Ver la Versión Completa : Adolfo Suarez, enfermo.
Adolfo Suarez, el primer presidente de la democracía, uno de los hombres mas queridos y respetados en España, ha perdido la razón. Ni tan siquiera recuerda que ha sido Presidente.
Desde hace dos años vivie encerrado en su casa, sin contacto con la realida, sin memoria, y tan solo respondiendo a los estimulos de cariño de su familia. El que fuera el artifice de la democracia española, el que supo aguantar tantas y tantas dificultades sin perder el aplomo y la educación, no ha sabido aguantar los golpes que la vida le ha dado donde mas le dolío, en su familia.
Su esposa Amparo Illana murió de cancer y apenas algo déspues tambien lo hizo una de sus hijas. Cuando transcurridos unos, meses su hija pequeña tambien enfermó de cancer (esta hija aun vive, parece bastante recuperada y presenta un programa de televisión), Adolfo Suarez no pudo mas y desconectó con la realidad.
Mi respeto para el.
Quetzal
02/06/05, 16:38:22
Un gran hombre, sin duda, fue el rostro de la Transición Española.
Pero no fue una labor exclusiva de él. Los padres de la Transición son el Rey, Fernandez Miranda, Alierza, Gutierrez Mellado, Manuel Fraga, Herrero de Miñón... y por supuesto, EL.
Pobre Suarez !!
Realmente hay que reconocerle su capacidad para pilotear con señorío una época tan compleja para España.
Bugmenot
04/06/05, 06:14:22
Una auténtica pena. Con todos los errores que pudiera haber cometido, hizo un grandísimo servicio al país.
Sin duda se equivoco, sobre todo a la hora de esa dimisión extraña que casi nos cuesta un Golpe de Estado. Pero por encima de todo está lo que consiguió con la ayuda de otros muchos como dice Quetzal. Pero si el no se hubiera atrevido..., estaríamos ante una España muy diferente.
Ni siquiera recuerda que fue presidente de gobierno. Lo que puede hacer el dolor con un ser humano...
Quetzal
06/06/05, 17:09:33
No fue una dimisión extraña. Fue una dimisión a la que fue obligado por la oposición irresponsable de los socialistas de Gonzalez que solo buscaban llegar al poder.
La oposición siempre debe pretender el poder. Entra dentro de las reglas del juego democrático y es algo perfectamente legitimo, al igual que lo es una moción de censura.
En la dimisión de Suarez hubo algo mas. Un miedo a la involución, unos militares que aun no habían digerido la democracia. Suarez intentó evitar con ello un posible golpe de estado. Pero la historia nos dice que ese golpe fue evitado no por el, sino por quien debe evitarlo siempre. Por el parlamento, en el cual reside la soberania popular.
Creo que Suarez se asustó y tiró la toalla. No debió hacerlo, y pudo costarnos muy caro. Pero en la balanza, pesa mucho, pero mucho mas, lo que el hizo posible a base de saber congeniar posturas y atreverse a cambiar: la democracia.
Bien por Suarez, y por todos los que entonces colaboraron.
ADOLFO SUÁREZ
El motor de la Transición
SONIA APARICIO
Pocas veces un político recibe en vida el reconocimiento histórico a su labor. Adolfo Suárez González (Cebreros, Ávila, 1932), primer presidente de la democracia española, es uno de esos pocos 'elegidos'. Las fechas clave de su vida política coinciden con los momentos más intensos de la Historia de España en los años que siguieron a la muerte de Franco.
Muy poco entusiasmo y muchas críticas provocó su nombramiento, el 3 de julio de 1976. Para los sectores más conservadores del régimen, el Rey había elegido a un político demasiado joven y sin experiencia; y la oposición que soñaba con la democracia tampoco recibió con buenos ojos a quien había sido gobernador civil de Segovia (1969-1973), director general de TVE (1969-1973) y ministro secretario general del Movimiento en el gabinete de Arias Navarro (1975-1976). Nadie imaginaba entonces que, 20 años después, aquel licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid recibiría el premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su «ejemplar comportamiento político en la fundación de nuestra democracia».
