• Matemáticos reconocidos poco conocidos

    Karl Weierstraß
    (1815 - 1897)

    Maestro de Cantor, Runge,  Schwarz  y de toda una generación de matemáticos alemanes, Weierstrass es el responsable de uno de los métodos más efectivos en Cálculo: el método épsilon (nombrado así pues su notación utiliza la letra griega ε). Gracias a este método se pudieron probar varios teoremas fundamentales para el fundamento de la matemática infinitesimal lo que a la postre permitió varios de los desarrollos tecnológicos de la actualidad.

    Nacido en Ostenfelde, Westphalia (ahora parte de Alemania) , en 1828, al establecerse su familia en Paderborn, ingresó al Gimnasio Católico (institución equivalente a la educación media superior) y paso mucho de su tiempo leyendo el Journal of Pure and Applied Mathematics,  que era la revista matemática líder en Europa.  

    Mientras era profesor en el Instituto Industrial de Berlín, Weierstrass desarrollo una de las más grandes ideas matemáticas hasta el momento.  En su “Introducción al Análisis” druante los años 1859-1860, dio al mundo una rigurosa metodología para que los matemáticos trabajaran con la noción de secuencias infinitas o series que alcanzaban un límite. 

    Hasta ese momento, mucho del desarrollo del cálculo Newtoniano se basaba en ideas, nociones que se sabían verdad pero no se habían demostrado rigurosamente. El concepto de “límite infinito” aplicado a variables fijas, como en la expresión “n tiende a infinito” no se sabía realmente su significado formal.  El método épsilon resolvió esto.

    Weierstrass razonó: En lugar de que el límite estuviera definido para n como el proceso de alcanzar el infinito, por qué no definimos una secuencia infinita que tenga un límite si para cualquier épsilon  ε, siempre puedes encontrar un entero n tal que para todos los enteros m>=n, el emésimo término de la secuencia siempre estuviera a ε del límite.

    Entre los conceptos que gracias al método épsilon se pudieron formalizar se encuentran:
    + El concepto de continuidad , pieza clave para el desarrollo de la ciencia
    + El teorema de Weierstraß que trata sobre máximos y mínimos locales, y
    + Teorema de Bolzano-Weierstrass , otra pieza fundamental en la construcción de los ladrillos fundamentales del cálculo: los números Reales.

    Mucho le debe la humanidad a este gigante Alemán de las matemáticas.

  • Cómo perdió EE.UU. el contrato de fabricación del iPhone



    Cómo perdió EE.UU. el contrato de fabricación del iPhone

    Cuando Barak Obama se reunió con las luminarias top del Silicon Valley para una cena en California, el pasado febrero, se le solicitó a cada invitado una pregunta para el Presidente.

    Pero cuando Steven P. Jobs, de Apple, habló, el Presidente Obama lo interrumpió con una pregunta propia: ¿qué se necesitaría para fabricar los iPhones en EE.UU?

    No mucho tiempo atrás, Apple se ufanaba de que sus productos eran hechos en EE.UU. Hoy, poquísimos lo son. Casi todos los 70 millones de iPhones, 30 millones de iPads y 59 millones de otros productos Apple vendidos el año pasado fueron manufacturados en el extranjero.

    ¿Por qué ese trabajo no puede retornar?, preguntó el Sr. Obama.

    La respuesta del Sr. Jobs fue directa. "Esos trabajos no volverán", dijo, según otro invitado a la cena.

    La pregunta del Presidente tocó una convicción vital en Apple. No es sólo que los trabajadores son más baratos en el exterior. Más bien, los ejecutivos de Apple creen que la vasta escala de las fábricas en el exterior, así como la flexibilidad, diligencia y pericia industrial de los obreros extranjeros, ha dejado tan atrás a sus contrapartes estadounidenses, que "Made in USA" ya no es más una opción viable para la mayoría de los productos Apple.

    Apple se ha vuelto una de las más conocidas, más admiradas y más imitadas compañías del planeta, a través, en parte, a una incansable maestría en operaciones globales. El año pasado, logró sobre 400.000 dólares por empleado en ganancias, más que Goldman Sachs, Exxon Mobil o Google.

    Sin embargo, lo que ha molestado a Obama, así como a economistas y políticos, es que Apple -y muchos de sus colegas de la alta tecnología- no están ni un poco interesados en crear empleos en EE. UU., como otras famosas compañías lo estuvieron en sus días de gloria.

    Apple emplea a 43 mil personas en EE.UU. y 20 mil en el extranjero, una pequeña fracción de los sobre 400.000 trabajadores estadounidenses de General Motors en los 50, o los cientos de miles en General Electric en los 80. Muchas más personas trabajan para los subcontratistas de Apple: unas 700 mil personas adicionales diseñan, construyen y ensamblan iPads, iPhones y otros productos Apple. Pero casi ninguno de ellos trabaja en EE.UU. Al contrario, ellos trabajan para compañías extranjeras en Asia, Europa y otras partes, en fábricas en las cuales casi todos los diseñadores electrónicos se basan para dar forma a todas sus producciones.

    "Apple es un ejemplo del porque es tan difícil crear empleos de clase media en EE.UU., ahora", dijo Jared Bernstein, quien hasta el año pasado fue un consejero financiero de la Casa Blanca.

    "Si esto es el auge del capitalismo, deberíamos estar preocupados".

    Los ejecutivos de Apple dicen que irse al extranjero, en este momento, es su única opción. Un ex-ejecutivo describió cómo la compañía se basó en una fábrica China para modificar la manufactura del iPhone sólo unas semanas antes de que el dispositivo estuviera en las vitrinas. Apple había rediseñado la pantalla del iPhone a último minuto, forzando toda una readaptación de la línea de ensamble. Las nuevas pantallas comenzaron a arribar a la planta cerca de la medianoche.

    Un capataz inmediatamente despertó a 8 mil obreros dentro de los dormitorios de la compañía, de acuerdo al ejecutivo. Cada empleado se le dio un pastelillo y una taza de té, se le guió a la estación de trabajo y dentro de media hora empezó un turno de 12 horas diarias, encajando las pantallas de vidrio en los marcos biselados. Dentro de 96 horas, la planta estaba produciendo mas de 10 mil iPhones al día.

    "La velocidad y flexibilidad es asombrosa", dijo el ejecutivo. "No existe planta estadounidense que pueda imitar eso".

    Historias similares podrían ser contadas sobre casi toda compañía electrónica - y la subcontratación extranjera (outsourcing) se ha vuelto algo común en centenares de industrias, incluidas las de contabilidad, servicios legales, bancos, manufactura automotriz y farmacéuticas.

    Pero mientras Apple está lejos de ser la única, ofrece una ventana al porqué el éxito de algunas prominentes compañías no se ha traducido en grandes números de trabajos locales. Es más, las decisiones de la compañía crean mayores interrogantes sobre que le deben las corporaciones estadounidenses a los estadounidenses, a media que las economías globales y nacionales crecientemente se interrelacionan.

    "Las compañías solían sentir una obligación de respaldar a los obreros estadounidenses, incluso cuando no era la mejor decisión financiera", dijo Betsey Stevenson, la principal economista en el Departamento del Trabajo, hasta septiembre pasado. "Eso ha desaparecido. Ganancia y eficiencia han aplastado la generosidad".

    Las compañías y otros economistas dicen que esa idea es inocente. A pesar que los estadounidenses están entre los más educados obreros del mundo, la nación ha dejado de entrenar a suficiente gente en las habilidades de nivel medio que las fábricas necesitan hoy, dicen los ejecutivos.

    Para competir, las compañías argumentan sobre la necesidad de mudar la manufactura donde pueda generar suficientes ganancias, para poder seguir financiando la innovación. Hacer lo contrario es correr el riesgo de perder aún más trabajos estadounidenses con el paso del tiempo, como lo evidencian las legiones de las hasta hace poco orgullosas manufacturas locales -incluyendo GM y otras- que se han encogido a medida que competidores mas ágiles emergen.

    Se le proporcionó a Apple extensos cuestionarios basados en el reportaje de The New York Time para crear este artículo, pero la compañía, la cual tiene una reputación de secretismo, declinó comentar.

    Este artículo está basado en entrevistas a más de tres docenas de actuales y antiguos empleados y contratistas de Apple -muchos de los cuales requirieron anonimato para proteger sus trabajo- así como economistas, expertos en manufactura, especialistas en comercio internacional, analistas tecnológicos, investigadores académicos, empleados de proveedores de Apple, competencia y socios corporativos, así como funcionarios gubernamentales.

    Privadamente, los ejecutivos de Apple dicen que el mundo es hoy un lugar tan diferente, que sería un error el medir la contribución de la compañía simplemente contando sus empleados - aunque ellos notan que Apple emplea aún más trabajadores en EE.UU. que antes.

    Ellos aseguran que el éxito de Apple ha beneficiado a la economía, al fomentar el crecimiento de empresarios y crear trabajos en compañías como proveedores de servicio telefónico inalámbrico y negocios de transporte de los productos de Apple. Y, al final de cuentas, dicen que el sanar el desempleo no es trabajo de ellos.

