Results 1 to 2 of 2

Thread: Apaches

  1. #1

    Default Apaches

    El propósito de este trabajo de Manuel Rojas, es dar a conocer, "principalmente a la gente de Sonora", porque a su decir "en Chihuahua ya lo saben", que "los Apaches es una etnia mexicana; no son nativos de los Estados Unidos, como indebidamente aparecen en la extensa bibliografía que hay en el país del Norte".

    En los siglos 17, 18 y 19, tuvieron los Apaches su espacio geográfico, su hábitat, en lo que hoy son los estados de Chihuahua, Nuevo México, Estados Unidos; Sonora y Arizona.

    Pero no todo el territorio: exactamente en donde después quedaría la "esquina de los 4 estados". Donde confluyen sus fronteras, pues, era territorio Apache; Agua Prieta, por estar entre Arizona, Sonora y Chihuahua, era por ende, territorio Apache.

    Aquí donde aparece oficialmente en el mapa etnográfico de Sonora, como territorio Opata, es un sofisma: una verdad a medias.

    Es cierto y es falso: es cierto en que los Opatas estuvieron en los valles y las llanuras; Oposura y Oputo por ejemplo. Falso en que fueron los únicos.

    Pero para entender bien la situación de ambos grupos de guerreros, debemos decir que los Apaches vivían en las montañas circundantes: como si fuera una casa de dos pisos; los Opatas en el primer piso y los Apaches en el piso superior, de un mismo predio.

    Siempre los Apaches vivieron en Sonora; es una falacia decir que los apaches venían a Sonora, pues aquí era su origen y raíces.

    Había Apaches en Sonora, en Arizona, Chihuahua y Nuevo México; los de Sonora bajaban y los de Arizona subían y estaban emparentados entre si.

    Aquí en Sonora particularmente estuvo asentada una fracción enorme de los Apaches: la tribu Chiricahua. De 1792 a 1827 había miles de Apaches viviendo en México: en Janos por ejemplo hubo cuatro mil 798 Apaches asentados ahí; en Collame, Cuchillo Parado, en Casas Grandes y San Belisario también.

    La mayoría de los guerreros Apaches que se hicieron famosos a través de películas americanas, nacieron en Sonora y en Chihuahua.

    Una de las razones fundamentales de la confusión de origen, radica también en el hecho de que las fotografías que se tienen de la época de guerreros Apaches, fueron tomadas en su totalidad por fotógrafos estadounidenses, ya que la tecnología nacional no contaba en ese entonces con estos adelantos.

    Arizpe

    Sonora es de por sí, un mosaico de valor histórico: Arizpe es con mucho, la mayor ciudad que concentra la principal riqueza histórica del estado.

    Se considera que Alamos, pero a decir de Manuel Rojas "no le llega ni a la décima parte del patrimonio que representa para la Historia la ciudad de Arizpe".

    Sin embargo, Alamos es considerada patrimonio histórico de la humanidad, por razones difíciles de explicar.

    En Arizpe, nació el famoso general Ignacio Pesqueira; cerca de ahí, aparentemente fue en Cúchuta, el sitio donde nació Jerónimo.

    En 1780 los Comandantes de provincias occidentales, como Arizpe, eran tan importantes para la corona española por el cargo que desempeñaban, que por ejemplo Bernardo de Gálvez, después de dejar el cargo de comandante fue nombrado Virrey de la Nueva España; su antecesor Teodoro de Croáis fue nombrado Virrey en el Perú. En Arizpe se dieron 2 Virreyes.

    Bernardo de Gálvez se encargó de reforzar una línea de contención en contra de los Apaches y los comanches, que atravesara todo el territorio de las provincias occidentales: Texas, Coahuila, Sonora Chihuahua, California, Nuevo México, Arizona.

    Toda esa basta extensión territorial tenía como capital: Arizpe, Sonora, México.

    El Arco se tensa

    Los Apaches ya habían sufrido el siglo 18, por lo menos tres matanzas sangrientas, donde mujeres y niños fueron víctima de la espada y los fusiles de mexicanos y yanquis. Sus tierras arrasadas, su ganado robado, sus hijos muertos y sus mujeres violadas y reducidas a la esclavitud, física y sexual de los "blancos" y los "yoris". En Tucson 146 hombres mataron a 450 indefensos inocentes. En Chihuahua se les ocurrió a las autoridades ponerles precio. Desde Lousiana vinieron a Santa Rita del Cobre, aún Nuevo México, México, un grupo de mercenarios arrasaron a 500 apaches pacíficos, ciudadanos y ciudadanas mexicanos, sólo por ser indígenas.

