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Thread: ¿Navarra formó siempre parte de la nación española?

  1. #51

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    El profesor Orella Unzue habla de Fernando de Aragón y de Borgia

    http://www.youtube.com/watch?v=JrNNBi4Ik2M

    Ponencia impartida en el Primer Congreso de Historiadores de Navarra celebrado en septiembre de 2010 en Viana (Errioxa, Nafarroa). El catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Deusto, profesor José Luis Orella Unzué, habla de los ideólogos contratados por Fernando el Católico para justificar la Conquista de Navarra de 1512.

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    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  2. #52

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    He aquí una breve pero instructiva lección por parte de nuestro más afamado harrijasozale (Levantador de piedras)

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    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  3. #53

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    Hurgando por internet, he encontrado esta pieza sencilla, pero no menos importante para l comprender esta historia


    El emperador Carlos Quinto de gloriosa memoria gustaba de hablar Vascuence, que por tener al confesor, capellán y médico bascongados, como se nota en su lugar, o por curiosidad aprendió algunas palabras; y así de personas fidedignas he sabido, que encontrando en el camino a un arriero de Navarra le preguntó en bascuence:

    -Mandazaya, nondic zatoz? Arriero, ¿de dónde venís?

    Y respondió:

    -Nafarroatic. De Navarra.

    Y luego le preguntó más:

    -Nafarroan gari asco? ¿En Navarra hay mucho trigo?

    Y respondió,.

    -Bai, jauna, asco. Sí, señor, mucho.

    Concluyó el Emperador diciendo:

    -Nafarroan gari asco; batere, batere ez neretaco.

    En Navarra mucho trigo, pero nada para mí.

    Isasti, Compendio historial.
    Textos arcaicos Vascos, Madrid, 1960, 154 or.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  4. #54

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    Hallazgo visigodo en Nafarroa


    Erriberri (Olite) recupera su piedra fundacional




    Apenas quedan testimonios escritos de lo que se conoce como los Años Oscuros de la historia, los que seguirían a la caída de Roma. Hoy se presenta en Olite uno de los pocos que se han encontrado, una piedra con el nombre del rey visigodo Suintila, quien habría fortificado la ciudad como puesto fronterizo contra las incursiones de los vascones, allá por la segunda década del siglo VII.




    El hallazgo se debe a Juan Ciriza, agricultor de Sansomain, un pueblo de Orbaibar a 15 kilómetros de Erriberri. Él encontró, en una pared, una piedra escrita. No supo qué significaba hasta hace unos meses, pero aun así, la guardó. Buena parte de la inscripción se conserva bien, «(...)eologite (...)eon per (...)uhintilanem Regem», seguida de lo que parece ser una alfa y una omega. La traducción, revisada por miembros del Museo Arqueológico del Estado español, viene a significar en castellano «Olite (...) por el rey Suintila».

    El texto lleva directamente a una de las épocas más oscuras de la historia de Euskal Herria, doscientos años después de la caída de Roma, un periodo sobre el que apenas hay documentación escrita. Hace referencia al amurallamiento de la ciudad de Theologite u Oligitum a manos del rey visigodo Suintila, tras una campaña victoriosa contra los vascones, quienes, al parecer, solían lanzar incursiones contra los restos de lo que había sido la provincia romana tarraconense. Resulta, por tanto, un hallazgo extraordinario, porque los visigodos apenas dejaron señales de su presencia para la arqueología. En toda Euskal Herria no existe un descubrimiento similar.

    Suintila fue un gran caudillo militar, pues logró expulsar de la península a los últimos bizantinos, algo que a la postre le convertiría en rey. Pomposamente, se atribuyó el título de domador de los vascones, pero resulta muy dudoso que hubiera doblegado a toda la Vasconia. Lo cierto es que su reinado duró muy poco, unos diez años (621-631). Suintila acabaría siendo excomulgado y se le confiscaron todos sus bienes. Murió en 634. Los siguientes reyes heredarían ese título de «domuit vascones», lo que hace dudar de su veracidad, pues lo que en realidad implica es que todos ellos guerrearon con los vascones. Además, el hecho de que el poder visigodo no se extendiese al otro lado del Pirineo vasco, hace del todo improbable que hubieran doblegado al Ducado de Vasconia.

    Polémica entre historiadores

    El descubrimiento de la piedra de Sansomain promete ser polémico. Sobre ella chocarán dos corrientes de historiadores: los españolistas y los que mantienen una versión más nacionalista. Suintila es un rey adorado por los historiadores españolistas, quienes lo consideran el gran unificador de la Hispania visigoda, aquello que se reconquistó a los árabes unos siglos después. Por contra, los nacionalistas consideran que esa visión borra del mapa la existencia del Ducado de Vasconia y critican que los españolistas jamás han sido capaces de mirar más allá del Pirineo, donde los vascones habían erigido un estado sobre las ruinas de la provincia romana de Novempopulania.

    En el fondo, lo único que confirma la piedra que se presenta hoy, es que Suintila amuralló y fundó Olite, probablemente sobre alguna fortificación (oppidum) romana. Por tanto, el rey visigodo reforzó las defensas contra el enemigo vascón. Pero, ¿quiénes eran los vascones? Tomás Urzainki es uno de los historiadores navarros que más ha ahondado en este periodo tan oscuro de la historia. «Lo primero que hemos de desterrar es la idea de tribus vasconas. Los vascos en aquella época estaban más civilizados que los propios visigodos, simplemente porque aquí la romanización había sido mucho más profunda». Urzainki apunta que el contacto entre vascos y romanos se había producido durante ocho siglos, mientras que los visigodos habían conocido la civilización romana hacía tan solo dos, cuando invadieron el imperio.

    Además, el historiador sostiene que para hacer frente a los visigodos no valían escaramuzas de tribus, sino que había que confrontar con un ejército fuerte, organizado y bien armado. En este sentido, liga la piedra de Sansomain con los restos de armas encontrados en el yacimiento de Buzaga, en la Cuenca de Iruñerria, donde se han hallado restos de las armas que empleaban los vascones para sus guerras en aquella época: azkonas o puntas de lanza, espadas, cuchillos y puñales. Urzainki asegura que se trata de armas de buena factura, tanto en la técnica de forja como en los materiales que se emplean. Estos yacimientos de Elortz, confirmarían, además, la etnia vascona de quienes poblaban Iruñerria, dado que en los enterramientos visigodos nunca se encuentran armas.

    Asimismo, el grado de civilización o romanización de los vascones de los Años Oscuros se aprecia en el desarrollo urbano, en «De Laude Pampilona», donde se describe a la capital navarra como una ciudad amurallada con 67 torres y de grandes proporciones, parte de cuyos restos se encontraron debajo de la Plaza del Castillo, pero fueron nuevamente tapados por el ayuntamiento de Iruñea, ferviente defensor, por otra parte, de la teoría españolista, que niega la presencia vascona y señala que, durante aquella época todos los habitantes de Nafarroa también eran visigodos o francos. Sin embargo, el único vestigio indubitadamente visigodo hallado en Euskal Herria es la propia piedra que será desvelada hoy en la casa de cultura de Erriberri a las 20.00 horas.

    Otro de los datos que apoya la tesis de Uzainki de que las murallas de Theologite no se construyeron para guerrear contra unos bárbaros, sino contra un potente ejército organizado, ocurriría 20 años después de la caída del propio Suintila, pasada la mitad del siglo VII, cuando los vascones pusieron cerco a Zaragoza, gesta impropia de unos meros saqueadores desorganizados.

    Queda entonces en el aire saber cuánto tiempo duró en manos de los visigodos la ciudad de Erriberri, su Theologite. En realidad, en esa localidad se han hallado restos de distintas épocas históricas, ya que la zona ha estado poblada desde el Paleolítico superior y hay constancia de ruinas romanas dentro de los muros de la ciudad. La primera referencia histórica, sin embargo, sí que procede de la etapa visigoda. El autor es el religioso Isidoro de Sevilla y hace referencia, precisamente, a la fundación de la ciudad a manos de Suintila, quien habría obligado a los vascones a construirla para él, tras conseguir una rendición que él adorna como fuente interesada. De resultar veraz el testimonio de Isidoro, la piedra podría ser la piedra fundacional de la ciudad, o con más precisión, fue utilizada durante la refundación de la ciudad después de la incursión del rey visigodo.

    El Theologite de Suintila dista mucho del Erriberri actual. Pasarían más de 400 años antes de que el Rey García Ramírez otorgara los fueros a Erriberri, en 1140, lo que al parecer produjo una enorme expansión de la ciudad. Sin embargo, el emblema de la ciudad, el palacio de los Reyes de Nafarroa, comenzaría a erigirse ya en el siglo XV por encargo de Carlos III el Noble, el rey que le otorgaría la cabeza de la Merindad.

    ¿Y ahora, a quién pertenece?


    Eduardo Baiona es miembro de Astrolabio. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a investigar el patrimonio de los pueblos de Nafarroa, centrada en el arte románico y compuesta en su mayoría por aficionados. Él es quien redescubre la piedra que había decidido conservar Juan Ciriza. Baiona se puso en contacto con un amigo suyo, el profesor de instituto Javier Vélaz que tradujo del latín la inscripción. Esta interpretación fue verificada posteriormente por miembros del Museo Arqueológico del Estado español, que aseguraron que la versión de Vélaz era «perfecta». Poco después, la Asociación Astrolabio se puso en contacto con el ayuntamiento de Erriberri y con los dueños del pueblo de Sansomain. Todos entendieron que la piedra pertenecía al pueblo de Erriberri y, en consecuencia, se la entregaron al Ayuntamiento.

    No obstante, esta forma de actuar con tanta naturalidad, ha generado un pequeño conflicto de competencias. La institución Príncipe de Viana ha reclamado la piedra al Ayuntamiento, asegurando que la piedra es suya y que, en todo caso, puede ser cedida a Erriberri en calidad de préstamo. Además, Príncipe de Viana ha puesto como condición para el préstamo que se realice una póliza o seguro por la misma. Asimismo, la institución se arroga el derecho de decidir cómo ha de conservarse la piedra que hasta ahora ha permanecido en un corral. Por el momento, el ayuntamiento de Erriberri no ha contestado a estas pretensiones de la entidad dependiente de la consejería de Cultura de Nafarroa. También es posible que sea reclamada por el Estado español.

    Por otra parte, no se ha hecho público todavía cuál será el emplazamiento definitivo que se elegirá para colocar la piedra de Suintila en Erriberri. Durante un tiempo permanecerá en las galerías medievales de la plaza. No obstante, sí que ha trascendido que el Ayuntamiento se opone rotundamente en instalarla en propiedades que posee la Iglesia en Erriberri, por temor a un apropiamiento indebido.
    Aritz INTXUSTA

    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  5. #55

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    Repetido
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  6. #56

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    Reivindicaciones nabarras al imperio Castellano-Leonés (España)


    Laudo arbitral de Londres (1177).



    En 1173, el rey Alfonso VIII de Castilla rompió las treguas por 10 años que tenía firmadas desde 1167 con el rey sancho VI "el Sabio"de Navarra. Pasados tres años de guerras acordaron solucionar el contencioso ante Enrique II de Inglaterra.

    Transcripción y traducción de las Alegaciones de Navarra.

    El rey Sancho de Navarra pide el monasterio de Cudeyo (Trasmiera), Montes de Oca, el valle de San Vicente (Riojilla), el valle de Ojacastro, Cinco Villas (Rioja), Montenegro de Cameros, la Sierra de Alba hasta Agreda (Soria). Exige todo ello y la tierra comprendida entre estos enclaves y Navarra.

    Además, pide lo que el emperador arrebató al rey García Ramírez, su padre, por la fuerza, es decir: Nájera, tanto el castillo de cristianos como el de judíos, Grañón, Pancorvo, Belorado, Cerezo de Río Tirón, Monasterio, Cellorigo, Bilibio, Meltria, Viguera, Clavijo, Berberana, Lantarón. (en 1134)

    Exige todo ello y demanda que se le devuelva, puesto que el rey García Ramírez, su padre, lo poseía por derecho hereditario y el emperador (Alfonso VII) se lo arrebató.

    Reclama también Belorado, que el emperador había devuelto al rey García Ramírez, su padre, y que, muerto éste (en 1150), el mismo emperador arrebató a Sancho VI, actual rey de Navarra, quien lo tenía y poseía en paz como su propia hereda. Igualmente, pide que por parte de Alfonso VII, rey de Castilla, se le restituya la posesión de los castillos recientemente arrebatados con las rentas allí percibidas y todo lo que ahora tendría si no lo hubiesen expulsado de tales enclaves.

    Estos son los nombres de los castillos: Quel, Ocón, Pazuengos, Grañón, Cerezo de Río Tirón, Valluércanos, Treviana, Murillo, Ameyugo, Miranda, Santa Gadea, Salinas, Portilla, Malvecín, Leguín y el castillo que tiene Godín. (en 1173-1176)
    Memorandum beaumontés del año 1540 sobre la restitución de Navarra, enviado al Rey de Navarra, Enrique II, para que lo emplee en las negociaciones en curso para el matrimonio de Juana de Labrit y Felipe II.

    "Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado".
    Como puede verse en estos documentos, los Nabarros siempre han reivindicado la territorialidad completa de Nabarra, esto es, desde la bahía de Santander (Trasmiera), desde Atapuerca (Olmo de Burgos-Montes de Oca) y desde el Moncayo.

    Parece ser que después del Tratado de Támara (1127), dejaron de reivindicarse las merindades de Castilla la Vieja y la Bureba (perdidas en 1060) ya que no son mencionadas en el Laudo de Londres.

    Según el Tratado de Támara (1127), último firmado en igualdad de condiciones entre el rey Alfonso I "el Batallador" y Alfonso VII de León, se estableció que:

    Para que en adelante no surgiere ninguna disensión entre ambos reinos, se decidió qué tierra era Reino de Navarra, es decir, desde el río Ebro hasta cerca de la ciudad de Burgos, que el rey Sancho de Castilla (1065-1072) había arrebatado con violencia a su pariente el rey Sancho de Navarra (Sancho IV el de Peñalén), hijo del rey García (García Sánchez de Nájera). De lo cual se extendieron documentos entre ambos reyes y reinos de Castilla y Navarra y cada uno de ellos recibió "cartas suas firmatas et bene vallatas". Entonces Alfonso de Aragón entregó toda la tierra de Castilla a Alfonso de Castilla, y en adelante no quiso que se le llamara emperador, sino rey de Aragón, Pamplona y Navarra.
    Extraido del blogNabarlur
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  7. #57

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    Nos vamos acercando a 2012, aniversario de la conquista del Reino de Navarra, y el ambiente por estos lares se va calentando. Llenazo en la Biblioteca de la Txantrea para reflexionar sobre las consecuencias de aquella invasión hasta nuestros días y los relatos construidos para ocultar lo ocurrido y convertirlo en una "anexión voluntaria" y la importancia de no perder la memoria histórica sobre la situación actual y el futuro de nuestro país.

    Audio de una interesante charla

    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  8. #58

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    La reciente aparición del trabajo de Iñigo Bolinaga El Testamento supone una lectura renovada de la conquista de Navarra en 1512. Poco se ha escrito sobre este asunto en clave narrativa con tanto rigor histórico como el relato de Bolinaga.




    La desazón y el apremio de los gobernantes de Castilla tras los procesos bélicos en los que sus ejércitos conquistaron y ocuparon los territorios navarros, aunque siempre fuera bajo el señuelo de incorporaciones “voluntarias” o “de igual a igual”, es un asunto al que los navarros de hoy deberíamos prestar más atención. Efectivamente, tanto tras la conquista de su parte occidental en 1200, de la que se habló desde Castilla como “voluntaria entrega”, como la de la oriental en 1512-29, de la que se dijo fue “equae principal” (“entre iguales”), tenemos constancia histórica de sus remordimientos de conciencia.


    Sabemos perfectamente que ambos acontecimientos históricos estaban motivados por las ambiciones políticas de Castilla. En ambas situaciones primó el interés de su Estado sobre cualquier consideración de justicia. En el primer caso, en 1200, reinando en Castilla Alfonso VIII, se trataba, entre otras cuestiones, tanto de lograr un acceso al mar como el de negárselo a Navarra. En el segundo, en 1512, el objetivo era evitar la existencia de un Estado independiente en la zona pirenaica occidental que el incipiente imperio español consideraba estratégico para sus ambiciones europeas y peligroso por su independencia y relaciones, sobre todo, con la monarquía francesa. Reinaba en España Fernando II de Aragón y IV de Castilla.


    Es conocido que en 1204, ante una grave enfermedad, Alfonso VIII de Castilla hizo un testamento en el que prometía devolver a Navarra todo lo que ocupó en 1200, si “Dios le devolvía la salud”. Don Alfonso recuperó la salud pero olvidó por completo la promesa hecha en situación tan delicada.


    En 1512, Fernando, llamado el Católico, ocupó Navarra e inició una guerra para lograr estabilizar su dominio. Fernando falleció en 1516 y su nieto y sucesor, el emperador Carlos, continuó la ocupación del reino. Carlos dictó testamento en 1554 en Bruselas, en el que constaba:

    En lo que toca al reino de Navarra, nos remitimos a lo que va escrito en una hoja suelta, firmada de nuestro nombre, inclusa en este testamento, y aquello mandamos que se cumpla como cláusula y parte de él.
    La hoja suelta desapareció, aunque existe una copia del siglo XVII en la que se afirma que decía:


    En lo que toca al reino de Navarra… para mayor seguridad de nuestra conciencia encargamos y mandamos al serenísimo Príncipe don Felipe, mi hijo y sucesor en todos nuestros reinos y señoríos, que haga mirar y con diligencia examinar y averiguar ella; y sinceramente, si de justicia y razón seré obligado a restituir el dicho reino…

    Felipe II llegó a las puertas de la muerte sin haber resuelto nada al respecto, pero en 1597, último año de su vida, parece que tuvo algún escrúpulo y encargó a su vez a su hijo Felipe que abriera una encuesta y debate sobre el citado asunto. Felipe II murió en septiembre de 1598 y, ya en noviembre, Felipe III convocó un “consejo de expertos”, cuya lista estaba prácticamente cerrada en las disposiciones testamentarias de Felipe II. Esta junta dictaminó el 28 de noviembre de 1598 que todo estaba en orden, que la conquista había sido justa, oportuna y políticamente provechosa, para Castilla, obviamente. Las almas del emperador Carlos y de su hijo Felipe II podían descansar tranquilas en el cielo; y la de Felipe III, tras descargar su conciencia, en la tierra.

    El dictamen de los expertos se conserva en los archivos en forma de texto, que como todos los escritos oficiales y más aún los del siglo XVI, resulta tedioso. Con base en el contenido del dictamen y a sus amplios conocimientos de historia, como profesional que es, Iñigo Bolinaga ha construido una magnífica fabulación de los debates que sostuvieron durante aquel mes de noviembre los comisionados. Bolinaga pone en boca de todos y cada uno de ellos las razones que favorecían a Navarra y las que Castilla utilizaba para respaldar su agresión. La narración es amena, de una gran frescura, a pesar de mantener con precisión los conceptos y expresiones de la época en la que se desarrolló el debate. Además, responde a una construcción histórica ajustada a la realidad. Es destacable la ironía que utiliza Bolinaga cuando da forma a los razonamientos justificativos de la conquista.


    Considero un acierto la publicación de este trabajo y su divulgación para dar a conocer de modo informal las tramas y tretas de los episodios de 1512-29, de gran importancia. Es “como” una novela ya que su estilo narrativo no es el habitual de un historiador profesional. Los diálogos de los expertos protagonistas son evidentemente inventados, pero el relato es fiel a una realidad histórica que nos han intentado ocultar a los navarros durante muchos siglos. Merece ser leído con calma y ocupar un puesto destacado en nuestra biblioteca.


    Merece la pena destacar que, a diferencia de otros reyes, Fernando nunca tuvo remordimientos ni escrúpulos.



    Referencia bibliográfica

    Bolinaga, Iñigo. “El Testamento. Cómo zanjó Castilla la cuestión sobre la legitimidad de la conquista de Navarra”. Andoain, 2011. Txertoa
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  9. #59

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    25 de julio de 1512

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    Tal día como hoy, hace 499 años, la ciudad de Iruñea capitulaba ante las tropas comendadas por el Duque de Alba, en lo que constituyó un hito en la guerra de conquista militar española de Nafarroa. El autor aprovecha la efeméride para denunciar el proceso de aculturización que desde entonces ha sufrido Euskal Herria, reclamar que se recupere la memoria histórica y reivindicar la identidad y la soberanía que le fue arrebatada a este pueblo hace cinco siglos.


    En julio de 1512, Fernando de Aragón envió al duque de Alba hacia Pamplona, acompañado de un ejército dotado de abundante artillería y 12.000 soldados. Los invasores llegaron pronto a los alrededores de la capital. Se detuvieron primero en Arazuri, en un palacio de un familiar del conde de Lerín y, más tarde, el 24 de julio en la Taconera, a las puertas de la ciudad. Pamplona intentó ganar tiempo e incluso pretendió pactar condiciones para preservar las libertades de las que habían gozado hasta ese momento. La respuesta que recibieron del jefe de las tropas españolas, el Duque de Alba, es una de las expresiones más clarificadoras de la verdadera naturaleza de la conquista de Navarra:
    «No son los vencidos quienes imponen leyes a los vencedores, sino que las reciben de éstos. Marchad pues y comunicad a vuestros convecinos que, o se entreguen sin condición alguna, poniendo en mis manos todos los bienes eclesiásticos y públicos -en cuyo caso disfrutarán de absoluta libertad y de sus haciendas-, o si no les placen estas condiciones, sepan que han de pasar por todo lo que acontece en el asedio de las ciudades: matanzas, sin respetar edad ni sexo; incendio de las haciendas, tanto eclesiásticas como privadas, y saqueo de toda clase bienes.»
    Pamplona hubo de capitular y, el 25 de julio, fiesta católica de Santiago, las tropas españolas entraron en la ciudad con alarde de su potencia militar y altanería colonialista. Y con la espada, la cruz, en una invasión que, desde un primer momento, adquirió naturaleza de Cruzada.

    Valles, pueblos, villas y ciudades fueron cayendo, si bien Lizarra y sobre todo Tutera resistieron todavía algún tiempo. Las tropas españolas cruzaron los Pirineos, saquearon Garazi, y desataron una campaña de incendios, saqueos y matanzas. Algunas localidades fueron arrasadas. Los españoles sembraron el terror en Navarra y uno de sus jefes, el coronel Villalba, el sanguinario matarife de la ciudad de Niebla, llegó a afirmar que este comportamiento criminal era preciso para «imponer a los pueblos un saludable temor».

    Así, gracias al terror, Fernando se hizo con Navarra en muy poco tiempo. Las tropas aragonesas obligaron a los tudelanos a rendirse, no sin antes pedir permiso a los propios reyes navarros, que se lo concedieron, como había ocurrido en Gasteiz en 1200, para evitar alargar el sufrimiento a sus súbditos.

    La rapidez de la primera conquista de julio-agosto de 1512 ha sido utilizada para defender la idea de que no hubo resistencia navarra. Nos hallamos ante otra mentira propagandística desmentida rotundamente por los hechos. Tanto es así que los españoles necesitaron muchos años para domar esa resistencia a pesar de las medidas represivas y amenazas con las que quisieron amordazar a la población.

    Cuando decimos que necesitamos recuperar la memoria histórica, estamos afirmando que este Pueblo oprimido ha de superar el proceso de invisibilización al que se ha visto sometido históricamente. En primer lugar, clarificando lo que realmente sucedió, una conquista militar, reconociendo que perdió su soberanía de una forma violenta. En segundo lugar, recuperando la memoria de las vencidas, es decir, sacar del anonimato todos aquellos nombres y apellidos de quienes, por no rendirse ante el invasor, tuvieron que sufrir todo tipo de experiencias traumáticas: Pedro de Rada de Murillo, torturado hasta la muerte en el otoño de 1512; el capitán Joanicot, responsable del Castillo de Garazi, asesinado en 1521; el Mariscal Pedro, muerto en la cárcel de Simancas en 1522; Belaz de Medrano y su hijo Luis, envenenados en la cárcel de Pamplona; Martin Bertiz... y todas las mujeres que sufrieron procesos de brujería, tan sólo por seguir viviendo según lo habían hecho desde tiempos inmemoriables, como Juana Botin, Joana Bereterra, Graciana Iribarren, Joana Garro...

