandonando el trabajo al darse cuenta de la situación, la empresa mantuvo su actitud. Los tribunales españoles ratificaron los despidos y la Policía comenzó a acosar a los dirigentes del movimiento, que se había extendido a otras empresas. El 22 de abril se declara el estado de excepción en Bizkaia y se producen centenares de detenciones en el movimiento obrero. A pesar de la solidaridad desatada, cinco meses y medio después del comienzo de la huelga los representantes de los trabajadores, conscientes de que su capacidad estaba agotada, llamaron a regresar al trabajo, a pesar de que los líderes del movimiento no serían readmitidos.

    Esta derrota parcial demostraba que el sistema todavía era poderoso y podía reprimir con éxito al movimiento obrero. Las expectativas generadas por la limitada apertura del Régimen entre los años 1962 y 1966, con la Ley de prensa, el referéndum sobre la Ley Orgánica y una mínima tolerancia hacia grupos obreros y estudiantiles se estaban difuminando. En noviembre de 1967 CCOO sería ilegalizada. La recesión económica que asomaba en la economía española y la respuesta de los sectores más intransigentes del Régimen se traducía de nuevo en la más cruda represión, por lo que dentro de ETA la reflexión sobre la necesidad de la lucha armada se fortaleció.

    Durante esos primeros meses de 1967 ETA realizó varias acciones de colocación de ikurriñas y destruyó un gran número de placas conmemorativas de los caídos del bando fascista de la guerra. Además llevaría a cabo la voladura de un repetidor de TV en Olarizu (Araba). El Aberri Eguna de ese año recuperaría la unidad perdida y se celebraría en Iruñea, secundado por todas las organizaciones vascas, donde a pesar de las habituales medidas represivas, lograron concentrarse entre 20.000 y 30.000 personas. El número de detenidos ascendería a más de 300. El 1º de mayo, bajo el estado de excepción y fuertemente influenciado por la Huelga de Bandas, sería jalonado por la misma actitud policial que se tradujo en centenares de detenciones y la ocupación de las zonas donde estaban convocadas movilizaciones. ETA incendiaría varios jeeps de la Policía Armada en Bilbao y atacaría con cócteles molotov la comisaría de Eibar.

    La tónica de la represión era la ya habitual. En abril cuatro policías españoles habían intentado secuestrar a punta de pistola a dos refugiados vascos en un bar de Sara. La intervención de los parroquianos frustró la acción. En mayo un militante escapó herido de un intenso tiroteo. En junio la Policía realizó una amplia operación contra EGI y el PNV en Gasteiz, que también afectó a algunos miembros de ETA, con más de 60 detenidos. ETA por su parte perpetró dos atracos en junio y septiembre. Junto a estos actos más llamativos, la represión cotidiana contra las señas de identidad vascas se seguía manteniendo.

    En el plano político la actividad de ETA durante el verano estuvo marcada por el trabajo en la campaña BAL59
    59. Acrónimo de Batasuna, Askatasuna e Indarra-Unidad, Libertad y Fuerza, que a su vez significa SÍ. Éste es el motivo de que los escindidos de la antigua Oficina Política denominaran a ETA ETA-bai.

    Bajo esta sigla se llamaba a una concentración en Urbia el 1 de octubre, con la denominación de Batasun Eguna. Este acto pretendía ser una manifestación de unidad abertzale, que si bien ETA no convocó, asumió como propio.*
    * Según Garmendia en Historia de ETA, p. 328, la idea partió de Jagi Jagi, escisión del PNV en los años treinta de carácter radicalmente abertzale.

  7. #32

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    Tras semanas de intensa propaganda, principalmente por parte de ETA, durante el día fijado para la concentración Urbia fue objeto del habitual cerco policial, viendo muchos de los asistentes frustrado su propósito, por lo que se organizaron algunas manifestaciones alternativas en pueblos cercanos, como Tolosa, donde la Guardia Civil realizó más de cien detenciones. Aun así, centenares de personas consiguieron congregarse en el lugar señalado.

    Pero más allá de la concentración, esta campaña era un intento de plasmación práctica de la teoría sobre el Frente Nacional aprobada en la V Asamblea. Además de un acto puntual, la campaña proponía crear mesas de pueblo en las que los diferentes grupos abertzales colaboraran en el fomento de actividades de carácter cultural, impulsando así otro de los aspectos que ETA había destacado en su reciente congreso. Sin embargo, a pesar de estos intentos, el recelo del PNV que veía esta dinámica como algo ajeno y destinado a robarle espacio social impidió que se avanzara en esta vía. No obstante ETA consiguió varios objetivos; reforzar su imagen abertzale, captar militancía y lograr influencia en otros movimientos, especialmente en EGI, que vivirá en los próximos tiempos fuertes debates internos ante los nuevos planteamientos de ETA.

    Donde sí logró ETA importantes resultados fue en su labor de reconstrucción de su organización en el movimiento obrero. Tras la salida de los obreristas la organización había quedado especialmente debilitada en ese campo. Pero el trabajo posterior a la asamblea, en el que Txabi Etxebarrieta jugó un papel primordial, consiguió que en unos meses ETA tuviera de nuevo un considerable potencial en este terreno, a través del flamante Frente Obrero.*
    *. El Frente Obrero había sido producto del evolución del Frente Socloeconómico, que era e! que habia teorizado en la V Asamblea, sobre el modo vietnamita. Inicialmente, este Frente debía dedicarse a cuestiones más relacionadas con desarrollar la Hacienda propia y destruir los recursos económicos del enemigo, pero en la practica, la adaptación a la realidad vasca motivó que se convirtiera en el aparato de intervención c de ETA en la Lucha obrera

    Este terreno de lucha era muy complejo por la proliferación de siglas y estrategias, pero ETA irrumpirá en él con fuerza, a pesar de lo novedoso de su propuesta para muchos militantes obreros:
    “La primera vez que oí hablar de unir la lucha obrera con la lucha nacional fue a Txabi Etxebarrieta. En ese momento me pareció una marcianada, no entendía qué podían tener que ver Poco después fui entendiéndolo. Al principio pensaba que los de ETA venían a "pescar" militantes al mundo obrero, pero luego, viendo cómo funcionaban en la práctica me di cuenta de que era una apuesta sincera.” *
    * Periko Solabarria. entrevista con el autor, noviembre de 2006. En Barakaldo la casa de Periko Solabarria, sacerdote obrero en aquellos tiempos, era uno de los centros neurálgicos de la lucha obrera de Bizkaia. Por el ella pasaban frecuentemente los máximos líderes de UGT. Nicolás Redondo, y del PCE, Tomás Tueros, y se realizaban numerosas reuniones, incluso las de las CCOO de Bizkaia.





    Jon Fano histórico militante obrero en la margen derecha de la ría bilbaína relata el modo de funcionar de la época:
    Había militantes de ETA en el tema obrero desde casi el principio de los sesenta. En la margen derecha funcionábamos en torno a las grandes empresas (Erandio, Leioa.,.), funcionábamos como hirurkos, en los que más o menos todos hacíamos de lodo, aunque algunos estaban más centrados en el campo obrero, y nos coordinaban los liberados. A partir de la V Asamblea se forma el Frente Obrero y se da una mayor especialización. Al principio no era un frente muy estructurado, pero sí gente que se interrelacionaba y se coordinaba con liberados. Tampoco todo el que trabajaba en una fábrica entraba en este frente. Era para los más interesados."*
    *Jon Fano, entrevista con el autor, noviembre; de 2006

    A lo largo de 1967 ETA conseguirá recomponer su estructura obrera y realizar un continuado trabajo de movilización y agitación dentro de las fábricas tanto en asuntos políticos como sindicales. ETA trabajaba abiertamente en este sector v mantenía relaciones normalizadas con otros organismos como UGT o el PCE y las Comisiones Obreras. La actividad de ETA en este terreno puede equipararse en intensidad a la de cualquier otro grupo del mundo obrero, salvo quizás al PCE que hacía de este campo su eje de intervención principal.*
    * Garrnendia cifra los militantes de FTA en esta época, en la ria bilbaína en alrededor de 200. Historia de ETA, p 337.

    En otros frentes ETA realizará atentados con explosivos en octubre, contra el monumento al general Mola en Bilbao y en diciembre contra locales del sindicato franquista en Eibar y Elgoibar. El grupo que realizó esta acción fue interceptado en un control de la Guardia Civil pero logró huir, eso sí, con 59 impactos de bala en el vehículo, aunque ninguno de sus ocupantes resultó herido El 7 de noviembre de 1967 miembros del cuerpo militar esperaban en un garaje de Derio la aparición de Txabi Etxebarríeta. Al verle llegar comenzaron a disparar pero éste logró escapar. Desde ese momento la Guardia Civil preparó en la muga un dispositivo especial, esperando que, una vez descubierto, Txabi pasase al otro lado. Días después un joven de la zona, Miguel Iturbe, resultaría mortalmente tiroteado por los guardias que le confundieron con el militante huido. Era la quinta persona muerta por la Guardia Civil en la muga al ser confundida con un militante de ETA.

  8. #33

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    En enero de 1968 ETA lanzará el Zutik 48, redactado por José Antonio Etxebarrieta, tras un largo debate interno El título es un resumen de las intenciones: "Qué hacemos, por qué lo hacemos. Qué tenemos que hacer. Por qué lo tenemos que hacer" ETA realizó con este Zutik, a pesar de su contenido más teórico que propagandístico, uno de los mayores esfuerzos de distribución de su historia, llegando a repartirse más de 20.000 ejemplares.*
    · Como ejemplo de la tirada de otros números podemos señalar que c! Zutik 27 fue modestamente distribuido, con apenas 500 ejemplares, mientras, que el número 32 fue una gran apuesta con 5.000 ejemplares en la calle. Para imprimir las 20 000 coplas del ZUTIK 48 ETA mantuvo a varios militantes trabajando durante meses en las dos multicopistas de las que disponía en esos momentos.


    En este boletín, de notoria influencia maoísta*, la organización explica cómo entiende que ha de realizar su lucha, y se vislumbra la voluntad de dar un salto cualitativo de forma inminente. Por eso sus primeros apartados están destinados a señalar cómo se tiene que dar una fluida comunicación entre ETA y el pueblo para que la lucha sea apoyada y entendida por la sociedad. El apoyo del pueblo deberá ser además de político, práctico, en forma de información y ayuda material.

    * Mao Zedong es, en esos momentos el pensador de modía en la izquierda occidental Frente a la URSS, cuyas estructuras políticas aparecen anquilosadas y atrapadas en la burocracia, la Revolución china parece ser una fuente de nuevas ideas. La larga campaña militar que condujo a la Revolución convirtió a Mao en un repujado estratega militar, lo que hace que sus teorías sobre la guerra sean frecuentemente fuente de inspiración. Además, mientras la Unión Soviética predica la convivencia de sistemas políticos y los PCs ortodoxos sólo apuestan por las vías pacíficas de cambio social, el maoismo defiende la revolución en cualquier circunstancia, por lo que es usado en lodos los países por los sectores más radicales Finamente. el hecho de que la Revolución china estuviera precedida por la larga lucha contra la ocupación japonesa en los años treinta, hace que Mao defienda la utilización del sentimiento nacional dentro de la lucha revolucionaria, otorgando al nacionalismo revolucionario vasco una referencia teórica autorizada sobre la compatibilidad de ambas luchas. Repetidamente se citaba una frase de Mao Zedong, «En una nación en lucha contra un enemigo extranjero, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional y es bajo esta forma como se manifiesta su unidad» Tanto el aspecto militar, como el revolucionario y el nacionalista tuvieron incidencia en ETA en esta época y las anteriores. En este Zutik < se nota, además, una especial tendencia a subrayar la identidad de ETA con el pueblo, alejándose un tanto de la línea organizativa clásica de Lenin para volver a incidir en aspectos de Mao.

    Finalmente ETA expresa la necesidad de que en la lucha del pueblo vasco no se confíe en ayudas exteriores, ni frentes españoles ni apoyo internacional, y se trate de movilizar todas las fuerzas necesarias desde dentro de la sociedad vasca, atendiendo a lo sucedido en otros países y a la posibilidad de encontrar en el propio pueblo los recursos materiales, humanos e intelectuales necesarios para llevar la lucha a buen puerto:

    El PTV ( Pueblo Trabajador Vasco ) practica su patriotismo liberándose a sí mismo por su propio esfuerzo y practica su internacionalismo ayudando a los demás pueblos trabajadores a liberarse de las opresiones que sufren.*
    * Zutik 48. p I I.

    En marzo de 1968, tras un atraco en Aretxabaleta, la Policía desata una vasta operación contra ETA. En Gasteiz es detenido tras un tiroteo Sabin Arana, responsable del herrialde de Araba. La operación que se desata a continuación es una de las más duras de la historia del conflicto Más de cien personas serían detenidas y otras muchas tuvieron que escapar, incluyendo las que se escabulleron tras tres tiroteos en Bilbao y Eibar. Sólo en Bilbao se registrarían 69 viviendas. La operación afectó a numerosos sacerdotes, tres de ellos fueron detenidos, y desató una campaña de acoso contra curas progresistas y abertzales. Del trato a los detenidos da cuenta el hecho de que a Sabin Arana le arrancaron varias uñas, mientras Bareño perdió la audición en un oído y otro detenido perdió un ojo. Importantes responsables de ETA serían capturados en esta redada, afectando especialmente a la estructura de Araba y Nafarroa.
    También en marzo ETA colocó una potente bomba en las instalaciones del periódico El Correo Español en Bilbao. Este diario se había distinguido por sus intoxicaciones informativas contra el movimiento abertzale y era propiedad de los Ibarra, una de las principales familias de la oligarquía vasca. A esta bomba, que causó importantes daños materiales, le siguió un llamamiento público al boicot del medio. A finales de abril dos miembros de ETA resultaron heridos y detenidos al explotarles una bomba que estaban preparando para colocarla en las instalaciones de este periódico en Eibar. El PNV también decretará su propio boicot al Correo, al que EGI se suma con una acción insospechada; la colocación de un potente explosivo en el recorrido de la vuelta ciclista a España, patrocinada por el Correo, a su paso por Nafarroa, que obliga a suspender la prueba Esta acción de EGI, a la que seguirá alguna otra similar, es la prueba del vertiginoso proceso de radicalización que está sufriendo el conflicto vasco, hasta el punto de que el entorno del PNV decide utilizar de forma modesta la lucha armada. ETA por su parte se está pertrechando de armas, gracias a varias partidas de pistolas adquiridas en Checoslovaquia (marcas Astra y Star de calibre 7'65 mm.) y a la adquisición de varias ametralladoras.

