• Matemáticos reconocidos poco conocidos

    Karl Weierstraß
    (1815 - 1897)

    Maestro de Cantor, Runge,  Schwarz  y de toda una generación de matemáticos alemanes, Weierstrass es el responsable de uno de los métodos más efectivos en Cálculo: el método épsilon (nombrado así pues su notación utiliza la letra griega ε). Gracias a este método se pudieron probar varios teoremas fundamentales para el fundamento de la matemática infinitesimal lo que a la postre permitió varios de los desarrollos tecnológicos de la actualidad.

    Nacido en Ostenfelde, Westphalia (ahora parte de Alemania) , en 1828, al establecerse su familia en Paderborn, ingresó al Gimnasio Católico (institución equivalente a la educación media superior) y paso mucho de su tiempo leyendo el Journal of Pure and Applied Mathematics,  que era la revista matemática líder en Europa.  

    Mientras era profesor en el Instituto Industrial de Berlín, Weierstrass desarrollo una de las más grandes ideas matemáticas hasta el momento.  En su “Introducción al Análisis” druante los años 1859-1860, dio al mundo una rigurosa metodología para que los matemáticos trabajaran con la noción de secuencias infinitas o series que alcanzaban un límite. 

    Hasta ese momento, mucho del desarrollo del cálculo Newtoniano se basaba en ideas, nociones que se sabían verdad pero no se habían demostrado rigurosamente. El concepto de “límite infinito” aplicado a variables fijas, como en la expresión “n tiende a infinito” no se sabía realmente su significado formal.  El método épsilon resolvió esto.

    Weierstrass razonó: En lugar de que el límite estuviera definido para n como el proceso de alcanzar el infinito, por qué no definimos una secuencia infinita que tenga un límite si para cualquier épsilon  ε, siempre puedes encontrar un entero n tal que para todos los enteros m>=n, el emésimo término de la secuencia siempre estuviera a ε del límite.

    Entre los conceptos que gracias al método épsilon se pudieron formalizar se encuentran:
    + El concepto de continuidad , pieza clave para el desarrollo de la ciencia
    + El teorema de Weierstraß que trata sobre máximos y mínimos locales, y
    + Teorema de Bolzano-Weierstrass , otra pieza fundamental en la construcción de los ladrillos fundamentales del cálculo: los números Reales.

    Mucho le debe la humanidad a este gigante Alemán de las matemáticas.

  • El padre de la criatura

    Supongamos que existe algo parecido al aborto libre. Imaginemos que para abortar sólo es necesaria la determinación de quererlo hacer y que, a pesar de la objeción de conciencia que podamos encontrar por parte de algunos doctores, siempre nos sea posible encontrar a alguien dispuesto a llevarlo a cabo. Supongamos además que las leyes no sólo amparan nuestra decisión, cualquiera que sea ésta, sino que además nos garantizan un servicio médico abortivo de calidad.

    En esta situación imaginaria nos encontramos con María, igual de imaginara que la situación, que a sus 22 años de edad se ha quedado embarazada sin desearlo. María, que no es ni tonta ni ingenua en absoluto, conoce las opciones que tiene y que básicamente se le reducen a dos: puede decidir seguir adelante con el embarazo o puede interrumpirlo. Pero sus particulares circunstancias no le ayudan en absoluto a que esa sea una decisión fácil de tomar. Por un lado, María ha sido educada dentro de una religión en la que abortar se considera algo malo. Sus padres, de hecho, pertenecen a una de las ramas más ortodoxas de dicha religión y llevan una vida totalmente de acuerdo a los preceptos de la misma. Juan, su novio universitario del que ha quedado embarazada, no comparte en absoluto las creencias de los padres, pero se ha ofrecido a casarse con ella y es partidario de que continúe con el embarazo. Pero María, aunque religiosa también, no llega a los extremos de los padres y no tiene claro que el aborto sea algo tan negativo. Por otra parte ella quiere a Juan, pero como al amigo con el que está pasando unos años en la universidad, no como su marido. O al menos no como su marido ahora, puesto que nunca se ha planteado el tener que casarse o, aun sin matrimonio, el tener un hijo. Muy al contrario, su ideal y su meta ha sido la de tener una carrera profesional y dedicarse a ella. En sus planes no entraba parir un hijo y cuidarlo, y a lo que le parece, esto es incompatible con su sueño de terminar sus estudios y trabajar de ellos. María no sabe qué hacer. Sus padres le insisten para que no busque la salida fácil que supone el aborto, sino que acepte con responsabilidad las consecuencias de sus actos. Juan la apremia para contraer matrimonio y para que tenga al hijo de ambos. Sus amigas, por el contrario, le dicen que es ella la que tiene que decidir sobre lo que ocurra con su propio cuerpo, y le comentan que el aborto es una salida a su problema tan válida como cualquier otra. De hecho, los mismos avances tecnológicos que le hubieran impedido quedar embarazada le permiten ahora interrumpir el embarazo si es ese su deseo. Al final, María decide abortar.

