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Rafael Norma
23/05/05, 19:30:54
FOTOGRAFIANDO AL MUNDO


Traducido por Rafael Norma Méndez de la Biblioteca sobre Fotografía de TIME-LIFE

EL REGISTRO DE UNA ERA


En mayo de 1842, un incendio barrió con Hamburgo, Alemania, matando a 100 personas, destruyendo más de 4,000 edificios, y dejando a una quinta parte de su población sin vivienda. Antes de que las brazas se apagaran, dos fotógrafos, Carl F. Steizner y Hermann Biow,estaban en camino a través de los escombros de la ciudad incendiada. Cargados con pesada cámara, placas de plata, una tienda de campaña negra, productos químicos y el equipo para sensibilizar y revelar, hicieron 40 daguerreotipos de las consecuencias de la tragedia . Sus imágenes, tomadas tan sólo 3 años después del nacimiento de la fotografía, probablemente fueron las primeras fotografías noticiosas de la historia.

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CARL F. STELZNER: Hamburgo, 1842


Al hacer la primera fotografía noticiosa del mundo, Carl F. Stelzner tomó este daguerreotipo del incendio de Hamburgo en 1842, desde la azotea cercana al río Elba, para mostrar las ruinas en el distrito Alster. En el primer plano los márgenes de un canal estaban cubiertos por los escombros de los edificios, muelles y un puente.


Stelzner y Biow estaban dentro del grupo de fotógrafos que vieron su rol como reporteros, como transmisores de información acerca del mundo y del tiempo en el cual ellos vivieron. Para ellos la inmediatez y realidad eran los principales fortalezas de la fotografía, más no su habilidad de rendir “arte” en panorámicas parecidas a las pinturas, en naturalezas muertas, o en artificiales tablas alegóricas. Durante la primera mitad del siglo XIX, después de que Daguerre sorprendiera al mundo con su invento, estos pioneros iluminaron el camino de lo que ahora nosotros conocemos como fotografía documental. Sus temas eran tan variados como el propio mundo; Jefes de Estado haciendo malabarismos con el destino de las naciones, y amas de casa regateando con los vendedores callejeros; conflictos sangrientos y escenas plácidas en las plazas de las villas; las ruinas de civilizaciones antiguas y el crecimiento de las nuevas; Lugares muy lejanos y ciudades conocidas. Agobiados con su parafernalia incómoda, éstos fotógrafos escalaron montañas, y descendieron a las minas, volaron en globos, cruzaron desiertos, navegaron ríos no explorados, y arriesgaron su vida en campos de batalla para traer de regreso las fotografías que la gente quería ver.

A pesar de que no había medios para reproducir estas fotografías directamente en periódicos y revistas, hasta que se desarrolló el proceso mecánico de los medios tonos para hacer grabados a partir de la fotografías a finales del siglo XIX, gozaban de una audiencia sorprendentemente amplia. Mucha gente compraba impresiones tan sólo para sus colecciones privadas. Otros adquirían libros; Egipto, Sinai Palestina; EL Monte Blanco y sus Glaciares con las fotografías pegadas en las páginas. Finalmente los periódicos semanales de noticias empezaron a copiar las fotografías, e imprimir los resultados en la forma de grabación de madera. Peor la mayor popularidad de las fotografías documentales llegó a mediados del siglo, con la invención de la cámara estereoscópica, donde se hacía un par de vistas que se imprimían junto., lado a lado, en una tarjeta. Al verlas a través de un visor especial, o estereoscopio, uno de los más populares fue diseñado por el humorista Bostoniano médico y aficionado a las fotografías, Oliver Wendell Holmes, ; las dos fotografías se juntaban para crear una escena con una profundidad tridimensional, el estereoscopio de roble y su montón de tarjetas de imágenes en tercera dimensión se convirtieron en un accesorio estándar en la sala Victoriana, procurando un nuevo y emocionante concepto de su mundo a millones de personas.