    Entre detenciones, torturas, tiroteos, explosiones y atracos el final de 1967 y el principio de 1968 están marcando un punto de inflexión. A primeros de 1968 el jefe superior de Policía de Bilbao afirmará que «hemos declarado la guerra caliente a la ETA». La organización responderá a esta declaración en un manifiesto redactado por Txabi Etxebarrieta publicado en marzo de 1968, con motivo del Aberri Eguna. En él hará una lectura positiva de su creciente actividad, no sólo en el frente armado sino en el conjunto de los frentes y en el terreno de la propaganda («superamos en un 540% nuestra propaganda de hace un año, que ya era la mayor de Euskadi entera»), subrayando que el apartado militar sólo es un aspecto más de la lucha:

    que ya era la mayor de Euskadi entera»), subrayando que el apartado militar sólo es un aspecto más de la lucha:

    Si alguna conclusión política podemos extraer de toda esa "guerra caliente contra la ETA" es que se ha CONFIRMADO la línea revolucionaria marcada en nuestra V Asamblea, cuando se señalaba la posibilidad y necesidad objetiva de desarrollar cuatro frentes de lucha para alcanzar una Euskadi socialista. Hemos visto que es el desarrollo armónico de los cuatro frentes lo que nos garantiza una línea revolucionaria vasca, que nos ponga a salvo de las posturas oportunistas de derecha e izquierda, así como de toda posición españolista o legalista."*
    * Manifiesto. Euskadi Ta Askatasuna, marzo de 1968.

    La organización cree que ha activado el adecuado mecanismo de respuesta en la lucha de liberación nacional y social y que el sistema también ha captado la peligrosidad del desafío. Con los testimonios de los detenidos en las últimas redadas aún muy recientes, la organización reivindica sus posiciones ante las críticas que vienen desde cierta izquierda que moteja a ETA de pequeño burguesa:
    “Ahora bien, ante el ejemplo de estos hombres encarcelados, perseguidos y torturados, se vienen abajo esos "ultrarevolucionarios" que viven comodísimamente en sus casas, en plena legalidad y con total impunidad ante la Policía. Claramente se ve que la Policía sabe distinguir el auténtico revolucionario (perseguido como una fiera) de esos grandes santones de la "Revolución de Papel" que viven en sus casas predicando, eso sí, el socialismo purísimo. (...)

    Igualmente descalificará a un pasivo nacionalismo acomodado que cree cumplir con su conciencia manteniendo un abertzalismo privado:
    Ya no basta con celebrar el Aberri Eguna o dar 20 duros al mes Todos los abertzales debernos dar un paso adelante en nuestra colaboración con los que luchan por la liberación integral de Euskadi. Y si no es así, que no se autocalifiquen de abertzales; porque -digámoslo de una vez- hoy en día sólo es abertzale aquel que hace TODOS LOS DÍAS COSAS CONCRETAS por la liberación nacional.*

    Para ETA había terminado el tiempo de la ambigüedad y ante los acontecimientos que se avecinaban todo el mundo iba a tener que tomar partido. También constataba, de una forma premonitoria, la dureza de los tiempos venideros:
    El que no alce la voz para protestar, el que guarde un "prudente" silencio es un cómplice de los torturadores. Que nadie diga "no sabía", que nadie diga "cumplo órdenes", que nadie puede decir "no quiero líos". Para nadie es un secreto que difícilmente saldremos de 1968 sin un muerto.™
    70. Ib

    Pocas semanas después de publicarse este manifiesto la lucha en Euskal Herria pasaría a una nueva fase. El detonante de este cambio sería precisamente la muerte del autor de esas líneas, Txabi Etxebarrieta, en un enfrentamiento con la Guardia Civil.

  9. #34

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    EL INICIO DE LA ESPIRAL



    El Aberri Eguna de 1968 se convocó unilateralmente por el PNV en Donostia, llamamiento que fue secundado por ETA. El 14 de abril, día de la convocatoria, Donostia registró un nuevo récord en lo que ocupación policial se refería. La ciudad fue literalmente cercada por la Policía, que en número de varios millares, algunas fuentes hablan de 15.000, apoyada por cuatro helicópteros y 500 agentes a caballo dividió la ciudad con alambre de espino, colocó controles en todos los accesos e impidió cualquier conato de manifestación. Los miles de asistentes a la convocatoria tuvieron que pasar la jornada huyendo de una actuación policial que se cobró centenares de detenciones.

    Dos semanas después el 1º de mayo se vivió en un ambiente similar, aunque las convocatorias eran descentralizadas y los incidentes se repartieron en diversas localidades. Sólo en Donostia fueron detenidas 200 personas. Si desde 1964 la doble convocatoria Aberri Eguna-1º de mayo servía para medir el estado de la situación política, en 1968 el termómetro marcó uno de los puntos más calientes. ETA realizó varias acciones armadas en esas fechas, colocando explosivos en torretas de alta tensión, locales franquistas, atacando propiedades de chivatos... A mediados de mayo la organización abandona un coche que estimaba "quemado" con una pequeña carga de explosivo preparada para accionarse al arrancarse el motor, aunque la Policía descubre la trampa.

    Pero sería en junio cuando definitivamente se produjera el suceso que marcaría un antes y un después en la historia vasca. El día 7 de ese mes un coche conducido por Txabi Exebarrieta, que iba acompañado por Iñaki Sarasketa, es interceptado por dos motoristas de la Guardia Civil en Billabona. Ambos militantes de ETA se dirigían a una cita con el liberado de la organización Jokin Gorostidi, que les debía hacer entrega de una cantidad de explosivos. Txabi llevaba también unos meses como liberado y se había instalado en Gipuzkoa, entre otras labores, para realizar un seguimiento del comisario Melitón Manzanas. Al comprobar el guardia José Pardines Arcay que la matrícula del coche no se correspondía con el número del bastidor se volvió hacia los jóvenes, momento en el que Txabi Etxebarrieta sacó su pistola e hizo fuego sobre el agente que cayó muerto. Era la primera víctima mortal provocada por un militante de ETA.

    Tras huir del lugar los militantes se trasladan a la cercana Tolosa, donde reclaman la ayuda de un colaborador para sallr en su coche de la zona. Sin embargo el vehículo es nuevamente interceptado en un control a la salida de la localidad, frente al bar Benta Haundi. Al ser reconocidos, Txabi es tiroteado a que-marropa y fallece en el acto, mientras Sarasketa logra escapar monte a través, aunque sería detenido al día siguiente., a mediados de junio, Sarasketa será condenado en un juicio militar de urgencia a pena de muerte por su participación en este hechos, siendo la presión popular la que conseguirá que la pena se conmute por la de 58 años de cárcel.

    Txabi Etxebarrieta contaba en el momento de su muerte con sólo 23 años. Había transcurrido poco más de año y medio desde que, al presidir la primera parte de la V Asamblea. se convirtiera en un militante conocido por casi toda la organización. Su posterior tarea como ideólogo y activo impulsor de la reorganización tras la escisión, junto a sus cualidades políticas y humanas le habían convertido en un compañero muy querido. Su trabajo le había llevado a mantener relaciones con otras formaciones políticas por lo que era conocido más allá * su propia organización, siendo unánimemente respetado por su carisma. Todas estas cuestiones unidas a las circunstancia de su muerte -fue el primer militante de ETA en matar y el primero en morir en la lucha-, hicieron de Txabi un mito desde el mismo momento de su fallecimiento.

    Su muerte fue vivida como un shock por la sociedad vasca, que respondió con una larga retahila de homenajes y acto de solidaridad. Miles de personas asistieron a su funeral, en Iglesia de San Antón de Bilbao y al salir de la iglesia fueron víctimas de las cargas de la Guardia Civil, lo que provocó una batalla campal. Fueron precisamente los funerales, ante la dificultad de desarrollar cualquier otro acto de protesta, el vehículo elegido en decenas de localidades vascas para tributar un último homenaje a Txabi Durante semanas, y más allá del entorno de ETA, la conmoción, el dolor y la rabia se apoderaron de una buena parte del pueblo vasco:

    La tragedia de Benta Aundi conmocionó a la opinión pública vasca. No sólo los numerosos amigos y conocidos, los compañeros, los camaradas... También los nacionalistas del PNV, antiguos adversarios políticos, como los "felipes", militantes de grupos españoles, el mundo universitario, las gentes de la cultura, el clero vasco nunca antes se había sentido tan vivamente la desaparición de un luchador político y tardarían mucho en volver a repetirse las muestras publicas y privadas de dolor y repulsa, producidas por la muerte de Txabí Etxebarrieta. '
    * José María Lorenzo Espinosa en Txabi Etxebarrieta, armado de palabra y obra, pp 134-135

    Dentro de ETA, la amargura personal de sus militantes se conjuga con la obligada serenidad política junto al homenaje más sentido en diferentes publicaciones y octavillas que califican a Txabi como el primer mártir, aflora la reflexión más profunda y la necesidad de valorar lo sucedido en el contexto político general. Así se descartan acciones de respuesta inmediatas sin garantías, como un ataque a una patrulla de la Guardia Civil, en beneficio de una acción más separada en el tiempo, pero al mismo tiempo diseñada con anterioridad e insertada en la dinámica prevista por ETA.

    El Zutik 49, titulado "Los hechos, los mecanismos del opresor, los mecanismos del pueblo. ETA y la Violencia" es un monográfico sobre la muerte de Txabi Etxebarrieta editado en julio de 1968 y en él se explica lo sucedido en Benta Haundi junto a la actualidad del juicio a Iñaki Sarasketa y se realiza un repaso de la situación en Euskal Herria que coincide con lo expresado en documentos anteriores como la Carta a los intelectuales o los documentos base de la V Asamblea. La conclusión es reiterar que Euskal Herria sufre una opresión que se manifiesta en varios terrenos y que hay que darle respuesta en todos ellos. En medio del dolor por la muerte de Txabi se edita un análisis político donde se trata de explicar de forma pedagógica a la sociedad el porqué de la necesidad de emprender una lucha de liberación integral que incluya la acción armada, pero que no esté exclusivamente basada en ella.

    Pero ETA también percibirá que la sociedad vasca está madura para entender que la hora de la acción directa contra los ejecutores de esa opresión ha llegado. El 2 de agosto de 1968 el comisario jefe de la Brigada Político Social de Gipuzkoa y uno de los más conocidos torturadores de Euskadi, Melitón Manzanas, se convertirá en la primera víctima mortal de una acción armada premeditada de ETA. Manzanas fue abatido en el portal de su casa por un militante de ETA después de que la organización determinara que su condición de símbolo de la dictadura otorgaría a esta acción una enorme proyección política. Su homólogo en Bízkaia, José María Junquera Rubio eludiría una acción idéntica a la de Manzanas al encontrarse en esas fechas fuera de Euskal Herria.

    Efectivamente, la repercusión de esta acción fue enorme. El desafío simbólico era importante y el Régimen respondió en consonancia. Si Manzanas encarnaba el poder y la impunidad de la dictadura, esos elementos habían quedado ahora destrozado;. La muerte de Manzanas era el final de una era, la definitiva Pérdida de temor de la sociedad vasca al fascismo. ETA valoraba esta acción en los siguientes términos:
    No queremos que la ejecución sea considerada como un hecho aislado, como una venganza privada de poca importancia. La ejecución del policía Manzanas es un importante paso adelante en nuestra lucha revolucionaria y adquiere su verdadero valor al situarlo dentro de esta lucha. *
    * Comunicado de ETA citado en Euskal Herria y la libertad, tomo 2. p 111.

  10. #35

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    El Régimen también había percibido la magnitud del desafío y de inmediato decreta el estado de excepción en Gipuzkoa, con lo que buena parte de los ya menguados derechos civiles quedan en suspenso, aumentándose la capacidad de acción de los cuerpos represivos. De más trascendencia, ya que afectaba al conjunto del Estado español, fue la reactivación de una ley que otorgaba al Ejército la potestad de juzgar mediante procedimiento acelerado (sumarísimo) los delitos que se atribuyeran a organizaciones armadas. Con esta cobertura, y arropados por una campaña de prensa que lanzaba sobre ETA todo tipo de acusaciones, al tiempo que ocultaba las atrocidades policiales, los cuerpos represivos desataron una oleada de terror contra la población vasca, con especial incidencia en los sectores aber-tzales.