    No obstante, oficialmente, desde el momento en que el ejército invasor entró en Navarra, todas esas gentes irredentas dejarían de existir, para convertirse en «franceses», «brujas», «traidores», «ladronas», «herejes» y «salteadores de caminos», según la historiografía española y francesa. No lo eran para sus coetáneos, como dejó escrito el propio embajador de Venecia en su carta dirigida al emperador Carlos I. Según sus palabras, pese a la existencia de dos bandos, «universalmente, todos los de este reino tienen odio a los españoles y desean su rey natural».

    Así describió un coetáneo el estado de los navarros tras caer el Castillo de Amaiur en 1522: «como ovejas sin pastor [...] padecieron sus casas y haciendas y parientes, grandes infortunios por la dura gobernación y mala conciencia de Castilla y por falsas acusaciones, unos vivieron en destierro, otros fueron degollados a gran sin razón, otros muy maltratados y atormentados, en especial en tiempo de la gobernación del regidor conde de Miranda, el cual fue destruidor de sus parientes [los agramonteses], todo esto por sostener su lealtad, puesto que los castellanos a todos los que hicieron su parte, llamaban leales y a los que hasta la muerte siguió y siguieron, traidores».

    De aquella mitad del siglo XVI nos llegan las primeras noticias de torturas a naturales del país para la obtención de información política. Los agramonteses seguían conspirando con la dinastía Navarra, y el propio virrey informó de la detención de varios navarros que «tras habérseles dado tormento confesaron actos en deservicio de su Majestad». Y, posteriormente, la construcción de la Ciudadela, esa primera gran comisaría navarra que, además de vigilar los Pirineos, tuvo la función de «sujetar la voluntad de los naturales», como dejaron escrito sus promotores. Los Virreyes impuestos por la Conquista pasarían, tres y cuatro siglos más tarde, a ser los Jefes Políticos y Gobernadores Civiles, hoy Delegados de Gobierno de unos territorios siempre bajo sospecha. Y durante cinco largos siglos, una constante sangría generacional con la marcha forzada de miles de jóvenes navarros para evitar alistarse en levas y servicios militares obligatorios.

    El proceso de aculturación que hoy sufrimos es fruto directo de esa situación de sometimiento, proceso que nos empuja y obliga a abrazar una cultura impuesta. Al borrarse nuestra memoria histórica, muchos ciudadanos vascos han dejado de sentir como suya la historia de Navarra. Con el objetivo de frenar ese proceso de aculturación, agentes sociales del mundo de la cultura, la enseñanza y la investigación, así como colectivos que reivindicamos la memoria histórica nos hemos dado cita en la iniciativa 1512-2012 Nafarroa Bizirik. Para recordar que en julio de 2012 se cumplirán 500 años. Cinco siglos desde que fuimos invadidos por las tropas españolas. 500 años sin libertad, sin Estado, ocupadas violentamente, sin posibilidad de decidir nuestro futuro. En definitiva, cinco siglos conquistados. En estos cinco siglos han querido someternos, han intentado borrar nuestra identidad y ocultar qué fuimos y qué somos. Utilizaron la violencia, y siguen haciéndolo para que no seamos dueños de nuestro destino.

    No podemos celebrar una conquista. Las conquistas son para denunciarlas, divulgando lo que realmente sucedió, y gritando bien alto que perder nuestra estatalidad supuso una auténtica tragedia. Porque hoy, ya en el siglo XXI, seguimos echando en falta la soberanía que nos fue arrebatada hace ya 500 años.

    Patxi abasolo lopez, miembro de la «iniciativa 1512-2012 nafarroa bizirik»
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  10. #60

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    Juana de Albret, reina de Navarra

    Juana III de Navarra, vizcondesa de Bearne (1528 - 1572).



    Hija de Margarita de Navarra, nieta de Luisa de Saboya: esposa, madre, organizadora de la iglesia, mujer de su casa, mujer de Estado.

    Si a Leonor de Roye era difícil encontrarla, Juana de Albret aparece en muchos apartados de la Historia de su tiempo. Sus 44 años de vida dieron para mucho, y su actuación en varias de las guerras civiles de Francia, así como su condición de madre del futuro rey Enrique, la colocan como figura obligada en la mirada del historiador. Su persona y trabajos están siendo recuperados e investigados. Hay bastante escrito en la actualidad sobre ella, aunque la biografía moderna de referencia sea de 1968, Nancy Lyman Roelker, “Queen of Navarre: Jeanne d’Albret, 1528-1572” (Cambridge: Harvard University Press).

    Después de acercarnos a su hija Catalina de Borbón y a su concuñada Leonor de Roye, les propongo recordar algunas notas sobre esta mujer : la geografía política que le tocó vivir, su vida personal como mujer creyente en ese contexto, y su acción política para transformar esa geografía en una tierra prometida de libertades. Con la advertencia de que a estos tres nombres se le pueden añadir otros muchos de mujeres de la Reforma, y que nunca se pretende con ello hacer una especie de proceso de santidad para subirlas a algún altar. Con sus aciertos y errores fueron ejemplo de fe cristiana.

    La geografía donde vivió forma parte de nuestra propia Historia, por ser un asunto de España y por su relación con la reforma española. La reina Juana de Albret amparó a nuestros reformadores, dispuso su colaboración para la impresión de la Biblia de Casiodoro de Reina, puso a Antonio del Corro como tutor de su hijo, y pensó un plan de acción para evangelizar España . Asunto de España, porque el reino de Navarra fue conquistado por las armas en 1512 y anexionado a la corona de Castilla. Fernando de Aragón, con el pretexto de una bula, bulo o burla, pero en cualquier caso con el beneplácito del papa guerrero Julio II, atacó el reino de Navarra, y sus legítimos soberanos, el padre de la reina Juana de Albret, tuvieron que abandonar con la corte Pamplona y refugiarse en la parte ulterior de los Pirineos, estableciendo su capital y el Consejo Soberano finalmente en Pau en 1520 (Baja Navarra). La “legitimidad” de esa conquista y anexión es la legitimidad que se le otorgue al “derecho internacional” de la iglesia papal para disponer por decreto que un rey o príncipe pierde tal condición en cuanto se oponga a sus intereses, y sus reinos quedan liberados del derecho de vasallaje de sus habitantes y a merced de cualquier súbdito del papa que lo tome por los armas. Fernando de Aragón, modelo del que Maquiavelo saca la figura de su “príncipe”, en base a esa “legitimidad” conquistó Navarra y, tras varios intentos de reconquista, al final quedó dividida por los Pirineos.

    Mermado el territorio, mantenidas, sin embargo, sus leyes (no se aplicaba la Ley Sálica), el pequeño reino de Navarra (Baja Navarra) fue una pieza permanente de conflictos entre España y Francia; cada una procurando tenerlo como propio o tutelado. Incluso en un momento Juana es vista como el armazón que dejará el reino para España de forma definitiva, y la quieren casar con Felipe II. La oveja que milagrosamente había parido la vaca, en referencia burlesca de la corte hispana a la noticia del nacimiento de Juana, por las dos vacas pirenaicas del escudo de Bearne, ahora es vista incluso como solución. [Se cuenta que Antonio de Borbón dijo al nacer su hijo Enrique: “Este es el verdadero milagro, la oveja ha parido un león”; en cualquier caso, si la corte hispana prevé el futuro, la frase hubiera sido: ¡Cuidado, la vaca ha parido una leona!]

    Esta era la geografía donde la reina Juana de Albret tiene que vivir su fe, y donde mantener su casa (además del reino, otros territorios, como el Bearne) frente a tres poderes mundiales: Francia, España y el Vaticano. La mantuvo como ejemplo (con todas las carencias que se quieran señalar) de estado moderno, anticipo de mucho de lo que luego será Europa como campo de libertades sociales.

    El reino de Navarra y el vizcondado de Bearne conservaron la impronta de la reina tras su muerte. Su hijo, el rey Enrique, logra mantenerlos fuera de la pretensión de Francia de que su rey incorpora por ley al reino todos sus dominios. Con la colaboración de su hermana Catalina como regente, la herencia cultural y política de su madre se sostiene con solvencia (nunca dando por perdida la parte española del reino). Luego viene el fin. Si a la parte del sur de los Pirineos la destruyen con la legalidad de la iglesia papal, otro tanto va a ocurrir con la del norte. Tras el asesinato del rey Enrique, su hijo Luis XIII, educado como súbdito de Roma por Richelieu, con la “legitimidad” de la iglesia papal, al frente de un ejército, conquista el reino y el vizcondado, eliminando la “anomalía” de una sección de Francia donde se vivía la libertad política y religiosa. En 1620 el reino de Navarra es anexionado a la corona francesa. El rey conserva el título de Navarra, pero ya no hay reino. La tierra prometida de la reina Juana de Albret, es vomitada por su nieto. Esa Navarra independiente y libre, que Shakespeare calificó como “asombro del mundo” (en su obra “Trabajos de amor perdidos “, 1594, localizada en Navarra), será, junto con el Bearne y otras zonas protestantes, la geografía donde se sufrirá una noche de San Bartolomé que dure un siglo.

    Una geografía compleja y conflictiva, donde se libran incluso varias guerras civiles. En ese terreno surge y se afirma la fe cristiana. Esa fe que Juana de Albret, al poco de nacer su hijo Enrique, ya consideraba que debería por fidelidad vivir en esos momentos en la expresión protestante , y que luego reconocerá públicamente en la navidad de 1560. Fe que no solo busca como algo personal, sino también para sus hijos y sus territorios. Siempre por un camino recio y duro. Perseguida, traicionada. Traición que le viene de donde más le duele: su propio marido, al que tiene que soportar ver cómo suelta la bandera hugonote para abrazar la corte, y a las cortesanas, de París.

    Perseguida, despreciada y amenazada por su marido, tiene que afirmase como esposa y como madre. Es decir, confiesa su religión protestante ante el rechazo y persecución de su propio marido. Por eso cuando escribía o hablaba, todos sabían que no había floridos protocolos, sino la verdad de los hechos y los propósitos. “Estamos dispuestos a morir todos nosotros antes que abandonar a nuestro Dios y a nuestra religión [Ese término no es ceremonial; en Francia se conocía a los hugonotes como “la Religión”], la cual no podemos mantener sin que se permita su adoración pública, igual que no puede vivir el cuerpo humano sin agua o comida”. Esto no era retórica, y sus enemigos lo sabían; también sus amigos, por eso las iglesias protestantes consideraban sus manos como las de una madre cuidadosa. Manos fuertes, poderosas, pero por el ideal que las mueven, pues en lo físico estaban cada vez más debilitadas, hasta que al final ya no pueden ni sostener su Biblia donde leer sus pasajes de consuelo (los capítulos 14 al 18 del evangelio de Juan y, especialmente, el Salmo 31 ).

    De ella se dice que la persecución, en lugar de rendirla, le daba ocasión de ser más fuerte en la defensa de la fe que había adoptado y confesado por su propia decisión. “Para lograr libertad de conciencia para todos, estoy dispuesta a la buena batalla y a no regatear esfuerzos. La causa es tan santa y sagrada que yo creo que Dios me fortalecerá con su poder”. “Porque es ya el tiempo de salir de Egipto, atravesar el Mar Rojo, y rescatar a la Iglesia de Cristo de en medio de las ruinas del trono de toda soberbia, la inmoral Babilonia”.

    [Con su marido todavía vivo] “Afirmo el poder que Dios me ha dado sobre mis súbditos, que en un tiempo cedí a mi marido, en consideración de la obediencia que Dios manda que la esposa tenga al esposo. Pero cuando percibí que por esta concesión la gloria de Dios y el bien de mi pueblo eran atropellados, entonces, sin pérdida de tiempo, sin dudar, ejercí mis derechos reales”.

    Mucho que aprender de esta mujer. Seguiremos anotando, d. v., algunas cosas en nuestro próximo encuentro.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  11. #61

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    «El Papa Julio II le concedió a Fernando de Aragón el derecho a conquistar Navarra»

    ROLDAN JIMENO ARANGUREN | Profesor de Historia del Derecho


    En las jornadas «Revisando la conquista de Navarra», organizadas por UEU en Iruñea, Jimeno Aranguren explicó ayer que la razón para invadir Navarra fue una bula del Papa Julio II: la Iglesia Católica, por primera vez, destronaba a unos reyes legítimos, para entregar el Reino a Castilla, quien lo tomó por las armas.



