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View Full Version : AMLO, un salinismo sin Carlos Salinas



Spiderman
06-04-05, 07:25 PM
¿Cambio? Sólo restauración de viejo PRI

Por Carlos Ramírez

Desesperado ante el expediente de la PGR en su contra, Andrés Manuel López Obrador bajó la mira y la enfocó contra el subprocurador Carlos Vega Memije por su pasado priísta y su cargo de secretario de gobierno en Guerrero en los años de la represión contra el PRD. "No hay cambio", dijo, Sin embargo, el principal operador, consejero y asesor del tabasqueño es Manuel Camacho, principal operador, consejero y asesor de Carlos Salinas en los años en que asesinaron a más de 500 perredistas en el país.

Este dato comprueba que al jefe de gobierno del DF se le acabaron los argumentos. Inclusive, su acusación de que Carlos Salinas sería el principal titiritero no compagina con la larga lista de salinistas que se han incorporado al gobierno y al equipo del tabasqueño sin pasar por ninguna declaración de autocrítica política.

El principal discurso político de López Obrador señala que Vicente Fox logró la alternancia partidista en la presidencia de la república pero no promovió ningún cambio político de fondo, estructural. Y que a él, a López Obrador, lo fastidian porque él sí promovería los cambios necesarios. Sin embargo, a la hora de las propuestas de fondo poco hay de cambio político de fondo o de modelo de desarrollo.

Los tres pilares de la oferta de López Obrador no resisten el mínimo análisis. No hay alternancia sino la restauración del viejo priísmo:

1.- Proyecto alternativo de nación. En el fondo, no se trata de una alternativa; si acaso, de la intención de matizar algunas políticas de corto plazo y de impulsar otras de coyuntura. Tan ha sido así, que López Obrador se ha visto imposibilitado a cambiar la política salarial por los efectos inflacionarios, cuando una verdadera política alternativa tendría que sustentarse en una estrategia de salarios-precios-utilidades-fisco-tipo de cambio-PIB. López Obrador ha refrendado la política neoliberal de asumir los salarios como factores de la inflación, en lugar de operar sobre las causas estructurales de la inflación.

Y no es alternativa de nación porque la nación está definida por la historia y las leyes: república, democrática, representativa y jurídica. Una alternativa a la república es la monarquía. Otra: la dictadura. En todo caso, López Obrador quiere decir que encabeza un proyecto alternativo de modelo de desarrollo o de política económica, no de nación. El origen de la confusión parte del debate que abrieron en 1981 Carlos Tello y Rolando Cordera con su libro La disputa por la nación entre dos proyectos: el neoliberal de los empresarios y el popular de los sectores sociales del PRI.

2.- El salinismo. Aunque Carlos Salinas estuviera en el fondo de toda la estrategia en su contra, difícilmente ha pegado el argumento de convertir a Salinas en el enemigo a vencer. Los datos están a la vista: el PRI que dice López Obrador que está dominado por Salinas sigue ganando elecciones. Salinas fue uno de los presidentes más populares, pero no tan repudiado como José López Portillo. Las razones son claras: López Portillo recibió la confianza de la gente para salir de la crisis y entregó una crisis más profunda. Salinas nunca tuvo la confianza de la gente.

Como adversario prefabricado, Salinas no genera apoyos ni conflictos sociales. Por lo demás, López Obrador se ha rodeado de puros salinistas y ex priístas. Y ninguno de ellos ha tenido arrepentimientos públicos. Por ejemplo, Manuel Camacho fue el arquitecto del salinismo, ayudó a negociar el fraude electoral de 1988 contra Cárdenas y López Obrador y trabajó para el presidente más ilegítimo desde Victoriano Huerta. El Camacho de Salinas es --en un juego de palabras fácil de entender-- el Camacho de López Obrador: un operador de figuras políticas. Y Marcelo Ebrard fue asesor de Salinas y hoy es el candidato del tabasqueño para el 2006 capitalino.