    Lo expuesto anteriormente es una burda copia de uno de los dilemas que pretenden estudiar el desarrollo moral elaborados por L. Kohlberg, y que podéis leer en el enlace del pie de página.

    Pero a diferencia de lo que pretende Kohlberg, yo no pregunto a continuación si la acción de María (Jane, para Kohlberg) es buena o mala, ni a qué motivaciones corresponde tal decisión. Voy más bien por otro lado. María toma una decisión: abortar, y como las leyes la respaldan, aborta. Pero la pregunta es, ¿le corresponde a ella tomar esa decisión? Es obvio que según el lema feminista antiabortista (“nosotras parimos, nosotras decidimos”) la decisión debería ser sólo suya. Y así lo reconocen las leyes del ejemplo. Es obvio también que ni los padres, independientemente de las creencias que profesen, ni las amigas, por muy buena voluntad que tengan, tienen nada que hacer en cuanto a la decisión que toma María. Y aún así, ella no sólo consulta con unos y otras, sino que tiene en cuenta lo que le dicen, y junto con otras consideraciones, pondera la opinión de todos antes de decidirse por algo. Pero, ¿qué pasa con Juan? Con independencia de que vayan a casarse o no, Juan es, en efecto, el padre, así como María es la madre. Dado que la situación se ha originado por causa de los dos, ¿no sería lógico suponer que habrían de ser los dos los que tomaran la decisión al unísono, y asumiendo cada uno igual responsabilidad?

    Maticemos esto un poco más. Ciertamente María no se ha quedado embarazada por sí misma, sino que de dicho embarazo Juan ha sido responsable al cincuenta por ciento. O lo que es lo mismo, los dos han contribuido a partes iguales a generar este problema. Luego desde este punto de vista no sería descabellado apuntar que quien ha tenido alguna responsabilidad en generar un problema ha de tener alguna responsabilidad a la hora de solucionarlo. Tanto más debería tener que decir cuanto más responsable hubiese sido. En el ejemplo propuesto estamos hablando de igualdad entre María y Juan a la hora de decidir entre aborto o nacimiento.

    Pero hay otro punto de vista que también es preciso contemplar. Y es que si bien los desencadenantes del embarazo son ambos por igual, dicho embarazo no afecta por igual a Juan que a María. En efecto, María se verá mucho más afectada que Juan, puesto que será María la que lleve dentro de sí a la criatura, será María la que sufra los cambios físicos y psíquicos propios del embarazo, será María la que tenga que parir al bebé o, en el caso nuestro, a la que se le ha de practicar y sufrir el aborto. Luego, aunque ambos hayan sido copartícipes del embarazo, parece que María, por el simple hecho de ser mujer, tiene un plus más de carga que ha de ser tenido en cuenta de alguna manera. En el ejemplo propuesto ese plus se manifiesta en lo dicho en el primer párrafo de este artículo: las leyes amparan a María para que ella pueda hacer lo que ella misma y sin consenso con nadie decida hacer.

    Para este caso (no para otros) estos son los dos puntos de vista más importantes a tener en cuenta, y que quedan recogidos en la siguiente pregunta: ¿debe María ser la única voz que cuente en este caso, o por el contrario la decisión de Juan de tener el hijo ha de tener algún peso?