    ¿Cómo se pudo justificar jurídicamente la ocupación militar por parte de Castilla?

    La creación de títulos reúne tres elementos: el primero es la justicia de la guerra provocada. Fernando el Católico fue el primero en señalar el título de guerra justa, al comienzo de la conquista. En ese sentido, tiene el valor de la inmediatez. El segundo argumento es que la acción militar era justa porque era necesario el derecho a transitar por Navarra. En tercer lugar, quienes apoyaron la justificación de la ocupación utilizaban el título complementario del respeto a los tratados internacionales. Es decir, Castilla e Inglaterra eran aliadas. Así, a Castilla le correspondía ayudar a Inglaterra en la ocupación del territorio de la Guiana (región sur-occidental de la actual Francia). En consecuencia, necesitaba transitar por Navarra.

    Frente esa justificación, ¿qué función cumplió la bula de Julio II?


    Como consecuencia de dos bulas papales, el Papa Julio II destronó a los Albret, reyes legítimos de Navarra, al excomulgarles. El Papa decretaba que los bienes de quienes habían actuado contra la Santa Sede, los de sus aliados o de quienes habían ayudado a Francia debían pasar a dominio público, «para que el que los tome, se apodere de ellos». Aunque las bulas no mencionaban de manera explícita a los Reyes de Navarra, más tarde acusaron a Juan (Joanes) y Catalina de Albret de delitos de cisma y herejía. Les condenaban al castigo de excomunión y a que todos sus bienes (incluido el Reino) fuesen confiscados. Teniendo en cuenta que Castilla ayudó al Papa en la guerra, la capitulación de esa Alianza Santa (donde no se mencionaba expresamente a Navarra) le reconoció a Fernando de Aragón el derecho a conquistar el Reino.

    ¿Castilla tenía suficiente poder religioso, político o económico como para incidir en la actuación de la Santa Sede?


    Sí, en aquel momento la Iglesia católica estaba altamente corrompida y Castilla era la primera potencia mundial. Los intereses de la Santa Sede en Italia coincidían con los de Castilla-Aragón y, por lo tanto, eran opuestos a los del Rey de Francia

    ¿Una vez justificada la conquista, qué implicó la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla?


    Fue una cuestión decisiva para el futuro del Reino conquistado. En un principio, parecía que se trataba de una anexión extraordinaria, porque el conquistador era el Rey de Aragón y la naturaleza del bien conquistado difería de otros bienes patrimoniales. Fernando el Católico tenía tres posibilidades: incorporar Navarra a la Corona de Aragón (donde él era el rey), incorporarla a la de Castilla o establecer una vinculación directa. Al mismo tiempo, el Rey de Aragón también era gobernador de Castilla y administrador de la misma. Según parece, los castellanos no se mostraron entusiastas con su administración, ya que consideraban que había recaido sobre ellos el esfuerzo militar de la conquista de Navarra. El viejo monarca pretendió evitar conflictos e incorporó Navarra a la Corona principal, la Corona de Castilla y León.

    ¿Cuál era la extensión del Reino de Navarra en esa época?


    Más o menos, sería la misma extensión que la de la actual Comunidad Foral. Navarra ya había perdido la Rioja Alavesa al final de la Edad Media y los Arcos también habían sido conquistados, aunque posteriormente volvieron a Navarra. Como resultado inmediato de la conquista, los Reyes de Castilla sometieron durante unos años a los territorios de la Baja Navarra. Sin embargo, Carlos V los liberó, por razones estratégicas. Desde entonces, existieron dos Reinos de Navarra, con dos reyes diferentes, a pesar de que el de la Baja Navarra (Albret) fuera también el Rey legítimo de toda Navarra.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  12. #62

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  13. #63

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    Nafarroa cumple 500 años de idiotez y desmemoria


    En este 2012 Nafarroa Garaia cumple 500 años desde que fuera conquistada por las tropas del Duque de Alba. Su gobierno no muestra reparos para celebrar la pérdida de la independencia, y también para conmemorar la batalla de las Navas de Tolosa, que tiene más de mito que de realidad.




    La palabra idiota, con el tiempo y el uso manido, ha ido perdiendo significado. El original es griego. En las sociedades protodemocráticas helenas todos los ciudadanos estaban obligados a ocupar, en algún momento, un cargo público. Aquéllos que se negaban a aceptar estos cargos, que renunciaban a hacer política, eran calificados por los demás como idiotas.

    En 2012, Nafarroa Garaia cumple 500 años de conquista militar por las tropas españolas. Hace cinco siglos que perdió su independencia y, con ella, su derecho a decidir su destino. Aun hoy hay navarros que no quieren tener la capacidad para dirigir su propio rumbo, que renuncian a ejercer esa tarea política y, por tanto, han cogido el camino de los idiotas. Eso sí, con mucho orgullo. Desde esta perspectiva, los 500 años de conquista se convierten en toda una celebración.

    Pero el año que entra también es el año de la desmemoria. Más desapercibida, quizás, está pasando la segunda onomástica, la de 1212, cuando ocurrió una de las batallas más recordadas del antiguo reino, la de las Navas de Tolosa. En esa contienda destacó el rey Sancho VII el Fuerte. No era de extrañar, pues su problema de tiroides le convirtió en un gigante entre enanos. De su estatura nació después la leyenda de las cadenas. Supuestamente, Sancho VII arreó un brutal mazazo a la cadena con la que ataba el «moro Miramamolín» a su guardia personal para que no huyera. El rey navarro se llevó la cadena como trofeo y decidió hacer de ella su escudo.

    Hoy se sabe, sin embargo, que Miramamolín no era el nombre de ningún sarraceno, sino el título honorífico de Al Nasir, el Emir al Muyahidín. Las cadenas del escudo navarro no son un botín de ninguna batalla, sino que se trata de un emblema anterior. Hay quien dice también que el escudo de El Fuerte pudo ser el arrano beltza, hoy casi proscrito, pues su abuela tenía vínculos familiares con Normandía, donde las águilas, bicéfalas o no, eran un símbolo recurrente en los escudos...
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  14. #64

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    II Silencio sobre los Banu Qasi

    El mito del rey heroico que tuvo el Reino de Navarra con Sancho el Fuerte se cae pronto. Al parecer, murió encorvado tras entrar en una depresión profunda. Tenía problemas en una pierna y pasó los últimos años en el castillo de Tutera, donde se ganó el sobrenombre de «El Encerrado». En realidad, bajo su reinado Nafarroa perdió la mitad de sus tierras. Ocurrió una década antes de la batalla de Las Navas y los territorios perdidos coinciden bastante bien con lo que hoy se conoce como Araba, Gipuzkoa y Bizkaia.



    El gesto de desmemoria que supone la conmemoración de la batalla de Las Navas de Tolosa está más relacionado con el papel que jugaron los musulmanes no sólo en la historia de la Península Ibérica, sino también en la historia particular de Nafarroa. Pero para eso hace falta alejarse otra vez en el tiempo. El Gobierno español ha pasado muy de puntillas por el aniversario del 711. Fue en ese año cuando el joven imperio musulmán arribó con sus barcos hasta la Hispania romana. Sólo ha- bían pasado 70 años de la Hégira, el viaje iniciático del profeta desde Medina hasta la Meca, que la comunidad islámica utilizó para iniciar su calendario.

    Los reinos visigodos, que habían llegado a la península dos siglos y medio antes, cayeron como un castillo de naipes. La gran batalla se produjo el mismo 711, cuando Rodrigo, rey de Toledo, pierde en Guadalete. Ciudades fuertes como Zaragoza aguantan apenas un par de años más. Y hasta aquí llega la línea oficial.

    Los cronistas españoles suelen obviar que los visigodos tuvieron serios problemas para controlar Vasconia. Precisamente, Rodrigo perdía el tiempo guerreando con los vascones mientras las tropas de Táriq Ibn Ziyad, lugarteniente del gobernador de Tánger, desembarcaban en Gibraltar con cerca de 9.000 hombres.

    Sin embargo, la fecha relevante para entender cómo apareció el reino de Nafarroa tiene más que ver con el sitio de Zaragoza y la llegada de un ejército potente a la frontera sur de lo que hoy se conoce como Euskal Herria. En el 713 el conde hispanorromano o godo llamado Casio decidió que ante el empuje de los musulmanes, lo mejor era cambiar de fe y así mantener su poder en la zona. Así es como nacerá la estirpe de los Banu Qasi, unos poderosos conversos que encumbrarán al considerado como primer rey de Pamplona, germen de lo que luego fue Reino de Navarra, Eneko Aritza. El nacimiento del reino ocurrió aproximadamente un siglo después de la conversión de Casio, pero fue el poder de los Banu Qasi, señores del Ebro, el que consolidó el reino del joven Aritza. Musa ibn Musa, hermanastro de Aritza y líder de los Banu Qasi, era considerado el tercer rey de la Península.

    Sólo desde la perspectiva acrítica propia de la visión españolista de la historia se puede obviar la aportación musulmana al nacimiento de Nafarroa. Sin embargo, únicamente se celebran las derrotas de los reinos musulmanes. La ex ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde, acudió a Iruñea a impulsar el recuerdo de las Navas de Tolosa de 1212, vendiendo la celebración de su 800 aniversario como una fiesta de «hermanamiento» entre culturas. El concepto de que las Navas de Tolosa sí hermanaron pero la batalla de Guadalete no -y que, por tanto, se haya dejado sin recuerdo ni homenaje alguno- sigue sin explicarse del todo bien.

    No es la primera vez que el Gobierno navarro hace fastos con el aniversario de las Navas de Tolosa. Hace un siglo se convocó un concurso de ensayos. El jesuita de Uharte Alfonso Huici presentó un trabajo que no pudo ser más iconoclasta. Fue de los primeros en negar que las cadenas de Nafarroa tuvieran ese origen mítico. Además, destacaba que Sancho VII acudió de mala gana a la batalla a sacar la cara a quien le había arrebatado Araba, Gipuzkoa y Bizkaia. El navarro llegó con lo justo. Sólo se llevó 200 hombres, que se integraron en un Ejército de cerca de 70.000. Huici concluyó que la gesta navarra contra los malvados musulmanes no fue tal. Al final, el jurado optó por aplaudir la erudición del arabista de Uharte, pero prefirió no entregarle el premio y considerar el concurso como desierto.

    Hay voces críticas, entre las que destaca la plataforma popular 1512-2012 Nafarroa Bizirik, que alegan que el único motivo que ha tenido el Gobierno navarro para celebrar también el aniversario de las Navas de Tolosa ha sido que camuflar que hacer una fiesta de una conquista era demasiado descarado. En realidad, en 1512 apenas se producen hechos de armas relevantes, puesto que la diferencia de fuerzas era apabullante. Ahora bien, sí que perviven aún errores de bulto en la versión oficial.
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  15. #65

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    III Una conquista fulminante


    En primer lugar, no fue una invasión castellana, sino española. Este error viene dado porque, tras la conquista, el Reino de Navarra se incorporaría a la Corona Castellana. Sin embargo, basta echar una ojeada a las arengas que lanzó el Duque de Alba al tomar Iruñea para que caiga el mito. El duque reclamó la ciudad para «el rey de las Hispanias», al igual que se hacía en América. Es decir, «España» ya estaba conformada antes de incorporar a Nafarroa Garaia.



    Maqueta del Castillo de Amaiur, destruido por el ejercito castellano

    La desigualdad entre los Ejércitos español y navarro no impidió que corriera la sangre y resonaran los arcabuces. Sin embargo, el único intento serio de parar el avance fue acometido por Petri Sanz, quien se enfrentó en el paso de Oskia a la internada española que llegaba desde Ziordia. Sanz lo hizo a lo Leónidas y se enfrentó con 300 roncaleses a 10.000 hombres. Obviamente, perdió.