    En los meses siguientes, centenares de personas serán detenidas y muchas de ellas torturadas. En aquellos momentos la represión se dirigía pueblo a pueblo. Aunque existían brigadas de información en los cuerpos policiales, en las localidades pequeñas y medianas la Guardia Civil actuaba como una fuerza de ocupación Encargados de reprimir cualquier manifestación de rebelión, sus tareas se extendían desde impedir conversaciones en euskera hasta la detención de militantes de ETA y sus propios cuarteles eran centros de detención y tortura. Los métodos de tortura eran escalofriantes: desde las palizas y tirones de pelo hasta machacar los dedos con mazas o arrancar las uñas, y en el caso de las mujeres las vejaciones sexuales. Los períodos de detención podían prolongarse hasta semanas. En su tarea las Fuerzas de Seguridad estaban ayudadas por una red de colaboradores civiles que funcionaban como un servicio de información paralelo para unos cuerpos policiales completamente extraños al medio en que trabajaban.
    ETA logró eludir lo que calificó de «furia persecutoria nazi»,(. Zutik 50. diciembre de 1968, p. 9). gracias a un cierto repliegue en su actividad, compensado por la inmensa propaganda que la prensa estaba haciendo sobre el independentismo vasco y la organización en particular. En las semanas siguientes ETA se limitaría a realizar pequeñas acciones y «algunos golpes de abastecimiento de material y explosivos. El conocido como Rapport M (informe M), elaborado por Eskubi. que en ese momento era el más importante responsable de ETA, enuncia esta reflexión;
    Este parece el momento de recapacitar y no lanzarnos a escaramuzas inacabables. El saldo parece favorable a nosotros y las estructuras no parecen que pudieran aguantar nuevos golpes que serían de una intensidad difícilmente soportable. La política más acertada parece ser interrumpir la escalada de acciones y recoger sus frutos.*
    * Rapport M. agosto de 1968.P 5.

    A pesar de la prudencia, la estructura parecía fuerte y lo suficientemente compartímentada como para hacer frente a eventuales caídas. Esto llevó a ETA a afirmar a finales de 1968 que la acción contra Melitón Manzanas había sido un perfecto ejemplo de la espiral acción-represión-acción, que por primera vez funcionaba tal y como había sido teorizada:
    Hace 5 o lO años. las injusticias no eran menores, las contradicciones no eran menos intensas Pero en Euskadi la actividad política era bastante reducida. Por eso no se podía pasar a acciones generales: la ejecución de un policía hubiera quedado descolgada de la conciencia popular(...) Por estas razones hemos esperado. En agosto de 1968 la ejecución no era sólo técnicamente posible, sino políticamente conveniente." *
    * Zutik 50. diciembre de 1968, p 5.

    Sin embargo, ETA no pudo evitar las detenciones Uno de los pocos militantes detenidos en esos primeros momentos fue Andoni Arrizabalaga, que sería víctima de un especial ensañamiento por parte de sus captores. Durante semanas sería trasladado de un cuartel a otro y torturado sin interrupción por miembros de la Policía y la Guardia Civil que le convirtieron en chivo expiatorio de su frustración.
    La prolongación de su situación provocó que se temiera su muerte o su desaparición. Casi un mes después de su detención, Arrizabalaga ingresó en la prisión de Martutene.76
    76. Su caso dio pie a que Telesforo Monzón compusiera la canción Itziarren Semea.

    Pero al margen de ésta y otras detenciones, ETA capitalizó la satisfacción popular por la muerte de Manzanas. En esos meses cientos de jóvenes se incorporarán a ETA. Se mantienen en activo varias revistas locales de ETA con informaciones específicas de cada zona. Hasta finales de 1968 parecía que ETA, además de políticamente, iba a salir también fortalecida en el plano organizativo de la espiral acción-represión y se encuentra en una situación de máxima fortaleza histórica, con un número aproximado de 600 militantes. Entre 1966 y 1970 un total de 102 personas se rotarían en la realización de tareas como liberados.( . Rui Pereira: La guerra desconocida de los vascos, Txalaparta, Tafalla 200l,p. 105.) ETA creía haber capitalizado de tal forma lo sucedido que realizará un análisis muy optimista de la situación en su Zutik 50:
    Ninguno de los super-perseguidos dirigentes de ETA de alto o medio nivel, es detenido"; "La Policía sabe que ya no puede desarticular a ETA a no ser exterminando a todo el pueblo vasco. Tuvo su oportunidad hace años y la desaprovechó. Ahora ya no puede.78
    78. Zutik 50, diciembre de 1968, pp. 9 y 11.

    Sin embargo a partir de noviembre de 1968 empezaron a sucederse las caídas de responsables importantes de la organización. Ese mes fue detenida Arantza Arruti, responsable de herrialde en Nafarroa. En enero de 1969 dos militantes serían detenidos al intentar rescatarla de la cárcel de Iruñea durante una visita a la prisión. En diciembre había sido detenido Unai Dorronsoro,herrialde-buru de la zona intermedia entre Bizkaia y Gipuzkoa, de gran importancia para la organización por el alto número de militantes existentes. Estas detenciones eran un toque de atención para ETA, pero la organización siguió instalada en una cierta auto complacencia y no varió su análisis de la coyuntura. En los próximos meses llegaría el descalabro total.

  11. #36

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    Capítulo II La escisión de ETA Sexta

    LAS "GRANDES CAÍDAS"


    Sobre las bases adoptadas en la V Asamblea se habían desarrollado dos años de práctica política que habían demostrado la viabilidad de lo decidido en ese ciclo asambleario, tanto en lo referente al asentamiento social del planteamiento del nacionalismo revolucionario como en el aspecto táctico-organizativo. ETA tenía motivos para el optimismo. Había golpeado con dureza al Régimen en la persona de uno de sus más destacados representantes en Euskal Herria, había desatado una oleada represiva que habiendo castigado con saña a la población no había afectado excesivamente a sus propias estructuras, había sido elevada por la prensa a "enemigo número uno" del franquismo, con el crédito político que eso le otorgaba ante la sociedad vasca y había recogido frutos en la forma de cientos de militantes que se habían incorporado a la organización.
    Por si fuera poco, la mayoría de esos militantes pertenecían a zonas obreras, algunos de ellos eran inmigrantes, y habían reforzado el vínculo entre abertzalismo y socialismo de tal forma que parecía resuelta la duda existencial sobre la compatibilidad entre ambas ideologías. Las huelgas obreras de principios de 1969, que con epicentro en Altos Hornos de Vizcaya se habían extendido a buena parte de Bizkaia y Gipuzkoa, tuvieron el apoyo de ETA, tanto en su gestación como en su desarrollo y contaron con el aparato propagandístico de la organización como principal soporte. ETA alcanza en estos momentos su máximo nivel de participación en la lucha obrera *
    * J.M. Garmendia, Historia de ETA. p I43 y ss.

    Desde esa posición de fuerza ETA elaborará su Zutik 51 de cara al Aberri Eguna como un resumen de sus documentos del período post asambleario. En este documento reiterará de forma ordenada y con renovada argumentación sus planteamientos políticos («superación de la falsa dualidad liberación nacional-liberación social»), y su estrategia revolucionaria basada en la organización en frentes y espiral acción-represión. Lo novedoso de este trabajo no se halla en sus planteamientos políticos o prácticos sino en el tono general de autosatisfacción que se respira por primera vez en una organización que se ha movido siempre en unos enormes niveles de autocrítica:
    El resultado ha sido una crisis de crecimiento permanente en Id que nos hemos visto y nos vemos desbordados por la base A pesar de todo, podemos garantizar que el grado de fortaleza que ofrece hoyen l%9 el aparato interno de ETA no ddmite comparación con ninguna época anterior.*
    * Zutik 51, marzo de I969, p 12

    Este análisis no era correcto, aunque no estaba tan equivocado como críticas y autocríticas posteriores darían a entender, ya que ETA se había convertido en algo que nunca dejaría de sen un referente político básico para una parte del pueblo vasco. Sin embargo, en esos momentos esta construcción política era frágil porque sus expectativas de futuro descansaban aún en la pervivencia de una única organización que tenía una base más vulnerable de lo que parecía. Así quedaría demostrado cuando las detenciones masivas de abril de 1969 pusieron en peligro no sólo la continuidad de ETA sino la del proyecto ideológico alumbrado en la V Asamblea.

    Todo el Estado español vivió, desde principios de 1969 hasta el 22 de marzo, un nuevo estado de excepción. La oposición al franquismo, que estaba fortaleciéndose en sectores obreros y estudiantiles, estaba creando problemas al Régimen, que respondía nuevamente a través de la represión. Dos datos dan la medida del estado de las cosas en ese momento: la mitad de los ingresados en prisión en ese período eran vascos y sus condenas eran de una media de ocho años y nueve meses*, frente a condenas más leves de la mayoría de los detenidos en el Estado.
    * Euskal Herría y la libertad, tomo 2. p 142.

  12. #37

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    La situación vasca había vuelto a adquirir tintes dramáticos el día 6 de abril, en la jornada del Aberri Eguna. El PNV había anunciado su intención de no celebrar convocatoria alguna en esa fecha, con el argumento de que la situación política no estaba para celebraciones y en denuncia de la represión. Este tipo de protesta a través del silencio ya se había llevado a cabo en algunas localidades vascas con la suspensión de las fiestas en denuncia por la represión. ETA, que en días anteriores había colocado diez pequeñas cargas explosivas en locales del Régimen, fundamentalmente en solidaridad con las luchas sindicales que se estaban desarrollando, convocó sin embargo diez manifestaciones. La Policía española respondió en la línea habitual de cerco y detenciones, requiriendo para ello de la llegada de refuerzos desde fuera de Euskal Herría. Pero la noticia del día fue la muerte de dos jóvenes navarros, militantes de EGI, al explotar la bomba que estaban preparando. Jokin Artajo y Alberto Azurmendi fueron, el 6 de abril de 1969, los primeros luchadores vascos en fallecer en esas circunstancias y su muerte ensombreció aún más el panorama político.

    En este contexto tendrían lugar las más importantes detenciones, hasta la fecha, de militantes de ETA. Las operaciones policiales de finales de 1968 habían empezado a tocar seriamente el núcleo central de ETA, pero el círculo siguió estrechándose y comenzaron a sucederse las detenciones de militantes significativos. El 6 marzo fue arrestado Xavier Larena y dos días después los hermanos Txomin y Felisa Ziluaga. El mismo día caerían Jokin Gorostidi e Itziar Aizpurua. Cinco días después, cinco militantes serían atrapados en la frontera en posesión de un cargamento de Zutik.

    En las semanas siguientes los operativos policiales lograrían aún mayor efectividad. La Policía había detectado dos lugares de tránsito habitual para la mayoría de la dirección de ETA. El primero de ellos era una vivienda de la calle Artekale del casco viejo bilbaíno El día 9 de abril, cuando cuatro militantes se disponían a entrar en la misma son tiroteados. Mario Onaindia, losu Abrisketa y Víctor Arana son detenidos, el segundo con heridas de gravedad. El cuarto militante, Mikel Etxebarria logra huir desatándose en su persecución una caza que dura diez días y que se salda con la muerte en circunstancias no esclarecidas de un taxista, la detención de casi cien personas y decenas de allanamientos de locales, incluidas escuelas, parroquias y hasta un seminario, aunque Etxebarria logró eludir el cerco. El segundo operativo policial se produce dos días después en la pequeña localidad cántabra de Mogrovejo, donde son detenidos tras ser también tiroteados los responsables de ETA Enrique Gelesaga, Teo Uriarte, Jone Dorronsoro y Jon Etxabe. Celesaga recibió un tiro una vez esposado, aunque sorprendentemente salvó la vida. El día 13 treinta personas más serian detenidas en Bizkaia.

    Tras las detenciones de Artekaie y Mogrovejo ETA queda prácticamente desmantelada, o cuando menos descabezada. Todos los miembros de la dirección estaban detenidos (Gorostidi. Uriarte, Onaindia, Arruti, Larena, Dorronsoro, Izko ) o exiliados, (Eskubi y Mariasun Goenaga) y Txabi Etxebarrieta había muerto. *
    * En esos momentos había tres mujeres en la dirección de ETA. en su Biltzar Ttipia: Arantza Arruti. Jone Dorronsoro y Maríasun Goenaga.

    A finales de ese año Goenaga y Eskubi serían expulsados a Bélgica y Julen Madariaga detenido temporalmente. La base también había sido fuertemente golpeada y los militantes que no habían huido habían visto cortadas sus comunicaciones La organización lardaría meses en realizar otra acción armada.

    En el fondo de esta situación se encontraba un hecho que puede resultar paradójico, y es que ia dirección en pleno de ETA se encontrara en territorio de Euskadi Sur. Este estado venía motivado por dos factores. En primer lugar, era una muestra de compromiso por parte de la dirección de ETA. En lugar de dar las órdenes desde la retaguardia, los responsables de la organización asumían el trabajo más peligroso y dado que terminaban por ser los más conocidos por la Policía su captura se convertía en objetivo preferente. Por otro lado, a diferencia de otras organizaciones en las cuales la dirección, tras años de exilio, perdía el contacto con la realidad y terminaba por diseñar estrategias que no estaban conectadas con las condiciones existentes, ETA tenía claro que para poder tener responsabilidades de dirección había que estar trabajando sobre el terreno.

    ETA pagaría un precio muy caro por esta coherencia. Las torturas a los detenidos y la ocupación policial del país terminaban por dar a los cuerpos policiales la información para detectar a los liberados y dirigentes La amplitud de frentes de trabajo y la apertura de ETA a contactos a otras fuerzas más controladas por la Policía facilitaban esa labor. Las detenciones se daban en cadena y era difícil evitar que valiosa información cayera en manos de la Policía, quedando además fuera de circulación las personas que podrían tratar de reconstituir las estructuras perdidas.

