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View Full Version : Lewinsky y el Tiffany de AMLO



Spiderman
16-05-05, 10:14 AM
Por Pablo Hiriart

Lo del reloj fue un simple detalle que adquirió relevancia por las explicaciones que dio el Jefe de Gobierno y por la reacción airada de sus incondicionales.

Nadie lo estaba acusando de saqueo ni lo quiso quemar en leña verde por ese caso trivial, como reclaman sus agitados defensores en los medios. Sólo se probó, con una fotografía, que es mustio.

Lo del Tiffany y los trajes Hugo Boss sería un incidente sin importancia si López Obrador no hubiera presumido de una humildad casi franciscana. Su austeridad no es sincera, punto. Se abolló la pose de santurrón que querían vender como sello de marca para conseguir votos en la campaña presidencial. La pobreza del Jefe de Gobierno como herramienta electoral sufrió un aparatoso tropezón. Por eso se entiende que él y sus amigos estén enojados: porque les dolió el costalazo.

Pero el asunto en sí no daba para mucho. Y si adquirió relevancia fue por la desafortunada explicación que dio el propio López Obrador.

Ahí apareció lo de fondo. Lo que ocurrió con los trajes y el reloj Tiffany regalado a López Obrador por su secretario de Obras Públicas, es similar a lo que le pasó a Clinton con Monica Lewinsky. En la superficie, el caso Lewinsky solo daba para advertir de los malos gustos del presidente Clinton. En el fondo, sin embargo, reveló dos cosas que fueron las importantes: mostró una debilidad de Clinton, y probó que mentía.

Clinton estuvo a punto de caer porque en una democracia las mentiras de un gobernante se sancionan severamente. Aquí López Obrador también mintió, igual que lo ha hecho en otras tantas ocasiones, como en aquella memorable negativa a haberse reunido en privado con el presidente de la Corte, y luego tuvo que admitir que sí comió con él a solas en dos ocasiones en el restaurante La Cava de Insurgentes Sur. O como en las repetidas ocasiones en que dijo que no conocía a Gustavo Ponce antes de entrar al GDF. O que René Bejarano no era su operador político.

En fin, son detalles que revelan su proclividad a mentir, aunque sus aduladores lo oculten y quienes le temen también.

¿Quién se atreve a decirle a López Obrador que miente, cuando el gobierno federal no se atrevió a aplicarle la ley a pesar de reconocer que cometió un delito?

¿Quién se atreve a llamarlo mentiroso, al ver el ánimo sanguinario que impera en los escritos de sus incondicionales en los medios de comunicación involucrados en su proyecto?

El problema es que no sólo mintió López Obrador en el caso del Tiffany. También violó la ley. Con ello reiteró esa gran debilidad suya: no respeta la ley. Ni siquiera las reglas que él hace. Violó la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, que incluye a los del Gobierno del DF. Además, la Contraloría del Gobierno capitalino emitió un ordenamiento que prohíbe a todos los funcionarios del GDF aceptar regalos de un precio superior a los 450 pesos.

¿Va a sancionar la contralora Bertha Luján a López Obrador?

Claro que no. Por si faltaban ejemplos, vemos una vez más que las leyes, las reglas y las contralorías no están hechas para él.

El asunto del Tiffany mostró, para quienes todavía tenían dudas, que la Contraloría del Gobierno del DF y la carabina de Ambrosio sirven para la misma cosa. Y López Obrador, en lugar de admitir que incurrió en una falta y enmendar el error que al fin y al cabo no era tan grave, subrayó en público su falta de autocrítica y se enredó con sus explicaciones.

¿Cómo que se lo regaló el secretario de Obras Públicas?

¿El que a diario se compara con Benito Juárez recibió un reloj de esos que usa la realeza de Mónaco?

¿Lo recibió de parte de un colaborador suyo que se encarga de asignar contratos de obra pública?

¿Qué necesidad tenía de mentir al afirmar que ese reloj cuesta cuatro mil pesos, cuando en Tiffany no hacen relojes de esos precios y el que trae (¿o ya lo habrá cambiado por una versión pirata?) es de siete mil 800 dólares?
López Obrador argumentó que el Tiffany que le regaló su secretario de Obras Públicas tiene para él un gran valor sentimental. Qué bonito detalle. Pero se volvió a enredar el Jefe de Gobierno. Es que aunque tenga un gran valor sentimental no lo incluyó en su Declaración Patrimonial, donde tenía la obligación de hacerlo. López Obrador declaró en ceros el apartado de joyas de su Declaración Patrimonial.