A pesar de que las fotografías de retrato y de viajes eran las más demandadas por la gente, hombres como Steizner y Biow reconocieron prontamente la habilidad única de la cámara para congelar un momento en el tiempo, para registrar un suceso importante, con tal autenticidad, que cualquiera que viera la fotografía sintiera casi como si él estado atestiguando el evento. Por vez primera, a través de la fotografía, un oficinista en Londres, un mecánico en Boston o un mesero en París, podían estar presentes, al menos indirectamente, en tales ocasiones históricas, como en la coronación del Rey Wihelm de Prusia, la gran reunión congregada en la Plaza de San Pedro, para escuchar al Papa Pio IX para proclamar la infalibilidad Papal, o la firma de un tratado de paz en China por los mandarines y el los representantes británicos.

Tales tempranas fotografías de noticias probablemente tuvieron su impacto público más grande en los reportajes sobre guerra. Cuando los Estados Unidos luchó contra México a finales de la década de 1840, los fotógrafos estaban a mano para retratar las tropas de ambos lados. Aproximadamente al mismo tiempo, un fotógrafo registro al ejército Ruso de ocupación que había llegado a ayudar al Imperio Austro-Húngaro para controlar a los rebeldes Húngaros. Pero todas estas aventuras sólo produjeron una cuántas imágenes artificiales de los soldados en formación. Nació el moderno reportaje de guerra, y maduró en la década entre 1855 y 1865, los años cuando los fotógrafos iban a los campos de batalla en la guerra de Crimea, y en la Guerra Civil en los Estados Unidos de América. La manera cómo fueron documentados los dos conflictos difieren enormemente, como puede verse en el trabajo del fotógrafo más cercanamente conectado con cada una de las guerras; Roger Fenton, quien estaba con las fuerzas Británicas, francesas y Turcas en la de Crimen, y Mathew Brady, quien encabezaba a los equipos fotográficos que acompañaban al Ejército de la Unión que peleaban en contra de los Confederados.

La guerra que Fenton cubrió fue librada en las colinas y los valles de la Frontera de Crimen entre Rusia y Turquía. . Las presiones expansionistas Rusas habían conducido a Turquía a declarar la guerra en octubre de 1853; para marzo del siguiente año, Francia e Inglaterra se convirtieron en los aliados de los Turcos. Poco antes de que Inglaterra entrara en el conflicto, una publicación Británica, The Practical Mechanics´ Journal, propuso que se usara la fotografía ”para obtener unas representaciones innegablemente precisas de las realidades de la guerra, y de su escenario de contingentes, de sus batallas, de sus fallas y de sus triunfos.” Los artistas habían ilustrado los combates anteriormente, pero el trabajo del pintor , decía el Journal, “es impotente para describir lo que ocurre en tales operaciones mientras que una imagen fotográfica atrae el mismo suceso frente a todos nosotros” En su entusiasmo por la verdad esencial” de la fotografía, el Journal paso por alto el hecho de que el fotógrafo escoge cuales “verdades” serán sus temas.

Inglaterra ya había estado aproximadamente un año en la guerra, cuando Roger Fenton un abogado de 35 años y fotógrafo aficionado, fue seleccionado personalmente por la Reina Victoria y el Príncipe Alberto, para que fuera a Crimen ( La aventura fue financiada por la casa editora de Manchester, de Thomas Agnew & Sons..

La real pareja tenía poco interés, (si es que tenía alguno), en qu e Fenton retratara “ las realidades de la guerra” y ciertamente ninguno en registrar sus fallas Por el contrario, él recibió explicitas instrucciones para evitar tal clase de situaciones; El populacho en casa ya estaba recibiendo demasiado de los reporteros de los periódicos en la escena.

Durante el otoño de 1954 y el invierno siguiente, la prensa Británica estaba llena de historias acerca de las espantosas condiciones en las que vivía la tropa y la casi criminal deficiente administración de la guerra. William Howard Russell del The Times de Londres, fue especialmente vehemente. A finales de noviembre, escribió que la tropa estaba en medio de una campaña invernal, sin ropa caliente impermeable al agua, y que ”no había ni una sola alma que cuidara el bienestar o ni siquiera por las vidas .” En un despacho de diciembre, escribió: ” Los muertos, tendidos a medida que fallecen, quedan a los lados de los que todavía están vivos… Se desean los accesorios más comunes de hospital… por todo lo que observo, estos hombres mueren sin que se haga el menor esfuerzo por salvarlos.” Las listas de bajas llevan tales informes espeluznantes. De los muertos en Crimea, el 87.5% fueron víctimas del cólera y de la exposición; sólo un 12.5% murieron en batalla. Justo cuando Fenton estaba por ir a la guerra en febrero de 1855, el ultraje popular forzó la renuncia del Primer Ministro; Lord Aberdeen En esta situación política elevadamente volátil, es lo más probable que la Reina ordenó a Fenton que no tomara fotografías que incrementaran todavía más la ira de los ciudadanos.


Fenton y sus dos asistentes legaron a Balaclava en Crimea el 8 de febrero de 1855. Con ellos habían llevado una furgoneta que había sido convertida en una combinación de cuarto oscuro y alojamiento para vivir. , y 36 estuche grandes que contenían cinco cámaras, lentes de diferentes distancias focales, y aproximadamente 700 placas sin sensibilizar, productos químicos, una destiladora de agua, marcos de impresión, una estufa, alimentos, vino, arneses para caballo, y un juego de herramientas de carpintero . Fenton estaría usando placas húmedas relativamente frescas, que tenían que prepararse inmediatamente antes de usarse, pero permitían exposiciones considerablemente más cortas que con los primeros materiales.


En Balaclava, Fenton estaba escandalizado por la indiferencia hasta para las medidas sanitarias más elementales. ”EL lugar entero es un chiquero” escribió. actualmente se sacrifican 80 borregos al día tan sólo en los barcos y en el puerto, y las tripas se tiran a todo lo largo del agua. En todos los campamentos, los animales demandados como comida son sacrificados cerca de las tiendas, y las partes no usadas están pudriéndose por días.” Sin embargo, tales escenas, que habrían ofendido el gusto Victoriano de la época, así como los de la propia reina, por supuesto que no eran fotografiados por la cámara de Fenton.

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[I]La guerra de Crimea parecía lo suficientemente confortable en las imágenes de Roger Fenton de soldados bien uniformados a los que se les servían los alimentos en el campo [de batalla] y un arreglado campamento de una unidad de la artillería de caballería (abajo);, lo que si no registraba, era la otra cara del conflicto: hombres congelándose con inadecuada ropa para el invierno y la lluvia, abominables condiciones sanitarias que conducían a una epidemia de cólera, y la torpe milicia teatral, el dolor y la muerte al mayoreo, que marcaba a esta “ultima de las guerras entre caballeros”

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En contraste con los soldados, Fenton vivía bastante bien durante los meses que permaneció en Crimea, era bienvenido dentro de los círculos militares principales, donde los vinos añejos y la buena comida y otras diversiones eran de rutina. Pero en su trabajo compartía los peligros y las privaciones del frente. Su furgoneta pintada de un color claro para refleja el calor, podía verse desde millas en el frente.: frecuentemente era el blanco de la artillería Rusa, quienes probablemente pensaban que era un vagón de municiones. En una ocasión, una granada le despedazó el techo. Afortunadamente ni Fenton ni sus ayudantes fueron heridos. Una prueba mucho más dura para el fotógrafo y sus ayudantes era el intenso calor seco del inicio del verano, y el acompañante polvo y los enjambres de moscas. La furgoneta se volvió un horno que cocinaba tanto al personal como a sus materiales. Cuando la puerta de mi furgoneta está cerrada, escribía Fenton , El sudor me escurre por la cara, y gotea como lágrimas… “El agua de revelado está tan caliente que apenas puedo soportar mis manos adentro” Todo el trabajo del cuarto oscuro se volvió extremadamente difícil. La limpieza de las placas se convirtió en un problema principal. Las diminutas partículas extrañas sobre el vidrio, que no creaban dificultades a temperaturas moderadas, ahora reaccionaban químicamente por el calor y causaban puntos y rayas en el negativo. El recubrimiento de placas grandes con su emulsión era una tarea enloquecedora. Aún cuando se adelgazaba el colodión, frecuentemente se secaba en donde primero se había vertido, antes de que se cubrieran. Y cuando la placa estaba apropiadamente recubierta, el colodión frecuentemente se secaba, reduciendo drásticamente su sensibilidad, en los pocos minutos que se requerían para introducir la placa en un marco, colocarlo en la cámara, tomar la fotografía y regresar al cuarto oscuro para su revelado.


