SPQR
23/11/06, 16:06:28
Chivas fue mucho más
Con dos golazos, uno de Omar Bravo y otro del Bofo Bautista, derrotaron a un Cruz Azul medroso y desconectado.
23-Noviembre-06
Con fantasía y vértigo, pero sobre todo con entrega y precisión, las Chivas borraron de la cancha a un Cruz Azul desconectado y anodino, fiel al rictus con el que acostumbra despedirse de las liguillas. Un dos a cero, muy corto para la desproporción que se documentó en la cancha, deja a los rojiblancos en inmejorable posición para avanzar, el próximo sábado, a la ronda de semifinales.
Los dirigidos por José Manuel de la Torre mostraron lo mejor de sus virtudes: un ataque consistente, imaginativo y voraz; una media cancha que siempre anticipó a los rivales y una defensiva con un orden desacostumbrado y muy motivada. Demasiado para tan poco rival. Y es que los cementeros, contraviniendo sus propias fortalezas, salieron a la cancha del Estadio Jalisco con un planteamiento medroso, incapaces de hilar dos pases consecutivos, con su estrella, el argentino César Delgado, arrancando con el balón en varias ocasiones desde su propia cancha.
Cruz Azul ni atacó ni supo defenderse. Iban apenas cuatro minutos de juego cuando Adolfo Bautista, libre siempre de marca, inventó un globito sobre la calva del Conejo Pérez. El balón se trasladaba a las redes cuando, a dos pasos de la línea de gol, apareció la pierna izquierda de Salvador Carmona quien barriéndose con todo evitó la anotación.
Fue la primera de muchas bocanadas de oxígeno que tomaron los celestes. Sin ser apabullante, la presión de las Chivas sí fue constante. Sólo existía un equipo en el terreno de juego, aunque Pérez no fue mayormente exigido durante el resto del primer tiempo. En cambio, Oswaldo Sánchez, en la otra portería, apenas si tocó la pelota.
Terminó la primera mitad del partido con la sensación de que sólo era cuestión de minutos para que las Chivas lograra hacerse presente en el marcador. Y así fue. A los dos minutos de la parte complementaria, el Guadalajara construyó una de las mejores acciones de conjunto que se han visto en los últimos años en el futbol mexicano. El preciso toque de balón de cuatro jugadores hipnotizó a los cruzazulinos. Fue una jugada perfecta, con toques de primera intención casi siempre. La inició Ramón Morales por la izquierda, la continuó el Bofo por el centro, intervino Omar Bravo para darle rapidez, les siguió Alberto Medina luciéndose. Cuando el balón llegó otra vez a los pies de Bautista, éste la condujo sin retórica, el tiempo preciso para que sus tres compañeros se enfilaran al área. Trianguló el conductor con Medina, luego la abrió a Morales quien al entrar al área centró con fuerza, raso, logrando que la pelota llegara al segundo poste donde entró barriéndose Bravo para estrellarla en la red. De verdad un golazo.
Vinieron enseguida, en ráfaga, cuando menos cuatro acciones más en la portería del Conejo. Llegadas a fondo, amenazadoras e hirientes. Hasta quince minutos después, a los 17, reaccionó La Máquina. Fue el Chelito quien se quitó dos rivales y sacó un zurdazo que Oswaldo mandó a tiro de esquina. Durante los siete u ocho minutos siguientes, el Cruz Azul buscó el empate. Richard Núñez disparó desde fuera del área y un defensa desvió a tiro de esquina. Delgado siguió merodeando el área. Pero…
Apareció el juego mágico de las Chivas. Otra gran acción de conjunto, coronada por el lujo de Medina, quien recibió con el pecho un balón a las espaldas de los centrales azules, y sin dejarla botar la cedió al Bofo, quien también libre de marca la recibió con el mismo recurso y echándose para atrás, sin dejarla caer, la bombeó de espaldas al Conejo. En esta ocasión, Carmona no pudo cerrar y despejar. Otro golazo.
Chivas cerró inspirado. Cruz Azul casi aventó la toalla.