    Sobornaron al alcalde, prepararon tehuín, pinole y carne seca; invitaron a los Apaches a que fueran a la plaza pública de Santa Rita: todas las familias completas fueron; ya una vez embriagados, los mercenarios que llevaban incluso un pequeño cañón, abrieron fuego indiscriminado sobre mujeres y niños, la mayoría. Mataron a más de 500 inocentes, sólo tres sobrevivieron. Uno de ellos fue Mangas Coloradas.

    Rito Funerario Infantil

    El Texcha, es una canasta de fibra de mimbre y varas de mesquite. Se utilizaba como cunero para los niños pequeños, cuando las madres acampaban. Al reemprender la marcha, lo cargaban a su espalda como una mochila, para trasladar a sus pequeños.

    Cuando uno de los niños moría, tenían un ritual: Colgaban el cunero, con el cadáver del pequeño, en un árbol seco e iniciaban un ritual con cánticos lastimeros, entre ellos el llanto inconsolable de la madre del infante, pues era otra característica Apache: al amor a la progenie.

    Acto seguido, dejaban el cadáver del niño a la intemperie, con la idea de que cuando las aves de rapiña devoraran el cadáver del bebé, fuera una forma de reintegrarse a la naturaleza.

    A los adultos los depositaban en posición fetal, con un cántaro con sus objetos más preciados.

    Indios Vs. Vaqueros: Mangas Coloradas

    Las más grandes confrontaciones de Apaches contra soldados de los Estados Unidos y México, fueron tres: dos de ellas en México.

    La más grande fue en Sonora; fue en un lugar no muy lejos de aquí de Agua Prieta: un lugar llamado Pozo Hediondo, hoy conocido como Bella Esperanza, a 12 kilómetros al sur de Nacozari, con dirección a Cumpas.

    En el lecho del río, hay un vallecito bordeado por cerros, el 20 de enero de 1851, el entonces Capitán Ignacio Pesqueira, joven muy arriesgado, partió de Ures con una fuerza de 100 irregulares, irregulares eran un ejército de voluntarios que se les pagaba un sueldo pero no eran del ejército formal aún.

    Por accidente se topa, ahí en Pozo Hediondo, con una reunión de Apaches: 450 delegados de las tribus, de todo el territorio de la nación Apache, se encontraban ahí reunidos conferenciando.

    El más grande de los jefes Apaches del siglo 19 se llamó Mangas Coloradas (1790-1863): El único con tal poder de convocatoria a lo largo de la historia. Reunió a todas las tribus bajo su voz: llegar a un acuerdo para saber las conveniencias de atacar a los invasores, mexicanos primero y estadounidenses después.

    Mangas Coloradas fue el líder guerrero de los Apaches mimbreños que, desde 1837 hasta su violenta muerte en 1863, combatió a los blancos a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos.

    De elevada corpulencia y estatura para la media de sus compatriotas, sus crueles incursiones fueron la respuesta a la masacre (como ya dijimos) sufrida por su pueblo en la población mexicana de Santa Rita del Cobre, en la que más de quinientos Apaches fueron atraídos con engaño, bajo la instigación del aventurero James Jonson, de nacionalidad estadounidense, quien, bajo el pretexto de una fiesta pacífica entre blancos e indios, organizó la encerrona, con el fin de obtener la recompensa ofrecida por las autoridades mexicanas por cada cabellera de Apache asesinado.

    Siendo uno de los pocos supervivientes que pudo escapar de la encerrona, decidió, en adelante, combatir a sangre y fuego a cualquier blanco -estadounidense o mexicano, militar o civil, hombre o mujer-. En 1851, todo un campamento minero fue arrasado por los guerreros de Mangas Coloradas, bajo la apariencia de una visita pacífica.

    Su alianza con Cochise, líder guerrero a de los Apaches Chiricahua, convirtió la región en un infierno para los ranchos y asentamientos de campesinos, mineros y comerciantes mexicanos y estadounidenses.

