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Thread: ¿Navarra formó siempre parte de la nación española?

  1. #61

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    «El Papa Julio II le concedió a Fernando de Aragón el derecho a conquistar Navarra»

    ROLDAN JIMENO ARANGUREN | Profesor de Historia del Derecho


    En las jornadas «Revisando la conquista de Navarra», organizadas por UEU en Iruñea, Jimeno Aranguren explicó ayer que la razón para invadir Navarra fue una bula del Papa Julio II: la Iglesia Católica, por primera vez, destronaba a unos reyes legítimos, para entregar el Reino a Castilla, quien lo tomó por las armas.



    ¿Cómo se pudo justificar jurídicamente la ocupación militar por parte de Castilla?

    La creación de títulos reúne tres elementos: el primero es la justicia de la guerra provocada. Fernando el Católico fue el primero en señalar el título de guerra justa, al comienzo de la conquista. En ese sentido, tiene el valor de la inmediatez. El segundo argumento es que la acción militar era justa porque era necesario el derecho a transitar por Navarra. En tercer lugar, quienes apoyaron la justificación de la ocupación utilizaban el título complementario del respeto a los tratados internacionales. Es decir, Castilla e Inglaterra eran aliadas. Así, a Castilla le correspondía ayudar a Inglaterra en la ocupación del territorio de la Guiana (región sur-occidental de la actual Francia). En consecuencia, necesitaba transitar por Navarra.

    Frente esa justificación, ¿qué función cumplió la bula de Julio II?


    Como consecuencia de dos bulas papales, el Papa Julio II destronó a los Albret, reyes legítimos de Navarra, al excomulgarles. El Papa decretaba que los bienes de quienes habían actuado contra la Santa Sede, los de sus aliados o de quienes habían ayudado a Francia debían pasar a dominio público, «para que el que los tome, se apodere de ellos». Aunque las bulas no mencionaban de manera explícita a los Reyes de Navarra, más tarde acusaron a Juan (Joanes) y Catalina de Albret de delitos de cisma y herejía. Les condenaban al castigo de excomunión y a que todos sus bienes (incluido el Reino) fuesen confiscados. Teniendo en cuenta que Castilla ayudó al Papa en la guerra, la capitulación de esa Alianza Santa (donde no se mencionaba expresamente a Navarra) le reconoció a Fernando de Aragón el derecho a conquistar el Reino.

    ¿Castilla tenía suficiente poder religioso, político o económico como para incidir en la actuación de la Santa Sede?


    Sí, en aquel momento la Iglesia católica estaba altamente corrompida y Castilla era la primera potencia mundial. Los intereses de la Santa Sede en Italia coincidían con los de Castilla-Aragón y, por lo tanto, eran opuestos a los del Rey de Francia

    ¿Una vez justificada la conquista, qué implicó la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla?


    Fue una cuestión decisiva para el futuro del Reino conquistado. En un principio, parecía que se trataba de una anexión extraordinaria, porque el conquistador era el Rey de Aragón y la naturaleza del bien conquistado difería de otros bienes patrimoniales. Fernando el Católico tenía tres posibilidades: incorporar Navarra a la Corona de Aragón (donde él era el rey), incorporarla a la de Castilla o establecer una vinculación directa. Al mismo tiempo, el Rey de Aragón también era gobernador de Castilla y administrador de la misma. Según parece, los castellanos no se mostraron entusiastas con su administración, ya que consideraban que había recaido sobre ellos el esfuerzo militar de la conquista de Navarra. El viejo monarca pretendió evitar conflictos e incorporó Navarra a la Corona principal, la Corona de Castilla y León.

    ¿Cuál era la extensión del Reino de Navarra en esa época?


    Más o menos, sería la misma extensión que la de la actual Comunidad Foral. Navarra ya había perdido la Rioja Alavesa al final de la Edad Media y los Arcos también habían sido conquistados, aunque posteriormente volvieron a Navarra. Como resultado inmediato de la conquista, los Reyes de Castilla sometieron durante unos años a los territorios de la Baja Navarra. Sin embargo, Carlos V los liberó, por razones estratégicas. Desde entonces, existieron dos Reinos de Navarra, con dos reyes diferentes, a pesar de que el de la Baja Navarra (Albret) fuera también el Rey legítimo de toda Navarra.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  2. #62

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    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  3. #63

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    Nafarroa cumple 500 años de idiotez y desmemoria


    En este 2012 Nafarroa Garaia cumple 500 años desde que fuera conquistada por las tropas del Duque de Alba. Su gobierno no muestra reparos para celebrar la pérdida de la independencia, y también para conmemorar la batalla de las Navas de Tolosa, que tiene más de mito que de realidad.




    La palabra idiota, con el tiempo y el uso manido, ha ido perdiendo significado. El original es griego. En las sociedades protodemocráticas helenas todos los ciudadanos estaban obligados a ocupar, en algún momento, un cargo público. Aquéllos que se negaban a aceptar estos cargos, que renunciaban a hacer política, eran calificados por los demás como idiotas.

    En 2012, Nafarroa Garaia cumple 500 años de conquista militar por las tropas españolas. Hace cinco siglos que perdió su independencia y, con ella, su derecho a decidir su destino. Aun hoy hay navarros que no quieren tener la capacidad para dirigir su propio rumbo, que renuncian a ejercer esa tarea política y, por tanto, han cogido el camino de los idiotas. Eso sí, con mucho orgullo. Desde esta perspectiva, los 500 años de conquista se convierten en toda una celebración.

    Pero el año que entra también es el año de la desmemoria. Más desapercibida, quizás, está pasando la segunda onomástica, la de 1212, cuando ocurrió una de las batallas más recordadas del antiguo reino, la de las Navas de Tolosa. En esa contienda destacó el rey Sancho VII el Fuerte. No era de extrañar, pues su problema de tiroides le convirtió en un gigante entre enanos. De su estatura nació después la leyenda de las cadenas. Supuestamente, Sancho VII arreó un brutal mazazo a la cadena con la que ataba el «moro Miramamolín» a su guardia personal para que no huyera. El rey navarro se llevó la cadena como trofeo y decidió hacer de ella su escudo.

    Hoy se sabe, sin embargo, que Miramamolín no era el nombre de ningún sarraceno, sino el título honorífico de Al Nasir, el Emir al Muyahidín. Las cadenas del escudo navarro no son un botín de ninguna batalla, sino que se trata de un emblema anterior. Hay quien dice también que el escudo de El Fuerte pudo ser el arrano beltza, hoy casi proscrito, pues su abuela tenía vínculos familiares con Normandía, donde las águilas, bicéfalas o no, eran un símbolo recurrente en los escudos...
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  4. #64

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    II Silencio sobre los Banu Qasi

    El mito del rey heroico que tuvo el Reino de Navarra con Sancho el Fuerte se cae pronto. Al parecer, murió encorvado tras entrar en una depresión profunda. Tenía problemas en una pierna y pasó los últimos años en el castillo de Tutera, donde se ganó el sobrenombre de «El Encerrado». En realidad, bajo su reinado Nafarroa perdió la mitad de sus tierras. Ocurrió una década antes de la batalla de Las Navas y los territorios perdidos coinciden bastante bien con lo que hoy se conoce como Araba, Gipuzkoa y Bizkaia.



    El gesto de desmemoria que supone la conmemoración de la batalla de Las Navas de Tolosa está más relacionado con el papel que jugaron los musulmanes no sólo en la historia de la Península Ibérica, sino también en la historia particular de Nafarroa. Pero para eso hace falta alejarse otra vez en el tiempo. El Gobierno español ha pasado muy de puntillas por el aniversario del 711. Fue en ese año cuando el joven imperio musulmán arribó con sus barcos hasta la Hispania romana. Sólo ha- bían pasado 70 años de la Hégira, el viaje iniciático del profeta desde Medina hasta la Meca, que la comunidad islámica utilizó para iniciar su calendario.

    Los reinos visigodos, que habían llegado a la península dos siglos y medio antes, cayeron como un castillo de naipes. La gran batalla se produjo el mismo 711, cuando Rodrigo, rey de Toledo, pierde en Guadalete. Ciudades fuertes como Zaragoza aguantan apenas un par de años más. Y hasta aquí llega la línea oficial.

    Los cronistas españoles suelen obviar que los visigodos tuvieron serios problemas para controlar Vasconia. Precisamente, Rodrigo perdía el tiempo guerreando con los vascones mientras las tropas de Táriq Ibn Ziyad, lugarteniente del gobernador de Tánger, desembarcaban en Gibraltar con cerca de 9.000 hombres.

    Sin embargo, la fecha relevante para entender cómo apareció el reino de Nafarroa tiene más que ver con el sitio de Zaragoza y la llegada de un ejército potente a la frontera sur de lo que hoy se conoce como Euskal Herria. En el 713 el conde hispanorromano o godo llamado Casio decidió que ante el empuje de los musulmanes, lo mejor era cambiar de fe y así mantener su poder en la zona. Así es como nacerá la estirpe de los Banu Qasi, unos poderosos conversos que encumbrarán al considerado como primer rey de Pamplona, germen de lo que luego fue Reino de Navarra, Eneko Aritza. El nacimiento del reino ocurrió aproximadamente un siglo después de la conversión de Casio, pero fue el poder de los Banu Qasi, señores del Ebro, el que consolidó el reino del joven Aritza. Musa ibn Musa, hermanastro de Aritza y líder de los Banu Qasi, era considerado el tercer rey de la Península.

