A lo largo de su historia, Coahuila ha tenido diversas categorías jurisdiccionales. Su historia es de lo más interesante, ya que nos permite comprender la relación que tenía esta entidad política con las de su entorno, tanto en una perspectiva nacional como internacional. Por otra parte, los cambios en la política nacional de los dos primeros tercios del siglo XIX dieron origen a diversos movimientos de carácter local, los cuales se oponían a los cambios que se implementaban desde el centro.

En 1821, año en que se consumó la independencia mexicana, Coahuila formaba parte de las Provincias Internas de Oriente, junto con el Nuevo Reino de León (Nuevo León), Nuevo Santander (Tamaulipas) y Texas.[1] Una vez desaparecido el Primer Imperio Mexicano, con la promulgación del “Acta Constitutiva de la Federación” el 31 de enero de 1824, y de acuerdo con su artículo 7, surgió a la vida legal el Estado Interno de Oriente, compuesto por las Provincias de Coahuila, Nuevo León y Texas.[2]

El 7 de mayo de 1824, se declaró que Nuevo León formaría un estado, y Coahuila y Texas formarían otro.[3] Pero la “Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos” de 1824, en su artículo 5, Título II, declaró que era parte integrante de la Federación el Estado de Coahuila y Texas. Al instalarse el Centralismo en el país, el que era el Estado de Coahuila y Texas quedó convertido en dos “Departamentos” (estados), el de Coahuila y el de Texas.[4]

La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos del 5 de febrero de 1857 declaró en su artículo 43 como parte integrante de la federación el “Estado de Nuevo León y Coahuila”. Tras la caída de Vidaurri y del Segundo Imperio Mexicano, fue erigido el Estado de Coahuila de Zaragoza, por decreto del 18 de noviembre de 1868.[5]

Como podemos inferir de los datos presentados, la obtención del estatus legal de Coahuila como estado “per se” fue un asunto que tardó casi medio siglo (47 años) de duración desde la consumación de nuestra independencia.

Esta inestabilidad territorial del norte mexicano, y particularmente de Coahuila, llegó a plasmarse en el uso de banderas estatales, banderas que representaban causas, ideales o protestas contra los gobiernos centralistas. En pocas palabras, estas banderas eran medios de propaganda política contra el centralismo imperante en el país. Después de todo, la nación comenzó con un régimen federalista en 1824. En la práctica, el centralismo afectaba los intereses de los federalistas, que requerían de la autonomía de los estados norteños para poder decretar sus propias y convenientes leyes, como la de la esclavitud, en el caso de Texas.

Un caso muy concreto de expresión política digno lo tenemos en la bandera de Coahuila y Texas. Ya hemos visto que la Constitución Política del régimen federalista mexicano de 1824, creó el Estado de Coahuila y Texas. Esta bandera coahuiltexana era semejante a la mexicana actual, en verde, blanco y rojo, pero en lugar del Escudo Nacional se encontraban dos estrellas de cinco puntas, representando una a Coahuila y otra a Texas. Se acepta comunmente que el color de las estrellas era dorado (otros dicen que verde, o azul).



Existen dos testimonios importantes sobre la existencia y significado de esta bandera. Uno es el del coronel Juan Almonte, ayudante del general Santa Ana, que anotó en su “diario” lo tocante al sitio y batalla de San Antonio de Béjar, y señala en él que los enemigos (coahuiltexanos), tan pronto como se enteraron de la marcha de la división (mexicana) izaron la bandera tricolor con dos estrellas, diseñada para representar a Coahuila y Texas”.[6]

El otro testimonio es del oficial José Sánchez Navarro, autor de “La guerra de Tejas, memorias de un soldado” [7] que después incorporó el dibujo de esta bandera a un mapa e ilustración del Álamo.[8]

Esta bandera mostraba que no se aceptarían en Coahuila y Texas (las dos estrellas según la designación de 1824) las Bases Constitucionales centralistas de Santa Ana que en 1835 convertían a dicho estado en un mero departamento, sin derecho a constitución propia.

Cuando Texas obtuvo su efectiva independencia de México, conservó una de las dos estrellas de esta bandera Coahuiltexana en su pabellón de la “estrella solitaria”. La definitiva bandera texana conservó en dos fajas los colores blanco y rojo de la bandera de México y de Castilla y León, mientras que en una partición vertical de color azul, conservó la estrella de cinco puntas (blanca).

Una segunda bandera regional cargada de elementos anti-centralistas sería la de la llamada “República del Río Grande”. En una convención llevada a cabo el 17 de enero de 1840 en Laredo (ahora jurisdicción de Texas, entonces todavía parte de México), los delegados de los tres estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas se pronunciaron y declararon la independencia de los tres estados para formar una nueva república. Desde luego, este era una manera de presionar al gobierno centralista para que se restituyera la constitución federalista de 1824. Jesús de Cárdenas fue designado presidente; Antonio Canales Rocillo, comandante general del ejército; Juan Nepomuceno Molano, delegado y miembro de la convención por Tamaulipas; Francisco Vidaurri y Villaseñor, delegado y convencionista por Coahuila; Manuel María de Llano lo era por Nuevo León, y José María Jesús Carvajal era el secretario de la convención.



Esta bandera era semejante en diseño a la de Texas, con dos fajas, la superior en blanco, la inferior en negro, más una partición vertical roja, y sobre esta, puestas en línea descendente, tres estrellas blancas de cinco puntas, cada estrella representando un estado separatista. Esta efímera “República del Río Grande” o “República Nortemexicana” duró 293 días, ya que la expedición punitiva del general mexicano Mariano Arista fue imparable, y Canales tuvo que capitular en Camargo, Tamaulipas, el 6 de noviembre de 1840.

Por lo general, las fuentes que hablan de esta declaratoria de independencia son estadounidenses, ya que México, en medio de un clima tan volátil como era el de esa época, prefirió guardar silencio. Varias entidades federativas buscaban los mismos fines separatistas, y hablar del asunto solamente hubiera alentado la secesión. Incluso hay quien piensa que los hechos fueron más que históricos, de carácter propagandístico en beneficio de los texanos. Sin embargo, hay publicaciones periódicas mexicanas de la época que dan certezas de la historicidad de los acontecimientos, como “La Hesperia” del 5 de abril de 1840, página 2, en su artículo “Crónica de México” columna 3; y el mismo semanario, en su edición del 12 de abril de 1840, “Crónica de México”, pp. 2 y 3.

Por otra parte, uno debiera preguntarse si la anexión de Coahuila por Santiago Vidaurri, gobernador de Nuevo León, el 19 de febrero de 1856, no respondía al proyecto de la formación de la “República de la Sierra Madre” que aparentemente era un nuevo intento por federar e independizar a los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. Si así fuera, el fondo y contexto de este nuevo intento fue el proyecto fallido de 1840.



En nuestra época no existe una bandera oficial del Estado de Coahuila. Sin embargo, en ocasiones suele utilizarse un diseño extraoficial, que es en campo blanco, el escudo del Estado. No tiene connotaciones ni mensajes de ninguna clase. Simple información histórica en el escudo, como parte que fue Coahuila de la Nueva Extremadura y de la Nueva Vizcaya, así como la arboleda y la alegoría del sol revolucionario.

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