    Al menos hasta 1862, año en el que tuvo lugar una escaramuza (conocida como la Batalla de Apache Pass) contra voluntarios californianos bajo el mando del General Carleton, en Arizona. En ella, Mangas Coloradas resultó gravemente herido y tuvo que refugiarse en las montañas.

    En enero de 1863 fue capturado por el ejército y asesinado, con el pretexto de una supuesta fuga, aunque los testimonios más fiables hablan de una más que segura provocación por parte de sus captores.

    Jerónimo

    Fue bautizado en la Parroquia de la Ascensión de Arizpe en 1821 el primero de junio, o sea que también Jerónimo era católico.

    Jerónimo (también llamado Goyathlay, que en su dialecto quería decir "el que dormita"), nació en Sonora; sus padres Hermenegildo Montesco y Catalina Chagoy, eran mexicanos registrados.

    Líder espiritual y guerrero, para los Apaches, Jerónimo simboliza la verdadera esencia de los valores de su pueblo: valentía en los momentos más difíciles; las mismas cualidades que asustaban a los colonos gringos de Arizona y Nuevo México, también a los mexicanos "Yoris".

    Los Chiricahuas eran en su mayoría nómadas en función de las temporadas de caza y la recolección de frutos salvajes. Cuando escaseaba el sustento, no dudaban en asaltar poblados o campamentos vecinos. Las incursiones y la venganza eran un modo de vida asumido entre las tribus de esta región.

    Esta situación se vio agravada por las constantes agresiones sin sustento que recibieron de los invasores de sus tierras por siglos ocupadas.

    Antes de que los colonos norteamericanos comenzaran a llegar a la región, los españoles primero y los mexicanos después, habían fundado misiones y fuertes con la doble intención de defenderse de los ataques y cristianizar a los nativos que, en gran número, eran utilizados como mano de obra barata o esclava. Fueron, de hecho, mexicanos los autores de la muerte de la esposa y el hijo de Jerónimo, verdadera causa del odio que el líder Chiricahua sentía por los blancos en general.

    En el Siglo 19 los Chiricahua Netmi, cuyo jefe era Ju. Los etnólogos y antropólogos estadounidenses, a diferencia de los mexicanos saben perfectamente quién fue Ju; 1873 lo heredó en el mando Jerónimo, por tres años.

    Ju murió desbarrancado en la Sierra Madre, pues venía montado en una mula, en estado de embriaguez (el jinete) en Agosto de 1873. Sus hombres nombraron a Jerónimo sucesor, era cuñado de Ju. En 1876 el ejército recibió la orden de recluir a los Chiricahua en la reserva de San Carlos. Jerónimo consiguió evadirse y refugiarse en México, cruzando la frontera una y ora vez, eludiendo siempre el acoso de las tropas de los Estados Unidos y de las mexicanas.

    La Flecha vuela

    Durante casi una década, la prensa sensacionalista sacó provecho a la exageración de las actividades de Jerónimo, creándole una leyenda negra de asesino y traidor.

    Más de cinco mil soldados y quinientos exploradores nativos (en su mayoría también Apaches) fueron necesarios para neutralizar el peligro de contagio de su actitud rebelde.

    Cuando hereda el mando, los Chiricahuas estaban prácticamente exterminados; Jerónimo se rinde, por primera vez, en un lugar que se llama Cañón de los Embudos, a 18 kilómetros al sureste de Agua Prieta, en San Bernardino. El sitio ya no aparece en los mapas oficiales 27 marzo de 1886 a 18 kilómetros al sureste de Agua prieta, Sonora, se rindió Jerónimo, el último de los guerreros Apaches en pie de guerra.

    Una rendición en falso entre el 25 y 27 de marzo de 1886, ante el General Crook de los Estados Unidos.

    Se fugaron y meses después 13 mujeres se entregaron con Jerónimo en la Hacienda de Cúchuta, muy cerca de Esqueda, hoy una estación agropecuaria. Curiosamente Cúchuta, fue un sitio donde convergían mucho los apaches.

    La Flecha cae

    Ante el señor Evaristo Luna, mexicano y administrador de Cúchuta, se rindió el temible Jerónimo, el 04 de agosto de 1886.

