Bisonte
15-05-05, 07:45 PM
El régimen cubano pena con entre uno y cuatro años de cárcel a menores por cometer «pre-delitos».
Madrid- La dictadura castrista ha encarcelado a unos 400 jóvenes bajo la acusación de «peligrosidad predelictiva» en virtud del artículo 72 del Código Penal que obliga a los cubanos a «respetar la moral socialista». La nueva oleada represiva del régimen –denominada «Operación Contención»– se desató el pasado mes de enero, a raíz del fracaso de la iniciativa del Gobierno español para forzar a la UE a rebajar la presión contra la dictadura, y ha llevado a prisión a menores de incluso 15 años con penas que alcanzan los cuatro años de cárcel sin cargo alguno, es decir, por la mera sospecha de las autoridades de la isla de que esos jóvenes «podían cometer delitos en el futuro».
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHyRN), que ha denunciado la brutal represión ante los organismos internacionales, considera una «operación de limpieza social» la aplicación de la ley de 1978 que permite que cualquier cubano sea detenido si supone una amenaza para la seguridad del Estado, aún cuando no haya realizado ningún acto en tal sentido. «Resulta cuando menos orwelliano y muy alarmante que una especie de “policía del pensamiento” haya decidido encarcelar a 400 jóvenes por la presunción de que pueden cometer alguna falta. El hecho es que han sido enviados a prisión por no encuadrarse en ninguno de los cuadros y mecanismos que el Gobierno establece para controlar a los menores y a la población en general», afirmó ayer a este diario Marcelo López, encargado de información de la CCDHyRN.
En la peor cárcel de Cuba. Los 400 encarcelados, la mayoría de ellos estudiantes y con una edad media de 18 años, fueron enviados a la cárcel del Combinado del Este, la peor y más grande de la isla, después de que el 95 por ciento de las sentencias fueran ratificadas en juicios de apelación «sin ningún tipo de garantías procesales». «Los sumarios y las apelaciones se mantienen bajo secreto, pero sabemos que se trata de personas sin historial delictivo. Si aumenta la presión internacional se escudarán en acusaciones ficticias de vagancia y narcomanía por las que no han sido enviados a prisión», añadió López, uno de los siete activistas liberados recientemente por motivos de salud del denominado «Grupo de los 75», los disidentes enviados a prisión en 2003.
La denuncia ante los organismos internacionales ha obligado a Castro a trasladar a los presos a la cárcel juvenil Ivanov, situada en La Habana, ya que era ilegal incluso para la propia dictadura que menores de edad se encontraran encerrados en un centro penitenciario de alta seguridad para adultos como el Combinado del Este.
La peligrosidad «predelictiva» es una figura penal que fue aplicada por los régimenes nazi y el soviético, y en la actualidad sólo Corea del Norte se atreve a aplicarla junto a Cuba. Elizardo Sánchez, presidente de la CCDHyRN –un grupo opositor tolerado por el régimen castrista– ha denunciado también que de una lista de 57 adolescentes encarcelados sólo tres eran blancos mientras el resto eran negros y mulatos, lo que indica cierto grado de racismo a pesar de que la discriminación racial está prohibida por el Código Penal.
El artículo 72, aplicado a raíz de las manifestaciones juveniles espontáneas contra Castro de abril del 94, el llamado «maleconazo» que acabó en disturbios, indica que «se considera estado peligroso la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por la conducta que se observa en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista». Las personas susceptibles de cometer ese pre–delito responden según la norma al mismo patrón: vagos, con embriaguez habitual o narcomanías y conductas antisociales.
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Madrid- La dictadura castrista ha encarcelado a unos 400 jóvenes bajo la acusación de «peligrosidad predelictiva» en virtud del artículo 72 del Código Penal que obliga a los cubanos a «respetar la moral socialista». La nueva oleada represiva del régimen –denominada «Operación Contención»– se desató el pasado mes de enero, a raíz del fracaso de la iniciativa del Gobierno español para forzar a la UE a rebajar la presión contra la dictadura, y ha llevado a prisión a menores de incluso 15 años con penas que alcanzan los cuatro años de cárcel sin cargo alguno, es decir, por la mera sospecha de las autoridades de la isla de que esos jóvenes «podían cometer delitos en el futuro».
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHyRN), que ha denunciado la brutal represión ante los organismos internacionales, considera una «operación de limpieza social» la aplicación de la ley de 1978 que permite que cualquier cubano sea detenido si supone una amenaza para la seguridad del Estado, aún cuando no haya realizado ningún acto en tal sentido. «Resulta cuando menos orwelliano y muy alarmante que una especie de “policía del pensamiento” haya decidido encarcelar a 400 jóvenes por la presunción de que pueden cometer alguna falta. El hecho es que han sido enviados a prisión por no encuadrarse en ninguno de los cuadros y mecanismos que el Gobierno establece para controlar a los menores y a la población en general», afirmó ayer a este diario Marcelo López, encargado de información de la CCDHyRN.
En la peor cárcel de Cuba. Los 400 encarcelados, la mayoría de ellos estudiantes y con una edad media de 18 años, fueron enviados a la cárcel del Combinado del Este, la peor y más grande de la isla, después de que el 95 por ciento de las sentencias fueran ratificadas en juicios de apelación «sin ningún tipo de garantías procesales». «Los sumarios y las apelaciones se mantienen bajo secreto, pero sabemos que se trata de personas sin historial delictivo. Si aumenta la presión internacional se escudarán en acusaciones ficticias de vagancia y narcomanía por las que no han sido enviados a prisión», añadió López, uno de los siete activistas liberados recientemente por motivos de salud del denominado «Grupo de los 75», los disidentes enviados a prisión en 2003.
La denuncia ante los organismos internacionales ha obligado a Castro a trasladar a los presos a la cárcel juvenil Ivanov, situada en La Habana, ya que era ilegal incluso para la propia dictadura que menores de edad se encontraran encerrados en un centro penitenciario de alta seguridad para adultos como el Combinado del Este.
La peligrosidad «predelictiva» es una figura penal que fue aplicada por los régimenes nazi y el soviético, y en la actualidad sólo Corea del Norte se atreve a aplicarla junto a Cuba. Elizardo Sánchez, presidente de la CCDHyRN –un grupo opositor tolerado por el régimen castrista– ha denunciado también que de una lista de 57 adolescentes encarcelados sólo tres eran blancos mientras el resto eran negros y mulatos, lo que indica cierto grado de racismo a pesar de que la discriminación racial está prohibida por el Código Penal.
El artículo 72, aplicado a raíz de las manifestaciones juveniles espontáneas contra Castro de abril del 94, el llamado «maleconazo» que acabó en disturbios, indica que «se considera estado peligroso la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por la conducta que se observa en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista». Las personas susceptibles de cometer ese pre–delito responden según la norma al mismo patrón: vagos, con embriaguez habitual o narcomanías y conductas antisociales.
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