    Sólo desde la perspectiva acrítica propia de la visión españolista de la historia se puede obviar la aportación musulmana al nacimiento de Nafarroa. Sin embargo, únicamente se celebran las derrotas de los reinos musulmanes. La ex ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde, acudió a Iruñea a impulsar el recuerdo de las Navas de Tolosa de 1212, vendiendo la celebración de su 800 aniversario como una fiesta de «hermanamiento» entre culturas. El concepto de que las Navas de Tolosa sí hermanaron pero la batalla de Guadalete no -y que, por tanto, se haya dejado sin recuerdo ni homenaje alguno- sigue sin explicarse del todo bien.

    No es la primera vez que el Gobierno navarro hace fastos con el aniversario de las Navas de Tolosa. Hace un siglo se convocó un concurso de ensayos. El jesuita de Uharte Alfonso Huici presentó un trabajo que no pudo ser más iconoclasta. Fue de los primeros en negar que las cadenas de Nafarroa tuvieran ese origen mítico. Además, destacaba que Sancho VII acudió de mala gana a la batalla a sacar la cara a quien le había arrebatado Araba, Gipuzkoa y Bizkaia. El navarro llegó con lo justo. Sólo se llevó 200 hombres, que se integraron en un Ejército de cerca de 70.000. Huici concluyó que la gesta navarra contra los malvados musulmanes no fue tal. Al final, el jurado optó por aplaudir la erudición del arabista de Uharte, pero prefirió no entregarle el premio y considerar el concurso como desierto.

    Hay voces críticas, entre las que destaca la plataforma popular 1512-2012 Nafarroa Bizirik, que alegan que el único motivo que ha tenido el Gobierno navarro para celebrar también el aniversario de las Navas de Tolosa ha sido que camuflar que hacer una fiesta de una conquista era demasiado descarado. En realidad, en 1512 apenas se producen hechos de armas relevantes, puesto que la diferencia de fuerzas era apabullante. Ahora bien, sí que perviven aún errores de bulto en la versión oficial.
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  5. #65

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    III Una conquista fulminante


    En primer lugar, no fue una invasión castellana, sino española. Este error viene dado porque, tras la conquista, el Reino de Navarra se incorporaría a la Corona Castellana. Sin embargo, basta echar una ojeada a las arengas que lanzó el Duque de Alba al tomar Iruñea para que caiga el mito. El duque reclamó la ciudad para «el rey de las Hispanias», al igual que se hacía en América. Es decir, «España» ya estaba conformada antes de incorporar a Nafarroa Garaia.



    Maqueta del Castillo de Amaiur, destruido por el ejercito castellano

    La desigualdad entre los Ejércitos español y navarro no impidió que corriera la sangre y resonaran los arcabuces. Sin embargo, el único intento serio de parar el avance fue acometido por Petri Sanz, quien se enfrentó en el paso de Oskia a la internada española que llegaba desde Ziordia. Sanz lo hizo a lo Leónidas y se enfrentó con 300 roncaleses a 10.000 hombres. Obviamente, perdió.

    Quizás para entender qué le ocurrió a Nafarroa habría que releer «El Príncipe» de Nicolás Maquiavelo. Al parecer, Maquiavelo se inspiró en Fernando el Católico para escribir partes de su libro que, no por casualidad, salió de la imprenta en 1513. Probablemente, los navarros se enfrentaban al príncipe de Maquiavelo con «Visa Oro», puesto que Fernando se hacía cada vez más fuerte y rico con el expolio de los nuevos territorios de ultramar. Aun así, el Católico se gastaba poco en pagar sus mesnadas, que normalmente solo cobraban del botín de guerra. Diversas plazas navarras, como Iruñea, capitularon para no ser expoliadas. En la capital vivían 7.000 personas -incluidas mujeres y niños- y el Ejército que tenía acampado a las afueras era de 10.000 hombres de armas. A pesar de todo, Tutera y Lizarra aguantaron más tiempo del que cabría esperar.

    Es mentira, por tanto, que la conservación de los Fueros de Nafarroa se deba a una resistencia heróica o a un pacto. Más bien sucedió al contrario, el miedo al botín y la diferencia militar produjo una rápida capitulación. Por lo demás, el mantenimiento de los fueros era una práctica usual y, en líneas generales, el derecho propio navarro se respetó bastante poco después de la conquista. El Duque de Alba dijo en Iruñea que los vencidos no pueden poner condiciones a los vencedores. De «feliz unión», el conquistador no habló nada. El mantenimiento de leyes propias de Nafarroa Garaia dentro del Estado español se justifica muy posteriormente, cuando Nafarroa se alineó con el bando vencedor (el Borbón) de la guerra de sucesión de inicios del XVIII.
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  6. #66

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    IV Nacionalismo e independencia

    El Gobierno Barcina emplea dos argumentos para justificar la celebración. Ha formado un comité para afirmar que la pérdida de la independiencia de Nafarroa Garaia fue en realidad un proceso natural que ocurrió a nivel europeo, por el cual los estados pasaron a ser imperios. A esto cabe responder que también el Imperio español dominó Holanda y eso no significa que los Países Bajos deban formar parte de la Corona española.

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    La segunda idea que defiende UPN es que en aquella época no existía el sentimiento nacionalista y que, si acaso, los navarros se levantaron contra la ocupación por otros motivos. Pero lo cierto es que los navarros se levantan varias veces contra la ocupación y que, pese a su superioridad militar, los españoles no pudieron extender su dominio más allá del Pirineo. Los alzamientos más importantes fueron el de 1515 y el de 1521, cuando se recuperó todo el territorio y se puso sitio a Logroño, pero que fracasó con la sangrienta batalla de Noain.

    Parece que al Gobierno navarro le espanta que alguien intente recuperar ese anhelo de independencia de 1515 y 1521 en el momento actual o que alguien pueda decir que hoy el Conde de Lerín votaría a UPN. Pero entonces y ahora se aprecia que había navarros que no quieren ser tratados como idiotas, que no celebran la conquista, sino que se la replantean.
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  7. #67

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    Asesorando sobre la conquista de Navarra


    Através de los medios de comunicación (en este escrito sigo a Navarraconfidencial.com) se ha distribuido una nota denominada Breves reflexiones sobre 1512, que consta de 8 puntos y voy a seguirlos en su descripción numérica:



    En el punto 1º se dice que no tiene sentido debatir sobre los términos de la ocupación; es cierto porque su nombre es el de una invasión armada con toma del Reino y sus habitantes por la fuerza de las armas. Como expresa el biógrafo del duque de Alba, Luis Correa, único testigo directo que conocemos, y que describe a una población temerosa
    "o que al cerco se aparejasen… y si la obediencia no traían, la ciudad sería metida a saco con toda crueldad… proponían la entrega bajo condiciones que no acomodaban al duque, quien contestó que los vencedores solían dar leyes a los vencidos y no los vencidos a los vencedores"
    . Su nominación pues, debe ser la de una invasión, toma y ocupación por la fuerza de un país en su concepción natural.

    En el punto 2º se añade en la carta que fue un hecho indudable "que entre las tropas castellanas, por su condición de castellanos, se encontraban alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos". Y yo añado que también navarros, ya que las tropas del Rey Católico se reclutaban en todo el ámbito europeo y, como ejemplo, en la batalla de Granada (1492) ya participaron soldados navarros y del resto de territorios vascos, con militancia de soldada y obediencia a una sola jerarquía militar en las tropas castellanas. En la lista de capitanes de Correa (todos castellanos) no hay ningún vasco, y menos clasificado como tal. El Ejército, pues, fue absolutamente monocorde.

    En el 3º se sostiene que "la cuestión a destacar es que la conquista no fue especialmente cruenta". Ignominiosa afirmación cuando Pamplona se rindió ante la imposibilidad de defenderse de 15.000 soldados. Su población total no alcanzaba la mitad de ellos, y ante las amenazas que recibieron, tanto en la capital como en los pueblos, que se fue haciendo jurar bajo la presión de ser sometidos a sangre y fuego y retenciones ("El duque... tomados rehenes e juramentos..."), los habitantes no encontraron otra opción que someterse.

    En la Baja Navarra se intentó la resistencia y así constató también Correa lo ocurrido a manos del coronel Villalba:
    "El valle era rebelde y convenía fuese castigado. E dada licencia a sus infantes, con mucha crueldad, los moradores fuesen sometidos a saco, pegando fuego a las casas, que sus llamas todos los montes alumbraban... incitados a tomar las armas poca defensa hicieron. El coronel mandó hacer esta crueza porque requeridos que a la obediencia viniesen... escarmentarían los comarcanos. Los infantes no cesaban de robar e como la licencia estuviese a su albedrío, muchas doncellas e otras fueron forzadas...".
    En el 4º punto se dice que "la conquista contó con el apoyo de los beamonteses... un partido al que pertenecía parte de la población navarra...". Pues bien, Correa solo asienta la presencia del conde de Lerín cuando el duque de Alba,
    "con las banderas tendidas entró por Navarra. Y entrando por todos los lugares, se le dieron, parte por miedo, parte por una vieja amistad que aquellos pueblos suelen tener con los condestables de Navarra...".
    Es decir, con el conde, formando parte del Ejército invasor y a las órdenes del duque. La participación del de Lerín sobre los pueblos se manejó en forma individual de presión para que no resistieran, y no para que participaran, lo cual resulta harto diferente y desmiente lo afirmado en la carta.