    Al darse cuenta Luna de quien se trataba el detenido, mando llamar Evaristo al presidente municipal de Fronteras; éste al saber quiénes eran los que se estaban rindiendo se comunica con su superior que era el Prefecto de Arizpe Jesús Aguirre, cuya tumba está en Arizpe junto a la de Pesqueira.

    Los Apaches eran polígamos: tenían las esposas que podían mantener, los varones, pero a las mujeres que cometían adulterio se les cortaba la nariz.

    Una de las mujeres que se entregaron con Jerónimo, aparece retratada con esta cicatriz; los historiadores estadounidenses, no saben quién es; sin embargo en un periódico del siglo 19 "La Constitución", que se encuentra en el archivo histórico de Hermosillo, aparece su foto y su nombre: Cruz.

    A otra de las mujeres, le decían la Güera, se llamaba Felicitas y era oriunda nada menos que de Cabullona. Por supuesto mexicanas, hablaban español, pues para los Apaches, su forma normal de comunicación era el español y su dialecto indígena el Atapascano, del que aún quedan restos. Cuando el ejército norteamericano se vio en la necesidad de conferenciar con ellos, tuvieron que contratar intérpretes mexicanos.

    La cueva del Indio

    Jerónimo

    Al ser Jerónimo un fugitivo de las leyes estadounidenses y mexicanas, ambos países le ofrecieron una supuesta amnistía: por lo tanto se determinó a rendirse y no fue apresado.

    Ello da la base histórica que maneja Manuel Rojas, cuando afirma que "la cueva del indio Jerónimo en Fronteras, supuesto calabozo donde se cree estuvo, es un bonito mito, que enriquece el folclor local".

    Jerónimo nunca estuvo preso en cárcel mexicana alguna: de hecho es una imprecisión llamar a la cueva de esa manera, pues Jerónimo nunca ocupó tal lugar.

    La idea de que estuvo preso ahí 12 años es falsa. Quien ocupó en cambio la cueva fue otro jefe apache distinguido: el gran Cochise.

    Cochise fue preso del 7 de junio al 11 de agosto de 1848 y fue canjeado por 11 mexicanos nada menos que en la hacienda de Cúchuta.

    Ahí mismo en Fronteras, se observa hoy día el vestigio de lo que fue un paredón del presidio de fronteras de 1642. Sin embargo ante la indolencia de las autoridades, el paredón aparece grafiteado, la cueva llena de basura, animales muertos y actos vandálicos ya han hecho mella en ambos patrimonios culturales, ante la vista de sus autoridades, que a sólo 200 metros el ayuntamiento y 150 metros la policía municipal, no hacen nada por evitar que esta riqueza se siga perdiendo.

    Una reliquia histórica del siglo 17 está en peligro. Por si las autoridades locales, lo desconocen, debemos informarles que se trata de un delito federal.

    La traición

    Con Jesús Aguirre se firma el protocolo de rendición de Jerónimo.

    El gobierno de Sonora, entonces encabezado por el Coronel Luís Emeterio Torres, les ofrece a los Apaches que se establezcan en tierras del pueblo de Sonora que ellos decidan y raciones alimenticias por un año en lo que se establecen como agricultores. La paz se acordó en esos términos, pero algo raro sucedió tres semanas después, el 24 de agosto, fecha en que deciden llevarlos al Cañón del Esqueleto.

    Diezmados sus seguidores por el hambre y el agotamiento, Jerónimo tuvo que rendirse definitivamente. El 9 de septiembre de 1886 aceptó (se dice fue traicionado), su traslado. Creía que le llevarían al Cañón del Esqueleto, en Arizona.

    Fue llevado junto con un grupo de 26 Apaches más a St. Auguste, Florida, no sin antes arrancar la promesa de los mandos del ejército de devolverle a su tierra de Arizona pasado un tiempo.

    La promesa nunca fue cumplida. Muchos de los que con él iniciaron el exilio (entre ellos la mayoría de los exploradores que colaboraron con el ejército en su persecución) fueron muriendo víctimas de la malaria o la tuberculosis, además del paludismo pues fueron arrancados de su hábitat natural en el desierto. Jerónimo murió en 1909 en una reserva de Oklahoma, en la que fue definitivamente confinado.