Hizo diferencia
Adolfo Bautista sigue siendo la mejor arma de las Chivas a la ofensiva . En el de anoche, se anotó el gol que tanto había intentado en el partido, un globito sobre el intento de salida de Óscar Pérez. En el primer tiempo, Salvador Carmona le quitó esa oportunidad, pero en la segunda mitad le salió.
Frase
“Fue justo el resultado, pero aún no está definida la serie; iremos con la mentalidad de volver a ganar”
Ramón Morales
Mediocampista de Chivas
Para aplaudir...
Bofo Bautista. Una vez más demostró que es el motor que las Chivas necesitan en la Liguilla. Ayer, el talento que lo hace diferente al resto de su compañeros fue lo que le valió el triunfo a su equipo. La visión de campo y la definición, son las armas que Bautista mostró.
El hambre de Omar Bravo. En todas las jugadas ofensivas apareció: tocando, disparando, incluso hasta centrando. Dio clases en el área, enseñó a la perfección como se debe cerrar las jugadas hasta conseguir el gol.
El toque del Venado Medina. Ahora realizó la parte creativa y aunque lo intentó, ayer no pudo saludar a las redes. Sin embargo, el buen toque, sin presión pero con gran precisión, y sobre todo, su velocidad, fue la mejor ayuda que pudo recibir las Chivas.
Ojo con...
Los problemas de César Delgado. El Chelito tiene que ser el jugador desequilibrante que tanta falta le hace a Cruz Azul en Liguilla, pero hasta parece maldición, una vez más, el argentino se lesionó.
El estado físico de Gabriel Pereyra. El argentino ya no corre con la misma intensidad, no dio una buena jugada ni a la defensiva ni a la ofensiva, jamás pudo superar la velocidad que le imprimieron las Chivas.
La falta de capacidad de Miguel Sabah para sobre ponerse al trauma de una nueva lesión. Después de convertirse en el goleador del equipo celeste, su producción se fue en picada.
Crónica. Rafael Ocampo
Victor Straffon / MEXSPORT
Con dos golazos, uno de Omar Bravo y otro del Bofo Bautista, derrotaron a un Cruz Azul medroso y desconectado.
23-Noviembre-06
Con fantasía y vértigo, pero sobre todo con entrega y precisión, las Chivas borraron de la cancha a un Cruz Azul desconectado y anodino, fiel al rictus con el que acostumbra despedirse de las liguillas. Un dos a cero, muy corto para la desproporción que se documentó en la cancha, deja a los rojiblancos en inmejorable posición para avanzar, el próximo sábado, a la ronda de semifinales.
Los dirigidos por José Manuel de la Torre mostraron lo mejor de sus virtudes: un ataque consistente, imaginativo y voraz; una media cancha que siempre anticipó a los rivales y una defensiva con un orden desacostumbrado y muy motivada. Demasiado para tan poco rival. Y es que los cementeros, contraviniendo sus propias fortalezas, salieron a la cancha del Estadio Jalisco con un planteamiento medroso, incapaces de hilar dos pases consecutivos, con su estrella, el argentino César Delgado, arrancando con el balón en varias ocasiones desde su propia cancha.
Cruz Azul ni atacó ni supo defenderse. Iban apenas cuatro minutos de juego cuando Adolfo Bautista, libre siempre de marca, inventó un globito sobre la calva del Conejo Pérez. El balón se trasladaba a las redes cuando, a dos pasos de la línea de gol, apareció la pierna izquierda de Salvador Carmona quien barriéndose con todo evitó la anotación.
Fue la primera de muchas bocanadas de oxígeno que tomaron los celestes. Sin ser apabullante, la presión de las Chivas sí fue constante. Sólo existía un equipo en el terreno de juego, aunque Pérez no fue mayormente exigido durante el resto del primer tiempo. En cambio, Oswaldo Sánchez, en la otra portería, apenas si tocó la pelota.