3.- Priístas. López Obrador es un crítico severo del priísmo, pero sus principales colaboradores vienen --como él-- del priísmo. Y lo más grave: no se salieron del PRI por convicción sino por oportunismo político. Al no conseguir candidaturas, buscaron el registro del PRD y López Obrador los cachó. El proceso de despriízación de Cuauhtémoc Cárdenas pasó por una etapa de crítica severa al abandono de la ideología priísta de la revolución mexicana. Pero desde Cárdenas en 1987 no ha habido reflexiones de expriístas para salirse del PRI.

En el fondo, el proyecto alternativo de nación de López Obrador no es más que la restauración de uno de los viejos PRI: el de Miguel de la Madrid, el del nacionalismo revolucionario. El PRI de Lázaro Cárdenas no era siquiera PRI sino Partido de la Revolución Mexicana y se sustentó en la capacidad constructora del Estado y el un movimiento de masas obreras y campesinas. El PRI delamadridista, para mayor incongruencia de López Obrador, no fue diseño de De la Madrid sino de Carlos Salinas. Basta revisar los textos de Salinas de 1980-1984 --todos ellos originados de borradores analíticos de Manuel Camacho-- para encontrar ahí el huevo de la serpiente del proyecto lopezobradorista. Y lo grave: ese PRI delamadridista echó del PRI a Cárdenas.

Y el PRI de Miguel de la Madrid y Salinas fue producto del PRI de Echeverría y López Portillo: no el movimiento de masas de Cárdenas sino el papel hegemónico del Estado en lo que bien pudo ser un capitalismo monopolista de Estado, aunque con el límite estructural del déficit presupuestal que tronó el periodo 1970-1985, hasta que De la Madrid dio el giro --también impulsado por Salinas-- hacia el neoliberalismo.

Al final, el proyecto de López Obrador es el de un salinismo sin Salinas. Nada más. La pensión a la tercera edad sería, de hecho, un Pronasol restaurado. Por eso, finalmente, la urgencia del jefe de gobierno del DF de rodearse de salinistas, sobre todo de los que inventaron el salinismo.

www.indicador-politico.com.mx
cramirez@lacrisis.com.mx

sasahe
10-06-11, 06:35 PM
¿Cambio? Sólo restauración de viejo PRI

Por Carlos Ramírez

Desesperado ante el expediente de la PGR en su contra, Andrés Manuel López Obrador bajó la mira y la enfocó contra el subprocurador Carlos Vega Memije por su pasado priísta y su cargo de secretario de gobierno en Guerrero en los años de la represión contra el PRD. "No hay cambio", dijo, Sin embargo, el principal operador, consejero y asesor del tabasqueño es Manuel Camacho, principal operador, consejero y asesor de Carlos Salinas en los años en que asesinaron a más de 500 perredistas en el país.

Este dato comprueba que al jefe de gobierno del DF se le acabaron los argumentos. Inclusive, su acusación de que Carlos Salinas sería el principal titiritero no compagina con la larga lista de salinistas que se han incorporado al gobierno y al equipo del tabasqueño sin pasar por ninguna declaración de autocrítica política.

El principal discurso político de López Obrador señala que Vicente Fox logró la alternancia partidista en la presidencia de la república pero no promovió ningún cambio político de fondo, estructural. Y que a él, a López Obrador, lo fastidian porque él sí promovería los cambios necesarios. Sin embargo, a la hora de las propuestas de fondo poco hay de cambio político de fondo o de modelo de desarrollo.

Los tres pilares de la oferta de López Obrador no resisten el mínimo análisis. No hay alternancia sino la restauración del viejo priísmo:

1.- Proyecto alternativo de nación. En el fondo, no se trata de una alternativa; si acaso, de la intención de matizar algunas políticas de corto plazo y de impulsar otras de coyuntura. Tan ha sido así, que López Obrador se ha visto imposibilitado a cambiar la política salarial por los efectos inflacionarios, cuando una verdadera política alternativa tendría que sustentarse en una estrategia de salarios-precios-utilidades-fisco-tipo de cambio-PIB. López Obrador ha refrendado la política neoliberal de asumir los salarios como factores de la inflación, en lugar de operar sobre las causas estructurales de la inflación.