    El 5º punto remite a que la consecuencia principal fue el cambio dinástico, aceptado por los navarros a cambio de conservar sus fueros, su régimen jurídico, su derecho y sus instituciones en el juramento de fidelidad Rey-reino se produjo en las primeras Cortes de marzo de 1513. Toda una falsedad en cuanto el tal juramento hecho por el virrey y en ausencia de Fernando, se puso mas énfasis en la obediencia al Rey que al respeto a los fueros.

    Y la mejor prueba de que el Rey no respetó los fueros desde el primer momento fue la cédula que realizó el 12 de junio del mismo año, rechazando casi todas las propuestas de estas Cortes y evadiendo sus cumplimientos con artimañas. Las demandas de respeto rechazadas habían sido emitidas por la ciudad de Pamplona en unanimidad, una ciudad que la carta asienta como beamontesa y contenta de haber sido conquistada.

    El punto 6º defiende descaradamente las posiciones y propósitos del rey Fernando, no a la contemplación de los derechos de Navarra, sino a favor de sí mismo. Primero como rey de Aragón, después en la permisión a Navarra de gozar autonomía o en su derecho de incorporar Navarra a Aragón; y finalmente en la posibilidad de que Germana de Foix le diera un heredero, y a falta de ello la sometió a Castilla.

    En el punto 7º se da por válida una incorporación a Castilla en 1515: "Incorporó Navarra a Castilla por amor a su hija doña Juana y su nieto Carlos...". La fórmula es incompatible con el respeto de cualesquiera otros derechos, mayormente cuando la fórmula dice también "para siempre jamás", párrafo que la carta recomendadora de instrucciones no recoge. A partir de ahí, hablar de estatus peculiar y otros eufemismos es marear la imprecisión para ocultar la veracidad real de un hecho.

    Y en el 8º punto se achaca lo ocurrido a la cuestión internacional, porque "es importante entender que la conquista de Navarra se enmarca en una guerra internacional". Excusa ridícula como para ser agarradero de quienes les faltan argumentos. Y de ahí se pasa a recomendar la lectura de un libro que, con el nombre de su autora, fue publicado por el Gobierno de Navarra. Sí, ese gobierno que arruinó Navarra, acabó con su Can y mantiene los ingresos de quienes desde su colaboración siguen gobernando este país.

    Y ya que resultaría impropio de un artículo de prensa, por su extensión, referirme a los argumentos que hice frente al citado libro, sí he de decir que la citada autora, Mercedes Galán Lorda, y la carta analizada, defienden el derecho de usucapión perpetuo de la adquisición de un pueblo, sus habitantes y la forma de gobierno que poseía "para siempre jamás", en base al empleo de la fuerza ejercida en la Edad Media. Y mantenerlo así (como quedó constancia) condicionado a la defensa armada por el Reino de Castilla (hoy España) de la forma más imperial y absolutista de los provechos de una monarquía es una aberración no propia del siglo XXI.

    Tratar hoy día de los derechos adquiridos por una monarquía actualmente trasnochada, de la que solo pueden salir inútiles, aprovechados o ambas cosas, es ridículo. Y lo mas triste y trágico es que sobre ello se haya patrocinado por nuestros gobernantes navarros un libro titulado El Derecho navarro, que incluye todos los merecimientos manifestados y que se dice escrito por y para Navarra, cuando desde él se está defendiendo todo lo contrario.

    Pedro Esarte Munian
    Last edited by mazuste; 11-02-12 at 12:34 PM.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  8. #68

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    Reflexiones sobre los términos políticos entorno a Nabarra 1512-2012



    500 años después de lo ocurrido en el Reino de Nabarra, la sociedad existente en este nuestro País, continua discutiendo la razón y la forma por la cual, las nabarras y nabarros surpirenaicos, actualmente, queramos o no, con nacionalidad española dentro de las fronteras impuestas para la uniprovincial pro-vinci española de Navarra o Comunidad Foral de Navarra dentro del Reino de España, dejaron de ser en terminología exclusivamente política, ciudadanas nabarras y nabarros.

    Aunque en este escrito me voy a limitar analizando los sucesos militares y políticos ocurridos desde el año 1512, debemos tener presente otros sucesos de índole similar ocurridos con anterioridad en los años 1054, 1063, 1076, 1134, 1176, 1199, 1200, 1204 y 1463. Estos acontecimientos por su similitud con lo ocurrido hace 500 años en el Reino de Nabarra, gracias a su inicial estudio nos aportan indudablemente interesantes datos, tanto militares como políticos, facilitándonos así el entendimiento de los sucesos posteriores que parten del año 1512.

    Bien, tras esta introducción a mi parecer necesaria, los términos más utilizados y habitualmente confrontados que se utilizan para dar a conocer lo ocurrido hace 500 años en el Reino de Nabarra son: conquista y anexión (o incorporación). Así en este primer escrito entorno a la terminología política en trono a Nabarra desde el año 1512 hasta la actualidad, paso a poner las obligadas definiciones y mis personales reflexiones.
    Conquista: Esta palabra, al igual que muchas otras en lengua castellana, tiene varios significados. Así pues, según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe:

    1. Conquista es el logro de alguna cosa (indefinida) mediante gran esfuerzo, habilidad y empeño.
    2. Conquista es ganar un territorio por medio de las armas y dominarlo.
    3. Conquista es una cosa conquistada.
    4. Conquista es una persona cuyo amor se logra.

    Anexión:
    según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, anexión es la unión de una cosa a otra, de la que depende o deriva, especialmente un territorio.
    Incorporación: Este término, al igual que el de conquista, consta de varias definiciones según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe:

    1. Incorporación es la agregación [de algo] para formar un todo.
    2. Incorporación es el levantamiento o la reclinación del cuerpo o la cabeza que estaba echado.
    3. Incorporación es el comienzo de las actividades en un puesto de trabajo.)
    Aunque a muchos y muchas les pueda parecer mentira, y mostrarse incrédulos e incrédulas por mi primera reflexión, comparto la primera reflexión realizada por el partido español UPN, pues al igual que ellos creo que no tiene ningún sentido el general polémica o debate sobre la utilización de un término u otro o ambos indistintamente, pues aunque no lo queramos y/o creamos, estos se dieron de forma sucesiva entre los años 1512 y 1515.

    Primero las tropas españolas comenzaron la guerra contra el neutral Reino de Nabarra, con la escusa de ganar militarmente la Guyena de su enemigo Reino de Francia, para su aliado el Reino de Inglaterra, que finalmente al comprobar el engaño, abandonó su apoyo a su aliado en la Santa Liga, Fernando el Católico, en su ilegal empresa nabarra. Concretamente con las tropas castellano-leonesas, indiscutiblemente con la presencia en las mismas de soldadesca de las provincias de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya. El grueso del ejército español era comandado por el Duque de Alba, el cual no lo olvidemos, contaba con un fiel escudero, Luis IV de Beaumont-desposeído de su título de caballero nabarro y por tanto de la nacionalidad nabarra al igual que a su padre, Luis III de Beaumont, y de numerosos miembros de su partido beaumontés en el año 1507, junto a la nacionalización de sus bienes y su posterior destierro del Estado de Nabarra-, invadieron y ocuparon el Reino de Nabarra. A ello se le unió un segundo ejército español, formado por las tropas aragonesas-con catalanes y valencianos en sus filas-, del Arzobispo de Zaragoza, hijo bastardo de Fernando II de Aragón, regente de Castilla y León, rey Nápoles, Sicilia y Granada, que ya desde la conquista y anexión del Reino de Granada llevada a cabo en el año 1492, ya se autotitulaba como rey de España.

    Es en el año 1513, cuando aparece el primer escrito entorno a los sucesos del año anterior. Este manuscrito es escrito por el soldado español Luis Correa, cronista personal del Duque de Alba. Su título es muy explicito y en él se utiliza el término conquista (La conquista de Navarra, 1513). Esta utilización es correcta, ya que si repasamos lo que nos narra este escritor y soldado español, las tropas españolas ganaron por medio de las armas gran parte del territorio del Reino de Nabarra y lograron dominar gran parte del mismo. Además, la utilización del término conquista también puede recoger el empeño, esfuerzo y habilidad que tuvo el Católico, al engañar a sus aliados, la falsificación de tratados, la falsificación de Bulas Papales y demás oscuras, violentas e ilegales artimañas contra los nabarros y nabarras.

