MoonStar
04-04-06, 09:06 PM
Me hicieron llegar la documentación relacionada con aquella marcha de los mineros que les comentaba en otro post.
Lo pego TAL CUAL.
Saludos!!
:mnk:
Archivos del Rancho La Florida para compartirse con: Museos y Escuelas en La Región Carbonífera
El 16 de octubre de 1950 los trabajadores de los yacimientos carboníferos de Cloete y Nueva Rosita, vecinos a Palaú, estallaron la huelga contra la Mexican Zinc Company, firma filial de la empresa estadounidense ASARCO. la parte patronal se negó a satisfacer las demandas obreras y pidió la intervención del ejército, que ocupó las oficinas de la sede sindical de la sección 14.
Empresa y autoridades congelaron los fondos sindicales, clausuraron la cooperativa de consumo y la clínica médica, Los dirigentes del movimiento fueron detenidos y consignados, en tanto que la tropa patrullaba las calles de Nueva Rosita. Los establecimientos comerciales recibieron órdenes de no dar crédito a los mineros, las escuelas no admitieron a los hijos de los trabajadores y los hospitales se negaron a dadas atención. Patrullas militares recorrían las calles e impedían la formación de grupos, mientras se protegía a los esquiroles.
Con todo, gracias a la solidaridad nacional e internacional, los mineros persistieron en su huelga en tanto procuraban, infructuosamente, llegar a un arreglo con los patrones.
Como no obtuvieran respuesta, 5,000 trabajadores decidieron marchar a pie, junto con sus familias, hasta la ciudad de México, a 1,500 kilómetros de distancia, para demandar el reconocimiento de sus dirigentes, respeto al contrato colectivo, reinstalación de suspendidos y despedidos, pago de salarios caídos, reapertura de la clínica y de la cooperativa de consumo.
El 10 de marzo llegaron al Distrito Federal y celebraron un mitin en el Zócalo. Luego, confinados en el campo deportivo 18 de Marzo, en el norte de la ciudad, recibieron la solidaridad de otros sindicatos y de la población capitalina, que les llevó ropa, víveres, medicamentos y otros tipos de ayuda.
El 20 de marzo el presidente Miguel Alemán, quien se negó a recibir a una comisión de huelguistas, avaló la decisión de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que. había declarado la huelga "inexistente".
El Comité Nacional de Solidaridad creado ex profeso convocó a un mitin para el 10 de abril en la Plaza de la Constitución. Ese día la policía rodeó el campo deportivo para impedir la salida de los trabajadores. Pese a todo, algunos lograron escapar y se presentaron en Zócalo, donde junto con numerosos contingentes solidarios fueron reprimidos violentamente por la policía, con saldo de numerosos lesionados y detenidos.
Los líderes de las centrales sindicales les negaron apoyo y, derrotados, aceptaron regresar en un tren que las autoridades pusieron a su disposición. Cuando descubrieron que el convoy estaba formado por jaulas para ganado, se negaron a abordarlo y obtuvieron que les dieran carros de pasajeros, en los que retornaron el 20 de abril a Coahuila, donde muchos de ellos no volvieron a tener empleo ni sus familias escuela ni atención médica.
Texto tomado del Volumen III de la Edición Especial 1997 de la Enciclopedia de México
Las huelgas y paros de escasa duración fueron habituales en 1950: en la industria eléctrica, las de México, DF. (1° de mayo), Saltillo (20 de octubre) y Monterrey (21 de octubre); y en la ferroviaria, la de los telegrafistas (11 de diciembre. El 25 de septiembre de ese mismo año se inició en Palaú, Nueva Rosita y Cloete, Coahuila., una de las más grandes huelgas mineras en la historia de México: 1,300 trabajadores abandonaron la mina de la Compañía Carbonífera de Palaú demandando la revisión del contrato colectivo, aumento de salarios, médico y medicinas para sus familias y cuatro días más de vacaciones al año.