    Difícil situación, sobre todo porque ambos abogan por soluciones opuestas y excluyentes. Da la sensación de que se haga lo que se haga, los intereses legítimos de uno de los dos quedan dañados. En nuestro caso, son los intereses de Juan los que quedan dañados tras la decisión de María y el posterior aborto. En realidad cabe algo parecido a una solución intermedia, pero como se saldría de los planteamientos iniciales de este artículo, así como del objetivo del mismo, la dejaremos para mejor ocasión. Por lo pronto lo que si es preciso señalar es que las leyes (las del ejemplo, y en algunos países, también las reales) ceden a María todo el derecho y la responsabilidad de decidir, despojando a Juan de los mismos. En lo que respecta a tener el niño, Juan está totalmente a la merced de María, porque el extra que conlleva María por el hecho de ser mujer se traduce en absoluta potestad de decisión. Por supuesto, cada uno tiene su opinión al respecto y juzgará si esta situación es correcta o no, si es justa o injusta. Pero yo por el momento no entro en valoraciones de este tipo. Sólo hago constar como están las cosas. María decide y Juan no tiene otro remedio que consentir. A cambio de esa decisión -no hay decisión sin consecuencias, y precisamente por esas consecuencias se le da a ella sola el derecho a decidir- María aceptará y soportará los riesgos físicos y psicológicos que supone un aborto, aceptará y asumirá lo que sus padres y amistades puedan decirle, tanto como sus enfados y como las reacciones que un aborto -que tal es su decisión- pudieran provocar en el entorno social en el que vive. Y por supuesto deberá aceptar las consecuencias que esa decisión puedan acarrearle a su vida de pareja con Juan. Todo aquel que se haya visto en una situación de presión social, familiar y de pareja convendrá conmigo en que no es pequeño el precio a pagar por tener la opción de decidir en exclusiva. Esa decisión acarrea una responsabilidad. Y esa responsabilidad puede ser muy pesada.

    ¿Pero qué pasa con el padre de la criatura? En primer lugar que no es padre, puesto que ya no hay criatura. En segundo lugar que, a pesar de tener que aguantarse con la decisión de María, -y precisamente por eso- no tiene responsabilidad alguna con lo que le suceda a María a partir del momento en que ella decide. No sabemos qué hizo Juan, pero desde luego nadie lo culparía ni lo haría responsable de nada si María tuviese una depresión tras el aborto, puesto que él nada podía hacer, sino someterse a lo que ella quiso hacer. O sin llegar a esos extremos, nadie lo consideraría responsable del empeoramiento de las relaciones de María con sus padres. Quien nada puede hacer en una situación carece de responsabilidad por las consecuencias que dicha situación pueda conllevar. Así, ninguno de nosotros somos responsables de que un loco mate a la vecina del quinto, ni somos responsables del ajusticiamiento de un reo en Damasco, ni es nuestra responsabilidad la lapidación de los adúlteros en Mogadiscio. Creo que esto es fácil de entender y de aceptar.

    Pues bien llegados a este punto, y si estamos de acuerdo con lo expuesto hasta aquí, analicemos la situación para el caso opuesto. María decide tener el niño, mientras que Juan prefiere que aborte. Pero las leyes y nosotros (al menos hasta ahora) le reconocemos a María, y sólo a María, el derecho a decidir sobre este asunto. El lema feminista que antes mencionamos (“nosotras parimos, nosotras decidimos”) se aplica ahora con igual rigor que antes: María es la que pare, y María es la que decide. Y decide parir. Y pare. Por lo demás todo sigue como antes. Juan sigue sin ser responsable de lo que le suceda a María a cuenta de su decisión, y María sigue siendo la responsable de lo que decide y sigue teniendo que pagar el precio que dicha decisión acarree: tendrá que soportar el embarazo, el parto..., y tendrá que hacerse responsable del niño también. Ella sola y en exclusividad. La ayuda que pueda prestar el padre (y contra lo que ocurre en la realidad) es totalmente gratuita, puesto que en absoluto es responsable de nada, tal y como acordamos al analizar el caso anterior. Juan, en este caso, no está (no debería estar) obligado a nada. El cuidado, la manutención, educación y desarrollo del niño recaen por completo en quien tuvo el poder único y exclusivo de decidir niño sí, niño no; parto o aborto.

    Claro que todo esto es mera hipótesis, porque en la realidad el padre ha de hacerse cargo de los hijos con la misma responsabilidad que la madre, a pesar de que nunca tuvo en su mano el poder de decidir nada al respecto. Tal y como están las cosas, da igual lo que el padre pueda decir o no decir. Se hará lo que quiera la mujer. Si decide abortar, abortará, con independencia de lo que el padre pueda opinar. Si decide parir, parirá, con independencia de lo que el padre pueda opinar, pero en este caso, además, el hombre será responsable del fruto de una decisión ajena: “Mataron a la vecina del quinto; atraparon al tipo, y a la cárcel van el asesino y el vecino del cuarto, que tenía mucha relación con la del quinto”. Sólo que ahora sí que se arguye que para que el niño nazca ha sido necesaria la participación del padre. Y a cambio se prefiere mirar hacia otro lado e ignorar que entre la participación del padre y el nacimiento del niño ha habido un paso intermedio, una decisión, tácita o explícita, y fundamental para la configuración del futuro de ambos miembros de la pareja, de la que, por ley incluso, se ha excluido a una de las partes.

    Esto se llama inconsecuencia, incoherencia. Si los dos cuentan, cuentan para todo, bueno o malo. Si sólo va a contar uno, será él sólo para todo, bueno o malo. Lo contrario se llama discriminación en función del sexo y es algo que, en la mayoría de las Constituciones, se recoge como uno de los mayores males a evitar.

    Si no hubiera alternativas, quizás habría que aguantarse con una situación de este tipo. Pero habiéndolas, resulta sangrante que quienes pueden hacer algo no articulen los medios necesarios para que todos podamos vivir un poco mejor, puesto que al final, de eso es de lo que se trata.




    http://books.google.com/books?id=YLy...barazo&f=false
    Comments 6 Comments
    1. Ahuizotl's Avatar
      Ahuizotl -
      La primera mitad de tu artículo me gustó, está muy bien expuesto, pero luego creo que derrapas. Creo que hay una confusión acerca de las decisiones compartidas o decisiones entre dos. Lo que estás diciendo es que cuando con tu pareja se toma una decisión contraria a tus deseos, eso te exime de responsabilidad. Eso es una salida fácil, un burdo pretexto: "no hiciste lo que yo quería, pues ahí te ves". En ese caso el hombre tendría todas las de ganar: "o se hace su santa voluntad o no está obligado a ayudar en nada de nada". Por suerte creo que la ley está bastante bien: 1) la decisión la toma la persona más afectada 2) Si la mujer decide tener al bebé el padre se chinga de a huevo. (Nadie lo obliga a casarse, ni siquiera se le obliga a educar o a visitar a su hijo, sólo se le obliga a dar una pensión alimenticia).

      Aún estando casados esa decisión la debe tomar la mujer, aunque siempre debería cuidar de hacer sentir al marido que la decisión es de los dos. Sería una chingadera que el marido dejara a la mujer porque decidió abortar o que la dejara porque decidió tener al bebé. Sería entendible en el caso de que el marido es un ultramocho (tipo Dedos, Jarocho o Spider) que va a considerar a la esposa como asesina por el resto de sus días por haber abortado, en ese caso sí es irreconciliable la diferencia de opiniones. De otra manera, sin el imperativo moral, el hombre sería solamente un niño grandote haciendo berrinche. Aún siendo novios, moralmente la obligación del novio sería la de apoyar a la novia en su depresión post aborto o ayudarla a resolver el problema con sus padres aún si el novio no quería el aborto. De otro modo era sólo un chavo jugando a "te quiero y te respeto sólo si haces lo que yo quiero que hagas".