    Concretamente ese mismo año, el rey español sanciona unas Cortes para el Reino de Nabarra de forma ilegítima. Éstas a su vez le titulan ilegalmente, según la línea sucesoria y el Derecho Pirenaico o Fuero nabarro, como rey de Nabarra. Contando con éste falsificado título, en el año 1515 y sin presencia de nabarro o nabarra alguna, anexiona el Reino de Nabarra a la Corona de Castilla, incorporando con ello el Reino de Nabarra al imperio español. Por tanto, pese a la ilegalidad y “malas artes” del rey español, la utilización de los términos políticos de conquista y anexión son correctos desde el prisma del conquistador español, pero si repasamos la historia desde un prisma nabarro descolonizado, a mi entender es claramente inapropiada, ya que los nabarros y nabarras no conquistaron nada y en cambio, si perdieron lo más preciado, su libertad; al menos para las nabarras y nabarros surpirenaicos. Pese a todo ello, especialmente al contar con unas Cortes ilegítimas y esclavas a las directrices del imperio español, estos nabarros y nabarras del sur del Pirineo no fueron incorporados definitivamente al Reino de España hasta el año 1841, concretamente tras la aplicación de la mal llamada Ley Paccionada, Ley española y no nabarra, por la cual las cinco merindades nabarras perdían el título de Reino y pasaban a ser una más de las provincias españolas.

    Así pues, dentro de la minoría nabarra descolonizada que no aceptamos la terminología impuesta por el conquistador español, estamos aquellos que utilizamos unos términos políticos diferentes para analizar, estudiar y presentar los sucesos acaecidos durante el año 1512 en el Reino de Nabarra. Estos términos, mayoritariamente, son los de invasión, ocupación y colonización. Para ello, al igual que aquellos que utilizan los requisitos anteriormente mencionados de conquista y anexión, nos centramos en una visión exclusiva de la historia desde el lado de la Nación y del Estado de Nabarra, tanto anterior como posterior a la invasión y ocupación española de gran parte del territorio del Reino de Nabarra ocurridos en el año 1512.
    Invasión: según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, esta palabra consta de varios significados:

    1. Invasión es la acción o resultado de invadir.
    2. Invasión es la ocupación de un País por fuerzas militares extranjeras.
    3. Invasión es la penetración de microorganismos causantes de enfermedades en un organismo.

    Ocupación:
    según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, esta palabra también posee varios significados:

    1. Ocupación es la acción y resultado de ocupar u ocuparse.
    2. Ocupación es responsabilidad o preocupación.
    3. Ocupación es empleo, oficio.
    4. Ocupación es el modo natural y originario de adquirir la propiedad de ciertas cosas que carecen de dueño.
    Colonización: según el Diccionario de la Lengua española, 2005, Espasa-Calpe, esta palabra puede significar:

    1. Colonización es el establecimiento de colonias.
    2. Colonización es el establecimiento de colonos en un territorio para controlarlos o civilizarlos.
    Al mirar y presentar los sucesos ocurridos en el año 1512 en el Reino de Nabarra desde esta visión nabarra descolonizada, la contundencia de los hechos toma un cariz más realista y dramático; comprobémoslo.

    Las tropas invasoras españolas, comenzaron la guerra contra el neutral Reino de Nabarra, con la escusa de ganar militarmente la Guyena, en posesión de su enemigo el Reino de Francia, para su aliado de la Santa Liga el Reino de Inglaterra. Las tropas inglesas, finalmente al comprobar el engaño, se negaron a invadir y ocupar el Reino de Nabarra ante la ilegalidad de la empresa española. Concretamente con las tropas castellano-leonesas, indiscutiblemente con la presencia en las mismas de soldadesca de las provincias de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, ocupadas y colonizadas por los castellano-leoneses desde la invasión militar del año 1200. El grueso del ejército invasor español era comandado por el Duque de Alba, el cual no lo olvidemos, contaba con un fiel escudero, Luis IV de Beaumont-desposeído de su título de caballero nabarro y por tanto de la nacionalidad nabarra al igual que a su padre, Luis III de Beaumont, y de numerosos miembros de su partido beaumontés en el año 1507, junto a la nacionalización de sus bienes y su posterior destierro del Estado de Nabarra-, invadieron y ocuparon el Reino de Nabarra. La presencia de estos últimos era esencial para la colonización española del Estado de Nabarra. A ello se le unió un segundo ejército invasor español, formado por las tropas aragonesas-con catalanes y valencianos en sus filas-, del Arzobispo de Zaragoza, hijo bastardo de Fernando II de Aragón, regente de Castilla y León, rey Nápoles, Sicilia y Granada, que ya desde la invasión, ocupación y colonización del Reino de Granada llevada a cabo en el año 1492, ya se autotitulaba como rey de España.

    En el año 1513, el rey invasor español sanciona unas Cortes para el Reino de Nabarra de forma ilegítima iniciándose con ello la colonización de Nabarra. Éstas a su vez, siguiendo las pautas colonialistas, le titulan ilegalmente como rey de Nabarra. Contando con éste falsificado título, en el año 1515 y sin presencia de nabarro o nabarra alguna, anexiona el Reino de Nabarra a la Corona de Castilla a modo de una colonia más para el imperio español, al contar con la presencia de un Virrey, claro antifuero para las nabarras y nabarros.

    Dicho esto, los cimientos histórico-políticos en los cuales fundamos la utilización de los términos políticos de invasión, ocupación y colonización, se ven fundamentados en la realidad de un Reino de Nabarra soberano al norte del Pirineo, ajeno a la brutal ocupación y colonización, llevadas a cabo tras la invasión de 1512 y 1521-los españoles fueron expulsados por los nabarros y nabarras en el año 1521-nos impide hablar con los términos de conquista, al menos, hasta la invasión y ocupación francesa del Reino de Nabarra soberano en el año 1620. Esto, junto a la posterior colonización significó en el año 1789 la conquista de la Nabarra norpirenaica por los republicanos franceses, al eliminarse cualquier vestigio de autonomía nabarra al norte del Pirineo. Similar fue la conquista española al sur del Pirineo, esta vez llevada a cabo por liberales y monárquicos españoles, que con la mal llamada Ley Paccionada eliminaron cualquier atisbo de autonomía de las nabarras y nabarros surpirenaicos, completándose así, solo en ese preciso instante, la conquista franco-española del Reino de Nabarra.

    Para concluir, aplicaré en definición médica, por supuesto con claro visión metafórica, los términos anteriormente mencionados y utilizados para hablar, desde las diferentes visiones históricas, de los hechos ocurridos en Nabarra 1512-2012.

    “Un ejército de organismos extranjeros, innegablemente violentos y dañinos, invadió en el año 1512 el cuerpo de Nabarra. Rápidamente dicho organismo invasor ocupó todo el ser nabarro. Asentada dicha ocupación extranjera, la masa invasora y ocupante comenzó la feroz colonización de Nabarra. Tras esta irrupción, Nabarra sufrió una nueva incursión de otro ejército extranjero, igual de violento y dañino que 108 años antes, que actuó de forma similar y posteriormente coordinada, con el cuerpo invasor inicial. Tras una lenta y brutal agonía, finalmente Nabarra fue conquistada por los organismos franco-españoles, muriendo entre los años 1789 y 1841.”

    ¿Podrá resucitar Nabarra algún día? Muchos de nosotros y nosotras afirmamos con rotundidad que sí y que deseamos hacer cierta cuanto antes en la realidad política mundial del presente. Pero todas y todos nosotros debemos tenerlo claro. Esto solo depende de las nabarras y nabarros, pero para ello debemos comenzar con nuestra propia descolonización mental, lingüística, histórica, política, civil y demás, pues sino el noble y legítimo objetivo patriótico de la recuperación de la plena soberanía del Estado de Nabarra, será lamentablemente imposible. Recordad nabarras y nabarros, no estamos conquistados, no estamos muertos. Nuestros antepasados sufrieron diferentes invasiones violentas que se reafirmaron con la sanguinaria ocupación militar extranjera, que a día de hoy todavía padecemos, junto a una salvaje colonización de nuestra Nación, de nuestra Patria y de nuestro ancestral ser.

    Iñigo Saldise Alda
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  9. #69

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    Lleva quince años estudiando el reinado de Juan de Albret y Catalina de Foix y de su trabajo se desprende que la aportación de estos monarcas fue vital para Navarra.

    Álvaro Adot se refiere continuamente a las fuentes, las que considera indispensables a la hora de hacer valoraciones sobre la historia. Ha analizado de forma minuciosa a los Albret y rechaza, con los datos en la mano, muchas de las premisas que la versión oficial ha mantenido a lo largo de los años para justificar la invasión.



    Álvaro Adot Lerga Historiador



    ¿Qué valoración hace de la dinastía Foix-Albret?


    La aportación de esta dinastía fue muy positiva para Navarra. Cuando empezó a reinar Catalina, en 1483, el reino vivía sumergido en un caos que afectaba a todos los ámbitos. Los reyes Catalina de Foix (Catalina I de Navarra) y Juan de Albret (Juan III de Navarra) lograron asentar la paz social anulando a los sectores rebeldes beaumonteses; modernizaron las grandes instituciones de gobierno del reino (crearon un Consejo Real "moderno" y reformaron la Corte Mayor); y también cimentaron las bases del crecimiento económico, por ejemplo dando ventajas fiscales a muchas localidades y eliminando cargas especiales a los comerciantes que venían de fuera, con lo que estimularon la actividad comercial.