A pesar de tales desventajas, Fenton tomó muchas imágenes excelentes. No pudo capturar acción debido a las exposiciones relativamente largas requeridas hasta por las placas húmedas, pero sus fotografías de oficiales y tropa se ven asombrosamente espontáneas y sin que estén posadas. No obstante revelan una visión elevadamente selectiva de la guerra, una guerra sin muertes ni destrucción, sin el horror y el sufrimiento o el terror. Vemos a un oficial disfrutando de un vaso de vino después de un día duro en el campo de batalla, un grupo de soldados enseñándole a un perro a parase, unos artilleros tomando su siesta cerca del mortero. Sólo unas cuantas imágenes ofrecen un leve recordatorio de que la guerra es un negocio letal.

Aun cuando los efectivos que sirvieron en Crimea pudieran tener dudas acerca del parcial retrato que Fenton hacía de la guerra, la reina Victoria, su gobierno y el público británico aparentemente no tendían ninguna. Cuando Fenton retornó a Inglaterra en julio de 1855, fue calurosamente recibido por la familia real, y se hicieron arreglos de inmediato para exhibir sus cientos de fotografías en Londres y en otras ciudades. Se publicaron portafolios de las impresiones y las fotografías individuales también se ofrecieron en el mercado. En términos para contrarrestar al menos parcialmente, los reportes sombríos y la lista de bajas en Crimea, la misión de Fentonfue un éxito.

Al inicio del verano de 1861, tan sólo seis años después de que Fenton hubiera retornado a Londres, el presidente [estadounidense] Abraham Lincoln, inmerso profundamente dentrote los planes para las primeras batallas de la Guerra Civil Americana, se ocupó de escuchar la solicitud de un fotógrafo para escribir entonces una nota de dos palabras: “Pase a Brady” al otorgarle el pase al famoso fotógrafo [tenía que ser judío: (nota del traductor)] Mathew Brady para viajar a dónde quisiera, con el Ejército de la Unión, Lincoln aclaró la trayectoria para una clase de registro fotográfico de la guerra que jamás se había visto anteriormente.


Las imágenes de guerras y de los demás eventos noticiosos, trajeron la realidad de la vida a casa para millones por primera vez. Pero una vez terminado, tales realidades pronto se olvidaban.: Brady por ejemplo, difícilmente podría vender una fotografía de la guerra después de que el conflicto había terminado. La gente estaba mucho más fascinada con las fotografías de las maravillas exóticas del mundo. Es verdad que siempre había dibujos de artistas que retrataran lugares unifamiliares. Peor ver los dibujos significaba ver cosas a través de los ojos de otra persona y jamás realmente creer en ello. De alguna manera, la cámara parecía una visión externa de la visión de uno mismo; una fotografía se aceptaba como real, una imagen confiable creada por un proceso mecánico.

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TIMOTHY O´ SULLIVAN: La furgoneta del fotógrafo y sus mulas a través del desierto, 1868<br>

Para capturar la vasta soledad del desierto al norte del Valle de la Muerte, Timothy O Sullivan subió por una duna de arena para tomar esta fotografía del vagón que le servía como furgoneta fotográfica.

A través de la fotografía, el estar-en-casa del siglo XIX, podía viajar mediante representante a casi cualquier parte de mundo. Algunos de los mejores fotógrafos de la era servían como sus guías. En 1856, Francis Frith, un editor y fotógrafo Británico, navegó 600 millas por el río Nilo hasta la segunda catarata, trayendo consigo fotografías de Las Pirámides, de La Esfinge y de templos antiguos a lo largo de toda la ruta. Los hermanos Biason, Louis Auguste y Auguste Rosalie, transportaron su equipo hasta alturas de casi 5,000 metros, mientras que Carlo Ponti y James Anderson retrataron las maravillas acuíferas de Venecia la Serenísima y las ruinas de la vieja Roma <br><br>
Una de las más espectaculares panorámicas sobre la frontera occidental de los Estados Unidos permaneció sin fotografiarse hasta la década siguiente al finalizar la Guerra Civil Americana Exploradores y artistas habían estado en el área de las Montañas Rocallosas mucho antes, pero los asombrosos relatos que habían contado de la región y los dibujos que habían hecho frecuentemente eran pasados por alto. La mayor parte de estas dudas, se despejaron cuando los fotógrafos tomaron la trayectoria hacia occidente. Uno de los primeros en ir fue Timothy O´Sullivan, quien había trabajado con Brady antes y después de la Guerra Civil Americana.