      Cuando una pareja o un grupo decide, lo hacen aún cuando hay desacuerdos entre sí, que es casi siempre. El marido quiere el carro azul y la esposa el carro blanco, o él quiere que la niña se llame como su abuela y ella quiere que se llame como su madre, o él quiere renunciar y buscar un nuevo trabajo y a ella le parece muy arriesgado que renuncie, y al final, el color del carro, el nombre de la niña y el cambio de trabajo, son decisiones compartidas aunque no les guste. El hombre no puede decir a su mujer: "el carro se compró del color que tú querías, así que yo no pienso pagarlo, págalo tú" o "tu le pusiste nombre a la niña, entonces tú encárgate de ella". Es obvio que en algunas decisiones de pareja serán realmente la decisión de uno de ellos y otras serán realmente la decisión del otro. Por ejemplo, la decoración de la casa puede ser más decisión de ella que de él, o para cambiar de trabajo podrá pesar más la decisión del hombre, pues es su trabajo. El cómo se deciden las cosas es resultado de una negociación, un acuerdo, o de una imposición, en las que influirán diferentes factores, a veces será la tradición, a veces decidirá el que es el más afectado, a veces decidirá el que sabe más de esa cuestión, a veces el que sabe imponerse mejor, y a veces será para lograr un equilibrio o compensación. En la pareja no se puede decidir por votación obviamente.

      Las decisiones de mayoría sólo aplican a decisiones de grupo. Cuando se elije gobernante la decisión es de todos los ciudadanos, no importa si votaste en contra del ganador, no importa si no votaste. Es tu decisión aún si lo decidido no es de tu preferencia. El no votar no te libera de responsabilidades. No se vale decir, "yo no voté por ese tipo, no pienso reconocerlo como mi presidente ni pienso pagar impuestos para mantener a su gobierno".
    1. lego's Avatar
      lego -
      Creo que llevas mucha razón en lo que dices, en especial en el tercer párrafo (con una pequeña excepción en el ejemplo de las votaciones). Pero quizás sea que no me he sabido explicar con corrección. Lo intento de nuevo a ver si lo consigo.

      Mira, hay una frase tuya que creo que puede sintetizar muy bien todo. La citaré con tu permiso: "Lo que estás diciendo es que cuando con tu pareja se toma una decisión contraria a tus deseos, eso te exime de responsabilidad". Es la tercera frase del primer párrafo, para situarnos. Pero es incorrecta. Yo no digo eso ni de lejos. Cuando con mi pareja tomo una decisión, ya sea ésta acorde con mis deseos o contraria a ellos, soy responsable de la misma al igual que lo es mi pareja, ambos a partes iguales. Y entonces se aplica todo el resto de tu alocución (muy clara y lúcida, por cierto).

      Pero yo no me estoy refiriendo a ese caso. Me estoy refiriendo al caso en que mi pareja tome una decisión por su cuenta, ignorándome por completo o, cuanto menos, sin que mi opinión pueda tener valor alguno. Y además estoy hablando de una decisión que, independientemente de que no sea tomada en pareja, sino por uno solo de los miembros de la misma, afecta a ambos componentes de la pareja de manera grave. Es ahí donde no tiene responsabilidad el que no ha participado en la elección, o al menos eso afirmo yo. Y ese es el caso que (en España por lo menos) recoge la ley.

      Aquí lo que el hombre pueda decir es irrelevante. o lo que es lo mismo, de entrada al hombre se le niega la capacidad y el derecho de poder decidir nada al respecto de la vida de su hijo ante un caso de aborto. Si está de acuerdo con lo que va a hacer su pareja o no, es totalmente irrelevante. Legalmente no será tenido en cuenta nada de lo que haga. Dicho de otro modo: la ley no recoge la decisión de la pareja, sólo la decisión de la mujer.

      Puestos en este caso, que es contra el que protesto, ¿qué opinas? ¿Dónde está la responsabilidad del hombre cuando, legalmente, es excluido tajantemente de una decisión que puede modificar su vida considerablemente?