    "Vendemos iPhones a más de cien países", dijo un actual ejecutivo de Apple. "No tenemos la obligación de resolver los problemas de EE.UU. Nuestra obligación es hacer el mejor producto posible".

    "Quiero una pantalla de vidrio"

    En el 2007, un poco antes de un mes antes que el iPhone fuera programado para aparecer en las tiendas, el Sr. Jobs llamó a un puñado de sus lugartenientes a su oficina. Por semanas, había estado llevando un prototipo del aparato en su bolsillo.

    De acuerdo a alguien que estuvo en la reunión, el Sr. Jobs sostuvo furioso su iPhone, moviéndolo en distintos ángulos para que todos pudieran ver las docenas de diminutos rasguños que habían arruinado su pantalla plástica. Luego sacó las llaves de los bolsillos de sus jeans.

    La gente lleva este teléfono en su bolsillo, dijo. La gente lleva también sus llaves en los bolsillos. "No venderé un producto que se raya", dijo tenso. La única solución era utilizar un vidrio anti-rayas en reemplazo. "Quiero una pantalla de vidrio, y la quiero perfecta en seis semanas".

    Después que un ejecutivo abandonó la reunión, inmediatamente reservó un vuelo a Shenzhen, China. Si el Sr. Jobs lo quería perfecto, no había otro lugar a dónde ir.

    Durante más de dos años, la compañía había estado trabajando en un proyecto -secretamente denominado Purple 2- que presentó las mismas interrogantes en todo momento: como reinventas completamente un teléfono celular? Y cómo lo diseñas con la más alta calidad -con vidrio anti-rayas por ejemplo- al mismo tiempo de tener la seguridad que millones puedan ser manufacturados, de manera lo suficientemente rápida y barata para dejar un significativo margen de ganancia?

    Las respuestas, casi todas las veces, eran encontradas fuera de EE. UU. A pesar que los componentes difieren entre las versiones, todos los iPhones contienen centenares de partes, de las cuales se estima que un 90% son manufacturadas en el exterior. Los avanzados semi-conductores provienen de Alemania y Taiwán, la memoria de Corea y Japón, las pantallas planas y circuitos desde Corea y Taiwan, los circuitos integrados de Europa y los metales raros de África y Asia. Y todo es ensamblado en China.

    En sus antiguos días, Apple generalmente no tenía qué ver más allá de su propio patio para soluciones en manufactura. Por ejemplo, unos pocos años después que Apple comenzara a construir los Macintosh en 1983, el Sr. Jobs se ufanaba que era "una máquina hecha en EE.UU". En 1990, mientras el Sr. Jobs estaba administrando NeXT, que eventualmente fue comprada por Apple, el ejecutivo le dijo a un reportero: "estoy tan orgulloso de la fábrica como lo estoy del computador". En fechas tan tardías como el 2002, los ejecutivos top de Apple ocasionalmente manejaban unas dos horas hacia el nordeste de sus cuarteles generales, para visitar la planta iMac de la compañía en Elk Grove, California.

    Pero para el 2004, Apple se había transformado mayoritariamente en una manufacturera extranjera. A la cabeza de aquella decisión, estaba el experto en operaciones de Apple, Timothy D. Cook, quien reemplazó al Sr. Jobs como presidente ejecutivo el pasado agosto, seis semanas antes de la muerte de éste. La mayoría de las otras compañías electrónicas estadounidenses ya se habían ido al extranjero, y Apple, la cual en aquella época estaba en las cuerdas, sintió que tenía que aferrarse a cualquier oportunidad.

    Asia, en parte, era atractiva porque los obreros semi-calificados eran baratos. Pero aquello no atraía a Apple. Para las compañías de tecnología, el costo de manufactura es mínimo comparado con el gasto de comprar partes y administrar la cadena de suministro, que reúne componentes y servicios de cientos de compañías.

    Para el Sr. Cook, el foco en Asia "llegó a dos cosas", dijo un ex-alto ejecutivo de Apple. Las fábricas en Asia "pueden crecer y disminuir de tamaño más rápido" y "las cadenas de suministro asiáticas han superado a las que están en EE.UU". El resultado es que "no podemos competir en este punto", agregó el ejecutivo.

    El impacto de tales ventajas se hizo obvio tan pronto el Sr. Jobs exigió pantallas de vidrio el 2007.