Las privaciones y peligros de la Guerra Civil Americana; en dos ocasiones la cámara de O´Sullivan se vino abajo por fragmentos de metralla mientras que él estaba tomando las fotografías, lo que fue excelente enseñanza para su trabajo con los equipos de investigación del gobierno en el Oeste. En su primera expedición a las Montañas Rocosas en 1867, el grupo encaró pasos obstruidos por la nieve de más de 9 metros de alto, capaces de tragarse hombres y mulas por igual, sin dejar rastro. Para aminorar el riesgo, el grupo se desplazaba por la noche, cuando el amargo frío congelaba la nieve en algo más firme para pisar. .En una noche, recordaba O´Sullivan, se requirieron 13 agotadoras horas para cruzar una bifurcación de 2.5 millas. Tirar las mulas de los agujeros en la nieve consumía la mayor parte del tiempo.


En el mismo viaje, los rápidos del río Truckee en lo que ahora es Nevada, casi le cuesta la vida a O´Sullivan. Afortunadamente escapó con tan sólo una pérdida financiera. El pequeño bote en el que él y otras personas estaban viajando, perdió el curso por las veloces corrientes, y encallado entre dos rocas. Trataron de liberarse con sus remos, y tan sólo lograron perderlos. Con tan sólo ropa interior, el fotógrafo se sumergió dentro de la corriente para liberar el bote, pero fue arrastrado bajo el remolino de agua. Finalmente Salió a la superficie alguna distancia corriente abajo y se las arregló para nadar hasta tierra firme, y les gritó a sus compañeros que le tiraran una cuerda. Finalmente lo hicieron, La cuerda alcanzó a O´Sullivan, pero no a su bolsa, que contenía piezas de oro valuadas en US $300.00 ”Las busqué por largo rato, descalzo, infructuosamente” comentó tristemente después.

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[b]WILLIAM HENRY JACKSON: Agujas de Catedral en el Jardín de los Dioses Colorado, 1973

Las vistas del Oeste americano, como ésta de los erosionados pináculos al pie de las Montañas Rocallosas, atrajeron toda una corriente de turistas, en cuanto las vieron.

Fotográficamente el viaje de O´Sullivan fue más exitoso. Fotografió parte del desierto de California durante la primera expedición, y expresó su fascinación por sus brillantes montículos de arena parecida a la nieve, en ambas imágenes y palabras. “ el contorno de los montículos era gracioso y ondulante” recordaba, “ al estar continuamente quebrándose en bordes agudos por la caída de una parte del montículo, que había sido socavado por los penetrantes vientos que se levantan de repente durante las horas finales de la tarde y que continúan durante toda la noche” <br><br>
O´Sullivan realizó cinco expediciones al Oeste y trajo algunas de las más finas imágenes que jamás se han tomado en la región. Sin embargo, su trabajo atrajo poca atención en el momento, y cuando él murió de tuberculosis a la edad de 42 años, se sepultó en una tumba sin registro en Staten Island en Nueva York.

Pero no todos los fotógrafos pioneros que se fueron al Oeste fueron poco apreciados. Probablemente el más célebre fue William Henry Jackson. Nacido en Keeseville, Nueva York, EN 1843, Jackson se había familiarizado con las cámaras durante su niñez, gracias a un padre que experimentaba con los daguerreotipos. El primer interés del joven Jackson fue la pintura, y a la edad de 15 años abandonó la escuela para ganarse la vida pintando retratos y paisajes y con acuarelas. Posteriormente se fue a Vermont y consiguió un trabajo estable como asistente de fotógrafo. Cuando empezó la Guerra Civil Americana, se enlistó en el ejército de la Unión, sirvió su reclutamiento sin entrar en batalla alguna, y entonces regresó a Vermont y a la fotografía. L estaba yendo bien financieramente, pero debido a una desilusión amorosa, provocó que se fuera en 1866, y pronto estaba haciendo su trayectoria hacia la costa Oeste parte del tiempo como conductor con un vagón de tren Finalmente terminó en Omaha, operando un estudio fotográfico.