    Quizás para entender qué le ocurrió a Nafarroa habría que releer «El Príncipe» de Nicolás Maquiavelo. Al parecer, Maquiavelo se inspiró en Fernando el Católico para escribir partes de su libro que, no por casualidad, salió de la imprenta en 1513. Probablemente, los navarros se enfrentaban al príncipe de Maquiavelo con «Visa Oro», puesto que Fernando se hacía cada vez más fuerte y rico con el expolio de los nuevos territorios de ultramar. Aun así, el Católico se gastaba poco en pagar sus mesnadas, que normalmente solo cobraban del botín de guerra. Diversas plazas navarras, como Iruñea, capitularon para no ser expoliadas. En la capital vivían 7.000 personas -incluidas mujeres y niños- y el Ejército que tenía acampado a las afueras era de 10.000 hombres de armas. A pesar de todo, Tutera y Lizarra aguantaron más tiempo del que cabría esperar.

    Es mentira, por tanto, que la conservación de los Fueros de Nafarroa se deba a una resistencia heróica o a un pacto. Más bien sucedió al contrario, el miedo al botín y la diferencia militar produjo una rápida capitulación. Por lo demás, el mantenimiento de los fueros era una práctica usual y, en líneas generales, el derecho propio navarro se respetó bastante poco después de la conquista. El Duque de Alba dijo en Iruñea que los vencidos no pueden poner condiciones a los vencedores. De «feliz unión», el conquistador no habló nada. El mantenimiento de leyes propias de Nafarroa Garaia dentro del Estado español se justifica muy posteriormente, cuando Nafarroa se alineó con el bando vencedor (el Borbón) de la guerra de sucesión de inicios del XVIII.
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  16. #66

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    IV Nacionalismo e independencia

    El Gobierno Barcina emplea dos argumentos para justificar la celebración. Ha formado un comité para afirmar que la pérdida de la independiencia de Nafarroa Garaia fue en realidad un proceso natural que ocurrió a nivel europeo, por el cual los estados pasaron a ser imperios. A esto cabe responder que también el Imperio español dominó Holanda y eso no significa que los Países Bajos deban formar parte de la Corona española.

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    La segunda idea que defiende UPN es que en aquella época no existía el sentimiento nacionalista y que, si acaso, los navarros se levantaron contra la ocupación por otros motivos. Pero lo cierto es que los navarros se levantan varias veces contra la ocupación y que, pese a su superioridad militar, los españoles no pudieron extender su dominio más allá del Pirineo. Los alzamientos más importantes fueron el de 1515 y el de 1521, cuando se recuperó todo el territorio y se puso sitio a Logroño, pero que fracasó con la sangrienta batalla de Noain.

    Parece que al Gobierno navarro le espanta que alguien intente recuperar ese anhelo de independencia de 1515 y 1521 en el momento actual o que alguien pueda decir que hoy el Conde de Lerín votaría a UPN. Pero entonces y ahora se aprecia que había navarros que no quieren ser tratados como idiotas, que no celebran la conquista, sino que se la replantean.
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  17. #67

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    Asesorando sobre la conquista de Navarra


    Através de los medios de comunicación (en este escrito sigo a Navarraconfidencial.com) se ha distribuido una nota denominada Breves reflexiones sobre 1512, que consta de 8 puntos y voy a seguirlos en su descripción numérica:



    En el punto 1º se dice que no tiene sentido debatir sobre los términos de la ocupación; es cierto porque su nombre es el de una invasión armada con toma del Reino y sus habitantes por la fuerza de las armas. Como expresa el biógrafo del duque de Alba, Luis Correa, único testigo directo que conocemos, y que describe a una población temerosa
    "o que al cerco se aparejasen… y si la obediencia no traían, la ciudad sería metida a saco con toda crueldad… proponían la entrega bajo condiciones que no acomodaban al duque, quien contestó que los vencedores solían dar leyes a los vencidos y no los vencidos a los vencedores"
    . Su nominación pues, debe ser la de una invasión, toma y ocupación por la fuerza de un país en su concepción natural.

    En el punto 2º se añade en la carta que fue un hecho indudable "que entre las tropas castellanas, por su condición de castellanos, se encontraban alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos". Y yo añado que también navarros, ya que las tropas del Rey Católico se reclutaban en todo el ámbito europeo y, como ejemplo, en la batalla de Granada (1492) ya participaron soldados navarros y del resto de territorios vascos, con militancia de soldada y obediencia a una sola jerarquía militar en las tropas castellanas. En la lista de capitanes de Correa (todos castellanos) no hay ningún vasco, y menos clasificado como tal. El Ejército, pues, fue absolutamente monocorde.

    En el 3º se sostiene que "la cuestión a destacar es que la conquista no fue especialmente cruenta". Ignominiosa afirmación cuando Pamplona se rindió ante la imposibilidad de defenderse de 15.000 soldados. Su población total no alcanzaba la mitad de ellos, y ante las amenazas que recibieron, tanto en la capital como en los pueblos, que se fue haciendo jurar bajo la presión de ser sometidos a sangre y fuego y retenciones ("El duque... tomados rehenes e juramentos..."), los habitantes no encontraron otra opción que someterse.

    En la Baja Navarra se intentó la resistencia y así constató también Correa lo ocurrido a manos del coronel Villalba:
    "El valle era rebelde y convenía fuese castigado. E dada licencia a sus infantes, con mucha crueldad, los moradores fuesen sometidos a saco, pegando fuego a las casas, que sus llamas todos los montes alumbraban... incitados a tomar las armas poca defensa hicieron. El coronel mandó hacer esta crueza porque requeridos que a la obediencia viniesen... escarmentarían los comarcanos. Los infantes no cesaban de robar e como la licencia estuviese a su albedrío, muchas doncellas e otras fueron forzadas...".
    En el 4º punto se dice que "la conquista contó con el apoyo de los beamonteses... un partido al que pertenecía parte de la población navarra...". Pues bien, Correa solo asienta la presencia del conde de Lerín cuando el duque de Alba,
    "con las banderas tendidas entró por Navarra. Y entrando por todos los lugares, se le dieron, parte por miedo, parte por una vieja amistad que aquellos pueblos suelen tener con los condestables de Navarra...".
    Es decir, con el conde, formando parte del Ejército invasor y a las órdenes del duque. La participación del de Lerín sobre los pueblos se manejó en forma individual de presión para que no resistieran, y no para que participaran, lo cual resulta harto diferente y desmiente lo afirmado en la carta.

    El 5º punto remite a que la consecuencia principal fue el cambio dinástico, aceptado por los navarros a cambio de conservar sus fueros, su régimen jurídico, su derecho y sus instituciones en el juramento de fidelidad Rey-reino se produjo en las primeras Cortes de marzo de 1513. Toda una falsedad en cuanto el tal juramento hecho por el virrey y en ausencia de Fernando, se puso mas énfasis en la obediencia al Rey que al respeto a los fueros.

    Y la mejor prueba de que el Rey no respetó los fueros desde el primer momento fue la cédula que realizó el 12 de junio del mismo año, rechazando casi todas las propuestas de estas Cortes y evadiendo sus cumplimientos con artimañas. Las demandas de respeto rechazadas habían sido emitidas por la ciudad de Pamplona en unanimidad, una ciudad que la carta asienta como beamontesa y contenta de haber sido conquistada.

    El punto 6º defiende descaradamente las posiciones y propósitos del rey Fernando, no a la contemplación de los derechos de Navarra, sino a favor de sí mismo. Primero como rey de Aragón, después en la permisión a Navarra de gozar autonomía o en su derecho de incorporar Navarra a Aragón; y finalmente en la posibilidad de que Germana de Foix le diera un heredero, y a falta de ello la sometió a Castilla.

    En el punto 7º se da por válida una incorporación a Castilla en 1515: "Incorporó Navarra a Castilla por amor a su hija doña Juana y su nieto Carlos...". La fórmula es incompatible con el respeto de cualesquiera otros derechos, mayormente cuando la fórmula dice también "para siempre jamás", párrafo que la carta recomendadora de instrucciones no recoge. A partir de ahí, hablar de estatus peculiar y otros eufemismos es marear la imprecisión para ocultar la veracidad real de un hecho.

    Y en el 8º punto se achaca lo ocurrido a la cuestión internacional, porque "es importante entender que la conquista de Navarra se enmarca en una guerra internacional". Excusa ridícula como para ser agarradero de quienes les faltan argumentos. Y de ahí se pasa a recomendar la lectura de un libro que, con el nombre de su autora, fue publicado por el Gobierno de Navarra. Sí, ese gobierno que arruinó Navarra, acabó con su Can y mantiene los ingresos de quienes desde su colaboración siguen gobernando este país.

    Y ya que resultaría impropio de un artículo de prensa, por su extensión, referirme a los argumentos que hice frente al citado libro, sí he de decir que la citada autora, Mercedes Galán Lorda, y la carta analizada, defienden el derecho de usucapión perpetuo de la adquisición de un pueblo, sus habitantes y la forma de gobierno que poseía "para siempre jamás", en base al empleo de la fuerza ejercida en la Edad Media. Y mantenerlo así (como quedó constancia) condicionado a la defensa armada por el Reino de Castilla (hoy España) de la forma más imperial y absolutista de los provechos de una monarquía es una aberración no propia del siglo XXI.

    Tratar hoy día de los derechos adquiridos por una monarquía actualmente trasnochada, de la que solo pueden salir inútiles, aprovechados o ambas cosas, es ridículo. Y lo mas triste y trágico es que sobre ello se haya patrocinado por nuestros gobernantes navarros un libro titulado El Derecho navarro, que incluye todos los merecimientos manifestados y que se dice escrito por y para Navarra, cuando desde él se está defendiendo todo lo contrario.

    Pedro Esarte Munian
    Last edited by mazuste; 11-02-12 at 12:34 PM.
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  18. #68

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    Reflexiones sobre los términos políticos entorno a Nabarra 1512-2012



    500 años después de lo ocurrido en el Reino de Nabarra, la sociedad existente en este nuestro País, continua discutiendo la razón y la forma por la cual, las nabarras y nabarros surpirenaicos, actualmente, queramos o no, con nacionalidad española dentro de las fronteras impuestas para la uniprovincial pro-vinci española de Navarra o Comunidad Foral de Navarra dentro del Reino de España, dejaron de ser en terminología exclusivamente política, ciudadanas nabarras y nabarros.

    Aunque en este escrito me voy a limitar analizando los sucesos militares y políticos ocurridos desde el año 1512, debemos tener presente otros sucesos de índole similar ocurridos con anterioridad en los años 1054, 1063, 1076, 1134, 1176, 1199, 1200, 1204 y 1463. Estos acontecimientos por su similitud con lo ocurrido hace 500 años en el Reino de Nabarra, gracias a su inicial estudio nos aportan indudablemente interesantes datos, tanto militares como políticos, facilitándonos así el entendimiento de los sucesos posteriores que parten del año 1512.

    Bien, tras esta introducción a mi parecer necesaria, los términos más utilizados y habitualmente confrontados que se utilizan para dar a conocer lo ocurrido hace 500 años en el Reino de Nabarra son: conquista y anexión (o incorporación). Así en este primer escrito entorno a la terminología política en trono a Nabarra desde el año 1512 hasta la actualidad, paso a poner las obligadas definiciones y mis personales reflexiones.
    Conquista: Esta palabra, al igual que muchas otras en lengua castellana, tiene varios significados. Así pues, según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe:

    1. Conquista es el logro de alguna cosa (indefinida) mediante gran esfuerzo, habilidad y empeño.
    2. Conquista es ganar un territorio por medio de las armas y dominarlo.
    3. Conquista es una cosa conquistada.
    4. Conquista es una persona cuyo amor se logra.

    Anexión:
    según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, anexión es la unión de una cosa a otra, de la que depende o deriva, especialmente un territorio.
    Incorporación: Este término, al igual que el de conquista, consta de varias definiciones según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe:

    1. Incorporación es la agregación [de algo] para formar un todo.
    2. Incorporación es el levantamiento o la reclinación del cuerpo o la cabeza que estaba echado.
    3. Incorporación es el comienzo de las actividades en un puesto de trabajo.)
    Aunque a muchos y muchas les pueda parecer mentira, y mostrarse incrédulos e incrédulas por mi primera reflexión, comparto la primera reflexión realizada por el partido español UPN, pues al igual que ellos creo que no tiene ningún sentido el general polémica o debate sobre la utilización de un término u otro o ambos indistintamente, pues aunque no lo queramos y/o creamos, estos se dieron de forma sucesiva entre los años 1512 y 1515.