    Durante años, los fabricantes de celular han evitado utilizar vidrio porque requería una precisión en corte y pulido que era extremadamente difícil de alcanzar. Apple ya había seleccionado a una compañía estadounidense, Corning Inc, para manufacturar grandes placas de vidrio reforzado. Pero idear cómo cortar esas placas en millones para las pantallas de iPhone requería encontrar una planta cortadora vacía, centenares de piezas de vidrios para utilizar en experimentos y un ejército de ingenieros de nivel medio. El solo organizar eso costaría una fortuna.

    Entonces llegó una solicitud de trabajo de una fábrica China.

    Cuando un equipo de Apple fue de visita, los dueños de la planta China ya estaban construyendo una nueva ala. "Esto es en el caso de que nos otorguen el contrato", dijo el mánager, de acuerdo a un ex-ejecutivo de Apple. El gobierno Chino había acordado subsidiar costos para numerosas industrias, y aquellos subsidios habían llegado hasta la fábrica de corte de vidrio. Tenia una bodega llena de muestras de vidrio, libres de cargo. Los dueños proporcionaron los ingenieros a casi costo cero. Incluso construyeron dormitorios in situ, para que los empleados estuvieran disponibles las 24 horas del día.

    La planta China se quedó con el trabajo.

    "La entera cadena de suministro está ahora en China", dijo otro ex-alto ejecutivo de Apple. "Necesitas un millar de empaques de goma? Es la fábrica vecina. Necesitas un millón de tornillos? Es la fábrica una cuadra mas allá. Necesitas modificar un poco el tornillo? Tomara sólo 3 horas".

    Ciudad Foxconn

    A 8 horas de distancia de la fábrica de vidrio existe un complejo conocido informalmente como ciudad Foxconn, donde el iPhone es ensamblado. Para los ejecutivos de Apple, la ciudad Foxconn es aún más evidencia que China puede cumplir con trabajadores -y rapidez- que deja a años luz a su contraparte estadounidense.

    Es por eso que nada parecido a ciudad Foxconn existe en EE. UU.

    La instalación tiene 230 mil empleados, muchos trabajando 6 días a la semana, a menudo pasando 12 horas al día en la planta. Más de un cuarto de la fuerza de trabajo de Foxconn vive en las barracas de la compañía, y muchos trabajadores ganan menos de 17 dólares al día. Cuando un ejecutivo de Apple arribó durante un cambio de turno, su automóvil quedó inmovilizado en medio de un verdadero río de empleados caminando. "La escala era inimaginable", dijo.

    Foxconn emplea cerca de 300 guardias para dirigir el tráfico peatonal, para que los trabajadores no sean aplastados en los cuellos de botella de las entradas a la planta. La cocina de la instalación central cocina un promedio de 3 toneladas de cerdo y 13 toneladas de arroz al día. Mientras las fábricas son inmaculadas, el aire al interior de los salones de té cercanos está nublado por el humo y hedor de los cigarrillos.

    Foxconn Technology tiene docenas de instalaciones en Asia y Europa Oriental, en México y Brasil, y ensambla un estimado de 40% de los artículos electrónicos de consumo del mundo, para clientes como Amazon, Dell, Hewlett-Packard, Motorola, Nintendo, Nokia, Samsung y Sony.

    "Podría contratar a 3 mil personas en una noche", dijo Jennifer Rigoni, quien fue la mánager en suministro para pedidos internacionales de Apple hasta el 2010, pero declinó discutir asuntos específicos de su trabajo. "Qué planta de EE. UU. puede encontrar 3 mil personas en medio de la noche y convencerlas de vivir en dormitorios de la compañía?".

    A mediados del 2007, tras un mes de experimentación, los ingenieros de Apple finalmente perfeccionaron un método para cortar el vidrio reforzado, para que pudiera ser usado en las pantallas del iPhone. El primer camión de vidrio cortado arribo a ciudad Foxconn en las primeras horas de la noche, de acuerdo a un ex-ejecutivo de Apple. Ahí fue cuando los supervisores despertaron a miles de obreros, quienes se embutieron en sus uniformes - camisas blancas y negras para hombres, rojas para mujeres - y rápidamente se alinearon para ensamblar, a mano, los teléfonos. Dentro de tres meses, Apple había vendido un millón de iPhones. Desde entonces, Foxconn ha ensamblado otros 200 millones mas.

    Foxconn, en una declaración, declino hablar sobre clientes específicos.