Jackson pronto se aburrió del trabajo rutinario del estudio , así que arregló una carreta como una furgoneta fotográfica, y se dispuso a tomar fotografías de los indios. No era un trabajo para un hombre nervioso. Las compañías de trenes Union Pacific y Central Pacific estaban tendiendo sus vías hacia el oeste, para la primer vía transcontinental y los indios alrededor de Omaha estaban resistiéndose por la fuerza a la invasión tecnológica. Hubo varios ataques sobre los equipos de trabajo. Pero en su primer viaje Jackson se las arregló para convencer a los hombres de las tribus que dejaran de arrancar el cuero cabelludo, sino hasta para que posaran ante las cámaras. Las impresiones se vendieron de inmediato. Alentado por su éxito, realizó viajes más largos y retornó con imágenes de tales vistas como el Valle de Slat Lake las montañas Wasatch y los cañones de Eco y Weber.<br><br>
En el verano de 1870, Jackson acompañó al doctor y geólogo Ferdinand V.Hayden, en una investigación del gobierno de los Estados Unidos a lo largo del sendero de Oregon a través de Wyoming. Esta relación con Hayden iba a dirigir el trabajo más importante de Jackson un año más tarde; imágenes que jugarían un papel crucial en preservar la belleza de la tierra salvaje del Oeste para las futuras generaciones. Hayden, fascinado por lo que él había escuchado en una conferencia acerca de las maravillas de Yellowstone, persuadió al Congreso para suscribir una expedición. Allí en 1871; tan pronto tuvo una asignación para pagarle a un fotógrafo, reclutó a Jackson para que se reuniera con el equipo.


La expedición dejó Ogden, Utah a principios de junio. La mayor parte del equipo fotográfico de Jackson en una ambulancia que también servía como cuarto oscuro. Cuando Jackson estaba trabajando en áreas montañosas donde la ambulancia no podía ir, una robusta mula llamada “Fijador” asumía la carga, y una tienda de campaña especialmente dispuesta se convertía en cuarto oscuro.

“ Cuando estaba presionado por el tiempo” informó posteriormente Jackson, “Tenía que obtener un negativo en quince minutos”


Fotografíar Yellowstone fue un asunto difícil y frecuentemente peligroso, pero Jackson quedó capturado por la emoción de ver el área por primera vez y ser el primero en registrar sus maravillas con una cámara. Su anterior experiencia fotográfica en tierra salvaje le sirvió bastante. Era especialmente aficionado a lo que los militares denominan experimentos en campo” experimentando con todo lo que está a mano en ese momento. Cuando estaba retratando los geisers, como el Mammoth Hot Springs, por ejemplo, él empleó el propio tema en su procesamiento fotográfico. Después de tomar y revelar sus fotos, uso el agua a 49° C para lavar las placas sabiendo que se secarían más rápido por la temperatura del agua.


Afortunadamente Jackson era un hombre fuerte además de ingenioso. En una ocasión, después de tomar cierto numero de fotos arriba de las cataratas Tower de 60 metros en Yellowstone, decidió hacer unas tomas desde el fondo, sin mover todo su pesado equipo, Él tan sólo llevó su cámara y unas cuantas placas, las expuso, volvió a subir a la cima, las reveló, preparó más placas, y volvió a bajar de nuevo. Para mantener húmedas y sensibles a las placas durante el ascenso y el descenso, Jackson las respaldaba con papel secante mojado, las introducía en soportes, envolvía los soportes con toallas húmedas para entonces cubrir todo el paquete con una tela negra. La primera bajada hasta el fondo y la última subida fueron las más difíciles porque tenía que llevar tanto la cámara como las palcas, pero los viajes intermedios tampoco eran fáciles, cuatro al día eran los máximos posibles. Hasta Jackson admitía que “pagó un precio muy alto de trabajo para un solo sujeto”.

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Tres esposas de indios Shoshón y un bien envuelto bebé indio posan para la cámara de William Henry Jackson dentro de la entrada de una tienda teppe de indios pieles rojas, En sus viajes hacia el Oeste, Jackson tomó cientos de tales fotografías, de pueblos y villas de tiendas tepee de indios pieles rojas, de hombres haciendo danzas tribales, y de mujeres moliendo el maíz, de orgullosos jefes sentados con sus trajes emplumados para su retrato, Las fotografías constituyen uno de los pocos registros auténticos de los indios Americanos, tal como vivían antes de que fueran confinados en sus reservaciones.