    ¿Qué momentos determinantes de este reinado son dignos de reseñar?

    Hay diversos hitos reseñables. Yo resaltaría como fundamental el año 1494 porque fue en el que se asentaron las bases de la normalización social, institucional y económica del reino. En ese año se dio el último brote de guerra civil en Navarra y comenzaron las reformas modernas de los grandes organismos públicos. También en el año 1506 porque se entablaron unas importantes relaciones internacionales entre los reyes de Navarra y Juana la Loca y Felipe el Hermoso, por medio de las cuales los reyes de Castilla se comprometieron a no entrometerse en asuntos internos del reino.

    Pero después Fernando el Católico no respetó ese pacto...

    Sí, ese compromiso desapareció tras el fallecimiento de Felipe el Hermoso, cuando Fernando el Católico regresó a Castilla en 1507 y con él una nueva política de acoso hacia los reyes de Navarra, como ya comentó hace décadas José María Lacarra.

    Defiende que la dinastía Albret fue una dinastía navarra, ¿por qué?

    Por diversos factores. En primer lugar porque fue en Navarra donde se asentó la familia real desde 1494 hasta 1512. Y la mayor parte de ese periodo residieron en localidades navarras, y si no residieron durante más tiempo fue por fuerza mayor, es decir, por la invasión militar y conquista de verano de 1512. Además entre 1494 y 1512, nueve de sus hijos nacieron en tierras navarras, dato que revela la preferencia de los monarcas por el reino navarro. Además sus hijos fueron educados y residieron continuadamente en Navarra, tanto los infantes como los príncipes herederos, siendo estos nombrados lugartenientes del reino, durante las ausencias de los reyes.

    ¿Qué hay de cierto en el argumento que se esgrime para justificar la conquista de que el reino estaba en 1512 sumido en una guerra civil?


    La idea de que el reino estaba sumido en una guerra civil es un bulo creado con posterioridad a la conquista, como justificación política del cambio de dinastías en Navarra. Como ya he señalado antes, el reino estuvo pacificado al finalizar 1494, (si bien Luis de Beaumont protagonizó una revuelta en 1507, que a penas fue secundada por los beaumonteses, ya que la mayoría colaboró con los reyes). A muy diversos datos que lo prueban, en mi próximo libro se podrán leer las declaraciones personales del propio Fernando el Católico, realizadas en el mes de julio de 1512, en las que afirmaba que desde hacía años en Navarra se vivía en paz y los reyes Catalina y Juan eran obedecidos por sus súbditos navarros. Antes de la conquista imperaba una normalización política y social plena y esta situación difícilmente habría cambiado si no hubiera sido por la invasión de 1512.

    A pesar de todos los progresos que introdujeron estos monarcas, la historia los recuerda como los que perdieron el reino, ¿es justo?

    Es injusto que se les recuerde solo por eso, porque bajo su reinado se logró la paz social en Navarra y (como sucedió en otros territorios de la Europa de su época) se llevaron a cabo importantes medidas "modernas", alejando al reino cada vez más lejos de vetustos modelos medievales. En mi humilde opinión de historiador, es más enriquecedor culturalmente remarcar dichas medidas, de gran relevancia, que afectaron a los navarros y navarras de aquel periodo, con objeto de que todos conozcamos un poco mejor la historia de Navarra, que siempre debe ser estudiada con rigor y sin prejuicios ni otros condicionamientos impropios del oficio del historiador.

    ¿Fue Navarra uno de los primeros Estados modernos?

    En base a la documentación que he analizado durante estos años, debo decir que sí. Fue un modelo de Estado distinto al que se impuso en otros Estados vecinos, entre otros aspectos porque en el caso navarro la naturaleza pactista del gobierno siempre estuvo presente. Si bien en la Alta Navarra se truncó el desarrollo del proyecto de Estado diseñado por Juan y Catalina, sin duda, como expuso el gran historiador Christian Desplat, en la Navarra de 1483-1512 se forjaron la mayor parte de las instituciones y poderes que hicieron de la Baja Navarra y Bearne un modelo de Estado moderno europeo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  10. #70

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    El PP navarro califica la conquista 1512 como un «reencuentro»

    Jaime Ignacio del Burgo, cavernario mayor del franquismo en Navarra y conocido patrón de los cuneteros, ha elaborado un argumentario para combatir el manifiesto de la Plataforma 1512-2012 sobre la conquista de Nafarroa. El político va más allá de la línea oficial. No sólo niega que se tratara de una conquista, sino que asevera que la entrada del Duque de Alba en Iruñea fue «triunfal». Ante la versión oficialista de «anexión» que defiende UPN, Del Burgo da un paso más allá, al hablar del «reencuentro definitivo de los reinos españoles».



    El Partido Popular ha entrado por la puerta grande en el debate sobre la soberanía navarra y la conquista de 1512. Si UPN conminó a sus bases a reconocer que fue una conquista -aunque les instaba a evitar el uso de esa palabra-, ahora el PP le adelanta de una zancada y prefiere hablar de
    «reencuentro definitivo del reino navarro con el resto de reinos españoles»
    . Firma el nuevo argumentario el expresidente del PP en Nafarroa, Jaime Ignacio del Burgo.

    De esta forma, UPN y PP han conformado un mismo bloque contrario al manifiesto de Nafarroa Bizirik, siendo el PP el más duro a la hora de defender la versión «oficialista» que llega incluso a rescatar las tesis prácticamente desterradas de la predestinación de Nafarroa a formar parte del Estado español.

    La versión del PP sobre la invasión del Duque de Alba tiene como objetivo cargar contra las iniciativas que plantea la Plataforma 1512-2012 Nafarroa Bizirik. Según el texto de Del Burgo, este expone a sus militantes por qué «no procede» que el PP apoye la colocación en los ayuntamientos de la insignia de la Plataforma 1512-2012, y también enumera motivos para no firmar el manifiesto de la conquista y para rechazar la adhesión del PP a la celebración popular del 16 de junio.

    A juicio del ideólogo españolista, «procede, por el contrario, dejar constancia de que el Partido Popular defenderá el derecho de Navarra a conservar su identidad y, al mismo tiempo, la identificación de su pueblo con la nación española, de la que se siente parte integrante».
    Last edited by mazuste; 21-03-12 at 08:46 AM.
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  11. #71

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    Luis Correa, biógrafo del duque de Alba



    El primero, que utiliza la denominación “Conquista de Navarra”, es un historiador castellano y castellanófilo llamado Luis Correa. Fue testigo personal de la conquista, porque vino acompañando a las tropas conquistadoras del duque de Alba. Es, pues, un testigo de cargo de la parte de los conquistadores, es decir, de Castilla
    .

    El libro de Luis Correa, titulado, como se ha dicho, “La Conquista de Navarra por el duque de Alba” (sic) fue publicado ya en 1513 en Salamanca. Afortunadamente, la temprana publicación de este libro originó que aún no se hubiesen urdido todas las patrañas propagandísticas que luego se fueron urdiendo a lo largo de los años siguientes.

    Luis Correa ejercía de biógrafo –y panegirista– del duque de Alba, Don Fadrique Álvarez de Toledo, y el objeto de su libro fue precisamente el de ensalzar las hazañas realizadas por dicho duque. Presenta al duque de Alba no solo como un militar victorioso, sino también dotado de virtudes y condiciones oratorias, cuando se dirige a los habitantes de Iruñea o de Donibane Garazi, que también conquistó.

    El libro de Correa gozó de gran prestigio y fue incluso traducido al latín en su propio tiempo, por nada menos que Antonio de Nebrija, autor de la famosa Gramática, bajo el título “De Bello Navarriense”, es decir, “Acerca de la guerra de navarra”. También Menéndez Pelayo y el pensamiento conservador españolista han ensalzado la figura de Luis Correa hasta la exageración.

    Conecta, además, el título y el contenido de este famoso libro de Correa con las ideas –y las frases– del sector de pensamiento más tradicional y cavernícola de Iberia. El propio Correa utiliza la argumentación de la falsaria obstrucción navarra de facilitar el paso a Francia del Ejército castellano (que luego no pasó). Nebrija, el famoso gramático y traductor de Correa, recurre en su justificación de la conquista a los designios de la Providencia Divina, igual que su mentor Cervantes.

    El precedente de Luis Correa no quedó en el siglo XVI; el “Diario de Navarra” zanjó su polémica sobre la conquista con “La Voz de Navarra”, en tiempos de la República y cuando ya no le quedaban otros argumentos, con la rotunda afirmación de que «si Navarra fue conquistada, bien conquistada está». En la actualidad, los españolistas de la ciudad africana de Melilla acostumbran a recordar, para sustentar la soberanía hispana de dicha ciudad de origen fenicio, que «Melilla es más española que Navarra, porque fue conquistada antes; concretamente en 1505».