Cuando la Sección 28 celebraba pláticas con la compañía, la Secretaría del Trabajo, a cargo del licenciado Manuel Ramírez Vázquez, ordenó a la Junta de Sabinas suspender el trámite hasta que la negociación se emprendiera por el Comité Ejecutivo del SITMMSRM, presidido por Jesús Carrasco.
Los miembros emplazaron entonces a huelga por coalición ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, y ésta declaró inexistente el movimiento 48 horas antes de que estallara.
El 27 de septiembre los miembros de la Sección 14 y de la Fracción Uno, correspondientes a Nueva Rosita y Cloete, emplazaron a la Mexican Zinc Co., Subsidiaria de la American Smelting & Refining Co., por violaciones al contrato y en solidaridad con los obreros de Palaú. Aun cuando la Junta no les reconoció personalidad legal, acordaron iniciar la huelga el 16 de octubre.
El ejército se presentó en Nueva Rosita y ocupó los locales del sindicato; 4,500 trabajadores abandonaron los centros de trabajo y realizaron un mitin frente a la empresa norteamericana; y ésta, por orden de la Secretaría del Trabajo, congeló los fondos sindicales y clausuró la clínica y la cooperativa de consumo y sus dos sucursales, que eran patrimonio de la Sección 14.
Aun cuando en 1947 los ferrocarrileros, petroleros y mineros habían firmado un pacto de solidaridad, los trabajadores de Palaú, Nueva Rosita y Cloete no pudieron obtener el apoyo oficial de la clase obrera. Debido a eso, se organizó en la ciudad de México el Comité Nacional de Defensa y Solidaridad con las Huelgas Mineras, dirigido por Felipe Sánchez Acevedo, Esperanza López Mateos y Ángel Bassols Batalla, y formado por algunas organizaciones populares y buen número de intelectuales. También brindaron ayuda moral y material a la huelga organismos sindicales de Estados Unidos y Europa, la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), la Confederación de Trabajadores de la América Latina (CTAL), la Federación Sindical Mundial y algunas agrupaciones religiosas.
Se celebraron mítines en varias partes del país, el más importante de ellos el 25 de octubre en la capital; y las mujeres de Nueva Rosita Lupe Rocha, Adela Ochoa, Juana Salas, Blanca de Santos, Consuelo Bonales de Solís, Juana Jasso y Amelia Mata, entre otras- formaron la Alianza Femenil Socialista, una de cuyas actividades consistió en celebrar en diciembre las posadas, haciendo llenar las piñatas con papelillos que exponían los motivos de su lucha.
En contraste, los principales periódicos se pronunciaron en contra del movimiento, por lo cual los huelguistas decidieron dar a conocer por ellos mismos la situación en que se hallaban, tanto a la opinión pública como al presidente Alemán.
A más de tres meses de iniciado el conflicto, decenas de niños habían muerto por falta de atención médica, los huelguistas estaban endeudados y los comestibles empezaban a escasear.
El 20 de enero de 1951 cerca de 5 mil habitantes de Nueva Rosita emprendieron la marcha rumbo a la ciudad de México. En 50 días recorrieron 1,400 km, la mayor parte a pie; iban al frente de la "Caravana del Hambre" Francisco Solís y Ciro Falconi, llevando una Bandera Nacional con la Virgen de Guadalupe por escudo y el estandarte de la Sección 14 del STMMSRM Los mineros y sus familiares marchaban en grupos de 50, a la manera militar, con un jefe y cinco ayudantes. Los víveres eran conducidos en camiones que se adelantaban a la columna con su dotación de cocineras.
En Saltillo y en Monterrey, los gobernadores de Coahuila y Nuevo León, Raúl López Sánchez e Ignacio Morones Prieto, respectivamente, intentaron sin éxito un arreglo. En San Cristóbal Ecatepec los mineros rindieron homenaje a Morelos, y el 10 de marzo entraron a la ciudad de México, donde miles de personas se les unieron hasta llegar a la plaza De la Constitución. Allí, ante una enorme multitud, los líderes explicaron las causas y objetivos de su lucha y pidieron la solución de sus demandas. Cuando el mitin terminó, los mineros fueron alojados en el Centro Deportivo 18 de Marzo, donde la Secretaría de Salubridad y Asistencia les proporcionó ropa, alimentos y medicinas.
El presidente comisionó al secretario de Gobernación, al procurador general de Justicia y al subsecretario de Trabajo para que examinaran el asunto. El 17 de marzo los trabajadores se concentraron en el hemiciclo a Juárez, para exaltar las virtudes del patricio, pero el 10 de abril se les impidió salir del sitio en que se les tenía confinados y la policía dispersó a los miembros del Comité de Defensa que quisieron reunirse en el Zócalo. El día 12 de abril el presidente Miguel Alemán anunció, desde el norte del país, que el conflicto estaba liquidado, pues la comisión gubernamental había confirmado el dictamen del 2 de octubre de 1950, negando personalidad jurídica a los huelguistas y cuatro días después el juez primero de distrito les negó el amparo.
La huelga se había perdido.
La comisión gubernamental dispuso que las empresas de Nueva Rosita y Cloete repusieran a mil trabajadores en sus derechos de antigüedad y que las vacantes fueran cubiertas de preferencia con quienes habían participado en la caravana. Se ofrecieron tierras y crédito a quienes desearan dedicarse a la agricultura y empleo en obras públicas a los obreros especializados.
El jefe de la policía prohibió a todos salir del Campo 18 de Marzo, hasta que no llegase el tren que debía transportarlos de regreso. Este resultó ser un convoy de carros-jaula para ganado. Tras graves incidentes, el senador Juan Manuel Elizondo consiguió coches de pasajeros y la caravana salió de la capital el 20 de abril de 1951.
De aquellos 4,500 mineros de Nueva Rosita, muchos volvieron al trabajo, otros se convirtieron en peones agrícolas ó cruzaron la frontera como braceros.
Biblioteca y Archivos de Miguel Múzquiz Cantú y SandraLuz Olivera de Múzquiz en el Rancho La Florida
Carretera Barroterán-La Florida Km. 6.5 (frente a Planta Lavadora)
NOTA: A raíz de estos tristes sucesos muchos mineros vetados por las compañías, sabedores que en el Rancho La Florida había afloramientos de carbón se acercaron a don Miguel Múzquiz Aldape para animarlo a explorar su predio y abrir “pozos” y minas que proporcionaran trabajo para sostener a sus familias. Así fue como don Miguel con ejemplar altruismo, para combatir el desempleo de la región carbonífera en 1952, sacrificó el rancho ganadero que manejaba con sus hijos Miguel, Javier y diez vaqueros, convirtiéndolo en una empresa minera que generó el poblado La Florida que hoy, según INEGI, en el 2006 sostiene 2,500 habitantes, sin tener siquiera una calle con el nombre de ese mexicano de excepción
Carátula de una copia de la Fundación de la Compañía Minera La Florida de Múzquiz S. A., que emplea mineros marginados
Miguel Múzquiz Aldape. Nació el 7 de julio de 1894 en Múzquiz, Coahuila Hijo de Felipe Múzquiz Zúñiga y Maria del Refugio Aldape González. Con su hermano Alberto en 1929 operan el Rastro de Tacuba, el más higiénico de la república. Entre 1927 y 1932, don Miguel funda el Rancho La Florida. Funda Empacadora y Obrador de Cerdo en Cuauhtitlán y la Cremería Moderna en el Distrito Federal. Funda la Proveedora y Abastecedora de Carnes del DF. Funda Importadora y Exportadora del Norte que opera en Centro y Sur América. Funda la Cuadra Coahuila y es el primer presidente de la Asociación de Caballistas del Hipódromo de las Américas.
En 1952, funda la Compañía Minera La Florida e inicia por primera vez en la historia de la carbonífera el minado con tajos a cielo abierto con una draga Lima 2400.
(datos: Diccionario Biográfico de Coahuila 1550-2000 de Arturo Berrueto González)
Lo pego TAL CUAL.
Saludos!!
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Archivos del Rancho La Florida para compartirse con: Museos y Escuelas en La Región Carbonífera
El 16 de octubre de 1950 los trabajadores de los yacimientos carboníferos de Cloete y Nueva Rosita, vecinos a Palaú, estallaron la huelga contra la Mexican Zinc Company, firma filial de la empresa estadounidense ASARCO. la parte patronal se negó a satisfacer las demandas obreras y pidió la intervención del ejército, que ocupó las oficinas de la sede sindical de la sección 14.
Empresa y autoridades congelaron los fondos sindicales, clausuraron la cooperativa de consumo y la clínica médica, Los dirigentes del movimiento fueron detenidos y consignados, en tanto que la tropa patrullaba las calles de Nueva Rosita. Los establecimientos comerciales recibieron órdenes de no dar crédito a los mineros, las escuelas no admitieron a los hijos de los trabajadores y los hospitales se negaron a dadas atención. Patrullas militares recorrían las calles e impedían la formación de grupos, mientras se protegía a los esquiroles.
Con todo, gracias a la solidaridad nacional e internacional, los mineros persistieron en su huelga en tanto procuraban, infructuosamente, llegar a un arreglo con los patrones.
Como no obtuvieran respuesta, 5,000 trabajadores decidieron marchar a pie, junto con sus familias, hasta la ciudad de México, a 1,500 kilómetros de distancia, para demandar el reconocimiento de sus dirigentes, respeto al contrato colectivo, reinstalación de suspendidos y despedidos, pago de salarios caídos, reapertura de la clínica y de la cooperativa de consumo.
El 10 de marzo llegaron al Distrito Federal y celebraron un mitin en el Zócalo. Luego, confinados en el campo deportivo 18 de Marzo, en el norte de la ciudad, recibieron la solidaridad de otros sindicatos y de la población capitalina, que les llevó ropa, víveres, medicamentos y otros tipos de ayuda.
El 20 de marzo el presidente Miguel Alemán, quien se negó a recibir a una comisión de huelguistas, avaló la decisión de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que. había declarado la huelga "inexistente".
El Comité Nacional de Solidaridad creado ex profeso convocó a un mitin para el 10 de abril en la Plaza de la Constitución. Ese día la policía rodeó el campo deportivo para impedir la salida de los trabajadores. Pese a todo, algunos lograron escapar y se presentaron en Zócalo, donde junto con numerosos contingentes solidarios fueron reprimidos violentamente por la policía, con saldo de numerosos lesionados y detenidos.
Los líderes de las centrales sindicales les negaron apoyo y, derrotados, aceptaron regresar en un tren que las autoridades pusieron a su disposición. Cuando descubrieron que el convoy estaba formado por jaulas para ganado, se negaron a abordarlo y obtuvieron que les dieran carros de pasajeros, en los que retornaron el 20 de abril a Coahuila, donde muchos de ellos no volvieron a tener empleo ni sus familias escuela ni atención médica.
Texto tomado del Volumen III de la Edición Especial 1997 de la Enciclopedia de México
Las huelgas y paros de escasa duración fueron habituales en 1950: en la industria eléctrica, las de México, DF. (1° de mayo), Saltillo (20 de octubre) y Monterrey (21 de octubre); y en la ferroviaria, la de los telegrafistas (11 de diciembre. El 25 de septiembre de ese mismo año se inició en Palaú, Nueva Rosita y Cloete, Coahuila., una de las más grandes huelgas mineras en la historia de México: 1,300 trabajadores abandonaron la mina de la Compañía Carbonífera de Palaú demandando la revisión del contrato colectivo, aumento de salarios, médico y medicinas para sus familias y cuatro días más de vacaciones al año.