Los resultados de Jackson bien valieron el esfuerzo. Él obtuvo aproximadamente 400 negativos de algunos de los escenarios más magnificentes de la tierra. Grandes cañones, caídas de agua, geisers elevando al aire unas torres de agua hirviendo, apacibles lagos, exuberantes bosques, y los prohibidos llanos de azufre, todos eran parte de su reporte fotográfico. Muchos de los pioneros en la exploración fueron tildados de mentirosos debido a las historias que trajeron de Yellowstone; Jackson y sus cámaras proporcionaron la evidencia incontrovertible de que todas las descripciones eran exactas

En la primera sesión del Congreso 1871-1872, el senador S, C, Pomeroy de Kansas introdujo una ley para establecer a Yellowstone como el primer Parque Nacional de AMÉRICA. .Debido a la resistencia del Congreso a aceptar los relatos verbales del área, se le presentaron considerables dificultades en obtener la consideración de la medida. Pero la atmósfera cambió completamente el día que Pomeroy pudo decir a sus colegas: Hay fotografías del valle y de sus curiosidades, las cuales pueden verlas los senadores.” una vez que vieron las imágenes obtenidas por Jackson, El Senado y la cámara de representantes rápidamente aprobaron la ley, y el 1° de marzo de 1972 el Presidente Ulysses S. Grant lo firmó,,para convertirlo en ley. Ahora si Yellowstone fue separado “para el beneficio y el goce del público.” las fotografías de Jackson especialmente sus transparencias estereoscópicas, que se vendieron en grandes cantidades, también ayudaron a iniciar la primera prosperidad turística repentina. Ricos deportistas, aventureros y hasta muy propias señoras del Este y sus familiares viajaron hacia el occidente para ver a primera mano todas las vistas que Jackson había capturado con su cámara.

Durante los siguientes seis años, Jackson acompañó a Hayden en otras expediciones, fotografiando los Grand Tetons en Wyoming, Las Montañas Rocallosas en el área de las cumbres, y las ruinas precolombinas de Mesa Verde en las Montañas de San Juan en Colorado. ( en 1906 Mesa Verde también se convirtió en parque nacional) Después del trabajo de Jackson con la investigación Geológica de los Estados Unidos, fue descartado en un movimiento económico en 1878, y él empezó a hacer una modesta fortuna por su cuenta y riesgo, .fotografiando diversas partes de los estados Unidos, Canadá y México. Cuando se habilito el proceso de medios tonos en la década de 1880, se introdujo en la empresa del grabado de fotografías para su reproducción en periódicos y revistas; una vez más, allí prosperó. En 1924, a los 81 años, se mudo a Washington, D. C., y reanudó su carrera como pintor, la cual nunca había abandonado. Cuando tenía 93 años, pintó una serie de óleos del Viejo Oeste, que todavía están colgados en el museo del Departamento del Interior.. Mantuvo SU interés en la fotografía hasta su muerte en 1942, tan sólo unos meses antes de que cumpliera los 100 años. No es probable que su nombre sea olvidado, EL Cañon de Jackson junto con junto con la Trayectoria Mormona de Oregon, sobre el río Platte del Norte, el lago Jackson y las montañas Grand Teton y el montecillo Jackson en Mesa Verde son conmemoraciones permanentes de un gran fotógrafo y de su obra.


Durante las mismas décadas en las que la fotografía registraba los eventos y lugares del mundo, también documentaba la vida de las personas. Bastantes fotógrafos del siglo XIX tomaron fotografías de personajes influyentes que no eran fotografías previstas para uso privado, sino que tenían la intención de venderlas al público. En 1850, Mathew Brady publicó “La Galería de los Americanos Ilustres,” conteniendo retratos de doce de los más eminentes ciudadanos de la República Americana, desde los días de Washington” Entonces los ciudadanos tan eminentes incluían a Henry Clay, John Adams Audubon, y Daniel Webster así como al presidente medio olvidado, Millard Fillmore y el político del Medio Oeste, Lewis Cass. Brady retrató también a todos menos uno de los 20 hombres que tuvieron el ñpuesto de la presidencia de los Estados Unidos, menos uno, de 1825 a 1897. ( La excepción fue William Henry Harrison, quien falleció en 1941, antes de que Brady se convirtiera en un fotógrafo practicante.)