    Primero las tropas españolas comenzaron la guerra contra el neutral Reino de Nabarra, con la escusa de ganar militarmente la Guyena de su enemigo Reino de Francia, para su aliado el Reino de Inglaterra, que finalmente al comprobar el engaño, abandonó su apoyo a su aliado en la Santa Liga, Fernando el Católico, en su ilegal empresa nabarra. Concretamente con las tropas castellano-leonesas, indiscutiblemente con la presencia en las mismas de soldadesca de las provincias de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya. El grueso del ejército español era comandado por el Duque de Alba, el cual no lo olvidemos, contaba con un fiel escudero, Luis IV de Beaumont-desposeído de su título de caballero nabarro y por tanto de la nacionalidad nabarra al igual que a su padre, Luis III de Beaumont, y de numerosos miembros de su partido beaumontés en el año 1507, junto a la nacionalización de sus bienes y su posterior destierro del Estado de Nabarra-, invadieron y ocuparon el Reino de Nabarra. A ello se le unió un segundo ejército español, formado por las tropas aragonesas-con catalanes y valencianos en sus filas-, del Arzobispo de Zaragoza, hijo bastardo de Fernando II de Aragón, regente de Castilla y León, rey Nápoles, Sicilia y Granada, que ya desde la conquista y anexión del Reino de Granada llevada a cabo en el año 1492, ya se autotitulaba como rey de España.

    Es en el año 1513, cuando aparece el primer escrito entorno a los sucesos del año anterior. Este manuscrito es escrito por el soldado español Luis Correa, cronista personal del Duque de Alba. Su título es muy explicito y en él se utiliza el término conquista (La conquista de Navarra, 1513). Esta utilización es correcta, ya que si repasamos lo que nos narra este escritor y soldado español, las tropas españolas ganaron por medio de las armas gran parte del territorio del Reino de Nabarra y lograron dominar gran parte del mismo. Además, la utilización del término conquista también puede recoger el empeño, esfuerzo y habilidad que tuvo el Católico, al engañar a sus aliados, la falsificación de tratados, la falsificación de Bulas Papales y demás oscuras, violentas e ilegales artimañas contra los nabarros y nabarras.

    Concretamente ese mismo año, el rey español sanciona unas Cortes para el Reino de Nabarra de forma ilegítima. Éstas a su vez le titulan ilegalmente, según la línea sucesoria y el Derecho Pirenaico o Fuero nabarro, como rey de Nabarra. Contando con éste falsificado título, en el año 1515 y sin presencia de nabarro o nabarra alguna, anexiona el Reino de Nabarra a la Corona de Castilla, incorporando con ello el Reino de Nabarra al imperio español. Por tanto, pese a la ilegalidad y “malas artes” del rey español, la utilización de los términos políticos de conquista y anexión son correctos desde el prisma del conquistador español, pero si repasamos la historia desde un prisma nabarro descolonizado, a mi entender es claramente inapropiada, ya que los nabarros y nabarras no conquistaron nada y en cambio, si perdieron lo más preciado, su libertad; al menos para las nabarras y nabarros surpirenaicos. Pese a todo ello, especialmente al contar con unas Cortes ilegítimas y esclavas a las directrices del imperio español, estos nabarros y nabarras del sur del Pirineo no fueron incorporados definitivamente al Reino de España hasta el año 1841, concretamente tras la aplicación de la mal llamada Ley Paccionada, Ley española y no nabarra, por la cual las cinco merindades nabarras perdían el título de Reino y pasaban a ser una más de las provincias españolas.

    Así pues, dentro de la minoría nabarra descolonizada que no aceptamos la terminología impuesta por el conquistador español, estamos aquellos que utilizamos unos términos políticos diferentes para analizar, estudiar y presentar los sucesos acaecidos durante el año 1512 en el Reino de Nabarra. Estos términos, mayoritariamente, son los de invasión, ocupación y colonización. Para ello, al igual que aquellos que utilizan los requisitos anteriormente mencionados de conquista y anexión, nos centramos en una visión exclusiva de la historia desde el lado de la Nación y del Estado de Nabarra, tanto anterior como posterior a la invasión y ocupación española de gran parte del territorio del Reino de Nabarra ocurridos en el año 1512.
    Invasión: según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, esta palabra consta de varios significados:

    1. Invasión es la acción o resultado de invadir.
    2. Invasión es la ocupación de un País por fuerzas militares extranjeras.
    3. Invasión es la penetración de microorganismos causantes de enfermedades en un organismo.

    Ocupación:
    según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, esta palabra también posee varios significados:

    1. Ocupación es la acción y resultado de ocupar u ocuparse.
    2. Ocupación es responsabilidad o preocupación.
    3. Ocupación es empleo, oficio.
    4. Ocupación es el modo natural y originario de adquirir la propiedad de ciertas cosas que carecen de dueño.
    Colonización: según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, esta palabra puede significar:

    1. Colonización es el establecimiento de colonias.
    2. Colonización es el establecimiento de colonos en un territorio para controlarlos o civilizarlos.
    Al mirar y presentar los sucesos ocurridos en el año 1512 en el Reino de Nabarra desde esta visión nabarra descolonizada, la contundencia de los hechos toma un cariz más realista y dramático; comprobémoslo.

    Las tropas invasoras españolas, comenzaron la guerra contra el neutral Reino de Nabarra, con la escusa de ganar militarmente la Guyena, en posesión de su enemigo el Reino de Francia, para su aliado de la Santa Liga el Reino de Inglaterra. Las tropas inglesas, finalmente al comprobar el engaño, se negaron a invadir y ocupar el Reino de Nabarra ante la ilegalidad de la empresa española. Concretamente con las tropas castellano-leonesas, indiscutiblemente con la presencia en las mismas de soldadesca de las provincias de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, ocupadas y colonizadas por los castellano-leoneses desde la invasión militar del año 1200. El grueso del ejército invasor español era comandado por el Duque de Alba, el cual no lo olvidemos, contaba con un fiel escudero, Luis IV de Beaumont-desposeído de su título de caballero nabarro y por tanto de la nacionalidad nabarra al igual que a su padre, Luis III de Beaumont, y de numerosos miembros de su partido beaumontés en el año 1507, junto a la nacionalización de sus bienes y su posterior destierro del Estado de Nabarra-, invadieron y ocuparon el Reino de Nabarra. La presencia de estos últimos era esencial para la colonización española del Estado de Nabarra. A ello se le unió un segundo ejército invasor español, formado por las tropas aragonesas-con catalanes y valencianos en sus filas-, del Arzobispo de Zaragoza, hijo bastardo de Fernando II de Aragón, regente de Castilla y León, rey Nápoles, Sicilia y Granada, que ya desde la invasión, ocupación y colonización del Reino de Granada llevada a cabo en el año 1492, ya se autotitulaba como rey de España.

    En el año 1513, el rey invasor español sanciona unas Cortes para el Reino de Nabarra de forma ilegítima iniciándose con ello la colonización de Nabarra. Éstas a su vez, siguiendo las pautas colonialistas, le titulan ilegalmente como rey de Nabarra. Contando con éste falsificado título, en el año 1515 y sin presencia de nabarro o nabarra alguna, anexiona el Reino de Nabarra a la Corona de Castilla a modo de una colonia más para el imperio español, al contar con la presencia de un Virrey, claro antifuero para las nabarras y nabarros.

    Dicho esto, los cimientos histórico-políticos en los cuales fundamos la utilización de los términos políticos de invasión, ocupación y colonización, se ven fundamentados en la realidad de un Reino de Nabarra soberano al norte del Pirineo, ajeno a la brutal ocupación y colonización, llevadas a cabo tras la invasión de 1512 y 1521-los españoles fueron expulsados por los nabarros y nabarras en el año 1521-nos impide hablar con los términos de conquista, al menos, hasta la invasión y ocupación francesa del Reino de Nabarra soberano en el año 1620. Esto, junto a la posterior colonización significó en el año 1789 la conquista de la Nabarra norpirenaica por los republicanos franceses, al eliminarse cualquier vestigio de autonomía nabarra al norte del Pirineo. Similar fue la conquista española al sur del Pirineo, esta vez llevada a cabo por liberales y monárquicos españoles, que con la mal llamada Ley Paccionada eliminaron cualquier atisbo de autonomía de las nabarras y nabarros surpirenaicos, completándose así, solo en ese preciso instante, la conquista franco-española del Reino de Nabarra.

    Para concluir, aplicaré en definición médica, por supuesto con claro visión metafórica, los términos anteriormente mencionados y utilizados para hablar, desde las diferentes visiones históricas, de los hechos ocurridos en Nabarra 1512-2012.

    “Un ejército de organismos extranjeros, innegablemente violentos y dañinos, invadió en el año 1512 el cuerpo de Nabarra. Rápidamente dicho organismo invasor ocupó todo el ser nabarro. Asentada dicha ocupación extranjera, la masa invasora y ocupante comenzó la feroz colonización de Nabarra. Tras esta irrupción, Nabarra sufrió una nueva incursión de otro ejército extranjero, igual de violento y dañino que 108 años antes, que actuó de forma similar y posteriormente coordinada, con el cuerpo invasor inicial. Tras una lenta y brutal agonía, finalmente Nabarra fue conquistada por los organismos franco-españoles, muriendo entre los años 1789 y 1841.”

    ¿Podrá resucitar Nabarra algún día? Muchos de nosotros y nosotras afirmamos con rotundidad que sí y que deseamos hacer cierta cuanto antes en la realidad política mundial del presente. Pero todas y todos nosotros debemos tenerlo claro. Esto solo depende de las nabarras y nabarros, pero para ello debemos comenzar con nuestra propia descolonización mental, lingüística, histórica, política, civil y demás, pues sino el noble y legítimo objetivo patriótico de la recuperación de la plena soberanía del Estado de Nabarra, será lamentablemente imposible. Recordad nabarras y nabarros, no estamos conquistados, no estamos muertos. Nuestros antepasados sufrieron diferentes invasiones violentas que se reafirmaron con la sanguinaria ocupación militar extranjera, que a día de hoy todavía padecemos, junto a una salvaje colonización de nuestra Nación, de nuestra Patria y de nuestro ancestral ser.

    Iñigo Saldise Alda
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  19. #69

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    Lleva quince años estudiando el reinado de Juan de Albret y Catalina de Foix y de su trabajo se desprende que la aportación de estos monarcas fue vital para Navarra.

    Álvaro Adot se refiere continuamente a las fuentes, las que considera indispensables a la hora de hacer valoraciones sobre la historia. Ha analizado de forma minuciosa a los Albret y rechaza, con los datos en la mano, muchas de las premisas que la versión oficial ha mantenido a lo largo de los años para justificar la invasión.



    Álvaro Adot Lerga Historiador



    ¿Qué valoración hace de la dinastía Foix-Albret?


    La aportación de esta dinastía fue muy positiva para Navarra. Cuando empezó a reinar Catalina, en 1483, el reino vivía sumergido en un caos que afectaba a todos los ámbitos. Los reyes Catalina de Foix (Catalina I de Navarra) y Juan de Albret (Juan III de Navarra) lograron asentar la paz social anulando a los sectores rebeldes beaumonteses; modernizaron las grandes instituciones de gobierno del reino (crearon un Consejo Real "moderno" y reformaron la Corte Mayor); y también cimentaron las bases del crecimiento económico, por ejemplo dando ventajas fiscales a muchas localidades y eliminando cargas especiales a los comerciantes que venían de fuera, con lo que estimularon la actividad comercial.

    ¿Qué momentos determinantes de este reinado son dignos de reseñar?

    Hay diversos hitos reseñables. Yo resaltaría como fundamental el año 1494 porque fue en el que se asentaron las bases de la normalización social, institucional y económica del reino. En ese año se dio el último brote de guerra civil en Navarra y comenzaron las reformas modernas de los grandes organismos públicos. También en el año 1506 porque se entablaron unas importantes relaciones internacionales entre los reyes de Navarra y Juana la Loca y Felipe el Hermoso, por medio de las cuales los reyes de Castilla se comprometieron a no entrometerse en asuntos internos del reino.

    Pero después Fernando el Católico no respetó ese pacto...

    Sí, ese compromiso desapareció tras el fallecimiento de Felipe el Hermoso, cuando Fernando el Católico regresó a Castilla en 1507 y con él una nueva política de acoso hacia los reyes de Navarra, como ya comentó hace décadas José María Lacarra.