    A continuación, vamos a cerrar este reportaje con una declaración de la más grande leyenda indígena del norte de México:

    "Vivía feliz con mi familia. Disponía de comida abundante, mis noches eran tranquilas, cuidaba de todos y estaba plenamente satisfecho (...). Los blancos me conocían bien y, no obstante, dijeron que yo era un hombre malo, el peor de los que por allí pudiera encontrarse.

    Con frecuencia aparecen historias en los periódicos en las que se pide al final mi ejecución... Somos muy pocos los que quedamos".http://www.nuevodia.com.mx/hub.cfm/d...004D4D1615444C
    Last edited by Bisonte; 10-04-07 at 12:18 AM.

  2. #2

    Default

    El Investigador

    Lleva invertidos de su propia bolsa más de 17 mil dólares (unos 188 mil pesos) en un proyecto de dos años de investigación histórica, que verá la luz a través de un libro próximo a editar: Apaches: Fantasmas de la Sierra Madre.

    Se trata de Manuel Rojas, ante quien, en su pasada visita a esta ciudad, don Baudelio Vildósola, secretario del Ayuntamiento y ex Presidente Municipal reconoció que estamos escasos de conocimiento de estos seres (Los Apaches) que habitaron esta región en que nos toca vivir hoy día.

    Dijo en la presentación del libro de Manuel Rojas, don Baudelio que "son escasas las oportunidades de tener a personalidades como Manuel Rojas: un exponente de la cultura de la que estamos tan ayunos en Agua Prieta".

    Oriundo de Guadalajara, Jalisco, Manuel Rojas cursó estudios de Licenciatura en Sociología por la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Autónoma de Baja California, Instructor de la Escuela de Arte Teatral del INBA y Guión Cinematográfico en San Antonio, Texas.

    El licenciado Manuel Rojas ha trabajado como Catedrático de la Escuela de Pedagogía y Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Baja California; Coordinador de Difusión del Instituto de Administración Pública de Baja California; Director Fundador del Taller de Teatro de la Universidad de Baja California; Delegado Estatal de SOGEM (Sociedad General de Escritores de México); SubJefe del Instituto Foráneo del Instituto Nacional de Bellas Artes; Director del Taller de Teatro en Valle Imperial; Coordinador General del Diplomado de Teatro Escolar de la Secretaría de Educación Pública; Catedrático del Centro Universitario de Tijuana, Campus Mexicali; Subdirector de Promoción Cultural de la Delegación Coyoacán, del Gobierno del Distrito Federal; Instructor en Artes Escénicas en Aguascalientes, Nuevo Laredo; Saltillo, Mexicali, etc.

    Su Dirección escénica y actuación cuentan 53 montajes de obras.

    Ha impartido 30 (de hecho a estas fechas 32) Conferencias Autorales y es conferencista por cuatro años en el Latino Awards, de Los Angeles, California, Estados Unidos.

    Expositor en la Feria del Libro en Guadalajara, Jalisco. Locutor Radiofónico, Director y Editorialista de La Voz de Frontera a Frontera, en Mexicali, Colaborador del Diario el Nacional y Revista Interamericana de Cultura; Publicaciones por encargo: el Poemario del Periódico Excelsior, Reportaje en Diorama de la Cultura sobre el frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua durante la Guerra Civil; Reportaje sobre celebración Anual sobre Joaquín Murrieta en los Estados Unidos para diario la Jornada, entre otros trabajos itinerantes.

    Hombre sencillo, intelectual a todas luces, al presentarse, se autodefine como "Manuel Rojas a secas", pues opina que en el campo de investigación creativa, el título académico, sale sobrando.

    El también autor del libro "Joaquín Murrieta el patrio" agotado en su sexta edición, afirma que "aquí cerca concluyó lo que en los libros de Historia de los Estados Unidos se llaman "las Guerras Apaches".


Similar Threads

  1. Indios apaches, sioux y navajos contra los talibanes
    By Bisonte in forum Política Internacional
    Replies: 2
    Last Post: 11-04-07, 10:21 AM

Bookmarks

Posting Permissions

  • You may not post new threads
  • You may not post replies
  • You may not post attachments
  • You may not edit your posts
  •