    "Cualquier trabajador reclutado por nuestra firma esta cubierto por un claro contrato que delinea términos y condiciones, y por las leyes del gobierno Chino que protegen sus derechos", escribió la compañía. Foxconn "toma nuestra responsabilidad para con nuestros empleados muy seriamente, y trabajamos duramente para dar a nuestro mas de millón de empleados un medio ambiente seguro y positivo".

    La compañía negó algunos detalles del relato de ex-ejecutivo de Apple, y escribió que un turno de medianoche, como el descrito, era imposible "porque tenemos estrictas regulaciones respecto a las horas de trabajo de nuestros empleados, basado en sus turnos designados, y cada empleado tiene tarjetas de turno computarizadas, que les impedirían el trabajar en cualquier instalación, en un horario fuera de su turno aprobado". La compañía dijo que todos los turnos empiezan o a las 7AM o a las 7PM , y que los empleados recibían un aviso con al menos 12 horas de anticipación, sobre cualquier cambio de turno.

    Empleados de Foxconn, en entrevistas, han disputado estas aseveraciones.

    Otra crítica ventaja para Apple era que China proporcionaba los ingenieros a una escala que EE.UU. no podría igualar. Los ejecutivos de Apple han estimado que alrededor de 8 mil 700 ingenieros industriales se necesitaron para supervisar y guiar a los 200 mil obreros de las líneas de ensamble, eventualmente involucrados en la manufactura de iPhones. Los analistas de la compañía habían calculado que habría tomado alrededor de 9 meses encontrar esa cantidad de ingenieros calificados en los EE.UU.

    En China, tomó 15 días.

    Compañías como Apple "dicen que el desafío de levantar plantas en EEUU es encontrar una fuerza laboral técnica", dijo Martin Schmidt, un alto administrador asociado del Instituto Tecnológico de Massachussets. En particular, las compañías dicen que necesitan ingenieros con mas de escuela secundaria, pero no necesariamente grados universitarios. Estadounidenses con ese nivel de habilidades son difíciles de encontrar, alegan los ejecutivos. "Son buenos trabajos, pero el país no tienen la suficiente cantidad para alimentar la demanda", dijo el Sr. Schimdt.

    Algunos aspectos del iPhone son exclusivamente Estadounidenses. El software del dispositivo, por ejemplo, y sus innovadoras campañas de mercado fueron creadas mayoritariamente en EE.UU. Recientemente Apple levanto un centro de datos de $ 500 millones en Carolina del Norte. Semiconductores cruciales dentro del iPhone 4 y 4s son manufacturados en la fábrica surcoreana Samsung en Austin, Texas.

    Pero incluso aquellas instalaciones no son enormes fuentes de trabajo. El centro Apple de Carolina del Norte, por ejemplo, solo tiene 100 empleados permanentes. La planta Samsung se estima que tiene 2.400 trabajadores.

    "Si creces de vender 1 millón de teléfonos a 30 millones, realmente no necesitas mas programadores", dijo Jean-Louis Gassee, quien superviso el desarrollo y marketing del producto para Apple hasta que renuncio en 1990. "Todas estas nuevas compañías - Facebook, Google, Twitter - se benefician de esto. Crecen, pero realmente no necesitan contratar a muchos".

    Es difícil estimar cuanto más costaría construir iPhones en los EE.UU. Sin embargo, varios académicos y analistas en manufactura estiman que debido a que la mano de obra es solo una pequeña parte de la industria tecnológica, pagar sueldos Estadounidenses añadiría $ 65 al costo de cada iPhone. Debido a que las ganancias de Apple son a menudo centenares de dólares por teléfono, construirlo domésticamente, en teoría, aun así le retornaría a la compañía un saludable margen de ganancia.

    Pero tales cálculos son, en muchos aspectos, un sinsentido porque construir el iPhone en EEUU demandaría mucho mas que contratar Estadounidenses - requeriría transformar las economías nacionales y globales. Los ejecutivos de Apple creen que simplemente no hay suficientes obreros Estadounidenses con las habilidades que la compañía necesita, o fabricas con la suficiente velocidad y flexibilidad. Otras compañías que trabajan con Apple, como Corning, también dicen que deben irse al exterior.

    La manufactura del vidrio para el iPhone revivió una fabrica Corning en Kentucky, y hoy, gran parte del vidrio en los iPhones aun es hecho allí. Después que el iPhone se transformara en un éxito, Corning recibió un torrente de ordenes de otras compañías, esperando imitar los diseños de Apple. Sus ventas de vidrio reforzado han crecido en mas de $ 700 millones al año, y ha contratado o continuado empleando a cerca de 1.000 Estadounidenses para respaldar el emergente mercado.