    La gran ventaja que tiene el testimonio y la aportación de Luis Correa es que en muchos de sus pasajes, recogidos y reproducidos por muchas y muchos historiadores, reproduce como testigo presencial las argumentaciones y vicisitudes de la propia campaña militar y de sus partícipes. Fue testigo de la conquista, además de su redactor.
    Así, por ejemplo, relata la negociación de los días previos a la capitulación de Iruñea-Pamplona cuando el duque de Alba tenía militarmente cercada la capital de Vasconia y cuando ya habían huido de ella los reyes Juan y Catalina. Cuenta cómo Fadrique de Toledo, el duque de Alba y Gran Capitán, negoció la capitulación directamente con los emisarios de la ciudad, a quienes advirtió explícitamente que no pusieran condiciones, porque «poner condiciones es prerrogativa de los vencedores y los navarros son los vencidos». Boissonade, en su obra sobre la conquista, reproduce y analiza esta visión militar del duque conquistador, que además presumía de ello.

    Luis Correa, por lo tanto, es testigo de cargo de la conquista; incontrovertible, aunque fuese del bando conquistador. Su libro es inmediato y responde a la batalla militar, no a las «justificaciones políticas» de la incorporación inventadas más tarde.

    Patxi Zabaleta
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  12. #72

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    El rey Juan III de Navarra


    Seguramente fue la noche del el 22 al 23 de julio de 1.512 cuando los reyes de Navarra Juan y Catalina huyeron de Iruñea, la histórica capital de Vasconia y de su reino, adonde ya no volverían más, ni vivos ni muertos. Su primera parada en la huida fue Ilunberri-Lumbier. Habían gobernado Navarra desde 1.483.


    Durante su largo reinado habían tenido diversas vicisitudes en sus relaciones con Aragón y con castilla, habiendo llegado a firmar en diferentes momentos y con diferentes contenidos un buen número de pactos. Tuvieron once hijos y una de sus hijas, Magdalena, murió en Medina del Campo, retenida en calidad de rehén por los Reyes Católicos.

    Juan III, conocido por su origen como Juan de Albret o de Labrit, era un soberano culto y bien instalado en el Renacimiento. Introdujo en Navarra el invento emblemático de la época, la imprenta, trayendo de Paue-Pau al impresor Gillaume Brocard, que años más tarde –paradojas de la vida– sería quien editase la biblia políglota de Alcalá de Henares de Cisneros.

    Catalina de Navarra, conocida también como Catalina de Foix, y Juan III fueron agentes y víctimas en aquellas enormes convulsiones del siglo XVI. En la guerra de la conquista, en que Navarra fue atacada por Castilla desde el sur y abandonada por Francia en el norte. Tuvieron que huir, pero no se resignaron nunca. Utrinque roditur, es decir, se me roe por uno y otro lado, de cuya expresión hizo lema su antecesor, el príncipe de Viana. En la estatua yacente de Carlos III y su esposa en la catedral de Iruñea hay dos perros que se disputan un hueso. Utrinque roditur.

    Juan y Catalina nunca se rindieron, nunca desistieron de volver a conquistar el reino y siguieron hasta sus muertes, acaecidas en 1.516 y 1.517, impulsando actuaciones e intervenciones para la reconquista, tanto por medios diplomáticos como militares.

    Navarra, gobernada por Catalina y Juan, era un estado de Europa. Era una nación de Europa con audiencia y consideración, aunque su territorio había sido una y otra vez amputado por Castilla y Aragón, siendo el último de los territorios perdidos, en 1.446, el de la Sonsierra de Navarra, lo que ahora se llama Rioja Alavesa y San Vicente de la Sonsierra, pertenecientes, por cierto, al Principado de Viana.

    La primera contraofensiva fue preparada en el propio año de 1.512 , en pleno invierno, en contra de las costumbres militares. Llegaron hasta las propias murallas de Iruñea. Los castellanos estaban rodeados, pero estaban dentro de la ciudad, tenían amedrentados a sus habitantes y no se produjo la rebelión interior con la que contaban. Tuvieron que retroceder, pero habían recuperado por primera vez –de las varias que lo harían– la sexta merindad de Iparralde, y ello tendría sus consecuencias en el futuro.

    En 1.516 volvieron a organizar otra contraofensiva y encomendaron su dirección militar al mariscal de Navarra, pero fue apresado y también este intento constituyó un fracaso militar. No en vano los mismos tercios del duque de Alba, que conquistaron Navarra, eran los que arrasarían a la población en Flandes, en Italia, en Canarias, en el norte de África y en América.

    Catalina de Navarra y Juan III fueron enterrados en Lescar (Bearne). Pero aun después de muertos se les persigue, negándoseles aún hoy el tratamiento de reyes. A Juan II, marido de Blanca de Navarra, se le denominada así y, en cambio, a Juan III se le llama Juan de Labrit, como lo demuestra la calle que tiene en Iruñea o el Colegio de la reina Catalina, llamado simplemente de Catalina de Foix. En la escalinata del Ayuntamiento de Iruñea figura el invasor Fernando el Católico, que (junto con Cesar Borgia) inspiró a Macchiavello la obra “El Príncipe”, pero no juan III, testigo de cargo de la conquista de Navarra.
    Patxi Zabaleta. Pruebas de la conquista de Navarra. Tercer testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  13. #73

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    Bernart Etxepare


    El autor del primer libro publicado en euskara, “Primitiae Linguae Vasconum” era un ciudadano navarro, que en la guerra de 1512 a 1531 tomó partido precisamente a favor del conquistador e invasor Fernando el Católico. Fue por tanto del partido de los Beaumonteses. Se trata también, aunque pueda resultar paradójico, de un testigo de cargo del bando de los invasores.

    En 1512 las tropas del duque de Alba se apoderaron de toda Navarra; también de la sexta merindad. Es decir, que Donibane Garazi(San Juan Pie de Puerto) y las demás localidades de dicha sexta merindad de Ultrapuertos, también fueron conquistadas en un principio. Más aún; diversas localidades de la sexta merindad fueron arrasadas y se les hizo objeto de saqueos y crímenes por parte de la soldadesca de los tercios del duque de Alba.

    El hecho es que tras la conquista, los conquistadores tenían que consolidar su dominio y su poder. Para ello nombraban o forzaban el nombramiento de personas adictas en los cargos influyentes de toda índole, incluidos los cargos y puestos eclesiásticos. Uno de dichos cargos eclesiásticos era el de arcipreste y delegado episcopal en Donibane Garazi.

    La importancia no solo eclesiástica, sino también social e incluso económica de tales cargos era muy grande, si se tiene en cuenta que las potestades fiscales de la iglesia –los diezmos y las primicias– eran tan importantes como las de cualquier otro poder.
    La complicación del tema era verdaderamente enrevesada, puesto que el arciprestazgo de Donibane Garazi dependía del obispado de Baiona, sede episcopal sita en territorio entonces del reino de Francia.

    Es decir, que el beaumontés Bernart Etxepare era el candidato del conquistador castellano para un cargo eclesiástico como el de arcipreste de Donibane Garazi, que solo podía ser designado por el obispo de Baiona, sede episcopal sita en territorio ya entonces del reino de Francia. ¿Qué sucedió? Pues que el tercero de los «virreyes» de Navarra, Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera, envió dos violentos «ultimatum» al obispo de Baiona, emplazándole con toda claridad, para que si no designaba arcipreste de Garazi a Etxepare se atuviese a las consecuencias.

    El obispo de Baiona claudicó. Bernart Etxepare fue designado arcipreste y responsable máximo de la Iglesia en Donibane Garazi. Pero la merindad de Ultrapuertos fue una y otra vez recuperada por los navarros; si Iruña había sido recuperada una vez en 1521, y si el castillo de Amaiur había sido recuperado tres veces por los navarros (1512, 1516 y 1521), Donibane Garazi fue recuperado hasta en siete ocasiones antes de que en 1531, el emperador Carlos I decidiese abandonar Ultrapuertos «por las dificultades de su defensa».

    Entre aquellas vicisitudes, Bernart Etxepare fue hecho prisionero y encarcelado en la prisión de Pabe-Pau, donde se había recluido la corte de los Reyes de Navarra, que eran también señores de Bearne. Allí estuvo preso Etxepare y una de las bellísimas poesías de su famoso libro se refiere a este tiempo de reclusión, aunque sea de una forma críptica y junto con agradecimientos a los soberanos de Iparralde(norte), que desde 1531 habían restablecido un resto de su reino compuesto por la Baja Navarra, Xuberoa y el Bearne con capital de Pabe-Pau.

    El primer libro editado en euskara tiene por lo tanto una curiosa relación con la invasión y conquista de Navarra, cuya sexta merindad también fue «teóricamente» incorporada a la corona de Castilla en 1515.

    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. Cuarto testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  14. #74

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    Martin de Azpilikueta, el «doctor navarro»

    La figura de Martin de Azpilcueta o Azpilikueta, conocido como el “Doctor Navarro” es de un nivel intelectual y moral digno de todo orgullo. Fue rector de la universidad de Coimbra y profesor en otras varias universidades, como la de Salamanca y Alcalá de Henares. Fue también defensor del Arzobispo de Toledo Bartolomé de Carranza, acusado por la inquisición instigada por Felipe II en un proceso que duró 30 años y acabó en Roma. Autor de libros de derecho, moral y economía, que permanecieron de actualidad durante siglos, y considerado predecesor de la economía como ciencia. Llegó a ser consejero personal de tres papas.