      No me cabe la menor duda de que si ambos deciden juntos, y negocian lo que hacer, y no llegan a un acuerdo, haciéndose finalmente lo que quiere la mujer, el hombre es tan responsable como la mujer de aquellas consecuencias que se puedan derivar de lo decidido, sea un aborto o un nacimiento. Pero es que ahí ha tenido el hombre, como poco, la oportunidad de exponer sus criterios, sus argumentos, sus razones, sus deseos y sus sentimientos; y ha tenido la posibilidad de imponerlos, aunque luego no lo haya conseguido. Pero cuando no se le da tal ocasión, cuando se le ata y se le amordaza legalmente, cuando se ignora lo que pueda o no pueda decir o hacer, la responsabilidad ha de recaer, moral y legalmente, en aquella persona que se ha arrogado el derecho de decidir en exclusiva.

      Me gustaría conocer tu opinión al respecto.
    1. Atuky's Avatar
      Atuky -
      Vaya Lego, que exposición del tema, realmente he leido una novela y no la raiz del problema del aborto

      Yo te respondi en el primer tema relacionado al aborto, pero como estuve ausente, no vi este.

      Mira, lo que planteaste es como un cuento, una mujer de 23 años ya sabe lo que hace, por lo tanto si ella aborta se va a la carcel, por que ya tiene conciencia de sus actos, sabe que hay metodos anticonceptivos.

      Una mujer que tiene el apoyo de su pareja nunca aborta, por que por el momento él la va a mantener probablemente despues ella trabaje.

      Solo una mujer que trabaja, tiene marido y se embaraza y aborta por que prefiere el trabajo, ahi si esa tipa es un asco, este caso sucedio cuando vivi en Aguascalientes, y mira que ahi son muy catolicos.

      Una mujer normal que se enamora y el hombre solo la tomo por diversión y la deja embarazada, NO ABORTA, se quedan con el bebé

      Y no es mala onda pero esto del aborto se da más en los estados que en la capital, por aqui no se tiene muy arraigada la religión, la mujer se cuida para no embarazarse y su primogenito lo tienen entre 35 a 40 años

      Para mi la raiz del aborto en jovencitas son las Padres y las religiones.

      En cuanto a las N I Ñ A S violadas y quedan embarazadas, la religiones y los Estados mochos

      Los abortos de mujeres que tienen conocimiento de causa, esas si a la carcel con todo y chivas y todavía se atreven a decir que ellas deciden sobre su cuerpo, pues yo les respondería, entonces operate para no tener hijos, por que no naciste para ser mamá.
    1. lego's Avatar
      lego -
      Te debo una respuesta en el otro tema, pero estos días he estado casi sin tiempo para ello. Prometo no tardar.

      Este tema, por el contrario, y aunque con el tema del aborto como telón de fondo, está más orientado sobre el tema de las responsabilidades (legales y morales) de unos y otros, así como de las incongruencias de ciertas leyes que, en casos que se repiten con cierta frecuencia, no tratan en pie de igualdad a todos.

      Por lo demás decirte que, aunque el tema está novelado (y que no es mío, sino que lo tomé prestado, como ya indiqué), no toca la raíz del aborto porque no lo pretende. Eso lo estuvimos hablando en el otro artículo (y lo seguiremos hablando allí).

      Pero sí quiero contestarte aquí a esta cita tuya:

      ...lo que planteaste es como un cuento, una mujer de 23 años ya sabe lo que hace, por lo tanto si ella aborta se va a la carcel, por que ya tiene conciencia de sus actos, sabe que hay metodos anticonceptivos.
      Primero: puede que sí sepa lo que hace, pero también puede que no. Te sorprenderías. Si quieres podemos hablar precisamente de los dilemas de Kolhberg y ya verás...

      Segundo: en este caso concreto, recuerda que el supuesto del cuento es que las leyes le permiten abortar, luego, con independencia de que sepa o no lo que hace, no iría a la cárcel. Esto sucede, por ejemplo, aquí en España, donde hasta la semana 16 de embarazo la madre puede abortar porque sí, sin más.

      Tercero: y aún admitiendo que una mujer de 23 años ya tenga concienca de sus actos, y precisamente por eso, sabe que hay métodos anticonceptivos, como bien dices, e igual de bien sabe que la misma ciencia y la misma tecnología que ha puesto a su alcance esos métodos anticonceptivos, ha puesto también a su alcance métodos abortivos que, cuestiones de conciencia y morales aparte, le permiten alcanzar el mismo fin que los anticonceptivos: no tener hijos. Y esto lo sabe porque es consciente del mundo en el que vive. Es, además, uno de los supuestos de la historia.