Cuando la Sección 28 celebraba pláticas con la compañía, la Secretaría del Trabajo, a cargo del licenciado Manuel Ramírez Vázquez, ordenó a la Junta de Sabinas suspender el trámite hasta que la negociación se emprendiera por el Comité Ejecutivo del SITMMSRM, presidido por Jesús Carrasco.
Los miembros emplazaron entonces a huelga por coalición ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, y ésta declaró inexistente el movimiento 48 horas antes de que estallara.
El 27 de septiembre los miembros de la Sección 14 y de la Fracción Uno, correspondientes a Nueva Rosita y Cloete, emplazaron a la Mexican Zinc Co., Subsidiaria de la American Smelting & Refining Co., por violaciones al contrato y en solidaridad con los obreros de Palaú. Aun cuando la Junta no les reconoció personalidad legal, acordaron iniciar la huelga el 16 de octubre.
El ejército se presentó en Nueva Rosita y ocupó los locales del sindicato; 4,500 trabajadores abandonaron los centros de trabajo y realizaron un mitin frente a la empresa norteamericana; y ésta, por orden de la Secretaría del Trabajo, congeló los fondos sindicales y clausuró la clínica y la cooperativa de consumo y sus dos sucursales, que eran patrimonio de la Sección 14.
Aun cuando en 1947 los ferrocarrileros, petroleros y mineros habían firmado un pacto de solidaridad, los trabajadores de Palaú, Nueva Rosita y Cloete no pudieron obtener el apoyo oficial de la clase obrera. Debido a eso, se organizó en la ciudad de México el Comité Nacional de Defensa y Solidaridad con las Huelgas Mineras, dirigido por Felipe Sánchez Acevedo, Esperanza López Mateos y Ángel Bassols Batalla, y formado por algunas organizaciones populares y buen número de intelectuales. También brindaron ayuda moral y material a la huelga organismos sindicales de Estados Unidos y Europa, la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), la Confederación de Trabajadores de la América Latina (CTAL), la Federación Sindical Mundial y algunas agrupaciones religiosas.
Se celebraron mítines en varias partes del país, el más importante de ellos el 25 de octubre en la capital; y las mujeres de Nueva Rosita Lupe Rocha, Adela Ochoa, Juana Salas, Blanca de Santos, Consuelo Bonales de Solís, Juana Jasso y Amelia Mata, entre otras- formaron la Alianza Femenil Socialista, una de cuyas actividades consistió en celebrar en diciembre las posadas, haciendo llenar las piñatas con papelillos que exponían los motivos de su lucha.
En contraste, los principales periódicos se pronunciaron en contra del movimiento, por lo cual los huelguistas decidieron dar a conocer por ellos mismos la situación en que se hallaban, tanto a la opinión pública como al presidente Alemán.
A más de tres meses de iniciado el conflicto, decenas de niños habían muerto por falta de atención médica, los huelguistas estaban endeudados y los comestibles empezaban a escasear.
El 20 de enero de 1951 cerca de 5 mil habitantes de Nueva Rosita emprendieron la marcha rumbo a la ciudad de México. En 50 días recorrieron 1,400 km, la mayor parte a pie; iban al frente de la "Caravana del Hambre" Francisco Solís y Ciro Falconi, llevando una Bandera Nacional con la Virgen de Guadalupe por escudo y el estandarte de la Sección 14 del STMMSRM Los mineros y sus familiares marchaban en grupos de 50, a la manera militar, con un jefe y cinco ayudantes. Los víveres eran conducidos en camiones que se adelantaban a la columna con su dotación de cocineras.
En Saltillo y en Monterrey, los gobernadores de Coahuila y Nuevo León, Raúl López Sánchez e Ignacio Morones Prieto, respectivamente, intentaron sin éxito un arreglo. En San Cristóbal Ecatepec los mineros rindieron homenaje a Morelos, y el 10 de marzo entraron a la ciudad de México, donde miles de personas se les unieron hasta llegar a la plaza De la Constitución. Allí, ante una enorme multitud, los líderes explicaron las causas y objetivos de su lucha y pidieron la solución de sus demandas. Cuando el mitin terminó, los mineros fueron alojados en el Centro Deportivo 18 de Marzo, donde la Secretaría de Salubridad y Asistencia les proporcionó ropa, alimentos y medicinas.