    Martin de Azpilcueta nació en Barasoain en una familia baztanesa, euskaldun y agramontesa. Sus padres se exiliaron con los reyes de Navarra y él, que en 1512 tenía 20 años, estaba estudiando en Toulouse. No quiso ser propiamente súbdito del rey de Castilla (hoy diríamos ciudadano del imperio español), aunque fue catedrático en Salamanca y Alcalá. En el tema de la nacionalidad mantuvo la misma actitud que sus parientes los Jasso y Xabier, incluido Frantzes de Xabier, es decir San Francisco Xabier.

    Los misioneros en las conquistas militares del siglo XVI y siguientes no eran meros predicadores de religión, sino que eran a la vez emisarios del nuevo poder y de la nueva cultura a implantar con la nueva soberanía, a cuyas órdenes y bajo cuya protección se asentaba el nuevo orden. Por eso Frantzes de Xabier y Jasso no fue a las colonias de Castilla, es decir a América, sino que fue a colonias de Portugal, o sea, a India, China, Japón, como misionero, y también como delegado del Rey de Portugal.

    Igual que Frantzes de Jasso, Martin de Apilcueta eludió el convertirse en propiamente súbdito del soberano de Castilla; prefirieron acogerse a la protección de los reyes portugueses. Azpilcueta siempre consideró ilegítima e injustificable la conquista de 1512, incluso cuando ya con casi 80 años escribió a Felipe II y al virrey de Navarra Duque de Albuquerque la defensa frente a las acusaciones que le hacían. Si bien es cierto que se apartaba «para evitar males mayores» de la reinstauración de los reyes de Navarra, que entre tanto se habían hecho protestantes.

    La opción y la actitud de Martin de Azpilcueta no le resultó gratuita, ni tampoco sin consecuencias. Por el contrario, esa decisión sobre su nacionalidad le privó o le limitó, entre otras posibilidades, de haber llegado a ser nombrado cardenal por las presiones en su contra de Felipe II, tal como lo ha estudiado pormenorizadamente Pier Xarriton.
    Fue asesor de tres papas: Pío V, Gregorio XIII y Sixto V. Las numerosísimas obras que escribió contienen algunas teorías y aportaciones revolucionarias para su tiempo. Así, en economía sus teorías y sus estudios sobre los precios en relación con la oferta y la demanda, los intereses y el dinero, y la previsibilidad en materia económica, fueron no solo completamente innovadoras, sino precursoras con siglos de antelación de desarrollos intelectuales posteriores. Sin embargo su libro “De Uxuris”, acerca de la usura, fue inmediatamente censurada por la Inquisición en el propio siglo XVI.

    Martin de Azpilikueta vivió la aniquilación de la independencia de Navarra, no solo como cuestión identitaria, sino también como drama personal: «Cuando me preguntan de dónde soy y les digo que soy de Navarra, luego les tengo que explicar dónde está y qué fue de aquella nación». Murió a los 94 años en Roma, en donde había vivido sus últimos 20 años y a donde había acudido para mejor seguir defendiendo a su compatriota el cardenal Carranza. Fue enterrado conforme a su voluntad en una iglesia portuguesa de Roma, como señal de su opción nacional.

    Bartolomé de Carranza, arzobispo de Toledo, perseguido por la inquisición por instigación de Felipe II, obtuvo al final una sentencia absolutoria, pero fue justo unos días antes de que muriese sin haber podido recuperar su cargo. Felipe II en su testamento igual que su padre y sus descendientes dejó el encargo de solucionar y reparar el tema de Navarra.

    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. Quinto testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  15. #75

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    Juana de Castilla, mal llamada «la Loca»

    La figura triste y digna de compasión de la soberana de Castilla y del imperio católico, Doña Juana I de Castilla, conocida como «la Loca», es un testigo de cargo de que la invasión y conquista del Reino de Navarra no fue ninguna incorporación ni unión voluntaria a la Corona de la que precisamente ella era titular nominal.



    En realidad, Doña Juana la Loca –Juana I de Castilla– fue también otra víctima del cruel nacimiento de imperio español, fraguado en el crisol de Castilla. Fue personalmente tan víctima como políticamente lo fue el Estado de la Navarra independiente.

    Juana I de Castilla vivió recluida contra su voluntad en el castillo-prisión de Tordesillas durante nada menos que 46 años. Primero la recluyó su padre, Fernando el Católico, con la decisoria instigación del Cardenal Cisneros, y luego su hijo, el emperador Carlos I.
    Juana I de Aragón y Trastamara, que así se llamaba la Reina de Castilla y Emperatriz Católica, fue apodada la Loca porque estaba abocada o bien a morir como su esposo o bien a ser declarada loca y consiguientemente ser incapacitada, para que no se rompiera el imperio. Es decir, por razón de estado. Al principio, como heredera de Castilla de parte de su madre, Isabel I la Católica y luego también como heredera de Aragón. Su dilema trágico era: O loca recluida o el veneno.

    Su marido Felipe I de Castilla, conocido como Felipe el Hermoso, murió envenenado en 1.506 en Burgos, después de jugar un partido de pelota. Junto a ella se había hecho ya con las riendas del poder en Castilla como rey consorte. Hasta entonces nadie la consideró loca. Fue Cisneros el que la declaró loca y puso en circulación todas las habladurías que llevan siglos y se autoproclamó «regente de Castilla», recluyéndola en prisión para entregar el poder de Castilla a Fernando el Católico.

    Hay además otros dos fuertes argumentos sobre el hecho de que aquella reina católica fue una desgraciada víctima de la razón de estado. El primer argumento es que Juana I siguió al cuidado de sus hijos dentro de la prisión de Tordesillas, habiendo sido su hija menor, Catalina, futura reina de Portugal, la que proporcionó los testimonios más impactantes de la extrema crueldad de carceleros, como el Marqués de Denia, en sus cartas a su hermano el emperador. El segundo argumento es que en la única ocasión en que fue liberada durante su larguísima reclusión, lo que ocurrió en 1.521 por los Comuneros de Castilla, se expresó con total cordura y lucidez.

    ¿Hubiesen permitido el cardenal Cisneros o el propio Fernando el Católico y sobre todo Carlos I que Juana I hubiese seguido al cuidado de sus hijos, si hubiese estado loca? Catalina de Austria, la hija menor y póstuma de Felipe I, El Hermoso, vivió prácticamente sus primeros 25 años presa con su madre. ¿Y por qué no envenenarían a la reina ni antes ni después de declararla loca? Al principio seguramente porque estaba encinta y necesitaban príncipes para matrimonios de estado, y una vez presa, porque habría sido un escándalo. ¿Por qué no la llevaría Catalina a Portugal? Porque no le dejarían… Quizá al final se habría vuelto loca de verdad ¿Cómo no?

    En 1.515, Fernando el Católico (previamente autoproclamado rey de Navarra) «transfirió» este reino a la Corona de Castilla, detentada por su desgraciada hija por razón de estado. Y es que en todas las conquistas había razones de estado, encomiendas y bendiciones papales, se aprovechaban las disensiones internas y a posteriori se arbitraban procedimientos jurídicos y propagandísticos de «incorporación a la corona».

    La figura trágica de Juana I de Castilla, la mujer teóricamente más poderosa y rica de su tiempo, que ha inspirado a infinidad de poetas y escritores románticos, fue víctima de la razón de imperio. Igual y a la vez que Navarra.
    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. Sexta testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  16. #76

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    Jaime Velaz de Medrano

    El jefe militar del castillo de Amaiur era Jaime Velaz de Medrano. Dirigía un grupo de 200 personas, con muy poca caballería y apenas algunas escasas piezas de artillería. Eran ayudados desde fuera del castillo por otras partidas de luchadores, a algunos de los cuales dirigía el hijo del mariscal de Navarra, preso ya en Simancas. Fueron atacados por un imponente ejército castellano de 10.000 personas, con importante presencia de artillería y caballería.

    Amaiur se rindió el 22 de julio de 1522 y los pocos defensores que quedaban encastillados fueron llevados presos a Iruña, conforme se había pactado en la capitulación, pero diez días después Jaime Velaz de Medrano y su hijo murieron envenenados. Aunque en las historias oficialistas se ha querido oscurecer la autoría del envenenamiento de la familia Velaz de Medrano, no cabe duda del mismo, vistos los antecedentes y las circunstancias.

    Los demás defensores del castillo no fueron ajusticiados y algunos de ellos aún siguieron luchando más tarde en la batalla de Ondarribia, en 1524. Amaiur ha quedado como simbolismo de ser el último bastión de la resistencia de los independentistas navarros en el actual territorio de la Alta Navarra; no obstante, no cabe olvidar que algunos de tales luchadores –mujeres y hombres– siguieron luchando además de en Ondarribia, también en la sexta merdindad de Iparralde, que había sido conquistada por el Duque de Alba, por cierto, el mismo Gran Capitan que conquistó el reino de Nápoles, ciudades africanas y luchó en Flandes para el católico.

