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Bisonte
10/05/06, 00:14:38
La religión en Rusia
Jesús PINDADO

La voz era como de un ángel, fina, de modulada elaboración, penetrante y sutil. Tenía el velo en la cabeza. Es la solista de Anima, con el velo puesto, morena, seria, que canta entre otras cosas de Chesnokov y Arkhangelsky, la oración penitencial sobre Rusia de Tchaykovsky y el Nosotros cantamos para tí de Rakhmaninov. Pocas veces he escuchado cantar tan bien y eso que era ceremonia rutinaria ante los turistas llegados a una de las catedrales del Kremlin. Es lo que pasa. Llegas a Rusia pensando en el petróleo, en la revolución que acabó en 1990 y las relaciones entre la Unión de los 12 Estados Independientes (los tres bálticos no han querido estar y miran más a Europa) que componen la actual configuración de la ex Unión Soviética, y acabas sorprendido y emocionado por estas voces que suenan fervorosa, sutilmente ante los iconos catedralicios. No tenemos modo de medir o verificar si tiene algo de razón el vicepresidente americano Cheney cuando denuncia en Vilnius, la capital lituana (4 de mayo) que se estén impropiamente restringiendo derechos en la sociedad civil y áreas como la religión, según informaba en primera página del The Moscow Times Stephen Boykewich, lo cual llevó más lejos Saakashvili, el presidente georgiano, al asegurar que el destino de la democracia europea depende de “oponerse a la nostalgia imperial de Rusia”.

En cuanto a religión, a primera vista, no se nota nada negativo si bien Rusia es el único lugar por el que he viajado en que no se facilitan Biblias en los hoteles. Al fin y al cabo ese del poder espiritual es el principio, no Stalin, quien al parecer mandó dinamitar el 5 de diciembre de 1931 con monjes y todo la reconstruida catedral de Cristo el Salvador. Un movimiento en los años 80 empezó con la idea de la restauración que llevó a una resolución gubernamental en 1994 desmantelándose la piscina pública que en lugar de un supuesto gran Palacio Soviético se había hecho en el lugar de este templo –el más grande de Rusia con capacidad para 10.000 personas- erigido inicialmente con motivo de la guerra contra Napoleón en 1812. Nunca se llegó a poner una proyectada gran estatua de Lenin. N.S. Georgiesky dirige ahora el coro catedralicio y en 1966 se consagró por el Patriarca de Moscú y toda Rusia, Alexy II.

La ciudad de Moscú empezó a consolidarse, tras la liberación del sojuzgamiento de los tártaros el s. XIII, en el siglo XIV. Es en esta época cuando se da por más cierto que empezó un liderazgo con el Príncipe de todas las Rusias, Iván Kalita (1328-1340) según explica V.N. Lazarev (Moscow, 1980). En realidad, el fundador es el Príncipe Dolgoruky, en 1147, estatua que veo iluminada por la noche cuando regreso al hotel Budapest en la víspera de mi marcha con un gran cartel para celebrar el día 9 la victoria sobre Alemania en 1945.

Pero viajas toda la noche en un largísimo tren desde Moscú a San Petersburgo (15 vagones, 50 personas cada uno, 4 trenes cada diez minutos a medianoche), e igual: Llama la atención encontrarse con tantos elementos religiosos. Fui a la Kazansky Catedral, entre otros impresionantes lugares, y atendí a una ceremonia ortodoxa incompletamente (duran de 2 a tres horas de pie…) y pude ver el seguimiento de preces y canciones con la contestación desde el coro, pero como está prescrito sin instrumentos musicales. Se persignan de derecha a izquierda en innumerables ocasiones. Nadie, excepto una vez en su vida, entra en la parte cerrada del altar que se abre en un momento dado y en donde habita Jesucristo.

Muchos templos rusos se han dedicado desde el principio a la Virgen María. En el Hermitage de San Petersburgo veo, entre otras, las dos Madonnas que conservan del gran florentino altorrenacentista Leonardo Davinci, con la flor y con el Niño respectivamente. Pero los ortodoxos rusos, herederos bizantinos, miran a los iconos como objetos sagrados y le dan a cada uno su propio nombre. La Virgen de Kazán creen que, tras un terrible fuego que destruyó buena parte de la ciudad moscovita, en 1579 le dijo en sueños a una joven, Matrona Onouchina, que le señalase al arzobispo que encontrase su icono entre las cenizas, a un metro de hondura. A los 33 años del suceso, cuando las tropas polacas ocuparon Moscú, se atribuye al apoyo de la virgen que Minin y el príncipe Pozharsky –que apreciaba mucho una copia del icono mariano- pudieron reconquistar la capital. El 22 de octubre de 1612, las tropas rusas ocuparon el Kremlin tras tres días de oraciones y ayuno y desde entonces es en estas fechas cuando se celebra esta advocación de la Virgen por extensión, y por un decreto de 1649 del zar Michailovitch, en todo el país.

Si Pozharsky entronizó a la Virgen de Kazan en la Plaza Roja, en San Petersburgo fue nada menos que Pedro el Grande –trasladó la capital- quien ordenó en 1710 que se llevase una copia del icono –de la patrona de los Romanov- desde Moscú. Para su coronación en el templo consagrado a esta Virgen en 1737 que mandó hacer al principio de la larga avenida Nevsky con Meschanskaya, la princesa Ioanovna donó gran cantidad de oro y joyas.

