Bisonte
09-10-06, 09:36 PM
LOS MENONITAS DE CAUHTÉMOC NO SABEN QUIÉN ES EL GANADOR DEL TOUR
La familia lejana de Landis
Josu Garai. Chihuahua (Marca)
Pese al triunfo de Floyd Landis -todavía no ha perdido oficialmente la carrera por cuanto se encuentra en el periodo de alegaciones por su control positivo- en el Tour de Francia, los Menonitas siguen a lo suyo, centrados más que nunca en sus costumbres y ajenos a lo que sucede en el resto del mundo. Al menos los Menonitas de Cauhtémoc (México), una localidad que se encuentra a 100 kilómetros al oeste de Chihuahua, no han oído hablar de Landis, ni del Tour ni, mucho menos, de un control positivo en el antidopaje. Landis no es para ellos ningún icono ni ningún espejo en el que reflejarse y poco importa que haya ganado el Tour, su mundo es otro y apenas trasciende el de los pocos kilómetros cuadrados que cultivan con mimo y esmero como ningún otro agricultor del mundo. "¿Floyd Landis? No sabemos quién es, nunca hemos oído hablar de él. ¿Qué carrera dicen que ha ganado? ¿De dónde es? ¿No será amish?", respondían en la Comunidad Menonita de Cauhtémoc cuando preguntábamos por el último vencedor de la ronda gala.
Parecida respuesta nos daba el director del colegio menonita de Cauhtémoc, a quien sin embargo sí pareció que le interesaba un poco más el tema. "No hemos oído nada de él", decía un joven y rubio maestro menonita, con un cierto parecido físico al del propio Landis, mientras decenas de niños y niñas jugaban en un extenso campo. "Es curioso", añadía cuando le explicábamos la gesta -no era cosa de mencionar su control positivo- del americano. "Gracias a él, en Europa hemos sabido de la existencia de la Comunidad Menonita", le explicábamos. "La cuna de los Menonitas está allí", respondía, de hecho Suiza, Alemania y Holanda fueron los países en los que este movimiento echó a andar allá por el siglo XVI.
La escuela, en alemán
Mientras sus padres se dedican en cuerpo y alma a la agricultura (maíz, frijoles, avena y manzana, principalmente) y la ganadería (los quesos menonitas son famosísimos en México), los niños acuden a la escuela menonita, cuya enseñanza se imparte en alemán. "Normalmente acuden hasta los 14 años, hasta que finalizan los estudios de Primaria. Luego, empiezan a ayudar en las tareas familiares. Salvo los que tienen especial interés en seguir estudiando, para la labor que en principio van a realizar (agricultura y ganadería) no hace falta que estudien más". En Secundaria las clase ya se imparten en castellano.
Una Comunidad numerosa
En Cauhtémoc se encuentra la Comunidad Menonita más numerosa de México y una de las más importantes a nivel mundial, con aproximadamente 60.000 miembros censados. Aquí todo gira en torno a ellos. Son casi autosuficientes y hasta tienen su propio banco. "Cada familia trabaja lo que estima conveniente, no trabajamos para la Comunidad, aunque ayudamos a los más necesitados. Hay ricos y pobres", explican. La fama que tienen, no obstante, es de muy trabajadores, de ahí que sus productos gocen de una gran aceptación y hasta las pizzas se realizan con queso menonita, muy rico por cierto.
Anabautistas por definición
Entre otras cosas, si algo diferencia a los Menonitas de otras religiones y sectas es su carácter anabautista, ya que no bautizan a los niños cuando son pequeños y los bautizos sólo se realizan por decisión personal, cuando ya se es adulto. También son pacifistas por naturaleza. Suiza, Alemania, Holanda... fueron su cuna, después pasaron al Tirol, más tarde a Polonia, Ucrania y los países bálticos, hasta que los primeros menonitas emigraron a Estados Unidos y Canadá y de aquí a Paraguay, Brasil y México. Cuando Canadá intentó que las clases en las escuelas menonitas se impartieran en inglés, éstos buscaron refugio en otros países, como México, que les abrió las puertas para que labraran sus tierras. Actualmente son algo más de un millón de menonitas en el mundo, con amplia representación en el continente africano.
Pocas comodidades
Aunque no es el caso de la Comunidad de Cauhtémoc, los menonitas procuran no llevar una vida fácil y algunos (y entre ellos la familia de Landis) todavía renuncian a ver la televisión y a emplear en sus hogares la luz eléctrica. Durante muchos años se han resistido al uso de la maquinaria en las labores agrícolas, aunque al final han tenido que sucumbir, en la mayoría de los casos, a su empleo para poder subsistir.
El jugo menonita
En los alrededores de Cauhtémoc se pueden ver numerosos carteles anunciando una 'pocima mágica'. Se trata del 'jugo menonita', un extracto de vegetales y frutas que, según dicen, surte un efecto saludable a partir del quinto día. ¿Será ésta la fórmula de Landis?
http://www.marca.com/edicion/marca/ciclismo/es/desarrollo/697024.html
La familia lejana de Landis
Josu Garai. Chihuahua (Marca)
Pese al triunfo de Floyd Landis -todavía no ha perdido oficialmente la carrera por cuanto se encuentra en el periodo de alegaciones por su control positivo- en el Tour de Francia, los Menonitas siguen a lo suyo, centrados más que nunca en sus costumbres y ajenos a lo que sucede en el resto del mundo. Al menos los Menonitas de Cauhtémoc (México), una localidad que se encuentra a 100 kilómetros al oeste de Chihuahua, no han oído hablar de Landis, ni del Tour ni, mucho menos, de un control positivo en el antidopaje. Landis no es para ellos ningún icono ni ningún espejo en el que reflejarse y poco importa que haya ganado el Tour, su mundo es otro y apenas trasciende el de los pocos kilómetros cuadrados que cultivan con mimo y esmero como ningún otro agricultor del mundo. "¿Floyd Landis? No sabemos quién es, nunca hemos oído hablar de él. ¿Qué carrera dicen que ha ganado? ¿De dónde es? ¿No será amish?", respondían en la Comunidad Menonita de Cauhtémoc cuando preguntábamos por el último vencedor de la ronda gala.
Parecida respuesta nos daba el director del colegio menonita de Cauhtémoc, a quien sin embargo sí pareció que le interesaba un poco más el tema. "No hemos oído nada de él", decía un joven y rubio maestro menonita, con un cierto parecido físico al del propio Landis, mientras decenas de niños y niñas jugaban en un extenso campo. "Es curioso", añadía cuando le explicábamos la gesta -no era cosa de mencionar su control positivo- del americano. "Gracias a él, en Europa hemos sabido de la existencia de la Comunidad Menonita", le explicábamos. "La cuna de los Menonitas está allí", respondía, de hecho Suiza, Alemania y Holanda fueron los países en los que este movimiento echó a andar allá por el siglo XVI.
La escuela, en alemán
Mientras sus padres se dedican en cuerpo y alma a la agricultura (maíz, frijoles, avena y manzana, principalmente) y la ganadería (los quesos menonitas son famosísimos en México), los niños acuden a la escuela menonita, cuya enseñanza se imparte en alemán. "Normalmente acuden hasta los 14 años, hasta que finalizan los estudios de Primaria. Luego, empiezan a ayudar en las tareas familiares. Salvo los que tienen especial interés en seguir estudiando, para la labor que en principio van a realizar (agricultura y ganadería) no hace falta que estudien más". En Secundaria las clase ya se imparten en castellano.
Una Comunidad numerosa
En Cauhtémoc se encuentra la Comunidad Menonita más numerosa de México y una de las más importantes a nivel mundial, con aproximadamente 60.000 miembros censados. Aquí todo gira en torno a ellos. Son casi autosuficientes y hasta tienen su propio banco. "Cada familia trabaja lo que estima conveniente, no trabajamos para la Comunidad, aunque ayudamos a los más necesitados. Hay ricos y pobres", explican. La fama que tienen, no obstante, es de muy trabajadores, de ahí que sus productos gocen de una gran aceptación y hasta las pizzas se realizan con queso menonita, muy rico por cierto.
Anabautistas por definición
Entre otras cosas, si algo diferencia a los Menonitas de otras religiones y sectas es su carácter anabautista, ya que no bautizan a los niños cuando son pequeños y los bautizos sólo se realizan por decisión personal, cuando ya se es adulto. También son pacifistas por naturaleza. Suiza, Alemania, Holanda... fueron su cuna, después pasaron al Tirol, más tarde a Polonia, Ucrania y los países bálticos, hasta que los primeros menonitas emigraron a Estados Unidos y Canadá y de aquí a Paraguay, Brasil y México. Cuando Canadá intentó que las clases en las escuelas menonitas se impartieran en inglés, éstos buscaron refugio en otros países, como México, que les abrió las puertas para que labraran sus tierras. Actualmente son algo más de un millón de menonitas en el mundo, con amplia representación en el continente africano.
Pocas comodidades
Aunque no es el caso de la Comunidad de Cauhtémoc, los menonitas procuran no llevar una vida fácil y algunos (y entre ellos la familia de Landis) todavía renuncian a ver la televisión y a emplear en sus hogares la luz eléctrica. Durante muchos años se han resistido al uso de la maquinaria en las labores agrícolas, aunque al final han tenido que sucumbir, en la mayoría de los casos, a su empleo para poder subsistir.
El jugo menonita
En los alrededores de Cauhtémoc se pueden ver numerosos carteles anunciando una 'pocima mágica'. Se trata del 'jugo menonita', un extracto de vegetales y frutas que, según dicen, surte un efecto saludable a partir del quinto día. ¿Será ésta la fórmula de Landis?
http://www.marca.com/edicion/marca/ciclismo/es/desarrollo/697024.html