    Defiende que la dinastía Albret fue una dinastía navarra, ¿por qué?

    Por diversos factores. En primer lugar porque fue en Navarra donde se asentó la familia real desde 1494 hasta 1512. Y la mayor parte de ese periodo residieron en localidades navarras, y si no residieron durante más tiempo fue por fuerza mayor, es decir, por la invasión militar y conquista de verano de 1512. Además entre 1494 y 1512, nueve de sus hijos nacieron en tierras navarras, dato que revela la preferencia de los monarcas por el reino navarro. Además sus hijos fueron educados y residieron continuadamente en Navarra, tanto los infantes como los príncipes herederos, siendo estos nombrados lugartenientes del reino, durante las ausencias de los reyes.

    ¿Qué hay de cierto en el argumento que se esgrime para justificar la conquista de que el reino estaba en 1512 sumido en una guerra civil?


    La idea de que el reino estaba sumido en una guerra civil es un bulo creado con posterioridad a la conquista, como justificación política del cambio de dinastías en Navarra. Como ya he señalado antes, el reino estuvo pacificado al finalizar 1494, (si bien Luis de Beaumont protagonizó una revuelta en 1507, que a penas fue secundada por los beaumonteses, ya que la mayoría colaboró con los reyes). A muy diversos datos que lo prueban, en mi próximo libro se podrán leer las declaraciones personales del propio Fernando el Católico, realizadas en el mes de julio de 1512, en las que afirmaba que desde hacía años en Navarra se vivía en paz y los reyes Catalina y Juan eran obedecidos por sus súbditos navarros. Antes de la conquista imperaba una normalización política y social plena y esta situación difícilmente habría cambiado si no hubiera sido por la invasión de 1512.

    A pesar de todos los progresos que introdujeron estos monarcas, la historia los recuerda como los que perdieron el reino, ¿es justo?

    Es injusto que se les recuerde solo por eso, porque bajo su reinado se logró la paz social en Navarra y (como sucedió en otros territorios de la Europa de su época) se llevaron a cabo importantes medidas "modernas", alejando al reino cada vez más lejos de vetustos modelos medievales. En mi humilde opinión de historiador, es más enriquecedor culturalmente remarcar dichas medidas, de gran relevancia, que afectaron a los navarros y navarras de aquel periodo, con objeto de que todos conozcamos un poco mejor la historia de Navarra, que siempre debe ser estudiada con rigor y sin prejuicios ni otros condicionamientos impropios del oficio del historiador.

    ¿Fue Navarra uno de los primeros Estados modernos?

    En base a la documentación que he analizado durante estos años, debo decir que sí. Fue un modelo de Estado distinto al que se impuso en otros Estados vecinos, entre otros aspectos porque en el caso navarro la naturaleza pactista del gobierno siempre estuvo presente. Si bien en la Alta Navarra se truncó el desarrollo del proyecto de Estado diseñado por Juan y Catalina, sin duda, como expuso el gran historiador Christian Desplat, en la Navarra de 1483-1512 se forjaron la mayor parte de las instituciones y poderes que hicieron de la Baja Navarra y Bearne un modelo de Estado moderno europeo
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  20. #70

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    El PP navarro califica la conquista 1512 como un «reencuentro»

    Jaime Ignacio del Burgo, cavernario mayor del franquismo en Navarra y conocido patrón de los cuneteros, ha elaborado un argumentario para combatir el manifiesto de la Plataforma 1512-2012 sobre la conquista de Nafarroa. El político va más allá de la línea oficial. No sólo niega que se tratara de una conquista, sino que asevera que la entrada del Duque de Alba en Iruñea fue «triunfal». Ante la versión oficialista de «anexión» que defiende UPN, Del Burgo da un paso más allá, al hablar del «reencuentro definitivo de los reinos españoles».



    El Partido Popular ha entrado por la puerta grande en el debate sobre la soberanía navarra y la conquista de 1512. Si UPN conminó a sus bases a reconocer que fue una conquista -aunque les instaba a evitar el uso de esa palabra-, ahora el PP le adelanta de una zancada y prefiere hablar de
    «reencuentro definitivo del reino navarro con el resto de reinos españoles»
    . Firma el nuevo argumentario el expresidente del PP en Nafarroa, Jaime Ignacio del Burgo.

    De esta forma, UPN y PP han conformado un mismo bloque contrario al manifiesto de Nafarroa Bizirik, siendo el PP el más duro a la hora de defender la versión «oficialista» que llega incluso a rescatar las tesis prácticamente desterradas de la predestinación de Nafarroa a formar parte del Estado español.

    La versión del PP sobre la invasión del Duque de Alba tiene como objetivo cargar contra las iniciativas que plantea la Plataforma 1512-2012 Nafarroa Bizirik. Según el texto de Del Burgo, este expone a sus militantes por qué «no procede» que el PP apoye la colocación en los ayuntamientos de la insignia de la Plataforma 1512-2012, y también enumera motivos para no firmar el manifiesto de la conquista y para rechazar la adhesión del PP a la celebración popular del 16 de junio.

    A juicio del ideólogo españolista, «procede, por el contrario, dejar constancia de que el Partido Popular defenderá el derecho de Navarra a conservar su identidad y, al mismo tiempo, la identificación de su pueblo con la nación española, de la que se siente parte integrante».
    Last edited by mazuste; 21-03-12 at 08:46 AM.
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  21. #71

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    Luis Correa, biógrafo del duque de Alba



    El primero, que utiliza la denominación “Conquista de Navarra”, es un historiador castellano y castellanófilo llamado Luis Correa. Fue testigo personal de la conquista, porque vino acompañando a las tropas conquistadoras del duque de Alba. Es, pues, un testigo de cargo de la parte de los conquistadores, es decir, de Castilla
    .

    El libro de Luis Correa, titulado, como se ha dicho, “La Conquista de Navarra por el duque de Alba” (sic) fue publicado ya en 1513 en Salamanca. Afortunadamente, la temprana publicación de este libro originó que aún no se hubiesen urdido todas las patrañas propagandísticas que luego se fueron urdiendo a lo largo de los años siguientes.

    Luis Correa ejercía de biógrafo –y panegirista– del duque de Alba, Don Fadrique Álvarez de Toledo, y el objeto de su libro fue precisamente el de ensalzar las hazañas realizadas por dicho duque. Presenta al duque de Alba no solo como un militar victorioso, sino también dotado de virtudes y condiciones oratorias, cuando se dirige a los habitantes de Iruñea o de Donibane Garazi, que también conquistó.

    El libro de Correa gozó de gran prestigio y fue incluso traducido al latín en su propio tiempo, por nada menos que Antonio de Nebrija, autor de la famosa Gramática, bajo el título “De Bello Navarriense”, es decir, “Acerca de la guerra de navarra”. También Menéndez Pelayo y el pensamiento conservador españolista han ensalzado la figura de Luis Correa hasta la exageración.

    Conecta, además, el título y el contenido de este famoso libro de Correa con las ideas –y las frases– del sector de pensamiento más tradicional y cavernícola de Iberia. El propio Correa utiliza la argumentación de la falsaria obstrucción navarra de facilitar el paso a Francia del Ejército castellano (que luego no pasó). Nebrija, el famoso gramático y traductor de Correa, recurre en su justificación de la conquista a los designios de la Providencia Divina, igual que su mentor Cervantes.

    El precedente de Luis Correa no quedó en el siglo XVI; el “Diario de Navarra” zanjó su polémica sobre la conquista con “La Voz de Navarra”, en tiempos de la República y cuando ya no le quedaban otros argumentos, con la rotunda afirmación de que «si Navarra fue conquistada, bien conquistada está». En la actualidad, los españolistas de la ciudad africana de Melilla acostumbran a recordar, para sustentar la soberanía hispana de dicha ciudad de origen fenicio, que «Melilla es más española que Navarra, porque fue conquistada antes; concretamente en 1505».

    La gran ventaja que tiene el testimonio y la aportación de Luis Correa es que en muchos de sus pasajes, recogidos y reproducidos por muchas y muchos historiadores, reproduce como testigo presencial las argumentaciones y vicisitudes de la propia campaña militar y de sus partícipes. Fue testigo de la conquista, además de su redactor.
    Así, por ejemplo, relata la negociación de los días previos a la capitulación de Iruñea-Pamplona cuando el duque de Alba tenía militarmente cercada la capital de Vasconia y cuando ya habían huido de ella los reyes Juan y Catalina. Cuenta cómo Fadrique de Toledo, el duque de Alba y Gran Capitán, negoció la capitulación directamente con los emisarios de la ciudad, a quienes advirtió explícitamente que no pusieran condiciones, porque «poner condiciones es prerrogativa de los vencedores y los navarros son los vencidos». Boissonade, en su obra sobre la conquista, reproduce y analiza esta visión militar del duque conquistador, que además presumía de ello.

    Luis Correa, por lo tanto, es testigo de cargo de la conquista; incontrovertible, aunque fuese del bando conquistador. Su libro es inmediato y responde a la batalla militar, no a las «justificaciones políticas» de la incorporación inventadas más tarde.

    Patxi Zabaleta
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  22. #72

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    El rey Juan III de Navarra


    Seguramente fue la noche del el 22 al 23 de julio de 1.512 cuando los reyes de Navarra Juan y Catalina huyeron de Iruñea, la histórica capital de Vasconia y de su reino, adonde ya no volverían más, ni vivos ni muertos. Su primera parada en la huida fue Ilunberri-Lumbier. Habían gobernado Navarra desde 1.483.


    Durante su largo reinado habían tenido diversas vicisitudes en sus relaciones con Aragón y con castilla, habiendo llegado a firmar en diferentes momentos y con diferentes contenidos un buen número de pactos. Tuvieron once hijos y una de sus hijas, Magdalena, murió en Medina del Campo, retenida en calidad de rehén por los Reyes Católicos.

    Juan III, conocido por su origen como Juan de Albret o de Labrit, era un soberano culto y bien instalado en el Renacimiento. Introdujo en Navarra el invento emblemático de la época, la imprenta, trayendo de Paue-Pau al impresor Gillaume Brocard, que años más tarde –paradojas de la vida– sería quien editase la biblia políglota de Alcalá de Henares de Cisneros.

    Catalina de Navarra, conocida también como Catalina de Foix, y Juan III fueron agentes y víctimas en aquellas enormes convulsiones del siglo XVI. En la guerra de la conquista, en que Navarra fue atacada por Castilla desde el sur y abandonada por Francia en el norte. Tuvieron que huir, pero no se resignaron nunca. Utrinque roditur, es decir, se me roe por uno y otro lado, de cuya expresión hizo lema su antecesor, el príncipe de Viana. En la estatua yacente de Carlos III y su esposa en la catedral de Iruñea hay dos perros que se disputan un hueso. Utrinque roditur.

    Juan y Catalina nunca se rindieron, nunca desistieron de volver a conquistar el reino y siguieron hasta sus muertes, acaecidas en 1.516 y 1.517, impulsando actuaciones e intervenciones para la reconquista, tanto por medios diplomáticos como militares.

    Navarra, gobernada por Catalina y Juan, era un estado de Europa. Era una nación de Europa con audiencia y consideración, aunque su territorio había sido una y otra vez amputado por Castilla y Aragón, siendo el último de los territorios perdidos, en 1.446, el de la Sonsierra de Navarra, lo que ahora se llama Rioja Alavesa y San Vicente de la Sonsierra, pertenecientes, por cierto, al Principado de Viana.

    La primera contraofensiva fue preparada en el propio año de 1.512 , en pleno invierno, en contra de las costumbres militares. Llegaron hasta las propias murallas de Iruñea. Los castellanos estaban rodeados, pero estaban dentro de la ciudad, tenían amedrentados a sus habitantes y no se produjo la rebelión interior con la que contaban. Tuvieron que retroceder, pero habían recuperado por primera vez –de las varias que lo harían– la sexta merindad de Iparralde, y ello tendría sus consecuencias en el futuro.

    En 1.516 volvieron a organizar otra contraofensiva y encomendaron su dirección militar al mariscal de Navarra, pero fue apresado y también este intento constituyó un fracaso militar. No en vano los mismos tercios del duque de Alba, que conquistaron Navarra, eran los que arrasarían a la población en Flandes, en Italia, en Canarias, en el norte de África y en América.