Cuando voy a comprar un icono pequeño, la señora que hace la venta me dice que ésta Virgen protege a San Petersburgo y a los buenos matrimonios. No está mal. Tal vez debimos venir por aquí primero, pero no es malo que quede protegida esta bella capital monumental.

El emperador ruso Alejandro II fue mortalmente herido en la iglesia de la Resurrección de Cristo el 1 de marzo de 1881. Por eso tiene un segundo nombre: “El Salvador sobre la Sangre”. En su parte oeste, bajo las bóvedas de la iglesia, se encuentra el lugar del asesinato, en donde se ha levantado un baldaquino de diferentes piedras preciosas de los Urales y habiéndose conservado un fragmento del adoquinado sobre el que cayó el malherido emperador. Hay 7000 metros cuadrados de mosaicos con esmalte inspirados en temas del Nuevo Testamento. En 1930 se clausuró y te utilizó como depósito este templo que hasta 1917 se había usado únicamente para celebrar requiems en memoria de Alejandro II. Pero se iniciaron obras de reparación en 1970, y en 1997 se abrieron sus puertas como templo-museo. Ha quedado superado el concepto leninista del “Museo de la religión y el ateismo” al que se habían adscrito todos los contenidos religiosos. Sin embargo, como alguien me explicó en Moscú, fue Lenin quien salvó, paradójicamente, muchos tesoros religiosos bajo la consideración de que habían sido obreros y artistas del pueblo quienes realizaron estas obras.

La religión no es tan fácilmente arrancable del corazón de las gentes porque “las personas necesitan creer en algo”, me dice una profesora. Yuri Dolgoruky, en medio de la legendaria fundación de Moscú, parece que ordenó acabar con Kuchka, y luego invitó al príncipe Svyatoslav de Novgorod Seversky a estas tierras, que eran un mercado rodeado por una fortaleza de madera en una colina que llegaron a ser centro espiritual en el siglo XIV cuando Pedro el Metropolitano se trasladó a Moscú. Hay que fijarse en que es en ese mismo momento cuando se pone la primera piedra de de la Catedral de la Asunción, la cual seguiría el estilo de la de Vladimir. Tampoco sería ocioso recordar que a mitad del siglo XV, tras la caída de Constantinopla, Moscú se proclamó como la “tercera Roma”, lo cual sería reforzado tras el colapso del yugo de los mongoles que duró tres siglos.

Además de las catedrales con sus soberbios iconos que se visitan en el Kremlin o en San Petersburgo, y a pesar de expolios o persecución, se han preservado numerosos conjuntos de monasterios e iglesias medievales: Zariadye, Kitay-gorod, la Iglesia de todos los Santos en Kulishki, la iglesia de San Trifón en Naprudnoye, la de la Natividad de la Virgen en Putinki o la de la Resurrección en Kadashy. Uno puede ver en Moscú las “Siete Hermanas”, los rascacielos estalinianos que forman un arco alrededor del centro, pero nunca se hizo la gigantesca estatua de Lenin, se han arrumbado otras en cuyo lugar hay banderas y se ve y siente el papel que tiene en Rusia la religión ortodoxa. Quizás lo anticipó mejor que otros Andropov en la etapa anterior como sostiene Moshe Lewin (Memoria Crítica, Barcelona, 2005) pues a pesar de la soluciones psiquiátricas y “evaluación de carácter”, llegó a ser partidario del diálogo con socialdemócratas y prefirió que Solzhhenitsin fuese al extranjero en vez de a Liberia y Sajarov a Gorki.

No puede pensar Cheney que hay una regresión al menos en cuanto a aquellas leyes que atacaban bautizos “obligatorios” punibles entre 3 y 5 años de cárcel o aplicación de castigos por el Artículo 142 que hablaba de la violación de la Ley sobre la separación de la Iglesia y el Estado. Otra cosa sería ver cómo se ha implicado o no en distintas ocasiones la propia iglesia con el sistema y sus diversas adaptaciones o cómo los propios ortodoxos han sido excesivamente críticos con los demás. Bastaría evocar la figura del asesinado Alexander Mehn, muerto de un hachazo, que era partidario de aproximaciones y diálogo. Pero esa es otra historia y no debemos amargar la belleza gregoriana de la música con la que inicio este comentario.

La crítica es posible si bien probablemente comedida. Putin trata de recuperar importancia y le agrada el “setting” imperial de San Petersburgo, de donde procede. Ahí recibirá a los G-8. Pero Ana Polikovskaya, conocida periodista, ya criticó su figura hace unos años y está en los estantes de las librerías. La momia de Lenin está tapada bajo las banderas rusas para la celebración del “Día de la Victoria”, 9 de Mayo, cuando abandono Moscú. En el teatro del Conservatorio de Moscú, anteanoche, escuché a Wagner y hoy, en la calle, unos estudiantes, cerca de mi hotel, interpretaban “Yesterday”. No será el mejor de los mundos pero por el metro circulan millones de personas que no parecen infelices. No más o menos que en otros lugares salvo que hay mayor vigilancia y, por tanto, seguridad, aunque hablaré de modos de librarse de problemas que tienen que ver con el dinero.


http://www.cantabriaconfidencial.com/enlibertad/jpindado/jpindado365.htm