    Pero a medida que el mercado se expandió, el grueso de la manufactura del vidrio reforzado de Corning, esta sucediendo en plantas Japonesas y Taiwanesas.

    "Nuestros clientes están en Taiwán, Corea, Japón y China", dijo James B. Flaws, vicepresidente de Corning y principal encargado financiero. "Podríamos hacer el vidrio aquí, y luego enviarlo por vía marítima, pero eso tomaría 35 días. O, podríamos enviarlo vía aérea, pero eso seria 10 veces mas caro. Así que levantamos nuestras fabricas de vidrio al lado de las fabricas de ensamble, y aquellas están en el extranjero".

    Corning fue fundada en EEUU 161 años atrás y sus cuarteles generales aun están en el centro de Nueva York. Teóricamente, la compañía podría manufacturar todo su vidrio domésticamente. Pero "eso requeriría una total renovación de como la industria esta hoy estructurada", dijo el Sr. Flaws. "El negocio de los productos electrónicos de consumo se han transformado en un negocio Asiático. Como Estadounidense, me preocupa aquello, pero no hay nada que podamos hacer para parar esto. Asia se ha transformado en lo que EE.UU fue por los últimos 40 años".

    Los trabajos de clase media desaparecen

    La primera vez que Eric Saragoza piso la planta manufacturera de Apple en Elk Grove, California, sintió que estaba entrando en una tierra de la fantasía de la ingeniería.

    Era 1995, y la instalación cerca de Sacramento empleaba a mas de 1.500 trabajadores. Era un caleidoscopio de brazos mecánicos, cintas de transporte trasladando circuitos impresos y, eventualmente, coloridos iMacs en varias etapas de ensamblaje. El Sr. Saragoza, un ingeniero, rápidamente ascendió en los escalafones de la planta y se unió un equipo de diagnostico de elite. Su salario ascendió a $ 50.000 anuales. El y su esposa tuvieron 3 niños. Se compraron una casa con piscina.

    "Sentí como que, finalmente, estudiar había valido la pena", dijo. "Sabia que el mundo necesitaba gente que construyera cosas".

    Sin embargo, al mismo tiempo, la industria electrónica estaba cambiando, y Apple - con sus productos declinando en popularidad - estaba luchando por reinventarse a si misma. Un foco fue mejorar la manufactura. Unos pocos años después que el Sr. Saragoza comenzara su trabajo, sus jefes le explicaron como la planta de California se comparaba con las fabricas en el extranjero: el costo, excluyendo materiales, de construir un computador de $ 1.500 en Elk Grove era de $ 22 por maquina. En Singapur, era $ 6. En Taiwán, $ 4.85. Los sueldos no era la principal razon por las disparidades. Era más bien costos como inventarios y cuánto tiempo tomaba a los trabajadores terminar una tarea.

    "Se nos dijo que tendríamos que hacer turnos de 12 horas, y venir los sábados", dijo el Sr. Saragoza. "Tenia una familia. Quería ver a mis hijos jugar futbol".

    La modernización siempre ha provocado que algunos trabajos cambien o desaparezcan. A medida que la economía Estadounidense iniciaba su transición desde la agricultura hacia la manufactura, y luego a otras industrias, los agricultores se transformaron en acereros, y luego en vendedores y supervisores de nivel medio. Estos cambios han acarreado muchos beneficios económicos, y en general, con cada progreso, incluso obreros no calificados recibieron mejores sueldos y mayores oportunidades de movilidad social.

    Pero en las últimas dos décadas, algo más fundamental ha cambiado, dicen los economistas. Los trabajos de sueldos medios comenzaron a desaparecer. Particularmente entre los estadounidenses sin grados universitarios, los nuevos trabajos de hoy están desproporcionadamente en las ocupaciones relacionadas con servicios - en restaurantes o centros telefónicos, o ayudantes de hospital o como trabajadores temporales - que ofrecen menos oportunidades de llegar a la clase media.

    Incluso el Sr. Saragoza, con sus grados universitarios, era vulnerable a estas tendencias. Primero, algunas de las rutinas de trabajo en Elk Grove fueron enviadas al extranjero. Al Sr. Saragoza no le importo. Luego, los robots que transformaron a Apple en un campo de juego futurista, permitieron a los ejecutivos reemplazar trabajadores por maquinas. Algo de la ingeniería de diagnostico se fue a Singapur. Los supervisores de nivel medio que supervisaban el inventario de planta fueron despedidos, porque repentinamente, unas pocas personas con conexión a Internet, era todo lo que se necesitaba.