    Sin embargo la lucha en la calle no se vería interrumpida. El 1º de mayo de 1969 la represión policial habitual se vio contestada por los trabajadores, dando lugar a fuertes enfrentamientos con uso, por parte obrera, de piedras y cócteles molotov. El 15 de mayo la Policía ocupa el pequeño pueblo alavés de Urabain. Durante la ocupación, un agente mata de siete tiros al campanero del pueblo al pensar que estaba lanzando una especie de aviso cuando hacía sonar las campanas
    acusada de colaboración con ETA la segunda autoridad religiosa de Bizkaia, el vicario general de la diócesis José Ángel Ubieta. Significativamente para un Estado confesional, el grado de discriminación a la hora de detener religiosos no era mayor que con el resto de ciudadanos, obviándose a veces las regulaciones que el Concordato con el Vaticano imponía para estos casos, lo que indica hasta qué punto estaba el Régimen molesto con la actitud de una parte de la Iglesia vasca, especialmente su base sacerdotal. El 30 de mayo de 1969 es remitido un paquete bomba al convento de los carmelitas de Eibar, presuntamente por miembros de la Guardia de Franco. Al día siguiente cinco sacerdotes se encierran en el obispado de Bilbao y se declaran en huelga de hambre en protesta por las detenciones y torturas contra religiosos y laicos La Policía les detendrá tres días más tarde, en un acto de enorme repercusión y serán condenados por un Tribunal Militar a penas de entre 10 y 12 años, en una sentencia ejemplarizante.*
    * Los sacerdotes, algunos de los cuales tendrán, tiempo más Tarde, un destacado papel en la vida social y política de Euskal Herria. son Xavier Amuriza. Alberto Gabikagogeaskoa, NikolaTelleria, Josu Naberan y Julen Kalzada

    En los operativos policiales de estos meses se produjo una gran cantidad de detenciones de religiosos, así como el registro de numerosos locales eclesiásticos, hasta el punto de que llegó a ser detenida y acusada de colaboración con ETA la segunda autoridad religiosa de Bizkaia, el vicario general de la diócesis José Ángel Ubieta. Significativamente para un Estado confesional, el grado de discriminación a la hora de detener religiosos no era mayor que con el resto de ciudadanos, obviándose a veces las regulaciones que el Concordato con el Vaticano imponía para estos casos, lo que indica hasta qué punto estaba el Régimen molesto con la actitud de una parte de la Iglesia vasca, especialmente su base sacerdotal. El 30 de mayo de 1969 es remitido un paquete bomba al convento de los carmelitas de Eibar, presuntamente por miembros de la Guardia de Franco. Al día siguiente cinco sacerdotes se encierran en el obispado de Bilbao y se declaran en huelga de hambre en protesta por las detenciones y torturas contra religiosos y laicos La Policía les detendrá tres días más tarde, en un acto de enorme repercusión y serán condenados por un Tribunal Militar a penas de entre 10 y 12 años, en una sentencia ejemplarizante.*
    * Los sacerdotes, algunos de los cuales tendrán, tiempo más Tarde, un destacado papel en la vida social y política de Euskal Herria. son Xavier Amuriza. Alberto Gabikagogeaskoa, NikolaTelleria, Josu Naberan y lulen Kalzada

    Alentado por sus recientes éxitos en la lucha contra ETA. el Gobierno decide incrementar el ritmo de los juicios militares y en el TOP. En los primeros se encausan las acciones de organizaciones armadas, fundamentalmente de ETA, y en el segundo se juzgan el resto de acciones políticas perseguidas por el Régimen. Según datos de UGT de la época, en el segundo semestre de 1969, 147 abertzales fueron juzgados, de ellos 64 en tribunales militares. Las sentencias de estos tribunales son durísimas. Como ejemplo, las mencionadas penas impuestas a los sacerdotes por realizar un manifiesto, otra de siete años de prisión para Andoni Pérez Ayala por ser «autor de charlas culturales e ideoló gícas de claro matiz subversivo, marxiste», antiespañol y separatista» o los diez años impuestos a varios jóvenes por repartir Zutik. En octubre el ondarrutarra Andoní Arrizabalaga fue condenado a muerte, aunque nuevamente la protesta popular obligó a cambiar la sentencia por la de cadena perpetua. Coincidiendo con la condena de Arrizabalaga un nuevo hecho luctuoso demostró cómo la Policía imponía su ley. En la localidad vizcaína de Erandio dos ciudadanos morirían tiroteados en la represión policial de las protestas contra la contaminación atmosférica. Jesús María Munueta y Antonio Fernández serían las primeras víctimas mortales de la represión de movilizaciones en las calles vascas.

    Ante el aumento del número de militantes presos y la gravedad de las condenas que éstos cumplían fue cobrando una importancia creciente el frente carcelario. La sociedad empezaba a dar muestras de apoyo que se estaban traduciendo en movilizaciones y ayuda económica. A finales de ese año, Telesforo Monzón y el párroco de Sokoa (Lapurdi) Piarres Lartzabal, ponían en marcha un colectivo denominado Euskaldunei Lagun Bíltzarra, que más tarde se convertiría en la asociación Anai Artea, que jugaría un importante papel en la ayuda a los refugiados en Iparralde. ETA trató de formar comités anti-represivos con otras fuerzas políticas tanto en Iparralde como en Hegoalde y, aunque alguno de los proyectos llegó a fructificar, no tuvieron mucha continuidad.

    Un éxito más tangible lo proporcionaría la fuga de diez miembros de ETA de la recién inaugurada cárcel de Basauri, que estaba considerada de "alta seguridad". Tras meses de trabajo en duras condiciones lograron excavar un túnel, y el día 11 de diciembre, con la ayuda de un grupo exterior que les Facilitaría apoyo, los diez militantes más cinco presos comunes que habían participado en la preparación de la fuga lograron evadirse, con gran regocijo popular y escándalo mayúsculo en los ambientes represivos. Un mes después los militantes cruzaron la muga y solicitaron asilo político ante lo que el Gobierno francés, presionado por España, respondió confinando a los fugados. Esta acción, no obstante reportó a ETA, además de la lógica satisfacción por la liberación de diez compañeros y los consiguientes réditos propagandísticos, la oportunidad de reaparecer en escena con un golpe audaz que ayudaba a reconstruir la moral alicaída después de un año tan duro.

    El año 1969 había estado marcado por la represión. Según el PNV, casi 2.000 vascos y vascas habían sido detenidos, y muchos de ellos torturados Tres personas habían muerto a manos de los cuerpos policiales (en Urabain y Erandio). Otros dos habían muerto en la lucha (Artajo y Azurmendi). Trescientos vascos se encontraban en las cárceles españolas y un número similar se había exiliado. Ante todos estos acontecimientos ETA contemplaba cómo le era difícil estar a la altura de las circunstancias. La posibilidad de profundizar en la espiral Acción-Represión quedaba truncada por la impotencia en la que la actuación policial había sumido a ETA El optimismo de hacía unos meses había desaparecido y las reflexiones empezaban a sucederse.

    Para algunos, el motivo del descalabro había sido el exceso de activismo al que la organización se había entregado en los últimos tiempos, ya que los desplazamientos, las citas clandestinas, las acciones armadas, etc., eran movimientos vulnerables y su reiteración hacía a la organización más permeable a la represión Para otros, la actuación había sido la correcta, aprovechando los avances de la V Asamblea en el plano político y organizativo más la popularidad suscitada por la muerte de Manzanas para fortalecer a la organización. Los errores serían fruto de una incorrecta aplicación de las normas de la clandestinidad, de la relajación en el funcionamiento y del perfeccionamiento de las técnicas policiales e, incluso, se interpretaba lo sucedido como un peaje inevitable para pasar a otro estadio de lucha. Pero también se estaba perfilando un grupo cuya reflexión sería más de fondo, que empezaba a preguntarse sí seria posible que una organización como ETA, que se había convertido en un auténtico imán para la represión, aglutinara a cientos de militantes, encuadrados muchos de ellos en tareas ajenas a la actividad armada, que se veían obstaculizadas por los continuos golpes represivos.

  13. #38

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    Así las cosas, los comienzos de 1970 no fueron especialmente fructíferos. ETA había constituido una nueva dirección con cuadros medios que consideraba limpios, enviando a la "retaguardia" a todos los militantes que creía que podían estar "quemados". El nuevo equipo provenía de Bizkaia y estaba escorado hacia posiciones obreristas, aunque en un primer momento todo el mundo aceptó su autoridad, con la excepción de Juan José Etxabe, responsable del Frente Militar, que desconfiaba de los recién designados. En Iparralde la situación también se complicaba, ya que las autoridades francesas cada vez establecían mayores restricciones a la libertad de los refugiados. Empezaron a sucederse las deportaciones, confinamientos, pequeños períodos de prisión... para los militantes vascos, siendo precisamente Etxabe objeto de una campaña de acoso que le llevó a padecer varios períodos de encarcelamiento respondidos a su vez con huelgas de hambre. En marzo de 1970, 2 militantes vascos y solidarios se encerraron en la catedral de Baiona en apoyo a Etxabe y en demanda de respeto a los derechos de los refugiados vascos. Su lucha alcanzó tai repercusión que el Gobierno francés accedió a varias de sus demandas, aunque no cumpliría lo acordado.

    A pesar de que la nueva dirección parecía más escorada hacia una dinámica de clase que hacía un frente abertzale, una de las principales tareas que se propuso ETA al inicio de 1970 fue retomar la filosofía de la campaña BAI recaracterizada como la constitución del Frente Nacional. En esta decisión, además de las presiones de un sector de la militancia, influyeron los contactos existentes con EGI que mostraban el interés de esta organización en participaren dinámicas con juntas. En esa línea se lanzó la iniciativa Batasuna, que tenía dos pilares fundamentales la realización de un Batasun Eguna (día de la unidad) en Gernika el día 26 de abril, aniversario del bombardeo de la villa, y la realización de una exposición en París de la mano de artistas que donaran sus obras al objeto de difundir internacionalmente la causa vasca. El conjunto del año fue declarado como "año del Frente Nacional".

    La respuesta del PNV, verdadero destinatario de este mensaje, fue fría. Inicialmente, a diferencia de tiempos pasados, trató de utilizar un lenguaje conciliatorio hacia ETA llegando a ofrecerle indirectamente la posibilidad de entrara formar parte del Gobierno Vasco en el exilio y reconociendo la necesidad de mayor unión entre las fuerzas vascas. Este cambio se debía a la presión de sectores de su militancia, como por ejemplo EGI o la dirección navarra, que habían acogido favorablemente la idea de Batasun Eguna. Pero finalmente el PNV no se adhirió a la campaña Batasuna y la propuesta de sustituir un Frente Nacional por un Gobierno que excluía a Nafarroa era inasumible para ETA, por lo que ambas organizaciones siguieron separadas. La exposición artística, cuya gestación se encontraba bastante avanzada, se vería también suspendida más tarde por los problemas internos que sufriría ETA ese año. Aun así ETA editó durante todo el año un boletín político denominado Batasuna en el que se trató de sostener la filosofía de esta dinámica.

    El Aberri Eguna de 1970 fue un reflejo de la frialdad del ambiente motivado por el clima represivo y la falta de entendimiento entre organizaciones vascas. El PNV no convocó ninguna manifestación y sólo hizo un llamamiento a concentraciones en varios montes. ETA secundó este llamamiento y convocó tres manifestaciones con escaso respaldo. El propio Batasun Eguna fue una jornada modesta. El habitual despliegue policial impidió que se congregaran en Gernika más de unos centenares de personas, aunque en Zornotza 2.000 de los que no habían podido llegar se manifestaron y protagonizaron duros enfrentamientos con la Guardia Civil. El 1 de mayo las manifestaciones fueron disueltas. Por ejemplo, en Donostia hubo cincuenta detenidos, mientras en Iruñea se contabilizaron treinta heridos. La víspera de esta jornada, un joven militante del PCI había fallecido electrocutado en Sestao al intentar colocar una bandera comunista en un poste eléctrico de alta tensión.

    A pesar de que no se terminaba de arrancar en estas dinámicas políticas, ETA consiguió retomar la actividad armada, que durante los primeros meses de 1970 estuvo dirigida fundamentalmente a la obtención de fondos mediante requisas. Elizondo, Zarautz, Mundaka, Derio, Bera y Deustu fueron escenarios de atracos a bancos, mientras en Sestao eran asaltadas las oficinas de La Naval, con un botín de tres millones de pesetas y en Bilbao la empresa Gestener de la que se requisaron una docena de fotocopiadoras y multicopistas. Objetivo de acciones armadas directas fueron los periódicos La Voz de España(Donostia) y El Pensamiento Navarro (Iruñea) y la delegación del Ministerio de la Vivienda en Bilbao. Por su parte, en julio la Policía mató, en un control sin señalizar cerca de Donostia, al ciudadano navarro Manuel Andueza Elizalde. Fuera de Euskal Herria la Policía mató a tres trabajadores de Granada, lo que motivó que en un acto de generosidad internacionalista ETA enviara un millón de pesetas a las familias de los muertos.

    Fruto de la receptividad de EGI a la campaña Batasuna fue la celebración conjunta en junio del aniversario de la muerte de Txabi Etxebarrieta y la profusa utilización en documentos y octavillas de un montaje fotográfico en el que aparecen juntos Txabi Etxebarrieta y los militantes de EGI fallecidos el año anterior. Artajo y Azurmendi. Tan profunda es esta identidad que un sector de EGI comienza a ser conocido como EGI Batasuna por su apoyo a la idea de un frente abertzale. ETA mantendrá dentro de esta organización algún militante doble para facilitar la comunicación entre ambas y estará a punto de rubricar un acuerdo para la constitución entre las dos del embrión del Frente Nacional, tarea que no llega a fructificar por la escisión que ETA sufrirá en el verano de 1970. Y es que en esas fechas estalló un conflicto que se venía larvando durante meses y que llevó a ETA a sufrir la segunda gran escisión de su historia.