El presidente comisionó al secretario de Gobernación, al procurador general de Justicia y al subsecretario de Trabajo para que examinaran el asunto. El 17 de marzo los trabajadores se concentraron en el hemiciclo a Juárez, para exaltar las virtudes del patricio, pero el 10 de abril se les impidió salir del sitio en que se les tenía confinados y la policía dispersó a los miembros del Comité de Defensa que quisieron reunirse en el Zócalo. El día 12 de abril el presidente Miguel Alemán anunció, desde el norte del país, que el conflicto estaba liquidado, pues la comisión gubernamental había confirmado el dictamen del 2 de octubre de 1950, negando personalidad jurídica a los huelguistas y cuatro días después el juez primero de distrito les negó el amparo.
La huelga se había perdido.
La comisión gubernamental dispuso que las empresas de Nueva Rosita y Cloete repusieran a mil trabajadores en sus derechos de antigüedad y que las vacantes fueran cubiertas de preferencia con quienes habían participado en la caravana. Se ofrecieron tierras y crédito a quienes desearan dedicarse a la agricultura y empleo en obras públicas a los obreros especializados.
El jefe de la policía prohibió a todos salir del Campo 18 de Marzo, hasta que no llegase el tren que debía transportarlos de regreso. Este resultó ser un convoy de carros-jaula para ganado. Tras graves incidentes, el senador Juan Manuel Elizondo consiguió coches de pasajeros y la caravana salió de la capital el 20 de abril de 1951.
De aquellos 4,500 mineros de Nueva Rosita, muchos volvieron al trabajo, otros se convirtieron en peones agrícolas ó cruzaron la frontera como braceros.
Biblioteca y Archivos de Miguel Múzquiz Cantú y SandraLuz Olivera de Múzquiz en el Rancho La Florida
Carretera Barroterán-La Florida Km. 6.5 (frente a Planta Lavadora)
NOTA: A raíz de estos tristes sucesos muchos mineros vetados por las compañías, sabedores que en el Rancho La Florida había afloramientos de carbón se acercaron a don Miguel Múzquiz Aldape para animarlo a explorar su predio y abrir “pozos” y minas que proporcionaran trabajo para sostener a sus familias. Así fue como don Miguel con ejemplar altruismo, para combatir el desempleo de la región carbonífera en 1952, sacrificó el rancho ganadero que manejaba con sus hijos Miguel, Javier y diez vaqueros, convirtiéndolo en una empresa minera que generó el poblado La Florida que hoy, según INEGI, en el 2006 sostiene 2,500 habitantes, sin tener siquiera una calle con el nombre de ese mexicano de excepción
Carátula de una copia de la Fundación de la Compañía Minera La Florida de Múzquiz S. A., que emplea mineros marginados
Miguel Múzquiz Aldape. Nació el 7 de julio de 1894 en Múzquiz, Coahuila Hijo de Felipe Múzquiz Zúñiga y Maria del Refugio Aldape González. Con su hermano Alberto en 1929 operan el Rastro de Tacuba, el más higiénico de la república. Entre 1927 y 1932, don Miguel funda el Rancho La Florida. Funda Empacadora y Obrador de Cerdo en Cuauhtitlán y la Cremería Moderna en el Distrito Federal. Funda la Proveedora y Abastecedora de Carnes del DF. Funda Importadora y Exportadora del Norte que opera en Centro y Sur América. Funda la Cuadra Coahuila y es el primer presidente de la Asociación de Caballistas del Hipódromo de las Américas.
En 1952, funda la Compañía Minera La Florida e inicia por primera vez en la historia de la carbonífera el minado con tajos a cielo abierto con una draga Lima 2400.
(datos: Diccionario Biográfico de Coahuila 1550-2000 de Arturo Berrueto González)