Rex Mundi
22-09-06, 09:38 AM
Hace como dos semanas me hospedé en un hotel durante un viaje de
trabajo
y
al sentirme un poco sola y con una sensación de libertad que nunca
había
sentido, decidí llamar a una de esas "empresas de acompañantes", de
esas
que reparten información a la salida de los aeropuertos en algunos
lugares,
principalmente para hombres.
Sin embargo entre los papeles que tenía, encontré a uno que ofrecía
literalmente el servicio masculino y en especial me llamo la atención
uno
que se llamaba "Ferótico".
Después de
analizar con cuidado la fotografía, me decidí a llamarlo...
que
carajos... Con el brochure en mis manos, -que temblaban y sudaban por
la
expectativa-, levanté el teléfono y marqué el número que indicaba el
panfleto.
EL: - ¡Hola!, -Contestó un hombre con
una sensual voz.
YO: - ¡Hola!, veo que sabes de masajes y la verdad es que necesito que
vengas a mi habitación y me des uno urgente... No, espera, en realidad
lo
que quiero es ¡sexo! Tengo ganas de tener una larga sesión de sexo
salvaje
pero ¡ya! Estoy hablando en serio, deseo que dure toda la noche y
estoy
dispuesta a participar en variadas y atípicas cosas..., si eso tiene
un
nombre que puedas pronunciar ¡yo quiero hacerlo! Trae toda clase de
implementos, accesorios y juguetes para que te asegures que me
mantendré
despierta ¡toooda la noche! Quiero que me inmovilices y que me llenes
el
cuerpo con lo que quieras, para después limpiárnoslo uno al otro...
con
la
lengua o lo que tu quieras. ¿qué te parece?
EL: - Pues la verdad suena fantástico, pero señora, para hacer
llamadas
externas primero necesita marcar el 9.
Uppssss
trabajo
y
al sentirme un poco sola y con una sensación de libertad que nunca
había
sentido, decidí llamar a una de esas "empresas de acompañantes", de
esas
que reparten información a la salida de los aeropuertos en algunos
lugares,
principalmente para hombres.
Sin embargo entre los papeles que tenía, encontré a uno que ofrecía
literalmente el servicio masculino y en especial me llamo la atención
uno
que se llamaba "Ferótico".
Después de
analizar con cuidado la fotografía, me decidí a llamarlo...
que
carajos... Con el brochure en mis manos, -que temblaban y sudaban por
la
expectativa-, levanté el teléfono y marqué el número que indicaba el
panfleto.
EL: - ¡Hola!, -Contestó un hombre con
una sensual voz.
YO: - ¡Hola!, veo que sabes de masajes y la verdad es que necesito que
vengas a mi habitación y me des uno urgente... No, espera, en realidad
lo
que quiero es ¡sexo! Tengo ganas de tener una larga sesión de sexo
salvaje
pero ¡ya! Estoy hablando en serio, deseo que dure toda la noche y
estoy
dispuesta a participar en variadas y atípicas cosas..., si eso tiene
un
nombre que puedas pronunciar ¡yo quiero hacerlo! Trae toda clase de
implementos, accesorios y juguetes para que te asegures que me
mantendré
despierta ¡toooda la noche! Quiero que me inmovilices y que me llenes
el
cuerpo con lo que quieras, para después limpiárnoslo uno al otro...
con
la
lengua o lo que tu quieras. ¿qué te parece?
EL: - Pues la verdad suena fantástico, pero señora, para hacer
llamadas
externas primero necesita marcar el 9.
Uppssss