¿Por qué lo escondió en su Declaración Patrimonial?

Además, si a objetos con valor afectivo vamos, lo lógico es que éstos sean los heredados de la abuelita o de familiares entrañables. Pero el Tiffany se lo dio un subordinado suyo, igual que los jefes policiacos regalaban joyas a Arturo Durazo. Nadie está diciendo que López sea igual al Negro Durazo en todo, aclaramos a sus iracundos seguidores. Sólo se subraya, en este caso, el estilo. Igualito. Y ambos, verdad de Dios, muy sentimentales en eso de las joyas.

Así las cosas, Gustavo Ponce también podría alegar que sus coches Porshe, adquiridos durante su gestión como secretario de Finanzas de López Obrador, tienen un gran valor sentimental para él.

En serio, los abogados del hombre que tenía López Obrador al frente de las finanzas de su gobierno, pueden decir que los Porshe conmueven a Ponce al punto de las lágrimas.

Le provocan una emoción sólo comparable con los viajes a Las Vegas donde iba en días de trabajo a gastar millones de dólares que no eran suyos. O como el Tiffany que recibió el jefe de Ponce de manos del encargado de Obras Públicas en el Gobierno del DF.

En fin, López Obrador pudo haber dado su verdadera dimensión al asunto sin necesidad de mentir y en una sola frase matar el tema: uso el Tiffany porque es un muy buen reloj, y sanseacabó.

Pero la verdad es algo que no se le da. Y menos cuando quiere hacer de su supuesta austeridad un sello de propaganda electoral. Miente y oculta por sistema.

Y el Tiffany escondido en su muñeca es lo menos trascendente en esta historia.

Sí importa, y mucho, que su Gobierno tenga clasificado como secreto todo lo que se refiere a contratos y licitaciones.

Que esté clasificada como secreta la información de las sesiones del Comité de Obras.

Que esté clasificada como secreta la información de las sesiones del Subcomité de Adquisiciones, Arrendamiento y Prestación de Servicios de la Secretaría de Obras.

Que estén clasificados como secretos los procedimientos de Licitación Pública o Invitación Restringida (con lo que se oculta buena parte de los procesos relativos a la construcción de obras viales en el DF).

Que estén clasificadas como secretas durante diez años las actas del mencionado Subcomité de Adquisiciones, Arrendamientos y Prestación de Servicios.

Todo eso el gobierno de esta ciudad lo puede hacer pasar por el cedazo del silencio, gracias entre otras cosas al manejo sin reglas del dinero de la publicidad que reparte a conveniencia. Sólo así se puede mentir de manera sistemática sin ser exhibido ni criticado.

Por mentiroso Clinton estuvo a punto de caer.

Por mentiroso López Obrador está en la antesala de Los Pinos.

Lagos
16-05-05, 08:18 PM
yo creo, que no vale tanto...

Los periodistas no aceptaron que lo rifara entre ellos...

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Don Palabras
17-05-05, 08:49 PM
hasta weyes son para echar mierda.

El reloj del señor López no es Tiffani´s sino Longines.

la educación neoliberal los vuelve más brutos que siempre.

Spiderman
30-05-05, 06:37 PM
... si alguien saca a la venta un bien, y pide por él un precio dado, adquiere por ese solo hecho la obligación de cumplir su ofrecimiento, aunque no lo haya hecho a persona determinada.

Es el caso de López Obrador y su lujoso reloj.

Al decir públicamente que lo vendía en 10 mil pesos asumió una obligación jurídica. Con buen tino Felipe Calderón le mandó el cheque y le pidió la entrega de la mercancía. Sin embargo AMLO se patraseó -así dicen los tabasqueños para no usar el feo vulgarismo "se rajó"-, pues cuando se trata de proteger lo suyo los izquierdistas se vuelven bastante derechistas.


Por cierto, Calderón Hinojosa va alcanzando ya en las encuestas a Santiago Creel, y no será difícil que lo rebase pronto. Sería mejor candidato que el secretario de Gobernación, aunque éste sea movido por el dirigente nacional del PAN, aunque éste sea movido por el señor Presidente, aunque éste sea movido por la señora Presidenta...