    Catalina de Navarra y Juan III fueron enterrados en Lescar (Bearne). Pero aun después de muertos se les persigue, negándoseles aún hoy el tratamiento de reyes. A Juan II, marido de Blanca de Navarra, se le denominada así y, en cambio, a Juan III se le llama Juan de Labrit, como lo demuestra la calle que tiene en Iruñea o el Colegio de la reina Catalina, llamado simplemente de Catalina de Foix. En la escalinata del Ayuntamiento de Iruñea figura el invasor Fernando el Católico, que (junto con Cesar Borgia) inspiró a Macchiavello la obra “El Príncipe”, pero no juan III, testigo de cargo de la conquista de Navarra.
    Patxi Zabaleta. Pruebas de la conquista de Navarra. Tercer testigo de cargo
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  23. #73

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    Bernart Etxepare


    El autor del primer libro publicado en euskara, “Primitiae Linguae Vasconum” era un ciudadano navarro, que en la guerra de 1512 a 1531 tomó partido precisamente a favor del conquistador e invasor Fernando el Católico. Fue por tanto del partido de los Beaumonteses. Se trata también, aunque pueda resultar paradójico, de un testigo de cargo del bando de los invasores.

    En 1512 las tropas del duque de Alba se apoderaron de toda Navarra; también de la sexta merindad. Es decir, que Donibane Garazi(San Juan Pie de Puerto) y las demás localidades de dicha sexta merindad de Ultrapuertos, también fueron conquistadas en un principio. Más aún; diversas localidades de la sexta merindad fueron arrasadas y se les hizo objeto de saqueos y crímenes por parte de la soldadesca de los tercios del duque de Alba.

    El hecho es que tras la conquista, los conquistadores tenían que consolidar su dominio y su poder. Para ello nombraban o forzaban el nombramiento de personas adictas en los cargos influyentes de toda índole, incluidos los cargos y puestos eclesiásticos. Uno de dichos cargos eclesiásticos era el de arcipreste y delegado episcopal en Donibane Garazi.

    La importancia no solo eclesiástica, sino también social e incluso económica de tales cargos era muy grande, si se tiene en cuenta que las potestades fiscales de la iglesia –los diezmos y las primicias– eran tan importantes como las de cualquier otro poder.
    La complicación del tema era verdaderamente enrevesada, puesto que el arciprestazgo de Donibane Garazi dependía del obispado de Baiona, sede episcopal sita en territorio entonces del reino de Francia.

    Es decir, que el beaumontés Bernart Etxepare era el candidato del conquistador castellano para un cargo eclesiástico como el de arcipreste de Donibane Garazi, que solo podía ser designado por el obispo de Baiona, sede episcopal sita en territorio ya entonces del reino de Francia. ¿Qué sucedió? Pues que el tercero de los «virreyes» de Navarra, Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera, envió dos violentos «ultimatum» al obispo de Baiona, emplazándole con toda claridad, para que si no designaba arcipreste de Garazi a Etxepare se atuviese a las consecuencias.

    El obispo de Baiona claudicó. Bernart Etxepare fue designado arcipreste y responsable máximo de la Iglesia en Donibane Garazi. Pero la merindad de Ultrapuertos fue una y otra vez recuperada por los navarros; si Iruña había sido recuperada una vez en 1521, y si el castillo de Amaiur había sido recuperado tres veces por los navarros (1512, 1516 y 1521), Donibane Garazi fue recuperado hasta en siete ocasiones antes de que en 1531, el emperador Carlos I decidiese abandonar Ultrapuertos «por las dificultades de su defensa».

    Entre aquellas vicisitudes, Bernart Etxepare fue hecho prisionero y encarcelado en la prisión de Pabe-Pau, donde se había recluido la corte de los Reyes de Navarra, que eran también señores de Bearne. Allí estuvo preso Etxepare y una de las bellísimas poesías de su famoso libro se refiere a este tiempo de reclusión, aunque sea de una forma críptica y junto con agradecimientos a los soberanos de Iparralde(norte), que desde 1531 habían restablecido un resto de su reino compuesto por la Baja Navarra, Xuberoa y el Bearne con capital de Pabe-Pau.

    El primer libro editado en euskara tiene por lo tanto una curiosa relación con la invasión y conquista de Navarra, cuya sexta merindad también fue «teóricamente» incorporada a la corona de Castilla en 1515.

    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. Cuarto testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  24. #74

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    Martin de Azpilikueta, el «doctor navarro»

    La figura de Martin de Azpilcueta o Azpilikueta, conocido como el “Doctor Navarro” es de un nivel intelectual y moral digno de todo orgullo. Fue rector de la universidad de Coimbra y profesor en otras varias universidades, como la de Salamanca y Alcalá de Henares. Fue también defensor del Arzobispo de Toledo Bartolomé de Carranza, acusado por la inquisición instigada por Felipe II en un proceso que duró 30 años y acabó en Roma. Autor de libros de derecho, moral y economía, que permanecieron de actualidad durante siglos, y considerado predecesor de la economía como ciencia. Llegó a ser consejero personal de tres papas.


    Martin de Azpilcueta nació en Barasoain en una familia baztanesa, euskaldun y agramontesa. Sus padres se exiliaron con los reyes de Navarra y él, que en 1512 tenía 20 años, estaba estudiando en Toulouse. No quiso ser propiamente súbdito del rey de Castilla (hoy diríamos ciudadano del imperio español), aunque fue catedrático en Salamanca y Alcalá. En el tema de la nacionalidad mantuvo la misma actitud que sus parientes los Jasso y Xabier, incluido Frantzes de Xabier, es decir San Francisco Xabier.

    Los misioneros en las conquistas militares del siglo XVI y siguientes no eran meros predicadores de religión, sino que eran a la vez emisarios del nuevo poder y de la nueva cultura a implantar con la nueva soberanía, a cuyas órdenes y bajo cuya protección se asentaba el nuevo orden. Por eso Frantzes de Xabier y Jasso no fue a las colonias de Castilla, es decir a América, sino que fue a colonias de Portugal, o sea, a India, China, Japón, como misionero, y también como delegado del Rey de Portugal.

    Igual que Frantzes de Jasso, Martin de Apilcueta eludió el convertirse en propiamente súbdito del soberano de Castilla; prefirieron acogerse a la protección de los reyes portugueses. Azpilcueta siempre consideró ilegítima e injustificable la conquista de 1512, incluso cuando ya con casi 80 años escribió a Felipe II y al virrey de Navarra Duque de Albuquerque la defensa frente a las acusaciones que le hacían. Si bien es cierto que se apartaba «para evitar males mayores» de la reinstauración de los reyes de Navarra, que entre tanto se habían hecho protestantes.

    La opción y la actitud de Martin de Azpilcueta no le resultó gratuita, ni tampoco sin consecuencias. Por el contrario, esa decisión sobre su nacionalidad le privó o le limitó, entre otras posibilidades, de haber llegado a ser nombrado cardenal por las presiones en su contra de Felipe II, tal como lo ha estudiado pormenorizadamente Pier Xarriton.
    Fue asesor de tres papas: Pío V, Gregorio XIII y Sixto V. Las numerosísimas obras que escribió contienen algunas teorías y aportaciones revolucionarias para su tiempo. Así, en economía sus teorías y sus estudios sobre los precios en relación con la oferta y la demanda, los intereses y el dinero, y la previsibilidad en materia económica, fueron no solo completamente innovadoras, sino precursoras con siglos de antelación de desarrollos intelectuales posteriores. Sin embargo su libro “De Uxuris”, acerca de la usura, fue inmediatamente censurada por la Inquisición en el propio siglo XVI.

    Martin de Azpilikueta vivió la aniquilación de la independencia de Navarra, no solo como cuestión identitaria, sino también como drama personal: «Cuando me preguntan de dónde soy y les digo que soy de Navarra, luego les tengo que explicar dónde está y qué fue de aquella nación». Murió a los 94 años en Roma, en donde había vivido sus últimos 20 años y a donde había acudido para mejor seguir defendiendo a su compatriota el cardenal Carranza. Fue enterrado conforme a su voluntad en una iglesia portuguesa de Roma, como señal de su opción nacional.

    Bartolomé de Carranza, arzobispo de Toledo, perseguido por la inquisición por instigación de Felipe II, obtuvo al final una sentencia absolutoria, pero fue justo unos días antes de que muriese sin haber podido recuperar su cargo. Felipe II en su testamento igual que su padre y sus descendientes dejó el encargo de solucionar y reparar el tema de Navarra.

    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. Quinto testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  25. #75

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    Juana de Castilla, mal llamada «la Loca»

    La figura triste y digna de compasión de la soberana de Castilla y del imperio católico, Doña Juana I de Castilla, conocida como «la Loca», es un testigo de cargo de que la invasión y conquista del Reino de Navarra no fue ninguna incorporación ni unión voluntaria a la Corona de la que precisamente ella era titular nominal.



    En realidad, Doña Juana la Loca –Juana I de Castilla– fue también otra víctima del cruel nacimiento de imperio español, fraguado en el crisol de Castilla. Fue personalmente tan víctima como políticamente lo fue el Estado de la Navarra independiente.

    Juana I de Castilla vivió recluida contra su voluntad en el castillo-prisión de Tordesillas durante nada menos que 46 años. Primero la recluyó su padre, Fernando el Católico, con la decisoria instigación del Cardenal Cisneros, y luego su hijo, el emperador Carlos I.
    Juana I de Aragón y Trastamara, que así se llamaba la Reina de Castilla y Emperatriz Católica, fue apodada la Loca porque estaba abocada o bien a morir como su esposo o bien a ser declarada loca y consiguientemente ser incapacitada, para que no se rompiera el imperio. Es decir, por razón de estado. Al principio, como heredera de Castilla de parte de su madre, Isabel I la Católica y luego también como heredera de Aragón. Su dilema trágico era: O loca recluida o el veneno.

    Su marido Felipe I de Castilla, conocido como Felipe el Hermoso, murió envenenado en 1.506 en Burgos, después de jugar un partido de pelota. Junto a ella se había hecho ya con las riendas del poder en Castilla como rey consorte. Hasta entonces nadie la consideró loca. Fue Cisneros el que la declaró loca y puso en circulación todas las habladurías que llevan siglos y se autoproclamó «regente de Castilla», recluyéndola en prisión para entregar el poder de Castilla a Fernando el Católico.

    Hay además otros dos fuertes argumentos sobre el hecho de que aquella reina católica fue una desgraciada víctima de la razón de estado. El primer argumento es que Juana I siguió al cuidado de sus hijos dentro de la prisión de Tordesillas, habiendo sido su hija menor, Catalina, futura reina de Portugal, la que proporcionó los testimonios más impactantes de la extrema crueldad de carceleros, como el Marqués de Denia, en sus cartas a su hermano el emperador. El segundo argumento es que en la única ocasión en que fue liberada durante su larguísima reclusión, lo que ocurrió en 1.521 por los Comuneros de Castilla, se expresó con total cordura y lucidez.

    ¿Hubiesen permitido el cardenal Cisneros o el propio Fernando el Católico y sobre todo Carlos I que Juana I hubiese seguido al cuidado de sus hijos, si hubiese estado loca? Catalina de Austria, la hija menor y póstuma de Felipe I, El Hermoso, vivió prácticamente sus primeros 25 años presa con su madre. ¿Y por qué no envenenarían a la reina ni antes ni después de declararla loca? Al principio seguramente porque estaba encinta y necesitaban príncipes para matrimonios de estado, y una vez presa, porque habría sido un escándalo. ¿Por qué no la llevaría Catalina a Portugal? Porque no le dejarían… Quizá al final se habría vuelto loca de verdad ¿Cómo no?

    En 1.515, Fernando el Católico (previamente autoproclamado rey de Navarra) «transfirió» este reino a la Corona de Castilla, detentada por su desgraciada hija por razón de estado. Y es que en todas las conquistas había razones de estado, encomiendas y bendiciones papales, se aprovechaban las disensiones internas y a posteriori se arbitraban procedimientos jurídicos y propagandísticos de «incorporación a la corona».

    La figura trágica de Juana I de Castilla, la mujer teóricamente más poderosa y rica de su tiempo, que ha inspirado a infinidad de poetas y escritores románticos, fue víctima de la razón de imperio. Igual y a la vez que Navarra.
    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. Sexta testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

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