    Ciertamente los demócratas no somos siervos de la historia, ni estamos supeditados en nuestras decisiones por la historia. Las decisiones que adoptamos y las reivindicaciones que formulamos las basamos en la soberanía de la dignidad humana. Hay que rechazar la tentación de levantar un historicismo vasquista frente al historicismo españolista.

    Los pueblos son personas colectivas, que subsisten en el tiempo, trascendiendo a la vida de las personas físicas. Lo importante y entrañable de pertenecer a un pueblo es que podemos afirmarnos, sentirnos y declararnos «nosotros» junto con los antecesores y junto con los descendientes.

    El pueblo es sujeto de derechos colectivos, que se actualizan a lo largo del tiempo en la sociedad de cada momento, igual que la persona individual es sujeto de derechos humanos individuales, que también se actualizan democráticamente en cada momento. Ni los derechos colectivos ni los individuales se heredan, sino que se ostentan por su propia dignidad. Ese es el debate sobre el historicismo, que es un debate político y antropológico; no propiamente histórico.

    La muerte de los Velaz de Medrano, padre e hijo, –envenenados para ocultar su ajusticiamiento de facto– fue no solo una responsabilidad de quienes que los tenían presos, sino también un incumplimiento de los términos de la capitulación de Amaiur. Su historia es una prueba incontestable más, la prueba de un testigo de cargo, de que la conquista de Navarra fue estrictamente militar. Luego vendrían las justificaciones propagandísticas, los ropajes jurídicos y legales, y hasta las pomposas frases y términos de legitimación, constextualización y defensa en suma de la irreversibilidad de la nueva situación de dominio. Jaime Velaz de Medrano no tiene aún una avenida, ni una plaza, ni una calle, ni una plazuela en Iruñea. Mientras tanto, en la escalinata de la entrada principal del Ayuntamiento de Iruñea el primer cuadro corresponde al Falsario. Se podría decir que Jaime Velaz de Medrano sigue esperando a la independencia… si tal imagen no se entendiese más que una alusión lírica no restrictora de la libertad de decidir.

    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. testigo de cargo
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  17. #77

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    La navarra vigilada de los virreyes, las Cortes, el ejecutivo y la jurisdicción

    Navarra tuvo virreyes desde el mismo 1512, es decir, desde antes de los virreinatos del Nuevo Mundo (Perú, Nueva España, etc.) y hasta más tarde que ellos, hasta 1840, aunque con algunas interrupciones. Es decir, durante 328 años. Hubo más de 130 virreyes, la mayoría nobles castellanos, aunque hubo también algún flamenco y hasta algún otro nacido en América. Solo uno de ellos fue navarro, Espoz y Mina, el general exguerrillero ya entregado al centralismo. Todos los demás virreyes, exactamente igual que sucede con los obispos de Iruñea posteriores a la conquista, no eran navarros, lo que no es casualidad, sino forma de administración de tierra conquistada.



    Los virreyes eran, sobre todo, jefes militares en tierra invadida. El imperio conquistador mantenía su poder a través de un mando militar, que limitaba y controlaba el poder de las instituciones autóctonas, que había consentido en mantener precisamente para consolidar su dominio, mediante el sistema de la «legitimación y naturalización» de dicho poder.

    Los virreyes de los demás reinos de la Corona de Castilla, igual que los de las posesiones del Nuevo Mundo, cumplían funciones similares. También las tierras del Nuevo Mundo habían sido, según la terminología oficial, «incorporadas» a la corona de Castilla. El conquistador se valió en Navarra de los enfrentamientos internos, pero exactamente igual que han hecho todos los conquistadores a lo largo de toda la historia; desde los cartagineses y romanos hasta Hernán Cortés o el Duque de Alba, los conquistadores siempre se han valido de las miserias del conquistado y han buscado argumentos para disfrazar la conquista de «incorporación».

    La historia de los virreyes es mezquina. Eran personajes serviles, que venían a ser premiados o a medrar. El primer virrey, Diego Fernández de Córdoba, fue designado en el propio año de 1512, cuando el trono de los reyes Juan III y Catalina III estaba aún caliente.

    Navarra era reino con moneda propia desde el año 1000, en que Santxo III el Mayor fue el primer rey cristiano de la península en batir moneda. Después de la conquista Navarra siguió teniendo moneda hasta 1833, en que se batieron la últimas, precisamente en el valle de Araitz. Curiosamente, después de 1512 durante más de 150 años hubo dos monedas diferentes de Navarra; una moneda batida en la ceca de Iruñea y otra en Pau. Batir moneda ha sido precisamente la única prerrogativa real, que nunca delegaban los reyes.

    Subsistieron las Cortes de Navarra con su anticuada estructura estamental, pero maniatadas por la Corona, única que las podía convocar. Subsistieron la Diputación y el Consejo, como poderes ejecutivo y judicial, pero con la espada de Dámocles del control económico y de la jurisdicción especial de la Inquisición, como lo demuestra la trágica historia de las brujas de Zugarramurdi, juzgadas y ajusticiadas en Logroño.

    Pues bien; el mantenimiento de la imaginería y las apariencias de los poderes originarios, sea el representativo, sea el legislativo, sea el ejecutivo o sea el judicial, constituye sin duda una prueba a posteriori de la naturaleza de la anexión. Navarra fue no solo tan conquistada como el Virreinado de Nueva España, sino que además mantuvo su simbología de reino hasta la mal llamada Ley Paccionada (también nombre inventado a posteriori) en 1841.



    Patxi Zabaleta. Pruebas de cargo de la conquista de Navarra. Prueba de cargo documental
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

  18. #78

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    El desmantelamiento de los castillos y los testamentos de «los Austrias»


    En 1516, poco antes de morir, el Cardenal Cisneros tomó la decisión de destruir todos los castillos y fortalezas de Navarra. Los castillos eran hasta el advenimiento del uso militar de la pólvora los tanques de hoy, es decir, los acorazados militares de la Edad Media. El desmantelamiento se inició de inmediato y fue acelerado en 1522, después de que la fortaleza de Amaiur fuese reconquistada por tercera vez y mantenida durante un año por los leales navarros.

    Decía el agudo historiador Martín Larraoitz que probablemente solo había un castillo de Navarra que no hubiera sido destruido por los castellanos nunca. Se refería a la pequeña fortaleza de San Vicente de la Sonsierra, actualmente en jurisdicción de la Rioja, pero que hasta entrado el siglo XX se llamó San Vicente de la Sonsierra de Navarra.
    Todos los demás castillos y fortalezas, incluidos los de la sexta merindad, Xuberoa, etc. fueron alguna vez destruidos por Castilla.

    Ya he comentado en otro momento que los viejos abertzales de Navarra, los verdaderos y auténticos navarristas de los siglos XVIII, XIX y XX, sentían un odio al Cardenal Cisneros muy superior a cualquier otro. La destrucción sistemática de los castillos fue decretada para impedir que en el supuesto de reconquista se pudiera consolidar un poder militar propio sobre el territorio. Era ya el de aquellos auténticos navarristas un pensamiento romántico y obsoleto, porque la pólvora ya había acabado con las brujas, los genios de la noche y el poder de los castillos.

    Cisneros, que había considerado la conquista de Navarra tan necesaria y justificada –desde su visión imperialista de la religión– como las de Orán y Trípoli, en las que intervino y financió, o como las de Canarias, Nápoles y América, que alentó y promovió, nunca se arrepintió de las agresiones conquistadoras. Quizá también por ello era Cisneros tan odiado, como recuerda el hecho paradójico de quienes para criticar a Franco decían aquello de que «se hace llevar bajo palio».

    En cambio, a los soberanos Austrias les quedó siempre –no en la práctica, pero sí en la teoría– una especie de remordimiento vital. El emperador Carlos I, como hijo de Juana la Loca, fue el que acabó militarmente la conquista y además de sus vicisitudes diplomáticas, sus intentos de arreglos matrimoniales, sus indultos, etc., dictó en su testamento un mandato para su hijo Felipe II encargándole que arreglase el tema de Navarra. Algo así como si estuviese arrepentido. Juana, la mal llamada La Loca, no pudo la pobre ni siquiera hacer testamento, y si lo hizo se lo habrían quemado.

    Felipe II, por un lado, fortificó Iruñea, porque a él se debe la ciudadela de Pamplona, igual que la de Jaca o la de Cartagena de Indias, hoy Colombia. Pero en su testamento volvió a repetir y pasar el ruego a su hijo.

    La historia tenía un precedente muy curioso y es que Alfonso VIII, que amputó territorialmente Navarra en 1200, también había efectuado un encargo análogo al sentirse morir en 1204… pero se curó y se olvidó de su arrepentimiento.

    Cisneros no; Cisneros dejó los montes y las cornisas de Navarra pelados de castillos y fortalezas, para que no pudieran volver a servir de arraigo al poder militar navarro.


    Patxi Zabaleta. Pruebas de la conquista de Navarra. Prueba de cargo de reconocimiento del terreno
    "...hablar de fascismo es hablar de un Jefe del Estado español actual (el rey Juan Carlos I) que fue nombrado por Francisco Franco, al cual todos los presidentes de la “democracia” le han jurado lealtad..."

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