    El Sr. Saragoza era demasiado caro para una posición poco calificada. Pero también estaba insuficientemente entrenado para un alto escalafón administrativo. Lo llamaron a una pequeña oficina el 2002, tras un turno nocturno, fue despedido y guiado fuera de la planta. Hizo clases en secundaria por un tiempo, y luego trato de retornar a la tecnología. Pero Apple, que había ayudado a identificar la región como el "Silicon Valley" del norte, para entonces había transformado gran parte de la planta de Elk Grove en un centro de llamados AppleCare, donde nuevos empleados a menudo ganaban $ 12 por hora.

    Hubo probabilidades de trabajo en el Silicon Valley, pero ninguna de ellas prospero. "Lo que realmente quieren son personas de 30 años sin hijos", dijo el Sr. Saragoza, quien hoy tiene 48 años, y cuya familia incluye ahora 5 hijos.

    Después de unos meses buscando trabajo, comenzó a desesperarse. Incluso los trabajos en el magisterio comenzaron a agotarse. Por lo que tomo una posición con una agencia de empleo temporal en electrónica, que fue subcontratada por Apple para revisar iPhones y iPads retornados por consumidores. Todos los días, el Sr. Saragoza maneja hacia el edificio donde trabajo alguna vez como ingeniero, y por $ 10 por hora - sin beneficios - limpia miles de pantallas de vidrio y prueba las entradas de audio, conectado audífonos.

    Día de pago para Apple

    A medida que las operaciones y ventas externas de Apple se han expandido, sus empleados top han progresado. El ultimo año fiscal, las ganancias de Apple superaron los $ 108 mil millones, una suma mayor que los presupuestos combinados de Michigan, Nueva Jersey y Massachussets. Desde el 2005, cuando el stock de la compañía se dividió, los precios de las acciones se han elevado desde $ 45 a más de $ 427.

    Algo de la riqueza a los accionistas. Apple esta entre los paquetes de acciones mas ampliamente cotizados, y el creciente precio de las acciones ha beneficiado a millones de inversionistas individuales, planes de pensión y 401k. El botín también ha enriquecido a los trabajadores de Apple. El ultimo año fiscal, sumado a sus salarios, los empleados y directores de Apple recibieron stocks equivalente a $ 2 millones, y operaron o se adjudicaron stocks y opciones de un valor añadido de $ 1.4 mil millones.

    Las mayores recompensas, sin embargo, a menudo se van a los empleados top de Apple. El Sr. Cook, el jefe de Apple, recibió el año pasado acciones - que son adjudicables por un periodo de 10 años - que, al precio actual de las acciones, serian de un valor de $ 427 millones, y su salario fue elevado a $ 1.4 millones. El 2010, de acuerdo a documentos de seguridad de Apple, el paquete de compensación del Sr. Cook fue evaluado en $ 59 millones.

    Una persona cercana a Apple asevero que la compensación recibida por los empleados de Apple era justa, en parte porque la compañía había entregado tanta riqueza a la nación y el mundo. A medida que la compañía ha crecido, ha expandido su fuerza de trabajo local, incluyendo trabajos de manufactura. El año pasado, la fuerza de trabajo Estadounidense de Apple creció en 8.000 personas.

    Mientras otras compañías han enviado sus centros telefónicos al exterior, Apple ha mantenido sus centros en EEUU. Una fuente estimo que las ventas de productos Apple han provocado que otras compañías contraten decenas de miles de Estadounidenses. FedEx y UPS, por ejemplo, ambas han creado trabajos Estadounidenses a causa del volumen de envíos de Apple, aunque ninguno proporciono cifras sin el consentimiento de Apple, la cual se negó a proporcionar.

    "No debiéramos ser criticados por usar trabajadores Chinos", dijo un actual ejecutivo de Apple. "EEUU dejo de producir gente con las habilidades que necesitamos".

    Es más, las fuentes de Apple dicen que la compañía ha creado plenitud de buenos trabajos Estadounidenses en los locales de venta, y entre las empresas que venden aplicaciones para iPhone y iPad.

    Después de dos meses de probar iPads, el Sr. Saragoza renuncio. La paga era tan baja que - el calculo - valía mas la pena pasar esas horas aplicando para otros trabajos. Durante una reciente tarde de Octubre, mientras el Sr. Saragoza se sentaba con su MacBook y enviaba otro conjunto de curriculums online, al otro lado del mundo una mujer llegaba a su oficina. La trabajadora, Lina Lin, es una mánager de proyectos en Shenzhen, China, en PCH International, la cual mantiene contratos con Apple y otras compañías electrónicas, para coordinar la producción de accesorios, como los estuches que protegen las pantallas de vidrio de los iPads. Ella no es una empleada de Apple. Pero la Sra. Lin es integral para la capacidad de Apple, para entregar sus productos.

