• Blattángelus: Un documental iluminado

    Dirección: Araceli Santana.
    Guión: Araceli Santana.
    Reparto: Jorge Sosa, Juan Álvarez, Mauro Zamora.
    Duración: 70 minutos.

    En octubre de 2004 el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, entonces ministro de Salud del Vaticano, hizo una declaración a la vez retrógrada y polémica dentro del marco del Congreso Eucarístico Internacional en Guadalajara, Jalisco: “Hasta a las cucarachas les dieron ahora ya rango de familia porque viven bajo el mismo techo, si vive un gato, un perro, dos lesbianas y todo, es una familia”1. Inflamado por una iniciativa de ley española que eliminaría del Código Civil toda referencia al sexo de los cónyuges dentro del rubro del matrimonio, Lozano Barragán arremetió contra lo que le dio por llamar “cultura de la muerte”.

    La anécdota anterior es la piedra angular de Blattángelus (2010), ópera prima de Araceli Santana (ciudad de México, 1976) que se presenta dentro del marco de la próxima y quinta emisión de DocsDF, Festival Internacional de Cine Documental de la ciudad de México, que tendrá lugar del 21 al 31 de octubre, así como en el octavo Festival Internacional de Cine de Morelia, entre el 16 y el 24 de octubre (la película también viajó a la decimonovena edición del Festival Biarritz Amerique Latine y se programó en el cuarto Festival de la Memoria en Tepoztlán, Morelos).

    Construido a partir de dos líneas argumentales que se anudan felizmente al final, Blattángelus cuenta la historia de Juan y Mauro, quienes preparan su boda luego de mucho tiempo de vivir juntos, y de Jorge, reverendo que encabeza la Iglesia de la Comunidad Metropolitana “Reconciliación”, un lugar único en México en el que, atendiendo sus palabras, “se casan jotos y lesbianas”, además de ofrecer los habituales servicios de adoración en su humilde templo de la colonia Obrero Popular del DF. Y es allí en donde Juan y Mauro serán bendecidos durante el Rito de la Santa Unión, ideado en la sede estadunidense de dicha iglesia en 1968 y que en nuestro país abrió sus puertas en 1981.

    Mientras Juan y Mauro resuelven los últimos pendientes de su ceremonia, Jorge nos relata su vida: el descubrimiento y el rito de pasaje de su ser homosexual mientras estudiaba dentro de un ambiente católico tradicional, su repudio al adiestramiento que cierta facción de la Iglesia Católica Apostólica Romana de México ejerce sobre sus miembros, la reconciliación tanto con su sexualidad como con su vida espiritual, hasta llegar al momento presente en el que promueve los servicios de su propia iglesia, cuyos rituales no son distintos de los cristianos, si bien no se pretenden dogmáticos ni coercitivos: su base es el amor y el respeto al designio íntimo y espiritual de los seres humanos, sea cual sea su religión o tendencia sexual.

    Documental realizado con afecto e inteligencia, Blattángelus es una celebración de la tolerancia, encarnada en la persona de Jorge, un reverendo sin parangón cuya lucidez y pragmatismo ofrecen cierta calma dentro de la actual tormenta que aqueja a las mentes más conservadoras, desatada de nueva cuenta en el momento en el que en el Distrito Federal se estableció el matrimonio de personas del mismo sexo así como su derecho a la adopción y, más recientemente, un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación elevó a nivel constitucional el reconocimiento legal de dichas adopciones en México.

    Más allá del notable tratamiento de un tema por demás polémico, Araceli Santana demuestra una habilidad documental notable y que no es habitual en una ópera prima: gracias a un guión eficiente, una edición lograda y una fotografía cálida e impecable, además de partir del ensamblaje de distintos apartados resueltos con creatividad e ingenio —por ejemplo, cuando se nos habla de adiestramiento, vemos las imágenes de domesticación de perros; o bien, cuando el reverendo narra su vida, asistimos a una especie de proyección casera de sus recuerdos y mementos, entrelazados con imágenes religiosas y el vacío imperioso de una iglesia—, Blattángelus demuestra una afinidad electiva hacia las figuras de Jorge, Juan y Mauro, pero de manera imparcial y sin el recurso fácil del denostamiento intolerante.

    Hacia el final, poco antes de que Jorge oficie la Santa Unión de Juan y Mauro, el tema de las cucarachas y el cardenal —cuyo nombre nunca se dice— resuelve el enigma que Blattángelus nos presenta tanto desde su nombre (blatta es cucaracha en latín; Ángelus, la devoción católica que recuerda la Anunciación y Encarnación del Verbo) como de su cartel promocional: una cruz blanca delimitada por un ejército de cucarachas, que a la distancia parece una suerte de icono alumbrado. Pasada la indignación ante el símil que el cardenal hace entre homosexuales, lesbianas y cucarachas, Jorge lo adopta y lo encuentra acertado: cuando hay una o dos cucarachas en la cocina, nos dice el protagonista del filme y aquí hago una paráfrasis, sabemos que hay muchas escondidas, es decir, que no son una minoría; ocultas, protegen a su vasta comunidad.

    Por otro lado, en esta vida no sobrevive el más fuerte ni aplica la ley de la jungla, prosigue el reverendo, sino el más sabio: aquel que aprende a adecuarse a la realidad en la que vive, adaptarse a su entorno. En suma: los dinosaurios se extinguieron, no sobrevivieron a un gran cambio climático; y sus vecinas eran las cucarachas, hoy omnipresentes, que hasta con el pisotón de un bebé, concluye Jorge en el momento cumbre de Blattángelus, pueden morir; si bien, en este caso, el cardenal es un dinosaurio que, desadaptado, termina por matar a su propia iglesia.

    1Esta cita, textual, fue tomada de una nota aparecida en el diario Reforma el 12 de octubre de 2004.

    David Miklos. Escritor. Autor de La hermana falsa y La piel muerta, entre otros libros.

    (Artículo publicado en Nexos; publicación en La Trinchera con autorización del autor)
    Comments 1 Comment
    1. koyuca's Avatar
      koyuca -
      se lee interesante la película

      habrá que verla

      chas garcias por una reseña sencilla y sustanciosa


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