Los 11 meses que gobernó Suárez hasta la celebración de las primeras elecciones democráticas estuvieron marcados por la oposición del búnker franquista, el terrorismo de ETA y los GRAPO y la violencia de los grupos de extrema derecha. Suárez llevó hasta el límite sus intenciones de diálogo y consenso, teniendo siempre en mente el objetivo de legalizar los partidos para garantizar unos comicios verdaderamente libres. Históricos son sus encuentros con líderes como Felipe González (PSOE), Jordi Pujol (CDC) o Santiago Carrillo (PCE).
La aprobación de la Ley para la Reforma Política, primer paso para la desaparición del régimen franquista, dio al proyecto de Suárez la legitimidad social que se le negaba en otras esferas. Después, la legalización de partidos y sindicatos, la amnistía para presos políticos y el regreso del exilio de los principales líderes del PCE son sólo los pasos previos hacia la primera cita con la democracia desde la época de la Segunda República: el 15 de junio de 1977 la mayoría de los españoles da su confianza a la coalición fundada por Suárez, la Unión de Centro Democrático (UCD). Comienza una etapa en la que se firman los Pactos de La Moncloa para el saneamiento de la economía, se aprueban los estatutos de preautonomía de Cataluña, País Vasco y Galicia y se redacta, con el consenso de todos los grupos políticos, la Constitución. El triunfo de la UCD en las segundas elecciones, las de 1979, convierte a Adolfo Suárez en el primer presidente constitucional.
Su protagonismo en política estuvo ligado a la época dorada de la UCD. Las críticas a su gestión provocan su dimisión, el 29 de enero de 1981. Y como presidente en funciones, jugaría un papel clave durante el golpe de Estado del 23-F. Después, las divisiones internas en el partido le llevan a abandonarlo y a abrir su propio bufete jurídico en Madrid. Pero no renuncia a sus aspiraciones políticas: el recién nombrado Duque de Suárez funda el Centro Democrático y Social (CDS), que en las generales que en 1982 ganó el PSOE sólo logró dos diputados —la UCD, ya sin Suárez, se convirtió en la cuarta fuerza política, por detrás de AP y CiU— y que en los comicios de 1986, desaparecida la UCD, logró hasta 19 escaños. Pero el declive del partido en 1989 (perdió 5 diputados) y los malos resultados en las municipales y autonómicas de 1991 confirmaban que lo que Adolfo Suárez tenía que hacer en política ya lo había hecho en otra etapa de la Historia de España.
De los últimos años al frente del CDS destaca su actividad en el seno de la Internacional Liberal y Progresista, primero como vicepresidente de asuntos para América Latina y después como presidente de la organización. Su presencia activa en escenarios internacionales en esta época choca con su escaso protagonismo en la política española, causa —según muchos analistas— del declive que el CDS inicia en 1989.
Pero el ocaso del político no es nada comparado con la tragedia personal que en esos momentos está a punto de asomarse a su vida. En 1991, asumiendo su responsabilidad, Suárez dimite como presidente del CDS, renuncia a su escaño y se retira de la política. Aún no sabe que su mujer, Amparo Illana, y su hija Marian le necesitarán a su lado en su batalla perdida contra el cáncer.
Dedicado por completo a su familia, Suárez sólo rompió su silencio en 1995, para pedir diálogo en medio de la crispación política que se vivía en el país, y en 2003, para apoyar la candidatura de su hijo a la presidencia de Castilla-La Mancha. Después, se 'esfumó'. Cuenta la familia que una enfermedad degenerativa le está consumiendo poco a poco privándole de sus recuerdos. Afortunadamente, la Historia no olvida.
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http://www.elmundo.es/elmundo/2005/06/09/espana/1118304502.html
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