      En breve nos vemos en el otro artículo, porque lo que planteas allí es muy interesante y digno de pensarse con cuidado y con mucha atención.

      Un saludo.
    1. Evellón's Avatar
      Evellón -
      Entiendo que el punto en cuestión, es la responsabilidad de cada uno de los padres, pero (y pido disculpas si alguien lo mencionó, estoy un poco apurado) a mi entendar están pasando por alto el hecho fundamental de que el centro del asunto es un ser vivo y un ser humano en desarrollo. Sus mismos genes son de un ser humano, y su mismo cuerpo palpita de vida; mas alla de que no se sabe a ciencia cierta si posee consciencia y se le puede considerar "persona", el punto es que el desarrollo empezó. No se trata de evitar una acción (métodos anticonceptivos), si no que ésta ya se llevó a cabo. Desde ese momento hay una vida de por medio que como tal merece la oportunidad de existir. Si los padres se hacen cargo o no, es un asunto aparte. Pero, como dicen "mi cuerpo, mi desición" ¡error! "su vida, su decisión" y la vida siempre tiende a autoconservarse. La madre, mal que le pese (y desde un punto de vista sencillo y biológico), es sólo la encargada de darle asilo durante su gestación, no es de ninguna manera juez que decida sobre la vida que lleva dentro. No es extirparse el apéndice.
      ---
      Los abortos por violación, son un tema más complejo en el que entra en juego verdaderamente la salud mental, así como cuando por complicaciones del embarazo entra en juego su salud física. En casos de violación, se puede pensar en un debate más abierto.
    1. lego's Avatar
      lego -
      Quote Originally Posted by Evellón View Post
      Entiendo que el punto en cuestión, es la responsabilidad de cada uno de los padres, pero (y pido disculpas si alguien lo mencionó, estoy un poco apurado) a mi entendar están pasando por alto el hecho fundamental de que el centro del asunto es un ser vivo y un ser humano en desarrollo. Sus mismos genes son de un ser humano, y su mismo cuerpo palpita de vida; mas alla de que no se sabe a ciencia cierta si posee consciencia y se le puede considerar "persona", el punto es que el desarrollo empezó. No se trata de evitar una acción (métodos anticonceptivos), si no que ésta ya se llevó a cabo. Desde ese momento hay una vida de por medio que como tal merece la oportunidad de existir. Si los padres se hacen cargo o no, es un asunto aparte. Pero, como dicen "mi cuerpo, mi desición" ¡error! "su vida, su decisión" y la vida siempre tiende a autoconservarse. La madre, mal que le pese (y desde un punto de vista sencillo y biológico), es sólo la encargada de darle asilo durante su gestación, no es de ninguna manera juez que decida sobre la vida que lleva dentro. No es extirparse el apéndice.
      ---
      Los abortos por violación, son un tema más complejo en el que entra en juego verdaderamente la salud mental, así como cuando por complicaciones del embarazo entra en juego su salud física. En casos de violación, se puede pensar en un debate más abierto.
      Aunque este tema ya lo debatimos en el otro artículo, en general hay que decir que sí, que llevas razon en lo que dices, pero... (siempre hay un pero, claro).

      ...La madre, de facto y por ley, hoy por hoy, se convierte en ese juez que decide sobre si va a seguir prestando alojamiento al ser que lleva dentro o no. Todo el asunto central del aborto (que no de este artículo) va sobre la adecuación del aparato legal al sentimiento moral compartido por la mayoría de la población. Sólo que no está claro en absoluto cuál es ese sentimiento moral, puesto que se meten por medio otros factores de tipo pragmático y utilitario, de mucho peso, que dificultan, no ya la comprensión, sino el establecimiento universalmente aceptado de un código de conducta moral para los casos de aborto que sirva de indicador a los legisladores para sacar las leyes al respecto.

      Un saludo.
    Comments Leave Comment

    Click here to log in

    ¿Cuál es la quinta palabra de ésta pregunta? Escribe en minúsculas.