    La Sra. Lin gana un poco menos que el Sr. Saragoza ganaba en Apple. Ella habla fluido Ingles, aprendido mirando TV y en una universidad China. Ella y su marido colocaron un cuarto de sus salarios en el banco cada mes. Viven en un departamento de 1.080 pies cuadrados, el cual comparten con sus suegros e hijo.

    "Hay montones de trabajos", dijo la Sra. Lin. "Especialmente en Shenzhen".

    Los perdedores en la Innovación

    Al final de la cena del Sr. Obama con el Sr. Jobs y otros ejecutivos del Silicon Valley, el año pasado, justo cuando todos se levantaron para marchar, una multitud de buscadores de fotografías se formo alrededor del presidente. Un grupo ligeramente menor se arremolino alrededor del Sr. Jobs. Se habían difundido rumores sobre el empeoramiento de su enfermedad, y algunos esperaban tener una fotografía con el, posiblemente por última vez.

    Eventualmente, los ojos de ambos se cruzaron. "No estoy preocupado por el futuro del país a largo plazo", dijo el Sr. Jobs al Sr. Obama, de acuerdo a un testigo. "Este país es monstruosamente enorme. Yo estoy preocupado porque no hablamos lo suficiente sobre soluciones".

    Durante la cena, por ejemplo, los ejecutivos habían sugerido que el gobierno debiera reformar los programas de visas para ayudar a las compañías a contratar ingenieros extranjeros. Algunos urgieron al presidente para dar a las compañías una "vacaciones fiscales" para así poder traer de vuelta las ganancias en el extranjero, las cuales ellos argumentaron, serian utilizadas para crear empleos. El Sr. Jobs incluso sugirió que podría ser posible, algún DIA, localizar algunas de las manufactureras especializadas de Apple, en EE.UU, si el gobierno ayudaba a capacitar más ingenieros Estadounidenses.

    Los economistas debaten la utilidad de estos y otros esfuerzos, y notan que una economía en crisis, es a veces transformada por desarrollos inesperados. La última vez que los analistas pusieron sus manos sobre el prolongado desempleo estadounidense, por ejemplo, a comienzos de los 1980s, Internet casi no existía. Pocos en aquella época podrían haber imaginado que un titulo en diseño gráfico rápidamente se transformaría en la mejor apuesta, mientras que estudiar reparación de teléfonos seria un camino sin salida.

    Lo que permanece desconocido, sin embargo, es si EE.UU será capaz de traducir las innovaciones del mañana en millones de trabajos.

    En la ultima década, los saltos tecnológicos en energía solar y eolica, fabricación de semiconductores y tecnologías de visualización, han creado miles de empleos. Pero mientras la mayoría de esas industrias comenzaron en EE.UU, la mayoría del empleo ha sucedido en el exterior. Las compañías han cerrado sus principales instalaciones en EEUU y reabierto en China. A modo de justificación, los ejecutivos dicen que están compitiendo por accionistas con Apple. Si no pueden competir con el crecimiento y márgenes de ganancia de Apple, no sobrevivirán.

    "Nuevos trabajos de clase media eventualmente aparecerán", dijo Lawrence Katz, un economista de Harvard. "Pero tendrá alguien en sus 40s la suficiente habilidad para ellos? O será sobrepasado por nuevos titulados y nunca volverá a encontrar su camino de vuelta a la clase media?"

    La velocidad de las innovaciones, dicen los ejecutivos de una variedad de industrias, han sido apurados por empresarios como el Sr. Jobs. GM se demoro casi media década entre rediseños mayores de automóviles. Apple, en comparación, ha lanzado cinco iPhones en cuatro años, duplicando la velocidad y memoria de los aparatos, mientras disminuía los precios que algunos consumidores pagaban.

    Antes que el Sr. Obama y el Sr. Jobs dijeran adiós, el ejecutivo de Apple saco un iPhone de su bolsillo, para mostrar una nueva aplicación - un juego de carreras de autos - con gráficos increíblemente detallados. El aparato reflejo la suave luz del recinto. Los otros ejecutivos, cuyo valor combinado excedía los $ 69 mil millones, se acomodaron en posición para lograr ver sobre su hombro. El juego, todos concordaron, era maravilloso.

    No había una sola diminuta raya en la pantalla.

    Cómo perdió EE.UU. el contrato de fabricación del iPhone
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