Rex Mundi
19-10-06, 02:19 PM
EL BURRO Y EL RATÓN
Una tarde, el burro y su amigo el ratón, caminaban por
la selva sosteniendo una animada charla. Estaban tan
distraídos que el burro no vio las arenas movedizas y
cayó en ellas. Comenzó a dar alaridos:
¡Amigo ratón, ayúdame! ¡Ayúdame, por favor!
El ratoncito se desesperó, no sabía que hacer... De
pronto una magnifica idea llegó a su cabeza.
Espérame un instante, amigo burro, ya regreso.
El ratoncito corrió como loco hasta su casa, y sacó
del garaje su Mercedes Benz 500 SL. Rápidamente
regresó junto a las arenas movedizas, se desmontó del
carro y amarró la cola del burro al parachoques del
Mercedes Benz, se subió, puso primera y arrancó con
delicadeza.
Después de un par de intentos, logró sacar a su amigo
de las arenas...
Todo fue júbilo y fiesta, el burro reconoció que no
existía alguien mejor y más ingenioso, que su amigo el
ratón:
¡Amigo ratón, tú eres lo mejor del mundo! Le dijo
abrazándolo.
Poco tiempo después caminando de nuevo por la selva en
animada charla, fue el ratón quien se deslizó en las
arenas movedizas. Los alaridos se escucharon
por toda la jungla: ¡Ayúdame amigo burro!
¡Ayúdame!
El burro se alborotó, no sabía qué hacer, pensaba y
pensaba
y nada se le ocurría...
¡Ayúdame amigo burro! Recuerda que hace un año yo te
saqué de aquí!
De golpe una idea brillante se le ocurrió al burro...
Sacó su miembro y lo depositó sobre las arenas.
¡Agárrate amigo ratón, agárrate fuerte de él, y yo te
saco! Con un enorme esfuerzo, el ratoncito logró
aferrarse al miembro del burro, éste retrocedió y
logró sacar a su amigo.
Ambos se abrazaron emotivamente y saltaron de júbilo.
MORALEJA:
¡El que la tiene grande, ¡no necesita un Mercedes!
Una tarde, el burro y su amigo el ratón, caminaban por
la selva sosteniendo una animada charla. Estaban tan
distraídos que el burro no vio las arenas movedizas y
cayó en ellas. Comenzó a dar alaridos:
¡Amigo ratón, ayúdame! ¡Ayúdame, por favor!
El ratoncito se desesperó, no sabía que hacer... De
pronto una magnifica idea llegó a su cabeza.
Espérame un instante, amigo burro, ya regreso.
El ratoncito corrió como loco hasta su casa, y sacó
del garaje su Mercedes Benz 500 SL. Rápidamente
regresó junto a las arenas movedizas, se desmontó del
carro y amarró la cola del burro al parachoques del
Mercedes Benz, se subió, puso primera y arrancó con
delicadeza.
Después de un par de intentos, logró sacar a su amigo
de las arenas...
Todo fue júbilo y fiesta, el burro reconoció que no
existía alguien mejor y más ingenioso, que su amigo el
ratón:
¡Amigo ratón, tú eres lo mejor del mundo! Le dijo
abrazándolo.
Poco tiempo después caminando de nuevo por la selva en
animada charla, fue el ratón quien se deslizó en las
arenas movedizas. Los alaridos se escucharon
por toda la jungla: ¡Ayúdame amigo burro!
¡Ayúdame!
El burro se alborotó, no sabía qué hacer, pensaba y
pensaba
y nada se le ocurría...
¡Ayúdame amigo burro! Recuerda que hace un año yo te
saqué de aquí!
De golpe una idea brillante se le ocurrió al burro...
Sacó su miembro y lo depositó sobre las arenas.
¡Agárrate amigo ratón, agárrate fuerte de él, y yo te
saco! Con un enorme esfuerzo, el ratoncito logró
aferrarse al miembro del burro, éste retrocedió y
logró sacar a su amigo.
Ambos se abrazaron emotivamente y saltaron de júbilo.
MORALEJA:
¡El que la tiene grande, ¡no necesita un Mercedes!