  14. #39

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    LA ESCISIÓN DE ETA SEXTA

    La conveniencia de celebrar una asamblea era tema de debate interno desde la entrada en activo de la dirección que sustituyó a la perdida en abril de 1969. Para la nueva directiva la cuestión era ineludible dada la necesidad de renovar humana y políticamente una organización diezmada. Sin embargo, algunos militantes históricos desconfiaban del rumbo que pudieran tomar los acontecimientos en manos de la joven generación que había accedido al control de la organización. En un primer momento la dirección entrante decide acometer un período de reconstrucción y debate interno y solicita a la militancia aportaciones para la próxima asamblea, de fecha aún sin determinar. Son los últimos meses de 1969. Pero al principio de I970 la sensación de que la estructura se está recomponiendo y las presiones del otro sector, entre los que destaca Etxabe. responsable del Frente Militar, obligan a retomar el activismo del que la campaña Batasuna y la designación del año del Frente Nacional, además de la reactivación de las acciones armadas, son claras muestras.

    En esos momentos dentro de ETA se están perfilando tres grandes corrientes que terminarán enfrentándose. Por un lado la representada por la dirección, liderada entre otros por Patxo Unzueta, claramente mayoritaria y con el control del aparato y los canales de información internos. Su apuesta fundamental sería la construcción de un partido político revolucionario a partir de ETA.

    Un segundo sector recela de la densa literatura política de la dirección y sospecha que detrás de ella se ocultan intereses similares a los que llevaron a la expulsión de ETA-berri, es decir, llegar al españolismo a través de una inadecuada aplicación del marxismo. Este grupo, encabezado por cinco militantes históricos, Etxabe, Krutwig, Madariaga, Edur Arregi y López Adán, Bel, reivindicará la herencia de la V Asamblea, en la cual fueron elegidos miembros del Biltzar Ttipía Este "grupo de los cinco' se verá inicialmente lastrado por el alejamiento de la primera línea de lucha en los últimos tiempos de algunos de
    sus componentes, aunque tienen ascendencia en el menguado Frente Militar encabezado por Etxabe.

    La tercera corriente la constituyen las denominadas Células Rojas. Este colectivo estaba compuesto a su vez por varios núcleos de exiliados, fundamentalmente en París y Bélgica, y constituían la facción más izquierdista de la organización, que empezaba a cuestionar el nacionalismo y la lucha armada.

    Rechazaban la línea del Frente Nacional pero consideraban aún prematura la constitución del partido que defendía la dirección, En este grupo Mikel Azurmendi era uno de los principales teóricos, aunque el máximo referente era Eskubi.

    La dirección trata de mantener su papel central entre las otras dos corrientes y de lograr integrar la visión activista y la dinámica de unidad abertzale con su intención de impulsar la construcción de un partido de clase. Esta apuesta se presenta en una carta que envía al ya numeroso colectivo de presos en mayo de 1970. conocida como Segunda carta a los makos, en la que explica por qué creen posible compatibilizar ambas dinámicas:
    A algunos ha extrañado que justamente ahora, cuando parecía que íbamos a dar el salto hacia la izquierda, estrechemos lazos con EGI y busquemos acuerdos con el PNV (es decir, con la derecha). (...)las líneas de que partimos son, más o menos, las siguientes:
    - A un nivel de base, de estructura, socioeconómico, la contradicción principal es la que opone a la oligarquía frente al pueblo. (...) Los sectores burgueses-populares (con intereses antioligárquicos) sólo participarán en la lucha en la medida en que sean arrastrados a ella *
    * Carta a los makos. 19 de mayo de 1970

    Por tanto, lo que se propone es atraer a PNV y EGI, (sectores populares de la burguesía) a una política revolucionaria (la política del Frente Nacional), y también construir un partido obrero vasco, que dirija ese Frente Nacional Sobre el papel de la lucha armada apenas se teorizará nada.

  15. #40

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    Con el debate en este estado, y a pesar de las críticas de algunos militantes, la dirección consigue sacar adelante la convocatoria de asamblea y comienza el proceso de preparación de la misma. La complejidad del debate teórico en esos meses es enorme. En toda la organización circulan los trabajos que se proponen para la próxima asamblea y en ellos, además de en reuniones de las variadas tendencias, se realiza un aluvión de análisis, críticas, autocríticas, propuestas... Probablemente nunca se habrá dado en, ETA un momento tan complejo desde el punto de vista ideológico. Hay que tener en cuenta que la generación de la V Asamblea ha sido diezmada por la represión y que centenares de militantes se han incorporado de forma muy reciente, por lo que vuelven a surgir debates que parecían zanjados. Todas las variantes del marxismo, todas las tesis sobre el nacionalismo, todos los modelos organizativos, tácticos y estratégicos están sobre la mesa, por lo que la enorme confusión de los tiempos que se avecinan es predecible. Además las descalificaciones personales empiezan a aparecer.

    La dirección de ETA convocó la asamblea para el día 31 de agosto de 1970 en la localidad de Itsasu (Lapurdi) Previamente, las tres corrientes principales habían realizado sus reuniones para enfocar su participación en la asamblea. Las Células Rojas habían celebrado varios encuentros con la Dirección para aunar posiciones de cara a un hipotético enfrentamiento con el "grupo de los cinco". Igualmente éstos habían preparado su estrategia y estaban convencidos de que todo el proceso asambleario era una maniobra de los sectores españolistas dirigidos por Eskubi para trastocar el legado ideológico de la V Asamblea. Conscientes de lo minoritario de sus apoyos, limitados a los cinco miembros del BT y al reducido Frente Militar. ya que la mayoría de sus miembros estaban en el exterior con los contactos con la base cortados, decidieron no plantar batalla en la asamblea, declararla ilegítima alegando defectos de forma y negarse a reconocer la validez .de sus resoluciones.

    El día señalado comenzó la asamblea. La reunión empezó con la asistencia de veintiocho personas, de las cuales sólo tres (Eskubi, Unzueta y Mariasun Cenagal) habían estado presentes en las dos partes de la V Asamblea celebrada tres años y medio antes, lo que da idea del grado de renovación que se había producido en ese tiempo,. Las Células Rojas contaron con la presencia de once asambleístas, lo que para algunos delegados del interior fue una sorpresa, ya que ni siquiera conocían la existencia del colectivo. Los de* Frente Militar, por el contrario, lo habían sobrevalorado, pensando que el control absoluto de la asamblea iba a estar en sus manos.

    El primer asunto a tratar fue precisamente la situación del Frente Militar. A la reunión habían sido convocados cinco componentes de este aparato pero en su nombre sólo había asistido Julen Madariaga. Ante la petición de que éste diera cuenta de ciertas actividades del Frente Militar, Madariaga se negó y se limitó a proclamar la ilegitimidad de la asamblea conminando a los reunidos a que no siguieran realizando una reunión ilegítima Según el Frente Militar, la convocatoria de una asamblea correspondía al Biltzar Ttipia y no al Ejecutivo, para lo que , esgrimían los estatutos vigentes. Ante esta actitud, la asamblea, instigada por el grupo de las Células, decidió por unanimidad la expulsión de Madariaga y su grupo bajo la acusación de «complot y trabajo fraccional», cosa tan cierta como que eso mismo habían hecho el resto de facciones en liza.

    Resuelto este asunto, la asamblea adquirió unos derroteros insospechados para los otros dos sectores. Habiendo pensado que esta cuestión iba a ser central, la ausencia de debate hizo que en ese momento el enfrentamiento se diera entre las Células Rojas y la Dirección. Las diferencias ideológicas parecían difíciles de precisar pero los desacuerdos sobre la estructuración , y el reparto de responsabilidades, unidos a ciertas desavenencias personales, motivaron que se diera una ruptura en el mismo cónclave. Antes de terminar la reunión, diez de los once miembros de las Células abandonaron la asamblea dimitiendo de la organización. La reunión proseguirá con la torna de algunas decisiones de carácter técnico, la elección de una nueva dirección y la sensación de que será necesaria una segunda parte de la asamblea para enfocar una renovación ideológica más profunda. La perplejidad ante lo sucedido es tal que hay dificultades para explicarlo a los no asistentes y de hecho, la nueva , dirección tardará casi un año en publicar su interpretación de lo acontecido.

    A finales de agosto de 1970 el "grupo de los cinco" hará público un comunicado expulsando a Eskubi y a la nueva dirección y reiterando su llamamiento a mantener la organización en los parámetros definidos en la V Asamblea, por lo que este colectivo será conocido como ETA V :
    Por lo tanto ETA hace saber al pueblo vasco en general y a la base de ETA en particular, que cinco de los ocho miembros de los nombrados en la Asamblea ( uno muerto y otro en prisión) del Biltzar Ttipia, DENUNCIAN a losé M Eskubi Larraz; y al Comité Ejecutivo formado por él, sin consultar a los demás miembros del Biltzar Ttipia, de liquidacionísmo españolista y de organizar una asamblea que podríamos calificar como la asamblea de la facción marxlsta-leninista española de ETA. Asamblea que está completamente. amañada (...) Afortunadamente la mayor parte de la juventud de nuestro pueblo se halla convencida de que el único
    camino válido y eficaz, es la lucha activa y organizada en pro de la independencia de todo Euskadi,*
    * Manifiesto al pueblo vasco. ETA. septiembre de 1970

    La dirección se negará a repartir entre la militancia este documento y hará lo propio con una réplica elaborada por militantes próximos a las Células Roías que está plagada de descalificaciones personales. Este hecho, que da por consumada la escisión, motiva que ETA V empiece a buscar apoyos para reconstruir la organización. Pronto contarán con algunos simpatizantes entre los refugiados en Ipairalde y también les llegarán apoyos desde fuera de ETA, como los de Txillardegi o Telesforo Monzón.

  16. #41

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    Para ETA V, tal y como dejaba claro en su manifiesto, la independencia de Euskal Herria era un elemento fundamental, irrenunciable e inmatizable. La retórica de la nueva dirección resultaba ambigua e insuficiente y aunque no renunciaba expresamente a nada, sepultaba en la práctica la defensa de la identidad nacional vasca en un torrente de conceptos políticos extremadamente ideologizados y, a veces, difícilmente comprensibles.
    Tras esta escisión la parte que da por válida la última asamblea será conocida como ETA VI o Sexta. El nuevo grupo dirigente de Sexta cuenta con el respaldo de la mayoría de la militancia que percibirá iniicialmente lo sucedido con la salida de Ia mayoría del Frente Militar como una nueva ruptura del ala derechista, identificando a éstos con posturas similares a las del grupo de Txillardegi años antes. La mayoría de la militancia no toma en principio decisión organizativa alguna, sino que siguiendo dentro de ETA pasan a estar bajo el control de la nueva dirección, que además introducirá los cambios de una forma progresiva y calculada.

    En cuanto a las Células Rojas, su desconocimiento en unos casos y la imprecisión de las diferencias ideológicas que habían motivado su separación en otros hicieron que a corto plazo lo más sentido e incomprendido entre la militancia fuera la salida de Eskubi, que era muy valorado a nivel interno. Las Células Rojas no reivindicarán el nombre de ETA. En los meses siguientes publicarán Id revista Saioak, de análisis político, quedando su actividad reducida a este ámbito y sin lograr encauzar su trabajo en movimientos políticos significativos de Euskal Herria Con el tiempo el grupo desaparecerá y sus miembros encontrarán acomodo en las otras formaciones o abandonarán la política.

    En los meses siguientes Sexta irá dando pasos que la separan cada vez más de las posiciones históricas de ETA, lo que provocará que buena parte de su militancia acabe por pasarse a ETA V, que además realizará nuevas captaciones. Sin embargo, en los últimos meses de 1970, con la situación de con fusión generalizada en la que ETA se hallaba sumida, un acontecimiento imprevisto provocará que esta organización y por extensión el pueblo vasco en general, sea el centro informativo sobre el que recae buena parle de la atención de la opinión pública mundial: el conocido como Proceso de Burgos.

  17. #42

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    Capítulo III

    El Proceso de Burgos

    UN JUICIO PARA LA HISTORIA







    El ciclo de acontecimientos desatado en Euskal Herria desde la muerte de Txabi Etxebarrieta había situado a ETA en e! centro de la atención política, fenómeno ante el que todas las fuerzas de la oposición habían tenido que resituarse. Sin embargo, ETA no había sido capaz de capitalizar esta situación debido primero a la actuación represiva y después a la falta de una estrategia de intervención clara, o mejor dicho, a la existencia de varias visiones contrapuestas dentro de la organización que terminaron llevándola a la ruptura.

    Justo mientras se estaba produciendo la escisión, en agosto de 1970. el Gobierno anunció su intención de realizar en un Tribunal Militar en Burgos un macro juicio contra ETA en el que se encausaran las principales actividades de esta organización en los años 1968 y 1969. Los dieciséis acusados serian Josu Abrisketa, Víctor Arana, ItziarAizpurua, Arantza Arruti, Jone Dorronsoro, Unai Dorronsoro, Jon Etxabe, Enrique Gelesaga, Jokin Gorostidi, Xabier Izko, Julen Kalzada, Antton Karrera.Xavier Larena, Goio López, Mario Onaindia y Teo Uriarte. Para Gorostidi, Uriarte, Onaindia, Izko, Larena y Unai Dorronsoro se pedía la pena de muerte por haber decidido la ejecución de Melitón Manzanas, acción de la que se acusaba directamente a Izko de la Iglesia, y para el resto condenas entre 12 y 70 años de prisión.

    Este juicio llevaba meses preparándose y el que sería fiscal del caso, el capitán Antonio Troncoso. había manifestado públicamente que el Ejército había elaborado un completo informe sobre la historia de ETA y su posible evolución, por lo que cabía entenderse este movimiento como la culminación de un análisis político profundo por parte del poder dominante en el Estado español. La intención era escenificar públicamente la liquidación de ETA y la victoria del Estado sobre la incipiente insurgencia armada vasca. Con la dirección de ETA detenida, el Régimen creía que había cercenado de raíz al nuevo movimiento y sólo restaría ahora, mediante un proceso ejemplarizante, juzgar, condenar y, en su caso, ejecutar a los dirigentes del grupo para disuadir a posibles continuadores.

    Sin embargo, pocas veces en la historia política de nuestro país se habrá producido un error de cálculo mayor Es evidente que los diseñadores de esta estrategia consideraban que ETA era un grupo aislado, surgido de la radicalización más o menos irracional de un grupo de jóvenes sin una conexión social profunda. Pera en realidad ETA era, y lo fue sobre todo en la época del juicio de Burgos, la respuesta de una sociedad que se negaba a seguir contemplando cómo sus derechos más elementales eran sistemáticamente vulnerados. El juicio de Burgos haría que ETA, representada en ese puñado de jóvenes a los que el Estado quería ejecutar, se convirtiera en la expresión de la identidad colectiva del pueblo vasco, que asumiría como propia, al margen de divisiones políticas, la tarea de la defensa de esos militantes logrando en este empeño el mayor éxito movilizador de su historia.

  18. #43

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    Cuando llega la noticia de la convocatoria del juicio para el mes de diciembre, las dos ramas en las que se había dividido ETA emprenden la tarea de dinamizar las protestas populares. Existían precedentes, como los de Sarasketa y Arrizabalaga, en los que unas condenas de muerte ya impuestas habían sido revocadas gracias a la presión popular. Ahora que el caso se iba a repetir, previsiblemente multiplicado, las expectativas de conseguir una importante reacción social estaban justificadas. Sin embargo, ambos sectores estaban muy debilitados por la escisión. Mientras Sexta controlaba la estructura y la mayoría de la militancia, carecía de armas y fondos, de los que en mayor medida, aunque también limitados, disponía el antiguo Frente Militar, que, sin embargo, encontraba dificultades para trabajar con militantes en el interior. Aun así, el enorme sentimiento de solidaridad con los procesados facilitaría que durante los meses previos al juicio se realizara un trabajo de aproximación a otras organizaciones y sectores sociales que fue generando un clima de agitación que estallaría en las semanas del juicio Pero ya antes de diciembre se estaban empezando a producir manifestaciones y otras muestras de rechazo a este proceso.
    Ambas ramas de ETA emprendieron además sendas acciones armadas destinadas a condicionar el desarrollo del juicio. Bajo el control de Sexta quedó un grupo de militantes, a los que se conocería como "los topos", que ya desde antes de la escisión habían estado trabajando en un audaz plan para la liberación de los presos en la cárcel de Burgos, la Operación Botella. Este grupo estaba trabajando en la excavación de un túnel que. desde el sistema de alcantarillado, permitiera el acceso a la prisión para liberar así a los compañeros presos. Tras meses de trabajo e innumerables vicisitudes el plan estaba muy avanzado pero un último muro de hormigón que no pudieron atravesar impidió a "los topos" culminar días antes del inicio del juicio una acción que hubiera dado un espectacular vuelco a la situación.

    Aunque este movimiento no pudo materializarse y permanecería en secreto durante mucho tiempo, la acción diseñada por ETA V sí tendría una gran repercusión. El día 1 de diciembre de 1970 un comando de esta organización secuestró cerca de su domicilio en Donostia al cónsul honorario de la República Federal Alemana en la ciudad, Eugen Beihl. El detenido fue llevado hasta una pequeña localidad de Zuberoa y al día siguiente se anunció que su suerte quedaba ligada a la de los procesados en Burgos. El secuestro del cónsul provocará una frenética actividad diplomática, tanto alemana como francesa, para lograr su liberación realizando aproximaciones a los entornos de los refugiados vascos en Iparralde, pero estas gestiones resultarían infructuosas.

    El 1 de diciembre de 1970 se inició la vista en Burgos. A partir de ese momento se produce una escalada de movilizaciones que superará las fronteras de Euskal Herria y que pondrá al Régimen fascista y a la lucha del pueblo vasco en el primer plano de la actualidad política internacional. Ese día Gipuzkoa vivió una jornada de huelga general que fue también seguida en los demás herrialdes. Las zonas obreras de Bizkaia se volcaron en la protesta. Los días siguientes, movimientos obreros y políticos de todo signo se sumaron a las movilizaciones que, a pesar de los esfuerzos de todos por rentabilízarlas, fueron menos partidistas y mas populares que nunca. El día 4 se decretará el estado de excepción en Gipuzkoa durante tres meses. El día 8 de diciembre un policía de paisano mata en Eibar al joven Roberto Pérez en medio de una jornada de huelga general en la localidad.

    Mientras tanto. en Burgos, con una ciudad militarmente tomada y en una sala convertida en bunker por las fuerzas policiales, el proceso transcurrirá por unos cauces muy distintos a los previstos por sus instigadores. El juicio duró siete días consecutivos, entre el jueves 3 y el miércoles 9 de diciembre Los encausados contaban con un gran equipo de abogados (persona personalidades conocidas como José Antonio Etxebarrieta, a su vez militante de ETA,* quien asumiría el mayor peso en la defensa, Juan Maria Bandrés, Miguel Castells, Artemio Zarco. Francisco Letamendia, Pedro Ibarra, Gregorio Peces Barba...) que se encargara de demostrar la evidente falta de respeto a los derechos de los procesados que se ha dado a lo largo de todo el proceso, desde la tortura a la nula base probatoria de las acusaciones, además de deslegitimar todo el entramado pseudo jurídico con el que el franquismo trataba de legitimar su dictadura.
    * Jose A. Etxebarrieta sufrió una grave enfermedad que le había podado en una silla de ruedas, lo que le había obligado recientemente a abandonar la militancia activa en ETA. Fue considerado el abogado más importante de entre los que participaron en la defensa del juicio de Burgos. Falleció poco después de este juicio.

  19. #44

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    Los testimonios de los acusados tendrán una gran carga política y simbólica Invirtiendo las tornas los acusados se convertirán en acusadores y de uno en uno irán desgranando sus cargos contra el Régimen, denunciando la opresión de los trabajadores y del pueblo vasco, la persecución del euskera, la tortura. A la vista del cariz que están tomando los acontecimientos, la actitud del tribunal se hace más agresiva hacia los acusados impidiendo a éstos expresar con claridad sus razonamientos. Aun así, van sucediéndose las declaraciones de calado político. Varios acusados se declaran prisioneros de guerra y piden acogerse a la Convención de Ginebra, Gorostidi se proclama revolucionario, Larena defiende el internacionalismo proletario, Gelesaga se niega a reconocer al tribunal ..

    El ultimo en declarar es Mario Onaindia, quien al terminar su declaración grita «Gora Euskadi Askatuta!»levantando el puño y dando un paso adelante por lo que varios miembros del tribunal echan mano de sus sables y el público comienza a entonar el Eusko Gudaría. Es 9 de diciembre y la vista oral ha concluido con un vuelco de la situación inicial motivado por lo acontecido en la sala y en las calles. Aun así se mantienen las peticiones fiscales,

    incluyendo las de pena de muerte, y desde ese momento una espada de Damocles empieza a pender sobre la cabeza de seis de los acusados.
    A partir de entonces se sucedieron manifestaciones, huelgas, encerronas, manifiestos, actos de sabotaje y todo tipo de muestras de desaprobación contra el juicio. Ei objetivo es ahora condicionar las sentencias. En el Estado español y en el resto de Europa también se dan importantes movilizaciones. Las primeras llevan al Gobierno a declarar la suspensión de la limitación del tiempo de detención y con esa medida procede a detener a cientos de dirigentes de movimientos políticos. En el Estado francés, REA, Italia, Suecia, Dinamarca... se producen decenas de concentraciones llegándose en algunos casos a atacar las delegaciones diplomáticas españolas. En Milán, un joven estudiante muere por los disparos de la Policía en una manifestación. Además, Beihl continúa secuestrado.
    La tensión es tai que dentro del Régimen empezarán a aparecer fisuras. Para los más ultras la pérdida de control de las calles viene motivada por las tímidas medidas aperturistas que los llamados tecnócratas, ligados al Opus Dei, han puesto en marcha en los últimos años para liberalizar la economía y la política española de cara a una posible integración en la Comunidad Europea. Para estos sectores duros la situación requiere de una mayor contundencia represiva y de una reafirmación de los principios fascistas del Régimen. La Falange y el Ejército respaldan estas tesis. El Régimen acosado, trata de articular una reacción política y convoca una manifestación en Madrid en la que miles de personas aclaman al Caudillo. En diversas ciudades españolas se realizarían manifestaciones de apoyo al Ejército, pero en una dinámica defensiva, ya que la batalla de la opinión pública está perdida.

    El día 25 de diciembre Beihl es liberado y ETA V emitirá un comunicado en el que manifiesta que:
    Nuestro objetivo ha sido atraer la atención del mundo entero sobre ia existencia de nuestro pueblo y sobre la inquebrantable voluntad de lucha por su liberación integral: independencia nacional y la instauración do un moderno estado vasco, democrático, euskaldun y socialista."*
    * Comunicado de ETA V, diciembre de 1970

    ETA V había obtenido una gran rentabilidad publicitaria del secuestro. La decisión de liberar a Beihl evitó sumir á la organización en el trance de tener que cumplir sus advertencias y pudo ser presentada como un acto de generosidad. Pero, esta liberación generó tensiones internas en ETA V, aún bastante invertebrada a nivel organizativo, ya que había quien quería prolongar el secuestro y la decisión fue tomada sólo por un grupo de militantes sin un debate previo.

    El 28 de diciembre, se hace público el veredicto, que refleja el triunfo del sector duro del Régimen, Jokin Gorostidí, Xabier Izko y Teo Uriarte son condenados a dos penas de muerte cada uno. Onaindia, Dorronsoro y Larena son igualmente condenados a la pena capital, y el resto de los acusados, excepto Arantza Arruti que resulta absuelta, a penas que oscilan entre los 12 y los 70 años de prisión. Esta decisión, promovida por los altos estamentos militares, no refleja una fortaleza real. En los días siguientes las presiones populares y diplomáticas se redoblarán hasta el punto de hacer imposible la aplicación de estas condenas. El día 30, en un movimiento probablemente calculado de antemano, Franco anuncia la conmutación de las penas de muerte por cadenas perpetuas. En las horas previas, varios gobiernos han solicitado públicamente la anulación de las condenas, entre ellos el del Vaticano. Igualmente se han reproducido las manifestaciones, entre las que destacan las de Baiona y Maule, que con 10.000 y 1.500 participantes respectivamente constituyeron las mayores movilizaciones realizadas hasta la fecha en Iparralde.

  20. #45

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    A pesar de que el franquismo había tratado de reconducir la situación, con las movilizaciones de apoyo a Franco y la doble maniobra de condenas a muerte e indulto, la crisis de diciembre de 1970 había supuesto verdaderamente el comienzo del fin de la dictadura. Los anhelos de los tecnócratas para construir una dictadura presentable saltaban hechos añicos ante la reacción ultra. Detenido el tibio intento reformista, el Régimen bascularía hacia posiciones más reaccionarias, lo que redundaría en la aceleración de su proceso de descomposición. Señalado por la opinión pública internacional y acosado por una oposición interna que empezaba a tomar cuerpo, el Régimen resultó juzgado y condenado en Burgos.

    Pero el franquismo herido estaba lejos de desmoronarse. A pesar de las dificultades y de la evidente decrepitud física del propio Franco, contaba con una base social aún muy amplia en el Estado español y con los apoyos del Ejército y de la oligarquía, además de la evidente complicidad de los EEUU, que había mantenido un absoluto silencio durante este proceso. Sobre estas bases se produciría el enroque del núcleo del franquismo que provocaría que los últimos años de la dictadura fueran los más duros, represivamente hablando, desde la posguerra.

    Aprendida la lección de la derrota de Burgos, el Estado pasaría a enfocar la represión de una nueva manera. No volverían a realizarse procesos masivos y los militantes de ETA serían eliminados sin trámites siempre que se pudiera. Más tarde haría su aparición la guerra sucia. En esta tarea un personaje jugaría un papel central, el vicepresidente del Gobierno, almirante Luis Carrero Blanco, que se encargaría de la creación de un nuevo servicio de inteligencia militar, el SECED, y de diseñar las líneas maestras de la represión.

    PUGNA POR LA LEGITIMIDAD



    Durante las protestas contra el Proceso de Burgos la sociedad vasca había respondido masivamente superando el control de las siglas políticas. Tanto los sectores obreros como el conjunto de la población habían asumido como propias las movilizaciones y ello se plasmó en una respuesta sin precedentes. Pero es evidente que los procesados pertenecían a ETA, por lo que la atención estaba centrada en esta organización, que en esos momentos se encontraba dividida y desorientada. Las posiciones que adopte cada rama de la organización serán cruciales para dilucidar la batalla de la legitimidad sobre las siglas ETA, no sólo entre la base social, sino dentro de la propia militancia de la organización.

    La inicial posición dominante de Sexta parece consolidarse cuando los procesados en Burgos elaboran, en diciembre de 1970, un documento en el que reconocen a este sector como la única ETA y critican durísimamente, personal y políticamente, a los dirigentes de ETA V. Para los presos en Burgos, ETA V no tiene legitimidad estatutaria para impugnar lo acontecido en la asamblea y sus posiciones políticas representan una maniobra de la derecha para apropiarse de la referencialidad de las siglas de ETA y privar a ésta de su naturaleza revolucionaria.*

    ·* El documento, que ETA Sexta publicará bajo el titulo de “Documento de los presos de Burgos dirigido al Biltzar Ttippia de su organización Euskadi Ta Askatasuna, tiene un enorme valor simbólico y político. Esté texto, además de dar la razón a la dirección de Sexta y elaborar uno de los alegatos más decididamente marxista-leninistas de la historia de ETA. Tiene el valor añadido de estar redactado sustancialmente en el periodo en el que seis de los procesados ya han sido condenados a muerte y se encuentran a la espera de que esta pena sea ratificada o conmutada por Franco. Este hecho, recogido en el mismo texto con una nota aclaratoria ( “ En estos momentos, a las 21 horas del día 28 de diciembre de 1970, nos acaba de ser comunicado que acabarnos de ser condenados a nueve penas de muerte»), es ilustrativo sobre el grado de determinación de los militantes de ETA. dedicados desde el corredor de la muerte a la redacción de un profundo análisis político.


    Aunque del análisis de lo publicado por los presos se desprende que éstos no estaban en una total sintonía política con la dirección, el posicionamiento sobre la cuestión de la legitimidad es tan contundente que Sexta utilizará con profusión este documento.

    El momento de la aparición del documento es oportuno porque desde la firma de un comunicado conjunto con el PCE en octubre de 1970 llamando a una jornada de movilización contra el proceso de Burgos, que no había sido bien asumido por un sector de la militancia, las críticas internas estaban empezando a aflorar en Sexta. El documento de los presos de Burgos debía haber zanjado el debate, pero es la propia dirección de Sexta la que se encargará de provocar la rebelión interna cor una serie de decisiones que empezarán a distanciarse notoriamente de lo que ETA había mantenido en los últimos años.

    La gran respuesta social generada en tomo al proceso de Burgos llevó a Sexta a un exceso de optimismo sobre la capacidad de lucha de la clase obrera y sobre su propia influencia en la misma. Este error de apreciación, unido a una nueva lectura lineal de la teoría marxista, llevó a la organización a abandonar las señas de identidad de ETA. Durante meses no se realizaron acciones armadas y la dirección, junto a muchos de los cuadros intermedios, se dedicó a debates más o menos desconectados de la realidad vasca En este impasse muchos de los refugiados que huían a Iparralde, más de un centenar durante las protestas de diciembre de 1970, empezaron a encontrar una mayor identidad con los planteamientos que hacía el núcleo de ETA V y comenzaron a engrosar sus menguadas filas.
    A principios de 197I comienza en Iparralde un proceso encaminado a la constitución de un Frente Nacional entre organizaciones políticas vascas ETA había intentado en 1967 con la campaña BAI y en I970 con la campaña Batasuna, la constitución de este frente, intención que se vería frustrada en ambas ocasiones por la reticencia del PNV. Ahora, con las movilizaciones de Burgos recientes, todos los agentes políticos son conscientes de que ha emergido una enorme fuerza en la sociedad vasca y nadie quiere quedarse al margen, por lo que el PNV parece tener en estos momentos una mayor predisposición a participar en este Frente.

  21. #46

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    Tras unas conversaciones preparatorias, en enero de 1971 comienza la primera de un ciclo de reuniones en las que se tratará infructuosamente de llegar a un acuerdo que defina el funcionamiento de este movimiento de coordinación. A esta primera reunión asisten el PNV, E.L.A, EGI-Batasuna, Enbata, Branka y APV (Ayuda Patriótica Vasca, una asociación de apoyo a los presos políticos). Por parte de ETA acudirá una delegación de ETA V, aunque curiosamente, esta delegación alberga la presencia de dos observadores de Sexta, que no ha sido invitada. Sexta criticará inicialmente este intento, aunque más tarde será formalmente convocada y decidirá acudir.

    El desarrollo de estas conversaciones, que se prolongarán a , lo largo de seis reuniones entre enero y mayo de 1971, es bastante frustrante, ya que hay multitud de debates que impiden los acuerdos de fondo. Son temas de discusión desde la lengua que se debía utilizar en las reuniones, ya que algunos de los delegados desconocían el euskera, hasta la propia composición del Frente Nacional. A partir de la incorporación de Sexta a las reuniones son permanentes los reproches a esta organización por las críticas que anteriormente había vertido contra este foro. La invitación al debate de grupos como el PSOE o Komunistak es también objeto de fuertes discusiones, y terminarán rechazándose No hay que olvidar que algunas de las organizaciones presentes eran escisiones unas de otras y que los enfrentamientos entre ellas habían dejado heridas aún abiertas. Además, muchas de las organizaciones tenían intereses de clase radicalmente opuestos.

    Pronto comenzarán a sucederse los descuelgues, empezando por ELA y el PNV, las dos principales organizaciones del nacionalismo histórico que ya no veían con interés lo que estaba sucediendo En el fondo de la actitud jelkide subyacía su conocida apuesta por la legitimidad del Gobierno Vasco en el exilio. Más tarde ELA-berri abandonará alegando incompatibilidades con Sexta. Esta organización seria precisamente la siguiente en desmarcarse del proyecto. Tras la última reunión, el 8 de mayo de 1971 sólo quedaban en el proyecto ETA V, Enbata, Branka, APV y EGl-Batasuna, por lo que se decide abrir un período de reflexión que en realidad supone el fin del proyecto, aunque la identidad de las organizaciones que se mantienen en el intento hasta el final será muy reveladora sobre la futura política de alianzas en el escenario vasco.

    Durante estos meses se había acelerado el proceso de decantación de Sexta en contra de la trayectoria histórica de ETA. En el primer Zutik elaborado por Sexta tras la escisión (el número 52. mayo de 1971) se empezaba a presentar abiertamente el viraje, cuestionando la validez de la lucha armada y calificando la ideología anterior de ETA como nacionalismo burgués. Todo ello empezó a provocar una sostenida fuga de militantes que se incorporarán a ETA V. A pesar de este drenaje de militancia, Sexta consiguió realizar incorporaciones, aunque esta vez atraídas por sus nuevas concepciones, lo que redundó en una aceleración del proceso de desvinculación de su ideología tradicional.

    En los meses siguientes Sexta se vio envuelta en un complicado proceso de confrontación interna, ya que había conseguido mantener a varios centenares de militantes que, abandonada la lucha armada salvo para funciones de abastecimiento, se dedicaron al trabajo sindical y al debate político. En marzo de 1971 la detención de la dirección de Sexta en Bizkaia, dentro de un operativo que se saldó con un centenar de detenciones más, provocó la salida al exilio de un nutrido grupo de militantes que se organizó en una tendencia que se denominó El Bloque o Barnuruntz. Barnuruntz estaba escamado ante los contactos que parte de la dirección de Sexta estaban llevando con la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) francesa. En agosto de 1971 este grupo llegó a asaltar la sede de Sexta en Baiona para hacerse con sus archivos. Estos hechos, que motivaron la expulsión de los del Bloque, provocaron perplejidad entre la base. En septiembre de 1971 Sexta anunciaría en el Zutik 53 la ruptura con su historia:

    Una crítica desde las posiciones actuales a nuestra práctica anterior es cualitativamente diferente a la que podíamos hacer, por ejemplo, en 1967 respecto a la política desarrollada cuatro o cinco años atrás. Se trataría en este caso de autocriticarnos por determinados errores concretos, por fallos más o menos coyunturales, por no haber aplicado consecuentemente los principios en que nos apoyábamos. Hoy no es posible criticar aquellos errores sin un rechazo del conjunto de tales principios, sin una impugnación global. Para decirlo de una vez: sin impugnar la doctrina tradicional de ETA y su concreta práctica política. Es por eso que decimos que no se trata de un paso más en una evolución ininterrumpida, sino, literalmente de un corte: la ruptura de ETA con el nacionalismo.*
    * ETA Sexta: Zutik 53, p. 2.

  22. #47

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    Renunciando a la lucha armada por considerarla elitista y al independentismo por considerar que dividía a la clase trabajadora, Sexta dejará de ser una parte de ETA, aunque siga reivindicando ese nombre durante un tiempo. Desde finales de 1971 Sexta se va a instalar en el trotskismo, corriente dominante en la extrema izquierda francesa tras el Mayo del 68, de donde se nutre ideológicamente la dirección en el exilio. Tras una nueva escisión en otoño de 1972, en la que ellos denominaron VII Asamblea (entre los grupos denominados Mayos y Minos, diminutivo de mayoritarios y minoritarios), los primeros acabarán por confluir en 1973 con la LCR, conformando un partido de ideología trotskista* (LCR-LKI).
    * El trostkismo constituyó una de las más importantes corrientes del movimiento comunista internacional. Basado en las aportaciones de León Trostky, uno de los principales líderes de la Revolución soviética, más tarde apartado y asesinado por Stalin, construye una teoría revolucionaria partiendo de la crítica a los errores de la vía soviética de construcción del socialismo. A partir de 1938 los partidos de orientación trostkista constituyeron la IV Internacional, en oposición a la III Internacional de orientación prosoviética, junto con el maoísmo, con el que mantiene grandes diferencias, fue una de las ideologías en boga en los años sesenta y setenta como alternativa al comunismo soviético. Tras el Mayo de 1968 y hasta nuestros días, el troskismo ha sido la principal fuerza de extrema izquierda en el Estado francés.

    Por su parte, los primeros meses de andadura en solitario de ETA V son complicados, dado que se encuentra en una precaria situación organizativa. Al "grupo de los cinco" apenas se han unido un puñado de militantes exiliados y han recibido el apoyo de sectores del nacionalismo no expresamente revolucionarios. La primera preocupación de este núcleo a finales de 1970 es la crítica a Sexta y la desviación españolista que, a su entender, supone esta organización. Para ello se recurre a procedimientos un tanto irregulares como el salto en la numeración de los Zutik: aparte de retomar la edición de Zutik antes que Sexta (lo hizo en octubre de 1970 con un boletín dedicado a realizar su análisis de la escisión) y publicarlo con mayor frecuencia, ETA V comenzó a numerar la revista saltándose cuatro números, es decir a partir del 57 en lugar del correspondiente 52, lo que haría pensar a cualquier lector no informado de un Zutik de ETA V que estaba ante un ejemplar más reciente que cualquier Zutik de Sexta que hubiera leído.

    Son momentos de gran preocupación y muchos militantes y simpatizantes de ETA temen que el trabajo de muchos años y el capital político acumulado queden en manos de una organización que traicione el ideario histórico de ETA. Por eso no se duda a la hora de utilizar procedimientos poco ortodoxos en esta pelea. La publicación de Zutik 57 elaborado (y firmado) por Julen Madariaga atacando a Sexta a través de la crítica a un artículo que no había sido elaborado por esa organización o el encargo a Txillardegi de la elaboración integra del Zutik 60, a pesar de que éste no era militante de la organización, y que se traduce en un texto de enorme agresividad, son otros ejemplos en ese sentido.

    En los meses siguientes a la escisión ETA V publicará un total de cinco Zutik con varias características especiales. En primer lugar, los números entre el 57 y el 61 llevan en la portada el sello de ETA con el añadido del lema Askatasuna ala Hil (Libertad o Muerte). En segundo lugar, son materiales realizados en el contexto de la pugna por la legitimidad con Sexta por lo que su tono en unos casos es polémico y crítico, mientras que en otros se trata de materiales un poco de relleno para dar la impresión de una gran actividad. En el primer tipo de Zutik se incluyen los ya mencionados números 57 y 60 de Madariaga y Txillardegi, mientras en el segundo caso se encuentran los números 58 (una octavilla de una hoja fechada en diciembre de 1970 y destinada a difundir el comunicado de liberación del cónsul Beihl) y el número 61, que reproduce en su integridad el prólogo elaborado por el filósofo francés Jean Paul Sartre al libro de Giselle Halimi sobre el proceso de Burgos.*
    ·
    · Este prólogo encierra una historia curiosa, pues al parecer, tanto la solicitud de realizarlo como los materiales teóricos que usó el erudito francés provenían de la dirección de Sexta. Sin emburro, el contenido de este extenso prólogo es totalmente contrario a las tesis de Sexta, ya que realiza un elogioso recorrido por la historia de ETA, defendiendo su trayectoria y el uso de la respuesta armada y además asume el enfoque colonialista del conflicto vasco.
    ·
    Zutik 59 constituye la excepción en este período, ya que a pesar de su brevedad realiza un par de aportaciones de interés. Por un lado presenta la propuesta de ETA para la constitución del Frente Nacional, de cara a las conversaciones que en ese sentido se están realizando en esos momentos. Por otro lado publica dos artículos titulados "Patriotismo e Internacionalismo" y "Alternativa de la tendencia marxista dentro de ETA", que además de presentar un tono sosegado y autocrítico, defienden con razonamientos de izquierda las principales apuestas de ETA V, el independentismo no opuesto al internacionalismo, la apuesta por el Frente Nacional y la lucha armada, en un estilo que recuerda de forma genuina el del período de la quinta asamblea*

    * Del primero de los trabajos, el más breve, se menciona expresamente que está tomado del boletín “Gatazka” elaborado por Lopez Adán, “Beltza”, pareciendo el segundo, también, de su inspiración, y probablemente también de la de Krutwig.

  23. #48

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    Este desorden ideológico y técnico en las publicaciones es reflejo del estado organizativo en que se encuentra ETA V en su primer año de vida. Entre el verano de 1970 y el de 1971 (período que algunos han denominado de ETA-Askatasuna ala Hil!, por la leyenda que presidía los Zutik) la organización carece casi de aparato organizativo. La publicación de los Zutik, el secuestro de Beihl y la participación en el frustrado intento de construcción del Frente Nacional, junto a la convocatoria de siete manifestaciones para el Aberri Eguna junto a APV, ECI, Branka y Enbata (con discretos resultados) centran la actividad de este período.

    Precisamente, la quema de una bandera francesa durante la convocatoria del Aberri Eguna de 1971 en Donibane-Lohitzune servira al Gobierno francés de excusa para dictar órdenes de expulsión de Iparralde contra Telesfor Monzón y Txillardegi. Cuando vencía el plazo de la orden de expulsión, el 20 de mayo, Monzón y Txíllardegi se encerraron en la catedral de Baiona y comenzaron una huelga de hambre.

    Treinta y cinco personas más, la mayoría refugiados políticos, secundaron esta protesta. Al cabo de una semana, con Monzón en un estado de salud muy delicado, contaba en ese momento con 67 años, dos militantes de ETA tratan de secuestrar al cónsul francés en Donostia. Al día siguiente, el subprefecto ofrece un trato a los encerrados aceptando estos un destierro de dos meses. Esta protesta contribuyó a cohesionar a los refugiados, y acercar a muchos de ellos a ETA V, que se perfilaba como la única heredera de la tradición de ETA. Un dato significativo es que en los años siguientes cuatro de los participantes en esta encerrona fallecerían mientras desarrollaban acciones armadas en ETA
    La tarea de reconstrucción de ETA V culminó, en una primera fase, con la celebración de una preasamblea en agosto de 1971, reunión preparatoria de una más amplia que debería celebrarse meses más tarde. Huyendo de los excesos teoricistas de los últimos años, la reunión se centró en la restauración de una estructura organizativa, basada en los frentes surgidos de la V Asamblea. Éste es el momento en que el "grupo de los cinco" pierde el protagonismo que le quedaba, siendo la salida de Etxabe de la organización, oficialmente por razones personales, el elemento más significativo en esa dirección.*

    * Etxabe (conocido como Haundixei). militante desde el nacimiento de ETA. había sido el alma mater del Frenle Militar en los años anteriores. Pocos militantes habrán sufrido la represión de una manera más brutal que él. Uno de sus hermanos f ué secuestrado y torturado por la Guardia Civil en 1963. Otro hermano, Iñaki, murió tiroteado a sangre fría en 1975 por el mismo cuerpo. Ese mismo día una bomba destrozó el coche de Etxabe en Iparralde. En 1978, Etxabe seria ametrallado por un grupo parapollcial en Donibane Lohizune, muriendo en la acción su esposa. Agurtzane Arregi. y recibiendo el mismo dieciocho impactos de bala en el cuerpo, que aunque no le causaron la muerte le dejaron importantes secuelas Etxabe falleció víctima de un Infarto en 1996, poco tiempo después de su última estancia en prisión.

    Este paso dará credibilidad a ETA V, ya que al margen de su papel histórico al conformar el núcleo organizativo que hizo frente a la desviación de Sexta y facilitó la evolución de ETA por sus cauces naturales, la actitud personal y hasta política de algunos de los miembros de este heterogéneo grupo no era un reclamo atractivo para la base militante. Eustaquio Mendizabal, Txíki, sería el nuevo responsable del aparato militar y a él le correspondería estructurar ese aparato para reactivar el accionar armado

    En este período son bastante intensos los contactos con EGI, tanto en las reuniones del Frente Nacional como a través de otros canales. Para EGI, la inoperancia del PNV es un factor de frustración que contrasta con el ejemplo que están dando los militantes de ETA. Toda la estructura de EGI en el interior es ahora autónoma del partido y aunque mantiene la sigla histórica es una formación independiente. Por eso. desde el PNV se les llamará EGI-Batasuna. denominación que terminará por generalizarse. Esta insatisfacción hacia el viejo partido se había traducido en una postura favorable a los movimientos, que provenientes de ETA, se realizan de cara a aunar esfuerzos en el campo abertzale, así como en unos escarceos con la lucha armada que se cerraron dramáticamente con la muerte de Artajo y Asurmendi. La falta de una estructura propia en el interior hace que en alguna ocasión miembros de EGI realicen tareas de apoyo para ETA V. La relación entre ambas organizaciones se irá consolidando fruto de la atracción ideológica que ETA está ejerciendo sobre EGI.

    En 1971. bajo la influencia deTxillardegi y su grupo Branka. EGI-Batasuna había desarrollado una campaña de propaganda denominada Aintzina, consistente en realizar pintadas con una "A", emulando las primeras pintadas con las siglas ETA. intentando crear un nuevo movimiento abertzale ubicado entre el PNV y ETA. Pero tal intento carecía de espacio político por lo que fue desechado y EGI optó por un acercamiento expreso a ETA. A finales de 1971 la dirección de EGI entablará negociaciones con ETA de cara a una fusión entre ambas organizaciones. Este diálogo desembocará en la entrada de EGI en ETA en un proceso que se ratificará en el Aberri Eguna de 1972. en una reunión celebrada en Erandio, en la que por parte de ETA asisten Argala.Txikia y Xenpe, por EGI Jonan Aranguren, Iharra e Iñaki Mujika Arregi, Ezkerra. Este último había sido el inspirador de este proceso y el artífice del reforzamiento que había vivido EGI en los últimos meses, que le había llevado a convertirse en una potente estructura con entre 200 y 5OO militantes, y alrededor de una decena de liberados.*

    *. Entre los militantes de EGI-Bataasuna que serían conocidos por sus futuras actividades en ETA, además de los mencionados Iharra y Ezkerra. se puede mencionar a otros como Pertur, Wilson, Goierri, Santi Arrospide, Larretxea...

  24. #49

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    Desde un punto de vista numérico podría parecer que era ETA la que quedaría diluida entre la militancia de EGI, mucho más numerosa, pero en la práctica la unificación se hacía bajo la denominación y el ideario político de Euskadi Ta Askatasuna.

    La línea política de ETA en los años siguientes siguió firmemente instalada en posiciones revolucionarias, por lo que la absorción de EGI fue en realidad fruto de la evolución hacia la izquierda de la militancia de esta organización, que había vivido como grandes acontecimientos generacionales hechos como los sucedidos en el verano del 68 vasco (con las muertes de Etxebarrieta y Manzanas) o el Proceso de Burgos. La potente aportación humana de EGI, unida a los fructíferos trabajos de recuperación de militantes de Sexta y a las nuevas captaciones, permitieron a ETA estar recuperada a principios de 1972 de la escisión sufrida año y medio antes.
    El despegue de ETA V y el declive de ETA Sexta demostrarán la solidez ideológica del grupo social que se había conformado en torno a la línea política de ETA. Por encima de coyunturas organizativas, de debilidades provocadas por la represión, de aventuras ideológicas de grupos más o menos amplios que usaran las siglas ETA, la base social identificada con ETA había constituido un grupo sólidamente anclado en las posiciones del nacionalismo revolucionario fijadas en la V Asamblea. Sólo una organización independentista y revolucionaria podrá ser continuadora de la tradición de ETA, y cualquier intento de cambiar esto terminaría por fracasar. Además se confirmaría con la práctica lo que algunos análisis teóricos despegados de la realidad trataban de negar, que no sólo eran compatibles el nacionalismo independentista con la ideología de izquierda revolucionaria, sino que la unión de ambos conceptos había creado la fuerza social más combativa de Euskal Herria, la izquierda abertzale.


    Capítulo IV

    ETA V y la muerte de Carrero Blanco


    ETAV


    La preasamblea del verano de 1971 marca el final del proceso de reconstrucción de ETA V, que con una nueva dirección y un cierto fortalecimiento organizativo, es capaz de esbozar una estructura y una táctica de intervención para el período que se avecina. La incorporación de EGI dará más tarde una sólida base militante al proyecto, pero ya meses antes ETA había retomado su actividad hacia el exterior. Las primeras acciones de ETA después del secuestro del cónsul Beihl fueron dirigidas contra colaboradores de la Policía Tras las enormes protestas suscitadas contra el Proceso de Burgos, los sectores más derechistas del Régimen habían expresado sus quejas por la supuesta tibieza represiva, y poco después habían empezado a realizar acciones de castigo contra personas de izquierdas y contra abertzales. La denominación Guerrilleros de Cristo Rey empezó a ser utilizada por estos grupos de fascistas locales en coordinación con policías para reivindicar sus acciones, generalmente palizas y ataques contra propiedades. En Euskal Herria diferentes personas fueron víctimas de esos ataques, siendo quizás las más significativas, dos abogados de los procesados en Burgos, José Antonio Etxebarrieta, ya gravemente
    enfermo en esas fechas, que fue apaleado en la calle y Juán María Bandrés a quien le incendiarían el coche.

    En noviembre de I971, ETA destruiría los comercios de dos de estos agresores en Donostia y Ondarroa y también incendiaría el caserío de un confidente policial en Urnieta. La destrucción en diciembre del Club Marítimo de Algorta, lugar de reunión de la oligarquía de Neguri, sería la última acción armada de 1971 y demostraría tanto la voluntad como la capacidad de ETA de retomar Ia lucha armada, al tiempo que señalaría con claridad que la lucha social iba a ser una de sus prioridades. En esos momentos la realidad laboral es muy conflictiva. Las demandas de los trabajadores eran generalmente ignoradas y cuando se realizaban acciones de protesta eran duramente reprimidas. En los dos años anteriores la Policía había matado en el Estado español a un total de ocho obreros en movilizaciones de carácter laboral.

    Uno de estos conflictos de difícil resolución se había desatado en noviembre de 1971 en la empresa Precícontrol, situada entre Eibar y Ermua, donde las demandas de los trabajadores habían sido respondidas por Id dirección de la empresa con el despido de los 170 componentes de la plantilla y la decisión de trasladar la empresa a otra provincia. En enero de 1972 las cartas de despido se hallaban en manos de los trabajadores y la situación parecía irreversible. Pero el día 19 de enero un comando de ETA secuestra a Lorenzo Zabala, principal accionista de Precicontrol y horas más tarde la organización exige en un comunicado que se atiendan en el plazo improrrogable de cinco días todas las peticiones de los trabajadores, amenazando en caso contrarío con ejecutar al rehén. El día 21, la dirección de Precicontrol accede a casi todas las demandas y horas más tarde Zabala es liberado.

  25. #50

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    Esta acción es un éxito total para ETA V a varios niveles. De cara a la opinión pública presenta a ETA V como continuadora natural de la ETA histórica. Frente a Sexta, a la vez que subraya el compromiso social de ETA V, demuestra que la acción armada es útil para la lucha obrera, no como sustituto de las vías tradicionales sino como complemento a éstas cuando están agotadas. Para la patronal el mensaje es también claro: los trabajadores tienen e! apoyo de ETA para lograr sus objetivos. Zabala es un empresario vasco, condición que no impedirá que ETA actúe contra él. Este punto sería aclarado por ETA:
    Todos los patronos son iguales para nosotros, son nuestros explotadores, no cambia nada que tengan o no apellidos vascos, pues nos oprimen igualmente sean vascos, españoles, franceses o yanquis *
    *Zutik nº 63 1972

    Los autores materiales de esta acción son dos jóvenes militantes que en en futuro tendrán un peso importante en ETA. Por un lado Txomin Iturbe, que ha formado desde la escisión parte del grupo inspirador de ETA V y que ya había tomado parte en el secuestro de Beihl. Y por otro lado José Miguel Beñaran. Argala, que ha sido el inspirador de la acción y que provenía de Sexta. Aunque la Policía desataría una importante actividad represiva al hilo de esta acción realizando decenas de detenciones, no conseguiría capturar a los autores materiales ni a sus colaboradores, ni localizar, hasta pasados varios años, el lugar donde Zabala había permanecido retenido.*
    *. Para estos datos y un completo relato del secuestro de Zabala. ver “Argala” de Iker Casanova y Paul Asensio, Txalaparta. Tafalla. 1999, pp. 112 y siguientes.

    Este golpe al Régimen no tardaría en ser respondido de la forma habitual. Por un lado, desde el Ministerio de Gobernación y del Ejército se estaba diseñando el llamado Plan Udaberri, que se activaría a partir de abril de 1972, que consistía en formar una red de mercenarios para activar la guerra sucia contra el mundo abertzale. Por otro lado, la Policía acentuaría su política de "tirar a matar contra los militantes de ETA. Ya en enero de 1972 dos comandos de ETA eludirán sendos controles de carretera en Gasteiz y Zarautz bajo intensos tiroteos de los que escapan indemnes. Pero era obvio que esta política debía cobrarse pronto víctimas mortales y esto sucedió en marzo de ese año en la persona de Jon Goikoetxea, de 22 años y natural de Derio. Este joven era responsable de ETA en Nafarroa y se dirigía en coche hacia la muga el 16 de marzo en compañía de otros dos compañeros cuando fueron interceptados en un control. Dos de los militantes consiguen escapar huyendo monte a través, pero Goikoetxea es detenido y ejecutado de un tiro en la cabeza.

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