Terminó la primera mitad del partido con la sensación de que sólo era cuestión de minutos para que las Chivas lograra hacerse presente en el marcador. Y así fue. A los dos minutos de la parte complementaria, el Guadalajara construyó una de las mejores acciones de conjunto que se han visto en los últimos años en el futbol mexicano. El preciso toque de balón de cuatro jugadores hipnotizó a los cruzazulinos. Fue una jugada perfecta, con toques de primera intención casi siempre. La inició Ramón Morales por la izquierda, la continuó el Bofo por el centro, intervino Omar Bravo para darle rapidez, les siguió Alberto Medina luciéndose. Cuando el balón llegó otra vez a los pies de Bautista, éste la condujo sin retórica, el tiempo preciso para que sus tres compañeros se enfilaran al área. Trianguló el conductor con Medina, luego la abrió a Morales quien al entrar al área centró con fuerza, raso, logrando que la pelota llegara al segundo poste donde entró barriéndose Bravo para estrellarla en la red. De verdad un golazo.
Vinieron enseguida, en ráfaga, cuando menos cuatro acciones más en la portería del Conejo. Llegadas a fondo, amenazadoras e hirientes. Hasta quince minutos después, a los 17, reaccionó La Máquina. Fue el Chelito quien se quitó dos rivales y sacó un zurdazo que Oswaldo mandó a tiro de esquina. Durante los siete u ocho minutos siguientes, el Cruz Azul buscó el empate. Richard Núñez disparó desde fuera del área y un defensa desvió a tiro de esquina. Delgado siguió merodeando el área. Pero…
Apareció el juego mágico de las Chivas. Otra gran acción de conjunto, coronada por el lujo de Medina, quien recibió con el pecho un balón a las espaldas de los centrales azules, y sin dejarla botar la cedió al Bofo, quien también libre de marca la recibió con el mismo recurso y echándose para atrás, sin dejarla caer, la bombeó de espaldas al Conejo. En esta ocasión, Carmona no pudo cerrar y despejar. Otro golazo.
Chivas cerró inspirado. Cruz Azul casi aventó la toalla.
Hizo diferencia
Adolfo Bautista sigue siendo la mejor arma de las Chivas a la ofensiva . En el de anoche, se anotó el gol que tanto había intentado en el partido, un globito sobre el intento de salida de Óscar Pérez. En el primer tiempo, Salvador Carmona le quitó esa oportunidad, pero en la segunda mitad le salió.
Frase
“Fue justo el resultado, pero aún no está definida la serie; iremos con la mentalidad de volver a ganar”
Ramón Morales
Mediocampista de Chivas
Para aplaudir...
Bofo Bautista. Una vez más demostró que es el motor que las Chivas necesitan en la Liguilla. Ayer, el talento que lo hace diferente al resto de su compañeros fue lo que le valió el triunfo a su equipo. La visión de campo y la definición, son las armas que Bautista mostró.
El hambre de Omar Bravo. En todas las jugadas ofensivas apareció: tocando, disparando, incluso hasta centrando. Dio clases en el área, enseñó a la perfección como se debe cerrar las jugadas hasta conseguir el gol.
El toque del Venado Medina. Ahora realizó la parte creativa y aunque lo intentó, ayer no pudo saludar a las redes. Sin embargo, el buen toque, sin presión pero con gran precisión, y sobre todo, su velocidad, fue la mejor ayuda que pudo recibir las Chivas.
Ojo con...
Los problemas de César Delgado. El Chelito tiene que ser el jugador desequilibrante que tanta falta le hace a Cruz Azul en Liguilla, pero hasta parece maldición, una vez más, el argentino se lesionó.
El estado físico de Gabriel Pereyra. El argentino ya no corre con la misma intensidad, no dio una buena jugada ni a la defensiva ni a la ofensiva, jamás pudo superar la velocidad que le imprimieron las Chivas.
La falta de capacidad de Miguel Sabah para sobre ponerse al trauma de una nueva lesión. Después de convertirse en el goleador del equipo celeste, su producción se fue en picada.
Crónica. Rafael Ocampo
Victor Straffon / MEXSPORT