Y no es alternativa de nación porque la nación está definida por la historia y las leyes: república, democrática, representativa y jurídica. Una alternativa a la república es la monarquía. Otra: la dictadura. En todo caso, López Obrador quiere decir que encabeza un proyecto alternativo de modelo de desarrollo o de política económica, no de nación. El origen de la confusión parte del debate que abrieron en 1981 Carlos Tello y Rolando Cordera con su libro La disputa por la nación entre dos proyectos: el neoliberal de los empresarios y el popular de los sectores sociales del PRI.

2.- El salinismo. Aunque Carlos Salinas estuviera en el fondo de toda la estrategia en su contra, difícilmente ha pegado el argumento de convertir a Salinas en el enemigo a vencer. Los datos están a la vista: el PRI que dice López Obrador que está dominado por Salinas sigue ganando elecciones. Salinas fue uno de los presidentes más populares, pero no tan repudiado como José López Portillo. Las razones son claras: López Portillo recibió la confianza de la gente para salir de la crisis y entregó una crisis más profunda. Salinas nunca tuvo la confianza de la gente.

Como adversario prefabricado, Salinas no genera apoyos ni conflictos sociales. Por lo demás, López Obrador se ha rodeado de puros salinistas y ex priístas. Y ninguno de ellos ha tenido arrepentimientos públicos. Por ejemplo, Manuel Camacho fue el arquitecto del salinismo, ayudó a negociar el fraude electoral de 1988 contra Cárdenas y López Obrador y trabajó para el presidente más ilegítimo desde Victoriano Huerta. El Camacho de Salinas es --en un juego de palabras fácil de entender-- el Camacho de López Obrador: un operador de figuras políticas. Y Marcelo Ebrard fue asesor de Salinas y hoy es el candidato del tabasqueño para el 2006 capitalino.

3.- Priístas. López Obrador es un crítico severo del priísmo, pero sus principales colaboradores vienen --como él-- del priísmo. Y lo más grave: no se salieron del PRI por convicción sino por oportunismo político. Al no conseguir candidaturas, buscaron el registro del PRD y López Obrador los cachó. El proceso de despriízación de Cuauhtémoc Cárdenas pasó por una etapa de crítica severa al abandono de la ideología priísta de la revolución mexicana. Pero desde Cárdenas en 1987 no ha habido reflexiones de expriístas para salirse del PRI.

En el fondo, el proyecto alternativo de nación de López Obrador no es más que la restauración de uno de los viejos PRI: el de Miguel de la Madrid, el del nacionalismo revolucionario. El PRI de Lázaro Cárdenas no era siquiera PRI sino Partido de la Revolución Mexicana y se sustentó en la capacidad constructora del Estado y el un movimiento de masas obreras y campesinas. El PRI delamadridista, para mayor incongruencia de López Obrador, no fue diseño de De la Madrid sino de Carlos Salinas. Basta revisar los textos de Salinas de 1980-1984 --todos ellos originados de borradores analíticos de Manuel Camacho-- para encontrar ahí el huevo de la serpiente del proyecto lopezobradorista. Y lo grave: ese PRI delamadridista echó del PRI a Cárdenas.

Y el PRI de Miguel de la Madrid y Salinas fue producto del PRI de Echeverría y López Portillo: no el movimiento de masas de Cárdenas sino el papel hegemónico del Estado en lo que bien pudo ser un capitalismo monopolista de Estado, aunque con el límite estructural del déficit presupuestal que tronó el periodo 1970-1985, hasta que De la Madrid dio el giro --también impulsado por Salinas-- hacia el neoliberalismo.

Al final, el proyecto de López Obrador es el de un salinismo sin Salinas. Nada más. La pensión a la tercera edad sería, de hecho, un Pronasol restaurado. Por eso, finalmente, la urgencia del jefe de gobierno del DF de rodearse de salinistas, sobre todo de los que inventaron el salinismo.

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cramirez@lacrisis.com.mx


El buen AMLO resulto ser un salinista de closet :lol::lol: